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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sumisión química]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sumision-quimica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sumisión química]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El relato del terror tras los pinchazos en discotecas que busca “disciplinar” a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/relato-terror-pinchazos-discotecas-busca-disciplinar-mujeres_1_9223988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1be03d8-8efc-4be5-9340-e7a4e6aff1c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato del terror tras los pinchazos en discotecas que busca “disciplinar” a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las expertas piden cautela y advierten que, aunque los ataques no estén asociados a la comisión de otros delitos, conectan con las "estrategias de adoctrinamiento" a las mujeres mediante el pánico y la sensación de inseguridad en el espacio público</p><p class="subtitle">Qué se sabe y qué no sobre los pinchazos a mujeres en discotecas de España</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n hay m&aacute;s inc&oacute;gnitas que certezas <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/no-pinchazos-mujeres-discotecas-investiga-policia_1_9203769.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sobre los pinchazos a mujeres</a> en locales de ocio nocturno que se han acumulado en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Se investigan denuncias en hasta nueve comunidades, con Catalunya a la cabeza con una veintena de ellas, mientras la polic&iacute;a a&uacute;n desconoce las motivaciones que habr&iacute;a detr&aacute;s de los hechos. De momento, no constan otros delitos asociados como agresiones sexuales o robos, pero el fen&oacute;meno en s&iacute; y la forma de abordarlo est&aacute;n alimentando el relato del miedo y la sensaci&oacute;n de inseguridad con los que las mujeres han sido socializadas desde ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos saber qu&eacute; pasa en el fen&oacute;meno del pinchazo, no sabemos si hay sustancias en determinados casos, pero es un hecho grave porque se nos expulsa de espacios de diversi&oacute;n y ocio donde queremos estar&rdquo;, ha asegurado este mi&eacute;rcoles la ministra de Justicia, Pilar Llop.
    </p><p class="article-text">
        Los datos disponibles apuntan a que en Catalunya se han registrado 23 denuncias, seguida de Euskadi, con 12, y otras diez en Andaluc&iacute;a. Se suman las de Cantabria, Arag&oacute;n, Comunitat Valenciana, Baleares, Navarra y Castilla-La Mancha. En ninguno de los casos, salvo en uno, se han encontrado restos de sustancias qu&iacute;micas en el cuerpo de las v&iacute;ctimas y la mayor&iacute;a remiten haber sufrido mareos, v&oacute;mitos o p&eacute;rdida de control. Aunque hay alg&uacute;n denunciante, la inmensa mayor&iacute;a son mujeres j&oacute;venes en espacios de ocio, tal y como se report&oacute; ya en otros pa&iacute;ses europeos como Francia o Reino Unido, donde las autoridades <a href="https://www.theguardian.com/uk-news/2022/jan/26/needle-spiking-reports-to-uk-police-exceed-1300-in-six-months" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">registraron 1.300 denuncias en seis meses</a>.
    </p><p class="article-text">
        Palabras como &ldquo;alarma&rdquo;, &ldquo;psicosis&rdquo;, &ldquo;ola&rdquo; o &ldquo;temor&rdquo; se han instalado estos d&iacute;as en los titulares que abordan la situaci&oacute;n. &ldquo;Hay que ser muy prudentes a la hora de analizarlo, pero lo que parece que est&aacute; claro es que hay un sesgo de g&eacute;nero y es evidente que se est&aacute; generando una alarma social, otra vez este fomento del terror sexual que de alguna forma hace que a las mujeres nos lleguen de nuevo los mensajes de peligro en el espacio p&uacute;blico y se perpet&uacute;e la idea de fragilidad y vulnerabilidad&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga experta en victimolog&iacute;a y violencia sexual, Alba Alfageme.
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ella Ana Burgos, investigadora de Noct&aacute;mbulas, un observatorio que estudia la violencia sexual en entornos de ocio nocturno y consumo de drogas.&nbsp;&ldquo;Independientemente de que haya o no sumisi&oacute;n qu&iacute;mica, est&aacute; siendo una estrategia de adoctrinamiento de las mujeres porque nos asusta y nos genera p&aacute;nico. El objetivo es disciplinar a las mujeres, controlarlas y ordenarlas seg&uacute;n el sistema patriarcal lo ha entendido: ellas en el espacio dom&eacute;stico y sometidas, ellos en el espacio p&uacute;blico y libres&rdquo;, se&ntilde;ala la experta, que reclama cautela y esperar a datos concluyentes y al devenir de las investigaciones para no alimentar la alarma.
    </p><p class="article-text">
        Para afrontarlo, desde la Federaci&oacute;n de Mujeres J&oacute;venes reclaman que tanto las instituciones como los locales de ocio activen protocolos (que varias comunidades y locales ya han activado) que &ldquo;pongan el foco en la prevenci&oacute;n y en los agresores&rdquo; con el objetivo de &ldquo;no generar este pavor en las mujeres a la hora de salir&rdquo;, explica su presidenta, Ada Santana. &ldquo;Para ello no hace falta sumisi&oacute;n qu&iacute;mica, basta con crear miedo, as&iacute; que debemos reivindicar que los espacios de ocio nocturno son tambi&eacute;n nuestros y nuestra &uacute;nica preocupaci&oacute;n debe ser pas&aacute;rnoslo bien y no estar preocupadas de si nos van a drogar, a pinchar o a meter algo en la copa&rdquo;, prosigue.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Educadas en la pedagog&iacute;a del miedo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Lo que las expertas piden evitar es que se contribuya a la alarma social, muy especialmente a trav&eacute;s de las coberturas medi&aacute;ticas. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alcasser_128_2179424.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Es lo que la investigadora Nerea Barjola</a> llam&oacute; &ldquo;el relato del terror sexual&rdquo; tras analizar en profundidad el asesinato de Miriam, To&ntilde;i y Desir&eacute;e en 1992, el conocido como caso Alc&agrave;sser. La experta concluy&oacute; que, tal y como recuerdan muchas mujeres que eran j&oacute;venes entonces, fue el encargado de difundir a gran escala esa narrativa que acab&oacute; determinando pautas de comportamiento para las mujeres en las que hay l&iacute;mites (hacer autostop, salir solas) que no deben cruzarse.
    </p><p class="article-text">
        El miedo a una agresi&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mujeres-caminar-aprendizaje-agresiones-cotidianas_1_1781490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">es algo que acompa&ntilde;a a las mujeres desde que son peque&ntilde;as</a>. &ldquo;Av&iacute;same cuando llegues&rdquo;, &ldquo;&iquest;vienes con alguien?&rdquo;, &ldquo;ten las llaves preparadas cuando te vayas acercando al portal&rdquo; o &ldquo;ten cuidado con la copa&rdquo; son mensajes habituales que suelen recibir desde ni&ntilde;as y pr&aacute;cticamente nunca dejan de repetirse. 
    </p><p class="article-text">
        Alfageme lo denomina &ldquo;la pedagog&iacute;a del miedo&rdquo; en la que &ldquo;hemos sido educadas&rdquo;. Y en ese marco sit&uacute;an las especialistas los pinchazos. &ldquo;Aunque de momento los datos que tenemos se refieren a que no hay otro delito asociado, est&aacute; alimentando esa sensaci&oacute;n de inseguridad que en s&iacute; misma ya es una forma de violencia estructural patriarcal. Y eso no podemos minimizarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea se expresaba hace escasos d&iacute;as el doctor Guillermo Burillo, coordinador del grupo de Toxicolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), para el que &ldquo;las evidencias m&eacute;dicas y las denuncias no nos permiten negar la posibilidad de que estemos ante gente que se dedica a pinchar solo para generar miedo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Burgos, forma parte de una &ldquo;violencia global y estructural&rdquo;: &ldquo;Las mujeres aprendemos desde peque&ntilde;as que somos <em>agredibles</em>, desde cuando los chicos de clase nos levantaban la falda hasta los comentarios recibidos por la calle, tocamientos, agresiones o, como ahora, pinchazos. Son estrategias de control de nuestra libertad y sexualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas no niegan la realidad de la violencia machista, pero s&iacute; censuran &ldquo;la normalizaci&oacute;n&rdquo; del miedo. &ldquo;Se llega a decir que es normal que hagamos cosas para aumentar nuestra sensaci&oacute;n de seguridad porque nos pasan m&aacute;s cosas, pero eso est&aacute; naturaliz&aacute;ndolo. Y no, no es normal. Estos fen&oacute;menos, como los pinchazos, lo que hacen es sumar m&aacute;s artiller&iacute;a a nuestra sensaci&oacute;n de inseguridad para que lo aceptemos: 'Es normal, porque a las mujeres...&rdquo;, reflexiona Alfageme.
    </p><h3 class="article-text">Mirar a todas las violencias</h3><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo hacer para no perpetuar el discurso del terror sexual y al mismo tiempo no minimizar los hechos? &ldquo;Informando con rigor, siendo prudentes, explicando qu&eacute; est&aacute;n haciendo las instituciones y diciendo que es normal que las mujeres se puedan sentir as&iacute; y puedan tener miedo, no solo contabilizando una a una las denuncias&rdquo;, cree Alfageme. 
    </p><p class="article-text">
        Burgos asegura que el miedo &ldquo;es natural&rdquo;, pero apuesta por poner sobre la mesa &ldquo;herramientas feministas de gesti&oacute;n del mismo&rdquo; y mensajes alejados de &ldquo;ese p&aacute;nico paralizante que nos domestica&rdquo; porque &ldquo;ello no nos informa realmente de los peligros a los que por el hecho de ser mujeres nos tenemos que enfrentar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reivindican las expertas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/agresiones-grupales-sumision-quimica-nuevo-relato-terror-sexual-mujeres_1_9019028.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">no poner solo el foco en un tipo de violencia</a> y, sobre todo, no sobredimensionarla en relaci&oacute;n con otras m&aacute;s invisibles. &ldquo;Es muy c&oacute;modo socialmente hacer cr&iacute;tica a un <em>modus operandi</em> concreto muy espectacular como este, pero obviar u opacar la mayor&iacute;a de la violencia y, en concreto, la violencia sexual&rdquo;, explica Burgos. Seg&uacute;n datos de un reciente estudio en el que participaron cuatro universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas, el 80% de las agresiones sexuales las cometieron conocidos de la v&iacute;ctima y en seis de cada diez casos los hechos se produjeron en una vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los mensajes de miedo con los que crecemos tienden a poner el foco en lo que hacemos cuando salimos de noche, pero la realidad es que nos pasan muchas m&aacute;s cosas en el trabajo o en casa. Lo que ocurre es que socialmente nos focalizamos en el discurso en espacios de ocio porque conecta m&aacute;s con los mitos que tenemos sobre la violencia y ah&iacute; entran en juego los pinchazos, que reproducen muy bien esos mitos: en lugares de ocio nocturno, por parte de desconocidos, descontroladamente...&rdquo;, cuenta Alfageme, profesora de psicolog&iacute;a de la Universidad de Girona <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alba-alfageme-hoy-dia-calle-miedo-privilegio-reservado-hombres_128_8485067.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">y autora de </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alba-alfageme-hoy-dia-calle-miedo-privilegio-reservado-hombres_128_8485067.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Cuando gritamos nuestros nombres</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alba-alfageme-hoy-dia-calle-miedo-privilegio-reservado-hombres_128_8485067.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Univers)</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por contra, prosigue la experta, &ldquo;debemos trabajar la pedagog&iacute;a de la seguridad&rdquo;: &ldquo;Esto puede pasarnos, pero est&aacute; la otra realidad, tan invisibilizada, que no es el espacio p&uacute;blico, y que adem&aacute;s nos han dicho que es un espacio seguro. Si no nos centramos en todos los tipos de violencia, estamos de alguna forma alimentando ese mito patriarcal de que los agresores son los otros, aquellos que no nos conocen, y no tu padre, tu vecino o tu novio. Si no abordamos toda la pel&iacute;cula y nos quedamos solo con un fotograma, dif&iacute;cilmente podremos identificar y enfrentar toda la estructura violenta con las mujeres&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/relato-terror-pinchazos-discotecas-busca-disciplinar-mujeres_1_9223988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Aug 2022 15:09:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El relato del terror tras los pinchazos en discotecas que busca “disciplinar” a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sumisión química,Pinchazos en Discotecas,España,Abuso,Abusos,Abuso sexual,Violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sumisión química: esperar a que esté borracha para tener sexo es violar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/en-construccion/sumision-quimica-esperar-borracha-sexo-violar_132_8913572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8405efe-7111-49ef-8625-0deaf4365a6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sumisión química: esperar a que esté borracha para tener sexo es violar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es necesario utilizar una droga que anule la voluntad de una mujer para estar sometiéndola químicamente. Esperar a que esté muy borracha también es una forma de sumisión química y, como todo sexo mediante sumisión, es violación. En Madrid varias denuncias y los dichos de un influencer han encendido las alarmas sobre la práctica que va más allá de España.</p><p class="subtitle">El rol de la masculinidad en la violación y la cultura de la violación</p></div><p class="article-text">
        Cuando estudiaba en la universidad, un par de compa&ntilde;eros de clase contaban, entre risas siempre, c&oacute;mo algunos fines de semana se levantaban a las seis de la ma&ntilde;ana para ir a la puerta de una discoteca de Pamplona a ver qu&eacute; ca&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A ver qu&eacute; ca&iacute;a. Lo que quer&iacute;an que cayera, claro, era alguna piba que estaba borracha y a la que era f&aacute;cil ligarse y llevarse a casa, estando ellos frescos como lechugas, reci&eacute;n levantados. Nunca supe si lo hac&iacute;an de verdad o era una fantas&iacute;a que no terminaron de llevar a cabo. En cualquier caso, se me ha quedado grabado porque me incomodaba much&iacute;simo a pesar de que sonre&iacute;a y negaba con la cabeza en plan &ldquo;vaya par&rdquo;. Se me ha quedado grabado, sobre todo, porque entonces dec&iacute;a que eran unos asquerosos, pero ahora s&eacute; qu&eacute; nombre les pongo: violadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo c&iacute;rculo de gente de la universidad eran algunas voces que me negaban, cuando empec&eacute; a ser colaboradora de <a href="https://www.pikaramagazine.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Pikara Magazine</a>, que existiera el patriarcado. Ya. Pues no solo existe, sino que esa cultura asquerosa, violadora, sigue siendo aplaudida tal cual hoy en d&iacute;a tambi&eacute;n. Esa cultura que acepta someterlas a ellas &ndash;a nosotras&ndash;, no contar con nuestra opini&oacute;n. No considerarnos iguales. Entre ellos son colegas que se tratan de cracks. Nosotras somos las otras, las subalternas, los complementos de juego. De ah&iacute; los consejos entre maromos para poner los cuernos a sus mujeres con las que no se atreven a tener una relaci&oacute;n abierta porque, claro, eso implica negociar y ceder. De ah&iacute; los consejos entre puteros para que no les pille su esposa, su facilidad para consumirnos sin pesta&ntilde;ear y sus puntuaciones sobre esas mujeres que consumen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; tambi&eacute;n lo que ha aparecido <a href="https://twitter.com/minisashas/status/1513771062739324930?s=20&amp;t=kKpy9naEy0_u6JIkhslgYQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mi muro de Twitter</a>. El Xokas, un gamer, youtuber, twitcher o lo que sea, un t&iacute;o con un mill&oacute;n de personas seguidoras, alaba a un amigo suyo que tiene, dice, &ldquo;un trucazo&rdquo;: no beber mientras ellas &ndash;nosotras&ndash; nos ponemos hasta las trancas para &ldquo;controlar la situaci&oacute;n&rdquo; y que todo sea m&aacute;s f&aacute;cil. Claro. Someternos, no contar con nuestra palabra. No considerarnos iguales, sujetas de derechos plenos. No tener en cuenta nuestro consentimiento y violarnos, vaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un amigo publicista, que tiene que hacer una campa&ntilde;a de alerta sobre la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica para el Gobierno de una comunidad aut&oacute;noma espa&ntilde;ola, me pidi&oacute; consejo para tener clara la perspectiva.<strong> Lo de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica est&aacute; volviendo a ser una movida de primer orden a ra&iacute;z de varios casos denunciados en bares de Madrid. </strong>Lo coment&eacute; un poco con mis compa&ntilde;eras Andrea Momoitio e Irantzu Varela y le dimos nuestra opini&oacute;n. Centrarte en ellos y no en nosotras, asust&aacute;ndonos con el cuento de &ldquo;Ten&eacute; cuidado porque hay hombres muy malos que pueden drogarte para someterte&rdquo;. No extender el terror sexual. Centrarte en ellos y decirles que no violen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Centrarte en ellos para decirles que es tremendo que eroticen un cuerpo casi inerte. Centrarte en ellos para decirles que someter no es solo la premeditaci&oacute;n de comprar una droga para anular nuestra voluntad. Someter tambi&eacute;n es esperar a que estemos borrachas, a que seamos m&aacute;s f&aacute;ciles. Someter tambi&eacute;n es ponernos dobladas a chupitos mientras t&uacute; bebes zumos, Xocas, y esperas tu momento. Someter tambi&eacute;n es cuando lo haces con tu novia, que est&aacute; pedo pero a ti te da igual. Someter es todo eso, se&ntilde;ores, a ver si les entra en la cabeza.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Centrarte en ellos para decirles que es tremendo que eroticen un cuerpo casi inerte. Centrarte en ellos para decirles que someter no es solo la premeditación de comprar una droga para anular nuestra voluntad. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tenemos que centrarnos en ellos para no re&iacute;rles las gracias, para no sonre&iacute;r negando con la cabeza y diciendo &ldquo;vaya par&rdquo;. Para no alabar el trucazo de tu amigo violador. Tenemos que centrarnos en ellos para tener claro qu&eacute; es someter y qu&eacute; es violar y, cuando lo vemos, pararles los pies y no permitirlo. Y ellos, vosotros, ten&eacute;is que centraros y entender que est&aacute;is violando. Y dejar de hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        El alcohol tambi&eacute;n es una forma de sometimiento y tener sexo con alguien a quien sometes es violar. Y esto no va de la historia del hombre malo mal&iacute;simo que echa droga en las copas de las mujeres cuando se despistan &ndash;que tambi&eacute;n existe, claro&ndash;. Esta es una historia m&aacute;s com&uacute;n y mundana, la de todos esos t&iacute;os que no drogan ni incitan a beber. Que solo esperan. Y entonces no ven que eso tambi&eacute;n es sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. Que eso tambi&eacute;n es violaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta es una historia más común y mundana, la de todos esos tíos que no drogan ni incitan a beber. Que solo esperan. Y entonces no ven que eso también es sumisión química. Que eso también es violación. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la misma conversaci&oacute;n en la que hablaba con mis compa&ntilde;eras sobre la perspectiva de una buena campa&ntilde;a que alerte de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica, habl&aacute;bamos de una idea que nos ronda la cabeza hace tiempo: mujeres poni&eacute;ndose como cebo para violadores por las noches para pillarles, para vengarnos, con un grupo esperando agazapado para cuando ellos piquen. S&iacute;, como en cierta pel&iacute;cula que no voy a mencionar expl&iacute;citamente para no hacer spoiler. Parecido a esa pel&iacute;cula pero en grupo, no solas, porque, como dice Irantzu Varela, la protagonista fracasa porque su estrategia no es colectiva, sino individual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s inteligente &ndash;y menos peligroso, y menos cansado, que vaya trabajo nos dan&ndash; que simplemente empecemos todas a difundir por ah&iacute; el rumor de que hay comandos de t&iacute;as haci&eacute;ndose las borrachas para atrapar a violadores. Solo con la idea, si es demasiado potente, podemos hacer que duden &ndash;que dud&eacute;s&ndash; antes de violar a alguien sometida por el alcohol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso. Por si no est&aacute; borracha como parece. Por si te atrapan. Ten&eacute; cuidado.&nbsp;No violes. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TVM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teresa Villaverde Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/en-construccion/sumision-quimica-esperar-borracha-sexo-violar_132_8913572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Apr 2022 10:22:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Sumisión química,Violación,Violación grupal]]></media:keywords>
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