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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Talleres clandestinos]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Talleres clandestinos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A 16 años de la Tragedia de Luis Viale: "Acá murió gente cosiendo tu ropa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/16-anos-tragedia-luis-viale-murio-gente-cosiendo-ropa_1_8879548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91a9a1d2-2447-4495-980f-f8f97a9e762c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 16 años de la Tragedia de Luis Viale: &quot;Acá murió gente cosiendo tu ropa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A finales de marzo de 2002 un desperfecto eléctrico desató un incendio en el taller clandestino de Caballito donde se trabajaba en condiciones de esclavitud. Murieron seis personas, cinco de ellas, chicos de entre 3 y 15 años. El testimonio de una sobreviviente.</p></div><p class="article-text">
        Callao y Rivadavia. Una mujer camina en medio de la manifestaci&oacute;n masiva del 24 de Marzo. Lleva una bandera whipala que carga en su hombro y que desplegar&aacute; en el momento oportuno. Tambi&eacute;n lleva otra que dice: &nbsp;&ldquo;Justicia para las v&iacute;ctimas de la masacre de Luis Viale&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Su remera, en la parte de atr&aacute;s, tiene un contundente mensaje: <strong>&ldquo;Hubo gente que muri&oacute; cosiendo tu ropa&rdquo;</strong>. La mujer se parar&aacute; en una esquina y charlar&aacute; con otros activistas. En medio de la multitud, repartir&aacute; folletos y contar&aacute; su historia de lucha. Esa mujer es Lourdes Hidalgo, una de las sobrevivientes del taller textil clandestino que se incendi&oacute; el 30 de marzo del 2006 y que <strong>dej&oacute; un saldo de seis muertos, algunos de ellos, ni&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Un desperfecto el&eacute;ctrico inici&oacute; las llamas que mataron a: Juana Villca de 25 a&ntilde;os de edad (estaba embarazada); Wilfredo Quispe de 15; El&iacute;as Carbajal de 10; Rodrigo Carbajal de 4; Luis Quispe de 4 y Harry Rodr&iacute;guez de 3 a&ntilde;os. Lourdes sac&oacute; del fuego al hermano de este &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Este 30 de marzo se cumplieron 16 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Esclavas</strong></h3><p class="article-text">
        Lourdes Hidalgo Luj&aacute;n tiene 55 a&ntilde;os, es de origen Aymara y emigr&oacute; de Bolivia en el a&ntilde;o 2004, dos a&ntilde;os antes del incendio que la marcar&iacute;a para siempre. Con deseos de progreso y buscando un porvenir escuch&oacute; a sus compatriotas que le aconsejaban venirse a la Argentina donde podr&iacute;a trabajar y ahorrar. &ldquo;En Bolivia yo me hab&iacute;a quedado sin trabajo y me dec&iacute;an que ac&aacute; pod&iacute;a ganar en d&oacute;lares. Entonces pens&eacute; que ser&iacute;a un buen plan irme por seis meses, trabajar y volver a La Paz donde est&aacute;n mis hermanos y mi madre&rdquo;, relata. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al llegar se dio cuenta de que ganar el dinero que le hab&iacute;an prometido iba a ser muy dif&iacute;cil: &ldquo;Trabaj&eacute; en costura, vend&iacute;a en la Salada entre otras cosas y viv&iacute;a en una casa con otros compatriotas. Todo era muy sacrificado, pero me las arreglaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Fueron esos compatriotas y amigos los que le contaron de un trabajo en un taller textil sobre la calle Luis Viale, exactamente en Luis Viale 1269, en Caballito, donde aceptaban sobre todo a trabajadores bolivianos. Una amiga le present&oacute; a Luis Sillerico Condor&iacute;, uno de los capataces, tambi&eacute;n de origen boliviano. &ldquo;Ahora me doy cuenta por qu&eacute; eran nos aceptaban solo a nosotros.<strong> Porque siempre tienen a los bolivianos de sufridos, de sumisos y obedientes.</strong> A los peruanos y a los paraguayos no los quer&iacute;an ah&iacute;, ahora entiendo todo lo que pensaban de nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas en el taller eran extenuantes y <strong>duraban desde las 7 de la ma&ntilde;ana hasta las 23.</strong> Algunas veces se extend&iacute;an hasta las 2 de la madrugada. Durante una semana Lourdes confeccionaba 500 pantalones de jean para hombre. 
    </p><p class="article-text">
        En el medio de esas jornadas agobiantes, donde se armaban los acullicos de hoja de coca que les serv&iacute;an de energizante, Lourdes pon&iacute;a algo de m&uacute;sica para distraerse. Recuerda lo que sonaba en ese momento y todav&iacute;a evoca un tema del cantante &ldquo;Osito Pardo&rdquo; que dice &ldquo;Mi vida no vale nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar del esfuerzo y las horas invertidas, <strong>los capataces le informaron que el pago era cada 3 meses</strong>. No pod&iacute;a esperar ese tiempo para seguir pagando su pieza, entonces Lourdes se mud&oacute; al galp&oacute;n de Luis Viale.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Homenaje y protesta por las víctimas del taller clandestino de Luis Viale, en Caballito.                            </span>
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        <strong>&nbsp;-&iquest;C&oacute;mo se viv&iacute;a en ese lugar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-El galp&oacute;n estaba dividido en tres partes: el taller con las m&aacute;quinas, un entrepiso de madera y un piso m&aacute;s alto con una escalera precaria bajo un techo de chapa. Las familias se armaban sus piezas y, para tener privacidad, las separaban con bolsas de nylon. Algunas familias ten&iacute;an catres, otros dorm&iacute;an en el suelo. Recuerdo a Wilfredo, uno de los chicos que muri&oacute;. Wilfredo dorm&iacute;a en el piso.
    </p><p class="article-text">
        Lourdes a&uacute;n recuerda el olor a humedad, el calor por el techo de chapa y el aire impregnado de la transpiraci&oacute;n humana. &ldquo;Ten&iacute;amos un solo inodoro para 65 personas&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;-&iquest;Y c&oacute;mo hac&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-A la noche, cuando quer&iacute;as ir al ba&ntilde;o, ten&iacute;as que hacer una fila. Algunas veces estabas hasta las dos de la ma&ntilde;ana para hacer tus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;-&iquest;Ten&iacute;an agua caliente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-No. Fr&iacute;a, nom&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica diversi&oacute;n de Lourdes en aquellos d&iacute;as era ver, en el televisor de una de las familias, una novela que se llamaba <em>Isaura, la esclava</em>. La historia de una mestiza, como ella, que ten&iacute;a que enfrentarse a una serie de injusticias y adem&aacute;s era una esclava. <strong>Como ella.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dice Lourdes que le daban siempre la misma comida. De desayuno, t&eacute; con pan. Y el men&uacute; que preparaba Flora Quispe (otra obrera textil) se reduc&iacute;a a tres platos de lunes a lunes: arroz, papa y salchichas (o alitas de pollo) y fideos con papa y huevo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los familiares de la víctimas reclaman que el predio donde funcionaba el taller clandestino sea declarado espacio de memoria.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El d&iacute;a del incendio</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me quedaban pocos d&iacute;as en el taller. Ya los capataces me hab&iacute;an corrido porque les ped&iacute; que nos habilitaran otro ba&ntilde;o y no les gust&oacute;. <strong>Desde ese momento dejaron de hablarme y de saludarme&rdquo;</strong> relata Lourdes. El capataz Correa le dijo que si terminaba de coser la tanda de pantalones que le quedaban le pagar&iacute;an lo que le deb&iacute;an y podr&iacute;a irse del lugar. 
    </p><p class="article-text">
        El 30 de marzo, Lourdes esperaba una de las m&aacute;quinas para terminar los pantalones que le quedaban por hacer, pero no encontr&oacute; ninguna desocupada. Una amiga que estaba cosiendo la mand&oacute; a descansar a su pieza con la promesa de avisarle al momento de que se desocupara alguna.
    </p><p class="article-text">
        Mientras intentaba dormir un poco Lourdes sinti&oacute; el humo que ingresaba por el &uacute;nico hueco en la pared, un agujero hecho a los mazazos al que llamaban ventana. Pens&oacute; que proven&iacute;a de los vecinos. En pocos segundos se dio cuenta de que no. Vio c&oacute;mo crec&iacute;a el humo y se levant&oacute; de un salto. En el camino, agarr&oacute; la mano de un ni&ntilde;o que zapateaba por el ardor del piso. Los catres y las bolsas de nylon que funcionaban de divisor de cuartos ayudaron a que el fuego se esparciera velozmente.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Recuerdo que tragu&eacute; un humo negro y vi c&oacute;mo se derriti&oacute; el televisor en el que ve&iacute;a la novela&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos obreros salieron y pidieron ayuda a los vecinos, vecinos con los que hasta el momento no hab&iacute;an tenido relaci&oacute;n, as&iacute; de clandestino era el taller. El ruego era para que llamaran a los bomberos porque todav&iacute;a hab&iacute;a gente adentro. <strong>&ldquo;Muchos sab&iacute;an qu&eacute; pasaba ah&iacute;, pero nunca hicieron nada&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los sobrevivientes fueron llevados por los mismos capataces a otro lado para que no hablaran con los medios. Reci&eacute;n le facilitaron una ducha e higiene personal tres d&iacute;as despu&eacute;s del incendio. Cuando fueron llevados a un hospital, muchos de los obreros presentaron cuadros de tuberculosis y muchas de las obreras estaban embarazadas y necesitaron asistencia especial.
    </p><p class="article-text">
        El juicio lleg&oacute; en 2016, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la masacre, y conden&oacute; a los capataces del taller, Juan Manuel Correa y Luis Silleric Condori, por los delitos de &ldquo;reducci&oacute;n a servidumbre con fines de explotaci&oacute;n laboral con estrago culposo seguido de muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2019, a los due&ntilde;os del inmueble y de las marcas de ropa, Daniel Alberto Fischberg y Jaime Geiler, se les entreg&oacute; las llaves del lugar y permanecen impunes. El 18 de marzo del 2022, el capataz Sillerico Condor&iacute; obtuvo la excarcelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n por la memoria y justicia de los obreros textiles de Luis Viale, encabezada por Lourdes Hidalgo,<strong> pide que el lugar sea expropiado y convertido en un centro de memoria</strong>: &ldquo;Queremos que sea un centro cultural donde los j&oacute;venes puedan saber qu&eacute; pas&oacute; all&iacute;, que puedan tener actividades y que sea un lugar de contenci&oacute;n. Algo que nosotros nunca tuvimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lourdes se propuso dar a conocer su&nbsp;historia y la de sus compa&ntilde;eros, y va a cuanto evento la inviten para contar lo que pas&oacute; aquel 30 de marzo en la calle Luis Viale. Hace arreglos de costuras y qued&oacute; con una salud muy vulnerable tras el incendio. Tambi&eacute;n escribe poes&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Taller clandestino, ropa sucia/ 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;por paga miserable del negrero/ 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;vampiro que recluta la penuria/ 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;patr&oacute;n del infierno de los lienzos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&iquest;Con qu&eacute; cont&aacute;s hoy para seguir tu lucha, Lourdes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-No tengo mucho, pero tengo mis palabras. Para los pobres muchas veces no hay justicia, por eso pretendo que al menos haya memoria.
    </p><p class="article-text">
        <em>LG/CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lula González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/16-anos-tragedia-luis-viale-murio-gente-cosiendo-ropa_1_8879548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Apr 2022 11:03:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A 16 años de la Tragedia de Luis Viale: "Acá murió gente cosiendo tu ropa"]]></media:title>
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