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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Papers científicos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/papers-cientificos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Papers científicos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La publicación de ‘papers’ fraudulentos en revistas científicas crece sin control: “Hay millones de dólares en juego”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/publicacion-papers-fraudulentos-revistas-cientificas-crece-control-hay-millones-dolares-juego_1_12516041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fda8194-1ba0-46de-bfcf-e92b34e6d457_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La publicación de ‘papers’ fraudulentos en revistas científicas crece sin control: “Hay millones de dólares en juego”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mayor estudio que se hizo hasta la fecha apunta a una amplia red clandestina que se dedica a la producción de manuscritos de baja calidad, con datos falsificados, imágenes manipuladas, contenido plagiado e incluso sin sentido, que luego venden a académicos que desean publicar rápidamente.

</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Este estudio es probablemente el proyecto m&aacute;s deprimente en el que he participado en toda mi vida&rdquo;, reconoce Lu&iacute;s Nunes Amaral, autor de la mayor investigaci&oacute;n realizada hasta el momento sobre las publicaciones cient&iacute;ficas fraudulentas, que este lunes public&oacute; <a href="https://www.pnas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revista PNAS</a>. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la combinaci&oacute;n de an&aacute;lisis de datos a gran escala de la literatura cient&iacute;fica con estudios de casos, los investigadores de la Universidad Northwestern llegan a una preocupante conclusi&oacute;n: el fraude cient&iacute;fico organizado aumenta sin control. De hecho, crece en las revistas especializadas a mayor velocidad que los &lsquo;papers&rsquo; leg&iacute;timos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque se suele se&ntilde;alar la mala conducta cient&iacute;fica de personas aisladas, el estudio revela que &ndash;en realidad&ndash; se trata de sofisticadas redes globales de individuos y entidades que colaboran sistem&aacute;ticamente para hacer negocio falsificando investigaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Una especie de mafia que se dedica a producir manuscritos de baja calidad, con datos falsificados, im&aacute;genes manipuladas, contenido plagiado e incluso sin sentido, y que luego venden a acad&eacute;micos que desean publicar r&aacute;pidamente. &ldquo;No solo pueden comprar art&iacute;culos, sino tambi&eacute;n citas. De este modo, alguien puede parecer un cient&iacute;fico de renombre cuando apenas ha realizado investigaciones propias&rdquo;, explica Amaral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son esencialmente organizaciones criminales que act&uacute;an para falsificar el proceso cient&iacute;fico&rdquo;, remacha el autor del estudio, que incide en el peso econ&oacute;mico de esta actividad: &ldquo;Hay millones de d&oacute;lares en juego&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Las revistas como negocio </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una conciencia de que las malas pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas pueden estar extendi&eacute;ndose debido, por una parte, a que existen revistas que son un buen negocio y que siguen de forma parcial los niveles exigibles de control. Y, por otra, de que el uso de indicadores num&eacute;ricos en la evaluaci&oacute;n de proyectos y de profesionales puede estar llevando a la b&uacute;squeda de atajos. Esto se ha expresado repetidamente, y en algunos aspectos se est&aacute; corrigiendo&rdquo;, se&ntilde;ala Pere Puigdom&egrave;nech, profesor de investigaci&oacute;n em&eacute;rito del Centro de Investigaci&oacute;n en Agrigen&oacute;mica (CRAG) y presidente del Comit&egrave; per a la Integritat de la recerca a Catalunya (CIR-CAT), en declaraciones al Science Media Centre Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ese negocio editorial al que se refiere Puigdom&egrave;nech se evidencia en los balances de las editoriales especializadas. Seis de los principales grupos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mejor-negocio-mundo-editoriales-cientificas-disparan-precios-multiplican-facturacion_1_11532874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han incrementado su facturaci&oacute;n un 250% entre 2019 y 2023</a> solo por la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos. De hecho, el coste medio de los APCs (<em>Article Processing Charges</em>, el dinero que cobra una revista a los cient&iacute;ficos para divulgar un art&iacute;culo) ha pasado de 2.356 euros a 2.983 euros. 
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/neoliberalismo-burocracia-robert-maxwell-revistas-cientificas-primaron-negocio_1_9952229.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las revistas sol&iacute;an pertenecer a sociedades cient&iacute;ficas</a> y funcionaban por suscripci&oacute;n. Pero eso limitaba qui&eacute;n pod&iacute;a leer los art&iacute;culos, y, por tanto, su impacto. Por eso empezaron a ofrecer una alternativa: en vez de cobrar al lector por acceder al art&iacute;culo, que el investigador pagara por publicarlo y el texto est&eacute; en abierto, accesible para todos. Con el tiempo, algunas revistas se  han vuelto m&aacute;s laxas con los criterios de aceptaci&oacute;n de art&iacute;culos, multiplicando las publicaciones. Unas publicaciones que los cient&iacute;ficos necesitan publicar para progresar en sus carreras. En &uacute;ltima instancia, esa necesidad ha encontrado la forma de alimentar el negocio de manera ileg&iacute;tima. 
    </p><p class="article-text">
        Las redes mafiosas venden puestos de autor&iacute;a por cientos o incluso miles de d&oacute;lares, dependiendo del tipo de 'paper' o si se trata del puesto de primer autor. Tambi&eacute;n se paga para que los art&iacute;culos sean aceptados autom&aacute;ticamente en una revista a trav&eacute;s de un proceso de revisi&oacute;n por pares falso, explica la investigaci&oacute;n: &ldquo;Hay que encontrar a alguien que escriba el art&iacute;culo. Hay que encontrar personas dispuestas a pagar para ser los autores. Hay que encontrar una revista en la que se pueda publicar todo. Y se necesitan editores en esa revista que acepten ese art&iacute;culo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para identificar art&iacute;culos de f&aacute;bricas de 'papers', el equipo puso en marcha un proyecto para escanear autom&aacute;ticamente los textos publicados sobre ciencia de los materiales e ingenier&iacute;a y busc&oacute; espec&iacute;ficamente autores que identificaran err&oacute;neamente los instrumentos que utilizaban en sus investigaciones. Para su sorpresa (o no), un art&iacute;culo con esos resultados fue aceptado por la prestigiosa revista PLOS ONE.
    </p><h2 class="article-text">Publicaciones desaparecidas </h2><p class="article-text">
        Otra de las estrategias de estas redes fraudulentas es la de esquivar los controles de las revistas apropi&aacute;ndose de cabeceras desaparecidas o que pueden comprar por poco dinero. As&iacute;, asumen una identidad que da credibilidad a sus publicaciones falseadas. El estudio publicado en PNAS pone el ejemplo de la revista <em>HIV Nursing</em>.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Pertenec&iacute;a a una organizaci&oacute;n profesional de enfermer&iacute;a del Reino Unido, luego dej&oacute; de publicarse y su dominio online caduc&oacute;. Una organizaci&oacute;n compr&oacute; el nombre de dominio y comenz&oacute; a publicar miles de art&iacute;culos sobre temas que no ten&iacute;an nada que ver con la enfermer&iacute;a, todos indexados en Scopus&rdquo;, explica Reese Richardson, becario postdoctoral en el laboratorio de Amaral y primer autor del art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, como ya cont&oacute; elDiario.es, tambi&eacute;n ha habido casos parecidos en los que una serie de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/serie-empresas-fantasma-compra-prestigiosas-revistas-cientificas-lucrarse-publicando-articulos-dudosos_1_11989095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresas fantasma compraron prestigiosas revistas cient&iacute;ficas</a> para lucrarse publicando art&iacute;culos dudosos. Por ejemplo, la publicaci&oacute;n <em>Comunicar </em>lleg&oacute; a estar entre el 10% de las mejores del mundo en su rama. En 2023, una compa&ntilde;&iacute;a pr&aacute;cticamente desconocida en el sector, Oxbridge Publishing House, la compr&oacute;. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, <em>Comunicar</em> fue expulsada de las principales bases de datos del mundo por sospechas en su proceder. 
    </p><p class="article-text">
        Alberto Mart&iacute;n y Emilio Delgado, documentalistas en la Universidad de Granada, recogen este caso en su art&iacute;culo <a href="https://doi.org/10.5281/zenodo.14766414" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La invasi&oacute;n de los ladrones de revistas</em></a>. &ldquo;Desde 2020 esta red ha adquirido, con la ayuda de empresas intermediarias, al menos 30 revistas acad&eacute;micas publicadas originalmente en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, Reino Unido, Estados Unidos, India o Turqu&iacute;a, todas indexadas en prestigiosas bases de datos cient&iacute;ficas como Web of Science y Scopus&rdquo;, describen. 
    </p><p class="article-text">
        Este altavoz editorial en el que no hay control de calidad de lo que se publica sirve como v&iacute;a de salida perfecta para la producci&oacute;n enloquecida de las<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vende-paper-2-000-dolares-mercado-negro-textos-academicos-dana-credibilidad-ciencia_1_10384223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 'f&aacute;bricas de papers' que se venden en el mercado negro:</a> una de estas empresas presume de haber colocado m&aacute;s de 12.000 en una d&eacute;cada. El perfil de X 'Authorship for sale' reproduc&iacute;a algunas de estas ofertas como puede verse en este tuit.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1854906212912906616?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Es una llamada m&aacute;s de atenci&oacute;n para todos, profesionales de la ciencia y gestores, a no bajar la guardia sobre estos temas y no caer en la ilusi&oacute;n de que cuatro indicadores de impacto lo resuelven todo. La formaci&oacute;n de los profesionales en las buenas pr&aacute;cticas de la ciencia y la existencia de instancias que se ocupan de estos temas es esencial. En el mundo actual en el que la desinformaci&oacute;n es corriente, la actividad cient&iacute;fica no puede perder la credibilidad que tiene ante la sociedad&rdquo;, reflexiona Pere Puigdom&egrave;nech. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Chientaroli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/publicacion-papers-fraudulentos-revistas-cientificas-crece-control-hay-millones-dolares-juego_1_12516041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 14:43:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La publicación de ‘papers’ fraudulentos en revistas científicas crece sin control: “Hay millones de dólares en juego”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Papers científicos,Comunidad científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que Kim Kardashian nos enseña sobre los conflictos de interés ignorados durante la pandemia de Covid-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/kim-kardashian-ensena-conflictos-interes-ignorados-durante-pandemia_1_8934518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37fc4116-0edc-40d3-94de-0b37a668b937_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x329y228.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que Kim Kardashian nos enseña sobre los conflictos de interés ignorados durante la pandemia de Covid-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las revistas científicas intentan que los investigadores declaren posibles sesgos, pero estos no han sido tan evidentes a lo largo de la crisis del coronavirus.</p><p class="subtitle">Análisis por Natali Schetjman - Papers científicos: las nuevas armas de la Grieta</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si todos llev&aacute;semos mascarillas FFP2 bien ajustadas a la nariz la probabilidad de contagio ser&iacute;a cercana a cero&rdquo;, aseguraba un investigador del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) &ldquo;especialista en materiales de filtraci&oacute;n y mascarillas&rdquo; en un teletipo republicado por numerosos medios. Con independencia de que el dato fuera cierto o no, la informaci&oacute;n no advert&iacute;a que el cient&iacute;fico es fundador de una empresa que fabrica este tipo de mascarillas.
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos de intereses son normales en el mundo acad&eacute;mico, y por eso las revistas cient&iacute;ficas intentan que los investigadores los declaren antes de publicar sus art&iacute;culos. &ldquo;Existe un inter&eacute;s contrapuesto cuando el juicio profesional relativo a un inter&eacute;s primario &ndash;el bienestar de los pacientes o la validez de la investigaci&oacute;n&ndash; puede verse influido por un inter&eacute;s secundario, el beneficio econ&oacute;mico o la rivalidad personal&rdquo;, <a href="https://www.bmj.com/about-bmj/resources-authors/forms-policies-and-checklists/declaration-competing-interests" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica la revista </a><a href="https://www.bmj.com/about-bmj/resources-authors/forms-policies-and-checklists/declaration-competing-interests" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>BMJ</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Los intereses no siempre son financieros ni deliberados, pero, como afirma BMJ, &ldquo;pueden influir en la interpretaci&oacute;n&rdquo; de resultados propios o ajenos. No siempre son revelados ni perseguidos por las revistas, tal y como demuestran <a href="https://retractionwatch.com/2021/09/15/authors-who-dont-disclose-conflicts-of-interest-we-cannot-force-them-to-do-so-says-editor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los abundantes ejemplos que publican p&aacute;ginas como </a><a href="https://retractionwatch.com/2021/09/15/authors-who-dont-disclose-conflicts-of-interest-we-cannot-force-them-to-do-so-says-editor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Retraction Watch</em></a>. Aun as&iacute;, los art&iacute;culos que no revelan estos conflictos <a href="https://retractionwatch.com/2021/09/23/alzheimers-diagnosis-paper-retracted-for-failure-to-disclose-conflicts-of-interest-other-issues/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden incluso llegar a ser retractados</a> si son descubiertos.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de Covid-19 ha generado una cifra r&eacute;cord de estudios y ha puesto en primera l&iacute;nea a expertos no solo a trav&eacute;s de sus trabajos, sino tambi&eacute;n de sus intervenciones en medios y redes sociales. Esto ha hecho que el problema de los conflictos de inter&eacute;s haya trascendido a las propias publicaciones cient&iacute;ficas. En Canad&aacute;, por ejemplo, un consejero cient&iacute;fico del Gobierno fue criticado por recibir dinero de un sindicato de profesores <a href="https://torontosun.com/news/provincial/science-table-member-paid-by-teacher-union-for-arguing-against-school-re-openings" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para oponerse a la reapertura de las escuelas</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos investigadores tenían intereses en decir cosas que no estaban haciendo o se estaban haciendo mal cuando no era así, por llevarse proyectos o financiación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Iglesias</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto de Salud Carlos III 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La lucha contra el coronavirus ha conllevado inversiones billonarias. As&iacute;, en enero de 2021 la Comisi&oacute;n Europea ya hab&iacute;a comprometido <a href="https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/research_and_innovation/research_by_area/documents/ec_rtd_eu-research-innovation-against-covid.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1.000 millones de euros</a> para proyectos de investigaci&oacute;n relacionados con la Covid-19. Por su parte, Estados Unidos <a href="https://www.statnews.com/2022/03/29/nih-long-covid-sluggish-study/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invertir&aacute; 1.200 millones de d&oacute;lares</a> para estudiar la COVID persistente. En Italia se ha pedido al gobierno una inversi&oacute;n de <a href="https://www.dire.it/22-03-2022/717586-ventilazione-nelle-scuole-baldelli-marche-apripista-governo-investa-2-miliardi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2.000 millones de euros</a> para garantizar sistemas de ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos investigadores critican que esto haya provocado que, en ocasiones, los conflictos se hayan manifestado en las opiniones vertidas en el debate p&uacute;blico. &ldquo;Algunos investigadores ten&iacute;an intereses en decir cosas que no estaban haciendo o se estaban haciendo mal, cuando no era as&iacute;, por llevarse ellos proyectos o financiaci&oacute;n&rdquo;, asegura a <em>elDiario.es</em> la investigadora del Instituto de Salud Carlos III Mar&iacute;a Iglesias. Considera que la pandemia &ldquo;se ha convertido en algo muy goloso al que a mucha gente le ha interesado meter la cabeza de cualquier manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El investigador de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres Marco Zenone cree que los conflictos de inter&eacute;s han sido poco estudiados y explicados al p&uacute;blico durante la pandemia. &ldquo;Algunos son obvios, pero normalmente no son declarados o son escondidos o negados al ser confrontados&rdquo;, explica. El problema, asegura, es que resultan dif&iacute;ciles de rastrear, por lo que su declaraci&oacute;n depende de la integridad cient&iacute;fica de cada individuo.
    </p><p class="article-text">
        El cirujano y editor de la p&aacute;gina web <em>Science Medical Evidence</em>, David Gorski, tampoco piensa que el p&uacute;blico entienda qu&eacute; es y qu&eacute; no es un conflicto de inter&eacute;s y defiende la necesidad de explicarlo mejor y que los cient&iacute;ficos &ldquo;sean m&aacute;s transparentes&rdquo;. Sin embargo, se&ntilde;ala que, durante la pandemia, este problema ha estado m&aacute;s relacionado con &ldquo;la defensa no declarada de posiciones pol&iacute;ticas&rdquo; que con intereses financieros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el momento en el que una cuestión de salud pública se inserta en una dinámica económica y empresarial cambia la óptica con la que hay que analizar ese mensaje: un mensaje honesto se puede ver desvirtuado porque una empresa quiera ganar beneficio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Fontán</span>
                                        <span>—</span> experto en Salud Pública
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de esto, los llamados &ldquo;determinantes comerciales de la salud&rdquo; s&iacute; han jugado su papel. Seg&uacute;n explica el m&eacute;dico especialista en medicina preventiva y salud p&uacute;blica Mario Font&aacute;n, estos son &ldquo;mucho m&aacute;s sutiles que un malet&iacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha habido una serie de productos que se han promocionado durante la pandemia como si fueran la soluci&oacute;n&rdquo;, dice Font&aacute;n. A&ntilde;ade que esto no significa que todos sus defensores tengan intenciones poco honestas, sino que &ldquo;se insertan en din&aacute;micas y son captados por empresas cuyo objetivo es colocar un producto y que se aprovechan de su discurso&rdquo;. Por eso, advierte: &ldquo;Un mensaje honesto se puede ver desvirtuado porque una empresa quiera ganar beneficio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el momento en el que una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica se inserta en una din&aacute;mica econ&oacute;mica y empresarial cambia la &oacute;ptica con la que hay que analizar ese mensaje&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Eso hace sospechar sobre qu&eacute; hay detr&aacute;s de la gente que lanza ese mensaje, no porque quieran enga&ntilde;ar a la poblaci&oacute;n, sino porque cuando est&aacute;s dentro de esas din&aacute;micas los intereses de las empresas pueden influir&rdquo;, dice.
    </p><h3 class="article-text">De la GBD al Isage, pasando por las Kardashian</h3><p class="article-text">
        Zenone aclara que los conflictos de inter&eacute;s &ldquo;no han sido un problema para la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos&rdquo; durante la pandemia, pero &ldquo;s&iacute; los hemos visto en organizaciones y otras figuras que han promovido a investigadores con visiones peligrosas y no apoyadas cient&iacute;ficamente&rdquo; pero que &ldquo;estaban alineadas con sus intereses&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pone como ejemplo al <em>American Institute for Economic Research</em> (AIER), un <em>think tank </em>liberal<em> </em>que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/profesor-bacterio-rio-think-tank-niega-cambio-climatico-son-miles-cientificos-anticonfinamiento_1_6289571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoy&oacute; la Great Barrington Declaration</a> (GBD), un pol&eacute;mico manifiesto que apoy&oacute; la convivencia con el coronavirus desde antes de que existieran las vacunas. Meses despu&eacute;s, sus defensores dieron a luz a un <a href="https://www.medpagetoday.com/special-reports/exclusives/95601" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;hijo espiritual</a>&rdquo;: el <em>Brownstone Institute for Social and Economic Research</em>. En sus art&iacute;culos se oponen a la mayor&iacute;a de las medidas destinadas a combatir la Covid-19, desde confinamientos y mascarillas a los test y la vacunaci&oacute;n infantil.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ioannidis calculó el llamado &quot;índice Kardashian&quot;, un indicador que compara los seguidores en Twitter de un investigador con su número de publicaciones científicas. Así, un índice alto sugeriría que dicha persona tiene más popularidad que currículum</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los investigadores que ha mostrado su cercan&iacute;a con estas ideas es el epidemi&oacute;logo de la Universidad de Stanford (EEUU) John Ioannidis. A comienzos de a&ntilde;o <a href="https://bmjopen.bmj.com/content/12/2/e052891" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; un estudio en la revista </a><a href="https://bmjopen.bmj.com/content/12/2/e052891" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>BMJ Open</em></a> en el que calculaba la visibilidad en redes sociales de los acad&eacute;micos que firmaron la GBD frente a los que apoyaron un manifiesto contrario, el John Snow Memorandum (JSM).
    </p><p class="article-text">
        Para ello, Ioannidis calcul&oacute; el llamado &ldquo;&iacute;ndice Kardashian&rdquo;, un indicador que compara los seguidores en Twitter de un investigador con su n&uacute;mero de publicaciones cient&iacute;ficas. As&iacute;, un &iacute;ndice alto sugerir&iacute;a que dicha persona tiene m&aacute;s popularidad que curr&iacute;culum. El trabajo conclu&iacute;a que los investigadores que hab&iacute;an firmado el JSM ten&iacute;an una mayor presencia y hab&iacute;an dado una sensaci&oacute;n de consenso que, seg&uacute;n el autor, era falsa.
    </p><p class="article-text">
        El estudio fue criticado por ser publicado como &ldquo;investigaci&oacute;n original&rdquo; en la revista, pese a estar m&aacute;s cerca de un c&aacute;lculo de servilleta sin metodolog&iacute;a clara. Tambi&eacute;n se se&ntilde;al&oacute; la iron&iacute;a de que, a pesar de sus conclusiones, poca gente ha o&iacute;do hablar del JSM en comparaci&oacute;n con la GBD, <a href="https://journals.plos.org/globalpublichealth/article?id=10.1371/journal.pgph.0000078" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuyos autores han gozado de gran atenci&oacute;n medi&aacute;tica</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Ioannidis se neg&oacute; a firmar la declaraci&oacute;n de conflicto de intereses que ped&iacute;a la revista. &ldquo;Su conflicto de inter&eacute;s no era financiero, sino de apoyo a la GBD y de amistad con uno de sus autores, su colega de Stanford Jay Bhattacharya&rdquo;, lamenta Gorski.
    </p><p class="article-text">
        El problema se extiende tambi&eacute;n al otro lado del espectro pand&eacute;mico. En Reino Unido, las cr&iacute;ticas al grupo de asesor&iacute;a cient&iacute;fica para emergencias del gobierno (SAGE) por su falta de transparencia e <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/apr/26/attendees-of-sage-coronavirus-meetings-worried-by-presence-of-dominic-cummings" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interferencias pol&iacute;ticas</a> llev&oacute; a la creaci&oacute;n de una versi&oacute;n <em>no oficial</em> llamada &ldquo;SAGE independiente&rdquo; (iSAGE). Sus miembros obtuvieron una gran presencia medi&aacute;tica y defendieron medidas tan estrictas como los cierres de los colegios, pero fueron acusados de ser un grupo de presi&oacute;n con un comportamiento m&aacute;s cercano al activismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los antivacunas les encanta acusar a los investigadores de ser cómplices de las farmacéuticas, afirmando que se les paga por defenderlas. El riesgo de la falta de transparencia es que hace que los anticiencia parezcan mucho más convincentes </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David Gorski</span>
                                        <span>—</span> editor de Science Medical Evidence
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los acad&eacute;micos consultados ve&iacute;an con incomodidad que se presentaran como neutrales mientras se mostraban m&aacute;s cercanos a un <em>lobby</em> que presiona por cierta agenda pol&iacute;tica&rdquo;, explica la periodista Laurie Clarke, que investig&oacute; el papel del iSAGE <a href="https://www.bmj.com/content/375/bmj.n2504" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo publicado en la revista </a><a href="https://www.bmj.com/content/375/bmj.n2504" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>BMJ</em></a>. &ldquo;No fueron lo suficientemente claros sobre sus v&iacute;nculos con el grupo activista The Citizens y han enturbiado las aguas entre la 'ciencia', que ellos aseguran seguir, y la pol&iacute;tica&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el mayor problema es que sus miembros &ldquo;no ten&iacute;an la experiencia necesaria para recomendar pol&iacute;ticas con la seguridad con la que lo hac&iacute;an, y deber&iacute;an haber permanecido en sus respectivos campos de conocimiento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Conflictos de intereses y polarizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Gorski considera que los conflictos de inter&eacute;s son un asunto delicado con el potencial de da&ntilde;ar la confianza del p&uacute;blico en la ciencia: &ldquo;A los antivacunas les encanta acusar a los investigadores de ser c&oacute;mplices de las farmac&eacute;uticas, afirmando abiertamente que se les paga por defenderlas&rdquo;. Esto &ldquo;enturbia las aguas&rdquo; y dificulta que la poblaci&oacute;n distinga qu&eacute; es y qu&eacute; no es un conflicto de intereses motivo de preocupaci&oacute;n. Por eso, cree que el riesgo de la falta de transparencia es mayor porque &ldquo;hace que los anticiencia parezcan mucho m&aacute;s convincentes cuando los se&ntilde;alan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zenone asegura que esa falta de transparencia ya ha tenido un efecto negativo. &ldquo;Las ideas promovidas por la Great Barrington Declaration recibieron un gran apoyo de organizaciones con conflictos de inter&eacute;s, pero fueron reportadas en los medios como m&eacute;todos realistas de mitigaci&oacute;n de la Covid-19 a pesar del rechazo abrumador de los cient&iacute;ficos&rdquo;, explica Zenone. El resultado es que &ldquo;se cre&oacute; una controversia sobre c&oacute;mo controlar [la pandemia] donde no exist&iacute;a&rdquo;, lo que &ldquo;socav&oacute; los consejos de las autoridades sanitarias y confundi&oacute; al p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El medi&aacute;tico iSAGE ha tenido, seg&uacute;n Clarke, un efecto similar. &ldquo;Form&oacute; parte de una tendencia perjudicial durante la pandemia en la que se hicieron comentarios cient&iacute;ficos motivados por agendas y egos y que probablemente ha erosionado la confianza de algunas personas en los cient&iacute;ficos&rdquo;, lamenta. Sus intervenciones &ldquo;alimentaron un clima muy polarizado y emocional que dificult&oacute; el debate razonado y bien informado, por lo que fue da&ntilde;ino para la salud p&uacute;blica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Confinamientos, &iquest;s&iacute; o no? Mascarillas, &iquest;s&iacute; o no? La pandemia es un fen&oacute;meno social que ha enfrentado a los investigadores, creado bandos irreconciliables y, como resultado, <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-polarizacion-politica-y-social-amenaza-la-lucha-contra-la-pandemia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fomentado la polarizaci&oacute;n del p&uacute;blico</a>. &ldquo;Cuanto m&aacute;s seguro est&eacute; alguien sobre la Covid-19, menos deber&iacute;as confiar en &eacute;l&rdquo;, avisaba un provocador editorial publicado en <em>BMJ</em> <a href="https://www.bmj.com/content/371/bmj.m3979" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante las grandes incertidumbres de 2020</a>. Hoy las certezas son mucho mayores, pero la falta de transparencia todav&iacute;a puede da&ntilde;ar la necesaria confianza del p&uacute;blico en la ciencia que nos est&aacute; sacando de esta crisis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/kim-kardashian-ensena-conflictos-interes-ignorados-durante-pandemia_1_8934518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2022 16:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que Kim Kardashian nos enseña sobre los conflictos de interés ignorados durante la pandemia de Covid-19]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papers científicos,Covid-19,Ciencia,Divulgación científica]]></media:keywords>
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