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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ingeniero White]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ingeniero-white/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ingeniero White]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Viajemos hacia lo que no tiene sentido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viajemos-no-sentido_129_11724414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1385fa7-0b6d-47a1-9a4c-0b9aff942f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajemos hacia lo que no tiene sentido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo mejor de estos festivales es que no se sabe bien quién es poeta y quién no, cualquiera puede serlo. 
</p></div><p class="article-text">
        Estoy presenciando una vez m&aacute;s el eterno retorno del fascismo, pero esta vez viene sin mi juventud. Encima, como escribi&oacute; alguna vez Apollinaire en su poema Zona, estoy cansado de este mundo nuevo. No me gusta el mundo virtual. Todo el mundo busca consejos para vivir muchos a&ntilde;os pero no se sabe bien para qu&eacute;. Cada vez siento de manera m&aacute;s precisa que las cosas que me impactan son las que no tienen ning&uacute;n sentido para el hipercapital. Ah&iacute; donde no hay sentido, hay vida. No soporto el culto a la celebridad, el abandono de la vida privada, que las personas ya no quieran tener experiencia. A Jimmy Hendrix ya hoy no le responde nadie.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vengo de pasar unos d&iacute;as en el Festival de Poes&iacute;a de Bah&iacute;a Blanca. Y estoy en &eacute;xtasis, como escribe Viel Temperley en su hermoso poema Crawl. En principio porque es un festival casero, hecho a mano, sin celebridades. Recuerdo un festival donde participaba John Coetzee y que a los que nos hab&iacute;an invitado a una cena con &eacute;l nos hab&iacute;an mandado una serie de reglas de tr&aacute;nsito: no lo mires a los ojos directo, no le preguntes cosas, etc. &iquest;Qu&eacute; es toda esa mierda?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bah&iacute;a Blanca es una ciudad portuaria que no tiene contacto con el mar. O el mar se ha vuelto un proceso anti rom&aacute;ntico, industrial. Donde en los a&ntilde;os sesenta hab&iacute;a playas y cantinas y lupanares, ahora hay un polo petroqu&iacute;mico, una inmensa planta de fertilizante. Lo curioso es que cuando vamos en auto visitando esos lugares parece una zona abandonada de todo vestigio humano. No hay gente que se mueva por estos complejos que arrojan humo y fuego por sus chimeneas. Es el escenario ideal para filmar otra de Mad Max. Me imagino un recital de poes&iacute;a nocturno frente a una de estas petroqu&iacute;micas, como si fuera la tapa de un disco de Pink Floyd.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor de estos festivales hechos a escala humana es que pod&eacute;s conocer a personas muy diferentes y tambi&eacute;n diferentes modos de percibir y escribir poes&iacute;a. Voy a todos los recitales y me fascinan cada uno de los poemas que se leen. No porque me gusten, hago una suspensi&oacute;n del gusto, trato de llevarme algo de cada uno de los que leen. Y el gusto propio es una sombra que se interpone en lo que intentamos conocer. Lo mejor de estos festivales es que no se sabe bien qui&eacute;n es poeta y qui&eacute;n no, cualquiera puede serlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Museo del Puerto de Ingeniero White hay una comida con recital de poes&iacute;a inclu&iacute;do. Pero antes visitamos una usina el&eacute;ctrica que est&aacute; en desuso y que parece el set de filmaci&oacute;n de Stalker, de Tarkovski. Bah&iacute;a Blanca en primavera tiene una gran amplitud t&eacute;rmica, el clima es como el de una mujer que entr&oacute; en la menopausia: de golpe hace calor, de golpe fr&iacute;o, de nuevo calor y sobre todo viento, un viento que si es del norte trae aguas vivas a las playas de Monte Hermoso y cierta sensaci&oacute;n de querer matar a todo el mundo en la ciudad. Pero si la veleta negra gira enloquecida nos vamos al viento sur y hace fr&iacute;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gente del museo de White, los amigos del museo, los que cuidan el lugar y organizan talleres de poes&iacute;a y hacen tortas y que pasaron sus vidas y las de sus padres en esta zona castigada de Bah&iacute;a Blanca, practican la resiliencia a full y el amor propio con una notable potencia. Tener amor propio es tener amor por tu destino. No ser un llor&oacute;n. No ser una v&iacute;ctima. Y cuando hablan de White dicen Guai, destruyendo el ingl&eacute;s. Hay una comida donde tanto los invitados al festival como los y las integrantes del museo nos recitan sus poemas y nos cantan canciones. Adolescentes que versionan poemas de William Carlos Williams y tambi&eacute;n poetas de m&aacute;s de setenta a&ntilde;os que leen poemas sobre objetos que est&aacute;n en desuso &ndash;una mujer lee sobre un descorchador de vino que ya nadie usa&ndash; y produce una profunda emoci&oacute;n. Pienso mientras los escucho que tendr&iacute;an que tener un desfibrilador a mano en este evento porque las oleadas de emoci&oacute;n son muy potentes. Una mujer de unos setenta a&ntilde;os o m&aacute;s &ndash;qui&eacute;n sabe&ndash; toma el micr&oacute;fono y canta canciones c&eacute;lebres con una voz espectacular.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a anterior hab&iacute;amos caminado por el arroyo Napost&aacute;. Ese d&iacute;a costaba avanzar por el viento intenso. Parte de la ciudad a&uacute;n se est&aacute; recuperando del temporal que hizo volar &aacute;rboles y casas hace poco, y que trajo al presidente Javier Milei vestido como un <em>seals </em>a pesar de que ese d&iacute;a hac&iacute;a un calor infernal. Me cuenta un lugare&ntilde;o que en el Napost&aacute; hay un monstruo que sale a veces de noche disfrazado de marinero y que es muy carism&aacute;tico y suele ir a los bares a emborrachar v&iacute;ctimas que despu&eacute;s se lleva al arroyo. Le digo que es una versi&oacute;n sincr&eacute;tica de ciertos relatos antiguos, como el del delf&iacute;n rosa que sale del Amazonas para enamorar gente y llev&aacute;rselo al fondo del r&iacute;o. Se r&iacute;e &ndash;es un hombre con una gorra visera, cincuent&oacute;n, morocho&ndash;&nbsp; y me dice: Pero esto es verdad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado a la noche, Milton L&oacute;pez organiza una gala po&eacute;tica que va al tunt&uacute;n total. Para m&iacute; es el punctum del festival, nadie sabe bien que va a pasar, hay una inminencia de desastre &ndash;de que no haya gui&oacute;n&ndash; y eso libera totalmente a la gente. Si bien hay poetas que recitan poes&iacute;a y Milton los presenta de manera graciosa y l&iacute;rica, no hay un centro en la reuni&oacute;n, todo es importante, lo que se habla en los pasillos, la gente que indaga en la librer&iacute;a, los que fuman en la calle helada, los que vienen porque fueron invitados por invitados, los que pasaban y vieron gente y se sumaron: no hay nadie que no sea indispensable. Esta es la deconstrucci&oacute;n derridiana: hacer ver los engranajes maqu&iacute;nicos del capital, para resistirlos erosion&aacute;ndolos desde la periferia, sin ninguna necesidad de ocupar el centro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; deber&iacute;a ser la vida si uno pudiera vivir en poes&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viajemos-no-sentido_129_11724414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajemos hacia lo que no tiene sentido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bahía Blanca,Poesía,Poesía argentina,Ingeniero White]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras su paso por Mar del Plata, la Fragata Libertad amarró en puerto de Ingeniero White]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paso-mar-plata-fragata-libertad-amarro-puerto-ingeniero-white_1_9983522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a76d9c8-3dca-482f-9161-31ca99451e42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras su paso por Mar del Plata, la Fragata Libertad amarró en puerto de Ingeniero White"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El buque escuela de la Armada Argentina podrá ser visitado en el puerto local hasta el domingo con entrada libre y gratuita, y luego zarpará hacia la base Naval de Puerto Belgrano, lugar en que será sometido a distintos trabajos.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La Fragata Libertad amarr&oacute; hoy en el puerto bonaerense de Ingeniero White</strong>, pr&oacute;ximo a Bah&iacute;a Blanca, luego de haber navegado desde la ciudad de<strong> Mar del Plata, donde fue visitada por m&aacute;s de 90.000 personas y </strong>de cara a su pr&oacute;ximo viaje de instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en el puerto local donde podr&aacute; ser visitado hasta el domingo con entrada libre y gratuita, el buque escuela de la Armada Argentina zarpar&aacute; hacia la base Naval de Puerto Belgrano, lugar en que ser&aacute; sometida a distintos trabajos.
    </p><p class="article-text">
        La nave, con la bandera argentina flameando en el palo mayor y decenas de insignias multicolor, arrib&oacute; con un d&iacute;a soleado y con poco viento y fue recibida por el presidente del Consorcio de Gesti&oacute;n del Puerto, Federico Susbielles, entre otros, como as&iacute; tambi&eacute;n vecinos y familiares de los tripulantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un momento de mucha emoci&oacute;n, de poder recibir a nuestra nave insignia que tiene que ver con nuestra soberan&iacute;a, con el valor de la patria y tambi&eacute;n por el comandante que est&aacute; a cargo que es de nuestra ciudad, por lo que es un doble orgullo&rdquo;, expres&oacute; Susbielles.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el capit&aacute;n de nav&iacute;o, Gonzalo Nieto, quien es el comandante de la nave dijo que &ldquo;no soy yo s&oacute;lo el &uacute;nico tripulante de Bah&iacute;a Blanca, hay muchos y para la Fragata Libertad es un orgullo llegar al puerto porque es muy bien recibida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor parte de la tripulaci&oacute;n es de esta zona, por lo que para nosotros tiene un significado especial y disfrutamos de manera particular arribar a Bah&iacute;a Blanca&rdquo;, sostuvo.
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                    alt="En Mar del Plata fue visitada por más de 90.000 personas."
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            <span class="title">
                En Mar del Plata fue visitada por más de 90.000 personas.                            </span>
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        El marino dijo que &ldquo;zarpamos de Buenos Aires el 6 de febrero en una navegaci&oacute;n tradicional y rutinaria de adiestramiento, luego a Mar del Plata donde estuvimos m&aacute;s de diez d&iacute;as con jornadas de puertas abiertas y como es un buque escuela independientemente del viaje de instrucci&oacute;n cuenta a bordo con cadetes y alumnos de diferentes institutos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El lunes nos movemos hasta Puerto Belgrano para iniciar un per&iacute;odo de mantenimiento anual, tradicional, previo al viaje de instrucci&oacute;n anual que empezar&iacute;a a fines de mayo&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que la Fragata Libertad visit&oacute; el puerto bahiense fue en el a&ntilde;o 2011 y para Nieto &ldquo;es particular, tengo mucha familia ac&aacute;, mis amigos, tiene su significado particular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nieto dijo que el buque cuenta con una tripulaci&oacute;n estable de 215 personas y &ldquo;en esta navegaci&oacute;n superamos los 300, porque adem&aacute;s hubo invitados institucionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los familiares que esperaban a los tripulantes se encontraba con una bandera argentina, Fernando Varese, del barrio de Villa Delfina de Bah&iacute;a Blanca, quien dijo que &ldquo;viene nuestro hijo Gast&oacute;n, que es capit&aacute;n de corbeta, y hace cinco meses que no lo ve&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy muy emocionado, esto es un emblema, es historia&rdquo;, agreg&oacute; el hombre al se&ntilde;alar que &ldquo;es un gran orgullo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Claudia, la madre del cabo primero Gabriel Ferreira, quien es oriundo de Ingeniero White, dijo que &ldquo;esto es muy emocionante, m&aacute;s all&aacute; que tengo un hijo militar, ver este momento&rdquo; en referencia al ingreso del buque escuela donde era acompa&ntilde;ado por la Banda de M&uacute;sica de la Base Naval de Puerto Belgrano.
    </p><p class="article-text">
        En tanto que Antonela Morena, quien es cabo segundo y oriunda de Salta capital, expres&oacute; que &ldquo;es una experiencia &uacute;nica, en estos dos meses estuvimos aprendiendo, adem&aacute;s que es muy bueno subir arriba&rdquo; en referencia al trinquete, que es uno de los palos que cuenta la Fragata Libertad.
    </p><p class="article-text">
        Tras su paso por Puerto Belgrano, la nave insignia de la Armada ser&aacute; alistada con miras al 51&ordm; viaje de instrucci&oacute;n, donde una vez culminado, los cadetes obtienen el grado de guardiamarina, el primer escalaf&oacute;n de la carrera de oficiales de la Armada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Fragata Libertad tiene 104 metros de eslora, 14,3 de manga, una superficie de 2.652 metros cuadrados de velamen, 3.635 toneladas de desplazamiento a carga completa y una altura m&aacute;xima en su palo mayor de 50 metros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nave insignia fue construida por Astilleros y Fabricaciones Navales del Estado (AFNE) en R&iacute;o Santiago, provincia de Buenos Aires, y la entrega del buque a la Armada fue el 28 de mayo de 1963, a&ntilde;o en que realiz&oacute; su primer viaje de instrucci&oacute;n entre el 19 de junio y el 6 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        DA con informaci&oacute;n de T&eacute;lam
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paso-mar-plata-fragata-libertad-amarro-puerto-ingeniero-white_1_9983522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2023 21:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fragata Libertad,Ingeniero White]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primero de Mayo: alguien tiene que contarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mayo-alguien-tiene-contarla_129_8957898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Le pongo todo y la pruebo a lo &uacute;ltimo cuando est&aacute; casi lista, porque si no me chupo un pan adentro.&rdquo; Herminio Onorato dice la receta de la salsa para estos mostacholes con pescado que comemos en el patio de la casa de Rubado 3250 de Ingeniero White, frente a un fuego hecho sobre el piso. Desde la casa se ve una mole, los silos de la empresa maltera Boortmalt y tambi&eacute;n, detr&aacute;s de la bandera argentina que marca una de las dos entradas al puerto, la llama que desde una torre quema Profertil, la planta de urea y amon&iacute;aco m&aacute;s grande del pa&iacute;s. Atr&aacute;s siguen Dow, Proyecto Mega. Mitad en joda mitad en serio, Herminio dice pertenecer al partido del &ldquo;nadie me regal&oacute; nada&rdquo;. Y and&aacute; a contradecirlo. Naci&oacute; y vivi&oacute; toda la vida en Ingeniero White, esa ciudad puerto.&nbsp;&ldquo;Alguien tiene que contarla&rdquo;, dice en un momento Herminio. Veremos de qu&eacute; se trata.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la casa de su t&iacute;a Carmela, que me alquil&oacute; una habitaci&oacute;n al fondo por unos d&iacute;as. Herminio trajo le&ntilde;a cortada de un ficus demasiado h&uacute;medo y tuvo que estarle un rato encima para que agarrara. Sigue la receta: &ldquo;Frit&aacute;s la cebolla con el morr&oacute;n y cuando ya est&aacute; todo medio doradito le ech&aacute;s un caldo adentro cortado con el cuchillo y despu&eacute;s le met&eacute;s la salsa&rdquo;. Cocinada siempre a fuego lento, la salsa lleva &ldquo;piment&oacute;n, adobo para pizza, un poquito de or&eacute;gano, perejil y ajo deshidratado. Algunos le echan un poquito de vino. Cuando ya hirvi&oacute; y calcul&aacute;s que la salsa est&aacute; casi lista le ech&aacute;s los pescados, porque los pescados en diez minutos est&aacute;n listos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre la comida y el vino en una noche a&uacute;n c&aacute;lida para el fr&iacute;o que promete el oto&ntilde;o, Herminio reconstruy&oacute; el relato de la muerte de su pap&aacute;. Pero antes de eso, le ped&iacute; que construyera el camino de ese plato hasta nosotros. B&aacute;sicamente los camarones, los langostinos y la pescadilla que indistintamente flotaba entre la salsa espesa y rojiza. Cada cosa tiene su camino y no viene sola.&nbsp;<strong>En el d&iacute;a de los trabajadores, lo que comemos, &iquest;de d&oacute;nde viene, c&oacute;mo y por las manos de qui&eacute;nes llega a nosotros?</strong>
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                De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que salen a diario para pescar camarones y langostinos.                            </span>
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        <strong>Pescar con red</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ingeniero White, en el partido bonaerense de Bah&iacute;a Blanca, es otra aduana de nacionalidades con las que se hizo la Argentina. Con los que se quedaron&nbsp;en el pueblo en el que se bajaron&nbsp;y una argentinidad con vista al mar: su largo relato de fiesta, cantinas, asociaciones y logias, huelgas y comicios, prostituci&oacute;n y amor. De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que quedan de la pesca artesanal y salen a diario de &ldquo;Puerto Piojo&rdquo; para pescar camarones y langostinos. Justo esa misma ma&ntilde;ana vimos salir hasta ah&iacute; nom&aacute;s del muelle, a escasos cien metros del puerto, donde ten&iacute;an puestas las redes. Junto a Herminio, otro&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/pescadores-viaje-pasado-pais-parece-futuro_129_8532792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viejo pescador</a>, Enrique Russo, nos llev&oacute; a acompa&ntilde;ar la pesca desde su lancha n&aacute;utica. <strong>Est&aacute;bamos como las gaviotas: fisgoneando la tarea de la pesca artesanal desde un costado.</strong> Luc&iacute;a Bianco, directora del Museo del Puerto, llev&oacute; una c&aacute;mara para registrar ese momento. La historia dice que los primeros ponceses que llegaron a White fueron los que trajeron esa pr&aacute;ctica de la pesca con red. Y despu&eacute;s la fueron perfeccionando. &ldquo;Pero antes -dice Herminio- toda la vida se hizo as&iacute;, con anclas de fondeo.&rdquo;
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            <span class="title">
                Ingeniero White, en el partido bonaerense de Bahía Blanca, es otra aduana de nacionalidades con las que se hizo la Argentina.                            </span>
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        La red es como una bolsa con dos manijas. En la descripci&oacute;n de Herminio: &ldquo;Es una bolsa pero abajo tiene una parte que es como un culito que ellos abren y ten&eacute;s un cabo que va derechito desde el medio de la red hasta atr&aacute;s; y entonces eso es lo que estaban levantando los muchachos: se levanta ese culito de bolsa y van sacando el pescado&rdquo;. La red queda por lo menos seis horas en el agua porque esas seis horas, dicen, va la correntada para un lado, y luego va seis para el otro. Todo es un aproximado. Al final sacaban, entre tres, el culito de red lleno de pescado, lo escurr&iacute;an en la misma red, lo met&iacute;an en unos cajones negros de pl&aacute;stico, despu&eacute;s descartaban con unas &ldquo;zarandas&rdquo; lo chiquito -como las sardinitas que caen de las mallas de la red para que quede el camar&oacute;n y el langostino-, y de ah&iacute; arriba de la lancha lo cocinaban sobre una gran olla al fuego de una garrafa. &ldquo;Lo hierven en la olla unos ocho minutos porque al pescado lo llev&aacute;s cocido. Y ah&iacute; cuando se cocin&oacute; lo hund&iacute;s de nuevo en el agua para que se enfr&iacute;e.&rdquo; De ah&iacute;, el destino, al caj&oacute;n negro que se vender&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Cuando vuelven con la lancha con todos los cajones, &iquest;d&oacute;nde van esos cajones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Llam&aacute;s a la camioneta al frigor&iacute;fico y vienen a retir&aacute;rtelo. Lo llevan, lo pesan y despu&eacute;s te pagan por d&iacute;a, por semana o por mes, si vos quer&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y estos muchachos trabajan por su cuenta o son empleados del due&ntilde;o de una lancha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Los que vimos al principio, uno era el due&ntilde;o. Los otros eran empleados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Me contabas que el accidente de tu pap&aacute; pas&oacute; a dos horas de lancha de ac&aacute;, pero hoy vimos que estos pescadores ponen las redes casi en frente del puerto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El pescado es una loter&iacute;a. Ahora estaban pescando en Galv&aacute;n (una&nbsp;de las terminales cerealeras m&aacute;s antiguas de Ingeniero White) y en Galv&aacute;n dicen que ya se achic&oacute; el pescado y que viene de otra calidad. Entonces ten&eacute;s que esperar, por lo menos, tres o cuatro lunas. Porque hoy el pescado, esta semana, est&aacute; as&iacute;. La semana que viene est&aacute; as&iacute; y la otra semana est&aacute; as&iacute;. Crece luna en luna del pescado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Luna a luna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Cada cosa tiene su naturaleza, cada pescado, cada animal. Bueno, el pescado tiene el crecimiento as&iacute;. Es la naturaleza misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se herv&iacute;a antes el pescado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca que vinieron los ponceses de all&aacute;, de Italia, lo hac&iacute;an a le&ntilde;a, arriba de la costa. Met&iacute;an un tacho lleno de agua y le mandaban le&ntilde;a. Despu&eacute;s se implement&oacute;, cuando vino el kerosene, unos mecheros con ida y vuelta, con el estilo espiral. Le dabas bomba con un tanque redondo como si fuera una c&aacute;mara de bicicleta, y abr&iacute;as la canillita y sal&iacute;a el kerosene con mucha presi&oacute;n. Entonces el keronese pasaba al mechero y era como si fuera un soplete.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tu viejo muri&oacute; en el 89 y ten&iacute;a 51 a&ntilde;os, o sea que naci&oacute; a fines de los a&ntilde;os 30. &iquest;&Eacute;l vino despu&eacute;s de la guerra, no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Despu&eacute;s de la guerra me parece. Mi abuela tuvo cuatro criaturas: mi t&iacute;a, mi t&iacute;o Vicente, mi t&iacute;o Antonio y mi viejo. El marido de ella (mi abuelo) s&iacute; muri&oacute; en la guerra. Nunca encontraron el cuerpo. Y resulta que hab&iacute;a una mujer en Ponza, que era una gitana, que ten&iacute;a amor por mi abuelo. Y le dijo a mi abuela que la maldec&iacute;a toda la vida. Le dijo &ldquo;Vos vas a ver morir a tu marido, a todos tus hijos y despu&eacute;s te vas a morir, &eacute;se es el sufrimiento que vas a tener en la vida&rdquo;. Y as&iacute; fue: vio morir a todos los hijos, al marido no lo encontraron nunca m&aacute;s. Y a lo &uacute;ltimo muri&oacute; ella sola a los 90 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Chupate esa mandarina&hellip; esa gitana se la dijo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El que muri&oacute; primero de sus hijos fue mi t&iacute;o Vicente, a los treinta y pico. Y el &uacute;ltimo que muri&oacute; fue mi viejo. Que mi abuela fue a ver el cuerpo all&aacute; en el muelle. Los vio morir a todos. Y ella qued&oacute; como diez a&ntilde;os m&aacute;s,&nbsp;sola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo estaba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Entera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Uno la tiene que contar&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Silverio Onorato, padre de Herminio, era un italiano cl&aacute;sico, y como miles de whitenses: venido de la isla de Ponza.&nbsp;<strong>Ten&iacute;a el destino encima: llevaba el mismo nombre que el santo de los pescadores.</strong>&nbsp;De hecho, la fiesta de San Silverio se hace todos los noviembres en White. Antes se hac&iacute;a en junio, pero fue necesario cambiar la fecha para mejorar las condiciones para muchos mayores y porfiados que segu&iacute;an yendo a la procesi&oacute;n y se cagaban de fr&iacute;o. Pero Silverio Onorato muri&oacute; una triste tarde de febrero de 1989. &ldquo;Te cuento las cosas como fueron&rdquo;, me dice Herminio y como fueron es tambi&eacute;n c&oacute;mo las cuenta: el tono, los detalles, la tanada. Fondo, forma, u&ntilde;a y mugre. <strong>Tanta informaci&oacute;n en ese&nbsp;</strong><em><strong>c&oacute;mo</strong></em><strong>, una part&iacute;cula de una historia gigante. Herminio y su propio santo ahogado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo fueron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, hac&iacute;a tres o cuatro d&iacute;as que no pod&iacute;amos salir a pescar. La lancha, llamada &ldquo;Sacrificio&rdquo;, era nueva y, cada vez que lleg&aacute;bamos al muelle, la Prefectura estaba anunciando un temporal. Nos dec&iacute;an que no sali&eacute;ramos, pero las lanchas sal&iacute;an y no hab&iacute;a ning&uacute;n temporal. Y ese d&iacute;a dijo mi viejo &ldquo;ya estamos listos para salir&rdquo;. Ya hab&iacute;amos sacado la red, hab&iacute;amos dejado la canoa con los materiales fondeada arriba de las anclas. Cuando mi viejo nos pas&oacute; a buscar con la lanchita, vimos que le va a dar marcha atr&aacute;s para tomar envi&oacute;n y que nosotros subamos y dice &ldquo;no tengo marcha atr&aacute;s&rdquo;. Dio la vuelta y nos agarr&oacute; a la pasada. Pero le dio la vuelta y dijo &ldquo;no tengo marcha adelante&rdquo;. Y dijo &ldquo;perdimos la h&eacute;lice&rdquo;. Era todo nuevo el barco. Mismo el vientito, est&aacute;bamos a 30 metros de la costa, el agua me llegaba hasta la cabeza. Le dije &ldquo;par&aacute;&rdquo;. Me agarr&eacute;, me tir&eacute; de la canoa con mis hermanos y fuimos hasta la costa. Toqu&eacute; abajo y la h&eacute;lice estaba. Se hab&iacute;a desprendido de adentro. Cuando empez&oacute; a crecer la marea los otros ya casi estaban en el puerto, nosotros est&aacute;bamos a una hora y media de distancia. Y se empez&oacute; a levantar el viento. &ldquo;Vamos a reparo&rdquo;, dijo mi viejo. Nos fuimos a la otra costa. Ten&iacute;amos a cuarenta metros la costa. Y le dije a mi cu&ntilde;ado &ldquo;mir&aacute; qu&eacute; torment&oacute;n viene del otro lado, del oeste&rdquo;. &ldquo;No, eso no es un torment&oacute;n, es un tornado&rdquo;, me dijo carg&aacute;ndome porque &eacute;l sabe mucho de eso. Y le dije &ldquo;&iquest;en serio?&rdquo;. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, me dijo. Y por ah&iacute; mi viejo vio que se ven&iacute;a, se ven&iacute;a, y dijo &ldquo;preparen el ancla, vamos a picar el ancla, vamos a fondear&rdquo;. Entonces el bote, con el clavo tirante, se meti&oacute; al viento que viene y &eacute;l con la marcha de adelante mantuvo y el ancla ayud&oacute; a que el bote se mantenga derecho. Y vino el viento de ah&iacute;, pero vino del sur tambi&eacute;n, hizo un remolino: nos levant&oacute; en el aire y no nos dio tiempo a nada. Ni siquiera a fondear. Y cuando nos quisimos acordar est&aacute;bamos patas para arriba en el agua, pero fue una cosa que dur&oacute; cinco minutos. Para m&iacute;, mi viejo se hab&iacute;a golpeado y qued&oacute; adentro de la cabina. Despu&eacute;s &iacute;bamos nadando, pero el viento no nos llevaba a la costa. Nos llevaba de la costa que hab&iacute;amos salido al principio, de esa costa, y nos llev&oacute;, nos llev&oacute;. Yo no daba m&aacute;s. Primero, estaba con las botas largas, el equipo de agua puesto. Iba a caballito de mi cu&ntilde;ado. A &eacute;l hac&iacute;a poquito lo hab&iacute;an operado de la pierna. Mi hermano Marcelo sali&oacute; adelante y se perdi&oacute;. Y yo iba a caballito de mi cu&ntilde;ado hasta que dije &ldquo;no, nos vamos a hundir los dos, segu&iacute; vos adelante, uno la tiene que contar&rdquo;. Y ya se me empez&oacute; a entumecer el cuerpo. Era febrero, eran d&iacute;as lindos.
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                De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que quedan de la pesca artesanal y salen a diario de “Puerto Piojo” para pescar camarones y langostinos.                            </span>
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        <strong>-&ldquo;Segu&iacute; vos que alguien tiene que contarla&rdquo;, le dijiste. Estabas duro, acalambrado, y le dijiste a tu cu&ntilde;ado que siguiera &eacute;l. No s&eacute; cu&aacute;ntas decisiones as&iacute; uno toma en la vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Y mi cu&ntilde;ado lleg&oacute; hasta arriba de unas anclas, donde estaban otras canoas fondeadas, las desat&oacute;, arm&oacute; los remos y salv&oacute; a mi hermano Marcelo. Se subieron a la canoa los dos. Yo segu&iacute; navegando mar adentro pero con los dos brazos acalambrados y las piernas que no las sent&iacute;a m&aacute;s. Ve&iacute;a los corchos de las anclas que est&aacute;n en el agua, quer&iacute;a desatar uno para aguantarme porque ya sent&iacute;a que me iba, pero no ten&iacute;a fuerza, los acariciaba de la impotencia, hasta que&hellip; justito toco y siento algo. Hab&iacute;a quedado arriba de una monta&ntilde;a de barro y hab&iacute;a ido empujado a la costa, donde estaba la canoa. Me quedo ah&iacute; arriba, acalambrado, no me pod&iacute;a ni mover. Y por ah&iacute; veo que ven&iacute;a gente corriendo, eran las 4 y media de la tarde. Eran mi cu&ntilde;ado y mi hermano. Me ven&iacute;an a buscar. Hab&iacute;an parado la canoa adentro de un ranchito y me dijeron: &ldquo;Parece que perdimos a pap&aacute;&rdquo;. Nos juntamos los tres ah&iacute;, lo buscamos y ya sab&iacute;amos de una lancha que hab&iacute;a ido adentro de un riacho a resguardarse de la tormenta. Pero esa lancha era ilegal, no hab&iacute;a dado salida a Prefectura, a ning&uacute;n lado. Le cab&iacute;a una multa, todo, pero los locos nos agarraron cuando les dijimos que nos fuimos a pique. Y empezaron a armar un reflector, anduvimos reflectoreando por toda el agua de la r&iacute;a, y nada. Cualquier cosa que ve&iacute;amos la alumbr&aacute;bamos. Pod&iacute;a ser el viejo, aunque est&eacute; muerto, pero al menos recuper&aacute;bamos el cuerpo. No encontramos nada. Y nos vinimos al puerto. Mi hermano Claudio hab&iacute;a estado llam&aacute;ndome porque &eacute;l estaba en el Pascual, otra lancha. Estaba ah&iacute; nom&aacute;s, cerquita nuestro. Nos llamaban por radio pero nosotros ya est&aacute;bamos en el agua. Y ellos se fueron todos para tierra y cuando&nbsp;llegamos a tierra con la lancha esa, los milicos de Prefectura se lo llevaron a mi hermano Marcelo para afuera otra vez. Con tanta mala suerte que se quedaron sin combustible justito en el &aacute;rea donde est&aacute;bamos nosotros. No hab&iacute;an llevado comida, nada. Se lo llevaron a mi hermano todo as&iacute; mojado como estaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo siguieron buscando a tu viejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ten&iacute;amos un amigo que ten&iacute;a avioneta. Hicimos unos vuelos pero no vimos nada. Despu&eacute;s me fui con una lancha chiquita como la m&iacute;a a recorrer y, cada vez que la lancha se mov&iacute;a, ya me daba ese v&eacute;rtigo, viste. Y al otro d&iacute;a nos vinimos para tierra y fuimos con mi prima a ver una curandera. A veces es creer o reventar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Una curandera de White?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No. De la zona. Una amiga que nosotros visit&aacute;bamos. Y me dijo: &ldquo;Herminio, tal d&iacute;a lo van a encontrar&rdquo;. Justo ese d&iacute;a lo encontramos. &ldquo;Lo va a encontrar en una lancha que tiene dibujado un santo&rdquo;. Y tal cual, fue &ldquo;La Nueva Luc&iacute;a&rdquo; que ten&iacute;a dibujado a San Silverio. &ldquo;Va a estar en una gran mancha de aceite y las gaviotas lo van a estar velando. Tiene un golpe en la espalda y otro en la cabeza&rdquo;. Y as&iacute; efectivamente fue. &ldquo;Y despu&eacute;s una gran lancha blanca con dos anclas cruzadas lo van a traer a tierra&rdquo;. Y fue la de la Prefectura. Pero los milicos lo quer&iacute;an agarrar con el bichero, con el gancho que us&aacute;s para arrimar las cosas. Y con eso romp&eacute;s todo el cuerpo. Y el Gordo due&ntilde;o de La Luc&iacute;a los mand&oacute; a los marineros a que le pasaran un pechal por abajo. El pechal es el culo de bolsa ese que ten&iacute;an, doble. Lo pasaron por debajo del cuerpo y lo levantaron entre cuatro personas y lo metieron sin hacerle da&ntilde;o al cuerpo. Despu&eacute;s hubo otro problema. Cuando llevamos el cuerpo a tierra, que estaba toda la gente ah&iacute;, dijeron &ldquo;hay que llevarlo a la morgue y hacerle la autopsia&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; autopsia le vas a hacer?&rdquo;, le digo al milico. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te pens&aacute;s que mat&eacute; a mi viejo? Est&aacute;s loco vos&rdquo;, le dije. Me pele&eacute; con todos los milicos. Y no s&eacute; si se la habr&aacute;n hecho o no. Lo dejamos ah&iacute; en la morgue y fui directamente a la casa velatoria y listo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con la lancha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Con mi hermano la reflotamos. Estuvimos laburando como tres o cuatro meses m&aacute;s pero ten&iacute;a muchos problemas con la gente, para laburar, me cagaban porque yo no sal&iacute;a ya a pescar. Agarraban m&aacute;s pescados de lo debido. Por ah&iacute; la lancha era para 50 cajones y le met&iacute;an 100.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- O sea despu&eacute;s de lo de tu pap&aacute; la segu&iacute;an usando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Decid&iacute; pararla. Y se la donamos al Museo del Puerto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tu viejo Silverio como el santo y vos cre&eacute;s en el Santo, &iquest;te enojaste cuando pas&oacute; la tragedia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No. Son cosas que pasan. Y toda la vida van a pasar. Despu&eacute;s murieron muchos amigos ac&aacute; que ni siquiera se pudieron encontrar los cuerpos. Vos sab&eacute;s desde el momento que pis&aacute;s el agua lo que te puede pasar. Mi hermano Claudio se hundi&oacute; dos veces. Un d&iacute;a con 600 cajones de pescado. Se salvaron de pedo. El pescador sabe cuando sale pero no sabe cuando vuelve. Siempre fue as&iacute;. El asunto es que no le ten&eacute;s que tener miedo, y yo le tengo miedo a veces, eh. Y es il&oacute;gico que yo diga esto con cuarenta y pico de a&ntilde;os que tengo de pescador, pero antes los temporales eran una cosa divina para m&iacute;. Y ahora cuando veo que se mueve un poquitito el agua me quiero ir a la mierda. Y ya pasaron m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Pero le tengo respeto al agua, que es lo que se le tiene que tener.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2022 03:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primero de Mayo: alguien tiene que contarla]]></media:title>
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