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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Elefantes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/elefantes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Elefantes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los elefantes responden cuando los llaman por su ‘nombre’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/elefantes-responden-llaman-nombre_1_11438382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb57b57f-cf51-42bf-9552-096baf34489d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los elefantes responden cuando los llaman por su ‘nombre’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores analizó cientos de llamadas de elefantes africanos y descubrió pruebas de que estos animales asignan sonidos a individuos de manera simbólica, de forma similar a lo que hacemos los humanos con los nombres propios </p><p class="subtitle">Hemeroteca - Las jirafas del zoo de Barcelona 'saben' estadística</p></div><p class="article-text">
        Los elefantes salvajes de la sabana africana (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Loxodonta_africana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Loxodonta africana</em></a>) pueden llamarse entre s&iacute; con sonidos individuales que recuerdan a los nombres propios que usamos los seres humanos para identificarnos, seg&uacute;n los resultados de un nuevo estudio realizado con sistemas de aprendizaje autom&aacute;tico (<em>machine learning</em>). Aunque se hab&iacute;a descrito la capacidad de asignar sonidos a individuos en otras especies, como loros o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cachalotes-inteligencia-artificial-descifrar-vocalizaciones_1_11346179.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cet&aacute;ceos</a>, la diferencia es que los paquidermos no imitan los sonidos realizados por el animal al que se dirigen, sino que le asignan un sonido particular.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este lunes en&nbsp;la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41559-024-02420-w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Ecology &amp; Evolution</em></a>, el equipo de <a href="https://mickeypardo.weebly.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Pardo</a> describe el an&aacute;lisis de las grabaciones de 469 vocalizaciones de baja frecuencia (&ldquo;<em>rumbles</em>&rdquo;) realizadas por grupos de hembras y cr&iacute;as de elefante africano salvaje en el Parque Nacional Amboseli y las Reservas Nacionales de Samburu y Buffalo Springs en Kenia entre 1986 y 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El modelo de aprendizaje autom&aacute;tico identific&oacute; correctamente a los destinatarios del 27,5% de estas llamadas, lo que, seg&uacute;n los autores, es un porcentaje mayor que el detectado al recibir un audio de control (la probabilidad de tener esta tasa de acierto con datos codificados aleatoriamente es inferior al 0,01%, aseguran). Los autores tambi&eacute;n compararon las reacciones de 17 elefantes salvajes en respuesta a grabaciones de llamadas dirigidas originalmente a ellos o a otro elefante. Y observaron que los animales se acercaban m&aacute;s r&aacute;pidamente al altavoz que reproduc&iacute;a las grabaciones y respond&iacute;an vocalmente con m&aacute;s frecuencia a las llamadas dirigidas a ellos, en comparaci&oacute;n con las dirigidas a otro elefante.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los animales se acercaban más rápidamente al altavoz que reproducía las grabaciones y respondían vocalmente con más frecuencia a las llamadas dirigidas a ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Descubrimos que los elefantes africanos se dirigen a miembros individuales de su familia con llamadas parecidas a nombres&rdquo;, explica Pardo a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Utilizando un modelo de aprendizaje autom&aacute;tico, descubrimos que era posible predecir a qui&eacute;n iba dirigida una llamada simplemente a partir de su estructura ac&uacute;stica. Esto indic&oacute; que las llamadas contienen cierta informaci&oacute;n que identifica al destinatario previsto. Tambi&eacute;n descubrimos que los elefantes respond&iacute;an con m&aacute;s fuerza cuando se reproduc&iacute;a una grabaci&oacute;n de una llamada originalmente dirigida a ellos&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Fortalecer los v&iacute;nculos sociales</h3><p class="article-text">
        Para los autores, este comportamiento sugiere que los elefantes reconocen las llamadas individuales que les dirigen. &ldquo;Parece que las hembras adultas llaman a otras por su nombre con m&aacute;s frecuencia que las cr&iacute;as, lo que sugiere que aprender este comportamiento podr&iacute;a llevar a&ntilde;os&rdquo;, sostiene Pardo. &ldquo;No tuvimos suficientes llamadas de machos adultos para incluirlas en nuestro an&aacute;lisis&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la utilidad de este recurso, los investigadores creen que dirigirse a los dem&aacute;s por su nombre podr&iacute;a ser particularmente beneficioso para los elefantes, que tienen muchas relaciones diferentes con muchos otros individuos y, a menudo, est&aacute;n fuera de la vista de sus interlocutores sociales estrechamente vinculados. &ldquo;Llamar a los dem&aacute;s por su <em>nombre</em> tambi&eacute;n podr&iacute;a ser una forma de fortalecer los v&iacute;nculos sociales&rdquo;, apunta el investigador principal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Llamar a los demás por su nombre también podría ser una forma de fortalecer los vínculos sociales

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michael Pardo</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Colorado State University y primer autor del artículo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los autores admiten que se necesita m&aacute;s investigaci&oacute;n sobre los contextos en los que los elefantes usan llamadas similares a nombres. &ldquo;En este estudio utilizamos datos de dos poblaciones de Kenia, por lo que parece probable que otras poblaciones de elefantes africanos de la sabana tambi&eacute;n utilicen <em>nombres</em>&rdquo;, comenta Pardo. &ldquo;Sin embargo, no tenemos forma de saberlo con seguridad, porque este es el primer estudio que analiza este aspecto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Atraer la atenci&oacute;n de otros</h3><p class="article-text">
        <a href="https://x.com/biotay?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio J. Osuna Mascar&oacute;</a>, bi&oacute;logo especialista en cognici&oacute;n animal, cree que lo m&aacute;s relevante del estudio es que muestra que los elefantes no imitan la vocalizaci&oacute;n de otros para referirse a ellos, como hacen otros animales. &ldquo;Lo que los elefantes parecen estar usando es un sonido arbitrario que asignan de forma simb&oacute;lica al individuo al que se refieren&rdquo;, explica. &ldquo;No le quita m&eacute;rito a lo que hacen los loros o los cet&aacute;ceos, pero es sumamente fascinante que sea as&iacute;&rdquo;. Por otro lado, el hecho de que los elefantes se acerquen m&aacute;s r&aacute;pidamente al altavoz que reproduc&iacute;a las grabaciones con llamadas dirigidas a ellos muestra, en su opini&oacute;n, &ldquo;que los elefantes pueden atraer la atenci&oacute;n de individuos concretos con mensajes dirigidos, que estos nombres no son resultado de la imitaci&oacute;n, y que no dependen de la relaci&oacute;n social entre el individuo que env&iacute;a el mensaje y el que lo recibe, entre otras muchas cosas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dos elefantes jóvenes se saludan"
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            <span class="title">
                Dos elefantes jóvenes se saludan                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Osuna, es importante destacar que estas vocalizaciones no se distinguen a nivel visual en el espectrograma, algo que llev&oacute; necesariamente al uso de un sistema de <em>machine learning</em> para analizarlas. &ldquo;La forma en la que se codifican los mensajes en estas vibraciones parece que tambi&eacute;n se escapa al an&aacute;lisis que han usado&rdquo;, asegura. &ldquo;Sospechan que los elefantes estar&iacute;an condensando mucha informaci&oacute;n en cada una de sus vocalizaciones. Queda mucho por saber&rdquo;, comenta. A su juicio, este es uno de esos estudios fascinantes que abren la puerta a muchos otros estudios futuros. &ldquo;Ser&aacute; muy interesante descubrir qui&eacute;n inventa estos <em>nombres</em>, qu&eacute; otra informaci&oacute;n contienen estas vocalizaciones, y &mdash;como los autores se preguntan&mdash; si los elefantes pueden usar estos <em>nombres</em> para referirse a otros individuos que no se encuentren presentes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un paso más en descubrir lo compleja que es la comunicación en elefantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro López Caicoya</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto de Investigación en Biología de los Animales de Granja (FBN), en Alemania
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.fbn-dummerstorf.de/en/about-us/staff/mitarbeiter/alvaro-lopez-caicoya/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro L&oacute;pez Caicoya</a>, del Instituto de Investigaci&oacute;n en Biolog&iacute;a de los Animales de Granja (FBN), en Alemania, califica este estudio de tremendamente&nbsp;interesante.&nbsp;&ldquo;Creo que es un paso m&aacute;s en descubrir lo compleja que es la comunicaci&oacute;n en elefantes&rdquo;, asegura. &ldquo;Cada vez descubrimos m&aacute;s caracter&iacute;sticas en animales que anteriormente consider&aacute;bamos exclusivamente humanas&rdquo;, destaca. &ldquo;Creo que decir hace 20 a&ntilde;os que un animal llama a otro por su nombre ser&iacute;a considerado una locura por cualquier persona (incluido un cient&iacute;fico del tema). Estoy seguro de que, a medida que mejoremos en el estudio de la conducta animal y ampliemos nuestro conocimiento apoyados en estas nuevas tecnolog&iacute;as, nos daremos cuenta de que muchas de estas caracter&iacute;sticas se encuentran tambi&eacute;n en otras especies&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Algunas cr&iacute;ticas y suspicacias</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.us.es/trabaja-en-la-us/directorio/antonio-benitez-burraco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Ben&iacute;tez Burraco</a>, experto en la evoluci&oacute;n del lenguaje de la Universidad de Sevilla (US), cree que este estudio casa bien con lo que sabemos sobre el comportamiento social de los elefantes, su capacidad de aprendizaje vocal y en general, el papel que cabe espera de un sistema de comunicaci&oacute;n sofisticado para dar cohesi&oacute;n a grupos sociales numerosos y complejos. &ldquo;Mi &uacute;nica pega (importante) al art&iacute;culo es que parece ignorar toda la discusi&oacute;n (de d&eacute;cadas) acerca de la existencia de iconicidad/arbitrariedad&nbsp;en las llamadas de muchas especies de primates&rdquo;, apunta. &ldquo;Creo que la consideraci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n entre los primates permitir&iacute;a poner en valor de un modo m&aacute;s exacto los hallazgos de este trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cr&iacute;tico es <a href="https://www.durham.ac.uk/staff/r-a-barton/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Barton,</a> bi&oacute;logo evolutivo y profesor de Antropolog&iacute;a en la Universidad de Durham (Inglaterra) quien, en declaraciones al <a href="https://www.sciencemediacentre.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science Media Centre</em></a> (SMC), asegura que inferir <em>etiquetas</em> o incluso <em>nombres</em> es fantasioso y los datos no permiten tales inferencias. &ldquo;De ah&iacute; que cuestione la afirmaci&oacute;n del autor de que &lsquo;la prueba de que el etiquetado vocal arbitrario no es exclusivo de los humanos ampliar&iacute;a la amplitud de los modelos de evoluci&oacute;n del lenguaje y la cognici&oacute;n&rsquo;&rdquo;, asegura. Las mismas suspicacias despierta en <a href="https://www.dpz.eu/de/kontakt/personen/profil/person/kurt-hammerschmidt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kurt Hammerschmidt</a>, especialista en Comunicaci&oacute;n vocal en el Centro Alem&aacute;n de Estudios sobre Primates en Gotinga (Alemania), quien dice no haber encontrado pruebas de que los elefantes africanos se dirijan unos a otros con llamadas similares a nombres espec&iacute;ficos individuales, tambi&eacute;n en declaraciones a SMC. &ldquo;El t&eacute;rmino <em>llamadas similares a nombres espec&iacute;ficos individuales</em> es contradictorio&rdquo;, opina. &ldquo;Los nombres representan categor&iacute;as que se aplican a muchos individuos, no son individualmente espec&iacute;ficos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/elefantes-responden-llaman-nombre_1_11438382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2024 20:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Elefantes,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elefantes en cautiverio: en Argentina quedan 6 y 2 comenzaron a viajar por tierra a un santuario de Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/elefantes-cautiverio-argentina-quedan-6-preparan-viajar-santuario-brasil_1_7008258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40d50522-a86e-40d2-a053-22ab4e64fbbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elefantes en cautiverio: en Argentina quedan 6 y 2 comenzaron a viajar por tierra a un santuario de Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son las dos hembras que están en Mendoza y ya estaban entrenadas para el traslado. Según las estimaciones, al menos 5 viajarían este año. Pasan de recintos de 150 metros cuadrados a al menos 10 hectáreas para caminar.</p></div><p class="article-text">
        Pupy, Kuky, Kenya, Guillermina y Pocha. As&iacute; se llaman las cinco elefantas que quedan en cautiverio en la Argentina. Tamy es el &uacute;nico macho que tambi&eacute;n est&aacute; en esas condiciones en el pa&iacute;s. Los seis ejemplares, aunque algunos sin fechas exactas, est&aacute;n en v&iacute;as de viajar a un santuario del Mato Grosso, Brasil. All&iacute; <strong>el cautiverio no dejar&aacute; de ser tal pero gozar&aacute;n de m&aacute;s y mejor espacio</strong> para pasar el resto de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        El 9 de enero muri&oacute; Sharima, una elefanta que permanec&iacute;a en cautiverio en el zool&oacute;gico de Luj&aacute;n y que, seg&uacute;n denunciaron distintas organizaciones dedicadas a la defensa de los animales, no recib&iacute;a atenci&oacute;n veterinaria adecuada de forma peri&oacute;dica. Seg&uacute;n trascendi&oacute;, Sharima cay&oacute; a la fosa que rodeaba el recinto en el que viv&iacute;a y no pudo ser rescatada y atendida adecuadamente.<strong> La judicializaci&oacute;n de esa muerte tras varias denuncias p&uacute;blicas por el descuido al que era sometida la elefanta volvi&oacute; a poner en el centro del debate la situaci&oacute;n de esos individuos en el pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alcanza con saber esto: Pocha y Guillermina, que son madre e hija y viv&iacute;an en el EcoParque de la ciudad de Mendoza, compart&iacute;an hasta hoy el  mismo espacio de 150 metros cuadrados. Ese espacio es, adem&aacute;s de muy reducido, una fosa por debajo del nivel del resto del parque: <strong>asoman sus trompas pero no ven mucho m&aacute;s all&aacute; de los muros que las encierran</strong>. Guillermina, que tiene 23 a&ntilde;os y es tambi&eacute;n hija de Tamy, naci&oacute; en ese lugar cuando era el Zool&oacute;gico de Mendoza. Nunca vio m&aacute;s all&aacute; de la fosa. <strong>Son animales que, en estado silvestre, necesitan caminar unos 12 kil&oacute;metros diarios. Pero viv&iacute;an hasta hoy en 150 metros cuadrados con sus entre 4 y 5 toneladas cada una. Viv&iacute;an hasta hoy porque ellas son las primeras que iniciaron su viaje hacia Brasil. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso, y porque el santuario para elefantes asi&aacute;ticos -que es la especie a la que pertenecen- ya fue inaugurado en Brasil, es que Pocha y Guillermina fueron las primeras elefantas que iban a viajar desde la Argentina hasta el Mato Grosso. <strong>Desde Mendoza hasta el santuario son 3.235 kil&oacute;metros por tierra</strong> y, Leandro Fruitos, consejero del EcoParque mendocino, hab&iacute;a anticipado que se estimaba que entre fines de marzo y principios de abril se llevara a cabo el viaje. Se atras&oacute;, pero sucedi&oacute;. El hab&iacute;a dicho que: &ldquo;Tarde o temprano suceder&iacute;a&rdquo;.
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                    alt="Tamy es el único macho que queda en la Argentina y será el último en viajar a Brasil. También vive en una fosa."
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            <span class="title">
                Tamy es el único macho que queda en la Argentina y será el último en viajar a Brasil. También vive en una fosa.                            </span>
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        La organizaci&oacute;n Global Sanctuary for Elephants, que sostiene el santuario en el Mato Grosso, <a href="https://globalelephants.org/horizonsandhope/#1605546018134-473bcd77-0115" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estim&oacute; que el traslado de las dos elefantas asi&aacute;ticas desde Mendoza hasta all&iacute; </a><a href="https://globalelephants.org/horizonsandhope/#1605546018134-473bcd77-0115" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ronda los 74.700 d&oacute;lares</strong></a><strong>,</strong> y para conseguirlos apelaron a las donaciones. &ldquo;Iba a costearlo el gobierno mendocino pero la pandemia complic&oacute; esas posibilidades, por eso se hizo de forma colaborativa&rdquo;, describe Fruitos, que adem&aacute;s integra la filial local de la Fundaci&oacute;n Franz Weber: se trata de la organizaci&oacute;n dedicada a la protecci&oacute;n ambiental que tendi&oacute; los puentes entre los ex zool&oacute;gicos argentinos y el santuario en Brasil.
    </p><p class="article-text">
        Que un elefante viaje un par de miles de kil&oacute;metros y, en el medio, cambie de pa&iacute;s, no es tarea sencilla. Hay requisitos sanitarios que Brasil exige para autorizar su entrada y hay que lograr no s&oacute;lo que el elefante participe activamente de esos ex&aacute;menes, sino que suba a la caja que lo transporta y que el estr&eacute;s del viaje no alcance niveles peligrosos para su salud.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mara -la elefanta asi&aacute;tica que viaj&oacute; desde el EcoParque porte&ntilde;o hasta el santuario de Brasil en mayo del a&ntilde;o pasado- abri&oacute; las puertas para que se conf&iacute;e en los traslados. Borr&oacute; muchos miedos que hab&iacute;a en torno a ese viaje. Es cierto que el traslado es un movimiento inusual que genera estr&eacute;s, por lo que hay un riesgo. Lo que se hace es minimizar ese riesgo y hacer el movimiento. El santuario no es absoluta libertad, es un semi-cautiverio, pero hay mucho m&aacute;s espacio y m&aacute;s libertad de acci&oacute;n&rdquo;, sostiene Ximena Merelle Dherve, directora de la organizaci&oacute;n Elephant's Helpers Argentina, que desde hace una d&eacute;cada lucha por los derechos de los elefantes.
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                    alt="Mara fue la primera en viajar desde la Argentina hasta el santuario en Brasil, un espacio en el que puede pastar y meterse en lagunas."
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            <span class="title">
                Mara fue la primera en viajar desde la Argentina hasta el santuario en Brasil, un espacio en el que puede pastar y meterse en lagunas.                            </span>
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        Ximena, que es t&eacute;cnica en conservaci&oacute;n de la biodiversidad, no est&aacute; segura de c&oacute;mo surgi&oacute; su pasi&oacute;n por estos animales pero s&iacute; recuerda dos cosas: &ldquo;Cuando era chiquita mi mam&aacute; ten&iacute;a un libro ilustrado sobre &Aacute;frica y yo siempre quedaba impactada con las im&aacute;genes de los elefantes, con ese tama&ntilde;o. Y cuando ten&iacute;a 17, que pod&iacute;a ir gratis al zool&oacute;gico, me quedaba horas mirando a Mara y anotando en un cuadernito todo lo que hac&iacute;a. Para d&oacute;nde se mov&iacute;a, qu&eacute; com&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente nos pregunta '&iquest;pero despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os los van a mover? &iquest;y si se muere en el viaje?'. Pero despu&eacute;s de haber visto que Mara por primera vez se encontr&oacute; con una elefanta de su misma especie y que tras 50 a&ntilde;os de cautiverio eligi&oacute; cu&aacute;ndo comer, muchas dudas quedaron despejadas. Y a eso se suma <strong>un cambio que ya viene ocurriendo en la sociedad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os respecto del rol tradicional de los zool&oacute;gicos</strong>&rdquo;, reflexiona la titular de Elephant's Helpers, y suma: &ldquo;Es una luz enorme de esperanza que los &uacute;nicos seis elefantes que quedan en cautiverio en la Argentina vayan a un santuario&rdquo;. En el mundo, <a href="https://www.elephant.se/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n The elephant database</a>, quedan 8.820 ejemplares en cautiverio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una luz enorme de esperanza que los únicos seis elefantes que quedan en cautiverio en la Argentina vayan a un santuario. En el mundo, según The elephant database, quedan 8.820 ejemplares en cautiverio.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre las habilidades que las cinco elefantas y el &uacute;nico macho aprendieron para poder viajar desde Mendoza y desde Buenos Aires -Kuky y Pupy, que son de la especie africana, viven en el EcoParque porte&ntilde;o- hay algunas cruciales para poder emprender la partida. Tienen que aprender a aspirar una soluci&oacute;n con la trompa, levantar la trompa para que esa soluci&oacute;n se mezcle son sus mucosidades y devolver esos fluidos a una bolsa: sirve para analizar si tienen o no tuberculosis. Tienen que aprender, tambi&eacute;n, a asomar una oreja por una especie de &ldquo;ventanita&rdquo; para que entre un cuidador y un veterinario les extraigan sangre de una vena que pasa por ah&iacute;: para eso, se trabaja a diario no s&oacute;lo el entrenamiento cognitivo que requiere la tarea, sino la confianza con esos cuidadores para que no se muevan ni se estresen durante el proceso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pupy y Kuky fueron entrenando junto a Mara para<strong> entrar a la caja en la que van a viajar y permanecer ah&iacute;. Es muy progresivo: se empieza por cinco minutos, despu&eacute;s diez, y se va sumando as&iacute; entran en confianza con el espacio</strong>&rdquo;, describe Federico Iglesias, subsecretario del EcoParque porte&ntilde;o. Fue una de las personas que viaj&oacute; cuatro d&iacute;as para que Mara llegara desde el ex zool&oacute;gico hasta el Mato Grosso. 
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                Pupy y Kuky entrenan su trompa para el análisis que descarta tuberculosis.                            </span>
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        &ldquo;El motivo para hacer los traslados es simple: <strong>estos animales tienen la posibilidad de vivir mejor. Estamos saliendo de la mirada donde el centro es el hombre</strong>. Parte de sanar las heridas que ha dejado el zool&oacute;gico, en el que la imagen habitual era ver a la gente tir&aacute;ndoles galletitas a los animales, es darles la oportunidad a estos individuos de una vida mejor. <strong>&iquest;Por qu&eacute; Kuky y Pupy van a vivir en 2.000 metros cuadrados en Plaza Italia si pueden estar en un h&aacute;bitat m&aacute;s natural?</strong> En el caso de Mara medi&oacute; una demanda legal, pero ya se convirti&oacute; en una cuesti&oacute;n &eacute;tica sobre c&oacute;mo se vincula el hombre con la fauna y el ambiente que lo rodea&rdquo;, suma Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El viaje de Mara fue pagado por el gobierno porte&ntilde;o</strong> luego de que la Legislatura dispusiera la transformaci&oacute;n del zool&oacute;gico en EcoParque y contemplara el traslado de todos los animales que pudieran vivir en un h&aacute;bitat mejor. <strong>Cost&oacute; 5,4 millones de pesos</strong>. El de Kuky y Pupy ser&aacute; licitado p&uacute;blicamente, por lo que su costo a&uacute;n no fue definido. Seg&uacute;n Iglesias, el traslado podr&iacute;a ser entre agosto y septiembre. &ldquo;Est&aacute;n en 2.000 metros cuadrados -que, de todas maneras, es m&aacute;s de diez veces el espacio con el que cuentan Pocha y Guillermina- y pasan a no menos de 10 hect&aacute;reas. No tiene comparaci&oacute;n. <strong>En el santuario pueden pastar, los sustratos sobre los que pisan y pastan son naturales, tienen lagunas para ba&ntilde;arse y para revolcarse en el barro, y pueden socializar con individuos de su misma especie</strong>. Todo requiere de un proceso de adaptaci&oacute;n porque sufrieron much&iacute;simo el cautiverio. Pasaron por el circo y por el zool&oacute;gico, y tienen que cambiar la dieta paulatinamente para que el est&oacute;mago se adapte. Sobre todo, tienen que recibir est&iacute;mulos positivos para revertir el sufrimiento del cautiverio: eso se hace tanto durante la preparaci&oacute;n como ya en el santuario&rdquo;, cuenta Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        No se sabe si Kuky y Pupy son hermanas, pero s&iacute; que vinieron juntas cuando eran cachorras. Llegaron a la Argentina desde el Parque Nacional Kruger, en Sud&aacute;frica. Estuvieron cautivas en circos y en el zool&oacute;gico, y tienen alrededor de 31 a&ntilde;os. En condiciones silvestres, un elefante vive alrededor de 70.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se sabe que antes de que viajen ellas, si los planes no se alteran, tambi&eacute;n viajar&aacute; desde Mendoza Kenya. Ser&aacute; la primera elefanta africana en llegar al santuario: va a inaugurar ese sector. El espacio en Mato Grosso est&aacute; dividido en cuatro grandes &aacute;reas: para africanos y asi&aacute;ticos, que a la vez se subdividen en machos y hembras. &ldquo;Es para que no haya reproducci&oacute;n, porque de esa manera se seguir&iacute;a sosteniendo una especie de cautiverio&rdquo;, explica Merelles Dherve. Seg&uacute;n estima Fruitos, Kenya podr&iacute;a viajar a Brasil tres meses despu&eacute;s que Pocha y Guillermina.
    </p><p class="article-text">
        El EcoParque de Mendoza hab&iacute;a llevado a cabo obras de infraestructura necesarias para el entrenamiento de los elefantes. &ldquo;Se abrieron huecos en los recintos de los elefantes para poner las cajas y que entrenen entrar y salir. El entrenamiento m&aacute;s intenso de eso se resuelve en los d&iacute;as previos al viaje, pero ya se est&aacute; preparando todo porque hasta ahora s&oacute;lo hab&iacute;a un hueco para la entrada peatonal de cuidadores y veterinarios&rdquo;, sostiene el consejero de esa instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tamy, tambi&eacute;n africano, ser&aacute; el &uacute;ltimo elefante en dejar la Argentina.</strong> Todav&iacute;a no hay una fecha estimada pero s&iacute; preparaci&oacute;n, porque su &iacute;ndice de masa muscular tiene que aumentar. &ldquo;Tiene 51 a&ntilde;os, est&aacute; falto de actividad, as&iacute; que lo estimulamos: le ponemos la comida dispersa en distintos lados para que la busque y camine&rdquo;, describe Fruitos. Y vuelve a hablar de Pocha y Guillermina, las primeras en la fila de embarque: <strong>&ldquo;Est&aacute;n a un pasito de la libertad&rdquo;</strong>. Eran dos elefantas en 150 metros cuadrados a las que las esperan al menos diez hect&aacute;reas para ir y venir y un horizonte bastante m&aacute;s amplio que la muralla de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta nota fue actualizada el 9 de mayo de 2022. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/elefantes-cautiverio-argentina-quedan-6-preparan-viajar-santuario-brasil_1_7008258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jan 2021 01:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elefantes en cautiverio: en Argentina quedan 6 y 2 comenzaron a viajar por tierra a un santuario de Brasil]]></media:title>
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