<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tinder]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tinder/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tinder]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1039547/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[“Después de cuatro semanas hablando con un chico me di cuenta de que no existía”: víctimas de 'catfish' en las apps de citas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/catfish-apps-citas_1_10707998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ef4da54-bef7-4939-9cb2-41041827d311_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Después de cuatro semanas hablando con un chico me di cuenta de que no existía”: víctimas de &#039;catfish&#039; en las apps de citas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sonia, víctima de esta práctica de suplantación de identidad con un fin sentimental, teme por su privacidad; los psicólogos y expertos en ciberseguridad señalan que estas situaciones conllevan riesgos para las personas engañadas y recomiendan "investigar a quien tenemos al otro lado de la pantalla antes de entablar relación". </p></div><p class="article-text">
        Sonia (pseud&oacute;nimo) est&aacute; buscando a &ldquo;su media naranja&rdquo;. Tiene 25 a&ntilde;os y estuvo en varias relaciones, pero ninguna lleg&oacute; a buen puerto. Hace unos meses decidi&oacute; apostar por las apps de citas como recurso para encontrar a alguien que fuese af&iacute;n a ella: &ldquo;En un principio no buscaba nada serio, me llamaba la atenci&oacute;n salir de mi zona de confort y conocer a personas con las que quiz&aacute; no me hubiese cruzado en por mi barrio&rdquo;, cuenta la joven. Tras varias citas con diferentes chicos, pens&oacute; que esas apps no estaban hechas para ella. Con la mayor&iacute;a no llegaba a tener una segunda cita y le termin&oacute; pareciendo &ldquo;un escaparate de carne&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pasado septiembre decidi&oacute; darle una &uacute;ltima oportunidad a la aplicaci&oacute;n al creer que hab&iacute;a encontrado a un chico que s&iacute; estaba en el mismo punto que ella: &ldquo;Hice <em>match</em> con &Aacute;lvaro, de 26 a&ntilde;os y de Madrid, mi ciudad. Era muy guapo, quiz&aacute; demasiado. Parec&iacute;a que ambos sentimos una conexi&oacute;n muy r&aacute;pida, pero me dijo que prefer&iacute;a ir poco a poco y as&iacute; conocernos bien antes de perder el tiempo, algo que me pareci&oacute; bien&rdquo;. Sonia y &Aacute;lvaro chatearon durante varias semanas a trav&eacute;s de la app pero, a la hora de la verdad, &eacute;l siempre ten&iacute;a una excusa para no quedar en persona: &ldquo;Nunca pod&iacute;a y siempre pasaba algo a &uacute;ltima hora, pero casualmente yo tambi&eacute;n estaba muy liada en esas semanas por lo que pens&eacute; 'son cosas que pasan, &iquest;por qu&eacute; iba alguien a mentir as&iacute;?&rdquo;, relata la madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pasado un mes, &ldquo;cansada de muchas palabras y pocos hechos&rdquo;, Sonia decidi&oacute; buscar una de las fotos del perfil del chico en Google Lens, una aplicaci&oacute;n que relaciona im&aacute;genes con resultados de la red, y se llev&oacute; una sorpresa. La supuesta imagen de &Aacute;lvaro, junto a muchas otras que le hab&iacute;a mandado, estaba en el perfil de Instagram de un modelo famoso en Estados Unidos con m&aacute;s de 65.000 seguidores. Es decir, alguien hab&iacute;a utilizado fotos de un famoso para ligar con ella por una app y hacerle <em>catfishing: </em>&ldquo;Me qued&eacute; en <em>shock</em>, mi cabeza hab&iacute;a relacionado a esa persona con alguien de confianza y me encuentro con un chico hablando en ingl&eacute;s&rdquo;, relata Sonia.
    </p><p class="article-text">
        El <em>catfish o catfishing </em>es una pr&aacute;ctica virtual en la que alguien usurpa la imagen f&iacute;sica de otra persona para hacerse pasar por quien no es en redes sociales o aplicaciones de citas, creando una personalidad ficticia a la medida de sus v&iacute;ctimas, con quien quiere ligar o enga&ntilde;ar con alg&uacute;n fin. El t&eacute;rmino se populariz&oacute; a ra&iacute;z de un programa estadounidense de MTV llamado <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/catfish-mentiras-en-la-red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Catfish: mentiras en la red</em></a><em> </em>que comenz&oacute; en 2012. En &eacute;l, los presentadores ayudaban a personas que ten&iacute;an una relaci&oacute;n sentimental o amistosa en l&iacute;nea a conocerse en la vida real, en muchas ocasiones con final inesperado para uno de ellos. Es habitual que este tipo de acciones haya un fin de extorsi&oacute;n e intento de fraude a las v&iacute;ctimas, pero en muchas otras la 'persona falsa' simplemente requiere atenci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El supuesto Álvaro me confesó ser un chico de 20 años que hace este tipo de cosas porque se siente solo e inferior a los demás. No quise saber nada más y lo bloqueé</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sonia (pseudónimo)</span>
                                        <span>—</span> víctima de &#039;catfish&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Mi cabeza explot&oacute;. Me hab&iacute;a contado tantas cosas que me result&oacute; dif&iacute;cil aceptar tanta mentira. &iexcl;Menuda peli me cre&iacute;! El supuesto &Aacute;lvaro me confes&oacute; ser un chico de 20 a&ntilde;os que hace este tipo de cosas porque se siente solo e inferior a los dem&aacute;s. No quise saber nada m&aacute;s y lo bloque&eacute;&rdquo;, resume la v&iacute;ctima, a quien le dio miedo y frustraci&oacute;n la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a, de 33 a&ntilde;os, que vive en A Coru&ntilde;a, tambi&eacute;n es v&iacute;ctima del fen&oacute;meno <em>catfish</em> pero de otro modo. A la joven le llevan suplantando la identidad casi 12 a&ntilde;os y sospecha que es la misma persona la que roba sus fotos desde 2011. Alguien (a&uacute;n no sabe si hombre o mujer) lleva todo este tiempo recopilando im&aacute;genes suyas de redes sociales para crear diferentes perfiles falsos, todos bajo el nombre de &ldquo;Andrea Marchena&rdquo; (o similares), para ligar con mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La primera vez que me enter&eacute; de que estaban suplantando mi identidad fue porque alguien encontr&oacute; dos perfiles de Fotolog con las mismas fotos, el m&iacute;o y el falso, y me envi&oacute; un correo advirti&eacute;ndome de que estaban usando mi imagen desde Panam&aacute;, aunque esa persona se hac&iacute;a pasar por una chica argentina. Al tiempo se hizo un perfil en Facebook y en 2016 una cuenta de Instagram con mis fotos, perfiles desde los que me tiene bloqueada al haber intentado denunciarlos. Ahora s&eacute; que comienza a actuar por Tinder&rdquo;, cuenta Luc&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La última me dijo que había tenido una relación de dos años con esa persona por redes sociales y que, durante todo ese tiempo, ella le había mandado &#039;nudes&#039; y vídeos muy íntimos a alguien que ahora no sabe quién es </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía</span>
                                        <span>—</span> víctima de suplantación de identidad
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cree que la persona que roba sus fotos lleva entre su red de amigos desde entonces de forma an&oacute;nima desde una cuenta de contenido de belleza, lo que la ha obligado a hacer una criba entre sus seguidores y aumentar su privacidad de forma dr&aacute;stica por &ldquo;miedo a que siguiese cogiendo fotos actuales&rdquo;. Ya son siete las v&iacute;ctimas del <em>catfishing </em>de la tal Andrea que han contactado con Luc&iacute;a al ser conscientes de la situaci&oacute;n. La &uacute;ltima fue una joven que habl&oacute; con su entrenador personal tras ver una foto suya en un gimnasio de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es horrible&rdquo;, lamenta Luc&iacute;a, &ldquo;es una sensaci&oacute;n de impotencia muy grande. Las chicas, todas bastante j&oacute;venes, me cuentan cosas horrorosas. La &uacute;ltima me dijo que hab&iacute;a tenido una relaci&oacute;n de dos a&ntilde;os con esa persona por redes sociales y que, durante todo ese tiempo, ella le hab&iacute;a mandado <em>nudes [fotograf&iacute;as sin ropa] </em>y v&iacute;deos muy &iacute;ntimos a alguien que ahora no sabe qui&eacute;n es. Tuve que hacer videollamada con ella para que viese que realmente la verdadera Luc&iacute;a era yo, y no la supuesta Andrea. Ella lo pas&oacute; fatal y yo tambi&eacute;n&rdquo;, resume.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; lleva a alguien a suplantar la personalidad de otra persona ligando?</strong></h3><p class="article-text">
        Celestino Gonz&aacute;lez-Fern&aacute;ndez, psic&oacute;logo experto en tecnoestr&eacute;s, tras analizar casos como el de Sonia y el supuesto &Aacute;lvaro, cree que la actitud de estas personas que crean la identidad falsa puede responder a varias cuestiones: desde que sean personas &ldquo;con car&aacute;cter manipulador que encuentran placer en el hecho de enga&ntilde;ar a otra persona&rdquo; &mdash;por lo que, dice, tendr&iacute;an &ldquo;caracter&iacute;sticas psicop&aacute;ticas&rdquo;&mdash; hasta responder a perfiles de personas &ldquo;inseguras y demasiado introvertidas que necesitan utilizar estos m&eacute;todos para relacionarse socialmente&rdquo;, a&uacute;n sabiendo que se est&aacute; haciendo con un avatar irreal.
    </p><p class="article-text">
        Tomando las explicaciones finales del supuesto &Aacute;lvaro por ciertas, Gonz&aacute;lez-Fern&aacute;ndez se decanta por la segunda hip&oacute;tesis: &ldquo;Esta persona cree que si no suplanta la identidad a una persona m&aacute;s atractiva no podr&aacute; tener nunca la experiencia de que una chica se interese. Incluso es probable que piense que, sin el enga&ntilde;o, ni siquiera tendr&iacute;a el acceso a hablar con ellas. Por tanto, vemos que prefiere una mentira agradable a una verdad dolorosa&rdquo;, argumenta Gonz&aacute;lez-Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        El experto se&ntilde;ala que estos suplantadores de identidad pueden, en ocasiones, tratarse de adictos a la dopamina que les genera sentirse queridos, por lo que generalmente lo hacen una vez detr&aacute;s de otra: &ldquo;El simple hecho de estar hablando diariamente con alguien, poder tratarla de manera cari&ntilde;osa o que le llamen guapo sabiendo que, en realidad, se lo est&aacute;n diciendo por una foto que no es &eacute;l, le genera placer y le hace aislarse de una vida que considera infeliz. Eso le lleva a crearse una virtual amoldada a sus expectativas y a querer plasmarla con alguien una y otra vez&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el psic&oacute;logo, las personas que suelen hacer <em>catfish </em>sin ning&uacute;n otro fin que no sea el de gustar son personas con baja autoestima y problemas relacionales que se crean un &ldquo;avatar&rdquo; adaptado a lo que le gustar&iacute;a ser en la realidad: m&aacute;s guapo, con m&aacute;s estudios y con determinadas posesiones. La v&iacute;ctima, Sonia, cuenta en conversaci&oacute;n con elDiario.es que detect&oacute; estas caracter&iacute;sticas en el suplantador: &ldquo;Me dijo que ten&iacute;a una carrera y un m&aacute;ster, algo que es imposible en su vida real si tiene 20 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n me dijo que estaba independizado, con casa y coche propio. Gui&aacute;ndome por la edad, tambi&eacute;n me parece algo imposible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si una persona detecta excusas con las que la otra persona está intentando demorar el momento de conocerse hasta por videollamada, se debería sospechar desde el primer indicio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celestino González-Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicólogo experto en tecnoestrés
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La personalidad de la v&iacute;ctima tambi&eacute;n es importante en estos casos, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez-Fern&aacute;ndez. Puntualiza que suelen tratarse de perfiles dependientes emocionalmente, inseguros y que se f&iacute;an mucho m&aacute;s de las palabras que de los hechos. &ldquo;Aunque est&eacute; de moda hablar por las <em>apps</em> de citas, alargar mucho esta experiencia en el tiempo no es inteligente ni interesante. Si una persona detecta excusas con las que la otra persona est&aacute; intentando demorar el momento de conocerse hasta por videollamada, se deber&iacute;a sospechar desde el primer indicio&rdquo;, advierte el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
         Sin embargo, el experto en tecnoestr&eacute;s apunta que no es necesario tener un perfil de baja autoestima para caer en las redes de estos enga&ntilde;os, sino que &ldquo;nos puede pasar a todos en alg&uacute;n momento al usar estas <em>apps</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias a nivel psicol&oacute;gico no son iguales para todos los perfiles. Sonia vivi&oacute; el enga&ntilde;o con intensidad pero se olvid&oacute; a los pocos d&iacute;as: &ldquo;Esa misma noche sent&iacute; ansiedad en el momento en el que me di cuenta de que le hab&iacute;a mandado fotos m&iacute;as y de gente de mi entorno que pod&iacute;a utilizar como quisiese, pero al d&iacute;a siguiente ya se lo estaba contando a todos mis amigos entre risas y, ahora que ha pasado un mes y algo, me r&iacute;o de mi misma pensando en c&oacute;mo pude caer en algo as&iacute;&rdquo;, concluye la joven madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Las víctimas] pueden coger miedo, aislarse, entrar en episodios depresivos y ansiosos e incluso tener fobia a que le hagan daño y a las relaciones. Al final, acabarán escondiendo sus emociones antes de que les puedan dañar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celestino González-Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicólogo experto en tecnoestrés
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por contra, seg&uacute;n el experto, las personas t&iacute;midas o demasiado dependientes a nivel emocional suelen sentir verg&uuml;enza al contar a su entorno que han sufrido <em>catfish</em>, por lo que no acaban de procesar el sentimiento y &ldquo;pueden coger miedo, aislarse, entrar en episodios depresivos y ansiosos e incluso tener fobia a que le hagan da&ntilde;o y a las relaciones. Al final, acabar&aacute;n escondiendo sus emociones antes de que les puedan da&ntilde;ar&rdquo;. Es por ello que recomienda a las v&iacute;ctimas contarlo, ya que es algo que &ldquo;nos limita mucho socialmente y puede hacer mucho da&ntilde;o a nivel de autoestima y confianza&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consejos para detectar un perfil </strong><em><strong>catfish</strong></em><em> </em><strong>y no caer en las estafas</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;No existen datos actualizados que cuantifiquen cu&aacute;ntas v&iacute;ctimas de <em>catfish </em>hay en Espa&ntilde;a. Sin embargo, el <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2022/Informe-Cibercriminalidad-2022.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe sobre la cibercriminalidad en Espa&ntilde;a 2022</a> del Ministerio del Interior recoge que un total de 9.721 personas fueron v&iacute;ctimas de un delito de &ldquo;usurpaci&oacute;n de estado civil&rdquo;, concepto con el que se denomina al delito de suplantaci&oacute;n de identidad en el C&oacute;digo Penal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando alguien utiliza la imagen de otra persona para engañar a un tercero está llevando a cabo una acción ilegal (...) Si esa imagen se emplea con la intención de obtener algún beneficio, puede acarrear graves consecuencias

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario de la Peña</span>
                                        <span>—</span>  abogado experto en Nuevas Tecnologías
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Mario de la Pe&ntilde;a, abogado experto en Nuevas Tecnolog&iacute;as, en estos casos se produce una clara &ldquo;violaci&oacute;n del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen de la persona a la que se le roban las fotograf&iacute;as seg&uacute;n lo establecido en la<a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1982-11196" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ley Org&aacute;nica 1/1982</a>&rdquo;. &ldquo;Cuando alguien utiliza la imagen de otra persona para enga&ntilde;ar a un tercero, con cualquier prop&oacute;sito, est&aacute; llevando a cabo una acci&oacute;n ilegal. La propia imagen es un derecho fundamental respaldado por la Constituci&oacute;n y si esa imagen se emplea con la intenci&oacute;n de obtener alg&uacute;n beneficio, puede acarrear graves consecuencias&rdquo;, argumenta el abogado.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), Ruth Garc&iacute;a, t&eacute;cnico de Ciberseguridad para Ciudadanos y Menores, se&ntilde;ala que crear un perfil falso es &ldquo;relativamente sencillo&rdquo; y acabar con &eacute;l no tanto. &ldquo;Para suplantar la identidad a una persona solamente hace falta recopilar la informaci&oacute;n y las im&aacute;genes de un perfil p&uacute;blico y crear otro que parezca real, algo que es f&aacute;cil. En este tipo de casu&iacute;sticas suelen hacerse pasar por otra persona ficticia, no por la misma persona de la que est&aacute; recogiendo esa informaci&oacute;n. En Internet, en realidad, se puede suplantar a cualquiera&rdquo;, sostiene la experta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No debemos facilitar ningún tipo de información, tenemos que estar alerta y poner en cuarentena toda la información que nos llegue sobre este perfil e investigar su entorno a través de un análisis preliminar de quién dice ser y de sus seguidores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ruth García</span>
                                        <span>—</span> técnico de Ciberseguridad para Ciudadanos y Menores de INCIBE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Garc&iacute;a se&ntilde;ala que las personas que hacen <em>catfish </em>y tienen un prop&oacute;sito claro suelen &ldquo;montar una historia&rdquo; adecuada y adaptada a &ldquo;un perfil que resulta atractivo para crear un v&iacute;nculo y que genera confianza&rdquo; para llegar a un fin &uacute;nico. Este fin, dice, suele ser econ&oacute;mico. &ldquo;Estas personas suelen contar mentiras como que tienen un problema urgente para el que necesitan dinero o que les gustar&iacute;a viajar para conocer a la persona a la que est&aacute;n enga&ntilde;ando pero no tienen suficiente dinero, excusas para que la v&iacute;ctima haga una transferencia r&aacute;pida&rdquo;, explica en conversaci&oacute;n con este diario.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnico de ciberseguridad expone el riesgo de que el perfil falso se desenmascare y, en ese momento, &ldquo;comience a extorsionar a la otra persona con amenazas y mentiras de todo tipo como, por ejemplo, decir que van a difundir fotos &iacute;ntimas para seguir pidi&eacute;ndole dinero&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Google permite contrastar las imágenes que nos ha mandado para ver si se están utilizando en otros sitios web y buscar la ubicación en la que se ubica para ver si cuadra con la historia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ruth García</span>
                                        <span>—</span> técnico de Ciberseguridad para Ciudadanos y Menores de INCIBE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el fin de evitar estas situaciones, Ruth Garc&iacute;a aconseja &ldquo;ser cautos&rdquo; cuando conozcamos a alguien por Internet, ya que &ldquo;en el mundo digital nunca vamos a tener la certeza de qui&eacute;n est&aacute; al otro lado de la pantalla&rdquo; y advierte de que, incluso, podemos estar delante de una red organizada de ciberdelincuencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que partir de la premisa de que, si no sabemos a ciencia cierta qui&eacute;n es la otra persona, no debemos facilitar ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n, tenemos que estar alerta y poner en cuarentena toda la informaci&oacute;n que nos llegue sobre este perfil e investigar su entorno a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis preliminar de qui&eacute;n dice ser y de sus seguidores&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La experta tambi&eacute;n menciona la herramientas de Google Im&aacute;genes y Google Maps como fuentes de investigaci&oacute;n accesibles y fiables en estos casos, ya que &ldquo;permiten contrastar las im&aacute;genes que nos ha mandado para ver si se est&aacute;n utilizando en otros sitios web y buscar la ubicaci&oacute;n que nos ha contado en la que se encuentra para ver si cuadra con la historia que nos cuentan&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula del Toro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/catfish-apps-citas_1_10707998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2023 14:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ef4da54-bef7-4939-9cb2-41041827d311_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1223412" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ef4da54-bef7-4939-9cb2-41041827d311_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1223412" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Después de cuatro semanas hablando con un chico me di cuenta de que no existía”: víctimas de 'catfish' en las apps de citas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ef4da54-bef7-4939-9cb2-41041827d311_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[apps,Tinder,Catfish,Historias,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Él tan del medio ambiente, ella tan feminista: ¿influyen las ideas políticas a la hora de hacer 'match'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente-feminista-influyen-ideas-politicas-hora-match_1_10383050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71b1c734-a340-4385-b28f-a23e4832c8d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Él tan del medio ambiente, ella tan feminista: ¿influyen las ideas políticas a la hora de hacer &#039;match&#039;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La hipergamia política describe la tendencia a emparejarse con personas afines ideológicamente. "Al final, el simple hecho de ver la televisión juntos daba lugar a discusiones tremendas", cuenta Patricia, que dejó una relación después de que su ex criticó su posición política.</p><p class="subtitle">'Dumping amoroso', o cómo las mujeres se muestran menos de lo que son para no ahuyentar a los hombres
</p></div><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os dur&oacute; la relaci&oacute;n de Patricia con Luis. Ten&iacute;an veintimuchos y varios intereses en com&uacute;n, entre ellos, la pol&iacute;tica y la actualidad, aunque no todo era consenso. &ldquo;Al principio ten&iacute;amos algunos desacuerdos, que se resolv&iacute;an dialogando, y lleg&aacute;bamos al final a comprendernos y establecer puntos en com&uacute;n&rdquo;, recuerda ella. Con el tiempo, sin embargo, esas discrepancias se agrandaron hasta hacerse enormes. &ldquo;Cuanto m&aacute;s avanzaba la relaci&oacute;n, m&aacute;s de derecha se convert&iacute;a &eacute;l. Fue radicalizando su postura, tanto que parec&iacute;a una reacci&oacute;n contra m&iacute;, mi ideolog&iacute;a y mi discurso. Al final, el simple hecho de ver el telediario juntos daba lugar a discusiones tremendas&rdquo;, sigue Patricia, que decidi&oacute; dejar la relaci&oacute;n con una conversaci&oacute;n en la que hizo expl&iacute;cita la falta de terreno com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por contra, para Nerea y Miguel, las ideas pol&iacute;ticas fueron un punto de atracci&oacute;n y de uni&oacute;n. El 15M, un centro ocupado, la militancia en el mismo partido... &ldquo;Fue un rotundo s&iacute;&rdquo;, dicen. Tambi&eacute;n Haizea, de 37 a&ntilde;os, cuenta que la politizaci&oacute;n &ldquo;es un punto de uni&oacute;n importante&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo pasar tiempo, compartir proyecto y vida con alguien que no comparte principios contigo? No se me ocurre un argumento con m&aacute;s peso que la diferencia en ideales para descartar o establecer l&iacute;mites a la hora de enternecerte con alguien&rdquo;, cuenta. Para Haizea no se trata tanto de compartir estrictamente el sentido del voto como un espacio b&aacute;sico de valores y principios. &ldquo;Estar&eacute; con quien me admire en parte por mi posicionamiento feminista y de izquierdas, o no estar&eacute;&rdquo;, declara. Para Gonzalo, la afinidad en las ideas pol&iacute;ticas con su pareja tambi&eacute;n es importante: &ldquo;Para m&iacute; compartir la vida implica estar de acuerdo en la manera de ver el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota, <strong>las ciencias sociales sirven para poner nombre al fen&oacute;meno que describe la tendencia a emparejarnos con personas afines ideol&oacute;gicamente: hipergamia pol&iacute;tica</strong>. Javier Lorente, profesor de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad Rey Juan Carlos, explica que desde los a&ntilde;os 70 hay evidencia que muestra que las parejas tienden a desarrollar ideas o posiciones pol&iacute;ticas parecidas. &ldquo;Es un sesgo de selecci&oacute;n previo, es decir, tendemos a fijarnos en personas que piensan parecido a nosotros, con unos valores y una cosmovisi&oacute;n parecida&rdquo;, prosigue. 
    </p><h3 class="article-text">Entenderse mejor</h3><p class="article-text">
        Este sesgo funciona <strong>a trav&eacute;s de dos mecanismos</strong>. Por un lado,<strong> uno m&aacute;s estructural</strong>, &ldquo;estamos expuestos a personas de nuestro entorno social y los entornos sociales suelen tener tambi&eacute;n ciertas similitudes pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas&rdquo;. Por otro lado, un mecanismo de corte <strong>m&aacute;s psicol&oacute;gico</strong>: &ldquo;Tendemos a entendernos mejor con personas que comparten nuestra manera de ver las cosas, discutes menos, te retroalimentas m&aacute;s. Pasados unos a&ntilde;os, este efecto suele crecer: cuando se mira a matrimonios, la correlaci&oacute;n en identificaci&oacute;n partidisita o ideolog&iacute;a es muy alta&rdquo;. Es decir,<strong> conforme pasan los a&ntilde;os las parejas tienden a asemejar a&uacute;n m&aacute;s sus elecciones pol&iacute;ticas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La identidad pol&iacute;tica es mucho m&aacute;s que decidir a qu&eacute; partido votar. &ldquo;Influye en muchas cosas, desde c&oacute;mo entiendes el sexo a criar hijos&rdquo;, apunta Lorente. El polit&oacute;logo se&ntilde;ala tambi&eacute;n que la movilidad social, mucho m&aacute;s elevada que hace unas d&eacute;cadas, las redes sociales o las aplicaciones para ligar influyen en que los entornos sociales puedan ser ahora m&aacute;s variados. &ldquo;Pero hay gente que usa Tinder de manera que haya ciertos filtros, porque al final lo que quieres es encontrar personas con las que coincidir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Elizabeth Clap&eacute;s es psic&oacute;loga y docente. Afirma que, cuando conocemos a alguien, la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica puede ser factor de atracci&oacute;n. &ldquo;El hecho de que encaje con nuestra manera de pensar nos puede hacer sentir atracci&oacute;n&nbsp;y, por contra, si no encaja nada y es contrario a lo que nosotros entendemos como correcto nos puede generar rechazo. Puede que si conocemos a esa persona en un contexto en el que no hay oportunidad de dar o recibir opiniones nos acerquemos sin saber muy bien por d&oacute;nde tira, pero es algo que inevitablemente aflora en cuanto pasa tiempo&rdquo;, asegura. Clap&eacute;s no cree que sea imposible relacionarse con personas de ideas distintas, &ldquo;pero esa ideolog&iacute;a representa en buena parte c&oacute;mo vemos el mundo y c&oacute;mo nos relacionamos con &eacute;l&rdquo;, por lo que estar con quienes no la comparten en absoluto generar&aacute; mucho conflicto. La experta subraya que para las personas especialmente implicadas en determinadas causas ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s complicado &ldquo;estar al lado de alguien que no las comparta&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">Los valores entran en la conversaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Tinder, una de las apps para conocer gente m&aacute;s descargadas, tiene etiquetas que permiten a sus usuarios mostrar inter&eacute;s, por ejemplo, en el activismo, el medio ambiente o el feminismo. Los datos que maneja la aplicaci&oacute;n muestran que tanto la etiqueta &ldquo;cambio clim&aacute;tico&rdquo; como &ldquo;feminismo&rdquo; se multiplicaron por cuatro en los perfiles de usuarios durante 2022. La etiqueta &ldquo;derechos LGTBIQ+&rdquo; creci&oacute; de manera similar. <strong>Tinder asegura que esos derechos, juntos a la pol&iacute;tica, el desempleo, la salud mental o el veganismo est&aacute;n entre los principales temas de las conversaciones entre sus usuarios en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Andrea es usuaria de estas apps y asegura que las ideas pol&iacute;ticas son tan importantes para ella a la hora de encontrar gente que le interesa busca la manera de que los valores aparezcan r&aacute;pido en la conversaci&oacute;n. &ldquo;Intento hablar e indagar, preguntando no solo por gustos sino tambi&eacute;n de lo dif&iacute;cil que est&aacute; el alquiler o de la sanidad, o ahora del voto por correo. Cosas sencillas que den pie a un debate o que permitan ir sacando conclusiones&rdquo;, cuenta esta mujer de 31 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Laura, de 38, utiliza otra app, Bumble, que s&iacute; permite a&ntilde;adir en el perfil opciones pol&iacute;ticas expl&iacute;citas (apol&iacute;tica, de centro, de izquierdas o de derechas) y tambi&eacute;n religiosas. Sin embargo, lamenta que eso no influya en el algoritmo de b&uacute;squeda: &ldquo;Me siguen apareciendo personas que en ese sentido son totalmente diferentes a m&iacute;. Por ejemplo, yo no eleg&iacute; la opci&oacute;n catolicismo y me aparecen muchos hombres que s&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los estudios mostró que el 50% de las personas consideraban que no defender la igualdad de género era una bandera roja. Pero solo una de cada ocho personas decían que compartir creencias políticas era una prioridad a la hora de buscar pareja.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bumble no aporta datos sobre cu&aacute;nta gente utiliza en sus perfiles las etiquetas pol&iacute;ticas, pero s&iacute; dice haber identificado algunas &ldquo;banderas rojas&rdquo; muy extendidas a la hora de tener citas y establecer relaciones. La aplicaci&oacute;n asegura que uno de sus estudios mostr&oacute; que el 50% de las personas consideraban que no defender la igualdad de g&eacute;nero era una de esas banderas rojas. Sin embargo, se&ntilde;alan que solo una de cada ocho personas dec&iacute;an que compartir creencias pol&iacute;ticas era una prioridad clave a la hora de buscar pareja. Y que una de cada cinco mujeres han roto con alguien porque no estaba de acuerdo con sus ideas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Carmen, de 48 a&ntilde;os, es una de ellas. All&aacute; por 2008 tuvo una &ldquo;pareja de verano&rdquo; durante unas vacaciones. Una vez terminado el verano, probaron para ver c&oacute;mo continuaba la cosa, y viajaban para verse entre Madrid y Sevilla, sus ciudades de residencia. &ldquo;Durante las vacaciones no surgieron conversaciones sobre pol&iacute;tica, pero ya luego, cuando coment&aacute;bamos cualquier tema sensible, yo ve&iacute;a una falta enorme de sincron&iacute;a&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n sucedi&oacute; cuando &eacute;l comenz&oacute; a llamar al entonces presidente del Gobierno, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, con el apodo que hab&iacute;a acu&ntilde;ado una parte de la derecha, &ldquo;Zapatitos&rdquo;. &ldquo;Me dej&oacute; de parecer m&iacute;nimamente atractivo&rdquo;, a&ntilde;ade. Despu&eacute;s de un viaje a Madrid decidi&oacute; dejar la relaci&oacute;n. Con su pareja actual, sin embargo, hay un terreno compartido: &ldquo;No piensa exactamente como yo, &eacute;l va cambiando su voto, pero s&iacute; tenemos unos valores muy parecidos, aunque no votemos siempre al mismo partido, y adem&aacute;s podemos dialogar y entendernos&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Las superactitudes y las diferencias</h3><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Javier Lorente asevera que, cuanto m&aacute;s concretas son las ideas, m&aacute;s diferencias hay incluso entre quienes tienen coincidencias: &ldquo;Cuando hablamos de superactitudes, actitudes que engloban otras, como ser de derechas o de izquierdas, la coincidencia entre parejas es mucho mayor. Luego, en lo concreto, cuando nos centramos en opiniones sobre, por ejemplo, el aborto, la correlaci&oacute;n es m&aacute;s baja y cada miembro de la pareja tiene m&aacute;s autonom&iacute;a de opini&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Silvia Llop cuenta que este tema llega a su consulta. &ldquo;Hay inquietud sobre si se puede estar con alguien de ideolog&iacute;a casi contraria a la tuya. Hay gente que puede votar a partidos distintos pero estar de acuerdo en muchas cosas, porque su voto a ese partido va por unos motivos pero no por otros. Lo m&aacute;s importante es que los valores est&eacute;n alineados, que la forma de ver el mundo y de construir la vida lo est&eacute;. Si esas personas son muy discordantes no se entender&aacute;n. <strong>Si en tu relaci&oacute;n la pol&iacute;tica es un tab&uacute; es problema</strong>&rdquo;, asegura. Ese problema aumentar&aacute; entre quienes tiene una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha con la pol&iacute;tica, el activismo o la militancia en alguna causa, &ldquo;entonces parece muy complicado que alguien pueda llevar una buena relaci&oacute;n con una persona no alineada con sus ideas&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de que se pueda votar a partidos distintos, la psic&oacute;loga subraya que los ideales influyen en los planes de futuro, en la manera en que se afrontar algunos problemas o en la crianza de los hijos, si se tienen. 
    </p><p class="article-text">
        Pilar tiene 34 a&ntilde;os y su historia puede servir como conclusi&oacute;n. Ella describe con humor el proceso de conocer a su actual pareja: &ldquo;Hubo feeling, sexo m&aacute;s que decente y ya le solt&eacute;: 'dime que no eres de derecha'. Ah&iacute; vi que hab&iacute;a material de novio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente-feminista-influyen-ideas-politicas-hora-match_1_10383050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jul 2023 15:39:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71b1c734-a340-4385-b28f-a23e4832c8d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="246912" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71b1c734-a340-4385-b28f-a23e4832c8d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="246912" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Él tan del medio ambiente, ella tan feminista: ¿influyen las ideas políticas a la hora de hacer 'match'?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71b1c734-a340-4385-b28f-a23e4832c8d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tinder,Parejas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo supe apenas te vi: cómo funciona la primera impresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/supe-apenas-vi-funciona-primera-impresion_129_9565318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7f0b5a-b88a-477b-ab88-8ae876ab4507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo supe apenas te vi: cómo funciona la primera impresión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En general somos buenos juzgando a los otros. La eficacia del speed dating, la importancia de la cara familiar y el error de tomar posición sobre lo que no conocemos.</p></div><p class="article-text">
        Ay esos primeros segundos, ese momento en el que te ves por primera vez con la cita de Tinder. Esos instantes en los que empezamos a definir qu&eacute; pensamos del otro y hacemos esos juicios r&aacute;pidos que pueden marcar nuestra relaci&oacute;n. Estamos absorbiendo toda la informaci&oacute;n sin darnos cuenta: c&oacute;mo se ve, sonr&iacute;e mucho &iquest;demasiado?, qu&eacute; lindo tono de voz, tiene gestos un poco raros. Todo esto puede estar pasando por nuestra cabeza rapid&iacute;simo, muchas veces sin siquiera ser conscientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y de todo esto estamos sacando conclusiones, tratando de entender a qui&eacute;n tenemos en frente. Y<strong> hay algunas cosas en las que somos muy buenos juzgando r&aacute;pido</strong>. Sorprendentemente buenos. Esto lo sabemos gracias a <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S009265660700013X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que se han hecho en los que le piden a alguien que eval&uacute;e a un extra&ntilde;o vi&eacute;ndolo interactuar solo unos segundos. Luego comparan esta percepci&oacute;n con datos que tienen sobre la persona -por ejemplo una evaluaci&oacute;n de su personalidad- para ver cu&aacute;n cerca estuvieron los extra&ntilde;os en la evaluaci&oacute;n de la persona. Y en algunas cosas son muy acertados, con solo verlos durante unos segundos pueden saber cu&aacute;n inteligente, responsable o extrovertida es la persona, entre otras cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute;, que en los Estados Unidos llevaron el concepto al m&aacute;ximo y desarrollaron el &ldquo;<em>speed dating</em>&rdquo;, citas ultra r&aacute;pidas para maximizar la cantidad de personas que se pueden conocer en una noche. La <a href="https://www.nytimes.com/2013/09/29/magazine/who-made-speed-dating.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idea original</a> fue de un rabino en Los &Aacute;ngeles, que quer&iacute;a ayudar a los solteros y solteras de su comunidad a conocer potenciales parejas. Y para ser eficientes, invent&oacute; este formato: mientras un grupo se sentaba fijo en las mesas, el otro rotaba cada 7 minutos, y al final de la noche cada uno dec&iacute;a a qui&eacute;n le gustar&iacute;a conocer un poco m&aacute;s. Si hab&iacute;a coincidencia, se entregaban los datos de contacto. Esta versi&oacute;n fordista de las citas puede parecer un poco extrema, <strong>pero la evidencia detr&aacute;s muestra que esos minutos pueden ser un gran indicador de algunas caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas del otro.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho esta capacidad de juzgar r&aacute;pidamente a otros no se limita al mundo de las citas. Pasa tambi&eacute;n cuando juzgamos al m&eacute;dico que acabamos de conocer o al nuevo docente. En un estudio, por ejemplo, <a href="https://psycnet.apa.org/record/1993-27364-001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tomaron peque&ntilde;os</a> clips de 30 segundos de profesores dando una clase y le pidieron a diferentes personas que evaluaran algunas caracter&iacute;sticas, como cu&aacute;n emp&aacute;tico o abierto es. Sus evaluaciones, basadas s&oacute;lo en esos fragmentos, fueron bastante cercanas a las que dieron los alumnos que hab&iacute;an cursado una materia completa con el docente. Las primeras impresiones, basadas en poca informaci&oacute;n -c&oacute;mo se mov&iacute;a, cu&aacute;nto sonre&iacute;a o la forma de mirar-, eran parecidas a las de los estudiantes que hab&iacute;an compartido horas con el profesor. En s&oacute;lo segundos, las personas pod&iacute;an captar cu&aacute;n entusiastas, atentos o c&aacute;lidos eran los docentes, y con eso evaluarlos de manera bastante acertada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s pens&aacute;s que esto no deber&iacute;a ser as&iacute;, que m&aacute;s informaci&oacute;n nos hace tomar mejores decisiones y por lo tanto no puede ser que con s&oacute;lo segundos podamos juzgar a alguien. Pero en realidad, ambas cosas no son contradictorias. En las primeras impresiones hay much&iacute;sima informaci&oacute;n y mientras m&aacute;s preparados tenemos los sentidos, mejor podemos identificarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque hay mucha informaci&oacute;n que tenemos disponible en nuestros cerebros, s&oacute;lo que no la estamos procesando de manera consciente todo el tiempo. Una persona que maneja hace a&ntilde;os puede saber&nbsp;cuando toca pasar el cambio en una mil&eacute;sima de segundo al escuchar el motor, mientras que alguien que reci&eacute;n empieza puede manejar durante horas con el cambio errado sin darse cuenta. Cuando tenemos buena informaci&oacute;n interiorizada, tan interiorizada que ya casi olvidamos que la sabemos, podemos hacer juicios muy r&aacute;pidos sin equivocarnos.&nbsp;Y el problema es justamente ese, somos buenos juzgando muy r&aacute;pido lo que conocemos, pero no nos limitamos a eso, <strong>tambi&eacute;n juzgamos lo que no conocemos y ah&iacute; erramos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de las primeras impresiones de una persona, se nos juegan muchos factores que no tenemos presentes y que no siempre est&aacute;n basados en informaci&oacute;n. Por ejemplo, <a href="https://www.researchgate.net/publication/247850176_The_Origin_of_First_Impressions" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cu&aacute;n familiar</a> nos resulta su cara. La familiaridad, el hecho de haber visto esa cara u otras parecidas antes, ayudan a que la primera impresi&oacute;n sea mejor, a que la otra persona nos parezca m&aacute;s cercana. Y al contrario, cuando vemos una cara de alguien que no se parece a nosotros, o a nuestro grupo, nos genera m&aacute;s distancia y desconfianza. Y eso, se puede&nbsp; volver una profec&iacute;a autocumplida. Si vemos a alguien que nos parece simp&aacute;tico y confiable, lo tratamos de manera m&aacute;s amigable, le hacemos un chiste y nos relajamos, mientras que cuando vemos a alguien diferente, que por falta de costumbre nos genera desconfianza o antipat&iacute;a, lo tratamos as&iacute; y creamos esa distancia en el trato, que refuerza lo que ya cre&iacute;amos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque hay cosas que podemos leer muy bien en pocos segundos, hay otras que no son tan f&aacute;ciles de observar, y corremos el riesgo de quedarnos con lo m&aacute;s sencillo. Y aunque en promedio tendemos a ser bastante buenos en juzgar algunos aspectos muy r&aacute;pido, hay chances de que en casos particulares le erremos por mucho, y esa persona que nos pareci&oacute; genial en la primera cita, graciosa y encantadora, result&oacute; ser fr&iacute;a y egoc&eacute;ntrica despu&eacute;s de quince citas m&aacute;s. <strong>Quince citas de m&aacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, unos pocos segundos nos bastan para tener una idea bastante precisa de alguien. Salvo cuando nos equivocamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/supe-apenas-vi-funciona-primera-impresion_129_9565318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 04:11:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7e7f0b5a-b88a-477b-ab88-8ae876ab4507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="90435" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7e7f0b5a-b88a-477b-ab88-8ae876ab4507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="90435" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo supe apenas te vi: cómo funciona la primera impresión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7e7f0b5a-b88a-477b-ab88-8ae876ab4507_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psciología Social,Tinder,Primeras impresiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tinder en Qatar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/tinder-qatar_129_9118769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9251eba-24f9-48e5-9418-0ade7a60b292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tinder en Qatar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos citas con una usuaria de la aplicación: los riesgos para las mujeres qataríes, los hoteles 5 estrellas donde la ley islámica puede no ser tan estricta y lo que un match de dos puede hacer en la calle.</p></div><p class="article-text">
        Aterric&eacute; en Qatar y no tard&eacute; en abrir el Tinder para ver qu&eacute; pasaba. Algo ten&iacute;a que pasar: estaba en un reino de visos medievales en el que se vive de acuerdo a la <em>shar&iacute;a</em>, con lo que eso implica para las mujeres. Pues bien: uno de los primeros perfiles que vi es el que ilustra esta nota.
    </p><p class="article-text">
        R&aacute;pidamente entend&iacute; que de todos los rostros que s&iacute; pod&iacute;an verse ninguno era qatar&iacute;: <strong>las mujeres qatar&iacute;es, condenadas a la piedad, se arriesgar&iacute;an demasiado apareciendo en la aplicaci&oacute;n. </strong>As&iacute; que lo que ve&iacute;a eran chicas provenientes de ese tercer mundo asi&aacute;tico que vive y trabaja en Qatar, y en particular muchas filipinas. Incre&iacute;blemente la madre de mi madre era filipina, as&iacute; que ya ten&iacute;amos tema de conversaci&oacute;n. Termin&eacute; arreglando para verme con Muslija, una chica de la isla de Luz&oacute;n, como mi abuela. El nombre se explica porque Muslija formaba parte de la minor&iacute;a musulmana del archipi&eacute;lago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																						***
    </p><p class="article-text">
        Me encontr&eacute; con Muslija en una de las esquinas del Souq Waqif, un mercado que parece de cart&oacute;n piedra, como si lo hubieran terminado de hacer hace cinco minutos, pero que a&uacute;n as&iacute; me hac&iacute;a sentir, por las ilusiones del exotismo, en las profundidades de la Arabia. Ella ya me hab&iacute;a aclarado que no ten&iacute;a plata para cenar. Yo ya le hab&iacute;a aclarado que pod&iacute;a pagar la cena de ambos pero que no nos sentar&iacute;amos en un lugar <em>trendy</em>, lo que implicaba gastar un m&iacute;nimo de quince d&oacute;lares por cabeza, sino en un lugar cualquiera, lo que implicaba que fuese un lugar hind&uacute; de los tantos que hay en Doha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos reconocimos y encaramos al lugar que yo ten&iacute;a en mente. Era una especie de fonda milyunanochesca en la que hombres de todas las naciones del Punjab com&iacute;an con la mano, y en la que me agenci&eacute; casi todos mis almuerzos y cenas en Qatar: me hab&iacute;a aprendido el nombre de un plato rico que costaba tres d&oacute;lares, y nunca me molest&oacute; comer repetidamente lo mismo. Al lado nuestro, en mesas alargadas, cenaba una modesta muchedumbre de hind&uacute;es, cingaleses y bengal&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        																						***
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; que hab&iacute;a onda, as&iacute; que al salir, cuando nos dirig&iacute;amos al paseo mar&iacute;timo de Doha, me acerqu&eacute; para darle un beso. Error. <em>Don&acute;t kiss me</em>, me dijo. La <em>shar&iacute;a</em> empezaba a influenciar nuestro v&iacute;nculo. Si estuvi&eacute;semos casados, me explic&oacute;, podr&iacute;as agarrarme la mano. Como no estamos casados, ni siquiera pod&eacute;s tocarme. Seguimos nuestro camino al mar: ella quer&iacute;a mostrarme un rinconcito donde muchos inmigrantes van a tomar un t&eacute; en cualquier momento del d&iacute;a o, como en aquella ocasi&oacute;n, de la noche. Llegamos: el lugar ten&iacute;a el aire acogedor y l&uacute;gubre de la Costanera de Buenos Aires, pero del otro lado de la bah&iacute;a estaban los edificios alucin&oacute;genos de Doha. El famoso <em>skyline</em>. Muslija me cont&oacute; que ella migr&oacute; a Qatar en 2007 y que en ese entonces solamente hab&iacute;a cuatro edificios de los que est&aacute;bamos viendo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db833c75-a872-4a7c-9af0-3930735f3be8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El llamado Skyline de la ciudad de Qatar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El llamado Skyline de la ciudad de Qatar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fue ah&iacute;, mirando los hoteles cinco estrellas, que me explic&oacute; en qu&eacute; condiciones podr&iacute;amos, en todo caso, pasar un momento &iacute;ntimo: me dijo que a mi hotel, un tres estrellas, por lejos el mejor alojamiento que he pagado en la vida, no ir&iacute;a. <strong>&ldquo;Una llamada y me deportan&rdquo;.</strong> La &uacute;nica posibilidad, seg&uacute;n Muslija, era un cinco estrellas, donde al parecer no corre la ley isl&aacute;mica. Yo no estaba para pagar semejante lujo, as&iacute; que le ped&iacute; que fu&eacute;ramos a mi hotel para que yo preguntara si ella pod&iacute;a pasar. Eso hicimos. Yo me sent&iacute;a bajo la mirada de Oriente.
    </p><p class="article-text">
        Muslija se qued&oacute; en su auto. Yo baj&eacute; y me acerqu&eacute; a la recepcionista, que por supuesto era filipina, y le pregunt&eacute; si pod&iacute;a pasar con una chica a la habitaci&oacute;n. La recepcionista me pregunt&oacute; si la chica era qatar&iacute; y le respond&iacute; que no. Entonces me dijo que s&iacute;, que pod&iacute;a. Mientras me alejaba con la buena nueva rumbo a la puerta primero y al auto despu&eacute;s, o&iacute; de vuelta el grito: <em>not qatari</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero Muslija sostuvo su posici&oacute;n. Para ella lo &uacute;nico seguro era un cinco estrellas. Era tarde y quedamos en vernos la noche siguiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        Cuando la noche siguiente me sub&iacute; a su auto no not&eacute; un detalle que en Occidente pasar&iacute;a totalmente desapercibido pero que en las tierras del Profeta es crucial y definitorio: Muslija hab&iacute;a venido a mi encuentro con un vestido corto. Eso significaba, b&aacute;sicamente, que pensaba bajarse del auto directamente en alg&uacute;n hotel: de ninguna manera pod&iacute;a caminar por la calle de esa manera. Yo hab&iacute;a entendido que primero ir&iacute;amos a cenar y ten&iacute;a hambre, as&iacute; que en una noche perdida del Golfo P&eacute;rsico, en el a&ntilde;o 1441 de la H&eacute;gira, Muslija se cambi&oacute; adentro del auto. Ya con pantalones (ambos), fuimos a cenar. Nos bajamos en una calle en la que hab&iacute;a un restaurante turco y un restaurante saud&iacute;. Lo saud&iacute; constitu&iacute;a en mi caso una oportunidad &uacute;nica y por nada del mundo iba a ir al turco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s empezamos la consabida gira buscando hotel. A m&iacute; Muslija me ca&iacute;a muy bien pero la idea de un encuentro &iacute;ntimo no me terminaba de convencer. Mientras tanto, pase&aacute;bamos. Me llev&oacute; a conocer el Hilton. Atravesamos el <em>lobby</em>, fuimos a la zona de la pileta y tuve la sensaci&oacute;n de estar en el m&aacute;ximo lujo que voy a ver en la vida. Al lado de la pileta empezaba la arena, y la arena iba en suave declive hasta el oleaje, casi nulo, del Golfo P&eacute;rsico. Al lado del agua dos varones compart&iacute;an un sill&oacute;n y una narguile. Fueron las &uacute;nicas dos personas, en mis cinco d&iacute;as en Qatar, que podr&iacute;a asegurar que eran qatar&iacute;es. Muslija me lo confirm&oacute;: me dijo que esos dos hombres eran efectivamente qatar&iacute;es, y que muchos hombres de otros pa&iacute;ses se hacen pasar por nativos para dar una impresi&oacute;n de riqueza, porque un hombre qatar&iacute; mayor de edad recibe, por el mero hecho de existir, diez mil d&oacute;lares mensuales. (Tambi&eacute;n en el plano femenino se da un delicado ecosistema lleno de recovecos entre las qatar&iacute;es y las inmigrantes: las inmigrantes, b&aacute;sicamente, trabajan pero van descubiertas).
    </p><p class="article-text">
        La noche segu&iacute;a transcurriendo. Muslija me cont&oacute; que, adem&aacute;s de una determinada categor&iacute;a de hotel, necesitaba alcohol para sentirse c&oacute;moda. Me dijo que le pasaba en cualquier situaci&oacute;n y con cualquier persona. La confidencia me sac&oacute; las pocas ganas que ten&iacute;a, paseamos un poco m&aacute;s por Doha y me llev&oacute; a mi hotel.
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/tinder-qatar_129_9118769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 03:02:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9251eba-24f9-48e5-9418-0ade7a60b292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="225790" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9251eba-24f9-48e5-9418-0ade7a60b292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="225790" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tinder en Qatar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9251eba-24f9-48e5-9418-0ade7a60b292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Qatar,Tinder]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me vas a gustar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-vas-gustar_129_8947506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3de5d666-ec9b-49e4-8448-08473ebe2b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No me vas a gustar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escuchamos cada vez más a personas desencantadas que eliminan las aplicaciones de cita y después las vuelven a descargar. Al principio se creía que sus ventajas serían ahorrar un paso en la búsqueda de una pareja: ya nos gustaba. Pero, ¿por qué puede fallar?</p></div><p class="article-text">
        En cierta ocasi&oacute;n alguien dec&iacute;a que una de las ventajas de las aplicaciones de citas es que nos ahorran un paso: cuando acordamos para vernos con alguien, ya sabemos que &ndash;de alguna forma&ndash; nos gustamos; si no fuese as&iacute;, no habr&iacute;amos comenzado a chatear ni acordado un encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este paso &ldquo;ganado&rdquo; puede representar un gran problema; mejor dicho, lo que nos ahorra puede tener un costo y es el de un prejuicio: &iquest;por qu&eacute; suponemos que el deseo se relaciona con lo que nos gusta? A veces ocurre lo contrario. En efecto, cuando aparecieron las aplicaciones de citas varios art&iacute;culos anticipaban que vendr&iacute;a una ola de promiscuidad y sexo desenfrenado. De un tiempo a esta parte, escuchamos a m&aacute;s personas desencantadas que eliminan la aplicaci&oacute;n, la vuelven a descargar&hellip; hasta que se fastidian y la vuelven eliminar. Luego la vuelven a descargar. Y as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No ocurre a veces que el deseo se reconoce por su resistencia? A veces, por ejemplo, digo que no quiero algo; pero puede ser que en este caso mi forma de quererlo sea a trav&eacute;s de la negaci&oacute;n, que lo quiera no queri&eacute;ndolo &ndash;algo muy distinto a sin quererlo&ndash; o como dec&iacute;a el entra&ntilde;able personaje de Roberto G&oacute;mez Bola&ntilde;o: &ldquo;Sin querer queriendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma idea se puede aplicar al gusto. Es cierto, yo quisiera desear lo que me gusta, pero si mi deseo se organizara de una forma tan lineal no podr&iacute;a explicar por qu&eacute; deseo cosas que, en un primer momento, no me gustaban (un ejemplo simple: el primer vaso de vino que tom&eacute; en mi vida me result&oacute; asqueroso) de la misma manera que cosas que me gustan me resultan cansadoras y/o aburridas con apenas un poco de tiempo o con su repetici&oacute;n m&aacute;s o menos cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la <strong>aplicaci&oacute;n de citas</strong>. Lo que me evita, no es una ventaja; sino que puede ser lo que principalmente ahuyente mi capacidad de desear. Pienso que para ciertas personas un encuentro puede estar devaluado de antemano si ya saben que le gustan al otro. Tambi&eacute;n es posible que haya quienes necesiten buscar defectos para compensar la exposici&oacute;n a que la aplicaci&oacute;n los someti&oacute; cuando tuvieron que declarar su gusto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28247d0a-dbd2-49e2-be9c-9f5c722c48c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tinder"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tinder                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, creo que podemos estar de acuerdo en que la seducci&oacute;n perdi&oacute; su car&aacute;cter impl&iacute;cito y en que, desde que nos gustamos, tenemos mayores dificultades para que el deseo sea una orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora quisiera recordar lo m&aacute;s simple del descubrimiento de Freud: que la fuente de la vida sexual es un dis-gusto, que no hay modo arm&oacute;nico de llegar a una satisfacci&oacute;n y que todo lo displacentero se puede convertir en fuente de placer. Ah&iacute; donde hay un displacer que se abraza placenteramente, se trata de una satisfacci&oacute;n sexual. Por ejemplo, a ning&uacute;n fumador le gust&oacute; el primer cigarrillo que pit&oacute; y por eso es tan dif&iacute;cil dejar esos h&aacute;bitos: no porque sean costumbres, sino porque son satisfacciones, pero no de cualquier tipo, sino sexuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con las personas, que pueden ser fuente de displacer como cualquier sustancia t&oacute;xica. Por eso no me parece inadecuado hablar de <strong>personas t&oacute;xicas</strong> o<strong> v&iacute;nculos adictivos</strong>; ese es el descubrimiento de Freud, no es algo nuevo, pero habr&iacute;a que agregar que es una satisfacci&oacute;n sexual lo que nos une en esos casos y que no por pensar y repetir &ldquo;no me conviene&rdquo; va a poder cambiar. El displacer es la fuente del erotismo. Si alguien deja de comer carne por un a&ntilde;o y vuelve a hacerlo, sentir&aacute; asco. Pero es que justamente fue el asco lo que gener&oacute; el placer de comer un animal muerto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el descubrimiento de Freud: no hay un deseo que se satisfizo traum&aacute;ticamente (esto diferencia al psicoan&aacute;lisis del <em>new age</em> actual de las vibraciones y lo que cada uno atrae), sino que el trauma fue la causa del deseo (y esto acerca m&aacute;s el psicoan&aacute;lisis a la &uacute;ltima novela de Mariana Enr&iacute;quez). Y es tan insoportable que el trauma y el displacer sean la causa del deseo y el placer, que es preciso inventar ficciones para velar ese origen oscuro del deseo: la versi&oacute;n de un Otro malo que traum&oacute; (histeria: es la sociedad, es la cultura, &iexcl;hay que deconstruirla!, etc.), la culpa en uno por haber hecho algo que podr&iacute;a no haber sido (obsesi&oacute;n: tengo que ponerme la pilas y elegir mejor la pr&oacute;xima), pero si somos freudianos, la pregunta es otra: &iquest;por qu&eacute; sufrimos por deseo?
    </p><p class="article-text">
        Voy a exponer esta misma idea desde otro punto de vista: para Freud la ra&iacute;z del erotismo es un deseo oscuro, incestuoso, ed&iacute;pico, que se excita agresivamente, que no busca un complemento sino la muerte. Mientras que para la filosof&iacute;a la causa del deseo fue la belleza, el descubrimiento freudiano es anti-filos&oacute;fico: la causa autoer&oacute;tica del deseo es lo que produce rechazo, a veces espanto y odio. Todav&iacute;a es inasimilable este descubrimiento y las teor&iacute;as psicoanal&iacute;ticas son a veces un modo de reprimirlo. A veces se cree que se puede superar a Freud, pero s&oacute;lo se lo puede reprimir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoche me acordaba de un amigo que me contaba c&oacute;mo despu&eacute;s de hacer el amor con una mujer, en cierta ocasi&oacute;n, se le vino a la cabeza una frase de una canci&oacute;n (en este contexto no importa cu&aacute;l) con una fuerza casi alucinatoria, al punto de que se asust&oacute; un poco y tuvo que levantarse de la cama. &iquest;Qu&eacute; nombraba esa frase sino el modo en que, despu&eacute;s de la peque&ntilde;a muerte, de la destituci&oacute;n subjetiva que implica el orgasmo, la pulsi&oacute;n volvi&oacute; a demostrar su car&aacute;cter parcial con la forma agresiva de un objeto-voz?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa voz que, hasta hace un momento, hab&iacute;a estado incluida en una escena amorosa (de susurros y gemidos), se sali&oacute; de cuadro y retorn&oacute; con la furia de esas palabras que, si bien no lo injuriaron, s&iacute; le recorrieron la espalda con un dolor helado. Ese modo en que la parcialidad se reinstala incluso en el punto culminante del sexo, en el m&aacute;ximo abandono de uno mismo, es el descubrimiento de Freud; por eso siempre es importante prestar atenci&oacute;n a qu&eacute; se hace despu&eacute;s de ese acto: est&aacute;n los que fuman, los que corren a la heladera, quienes estiran la mano, pero no para abrazar sino para agarrar el control de la tele, los que se duermen como beb&eacute;s reci&eacute;n alimentados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese objeto que ya no est&aacute; en el cuerpo del otro, como si se lo arrancara, cobra el valor de una mutilaci&oacute;n. En el erotismo se hiere el cuerpo extra&ntilde;o para encontrar lo m&aacute;s &iacute;ntimo. Podemos teorizar mil cosas en psicoan&aacute;lisis, pero este <em>factum</em> desborda cualquier concepto.
    </p><p class="article-text">
        Regresemos al gusto y las aplicaciones de citas. Pensaba en este &uacute;ltimo tiempo que, si para algunas personas su uso se volvi&oacute; decepcionante, quiz&aacute; pueda deberse a que la chance de una escena propiamente er&oacute;tica podr&iacute;a quedar cancelada porque su condici&oacute;n est&aacute; demasiado prendada de un placer que no admite matiz, que no juega con la resistencia, que se conforma con el miedo al abandono y la resignaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me resulta interesante escuchar en estos d&iacute;as a personas que se conocieron a trav&eacute;s de estas aplicaciones, pero que de alguna forma entendieron que tienen que romper con su l&oacute;gica y que es preciso encontrarles otro uso; que su promesa de encuentro er&oacute;tico tiende a diferirse y naufragar, que el placer no es la v&iacute;a que lleva al deseo, sino aquello que nos incomoda, nos molesta sin saber muy bien por qu&eacute; o directamente, en un primer momento, no nos gusta. El desaf&iacute;o est&aacute; en confiar en algo m&aacute;s que el yo para decidir y tener una experiencia que, si es er&oacute;tica, va a conmover cualquier tranquilidad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-vas-gustar_129_8947506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Apr 2022 10:44:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3de5d666-ec9b-49e4-8448-08473ebe2b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2860754" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3de5d666-ec9b-49e4-8448-08473ebe2b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2860754" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No me vas a gustar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3de5d666-ec9b-49e4-8448-08473ebe2b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[App de citas,Tinder,Sigmund Freud,Vínculos,Amor,Sexo,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
