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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - kitsch]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/kitsch/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - kitsch]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Javier Milei, la derecha kitsch]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/javier-milei-derecha-kitsch_129_8975327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aab04d15-0e55-44fd-9cb7-08cebc7f61af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Milei, la derecha kitsch"></p><p class="article-text">
        Ahora que volvimos a la universidad, muchos profesores nos encontramos con una novedad: en las aulas hay estudiantes libertarios. No son mayor&iacute;a, claro, pero, entre los j&oacute;venes politizados &ndash;en su mayor parte peronistas, en menor medida de izquierda&ndash; hay estudiantes autoconcebidos libertarios que toman la palabra, opinan y argumentan. Muchos de ellos se instruyen, leen y se informan bastante, de hecho. Hablo de estudiantes laburantes o de clase media, de universidades p&uacute;blicas o privadas, del conurbano o de la capital, hijos de profesionales o primera generaci&oacute;n de universitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima encuesta de Zuban, C&oacute;rdoba &amp; Asociados muestra un escenario presidencial de tres tercios, en el cual Milei obtendr&iacute;a 30% de votos, los mismos que Cristina o Macri. Como se sabe, la mayor proporci&oacute;n de sus votantes son varones y j&oacute;venes. En varios de los escenarios ensayados, el estudio revela que Milei es competitivo, que es una especie de fuga en diagonal hacia adelante y hacia la derecha. Dice Paola Zuban que, aunque esta tendencia es a&uacute;n vol&aacute;til, &ldquo;Milei tiene potencialidad de crecer, mientras que los otros candidatos est&aacute;n muy cerca de su techo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas derechas tienen algunos rasgos novedosos: por un lado, como dice Pablo Stefanoni en su libro <em>&iquest;La rebeld&iacute;a se volvi&oacute; de derecha?</em>, estas expresiones pol&iacute;ticas se muestran rebeldes, incorrectas, audaces, frente a una izquierda cada vez m&aacute;s timorata que solo piensa en conservar lo logrado. En la &ldquo;disputa por la indignaci&oacute;n&rdquo;, dice el autor, las derechas llevan la delantera. Por otro lado, tenemos la percepci&oacute;n de que sus principales exponentes son personajes m&aacute;s o menos payasescos, exc&eacute;ntricos, ex&oacute;ticos, extravagantes, rozando a veces lo siniestro: no casualmente, Stefanoni comienza su ensayo haciendo referencia a un buf&oacute;n de la cultura pop, el <em>Joker</em> de Todd Phillips. Ah&iacute; tenemos a Trump con su jopo, su bronceado y su modulaci&oacute;n afectada; a Bolsonaro, fan&aacute;tico, bruto y violento; a Zemmour, torpe y provocador en partes iguales; a Milei, con su pelo enmara&ntilde;ado, su desborde, su <em>physique du r&ocirc;le</em>. Como pasa con algunas publicidades m&aacute;s recordadas por el spot que por el producto que venden, parece que de todos ellos prevalecen sus caricaturas antes que sus rasgos originales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta presentaci&oacute;n caricaturesca de lo pol&iacute;tico remite a lo que Mart&iacute;n Plot llama la </strong><em><strong>pol&iacute;tica kitsch</strong></em><strong>, &ldquo;esa forma de relacionarse con las cosas, los objetos o los actos que busca obsesivamente el efecto; esto es, aquel tipo de estrategia que trata de reemplazar la indeterminada b&uacute;squeda de consenso por la m&aacute;s prudente actividad de contar narices&rdquo;.</strong> En <em>El kitsch pol&iacute;tico</em>, publicado en 2003, Plot piensa el caso de Bush, pero bien puede leerse desde el presente. Como dice Mart&iacute;n Vicente, estudioso de las derechas, &ldquo;ese tono marca distancias con las derechas tradicionales, sean los tonos marciales del nacionalismo o las posiciones flem&aacute;ticas del liberalismo-conservador. Un reclamo de novedad que une lo est&eacute;tico-pol&iacute;tico con lo &eacute;tico-pol&iacute;tico: lo aut&eacute;ntico, espont&aacute;neo &ndash;como el orden que propone Milei&ndash;, contra lo asentado y la casta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as atr&aacute;s, en unas jornadas sobre los legados del 2001, el polit&oacute;logo Diego Reynoso expuso una investigaci&oacute;n titulada &ldquo;Actitudes hacia los grupos y organizaciones sociales, partidismo y voto&rdquo; en la que, a partir de una encuesta sobre actitudes pol&iacute;ticas (la <a href="https://udesa.edu.ar/sites/default/files/28._udesa_espop_marzo_2022_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESPOP</a> de la Universidad de San Andr&eacute;s), mostraba que un sector de la sociedad, asociado con los libertarios, manifiesta una actitud de negatividad hacia casi todas las organizaciones: los partidos, los organismos de derechos humanos, los movimientos sociales, las Fuerzas Armadas, el FMI, la justicia. Son los que dicen &ldquo;no&rdquo; a todo, especialmente a las instituciones y a los poderes establecidos. A veinte a&ntilde;os del 2001, del autonomismo y del <em>Que se vayan todos</em>, otra vez el rechazo a la clase pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Milei reivindica a Menem y a Cavallo. Nada indica que su postura tenga sustancia o coherencia, pero en todo caso hace sonar el nombre de Menem, justo cuando vuelve a hablarse de dolarizaci&oacute;n e hiperinflaci&oacute;n. Dice Mark Fisher que ironizar es convertir algo en artefacto (la fe en est&eacute;tica y el compromiso en espect&aacute;culo): treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, parecer&iacute;a que el menemismo s&oacute;lo puede ser repensado en clave kitsch, y no solo por Milei. Hoy en d&iacute;a, no es raro ver a amigos progresistas festejando el romance entre Moria Cas&aacute;n y Galmarini, o celebrando a Silvia S&uuml;ller, devenidos &iacute;conos pop de los 90. No tengo nada contra esas figuras en particular, y adem&aacute;s la gente tiene derecho a deshacerse de su pasado. Pero el menemismo es un fantasma demasiado acechante, y cuestionar o ponderar el n&uacute;cleo de las pol&iacute;ticas, la econom&iacute;a o el liderazgo menemistas suena demasiado solemne, entonces lo hacemos desde una mirada ir&oacute;nica. Me atrever&iacute;a a decir que esa mirada ir&oacute;nica es, muchas veces, tambi&eacute;n una mirada melanc&oacute;lica: &iquest;qu&eacute; cosa m&aacute;s kitsch que el uno a uno, Florian&oacute;polis y Miami, la desocupaci&oacute;n y el consumo, la exuberancia y la malaria, todo eso que revivimos en tantas <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-rodean-90-cita-muerte_129_7233338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novelas y pel&iacute;culas</a> sobre nuestros tristes a&ntilde;os 90?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me pregunto c&oacute;mo es posible pensar las nuevas derechas sin ser solemnes ni alarmistas pero tampoco ir&oacute;nicos.</strong> C&oacute;mo sustraerse de la disputa por la indignaci&oacute;n. En otras palabras: &iquest;qu&eacute; responder cuando mis estudiantes, en medio de una discusi&oacute;n te&oacute;rica o pol&iacute;tica en el aula, a las siete de la tarde, cansados despu&eacute;s de haber viajado dos horas en bondi y despu&eacute;s de haber trabajado todo el d&iacute;a por un sueldo que cada vez les vale menos, dicen que est&aacute;n furiosos, indignados, desesperanzados, sin escandalizarnos ni convertir su indignaci&oacute;n en artefacto?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/javier-milei-derecha-kitsch_129_8975327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:01:06 +0000]]></pubDate>
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