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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Laura Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/laura-ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Laura Ramos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-ramos-libro-ninera-espia-volvi-pasado-familia-lugar-quise-huir_1_12672142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/150e6c7c-58b6-4175-bf96-c21f24ca74ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Mi niñera de la KGB”, un texto alucinante donde reconstruye la vida de la española África de las Heras, una mujer que integró los servicios secretos soviéticos, estuvo involucrada en el asesinato de Trotsky, se infiltró en un grupo de intelectuales de Montevideo en los ‘60 y cuidó a la escritora en su infancia. Utopía familiar, las vueltas de la memoria y el recuerdo de los días en los que escuchaba hablar todo el tiempo de la revolución.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo estaba muy lejos de las utop&iacute;as familiares y no me resultaba estimulante, en principio, escarbar en la vida de mis padres, sus amigos, sus amantes, su revoluci&oacute;n. Desde muy chica hab&iacute;a intentado escapar del ideal que so&ntilde;aban para m&iacute;, una <em>muchacha moderna</em> del estilo de esas mu&ntilde;ecas lesbianas, de pelo cortado a la <em>gar&ccedil;on</em> y jardineros a cuadros (...). Mi secreta hero&iacute;na, de trenzas anudadas alrededor de la cabeza, bordaba junto a la chimenea con faldas severas. <strong>Mientras en el living se exhib&iacute;an los tomos hipersexuados de la Claudine de Colette, mi colch&oacute;n escond&iacute;a la saga moralizante de </strong><em><strong>Mujercitas</strong></em>&rdquo;. Con esas palabras describe la escritora argentina <strong>Laura Ramos</strong> el tironeo que atraves&oacute; buena parte de su vida y que, sin embargo, fue el que la impuls&oacute; a escribir su nuevo libro <em>Mi ni&ntilde;era de la KGB </em>(Lumen, 2025).
    </p><p class="article-text">
        Es que, pese a sus reticencias &ndash;o quiz&aacute;, como una forma de exorcizarlas&ndash; <strong>Ramos se anim&oacute; a indagar con fruici&oacute;n en una historia de enga&ntilde;os que rode&oacute; a su infancia y que tiene como protagonista a &Aacute;frica de las Heras (&ldquo;para m&iacute; siempre va a ser Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, aclara)</strong>, una mujer nacida en Ceuta que fue agente de los servicios secretos sovi&eacute;ticos a lo largo de buena parte del siglo XX, particip&oacute; de operativos impactantes durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo involucrada en el asesinato de <strong>Le&oacute;n Trotsky </strong>en M&eacute;xico y recal&oacute; en Montevideo en los a&ntilde;os &lsquo;60. Un lugar id&iacute;lico, que en la memoria de la escritora, le ofreci&oacute; a ella, a su hermano y a su madre una cofrad&iacute;a de amistad entre intelectuales trotskistas que le confiaron el cuidado de sus hijos a Mar&iacute;a Luisa, una mujer espa&ntilde;ola que se mostraba afable y bien dispuesta. Una ciudad, como le dicen a Ramos varios de sus entrevistados, que para entonces era &ldquo;un nido de esp&iacute;as&rdquo;. <strong>Un rinc&oacute;n perdido en el mapa que a la agente de la KGB le serv&iacute;a entonces como un buen artilugio para llevar adelante misiones secretas que incluyeron muertes, adulteraci&oacute;n de documentos y todo tipo de trampas que permanecieron en secreto por a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tirando de todos esos hilos con maestr&iacute;a y a partir de una narraci&oacute;n llena de pliegues y de una investigaci&oacute;n apabullante que incluye varias revelaciones, <strong>Laura Ramos va de la exploraci&oacute;n &iacute;ntima a la foto de &eacute;poca, de la historia familiar a esa otra m&aacute;s universal que se escribe con may&uacute;sculas. Es en ese vaiv&eacute;n que compone un libro alucinante, arriesgado y profundamente conmovedor.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos, reconstruye la historia de África de las Heras, una agente de los servicios secretos soviéticos."
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                Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos, reconstruye la historia de África de las Heras, una agente de los servicios secretos soviéticos.                            </span>
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        <strong>&ndash; &ldquo;Por primera vez viv&iacute; la experiencia de una modificaci&oacute;n abrupta del pasado. Eso de que no podemos modificar el pasado tiene todav&iacute;a un complemento que generalmente olvidamos: si bien est&aacute; blindado para nosotros, que no podemos intervenir en &eacute;l, &eacute;l mismo es capaz de metamorfosis y cat&aacute;strofes&rdquo;. Eso escribe Juan Fl&oacute; en una carta que rescat&aacute;s en el libro al referirse a lo que provoc&oacute; en todo el grupo la revelaci&oacute;n sobre qui&eacute;n era Mar&iacute;a Luisa. Pero tambi&eacute;n es una hermosa mirada sobre el pasado en general. En tus &uacute;ltimos libros te dedicaste a indagar en distintos pasados, esta vez fuiste por uno familiar y cercano a vos. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Antes que nada, quiero decir que <strong>Juan Fl&oacute;</strong>, en esa constelaci&oacute;n de amigos de Montevideo de mis padres, era algo as&iacute; como la estrella m&aacute;s refulgente, fil&oacute;sofo y cr&iacute;tico de arte. Creo que lo pongo en el libro: &eacute;l era como un personaje de <strong>Scott Fitzgerald</strong>. Era una persona brillante y esa carta lo demuestra. Esa mirada del pasado tambi&eacute;n, un gesto muy <em>proustiano</em>. Estuve pensando mucho en estos d&iacute;as y creo que me pas&oacute; lo mismo que a &eacute;l en relaci&oacute;n a Mar&iacute;a Luisa y toda esta historia. Hace unos cinco a&ntilde;os, cuando mi hermano me dijo &ldquo;&iquest;te acord&aacute;s de Mar&iacute;a Luisa?&rdquo;, yo dije &ldquo;s&iacute;, la ni&ntilde;era, la modista&rdquo;. <strong>Pero a partir de ese momento todos los recuerdos que yo ten&iacute;a de Mar&iacute;a Luisa se modificaron completamente. Es que toda la informaci&oacute;n que fui recabando se instal&oacute; arriba de mis recuerdos previos y los fue modificando hasta tal punto que ahora no puedo casi acordarme de la impresi&oacute;n previa que ten&iacute;a de esta mujer.</strong> Esto que hace la memoria lo descubr&iacute; en un libro muy lindo de <strong>Pablo Solberg</strong> editado por Mansalva. Se llama <em>La vida de los cangrejos</em> y ah&iacute; un joven cuenta que se le muri&oacute; la madre cuando &eacute;l ten&iacute;a 6 a&ntilde;os y de inmediato se va a vivir con el padre. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, no s&eacute; si a los 18 o a los 20 a&ntilde;os, vuelve a vivir al departamento en el que hab&iacute;a vivido con su madre con la idea de recuperarla. <strong>Y &eacute;l dice en este libro tan genial que fue un intento infructuoso porque no solo no recuper&oacute; a su madre sino que, con las nuevas vivencias, aplast&oacute; todos los recuerdos previos que ten&iacute;a</strong>. Entonces ese departamento ya no le hablaba m&aacute;s de la madre sino de &eacute;l, de su vida de 20 a&ntilde;os con sus amigos, sus novias, etc&eacute;tera. Algo as&iacute;  me pasa a m&iacute; despu&eacute;s ahora de tanta informaci&oacute;n que recab&eacute;: Mar&iacute;a Luisa ya es otra cosa, es otra persona. A la vez, s&iacute;, este es un libro del pasado familiar.&nbsp;Y, s&iacute;, volv&iacute; al pasado de mi familia, que es un lugar del que siempre quise huir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Un pasado que de todas maneras se te impuso, se te hizo inevitable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, sin dudas me volvi&oacute; ese pasado que yo no ten&iacute;a ganas de revisitar. En el libro est&aacute;n los d&iacute;as de Montevideo en la d&eacute;cada del 60, que fue como un falansterio de amor, de comunidad con estos personajes que cuento. Pero en los &lsquo;70 volvimos a la dur&iacute;sima Buenos Aires. Fue no solo encontrarme con la tragedia para el pa&iacute;s en todos los sentidos sino tambi&eacute;n la peque&ntilde;&iacute;sima tragedia propia que fue enterarme que mis padres me hab&iacute;an mentido durante toda mi infancia porque que mi padre hab&iacute;a iniciado una nueva familia con una persona completamente ajena a nuestras ideas, a nuestro modo de vida. Cuando mi hermano me propone escribir este libro yo pensaba &ldquo;no quiero volver al mundo de mis padres&rdquo;. Pero en realidad de lo que yo m&aacute;s hu&iacute;a era del mundo setentista. <strong>Hasta que un poco presionada por &eacute;l y porque, bueno, la historia es demasiado grande como para no usarla, me anim&eacute;.</strong> Es, no s&eacute;, como si te dedicaras a la f&iacute;sica y apareciera en tu casa Newton (risas). Te dan algo muy grande y no te pod&eacute;s rehusar a una historia tan buena. Soy escritora, me dedico a escribir.&nbsp;Y aunque de entrada me cost&oacute;, cuando entr&eacute; en los a&ntilde;os 60 me di cuenta de que me gustaba. O que le&nbsp;tom&eacute; cari&ntilde;o a este universo a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n. A trav&eacute;s de las cartas, de estos personajes uruguayos tan adorables y por supuesto a partir de los recuerdos maravillosos y reales que tengo de Malv&iacute;n, que era el barrio en el que viv&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En un momento del libro habl&aacute;s de una suerte de &ldquo;genealog&iacute;a&rdquo;: vos fuiste parte de las distintas generaciones de ni&ntilde;os que cuid&oacute; Mar&iacute;a Luisa. &iquest;Eligi&oacute; a prop&oacute;sito a estas familias y a estos chicos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hubo varias generaciones de &ldquo;ni&ntilde;os de Mar&iacute;a Luisa&rdquo;, s&iacute;. Porque ella lleg&oacute; a fines de 1947, principios del &lsquo;48, a Montevideo. Nosotros no hab&iacute;amos nacido todav&iacute;a. Pero ah&iacute; ya hubo una familia a la que encant&oacute; con su personaje, los Benvenuto, que eran muy amigos del escritor <strong>Felisberto Hern&aacute;ndez</strong>, la primera pareja de ella en Montevideo. Despu&eacute;s viene la segunda generaci&oacute;n de ni&ntilde;os que somos nosotros, los hijos de Fl&oacute; y los hijos de <strong>Mario Fern&aacute;ndez</strong> y toda una serie de otros hijos de amigos que fui descubriendo en esta investigaci&oacute;n. Ella manten&iacute;a estrat&eacute;gicamente a sus amistades en compartimentos estancos. No hab&iacute;a relaci&oacute;n entre unos y otros y unos no sab&iacute;an que exist&iacute;an los otros. <strong>Con el tiempo empezamos a descubrir que hab&iacute;a ahijados por todos lados. Porque ella lanzaba l&iacute;neas hacia personas de la alta pol&iacute;tica uruguaya, de la diplomacia y despu&eacute;s est&aacute;bamos muchos que &eacute;ramos de una clase media intelectual, con una modestia econ&oacute;mica pavorosa como nosotros</strong>. Ella con todos cultivaba este personaje de la espa&ntilde;ola campechana a la que le gustaba coser, cocinar, regalar cosas. Cuando en realidad a ella no le gustaba nada de eso, tampoco le interesaban los ni&ntilde;os. Ella era una guerrera, era una miliciana. En la investigaci&oacute;n nos enteramos de que era p&eacute;sima como costurera. Ella igual dec&iacute;a que le gustaban los ni&ntilde;os porque sab&iacute;a que por ese lado entraba con todo este grupo de bohemios, de artistas a quienes les importaba mucho m&aacute;s quedarse cenando y tomando vino a la noche que estar cuidando a los ni&ntilde;os. Alguien as&iacute; les ven&iacute;a al dedillo, les tra&iacute;a comida casera, les tra&iacute;a los paquetes de masas y se met&iacute;a en los dormitorios diciendo que a ella la pol&iacute;tica le aburr&iacute;a. Era en la cocina donde extra&iacute;a la informaci&oacute;n que a ella le interesaba. Igual nosotros no ten&iacute;amos ning&uacute;n tipo de inter&eacute;s para la KGB. No exist&iacute;amos. <strong>Su tarea era conseguir y preparar documentos para los esp&iacute;as sovi&eacute;ticos que iban a investigar la bomba at&oacute;mica a Estados Unidos. Esa era su misi&oacute;n. Nosotros &eacute;ramos simplemente una tapadera.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México."
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                Laura Ramos nació en Buenos Aires, en 1956. Hija de la referente feminista Faby Carvallo y del historiador y político de izquierdas Jorge Abelardo Ramos, creció en circuitos intelectuales entre Argentina, Uruguay y México.                            </span>
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        <strong>&ndash;&nbsp;En el libro dec&iacute;s &ldquo;nosotros &eacute;ramos trotskistas viscerales&rdquo;, en alg&uacute;n momento te refer&iacute;s al socialismo &ldquo;como una tierra natal, la patria simb&oacute;lica&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo fue crecer con esas consignas y qu&eacute; entend&iacute;as sobre esas ideas siendo tan chica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad creo que nosotros lo sent&iacute;amos. Era todo muy sentimental. Mi viejo (N. de la R: el historiador y pol&iacute;tico argentino <strong>Jorge Abelardo Ramos</strong>) era un tipo muy convincente, muy afectivo, muy amoroso y apasionado. Entonces, cuando nos hablaba del momento en el que iba a llegar el socialismo, nosotros lo escuch&aacute;bamos con mucha atenci&oacute;n. &Eacute;l nos transmit&iacute;a mucho esta idea de la patria del socialismo. Al mismo tiempo, mi padre ten&iacute;a una inclinaci&oacute;n, por defender con pasi&oacute;n a los derrotados. Supongo que &eacute;l ah&iacute; tambi&eacute;n se reflejaba. Bueno, esta es una interpretaci&oacute;n. Siempre se apasion&oacute; mucho por esas causas perdidas o sostenidas por muy pocos. Siempre dec&iacute;a &ldquo;a nosotros los trotskistas nos pueden contar con los dedos de las manos de un manco&rdquo; (risas). Entonces s&iacute;, para nosotros desde muy chicos, Trotsky era un personaje familiar. De muy chica yo le&iacute; los tres tomos de <strong>Isaac Deutscher</strong> sobre Trotsky, <em>El profeta armado</em>, <em>El profeta desarmado</em> y <em>El profeta desterrado. </em>&iexcl;Y lo hice llorando a mares! (risas). Saber mucho despu&eacute;s que la persona que nos cuidaba hubiera participado en el asesinato de Trotsky fue muy devastador para nosotros. Muy devastador. Ahora creo que ya lo super&eacute; y ella, Mar&iacute;a Luisa, es mucho m&aacute;s que eso. Para ella muchos de los episodios en los que particip&oacute; fueron parte de su lucha. Ella estaba luchando contra un enemigo. <strong>No creo que se cuestionara qui&eacute;n era Trotsky ni nada: su jefe pol&iacute;tico le dijo que ten&iacute;a que ir a espiar a esa casa y fue, se meti&oacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Cont&aacute;s varias escenas de ella en M&eacute;xico y del asesinato de Trotsky.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo cuento ah&iacute; en el libro que no hay datos muy precisos sobre la tarea que hizo ella ah&iacute;. S&iacute; se sabe que dibuj&oacute; planos, pero no se sabe de cu&aacute;l de las dos casas por las que pas&oacute; Trotsky en ese momento. Yo creo que fue la de Frida Kahlo, por la &eacute;poca en la que ella estuvo ah&iacute; adentro como secretaria. <strong>No se sabe fehacientemente pero podemos deducir que hizo algo muy importante por los cargos y los premios y las medallas que recibi&oacute; posteriormente en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica</strong> y por c&oacute;mo fue recibida cuando volvi&oacute; de M&eacute;xico: la esperaron en el hotel de los jerarcas, no fue donde iban los otros camaradas. Todo eso da una medida de que su participaci&oacute;n debe haber sido muy importante. Y adem&aacute;s (P&aacute;vel) Sudopl&aacute;tov, que era el jefe de la KGB, la llama &ldquo;nuestra mejor agente&rdquo; y destaca que ella &ldquo;logr&oacute; meterse en el secretariado de Trotsky&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ese parece ser su momento de gran intensidad, mientras que en Montevideo la describ&iacute;s como alguien que sigue activa para la KGB, pero ya sin tanta presi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo pienso ahora que en la primera parte de su vida lo despleg&oacute; en acciones f&iacute;sicas: puso su cuerpo para tirarse en paraca&iacute;das sobre los nazis, puso su cuerpo para meterse en la casa de Trotsky, era parte de las patrullas durante la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. Pero, durante la segunda parte de su vida, se vio obligada a usar estrictamente su inteligencia. Ya no ten&iacute;a esa belleza de antes porque era una mujer ya grande. Y la tarea que le hab&iacute;a dado la KGB no requer&iacute;a de una exposici&oacute;n f&iacute;sica. Entonces era pura inteligencia. <strong>Cuando estuve investigando en Cambridge supe que mientras estaba en Montevideo con nosotros Mar&iacute;a Luisa viaj&oacute; a Israel a hacer tareas de alta inteligencia. Reclut&oacute; gente s&uacute;per grossa por esos a&ntilde;os, como a un diplom&aacute;tico mexicano.</strong> O sea, ella segu&iacute;a trabajando. No digo que no la pasara bien con nosotros y nuestro grupo, seguro estaba encantada porque eran personas encantadoras. Pero ella segu&iacute;a militando.
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                    alt="Ramos es autora de los libros &quot;Corazones en llamas&quot; (1991), &quot;Buenos Aires me mata&quot; (1993), &quot;La niña guerrera&quot; (2010), &quot;Infernales, la hermandad Brontë&quot; (2018) y &quot;Las señoritas&quot; (2021)."
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                Ramos es autora de los libros &quot;Corazones en llamas&quot; (1991), &quot;Buenos Aires me mata&quot; (1993), &quot;La niña guerrera&quot; (2010), &quot;Infernales, la hermandad Brontë&quot; (2018) y &quot;Las señoritas&quot; (2021).                            </span>
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        <strong>&ndash; A diferencia de tus &uacute;ltimos trabajos, para este libro hiciste much&iacute;simos viajes y a lugares tan diversos como Barcelona, Cuba, obviamente Montevideo, pero tambi&eacute;n Ceuta y Cambridge. &iquest;C&oacute;mo fue esa experiencia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fue intenso. Encima algunos de esos viajes fueron cerca de la pandemia, me acuerdo que us&aacute;bamos barbijo. Entre otros, los de T&aacute;nger, Ceuta y Cambridge. Yo creo que estaba un poco pose&iacute;da (risas). <strong>El viaje a Ceuta fue incre&iacute;ble, fue una locura. Ir a T&aacute;nger, de ah&iacute; pasar la frontera a pie. Ir en una especie de pesero donde nos met&iacute;an a ochenta personas. </strong>Hay gente que hace en avi&oacute;n ese viaje, no s&eacute; por qu&eacute; yo lo hice as&iacute;. Es que justo para entonces yo estaba en el Sur de Espa&ntilde;a y despu&eacute;s me encontr&eacute; con mi agente literaria. Hubo momentos de incertidumbre sobre el libro, porque ya exist&iacute;an varias novelas sobre esta historia. Pod&iacute;a parecer como un tema gastado, porque hubo un mont&oacute;n de novelas, como una de <strong>Alicia Dujovne Ortiz</strong>, que se llama <em>La mu&ntilde;eca rusa</em>. Hay otra de un autor uruguayo que se vendi&oacute; un mont&oacute;n en el Uruguay, creo que se llamaba <em>Mi nombre es Patria</em>. Otra novela de otra espa&ntilde;ola, que tambi&eacute;n habla sobre la patria y sobre &Aacute;frica. Es cierto que todas trabajaban desde la ficci&oacute;n. Tambi&eacute;n est&aacute; el libro de <strong>Javier Ju&aacute;rez</strong> que era una joya pero que tuvo muy poca circulaci&oacute;n. Yo pens&eacute; que la KGB lo hab&iacute;a censurado porque no se encontraba. Hubo tambi&eacute;n un documental, una pel&iacute;cula hecha por los rusos que no se vio ac&aacute; y era, digamos, muy institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Cambi&oacute; en algo tu mirada sobre ella en esos viajes por los lugares donde se movi&oacute; o durante tu investigaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Para m&iacute; fue muy fuerte, sobre todo en Ceuta. Haber estado ah&iacute; me despert&oacute; muchas reflexiones sobre ella como una persona que renuncia a la vida que el destino le dio. Renuncia por completo. <strong>Ella naci&oacute; en &Aacute;frica y ten&iacute;a una apariencia muy africana en una familia que era todo lo contrario. Imagino que debe haber sido dif&iacute;cil para una familia de derechas, franquista, donde todos eran medio rubiones, que apareciera esta morena tan voluntariosa y tan rompedora de reglas.</strong> Debe haberla marcado mucho ese origen y debe haber sufrido alg&uacute;n tipo de herida muy profunda que hizo que quisiera alejarse r&aacute;pidamente de todo eso. Y que encontrara su vida y su patria en este sue&ntilde;o comunista, &iquest;no?. Por eso, aunque al principio no me inspiraba simpat&iacute;a porque en mi cabeza era &ldquo;la asesina de Trotsky&rdquo;, con el tiempo empec&eacute; a interesarme en su complejidad. Me pareci&oacute; un personaje mucho m&aacute;s complejo y m&aacute;s caleidoscopio de lo que pod&iacute;a parecer en un primer momento. Creo que ella s&iacute; tuvo una relaci&oacute;n afectiva con uno de los ni&ntilde;os de Uruguay, el menor de la familia Ram&iacute;rez, al que visitaba en su colegio internado en medio del campo. Con algunos s&iacute; tuvo una relaci&oacute;n afectiva. Solo que su fin era m&aacute;s grande. Su fin era la revoluci&oacute;n y eso lo superaba todo. Curiosamente tuvo la suerte de no ver caer el comunismo porque muri&oacute; en 1988, un a&ntilde;o antes de la ca&iacute;da del bloque sovi&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Cerr&aacute;s el libro volviendo a cruzar la dimensi&oacute;n de la historia familiar con la universal para preguntarte si finalmente fracasaste en lo que llam&aacute;s &ldquo;la gesta emancipatoria&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; pens&aacute;s despu&eacute;s de esta investigaci&oacute;n tan exhaustiva y de esta b&uacute;squeda tan personal en tu pasado que realmente pod&eacute;s hablar en t&eacute;rminos de &ldquo;fracaso&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, creo que s&iacute;, que fracas&eacute; (risas). Pero que fracas&eacute; y me enamor&eacute; al mismo tiempo. Me enamor&eacute; de los '60, de nuestro Montevideo. <strong>Me volv&iacute; a enamorar porque cuando era chiquita no sab&iacute;a que estaba viviendo en ese sue&ntilde;o uruguayo. As&iacute; fue que encontr&eacute; el factor sentimental que es el que me mueve para todo</strong>. Por suerte lo encontr&eacute;. Por supuesto que es algo idealizado, porque tambi&eacute;n ah&iacute; hab&iacute;a amores, traiciones entre ellos, amantes, jugadores. Todo eso que hay en cada pueblo, en cada barrio, en cada grupo de personas. Pero ese factor sentimental que pude encontrar y le pude imprimir a esta historia fue lo que me hizo mover, lo que modific&oacute; todo el libro. Por eso es que se lo dediqu&eacute; a mi madre (N. de la R.: Faby Carvallo). <strong>Porque gracias a ella entr&eacute; en este libro y en este mundo. Porque as&iacute; fue que me encontr&eacute; con lo m&aacute;s lindo de ella. </strong>Todo ese sue&ntilde;o fue el que ella eligi&oacute; cuando un poco a tientas nos hizo subir a un barco.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-ramos-libro-ninera-espia-volvi-pasado-familia-lugar-quise-huir_1_12672142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Oct 2025 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura Ramos y un libro sobre su niñera espía: “Volví al pasado de mi familia, un lugar del que siempre quise huir”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Laura Ramos,Literatura,Libros,Unión Soviética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros de octubre: Laura Ramos, Liliana Heker, gótico sureño, Leonardo Padura y un antimanual sobre menopausia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-laura-ramos-liliana-heker-gotico-sureno-leonardo-padura-antimanual-menopausia_1_12661909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4751eff-f347-464f-a788-3d10b3eebf0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros de octubre: Laura Ramos, Liliana Heker, gótico sureño, Leonardo Padura y un antimanual sobre menopausia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las editoriales anunciaron títulos diversos que llegarán a las librerías lo largo de todo el mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el pa&iacute;s anunciaron para octubre un mes con una enorme cantidad de lanzamientos. Entre el ensayo, los cuentos, los rescates, las novelas, las biograf&iacute;as y la autoficci&oacute;n, se dar&aacute;n a conocer t&iacute;tulos diversos y <strong>en manos de nombres como Laura Ramos, Liliana Heker, Leonardo Padura, Santiago Loza, Ingrid Beck, Mariana Carbajal, Sergio Marchi, Agustina Bazterrica y Katherine Anne Porter</strong>, entre much&iacute;simos otros.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunas novedades editoriales destacadas que llegar&aacute;n durante todo el mes a las librer&iacute;as argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos.</strong> &ldquo;La espa&ntilde;ola <strong>&Aacute;frica de las Heras</strong> fue captada por los servicios secretos sovi&eacute;ticos en 1937. Desde entonces, y por el resto de su vida, oper&oacute; como una agente internacional de &eacute;lite. Durante la Segunda Guerra lleg&oacute; a tirarse en paraca&iacute;das sobre las tropas de la retaguardia alemana en Ucrania; en M&eacute;xico particip&oacute; en el asesinato de Trotsky; en Par&iacute;s, en los a&ntilde;os de la Guerra Fr&iacute;a, logr&oacute; casarse con el escritor <strong>Felisberto Hern&aacute;ndez</strong> con el fin de obtener la ciudadan&iacute;a uruguaya y establecer un centro de la KGB en Montevideo. En su larga estad&iacute;a all&iacute;, su camino se cruza con el de la autora, hija de una pareja de pol&iacute;ticos e intelectuales trotskistas argentinos. Para la ni&ntilde;a Laura Ramos, &Aacute;frica de las Heras era Mar&iacute;a Luisa, &lsquo;la modista&rsquo;, una espa&ntilde;ola afable, cercana y generosa, que cuidaba y consent&iacute;a ni&ntilde;os sin pedir nada a cambio. <strong>M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s de aquellos d&iacute;as en los que la tuvo por ni&ntilde;era, Ramos descubre su verdadera identidad</strong>. A partir de all&iacute;, emprende un viaje alucinante tras los pasos de &Aacute;frica que hace pie en Ceuta, Barcelona, M&eacute;xico, La Habana, Cambridge y Montevideo, donde llega a encontrar a la familia que la esp&iacute;a hab&iacute;a cooptado para los s&oacute;viets&rdquo;, se&ntilde;alan sobre esta atrapante publicaci&oacute;n de la autora argentina, que llegar&aacute; este mes de la mano de la editorial Lumen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Inesperadamente, su investigaci&oacute;n termina develando dos casos policiales irresueltos en Uruguay: el de un supuesto intento de asesinato del <em>Che</em> Guevara y el crimen del &uacute;ltimo marido de la modista, un esp&iacute;a italiano. Ese viaje, es decir, este libro, se convierte al mismo tiempo en una exploraci&oacute;n &iacute;ntima de su propia historia e identidad. <strong>En ese gesto, y en los pliegues que lo configuran, se encuentra uno de sus hallazgos m&aacute;s singulares</strong>&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos.                            </span>
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        <em><strong>Mi ni&ntilde;era de la KGB</strong></em><strong>, de Laura Ramos, sali&oacute; por el sello Lumen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong>, de Leonardo Padura.</strong> &ldquo;La vida de Rodolfo siempre ha estado marcada por el trauma de la guerra de Angola, pero sobre todo por el asesinato de su padre a manos de su hermano Geni, apodado Caballo Loco. Ahora, reci&eacute;n jubilado, Rodolfo se encuentra con que recobra la intimidad inesperada de su cu&ntilde;ada Nora, viejo amor de juventud, pero tambi&eacute;n con una noticia inquietante: van a excarcelar a su hermano parricida, aquejado de una enfermedad incurable, y no tiene otro destino que la casa familiar. <strong>En esa tensa espera, y durante poco m&aacute;s de una semana, se reavivar&aacute;n viejos rencores, secretos familiares que cre&iacute;an enterrados, y en especial los detalles del sangriento asesinato que cambi&oacute; la vida de todos en la familia.</strong> Solo la llegada de la hija de Rodolfo, y la intervenci&oacute;n de un joven triunfador en una Habana desahuciada, dar&aacute;n el &uacute;ltimo y desesperado apoyo a Rodolfo. Una dram&aacute;tica historia real que cuenta magistralmente cincuenta a&ntilde;os de un pa&iacute;s&rdquo;, adelantan desde Tusquets sobre esta publicaci&oacute;n.
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                Morir en la arena, de Leonardo Padura.                            </span>
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        <em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong>, de Leonardo Padura, sali&oacute; por Tusquets.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>P&aacute;lido caballo, p&aacute;lido jinete</strong></em><strong>, de Katherine Anne Porter.</strong> &ldquo;Esta obra, de la reconocida autora estadounidense <strong>Katherine Anne Porter</strong>, est&aacute; compuesta por tres novelas cortas que se construyen a partir de la memoria personal de sus protagonistas, de los fragmentos de recuerdos y experiencias, de una mezcla de pasado y presente, de evocaci&oacute;n y ensue&ntilde;o. En la primera, <em>Las muertes pasadas</em>, Porter explora la identidad y la memoria infantil desde el punto de vista de Miranda, que forja su visi&oacute;n del mundo a partir de las antiguas leyendas familiares que su propia imaginaci&oacute;n traduce en im&aacute;genes llenas de misterio y esplendor. <em>Vino al mediod&iacute;a</em>, la segunda, se acerca fuertemente al g&oacute;tico sure&ntilde;o para narrar una tragedia familiar en una granja del sur de Texas. En <em>P&aacute;lido caballo, p&aacute;lido jinete,</em> la tercera y que da nombre al libro, la narradora llega a las puertas de la muerte para ofrecer un testimonio sobre la gran epidemia de gripe espa&ntilde;ola que asol&oacute; las ciudades de los Estados Unidos hacia el final de la Primera Guerra Mundial<strong>. Aqu&iacute;, Porter adopta la perspectiva subjetiva de la enferma, que mira a la vez hacia el mundo que la rodea y hacia adentro, a la fantasmagor&iacute;a y los s&iacute;mbolos de la fiebre</strong>, y lo que ve adentro son menos su mundo &iacute;ntimo que un espejo deformado de lo que sucede alrededor suyo: la Gran Guerra, que est&aacute; por todas partes&rdquo;, adelantan sobre esta publicaci&oacute;n desde el sello independiente Palmeras Salvajes, que lanza este libro con traducci&oacute;n de <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro es sin duda uno de los trabajos m&aacute;s relevantes de Katherine Anne Porter y de la literatura sure&ntilde;a estadounidense, donde se conjugan el realismo psicol&oacute;gico y social con los temas m&aacute;s caracter&iacute;sticos del g&oacute;tico. <strong>Con iron&iacute;a magistral, la autora destaca la banalizaci&oacute;n de los discursos heroicos en los Estados Unidos y el paso inevitable a una tragedia nacional</strong>&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el escritor <strong>Carlos Gamerro</strong> sobre este libro.
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            <span class="title">
                Pálido caballo, pálido jinete, de Katherine Anne Porter.                            </span>
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        <em><strong>P&aacute;lido caballo, p&aacute;lido jinete</strong></em><strong>, de Katherine Anne Porter, sali&oacute; por el sello Palmeras Salvajes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Liliana Heker y Agustina Bazterrica.</strong> Ediciones Godot acaba de anunciar el lanzamiento de <strong>una nueva serie de ensayos breves enfocados en la trastienda de la escritura</strong>. Se llama <em>Colecci&oacute;n &iacute;ntima</em> y este mes saldr&aacute;n dos t&iacute;tulos: Intimidad de un oficio, de <strong>Liliana Heker</strong> y Literatura o muerte, de <strong>Agustina Bazterrica</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Heker escribe lo que otros callan: el temblor previo al cuento, el abismo de la p&aacute;gina vac&iacute;a, la llama persistente de la vocaci&oacute;n. En estas p&aacute;ginas, se condensa una vida atravesada por la di&eacute;gesis. La autora reconstruye c&oacute;mo la escritura se volvi&oacute; una forma de existencia, un oficio y una manera de habitar la realidad. <strong>Su recorrido se extiende desde los primeros brotes de la imaginaci&oacute;n infantil hasta la maduraci&oacute;n de una conciencia narrativa. </strong>Este ensayo es una invitaci&oacute;n a leer desde adentro, a escribir con los ojos bien abiertos, a entender que la ficci&oacute;n, cuando es verdadera, revela m&aacute;s de lo que nos atrevemos a imaginar&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis del primero de los libros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Intimidad de un oficio, de Liliana Heker.                            </span>
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        Sobre el segundo, desde Godot apuntan: &ldquo;Bazterrica despliega su &eacute;tica del trabajo literario; una po&eacute;tica del rigor y la cadencia, del detalle y el v&eacute;rtigo, donde cada palabra importa y cada silencio pesa.<strong> Este no es un libro sobre escribir. Es el registro del deseo y el dolor de quien, p&aacute;gina a p&aacute;gina, se deja devorar por la literatura para poder, apenas, seguir viva. </strong>La autora imagina con el cuerpo, corrige con los huesos, respira a trav&eacute;s de letras y pule cada oraci&oacute;n como si en ello se jugara la vida. Cada frase late, punza, arde. Leer para escribir, escribir para vivir. Y sobrevivir, inevitablemente, a trav&eacute;s de la literatura&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                iteratura o muerte, de Agustina Bazterrica.                            </span>
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        <em><strong>Intimidad de un oficio</strong></em><strong>, de Liliana Heker, y </strong><em><strong>Literatura o muerte</strong></em><strong>, de Agustina Bazterrica, salieron por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Mitate: mirar, mudar y mutar</strong></em><strong>, de Mami Goda.</strong> &ldquo;La escueta definici&oacute;n de un diccionario japon&eacute;s/ espa&ntilde;ol dice: <em>Mitate, comparar A con B</em>. Aqu&iacute;, este concepto clave de la cultura japonesa se despliega en la mirada de <strong>Mami Goda</strong>. Testigo privilegiado que, con sus observaciones siempre personales, no solo lo aplica en la gastronom&iacute;a, los gestos, los juegos, las im&aacute;genes, los jardines y la arquitectura o la reposter&iacute;a de Jap&oacute;n, sino que lo recrea tambi&eacute;n en su mundo porte&ntilde;o, argentino y en lengua espa&ntilde;ola. <strong>Privilegio de residir en las ant&iacute;podas: refrescar mirada y conceptos con a&ntilde;oranza amorosa</strong>&rdquo;, escribi&oacute; Amalia Sato sobre este libro que saldr&aacute; a trav&eacute;s del sello independiente Excursiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mami Goda</strong> naci&oacute; en Ashiya, Jap&oacute;n, en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009. Es Mag&iacute;ster en Filosof&iacute;a de la Universidad Sorbonne-Paris IV, Licenciada en Filosof&iacute;a de la Universidad Femenina del Sagrado Coraz&oacute;n de Tokio y complet&oacute; el primer ciclo de la Escuela del Louvre. Ha trabajado en distintos proyectos de arte en Jap&oacute;n y Argentina, entre los cuales se destacan la curadur&iacute;a de la muestra D&#333; en el Museo Nacional de Arte Oriental en 2023 y el proyecto Turn de la Universidad Nacional de Bellas Artes de Tokio junto con la Universidad Tres de Febrero de Buenos Aires en el marco de BIENALSUR desde 2017. Es co-traductora de los libros <em>Bailarinas</em> y <em>Segundo matrimonio</em> de <strong>Yasunari Kawabata</strong> (Emec&eacute;, Argentina). Tambi&eacute;n comparte sus reflexiones sobre la est&eacute;tica japonesa a trav&eacute;s de charlas y escritos. <em>Mitate: mirar, mudar y mutar</em> es su primer libro.
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                Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda.                            </span>
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        <em><strong>Mitate: mirar, mudar y mutar</strong></em><strong>, de Mami Goda, sali&oacute; por la editorial Excursiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Antimanual para encendidas</strong></em><strong>, de Ingrid Beck y Mariana Carbajal.</strong> &ldquo;Las periodistas y creadoras del podcast Encendidas, <strong>Ingrid Beck</strong> y <strong>Mariana Carbajal</strong>, abordan la menopausia desde sus propias experiencias, decididas a acompa&ntilde;ar con amor y risas a mujeres que se sienten un tanto perplejas e incomprendidas y a no rendirse ante el silencio y los viejos tab&uacute;es&rdquo;, anuncian desde Penguin Random House sobre esta publicaci&oacute;n, que llegar&aacute; a las librer&iacute;as a trav&eacute;s de su sello Grijalbo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si entr&aacute;s a la cocina y no sab&eacute;s bien para qu&eacute; fuiste y entonces pens&aacute;s que te volviste completamente loca, este libro es para vos. <strong>Si te despert&aacute;s a las 4 AM muerta de calor y a los pocos segundos volv&eacute;s a morir pero de fr&iacute;o, este libro es para vos. </strong>Si tu familia te recuerda que esa an&eacute;cdota ya la contaste no una sino cincuenta veces, este libro es para vos. Si tu piel est&aacute; m&aacute;s seca que el desierto del Sahara, ni vos misma entend&eacute;s por qu&eacute; est&aacute;s de mal humor y cada vez compr&aacute;s jeans m&aacute;s grandes, este libro es para vos. Pero este libro tambi&eacute;n es para vos si ya ten&eacute;s ganas de re&iacute;rte de todo lo que te pasa desde que lleg&oacute; la menopausia y necesit&aacute;s saber que no est&aacute;s sola. Porque &ndash;digamos todo&ndash; a la menopausia la vienen manteniendo bien guardada en un cl&oacute;set, nadie habla de ella y la medicina a&uacute;n sigue dando respuestas esquivas del tipo &lsquo;banc&aacute;tela&rsquo;&rdquo;, se lee en las p&aacute;ginas de este libro.
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            <span class="title">
                Antimanual para encendidas, de Ingrid Beck y Mariana Carbajal.                            </span>
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        <em><strong>Antimanual para encendidas</strong></em><strong>, de Ingrid Beck y Mariana Carbajal, sali&oacute; por Grijalbo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>La hora de los depredadores</strong></em><strong>, de Giuliano da Empoli.</strong> &ldquo;La aparente estabilidad pol&iacute;tica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas &mdash;una etapa que no ha dejado de ser una anomal&iacute;a&mdash; ha quedado atr&aacute;s; en un mundo donde la IA ya est&aacute; fuera de control, el respeto a las instituciones y los derechos se ha convertido en algo irrelevante para los aut&oacute;cratas y los magnates de la tecnolog&iacute;a: los nuevos l&iacute;deres moldean la realidad a su antojo mediante la fuerza bruta, el enga&ntilde;o y la disrupci&oacute;n ca&oacute;tica. Claramente, ha llegado la hora de los depredadores. <strong>Giuliano da Empoli, escritor y asesor pol&iacute;tico, lleva a&ntilde;os movi&eacute;ndose en las m&aacute;s altas esferas de la pol&iacute;tica internacional y ha sido testigo del desarrollo de las fuerzas que est&aacute;n desmantelando el orden mundial. </strong>En este ensayo lleva al lector a un viaje fascinante y aterrador por los nuevos centros geopol&iacute;ticos, de Nueva York a Buenos Aires o Arabia Saud&iacute;, de las reuniones ultrasecretas a violentas luchas por el poder. Trump, Putin, Milei, Bukele, la tecno-casta de Silicon Valley&hellip; En un mundo en el que se han desdibujado todas las reglas, donde se vuelven a imponer decisiones de manera despiadada y la IA campa a sus anchas, ha llegado la hora de los depredadores&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta publicaci&oacute;n, que llega a las librer&iacute;as locales a trav&eacute;s del sello Seix Barral.
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            <span class="title">
                La hora de los depredadores, de Giuliano da Empoli.                            </span>
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        <em><strong>La hora de los depredadores</strong></em><strong>, de Giuliano da Empoli, sali&oacute; por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Ni me gusta mi cuello ni me acuerdo de nada</strong></em><strong>, de Nora Ephron. </strong>Este libro es<strong> </strong>un volumen de tapa dura e ilustrado a dos colores por <strong>Patricia Bola&ntilde;os</strong> que<strong> re&uacute;ne por primera vez dos de las obras esenciales de la autora: </strong><em><strong>No me gusta mi cuello</strong></em><strong> y </strong><em><strong>No me acuerdo de nada</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nora Ephron no necesita presentaci&oacute;n, es una de las escritoras y guionistas neoyorquinas m&aacute;s singulares e influyentes de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.<strong> Su inconfundible visi&oacute;n del mundo moderno, su sarc&aacute;stica y a la vez positiva mirada sobre los traspi&eacute;s de la vida y sus consejos rebosantes de humor y agudeza la han convertido en la amiga ideal que todos querr&iacute;amos tener. </strong>Por sus p&aacute;ginas desfilan sin complejos las dichas y miserias que nos suceden a diario, en ellas caben cremas antiarrugas, bolsos detestables, hijos adolescentes que nos ignoran, despistes, bandejas de correo ca&oacute;ticas y matrimonios y recetas que a veces no salen como esper&aacute;bamos; an&eacute;cdotas aparentemente intrascendentes que ella transforma c&oacute;micamente en refrescante sabidur&iacute;a cotidiana&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n, que llega este mes a trav&eacute;s de Libros del Asteroide.
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            <span class="title">
                Ni me gusta mi cuello ni me acuerdo de nada, de Nora Ephron.                            </span>
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        <em><strong>Ni me gusta mi cuello ni me acuerdo de nada</strong></em><strong>, de Nora Ephron, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Al norte la monta&ntilde;a, al sur el lago, al oeste el camino, al este el r&iacute;o</strong></em><strong>, de L&aacute;zsl&oacute; Krasznahorkai.</strong> &ldquo;El nieto del pr&iacute;ncipe Genji llega a un monasterio budista abandonado al sur de Kioto. El hombre, que vive fuera del espacio y el tiempo, deambula por el sitio buscando un jard&iacute;n secreto que ha conocido por un libro: el lugar m&aacute;s simple y perfecto donde se expresa el orden del mundo. <strong>El recorrido por patios, santuarios y jardines abre la mirada a las apariciones: el viento, un ginkgo, un perro, las aves, las pagodas y terrazas, pero tambi&eacute;n la matem&aacute;tica, el dolor, el tiempo</strong>&rdquo;, informa el sello Sigilo, que desde el a&ntilde;o pasado viene publicando a este autor h&uacute;ngaro en castellano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Al norte la monta&ntilde;a, al sur el lago, al oeste el camino, al este el r&iacute;o </em>vuelve a mostrarnos por qu&eacute; <strong>L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai</strong> es considerado una de las figuras m&aacute;s originales del panorama mundial. Tal como lo han se&ntilde;alado algunos de los escritores m&aacute;s influyentes, su obra trasciende las fronteras de la literatura y se convierte en una experiencia &uacute;nica&rdquo;, apuntan desde la editorial argentina.
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            <span class="title">
                Al norte la montaña, al sur el lago, al oeste el camino, al este el río, de Lázsló Krasznahorkai.                            </span>
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        <em><strong>Al norte la monta&ntilde;a, al sur el lago, al oeste el camino, al este el r&iacute;o</strong></em><strong>, de L&aacute;zsl&oacute; Krasznahorkai, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Mostras del rock</strong></em><strong>, de Barbi Recanati y Powerpaola.</strong> &ldquo;Bienvenides a los archivos del subsuelo. <strong>En esta novela gr&aacute;fica, Barbi Recanati nos invita a viajar a toda velocidad a trav&eacute;s de los relatos borroneados, solapados, y traspapelados deliberadamente por la cultura del rock.</strong> Un poco manifiesto pol&iacute;tico, otro poco enciclopedia err&aacute;tica y fanzinera, <em>Mostras del Rock</em> nos acerca al margen m&aacute;s furioso, alegre y monstruoso de la m&uacute;sica, el margen de quienes tuvieron que abrirse camino, y a la convicci&oacute;n de que las historias que contamos y nos cuentan pueden transformarnos la vida&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Paula Trama</strong> sobre este libro. La publicaci&oacute;n sale este mes por el sello Futurock Ediciones.
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            <span class="title">
                Mostras del rock, de Barbi Recanati y Powerpaola.                            </span>
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        <em><strong>Mostras del rock</strong></em><strong>, de Barbi Recanati y Powerpaola sali&oacute; por Futurock Ediciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>C&oacute;mo estar en soledad</strong></em><strong>, de Sara Maitland.</strong> &ldquo;&iquest;Y si la soledad no fuera una amenaza, sino una oportunidad? En un presente hiperconectado y vertiginoso, C&oacute;mo estar en soledad es una invitaci&oacute;n a redescubrir el silencio y el tiempo a solas como estados favorables al conocimiento de uno mismo, la reflexi&oacute;n y el pensamiento creativo. Con la sagacidad y calidez que caracterizan su obra, <strong>Sara Maitland explora la historia cultural de la vida retirada, analiza los temores m&aacute;s frecuentes que despierta en el mundo contempor&aacute;neo el deseo de cultivar el aislamiento</strong>, y propone una nueva manera de entender sus beneficios. Profundo, informativo y lleno de an&eacute;cdotas propias y ajenas sobre la vida en soledad, este ensayo es tambi&eacute;n una gu&iacute;a pr&aacute;ctica para incorporar a nuestras vidas momentos de introspecci&oacute;n que nos permitan salir por un rato de la alienaci&oacute;n provocada por la rutina&rdquo;, informan desde Fiordo editorial sobre este nuevo libro de la autora brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La premisa es correr los propios l&iacute;mites con la esperanza de hallar diversi&oacute;n en nuevas fuentes. <strong>La recompensa es una suerte de libertad doble: la de descubrirnos a nosotros mismos mientras hacemos algo que da placer por fuera de nuestro elemento habitual</strong>, y la de obtener una sensaci&oacute;n de logro&rdquo;, apunta la escritora en las p&aacute;ginas de la publicaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Cómo estar en soledad, de Sara Maitland.                            </span>
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        <em><strong>C&oacute;mo estar en soledad</strong></em><strong>, de Sara Maitland, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. </strong><em><strong>Mi primer libro peronista</strong></em><strong>, de Cecilia Di Genaro y Mariano Hamilton.</strong> &ldquo;Este libro habla de sentimientos y emociones, eso que prevalece en la ni&ntilde;ez y donde suele transmitirse y refugiarse el Peronismo. No propone hacer Peroncitos de plastilina o una CGT para armar. Se trata de aprender a vivir la alegr&iacute;a disfrut&aacute;ndola en comunidad, para pensarla como un derecho y no un privilegio. <strong>Es imprescindible conocer en la infancia los valores de la solidaridad, la identidad y la justicia, para despu&eacute;s sostenerlos y elevarlos durante toda la vida</strong>. Aprender a dejar la tentaci&oacute;n del individualismo y confirmar una certeza: la dicha y la aventura se construyen entre todos. Porque no se puede ser feliz en soledad, como dice ese mu&ntilde;equito de Leonardo Favio que viene el la cajita de la felicidad... que no es la cajita feliz&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Pedro Saborido</strong> sobre este libro, que sali&oacute; por Planeta con ilustraciones del artista gr&aacute;fico Costhanzo.
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                Mi primer libro peronista, de Cecilia Di Genaro y Mariano Hamilton.                            </span>
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        <em><strong>Mi primer libro peronista</strong></em><strong>, de Cecilia Di Genaro y Mariano Hamilton, sali&oacute; por Planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. </strong><em><strong>El jard&iacute;n de rosas</strong></em><strong>, de Maeve Brennan.</strong> &ldquo;Una voz indispensable llega por primera vez en castellano. Ya est&aacute; entre nosotrxs: <em>El jard&iacute;n de rosas</em>, de <strong>Maeve Brennan</strong> (Dubl&iacute;n 1917 &ndash; Nueva York 1993), una de las grandes narradoras irlandesas del siglo XX&rdquo;, adelant&oacute; Eterna Cadencia Editora en su cuenta de Instagram .
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con traducci&oacute;n y pr&oacute;logo de Jorge Fondebrider, <strong>llega por primera vez a nuestro idioma la obra cuent&iacute;stica de Maeve Brennan, una voz imprescindible de la literatura moderna</strong>. Su mirada aguda y po&eacute;tica sobre la vida cotidiana en Irlanda y en Nueva York la convirti&oacute; en una autora de culto, celebrada por su estilo refinado y su sensibilidad para captar lo &iacute;ntimo. Brennan naci&oacute; en Dubl&iacute;n, Irlanda y vivi&oacute; la mayor parte de su vida en Nueva York, donde se destac&oacute; escribiendo para las revistas The New Yorker y Harper&rsquo;s Bazaar. En 1950 apareci&oacute; su cuento &lsquo;El terror sagrado&rsquo; y las cosas cambiaron para siempre. Public&oacute; los libros <em>De visita</em>, <em>Cr&oacute;nicas de Nueva York</em>, <em>Las fuentes del afecto</em> y <em>De Dubl&iacute;n a Nueva York</em>, entre otros. A pesar de haber tenido un per&iacute;odo de brillo, luego su vida se opac&oacute; tr&aacute;gicamente&rdquo;, agregaron desde la editorial.
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                El jardín de rosas, de Maeve Brennan.                            </span>
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        <em><strong>El jard&iacute;n de rosas</strong></em><strong>, de Maeve Brennan, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14.</strong><em><strong> Archivo madre</strong></em><strong>, de Santiago Loza&zwnj;.</strong> &ldquo;Tras la muerte de Madre (as&iacute;, en may&uacute;scula y sin nombre propio, porque al centro del mundo no se lo puede nombrar), un hijo que envejece escribe un santuario. <strong>El texto cae de a gotas, con silencios y atascos y d&iacute;as llenos de caf&eacute;, bajo la amenaza constante del abandono. </strong>Pero en lugar de dejarnos a la intemperie, Santiago Loza nos regala ac&aacute; la calma de ese hurac&aacute;n innombrable, que cada uno narra como puede&rdquo;, escribi&oacute; sobre esta publicaci&oacute;n <strong>Adriana Riva</strong>. Con ilustraciones a color de <strong>J&uacute;lia Barata</strong>, es la novedad de octubre del sello Vinilo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y un d&iacute;a, <strong>Santiago Loza se sent&oacute; a escribir un libro sobre su madre. Lo hizo con todos los recursos y las herramientas que fue acumulando</strong>: las de narrador, las de poeta, las de dramaturgo, las de hijo. Saqueando recuerdos de infancia y hurgando en los d&iacute;as finales de su madre, hizo este libro dif&iacute;cil de describir, que dice cosas como estas: &lsquo;Soy un hombre que se vuelve viejo mencionando a una Madre que no se hizo anciana. Digo Madre y se parte la tierra&rsquo;. Va del verso a la prosa y nunca pretende interpretar o agotar el sentido de ese v&iacute;nculo. Archivo Madre es un pu&ntilde;ado de instant&aacute;neas, pinceladas, aproximaciones virtuosas que parecen escribirse en vivo, mientras las leemos. <strong>El libro se completa con las ilustraciones de J&uacute;lia Barata, en negro y azul, que tienen tambi&eacute;n un efecto evocativo y no cierran el sentido</strong>, porque la relaci&oacute;n madre e hijo sigue cambiando incluso m&aacute;s all&aacute; de la muerte&rdquo;, detallaron en la cuenta de Instagram de la editorial.
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                Archivo Madre, de Santiago Loza.                            </span>
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        <em><strong>Archivo Madre</strong></em><strong>, de Santiago Loza, sali&oacute; por Vinilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>Historia de las derechas en Argentina</strong></em><strong>, de Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi.</strong> &ldquo;&iquest;Desde cu&aacute;ndo existe la derecha en Argentina? &iquest;De cu&aacute;ntas derechas hablamos y qu&eacute; significa ser &lsquo;de derecha&rsquo;? <strong>Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi recorren m&aacute;s de un siglo de debates, alianzas y conflictos: desde la ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a y el conservadurismo olig&aacute;rquico, pasando por el fraude, el anticomunismo, las dictaduras y el neoliberalismo, hasta llegar a la irrupci&oacute;n libertaria del presente.</strong> Con una mirada hist&oacute;rica rigurosa, reconstruyen c&oacute;mo se configuraron las tradiciones de derecha, c&oacute;mo se adaptaron a distintas coyunturas y qu&eacute; elementos se repiten una y otra vez. En este recorrido aparecen el Estado, la Iglesia, las Fuerzas Armadas y empresarios, pero tambi&eacute;n hombres, mujeres, estudiantes y trabajadores que se identificaron con ideas autoritarias y apoyaron proyectos excluyentes&rdquo;, adelantan desde la editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica sobre esta publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los autores se preguntan: &lsquo;&iquest;Hay en Argentina un pueblo de derecha? El hecho de que opciones de derecha se impongan en elecciones libres, sin proscripciones ni fraudes, &iquest;significa que existe una derecha popular?&rsquo;.<strong> </strong><em><strong>Historia de las derechas en Argentina</strong></em><strong> no se limita a explicar el pasado: ayuda a entender por qu&eacute; vuelven a ser una fuerza decisiva</strong> y, sobre todo, por qu&eacute; probablemente lo seguir&aacute;n siendo en el futuro&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                Historia de las derechas en Argentina, de Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi.                            </span>
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        <em><strong>Historia de las derechas en Argentina</strong></em><strong>, de Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi, sali&oacute; por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. </strong><em><strong>&nbsp;Cartas a su madre, </strong></em><strong>de Charles Baudelaire</strong><em><strong>. </strong></em><strong>&ldquo;</strong>Blatt &amp; R&iacute;os publica este mes <em>Cartas a su madre,</em> de <strong>Charles Baudelaire </strong>(Par&iacute;s, 1821-1867), un compendio de las mejores cartas que este grandioso poeta le envi&oacute; a su progenitora a lo largo de treinta a&ntilde;os. All&iacute; se vislumbra el tenor de la complicada relaci&oacute;n que mantuvieron, marcada por la temprana muerte de su padre, la sensaci&oacute;n de traici&oacute;n que dej&oacute; en el hijo el nuevo matrimonio de su madre, y el conflicto econ&oacute;mico en el que se trenzaron cuando ella dispuso que un tutor controlara los gastos desordenados de su bohemio hijo. <strong>Registro de los trabajos y de las reflexiones en torno al valor de los textos que publicaba en diarios y revistas, en una &eacute;poca de gran esplendor del periodismo, estas cartas son admirables, conmovedoras y tambi&eacute;n divertidas de leer.</strong> Con una nueva traducci&oacute;n, pr&oacute;logo y notas a cargo del poeta, profesor y traductor argentino <strong>Walter Romero</strong>&rdquo;, informaron en un comunicado desde la editorial sobre este lanzamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Charles Baudelaire, uno de los m&aacute;s grandes e influyentes poetas de la historia de la literatura, el primer moderno, adem&aacute;s de escribir sus geniales poemas mantuvo una intensa relaci&oacute;n epistolar con su madre. La historia es as&iacute;: el joven Baudelaire dilapida parte de su fortuna en excesos bohemios, la familia le pone un tutor para que le administre la herencia que le corresponde de su padre fallecido, y aun as&iacute; se endeuda, no llega a cubrir sus gastos. Insistentemente, a lo largo de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, recurre a su madre, mediante extraordinarias misivas, verdaderas joyas de la literatura, para que ella le demuestre su amor y le env&iacute;e dinero. <strong>El reproche, la queja amorosa, la expresividad de las cartas bocetan una posible autobiograf&iacute;a, con sus carencias y debilidades, pero tambi&eacute;n demuestran la profunda confianza del gran poeta en su literatura, de su destino de trascendencia.</strong> <em>Cartas a su madre</em>, adem&aacute;s de un documento hist&oacute;rico de la cultura literaria occidental, es una muestra potente del genio de Baudelaire&rdquo;, se&ntilde;alaron desde Blatt &amp; R&iacute;os.
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                Cartas a su madre, de Charles Baudelaire.                            </span>
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        <em><strong>Cartas a su madre, </strong></em><strong>de Charles Baudelaire, sali&oacute; por Blatt &amp; R&iacute;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>Papel con marca de agua</strong></em><strong>, de Goran Petrovic. </strong>Goran Petrovic (Kraljevo, 1961-2024) fue <strong>uno de los m&aacute;s prestigiosos autores serbios contempor&aacute;neos</strong>. Tal como adelantan desde Sexto Piso, &ldquo;esta breve novela cuenta una disparatada e inteligente historia sobre las debilidades humanas. Ambientada en una N&aacute;poles medieval, poblada por poetas beodos, soldados primerizos y fabricantes de un fino papel, esta historia supone una reflexi&oacute;n atinada sobre la vida y la literatura y da cuenta de esos peque&ntilde;os detalles que, aunque a veces pasen desapercibidos, moldean el devenir de los pueblos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A finales del siglo XIV, la exc&eacute;ntrica e impredecible Giovanna II, reina de N&aacute;poles, quiere escribir a su amante una carta de amor que le resulte irresistible. <strong>Para ello recluta a los diez poetas m&aacute;s c&eacute;lebres del reino, a cien soldados y a una comitiva de sirvientes, y emprende una expedici&oacute;n a Amalfi, donde la Congrega dei Cartari produce el papel m&aacute;s selecto de Europa.</strong> No obstante, dicha congregaci&oacute;n tambi&eacute;n es famosa por el estricto proceso de selecci&oacute;n de sus clientes, al considerar que su papel est&aacute; destinado a acoger los textos m&aacute;s trascendentes y los fines m&aacute;s nobles, y que el uso fr&iacute;volo de un material casi divino no solo es un desperdicio, sino tambi&eacute;n una atrocidad. Lo que la Congrega dei Cartari parece no saber es que hasta los principios m&aacute;s inflexibles se pueden tambalear cuando quien pretende quebrantarlos es la mujer m&aacute;s poderosa &ndash;y tal vez la m&aacute;s persuasiva&ndash; del reino&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis del libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Papel con marca de agua, de Goran Petrovic.                            </span>
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        <em><strong>Papel con marca de agua</strong></em><strong>, de Goran Petrovic, sali&oacute; por Sexto Piso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Historia de la juventud</strong></em><strong>, de Valeria Manzano. </strong>&ldquo;Un var&oacute;n de 17 a&ntilde;os llegado desde la Rusia campesina a la Argentina de fines del siglo XIX &iquest;se sent&iacute;a joven o era tratado en esos t&eacute;rminos? &iquest;Y qu&eacute; pasaba seis d&eacute;cadas despu&eacute;s con las chicas que usaban minifalda o blue jeans y que escuchaban rocknroll? <strong>Gran trabajo de s&iacute;ntesis y de interpretaci&oacute;n, </strong><em><strong>Historia de la juventud </strong></em><strong>cuenta la historia de la Argentina poniendo el foco en las experiencias y las representaciones del ser joven durante el siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI.</strong> Y muestra con maestr&iacute;a c&oacute;mo ser joven no significa lo mismo para varones y mujeres, para sectores populares, medios y altos, para habitantes de zonas urbanas y rurales&rdquo;, informan desde Siglo XXI Editores sobre este lanzamiento de octubre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La juventud no es un dato de la realidad sino una condici&oacute;n ambivalente que, seg&uacute;n las &eacute;pocas, puede encarnar una promesa de regeneraci&oacute;n o una amenaza de disoluci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as y la autoridad. <strong>En los a&ntilde;os veinte, en el esplendor de la cultura de masas, la melenita simbolizaba la osad&iacute;a de las mujeres que empezaban a ganar autonom&iacute;a de sus padres, y el f&uacute;tbol era una pasi&oacute;n de varones, mientras el cine y el tango renovaban los espacios de ocio, encuentro y seducci&oacute;n. </strong>Entre los cuarenta y los cincuenta, con la expansi&oacute;n de la matr&iacute;cula secundaria y universitaria, la experiencia de ser joven se democratiz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. En los a&ntilde;os sesenta y setenta, la juventud fue sin&oacute;nimo de movilizaci&oacute;n, contracultura y radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica, y la principal v&iacute;ctima de la escalada represiva. A partir de los noventa, con el aumento del desempleo, ser joven empez&oacute; a asociarse con los consumos problem&aacute;ticos y con la delincuencia, a la par que crec&iacute;an expresiones musicales como el rock barrial o el rock chab&oacute;n y el estigma de los pibes chorros. En una &eacute;poca obsesionada con el no envejecimiento, este libro reconstruye desde la reforma universitaria de 1918 hasta los militantes libertarios de hoy la historia larga de la juventud en relaci&oacute;n con campos decisivos de la vida colectiva como la pol&iacute;tica, la cultura y la sexualidad&rdquo;, agregan desde la editorial.
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                Historia de la juventud, de Valeria Manzano.                            </span>
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        <em><strong>Historia de la juventud</strong></em><strong>, de Valeria Manzano, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. </strong><em><strong>Jap&oacute;n eterno. Viaje bajo las flores de un mundo flotante</strong></em><strong>, de Laureline Amanieux y&nbsp;Am&eacute;lie Nothomb. </strong>Este libro, que llega al pa&iacute;s a trav&eacute;s del sello anagrama, <strong>es la adaptaci&oacute;n del exitoso podcast hom&oacute;nimo</strong>, enriquecido con textos y citas e ilustraciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las novelas de <strong>Am&eacute;lie Nothomb</strong> est&aacute;n indisolublemente unidas a Jap&oacute;n, ya sea de forma lejana o profundamente &iacute;ntima. La autora pas&oacute; all&iacute; sus primeros a&ntilde;os, convencida de ser japonesa, y el desarraigo que le caus&oacute; dejar aquel pa&iacute;s prendi&oacute; en ella uno de sus rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos, la nostalgia, y se transform&oacute; en la creaci&oacute;n de una mitolog&iacute;a personal que ha marcado su obra de manera ininterrumpida. <strong>Las conversaciones entre Am&eacute;lie Nothomb y Laureline Amanieux para el podcast hom&oacute;nimo constituyen el hilo conductor de </strong><em><strong>Jap&oacute;n eterno: </strong></em><strong>un viaje introspectivo al coraz&oacute;n del alma nipona.</strong> A lo largo de la obra, esas conversaciones se entrelazan con las de otros expertos en cultura japonesa, que la enriquecen con su visi&oacute;n y sabidur&iacute;a y nos acompa&ntilde;an por el camino de los kami, el camino del budismo, el camino del guerrero y el camino de la elegancia. Enriquecido con textos, citas e ilustraciones, <em>Jap&oacute;n eterno </em>invita al lector a sumergirse en la magia del pa&iacute;s del que la autora lleva toda la vida enamorada&rdquo;, detallan desde la editorial.
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                Japón eterno. Viaje bajo las flores de un mundo flotante, de Laureline Amanieux y Amélie Nothomb.                            </span>
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        <em><strong>Jap&oacute;n eterno. Viaje bajo las flores de un mundo flotante</strong></em><strong>, de Laureline Amanieux y&nbsp;Am&eacute;lie Nothomb, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. </strong><em><strong>De los potrillos nacen r&iacute;os</strong></em><strong>, de Sof&iacute;a de la Vega.</strong> &ldquo;Una mujer atrapada en un derrumbe dice que una pierna, a veces, se le escapa. El Rat&oacute;n, brujo silvestre de poderes inciertos, insemina perros y mujeres. Un caballo narra su f&aacute;bula y su tragedia. Una monja, con m&aacute;s gracia que vocaci&oacute;n espiritual, se confiesa sin consuelo. Armada de voces y sentido del humor, <strong>Sof&iacute;a de la Vega </strong>narra un territorio, sus imaginarios. <strong>Estos cuentos se mueven entre el mundo animal y el universo humano, entre la religi&oacute;n cat&oacute;lica y las creencias populares; son un cruce entre la ciudad y la monta&ntilde;a.</strong> Hay una ferocidad en su escritura, una sintaxis que se retuerce para alojar lo raro, lo l&iacute;rico, lo sucio y lo tierno. <em>De los potrillos nacen r&iacute;os</em> no es solo un primer libro de cuentos: es una irrupci&oacute;n. Una alegr&iacute;a salvaje&rdquo;, se&ntilde;alan desde Alfaguara sobre este libro de cuentos de la autora argentina.
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                De los potrillos nacen ríos, de Sofía de la Vega.                            </span>
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        <em><strong>De los potrillos nacen r&iacute;os</strong></em><strong>, de Sof&iacute;a de la Vega, sali&oacute; por Alfaguara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>21. </strong><em><strong>La regi&oacute;n de la desemejanza</strong></em><strong>, de Rivka Galchen. </strong>&ldquo;Si hay algo que caracteriza la narrativa de Rivka Galchen es la precisi&oacute;n de sus extravagancias. En los relatos que integran este volumen &mdash;en el que caben fantasmas y viajes en el tiempo, madres e hijas que buscan un lenguaje com&uacute;n, padres ausentes pero encantadores, mujeres que adquieren nuevas partes del cuerpo o pierden sus posesiones&mdash; los personajes se aferran a distintas ilusiones siempre a bordo de una l&oacute;gica hilarante y, a su modo irracional, muy l&uacute;cida y querible. Llena de gui&ntilde;os, citas, juegos y homenajes, <em><strong>La regi&oacute;n de la desemejanza</strong></em><strong> puede pensarse como un ejercicio de conversaci&oacute;n con cuentos can&oacute;nicos de grandes autores. </strong>Es, ante todo, un artefacto narrativo sumamente disfrutable, que presentamos por primera vez al espa&ntilde;ol en la maravillosa traducci&oacute;n de Daniela Bentancur&rdquo;, informaron desde Fiordo sobre esta publicaci&oacute;n de Rivka Galchen, una escritora nacida en Toronto, Canad&aacute;, y criada en los Estados Unidos.
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            <span class="title">
                La región de la desemejanza, de Rivka Galchen.                            </span>
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        <em><strong>La regi&oacute;n de la desemejanza</strong></em><strong>, de Rivka Galchen, sali&oacute; por Fiordo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>22. </strong><em><strong>Amigdalotr&oacute;polis</strong></em><strong>, de B.R.Yeager. </strong>&ldquo;Esta novela tiene un protagonista an&oacute;nimo: /1404er/. Su principal escenario es un foro online de la llamada <em>dark web</em>, en el que todos sus usuarios se esconden tras el mismo alias. Su contenido: el <em>doomscroll</em> compulsivo de im&aacute;genes gore, teor&iacute;as conspirativas, depravaciones sexuales indescriptibles, comentarios xen&oacute;bofos o mis&oacute;ginos y campa&ntilde;as de doxeo.<strong> El g&eacute;nero de este relato podr&iacute;a ser el neurorrealismo, dado que su autor, B.R. Yeager, disecciona con la frialdad de un bistur&iacute; la psiquis de un joven incel de 16 a&ntilde;os alienado en un mundo virtual y nihilista, en el que cualquier perversi&oacute;n est&aacute; permitida.</strong> La am&iacute;gdala cerebral de /1404er/ ya no conecta con sus afectos, su familia, su entorno. Mientras la &lsquo;vida real&rsquo; se desintegra tras la puerta cerrada de su habitaci&oacute;n, su sistema nervioso solo responde a una r&aacute;faga de est&iacute;mulos digitales cada vez m&aacute;s extremos, una pornotop&iacute;a libidinal desprovista de cualquier tipo de moral&rdquo;, adelantaron desde la editorial Caja Negra sobre este lanzamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Amigdalotrópolis, de B.R.Yeager.                            </span>
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        <em><strong>Amigdalotr&oacute;polis</strong></em><strong>, de B.R.Yeager, sali&oacute; por Caja Negra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>23.</strong><em><strong> La familia de las cosas</strong></em><strong>, de Elsa Drucaroff. &ldquo;</strong>Adictiva y filosa, esta colecci&oacute;n de cuentos explora el lazo entre las cosas y el deseo, las relaciones humanas, las decisiones que nos cambian. C<strong>on una mirada sutilmente feminista, contempor&aacute;nea y algo burlona, Elsa Drucaroff narra historias donde los objetos se vuelven protagonistas de lo decisivo. Un libro que interpela y conmociona.</strong> En estos relatos los objetos son hitos en un itinerario por nuestro tiempo, nuestra interioridad, nuestro deseo. Se&ntilde;alan la magia de lo que une a dos seres, ese n&uacute;cleo dif&iacute;cil de entender, de cuidar, de manipular, de reparar. Botellas de vino, perfumes, una comida esmerada son parte de rituales, y se&ntilde;alan la potencia de un encuentro o la imposibilidad de ser un destino para el otro cuando este ya no nos dirige su deseo. El libro es tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n sobre aprendizajes, educaci&oacute;n sentimental, las nuevas formas de filiaci&oacute;n, los nuevos lugares de g&eacute;nero&rdquo;, escribi&oacute; <strong>Eduardo Muslip</strong> sobre esta publicaci&oacute;n, que llega a las librer&iacute;as locales a trav&eacute;s del sello InterZona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Elsa Drucaroff nos sumerge en un universo &iacute;ntimo y vibrante <strong>donde los objetos cotidianos se convierten en testigos silenciosos de relaciones, emociones y pasiones</strong>. Su prosa envolvente y precisa explora los matices del deseo, el amor, la rutina y los v&iacute;nculos familiares, revelando c&oacute;mo lo m&aacute;s trivial &ndash;un paraguas, un libro, una camisa&ndash; puede esconder historias profundas y reveladoras. Con una mirada aguda y sensible, la autora nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de los lazos humanos y la poderosa presencia de las cosas en nuestras vidas&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;, por su parte, <strong>Ana Mar&iacute;a Shua</strong>.
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            <span class="title">
                La familia de las cosas, de Elsa Drucaroff.                            </span>
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        <em><strong>La familia de las cosas,</strong></em><strong> de Elsa Drucaroff, sali&oacute; por InterZona.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>24. </strong><em><strong>Las cruzadas del siglo XXI</strong></em><strong>, de Bernab&eacute; Malacalza. </strong>&ldquo;Aunque nos sintamos felizmente lejos de los conflictos armados de otras latitudes, en Am&eacute;rica Latina se est&aacute; librando una verdadera guerra. S<strong>us campos de batalla son acuerdos comerciales, fondos para obras de infraestructura, gestiones en organismos internacionales, explotaci&oacute;n de recursos naturales, redes sociales y medios de comunicaci&oacute;n.</strong> Los contendientes son Estados Unidos y China. Este libro analiza c&oacute;mo ambas potencias vienen desplegando en nuestros pa&iacute;ses estrategias alentadas por pol&iacute;ticos, diplom&aacute;ticos, tecnomagnates, acad&eacute;micos y activistas que se han convertido en cruzados contempor&aacute;neos embarcados en una batalla que ya no es solo comercial o militar, sino civilizatoria, y que se apoya en parte en teor&iacute;as conspirativas y desinformaci&oacute;n&rdquo;, adelant&oacute; Siglo XXI Editores sobre este ensayo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como muestran estas p&aacute;ginas, los efectos son bien concretos instalaci&oacute;n de puertos, rutas, bases militares y cient&iacute;ficas, tecnolog&iacute;a digital, explotaci&oacute;n minera, acceso o veto al financiamiento de obras pero sus potenciales consecuencias van m&aacute;s all&aacute;. <strong>El verdadero riesgo para Am&eacute;rica Latina es adoptar una mirada de corto plazo y celebrar recursos o soluciones r&aacute;pidas mientras sin que lo advirtamos se van construyendo v&iacute;nculos profundos con una u otra potencia</strong>, que pueden poner en riesgo nuestra capacidad de moldear el futuro&rdquo;, agregaron desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las cruzadas del siglo XXI, de Bernabé Malacalza.                            </span>
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        <em><strong>Las cruzadas del siglo XXI</strong></em><strong>, de Bernab&eacute; Malacalza, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>25. </strong><em><strong>Oasis, vivir para siempre</strong></em><strong>, de Sergio Marchi.</strong> &ldquo;El verano londinense de 1995 fue una locura. Con u&ntilde;as, dientes, guitarras el&eacute;ctricas y declaraciones arrogantes, se libraba la batalla del britpop; desde la de Beatles versus Rolling Stones que no se ve&iacute;a una competencia tan feroz como la que protagonizaron Oasis y Blur. Fue memorable: el Reino Unido hab&iacute;a recobrado su hist&oacute;rica fortaleza rockera. A treinta a&ntilde;os de aquel fen&oacute;meno, <strong>Sergio Marchi explora en detalle el antes, durante y despu&eacute;s de ese momento que hoy resulta fundamental para entender las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de la m&uacute;sica, poniendo el centro en Oasis, el grupo m&aacute;s importante de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cuya carrera se extendi&oacute;, turbulenta, hasta 2009, cuando el enfrentamiento fratricida de los Gallagher se convirti&oacute; en guerra a morir. </strong><em>Vivir para siempre</em> desmenuza, con microscopio y bistur&iacute;, no solo la carrera y la m&uacute;sica de la banda, sino tambi&eacute;n la tensa relaci&oacute;n entre los dos hermanos. Ahora que se concret&oacute; la reconciliaci&oacute;n que todo el mundo quer&iacute;a ver -con una gira internacional que agot&oacute; las entradas en un suspiro y que los trae nuevamente a Buenos Aires-, uno de los mayores atractivos es el reanudado v&iacute;nculo entre Noel (el compositor inteligente, r&aacute;pido y cerebral) y Liam (la voz de oro, el frontman carism&aacute;tico, el bravuc&oacute;n profesional) y la incertidumbre acerca de si podr&aacute;n mantener la paz entre ellos. Aunque las protagonistas del show siguen siendo las canciones: himnos como <em>Wonderwall</em>, <em>Live Forever</em>, <em>Don't Look Back in Anger </em>o <em>Stand by Me</em>, que trascendieron fronteras, generaciones y lenguajes. En estas p&aacute;ginas se intenta dar respuesta a todas las preguntas que, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s de aquellos veranos m&aacute;gicos, rodean a una banda creada lejos de los laboratorios de marketing, forjada en plena calle&rdquo;, se lee en la contratapa de este libro que publica este mes Sudamericana.
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            <span class="title">
                Oasis, vivir para siempre, de Sergio Marchi.                            </span>
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        <em><strong>Oasis, vivir para siempre</strong></em><strong>, de Sergio Marchi, sali&oacute; por Sudamericana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-octubre-laura-ramos-liliana-heker-gotico-sureno-leonardo-padura-antimanual-menopausia_1_12661909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 10:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros de octubre: Laura Ramos, Liliana Heker, gótico sureño, Leonardo Padura y un antimanual sobre menopausia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Laura Ramos,Literatura,Ensayo,Liliana Heker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Ramos, la cronista cool del rock]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/laura-ramos-cronista-cool-rock_132_11726925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/324daf1d-c122-4556-b6a2-edc4a6f18979_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103693.jpg" width="4530" height="2548" alt="Laura Ramos, la cronista cool del rock"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde "Buenos Aires me mata", su columna semanal en el suplemento Sí! de Clarín, impuso una mirada personal -entre la biografía, la crítica y la infidencia- para explorar la cultura subterránea de fines de los años 80.</p></div><p class="article-text">
        <strong>- Tus cr&oacute;nicas generaban embeleso, &iquest;eras consciente del suceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - CERO. Cre&iacute;a que no me le&iacute;a nadie.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En may&uacute;sculas, as&iacute; resalta la escritora y periodista <strong>Laura Ramos</strong> (Ciudad de Buenos Aires, 1960) la sorpresa ante la identificaci&oacute;n y fervor que concit&oacute; en una masa impresionante de lectores su columna <em>Buenos Aires me mata</em> en el <em>Suplemento S&iacute;!</em> del diario <em>Clar&iacute;n</em> all&aacute; a fines de los a&ntilde;os 80. Un &eacute;xito que se vio plasmado en el libro hom&oacute;nimo, editado por Sudamericana en 1993, y llevado al cine en 1997 con direcci&oacute;n de <strong>Beda Docampo Feij&oacute;o</strong> y protagonizado por el espa&ntilde;ol <strong>Imanol Arias</strong> (seg&uacute;n Ramos, &ldquo;super&oacute; a <em>Mujeres amazonas en la luna</em>, considerada la peor pel&iacute;cula de la historia del cine&rdquo;). Sin olvidar el otro altar de la literatura en clave rockera que fue <em>Corazones en llamas</em> (Clar&iacute;n-Aguilar, 1991), escrito a cuatro manos con la periodista <strong>Cynthia Lejbowics</strong>, que lleva once reediciones y m&aacute;s de sesenta mil ejemplares vendidos.
    </p><p class="article-text">
        - <strong>En tu columna </strong><em><strong>Buenos Aires me mata</strong></em><strong> tejiste un cruce entre diversos g&eacute;neros literarios &ndash;biograf&iacute;a, ensayo, reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y autobiograf&iacute;a&ndash; que ahora se ha naturalizado, pero en su momento no era algo tan habitual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que lo que ten&iacute;a claro era que quer&iacute;a investigar una Buenos Aires inexplorada, la ciudad que lat&iacute;a bajo la superficie (&iexcl;post dictadura!) en los s&oacute;tanos, en las trastiendas de los bares, en las periferias de la cultura, en los ba&ntilde;os p&uacute;blicos, en los chismes, en la frivolidad. Quer&iacute;a hacer unos cuadros de costumbres <em>alla</em> <strong>Arlt</strong> que se subordinaran completamente a mi subjetividad, a mi mirada caprichosa, sentimental, que pod&iacute;a incluir bocetos de moda, miradas pol&iacute;ticas, man&iacute;as por el detalle; en suma, ten&iacute;a una necesidad de explorar escenas que me conmovieran, que me sacudieran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;De qu&eacute; modo encaraste ese acercamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Para que tuviera mi impronta ten&iacute;a que imprimirle de alguna manera mi ser, mi pensamiento, ten&iacute;a que construir una lengua. Hasta ese momento yo nunca hab&iacute;a escrito ficci&oacute;n, solo notas period&iacute;sticas m&aacute;s o menos est&aacute;ndar. De modo que me dej&eacute; llevar por mi m&aacute;quina de escribir, que para mi sorpresa empez&oacute; a dejar fluir los tics, los modos, las estructuras sint&aacute;cticas de las traducciones que me hab&iacute;an alimentado desde mi infancia. Porque si bien no era una escritora, era una lectora bestial, una madame <strong>Bovary</strong> incorruptible en cuanto a compromiso con la literatura: porque la literatura era, fue y sigue siendo, para m&iacute;, m&aacute;s grande que la vida. Pero como era una lectora cipaya, no ten&iacute;a incorporada la lengua espa&ntilde;ola original, sino que le&iacute;a traducciones.
    </p><p class="article-text">
        Si le pregunt&aacute;semos a Ramos si en esos inicios de <em>Buenos Aires me mata</em> hab&iacute;a un plan, un prop&oacute;sito. Un horizonte. Una suma de herramientas para componer esa imagen tan fuerte y tan seductora que desprend&iacute;a su figura en la noche, ella negar&aacute; todo. En todo caso, surgir&aacute; que no hab&iacute;a un personaje, sino una deriva benjaminiana que inclu&iacute;a esa pizca detectivesca necesaria para enfrentarse al misterio, a lo insondable.
    </p><p class="article-text">
        - Yo peregrinaba por los bares, s&oacute;tanos y discotecas con mi mejor amiga <strong>Victoria</strong> <strong>Lescano</strong> &ndash;ahora la mejor periodista de moda argentina&ndash; en busca de aventuras, en busca de los animales fant&aacute;sticos de la <strong>Nave</strong> <strong>Jungla</strong>, de las perfo de <strong>Omar</strong> <strong>Chab&aacute;n</strong> en <strong>Cemento</strong>, de los guisos de lentejas y los desfiles linyeras de <strong>Sergio De Loof</strong> en el bar <strong>Bolivia</strong>. Nos dej&aacute;bamos fascinar. &Eacute;ramos dos provincianas en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Y qu&eacute; hab&iacute;a detr&aacute;s de esa exploraci&oacute;n nocturna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Las novelas que le&iacute;a &ndash;de <strong>Thomas Mann</strong>, todas las <strong>Bront&euml;</strong>, casi todo <strong>Balzac</strong>, casi todo <strong>Dickens</strong>, los rusos, la literatura de moda del siglo XX que me transmitieron mis padres, como <strong>Andr&eacute;</strong> <strong>Malraux</strong>, <strong>Roger Martin du Gard</strong>, <strong>Erskine</strong> <strong>Caldwell</strong>, <strong>Romain</strong> <strong>Rolland</strong>, hasta <strong>Jean Valtin</strong>, y la m&iacute;a, como <strong>Jane Austen</strong>, <strong>Louisa May Alcott</strong>, <strong>Stevenson</strong>, <strong>Salgari</strong>&ndash; muchas veces introduc&iacute;an, por ejemplo, el g&eacute;nero epistolar, y yo saqueaba &ndash;al principio de modo inconsciente, luego consciente&ndash; de all&iacute;. <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> estaba m&aacute;s presente en <em>Buenos Aires me mata</em> que los autores cool que reverenciaba el rock como <strong>Allen Ginsberg</strong>, <strong>Kerouac</strong> o <strong>William</strong> <strong>Burroughs</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo constru&iacute;as tus textos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ten&iacute;a claro que el tema &ndash;una presentaci&oacute;n del ignoto grupo <strong>Alphonso S&rsquo;Entrega</strong> en un s&oacute;tano, por ejemplo&ndash; no era tan importante como la forma, la gram&aacute;tica, los giros, el tono de la escritura. Y el d&iacute;a en que me di cuenta de que hab&iacute;a empezado, sin pensar, una frase con un: &ldquo;Amigos m&iacute;os&rdquo; &ndash;el mismo &ldquo;amigos m&iacute;os&rdquo; de una novela de <strong>Thomas</strong> <strong>Mann</strong>&ndash;, entend&iacute; que todas las lecturas de mi infancia estaban tomando cuerpo, que estaba escribiendo sobre el punk como si fuera una novela decimon&oacute;nica y la dej&eacute; desarrollar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Lo ap&oacute;crifo es un tema que siempre te interes&oacute;. &iquest;En cu&aacute;nto de lo que viste y o&iacute;ste meti&oacute; la cola lo ap&oacute;crifo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que lo ap&oacute;crifo me lo inocularon los cursos que tom&eacute; con el megagenial escritor <strong>Luis Chitarroni</strong>, mi maestro, una especie de especialista de lo ap&oacute;crifo. &Eacute;l me introdujo en <strong>Nabokov</strong> y sus falsedades literarias y nunca pude salir del todo de ese mundo. Por lo dem&aacute;s, este chitarronismo calzaba perfecto con el mundo fantasma de mis padres. Como muchos trotskistas de aquella &eacute;poca, ellos viv&iacute;an en departamentos alquilados con garant&iacute;as fantasmas, creaban imprentas fantasmas, editoriales fantasmas, escuelas de periodismo fantasmas. Lo ap&oacute;crifo era su modo de intervenci&oacute;n en el mundo capitalista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo hiciste para dar con joyas donde muchos por ah&iacute; ve&iacute;an basura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Porque &eacute;sa es mi &uacute;nica cualidad, mi mirada extranjera, por haber provenido de un hogar completamente fuera del sistema como era el hogar que nos construy&oacute; mi madre a mi hermano y a m&iacute;. Mi madre (<strong>Faby Carvallo</strong>) &ndash;considerada por los intelectuales uruguayos del a&ntilde;o 40 la inspiraci&oacute;n de la <strong>Maga</strong> cortazariana&ndash; era de una bohemia extrema, adorable y bastante lumpen: nuestra casita de la infancia era una especie de <strong>Woodstock</strong> montado en un kibutz, algo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Yo proven&iacute;a de un mundo interior hecho de lecturas y de una adolescencia que arranc&oacute; con drogas de &eacute;poca y casas de <em>yunkis</em>, y termin&oacute; en un campo donde se refugi&oacute; mi padre de la dictadura militar, donde viv&iacute; sacando agua del pozo y leyendo los mil tomos de <strong>John Galsworthy</strong> con una vela, sin ver a nadie m&aacute;s que a la nueva familia de mi padre y a los dos o tres camaradas que viv&iacute;an en el campo.
    </p><p class="article-text">
        En su presentaci&oacute;n que escribi&oacute; para la revista <em>Anfibia</em>, podemos leer algo al respecto de ese particular clima familiar: &ldquo;Pas&oacute; su infancia en Montevideo, donde fue alimentada, entre otras cosas, con sopa de letras y pur&eacute; artificial. El nombre de guerra de su padre, el inventor del trotskismo de la izquierda nacional, era &lsquo;El Colorado&rsquo;, aunque se llamaba Jorge Abelardo Ramos. Durante el per&iacute;odo en el que su padre se refugi&oacute; en el campo mientras lo buscaba la dictadura militar, ella se gradu&oacute; como calificadora de leche vacuna y ejerci&oacute; el oficio en dos tambos de la provincia de C&oacute;rdoba&rdquo;. Un titular de una entrevista que le hicieron en la revista <em>Noticias</em> en 2018 es elocuente: &ldquo;Entregu&eacute; mi infancia a la revoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te brind&oacute; el universo del rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Me dio la sensaci&oacute;n genial de que cualquier cosa era posible. El rock hab&iacute;a desarmado todas las jerarqu&iacute;as, y para m&iacute;, que me hab&iacute;a pasado la vida como una marginada del sistema, sentir que esos marginados pod&iacute;amos formar parte de algo, construir algo, un mundo propio, de alguna manera impenetrable para la gente del establishment, era un alivio tremendo.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, Ramos se ha encargado de desempolvar ciertos fen&oacute;menos vinculados con el mundo de las mujeres en el siglo XIX. Desde hace unos a&ntilde;os viene descollando alrededor de historias y situaciones que ocurrieron hace mucho y all&aacute; a lo lejos. <em>Infernales: la hermandad Bront&euml; </em>(Taurus, 2018) y <em>Las se&ntilde;oritas </em>(Lumen, 2021) son dos diamantes que brillan en cualquier biblioteca que se precie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;l es tu relaci&oacute;n con el pasado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - En alg&uacute;n sentido no cambi&eacute;. Segu&iacute; investigando en mundos enterrados en s&oacute;tanos (ahora en s&oacute;tanos de bibliotecas). Me convert&iacute; en una especie de historiadora advenediza, o m&aacute;s bien en una detective macabra, una especie de profanadora de cad&aacute;veres de cementerios del siglo XIX. Con ese esp&iacute;ritu escrib&iacute; una biograf&iacute;a de las hermanas <strong>Bront&euml;</strong>, que fue, otra vez, un reencuentro con las lecturas de mi infancia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y despu&eacute;s vino <em>Las se&ntilde;oritas</em>, un libro sobre las maestras de <strong>Sarmiento</strong>. La investigaci&oacute;n hist&oacute;rica que hice para este libro me consumi&oacute; con una sevicia insana, fue una pasi&oacute;n que me devor&oacute;. Y descubr&iacute; la fiebre de encontrar materiales nunca antes tocados por historiadores. Fue muy emocionante saber que esos materiales, a trav&eacute;s de mis manos, de mi libro, se convertir&iacute;an en Historia, en la historia que se leer&iacute;a en las escuelas y en las universidades. En mito.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminados esos dos libros, Ramos se ha dedicado a intentar coser &ndash;&ldquo;con una aguja delicada y con hilos que se cruzan como en esos juegos de cordel&rdquo;, asegurar&aacute;&ndash; a aquella literatura del siglo XIX y de principios del XX que la form&oacute; con los nuevos modos de escritura (<strong>Mar&iacute;a</strong> <strong>Moreno</strong>, <strong>Mar&iacute;a</strong> <strong>Negroni</strong>, <strong>Leila</strong> <strong>Guerriero</strong>, su propia voz). &ldquo;Me encanta ese h&iacute;brido. De hecho mi escritora favorita ya no es <strong>Jane Austen</strong>, que era inglesa y nacida en el siglo XVIII, sino <strong>Sara Gallardo</strong>, argentina y del siglo XX&rdquo;, reconocer&aacute;. Aqu&iacute; y ahora se encuentra investigando los mundos privados de mujeres argentinas del siglo XX para su pr&oacute;ximo libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; qued&oacute; de aquel romance con el mundo del rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y nuestras vidas no son historias de viajes? &iquest;No estamos viajando siempre? A veces el rock se un&iacute;a demasiado a la idea de generaci&oacute;n, y eso de alguna manera lo limitaba. De ning&uacute;n modo quer&iacute;a ver al rock en el linaje del tango, en el sentido que el tango ten&iacute;a para los rockers de los a&ntilde;os 80, como un g&eacute;nero y una cultura de viejos. Cre&iacute;a que hab&iacute;a que seguir los nuevos sonidos, la nueva m&uacute;sica: la m&uacute;sica contempor&aacute;nea, la m&uacute;sica electr&oacute;nica, el nuevo folclore, las experimentaciones que fueran surgiendo. De hecho, la nueva m&uacute;sica fue asimilando al rock y evolucionando con el rock ya incorporado. Si me pregunt&aacute;s si estoy escuchando discos de rock, te puedo decir que prefiero la electr&oacute;nica latinoamericana: <strong>Nicolas Jaar</strong>, <strong>Mauricio</strong> <strong>Rebolledo</strong>, <strong>Ismael</strong> <strong>Pinkler</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuestra pr&oacute;xima invitada: Gloria Guerrero.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/laura-ramos-cronista-cool-rock_132_11726925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura Ramos, la cronista cool del rock]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[rock argentino,Laura Ramos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminismo elegante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/feminismo-elegante_129_8975301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo elegante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre las obsesiones comunes con Laura Ramos, la serie Fleabag, Malena Pichot, la Gala del Met, Kim Kardashian y la posible anulación del derecho al aborto en Estados Unidos escribe Tamara Tenenbaum para también decir que "hay algo enrarecido en nuestra relación irónica con la banalidad; al menos, nos pide una atención realmente muy grande".</p></div><p class="article-text">
        Cuando Laura Ramos public&oacute; <em>Infernales. La hermandad Bront&euml;: Charlotte, Emily, Anne y Branwell </em>empec&eacute; a entender algo sobre nosotras; sobre ella y sobre m&iacute;, que no nos conoc&iacute;amos (ni nos conocemos demasiado al d&iacute;a de hoy), y sobre unas cuantas m&aacute;s, y sobre algo que quer&iacute;a decir sobre otras &eacute;pocas y sobre esta &eacute;poca. No crec&iacute; con las columnas de <em>Buenos Aires me mata</em> pero di con el libro a los doce o trece a&ntilde;os; recuerdo estar en mi cuarto leyendo de madrugada, en un tiempo en que estaba tratando de abandonar mi vida religiosa sin saber si me ir&iacute;a a salir bien, en una edad y una situaci&oacute;n en que lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer tarde a la noche era leer. Recuerdo estar en mi cuarto y pensar que si un genio me conced&iacute;a un solo deseo pedir&iacute;a vivir la vida, la ciudad y el presente que me tocara en suerte con la intensidad con la que parec&iacute;a hacerlo Laura Ramos en el libro; hoy dir&iacute;a &ldquo;la intensidad y la liviandad&rdquo;, porque era eso en el fondo lo que me fascinaba, esa combinaci&oacute;n <strong>entre la intensidad de estar presente en un momento preciso y la liviandad con la que se puede transitar lo que es bello pero no es sagrado</strong>, y eso Ramos lo trae siempre en su estilo, esa ambivalencia. Pero en esa &eacute;poca era chica y era la libertad lo que me llamaba la atenci&oacute;n. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, entonces, me sorprendi&oacute; enterarme de que Laura Ramos estaba tan obsesionada como yo con el siglo XIX y sus mujeres encerradas, las locas encerradas en cuartos escondidos y las cuerdas encerradas en matrimonios burgueses. Leyendo su libro sobre las Bront&euml; entend&iacute; que ella, como yo, hab&iacute;a gozado todas las novelas de Alcott, hasta las m&aacute;s moralistas de todas; entend&iacute; que hab&iacute;a algo en su forma de leer y de vivir que abrazaba por igual la aventura y lo que se conserva, una noche llena de imprevistos y un p&aacute;rrafo entero de descripci&oacute;n de una puntilla. No es que esto nos hiciera particularmente perspicaces o interesantes, ni a ella ni a m&iacute;, estas dos pasiones contradictorias; pero me hizo pensar en la relaci&oacute;n entre una cosa y la otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en esta veta, sin dudas, de feminismo de segunda generaci&oacute;n, el feminismo de revalorizar lo tradicionalmente considerado banal o aburrido, las historias de faldas: <strong>un hambre por leer historias de mujeres, y si las historias de mujeres fueron hasta el siglo XX historias de sumisi&oacute;n, pues de eso tendremos que enamorarnos, y en eso tendremos que encontrar tambi&eacute;n el germen de lo que somos.</strong> Debe ser por eso, tambi&eacute;n, que las historias que me interesan a m&iacute; y a Laura son muchas veces las historias de mujeres solas en &eacute;pocas en las que hab&iacute;a muy pocas maneras decentes de ser sola: a m&iacute;, como a Laura Ramos, me fascinan desde siempre las historias sobre institutrices y maestras, protagonistas de hecho de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/sueno-colonizador-sarmiento-historia-maestras-importo-estados-unidos-tragedias-amores-batalla-pedagogica_1_8077157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las se&ntilde;oritas, el &uacute;ltimo libro de Ramos </a>que reconstruye la historia de las maestras norteamericanas que trajo Sarmiento para armar las escuelas argentinas. Pero ser&iacute;a mentiroso decir que lo &uacute;nico o lo que m&aacute;s nos interesa de esas historias es el coqueteo con la transgresi&oacute;n: nos gustan sus bailes, sus cortes&iacute;as, sus vestidos, sus costumbres. No nos gusta solo lo que corre los bordes de la femineidad; nos gusta, tambi&eacute;n, lo que queda adentro.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pienso que esa combinaci&oacute;n de obsesiones que manejamos Laura y yo desde hace mucho, ella desde hace m&aacute;s que yo de hecho, refleja una relaci&oacute;n un poco ir&oacute;nica con el feminismo que est&aacute; cada vez m&aacute;s extendida. Si alguna vez estuvo de moda ser una feminista solemne, hoy de hecho ya no lo est&aacute;; <em>est&aacute; bien</em> ser feminista y disfrutar de las mieles de la femineidad, o m&aacute;s todav&iacute;a, el dulzor de sus cadenas. Est&aacute; bien ser feminista y embelesarse con los trajes de &eacute;poca que destrozaron los &oacute;rganos vitales de las mujeres que los llevaban; sobre todo a la mujeres de treintis o cuarentis, pienso, pero tambi&eacute;n a algunas de veintis que quieren ser m&aacute;s cancheras que sus contempor&aacute;neas, nos parecer&iacute;a absurdo convertir todo en una protesta; nos parecer&iacute;a, sobre todo, de mal gusto. Recuerdo el que creo que es el primer o el segundo cap&iacute;tulo de <em>Fleabag</em>, cuando ella y su hermana van a un evento feminista y levantan la mano cuando la conferencista pregunta qui&eacute;n cambiar&iacute;a cinco a&ntilde;os de vida por un cuerpo perfecto. Al levantar la mano, Fleabag est&aacute; dici&eacute;ndole a la audiencia: yo soy como ustedes, tampoco soy feminista en serio. Por si no quedara claro, por las dudas, el di&aacute;logo subraya: &ldquo;somos malas feministas&rdquo;. <strong>Malena Pichot</strong>, de hecho, lo tuitea seguido: nadie quiere ser buena feminista. No hay nada canchero, hoy, en ser una buena feminista, exceptuando a ciertos c&iacute;rculos muy espec&iacute;ficos. Parte de la disputa generacional con el activismo juvenil (pero tambi&eacute;n, creo que es interesante, con feministas mucho m&aacute;s grandes) parece radicar en eso; <strong>para muchas de nosotras, la forma elegante de ser feminista es siendo tambi&eacute;n un poco antifeminista</strong>, re&iacute;rse del feminismo y romantizar la &eacute;poca en que no exist&iacute;a o apenas empezaba a existir de un modo en que no creo haber visto hacer a marxistas con el marxismo o a peronistas con el peronismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tiendo a pensar, como el fil&oacute;sofo<strong> Richard Rorty</strong>, que la aproximaci&oacute;n ir&oacute;nica a nuestras propias creencias es una virtud. Sirve para conversar, y sirve para vivir. Y sin embargo, el cortocircuito del fin de semana pasado, cuando la misma noche vi pasar en Twitter las discusiones sobre la gala del Met (un evento tan vidriera de la nada que me angustia hasta a m&iacute;, que puedo pasar y he pasado una ma&ntilde;ana entera leyendo sobre tipos de encaje en internet) y<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/aborto-corte-suprema-estados-unidos-anular-fallo-despenaliza_1_8962036.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la filtraci&oacute;n del voto de Alito que podr&iacute;a revocar el fallo Roe versus Wade en Estados Unidos y acabar de hecho con la legalidad del aborto</a>, me hizo pensar en que hay algo enrarecido en nuestra relaci&oacute;n ir&oacute;nica con la banalidad; al menos, nos pide una atenci&oacute;n realmente muy grande, y finalmente esa no era una mentira de los achupinados de las charlas TED, la atenci&oacute;n es el bien escaso por el que compiten los gigantes de nuestra &eacute;poca. Si Kim Kardashian puede tomar por asalto nuestra conversaci&oacute;n, puede pasar que de pronto sea dif&iacute;cil encontrar o hacer circular buenos textos sobre lo que podr&iacute;a pasar con el aborto en Estados Unidos; me pas&oacute;, al menos, a m&iacute;, en un momento donde parecer&iacute;a que sobra buen contenido sobre cualquier cosa. Puede pasar que se nos vaya el tiempo y el trabajo en la iron&iacute;a elegante, que el miedo a la solemnidad o el aburrimiento lo tape todo.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1521300990552678400?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No tengo ninguna intenci&oacute;n, ning&uacute;n deseo de abandonar mi pasi&oacute;n por la vida y la literatura de las se&ntilde;oritas de otra &eacute;poca, por devorarla desde una perspectiva feminista pero tambi&eacute;n sencillamente devorarla. No son placeres culposos; solo es la punta de un ovillo que me interesa sobre nuestra relaci&oacute;n con el feminismo y con la femineidad como cadena y privilegio, sobre el modo de sostener creencias en estos d&iacute;as, sobre una iron&iacute;a que en realidad es mucho m&aacute;s rica que la iron&iacute;a porque nunca es un sarcasmo que mira las cosas desde afuera, es una iron&iacute;a ante todo neur&oacute;tica, melanc&oacute;lica y retorcida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/feminismo-elegante_129_8975301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feminismo elegante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Laura Ramos,Feminismos,Las señoritas,Tamara Tenenbaum,Kim Kardashian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eugenia Almeida, Martín Kohan y Laura Ramos obtuvieron el Premio de la Crítica de Fundación El Libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/eugenia-almeida-martin-kohan-laura-ramos-obtuvieron-premio-critica-fundacion-libro_1_8957405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13ec3bcc-5993-4903-be83-12837cf2b6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eugenia Almeida, Martín Kohan y Laura Ramos obtuvieron el Premio de la Crítica de Fundación El Libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los libros premiados son Inundación, de Eugenia Almeida, del año 2019-2020; Me acuerdo, de Martín Kohan, de la edición 2020-2021, y Las señoritas, de Laura Ramos, de la edición 2020-2021. La ceremonia de premiación será el próximo sábado 7 de mayo.</p></div><p class="article-text">
        Eugenia Almeida, Mart&iacute;n Kohan y Laura Ramos fueron galardonados con el Premio de la Cr&iacute;tica de la Fundaci&oacute;n El Libro, que destaca al mejor libro argentino de la creaci&oacute;n literaria y re&uacute;ne por primera vez obras de las dos &uacute;ltimas dos ediciones y de la actual, debido a la pandemia de coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los libros premiados son </strong><em><strong>Inundaci&oacute;n</strong></em><strong>, de Eugenia Almeida, del a&ntilde;o 2019-2020; </strong><em><strong>Me acuerdo</strong></em><strong>, de Mart&iacute;n Kohan, de la edici&oacute;n 2020-2021, y </strong><em><strong>Las se&ntilde;oritas</strong></em><strong>, de Laura Ramos, de la edici&oacute;n 2020-2021.</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1520180895235420160?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Almeida</strong> naci&oacute; en C&oacute;rdoba en 1972, en 2005 gan&oacute; el Premio Internacional de Novela Dos Orillas organizado por el Sal&oacute;n del Libro Iberoamericano de Gij&oacute;n (Espa&ntilde;a) por <em>El colectivo</em>, y su novela <em>La pieza del fondo</em>, fue seleccionada como finalista del Premio R&oacute;mulo Gallegos 2011 y public&oacute; en 2015 el libro de poes&iacute;a<em> La boca de la tormenta</em> (Premio Alberto Burnich&oacute;n) y<em> La tensi&oacute;n del umbral</em> (Premio Transfuge a la mejor novela hisp&aacute;nica publicada en Francia).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kohan</strong> naci&oacute; en Buenos Aires en 1967, es docente de Teor&iacute;a Literaria en la Universidad de Buenos Aires y public&oacute; tres libros de ensayo, dos libros de cuentos y seis novelas antes de ganar, en 2007, el Premio Herralde de Novela con <em>Ciencias morales</em>, llevada al cine en 2010. Luego public&oacute; <em>Cuentas pendientes, Bah&iacute;a Blanca, Fuera de lugar</em>, y su ensayo <em>Me acuerdo</em> por el cual fue seleccionado en esta oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Ramos naci&oacute; en Buenos Aires y es autora de <em>Infernales, Buenos Aires me mata, Ciudad Para&iacute;so, Diario &iacute;ntimo de una ni&ntilde;a anticuada</em> y <em>La ni&ntilde;a guerrera</em>, que re&uacute;ne nueve biograf&iacute;as de mujeres feministas.
    </p><p class="article-text">
        El jurado de selecci&oacute;n estuvo presidido por Santiago Kalinowski e integrado por los periodistas, cr&iacute;ticos y escritores Omar Genovese, Rafael Oteri&ntilde;o, Patricio Zunini, Natalia Blanc, Hinde Pomeraniec, M&oacute;nica L&oacute;pez Oc&oacute;n, Patricia Kolesnicov, Julia Saltzmann, Flavia Pittella, Leonor Fleming, Agustina Larrea, Eugenia Zicavo, Graciela Ar&aacute;oz, Danilo Albero, H&eacute;ctor Pav&oacute;n, Hugo Levin, Carlos Aldaz&aacute;bal, Mart&iacute;n Ale, Ana Correa, Enzo Maqueira, Antonio Las Heras y Silvina Friera.
    </p><p class="article-text">
        En ediciones anteriores fueron premiados <em>El hijo jud&iacute;o</em>, de Daniel Guebel; <em>Excesos lectores, ascetismos iconogr&aacute;ficos</em>, de Jos&eacute; Emilio Buruc&uacute;a; <em>Black out</em>, de Mar&iacute;a Moreno; <em>&iquest;Facundo o Martin Fierro?</em> de Carlos Gamerro y<em> Terrenal</em>, de Mauricio Kartun.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ceremonia de premiaci&oacute;n ser&aacute; el pr&oacute;ximo s&aacute;bado 7 de mayo</strong>, a partir de las 20.30, en la sala Domingo Faustino Sarmiento de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/eugenia-almeida-martin-kohan-laura-ramos-obtuvieron-premio-critica-fundacion-libro_1_8957405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2022 14:41:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eugenia Almeida, Martín Kohan y Laura Ramos obtuvieron el Premio de la Crítica de Fundación El Libro]]></media:title>
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