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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tareas de cuidado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tareas-de-cuidado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tareas de cuidado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un pacto entre América Latina y Europa busca reconocer el cuidado de las personas como un derecho humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pacto-america-latina-europa-busca-reconocer-cuidado-personas-derecho-humano_1_12763406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89a47c3a-9f1d-48f5-bb16-2acae9ac06d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un pacto entre América Latina y Europa busca reconocer el cuidado de las personas como un derecho humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Pacto Birregional de los Cuidados, firmado en la IV Cumbre CELAC–UE, representa un un hito político y social y un avance hacia la igualdad de género. Organizaciones civiles celebraron el acuerdo pero advirtieron que sin financiamiento ni compromisos concretos, esta declaración puede quedar sólo en el papel.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Pacto Birregional de los Cuidados </strong>que se concret&oacute; el 10 de noviembre en Colombia, en el marco de la IV Cumbre CELAC&ndash;UE, fue celebrado por organizaciones de la sociedad civil, que impulsaron la propuesta definida como una estrategia para &ldquo;sostener la vida&rdquo;, a la vez que <strong>reclamaron acciones concretas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al impulso de 80 organizaciones de Am&eacute;rica Latina, el Caribe y la Uni&oacute;n Europa, el Pacto fue considerado como &ldquo;un paso fundamental hacia <strong>el reconocimiento del cuidado como derecho humano y la igualdad sustantiva de g&eacute;nero&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sostener la vida pasa por cuidar&rdquo;, afirm&oacute; Tania S&aacute;nchez, directora de la Coordinadora de la Mujer en Bolivia, parte de la Articulaci&oacute;n Regional Feminista, la Red Trenzando Cuidados y el Grupo T&eacute;cnico de Trabajo de Sociedad Civil, CELAC-UE.
    </p><p class="article-text">
        Organismos internacionales engloban en &ldquo;cuidados&rdquo; todas las actividades necesarias para el bienestar f&iacute;sico, mental, social y emocional de las personas que requieren apoyos: ni&ntilde;eces, personas mayores, con discapacidad, enfermas, y tambi&eacute;n la provisi&oacute;n de servicios dom&eacute;sticos, tanto remunerados como no remunerados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la OIT, a nivel global la mayor&iacute;a de las 708 millones de personas de m&aacute;s de 15 a&ntilde;os que est&aacute;n fuera de la fuerza laboral debido a responsabilidades de cuidado son mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina y el Caribe,<strong> 47 % de las mujeres fuera de la fuerza laboral citaron las responsabilidades de cuidado como la raz&oacute;n principal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, para la activista, el Pacto &ldquo;es una apuesta pol&iacute;tica, que desde la diversidad de los movimientos de mujeres ya ven&iacute;amos hablando desde hace much&iacute;simos a&ntilde;os: el poner en el centro la sostenibilidad de la vida, el discutir nuestros sistemas econ&oacute;micos, que est&aacute;n construidos desde una mirada muy neutral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez aterriz&oacute; el documento en la realidad de miles de mujeres que migran de Am&eacute;rica Latina a Europa y que son parte &ldquo;de las cadenas globales de cuidados&rdquo; en situaciones, donde &ldquo;muchas de ellas van en condiciones precarias, con pocos beneficios en torno a la seguridad social, pero, adem&aacute;s, poniendo en riesgo a las familias que est&aacute;n ac&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces &ndash;dijo&ndash; lo que se est&aacute; planteando es que, en cualquier tipo de pol&iacute;ticas comerciales, econ&oacute;micas, de salud, de educaci&oacute;n, dentro de nuestros pa&iacute;ses, pero tambi&eacute;n en la relaci&oacute;n entre nuestras regiones, est&eacute; en el centro la vida de las personas los cuidados, porque sin cuidados no hay nada, no hay sostenibilidad de la vida, no hay econom&iacute;a, no hay participaci&oacute;n pol&iacute;tica, el desarrollo est&aacute; incompleto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, valor&oacute; que el Pacto &ldquo;considere la voz, la experiencia de la sociedad civil de ambas regiones&rdquo;, y en coincidencia con el documento final, pidi&oacute; &ldquo;que no se quede solamente en buenas intenciones, sino que adem&aacute;s se ponga en el centro el financiamiento para estos cuidados, que deben traducirse en servicios, en la profesionalizaci&oacute;n, en la remuneraci&oacute;n, en promover el trabajo decente, primero de quienes tambi&eacute;n tienen y hacen cuidados remunerados, pero tambi&eacute;n en desarrollar otro tipo de programas, expertices, investigaci&oacute;n en torno a trabajos colectivos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; dijo la sociedad civil</strong></h2><p class="article-text">
        El Grupo de Trabajo de Sociedad Civil CELAC&ndash;UE (GT SC CELAC&ndash;UE) destac&oacute; que la declaraci&oacute;n final reconoce algunas de las crisis m&aacute;s graves a nivel mundial, pero advirti&oacute; que persisten crisis invisibilizadas en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, como los conflictos armados internos, la violencia generalizada y las graves violaciones a los derechos humanos, que siguen provocando desplazamientos forzados.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el texto de la declaraci&oacute;n incluye la migraci&oacute;n como tema relevante, el Grupo consider&oacute; que el enfoque resulta limitado frente a la realidad de m&aacute;s de 20 millones de personas desplazadas forzosamente, al omitir las causas estructurales del fen&oacute;meno y la falta de medidas concretas para su protecci&oacute;n, integraci&oacute;n y reparaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la vez, destac&oacute; el reconocimiento al trabajo de la sociedad civil y las personas defensoras de derechos humanos, as&iacute; como el compromiso asumido por los Estados con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. Sin embargo, lament&oacute; que no se reconozca expl&iacute;citamente la importancia de un espacio c&iacute;vico &ldquo;abierto y vibrante&rdquo; como columna vertebral de la democracia, y el rol fundamental de los estados para garantizarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En materia de crimen organizado, corrupci&oacute;n y flujos financieros il&iacute;citos, el Grupo acogi&oacute; la declaraci&oacute;n conjunta sobre seguridad ciudadana, pero cuestion&oacute; la falta de compromiso de los pa&iacute;ses que no adhirieron. Dado el car&aacute;cter transnacional de la problem&aacute;tica y su impacto en la democracia y la paz &ldquo;es fundamental que todos los pa&iacute;ses adopten medidas firmes y coordinadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n valor&oacute; el reconocimiento de la crisis clim&aacute;tica y el acuerdo de Par&iacute;s. Sin embargo, insisti&oacute; en la necesidad de cuestionar el modelo de desarrollo actual, bregando por un mayor compromiso con una arquitectura financiera m&aacute;s representativa, inclusiva y eficaz. En ese sentido, mostr&oacute; su preocupaci&oacute;n por la centralidad del sector privado sin garant&iacute;as ambientales, de derechos humanos ni de justicia fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La <a href="https://international-partnerships.ec.europa.eu/policies/global-gateway/eu-lac-global-gateway-investment-agenda_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agenda de Inversiones Global Gateway</a> no debe ser la principal propuesta de la UE hacia ALC ni promover el extractivismo verde. Nos preocupa que la relaci&oacute;n comercial se sustente en acuerdos comerciales asim&eacute;tricos y perniciosos socialmente&rdquo;, se lee en el documento final.
    </p><p class="article-text">
        La Cumbre CELAC&ndash;UE es el encuentro entre los pa&iacute;ses de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe&ntilde;os (CELAC) y la Uni&oacute;n Europea (UE), con el objetivo de fortalecer el di&aacute;logo pol&iacute;tico, la cooperaci&oacute;n y las relaciones econ&oacute;micas entre ambas regiones y se desarrolla desde 2013 abordando temas como el desarrollo sostenible, los derechos humanos, la igualdad de g&eacute;nero y el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En el evento se incluye el Grupo de Trabajo de Sociedad Civil CELAC&ndash;UE, un espacio que re&uacute;ne a organizaciones sociales, sindicatos, ONG y redes ciudadanas de ambas regiones.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, la Cumbre se realiz&oacute; el 9 y 10 de noviembre en Santa Marta, Colombia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvina Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pacto-america-latina-europa-busca-reconocer-cuidado-personas-derecho-humano_1_12763406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 03:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un pacto entre América Latina y Europa busca reconocer el cuidado de las personas como un derecho humano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d6e7a33-0812-4831-a752-5814cb6901d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la isla entrerriana, las historias de mujeres que atraviesan crecientes y bajantes del Paraná para dar vida y cuidar la de otros, en un territorio donde el agua marca el ritmo.</p></div><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de 130 historias cl&iacute;nicas que el doctor Remilly Molini tiene ordenadas alfab&eacute;ticamente en su escritorio en el centro de salud de la isla entrerriana Charig&uuml;&eacute;, el 90 por ciento pertenecen a mujeres. Todas isle&ntilde;as, que acuden a las consultas por ellas mismas pero tambi&eacute;n por las dolencias de los hombres de su familia, que rehuyen de esa cita. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor Remi, como lo nombran cari&ntilde;osamente, trabaja all&iacute; desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Dice que nunca vio un recorte tan abrupto en la distribuci&oacute;n de preservativos, m&eacute;todos anticonceptivos y medicamentos para la interrupci&oacute;n del embarazo como en este &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio. Aunque &eacute;l se las rebusca para no dejar a sus pacientes sin medicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las historias apiladas sobre el escritorio es la de Paola y sus hijos Evelyn, Ariana y Jon&aacute;s, la de su nieta Luana y tambi&eacute;n la de su madre Alicia. 
    </p><h2 class="article-text">Madres e hijas</h2><p class="article-text">
        Paola pone la pava sobre la hornalla y mientras prepara el mate con az&uacute;car relata esos d&iacute;as de julio de 1998, cuando ella transitaba las &uacute;ltimas semanas de su primer embarazo y el r&iacute;o Paran&aacute;, una de sus mayores crecientes. Por eso, recuerda, hab&iacute;a que tomar varios recaudos para cruzar desde el Charig&uuml;&eacute; hasta el Hospital Provincial de Rosario. Si bien las islas pertenecen a la jurisdicci&oacute;n de Entre R&iacute;os, Rosario est&aacute; mucho m&aacute;s cerca que cualquier otra ciudad entrerriana: s&oacute;lo hay que atravesar el lecho central y profundo del r&iacute;o, donde el agua desconoce los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        La panza se le estaba poniendo dura cada vez m&aacute;s seguido. Lo raro era que no sent&iacute;a ning&uacute;n dolor y por eso dud&oacute; que fuesen contracciones. Para quedarse tranquila, llam&oacute; a Remi. El doctor le recomend&oacute; que acudiera al hospital para evitar sobresaltos con el Paran&aacute; tan crecido. A esa altura la planta baja de su casa ya estaba tomada por el agua. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Pa&ntilde;ales para reci&eacute;n nacido.</li>
                                    <li>Bodies de algod&oacute;n.</li>
                                    <li>Gorro.</li>
                                    <li>Manta.</li>
                                    <li>Babero.</li>
                                    <li>Camis&oacute;n.</li>
                                    <li>Botas de lluvia. </li>
                                    <li>Alpargatas.</li>
                                    <li>Documentos.</li>
                                    <li>La &uacute;ltima ecograf&iacute;a</li>
                                    <li>El bid&oacute;n grande de nafta.</li>
                                    <li>Abrigos. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Paola revis&oacute; que en la canoa estuviese todo lo de la lista y esper&oacute; a su marido, Fabi&aacute;n, para cruzar. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma noche, por ces&aacute;rea, naci&oacute; Evelyn. Quien 23 a&ntilde;os despu&eacute;s har&iacute;a ese mismo viaje desde su casa en el Charig&uuml;&eacute; hasta Rosario para que naciera su hija Luana. Esta vez, el recorrido fue por tierra hasta el Puente Rosario-Victoria y desde all&iacute; al hospital. Porque en marzo de 2022 el r&iacute;o Paran&aacute; transitaba su bajante hist&oacute;rica. La isla era otra. 
    </p><p class="article-text">
        Como hab&iacute;a hecho su mam&aacute;, antes de salir llam&oacute; al doctor Remi. En los relatos de estas dos madres primerizas, separadas por una generaci&oacute;n, el r&iacute;o aparece como persistencia familiar. Igual que el Paran&aacute;, con sus crecientes y bajantes, ellas tambi&eacute;n fueron transform&aacute;ndose en ese movimiento serpenteante, identificadas con el agua. El agua como caudal, fuerza, fuente de alimentos. Como contenci&oacute;n, hogar, vida, correntada. El agua como origen y continuidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>CM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celina Mutti Lovera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:03:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad,Nacimientos,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las niñas y adolescentes de Argentina dedican al trabajo doméstico el doble de tiempo que los varones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ninas-adolescentes-argentina-dedican-trabajo-domestico-doble-tiempo-varones_1_12537709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db40284-d1a2-445e-8752-1d55fe9db00f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las niñas y adolescentes de Argentina dedican al trabajo doméstico el doble de tiempo que los varones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son datos de Unicef. Muestran que la disparidad de género sigue siendo un tema pendiente y arranca desde pequeñas. Los números se repiten en toda América Latina y se profundizan en las clases sociales más pobres.</p></div><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as y adolescentes de Argentina dedican el doble de tiempo que los varones de su misma edad al trabajo no remunerado y las tareas de cuidado. Los datos surgen de un estudio difundido por Unicef esta semana y muestra que, a pesar de los avances, la disparidad de g&eacute;nero &ndash;estas tareas les quitan a las mujeres tiempo para estudiar o divertirse&ndash; se arrastra desde peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde muy peque&ntilde;as, muchas ni&ntilde;as y adolescentes de los hogares m&aacute;s vulnerables ya asumen de forma desproporcionada responsabilidades dom&eacute;sticas y de cuidado en el hogar que limitan su derecho a estudiar, jugar y desarrollarse plenamente&rdquo;, advirti&oacute; Roberto Benes, director regional de Unicef para Am&eacute;rica Latina y el Caribe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las niñas y adolescentes de Argentina dedican más de dos horas por día al trabajo no remunerado. Los varones, la mitad de tiempo."
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            <span class="title">
                Las niñas y adolescentes de Argentina dedican más de dos horas por día al trabajo no remunerado. Los varones, la mitad de tiempo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El estudio fue realizado en Argentina, Chile, Colombia, M&eacute;xico y Uruguay y mostr&oacute; que si se suma todo el tiempo que las dedican a tareas de cuidado, en promedio, cuentan con siete horas menos que los varones para realizar actividades acordes a su edad. Es decir que, mientras podr&iacute;an estar jugando o estudiando, las ni&ntilde;as deben ocuparse de cuidar de otras personas &ndash;hermanos menores, abuelos&ndash; o realizar trabajos dom&eacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta brecha, se&ntilde;ala el estudio, es mucho mayor en los niveles sociales m&aacute;s bajos, donde ese tiempo se duplica y llega casi a 14 horas semanales m&aacute;s que los varones.
    </p><p class="article-text">
        Para el estudio, en el pa&iacute;s fueron entrevistadas 866 adolescentes de entre 14 y 18 a&ntilde;os. A partir de esos datos, se puedo determinar que ellas dedicaban 42 minutos diarios a las tareas de cuidado, 2:10 horas a trabajo no remunerado y 1:28 a tareas dom&eacute;sticas. En todos los casos, es el doble del tiempo de los varones. En contraposici&oacute;n, los varones dedican casi media hora m&aacute;s a esparcimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de tener m&aacute;s tareas, las ni&ntilde;as y adolescentes dedican m&aacute;s tiempo que los ni&ntilde;os a estudiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cantidad de tiempo diario que los y las adolescentes destinan a diferentes actividades (minutos por día)."
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            <span class="title">
                Cantidad de tiempo diario que los y las adolescentes destinan a diferentes actividades (minutos por día).                            </span>
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        Mar&iacute;a Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres para las Am&eacute;ricas y el Caribe, se&ntilde;ala que &ldquo;los cuidados no remunerados constituyen una de las principales barreras para la igualdad de g&eacute;nero. La desigual distribuci&oacute;n del trabajo de cuidados que impacta incluso en las ni&ntilde;as es un reflejo de estructuras sociales que siguen asignando estas tareas seg&uacute;n el g&eacute;nero. Para cambiar esta realidad, necesitamos pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que redistribuyan el cuidado desde el Estado, garanticen tiempo propio para las ni&ntilde;as y adolescentes y promuevan una transformaci&oacute;n cultural. Asegurar condiciones de cuidado justas desde la infancia es sembrar las bases para que ni&ntilde;as y adolescentes construyan un futuro con m&aacute;s libertad, igualdad y oportunidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>El estudio &ndash;<a href="https://www.unicef.org/lac/media/50251/file/Uso%20del%20tiempo%20entra%20las%20y%20los%20adolescentes%20en%20America%20Latina%20Marzo%202024.pdf.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Uso del tiempo entre los y las adolescentes en Am&eacute;rica Latina</em></a><em>&ndash; </em>tambien pudo mostrar las diferencias que existen de acuerdo al nivel socioecon&oacute;mico y se&ntilde;ala que en Argentina &ndash;lo mismo que en Uruguay&ndash; &ldquo;los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as de grupos socioecon&oacute;micos de alto poder adquisitivo muestran una tendencia a exhibir comportamientos similares. Sin embargo, en los grupos socioecon&oacute;micos de bajo poder adquisitivo, las ni&ntilde;as destinan una mayor cantidad de tiempo al trabajo no remunerado que los ni&ntilde;os. Entre los ni&ntilde;os pr&aacute;cticamente no se registran diferencias entre grupos socioecon&oacute;micos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Comparación de la disparidad de género de acuerdo al nivel socioeconómico.                            </span>
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        En otro tramo indica que &ldquo;el tiempo que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os dedican al cuidado est&aacute; asociado a diversos factores, entre ellos la presencia de menores de cinco a&ntilde;os en el hogar, la falta de servicios de cuidado infantil y el comportamiento de sus propios padres, lo que perpet&uacute;a patrones intergeneracionales de desigualdad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ninas-adolescentes-argentina-dedican-trabajo-domestico-doble-tiempo-varones_1_12537709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Aug 2025 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las niñas y adolescentes de Argentina dedican al trabajo doméstico el doble de tiempo que los varones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tareas de cuidado,Género,Niñas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuidar es un derecho humano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/cuidar-derecho-humano_132_11779763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81e25183-f5ed-4b07-a5c8-49e83a51086c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No ocurre, pero el cuidado debería ser resuelto igualitariamente en los hogares y en la comunidad entre sus responsables."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuidados han atravesado la historia de la humanidad pero, hasta el momento, poco se había hecho para garantizarlos y distribuirlos. El Estado argentino impulsó una iniciativa clave en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero luego volvió sobre sus palabras. 
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cuidar es un derecho humano? La respuesta es un rotundo s&iacute;. El 29 de octubre fue declarado como el D&iacute;a Internacional de los cuidados y apoyos por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2023, con el objetivo de hacer visible a nivel global la relevancia que tienen. Fue el inicio de una decisi&oacute;n de instalar la importancia del trabajo de cuidado para la sostenibilidad de la vida, de la econom&iacute;a y del planeta. Tambi&eacute;n fue el inicio de un impulso y una promoci&oacute;n de las responsabilidades que tienen los Estados respecto a todo lo que implica cuidar a otras personas, resolver la vida cotidiana, de qu&eacute; manera las personas son cuidadas, c&oacute;mo se cuidan a ellas mismas y qu&eacute; apoyos resultan imprescindibles para favorecer el ejercicio de autonom&iacute;a de las personas con discapacidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio del sistema de protecci&oacute;n universal, con la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos en 1948 en adelante, se establecieron compromisos claros al respecto. En cada Pacto y Tratado Internacional de derechos humanos, tanto del sistema de protecci&oacute;n de Naciones Unidas como en el Interamericano, encontramos disposiciones que obligan a los Estados a respetar, proteger y garantizar el derecho que tiene cada persona a vivir una vida digna y libre, que implica el derecho a cuidar, a ser cuidada y a ejercer su autocuidado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados han atravesado la historia de la humanidad pero, hasta el momento, poco se hab&iacute;a hecho para garantizarlos y distribuirlos. Estas actividades fueron hist&oacute;ricamente asignadas a las mujeres en los hogares. El cambio de perspectiva implica la necesidad de que sean distribuidas en toda la sociedad, de manera justa y corresponsable. As&iacute;, el cuidado debe ser resuelto igualitariamente en los hogares y en la comunidad entre sus responsables, generando tambi&eacute;n los distintos apoyos para que las personas con discapacidad puedan ejercer su propio derecho al cuidado. El Estado debe garantizarlo no s&oacute;lo a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sino tambi&eacute;n instar al sector privado y los mercados a un ejercicio justo y corresponsable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese mandato, el <strong>Estado argentino solicit&oacute; a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que esclarezca el alcance de las obligaciones en materia de cuidados, en enero de 2023. </strong>Este pedido, y su posterior admisibilidad, abri&oacute; un per&iacute;odo de debate que incluy&oacute; la presentaci&oacute;n de 130 escritos de amicus curiae con distintos argumentos a favor de su reconocimiento y una audiencia p&uacute;blica que se celebr&oacute; en marzo de 2024 para exponer los distintos argumentos frente a las y los magistrados de la Corte IDH. De ese proceso participaron ocho Estados de la regi&oacute;n (Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Paraguay y Uruguay); la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos; la Comisi&oacute;n Interamericana de Mujeres (CIM); organismos especializados de Naciones Unidas (CEPAL, ONU-Mujeres, ACNUDH, el Comit&eacute; y el Relator especial sobre los derechos de las personas con discapacidad); organismos de los ministerios p&uacute;blicos de varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n; universidades latinoamericanas y europeas; organizaciones de la sociedad civil, feministas, de las diversidades sexuales y de derechos humanos; colegios de magistrados/as, de abogados/as; y un amplio n&uacute;mero de personas interesadas en la agenda de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        En general no suele ser tan alta la participaci&oacute;n en procesos similares en los que se han pedido opiniones consultivas de la Corte IDH, lo que muestra el inter&eacute;s que despierta el reconocimiento del derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. Pero a&uacute;n m&aacute;s notable resulta la contundencia de los argumentos jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos que sostienen la necesidad de que la Corte IDH interprete con amplitud el derecho al cuidado como un derecho aut&oacute;nomo y de satisfacci&oacute;n inmediata, reforzando la agenda de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hoy presentes en mayor o menor medida, en cada uno de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. En efecto, cerca de 15 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina&nbsp; cuentan con pol&iacute;ticas de cuidados, sean los sistemas nacionales de cuidado, como el caso pionero de Uruguay, o experiencias locales como el sistema distrital de cuidados de Colombia, o diversas instancias en donde los Estados han avanzado en dise&ntilde;ar &ndash;o se encuentran haci&eacute;ndolo- estrategias en base a sus obligaciones de respetar, proteger y garantizar el derecho humano al cuidado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma contundencia tuvo la representaci&oacute;n de Argentina, en tanto Estado solicitante, durante las audiencias llevadas a cabo en marzo de 2024 en San Jos&eacute; de Costa Rica, solicitando a la Corte IDH que defina est&aacute;ndares de cumplimiento. Sin embargo, <strong>pocos meses despu&eacute;s, la Rep&uacute;blica Argentina intent&oacute; desdecirse pidiendo a la Corte que interrumpa el proceso de debate y que retire el pedido de Opini&oacute;n Consultiva.</strong> Este pedido ha sido rechazado por unanimidad por el Tribunal, exponiendo el desconocimiento del gobierno actual del funcionamiento del sistema interamericano y su intenci&oacute;n de deslegitimar su rol a nivel regional.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente la contundencia de la agenda de cuidados como global y parte central de derechos humanos ha sido reafirmada por la Corte IDH que seguramente en pocos meses ofrecer&aacute; un conjunto de est&aacute;ndares y principios jur&iacute;dicos respecto al alcance del derecho a cuidar, a ser cuidados y al autocuidado y los sistemas de apoyos necesarios para su ejercicio. Confiamos nuevamente en la voluntad transformadora que tiene el sistema interamericano, que permitir&aacute; posicionar a la regi&oacute;n como pionera en garantizar el cuidado como trabajo y como derecho humano de cada persona. En un contexto en el que nos quieren volver a convencer de que la violencia de g&eacute;nero no existe y que el lugar natural que corresponde a las mujeres es solo el de las tareas del hogar, el D&iacute;a Internacional de los cuidados y apoyos&nbsp; es m&aacute;s relevante que nunca.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es socia fundadora y Presidenta del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Pautassi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/cuidar-derecho-humano_132_11779763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2024 09:47:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuidar es un derecho humano?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuidadores,Trabajos de cuidado,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Corte Interamericana de DDHH rechazó un pedido del gobierno de Milei de detener una consulta sobre tareas de cuidado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/corte-interamericana-ddhh-rechazo-pedido-gobierno-milei-detener-consulta-tareas-cuidado_1_11762935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db40284-d1a2-445e-8752-1d55fe9db00f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Corte Interamericana de DDHH rechazó un pedido del gobierno de Milei de detener una consulta sobre tareas de cuidado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Organizaciones y expertas/os de la región celebraron la decisión del tribunal de rechazar la solicitud que había realizado en julio de este año, en nombre del Estado argentino, la gestión de La Libertad Avanza. Le atribuyen un “profundo desconocimiento sobre el funcionamiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”. La desestimación fue por unanimidad.</p></div><p class="article-text">
        La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) <strong>desestim&oacute; esta semana un pedido que realiz&oacute; el gobierno de Javier Milei </strong>y la decisi&oacute;n del tribunal fue celebrada por organizaciones y especialistas que hab&iacute;an realizado una presentaci&oacute;n colectiva en contra de la solicitud gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina, con La Libertad Avanza en la Casa Rosada, <strong>hab&iacute;a pedido en julio pasado que se retirara la opini&oacute;n consultiva sobre cuidados, es decir aquellas actividades y atenciones que unas personas le brindan a otras personas que las necesitan</strong> (ni&ntilde;os, personas que sufren una enfermedad, etc&eacute;tera) para garantizar su bienestar: el cuidado personal, la atenci&oacute;n m&eacute;dica, el apoyo emocional y la asistencia en actividades diarias, entre otros aspectos.
    </p><p class="article-text">
        El martes &uacute;ltimo, a una semana del D&iacute;a Internacional de los Cuidados y el Apoyo, la Corte IDH notific&oacute; la resoluci&oacute;n &ndash;que hab&iacute;a sido dictada el 2 de septiembre de 2024&ndash; por medio de la cual <strong>rechaza la solicitud de retiro planteada por el gobierno de Milei en nombre del Estado argentino</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n del tribunal de rechazar el planteo del gobierno de Milei significa que contin&uacute;a el proceso iniciado en enero de 2023, en que est&aacute;n involucrados ocho Estados de la regi&oacute;n, m&aacute;s de 75 acad&eacute;micos e investigadores, expertos de la sociedad civil, ONG y asociaciones, 34 instituciones acad&eacute;micas, 7 organismos p&uacute;blicos, y 5 &oacute;rganos regionales e internacionales. Hasta la fecha, se han enviado 130 contribuciones escritas y se han realizado 67 participaciones en audiencias p&uacute;blicas celebradas en marzo en San Jos&eacute; de Costa Rica.
    </p><p class="article-text">
        El tribunal fundament&oacute; su decisi&oacute;n al indicar que &ldquo;el Estado u &oacute;rgano que solicita a la Corte una opini&oacute;n consultiva no es el &uacute;nico titular de un inter&eacute;s leg&iacute;timo en el resultado del procedimiento&rdquo;. Anteriormente, la Corte IDH hab&iacute;a expresado que &ldquo;la facultad discrecional de retener el conocimiento de un caso reside en la Corte, a&uacute;n cuando la parte demandante le notifique su intenci&oacute;n de desistir del mismo&rdquo;. Esto refuerza la capacidad del tribunal de continuar con el conocimiento de una opini&oacute;n consultiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las opiniones consultivas de la Corte IDH son especialmente valiosas para fortalecer la aplicaci&oacute;n y la vigencia de los derechos humanos, ya que interpretan y precisan el alcance de las obligaciones estatales sobre derechos que ya existen en los tratados. En el caso de la OC-31, busca delinear est&aacute;ndares de implementaci&oacute;n, monitoreo y jurisprudencia para garantizar el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado en toda la regi&oacute;n&rdquo;, destac&oacute; la ONG feminista Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA), la ONG feminista que coordin&oacute; la presentaci&oacute;n de un amicus colectivo que incluy&oacute; a especialistas y organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Sostuvieron que &ldquo;la decisi&oacute;n de la Corte representa una garant&iacute;a para todos los Estados e instituciones involucradas en el proceso, que han participado de buena fe y con gran compromiso a trav&eacute;s de producciones escritas e intervenciones orales&rdquo;. &ldquo;Esta resoluci&oacute;n brinda seguridad jur&iacute;dica y fortalece la vigencia de un sistema clave para la protecci&oacute;n de los derechos humanos y el fortalecimiento de las democracias en toda la regi&oacute;n&rdquo;, dice el comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones expresaron su <strong>preocupaci&oacute;n por la iniciativa del Estado argentino de interrumpir un proceso jurisdiccional iniciado de forma leg&iacute;tima, y se&ntilde;alaron que esto revela un profundo desconocimiento sobre el funcionamiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos</strong>, as&iacute; como una contradicci&oacute;n con la postura asumida por el propio Estado en las audiencias celebradas en marzo en San Jos&eacute; de Costa Rica. En el mundo hay expectativa por la decisi&oacute;n final de la Corte IDH en relaci&oacute;n con la interpretaci&oacute;n y alcance del derecho al cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/corte-interamericana-ddhh-rechazo-pedido-gobierno-milei-detener-consulta-tareas-cuidado_1_11762935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 21:55:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Corte Interamericana de DDHH rechazó un pedido del gobierno de Milei de detener una consulta sobre tareas de cuidado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuidados,Cuidadores,cuidados paliativos,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Narda Lepes y una frase que tira abajo el mito de las licencias femeninas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/narda-lepes-frase-tira-abajo-mito-licencias-femeninas_1_11247628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/075e68e6-69bf-454a-b5e8-620ac949c592_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092428.jpg" width="1120" height="630" alt="Narda Lepes y una frase que tira abajo el mito de las licencias femeninas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reconocida chef y empresaria contó que el 70% de las licencias laborales en sus restaurantes son de hombres y por lesiones de fútbol. En cambio las mujeres suelen pedir ausentarse de su trabajo para poder cuidar a otra persona.</p><p class="subtitle">A pesar de los avances, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanzó un 26,3% en el tercer trimestre de 2022</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El 70% de las licencias que di fueron a hombres, de enfermedad, de esas cosas, de licencia de trabajo, fueron a varones. El 85% de esas licencias son lesiones de f&uacute;tbol&rdquo;. Con esa frase y su estilo directo, la cocinera y empresaria Narda Lepes puso en blanco sobre negro la realidad sobre las licencias laborales y no solo revel&oacute; que la gran mayor&iacute;a de los empleados que piden ausentarse de sus trabajos son varones, sino que adem&aacute;s cont&oacute; que cuando las mujeres faltan lo hacen para cuidar a otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Lepes, una de las chefs mas reconocidas del pa&iacute;s y a cargo de varios emprendimientos gastron&oacute;micos, cont&oacute; que le pidi&oacute; a su contador que analizara todas las licencias que dio por trabajo a lo largo de su carrera. As&iacute; fue como descubri&oacute; que la mayor&iacute;a corresponden a varones pero adem&aacute;s la mayor parte ellas es por lesiones en el f&uacute;tbol.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1772729770565886015?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Y luego agreg&oacute; otro dato revelador: &ldquo;<strong>Del 35% de las mujeres que pidieron licencia, el 80% eran cuidar a alguien. Prioridades, &iquest;no?</strong>&rdquo;.Lepes habl&oacute; en el program de streaming de Telef&eacute; <em>&nbsp;Hola Vos, </em>conducido por Andy Clar y Beta Su&aacute;rez.. All&iacute;, continu&oacute;: &ldquo;Bueno, ah&iacute; ten&eacute;s a los que te dicen: &lsquo;No, porque se embarazan, porque no s&eacute; qu&eacute;&rsquo;.<strong> El problema es, lo que m&aacute;s caro que me sali&oacute; en mi vida profesional fueron las lesiones de f&uacute;tbol de los varones&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otro tramo de la entrevista, Lepes tambi&eacute;n se sincer&oacute; por la presi&oacute;n que tienen las mujeres en el mundo de la gastronom&iacute;a que suele estar dominado por hombres y como esa tendencia va cambiando. 
    </p><p class="article-text">
        En referencia a la exigencia que requiere conquistar una estrella Michelin &ndash;el mayor reconocimiento que puede tener un restaurant&ndash; afirm&oacute;: &ldquo;Es otra cultura de trabajo.&nbsp;Hay una cosa con las estrellas conllevaba a una cultura del sacrificio, de todo un equipo y entre una presi&oacute;n para que todo sea 9, 10. Lo que empez&oacute; a pasar es que para llegar a ese 9, 10, sacrificas mucho de la parte humana, no s&oacute;lo la propia sino del equipo&rdquo;. Y en ese sentido concluy&oacute; que <strong>&ldquo;todo eso conlleva a una presi&oacute;n al equipo que muchas veces las mujeres no elegimos</strong>. Quiz&aacute;s ahora s&iacute; porque ese cuidado del equipo empez&oacute; a cambiar. Pero todav&iacute;a estamos ah&iacute;&hellip;&rdquo;,
    </p><p class="article-text">
        ,
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/narda-lepes-frase-tira-abajo-mito-licencias-femeninas_1_11247628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2024 15:27:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narda Lepes y una frase que tira abajo el mito de las licencias femeninas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Narda Lepes,Tareas de cuidado,Igualdad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Síndrome de la abuela esclava": qué es y cómo reconocerlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sindrome-abuela-esclava-reconocerlo_1_10963061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e7d4c72-2b8a-4c20-be6d-efe4525b1bf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Síndrome de la abuela esclava&quot;: qué es y cómo reconocerlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué sucede cuando se incluye a un integrante de la familia en la planificación diaria sin consultarle antes? Un especialista advierte sobre las consecuencias de la sobrecarga de las abuelas en las responsabilidades y tareas del hogar.</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas los meses de febrero y marzo son de planificaci&oacute;n: definen c&oacute;mo encarar&aacute;n el a&ntilde;o y c&oacute;mo organizar&aacute;n sus tareas y actividades en base a las responsabilidades y obligaciones familiares. Es en esta instancia es cuando la figura de <strong>la &ldquo;</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-abuelos-celebra-26-julio_1_10404530.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>abuela</strong></a><strong>&rdquo; cobra un papel relevante</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos se incluye a esta integrante de la familia en una log&iacute;stica sin una charla previa, en la que se da por sentado que su presencia y ayuda es incondicional, advierten los especialistas.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el &ldquo;S&iacute;ndrome de la abuela esclava&rdquo;?</h3><p class="article-text">
        <strong>El &ldquo;S&iacute;ndrome de la abuela esclava&rdquo; hace referencia a una situaci&oacute;n en donde las </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/edad-biologica-diferencia-edad-cronologica-importante_1_9168838.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>abuelas</strong></a><strong> se ven sobrecargadas con responsabilidades relacionadas con el cuidado de sus nietos</strong>. En la mayor&iacute;a de los casos aparece cuando los padres de los ni&ntilde;os no pueden o no quieren asumir plenamente sus responsabilidades parentales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la consulta cl&iacute;nica estas mujeres acuden a terapia por s&iacute;ntomas emocionales y f&iacute;sicos que no encuentran un diagn&oacute;stico claro, en muchas ocasiones derivadas por el m&eacute;dico familiar&rdquo; comenta el<strong> Alexis Alderete</strong>, Licenciado en Psicolog&iacute;a (MP 85367), a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se les consulta por su vida cotidiana se esclarece que <strong>la sobrecarga de responsabilidades para un momento de la vida que debe ser de autocuidado y el comienzo de su jubilaci&oacute;n, se encuentran en algunas ocasiones con m&aacute;s responsabilidades de la que ten&iacute;an durante su vida laboral&rdquo;, se&ntilde;ala Alderete. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade<strong>: &ldquo;</strong>Hay que explicarles a las abuelas que su malestar comenz&oacute; c&oacute;mo consecuencia de quedar inmersas en una situaci&oacute;n de crisis familiar, en la cu&aacute;l les est&aacute; resultando dif&iacute;cil poner l&iacute;mites y expresar su malestar, y adem&aacute;s&nbsp;hay que brindarles las&nbsp;herramientas para expresar sus necesidades y poder salir adelante del agobio de responsabilidades que padecen&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Consejos para afrontar el &quot;Síndrome de la abuela esclava&quot;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>S&iacute;ndrome de la abuela esclava: s&iacute;ntomas que pueden observarse</strong></h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Estr&eacute;s </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/salud-mental-sueldo-alto-generacion-z-busca-cambiar-reglas-mundo-laboral_1_9950727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>emocional</strong></a><strong> y f&iacute;sico</strong>: Las abuelas pueden experimentar cansancio constante, insomnio, ansiedad y sensaci&oacute;n de estar sobrepasadas por su presente.</li>
                                    <li><strong>Aislamiento social</strong>: La excesiva demanda que requiere el cuidado de ni&ntilde;os puede llevar a un aislamiento de las relaciones interpersonales, perdiendo conexiones con amistades y las actividades sociales que son importantes para su edad.</li>
                                    <li><strong>Malestar psicol&oacute;gico</strong>: Sentimientos de frustraci&oacute;n, resentimiento y pensamientos negativos sobre su condici&oacute;n actual pueden afectar la salud mental de las abuelas.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text"><strong>3 consejos para las abuelas al momento de afrontar esta situaci&oacute;n</strong></h3><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Comunicaci&oacute;n abierta</strong>: Es de vital importancia que las abuelas expresen sus sentimientos y preocupaciones a los padres. La comunicaci&oacute;n ayuda a establecer l&iacute;mites y encontrar soluciones colaborativas, describiendo c&oacute;mo la carga de cuidar a los nietos puede estar afectando su bienestar f&iacute;sico y emocional.</li>
                                    <li><strong>Establecer l&iacute;mites claros</strong>: Definir roles y responsabilidades claras puede ayudar a evitar que las abuelas asuman m&aacute;s carga de la necesaria. Puede incluir acordar horarios espec&iacute;ficos, d&iacute;as de descanso y la duraci&oacute;n de su participaci&oacute;n en el cuidado.</li>
                                    <li><strong>Priorizar el autocuidado</strong>: Es fundamental que las abuelas cuiden de su propia salud f&iacute;sica y emocional. Tomarse el tiempo necesario para descansar y disfrutar de actividades personales es esencial.</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sindrome-abuela-esclava-reconocerlo_1_10963061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2024 18:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Síndrome de la abuela esclava": qué es y cómo reconocerlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuela,síndrome,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medir la crianza, imprescindible para la sociedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/medir-crianza-imprescindible-sociedad_129_10100121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b514b7ea-e590-4684-b267-6a98f2668829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Medir la crianza, imprescindible para la sociedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito del anuncio de un nuevo Indice de Crianza, la autora considera clave la construcción de una herramienta estadística que mida el costo del cuidado y que analice su evolución a lo largo del tiempo. </p></div><p class="article-text">
        En el marco del D&iacute;a Internacional de la Mujer Trabajadora, el Ministerio de Econom&iacute;a anunci&oacute; la construcci&oacute;n del <strong>&Iacute;ndice de Crianza (IC)</strong>. El objetivo principal de dicho &iacute;ndice ser&aacute; contribuir a la organizaci&oacute;n, a la planificaci&oacute;n familiar y a la gesti&oacute;n del cuidado. Asimismo, una vez que est&eacute; construido ser&aacute; tomado como valor de referencia para saber cu&aacute;nto dinero destinan las familias a <strong>cuidar, a alimentar y a vestir ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes </strong>por lo que se podr&aacute; utilizar en los procesos de separaci&oacute;n de parejas&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de este &iacute;ndice est&aacute; motivada por varias razones. En primer lugar, seg&uacute;n la EPH-INDEC hay m&aacute;s de 1,6 millones de hogares monomarentales y representan un 11,7% de los hogares. Asimismo, <strong>los ingresos de las jefas de estos hogares son casi un 20% menores que en el resto de los hogares</strong> por lo que un 26% de las mujeres no alcanzan a cubrir los gastos de la canasta b&aacute;sica individual. Esta situaci&oacute;n lleva a que muchos de estos hogares (un 59%) destinen una gran parte de sus ingresos al pago de deudas que contrajeron para comprar alimentos o medicamentos En segundo lugar, hay una motivaci&oacute;n internacional ya que seg&uacute;n datos de UNICEF el 50,2% de los hogares en los que no vive el padre de los/as ni&ntilde;os/as <strong>no recibi&oacute; ning&uacute;n tipo de cuota alimentaria en los pr&oacute;ximos seis meses </strong>y el 12% s&oacute;lo recibi&oacute; dicha cuota algunos meses. En otras palabras,<strong> m&aacute;s de la mitad de los hogares a cargo de las mujeres no reciben el pago de las obligaciones alimentarias en tiempo y forma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante destacar, que las mujeres se encuentran en una situaci&oacute;n m&aacute;s precaria en el mundo laboral que los varones. Por ejemplo, del total de desocupados/as un 22,6% son mujeres de hasta 29 a&ntilde;os y un 23,3% son mujeres de 30 a 64 a&ntilde;os. Asimismo, la informalidad es de un 41,5% para las mujeres y esta situaci&oacute;n<strong> se agrava en los hogares monomarentales llegando a valores superiores al 46%. </strong>Un dato que a&uacute;n complica m&aacute;s el panorama es que 2 de cada 10 de las jefas de estos hogares trabajan en casas particulares, un sector que tiene una informalidad superior al 78%. Esta alta informalidad es un problema para el futuro de esos hogares, ya que esas jefas de hogar no podr&aacute;n acceder a una jubilaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es un problema en el presente ya que son hogares sin ning&uacute;n tipo de cobertura de salud y con un aumento en los ingresos que raramente coincide con el aumento de los precios. Esta situaci&oacute;n se agrava en un contexto altamente inflacionario como el actual ya que durante el a&ntilde;o 2022 el aumento interanual de los salarios de las personas no registradas fue de 72,2% mientras que la inflaci&oacute;n registr&oacute; una suba interanual de 98,8%.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, si analizamos los &uacute;ltimos datos publicados acerca de los &iacute;ndices de pobreza en nuestro pa&iacute;s un 39,2% de las personas son pobres y&nbsp;en el caso de los/as ni&ntilde;os/as la situaci&oacute;n es mucho m&aacute;s cr&iacute;tica ya que hay un 54,2% de ni&ntilde;os/as entre 0 y 14 a&ntilde;os en situaci&oacute;n de pobreza. Asimismo, un 26,1% de las jefas de hogares monomarentales<strong> no logran tener un ingreso que cubra la Canasta B&aacute;sica Total</strong> y un 4,6% <strong>no logran cubrir la Canasta B&aacute;sica Alimentari</strong>a, es decir no poseen un ingreso necesario para cubrir los requerimientos cal&oacute;ricos para satisfacer un m&iacute;nimo de necesidades energ&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tasas de actividad, empleo y desocupaci&oacute;n tampoco arrojan valores alentadores. En el mercado laboral 5 de cada 10 mujeres trabajan o buscan trabajo de manera activa pero en el caso de las mujeres jefas de hogares monomarentales casi 8 de cada 10 son activas. Otro dato interesante, es que la tasa de empleo de jefas de hogares monomarentales es 26,5 puntos m&aacute;s alta que la de las mujeres en general lo que nos indica que <strong>es un sector que debe trabajar mucho m&aacute;s que el promedio para satisfacer sus necesidades</strong>. Los sectores que m&aacute;s emplean a estas jefas de hogar son adem&aacute;s del trabajo de casas particulares el comercio (un 14,6% de las jefas de hogares monomarentales) y la Ense&ntilde;anza (un 12,9%)&nbsp;Dada esta situaci&oacute;n, el desempleo en estas mujeres es muy bajo (4,8%) pero como se mencion&oacute; anteriormente casi la mitad no se encuentran registradas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo tema que motiva la creaci&oacute;n de este &iacute;ndice es que estas jefas de hogar no tienen con qui&eacute;n compartir el cuidado de sus hijos/as. Por ejemplo, en los hogares con ni&ntilde;os/as de menos de 13 a&ntilde;os las mujeres destinan aproximadamente diez horas al Trabajo de Cuidados No Remunerado lo que nos trae el fen&oacute;meno de doble jornada laboral (e incluso en este caso el cuidado lleva m&aacute;s horas que una jornada laboral habitual) que ya es conocido para muchas mujeres pero que se profundiza en las jefas de hogar monomarentales. Estos valores bajan a casi 8 horas en hogares con un menor de 13 a&ntilde;os y a un poco m&aacute;s de 4 horas en hogares sin menores de 13 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dadas estas situaciones, es imprescindible que el Estado trabaje en generar alg&uacute;n tipo de herramienta estad&iacute;stica que mida el costo del cuidado y que se analice su evoluci&oacute;n a lo largo del tiempo dado el contexto altamente inflacionario que atraviesa la econom&iacute;a argentina pero tambi&eacute;n es importante que, mujeres y varones se hagan cargo equitativamente de la obligaci&oacute;n de alimentar, vestir y trasladar a la escuela a sus hijos/as.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista y docente. Paridad en la macro</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/medir-crianza-imprescindible-sociedad_129_10100121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Apr 2023 09:16:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Medir la crianza, imprescindible para la sociedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías,Crianza,Tareas de cuidado,Paridad en la Macro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trata de personas, delincuencia económica y el cuerpo de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-personas-delincuencia-economica-cuerpo-mujeres_129_10054392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5839216e-73d6-4ff3-a3b3-80a91b7b28d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trata de personas, delincuencia económica y el cuerpo de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para la autora, la violencia contra mujeres y niñas por parte del crimen organizado no solo busca generar un beneficio económico. Resulta también un instrumento de control y poder. </p></div><p class="article-text">
        Marzo es el mes de lucha por los derechos de las mujeres y cuando nos movilizamos procurando que nos vean, que nos observen, nos escuchen, pedimos fundamentalmente <strong>que se respeten nuestros derechos y nuestros cuerpos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La delincuencia econ&oacute;mica no es ajena a esto. Los datos son alarmantes. Si hablamos de trata de personas con fines de explotaci&oacute;n sexual, un informe del Ministerio P&uacute;blico Fiscal revel&oacute; que casi <strong>el 80% de las v&iacute;ctimas son mujeres</strong> y los principales acusados y condenados, varones. Ello demuestra c&oacute;mo las organizaciones criminales reflejan y acrecientan la estructura patriarcal de la sociedad y las construcciones de masculinidad negativa, seg&uacute;n las cuales, el hombre debe demostrar poder y control sobre el otro. Las mujeres y las ni&ntilde;as, as&iacute; como sus cuerpos, son espacios donde se manifiestan estas construcciones sociales. En ese sentido, la violencia contra las mujeres y ni&ntilde;as perpetrada por el crimen organizado no solo busca generar un beneficio econ&oacute;mico o de otra &iacute;ndole para estas agrupaciones, <strong>sino tambi&eacute;n resulta ser un instrumento de control y poder.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De la mano de este flagelo, encontramos: la trata con fines de explotaci&oacute;n laboral, en la que tambi&eacute;n se refleja que la mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas son mujeres y c&oacute;mo todo lo que producen ingresa al circuito formal; la <em>corrupci&oacute;n</em> como un factor facilitador y fundamental para el funcionamiento de estas organizaciones y redes de trata de personas, dado que los dota de impunidad y contribuye a que estas conductas permanezcan ocultas y sean naturalizadas; y la <em>sextorsi&oacute;n </em>como una manifestaci&oacute;n del abuso de poder para obtener algo a cambio de un &ldquo;favor sexual&rdquo;, una forma de corrupci&oacute;n en la cual el sexo a trav&eacute;s del abuso del cuerpo de las mujeres es la moneda de cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, todo ese dinero que es obtenido por esos medios es luego canalizado a trav&eacute;s de ingenier&iacute;as societarias creadas para dar opacidad a<strong> los verdaderos due&ntilde;os de los negocios il&iacute;citos, </strong>quienes se llevan las ganancias -en la mayor&iacute;a de los casos- <strong>hacia guaridas fiscales.</strong> Por ende, toda esta circularizaci&oacute;n de flujos financieros il&iacute;citos va de la mano de sofisticadas maniobras de evasi&oacute;n y elusi&oacute;n fiscal, que nuevamente van en detrimento de las mujeres y sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Estas son s&oacute;lo algunas de las maniobras que usando el cuerpo de mujeres y ni&ntilde;as favorecen negocios multimillonarios que hacen estragos en sus vidas. Constituyen graves violaciones a sus derechos humanos, ya que<strong> su finalidad es la obtenci&oacute;n de una ganancia a costa de considerarlas y usar sus cuerpos como mercanc&iacute;as</strong>, afectando su dignidad, integridad y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Flagelos invisibilizados, maniobras opacas, legislaciones laxas colaboran a la reproducci&oacute;n de estas conductas. As&iacute;, podemos afirmar que las organizaciones criminales asociadas a la trata de personas <strong>encuentran campo f&eacute;rtil en contextos de desregulaci&oacute;n que permiten el avance de la evasi&oacute;n y la elusi&oacute;n fiscal,</strong> as&iacute; como a las jurisdicciones financieras opacas o guaridas fiscales. Adem&aacute;s, la trata de personas se vincula estrechamente con la <strong>feminizaci&oacute;n de la econom&iacute;a informal</strong>, la inserci&oacute;n de las mujeres en sectores muy precarizados del empleo y como mano de obra barata en cadenas globales de valor, y la<strong> feminizaci&oacute;n del trabajo no remunerado de la econom&iacute;a del cuidado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que estos procesos devienen en la feminizaci&oacute;n tanto de la pobreza como de la migraci&oacute;n, incrementa la vulnerabilidad de mujeres y ni&ntilde;as frente a las redes de trata y tr&aacute;fico. De esta manera, econom&iacute;a il&iacute;cita, migraci&oacute;n, pobreza, redes de corrupci&oacute;n y trata de personas son fen&oacute;menos interrelacionados que se sostienen en la trama de la desigualdad y la violencia sist&eacute;mica de los derechos humanos de las mujeres y ni&ntilde;as. De esto tambi&eacute;n tenemos que hablar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>*Abogada e integrante del Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia Marano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-personas-delincuencia-economica-cuerpo-mujeres_129_10054392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Mar 2023 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trata de personas, delincuencia económica y el cuerpo de las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trata de personas,Delincuencia económica,Economía informal,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La igualdad en emergencia. Derecho al cuidado en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/igualdad-emergencia-derecho-cuidado-america-latina_129_10016936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/509af29c-0dca-40b2-a4c2-17a29cc8fb79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La igualdad en emergencia. Derecho al cuidado en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adelanto del capítulo de Laura Pautassi sobre las tareas de cuidado, incluido en el libro "Nuevas familias, nuevos cuidados. Cómo redistribuir el cuidado dentro y fuera de los hogares en el siglo XXI", de la editorial Siglo Veintiuno.</p></div><p class="article-text">
        La pandemia de covid-19, iniciada en 2020, dej&oacute; en evidencia una serie de situaciones preexistentes que van desde el agotamiento de los recursos naturales, el cambio clim&aacute;tico, la emergencia ambiental, la pobreza, la informalidad laboral, la p&eacute;rdida de capacidades institucionales, el acceso a la vivienda y a la infraestructura b&aacute;sica, hasta las violencias, los machismos y m&uacute;ltiples situaciones que comprometen el ejercicio de derechos humanos de las personas. En primer lugar, porque la crisis sanitaria tension&oacute; el sistema econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social en todos sus niveles, incluido el sistema patriarcal y su corolario: la divisi&oacute;n sexual del trabajo y de los cuidados, con patrones fuertemente heteronormativos. En segundo lugar, porque a una desigualdad estructural previa, la pandemia le aport&oacute; un profundo grado de incertidumbre, de imprevisi&oacute;n en el manejo de la crisis, miedos y afectaciones a la salud mental que demandaron &aacute;giles prescripciones globales sobre c&oacute;mo atravesarla. En tercer lugar, porque el covid-19 produjo nuevos patrones de desigualdad y de asimetr&iacute;a en su tratamiento, debido a que las respuestas de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas operaron sobre un terreno generizado, con medidas que lejos de ser neutrales interseccionan distintas situaciones de desigualdad y vulnerabilidad, y cuyos efectos se dieron tanto a nivel individual como colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Valga como ejemplo el tan esperado desarrollo de la vacuna, que desnud&oacute; los problemas de acceso y de distribuci&oacute;n, los intereses pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y corporativos, as&iacute; como las debilidades estatales para garantizarla a toda la poblaci&oacute;n, en una suerte de &ldquo;geopol&iacute;tica de las vacunas&rdquo; que dej&oacute; desamparadas a millones de personas en el mundo y mostr&oacute; de manera descarnada las nuevas facetas del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la pandemia puso en evidencia los problemas de las democracias contempor&aacute;neas, sobre todo en Am&eacute;rica Latina que, entre otros fen&oacute;menos, atraviesa una crisis de representaci&oacute;n y una creciente desconfianza hacia los sistemas pol&iacute;ticos, en un contexto de endeudamiento externo cada vez mayor, algunos retrocesos en materia democr&aacute;tica, el surgimiento de fundamentalismos religiosos y violaciones de derechos humanos. Frente a la idea inicial de que la pandemia traer&iacute;a oportunidades de cambio, la experiencia vivida dej&oacute; en claro la dificultad de transformar los nudos cr&iacute;ticos y las diversas tramas de la desigualdad. Y es precisamente en este marco donde emergi&oacute; como nunca antes el valor del cuidado, su uso como estrategia comunicacional, pero sobre todo como la principal medida de prevenci&oacute;n y tratamiento durante la pandemia. Se trata de un concepto polis&eacute;mico, que involucra al trabajo y que ha sido delegado a las mujeres a lo largo de los siglos. El cuidado cuenta con una prol&iacute;fica elaboraci&oacute;n te&oacute;rica y emp&iacute;rica de larga data, y es una de las reivindicaciones hist&oacute;ricas de los movimientos feministas. Pero adem&aacute;s de ser un trabajo principalmente no remunerado, produce valor econ&oacute;mico, impacta de manera directa en la econom&iacute;a monetaria y garantiza la sostenibilidad de la vida. A su vez, el cuidado fue reconocido como un derecho humano de cada persona, considerando el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n vivida durante la pandemia muestra que la invisibilizaci&oacute;n hist&oacute;rica del cuidado marc&oacute; profundamente las rela- ciones sociales y pol&iacute;ticas: cuando eventualmente sali&oacute; a la luz de manera global, su valorizaci&oacute;n como tarea central para la sostenibilidad de la vida dur&oacute; muy poco y r&aacute;pidamente se diluy&oacute;, sin que al interior de los hogares o a nivel social se analizara la urgencia de su tratamiento y distribuci&oacute;n. En suma, el uso del concepto de &ldquo;cuidado&rdquo; se universaliz&oacute;, y las familias, las organizaciones sociales y comunitarias (OSC), el mercado y el Estado lo vienen asumiendo de diversas maneras, pero poco preocupan todav&iacute;a las formas y a costa de qui&eacute;n(es) se resuelve, c&oacute;mo se distribuye y se garantiza en tanto derecho. Y este es el aspecto que busco desarrollar en este cap&iacute;tulo, desde una metodolog&iacute;a transversal e interdisciplinaria, a partir del enfoque de g&eacute;nero y de derechos humanos. En el primer caso, porque la perspectiva de g&eacute;nero contribuye a identificar la estructura de poder existente y las asimetr&iacute;as que consecuentemente se construyen para jerarquizar las relaciones entre los sexos e identidades sexuales diversas. En el segundo caso, porque el enfoque de derechos humanos establece la conexi&oacute;n e interdependencia entre las obligaciones existentes en pactos y tratados internacionales y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Ambos enfoques permiten identificar la configuraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas e instituciones p&uacute;blicas y las relaciones sociales que se construyen atravesadas por estructuras de poder, que, respecto de los cuidados, son constitutivas de la vida y afectan a todas las personas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un concepto s&oacute;lido, un uso l&iacute;quido</strong></h3><p class="article-text">
        Los estudios feministas recuperaron la importancia de las tareas cuidado, pero dado su car&aacute;cter polis&eacute;mico su conceptualizaci&oacute;n fue un elemento que se utiliz&oacute; para mantenerlo oculto. Sin embargo, hay acuerdo en considerar que el cuidado refiere a todas aquellas actividades indispensables para satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de la existencia y reproducci&oacute;n de las personas, brind&aacute;ndoles los elementos f&iacute;sicos, subjetivos y simb&oacute;licos que les permiten desarrollarse y vivir cotidianamente. El cuidado abarca un amplio espectro que incluye el cuidado directo de otras personas, sobre todo de aquellas que, por la edad o por capacidades &ndash;como el caso de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes (NNA), personas mayores o con discapacidad, o de quienes se encuentran enfermas&ndash;, no pue- den proporcion&aacute;rselo por s&iacute; mismas. Pero tambi&eacute;n contempla a aquellas personas que se proveen su propio cuidado. Al mismo tiempo, comprende una serie de actividades que van desde la provisi&oacute;n de las precondiciones en que se realiza el cuidado (limpieza, preparaci&oacute;n y compra de alimentos, higiene, entre otras), la coordinaci&oacute;n del cuidado (horarios, traslados a centros de salud o a establecimientos educativos), hasta los recursos econ&oacute;micos, de infraestructura y de tiempo que requiere asumirlos. A su vez, y en la medida en que se rige por l&oacute;gicas de intercambio, se inserta en relaciones de poder y se establecen configuraciones problem&aacute;ticas que interpelan de manera directa el v&iacute;nculo entre lo privado y lo p&uacute;blico, tan largamente estudiado por el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, vale recuperar los aportes de Celia Amor&oacute;s cuando se&ntilde;ala que, en la <em>polis </em>griega, las mujeres fueron excluidas del contrato social ya que no se las consideraba, como a los varones, ciudadanas: por su capacidad reproductiva, se las ubicaba en un &aacute;mbito distinto al de estos. En consecuencia, en la esfera p&uacute;blica los ciudadanos varones se encontraban entre s&iacute; en igualdad de condiciones, mientras que las mujeres quedaron relegadas a la esfera privada, donde no hay poder ni jerarqu&iacute;as que repartir &ndash;pero, agrego, mucho trabajo de tiempo completo&ndash;. Por lo tanto, lo privado se convirti&oacute; en un &aacute;mbito donde no hab&iacute;a diferencias o, en todo caso, donde no pod&iacute;a identific&aacute;rselas con claridad. Ese espacio volvi&oacute; &ldquo;id&eacute;nticas&rdquo; a las mujeres y sustituibles por cualquiera que cumpla estas funciones (procrear, cuidar a hijas e hijos, limpiar, cocinar). Al no existir diferencias entre ellas y habitar un espacio de &ldquo;indiscernibilidad&rdquo;, termin&oacute; gener&aacute;ndose una cultura o &ldquo;l&oacute;gica de las id&eacute;nticas&rdquo;, que imped&iacute;a ver diferencias, reconocerse y reconocer a las dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero el universo de lo privado resulta todav&iacute;a m&aacute;s complejo: es el espacio social negado, en contraposici&oacute;n al p&uacute;blico (un espacio este &uacute;ltimo de iguales pero sin las &ldquo;id&eacute;nticas&rdquo;, quienes por su naturaleza colectiva quedan fuera del contrato pol&iacute;tico). Esta subordinaci&oacute;n cristaliz&oacute; a lo largo de los siglos la transmisi&oacute;n asi- m&eacute;trica de los &aacute;mbitos de lo femenino y lo masculino . Y all&iacute;, lo &ldquo;propio&rdquo; de las mujeres en general sigue siendo, en muchos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, la maternidad y el cuidado.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, todas las actividades que involucra el cuidado no son m&aacute;s que trabajo intenso, de calidad y con ciertas especificaciones, sobre la base de subjetividades, sentimientos y patrones culturales determinados. Estas tareas se realizan sobre todo en el interior de los hogares, de manera remunerada o no, y recaen casi exclu- sivamente en las mujeres; atraviesan a las familias, a los mercados laborales y pol&iacute;ticos, y hasta las fronteras en la conformaci&oacute;n de cadenas globales de cuidados a cargo de mujeres migrantes. Pero tambi&eacute;n existen instituciones de diverso tipo que proveen cuidados, las cuales tuvieron que reconfigurar sus l&oacute;gicas prestacionales por la pandemia, proceso que a&uacute;n est&aacute; en curso.
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                Editorial Siglo XXI                            </span>
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        Con respecto a los satisfactores del cuidado, la literatura des- cribe la conformaci&oacute;n del &ldquo;diamante del cuidado&rdquo;, seg&uacute;n el cual, de manera mancomunada, las familias, el Estado, el mercado y las OSC producen y distribuyen cuidados. Pero en t&eacute;rminos de responsabilidades, asignaciones y carga de trabajo, el cuidado se encuentra injustamente distribuido, entre otras razones, porque se delegan las tareas sobre todo en las mujeres, mientras que los varones demandan una gran cantidad de cuidados sin aportarlos.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los desarrollos te&oacute;ricos en Am&eacute;rica Latina sobre el cuidado son mucho m&aacute;s prol&iacute;ficos y extensos que los aqu&iacute; expuestos, y abarcan muchas aristas, como los trabajos de cuidados remunerados y los que no lo son, y analizan tanto los elementos materiales y simb&oacute;licos como las relaciones interpersonales que se dan en la pr&aacute;ctica. En este &uacute;ltimo caso, por ejemplo, a partir de diversos abordajes se constat&oacute; que la mayor carga de labores se da en los primeros a&ntilde;os del ciclo de vida, principalmente para NNA, o al final, como en el caso de las personas mayores, mientras que para aquellas personas con discapacidad o enfermas cr&oacute;nicas o de largo tratamiento el cuidado es permanente.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que cualquier clase de trabajo, el cuidado insume mucho tiempo: las encuestas de uso del tiempo disponibles en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n dan cuenta de que el 77% del trabajo no remunerado lo realizan mujeres, sobre todo, labores de cuidado y mantenimiento del hogar (Cepal). Adem&aacute;s, las mujeres mayores de 15 a&ntilde;os destinan entre un 20% y un 33% de su tiempo diario o semanal al trabajo dom&eacute;stico y de cuidados no remunerado, mien- tras que, en el caso de los varones, llega solo al 10% (Cepal).
    </p><p class="article-text">
        A su vez, los arreglos de cuidado involucran recursos monetarios, en tanto muchos de los bienes y servicios necesarios se compran en el mercado, es decir, requieren tiempo, dinero, instituciones e infraestructura. Sobre estas &uacute;ltimas, la pandemia puso en evidencia la importancia que tiene la infraestructura del cuidado en las sociedades, y cuyas falencias afectaron en particular a NNA y a personas mayores. Durante los meses del confinamiento, en 2020, alrededor de ciento trece millones de ni&ntilde;es en Am&eacute;rica Latina mantuvieron alg&uacute;n v&iacute;nculo con el aprendizaje a trav&eacute;s de internet en sus viviendas, lo que gener&oacute; nuevas y variadas demandas para las familias, y que absorbieron sobre todo las madres (Unesco).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las complicaciones se dieron asimismo en la din&aacute;mica del trabajo remunerado, y esto afect&oacute;, una vez m&aacute;s, principalmente a las madres, pero tambi&eacute;n a sus hijes, al punto de que, como se&ntilde;al&oacute; Unicef, &ldquo;las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os son las v&iacute;c- timas ocultas del coronavirus&rdquo;. Si bien su salud no se vio afectada de la misma manera que otros grupos etarios, s&iacute; impact&oacute; en su sociabilidad, y se incrementaron adem&aacute;s los casos de violencia y maltrato intrafamiliar.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que el hecho de que las tareas de cuidado se hayan mantenido invisibilizadas implic&oacute; que fueran incorporadas a las pol&iacute;ticas y acciones estrat&eacute;gicas de salud, a las campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n, sin que se las identifiquen como tales. En tal sentido, es frecuente que en el &aacute;mbito de la salud se acepte de buen grado el papel de cuidadoras de las mujeres, siempre y cuando ellas sigan obedientemente las orientaciones m&eacute;dicas y no cuestionen dicho saber. Sin embargo, cuando se prescribe cl&iacute;nicamente que se cuiden a s&iacute; mismas, los profesionales de la salud no reconocen que cuidar es lo que hacen gratuitamente las mujeres por la salud de los dem&aacute;s, a lo cual se agregan m&uacute;ltiples descalificaciones de g&eacute;nero que usan a diario los trabajadores sociosanitarios. A su vez, los responsables pol&iacute;ticos contribuyen a jerarquizar los trabajos, saberes y contribuciones culturales de varones, mujeres y otras identidades sexuales, insertos en un modelo antropol&oacute;gico aplicado a la investigaci&oacute;n sanitaria.
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            <span class="title">
                El cuidado cuenta con una prolífica elaboración teórica y empírica de larga data, y es una de las reivindicaciones históricas de los movimientos feministas.                            </span>
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        Las y los m&eacute;dicos pediatras, por ejemplo, suelen delegar impl&iacute;citamente el cuidado en salud a las madres luego de cada control de NNA, lo que contempla un amplio y detallado cat&aacute;logo de pr&aacute;cticas en salud de gran relevancia para un crecimiento saludable. Sin embargo, los profesionales no solo no valoran esta tarea como decisiva para garantizar buenos resultados en el desarrollo infantil, sino que, ante cualquier desviaci&oacute;n est&aacute;ndar o cambios en los percentiles de crecimiento, el reclamo va directo a las madres, porque son ellas, y no los padres, quienes visitan el consultorio especializado o se ocupan en el d&iacute;a a d&iacute;a de los cuidados. Esta situaci&oacute;n tiene un impacto mayor en el caso de las condicionalidades de los programas de transferencias de ingresos que se aplican en m&aacute;s de veinte pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, en los que el cumplimiento de controles de salud y asistencia regular al sector educativo condiciona el acceso a la transferencia .
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las tareas de cuidado de las mujeres al interior de las familias se configuran como un verdadero sistema invisible de atenci&oacute;n a la salud. Brindar cuidados en salud impacta directamente en la calidad de vida de las cuidadoras y en el tipo de atenci&oacute;n que pueden dar, ya que afecta su salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica: las mujeres que desarrollan estas actividades suelen presentar s&iacute;ntomas tan diversos como depresi&oacute;n, ansiedad, irritabilidad, mialgias y problemas cr&oacute;nicos circulatorios y articulares, con un fuerte impacto en la autonom&iacute;a. Los efectos negativos en la salud no solo afectan al bienestar de cada una, tambi&eacute;n se traducen en recursos y costos que terminan absorbiendo los sistemas de salud, y que no est&aacute;n contemplados en los presupuestos del sector.
    </p><p class="article-text">
        Si se hubieran incorporado estas miradas sobre el cuidado remunerado y gratuito de las mujeres en salud se habr&iacute;a optimizado el manejo de la crisis durante la pandemia de covid-19. En el caso de las trabajadoras de la salud p&uacute;blica y privada (m&eacute;dicas, enfermeras, asistentes, t&eacute;cnicas, personal administrativo y de limpieza), que representa el 70% de empleo sectorial, estas tuvieron jornadas laborales m&aacute;s largas y mayor exposici&oacute;n al virus, con efectos negativos en su salud f&iacute;sica y mental y en la de sus familias. En muchos pa&iacute;ses, surgi&oacute; la propuesta de ofrecer servicios de cuidado accesibles y seguros para hijes y madres y padres mayores de trabajadoras y trabajadores &ldquo;esenciales&rdquo;, algo que hasta ahora no se contempl&oacute; en general en nuestra regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s grave a&uacute;n fue la situaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico remunerado, una modalidad espec&iacute;fica del cuidado que, en Am&eacute;rica Latina, est&aacute; compuesto por mujeres en un 93% y tiene una tasa de informalidad del 77,5%. Ante la emergencia generada por el covid-19, este sector sufri&oacute; todo tipo de vulneraciones a sus de- rechos laborales: despidos sin pagos ni indemnizaciones, confinamientos forzosos, maltratos y exposici&oacute;n al virus por falta de medidas de bioseguridad. A ello se sum&oacute; la poca o nula capacidad de control por parte de los Estados, con lo cual las mujeres terminaron asumiendo por partida doble el costo mayor de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Este abanico de situaciones previas a la crisis sanitaria, pero agravadas durante ella, deja en claro que es muy significativa la cantidad de personas dependientes que requieren cuidados, pero adem&aacute;s que cada una necesita autocuidarse. Sin embargo, son es- casos los servicios p&uacute;blicos y privados disponibles, y a la vez su acceso no se da en condiciones de igualdad. De ah&iacute; que las mujeres sigan siendo las principales responsables del cuidado de personas mayores o con discapacidad, de NNA y de personas enfermas con diversos grados de demanda, que en muchos casos ocurren de manera simult&aacute;nea en los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aprendizajes que nos dej&oacute; la pandemia es la necesidad de definir y delimitar con precisi&oacute;n el alcance de los cui- dados, junto con su valoraci&oacute;n y responsabilidad. Pero tambi&eacute;n es un tema urgente, ya que se corre el riesgo de invisibilizar los cuidados una vez m&aacute;s y que estas tareas sigan recayendo en las mujeres. En concordancia, a partir de la pandemia deber&iacute;amos entender que el abordaje m&aacute;s eficaz y equitativo de estas problem&aacute;ticas consiste en una perspectiva integral que permita identificar las responsabilidades individuales y sociales, sobre la base de los derechos humanos y con un enfoque de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        *<em>Profesora Adjunta Regular de Introducci&oacute;n al An&aacute;lisis de los Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales y G&eacute;nero, ciudadan&iacute;a y derechos humanos. Facultad de Derecho, UBA.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Pautassi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/igualdad-emergencia-derecho-cuidado-america-latina_129_10016936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2023 08:43:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La igualdad en emergencia. Derecho al cuidado en América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sigue sin tratamiento la ley que busca equilibrar el tiempo que hombres y mujeres dedican a tareas de cuidado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sigue-tratamiento-ley-busca-equilibrar-tiempo-hombres-mujeres-dedican-tareas-cuidado_1_9989582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0824f21-73bf-4cd2-9d53-62fa5895bc26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sigue sin tratamiento la ley que busca equilibrar el tiempo que hombres y mujeres dedican a tareas de cuidado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto fue presentado por Alberto Fernández el 1 de mayo. Busca equiparar las tareas de cuidado entre género y otorgar mayor licencias para maternidad, paternidad y adopción. UNICEF, junto con el Equipo Latinoamericano de Justicia Y Genero, iniciaron una campaña para reclamar su debate urgente. </p></div><p class="article-text">
        El 1 de mayo del a&ntilde;o pasado, el presidente Alberto Fern&aacute;ndez present&oacute; en el D&iacute;a del Trabajador el proyecto de ley &ldquo;Cuidar en Igualdad&rdquo;, una iniciativa que apuntaba a ampliar las&nbsp;licencias por maternidad, paternidad y adopci&oacute;n y al mismo tiempo establecer un sistema integral de cuidados evitar que estas tareas recayeran siempre sobre las mujeres. El proyecto nunca fue tratado. Por eso, desde UNICEF junto con el Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA), lanzaron una campa&ntilde;a para pedir su tratamiento en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe una deuda, necesitamos que se resuelva&rdquo;, reclamaron desde <strong>ELA y UNICEF</strong>. En noviembre del a&ntilde;o pasado se realiz&oacute; el primer foro entre el Ministerio de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad de la Naci&oacute;n y las comisiones de la C&aacute;mara de Diputados que lo tratar&aacute;n, pero a&uacute;n no hay confirmaci&oacute;n sobre su debate en el recinto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la <strong>creaci&oacute;n del Sistema Integral de Cuidados de Argentina con perspectiva de g&eacute;nero</strong> (SINCA), el proyecto elaborado en conjunto entre los ministerios de G&eacute;nero y Trabajo, <strong>modifica el r&eacute;gimen de licencias</strong>. Ampl&iacute;a la cobertura para personas gestantes y no gestantes y para eso extiende la licencia por maternidad de 90 a 126 d&iacute;as y por paternidad de 2 a 90. Adem&aacute;s, crea una licencia por adopci&oacute;n y una asignaci&oacute;n por maternidad a monotributistas. Para el caso de los padres, propone aumentar de manera progresiva: de los dos d&iacute;as corridos a partir del nacimiento que rigen actualmente a 15 d&iacute;as, en el primer a&ntilde;o de vigencia de la ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Buscamos se&ntilde;alar la urgencia que tiene este tema en t&eacute;rminos de desigualdad social&rdquo;, le dijo Delfina Schenone Sienra, responsable del &Aacute;rea de Pol&iacute;ticas de ELA, a elDiarioAR</strong>. En coincidencia con el inicio del a&ntilde;o legislativo, las dos organizaciones har&aacute;n una activaci&oacute;n con legisladoras y legisladores para pedir el tratamiento urgente de la creaci&oacute;n de un sistema integral de cuidados. &ldquo;No podemos pensar en un desarrollo verdaderamente inclusivo si no atendemos la crisis de cuidado que existe en la Argentina. Tenemos la oportunidad hist&oacute;rica de avanzar con un debate abierto, participativo y plural para resolver <strong>un nudo central de la desigualdad social</strong>. Y como creemos que las mejores decisiones se toman de manera informada, hemos enviado un material con evidencia que describe las 9 razones que explican por qu&eacute; es clave para el desarrollo del pa&iacute;s, para la autonom&iacute;a de las mujeres y para el ejercicio de derechos de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes&rdquo;, agreg&oacute; Sienra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este diario hizo consultas en las comisiones G&eacute;nero, presidida por la diputada del Frente de Todos <strong>M&oacute;nica Macha,</strong> y en la de Legislaci&oacute;n del Trabajo y de Previsi&oacute;n y Seguridad Social, a cargo de <strong>Vanesa Siley</strong>, y <strong>a&uacute;n no hay una fecha establecida para el tratamiento de esta ley. </strong>Desde ambos sectores indicaron que debido al contexto pol&iacute;tico no pueden precisar una fecha. Se espera que para fines de marzo se retomen los foros. El a&ntilde;o pasado se firm&oacute; el Compromiso de Buenos Aires en la Conferencia Regional de la Mujer de CEPAL en la que la ministra <strong>Ayel&eacute;n Mazzina</strong> se comprometi&oacute; a impulsar la agenda de cuidados. Seg&uacute;n la Direcci&oacute;n Nacional de Econom&iacute;a, Igualdad y G&eacute;nero, <strong>si se suma el tiempo de trabajo remunerado y no remunerado las mujeres trabajan semanalmente 7 horas m&aacute;s que los varones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La oficial de Pol&iacute;tica Social de UNICEF Argentina, Carolina Aulicino</strong>, explic&oacute; el impacto que esto tiene en la vida de las mujeres. &ldquo;Es muy importante poder contar con un Sistema Integral de Cuidados. Hoy, las tareas de cuidado est&aacute;n distribuidas de forma muy inequitativa y recaen principalmente sobre las familias y, dentro de ellas, sobre las mujeres. Esto tiene consecuencias negativas sobre su permanencia en el mercado laboral y sus ingresos y, por ende, sobre las condiciones de vida de los hogares con ni&ntilde;as y ni&ntilde;os&rdquo;, le dijo a <strong>elDiarioAr</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la &uacute;ltima encuesta del organismo, solo el 19% de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 0 a 3 a&ntilde;os acceden a servicios de educaci&oacute;n y cuidado en la primera infancia. &ldquo;Solo 1 de cada 2 padres y madres tienen acceso a licencias de maternidad o paternidad y, espec&iacute;ficamente las de paternidad, son de las m&aacute;s bajas de la regi&oacute;n: solo 2 d&iacute;as corridos en el empleo privado&rdquo;, agreg&oacute; Aulicino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscamos se&ntilde;alar la urgencia que tiene este tema en t&eacute;rminos de desigualdad social pero tambi&eacute;n ponernos a disposici&oacute;n del Congreso para aportar mayor evidencia y argumentos&rdquo;, explic&oacute; Sienra. La Encuesta Anual de Hogares Urbanos muestra la brecha en el tiempo social promedio dedicado al trabajo de cuidado no remunerado: las mujeres ocupan 5,7 horas por d&iacute;a mientras que los varones dedican en promedio solo 2 horas diarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de modificar el r&eacute;gimen por maternidad, paternidad y adopci&oacute;n, el proyecto establece, por ejemplo, <strong>cambios en la licencia especial para cuidado por enfermedad de persona a cargo, conviviente o c&oacute;nyuge, que actualmente es de 2 d&iacute;as, a un m&aacute;ximo de 20 d&iacute;as por a&ntilde;o</strong>. En Argentina, el 10% de las personas mayores de 60 a&ntilde;os tienen dependencia b&aacute;sica por lo que no pueden alimentarse, ba&ntilde;arse o vestirse por sus propios medios. Seg&uacute;n datos del INDEC, en el 77%&nbsp; de los casos el cuidado recae sobre las familias y, en particular, sobre
    </p><p class="article-text">
        las mujeres. Una desigualdad que se profundiza en distintas regiones del pa&iacute;s: 4 de cada 10 departamentos del pa&iacute;s no tienen ninguna residencia para personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        <em>CDB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sigue-tratamiento-ley-busca-equilibrar-tiempo-hombres-mujeres-dedican-tareas-cuidado_1_9989582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Mar 2023 08:29:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sigue sin tratamiento la ley que busca equilibrar el tiempo que hombres y mujeres dedican a tareas de cuidado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Licencias parentales,Licencia por paternidad,Igualdad de género,Desigualdad,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La brecha de género en el hogar se redujo tras la pandemia, sobre todo en cuidado de menores o limpieza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/brecha-genero-hogar-redujo-pandemia-cuidado-menores-limpieza_1_9990525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7846b1-75af-4115-8f80-8daf401a190a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La brecha de género en el hogar se redujo tras la pandemia, sobre todo en cuidado de menores o limpieza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio realizado en España, que analiza la brecha de género tanto dentro como fuera del hogar dos años después del inicio de la pandemia, examinó un conjunto de datos transversales con información socioeconómica de la población de entre 25 y 50 años recogidas en mayo de 2020. Allí se determinó que las mujeres dedican un 62% de su jornada a tareas del hogar y cuidados domésticos, frente al 43% que dedican los hombres. </p></div><p class="article-text">
        La brecha de g&eacute;nero en el hogar se reduce tras la pandemia, especialmente en tareas como el cuidado de menores, la limpieza o peque&ntilde;as reparaciones, seg&uacute;n un estudio del Observatorio Social de la Fundaci&oacute;n 'la Caixa', en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El informe, elaborado por un equipo liderado por Lidia Farr&eacute;, de la Universitat de Barcelona, y Libertad Gonz&aacute;lez, de la Universitat Pompeu Fabra y BSE, precisa que la brecha de g&eacute;nero en el total de horas dedicadas al trabajo remunerado y no remunerado baj&oacute; al pasar de un diferencial de 9 horas semanales antes de pandemia, a un diferencial de 5 horas en 2022.
    </p><p class="article-text">
        En el reparto de tareas dom&eacute;sticas se constata una distribuci&oacute;n ligeramente m&aacute;s igualitaria en relaci&oacute;n al periodo previo a la pandemia, de manera que, dos a&ntilde;os despu&eacute;s del confinamiento, los hombres dedican, de promedio, tres horas m&aacute;s a la semana al cuidado de los menores, y las mujeres, tres horas menos.
    </p><p class="article-text">
        Lavar la ropa, limpiar el hogar y las peque&ntilde;as reparaciones son, adem&aacute;s, otras tareas en las que m&aacute;s disminuy&oacute; la brecha de g&eacute;nero, de acuerdo a las conclusiones del estudio.
    </p><p class="article-text">
        El documento alude a la mayor exposici&oacute;n a las responsabilidades familiares durante el confinamiento y al aumento de la flexibilidad laboral como posibles causas de esta reducci&oacute;n de la brecha de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, las mujeres siguen siendo las principales responsables de las tareas del hogar y de los cuidados dom&eacute;sticos, pues les dedican un 62% de su jornada, frente al 43% que dedican los hombres.
    </p><p class="article-text">
        En un estudio publicado en 2021, las mismas investigadoras mostraron que las medidas adoptadas en Espa&ntilde;a ante la crisis sanitaria produjeron un incremento inmediato de la brecha de g&eacute;nero tras analizar el tiempo que invert&iacute;an hombres y mujeres en sus labores remuneradas, en las tareas dom&eacute;sticas y en el cuidado de los menores.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la brecha fue consecuencia de la mayor dedicaci&oacute;n de las mujeres a las tareas del hogar sin una reducci&oacute;n equivalente en las horas destinadas a sus responsabilidades laborales. As&iacute;, entre marzo y mayo de 2020, los hombres dedicaron 14 horas semanales menos al trabajo remunerado, pasando de 37 a 23 horas semanales, mientras que las mujeres redujeron su jornada laboral en 11 horas semanales, pues pasaron de 25 a 14 horas.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el tiempo dedicado al trabajo no remunerado (labores del hogar y cuidado de los hijos) se increment&oacute; en ambos casos. Los hombres destinaron 10 horas m&aacute;s a la semana a las tareas dom&eacute;sticas y a la atenci&oacute;n de los hijos menores (de 24 a 34 horas semanales), mientras que las mujeres dedicaron 12 horas m&aacute;s a esas funciones (de 45 a 57 horas semanales).
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, durante el confinamiento las mujeres trabajaron, de media, 14 horas m&aacute;s que los hombres a la semana, de modo que se acentu&oacute; el fen&oacute;meno de la doble jornada entre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, los hombres dedican 28 horas semanales al cuidado de sus hijos menores y a las tareas del hogar, lo que supone 4 horas semanales m&aacute;s en comparaci&oacute;n con el periodo previo al confinamiento, con especial atenci&oacute;n al tiempo que dedican a los hijos menores (hasta 3 horas m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Esta implicaci&oacute;n podr&iacute;a originar una distribuci&oacute;n m&aacute;s igualitaria de las responsabilidades familiares a largo plazo, seg&uacute;n las investigadoras. Por su parte, las mujeres destinan 43 horas a este tipo de trabajo no remunerado, 2 horas menos en comparaci&oacute;n con el periodo prepandemia, pero siguen asumiendo gran parte de las responsabilidades familiares.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al trabajo remunerado, tanto hombres como mujeres volvieron a un nivel relativamente similar al que ten&iacute;an antes de la pandemia. En mayo de 2022, los hombres dedicaron 36 horas semanales a sus responsabilidades profesionales, una hora menos que en marzo de 2020. En cambio, las mujeres invirtieron 26 horas semanales a su ocupaci&oacute;n laboral, lo que supone una hora m&aacute;s respecto al periodo prepandemia.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, la brecha de g&eacute;nero en el total de horas de trabajo, tanto fuera como dentro del hogar, se redujo. El estudio, que analiza la brecha de g&eacute;nero tanto dentro como fuera del hogar dos a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la pandemia, examin&oacute; un conjunto de datos transversales con informaci&oacute;n socioecon&oacute;mica para dos muestras representativas de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola de entre 25 y 50 a&ntilde;os recogidas en mayo de 2020.
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo de tareas dom&eacute;sticas, dos a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la crisis sanitaria y tras recuperar los niveles de actividad laboral previos a la pandemia, el estudio observa que la brecha de g&eacute;nero en la participaci&oacute;n de las tareas dom&eacute;sticas se achic&oacute; en relaci&oacute;n con el periodo previo al confinamiento por el COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, en mayo de 2022 el diferencial era del 17% frente al 23% registrado en marzo de 2020. Entre las tareas dom&eacute;sticas en las que m&aacute;s disminuy&oacute; este diferencial se destacan labores como el lavado de ropa, las reparaciones y la limpieza del hogar.
    </p><h3 class="article-text">PR&Aacute;CTICAS LABORALES M&Aacute;S FLEXIBLES</h3><p class="article-text">
        La implementaci&oacute;n de medidas laborales m&aacute;s flexibles como el teletrabajo y las jornadas m&aacute;s compactas son dos de los cambios m&aacute;s importantes que experiment&oacute; el mercado laboral a ra&iacute;z de la pandemia. Seg&uacute;n datos de marzo de 2020, antes de la irrupci&oacute;n del virus el 13% de los trabajadores con hijos menores a su cargo trabajaban m&aacute;s de la mitad del tiempo desde casa. Durante el confinamiento, el 50% de los hombres y el 59% de las mujeres trabajaron desde casa.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la crisis sanitaria, el 33% de las mujeres y el 30% de los hombres hacen, como m&iacute;nimo, un d&iacute;a de teletrabajo, mientras que el 14% de las mujeres y el 17% de los hombres trabajan desde casa, por lo menos, 3 d&iacute;as a la semana.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las jornadas laborales se compactaron, con una reducci&oacute;n en el porcentaje de personas que trabajan m&aacute;s all&aacute; de las 17.00 horas de la tarde: el 9% en el caso de los hombres (pas&oacute; del 71 al 62%) y el 6% en el caso de las mujeres (del 61 al 55%).
    </p><p class="article-text">
        El teletrabajo y las jornadas laborales m&aacute;s compactas facilitaron la conciliaci&oacute;n familiar, tal como asegura el 90% de las mujeres y el 87% de los hombres que trabajan desde casa al menos un d&iacute;a a la semana. Estas pr&aacute;cticas empresariales m&aacute;s flexibles, junto con la mayor exposici&oacute;n de los hombres a las tareas y cuidados dom&eacute;sticos durante el confinamiento, favoreci&oacute; la reducci&oacute;n de la brecha de g&eacute;nero en las horas destinadas al trabajo no remunerado, seg&uacute;n el estudio.
    </p><p class="article-text">
        Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/brecha-genero-hogar-redujo-pandemia-cuidado-menores-limpieza_1_9990525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2023 12:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La brecha de género en el hogar se redujo tras la pandemia, sobre todo en cuidado de menores o limpieza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial,Igualdad de género,Igualdad de derechos,Pandemia,Post pandemia,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con los desafíos hacia sociedades de cuidado feministas, inclusivas y ecológicas cerró la XV Conferencia Regional sobre la Mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desafios-sociedades-cuidado-feministas-inclusivas-ecologicas-cerro-xv-conferencia-regional-mujer_1_9703686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7209502-fe71-4a63-9c8a-86c1f66632de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con los desafíos hacia sociedades de cuidado feministas, inclusivas y ecológicas cerró la XV Conferencia Regional sobre la Mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Organizada por la CEPAL sesionó en Buenos Aires. El movimiento feminista de América Latina y el Caribe se reunió para consensuar las bases del debate intergubernamental sobre políticas de cuidado que se desarrolla durante la Conferencia Regional de la Mujer. </p></div><p class="article-text">
        Esta semana, Argentina es el pa&iacute;s anfitri&oacute;n de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe) en conjunto con ONU Mujeres. Se trata del principal foro intergubernamental y regional sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de g&eacute;nero que termina hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Previo a su inauguraci&oacute;n oficial, se realiz&oacute; el Foro Feminista, un encuentro que hist&oacute;ricamente acompa&ntilde;a en forma paralela a la Conferencia sobre la Mujer. El Foro es perif&eacute;rico, pero protagonista. Se realiza antes, pero resuena en el durante. Es una jornada autogestionada por organizaciones de la sociedad civil y movimientos feministas de la regi&oacute;n y su rol clave es consensuar las demandas que ser&aacute;n presentadas a los Estados de la Conferencia para incidir en sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Inauguración XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De los territorios, a las agendas gubernamentales</strong></h3><p class="article-text">
        El Foro Feminista 2022 se realiz&oacute; en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, ex ESMA, donde se reunieron activistas feministas -desde la organizaci&oacute;n comunicaron una presencia de 3 mil personas- de distintos puntos del pa&iacute;s y de Am&eacute;rica Latina para participar de talleres y conversatorios. Este a&ntilde;o, el eje central de debate que atraviesa a la Conferencia Regional sobre la Mujer es &ldquo;La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperaci&oacute;n sostenible con igualdad de g&eacute;nero&rdquo;, en clara referencia a un tema que cobr&oacute; visibilidad a partir del impacto de la pandemia. Las actividades del Foro Feminista, entonces, abordaron esta problem&aacute;tica para ampliar los consensos sobre las pol&iacute;ticas de cuidado. En la apertura del Foro hubo representantes de la sociedad civil, como organizaciones y l&iacute;deres ind&iacute;genas, sindicatos, movimientos de pa&iacute;ses vecinos y tambi&eacute;n de organismos internacionales y del sector p&uacute;blico, como Ayel&eacute;n Mazzina, ministra de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad y la directora Regional para las Am&eacute;ricas y el Caribe de ONU Mujeres, Mar&iacute;a-Noel Vaeza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por los cuidados al centro, con las personas al centro, con el planeta al centro, con las mujeres ind&iacute;genas&rdquo;, fue una de las consignas que dio la bienvenida al Foro. Durante el encuentro, se celebr&oacute; el trabajo colectivo como manera de integrar todas las perspectivas y debates de la jornada. &ldquo;La pandemia hizo visible lo que nadie quer&iacute;a ver. Una de las m&aacute;s antiguas demandas feministas: que el trabajo de cuidado sea reconocido y retribuido&rdquo;, relat&oacute; una voz en off en un video que abri&oacute; formalmente el Foro. La importancia del evento radica en la posibilidad de transformar esas demandas del movimiento feminista en la conquista efectiva de derechos. A este tema se refiri&oacute; la directora Regional para las Am&eacute;ricas y el Caribe de ONU Mujeres, Mar&iacute;a-Noel Vaeza: &ldquo;Sociedad de cuidados significa basta de un modelo de desarrollo basado en nuestro trabajo gratis. Queremos cuidados sist&eacute;micos que nos permitan salir a trabajar, generar autonom&iacute;a econ&oacute;mica&rdquo;. Por su parte, Ana G&uuml;ezmes, directora de la Divisi&oacute;n de Asuntos de G&eacute;nero de la CEPAL, describi&oacute; a la agenda regional de g&eacute;nero como profunda, ambiciosa e integral, que se debe construir &ldquo;con y en di&aacute;logo constante con los movimientos y organizaciones feministas&rdquo;. La referente del Feminismo Comunitario Abya Yala de Tejido Chile, Carolina Pinilla, ampli&oacute; la mirada de los cuidados a las vivencias de las mujeres de los pueblos ind&iacute;genas: &ldquo;Venimos para contribuir a la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y pol&iacute;tica. Est&aacute;n avanzando los pensamientos fundamentalistas. Estamos cansadas del hambre, del colonialismo, nuestros pueblos est&aacute;n enfermos y es necesario que entre nosotras hagamos una reflexi&oacute;n respecto de nuestras relaciones de poder. La convocatoria es hacia la transformaci&oacute;n social&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Agenda regional de g&eacute;nero</strong></h3><p class="article-text">
        El primer conversatorio, &ldquo;La vida en el centro: desaf&iacute;os hacia sociedades de cuidado feministas, ecol&oacute;gicas y con justicia social&rdquo; sintetiz&oacute; los lineamientos generales que las integrantes del Foro consideran que una sociedad de cuidados debe tener en cuenta. Las principales demandas giran en torno al reconocimiento del derecho a cuidar y ser cuidado, tanto de infancias como de personas mayores y personas con discapacidad; la corresponsabilidad de los cuidados entre los g&eacute;neros y la visibilizaci&oacute;n y el reconocimiento econ&oacute;mico y social de los trabajos de cuidado. Terry Ince, coordinadora y fundadora del Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n contra la Mujer en Trinidad y Tobago se refiri&oacute; a la participaci&oacute;n de las organizaciones de la sociedad civil como una cuesti&oacute;n vital para el monitoreo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que ayudan a contrarrestar las desigualdades en la regi&oacute;n. Y cuestion&oacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tanto implementan los gobiernos presupuestos con perspectiva de g&eacute;nero? &iquest;Cu&aacute;n bien planifican estos presupuestos con mirada de g&eacute;nero? Debemos preguntar esto a los gobiernos todos los a&ntilde;os, debemos saber c&oacute;mo impactar&aacute;n los presupuestos en las mujeres. Es algo por lo que debemos responsabilizar a los gobiernos. Tenemos que hacerles saber cu&aacute;les son las exigencias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del &eacute;nfasis en las personas, el Foro se posicion&oacute; en defensa del cuidado del agua, de la tierra y del planeta. En esa l&iacute;nea, se pusieron en com&uacute;n las cr&iacute;ticas al modelo extractivista que se aplica sobre los territorios: &ldquo;Es lo que vemos cada vez m&aacute;s implementado en la regi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y en el mundo, y ese modelo ha generado grandes dificultades para la vida en la sociedad. Tenemos que pensar c&oacute;mo superarlo y sabemos que las mujeres, especialmente las m&aacute;s empobrecidas de la poblaci&oacute;n, las racializadas, ind&iacute;genas, negras son las que vienen sufriendo m&aacute;s los efectos del neoliberalismo&rdquo;, manifest&oacute; Graciela Rodriguez, de Brasil, abogada y activista de derechos laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tem&aacute;ticas como el acceso y permanencia en la vivienda de personas LGBTIQ+, la remoci&oacute;n de barreras para el acceso a la educaci&oacute;n sexual integral, la anticoncepci&oacute;n y el aborto, el acceso a la salud para las personas trans y travestis y la violencia de g&eacute;nero fueron algunos de los ejes debatidos durante el encuentro feminista en la ex ESMA. El resultado fue la elaboraci&oacute;n de un documento oficial que se presentar&aacute; en la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. &ldquo;Son ustedes quienes est&aacute;n en los territorios y nos tienen que acercar lo que va a surgir de este encuentro, que son justamente las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que tenemos que poner en el centro como funcionarios p&uacute;blicos&rdquo;, hab&iacute;a dicho en la apertura del Foro la ministra Ayel&eacute;n Mazzina. Mientras a&uacute;n se desarrollaban las actividades de la jornada, en un encuentro con la prensa junto a la representante de ONU Mujeres y de CEPAL, Mazzina se refiri&oacute; al rol del Estado en el tema de debate: &ldquo;Cuando hablamos de cuidado hacemos referencia solamente a las mujeres, y los cuidados no son solo de las mujeres. Tenemos que poner en la agenda la responsabilidad compartida. No es una tem&aacute;tica de las &aacute;reas de g&eacute;nero sino una tem&aacute;tica transversal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, Mar&iacute;a-Noel Vaeza, de ONU Mujeres, reclam&oacute; que se reconozca al cuidado como un trabajo remunerado: &ldquo;Es un trabajo que empieza cuando nacemos y nos atraviesa toda la vida, por eso desde ONU Mujeres y CEPAL hablamos de reducir, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidado. Para nosotras es muy importante el Foro Feminista, escuchar a la sociedad civil es uno de los grandes beneficios porque desde ah&iacute; sale la creatividad que luego tenemos que transformar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Por eso tambi&eacute;n es importante el Foro Parlamentario (que tambi&eacute;n forma parte del programa de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer), porque es necesaria una legislaci&oacute;n para establecer sistemas de cuidado p&uacute;blicos e integrales. Lo que queremos es que existan los cuidados como un pilar m&aacute;s como la educaci&oacute;n, la salud y que sea algo de todos&rdquo;. El debate a partir de la declaraci&oacute;n del Foro Feminista y de las participaciones intergubernamentales deber&aacute; tener en cuenta la crisis financiera global, las consecuencias de la pandemia y la emergencia clim&aacute;tica para desarrollar pol&iacute;ticas integrales y sostenibles que organicen de manera justa y equitativas las tareas de cuidado en la sociedad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JLC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta La Casa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desafios-sociedades-cuidado-feministas-inclusivas-ecologicas-cerro-xv-conferencia-regional-mujer_1_9703686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2022 15:04:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con los desafíos hacia sociedades de cuidado feministas, inclusivas y ecológicas cerró la XV Conferencia Regional sobre la Mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cepal,América Latina,Feminismos,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Natalia Gherardi: “Cualquier persona que aspire a la Presidencia debería reconocer la centralidad de la agenda de cuidados en el desarrollo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/natalia-gherardi-persona-aspire-presidencia-deberia-reconocer-centralidad-agenda-cuidados-desarrollo_1_9684537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25b51b31-3d48-4449-a56d-e10883ff596b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Natalia Gherardi: “Cualquier persona que aspire a la Presidencia debería reconocer la centralidad de la agenda de cuidados en el desarrollo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), organización que participará en la Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe que comienza el lunes en Buenos Aires.</p><p class="subtitle">Qué es y cómo funciona el Mapa Federal de Cuidados</p></div><p class="article-text">
        En la Argentina, las <strong>tareas de cuidado</strong> se entienden como una responsabilidad privada, que se resuelve puertas adentro, y no como un derecho que debe garantizar el Estado. Esa concepci&oacute;n, derivada de modelos cada vez m&aacute;s inhallables en la realidad (la familia tipo; una madre cuidadora, un padre proveedor) termina por sobrecargar a las mujeres, que en las &uacute;ltima d&eacute;cadas han sumado roles sin desprenderse de la obligaci&oacute;n de ninguno ni acceder a pol&iacute;ticas que les permitan conciliarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre este eje girar&aacute; la<strong> XV Conferencia Regional de la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe</strong> que comienza el 7 de noviembre en Buenos Aires, organizada por la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL) y la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de G&eacute;nero y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Natalia Gherardi es directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA), organizaci&oacute;n que participa del evento, y fue asesora en la redacci&oacute;n del proyecto de ley de para crear un Sistema Integral de Pol&iacute;ticas de Cuidados en Argentina, presentado en el Congreso en mayo pasado por el Ejecutivo, sin ning&uacute;n avance.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, asegura que las pol&iacute;ticas de cuidado pueden pensarse tambi&eacute;n como una palanca para el desarrollo econ&oacute;mico y por eso deben ser incorporadas a cualquier plan de gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; los cuidados deber&iacute;an ser una prioridad en la agenda p&uacute;blica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque sin resolver el tema de los cuidados no podemos acompa&ntilde;ar el desarrollo. Es muy dif&iacute;cil acompa&ntilde;ar el desarrollo personal, familiar, social y del pa&iacute;s si no abordamos el tema de los cuidados. Dejar las cosas como est&aacute;n tiene un impacto en las brechas de desigualdad tanto de g&eacute;nero como socioecon&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Aparecen las desigualdades en el acceso a los cuidados como base de otras desigualdades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exacto. Las desigualdades en el acceso a las posibilidades de cuidados impacta en la desigualdad social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. No solamente en t&eacute;rminos de g&eacute;nero, porque impacta m&aacute;s en las mujeres, sino tambi&eacute;n en t&eacute;rminos socioecon&oacute;micos, porque perjudica mucho m&aacute;s a las mujeres m&aacute;s pobres y reproduce la pobreza. Al no tener pol&iacute;ticas de cuidado, lo que se hace es profundizar el subdesarrollo y la vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Para pensarlo con un ejemplo: una mujer que no puede encontrar cierto relevo en la infraestructura de cuidados del Estado se queda cumpliendo esa funci&oacute;n en su casa y eso afecta su posibilidad de acceso al trabajo remunerado y determina los ingresos de su familia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y no solamente los ingresos presentes, sino tambi&eacute;n la construcci&oacute;n social futura. Es pobreza hoy y es pobreza para el futuro. Es una mujer que no va a tener acceso a una jubilaci&oacute;n, a una cobertura de salud, y eso va a impactar en su bienestar personal y en el de su grupo familiar.
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        <strong>&ndash;&iquest;El hecho de que falte un sistema nacional e integral de cuidados tiene que ver con que en la Argentina entendemos todav&iacute;a los cuidados como un problema personal y no una responsabilidad del Estado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, en la Argentina y en la regi&oacute;n lo entendemos como una responsabilidad privada. Es algo que se resuelve al interior de los hogares y entonces desatendemos el punto de en qu&eacute; hogares se resuelven las cosas de qu&eacute; manera. Sin pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de cuidado cada hogar resuelve las necesidades de cuidado lo mejor que puede con los recursos que tiene a mano. Quien tiene m&aacute;s recursos materiales y simb&oacute;licos a disposici&oacute;n puede acceder a ciertos servicios remunerados, y quienes no deber&aacute;n resolverlo familiarmente o comunitariamente. Lo que hace es generar una gran desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Ahora se escucha mucho esto de las &ldquo;tribus de crianza&rdquo;, sobre todo en las clases medias. &iquest;Son formas que se van encontrando desde la organizaci&oacute;n social de suplir esa falta de acompa&ntilde;amiento de parte del Estado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, no hay una &uacute;nica manera de criar. Pero primero pensemos que los temas de cuidado generalmente tienen m&aacute;s visibilidad respecto de la primera infancia, pero no es el &uacute;nico momento en el que hay una demanda intensa en este sentido. Tambi&eacute;n pueden ser necesarios hacia el final de la vida o frente a situaciones puntuales de enfermedades, accidentes o de particular vulnerabilidad f&iacute;sica o emocional. Las personas con discapacidad tienen necesidades especiales de apoyos a lo largo de la vida, m&aacute;s o menos intensas, que tambi&eacute;n requieren apoyos para el ejercicio de su propia autonom&iacute;a. A lo largo de la vida cuidamos y recibimos cuidados. Ahora, no hay una &uacute;nica manera de hacer esto. Lo que necesitamos de parte del Estado es un abanico de opciones para que cada familia y cada persona elija lo que mejor se adecua a su ideario. Entonces las tribus de crianza que se pusieron de moda en las clases medias, pero tambi&eacute;n las opciones m&aacute;s comunitarias en el &aacute;mbito rural, por ejemplo, son formas perfectamente valiosas para criar. El punto es que no sea la &uacute;nica opci&oacute;n; ten&eacute;s que poder elegir.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sistema está organizado sobre la base de la existencia de una familia nuclear estable, duradera, que tiene un varón proveedor y una mujer cuidadora</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La &ldquo;crisis de cuidados&rdquo; se da porque la organizaci&oacute;n actual del sistema est&aacute; configurada en relaci&oacute;n con un modelo de familia que ya no existe o que ya no es el predominante? Es decir, que tal vez funcion&oacute; en un momento, pero ya no.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la sociedad cambi&oacute; y entonces las pol&iacute;ticas tienen que cambiar con la sociedad y tambi&eacute;n la mirada cultural tiene que cambiar y tiene que estar m&aacute;s a tono.<strong> </strong>El sistema est&aacute; organizado sobre la base de la existencia de una familia nuclear estable, duradera, que tiene un var&oacute;n proveedor y una mujer cuidadora. Todo el sistema de trabajo y las leyes laborales se organizan bajo ese precepto. As&iacute;, el var&oacute;n trabajador tiene posibilidades para poner su fuerza de trabajo a disposici&oacute;n del empleo sin restricciones, porque alguien se ocupar&aacute; de las necesidades de cuidado de la familia. Y tambi&eacute;n los derechos de protecci&oacute;n social est&aacute;n pensados como derivados de la condici&oacute;n de empleo: ten&eacute;s acceso a una licencia solo si sos empleado en relaci&oacute;n de dependencia, la jubilaci&oacute;n es en base a los a&ntilde;os de aportes. El sistema de cuidados est&aacute; derivado de la condici&oacute;n de empleo formal y de una familia nuclear estable y duradera. Bueno, eso ya no existe. El sistema de mercado de trabajo es distinto. La familia cambi&oacute; su composici&oacute;n; m&aacute;s de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, las familias se ensamblan, hay parejas del mismo sexo. Entonces si la sociedad cambia, el mundo del trabajo cambia, las familias cambian, la legislaci&oacute;n y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tienen que adecuarse a lo que somos hoy.
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        <strong>&ndash;Participaste del dise&ntilde;o del proyecto de ley para un Sistema Integral de Pol&iacute;ticas de Cuidados en Argentina, que fue enviado por el Ejecutivo al Congreso hace seis meses pero no lleg&oacute; ni siquiera al debate en comisiones. &iquest;Por qu&eacute; te parece que no se avanza?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es una gran p&eacute;rdida y un error porque el proyecto lo que propone es un piso b&aacute;sico de conversaci&oacute;n que habr&aacute; que enriquecer con el debate p&uacute;blico y la presentaci&oacute;n de argumentos y la revisi&oacute;n de evidencia y probablemente mejorarlo con el aporte de distintas fuerzas pol&iacute;ticas. Por ahora ha primado la desarticulaci&oacute;n y falta de colaboraci&oacute;n entre las fuerzas pol&iacute;ticas y creo que eso impidi&oacute; que se sentaran a conversar, a&uacute;n dentro de las mismas fuerzas pol&iacute;ticas. Pero conf&iacute;o en que la conferencia regional de la semana pr&oacute;xima va a servir para poner en evidencia la centralidad de esta agenda como un aspecto central de una agenda de desarrollo.<strong> </strong>Cualquier persona que pretenda ser candidata a la presidencia en las elecciones del a&ntilde;o que viene deber&iacute;a reconocer la centralidad de esta agenda para un proyecto de pa&iacute;s.<strong> </strong>Si lo que se va a discutir el a&ntilde;o que viene en campa&ntilde;a es cu&aacute;l es el proyecto de pa&iacute;s, de desarrollo para la Argentina, deber&iacute;an acompa&ntilde;ar eso con una propuesta concreta sobre pol&iacute;ticas de cuidado. Si no, lo que va a suceder es que se van a profundizar las desigualdades, estancar al pa&iacute;s evitando que la mitad de la poblaci&oacute;n se inserte s&oacute;lidamente en el mundo del trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es una manera m&aacute;s productivista de mirarlo; pensar que la inversi&oacute;n que hace el Estado hace en infraestructura de cuidados &ldquo;le vuelve&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La inversi&oacute;n que se hace en la creaci&oacute;n de infraestructura y la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de cuidado tiene, definitivamente, un retorno. Le vuelve al Estado en creaci&oacute;n de empleo, en progreso y en desarrollo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En toda esta discusi&oacute;n hay lugar para pensar el autocuidado o siempre se considera al cuidado en relaci&oacute;n con otros?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, porque la definici&oacute;n misma del cuidado desde un enfoque de derechos lo incluye. El autocuidado es la forma de cuidado que m&aacute;s descuidamos quienes cuidamos a otros. Por ejemplo, la mujer se dedica a buscar turnos y a llevar y acompa&ntilde;ar algunas cuestiones m&eacute;dicas y le cuesta encontrar tiempo para su propia atenci&oacute;n de la salud. El autocuidado es, sin duda, una parte central. Hay tres pilares de las pol&iacute;ticas de cuidado: tiempo, dinero e infraestructura o servicios y cuando pensamos, por ejemplo, en las licencias laborales, se deber&iacute;a incluir tambi&eacute;n tiempo de autocuidado y tiempo para las propias consultas m&eacute;dicas.
    </p><p class="article-text">
        <em>DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Torres Cabreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/natalia-gherardi-persona-aspire-presidencia-deberia-reconocer-centralidad-agenda-cuidados-desarrollo_1_9684537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2022 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Natalia Gherardi: “Cualquier persona que aspire a la Presidencia debería reconocer la centralidad de la agenda de cuidados en el desarrollo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Género,Igualdad de género,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bff76b-b3b2-407e-9ba0-3ca55dc47f87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colectivero, papá y dos veces viudo: &quot;Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrega de Un Trabajo Extraordinario, Natalí Schejtman cuenta la historia de Gastón, padre de dos hijos, que casi de un día para el otro pasó a ser "papá y mamá a la vez". Los desafíos de cuidar y trabajar en pandemia y la ayuda de sus hermanas en distintos ámbitos, incluyendo el "chat de mamis" de sus hijos.</p></div><p class="article-text">
        Hay una an&eacute;cdota que a mi pap&aacute; le gusta mucho contar, o mejor, que yo cuente. Yo ya ten&iacute;a veintipico de a&ntilde;os, trabajaba y viv&iacute;a sola, y me hab&iacute;a ido de viaje a Bolivia con una amiga por un mes. Nos hab&iacute;an recomendado que visit&aacute;ramos Coroico, un valle de vegetaci&oacute;n exuberante y temperaturas amables cerca de la fr&iacute;a La Paz, que provee a la capital de frutas y verduras. Hab&iacute;a un problema: el camino que llegaba a Coroico se conoc&iacute;a popularmente como &ldquo;La ruta de la muerte&rdquo;, el rumor entre los argentinos que hab&iacute;an ido era que se ca&iacute;a un micro por semana por un camino de cornisa estrech&iacute;simo y a mi me daba mucho miedo ese viaje. Decid&iacute; entonces llamar a mi padre por tel&eacute;fono antes de salir, ya con los pasajes, probablemente buscando su visto bueno o malo. Cuando le expliqu&eacute; d&oacute;nde estaba por ir me largu&eacute; a llorar, dici&eacute;ndole que el viaje era extremadamente peligroso, que se ca&iacute;a un micro por semana y todo el resto de las cosas. Mi pap&aacute; me pregunt&oacute; si mi amiga Mariana ten&iacute;a tanto miedo como yo. Le dije que no. Entonces me dijo que si ella no ten&iacute;a miedo y quer&iacute;a ir, yo ten&iacute;a que ir tambi&eacute;n.
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Historias e ideas sobre maternidad y paternidad en Argentina, por Natali Schejtman.</small></h4>
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    </figure><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; no sab&iacute;a qu&eacute; era Coroico, pero quiso darme seguridad y que no me pierda algo por temor.&nbsp;<strong>Supongo que cuando ten&eacute;s hijos grandes, la crianza se reduce a calibrar el exacto miedo que les transmit&iacute;s a ellos sobre las cosas</strong>. Y en este caso le sali&oacute; bien porque mi minibus lleg&oacute; a destino y la pasamos muy bien ah&iacute;. (Aunque m&aacute;s tarde supo que, en efecto, era una ruta mundialmente conocida por su peligro y confes&oacute; que de haberlo sabido no me habr&iacute;a alentado a ir).
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; exactamente por qu&eacute; en ese momento de miedo, siendo ya adulta, solo quise hablar con mi pap&aacute;. En parte tiene que ver con el lugar que van ocupando las personas que te rodean, una informaci&oacute;n que se va infiltrando de manera sutil desde la infancia: qui&eacute;n es qui&eacute;n en la familia, qu&eacute; funci&oacute;n cumple cada cual y c&oacute;mo se arman esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; caben din&aacute;micas dom&eacute;sticas y tambi&eacute;n el contexto social y el marco regulatorio. Tenemos la sensaci&oacute;n de que los padres est&aacute;n cambiando, aunque la distribuci&oacute;n del cuidado sigue siendo muy poco equitativa y la legislaci&oacute;n todav&iacute;a nos debe mucho para que la responsabilidad de personas gestantes y no gestantes sea algo m&aacute;s sim&eacute;trica. Eso dice mucho de c&oacute;mo se definen p&uacute;blicamente esos roles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un proyecto de ley en las puertas del Congreso pide extender las raqu&iacute;ticas&nbsp;</strong><a href="https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/unicef-ela-y-paternar-lanzan-campania-sistema-licencias-parentales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>licencias</strong></a><strong>&nbsp;de paternidad que hoy son de 2 d&iacute;as&nbsp;para el sector privado, 5 para el p&uacute;blico a nivel nacional y 0 d&iacute;as para la mitad de las personas que trabajan, que est&aacute;n en el sector informal.</strong>&nbsp;(A prop&oacute;sito, vean la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=pjpjqu2Cz9g)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a</a>&nbsp;de UNICEF, el Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero &ndash;ELA&ndash; y Paternar en donde diferentes padres dan cuenta de lo importante que es para ellos poder cuidar y la necesidad de que se ampl&iacute;en las licencias).
    </p><p class="article-text">
        Mientras que se empuja una agenda de cuidados m&aacute;s igualitaria, cada familia organiza como puede la vida dom&eacute;stica puertas adentro. A veces, hay situaciones que implican un volantazo respecto de c&oacute;mo se ven&iacute;an dando las cosas hasta ese momento. La historia de Gast&oacute;n es una prueba de eso. Tambi&eacute;n de c&oacute;mo una familia puede armarse de nuevo despu&eacute;s de golpes extremadamente tristes.
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            <span class="title">
                Gastón, dos veces viudo, fue construyendo su propia casa donde vive con sus hijos.                            </span>
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        Gast&oacute;n es colectivero hace 16 a&ntilde;os, t&eacute;cnico mec&aacute;nico de formaci&oacute;n, y vive en una casa que fue construyendo &ndash;y est&aacute; construyendo todav&iacute;a&ndash; con sus propias manos en el Norte del Gran Buenos Aires, cerca de San Miguel. Tiene 46 a&ntilde;os, un gesto serio, como concentrado, que se combina con los piercings que lleva en su cara. Cuando se relaja, sonr&iacute;e seguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se acuerda de cuando no lavaba un plato o de cuando llegaba de su trabajo despu&eacute;s de un largo d&iacute;a&nbsp;e iba regando el living con su ropa: las zapatillas por un lado, la campera por otro, las medias por otro. M&aacute;gicamente, en minutos todo volv&iacute;a a relucir. Dice que sol&iacute;a ser algo demandante, adem&aacute;s: &ldquo;Yo me iba a trabajar a las dos y media de la ma&ntilde;ana y cuando llegaba quer&iacute;a s&iacute; o s&iacute; que mi mujer y mis hijos estuvieran en mi casa. Quer&iacute;a verlos ese rato al mediod&iacute;a cuando volv&iacute;a. Despu&eacute;s, que hagan lo que quieran&rdquo;. Todas las reglas y la columna vertebral de su vida se desmoronaron casi de un d&iacute;a para el otro. La mam&aacute; de sus hijos empez&oacute; a sentirse mal, la llev&oacute; a consultar con un m&eacute;dico, y recibi&oacute; el diagn&oacute;stico de un c&aacute;ncer fulminante por el que muri&oacute; a los dos meses, con menos de 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el hospital, ella ya lo empez&oacute; a instruir: c&oacute;mo se usaba el lavarropas, cu&aacute;les eran las comidas favoritas de los chicos. &ldquo;Me iba metiendo en el tema&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n se qued&oacute; con su grand&iacute;sima tristeza y tambi&eacute;n la de sus hijos, que entonces ten&iacute;an 7 y 3 a&ntilde;os. Y con una licencia en su trabajo tuvo que reiniciar la organizaci&oacute;n de su casa y de su vida, hacer cosas que nunca hab&iacute;a hecho y contener a sus hijos. Aunque en realidad, con el m&aacute;s chiquito, me cuenta, reflexivo, ya hab&iacute;a ejercido un rol muy presente cuando era un beb&eacute;: &ldquo;En ese momento, no nos alcanzaba con un solo sueldo, entonces mi mujer hab&iacute;a decidido ponerse a estudiar para que pudiera buscar un trabajo bueno y as&iacute; tener dos sueldos. Cuando mi hijo menor ten&iacute;a un mes, ella me lo dejaba cuando yo volv&iacute;a de trabajar y se iba a la facultad hasta las diez de la noche: yo aprend&iacute; a darle mamadera, cambiarle los pa&ntilde;ales, dormirlo, est&aacute;bamos muchas horas juntos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plata siempre hab&iacute;a sido un tema y hab&iacute;a que elegir prioridades: o terminar la casa o irse de vacaciones. Gast&oacute;n se emociona mucho &ndash;y es imposible no acompa&ntilde;arlo&ndash; cuando cuenta que en un momento se cans&oacute; de poner todo lo que ganaba en la casa y que entonces decidieron empezar a usar esa plata para vacaciones. Hoy, sus hijos tienen en esas fotos y videos familiares un reservorio de recuerdos eternos en la computadora.
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n no qued&oacute; viudo solo una vez. Despu&eacute;s de la muerte de la mam&aacute; de sus hijos se encontr&oacute; con una mujer de la que se enamor&oacute; perdidamente, sabiendo que&nbsp;estaba en tratamiento, otra vez, por c&aacute;ncer. Y ella muri&oacute; en 2019. Los chicos volvieron a perder a una mujer a la que hab&iacute;an llegado a llamar mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que emergi&oacute; las dos veces fue una red c&aacute;lida de familiares: su &ldquo;mam&aacute;&rdquo; y sus &ldquo;hermanas&rdquo; &ndash;que es en realidad su hermana mayor y sus sobrinas&ndash; forman parte de la vida de sus hijos de manera cotidiana. Los tres se despiertan a las cinco y media de la ma&ntilde;ana, desayunan, y Gast&oacute;n deja a sus hijos a media cuadra, en la casa de su hermana, que es quien los lleva al colegio. Son ellas las que le dieron y le dan una mano enorme: por ejemplo, est&aacute;n en los &ldquo;chat de mamis&rdquo; de cada uno de sus hijos. &ldquo;Yo estoy en el colectivo, no puedo leer el celular&rdquo;, dice Gast&oacute;n, con una sonrisa p&iacute;cara. &ldquo;Al principio ellas me ayudaron much&iacute;simo a organizarme y ahora tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n est&aacute; acostumbrado a que lo biol&oacute;gico no determine los v&iacute;nculos: su propia mam&aacute; muri&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a 5 a&ntilde;os y su pap&aacute; no estaba muy presente; en cambio, su hermana mayor y su marido fueron para &eacute;l un pap&aacute; y una mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia fue dram&aacute;tica para sostener esa red en un momento en que la muerte de su segunda esposa todav&iacute;a era reciente. Gast&oacute;n, expuesto en el colectivo a centenares de personas por d&iacute;a, ten&iacute;a miedo de llevar el virus a la casa y, a partir de ah&iacute;, contagiar a sus hermanas y mam&aacute;. Durante un tiempo, las familias se aislaron y con escuelas y otros establecimientos cerrados, los hijos de Gast&oacute;n tuvieron que pasar varias horas por d&iacute;a solos, algo que sucedi&oacute; en muchas familias a nivel global debido a las restricciones de la pandemia. Encontraron una forma de hacer funcionar la red virtualmente: las hermanas-vecinas monitoreaban a los chicos con un sistema de c&aacute;maras que sigue en pie hoy y estaban atentas a que todo estuviera bien. Tambi&eacute;n, en los momentos de aislamiento m&aacute;s estricto, dejaban comida en la puerta.
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                    alt="Un sistema de cámaras para monitorear a sus hijos cuando se quedaban solos en pandemia"
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                Un sistema de cámaras para monitorear a sus hijos cuando se quedaban solos en pandemia                            </span>
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        A Gast&oacute;n se lo ve en&eacute;rgico, hacendoso y tambi&eacute;n cansado. Su hijo mayor est&aacute; en las puertas de la adolescencia y confiesa que su crianza le resulta desafiante. Muy r&aacute;pido cuando enviud&oacute; entendi&oacute; todo lo que hac&iacute;a su esposa, pero as&iacute; como dice que es &ldquo;una madre y un padre&rdquo;, tambi&eacute;n cree que esos roles est&aacute;n definidos y que hay cosas que &eacute;l no puede hacer porque no es &ldquo;una madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Aprend&iacute; la energ&iacute;a que te saca un chico. Que ven&iacute;s de la calle y por ejemplo quer&eacute;s tener sexo con tu mujer y a veces mi mujer no quer&iacute;a y yo me enojaba. Y cuando me qued&eacute; solo con los chicos entend&iacute; que los chicos te sacan toda la energ&iacute;a y lo &uacute;nico que quer&eacute;s a la noche es dormir. Es tanto el cansancio y la fatiga que uno tiene en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sentis que te falta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Paciencia. Mucha. Porque me desgastan. Por m&aacute;s que yo le ponga mucho amor de mi parte, no tengo la facultad de ser madre. La madre es diferente. Yo aprend&iacute; a los ponchazos todo. Si vos ten&eacute;s mam&aacute;, tu mam&aacute; te va a pedir las cosas 20 veces y las 20 veces con amor. Yo te voy a pedir tres veces, y a la cuarta ya me desbord&eacute;. No tengo la paciencia que tienen las madres. Yo s&eacute; que eso est&aacute; mal. Mi hijo me reclama que yo estoy con cara de enojado, no estoy enojado, es mi cansancio. Yo no pretendo que laven nada, si tomaron el caf&eacute; llev&aacute; la taza a la bacha, esas cosas me desbordan porque yo en vez de llegar a mi casa despu&eacute;s de trabajar a descansar y a charlar con ellos, me tengo que poner a limpiar. Despu&eacute;s de limpiar les tengo que pedir por favor que hagan la tarea. Y ah&iacute; es cuando mi cansancio no da m&aacute;s. Necesitar&iacute;a una persona que me ayude, una ni&ntilde;era. Pero ah&iacute; estamos hablando de otros n&uacute;meros, y no alcanza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El dibujo y la carta de sus hijos para el día del padre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Gast&oacute;n cuenta tambi&eacute;n que hay varones que han quedado viudos con hijos chicos que se le acercaron para conversar con &eacute;l acerca de c&oacute;mo se hace: &ldquo;Yo les dije que hab&iacute;a que tener mucha fortaleza, y que hab&iacute;a que hacer las cosas que uno siente. No hay nada escrito. Y no vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llor&aacute; con ellos, porque es lo &uacute;nico que va a sanar. Porque si vos te guard&aacute;s todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se nota que le gusta estar con sus hijos. Ven pel&iacute;culas, juegan al tenis, juegan juegos de mesa. Y habla de ellos y los cita en la conversaci&oacute;n permanentemente. Cuenta lo que disfruta y tambi&eacute;n lo que le gustar&iacute;a: &ldquo;Yo lo que m&aacute;s valoro en la vida es verlos bien y lo que m&aacute;s me gustar&iacute;a es que sean exitosos en la vida, que todas las posibilidades que les estoy dando &ndash;y que me rompo el alma&ndash; sepan disfrutarlas en el futuro. Que sean buena gente. Que sean diez veces mejores que yo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llorá con ellos. Porque si vos te guardás todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos también&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el coche, mientras volv&iacute;a a mi casa, procesaba el relato de Gast&oacute;n. M&aacute;s de una vez me dijo que si &eacute;l hubiera enviudado sin hijos no le habr&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil ese hurac&aacute;n f&iacute;sico y emocional que vino despu&eacute;s, pero a la vez que son ellos los que lo obligan a tener fortaleza. En definitiva, cre&eacute;s que los hijos desordenan pero al final te ordenan un mundo que qued&oacute; patas para arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aleatorio de Spotify me ley&oacute; la mente y me entreg&oacute; una canci&oacute;n del musical&nbsp;<em>Hamilton</em>&nbsp;que no hab&iacute;a escuchado antes. Se llama&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=GgxPJRN_LVI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dear Theodosia</a>, y en ella Aaron Burr, vicepresidente de Thomas Jefferson, y su archienemigo Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, con una sensibilidad muy contempor&aacute;nea dudosamente aplicada a personajes del siglo dieciocho, les cantan a su hija y a su hijo respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi padre no estuvo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo te juro que voy a estar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer lo que haga falta (voy a cometer un mill&oacute;n de errores)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer que el mundo sea sano y salvo para vos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Gast&oacute;n &ndash;pienso en mi pap&aacute; tambi&eacute;n&ndash;, y en todos los padres que intentan crear mundos sanos y salvos para sus hijos, aunque sea en caminos de cornisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 04:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Paternidad,Paternidades,Organización social del cuidado,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un trabajo extraordinario: un bebé con Covid y Gabriela que cría sola en el Barrio 31]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/trabajo-extraordinario-bebe-covid-gabriela-cria-sola-barrio-31_132_9091851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/897366cd-f324-4c0a-9b44-ab9b06438418_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un trabajo extraordinario: un bebé con Covid y Gabriela que cría sola en el Barrio 31"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el primer envío del nuevo newsletter de elDiarioAR, Natalí Schejtman cuenta la historia de Gabriela, una mujer que planteó una familia con su novio. Cuando quedó embarazada, él "se asustó". Ahora le paga el alquiler y visita cada tanto, pero no asume otras tareas de cuidados de su hijo, de 3 años.</p><p class="subtitle">Un trabajo extraordinario es el newsletter quincenal de Natalí Schejtman que recorrerá historias, ideas y tramas sobre maternidad y paternidad. Si querés recibirlo en tu correo suscribite acá.</p></div><p class="article-text">
        Este newsletter deber&iacute;a haber empezado el&nbsp;mi&eacute;rcoles pasado, pero mi beb&eacute; de cinco meses se agarr&oacute; Covid &ndash;yo tambi&eacute;n&ndash; y pasamos una semana para el olvido (que son por supuesto las que m&aacute;s recordamos). Mientras lo llev&aacute;bamos a la guardia a las 3 de la ma&ntilde;ana con 39,5 grados de fiebre, pensaba que hay muchas diferencias en c&oacute;mo los padres y las madres atravesamos una situaci&oacute;n como esta en las que median, s&iacute; o s&iacute;, nuestro acceso a distintos recursos: podemos ir en taxi, en bondi, caminando con el beb&eacute; enfermo a upa o simplemente no tener forma de ver algo parecido a un m&eacute;dico a esa hora; podemos ir una guardia de prepaga 24 horas relativamente cerca de nuestras casas, a la de un hospital p&uacute;blico o a una salita; podemos tener algunos pares de brazos extra &ndash;abuelos, amigos, vecinos&ndash;&nbsp;a los que acudimos incluso en la madrugada ante una emergencia o podemos tener que cargar en nuestra odisea tambi&eacute;n con uno o m&aacute;s ni&ntilde;os dormidos que no tenemos con qui&eacute;n dejar. Pero tambi&eacute;n pensaba en el punto en com&uacute;n: el pavor de sentir a tu beb&eacute; hirviendo, la angustia ante sus sollozos, el deseo imperioso, desesperado, de que vuelva a ser el de siempre. Como dec&iacute;a la propaganda de Mastercard, hay cosas que el dinero no puede comprar. Pero como tambi&eacute;n dejaba en claro, hay muchas, seguramente demasiadas, que s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuesti&oacute;n que decid&iacute; borrar los p&aacute;rrafos farragosos que ven&iacute;a escribiendo para presentar este espacio que se abre hoy y reemplazarlos por esta an&eacute;cdota porque contiene lo que me gustar&iacute;a que fuera:&nbsp;<strong>una exploraci&oacute;n de lo que nos une y de lo que nos separa a los padres y madres que hoy, en un territorio tan vasto y desigual como el nuestro, contribuimos a la tarea tit&aacute;nica de criar a una persona. Un mapa de temas y problemas, un retrato de un estado de situaci&oacute;n, un testimonio de las muchas formas en las que las personas atraviesan y se organizan para atender al desarrollo humano de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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function validar() {
  el5 = document.getElementById('email');
  var isOk = true;
  if (isEmpty(el5.value)){
    isOk = false;
  }
  if (isOk){
    var elements = document.getElementsByClassName("formVal");
    var formData = new FormData();
    for(var i=0; i<elements.length; i++) {
      formData.append(elements[i].name, elements[i].value);
    }
    console.log(formData);
    var xmlHttp = new XMLHttpRequest();
    var url = 'https://eldiarioar.ar/mchimp';
    xmlHttp.open('POST', url, true);
    // xmlHttp.setRequestHeader('Content-type', 'application/x-www-form-urlencoded');
    xmlHttp.onreadystatechange = function() {
      if(xmlHttp.readyState == 4 && xmlHttp.status == 200) {
        var r = JSON.parse(xmlHttp.responseText);
        if ('result' in r) {
          console.log(r.result);
          el1 = document.getElementById('form1');
          el2 = document.getElementById('success1');
          el3 = document.getElementById('error1');
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          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el1.style.display = 'none';
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          el4.style.display = 'none';
          el2.style.display = 'block';
        } else {
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
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      }
    }
    xmlHttp.send(formData);
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    el4 = document.getElementById('error2');
    el4.style.display = 'block';
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}
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Esa es mi aspiraci&oacute;n, tal vez algo ambiciosa. Pero tambi&eacute;n me gust&oacute; m&aacute;s este comienzo porque empieza contando que me retras&eacute; con un deadline, algo que me pasa muy a menudo desde hace 4 a&ntilde;os y pico que tuve a mi primer hijo. Afortunadamente no siempre tengo tan buenas razones para aplazar una entrega como un nene enfermo, pero aun as&iacute;, la combinaci&oacute;n trabajo-maternidad todav&iacute;a no fluye del todo. Es una conversaci&oacute;n habitual con otras madres y con otros padres, pero sobre todo con madres, en quienes recaen muchas m&aacute;s tareas vinculadas a los hijos que afectan, entre muchas otras cosas, su capacidad laboral. Y no es una conversaci&oacute;n de resoluci&oacute;n sencilla (&iquest;necesitamos m&aacute;s tiempo?&iquest;m&aacute;s dinero?&iquest;m&aacute;s al padre?&iquest;m&aacute;s ni&ntilde;eras?&iquest;m&aacute;s Estado?&iquest;menos trabajo?&iquest;menos hijos?). Esto se hizo muy visible durante la pandemia y en la terminolog&iacute;a de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se llama agenda de cuidados. En Argentina,&nbsp;<strong>nueve de cada diez mujeres realizan tareas de cuidado &ndash;que incluyen cocinar, limpiar, ordenar y ocuparse de otra gente&ndash;. Lo hacen en promedio,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=d974b76609&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>casi seis horas y media</strong></a><strong>&nbsp;por d&iacute;a, tres veces m&aacute;s que los varones. Y m&aacute;s de dos millones y medio de mujeres se dedican al cuidado como&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=82a883f60c&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>actividad principal</strong></a><strong>&nbsp;en sus propias casas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas mujeres son madres. Muchos varones tambi&eacute;n lo son.&nbsp;<strong>Seg&uacute;n los datos del censo 2010, el 70% de las mujeres de m&aacute;s de 14 a&ntilde;os son madres.&nbsp;</strong>(El censo s&oacute;lo le pregunta a las mujeres si tienen hijos, no a los varones. Ya hablaremos de esto).
    </p><p class="article-text">
        La maternidad es, adem&aacute;s, un fen&oacute;meno editorial, cultural, de redes sociales: libros sobre crianza, libros que reconfiguran la idea de familia, libros que intentan entender, historizar o apostar a una maternidad feminista, libros que se pronuncian en contra de los hijos, libros que destapan las maternidades arrepentidas, influencers pediatras, psic&oacute;logas, doulas, educadoras, fil&oacute;sofas que se detienen en el sinf&iacute;n de temas que brotan todos los d&iacute;as.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Criar hijos es un desaf&iacute;o hist&oacute;ricamente feminizado pero hay un creciente n&uacute;mero de varones que comparte equitativamente la tarea. Otros no. Otras tampoco. La paternidad tambi&eacute;n cambi&oacute;. Hay formas de ser padres hoy diversas, variadas: tratamientos de fertilidad que hace dos d&eacute;cadas s&oacute;lo ocupaban p&aacute;ginas de ciencia ficci&oacute;n, donaci&oacute;n de esperma, de &oacute;vulos, experimentos con n&uacute;cleos de ADN injertados en &oacute;vulos donados, subrogaci&oacute;n de vientres que hablan otros idiomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay, me parece, una necesidad creciente de conocer y transitar ese mapa heterog&eacute;neo, donde convergen ni&ntilde;os, abuelos, cuidadoras, instituciones p&uacute;blicas, instituciones privadas.&nbsp;<strong>Ese es el desaf&iacute;o que me propongo con esta serie de entregas: contar historias, ideas y datos sobre maternidades y paternidades en Argentina.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al tema de la fiebre, les cuento que mi hijo evolucion&oacute; bien aunque tard&oacute; unos d&iacute;as en recuperar la alegr&iacute;a. En el medio debut&oacute; con un crisol de sabores qu&iacute;micos que le provocaron tanto desconcierto como la extrema congesti&oacute;n nasal que no lo dejaba alimentarse (bien) y dormir (mal) como de costumbre. En fin, hay primeras veces mejores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; de una frase de Quino que siempre me repite mi mam&aacute; cuando yo me angustio por alguna&nbsp;<em>renta inesperada</em>&nbsp;de la maternidad, como esta aventura hacia la guardia. Quino qued&oacute; hu&eacute;rfano joven y nunca tuvo hijos. Cuando le&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=e0f6a0bcec&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preguntaron</a>&nbsp;por qu&eacute;, respondi&oacute;: &ldquo;Me asusta mucho la idea de tener un hijo y que se me enferme, me entrar&iacute;a una desesperaci&oacute;n terrible. No lo soportar&iacute;a&rdquo;. Ahora que lo pienso no s&eacute; si me lo repite porque le parece interesante o porque tiene una moraleja (mi mam&aacute;) para transmitirme. Se lo voy a preguntar para la pr&oacute;xima.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a decir, como se estila, cu&aacute;nto tiempo va a llevarte leer este newsletter. Pero empec&eacute; contando un retraso de una semana en el primer env&iacute;o. No me parece justo sumar una exigencia, aunque est&eacute; maquillada de servicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; puedas leerlo quincenalmente, ojal&aacute; quieras compartir conmigo tu historia, tu opini&oacute;n, tu an&eacute;cdota. Lo que quieras.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empezamos&nbsp;con Gabriela, la historia que inaugura esta serie de env&iacute;os. Y con las Gabrielas.
    </p><p class="article-text">
        De internet sac&oacute; el nombre para su hijo. Lo ley&oacute; gracias a un link que promet&iacute;a &ldquo;nombres modernos&rdquo;. Gabriela hab&iacute;a planeado y buscado ese embarazo con Eduardo. Era un plan que ten&iacute;an juntos, pero cuando qued&oacute; finalmente embarazada, &eacute;l le dijo que no quer&iacute;a ser pap&aacute;. &ldquo;Se asust&oacute;&rdquo;, dice ella, con expresi&oacute;n un poco superada pero tambi&eacute;n triste: &ldquo;Pero yo lo quer&iacute;a tener&rdquo;. As&iacute;, pas&oacute; a engrosar la lista de las mujeres que cr&iacute;an solas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un informe de CIPPEC, los hogares liderados por mujeres a cargo de hijos&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=f04cda338c&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viene</a>&nbsp;creciendo en democracia: 12 cada 100 mujeres en 1986, 19 cada 100 en 2018. En otra publicaci&oacute;n, agregan que solo una de cada cuatro mujeres que no vive con el padre de sus hijos recibe la cuota alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Mi embarazo fue lindo. Al principio lo sufr&iacute; un poco porque lo extra&ntilde;aba &eacute;l. No me daba bola&rdquo;. Mientras crec&iacute;a su panza, ella trabajaba en la casa de una familia a los que se refiere como &ldquo;muy buenas personas&rdquo;. Ten&iacute;a obra social y la mujer oficiaba de escucha atenta. Limpiaba la casa y de noche googleaba la progresi&oacute;n de su gestaci&oacute;n: ahora tu beb&eacute; tiene el tama&ntilde;o de un poroto, de un pepino, de un apio, de un mel&oacute;n. Pudo trabajar hasta los 7 meses de embarazo: los pies le explotaban. Se tom&oacute; la licencia y esper&oacute; en su casa la llegada de su beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una noche, cuando transitaba la semana 40, la &uacute;ltima semana oficial de los embarazos, empez&oacute; a sentir dolores raros. Hab&iacute;a le&iacute;do algo sobre el ritmo de las contracciones. Llam&oacute; a la hermana y empezaron a contar los minutos. Pero la hermana vive en Jos&eacute; Le&oacute;n Su&aacute;rez y no pod&iacute;a acompa&ntilde;arla. Contact&oacute; a su vecina, una mujer mayor que era la persona que m&aacute;s ve&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tranquila, no te apures, pero ya es. Yo te llevo al hospital&ndash; le dijo, salvadora.
    </p><p class="article-text">
        La atendieron bien en el sanatorio de Almagro que ten&iacute;a por su obra social. Entr&oacute; a las 10 de la noche. Las parteras le ped&iacute;an que pujara y ella no sab&iacute;a bien qu&eacute; hacer. No hab&iacute;a hecho el curso de preparto: no ten&iacute;a tiempo por su trabajo, aunque el m&eacute;dico le hab&iacute;a dado un folleto: &ldquo;mala m&iacute;a&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que recuerda de esa noche fue un dolor punzante, &uacute;nico, y una especie de verg&uuml;enza: &ldquo;de todos, de los m&eacute;dicos, de la partera, no quer&iacute;a que entrara nadie. El beb&eacute; no bajaba, yo no quer&iacute;a pujar m&aacute;s&rdquo;. Hasta que finalmente naci&oacute;. Mirado desde el presente, relata ese momento como ideal: &ldquo;Cuando naci&oacute;, se fue todo el dolor&rdquo;. Aunque despu&eacute;s recuerda cu&aacute;n dif&iacute;cil fue que el beb&eacute; agarrara la teta. Reci&eacute;n se&nbsp;<em>prendi&oacute;</em>&nbsp;cuando volvi&oacute; a la tranquilidad de su casa.
    </p><p class="article-text">
        El padre llamaba de vez en cuando, pero no se acerc&oacute; a conocerlo. La hermana, ocupada con su trabajo, viuda y madre de tres hijos ella misma, solo pod&iacute;a ir algunos fines de semana. Susana, la vecina, era la m&aacute;s presente, la que le ense&ntilde;&oacute; a ba&ntilde;arlo, a la que le dejaba el beb&eacute; algunos minutos si ten&iacute;a que hacer algo, aunque cada vez que lo hac&iacute;a &ldquo;se me sal&iacute;a el coraz&oacute;n: estaba obsesionada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte del d&iacute;a estaba sola. A la noche conviv&iacute;a con los fantasmas: no pod&iacute;a dormir chequeando su respiraci&oacute;n, el beb&eacute; dorm&iacute;a muy entrecortado y ella no entend&iacute;a si era normal. De d&iacute;a sent&iacute;a por momentos el baj&oacute;n an&iacute;mico, pero sobre todo se sent&iacute;a zombi.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su beb&eacute; muy chiquito, y gracias a un familiar, Gabriela obtuvo un terrenito tomado en Mor&oacute;n y quiso hacerse ah&iacute; su casa. Llam&oacute; al padre de su hijo, contratista, para que la ayude, y &eacute;l fue a ver el lugar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No te mudes ah&iacute;. Es muy feo. No hay ni pozo, ni agua ni nada. El nene es muy tiernito, le van a picar bichos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, fue el padre de su hijo el que pag&oacute; los 15 mil pesos de alquiler en la 31.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin red, sin su mam&aacute; en Argentina, con recursos escasos, volver a trabajar despu&eacute;s de ser mam&aacute; fue una odisea. Al principio, quiso retomar en la casa que la empleaba y dej&oacute; a su hijo de cuatro meses en una guarder&iacute;a. Pero el beb&eacute; vomitaba de tanto llorar cuando estaba sin ella y Gabriela no pod&iacute;a dormir pensando en que iba a separarse de &eacute;l al d&iacute;a siguiente. Ninguno de los dos estaba preparado para eso. Necesitaba volver a trabajar, s&iacute;, pero no pod&iacute;a encontrar la forma de hacerlo sola con un beb&eacute;. Renunci&oacute; a su trabajo. Consigui&oacute; cuidar a un nene de seis a&ntilde;os de su barrio mientras su mam&aacute; se iba a limpiar un departamento de Palermo. Ese trabajo fue la salvaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n del padre de su hijo consiste en el pago del alquiler &ndash;a veces alguna plata extra para los gastos&ndash; y en una aparici&oacute;n mensual para almorzar en familia. Trae la carne, ve a su hijo:&nbsp;<strong>&ldquo;&Eacute;l piensa que darme plata es criarlo. O, incluso, quererlo.</strong>&nbsp;Y yo tampoco quiero que el nene se encari&ntilde;e con &eacute;l porque tengo miedo de que lo haga sufrir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pandemia, la soledad de la crianza fue un grito de alarma cotidiano. Ella estaba trabajando en la casa de una se&ntilde;ora y su hijo hab&iacute;a empezado el jard&iacute;n. Cuando decretaron la fase m&aacute;s estricta del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio y el cierre de todos los establecimientos educativos y de cuidado, Gabriela pidi&oacute; seguir yendo a su trabajo porque quer&iacute;a salir de su casa y empez&oacute; a ir &ndash;caminando&ndash; con su hijo, que jugaba solo, estaba a upa o dorm&iacute;a siestas en las horas en que su mam&aacute; limpiaba la casa vac&iacute;a. Todav&iacute;a recuerda cuando su beb&eacute; se empap&oacute; con un balde lleno de agua que manote&oacute; mientras gateaba y la sensaci&oacute;n de nervios constante porque tener que trabajar vigilando a un flamante deambulador en una casa ajena.
    </p><p class="article-text">
        El asunto de los efectos de la pandemia y las restricciones en las mujeres que criaban&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=ba03d00375&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solas</a>&nbsp;tiene n&uacute;meros muy contundentes detr&aacute;s. Seg&uacute;n un informe de UNICEF, fueron justamente los hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes a cargo de mujeres los que enfrentaron el mayor impacto negativo de la crisis por COVID-19. Si en el momento de mayor cierre de 2020, la tasa de participaci&oacute;n de las mujeres en la econom&iacute;a cay&oacute; 8,2 puntos porcentuales, en el caso de las mujeres que eran jefas de hogar sin c&oacute;nyuge y con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes a cargo, la ca&iacute;da en la actividad hab&iacute;a ca&iacute;do 14 puntos porcentuales. Sus efectos en la pobreza de esos hogares fue directo. En hogares con ni&ntilde;os m&aacute;s chicos, m&aacute;s&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=499aa2eaec&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">severas</a>&nbsp;fueron las consecuencias econ&oacute;micas del Covid.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gabriela se reencuentra con su hijo después del jardín."
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            <span class="title">
                Gabriela se reencuentra con su hijo después del jardín.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Gabriela no tuvo que dejar de trabajar. Pero por la organizaci&oacute;n familiar a cargo exclusivamente de ella, no puede hacerlo m&aacute;s de 4 o 5 horas por d&iacute;a y eso la limita mucho econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, la escuela abri&oacute; pero muy pocas horas. &ldquo;Fue un desastre. A cada rato me llamaban para decirme que no hab&iacute;a luz o agua y que se suspend&iacute;an las clases, o faltaban&rdquo;. Ante cada llamado, ella retiraba a su hijo y volv&iacute;a a su trabajo con &eacute;l. O no volv&iacute;a. Reconoce que la se&ntilde;ora para la que trabaja &ldquo;le banca todas&rdquo;: &ldquo;Cuando tengo que faltar porque se enferma, cuando lo tengo que llevar, cuando voy y vuelvo. Tengo suerte&rdquo;. Este a&ntilde;o, s&iacute;, el nene ya hace una doble jornada hasta las 4 de la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, no piensa en volver a tener una pareja. Siente que desde que naci&oacute; su hijo qued&oacute;&nbsp;disconforme con su cuerpo. Pero s&iacute; fantasea con aspiraciones t&iacute;midas: un poco m&aacute;s de aire.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Me encantar&iacute;a empezar a salir con amigas. Siempre ando tensionada, como que voy, vengo. Me encantar&iacute;a tener alg&uacute;n tiempo para mi, tranquila: un fin de semana que yo pueda dormir, mirar la tele.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/trabajo-extraordinario-bebe-covid-gabriela-cria-sola-barrio-31_132_9091851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 03:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un trabajo extraordinario: un bebé con Covid y Gabriela que cría sola en el Barrio 31]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barrio 31,Maternidad,Coronavirus,Crianza,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El municipio de Hurlingham reconocerá “tareas de  cuidado” en el salario de sus trabajadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/municipio-hurlingham-reconocera-tareas-cuidado-salario-trabajadoras_1_8925925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/092ee55f-8751-4104-9049-6472058417c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El municipio de Hurlingham reconocerá “tareas de  cuidado” en el salario de sus trabajadoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el marco del anuncio de un aumento salarial de 55% promedio para todos los agentes municipales, el intendente de Hurlingham, Damián Selci, decidió reconocer un adicional por “tareas de cuidado” de $3.000 para las trabajadoras.</p></div><p class="article-text">
        El municipio de Hurlingham en la provincia de Buenos Aires resolvi&oacute; reconocer las tareas de cuidado y, de esta manera, las trabajadoras estatales recibir&aacute;n una suma fija de $3.000 por mes, que se a&ntilde;ade al 55% promedio de la paritaria. &ldquo;Si bien las tareas de cuidado son objeto de diversos proyectos y debates parlamentarios desde hace tiempo, hasta ahora ning&uacute;n ente p&uacute;blico ni privado hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de pagarlas cada mes&rdquo;, se&ntilde;alan desde el municipio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando las mujeres terminan su jornada laboral, en realidad siguen trabajando. Por ejemplo, criando a los chicos, ocup&aacute;ndose de tareas de limpieza y mantenimiento de sus hogares, teniendo familiares a cargo&rdquo;, asegur&oacute; Selci, al tiempo que destac&oacute; que &ldquo;dichas tareas recayeron hist&oacute;ricamente en las mujeres, y son fuente de desigualdad en todos los &aacute;mbitos, incluido el laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El adicional de 3.000 pesos por tareas de cuidado s&oacute;lo lo cobrar&aacute;n las trabajadoras y se incorporar&aacute; en el recibo de sueldo como un &iacute;tem m&aacute;s, junto al presentismo y otros conceptos.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a la resoluci&oacute;n, el aumento del 55% promedio apunta a mejorar la base de la pir&aacute;mide salarial de los municipales, en un contexto de alta inflaci&oacute;n. &ldquo;Nuestro lema es trabajar, trabajar y trabajar para que Hurlingham siga floreciendo&rdquo;, cerr&oacute; Selci.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/municipio-hurlingham-reconocera-tareas-cuidado-salario-trabajadoras_1_8925925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2022 18:53:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Tareas de cuidado,Hurlingham,Damián Selci]]></media:keywords>
    </item>
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