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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pesquero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pesquero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pesquero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Regresan las "ciudades flotantes" de barcos pesqueros a los límites del Mar Argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regresan-ciudades-flotantes-barcos-pesqueros-limites-mar-argentino_1_9903868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66e02108-21d6-463f-a6b7-eb731e153cf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regresan las &quot;ciudades flotantes&quot; de barcos pesqueros a los límites del Mar Argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las embarcaciones extranjeras operan en la milla 201 del Mar Argentino, en aguas internacionales, al límite de la jurisdicción nacional. La mayoría de los barcos proviene de China, Taiwan, Corea del Sur y España. Extraen más de 170 mil toneladas de merluza, merluza negra y calamares.</p></div><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, los barcos factor&iacute;a orientales regresan a los l&iacute;mites del <strong>Mar Argentino </strong>para llevar adelante su gigantesca tarea de extracci&oacute;n de merluza, merluza negra y calamares.
    </p><p class="article-text">
        Estos &ldquo;<strong>card&uacute;menes</strong>&rdquo; de barcos, donde se cuentan hasta 500 unidades provenientes especialmente de <strong>China</strong>, <strong>Taiwan</strong>, <strong>Corea del Sur </strong>y <strong>Espa&ntilde;a</strong>, terminan formando una suerte de ciudad flotante en altamar, la que se percibe con mejor claridad por las noches y desde el aire frente a las costas de la provincia patag&oacute;nica de <strong>Chubut</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una l&iacute;nea de luces interrumpe el oscuro horizonte, como si se tratara de una isla hecha de piezas de un rompecabezas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1617528833686802433?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Los buques factor&iacute;a aparecen a partir de noviembre de cada a&ntilde;o, y desarrollan su actividad en la milla 201, por fuera de la <strong>Zona Econ&oacute;mica Argentina</strong>. Este recurso legal les permite sacar alrededor de 170 mil toneladas de productos del mar, especialmente calamares, muy apreciados en <strong>Europa </strong>y el <strong>Oriente</strong>. Las p&eacute;rdidas para el pa&iacute;s son dif&iacute;ciles de cuantificar, ya que la pesca ocurre en aguas internacionales, pero al l&iacute;mite de la soberan&iacute;a argentina.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un informe de la <strong>Financial Transparency Coalition </strong>(FTC) la cifra oscila entre los 1000 millones y los 2600 millones de d&oacute;lares, aunque otros c&aacute;lculos elevan el n&uacute;mero hasta los 14.000 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        En estas flotas se realiza el procesamiento completo del calamar y la merluza, que va desde la captura, al fileteo, congelamiento y hasta el transporte a puertos en <strong>Uruguay </strong>y <strong>Chile</strong>. Como  se encuentran en una zona lim&iacute;trofe, es poco lo que los pa&iacute;ses soberanos pueden hacer. Muchas veces, se dice que entre la milla 200 y la 201 hay apenas una ola grande. Los trabajos de la <strong>Prefectura Naval </strong>deben limitarse a impedir que los buques crucen este delicado l&iacute;mite fronterizo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1617650387347197953?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta semana, la &ldquo;<strong>ciudad flotante</strong>&rdquo; pudo volver a ser observada de noche, desde las costas de <strong>Comodoro Rivadavia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los buques factor&iacute;a les permite a las empresas capturar y procesar grandes vol&uacute;menes de pescado y dejarlo listo para su comercializaci&oacute;n, una vez que se regresa al puerto. Las jornadas de trabajo de los marinos pueden prolongarse por m&aacute;s de 12 horas, y sus salarios promedian los 1000 d&oacute;lares. &ldquo;<strong>Nunca dej&aacute;s de trabajar en el barco, en realidad, porque aunque te vayas a dormir o a tomar un caf&eacute;, est&aacute;s disponible en el mismo barco durante meses</strong>&rdquo;, cuenta un marino mercante que trabaja habitualmente como operador de cubierta.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en teor&iacute;a se trata de una acci&oacute;n legal, las dimensiones de estas acciones atentan contra el normal desarrollo de las especies que pueblan los l&iacute;mites del Mar Argentino. En la <strong>Plataforma Mar&iacute;tima </strong>tambi&eacute;n crecen el langostino, el bacalao austral y las almejas, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Ley 23.968 de Espacios Mar&iacute;timos </strong>establece que la llamada <strong>Zona Econ&oacute;mica Exclusiva </strong>(ZEE) de la Argentina se extiende hasta las 200 millas marinas, y lo que ocurre m&aacute;s all&aacute; es territorio internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Son verdaderos freezer flotantes. Y est&aacute;n depredando toda la zona que es un verdadero santuario. Porque los de arrastre no hacen ninguna selecci&oacute;n.</strong> En ese corredor biol&oacute;gico hay orcas, ballenas, elefantes y lobos marinos y delfines. Todos caen en las redes&rdquo;, hab&iacute;a declarado a <a href="https://www.clarin.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clar&iacute;n</em></a><span id="1"></span> <strong>Luisina Vueso</strong>, coordinadora de la campa&ntilde;a de oc&eacute;anos de <strong>Greenpeace</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regresan-ciudades-flotantes-barcos-pesqueros-limites-mar-argentino_1_9903868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2023 21:08:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mar Argentino,Pesquero,Pesca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir en alta mar: la tragedia del Rigel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/morir-alta-mar-tragedia-rigel_1_8956349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36cca539-ae42-494f-a616-c6bc6174f27f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046825.jpg" width="1050" height="591" alt="Morir en alta mar: la tragedia del Rigel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen cuatro años del hundimiento del pesquero marplantese. Familiares de los tripulantes reclaman saber qué pasó. En lo que va del siglo 49 embarcaciones se hundieron en el Mar Argentino.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Hay una despedida</strong>. Guillermina Godoy, en la punta de la escollera Norte que est&aacute; en la entrada al puerto de Mar del Plata, filma con el celular a un barco pesquero,&nbsp;el Rigel,&nbsp;y le grita a su hijo, Nahuel Navarrete, que lo ama. &Eacute;l es un marinero de treinta y dos a&ntilde;os. En el video no se lo ve, solo se escuchan sus gritos desde alg&uacute;n lugar de la nave que avanza&nbsp;hacia mar abierto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No volver&aacute;n a encontrarse. El barco se hundir&aacute; horas m&aacute;s tarde.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace casi cuatro a&ntilde;os&nbsp;de aquella despedida. Guillermina lleva la cuenta precisa: &ldquo;1425 d&iacute;as&rdquo;, dice, y&nbsp;agrega que&nbsp;ning&uacute;n gobierno hizo nada por esclarecer el naufragio ni por recuperar los cuerpos de Nahuel y sus siete compa&ntilde;eros que, todo indica, quedaron atrapados en el buque.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El hundimiento del Rigel no es un hecho aislado:&nbsp;En lo que va del siglo, hubo 49 embarcaciones hundidas en el Mar Argentino. Son 98 marineros muertos o desaparecidos.</strong>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo quiero traer a mi hijo. Es un derecho que toda madre, todo padre debe tener: poder despedir los restos y no naturalizar m&aacute;s que el hombre de mar tiene que quedar en el mar&ndash;, dice Guillermina quien aquel 5 de junio de 2018, como cada vez que se embarcaba, llev&oacute; a Nahuel en el auto desde San Bernardo, la ciudad balnearia donde viv&iacute;an, al puerto marplatense. All&iacute; se encontraron con Mateo, el hermano, tambi&eacute;n marinero.
    </p><p class="article-text">
        Estuvieron los tres juntos. <strong>Nahuel les dio los &uacute;ltimos trescientos pesos que le quedaban y les cont&oacute; que la empresa &ndash;Pesca Nueva SA&ndash; les hab&iacute;a comprado almohadas. Todo un detalle para los empleados que no ten&iacute;an francos ni vacaciones ni aguinaldo</strong>. El sueldo depend&iacute;a de lo que pescaban y, si no, percib&iacute;an un m&iacute;nimo de nueve mil pesos, unos trescientos cincuenta d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Nahuel era segundo pescador, el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o del escalaf&oacute;n. Deb&iacute;a verificar que el equipo de pesca estuviera preparado y las redes no necesitaran costuras para poder largarlas al agua en la zona de captura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el barco comenzaba el arrastre, y si el cardumen era grande, pod&iacute;a estar cuatro horas acumulando langostinos. Levantaban las redes entre todos los marineros y abr&iacute;an la bolsa para que el marisco cayera en la cubierta, con cuidado. El peso no deb&iacute;a alterar el equilibrio
    </p><p class="article-text">
        Agachados, mojados, con sol o lluvia, seleccionaban lo que serv&iacute;a, lo almacenaban en cajones y devolv&iacute;an el descarte al mar&nbsp;mientras segu&iacute;an arrojando&nbsp;otra vez las redes al agua para que todo el proceso volviera a repetirse. La jornada terminaba una vez que la bodega, donde cab&iacute;an mil seiscientos cajones, estaba completa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo le ped&iacute;a que se cuidara. Que los siete hijos, el hermano, los abuelos y el resto de la familia lo esper&aacute;bamos&rdquo;, dice Guillermina. Ella sab&iacute;a que Nahuel era capaz de ir colgando del buque, con el agua peg&aacute;ndole en la cara, con tal de desenganchar una soga enredada. Y sab&iacute;a, tambi&eacute;n, que su hijo soportaba el dolor en la cintura y en la espalda, el fr&iacute;o que le entumec&iacute;a los m&uacute;sculos y lo obligaba a pegarse trompadas en las piernas para volver a sentirlas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Guillermina le insist&iacute;a que ten&iacute;a que volver. Sobre todo despu&eacute;s de que sufri&oacute; el primer naufragio.&nbsp;&nbsp;Fue cuatro a&ntilde;os del hundimiento del Rigel. El pesquero donde trabajaba Nahuel dio una vuelta de campana y se fue a pique. &Eacute;l y sus compa&ntilde;eros se tiraron al agua justo antes y pudieron ser rescatados por otro buque que pescaba en la zona.
    </p><p class="article-text">
        Nahuel intentaba calmarla. Siempre le agradec&iacute;a el trabajo y el esfuerzo para que no les faltara nada desde que el padre los hab&iacute;a abandonado cuando eran peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; tiempo sin embarcarse: &ldquo;Ven&iacute;a a mi casa, se sentaba en la mesa de la cocina y lloraba solo de recordar el miedo en medio del mar&rdquo;, dice Guillermina. No encontraba trabajo. El dinero se acab&oacute; y consigui&oacute; un puesto en el Rigel, un barco de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os y veintisiete metros de largo. Era una embarcaci&oacute;n preparada para la pesca de merluza al que le colocaron dos brazos a los costados que permit&iacute;an arrastrar las redes con que se captura el langostino. Esos tangones eran un riesgo, pod&iacute;an hacerle perder estabilidad.
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                El Rigel fue adoptado para capturar langostinos y eso le hacía perder estabilidad                            </span>
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        La temporada del langostino ya hab&iacute;a empezado cuando Nahuel se embarc&oacute; esa &uacute;ltima vez. Nadie quer&iacute;a perderse la pesca: pod&iacute;an hacer 90 mil d&oacute;lares en un solo viaje, 720 mil en un mes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tarde que el Rigel se preparaba para embarcar, una falla el&eacute;ctrica consumi&oacute; la energ&iacute;a del barco en veinte minutos. Nahuel ya estaba en la zona de embarque y le mand&oacute; un mensaje a Guillermina para que no se preocupara. Repararon el desperfecto, pero a ella algo la inquiet&oacute;. <strong>En el puerto no hab&iacute;a un solo agente de Prefectura para controlar que el barco zarpara en condiciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Rigel solt&oacute; amarras apenas pasadas las once de la noche. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, en aguas de Chubut se encontr&oacute; con vientos huracanados y olas de m&aacute;s de seis metros. Todos los pesqueros sab&iacute;an del temporal y buscaron resguardo, anclados en el Golfo Nuevo, menos el Rigel que navegaba a 220 kil&oacute;metros de Punta Tombo cuando se comunic&oacute; por &uacute;ltima vez. A la ma&ntilde;ana siguiente, un guardacosta encontr&oacute; los restos del naufragio: cajones flotando, manchas de combustible en el mar y el cuerpo del capit&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las tormentas, el capit&aacute;n y el segundo patr&oacute;n quedan al mando. Los marineros bajan al rancho, una habitaci&oacute;n con camas cuchetas a la que se llega por una escalera y tiene una&nbsp;&nbsp;ventana de no m&aacute;s de cuarenta cent&iacute;metros. Todo indica que nadie alcanz&oacute; a salir y los cuerpos de Nahuel y sus compa&ntilde;eros Cristian Osorio, N&eacute;stor Rodr&iacute;guez, Rodrigo Blanco, Luciano Mieres, Jonatan Amadeo, Carlos Rodr&iacute;guez y Rodrigo Sanita, quedaron atrapados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadie de la empresa ni de la Prefectura se comunic&oacute; con Guillermina para avisarle que el Rigel hab&iacute;a perdido contacto y no lo encontraban. Ella lo supo por una publicaci&oacute;n de Facebook.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al barco lo hallaron veintitr&eacute;s d&iacute;as m&aacute;s tarde. Estaba a noventa y tres metros de profundidad. El Rigel es uno de los cuarenta y nueve buques argentinos hundidos en lo que va del siglo y Nahuel es uno de los noventa y ocho muertos o desaparecidos. Los datos son de la comunidad &ldquo;Ning&uacute;n hundimiento m&aacute;s&rdquo;. No hay registros oficiales.
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            </figure><h3 class="article-text">El mar es un cementerio</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El mar es un cementerio&rdquo;, </strong>dice Guillermina quien d&iacute;as despu&eacute;s del hundimiento comenz&oacute; con el reclamo junto a los dem&aacute;s familiares. Quer&iacute;an justicia. Hicieron marchas, acampes, fueron al Congreso y a la Casa Rosada pero ni siquiera recibieron el certificado de presunci&oacute;n de fallecimiento para obtener la pensi&oacute;n que les corresponde.
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2019, el Juzgado Federal N&ordm; 2 de Rawson, que investiga las causas del naufragio, orden&oacute; al Gobierno nacional que bajaran buzos profesionales para poder recuperar los restos y hacer las pericias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guillermina dice que en una reuni&oacute;n, el entonces presidente Mauricio Macri dijo que no hab&iacute;a dinero para cumplir con la medida: &ldquo;Es as&iacute; la vida se&ntilde;ora, no hay presupuesto, me dijo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde sabr&iacute;a que s&iacute; hubo recursos para espiarlos. En septiembre de 2021, la justicia orden&oacute; un allanamiento a las oficinas de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) en Mar del Plata. En los discos r&iacute;gidos de tres computadoras hallaron fotos, filmaciones, seguimientos, datos personales, conversaciones y la actividad en las redes sociales de Guillermina y otros familiares del Rigel, el submarino ARA San Juan y el Repunte, otro pesquero hundido en 2017. A cada uno, adem&aacute;s, le atribu&iacute;an el color rojo, amarillo o verde como un sem&aacute;foro para indicar el nivel de &ldquo;peligrosidad&rdquo; seg&uacute;n el criterio de los esp&iacute;as. La informaci&oacute;n estaba organizada en documentos destinados al&nbsp;&nbsp;presidente Macri.
    </p><p class="article-text">
        Tanto el ex presidente como el director de la AFI, Gustavo Arribas, la subdirectora, Silvia Majdalani y agentes de inteligencia est&aacute;n procesados. La causa, en la que Guillermina, el hermano de Nahuel y el padre de Jonatan Amadeo, son querellantes, se hab&iacute;a iniciado en los tribunales federales de Dolores y pas&oacute; a los de Comodoro Py el 1&ordm; de febrero pasado.
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                Guillermi, la mamá de Nahuel, junto a Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora                            </span>
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        El Gobierno del Frente de Todos tampoco cumpli&oacute; la orden judicial. En el pa&iacute;s no hay recursos p&uacute;blicos ni privados para ejecutarla y es necesario llamar a una licitaci&oacute;n p&uacute;blica internacional. Sin embargo, tampoco parece haber voluntad: todav&iacute;a no confeccionaron los pliegos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo respaldo econ&oacute;mico ni pol&iacute;tico. Mi &uacute;nica pol&iacute;tica es que haya seguridad en la pesca, que puedan ir a pescar y volver. Que se garantice eso&rdquo;,&nbsp;&nbsp;dice Guillermina y esa, adem&aacute;s, es una forma de proteger a Mateo, el hermano de Nahuel,  tambi&eacute;n  marinero aunque haya momentos en los que no consiga trabajo: &ldquo;Las denuncias no solo van contra prefectura y los due&ntilde;os de los barcos sino contra los gremios. Entonces la persecuci&oacute;n es continua&rdquo;, dice Guillermina.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, ella siente que los esfuerzos no sirven de nada: no logra que busquen a su hijo y a los compa&ntilde;eros y que la vida se le cay&oacute; encima, que sue&ntilde;a con el barco, que seguir&aacute; hasta que se haga justicia, que es la voz de Nahuel.
    </p><p class="article-text">
        El Rigel sal&iacute;a del puerto y Guillermina lo enfoc&oacute; con la c&aacute;mara del tel&eacute;fono en la punta de la escollera Norte. En el video el barco navega, se escucha el soplido del viento, un grito de Mateo al hermano y el suspiro de ella que le pide a Dios que lo proteja. Despu&eacute;s le grita y Nahuel, desde el medio del mar, responde que la ama. Ella contesta que lo ama m&aacute;s y le desea suerte. Entonces &eacute;l le grita que se cuide y Guillermina, que intenta que la angustia no la ahogue, le pide que vuelva pronto. Hay unos segundos, un silencio que se interrumpe por la respiraci&oacute;n pesada de la madre que ya no puede contenerse. El barco avanza, indetenible, mientras sus luces se reflejan y parece que flotaran, como un presagio en las aguas oscuras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>EC / MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Casanovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/morir-alta-mar-tragedia-rigel_1_8956349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2022 04:04:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morir en alta mar: la tragedia del Rigel]]></media:title>
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