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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Topo Gigio]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Topo Gigio]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los topos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/topos_129_8882817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cc9340c-e3e9-4a57-8f54-409e6d4d479c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los topos"></p><p class="article-text">
        Cuando era adolescente pasaba las vacaciones de invierno en la casa de General Alvear de mi amiga Bruna en el interior de la provincia de Buenos Aires. Yo era y ser&eacute; siempre una chica de departamento y esos viajes intervinieron mi experiencia hacia un tipo de calle distinta de la que vendr&iacute;a despu&eacute;s, en la juventud, en una Buenos Aires acelerada y libre. Tener pueblo es, a veces, mucho m&aacute;s que tener calle. <strong>Es entrenar en el ejercicio infernal de contar siempre sobre un centenar de vidas, sobre un pu&ntilde;ado de biograf&iacute;as y a manejar la circulaci&oacute;n del chisme</strong> -que tambi&eacute;n era cotizable seg&uacute;n el grado de tab&uacute;es, pecados y rid&iacute;culos que estaban en juego- y tener paciencia, porque cada cosa, en un pueblo y en la vida, tiene su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Era un acontecimiento que nos tocara alguno de los desfiles tradicionales del pueblo, principalmente el orgullo en esas ocasiones era la producci&oacute;n agr&iacute;cola ganadera de los campos. Las personas m&aacute;s que nada: patrones, empleados y peones arriba de los sulkys y los caballos, si ten&iacute;an suerte alguna reina de belleza de una ciudad vecina. Era un furor y el centro del pueblo se llenaba con sus habitantes y algunos visitantes, como yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las semanas previas a esas fiestas llegaban viajantes de comercio de distintos puntos del pa&iacute;s, hombres vestidos casi en serie que se los distingu&iacute;a siempre entrando y saliendo del hotel -el &uacute;nico hotel- con sus camisa cuadrill&eacute;, sus pantalones de traje marrones, los mocasines viejos y unos lentes de aviador truchos. Ese invierno, esas vacaciones, ese D&iacute;a de Algo en el pueblo, est&aacute;bamos tomando unas cocas con tostados en el Club Social frente a la plaza y vimos estacionar en la vereda un Peugeot 504 celeste atiborrado de mu&ntilde;ecos de pl&aacute;stico del Topo Gigio. Cientos de topos Gigio en el asiento trasero y en el del acompa&ntilde;ante. Tambi&eacute;n los vimos dentro del ba&uacute;l, cuando el hombre que lo manejaba, de unos cuarenta a&ntilde;os, lo abri&oacute; para sacar un portafolios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son los viajantes&rdquo;, me dijo Bruna. El tipo tir&oacute; el cigarrillo que ten&iacute;a en la mano y entr&oacute; al Club Social. Se sent&oacute; a tres mesas nuestras. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hac&eacute;s, Osvaldo?&rdquo;, le pregunt&oacute; al mozo y Osvaldo pidi&oacute; un bife de costilla con un tomate partido al medio y una Quilmes de litro. Mientras esperaba, se baj&oacute; la panera. Comi&oacute;. Dijo que no al postre y pidi&oacute; un caf&eacute; y la cuenta. Desde la mesa le pregunt&oacute; a Bruna qu&eacute; d&iacute;a era. Bruna, simp&aacute;tica y dada, dijo la verdad: &ldquo;S&aacute;bado. Hoy hay desfile&rdquo;. Ella estaba m&aacute;s entusiasmada que yo. Y el viajante le pregunt&oacute; si hab&iacute;a alguna helader&iacute;a abierta. Se meti&oacute; el mozo y dijo que no, que en invierno no, pero ah&iacute; ten&iacute;an. Necesito helados envueltos, muchos, dijo el viajante. Tenemos cuatro cajas de bombones helados y dos de cassatas empaquetadas, acot&oacute; desde la caja el encargado. Entonces vimos al viajante desplegar su estrategia: le pidi&oacute; un precio por mayor. El mozo dijo que iban a hacer si ven&iacute;a el gordo Rocatti y pedir cassata, el viajante le dijo que le ofrezca el flan o mande a comprar unas latas de duraznos. Luego pactaron un precio. &ldquo;Ya se los pongo en una bolsa&rdquo;. Entonces el viajante dijo que no, que los reservara ah&iacute; en la heladera y que si ven&iacute;a alg&uacute;n chico a pedir, de parte de Osvaldo, se los diera gratis. &ldquo;&iexcl;Ah!, y dele dos heladitos a las chicas&rdquo;, dijo refiri&eacute;ndose a nosotras. Bruna y yo nos re&iacute;mos y vimos a Osvaldo salir por la puerta vidriada y cruzar a la plaza. Era una tarde fr&iacute;a y l&iacute;mpida con un sol lejano. A la plaza hab&iacute;an llegado el fot&oacute;grafo retratista con el pony ciego de crines largas y sucias, el globero con los conejos globo a punto de reventar y el garrapi&ntilde;ero que estaba cociendo el caramelo en la olla de cobre sobre el calentador a garrafa. Osvaldo pas&oacute; entre la gente que ya estaba preparada para que empezara el desfile en unas horas y se puso a fumar sentado a las patas del caballo de San Mart&iacute;n, con el mism&iacute;simo San Mart&iacute;n montado, en la base escalonada, orientando su cuerpo a la luz solar para revivir despu&eacute;s de tantas horas encerrado en el auto con los topos metidos a presi&oacute;n. Se qued&oacute; dormido unos minutos bajo sus lentes de aviador. Se notaba por la respiraci&oacute;n. Despu&eacute;s dio una vuelta por la plaza y fren&oacute; en donde unos chicos estaban arreglando una bicicleta en la esquina. Se puso a hablarles y vimos c&oacute;mo los chicos dejaban la bicicleta tirada, se iban corriendo al kiosco de Mary y volv&iacute;an corriendo tambi&eacute;n al Club Social a pedir un helado en la caja de parte de Osvaldo. Luego entraron tres nenas, luego dos m&aacute;s, despu&eacute;s un grupo de ocho chicos transpirados con la pelota en la mano. El mozo los ret&oacute; por entrar con la pelota y les dijo que le iba a contar a Osvaldo y uno de los chicos sali&oacute; corriendo y pate&oacute; la pelota desde la vereda al medio de la plaza y le grit&oacute; al del pony que le cay&oacute; cerca que se le cuidara.
    </p><p class="article-text">
        Para ese entonces, y sin perder de vista a Osvaldo, ya hab&iacute;amos pagado y hab&iacute;amos cruzado a la plaza con nuestros bombones helados. Est&aacute;bamos sentadas en un banco. Y escuchamos c&oacute;mo Osvaldo negociaba con dos hermanitos. &ldquo;Son los de Ochoa&rdquo;, me dijo Bruna. Osvaldo les hac&iacute;a este entre: 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span>Ey, pibe, vengan. &iquest;Quieren ganarse un helado?&ldquo; 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span>&iexcl;S&iacute;!<span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span> dijeron los dos nenes. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span>Tienen que hacer un trabajo para eso. Vayan por los kioscos y pregunten si tienen el mu&ntilde;eco del Topo Gigio. Dense una vueltita. Yo los voy a seguir. Una vez hecho el trabajo vayan al Club Social y pidan un helado de parte de Osvaldo. &iquest;C&oacute;mo tienen que preguntar?
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;&iquest;Tiene un helado de parte de Osvaldo?&mdash; dijo el m&aacute;s chiquito.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;&iexcl;No, idiota! </span>&iquest;Tiene el mu&ntilde;eco del Topo Gigio?<span class="highlight" style="--color:white;">&mdash; </span>respondi&oacute; el mayor de los Ochoa.
    </p><p class="article-text">
        A las dos horas Osvaldo se subi&oacute; al 504 y se fue de la plaza. El desfile casi fue un &eacute;xito pero una tormenta fuera de toda previsibilidad oblig&oacute; a suspender la celebraci&oacute;n. El pony se fue trotando a lo lejos mientras el fot&oacute;grafo trataba de cubrir la c&aacute;mara. Nosotras nos subimos al auto de Bruna -manejaba desde los doce a&ntilde;os en Alvear- y fuimos a su casa a mirar el fuego de la chimenea y a comentar con la familia c&oacute;mo hab&iacute;a empezado la tormenta y c&oacute;mo se hab&iacute;a descongestionado el centro y que qu&eacute; mala suerte ten&iacute;a Alvear. Despu&eacute;s cenamos, nos ba&ntilde;amos y nos cambiamos para ir al boliche. Nos dejaban ir siempre al boliche.
    </p><p class="article-text">
        A Osvaldo lo vimos esa noche con dos mujeres del pueblo bailando y tomando whisky en la barra. Nosotras fuimos a comprar unos tragos en la barra y nos acodamos al lado del tr&iacute;o improvisado. Nos daba gracia lo borracho que estaba. Le preguntamos por los topitos. Y dijo, triunfador, que los hab&iacute;a vendido a todos. Que hab&iacute;a guardado un par en el ba&uacute;l para nosotras, que si &iacute;bamos al auto nos los regalaba. Que se iba ma&ntilde;ana al mediod&iacute;a para Buenos Aires a comprar m&aacute;s al mayorista de Once y si quer&iacute;amos ir con &eacute;l nos pagaba la pensi&oacute;n. Le dijimos que no, tentadas de la risa por el tup&eacute;, y nos fuimos a bailar al medio de la pista. O tal vez se lo hab&iacute;a dicho a las otras dos mujeres m&aacute;s grandes. Despu&eacute;s no lo vimos m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas m&aacute;s tarde a Alvear lleg&oacute; la c&aacute;rcel de m&aacute;xima seguridad -la de la gran fuga de los hermanos Lanatta y de Schilacci, los asesinos condenados del triple crimen mafioso por el tr&aacute;fico ilegal de efedrina- y el pueblo se configur&oacute; de otra manera. <strong>Los viajantes son ahora las visitas de los presos y ya casi nadie para en el Club Social.</strong> En algunos kioscos que perduran todav&iacute;a se ve colgado un viejo Topo Gigio descolorido y sucio que nunca nadie compr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>AS</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Angeles Salvador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/topos_129_8882817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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