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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Las señoritas]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Las señoritas]]></description>
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      <title><![CDATA[Feminismo elegante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/feminismo-elegante_129_8975301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo elegante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre las obsesiones comunes con Laura Ramos, la serie Fleabag, Malena Pichot, la Gala del Met, Kim Kardashian y la posible anulación del derecho al aborto en Estados Unidos escribe Tamara Tenenbaum para también decir que "hay algo enrarecido en nuestra relación irónica con la banalidad; al menos, nos pide una atención realmente muy grande".</p></div><p class="article-text">
        Cuando Laura Ramos public&oacute; <em>Infernales. La hermandad Bront&euml;: Charlotte, Emily, Anne y Branwell </em>empec&eacute; a entender algo sobre nosotras; sobre ella y sobre m&iacute;, que no nos conoc&iacute;amos (ni nos conocemos demasiado al d&iacute;a de hoy), y sobre unas cuantas m&aacute;s, y sobre algo que quer&iacute;a decir sobre otras &eacute;pocas y sobre esta &eacute;poca. No crec&iacute; con las columnas de <em>Buenos Aires me mata</em> pero di con el libro a los doce o trece a&ntilde;os; recuerdo estar en mi cuarto leyendo de madrugada, en un tiempo en que estaba tratando de abandonar mi vida religiosa sin saber si me ir&iacute;a a salir bien, en una edad y una situaci&oacute;n en que lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer tarde a la noche era leer. Recuerdo estar en mi cuarto y pensar que si un genio me conced&iacute;a un solo deseo pedir&iacute;a vivir la vida, la ciudad y el presente que me tocara en suerte con la intensidad con la que parec&iacute;a hacerlo Laura Ramos en el libro; hoy dir&iacute;a &ldquo;la intensidad y la liviandad&rdquo;, porque era eso en el fondo lo que me fascinaba, esa combinaci&oacute;n <strong>entre la intensidad de estar presente en un momento preciso y la liviandad con la que se puede transitar lo que es bello pero no es sagrado</strong>, y eso Ramos lo trae siempre en su estilo, esa ambivalencia. Pero en esa &eacute;poca era chica y era la libertad lo que me llamaba la atenci&oacute;n. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, entonces, me sorprendi&oacute; enterarme de que Laura Ramos estaba tan obsesionada como yo con el siglo XIX y sus mujeres encerradas, las locas encerradas en cuartos escondidos y las cuerdas encerradas en matrimonios burgueses. Leyendo su libro sobre las Bront&euml; entend&iacute; que ella, como yo, hab&iacute;a gozado todas las novelas de Alcott, hasta las m&aacute;s moralistas de todas; entend&iacute; que hab&iacute;a algo en su forma de leer y de vivir que abrazaba por igual la aventura y lo que se conserva, una noche llena de imprevistos y un p&aacute;rrafo entero de descripci&oacute;n de una puntilla. No es que esto nos hiciera particularmente perspicaces o interesantes, ni a ella ni a m&iacute;, estas dos pasiones contradictorias; pero me hizo pensar en la relaci&oacute;n entre una cosa y la otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en esta veta, sin dudas, de feminismo de segunda generaci&oacute;n, el feminismo de revalorizar lo tradicionalmente considerado banal o aburrido, las historias de faldas: <strong>un hambre por leer historias de mujeres, y si las historias de mujeres fueron hasta el siglo XX historias de sumisi&oacute;n, pues de eso tendremos que enamorarnos, y en eso tendremos que encontrar tambi&eacute;n el germen de lo que somos.</strong> Debe ser por eso, tambi&eacute;n, que las historias que me interesan a m&iacute; y a Laura son muchas veces las historias de mujeres solas en &eacute;pocas en las que hab&iacute;a muy pocas maneras decentes de ser sola: a m&iacute;, como a Laura Ramos, me fascinan desde siempre las historias sobre institutrices y maestras, protagonistas de hecho de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/sueno-colonizador-sarmiento-historia-maestras-importo-estados-unidos-tragedias-amores-batalla-pedagogica_1_8077157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las se&ntilde;oritas, el &uacute;ltimo libro de Ramos </a>que reconstruye la historia de las maestras norteamericanas que trajo Sarmiento para armar las escuelas argentinas. Pero ser&iacute;a mentiroso decir que lo &uacute;nico o lo que m&aacute;s nos interesa de esas historias es el coqueteo con la transgresi&oacute;n: nos gustan sus bailes, sus cortes&iacute;as, sus vestidos, sus costumbres. No nos gusta solo lo que corre los bordes de la femineidad; nos gusta, tambi&eacute;n, lo que queda adentro.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Pienso que esa combinaci&oacute;n de obsesiones que manejamos Laura y yo desde hace mucho, ella desde hace m&aacute;s que yo de hecho, refleja una relaci&oacute;n un poco ir&oacute;nica con el feminismo que est&aacute; cada vez m&aacute;s extendida. Si alguna vez estuvo de moda ser una feminista solemne, hoy de hecho ya no lo est&aacute;; <em>est&aacute; bien</em> ser feminista y disfrutar de las mieles de la femineidad, o m&aacute;s todav&iacute;a, el dulzor de sus cadenas. Est&aacute; bien ser feminista y embelesarse con los trajes de &eacute;poca que destrozaron los &oacute;rganos vitales de las mujeres que los llevaban; sobre todo a la mujeres de treintis o cuarentis, pienso, pero tambi&eacute;n a algunas de veintis que quieren ser m&aacute;s cancheras que sus contempor&aacute;neas, nos parecer&iacute;a absurdo convertir todo en una protesta; nos parecer&iacute;a, sobre todo, de mal gusto. Recuerdo el que creo que es el primer o el segundo cap&iacute;tulo de <em>Fleabag</em>, cuando ella y su hermana van a un evento feminista y levantan la mano cuando la conferencista pregunta qui&eacute;n cambiar&iacute;a cinco a&ntilde;os de vida por un cuerpo perfecto. Al levantar la mano, Fleabag est&aacute; dici&eacute;ndole a la audiencia: yo soy como ustedes, tampoco soy feminista en serio. Por si no quedara claro, por las dudas, el di&aacute;logo subraya: &ldquo;somos malas feministas&rdquo;. <strong>Malena Pichot</strong>, de hecho, lo tuitea seguido: nadie quiere ser buena feminista. No hay nada canchero, hoy, en ser una buena feminista, exceptuando a ciertos c&iacute;rculos muy espec&iacute;ficos. Parte de la disputa generacional con el activismo juvenil (pero tambi&eacute;n, creo que es interesante, con feministas mucho m&aacute;s grandes) parece radicar en eso; <strong>para muchas de nosotras, la forma elegante de ser feminista es siendo tambi&eacute;n un poco antifeminista</strong>, re&iacute;rse del feminismo y romantizar la &eacute;poca en que no exist&iacute;a o apenas empezaba a existir de un modo en que no creo haber visto hacer a marxistas con el marxismo o a peronistas con el peronismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tiendo a pensar, como el fil&oacute;sofo<strong> Richard Rorty</strong>, que la aproximaci&oacute;n ir&oacute;nica a nuestras propias creencias es una virtud. Sirve para conversar, y sirve para vivir. Y sin embargo, el cortocircuito del fin de semana pasado, cuando la misma noche vi pasar en Twitter las discusiones sobre la gala del Met (un evento tan vidriera de la nada que me angustia hasta a m&iacute;, que puedo pasar y he pasado una ma&ntilde;ana entera leyendo sobre tipos de encaje en internet) y<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/aborto-corte-suprema-estados-unidos-anular-fallo-despenaliza_1_8962036.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la filtraci&oacute;n del voto de Alito que podr&iacute;a revocar el fallo Roe versus Wade en Estados Unidos y acabar de hecho con la legalidad del aborto</a>, me hizo pensar en que hay algo enrarecido en nuestra relaci&oacute;n ir&oacute;nica con la banalidad; al menos, nos pide una atenci&oacute;n realmente muy grande, y finalmente esa no era una mentira de los achupinados de las charlas TED, la atenci&oacute;n es el bien escaso por el que compiten los gigantes de nuestra &eacute;poca. Si Kim Kardashian puede tomar por asalto nuestra conversaci&oacute;n, puede pasar que de pronto sea dif&iacute;cil encontrar o hacer circular buenos textos sobre lo que podr&iacute;a pasar con el aborto en Estados Unidos; me pas&oacute;, al menos, a m&iacute;, en un momento donde parecer&iacute;a que sobra buen contenido sobre cualquier cosa. Puede pasar que se nos vaya el tiempo y el trabajo en la iron&iacute;a elegante, que el miedo a la solemnidad o el aburrimiento lo tape todo.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1521300990552678400?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No tengo ninguna intenci&oacute;n, ning&uacute;n deseo de abandonar mi pasi&oacute;n por la vida y la literatura de las se&ntilde;oritas de otra &eacute;poca, por devorarla desde una perspectiva feminista pero tambi&eacute;n sencillamente devorarla. No son placeres culposos; solo es la punta de un ovillo que me interesa sobre nuestra relaci&oacute;n con el feminismo y con la femineidad como cadena y privilegio, sobre el modo de sostener creencias en estos d&iacute;as, sobre una iron&iacute;a que en realidad es mucho m&aacute;s rica que la iron&iacute;a porque nunca es un sarcasmo que mira las cosas desde afuera, es una iron&iacute;a ante todo neur&oacute;tica, melanc&oacute;lica y retorcida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:02:11 +0000]]></pubDate>
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