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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - mujeres militares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mujeres-militares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - mujeres militares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Testimonios contra la impotencia del desencanto: la asamblea feminista suma voces en la previa del 8M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/solidaridad-no-deshumanicemos-gobierno-propone_1_10974049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7733551-b6cf-4ba2-b5f6-829b86435728_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Testimonios contra la impotencia del desencanto: la asamblea feminista suma voces en la previa del 8M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los testimonios de los encuentros de la asamblea transfeminista previos a la movilización del 8 de marzo sorprenden por su crudeza. Funciona un plan sistemático de esta gestión, de ultraderecha y explícitamente antifeminista, con objetivos específicos: la desarticulación de las formas de supervivencia, el estallido anímico (depresión, rabia, tristeza) y el agotamiento.</p><p class="subtitle">Verónica Gago - Una asamblea feminista desbordada para organizar el primer 8M de la era Milei</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Vivo con mis tres hijos en una habitaci&oacute;n. En marzo me aumentan a $150.000 por mes, el subsidio habitacional no llega a cubrirme la mitad. Logro pagar el resto pero ya no me queda para comer. Los &uacute;tiles, olvidate. Avis&eacute; en el chat de la escuela y se arm&oacute; una colecta para las madres que no podemos comprar pero somos demasiadas. Por eso hoy vine temprano&rdquo;, dice Eliana en la Plaza Garay, barrio de Constituci&oacute;n, mientras espera la entrega de kits escolares que se organiz&oacute; como <strong>acci&oacute;n de solidaridad concreta desde distintos espacios feministas y sindicales que participan en la asamblea del 8M</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La actividad se cocina desde temprano en la Casa Roja, la sede del sindicato de Trabajadoras Sexuales (AMMAR). Ya en la plaza, se hace una ronda con las vecinas que se acercaron. Luci Cavallero, del colectivo Ni Una Menos, lanza: &ldquo;Tenemos el desaf&iacute;o de <strong>pensar una estrategia como movimiento frente a un gobierno que opera en la destrucci&oacute;n</strong> y con herramientas para la provocaci&oacute;n permanente&rdquo;. Luego, abre la palabra para preguntar por qu&eacute; se celebra el 8 de marzo y cu&aacute;les son los reclamos que les interesar&iacute;a incluir. El meg&aacute;fono pasa de boca en boca, como las bandejas de fideos que se prepararon en la olla popular. Los testimonios se replican: la plata no alcanza, el corte de subsidios es una burla, no hay entregas de remedios. El agobio psicol&oacute;gico se acumula. Las vidas se desarman. 
    </p><p class="article-text">
        En los relatos que se superponen aparece un plan sistem&aacute;tico: la desarticulaci&oacute;n de las formas de supervivencia, el estallido an&iacute;mico (v&iacute;a depresi&oacute;n, rabia, tristeza), el agotamiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante parar este 8 de marzo por la reparaci&oacute;n hist&oacute;rica y el cupo laboral de las travestis y trans. <strong>De nuevo somos las m&aacute;s pobres</strong>&rdquo;, dice Manuela, mientras se sigue acercando gente. Georgina Orellano, Secretaria General de AMMAR, explica: &ldquo;La solidaridad hace que no nos deshumanicemos, que es lo que este gobierno propone&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Del último encuentro, realizado en la sede de ATE, participaron referentes del sindicato de Trabajadoras Sexuales (AMMAR) y de la comunidad travesti-trans."
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                Del último encuentro, realizado en la sede de ATE, participaron referentes del sindicato de Trabajadoras Sexuales (AMMAR) y de la comunidad travesti-trans.                            </span>
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        La solidaridad insiste, teje, repara pero cada vez en condiciones m&aacute;s cr&iacute;ticas y precarias. &ldquo;<strong>Los comedores comunitarios siguen abiertos gracias a la solidaridad del pueblo</strong>. Mientras, se acerca cada vez m&aacute;s gente, ajustada por ser parte de lxs m&aacute;s humildes, por ejemplo a quienes hoy se les recorta el Potenciar Trabajo que es un ingreso fijo para subsistir y que debe ser complementado con ingresos de trabajos diarios&rdquo;, describe Majo Poncino, referente del Movimiento Evita. La solidaridad se hace radical porque se enfrenta a la crueldad y a la pretendida normalizaci&oacute;n de la violencia. Aun as&iacute;, a la vez energiza y agota.
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa es una m&aacute;s de las que poblaron esta semana distintos barrios y que se desprende de<strong> la tercera asamblea transfeminista, que fue otra vez masiva, calurosa y de donde ya sali&oacute; la decisi&oacute;n de que el 8M se marcha y se concentra en el Congreso de la Naci&oacute;n, desde las 16</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En medio de banderas, invitadas internacionales y militantes hist&oacute;ricas de la Campa&ntilde;a por el Aborto como Martha Rosemberg y Nina Brugo, se escuch&oacute; a las trabajadoras del Banco Naci&oacute;n pidiendo firmas contra su privatizaci&oacute;n, a Ana Lemos, secretaria de Interior de la Uni&oacute;n Obrera Ladrillera, a Lourdes Hidalgo, trabajadora textil sobreviviente del incendio del taller de Luis Viale, a jubiladas combativas, a estudiantes de escuelas secundarias, a trabajadoras que ven&iacute;an a denunciar los 165 despidos de ese mismo d&iacute;a en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, una de las despedidas que se viraliz&oacute; en los medios con su denuncia es Guada Bargiela, militante de Orgullo Disca, una de las oradoras de la primera asamblea. En este encuentro conmovi&oacute; Valeria Salech, de la organizaci&oacute;n Mam&aacute; Cultiva, dedicada a la producci&oacute;n de marihuana para uso medicinal: &ldquo;Hoy las madres que nos consultan deben elegir entre comprar el aceite para los tratamientos o comer. Recuerdo que en los a&ntilde;os 90 muchos varones que se quedaban sin empleo se suicidaban, tambi&eacute;n jubilados, yo lo ve&iacute;a en la tv y me impactaba. Esta crisis nos encuentra a las que cuidamos sin siquiera esa posibilidad: somos las que no podemos decidir ni suicidarnos por la responsabilidad de quienes tenemos a nuestro cargo&rdquo;. Baja la noche, las conversaciones siguen, se distribuye el trabajo por venir en comisiones para ordenar la log&iacute;stica y el cuidado de la marcha y para escribir el documento colectivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los 90 muchos varones que se quedaban sin empleo se suicidaban, también jubilados. Esta crisis nos encuentra a las que cuidamos sin siquiera esa posibilidad: no podemos decidir ni suicidarnos por la responsabilidad de quienes tenemos a nuestro cargo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La asamblea puede pensarse tambi&eacute;n como un espacio contra el aturdimiento: otra de las formas de operaci&oacute;n de este gobierno de ultraderecha. Un aturdimiento que mezcla horror y desesperaci&oacute;n, imposibilidad de procesar tantas noticias malas sin desensibilizarse. El aturdimiento es fundamental para llegar a la banalizaci&oacute;n del sufrimiento y la impotencia del desencanto. Las asambleas organizan tambi&eacute;n contra eso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cocineras comunitarias tenemos que estar al frente este 8M&rdquo;, dice Moni Troncoso de la organizaci&oacute;n La Poderosa, en una reuni&oacute;n en la C&aacute;mara de Diputados que se hizo el mismo jueves para que expongan referentas feministas y expliciten la agenda que se viene discutiendo cada mi&eacute;rcoles en ATE, la sede asamblearia de este 2024.
    </p><p class="article-text">
        El lunes pasado esa misma conversaci&oacute;n ya hab&iacute;a tenido lugar en la villa 21-24, en una asamblea donde la cuesti&oacute;n de la &ldquo;rabia hecha organizaci&oacute;n&rdquo; marcaba el tono. De nuevo frente a diputadas se dijo: &ldquo;Hoy estamos ac&aacute; por la fuerza que tiene el movimiento feminista que ha demostrado no ceder ante la avanzada de la derecha&rdquo;, en palabras de Tamara Lescano, de Inquilinos Agrupados. Lo que se escuch&oacute; en el Parlamento refleja un trabajo sostenido en esos parlamentos populares que son las asambleas, que no existen sin un trabajo corporal y afectivo que es tambi&eacute;n condici&oacute;n de reproducci&oacute;n de las luchas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s desplazamientos de la periferia al centro que se anuncian en esa geometr&iacute;a variable que es la organizaci&oacute;n feminista: el s&aacute;bado se realiz&oacute; una asamblea en la cooperativa Frida Kahlo de San Miguel, desde donde se est&aacute; organizando un trenazo para llegar juntxs a la movilizaci&oacute;n del 8M, seg&uacute;n anticiparon desde Conurbanas Transfeministas. &ldquo;Se est&aacute; coordinando con compa&ntilde;eres de asambleas que se organizan en distintos distritos por los que pasan las l&iacute;neas de ferrocarril San Mart&iacute;n, Mitre y Belgrano. Y tambi&eacute;n el 9 de marzo haremos una actividad importante en la plaza de San Miguel para quienes no puedan movilizar el 8&rdquo;, explica la docente y activista feminista Marisa Fournier.
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo de preparaci&oacute;n, de log&iacute;stica para la movilizaci&oacute;n e, incluso, la planificaci&oacute;n de un despu&eacute;s para quienes no puedan trasladarse es parte del modo de cuidado y atenci&oacute;n con la que se hace la trama feminista. Capaz de alojar una suerte de multiplicidad de acciones en unidad. Capaz de dar cuenta de los niveles de da&ntilde;o y precariedad con los que hoy carga cualquier iniciativa. Capaz de hacer del trabajo organizativo un modo de sostenerse. Si en un momento las narrativas de la fuga seduc&iacute;an con la posibilidad de la deserci&oacute;n de la norma, en un momento de gobierno por el caos &mdash;el modo de gobierno del anarcocapitalismo de Milei&mdash;, sostener es lo m&aacute;s dificultoso y necesario.
    </p><p class="article-text">
        <em>VG/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica Gago]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/solidaridad-no-deshumanicemos-gobierno-propone_1_10974049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2024 19:37:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,8M,Mujeres,mujeres militares,Mujeres trans,Día Internacional de las Mujeres,Diario de asamblea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Declaran ante la Justicia dos militares detenidos por abuso sexual en el Ejército de Gualeguaychú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/declaran-justicia-militares-detenidos-abuso-sexual-ejercito-gualeguaychu_1_10117974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/038cd510-ccf5-429b-b85d-d4f52d213c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Declaran ante la Justicia dos militares detenidos por abuso sexual en el Ejército de Gualeguaychú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata del teniente coronel Juan Facundo Candiotti y el suboficial Hugo Mercado. El juez federal Hernán Viri les tomará declaración por delitos cometidos entre 2016 y 2017 denunciados por 3 suboficiales mujeres.</p></div><p class="article-text">
        El jefe del Regimiento de Caballer&iacute;a de Exploraci&oacute;n 12 de Gualeguaych&uacute;,<strong> teniente coronel</strong> <strong>Juan Facundo Candiotti</strong>, y el <strong>suboficial Hugo Mercado</strong> fueron detenidos el pasado martes 11 de abril tras ser denunciados por tres suboficiales mujeres de su mismo Escuadr&oacute;n. Los <strong>acusados por abuso sexual y otros delitos</strong> declaran hoy ante el juez federal de la ciudad entrerriana, Hern&aacute;n Viri, quien asegur&oacute; que las v&iacute;ctimas no recibieron respuesta de parte del Ej&eacute;rcito ni de la justicia ordinaria.
    </p><p class="article-text">
        J&eacute;sica, una de las suboficiales que denunci&oacute; a Mercado, asegur&oacute; en di&aacute;logo con C5N que, cuando comenzaron los abusos en 2016, inform&oacute; al cuartel sobre la situaci&oacute;n, pero que no obtuvo respuestas. La asistencia prometida no lleg&oacute; y, por el contrario, comenz&oacute; a recibir amenazas y burlas de parte de su abusador y otros compa&ntilde;eros. <strong>&ldquo;Era maltrato, &eacute;l pasaba al lado m&iacute;o, se re&iacute;a, mandaba decir cosas por otras personas. Me dec&iacute;a &lsquo;Qui&eacute;n te va a creer si vos no ten&eacute;s pruebas&rsquo;&rdquo;</strong>, detall&oacute; la v&iacute;ctima, quien tambi&eacute;n asegur&oacute; que tem&iacute;a que Mercado la matara.
    </p><p class="article-text">
        Contrario a las declaraciones de Viri y de la v&iacute;ctima, la cartera de Defensa expuso las medidas que hab&iacute;an sido tomadas. &ldquo;En aquella oportunidad, y en cumplimiento del protocolo institucional ante casos de violencia de g&eacute;nero, el Ej&eacute;rcito llev&oacute; adelante las actuaciones administrativas pertinentes para la comisi&oacute;n de una falta grave, aplic&oacute; las consecuentes medidas disciplinarias y determin&oacute; el cambio de destino del acusado a fin de proteger los derechos de la presunta v&iacute;ctima&rdquo;, explic&oacute; en un comunicado. El Ej&eacute;rcito tambi&eacute;n manifest&oacute; que, actualmente, se encuentra a disposici&oacute;n de las autoridades judiciales para colaborar con sus requerimientos y anunci&oacute; que mantienen activado su protocolo institucional para casos de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que J&eacute;sica, otras dos suboficiales realizaron denuncias contra compa&ntilde;eros del Ej&eacute;rcito. Fuentes judiciales informaron que las tres v&iacute;ctimas, de entre 21 y 24 a&ntilde;os, relataron abusos sexuales con <strong>tocamientos, hostigamientos permanentes y amenazas para evitar que llevaran adelante denuncias</strong>, que finalmente fueron efectuadas a principios de 2021.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de uno de esos expedientes, ya se proces&oacute; a otro suboficial que prest&oacute; servicio hasta agosto de 2022 y espera el juicio por abuso sexual gravemente ultrajante en perjuicio de una soldado voluntaria del regimiento intimidada por la relaci&oacute;n de poder entre los dos implicados en el hecho. &ldquo;Exist&iacute;a entre ellos una relaci&oacute;n de dependencia, de autoridad, o de poder, la que result&oacute; corroborada no s&oacute;lo por la verificaci&oacute;n del cargo de cada uno, sino que puede verse reflejada en los dichos de la v&iacute;ctima y en los del propio imputado&rdquo;, aseguraron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este marco, la Justicia, adem&aacute;s, dispuso un embargo sobre los bienes del suboficial y prorrog&oacute; las medidas que le proh&iacute;ben tener armas y acercarse al lugar de residencia, trabajo, estudio, esparcimiento y otros lugares a los que la v&iacute;ctima concurre habitualmente.
    </p><p class="article-text">
        La segunda denuncia efectuada impuls&oacute; una investigaci&oacute;n en curso, mientras que la tercera condujo a los <strong>allanamientos y detenciones</strong> de esta semana. El suboficial Hugo Mercado, quien prest&oacute; funciones hasta noviembre de 2021 en el Regimiento de Caballer&iacute;a de Exploraci&oacute;n 12 de Gualeguaych&uacute;, fue detenido en el regimiento de Campo de Mayo, en Buenos Aires. La detenci&oacute;n de Candiotti se dio tras un allanamiento en su vivienda particular en la Ciudad de Paran&aacute; y, desde entonces, se encuentra incomunicado en la sede de Gendarmer&iacute;a Nacional de Gualeguaych&uacute; junto a Mercado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Candiotti</strong>, como segundo jefe en 2021 y luego jefe del regimiento en el que ocurrieron los delitos, ser&aacute; imputado por <strong>encubrimiento, entorpecimiento de la investigaci&oacute;n y falso testimonio.</strong> La Justicia habr&iacute;a logrado comprobar que minti&oacute; en la primera causa que investiga lo sucedido con las suboficiales mujeres, as&iacute; como tambi&eacute;n su involucramiento en la <strong>destrucci&oacute;n de pruebas</strong> y la<strong> amenaza a testigos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>ACM </em>con informaci&oacute;n de T&eacute;lam
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/declaran-justicia-militares-detenidos-abuso-sexual-ejercito-gualeguaychu_1_10117974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Apr 2023 17:33:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Declaran ante la Justicia dos militares detenidos por abuso sexual en el Ejército de Gualeguaychú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso sexual,Ejército Argentino,mujeres militares,Entre Ríos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liliana Colino, la única mujer militar argentina que pisó las islas durante la guerra: "Cuando volví a Buenos Aires nadie se acordaba de Malvinas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-de-malvinas/liliana-colino-unica-mujer-militar-argentina-piso-islas-durante-guerra-volvi-buenos-aires-nadie-acordaba-malvinas_1_8879845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8e25b7c-1a10-48cf-bc21-ee5bb93f5505_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Liliana Colino, la única mujer militar argentina que pisó las islas durante la guerra: &quot;Cuando volví a Buenos Aires nadie se acordaba de Malvinas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quería ser guardaparques y terminó como enfermera de la Fuerza Aérea. Pidió la baja porque ascendían varones pero no mujeres. Ante la amenaza de un bombardeo, su vida cambió para siempre.</p></div><p class="article-text">
        Liliana Colino viajaba en un 132. Volv&iacute;a a Caballito desde Retiro, pero sobre todo volv&iacute;a de recibir un &ldquo;no&rdquo; que la frustraba y le met&iacute;a el futuro inmediato entre signos de interrogaci&oacute;n. En la Administraci&oacute;n Nacional de Parques Nacionales le acababan de negar la posibilidad de ser guardaparques. Ser mujer era, en ese momento, motivo suficiente para cerrarle esa puerta. Por la ventanilla del 132 vio un afiche que dec&iacute;a: &ldquo;Fuerza A&eacute;rea incorpora personal militar femenino que sea profesional de Enfermer&iacute;a&rdquo;. Colino, que para ese marzo de 1980 ya era enfermera y cursaba sus estudios para ser tambi&eacute;n veterinaria, pens&oacute;: &ldquo;Si Parques Nacionales no me acepta, vamos a ver qu&eacute; pasa en la Fuerza A&eacute;rea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Fuerza A&eacute;rea, que ese a&ntilde;o incorporaba por primera vez mujeres a su personal militar y que fue la primera fuerza en tomar esa decisi&oacute;n en la Argentina, la acept&oacute;. Liliana atraves&oacute; la formaci&oacute;n marcial en Ezeiza que la convirti&oacute; en cabo principal de esa fuerza y, despu&eacute;s de esos meses,<strong> trabaj&oacute; en el &aacute;rea de terapia intensiva del Hospital Aeron&aacute;utico Central</strong>, en Pompeya, especializada en personas quemadas o que hab&iacute;an atravesado un trasplante renal.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s del viaje en 132 que empez&oacute; frustrante y termin&oacute; deline&aacute;ndole un rumbo que un rato antes no se le hab&iacute;a cruzado por la cabeza, Colino ya era jefa de Enfermer&iacute;a en la terapia intensiva de ese hospital. Ese fue el cargo que dej&oacute; en suspenso cuando le avisaron, en mayo de 1982, que viajar&iacute;a a Comodoro Rivadavia, Chubut, para ser<strong> enfermera en el hospital modular reubicable con el que cont&oacute; la Fuerza A&eacute;rea durante la Guerra de Malvinas</strong>. Colino no sab&iacute;a a&uacute;n que, en ese traslado, se convertir&iacute;a en la<strong> &uacute;nica mujer argentina integrante de las Fuerzas Armadas en estar las islas durante el conflicto b&eacute;lico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces nos desplegaban a distintos puntos del pa&iacute;s para hacer atenci&oacute;n primaria de la salud. Ya est&aacute;bamos acostumbradas a que nos desplegaran. Pero esos traslados eran siempre con dos o tres m&oacute;dulos del hospital reubicable. A Comodoro fuimos con el hospital entero: once m&oacute;dulos&rdquo;. Liliana lleg&oacute; a esa ciudad de la costa chubutense en el segundo grupo de enfermeras militares que tuvieron participaci&oacute;n en la Guerra de Malvinas. Algunas, siguen en juicio para que el Estado reconozca que estuvieron all&iacute; y les otorgue la pensi&oacute;n correspondiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En abril viaj&oacute; el primer grupo de enfermeras y a partir de ah&iacute; se hizo evidente que en alg&uacute;n momento nos iba a llegar el turno de viajar. Como personal militar sab&eacute;s que si hay una guerra vas a ser desplegado. <strong>Sab&iacute;amos que &iacute;bamos a tener que ir, pero en abril se pensaba que los ingleses no iban a ir a Malvinas</strong>. No ten&iacute;amos una noci&oacute;n clara respecto de que iba a haber un enfrentamiento concreto ni tampoco sab&iacute;amos qu&eacute; esperar, porque la Argentina no hab&iacute;a atravesado una guerra en esta era. Todos pens&aacute;bamos que los ingleses no ven&iacute;an&rdquo;, recuerda Colino.
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                    alt="En 1983 fue condecorada por la Fuerza Aérea, en 1990 recibió una medalla en el Congreso, y once años después de la guerra se le otorgó la pensión como veterana."
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                En 1983 fue condecorada por la Fuerza Aérea, en 1990 recibió una medalla en el Congreso, y once años después de la guerra se le otorgó la pensión como veterana.                            </span>
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        En mayo, cuando a Liliana le toc&oacute; viajar al hospital reubicable instalado en Comodoro Rivadavia, supo que el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico reaccionar&iacute;a a la presencia militar argentina en Malvinas. No s&eacute; acuerda con exactitud de qu&eacute; d&iacute;a de ese mes lleg&oacute; a Chubut, pero s&iacute; que hab&iacute;an pasado pocos del hundimiento del ARA General Belgrano. &ldquo;Eso nos visibiliz&oacute; del todo la guerra. Que iba a haber muertes&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el hospital reubicable, Colino, sus compa&ntilde;eras enfermeras y los m&eacute;dicos de la Fuerza A&eacute;rea recib&iacute;an a pacientes que eran evacuados por sus condiciones de salud desde Puerto Argentino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue accidental mi paso por las islas. Cuando desembarcaron los ingleses y empez&oacute; el combate cuerpo a cuerpo, se satur&oacute; el hospital de Puerto Argentino. <strong>Nosotras, las mujeres, no est&aacute;bamos incluidas en los vuelos sanitarios que iban a buscar soldados para traerlos a Comodoro, pero con la saturaci&oacute;n del hospital se multiplic&oacute; la cantidad de pacientes que hab&iacute;a que traer al continente y un m&eacute;dico me pidi&oacute; que los acompa&ntilde;ara en el H&eacute;rcules</strong>&rdquo;, repasa Colino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; una adrenalina enorme, como si esa sensaci&oacute;n me inundara. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo me dur&oacute;. El H&eacute;rcules siempre volaba de noche, con silencio de radio y al ras del mar. Est&aacute;bamos por salir a Puerto Argentino y tuvimos que bajar porque hubo alerta roja por posible ataque ingl&eacute;s. Nos metimos en un refugio y ah&iacute; fue la primera vez que sent&iacute; miedo y sent&iacute; que estaba desvalida. Entend&iacute; que si te bombardean no pod&eacute;s hacer nada y que estaba a expensas de que no lo hagan. Y ah&iacute; <strong>tom&aacute;s conciencia de que tu vida se puede terminar en un segundo y no pod&eacute;s hacer nada</strong>&rdquo;, reconstruye Liliana.
    </p><p class="article-text">
        En cuclillas y rezando, esperando que el bombardeo no cayera sobre Comodoro Rivadavia, decidi&oacute; que si no la mataban en ese instante, vivir&iacute;a de otra manera. &ldquo;Me promet&iacute; ya no preocuparme por lo superfluo, concentrarme en lo esencial y no hacerme problemas por lo que no valga la pena&rdquo;, dice. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, cree que pudo sostenerse a s&iacute; misma la promesa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se levant&oacute; el alerta roja, Liliana y el resto de la tripulaci&oacute;n prevista para ese vuelo subieron al H&eacute;rcules de nuevo. &ldquo;Se decidi&oacute; enseguida hacer el vuelo porque hab&iacute;a muchos pacientes que necesitaban ser trasladados para ser atendidos. Yo miraba por la ventanilla y se ve&iacute;an las olas. <strong>No sab&iacute;as si ibas en avi&oacute;n o en submarino.</strong> La demora en llegar de Comodoro a las islas pod&iacute;a ser una hora y media o tres horas y media, depend&iacute;as mucho de los vientos y del mar&rdquo;, dice Colino. Cuando lleg&oacute; a Puerto Argentino, baj&oacute; del avi&oacute;n y pis&oacute; suelo malvinense para ayudar a bajar los containers con insumos que hab&iacute;an llevado. Las ambulancias con combatientes que deb&iacute;an ser trasladados llegaban marcha atr&aacute;s y con la puerta trasera abierta, lista para evacuar a esos pacientes. &ldquo;La evacuaci&oacute;n termin&oacute;&rdquo;, avis&oacute; el capit&aacute;n del vuelo apenas se emiti&oacute; un nuevo alerta roja: los pacientes que estaban sobre el H&eacute;rcules viajar&iacute;an a Comodoro; los que estaban a&uacute;n sobre las ambulancias, volver&iacute;an al hospital de Puerto Argentino.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en la ciudad chubutense, Colino volvi&oacute; a la normalidad del hospital reubicable: hacer el <em>triage</em> de los pacientes que llegaban desde las islas, decidir si deb&iacute;an ser internados en una cama com&uacute;n o en una de terapia intensiva all&iacute; mismo, o si deb&iacute;an trasladarse a Buenos Aires o C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Volv&iacute; la &uacute;ltima semana de mayo&rdquo;, dice Liliana. La trasladaron inmediatamente a C&oacute;rdoba para recibir la instrucci&oacute;n que le permitir&iacute;a ser ascendida a alf&eacute;rez. &ldquo;La ma&ntilde;ana del 14 de junio, en la formaci&oacute;n, nos dijeron que hab&iacute;a una mala noticia. &lsquo;Nos rendimos&rsquo;&rdquo;, dijeron. Fue dur&iacute;simo, todos nos miramos, sentimos mucho dolor&ldquo;, se acuerda Liliana. <strong>Cuando volvi&oacute; a la casa familiar en Caballito durmi&oacute; tres d&iacute;as seguidos</strong>. Su mam&aacute; la despert&oacute; varias veces para intentar que comiera o tomara algo pero lo &uacute;nico que Colino pod&iacute;a hacer era seguir durmiendo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la guerra no dorm&iacute;as. De noche recib&iacute;as vuelos. De d&iacute;a organizabas el hospital y atend&iacute;as pacientes&rdquo;, reconstruye. Seg&uacute;n cuenta, hubo 16 mujeres que participaron de la Guerra de Malvinas, entre enfermeras, instrumentadoras quir&uacute;rgicas, radio-operadoras y trabajadoras de log&iacute;stica. Consultada sobre por qu&eacute; el reconocimiento a las mujeres de Malvinas lleg&oacute; tan tarde, responde: &ldquo;En principio, &eacute;ramos muy poquitas en medio de un grupo casi completamente compuesto por varones. Y<strong> </strong>los varones, en un principio, tampoco fueron reconocidos. Empezaron a visibilizar su situaci&oacute;n a trav&eacute;s de los centros de veteranos, pero el reconocimiento empez&oacute; a llegar mucho despu&eacute;s&rdquo;.
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                Unos años después del conflicto bélico Colino pidió la baja de la Fuerza Aérea: fue porque los ascensos llegaban para los varones pero no para las mujeres.                            </span>
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        <strong>&ldquo;Cuando volv&iacute; a Buenos Aires nadie se acordaba de Malvinas. A m&iacute; nadie me dijo que no hablara de la guerra, pero nadie me preguntaba. Era un tema sobre el que, creo yo, dej&oacute; de haber inter&eacute;s apenas se termin&oacute; la guerra&rdquo;</strong>, describe Colino. &ldquo;Ir a las islas fue un acto de conveniencia para la dictadura. Pero yo lo que rescato siempre es que no hay que mezclar ese acto de conveniencia con el esp&iacute;ritu de los que pusieron el cuerpo en las islas, que estaban defendiendo a su patria con amor y pasi&oacute;n. Ese amor y esa pasi&oacute;n fueron invisibilizados por muchos a&ntilde;os porque se mezclaron las cosas.<strong> Se mezcl&oacute; que la dictadura fue a Malvinas para tapar otras cosas con el esp&iacute;ritu de los que estuvieron en las islas</strong>&rdquo;, reflexiona Liliana.
    </p><p class="article-text">
        En 1983 la condecor&oacute; la Fuerza A&eacute;rea, en 1990 fue distinguida en el Congreso y en 1993 le otorgaron la pensi&oacute;n por haber participado de la Guerra de Malvinas. Colino ya ten&iacute;a la baja como integrante de la Fuerza A&eacute;rea. La pidi&oacute; insistentemente durante los ochenta, cuando ve&iacute;a que <strong>los ascensos en el escalaf&oacute;n no llegaban para ella ni para ninguna otra mujer a&uacute;n cuando, por las reglas establecidas para esos ascensos, les correspondieran.</strong> Mientras ellas permanec&iacute;an en su lugar, sus compa&ntilde;eros varones s&iacute; obten&iacute;an esas mejoras.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablaba con sus superiores en el Hospital Aeron&aacute;utico Central sobre esa traba en la carrera, obten&iacute;a respuestas como: &ldquo;Colino, t&oacute;melo con Calma&rdquo; o &ldquo;Paciencia, Colino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo les dec&iacute;a a mis superiores: &lsquo;Si nosotras hacemos el mismo trabajo que los varones, cumplimos la misma cantidad de horas y de guardias, &iquest;por qu&eacute; no ascendemos?&rsquo;. Y me respond&iacute;an: &lsquo;Es que esto de que haya mujeres en la fuerza es nuevo, no depende de nosotros&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Decidida a no tolerar esa desigualdad, la enfermera obtuvo la baja. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de su retiro, la Fuerza A&eacute;rea empez&oacute; a ascender mujeres con el mismo criterio que a los varones. Colino trabaj&oacute; primero como enfermera en instituciones privadas y, tras tener tres hijos y divorciarse, como veterinaria. Es la actividad que a&uacute;n realiza en Flores: atiende, y sobre todo opera, en un consultorio delante de su casa.
    </p><p class="article-text">
        El arranque de la d&eacute;cada del noventa la acerc&oacute; a la guerra por dos v&iacute;as distintas. Una fue cuando<strong> su hija del medio, Solange, sali&oacute; llorando de la escuela: la maestra la hab&iacute;a tratado de mentirosa cuando cont&oacute; que su mam&aacute; hab&iacute;a participado de Malvinas. &ldquo;No hubo mujeres en la guerra&rdquo;, le espet&oacute;</strong>, y dio el asunto por cerrado. La otra v&iacute;a fue a trav&eacute;s de su salud, aunque tard&oacute; en esclarecerse: &ldquo;Me qued&oacute; una inmunodeficiencia com&uacute;n variable que me bloquea la formaci&oacute;n de anticuerpos. Llegu&eacute; a tener cinco neumon&iacute;as en un a&ntilde;o, con derrame pleural, estuve muy grave&rdquo;, reconstruye Liliana. &ldquo;Pas&eacute; por un mont&oacute;n de lugares y en ning&uacute;n lado daban con el motivo por el que pasaba esto. En una de esas neumon&iacute;as mi mam&aacute; me vio tan mal que me llev&oacute; a la guardia del Durand, que era lo que estaba m&aacute;s cerca de casa. La m&eacute;dica me hizo ver por una neumon&oacute;loga que, a la vez, me hizo ver por Inmunolog&iacute;a. Eso empez&oacute; a salvarme la vida&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        La medicaci&oacute;n que le indicaron costaba unos 4.000 d&oacute;lares mensuales y era de por vida. &ldquo;En ese momento estaba muy activo el trabajo del Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos del Durand, y un abogado de all&iacute; me hizo saber que pod&iacute;a pedir a PAMI Veteranos que se hicieran cargo de la medicaci&oacute;n&rdquo;. Lo que le hicieron saber sus m&eacute;dicos es que<strong> la inmunodeficiencia que padece puede tener una base gen&eacute;tica pero, en general, se desencadena por estr&eacute;s postraum&aacute;tico: &ldquo;La guerra pudo haber sido ese desencadenante&rdquo;</strong>, explica. Tuvo que reclamar largamente -y todav&iacute;a, cada tanto, hay que reforzar ese reclamo- para obtener la medicaci&oacute;n que necesita peri&oacute;dicamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo m&aacute;s importante es que no olvidemos Malvinas. Era nuestra casa y se metieron adentro. Eso es lo que no hay que olvidar&rdquo;</strong>, dice la enfermera que volv&iacute;a frustrada de Retiro y termin&oacute; en un H&eacute;rcules en Puerto Argentino.
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 03:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Liliana Colino, la única mujer militar argentina que pisó las islas durante la guerra: "Cuando volví a Buenos Aires nadie se acordaba de Malvinas"]]></media:title>
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