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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ilustrativo caso de la esposa y “primera autora” que no ha recibido el premio Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ilustrativo-caso-esposa-primera-autora-no-recibido-premio-nobel_1_11717550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/188c4ff0-65e0-443f-958e-5e08e5c19795_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ilustrativo caso de la esposa y “primera autora” que no ha recibido el premio Nobel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rosalind Lee fue coautora del trabajo de 1993 sobre microARN por el que su marido ha sido reconocido este lunes con el Nobel de Medicina, lo que ha despertado de nuevo las críticas por sexismo a la Real Academia Sueca: ¿están justificadas?</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Una mujer gana el Nobel de Física cada 55 años: cronología de unos premios que el 92% de las veces son para hombres
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Felicitaciones a nuestro <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/premio-nobel-medicina-2024-descubridores-microarn-papel_1_11712166.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Nobel de Medicina 2024</a>, <strong>Victor Ambros</strong>. Esta ma&ntilde;ana celebr&oacute; la noticia de su premio junto a su colega y esposa <strong>Rosalind Lee</strong>, quien tambi&eacute;n fue la primera autora del art&iacute;culo <em>Cell</em> de 1993 citado por el Comit&eacute; Nobel&rdquo;. Estas dos breves frases, acompa&ntilde;adas de una foto de la pareja, fueron publicadas el pasado lunes a mediod&iacute;a <a href="https://x.com/nobelprize/status/1843252351152390392" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la red social X</a> por la organizaci&oacute;n de los premios Nobel (<a href="https://x.com/NobelPrize" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@NobelPrize</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces se ha producido<strong> un aluvi&oacute;n de cr&iacute;ticas por sexismo a la academia sueca, que tiene un </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/tercera-fisica-historia-premio-nobel_1_1908034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>amplio historial de injusticias</strong></a><strong> respecto a las mujeres cient&iacute;ficas, a las que ha dejado y sigue dejando sistem&aacute;ticamente fuera del foco</strong>. &ldquo;Si Rosalind fue la primera autora de dicho art&iacute;culo, &iquest;quiz&aacute;s tambi&eacute;n deber&iacute;a ser una de las premiadas?&rdquo;, se pregunta alguno de los investigadores a los que este mensaje de la academia les ha parecido &ldquo;<a href="https://x.com/NeuroEndoAWF/status/1843344797043654788" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">machista y desalentador</a>&rdquo;. &ldquo;Ella es autora de todos sus trabajos&rdquo;, subraya <a href="https://x.com/T_Fiolet/status/1843547581697405415" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro de los mensajes</a>. &ldquo;Suena como <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevos-datos-papel-rosalind-franklin-victima-codescubridora-doble-helice-adn_1_10145938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la historia de Rosalind Franklin</a>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Indignaci&oacute;n por el motivo &ldquo;equivocado&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Algunos de los cient&iacute;ficos consultados por <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> coinciden en que el tuit es inoportuno y sexista y que las cr&iacute;ticas al machismo de los Nobel est&aacute;n justificadas, aunque en este caso se producen por el motivo <em>equivocado</em>. Porque el hecho de ser &ldquo;primera autora&rdquo; no significa lo mismo en todos los campos de la ciencia ni es lo que se puede interpretar desde fuera de este mundillo. &ldquo;En Biomedicina, el &uacute;ltimo autor suele ser el senior, el que ha tenido la idea en grande y el primer autor es el que hace el experimento y ha hecho el trabajo material&rdquo;, explica <a href="https://scholar.google.es/citations?user=TlrafsUAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rodr&iacute;guez Heras</a>, especialista en microARN de la Universidad de Granada (UGR). El Nobel se suele dar a quien ha tenido la idea y ha dirigido a la gente para demostrarla, subraya, pero este caso tambi&eacute;n refleja una situaci&oacute;n que se repite y sigue pasando: las mujeres son las que trabajan en el laboratorio y &eacute;l dirige el grupo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1843252351152390392?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.carrerasresearch.org/es/directorio/sonia-guil-152" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&ograve;nia Guil</a>, l&iacute;der del Grupo de Regulaci&oacute;n del ARN y Cromatina del Instituto de Investigaci&oacute;n contra la Leucemia Josep Carreras, la pol&eacute;mica, tal y como se plantea, no tiene fundamento. &ldquo;Ambros era el que lideraba el grupo de investigaci&oacute;n en el art&iacute;culo del 93&rdquo;, asegura. &ldquo;Hasta donde yo s&eacute;, no hay duda sobre su papel principal en la investigaci&oacute;n de ese a&ntilde;o y posteriores y por tanto sobre el merecido premio&rdquo;. &ldquo;Esto no quita &mdash;matiza&mdash;, que en otros casos se haya podido despreciar o no valorar como se merec&iacute;a el papel de las mujeres, pero no me parece que sea este sea el caso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Un premio para m&aacute;s de dos?</h2><p class="article-text">
        Otros especialistas expresan serias dudas sobre la oportunidad desaprovechada de reconocer a Rosalind Lee, que est&aacute; como coautora en todos los trabajos relevantes de la carrera de Victor Ambros, el &uacute;nico de la pareja que ha sido reconocido. De hecho, <a href="https://dartmed.dartmouth.edu/spring03/html/vs_geneticists.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ambos compartieron alg&uacute;n premio anterior</a> con el mismo nivel de reconocimiento. El trabajo de Rosalind Lee, junto a la investigadora postdoctoral Rhonda Feinbaum &mdash;que aparece en el famoso trabajo de 1993&mdash; fue esencial para generar las cepas de <em>C. elegans</em> que sirvieron para estudiar el microARN en el laboratorio y caracterizar su funci&oacute;n, m&eacute;rito suficiente para haber recibido el Nobel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha habido muchas personas as&iacute; en mi carrera, incluida mi esposa, Rosalind Lee, que trabaja en mi laboratorio y ha contribuido enormemente a mi &eacute;xito&rdquo;, reconoci&oacute; el propio Ambros <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3653358/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a>. &ldquo;Ella y una postdoctorada en mi laboratorio, Rhonda Feinbaum, fueron quienes clonaron y caracterizaron el primer microARN, <em>lin-4</em>, mientras yo estaba en Dartmouth&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mujeres fuera de la foto</h2><p class="article-text">
        Para algunos, son claras las reminiscencias con el caso de Rosalind Franklin, que fue <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevos-datos-papel-rosalind-franklin-victima-codescubridora-doble-helice-adn_1_10145938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eclipsada por Watson y Crick </a>a pesar de que su trabajo fue esencial para el descubrimiento de la estructura del ADN. &ldquo;El planteamiento de la pol&eacute;mica, apelando a su condici&oacute;n de &lsquo;primera autora&rsquo;, no tiene sentido, pero viendo la aportaci&oacute;n que hizo Rosalind Lee, tiene toda la pinta de que esta mujer podr&iacute;a haber compartido el Nobel&rdquo;, asegura <a href="https://scientia.eus/team/cesar-tome-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;sar Tom&eacute;</a>, especialista en historia de la ciencia y coordinador del <a href="https://culturacientifica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuaderno de Cultura Cient&iacute;fica</a> de la UPV/EHU. &ldquo;La academia deber&iacute;a justificar por qu&eacute; a esta se&ntilde;ora no se la premia, pero no porque sea &rdquo;primera autora&ldquo; del <em>paper</em>, sino porque parece que contribuy&oacute; significativamente a los hallazgos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La academia debería justificar por qué a esta señora no se la premia, pero no porque sea “primera autora” del paper, sino porque parece que contribuyó significativamente a los hallazgos

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Tomé </span>
                                        <span>—</span> Coordinador del Cuaderno de Cultura Científica de la UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si el premio se otorga por el art&iacute;culo de <em>Cell</em> de 1993 que citan, tendr&iacute;an que ser premiados con el Nobel los tres autores, no solo Ambros y Lee, sino tambi&eacute;n la tercera firmante&rdquo;, sostiene&nbsp;<a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Gemma_Marfany_Nadal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Gemma Marfany</span></a>, catedr&aacute;tica de Gen&eacute;tica de la Universidad de Barcelona (UB). Pero esto raramente sucede, reconoce, aunque existen precedentes en los que se reconoce al jefe y su estudiante de doctorado, como sucedi&oacute; con <a href="https://mujeresconciencia.com/2017/04/25/elizabeth-blackburn-carol-greider-la-excelente-colaboracion-dos-biologas-merecio-nobel-2009/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Elizabeth Blackburn y Carol Greider en 2009</span></a>. Aunque habr&iacute;a que saber con precisi&oacute;n cu&aacute;nto particip&oacute; Lee en los descubrimientos antes de calificar la decisi&oacute;n de los Nobel de machista, defiende Marfany, &ldquo;teniendo en cuenta que en todos los trabajos destacados de &eacute;l, ella tambi&eacute;n est&aacute;, me parece que es m&aacute;s injusto su olvido, porque todo lo bueno que Ambros ha aportado en el campo tambi&eacute;n es por ella&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El <em>d&iacute;a de la marmota</em> machista</h2><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Marta_Macho_Stadler" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Macho</a>, matem&aacute;tica y editora del espacio digital&nbsp;<em>Mujeres con Ciencia, </em>cree que seguramente el comit&eacute; del Nobel no es quien ha dejado fuera a Rosalind Lee, sino las personas o entidades que han propuesto la candidatura de Ambros. <strong>El hecho de que Lee se haya ocupado del trabajo de laboratorio, opina, ha sido juzgado por muchos como secundario</strong>. &ldquo;Los roles y las relaciones de poder se afianzan y son dif&iacute;ciles de invalidar, tambi&eacute;n en el entorno cient&iacute;fico, que est&aacute; altamente jerarquizado&rdquo;, subraya. &ldquo;Lamentablemente, esto lleva al pensamiento de que &eacute;l lidera y ella colabora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Independientemente del fondo de la cuesti&oacute;n, el tuit de los Nobel pone encima de la mesa un hecho: la recalcitrante falta de sensibilidad de la Real Academia Sueca hacia la cuesti&oacute;n de la igualdad y la necesidad de poner un poco de equilibrio en una larga lista de reconocimientos exclusivamente masculinos<strong>. Y este nuevo episodio es ilustrativo porque refleja una situaci&oacute;n de asimetr&iacute;a en la investigaci&oacute;n entre hombres y mujeres que forma parte del paisaje, un estereotipo en el que ellos son los jefes y ellas hacen el trabajo duro y discreto por detr&aacute;s.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tienes un matrimonio que se dedica a hacer ciencia en el que el famoso es él, aunque quien lleva el laboratorio es ella. Eso en España pasa y ha pasado durante muchos años 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Marfany </span>
                                        <span>—</span> Catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esa asimetr&iacute;a existe, lo que ocurre es que se va desgastando con el tiempo, cada vez hay mayor n&uacute;mero de mujeres que son investigadoras principales, jefas de laboratorio&rdquo;, indica C&eacute;sar Tom&eacute;. &ldquo;Ahora mismo se est&aacute;n premiando trabajos que provienen de una &eacute;poca donde todav&iacute;a la inmensa mayor&iacute;a de los puestos de investigadores principales las ten&iacute;an varones. Yo quiero pensar que de aqu&iacute; a 30 a&ntilde;os, cuando se est&eacute;n premiando las cosas que se est&aacute;n investigando ahora, cambiar&aacute;n las tornas y empezar&aacute; a haber un mayor n&uacute;mero de mujeres premiadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, y aunque parezca incre&iacute;ble, la rueda que deja a las mujeres fuera de los premios y el reconocimiento sigue girando. &ldquo;Un caso muy conocido en gen&eacute;tica es el de los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fragmento_de_Okazaki" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fragmentos de Okazaki</a>&rdquo;, recuerda Gemma Marfany. &ldquo;Siempre se habla de &eacute;l como el creador, pero eran un matrimonio de investigadores y la aportaci&oacute;n la hicieron los dos&rdquo;. A su juicio, es una enorme injusticia que ocurre bastante a menudo. &ldquo;Tienes un matrimonio que se dedica a hacer ciencia en el que el famoso es &eacute;l, aunque quien lleva el laboratorio es ella&rdquo;, describe. &ldquo;Eso en Espa&ntilde;a pasa y ha pasado durante muchos a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desanima y exaspera esta especie de “día de la marmota” en el que tantas mujeres brillantes siguen sin conseguir el reconocimiento que sin duda merecen 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Macho </span>
                                        <span>—</span> Matemática y editora del espacio digital &#039;Mujeres con Ciencia&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Marta Macho, el sexismo recorre todas las etapas de la nominaci&oacute;n para un premio, desde la decisi&oacute;n de a qui&eacute;n se propone para un reconocimiento, pasando por las resoluciones intermedias, hasta el momento final del fallo del comit&eacute; del Nobel, en el caso de este galard&oacute;n. &ldquo;Por eso tantas mujeres quedan fuera, porque van quedando atr&aacute;s en todas y cada una de las etapas&rdquo;, concluye. &ldquo;Y por eso desanima y exaspera esta especie de &rdquo;d&iacute;a de la marmota&ldquo; en el que tantas mujeres brillantes siguen sin conseguir el reconocimiento que sin duda merecen. Ni es justo ni es aceptable el olvido sistem&aacute;tico de los &eacute;xitos de las mujeres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ilustrativo-caso-esposa-primera-autora-no-recibido-premio-nobel_1_11717550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2024 19:23:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ilustrativo caso de la esposa y “primera autora” que no ha recibido el premio Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Nobel de Medicina,Discriminación,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nena-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10670367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eeb7626-423a-4712-bab4-ae0afc207b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas fiestas podrían ser la espectacularización de la típica pregunta y de todos los tópicos que le siguen; "El problema no es la pregunta en sí, sino todo lo que conlleva, la respuesta social diferente ante una niña y un niño", reflexiona la especialista en coeducación Marian Moreno Llaneza.</p></div><p class="article-text">
        Una pareja explota un gran globo. De su interior saldr&aacute; confeti rosa o azul. Amigos y familia les rodean. Hay gritos, abrazos, l&aacute;grimas incluso. Alguien graba la escena para el recuerdo. El globo habl&oacute;: el beb&eacute; que esperan ser&aacute; nene si el papel picado es azul, o nena, si es rosa. Se trata de un ritual con cada vez m&aacute;s &eacute;xito en Espa&ntilde;a, las fiestas de revelaci&oacute;n del sexo del beb&eacute;: con globos, ca&ntilde;ones de humo, tartas o cajas de regalo, las futuras familias convocan a sus allegados para conocer si esperan un hijo o una hija. Sea cual sea <a href="https://www.instagram.com/genderrevealideas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la manera</a> que elijan para hacerlo, el ritual siempre incluye los mismos ingredientes: mucho rosa y mucho azul, y muchas expectativas en funci&oacute;n de si es nene o nena.
    </p><p class="article-text">
        Las fiestas de revelaci&oacute;n del beb&eacute; podr&iacute;an ser la espectacularizaci&oacute;n de la t&iacute;pica pregunta &ldquo;&iquest;Es nene o nena?&rdquo; y de todos los t&oacute;picos que muchas veces le siguen. &ldquo;El problema no es la pregunta en s&iacute;, sino todo lo que conlleva en el mundo simb&oacute;lico, la respuesta social diferente ante la mujer que va a tener un nene y ante la que va a tener una nena, las expectativas sociales que hay ante un sexo u otro&rdquo;, reflexiona la especialista en coeducaci&oacute;n Marian Moreno Llaneza. Si es una nena, ser&aacute; cari&ntilde;osa o tranquila o estudiosa, u ordenada, o trabajadora. &ldquo;Los cuidar&aacute; de mayores&rdquo;, llegan a escuchar algunas madres. Si es un nene, ser&aacute; din&aacute;mico, canalla, deportista, divertido: &ldquo;M&aacute;s simple, la adolescencia ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. &ldquo;Qu&eacute; suerte tiene el padre, podr&aacute; jugar al f&uacute;tbol con &eacute;l o a la Play Station&rdquo;, pone como ejemplos Moreno.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de estas fiestas se atribuye a la estadounidense Jenna Karvunidis. En 2008, cuando estaba embarazada de su primera hija, decidi&oacute; anunciar el sexo del beb&eacute; con una tarta rellena de dulce rosa. Lo cont&oacute; en su blog y el post se hizo viral. De repente, <strong>las fiestas de revelaci&oacute;n del sexo del beb&eacute; se convirtieron en una tendencia</strong> y las maneras de anunciarlo llegaron a ser cada vez m&aacute;s extravagantes. Once a&ntilde;os despu&eacute;s, Karvunidis se arrepent&iacute;a p&uacute;blicamente de haber iniciado la tendencia. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n le importa cu&aacute;l es el g&eacute;nero del beb&eacute;?&rdquo;, se preguntaba en <a href="https://www.kunc.org/2019-07-28/woman-who-popularized-gender-reveal-parties-says-her-views-on-gender-have-changed#stream/0" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un post</a> de Facebook que, tambi&eacute;n, se hizo viral. 
    </p><p class="article-text">
        En una reflexi&oacute;n m&aacute;s reciente, en el diario <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2020/jun/29/jenna-karvunidis-i-started-gender-reveal-party-trend-regret" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Guardian</em></a><em>,</em> Karvunidis hablaba del impulso que le llev&oacute; a organizar aquella fiesta, en la que quer&iacute;a involucrar a seres queridos, pero con la que no quer&iacute;a, dice, anticipar la identidad completa de su futura hija. Las elecciones personales de su primog&eacute;nita al crecer y las de otra de sus hijas le hicieron comprender lo limitador que puede llegar a ser poner el &eacute;nfasis en el sexo del beb&eacute; y sus expectativas asociadas. &ldquo;El problema es que se sobreenfatiza un aspecto de una persona&rdquo;, dec&iacute;a Karvunidis, cuya primera hija utiliza pronombres femeninos, pero renunci&oacute; a la expresi&oacute;n de g&eacute;nero femenina. 
    </p><h3 class="article-text">Mu&ntilde;ecas o coches</h3><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo especialista en g&eacute;nero Lucas Platero explica que la relaci&oacute;n con nenas y nenes se establece ya incluso antes de que nazcan &ldquo;y por eso nos interesa saber si es nene o nena porque, a partir de ah&iacute;, hacemos proyecciones sobre c&oacute;mo va a ser nuestra relaci&oacute;n&rdquo;. Esa proyecci&oacute;n sobre c&oacute;mo ser&aacute; la criatura y nuestra relaci&oacute;n con ella est&aacute; condicionada por patrones de g&eacute;nero. &ldquo;Le metemos las mu&ntilde;ecas o los coches desde el minuto uno, hacemos planes distintos en nuestra cabeza y luego confirmamos esos intereses en una especie de profec&iacute;a autocumplida&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Marian Moreno tambi&eacute;n insiste en que el problema es que la expectativa por conocer el sexo del beb&eacute; va acompa&ntilde;ada demasiadas veces de estereotipos que har&aacute;n que cuando nazca empiece una socializaci&oacute;n desigual. &ldquo;La sociedad sigue esperando algo diferente solamente por el sexo con el que naces&rdquo;, prosigue. Una socializaci&oacute;n que empieza con los colores, suaves o fuertes, con los regalos, mu&ntilde;ecas o autos, y hasta con las expresiones cari&ntilde;osas, mu&ntilde;eca y princesa o machote y campe&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Que el ritual sea una fiesta contribuye a que el machismo se camufle todav&iacute;a m&aacute;s. &ldquo;Es algo edulcorado, est&aacute;s comprando un guion del patriarcado, pero lo hacemos&nbsp;sin querer&rdquo;, asegura Platero. La ropa rosa o con dinosaurios &ldquo;se compra con todo el cari&ntilde;o&rdquo;, igual que las mu&ntilde;ecas o los autos. &ldquo;Luego decimos que es que los nenes se mueven mucho o que se pelean m&aacute;s que las nenas, &iquest;cu&aacute;nto hemos participado las personas adultas en esa proyecci&oacute;n?&rdquo;, se pregunta el soci&oacute;logo.
    </p><h3 class="article-text">Condicionar el desarrollo de las criaturas</h3><p class="article-text">
        La experta en psicolog&iacute;a, estereotipos y roles de g&eacute;nero de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Milagros S&aacute;inz Ib&aacute;&ntilde;ez tambi&eacute;n cree que este tipo de pr&aacute;cticas &ldquo;refuerza y perpet&uacute;a&rdquo; roles y estereotipos tradicionales de g&eacute;nero. &ldquo;Indudablemente, esto ya prepara&nbsp;toda la maquinaria para que las personas m&aacute;s cercanas al beb&eacute; act&uacute;en depositando sobre la persona una serie de roles, no solo a trav&eacute;s de los colores y tipo de vestimenta (lo m&aacute;s descriptivo), sino a trav&eacute;s de las formas de dirigirse y comunicarse con los beb&eacute;s que confirmen los roles y expectativas tradicionales&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;inz Ib&aacute;&ntilde;ez asegura que esas expectativas de g&eacute;nero pueden ser nocivas para el buen desarrollo madurativo de los beb&eacute;s, &ldquo;no respetando las necesidades intr&iacute;nsecas al desarrollo de cada cual, por ejemplo, al esperar que los beb&eacute;s nenas desarrollen el lenguaje o aprendan a caminar antes por el hecho de ser nenas&rdquo;. Algo similar expresa Marian Moreno, que explica c&oacute;mo ese &eacute;nfasis en la divisi&oacute;n por sexos coarta la libertad de las criaturas y llega a condicionar elecciones y preferencias personales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hacer una fiesta es estupendo y <strong>no es que esta fiesta tenga la culpa del patriarcado, pero es una gota m&aacute;s que nos convierte en una sociedad sexista</strong> y que adem&aacute;s fomenta que la gente no tenga un esp&iacute;ritu cr&iacute;tico ante ese sexismo&rdquo;, concluye Moreno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nena-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10670367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Nov 2023 11:09:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patriarcado,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el pecado estaba en la playa: así obligó la moral católica a que hombres y mujeres se bañaran separados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pecado-playa-obligo-moral-catolica-hombres-mujeres-banaran-separados_1_10463119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95ecfca6-2aef-4072-be42-b1a26c814763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el pecado estaba en la playa: así obligó la moral católica a que hombres y mujeres se bañaran separados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La segregación por sexos estuvo vigente en el archipiélago balear durante algo más de medio siglo; incluso los turistas que tomaban el sol tenían que ponerse una bata de playa.</p></div><p class="article-text">
        Joan Ferrer a&uacute;n recuerda c&oacute;mo era <em>fer un capfico </em>(en castellano, darse un chapuz&oacute;n) en la Mallorca de su infancia<em>.</em> El camino a pie desde Valldemossa hasta el mar duraba una hora entre atajos y rocas para acortar el sendero. Entonces, hace m&aacute;s de setenta a&ntilde;os, &ldquo;nadie hablaba de Port de Valldemossa, sino de Sa Marina&rdquo;, aclara. En verano, describe, hab&iacute;a &ldquo;tres o cuatro familias&rdquo; que ten&iacute;an una casita &ldquo;y un pescador o dos&rdquo;. Pero lo que m&aacute;s recuerda es la figura de aquel hombre que caminaba arriba y abajo todo el tiempo que &eacute;l y su grupo de amigos &ndash;que apenas pasaban de los doce a&ntilde;os&ndash; estaban all&iacute;. &ldquo;Era el padre de una de las ni&ntilde;as del pueblo que tambi&eacute;n bajaba a darse un chapuz&oacute;n con sus amigas, pero no las vigilaba a ellas, sino a nosotros para que no pas&aacute;ramos a la zona de las mujeres&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/imposible-tranquilo-lugar-dijeron-paraiso-mallorca-horror-calo-des-moro_1_10428972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la masificaci&oacute;n y de que se convirtieran en el destino favorito de los turistas</a>, las calas y playas de Balears se consideraban lugares casi de perversi&oacute;n. &ldquo;La religi&oacute;n hab&iacute;a penetrado tanto que condicion&oacute; la visi&oacute;n del cuerpo y algo como ir a la playa se convirti&oacute; en problem&aacute;tico. La sociedad de la Rep&uacute;blica ya era muy cat&oacute;lica, pero la situaci&oacute;n se acrecent&oacute; durante el franquismo&rdquo;, asegura el historiador y autor de <em>L&rsquo;illa desvestida, </em>Tomeu Canyelles. Algo tan aparentemente inocente como tomar el sol o zambullirse en el mar pod&iacute;a convertirse en un &ldquo;pecado grave&rdquo;, calificaba un art&iacute;culo del semanario mallorqu&iacute;n <em>El Luchador.</em>
    </p><p class="article-text">
        En junio de 1938 el delegado de Seguridad Interior y Orden P&uacute;blico de Baleares public&oacute; el bando <em>La moralidad en la playa. </em>El reglamento ordenaba que se habilitaran casetas para desvestirse en las playas &ndash;quedando prohibido hacerlo en cualquier otro lugar&ndash;, que el traje de ba&ntilde;o cubriera la espalda, el pecho y los costados; y que los ba&ntilde;istas llevaran bata de playa siempre que estuvieran en la arena aunque su intenci&oacute;n fuera lo que entonces se conoc&iacute;a como &ldquo;tomar ba&ntilde;os de sol&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 1938 el delegado de Seguridad Interior y Orden Público de Baleares publicó el bando &#039;La moralidad en la playa&#039;, que ordenaba, entre otras medidas, que el traje de baño cubriera la espalda, el pecho y los costados y que los bañistas llevaran albornoz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, el punto m&aacute;s radical de aquel edicto era que hombres y mujeres deb&iacute;an &ldquo;quedar convenientemente separados tanto en las playas como en el mar&rdquo;. Para facilitar esta separaci&oacute;n, detallaba, se podr&iacute;a marcar la divisi&oacute;n de las zonas tanto con cuerdas como con marcadores o cualquier otra forma en la que fuera&nbsp;visible. El paso de una a otra, l&oacute;gicamente, quedaba prohibido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;nueva moral&rdquo; que impuso la dictadura estaba &ldquo;fundamentada en la negaci&oacute;n, la rectitud y la castidad que, exageradas durante la postguerra, degeneraron en la m&aacute;s absoluta represi&oacute;n sexual&rdquo;, escribe Canyelles en su ensayo. Una moralidad que, adem&aacute;s de quedar patente en las nuevas normas, se promov&iacute;a y divulgaba a trav&eacute;s del &ldquo;gran sistema de propaganda&rdquo; de la Iglesia y de ciertos medios de comunicaci&oacute;n. Sin esa segregaci&oacute;n, insist&iacute;an desde <em>El Luchador, </em>&ldquo;no hay que extra&ntilde;ar que hombres y mujeres sean mutuamente objeto de tentaci&oacute;n y peligro para la limpieza de las almas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva orden levant&oacute; muros visibles e invisibles en playas, calas y en cualquier zona de ba&ntilde;o. Uno de los ejemplos m&aacute;s conocidos fue la barrera que se instal&oacute; ya en la posguerra en la d&aacute;rsena de Can Barbar&agrave; (Palma): primero, hecha de tela de saco y luego convertida en una valla met&aacute;lica. En otros lugares se aprovech&oacute; la propia orograf&iacute;a del terreno o incluso se adjudicaron playas distintas seg&uacute;n el g&eacute;nero. <em>Diario de Ibiza </em>recog&iacute;a en 1940 la nueva ordenanza municipal de Eivissa ciudad que establec&iacute;a como &aacute;reas de ba&ntilde;o exclusivas para hombres la Punta de la Ratjada, la Punta del Arany y Baix des Molins. Para las mujeres quedaban la Playa del Arany Petit y la segunda playa de Figueretes, entre otras. &ldquo;Los agentes municipales ejercer&aacute;n la debida vigilancia para el consiguiente cumplimiento de estas disposiciones y aplicaci&oacute;n del oportuno correctivo en caso de transgresi&oacute;n&rdquo;, se avisaba.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la dársena de Can Barbarà (Palma) se instaló una barrera hecha de tela de saco y luego convertida en una valla metálica. En otros lugares se aprovechó la propia orografía del terreno o incluso se adjudicaron playas distintas según el género</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Unos bañistas en la zona de hombres de Can Barbarà junto a la valla que separaba la zona de mujeres."
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            <span class="title">
                Unos bañistas en la zona de hombres de Can Barbarà junto a la valla que separaba la zona de mujeres.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El miedo al turista</strong></h3><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n por sexos se extendi&oacute; a otras muchas playas de Espa&ntilde;a. De hecho, en 1951 se celebr&oacute; en Valencia el 'Primer Congreso Nacional de Moralidad en playas, piscinas y m&aacute;rgenes de r&iacute;os' organizado por la Comisi&oacute;n Episcopal de Moralidad y Ortodoxia. En el programa se inclu&iacute;an debates y charlas sobre la playa y los ba&ntilde;os como &ldquo;preocupaci&oacute;n angustiosa&rdquo; e incluso la posible creaci&oacute;n de una Confederaci&oacute;n de Obras Pro&ndash;Moralidad en playas y piscinas.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces el peligro no era solo la supuesta moral relajada de los locales, sino las costumbres extranjeras que comenzaban a llegar a nuestro pa&iacute;s de la mano del <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">boom tur&iacute;stico</a>. &ldquo;De repente llegaba toda una poblaci&oacute;n extranjera que ven&iacute;a buscando la Arcadia soleada y que pon&iacute;a en jaque a una sociedad a partir de ciertas conductas morales que no estaban preparados o dispuestos a aceptar&rdquo;, afirma Canyelles.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De repente llegaba toda una población extranjera que venía buscando la Arcadia soleada y que ponía en jaque a una sociedad a partir de ciertas conductas morales que no estaban preparados o dispuestos a aceptar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tomeu Canyelles</span>
                                        <span>—</span> Autor de &#039;L&#039;illa desvestida&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese al empe&ntilde;o y las advertencias, la pr&aacute;ctica no fue siempre tan f&eacute;rrea como promet&iacute;a la teor&iacute;a. Seg&uacute;n algunos investigadores, porque la creciente entrada de divisas que supon&iacute;a el turismo hizo que la dictadura abriera la mano en el intento de presentar un pa&iacute;s m&aacute;s moderno de lo que realmente era. En Balears, los testimonios de la &eacute;poca afirman que en m&aacute;s de una playa las casetas de las mujeres estaban llenas de agujeros a trav&eacute;s de los que espiar. Algunas de las im&aacute;genes cedidas por Fotos Antiguas de Mallorca muestran tambi&eacute;n c&oacute;mo algunos hombres se acodaban directa y descaradamente sobre la valla de las zonas de ba&ntilde;o para ver el otro lado. Quiz&aacute; hab&iacute;a agentes municipales e incluso multas, pero en muchos lugares la vigilancia era m&aacute;s inexistente que laxa. &ldquo;Sin ese padre que nos vigilaba, ninguna ni&ntilde;a de Valldemossa habr&iacute;a bajado a ba&ntilde;arse&rdquo;, subraya Joan Ferrer a sus 89 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pese al empeño de la dictadura, la práctica de separar las playas por sexos no fue siempre férrea. La creciente entrada de divisas que suponía el turismo hizo que el régimen abriera la mano en el intento de presentar un país más moderno de lo que era</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que la laxitud con la que, aparentemente, se aplicaba la segregaci&oacute;n en el archipi&eacute;lago balear lleg&oacute; incluso a Madrid. Y, seg&uacute;n sostiene el historiador Onofre Vaquer, acab&oacute; por afectar a la reputaci&oacute;n de Jos&eacute; Pardo de Santayana, gobernador civil de las Islas entre 1945 y 1951. &ldquo;&Eacute;l hab&iacute;a pagado los sepulcros de los reyes de Mallorca, Jaume II y Jaume III, en buena parte gracias a las comisiones ilegales que cobraba del estraperlo y de permitir ciertos juegos prohibidos en el C&iacute;rculo Mallorqu&iacute;n, y esperaba ser recompensado con una medalla pontificia&rdquo;, explica Vaquer. Sin embargo, el proceso parec&iacute;a eternizarse y Pardo de Santayana viaj&oacute; a la capital a preguntar por su reconocimiento. &ldquo;El nuncio busc&oacute; el expediente y le contest&oacute; que no se lo pod&iacute;an otorgar porque no vigilaba que los hombres y las mujeres estuvieran separados en las playas&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los pioneros del XIX</strong></h3><p class="article-text">
        Quienes se mostraban contrarios a esta separaci&oacute;n la tachaban de ser una &ldquo;medida arcaica&rdquo; y no les faltaba raz&oacute;n. El Archivo Hist&oacute;rico de Eivissa y Formentera conserva bandos que impon&iacute;an la segregaci&oacute;n de sexos en las playas para los mayores de ocho a&ntilde;os ya a finales del siglo XIX, &ldquo;deseando que en ellas haya el orden conveniente&rdquo;.&nbsp;El edicto&nbsp;no se limitaba a separar a ba&ntilde;istas y a quienes tomaran el sol, sino tambi&eacute;n a los que navegaran por la zona: &ldquo;Las lanchas, barcas y fal&uacute;as no podr&aacute;n aproximarse a los sitios se&ntilde;alados para ba&ntilde;arse las se&ntilde;oras&rdquo;. En todos los casos, la multa por incumplimiento ser&iacute;a de cinco pesetas. &ldquo;Una cantidad importante para la &eacute;poca&rdquo;, se&ntilde;ala la directora del Archivo, Fanny Tur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El bando se repiti&oacute; con id&eacute;nticas palabras hasta 1901 con tres alcaldes distintos. Si se publicaba y se continuaba prohibiendo era porque seguramente a&uacute;n hab&iacute;a casos en que se incumpl&iacute;a&rdquo;, apunta Tur. Faltaban a&uacute;n muchas d&eacute;cadas para que darse un chapuz&oacute;n se convirtiera en algo habitual, pero seg&uacute;n la archivera no era una &ldquo;pr&aacute;ctica elitista&rdquo; e incluso hab&iacute;a fiestas populares como la del d&iacute;a de Sant Crist&ograve;fol en las que la costumbre era lanzarse al mar para los habitantes de los barrios de Sa Penya o La Marina.
    </p><p class="article-text">
        La segregaci&oacute;n se mantuvo en Balears con idas y venidas durante algo m&aacute;s de medio siglo. Para cuando Joan Ferrer cumpli&oacute; los 17 ya pod&iacute;a bajar a Cala Dei&agrave; a ba&ntilde;arse con sus hermanas sin incumplir ninguna norma. &ldquo;Sin embargo, la impronta de aquella separaci&oacute;n fue tal que qued&oacute; presente en la toponimia de las Islas&rdquo;, destaca Canyelles. En Sa Marina de Valldemossa donde se ba&ntilde;aba Joan hace m&aacute;s de setenta a&ntilde;os Es Nedador de ses Dones era el &aacute;rea asignada a las mujeres y los ni&ntilde;os peque&ntilde;os. De hecho, la expresi&oacute;n en catal&aacute;n &ldquo;Encara neda al Nedador de Ses Dones&rdquo; (&ldquo;Todav&iacute;a nada en el Nadador de las Mujeres&rdquo; en castellano) lleg&oacute; a convertirse en un modo de burla para subrayar que alguien era demasiado joven. Adem&aacute;s, en Camp de Mar (Andratx) contin&uacute;a presente el top&oacute;nimo de la Platja de Ses Dones, como tambi&eacute;n el Cal&oacute; de Ses Dones tanto en Felanitx como en Santany&iacute;, o la Cova de Ses Dones en Eivissa ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pecado-playa-obligo-moral-catolica-hombres-mujeres-banaran-separados_1_10463119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2023 11:57:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el pecado estaba en la playa: así obligó la moral católica a que hombres y mujeres se bañaran separados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Género,Igualdad de género,Iglesia católica,Sexismo,Desnudez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una computadora racista está decidiendo tu futuro y vos no lo sabés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/inteligencia-artificial-racismo-sexismo-ordenador-racista-decidiendo-futuro-no_1_10461042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b18db03-2c1f-47c1-ada0-f326c2ba728e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una computadora racista está decidiendo tu futuro y vos no lo sabés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los algoritmos ya están tomando decisiones cruciales y, en ocasiones, erróneas, perjudiciales y discriminatorias acerca de si concederte un crédito, seleccionarte para un trabajo, considerarte sospechoso de un crimen o asignarte recursos hospitalarios.</p></div><p class="article-text">
        En febrero de 2019, Nijeer Parks, un carpintero de la ciudad de Patterson, en Nueva Jersey, recibi&oacute; una llamada de su abuela: la polic&iacute;a de la localidad de Woodbridge se hab&iacute;a presentado en la casa que ambos compart&iacute;an para arrestarlo, acusado de un robo que hab&iacute;a terminado con su huida y el intento de atropello de dos agentes de polic&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parks pens&oacute; que todo se trataba de un error sin importancia. Al fin y al cabo, nunca hab&iacute;a puesto el pie en Woodbridge, una ciudad a 40 minutos de su hogar. Pero al presentarse en la comisar&iacute;a para aclararlo, fue esposado y detenido. Pas&oacute; los siguientes diez d&iacute;as en prisi&oacute;n. &ldquo;<strong>Estaba muy asustado</strong>&rdquo;, dice Parks, que hoy tiene 35 a&ntilde;os. Cuando fue puesto en libertad sin cargos y recibi&oacute; el informe policial del caso, por fin entendi&oacute; lo que hab&iacute;a pasado: una herramienta de reconocimiento facial lo hab&iacute;a se&ntilde;alado como responsable. &ldquo;En lo &uacute;nico que nos parec&iacute;amos &eacute;l (sospechoso) y yo es en que los dos tenemos barba. Podr&iacute;a haber pasado a&ntilde;os en la c&aacute;rcel por esto&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Parks parecer&iacute;a casi sacado de una pel&iacute;cula dist&oacute;pica de ciencia ficci&oacute;n si no fuera porque es real. <strong>En Estados Unidos, un pa&iacute;s donde el desarrollo tecnol&oacute;gico en Silicon Valley y el capitalismo sin control se dan la mano, la inteligencia artificial est&aacute; ya integrada en multitud de procesos de toma de decisiones que nos afectan &iacute;ntimamente</strong>, muchas veces para mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ubicuidad de esta tecnolog&iacute;a afecta a <strong>&aacute;mbitos cruciales</strong>: modelos bancarios que conceden cr&eacute;ditos, hipotecas y tipos de inter&eacute;s menos ventajosos a compradores afroamericanos, algoritmos que otorgan peor puntuaci&oacute;n a las mujeres que solicitan puestos de trabajo en empresas tecnol&oacute;gicas, hospitales que brindan peores tratamientos a personas de color, instituciones educativas que predicen qu&eacute; notas merece sacar un estudiante en funci&oacute;n de los resultados hist&oacute;ricos de alumnos similares en su misma escuela&hellip; Esta tecnolog&iacute;a, m&aacute;s que crear el mundo justo y eficiente que Silicon Valley hab&iacute;a prometido, en muchas ocasiones est&aacute; reproduciendo y amplificando sus desigualdades m&aacute;s flagrantes.
    </p><p class="article-text">
        El problema, explican los expertos, es que, para aprender a ser &ldquo;inteligentes&rdquo;, estos modelos necesitan engullir <strong>cantidades ingentes de datos</strong>. Y en la manzana se encuentra el pecado original:<strong> si los datos contienen errores y sesgos impl&iacute;citos, el sistema los reproducir&aacute; y amplificar&aacute;</strong>, pero disfrazados de objetividad y exactitud computacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo para explicarlo que usa Meredith Broussard, profesora de la <a href="https://www.nyu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">New York University</a> especializada en los efectos discriminatorios de la inteligencia artificial y autora de dos libros sobre el tema, son las estad&iacute;sticas policiales. Estas bases de datos recogen cifras de arrestos, muchos de los cuales tienen lugar en barrios de mayor&iacute;a afroamericana que hist&oacute;ricamente la polic&iacute;a ha patrullado con mayor intensidad. Lo que la polic&iacute;a no sabe es cu&aacute;ntos terminan de verdad con el procesamiento del sospechoso y cu&aacute;ntos se desestiman sin dejar m&aacute;cula en el historial policial. Sin embargo, si aliment&aacute;s un modelo inform&aacute;tico con esta informaci&oacute;n sin m&aacute;s contexto, el sistema llegar&aacute; a la conclusi&oacute;n de que<strong> los negros cometen m&aacute;s cr&iacute;menes que los blancos</strong> y que son m&aacute;s peligrosos. El resultado de este proceso es la <strong>automatizaci&oacute;n del racismo y el sexismo institucional</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si los datos con los que se entrena para ser ‘inteligente’ contienen errores y sesgos implícitos, el sistema los reproducirá y justificará</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n del propio Nijeer Parks es un ejemplo de c&oacute;mo datos corrompidos pueden llevar a errores de consecuencias catastr&oacute;ficas. El suyo es uno de los (por ahora) cinco casos conocidos de detenciones policiales err&oacute;neas basadas en sistemas de reconocimiento facial en Estados Unidos. Los cinco son hombres negros. Ya desde que en 2015 sali&oacute; a la luz que el algoritmo de Google Photos etiquetaba como &ldquo;gorilas&rdquo; los rostros de las personas negras, los sistemas de reconocimiento facial alimentados por inteligencia artificial han demostrado una y otra vez que son m&aacute;s propensos a cometer equivocaciones cuando se trata de reconocer e identificar rostros de color. Las fotograf&iacute;as de personas cauc&aacute;sicas son dominantes en internet y los ordenadores aprenden a identificar sus rasgos con mayor precisi&oacute;n que los de otras razas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una tecnolog&iacute;a que no funciona</h3><p class="article-text">
        Para Nathan Freed Wessler, un abogado de la Uni&oacute;n Americana de Libertades Civiles (ACLU) que actualmente representa en los tribunales a otro ciudadano de Detroit detenido err&oacute;neamente debido a un algoritmo, la soluci&oacute;n no pasa por perfeccionar la inteligencia artificial para que sea m&aacute;s efectiva al identificar a personas racializadas, sino por no utilizarla en absoluto en pr&aacute;cticas policiales. &ldquo;Es demasiado peligroso, por los riesgos de identificaci&oacute;n, que afectan desproporcionadamente a las personas de color, pero tambi&eacute;n por el potencial de una abrumadora vigilancia por parte gobierno&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras incidentes como el de Parks, al menos 20 ciudades, entre las que se encuentran Nueva Orleans, en Luisiana, y Oakland y San Francisco en California, han prohibido a los cuerpos policiales el uso de tecnolog&iacute;as de reconocimiento facial. Parks ha denunciado a la ciudad de Woodbrige por falso encarcelamiento y violaci&oacute;n de derechos civiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los efectos discriminatorios de la inteligencia artificial tambi&eacute;n se dejan sentir en el empleo. Amazon, una de las corporaciones l&iacute;deres en el uso de inteligencia artificial, descubri&oacute; en 2015 que el sistema autom&aacute;tico que estaba empleando para examinar candidatos discriminaba a las mujeres. De nuevo, los datos justificaban el error. Como muchas otras empresas tecnol&oacute;gicas, hist&oacute;ricamente Amazon ha contratado a menos mujeres que a hombres, con independencia de sus cualificaciones. El sistema estaba listo para replicar ese patr&oacute;n, as&iacute; que asignaba un puntuaci&oacute;n menor a curr&iacute;culums que mencionaran la palabra &ldquo;mujer&rdquo;, como por ejemplo, haber sido &ldquo;capitana del club de ajedrez femenino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la ley proh&iacute;be pr&aacute;cticas discriminatorias como esta, la opacidad absoluta sobre c&oacute;mo se aplica la tecnolog&iacute;a a los procesos de contrataci&oacute;n es una barrera para la litigaci&oacute;n. Ninguna empresa est&aacute; obligada a revelar que detr&aacute;s de la evaluaci&oacute;n de curr&iacute;culums hay un algoritmo en lugar de un ser humano. O que en plataformas como Linkedin pueden segmentar los anuncios de ofertas de empleo para que sean visibles para determinados grupos de personas en funci&oacute;n de criterios demogr&aacute;ficos o geogr&aacute;ficos que pueden resultar excluyentes. O que hay &lsquo;software&rsquo; que analiza los v&iacute;deos de entrevistas para evaluar la personalidad de los candidatos en funci&oacute;n del tono de voz, el contacto visual, la expresi&oacute;n facial o el lenguaje corporal. &ldquo;La gente no tiene ni idea de que est&aacute;n siendo utilizadas este tipo de herramientas &ndash;explica Olga Akselrod, abogada especializada de ACLU&ndash;. Saben que solicitaron un trabajo, que hicieron una entrevista y que no los llamaron, pero no saben por qu&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este panorama del salvaje oeste regulatorio, la norma es la opacidad. Las empresas no quieren revelar sus algoritmos ni que los usan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los algoritmos tambi&eacute;n pueden dictar qu&eacute; tipo de cuidados m&eacute;dicos recibimos. En 2019, un grupo de investigadores de la universidad de Berkeley (California) descubri&oacute; que exist&iacute;a un sesgo racial en uno de los algoritmos m&aacute;s extendidos en los hospitales estadounidenses, un modelo matem&aacute;tico que se aplica a m&aacute;s de 200 millones de personas al a&ntilde;o. El algoritmo, en su intento de asignar recursos sanitarios de forma eficiente, ponderaba el coste por individuo como variable para clasificar a los pacientes en funci&oacute;n de su gravedad. Pero como el sistema sanitario tradicionalmente gasta menos en los afroamericanos que en las blancos, consideraba err&oacute;neamente que los pacientes negros est&aacute;n m&aacute;s sanos y no requer&iacute;an atenci&oacute;n adicional, aunque en la realidad padecieran los mismos (o peores) problemas de salud cr&oacute;nicos que los blancos.
    </p><h3 class="article-text">Auditor&iacute;as algor&iacute;tmicas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La medicina es diferente que predecir qu&eacute; pel&iacute;cula vas a querer ver en Netflix&rdquo;, dice Ziad Obermeyer, uno de los investigadores de Berkeley. A pesar de todo se muestra optimista sobre la aplicaci&oacute;n de la inteligencia artificial en ciertos contextos m&eacute;dicos, como el diagn&oacute;stico de ataques al coraz&oacute;n en los servicios de emergencias: &ldquo;La buena noticia es que, si nos damos cuenta de estos problemas, los datos que tenemos en el sistema de salud son tan ricos que puede solucionarlos&rdquo;. Sin embargo, para poder encontrar las trampas en el algoritmo hospitalario fue imprescindible que la empresa propietaria les concediera acceso sin cortapisas al c&oacute;digo. Y no todas las compa&ntilde;&iacute;as est&aacute;n dispuestas a dejar que se hurgue en las tripas del c&oacute;digo. &ldquo;A las empresas no les gusta revelar exactamente c&oacute;mo funcionan sus algoritmos. Les gusta llamarlo un secreto comercial&rdquo;, dice Broussard.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la par&aacute;lisis de los organismos regulatorios y del Congreso norteamericano, que avanza a velocidad de caracol mientras Silicon Valley, siguiendo su lema, &ldquo;se mueve r&aacute;pido y rompe cosas&rdquo;, cada vez son m&aacute;s los expertos en Estados Unidos que ven auditor&iacute;as algor&iacute;tmicas como la de Obermeyer como uno de los mecanismos de control m&aacute;s efectivos para evitar que aplicaciones de inteligencia artificial tengan todos estos efectos discriminatorios y racistas. La auditor&iacute;a algor&iacute;tmica consiste en observar un algoritmo o programa y desarmar su c&oacute;digo y la base de datos que lo alimenta para ver c&oacute;mo funciona y los potenciales sesgos y resultados problem&aacute;ticos que puede ofrecer. Para Broussard, deber&iacute;amos preguntarnos m&aacute;s a menudo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo peor que podr&iacute;a pasar?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este panorama de salvaje oeste regulatorio, donde los ordenadores est&aacute;n ya tomando decisiones cruciales y, en ocasiones, err&oacute;neas, perjudiciales y discriminatorias, los humanos tenemos otro peque&ntilde;o problema: nosotros mismos. El llamado &ldquo;sesgo de automatizaci&oacute;n&rdquo; nos empuja a favorecer el criterio de una m&aacute;quina, incluso cuando contradice nuestro sentido com&uacute;n. Broussard tiene otro nombre para el mismo fen&oacute;meno, y cree que es la ideolog&iacute;a que se empuja desde Silicon Valley: &ldquo;Chovinismo tecnol&oacute;gico&rdquo;. &ldquo;Las empresas tecnol&oacute;gicas quieren reemplazar a las personas con ordenadores, pero no debemos apresurarnos&rdquo;, dice. &ldquo;La inteligencia artificial no funciona tan bien como la mayor&iacute;a de la gente piensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo forma parte de la revista 'Inteligencia Artificial. Riesgos, verdades y mentiras', <a href="https://l.eldiario.es/revista-39-inteligencia-artificial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exclusiva para socios y socias de elDiario.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Sánchez Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/inteligencia-artificial-racismo-sexismo-ordenador-racista-decidiendo-futuro-no_1_10461042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Aug 2023 14:41:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una computadora racista está decidiendo tu futuro y vos no lo sabés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Sexismo,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La policía de Londres es sexista, racista y homófoba, según un informe oficial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/policia-londres-sexista-racista-homofoba-informe-oficial_1_10051853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d379fd4-6c6e-4b5f-b5f5-534ba59a50f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La policía de Londres es sexista, racista y homófoba, según un informe oficial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jefe de policía pide perdón a los londinenses y se compromete a hacer reformas tras la publicación de un análisis independiente que retrata un problema institucional.</p></div><p class="article-text">
        En marzo de 2021, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/scotland-yard-justifica-intervencion-vigilia-sarah-everard_1_7307619.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sarah Everard</a>, una londinense de 33 a&ntilde;os que volv&iacute;a a casa a pie, fue secuestrada, violada y asesinada por un polic&iacute;a que fue condenado despu&eacute;s <a href="https://www.theguardian.com/uk-news/2022/jul/29/wayne-couzens-loses-appeal-against-whole-life-sentence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a cadena perpetua</a>. Este enero, otro ex polic&iacute;a <a href="https://www.theguardian.com/society/2023/feb/07/david-carrick-jailed-life-rapes-met-police-officer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue sentenciado a la misma pena</a> despu&eacute;s de haber violado a 12 mujeres y haber cometido m&uacute;ltiples abusos durante a&ntilde;os. Estos agentes no eran simples &ldquo;manzanas podridas&rdquo; y el fallo en identificar la amenaza no fue accidental, sino reflejo de una polic&iacute;a &ldquo;institucionalmente&rdquo; sexista, racista y hom&oacute;foba, seg&uacute;n un informe oficial.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.met.police.uk/SysSiteAssets/media/downloads/met/about-us/baroness-casey-review/update-march-2023/baroness-casey-review-march-2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento de m&aacute;s de 350 p&aacute;ginas</a>, basado en entrevistas y los datos de la propia polic&iacute;a en una investigaci&oacute;n de un a&ntilde;o, retrata a una fuerza marcada por los incidentes racistas y sexuales dentro del propio cuerpo policial, negligencia repetida en la gesti&oacute;n de casos que afectan en particular a mujeres, ni&ntilde;os y minor&iacute;as &eacute;tnicas, y falta de recursos para combatir delitos contra esta parte de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a metropolitana prefiri&oacute; fingir que sus propios autores de delitos inconcebibles eran s&oacute;lo &lsquo;manzanas podridas&rsquo; o incluso que no eran agentes de polic&iacute;a&rdquo;, escribe Louise Casey, la miembro de la C&aacute;mara de los Lores <a href="https://www.met.police.uk/police-forces/metropolitan-police/areas/about-us/about-the-met/bcr/baroness-casey-review/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nombrada por la propia polic&iacute;a</a> para hacer el informe independiente y especialista en servicios sociales e investigaciones sobre mala gesti&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Si estos delitos no pueden llevar a la autorreflexi&oacute;n y la reforma, &iquest;entonces qu&eacute; har&aacute; falta? Muchos de los asuntos que planteo en este an&aacute;lisis no son nuevos. Descubro que hay racismo, sexismo y homofobia institucional en la polic&iacute;a metropolitana&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Institucional</strong></h2><p class="article-text">
        Casey insiste en el adjetivo &ldquo;institucional&rdquo; para subrayar que no se trata de casos aislados, sino un problema de &ldquo;cultura&rdquo; m&aacute;s profundo y dif&iacute;cil de atajar sin reformas sist&eacute;micas. Incluso plantea que la polic&iacute;a de Londres, la mayor del pa&iacute;s, tal vez tenga que dividirse para poder gestionarla mejor. Reconoce que ser&iacute;a una reestructuraci&oacute;n de gran calado y dificultad, pero sugiere que si no hay cambios r&aacute;pido no quedar&aacute; otra alternativa.
    </p><p class="article-text">
        El retrato que hace es el informe es de una polic&iacute;a desconectada de la ciudad que vigila. La mayor&iacute;a de los agentes son hombres (el 71%) blancos (el 82%) que aprendieron el trabajo cuando el principal problema de Londres eran los robos y la delincuencia callejera en contraste con una ciudad diversa (ahora casi la mitad de la poblaci&oacute;n se describe como negra, asi&aacute;tica o de otras minor&iacute;as) y donde la violencia de g&eacute;nero y contra los ni&ntilde;os se ha disparado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ni el personal ni los recursos se han adaptado a las nuevas circunstancias. Casey menciona casos de kits para la investigaci&oacute;n de violaciones defectuosos o mal conservados mientras que los polic&iacute;as de otras unidades tienen &ldquo;todo tipo de juguetes&rdquo;, seg&uacute;n dijo este martes en una entrevista en el matinal de radio de BBC4. &ldquo;La polic&iacute;a en general tiene que despertar a la necesidad de protecci&oacute;n de mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, insisti&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casey pide &ldquo;una limpieza de la polic&iacute;a&rdquo; porque la fuerza de seguridad ha perdido la confianza de los ciudadanos en las calles, sobre todo de las mujeres y los hombres de minor&iacute;as, que son detenidos e interrogados de manera desproporcionada. &ldquo;La polic&iacute;a tiene que cambiar su relaci&oacute;n con londonineses negros en particular. Estoy harta de que los londineses negros no sean escuchados, estoy harta de que sus madres tengan miedo&rdquo;, dice Casey.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bromas que no lo son</strong></h2><p class="article-text">
        Lo que se ve hacia afuera refleja lo que pasa dentro, seg&uacute;n el informe, que describe casos de asaltos sexuales dentro de la fuerza policial, falta de rendici&oacute;n de cuentas y baja moral en particular de las agentes. El 12% de las polic&iacute;as dicen haber sufrido abuso o acoso sexual en el trabajo y al menos un tercio dice que ha sufrido sexismo. Las investigaciones son a menudo desechadas o escondidas, seg&uacute;n el informe.&nbsp;Una agente gay reconoc&iacute;a tener &ldquo;miedo&rdquo; de sus propios colegas y m&uacute;ltiples entrevistadas repitieron que sus denuncias no eran tomadas en serio o consideradas una se&ntilde;al de que ellas eran &ldquo;problem&aacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El documento tambi&eacute;n describe m&uacute;ltiples incidentes racistas que se toman como &ldquo;una broma&rdquo; por parte de los jefes, como meter panceta en las botas de un agente musulm&aacute;n o decirle a un polic&iacute;a de origen indio que &ldquo;huele a curry&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casey recomienda crear unidades espec&iacute;ficas para combatir la violencia contra las mujeres, desmentelar algunos grupos de la polic&iacute;a donde ha habido especial descontrol, revisar los protocolos de denuncia y contratar a m&aacute;s especialistas. El informe tambi&eacute;n refleja c&oacute;mo los recortes despu&eacute;s de a&ntilde;os de reducci&oacute;n del presupuesto por parte del Gobierno conservador han da&ntilde;ado algunos servicios b&aacute;sicos para la comunidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Perd&oacute;n a los londinenses</strong></h2><p class="article-text">
        El jefe de polic&iacute;a, Mark Rowley, que lleg&oacute; al cargo en septiembre tras la dimisi&oacute;n de la jefa anterior, reconoce los problemas retratados en el informe y dice que har&aacute; &ldquo;todo lo humanamente posible&rdquo; para que la polic&iacute;a cambie y seguir las recomendaciones de Casey, aunque evita utilizar la palabra &ldquo;institucional&rdquo;. Rowley tambi&eacute;n pidi&oacute; perd&oacute;n a los londinenses por haberles &ldquo;decepcionado&rdquo;. Varios cargos p&uacute;blicos aceptaron el sombr&iacute;o veredicto del informe. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tiene que haber un cambio en la cultura y el liderazgo&rdquo;, dijo el primer ministro brit&aacute;nico, Rishi Sunak, en una entrevista en la BBC. &ldquo;Lo que est&aacute; pasando es simplemente chocante e inaceptable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a de Londres depende del Ministerio del Interior en coordinaci&oacute;n con el Ayuntamiento de la ciudad.&nbsp;La ministra, Suella Braverman, dijo que la polic&iacute;a tiene &ldquo;mucho trabajo por hacer&rdquo; y que el nuevo jefe de polic&iacute;a debe traer &ldquo;un cambio completo&rdquo;. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, describi&oacute; este martes como &ldquo;uno de los d&iacute;as m&aacute;s oscuros en la historia de la polic&iacute;a metropolitana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/policia-londres-sexista-racista-homofoba-informe-oficial_1_10051853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2023 11:57:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La policía de Londres es sexista, racista y homófoba, según un informe oficial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres,Sexismo,Racismo,Machismo,Homofobia,Policía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["White Hot": el fenómeno Abercrombie y por qué es una buena noticia que se fuera al diablo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fenomeno-abercrombie-buena-noticia-fuera-traste_1_8960672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7cf556f-c04b-43bd-804b-0f798402552c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;White Hot&quot;: el fenómeno Abercrombie y por qué es una buena noticia que se fuera al diablo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental de Netflix expone la discriminación, el sexismo y los abusos sexuales de una marca de ropa estadounidense que importó su nociva filosofía también al mundo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo entrar y pensar que hab&iacute;an embotellado todo lo que odiaba del instituto en una tienda&rdquo;. Lo que ocurri&oacute; a finales de los 90 y primera d&eacute;cada de los 2000 con Abercrombie &amp; Fitch excede los peores preceptos de la moda y el capitalismo. Fue un fen&oacute;meno que cal&oacute; en muchos pa&iacute;ses, pero de manera especial en EEUU. Se resume en la sensaci&oacute;n que abre el art&iacute;culo y describe la periodista Moe Tkacik en <em>White Hot</em>, el nuevo documental de Netflix sobre una marca que fue orgullosa embajadora de una filosof&iacute;a clasista, racista y discriminatoria. Tkacik fue testigo de ello durante su investigaci&oacute;n para <a href="https://www.wsj.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">The Wall Street Journal</a>, el primer medio que puso a Abercrombie en el punto de mira.
    </p><p class="article-text">
        La historia de <a href="https://www.abercrombie.com/shop/wd-es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abercrombie &amp; Fitch</a> es tan obvia que parece absurda. Su marca se origin&oacute; sobre una idea de la belleza que ten&iacute;a tres pilares: natural, norteamericano y cl&aacute;sico. Hasta ah&iacute; no dista de cualquier otra firma estadounidense de post&iacute;n, como Calvin Klein o Tommy Hilfiger. Pero Abercrombie asumi&oacute; que ese mercado estaba cubierto y se quiso diferenciar de dos maneras. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, bajaron un poco los precios para dirigirse a adolescentes y veintea&ntilde;eros. En segundo, llevaron los anuncios publicitarios a sus tiendas y los recrearon con personas de carne y hueso. Los chicos y las chicas no deb&iacute;an ser solo impolutos en las fotograf&iacute;as, tambi&eacute;n lo eran si doblaban camisetas en el almac&eacute;n, limpiaban los estantes o atend&iacute;an a los clientes en la caja. En ese momento, natural, norteamericano y cl&aacute;sico pas&oacute; a ser sin&oacute;nimo de cauc&aacute;sico y musculoso, para los hombres, y esbelto para las mujeres. Todo lo dem&aacute;s se quedaba fuera.
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            </figure><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas de la tienda es que no ten&iacute;a estanter&iacute;as. La ropa era lo de menos. A la entrada, esperaban dos chicos de unos 20 a&ntilde;os, con el torso desnudo, que recib&iacute;an al cliente con una sonrisa. Dentro, la luz estaba baja, la m&uacute;sica de discoteca muy alta y los empleados solo luc&iacute;an ropa b&aacute;sica: una camiseta blanca y un jean azul. Estaban proyectados para ser una aspiraci&oacute;n. &ldquo;El personal de nuestras tiendas es la inspiraci&oacute;n para el cliente&rdquo;, repet&iacute;an los jefazos de Abercrombie. 
    </p><p class="article-text">
        <em>White Hot</em> muestra la ca&iacute;da de la firma de ropa, pero tambi&eacute;n un auge que pocas marcas experimentaron en tan poco tiempo. El milagro lo obr&oacute; Mike Jeffries, CEO de Abercrombie &amp; Fitch desde 1992 hasta 2014, que sac&oacute; la empresa a bolsa en 1996 por 112 millones de d&oacute;lares. El cambio fue notable. Pas&oacute; de ser una tienda de art&iacute;culos masculinos con olor a cerrado al lugar de peregrinaci&oacute;n de la juventud de EEUU. &ldquo;Representaban sexo, juventud, esp&iacute;ritu americano y aire libre&rdquo;, explica una experta de moda en el documental. &ldquo;Eran el tipo de adolescente que tiene un Golden Retriever y conduce un Jeep&rdquo;, destaca otro extrabajador.
    </p><p class="article-text">
        Jeffries ten&iacute;a casi 50 a&ntilde;os cuando lleg&oacute; a Abercrombie, pero se propuso tomarle el pulso a los anhelos juveniles. O los que &eacute;l pretend&iacute;a que fuesen. &ldquo;Quer&iacute;an que fu&eacute;semos irreverentes, muy graciosos y que atraj&eacute;ramos a adolescentes y a veintea&ntilde;eros universitarios&rdquo;, recuerda una antigua dise&ntilde;adora gr&aacute;fica de la firma. Para lograr que la filosof&iacute;a calase en sus trabajadores, Jeffries redact&oacute; unos mandamientos en forma de gu&iacute;a y cre&oacute; un campus que imitaba a las hermandades universitarias. All&iacute; la plantilla trabajaba de sol a sol, pero lo compensaban saliendo de fiesta casi todas las noches.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mike Jeffries, CEO de Abercrombie hasta 2014                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Homoerotismo y abusos sexuales</h3><p class="article-text">
        En las im&aacute;genes promocionales, el campus de Abercrombie &amp; Fitch era un lugar de ensue&ntilde;o. Pero seg&uacute;n comprobaron algunos trabajadores y periodistas invitados, era a fin de cuentas el parque tem&aacute;tico de Mike Jeffries, cerebro del proyecto, y de Bruce Webber, cerebro de la est&eacute;tica. Se paseaban, atemorizaban a los trabajadores y dejaban muy claro su &ldquo;tradicional concepci&oacute;n de la masculinidad y la feminidad&rdquo;, desvela un reportero. &ldquo;Una vez entr&oacute; al taller y nos solt&oacute;: '&iquest;para qui&eacute;n diablos est&aacute;n dise&ntilde;ando? &iquest;Para Lesbianas sin Fronteras?'. De forma expl&iacute;cita nos dijo que deb&iacute;amos hacer ropa para mujeres y hombres sexys y heteros, no <em>lesbianas</em>&rdquo;, recuerda una de las de las encargadas de la colecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, tanto Jeffries como el fot&oacute;grafo Bruce Webber eran homosexuales. &ldquo;Hab&iacute;a muchos hombres gays involucrados. Y lo brillante de la marca era que pasase desapercibido para los j&oacute;venes compradores de finales de los 90&rdquo;, dice un artista al que le encargaron gigantescos murales llenos de hombres musculosos para las tiendas. El dise&ntilde;ador reconoce que gran parte de la iconograf&iacute;a de Abercrombie se basaba en el &ldquo;homoerotismo&rdquo;, una filosof&iacute;a que se trasladaba a los campus y a las sesiones de fotos: &ldquo;Aquello era el festival de la testosterona en su nivel m&aacute;s b&aacute;sico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede llevar nuestra ropa porque no queremos que todo el mundo lleve nuestra ropa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mike Jeffries</span>
                                        <span>—</span> CEO de Abercrombie &amp; Fitch
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Bruce Webber pod&iacute;a aprovecharse de su poder porque era muy famoso y exc&eacute;ntrico. Te invitaba a su casa a jugar con sus perros y luego te intentaba meter mano&rdquo;, desvela Bobby Blanksi, uno de los primeros modelos de la marca y cuya imagen tumbado en la playa dio la vuelta al mundo. &Eacute;l se neg&oacute; y como consecuencia fue despedido, pero con otros no ocurri&oacute; lo mismo. Arrinconaba a los j&oacute;venes durante las sesiones de fotos y muchas veces lo hac&iacute;a acompa&ntilde;ado del CEO. Aunque Webber siempre ha negado las acusaciones de abuso sexual, en 2021 cerr&oacute; varios acuerdos extrajudiciales con algunas de sus supuestas v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Los comportamientos inapropiados de Jeffries y Webber eran solo la punta del iceberg. Mientras eso ocurr&iacute;a en los estratos m&aacute;s altos de la empresa, los centenares de tiendas estaban incurriendo en un delito sin saberlo, o sabi&eacute;ndolo y disimul&aacute;ndolo muy bien. No solo &ldquo;luc&iacute;an&rdquo; sus valores discriminatorios en camisetas (tuvieron que retirar una remesa en las que se le&iacute;an chistes racistas contra latinos y asi&aacute;ticos o frases como &ldquo;&iquest;Te sientes gordo a mi lado?&rdquo;), sino que el manual de contrataci&oacute;n dise&ntilde;ado por Abercrombie era una enciclopedia de malas pr&aacute;cticas y discriminaci&oacute;n. &ldquo;No todo el mundo puede llevar nuestra ropa porque no queremos que todo el mundo lleve nuestra ropa&rdquo;, dec&iacute;a Jeffries.
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                Uno de los murales de la tienda de Abercrombie                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los dependientes negros se quedaban en el almac&eacute;n o limpiaban los estantes por la noche y varios asi&aacute;ticos fueron despedidos sin m&aacute;s despu&eacute;s de la visita de un alto cargo a sus tiendas. Cinco de ellos se animaron a denunciar. &ldquo;Dijeron que no era discriminaci&oacute;n racial, sino que no &eacute;ramos lo suficientemente guapos, que &eacute;ramos feos&rdquo;, cuenta una de las chicas afroamericanas que delat&oacute; a la marca. El asunto lleg&oacute; hasta el Tribunal Supremo de EEUU, que investig&oacute; un centenar casos. &ldquo;La discriminaci&oacute;n no era algo aislado, era su marca, era su identidad&rdquo;, afirma uno de los demandantes. 
    </p><p class="article-text">
        Abercrombie puso fin a la demanda colectiva con una indemnizaci&oacute;n de 50 millones de d&oacute;lares y una avenencia: se compromet&iacute;an a cambiar sus pr&aacute;cticas de reclutamiento, contrataci&oacute;n y <em>marketing </em>a partir de ese momento. En 2011, contrataron a un jefe de diversidad y seis a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada, los trabajadores racializados aumentaron en un 53% en EEUU. Pero a&uacute;n hab&iacute;a mucho trabajo de lavado por delante.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La discriminación no era algo aislado, era su marca, era su identidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Extrabajador racializado de Abercrombie</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Contra el 'body shaming'</h3><p class="article-text">
        Otra de las estrategias de renovaci&oacute;n fue abrir tiendas en otros pa&iacute;ses por primera vez. Uno de ellos fue en Espa&ntilde;a, donde se replic&oacute; la misma filosof&iacute;a norteamericana en el coraz&oacute;n del barrio de Salamanca, en Madrid. A la entrada, dos chicos descamisados saludaban a la clientela con un: <em>&ldquo;Hey, what&acute;s going on?&rdquo;</em>. Los encargados de reclutar a &ldquo;modelos&rdquo; &ndash;as&iacute; se llamaban los dependientes de cara al p&uacute;blico&ndash; se paseaban por las universidades y las bibliotecas a la caza de personas con un atractivo acorde a la marca. Poco importaba la experiencia laboral. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no vest&iacute;a de Abercrombie porque no pod&iacute;a. Era un ni&ntilde;o pobre, gordo y gay, la triada perfecta del <em>bullying</em>&rdquo;, explica un activista sobre el <em>body positive</em> y trastornos alimenticios<em>.</em> Una vez superado el sesgo racial, los c&aacute;nones f&iacute;sicos extremos que predicaba la marca de Jeffries cada vez casaban menos con los nuevos tiempos. No era algo que afectase solo a los trabajadores, era una filosof&iacute;a que hab&iacute;an abrazado personas de la cultura pop como Ashton Kutcher, Jennifer Lawrence o Taylor Swift. El activista lanz&oacute; una campa&ntilde;a que recibi&oacute; miles de firmas para que la marca incluyese un rango mayor de tallas, algo a lo que en un principio se neg&oacute;.
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                Imagen de &#039;White Hot&#039;, el documental de Netflix                            </span>
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        &ldquo;En todas las universidades hay chicos guays y chicos no tan guays. Nosotros perseguimos a los primeros, al t&iacute;pico chico americano atractivo con muchos amigos. &iquest;Somos exclusivistas? Absolutamente&rdquo;, defend&iacute;a el CEO Mike Jeffries. Su figura era constantemente ridiculizada en los medios y los esc&aacute;ndalos que protagonizaba fueron desgastando la imagen de Abercrombie dentro y fuera de EEUU. En 2013, lleg&oacute; a ser una de las tiendas m&aacute;s odiadas de Norteam&eacute;rica seg&uacute;n los compradores.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Yo no vestía de Abercrombie porque no podía. Era un niño pobre, gordo y gay, la triada perfecta del &#039;bullying&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Activista experto en trastornos alimenticios</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, otros de los jefazos de su comit&eacute; de direcci&oacute;n, el empresario Les Wexner, llamado el &ldquo;Merlin de los centros comerciales&rdquo; y creador del interiorismo de las tiendas de Victoria's Secret, fue acusado de colaborar con el proxeneta Jeffrey Epstein y de facilitarle a chicas j&oacute;venes para su red. Abercrombie &amp; Fitch hab&iacute;a tocado fondo. En 2014 Jeffries dimiti&oacute; como CEO de la empresa y fue el momento de reinventarla. Desde entonces han intentado sacarla a flote con unos valores mucho m&aacute;s cercanos a los aceptados hoy en d&iacute;a. &ldquo;Ellos no inventaron la maldad ni el clasismo, solo lo empaquetaron&rdquo;, explica Moe Tkacik. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de Abercrombie no es solo la de una marca de ropa. Es la de una filosof&iacute;a sexista, clasista y exclusivista que hizo un da&ntilde;o expreso a la sociedad y que por suerte ya no est&aacute; de moda, como demuestran las campa&ntilde;as recientes de Roxy o Dove. &ldquo;Hacer que un amplio espectro se vea representado e incluido en tu marca es actuar con cabeza. Habr&aacute; quien haga negocio con la discriminaci&oacute;n, porque siempre hay gente que quiere considerarse a s&iacute; misma <em>cool</em>. Pero es fascinante ver cu&aacute;ntas marcas est&aacute;n intentando que cualquiera pueda sentirse <em>cool</em>&rdquo;, resume la profesora de la Universidad de Ohio, Treva Lindsey.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fenomeno-abercrombie-buena-noticia-fuera-traste_1_8960672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2022 14:29:43 +0000]]></pubDate>
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