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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - App de citas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/app-de-citas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - App de citas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Tuve muchas citas, pero nunca pasa nada”: ¿estamos ante la muerte del beso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13458957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a266bf2-efcd-46aa-8698-73935ea59afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Tuve muchas citas, pero nunca pasa nada”: ¿estamos ante la muerte del beso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llamalo crisis, llamalo declive, llamalo recesión: el beso largo y apasionado está en apuros, cada vez es más difícil vivirlo en la vida real o incluso verlo en la pantalla. Pero, ¿por qué? ¿Y qué se siente al pensar que quizá nunca vuelvas a besarte con otra persona?</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo beso de Spencer fue hace dos a&ntilde;os, en una primera cita. Todo empez&oacute; con buen pie: tras hacer match en Tinder, quedaron para dar un paseo, despu&eacute;s tomaron unas copas y un helado, antes de cenar en casa de ella. Al final, se besaron. &ldquo;No me gust&oacute;&rdquo;, dice Spencer. Todav&iacute;a le cuesta identificar por qu&eacute;. &ldquo;Me parec&iacute;a atractiva. Hab&iacute;a qu&iacute;mica, pero faltaba algo. No hab&iacute;a nada detr&aacute;s del beso; me pareci&oacute; algo mec&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese no solo fue el beso m&aacute;s reciente de Spencer, sino tambi&eacute;n el primero de su vida, a los 29 a&ntilde;os. Ahora, con 31, dice que, en cierto modo, un segundo beso le parece menos factible que tener relaciones sexuales: &ldquo;El salto parece mucho mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos viviendo una crisis de intimidad</strong>: seg&uacute;n los datos, cada vez hay m&aacute;s personas solteras y que mantienen menos relaciones sexuales. Pero detr&aacute;s de esos titulares se esconde un hallazgo menor, aunque no por ello menos significativo: <strong>es posible que tambi&eacute;n estemos atravesando una &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En una reciente encuesta de YouGov, encargada por la marca de higiene bucal Waken, m&aacute;s de un tercio de los adultos brit&aacute;nicos afirmaron que se besaban rom&aacute;nticamente con menos frecuencia que hace cinco a&ntilde;os. Casi uno de cada cinco no hab&iacute;a recibido un beso en m&aacute;s de un a&ntilde;o, mientras que el 27 % cre&iacute;a que besar se est&aacute; volviendo menos habitual.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la generaci&oacute;n Z, la timidez puede ser un factor determinante. La encuesta de Waken revel&oacute; que los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os se preocupaban por el &ldquo;momento adecuado&rdquo; para un beso y por si se les saldr&iacute;a mal. Un tercio afirm&oacute; haber evitado un beso por falta de confianza. Esto concuerda con estudios que muestran de forma sistem&aacute;tica que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a son m&aacute;s reacios al riesgo que los de antes, absteni&eacute;ndose no solo de mantener relaciones sexuales, sino tambi&eacute;n de consumir alcohol y drogas.
    </p><p class="article-text">
        Blair, de 24 a&ntilde;os y de g&eacute;nero no binario, solo dio tres besos en total desde la adolescencia, a pesar de haber mantenido una relaci&oacute;n a distancia durante seis a&ntilde;os. &ldquo;Aunque llev&aacute;bamos a&ntilde;os juntos, me sent&iacute;a bastante cohibide, insegure y abrumade por tener tan poca experiencia&rdquo;, afirma. Ahora, &ldquo;la idea de besar a alguien a quien no conozco tan bien me da ganas de esconderme como una tortuga&rdquo;. Dice que siempre le falt&oacute; confianza, pero que la situaci&oacute;n empeor&oacute; durante la pandemia de Covid-19. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, como muchos de su generaci&oacute;n, prefiere un estilo de vida m&aacute;s hogare&ntilde;o. &ldquo;Nunca fui a un bar ni a una discoteca, nunca prob&eacute; a salir con alguien&hellip; Apenas voy a ning&uacute;n lugar que no sea el trabajo o el cine; es decir, nunca me encuentro ni me pongo en situaciones en las que besar a alguien sea siquiera una posibilidad&rdquo;, afirma. &ldquo;Y aunque lo hiciera, no creo que me atreviera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es m&aacute;s pronunciada en la generaci&oacute;n Z, esta aversi&oacute;n al riesgo &mdash;vinculada al menor tiempo que se pasa cara a cara con los amigos&mdash; se extiende a un &aacute;mbito m&aacute;s amplio. &ldquo;La gente ya no habla con desconocidos ni se invita a salir&rdquo;, afirma <strong>Sarah Stein Lubrano</strong>, una te&oacute;rica social que est&aacute; escribiendo un libro sobre esta &ldquo;atrofia social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los besos son un ejemplo revelador, ya que requieren habilidades como la interpretaci&oacute;n de expresiones faciales, el lenguaje corporal y se&ntilde;ales sociales sutiles que pueden estar oxid&aacute;ndose debido a nuestra dependencia de la tecnolog&iacute;a. Su supuesto declive deber&iacute;a preocuparnos a todos, afirma Lubrano, &ldquo;no porque todo el mundo tenga que mantener relaciones rom&aacute;nticas, sino porque, en general, implica menos conexi&oacute;n social, menos compromiso y menos sentido de pertenencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad erótica que solía tener, y quizá por eso la gente se besa menos en general</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katie Barclay</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;El beso: una historia de pasión y poder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con los retos que suponen encontrar pareja o mantener relaciones sexuales, los besos pueden parecer algo trivial, sobre todo para las generaciones mayores, que los intercambiaban con total naturalidad. Pero la supuesta &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo; forma parte de una ruptura m&aacute;s amplia de las relaciones, atribuida al auge de la comunicaci&oacute;n digital, al declive de los espacios compartidos y de la vida nocturna, a los cambios en las relaciones de g&eacute;nero e incluso al miedo a la vigilancia. Cuando el mes pasado se grab&oacute; a dos personas bes&aacute;ndose en el Central Park de Nueva York, el video se hizo viral, con cuatro millones de visualizaciones en TikTok y numerosos <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/07/make-out-public-display-affection/688087/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios de burla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El beso siempre fue un reflejo de su &eacute;poca&rdquo;, afirma Katie Barclay, profesora de la Universidad Macquarie de S&iacute;dney. En su nuevo libro, <em>The Kiss: A History of Passion and Power</em> ('El beso: una historia de pasi&oacute;n y poder'), repasa su evoluci&oacute;n desde la Edad Media y llega a la conclusi&oacute;n de que, efectivamente, hoy en d&iacute;a nos besamos menos. A lo largo del siglo XIX, el beso se convirti&oacute; en el principal s&iacute;mbolo de la intimidad rom&aacute;ntica y f&iacute;sica, pero a medida que la cultura se volvi&oacute; m&aacute;s visual y expl&iacute;cita, el beso rom&aacute;ntico perdi&oacute; protagonismo y significado. &ldquo;Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad er&oacute;tica que sol&iacute;a tener, y quiz&aacute; por eso la gente se besa menos en general&rdquo;, afirma Barclay.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En estos tiempos &ldquo;pornificados&rdquo;, la primera base apenas llama la atenci&oacute;n. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8853281/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2022 revel&oacute; que los besos eran &ldquo;significativamente menos frecuentes&rdquo; en los videos pornogr&aacute;ficos entre hombres y mujeres que en las experiencias habituales de los adultos estadounidenses. Incluso las comedias rom&aacute;nticas suelen dar m&aacute;s protagonismo al sexo que al &ldquo;beso apasionado en el sof&aacute;&rdquo; que lo precede, se&ntilde;ala Barclay. Y aunque en p&uacute;blico se pueda pasar por alto el beso, en privado la cuesti&oacute;n se volvi&oacute; m&aacute;s delicada, ya que el movimiento #MeToo concientiz&oacute; sobre la importancia del consentimiento. Aunque es un cambio positivo, esto a&ntilde;ade otra capa de complejidad y aumenta el riesgo de interpretar mal el momento. &ldquo;Ahora puede verse, y se ve, como un da&ntilde;o&rdquo;, dice Barclay.
    </p><p class="article-text">
        Esa seriedad complic&oacute; un rito de paso propio de la juventud. &ldquo;Sin duda, me siento muy cohibida ante la intimidad rom&aacute;ntica, pero no es por falta de intentos&rdquo;, afirma Carrie, de 23 a&ntilde;os. Sus &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio de secundaria los curs&oacute; online debido a la pandemia: &ldquo;Siento que me perd&iacute; algo&rdquo;. Desde entonces, Carrie tuvo &ldquo;muchas&rdquo; citas, &ldquo;pero no pas&oacute; nada; es frustrante&rdquo;. Se siente asustada y demasiado inexperta para dar el paso; sus citas quiz&aacute; hayan sentido lo mismo, a&ntilde;ade. &ldquo;No s&eacute; muy bien c&oacute;mo tomar la iniciativa en esas situaciones. No quiero quedar como una idiota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Carrie mantiene la esperanza, pero las personas adultas que se perdieron esta etapa clave temen que su momento ya haya pasado. &ldquo;Me lanc&eacute;, pero nadie est&aacute; interesado&rdquo;, dice Joseph, de 36 a&ntilde;os. Utiliza aplicaciones de citas, acudi&oacute; a eventos para solteros y se siente seguro a la hora de acercarse a las mujeres, pero afirma que nunca tuvo la oportunidad de besar a nadie. &ldquo;Antes hab&iacute;a lugares donde conocer gente de la zona y entablar relaciones, fueran plat&oacute;nicas o no. Eso te permit&iacute;a desarrollar habilidades sociales. Hoy en d&iacute;a, la gente est&aacute; pegada al celular y se queda en casa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien confíe de verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dolly</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no llegara m&aacute;s all&aacute;, Joseph afirma que un beso le dar&iacute;a confianza y esperanza, &ldquo;la sensaci&oacute;n de ser deseado, la experiencia en s&iacute; misma&rdquo;. Le preocupa que haya algo que no vaya bien en &eacute;l y que vaya a estar siempre solo y sin ser amado. La terapia no le sirvi&oacute; de nada. &ldquo;Aprend&iacute; a no tener m&aacute;s esperanzas porque eso me causa mucho dolor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joseph insiste en que no culpa a las mujeres de su situaci&oacute;n, pero teme que su inexperiencia se convierta en una desventaja a&uacute;n mayor a medida que cumpla m&aacute;s a&ntilde;os. &ldquo;Seamos realistas: un hombre que no dio un beso a los treinta y tantos a&ntilde;os se considera una se&ntilde;al de alarma importante para algunas mujeres, ya sea de forma consciente o inconsciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo, de 31 a&ntilde;os, oculta su falta de experiencia a sus amigos, por miedo a que se burlen de &eacute;l y a que lo juzguen como un &ldquo;incel&rdquo; mis&oacute;gino. &ldquo;Por desgracia, a todos nos meten en esa misma bolsa&rdquo;, afirma. No tiene paciencia con los hombres que culpan a las mujeres de su falta de &eacute;xito sexual, en lugar de mirar hacia dentro. &ldquo;Algunos de esos tipos se volvieron realmente ciegos ante lo que les pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo cree que su obst&aacute;culo son las aplicaciones de citas: en 12 a&ntilde;os, nunca consigui&oacute; quedar con nadie. &ldquo;Creo que las personas como yo, cuyo atractivo est&aacute; por debajo de la media, sentimos que no tenemos ninguna oportunidad&rdquo;. Las redes sociales, en las que circulan historias de terror sobre las citas, avivaron su miedo al rechazo. Intenta mantener una actitud positiva, tomarse un respiro de las citas y mantenerse ocupado con el trabajo, pero peri&oacute;dicamente se siente &ldquo;deprimido, triste y enojado conmigo mismo&rdquo;. Sigue deseando tener una relaci&oacute;n y sentir la validaci&oacute;n de un beso, pero incluso eso le parece cada vez m&aacute;s imposible. &ldquo;Creo que, en el fondo, perd&iacute; la esperanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dolly, de 35 a&ntilde;os, no se bes&oacute; con nadie desde principios de 2020. Antes de la pandemia, cuenta: &ldquo;Era el tipo de persona que pod&iacute;a besar a alguien en una salida nocturna, y era divertido y un poco alocado; pero despu&eacute;s algo cambi&oacute;&rdquo;. Ella lo achaca a problemas de intimidad derivados de traumas del pasado, que se acentuaron con la edad, y a tener m&aacute;s claro el tipo de relaci&oacute;n que busca. Como lesbiana, se siente agradecida de haberse librado del cada vez m&aacute;s tenso panorama de las citas heterosexuales, pero afirma que besar se convirti&oacute; en algo m&aacute;s trascendental y con mayores consecuencias. &ldquo;Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien conf&iacute;e de verdad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Dolly admite que extra&ntilde;a lo f&aacute;cil que le resultaba besar cuando era m&aacute;s joven &ldquo;y las cosas no importaban realmente&rdquo;, pero no siente ninguna urgencia. &ldquo;Tengo a mis amigos, a quienes adoro. No siento que me falte nada&rdquo;. Se dio cuenta de que a su hermana adolescente, que es heterosexual, tampoco le preocupa salir con chicos, y se centra m&aacute;s bien en su vida social y en los estudios. &ldquo;Al parecer, a ella y a sus amigas simplemente no les importa. Cuando yo iba al colegio, lo &uacute;nico que importaba era qui&eacute;n te gustaba&rdquo;. Esto refleja una tendencia m&aacute;s amplia, seg&uacute;n los informes, de que las mujeres dan menos prioridad al romance y al amor, citando muchas veces la falta de parejas deseables y unas din&aacute;micas obstinadamente desiguales, siendo el beso la v&iacute;ctima &mdash;o el sacrificio&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Para Catriona, de 55 a&ntilde;os, los ocho a&ntilde;os que pasaron desde su &uacute;ltimo beso reflejan su plenitud, no un fracaso. Afirma que decidi&oacute; &ldquo;no participar&rdquo; en las citas debido a la falta de hombres emocionalmente inteligentes preparados para una relaci&oacute;n madura e igualitaria, y que muchas mujeres de la generaci&oacute;n X est&aacute;n haciendo lo mismo: &ldquo;Quiero salir con una pareja, no con un proyecto&rdquo;. Eso descarta los besos, ya que Catriona prefiere su propia compa&ntilde;&iacute;a a tener intimidad &ldquo;por el simple hecho de tenerla&rdquo;. &ldquo;Los besos largos y prolongados son maravillosos, y es algo que extra&ntilde;o de vez en cuando, pero ya no estoy dispuesta a besar a cualquiera&rdquo;. &ldquo;No me preocupar&iacute;a besar a alguien despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;pero solo tras horas de conversaci&oacute;n y despu&eacute;s de haber visto se&ntilde;ales positivas&rdquo;.
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                &quot;Los besos largos y prolongados son maravillosos&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Catriona est&aacute; agradecida por las experiencias de su juventud. &ldquo;Dios m&iacute;o, qu&eacute; suerte que practiqu&eacute; todos mis besos antes de que existiera Internet&rdquo;, afirma &mdash;sobre todo en discotecas, &ldquo;con chicos al azar&rdquo;&mdash;. Siente empat&iacute;a por las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, que no se sienten tan &ldquo;libres para hacer tonter&iacute;as y cometer errores&rdquo;. Teniendo en cuenta el declive del sector del ocio nocturno en el Reino Unido, el aumento de los costos y peligros como que te echen algo en la bebida, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil conocer a alguien con quien besarse que en los a&ntilde;os noventa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Si los besos est&aacute;n realmente en declive, se trata de un problema social, que se debe, sobre todo, a la ausencia de una infraestructura social para los j&oacute;venes adultos, afirma Lubrano. &ldquo;Necesitamos lugares donde la gente pueda pasar el rato durante largos periodos de tiempo y, tal vez, llegar a un punto en el que les den ganas de besarse&rdquo;. Pero eso no significa que, entre tanto, la gente no pueda hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lubrano, es posible que se est&eacute;n exagerando los retos y las complicaciones de besar en comparaci&oacute;n con las recompensas. La consecuencia negativa m&aacute;s probable de intentar dar un beso es el rechazo y la verg&uuml;enza, afirma; algo que, aunque doloroso, aporta una experiencia valiosa, ya que demuestra que es posible aventurarse m&aacute;s all&aacute; de la zona de confort. Por eso es importante besar, al margen del amor, el sexo y las relaciones: &ldquo;Si la gente ni siquiera se arriesga a besar, realmente no vamos a asumir riesgos mayores ni m&aacute;s importantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Spencer, al menos el deseo est&aacute; ah&iacute;. El reto consiste en mantenerse abierto y atento a las oportunidades. &ldquo;En este momento no me importa besar ni el sexo&rdquo;, afirma. &ldquo;Solo quiero conexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de todos los testimonios fueron cambiados</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13458957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 10:25:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Tuve muchas citas, pero nunca pasa nada”: ¿estamos ante la muerte del beso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,App de citas,Tendencias,Intimidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13161936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad.</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se arregl&oacute; lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, pusieron nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo lugar. &ldquo;A las 8:30 en un caf&eacute; del centro . Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo lugar: &#039;A las 8:30 en un café del centro. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando hice selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, ya que necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se fue extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. La productividad se filtr&oacute; en el ocio, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se extendi&oacute; a otros pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico. Se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el colectivo, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se asentado m&aacute;s all&aacute; de EE.UU.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; cambi&oacute; mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo transform&oacute; todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el costo de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si est&aacute;s con una persona, no pod&eacute;s estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando conociste a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, ya que reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un costo. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y el apuro por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y despu&eacute;s est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el mercado de emparejamiento hizo que el costo de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te termin&aacute;s de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a vos mismo un poquito desde afuera y te empieza a dar hasta impresi&oacute;n, dec&iacute;s, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un costo emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Porque el mercado de emparejamiento hizo que el costo de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Lleg&oacute; a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable que se termine buscando lo contrario. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que prestaron su testimonio fueron cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13161936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 09:19:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[App de citas,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son más diversas las parejas que se conocen en las aplicaciones de citas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/son-diversas-parejas-conocen-aplicaciones-citas_129_10915981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3de1fc7a-43fe-4e99-b003-0d6ada91079c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son más diversas las parejas que se conocen en las aplicaciones de citas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Poder ampliar, a través de la tecnología, el círculo para conocer a otras personas pareciera ayudar a generar conexiones con gente menos parecida entre sí.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo te conociste con tu pareja, o con la &uacute;ltima persona con la que saliste?, &iquest;Es un amigo de un amigo tuyo, un conocido del laburo o se cruzaron en una aplicaci&oacute;n de citas, como Tinder, Bumble o Happn? A medida que pasa el tiempo, se vuelve m&aacute;s probable que haya sido a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n. Hasta hay <a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1908630116" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuestas</a> que muestran que ya es la forma m&aacute;s com&uacute;n de conocer a tu pareja en algunos lugares. <strong>Y salir con alguien a quien conociste a trav&eacute;s del celular, sin haberlo visto antes y sin otros v&iacute;nculos en el medio, puede cambiar mucho el tipo de relaciones que armamos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, las parejas tienden a ser bastantes parecidas entre s&iacute;. Si, ya s&eacute; que se dice que los opuestos se atraen, pero en t&eacute;rminos generales, buscamos a personas bastante parecidas a nosotros, al menos en t&eacute;rminos de clase social y nivel educativo. Hay varias razones para esto, pero una es que <strong>hist&oacute;ricamente nos emparejamos con personas de nuestro c&iacute;rculo, compa&ntilde;eros del colegio o de la facultad, colegas o amigos de ellos, que se tienden a parecerse a nosotros</strong>. Pero entran las aplicaciones y abren todo un mundo. Dan la posibilidad de salir con personas que no tienen nada que ver con nuestro c&iacute;rculo. &iquest;Eso vuelve m&aacute;s diversas a las parejas?
    </p><p class="article-text">
        Algunos estudios se&ntilde;alan que s&iacute;. Un <a href="https://academic.oup.com/sf/article-abstract/98/3/1257/5498124?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> en profundidad de datos de los Estados Unidos mostr&oacute; que las parejas heterosexuales que se conocieron on line ten&iacute;an m&aacute;s probabilidad de tener distintos niveles educativos que las que se conocieron de otra manera, algo que tambi&eacute;n <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7773176/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identificaron</a> en otros pa&iacute;ses, como Suiza. Adem&aacute;s, hab&iacute;a m&aacute;s chances de que fueran interraciales, algo que <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3044766" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros estudios</a> tambi&eacute;n se&ntilde;alan. No encontraron, por otro lado, diferencias en la diversidad pol&iacute;tica, las parejas segu&iacute;an igual de homog&eacute;neas en eso independientemente de c&oacute;mo se conocieron y vieron que quienes se conocieron on line tienen edades m&aacute;s cercanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de poder ampliar el c&iacute;rculo para conocer a otras personas pareciera ayudar a generar conexiones con gente menos parecida a nosotros. Aunque esta idea no convence a todo el mundo. &ldquo;Las aplicaciones pueden dar m&aacute;s diversidad de v&iacute;nculos superficiales, de salir a tomar algo con alguien diferente. Pero despu&eacute;s las parejas se siguen formando por afinidad de clase, pol&iacute;tica y cultural, entre otras cosas&rdquo;, explic&oacute; <strong>Joaqu&iacute;n Linne</strong>, investigador del Conicet y autor de &ldquo;No sos vos, es Tinder: gamificaci&oacute;n, consumo, gesti&oacute;n cotidiana y performance en aplicaciones de 'levante'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El conocerse on line tambi&eacute;n puede tener otras consecuencias. <strong>Varias investigaciones muestran que el hecho de aumentar las posibilidades que tenemos puede tambi&eacute;n generar un problema: el exceso de opciones.</strong> Este es un fen&oacute;meno que se <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/opciones-son_129_9607165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha estudiado</a> mucho en otros contextos, y parece tambi&eacute;n afectar al mundo de las citas. En <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1948550619866189" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que ve&iacute;an c&oacute;mo el hecho de tener m&aacute;s candidatos bajaba la probabilidad de elegir a uno. A medida que las personas pasaban m&aacute;s fotos de potenciales citas, aumentaba el n&uacute;mero de rechazos, especialmente entre las mujeres.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es imposible saber cómo va a evolucionar la forma de conocernos o de generar vínculos. ¿Volverá a ser más preponderante el mundo físico?, ¿Habrá otras formas virtuales de conocerse? ¿Buscaremos otro tipos de relaciones?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y algunos investigadores creen que esta sensaci&oacute;n de exceso de opciones, puede tambi&eacute;n afectar en algunos casos la formaci&oacute;n de parejas a m&aacute;s largo plazo. &ldquo;Al volverse un campo m&aacute;s din&aacute;mico puede hacer que sea m&aacute;s dif&iacute;cil que se forme una pareja, establecerse en una relaci&oacute;n cuando hay tantas otras opciones disponibles&rdquo;, explic&oacute; Linne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, conocer a alguien fuera de su contexto, no tener v&iacute;nculos en com&uacute;n, puede tambi&eacute;n generar cierta insensibilidad. No es lo mismo dejar plantado al amigo de tu primo que a un desconocido total con el que no ten&eacute;s ning&uacute;n contacto en com&uacute;n, y hay algunas <a href="https://www.bbc.com/worklife/article/20220505-why-people-behave-badly-on-dating-apps" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muestras</a> de que las aplicaciones pueden fomentar algunas actitudes negativas. Puede que estos factores est&eacute;n detr&aacute;s de la ca&iacute;da que est&aacute;n empezando a ver las aplicaciones de citas. Aunque probablemente hayan llegado para quedarse, ya no son un fen&oacute;meno en crecimiento como lo fueron durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, y <a href="https://www.wired.com/story/end-of-dating-apps/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pareciera</a> que los m&aacute;s j&oacute;venes no est&aacute;n interesados en esa forma de conocerse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay otras tendencias que emergen. ChatGPT Store -la tienda de aplicaciones donde se pueden ofrecer desarrollos m&aacute;s espec&iacute;ficos en base a la tecnolog&iacute;a de ChatGPT- <a href="https://qz.com/ai-girlfriend-bots-are-already-flooding-openai-s-gpt-st-1851159131?utm_source=pocket_saves" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se llen&oacute;</a> de &ldquo;novias virtuales&rdquo; generadas con inteligencia artificial, a pesar de que estaba prohibido en sus pol&iacute;ticas de uso, mostrando que hay todo un mundo de personas que buscan este tipo de relaciones (al mejor estilo de la pel&iacute;cula <em>Her</em>).
    </p><p class="article-text">
        Es imposible saber c&oacute;mo va a evolucionar la forma de conocernos o de generar v&iacute;nculos. &iquest;Volver&aacute; a ser m&aacute;s preponderante el mundo f&iacute;sico?, &iquest;Habr&aacute; otras formas virtuales de conocerse? &iquest;Buscaremos otro tipos de relaciones? <strong>Lo que s&iacute; sabemos, es que las formas que elegimos para conocernos, en persona, mediadas por la tecnolog&iacute;a o lo que venga en el futuro, tiene efectos sobre los tipos de parejas que formamos, y cu&aacute;nto y c&oacute;mo nos mezclamos con otros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/son-diversas-parejas-conocen-aplicaciones-citas_129_10915981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Feb 2024 03:14:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Son más diversas las parejas que se conocen en las aplicaciones de citas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parejas,App de citas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me vas a gustar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-vas-gustar_129_8947506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3de5d666-ec9b-49e4-8448-08473ebe2b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No me vas a gustar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escuchamos cada vez más a personas desencantadas que eliminan las aplicaciones de cita y después las vuelven a descargar. Al principio se creía que sus ventajas serían ahorrar un paso en la búsqueda de una pareja: ya nos gustaba. Pero, ¿por qué puede fallar?</p></div><p class="article-text">
        En cierta ocasi&oacute;n alguien dec&iacute;a que una de las ventajas de las aplicaciones de citas es que nos ahorran un paso: cuando acordamos para vernos con alguien, ya sabemos que &ndash;de alguna forma&ndash; nos gustamos; si no fuese as&iacute;, no habr&iacute;amos comenzado a chatear ni acordado un encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este paso &ldquo;ganado&rdquo; puede representar un gran problema; mejor dicho, lo que nos ahorra puede tener un costo y es el de un prejuicio: &iquest;por qu&eacute; suponemos que el deseo se relaciona con lo que nos gusta? A veces ocurre lo contrario. En efecto, cuando aparecieron las aplicaciones de citas varios art&iacute;culos anticipaban que vendr&iacute;a una ola de promiscuidad y sexo desenfrenado. De un tiempo a esta parte, escuchamos a m&aacute;s personas desencantadas que eliminan la aplicaci&oacute;n, la vuelven a descargar&hellip; hasta que se fastidian y la vuelven eliminar. Luego la vuelven a descargar. Y as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No ocurre a veces que el deseo se reconoce por su resistencia? A veces, por ejemplo, digo que no quiero algo; pero puede ser que en este caso mi forma de quererlo sea a trav&eacute;s de la negaci&oacute;n, que lo quiera no queri&eacute;ndolo &ndash;algo muy distinto a sin quererlo&ndash; o como dec&iacute;a el entra&ntilde;able personaje de Roberto G&oacute;mez Bola&ntilde;o: &ldquo;Sin querer queriendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma idea se puede aplicar al gusto. Es cierto, yo quisiera desear lo que me gusta, pero si mi deseo se organizara de una forma tan lineal no podr&iacute;a explicar por qu&eacute; deseo cosas que, en un primer momento, no me gustaban (un ejemplo simple: el primer vaso de vino que tom&eacute; en mi vida me result&oacute; asqueroso) de la misma manera que cosas que me gustan me resultan cansadoras y/o aburridas con apenas un poco de tiempo o con su repetici&oacute;n m&aacute;s o menos cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la <strong>aplicaci&oacute;n de citas</strong>. Lo que me evita, no es una ventaja; sino que puede ser lo que principalmente ahuyente mi capacidad de desear. Pienso que para ciertas personas un encuentro puede estar devaluado de antemano si ya saben que le gustan al otro. Tambi&eacute;n es posible que haya quienes necesiten buscar defectos para compensar la exposici&oacute;n a que la aplicaci&oacute;n los someti&oacute; cuando tuvieron que declarar su gusto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En &uacute;ltima instancia, creo que podemos estar de acuerdo en que la seducci&oacute;n perdi&oacute; su car&aacute;cter impl&iacute;cito y en que, desde que nos gustamos, tenemos mayores dificultades para que el deseo sea una orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora quisiera recordar lo m&aacute;s simple del descubrimiento de Freud: que la fuente de la vida sexual es un dis-gusto, que no hay modo arm&oacute;nico de llegar a una satisfacci&oacute;n y que todo lo displacentero se puede convertir en fuente de placer. Ah&iacute; donde hay un displacer que se abraza placenteramente, se trata de una satisfacci&oacute;n sexual. Por ejemplo, a ning&uacute;n fumador le gust&oacute; el primer cigarrillo que pit&oacute; y por eso es tan dif&iacute;cil dejar esos h&aacute;bitos: no porque sean costumbres, sino porque son satisfacciones, pero no de cualquier tipo, sino sexuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con las personas, que pueden ser fuente de displacer como cualquier sustancia t&oacute;xica. Por eso no me parece inadecuado hablar de <strong>personas t&oacute;xicas</strong> o<strong> v&iacute;nculos adictivos</strong>; ese es el descubrimiento de Freud, no es algo nuevo, pero habr&iacute;a que agregar que es una satisfacci&oacute;n sexual lo que nos une en esos casos y que no por pensar y repetir &ldquo;no me conviene&rdquo; va a poder cambiar. El displacer es la fuente del erotismo. Si alguien deja de comer carne por un a&ntilde;o y vuelve a hacerlo, sentir&aacute; asco. Pero es que justamente fue el asco lo que gener&oacute; el placer de comer un animal muerto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el descubrimiento de Freud: no hay un deseo que se satisfizo traum&aacute;ticamente (esto diferencia al psicoan&aacute;lisis del <em>new age</em> actual de las vibraciones y lo que cada uno atrae), sino que el trauma fue la causa del deseo (y esto acerca m&aacute;s el psicoan&aacute;lisis a la &uacute;ltima novela de Mariana Enr&iacute;quez). Y es tan insoportable que el trauma y el displacer sean la causa del deseo y el placer, que es preciso inventar ficciones para velar ese origen oscuro del deseo: la versi&oacute;n de un Otro malo que traum&oacute; (histeria: es la sociedad, es la cultura, &iexcl;hay que deconstruirla!, etc.), la culpa en uno por haber hecho algo que podr&iacute;a no haber sido (obsesi&oacute;n: tengo que ponerme la pilas y elegir mejor la pr&oacute;xima), pero si somos freudianos, la pregunta es otra: &iquest;por qu&eacute; sufrimos por deseo?
    </p><p class="article-text">
        Voy a exponer esta misma idea desde otro punto de vista: para Freud la ra&iacute;z del erotismo es un deseo oscuro, incestuoso, ed&iacute;pico, que se excita agresivamente, que no busca un complemento sino la muerte. Mientras que para la filosof&iacute;a la causa del deseo fue la belleza, el descubrimiento freudiano es anti-filos&oacute;fico: la causa autoer&oacute;tica del deseo es lo que produce rechazo, a veces espanto y odio. Todav&iacute;a es inasimilable este descubrimiento y las teor&iacute;as psicoanal&iacute;ticas son a veces un modo de reprimirlo. A veces se cree que se puede superar a Freud, pero s&oacute;lo se lo puede reprimir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoche me acordaba de un amigo que me contaba c&oacute;mo despu&eacute;s de hacer el amor con una mujer, en cierta ocasi&oacute;n, se le vino a la cabeza una frase de una canci&oacute;n (en este contexto no importa cu&aacute;l) con una fuerza casi alucinatoria, al punto de que se asust&oacute; un poco y tuvo que levantarse de la cama. &iquest;Qu&eacute; nombraba esa frase sino el modo en que, despu&eacute;s de la peque&ntilde;a muerte, de la destituci&oacute;n subjetiva que implica el orgasmo, la pulsi&oacute;n volvi&oacute; a demostrar su car&aacute;cter parcial con la forma agresiva de un objeto-voz?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa voz que, hasta hace un momento, hab&iacute;a estado incluida en una escena amorosa (de susurros y gemidos), se sali&oacute; de cuadro y retorn&oacute; con la furia de esas palabras que, si bien no lo injuriaron, s&iacute; le recorrieron la espalda con un dolor helado. Ese modo en que la parcialidad se reinstala incluso en el punto culminante del sexo, en el m&aacute;ximo abandono de uno mismo, es el descubrimiento de Freud; por eso siempre es importante prestar atenci&oacute;n a qu&eacute; se hace despu&eacute;s de ese acto: est&aacute;n los que fuman, los que corren a la heladera, quienes estiran la mano, pero no para abrazar sino para agarrar el control de la tele, los que se duermen como beb&eacute;s reci&eacute;n alimentados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese objeto que ya no est&aacute; en el cuerpo del otro, como si se lo arrancara, cobra el valor de una mutilaci&oacute;n. En el erotismo se hiere el cuerpo extra&ntilde;o para encontrar lo m&aacute;s &iacute;ntimo. Podemos teorizar mil cosas en psicoan&aacute;lisis, pero este <em>factum</em> desborda cualquier concepto.
    </p><p class="article-text">
        Regresemos al gusto y las aplicaciones de citas. Pensaba en este &uacute;ltimo tiempo que, si para algunas personas su uso se volvi&oacute; decepcionante, quiz&aacute; pueda deberse a que la chance de una escena propiamente er&oacute;tica podr&iacute;a quedar cancelada porque su condici&oacute;n est&aacute; demasiado prendada de un placer que no admite matiz, que no juega con la resistencia, que se conforma con el miedo al abandono y la resignaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me resulta interesante escuchar en estos d&iacute;as a personas que se conocieron a trav&eacute;s de estas aplicaciones, pero que de alguna forma entendieron que tienen que romper con su l&oacute;gica y que es preciso encontrarles otro uso; que su promesa de encuentro er&oacute;tico tiende a diferirse y naufragar, que el placer no es la v&iacute;a que lleva al deseo, sino aquello que nos incomoda, nos molesta sin saber muy bien por qu&eacute; o directamente, en un primer momento, no nos gusta. El desaf&iacute;o est&aacute; en confiar en algo m&aacute;s que el yo para decidir y tener una experiencia que, si es er&oacute;tica, va a conmover cualquier tranquilidad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-vas-gustar_129_8947506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Apr 2022 10:44:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No me vas a gustar]]></media:title>
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