<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Historieta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/historieta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Historieta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1039865/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Mafalda, la "heroína de nuestro tiempo", cumple 60 años sin perder un gramo de vigencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mafalda-heroina-tiempo-cumple-60-anos-perder-gramo-vigencia_1_11692083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90b2c712-2ba2-4f76-9fcc-5722b9052132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082235.jpg" width="777" height="437" alt="Mafalda, la &quot;heroína de nuestro tiempo&quot;, cumple 60 años sin perder un gramo de vigencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A seis décadas de que apareciera por primera vez en las páginas de la revista Primera Plana, la niña inconformista creada por el genial Quino continúa contagiando su mirada del mundo a lectores de todas las edades y las más diversas latitudes. </p></div><p class="article-text">
        Mafalda, la 'hero&iacute;na de nuestro tiempo' como la llam&oacute; <strong>Umberto Eco</strong>, su descubridor para Europa, cumple este domingo <strong>60 maravillosos a&ntilde;os sin haber perdido nada de su frescura ni de su vigencia</strong>, con un humor que sigue tan incisivo hoy como cuando se public&oacute;<strong> su primera tira, el 29 de septiembre de 1964.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mafalda vio la luz por primera vez en la revista semanal<strong> 'Primera Plana</strong>'. De las tiras sobrantes de una frustrada campa&ntilde;a publicitaria sali&oacute; una joven inteligente, feminista y contestataria en una &eacute;poca que, seg&uacute;n se&ntilde;al&oacute; en 2014 su autor, <strong>Joaqu&iacute;n Salvador Lavado 'Quino'</strong>, se sigue pareciendo mucho a la actual <strong>&ldquo;por los desastres que sigue cometiendo el ser humano&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seis meses de su primera aparici&oacute;n, empez&oacute; a publicarse una tira diaria en el peri&oacute;dico<strong> 'El Mundo' y el primer &aacute;lbum se lanz&oacute; en la Navidad de 1966. Los ejemplares se agotaron en dos d&iacute;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A los personajes de Mafalda y su padre, que eran los protagonistas de las primeras tiras, Quino fue agregando <strong>al absurdo Felipe, al bruto de Manolito, a la viejoven de Susanita, el bueno de Miguelito o el divertido Guille, </strong>que formaron con la ni&ntilde;a que odiaba la sopa un grupo con una sabidur&iacute;a mucho mayor que la de los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, como dijo<strong> Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez,</strong> Quino nos demostr&oacute; con cada uno de sus libros &ldquo;que los ni&ntilde;os son los depositarios de la sabidur&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo malo para el mundo es que a medida que crecen van perdiendo el uso de la raz&oacute;n, se les olvida en la escuela lo que sab&iacute;an al nacer, se casan sin amor, trabajan por dinero, se cepillan los dientes, se cortan las u&ntilde;as, y al final, convertidos en adultos miserables, no se ahogan en un vaso de agua sino en un plato de sopa<strong>. Comprobar esto en cada libro de Quino es lo que m&aacute;s se parece a la felicidad: la quinoterapia&rdquo;</strong>, agreg&oacute; el Premio Nobel de Literatura 1982.
    </p><p class="article-text">
        El peculiar sentido del humor de <strong>la contestataria ni&ntilde;a argentina salt&oacute; el charco en 1969 y lleg&oacute; a Italia de la mano de Umberto Eco</strong>, editor de un libro en cuya presentaci&oacute;n dijo: &ldquo;Puesto que nuestros hijos se preparan para ser -por elecci&oacute;n nuestra- una multitud de Mafaldas, no ser&aacute; imprudente tratar a Mafalda con el respeto que merece un personaje real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Espa&ntilde;a llegar&iacute;a en 1970, por empe&ntilde;o de Esther Tusquets, a la editorial Lumen, que este a&ntilde;o ha publicado los once tomos recopilatorios de las vi&ntilde;etas de Mafalda, tanto en territorio espa&ntilde;ol como en gran parte de Latinoam&eacute;rica, mientras que en Argentina se ha encargado <strong>Ediciones de la Flor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los casi diez a&ntilde;os que Quino mantuvo vivo al personaje<strong>, public&oacute; 2.000 tiras, que fueron traducidas a m&aacute;s de 20 idiomas</strong>. Hasta que en 1973 pens&oacute; que estaba empezando a repetirse y cerr&oacute; la etapa de Mafalda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Es inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible. Sueña con un mundo más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos&quot;, afirmó sobre Mafalda el jurado del Premio Príncipe de Asturias.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a ello, el personaje ha seguido vivo entre los ni&ntilde;os y los mayores de las siguientes generaciones, como demostr&oacute; el jurado que concedi&oacute; al dibujante el <strong>Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades 2014.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su acta, el jurado destacaba de la labor de Quino la creaci&oacute;n del universo de Mafalda, &ldquo;una ni&ntilde;a que percibe la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mafalda, dec&iacute;a, &ldquo;es inteligente, ir&oacute;nica, inconformista, contestataria y sensible. Sue&ntilde;a con un mundo m&aacute;s digno, justo y respetuoso con los derechos humanos&rdquo; y sus l&uacute;cidos mensajes &ldquo;siguen vigentes por haber combinado con sabidur&iacute;a la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un claro ejemplo son algunas de sus frases: &ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Paren el mundo, que me quiero bajar!!!&rdquo;; &ldquo;El problema es que hay m&aacute;s gente interesada que gente interesante&rdquo;; &ldquo;Mam&aacute;, cuando conociste a pap&aacute;, &iquest;sentiste que te devoraban las llamas de la pasi&oacute;n o apenas algo se te tostaba?&rdquo;; &ldquo;&iexcl;La sopa es a la ni&ntilde;ez lo que el comunismo a la democracia!&rdquo; o &ldquo;&iquest;Qu&eacute; habr&aacute;n hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una filosof&iacute;a que ha ganado millones de adeptos en todo el mundo, que han le&iacute;do y rele&iacute;do todas las ocurrencias de esta peque&ntilde;a porte&ntilde;a. El mejor resumen, lo hizo <strong>Julio Cort&aacute;zar:</strong> &ldquo;No tiene importancia lo que yo pienso sobre Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de m&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DM con informaci&oacute;n de agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mafalda-heroina-tiempo-cumple-60-anos-perder-gramo-vigencia_1_11692083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2024 18:09:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90b2c712-2ba2-4f76-9fcc-5722b9052132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082235.jpg" length="106124" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90b2c712-2ba2-4f76-9fcc-5722b9052132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082235.jpg" type="image/jpeg" fileSize="106124" width="777" height="437"/>
      <media:title><![CDATA[Mafalda, la "heroína de nuestro tiempo", cumple 60 años sin perder un gramo de vigencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90b2c712-2ba2-4f76-9fcc-5722b9052132_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082235.jpg" width="777" height="437"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mafalda,Quino,Historieta,60 años de Mafalda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Mafalda comienza con M y otros secretos de su 'vida' en un libro que celebra sus 60 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mafalda-empieza-m-detalle-vida-libro-celebra-60-anos_1_11607450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbf6bd69-1b53-444e-92ac-47fbeabcf0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué Mafalda comienza con M y otros secretos de su &#039;vida&#039; en un libro que celebra sus 60 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Universo Mafalda' es la biblia escrita por la periodista e investigadora Judith Gociol del emblemático personaje de Quino, icono del pensamiento inconformista, y que contó con la colaboración del autor hasta su fallecimiento en 2020</p></div><p class="article-text">
        El 29 de septiembre de 1964 vio la luz la primera tira de la m&iacute;tica <strong>Mafalda</strong>, esa ni&ntilde;a de esp&iacute;ritu indomable que se convertir&iacute;a en patrimonio cultural de Argentina, code&aacute;ndose con la literatura, el tango o, tambi&eacute;n, el f&uacute;tbol. Poco pod&iacute;a sospechar<strong> Joaqu&iacute;n Salvador Lavado Tej&oacute;n </strong>(Mendoza, 1932-2020), m&aacute;s conocido como <strong>Quino</strong>, que esa criatura que hab&iacute;a salido de su imaginaci&oacute;n iba a cambiarle la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces, este hijo de andaluces republicanos ya llevaba un tiempo dedic&aacute;ndose al dibujo; <strong>Mafalda, de hecho, era fruto del encargo de una empresa de electrodom&eacute;sticos, </strong>que pretend&iacute;a promocionar sus productos de forma encubierta, pero se destap&oacute; la treta antes de que la campa&ntilde;a se hiciera p&uacute;blica. Quino decidi&oacute; reciclar al personaje para sus tiras peri&oacute;dicas. Y triunf&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esta y otras an&eacute;cdotas se recogen en <em>Universo Mafalda</em> (Lumen, 2024), una biblia de la emblem&aacute;tica historieta realizada por la periodista <strong>Judith Gociol </strong>y su equipo, que cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n del autor hasta su muerte. Durante a&ntilde;os, la autora llev&oacute; a cabo una investigaci&oacute;n, recopilando archivos y redactando los textos que abarcan todas las vertientes, del contexto hist&oacute;rico al trasfondo de los personajes, pasando por la repercusi&oacute;n internacional e innumerables curiosidades, junto con material gr&aacute;fico (bocetos, cartas, portadas). Detalles como que la compa&ntilde;&iacute;a en cuesti&oacute;n indic&oacute; que el nombre del personaje deb&iacute;a empezar por M, y Quino se decant&oacute; por uno de una novela de David Vi&ntilde;as, <em>Dar la cara </em>(1962). Para el car&aacute;cter, se inspir&oacute; en su abuela comunista, una mujer con gran sentido del humor; quiz&aacute; eso explique su alma de ni&ntilde;a vieja.
    </p><p class="article-text">
        Mafalda rondaba los seis a&ntilde;os, los que tuvo hasta 1973, cuando el autor puso fin a sus andanzas. O, mejor dicho, dej&oacute; de dibujarla; porque parada, desde luego, no ha estado. Como toda obra maestra, se hizo m&aacute;s grande que su creador y sigui&oacute; ganando adeptos alrededor de ese globo terr&aacute;queo que ella cuidaba como a un reci&eacute;n nacido. Hija de la calle, del humor y de la libertad, Mafalda permanece en las librer&iacute;as, circula por la red, cuenta con monumentos y es un icono del pensamiento inconformista. No fue la &uacute;nica creaci&oacute;n del autor, pero s&iacute; la que lleg&oacute; m&aacute;s lejos y conquist&oacute; el planeta sin m&aacute;s arma que las palabras. Frases lapidarias que, como ella, no envejecen.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una familia cualquiera en un barrio cualquiera</strong></h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e4cb2e27-a5a6-4ee2-a329-4fb1f3aebd99_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Quino toma el material de su entorno, la familia tipo de clase media de los a&ntilde;os sesenta y setenta, con la radio &ndash;que los padres de Quino escuchaban para seguir la guerra en Espa&ntilde;a&ndash;, el m&iacute;tico Citro&euml;n, la llegada de la televisi&oacute;n o los juguetes sencillos (yoy&oacute;, triciclo). El padre de Mafalda es un oficinista, arquetipo del hombre de familia de la &eacute;poca. La madre, enfundada en un delantal para preparar comida casera, no termin&oacute; sus estudios superiores; esta falta, que Mafalda le afea, representa el choque entre tradici&oacute;n y cambio social. Las corrientes emancipadoras &ndash;pronto llegaron el Mayo de 1968 y la Primavera de Praga&ndash; impulsaron la igualdad de derechos y se normaliz&oacute; la entrada de mujeres en la universidad. Durante los nueve a&ntilde;os que se public&oacute;, la familia de la chiquilla de pelo negro cardado y vocaci&oacute;n de traductora de la ONU creci&oacute; con un hermanito, muy solicitado por los lectores, y con la genial tortuga Burocracia.
    </p><p class="article-text">
        Los amigos encarnan diferentes arquetipos sociales. Susanita, emblema de la feminidad m&aacute;s rancia y cursi, es aficionada a los folletines, luego reconvertidos en telenovelas y programas de chismes, que fidelizaron a un gran n&uacute;mero de espectadores. Manolito, el materialista, es el menos ni&ntilde;o del grupo (&iexcl;ni siquiera le gustan los Beatles!); bebe de un amigo de Quino, un inmigrante espa&ntilde;ol que empez&oacute; como ayudante de panadero y lleg&oacute; a establecer su propia tienda. Felipe, por su parte, es el m&aacute;s parecido al autor por &ldquo;su pasi&oacute;n por las historietas, su imaginaci&oacute;n, su timidez y el aburrimiento al sentarse a estudiar&rdquo;. Quino, que descubri&oacute; su vocaci&oacute;n gracias a un t&iacute;o que dibujaba para entretener a los sobrinos, no termin&oacute; sus estudios en la escuela de arte porque se aburr&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/619e8ff0-7218-4185-a206-159cea90ae2b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Álbumes de &#039;Mafalda&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Álbumes de &#039;Mafalda&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Mafalda</em> mira hacia lo local, pero no est&aacute; aislada: la conciencia cr&iacute;tica no solo nace de la dictadura argentina, sino de la Guerra Fr&iacute;a, la guerra de Vietnam, la Revoluci&oacute;n cubana, los asesinatos de Che Guevara y Martin Luther King, o el ya mencionado Mayo franc&eacute;s. Las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n &ndash;radio, televisi&oacute;n, cine&ndash; tuvieron un papel crucial en la expansi&oacute;n de la cultura de masas y del movimiento hippie cuyo pacifismo resonaba con la gente joven. Umberto Eco public&oacute; <em>Apocal&iacute;pticos e integrados</em> en 1965, obra clave sobre la sociedad de la informaci&oacute;n. Este sustrato hist&oacute;rico-social e intelectual reverbera en las vi&ntilde;etas; bajo el tamiz del humor, Quino supo expresar ideas que sus coet&aacute;neos no pod&iacute;an encontrar en los libros de texto o los medios oficiales. Tambi&eacute;n se se&ntilde;ala que <em>Mafalda</em> fue la primera historieta argentina en retratar la dimensi&oacute;n psicol&oacute;gica de los personajes, algo que se asocia al auge del psicoan&aacute;lisis.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De Argentina al mundo</strong></h2><p class="article-text">
        Quino hall&oacute; la complicidad del p&uacute;blico, que compart&iacute;a su educaci&oacute;n sentimental y su sentir por el curso de los acontecimientos. Ahora bien, su &eacute;xito resulta indisociable del gran momento de la industria cultural: a la llegada de la televisi&oacute;n se sum&oacute; el <em>boom</em> latinoamericano, que revitaliz&oacute; el sector editorial en todas sus divisiones. El editor de los libros de <em>Mafalda</em> sol&iacute;a encontrar tiras recortadas pegadas en el cajero; de ah&iacute; la idea de compilarlas. El p&uacute;blico respondi&oacute;: por primera vez exist&iacute;a una sociedad &aacute;vida de est&iacute;mulos culturales y nuevas formas de entretenimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5afa7ccd-21a1-425c-8a2b-e97de5ccfd42_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Doble página del libro &#039;Universo Mafalda&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Doble página del libro &#039;Universo Mafalda&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No se qued&oacute; en Argentina. La primera traducci&oacute;n se public&oacute; en Italia en 1968, por mediaci&oacute;n de la esposa de Quino, Alicia Colombo, una doctora en Qu&iacute;mica y nieta de inmigrantes italianos que impuls&oacute; su carrera internacional. Luego aterriz&oacute; en Espa&ntilde;a, en Lumen (eso s&iacute;, el franquismo le impuso la etiqueta &ldquo;Solo para adultos&rdquo;). En Francia se autoriz&oacute; una edici&oacute;n coloreada; y al Reino Unido no lleg&oacute; hasta el a&ntilde;o 2000. En la actualidad, &Aacute;frica es el &uacute;nico continente en el que no consta ninguna edici&oacute;n. Tampoco en su pa&iacute;s se libr&oacute; del todo de la censura: la adaptaci&oacute;n al cine de 1979, a cargo de Daniel Mallo, est&aacute; menos politizada (omite al personaje de Libertad, la amiga de Mafalda con la que comparte similares pareceres ideol&oacute;gicos, por ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Con o sin obst&aacute;culos, <em>Mafalda</em> circulaba y circula a&uacute;n, porque tiene la rara virtud de conectar con diferentes generaciones y perfiles, de ni&ntilde;os a intelectuales como Umberto Eco, que prolog&oacute; su segunda edici&oacute;n en Italia. Como los cl&aacute;sicos, todos encuentran algo en ella, a todos tiene algo que decir. En ocasiones, hasta le escrib&iacute;an cartas: el libro reproduce algunas, como la de un joven Eduardo Galeano, que le confiesa que piratea sus tiras para una revista hecha por amor al arte en el Montevideo de 1966; o la tierna misiva de una ni&ntilde;a que se dirige a Mafalda y le dice que ella es su &uacute;nica amiga. Quino, en boca de Mafalda, la anima a acercarse a otros ni&ntilde;os as&iacute;: &ldquo;No solo uno es t&iacute;mido. Los dem&aacute;s tambi&eacute;n lo son. Y si no se los ayuda un poco tampoco ellos saben comunicarse con los dem&aacute;s. Hacerse de amigos no es f&aacute;cil, pero muchas veces lo dif&iacute;cil es hermoso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando la honradez tiene premio</strong></h2><p class="article-text">
        No le han faltado reconocimientos, entre los que cabe destacar el Pr&iacute;ncipe de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades 2014. El mejor premio, no obstante, son las antolog&iacute;as que se reimprimen aqu&iacute; y all&aacute;; y las nuevas incorporaciones a la colecci&oacute;n, como este complet&iacute;simo estudio. El cari&ntilde;o de los lectores, la admiraci&oacute;n de sus colegas, la frecuencia con la que todav&iacute;a hoy se comparten sus vi&ntilde;etas (hasta cuando no deben: circula una imagen de Mafalda con el bocadillo: &ldquo;&iexcl;Paren el mundo, me quiero bajar!&rdquo;. Sin embargo, la frase no es de Quino; ni siquiera esta inconformista permanente se libra de los bulos).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/23d647f7-85d0-4e82-8e12-5b6f742e3a1f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Quino inaugurando la escultura de Mafalda en Oviedo, en su visita para recoger el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Quino inaugurando la escultura de Mafalda en Oviedo, en su visita para recoger el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No se puede decir que Quino estirara el chicle: por m&aacute;s que le pidieran que la retomara, la dio por concluida en 1973 y ah&iacute; se qued&oacute;. Esto demuestra su honradez consigo mismo y con el lector: la termin&oacute; cuando sinti&oacute; que no ten&iacute;a nada que a&ntilde;adir, no cay&oacute; en la tentaci&oacute;n de alargarla para sacar r&eacute;dito. El dinero tampoco lo tent&oacute; cuando una empresa le propuso colaborar en la promoci&oacute;n de una sopa: la idea era que aquella sopa, por fin, le gustar&iacute;a a Mafalda. &Eacute;l se neg&oacute;: &ldquo;&iexcl;Ni por toda la plata! Me da la sensaci&oacute;n de que no entendieron mi trabajo o, lo que es peor, s&iacute; lo entendieron y no lo respetan&rdquo;, dijo, como se recoge en el libro. Por cierto, que a Quino le encantaba la sopa, pero quiso que su hero&iacute;na la detestara como s&iacute;mbolo contra la imposici&oacute;n. Cuando uno conf&iacute;a en su trabajo, no hace falta forzar nada; quiz&aacute; por eso <em>Mafalda</em> sigue tan viva. A veces, la valent&iacute;a tiene premio.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mafalda-empieza-m-detalle-vida-libro-celebra-60-anos_1_11607450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 21:26:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cbf6bd69-1b53-444e-92ac-47fbeabcf0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="527117" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cbf6bd69-1b53-444e-92ac-47fbeabcf0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="527117" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué Mafalda comienza con M y otros secretos de su 'vida' en un libro que celebra sus 60 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cbf6bd69-1b53-444e-92ac-47fbeabcf0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mafalda,Quino,Historieta,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Horacio Altuna, leyenda de la historieta: “Yo ya era distópico en el 84, pero me quedé corto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/horacio-altuna-leyenda-historiera-distopico-84-quede-corto_1_11223115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/651eca3c-2c59-48a8-b29e-a0872e954a3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091899.jpg" width="1330" height="748" alt="Horacio Altuna, leyenda de la historieta: “Yo ya era distópico en el 84, pero me quedé corto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dibujante argentino fue la estrella del salón del cómic hispano-portugués Hispacomic, que tuvo lugar este fin de semana en el Cicus de Sevilla</p></div><p class="article-text">
        Buena parte de los asistentes a Hispac&oacute;mic, el sal&oacute;n del c&oacute;mic hispano-portugu&eacute;s celebrado este fin de semana en el Cicus de Sevilla, creci&oacute; leyendo los c&oacute;mics de <strong>Horacio Altuna</strong>. Toda una leyenda de la historieta, tanto en calidad de dibujante como de guionista, nacido en C&oacute;rdoba, Argentina, en 1941, trasladado a Espa&ntilde;a a los 41 a&ntilde;os y residente en nuestro pa&iacute;s desde hace 41, y cuyo nombre va asociado de manera inevitable a t&iacute;tulos como <em>El loco Ch&aacute;vez, Las puertitas del Se&ntilde;or L&oacute;pez</em> o <em>Ficcionario.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esa vida entre dos orillas del Atl&aacute;ntico, admite, le tiene &ldquo;el coraz&oacute;n dividido. Por un lado, nunca me termin&eacute; de ir de all&iacute;, es una cuesti&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de las decisiones de voluntad. Tengo ra&iacute;ces all&aacute; y estoy unido a mi pa&iacute;s para siempre. Y aqu&iacute; puedo decir que he tenido una experiencia fant&aacute;stica, porque Espa&ntilde;a siempre me ha recibido a mi familia y a m&iacute; muy bien&rdquo;, comenta. &ldquo;La sensaci&oacute;n cuando vuelvo a Argentina, es que cuando en la sala de embarque escucho hablar en argentino, pienso &lsquo;Ya estoy en casa&rsquo;. Y cuando estoy de regreso y oigo hablar en castellano o catal&aacute;n, pienso &lsquo;Ya estoy en casa&rsquo;. Pero soy un nost&aacute;lgico irredento, estoy muy pendiente de todo lo que pasa en mi pa&iacute;s, de mi equipo de f&uacute;tbol, de todo&hellip; Es imposible desinstalar eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altuna, quien convers&oacute; para la ocasi&oacute;n con el escritor Jes&uacute;s Carrasco, siempre dijo que se hab&iacute;a mudado a Espa&ntilde;a porque en Argentina hab&iacute;a alcanzado su techo profesional. Tante&oacute; varios pa&iacute;ses, algunos con un mercado m&aacute;s favorable para el c&oacute;mic, antes de decantarse por este, una elecci&oacute;n que atribuye &ldquo;a una conjunci&oacute;n astral. Era el momento en que Carlos Gim&eacute;nez, [Adolfo] Usero, Fernando Fern&aacute;ndez, una serie grandes autores que justito se iban de la editorial a la que yo hab&iacute;a ido a tocar el timbre, para formar la revista <em>Rambla</em>. El editor me acogi&oacute; con los brazos abiertos, tuve suerte y desde entonces aqu&iacute; sigo&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcc96033-ac38-46a8-b387-276fe00fe73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Loco Chávez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Loco Chávez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">La influencia del cine</h3><p class="article-text">
        Pero Altuna ya ven&iacute;a de conocer la gloria como dibujante gracias a una historieta que se llamaba <em>El Loco Ch&aacute;vez</em>, con Carlos Trillo como guionista, que hab&iacute;a visto la luz regularmente en el diario Clar&iacute;n cuando &eacute;ste tiraba 350.000 ejemplares por d&iacute;a, y los fines de semana un mill&oacute;n y pico. &ldquo;Los que trabaj&aacute;bamos all&iacute; ten&iacute;amos una difusi&oacute;n espectacular, y eso me facilit&oacute; una popularidad que dura hasta hoy. Con Trillo hicimos una serie de personajes que siguen siendo lo mejor que he hecho hasta hoy&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Remont&aacute;ndose m&aacute;s atr&aacute;s, a sus comienzos, a Altuna le cuesta identificar de d&oacute;nde surge su afici&oacute;n al dibujo en general y al c&oacute;mic en particular. &ldquo;Siempre tuve esa afici&oacute;n. Seguramente puedo encontrar alg&uacute;n dibujante que me haya fascinado, como Alex Raymond cuando ten&iacute;a 8 o 10 a&ntilde;os, pero lo m&iacute;o fue una especie de ir de gran maestro en gran maestro. No tengo una fecha que yo diga &lsquo;aqu&iacute; empez&oacute; todo&rsquo;. Nadie me ense&ntilde;&oacute; a dibujar directamente, de forma escol&aacute;stica. Aprend&iacute; de los maestros ley&eacute;ndolos. Mi gran descubrimiento fue quiz&aacute; Hugo Pratt y (H&eacute;ctor) Oesterheld, que hac&iacute;an el sargento Pike, pero nunca pens&eacute; que yo fuera a ser historietista. En esos c&oacute;mics fue la primera vez que vi que los indios eran los buenos y los blancos los malos. Romp&iacute;a aquella est&eacute;tica dominante. Oesterheld es un desaparecido de la dictadura, &eacute;l y sus cuatro hijas. Hizo una labor formidable e influy&oacute; en toda mi generaci&oacute;n&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el cine fue tan determinante para &eacute;l como sus lecturas. &ldquo;Cuando me preguntan qu&eacute; influy&oacute; en mi trabajo, no puedo olvidarme de la influencia del cine. Iba al cine con mi madre dos veces por semana en Necochea, en Argentina, y ve&iacute;a tres pel&iacute;culas por sesi&oacute;n. Vi todo el cine americano de los 40 y los 50. Todo eso me qued&oacute; en el inconsciente, y cuando dibujo en parte se ve esa influencia. Doy mucha documentaci&oacute;n al lector, y aparte uso planos americanos y generales m&aacute;s que primeros planos. Eso es mucho del c&oacute;mic y del cine&rdquo;. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Dibujar en la dictadura</h3><p class="article-text">
        Su t&aacute;ndem con Carlos Trillo, uno de los m&aacute;s f&eacute;rtiles de la historia de la historieta, sigui&oacute; dando frutos en los 70 y los 80 como <em>Charlie Moon, Merdichensky, El &uacute;ltimo recreo </em>o <em>Ficcionario. </em>&ldquo;Con Trillo ten&iacute;amos una manera de trabajar que luego otros han replicado&rdquo;, recuerda. &ldquo;A partir de una afinidad de ideas en cuanto a lo que quer&iacute;amos contar, y a una base de una l&iacute;nea argumental, habl&aacute;bamos mucho, hac&iacute;amos una escaleta en la servilleta de un bar, luego yo lo dibujaba e incluso pon&iacute;a el texto, porque ya estaba hablado. Con el dibujante Jorge Gonz&aacute;lez igual, yo le contaba lo que quer&iacute;a de &eacute;l en cada p&aacute;gina, y &eacute;l aceptaba o propon&iacute;a, pero no hab&iacute;a redundancia. Es una linda manera de trabajar, para m&iacute; la mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda los tiempos de la dictadura argentina, en los que hab&iacute;a poco margen para la &eacute;pica en su oficio. &ldquo;Con Trillo intent&aacute;bamos avanzar un poquito, y a trav&eacute;s del costumbrismo habl&aacute;bamos de un segundo plano sin ofender al poder, o al menos sin que se dieran cuenta. Los militares tienen poco sentido del humor. No era un acto heroico, habl&aacute;bamos de forma ir&oacute;nica de la realidad. Ah&iacute; pens&aacute;bamos que no se pod&iacute;a modificar nada, a lo sumo compartir con el lector los mismos sentimientos. Es muy pretencioso tratar de revocar una ley o bajar un ministro desde el c&oacute;mic. No conozco casos en que haya pasado eso. Quino era el caso m&aacute;s llamativo entonces, pero no modificaba nada. Era una personalidad tranquila y poco visceral, era imposible verlo en una actitud beligerante. Ya aqu&iacute;, con <em>Ficcionario</em>, quer&iacute;amos hacer una visi&oacute;n dist&oacute;pica de lo que podr&iacute;a venir en el mundo. Ya era dist&oacute;pico en el 84, pero me qued&eacute; corto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; luch&oacute; Altuna a brazo partido fue en el campo de los derechos de los dibujantes. &ldquo;Un caso sangrante fue el de Bruguera, que se qued&oacute; con los originales de los autores y a&uacute;n no los han devuelto. Todo ese fondo est&aacute; ahora en Random House, pero los autores y sus herederos siguen sin tenerlos. Forman parte de la propiedad intelectual y moral del autor, es algo que figura en la carta de los Derechos Humanos&rdquo;, subraya. &ldquo;He estado militando m&aacute;s de 40 a&ntilde;os en defensa de los derechos de autor, pero es dif&iacute;cil&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">El deterioro de la profesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a, desde el punto de vista de un autor de c&oacute;mic, un dibujante se tiene que deslocalizar para trabajar bien. Como mercado, no da, las editoriales no pagan lo que tendr&iacute;an que pagar. Un c&oacute;mic me puede llevar seis meses o un a&ntilde;o de mi vida. Lo llevo a una editorial y lo que me ofrecen es el diez por ciento del precio de portada, lo que me llegan son 3000 o 4000 euros, y despu&eacute;s tengo que esperar seis meses o un a&ntilde;o para que me hagan la liquidaci&oacute;n. Paco Roca, que es quien m&aacute;s vende, es el &uacute;nico que tiene la posibilidad de venta masiva&rdquo;, prosigue. &ldquo;Cuando llegu&eacute; con mi familia, hac&iacute;a diez p&aacute;ginas por mes, me pagaban por el blanco y negro de esas p&aacute;ginas 100.000 pesetas, con las que pagaba un d&uacute;plex en Sitges en primera l&iacute;nea del mar, ten&iacute;a tres hijos que com&iacute;an bastante y nos compramos un coche. En la actualidad son 600 euros, mira qu&eacute; deterioro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Altuna admite que &ldquo;pr&aacute;cticamente no leo c&oacute;mics en la actualidad. Seguramente me pierdo muchos buenos guiones, pero abro los libros y no me llegan los dibujos y no leo&hellip; Yo soy un tipo formado por edad y referencia por un tipo de c&oacute;mic. Soy muy tradicional, muy cl&aacute;sico, todas las &uacute;ltimas tendencias me agarran un poco lejos. Adem&aacute;s, cuando veo una historieta, tengo un juez, un cr&iacute;tico en mi cabeza que es el tipo de ense&ntilde;anza que me inculc&oacute; Alberto Breccia, que era feroz. Va m&aacute;s all&aacute; de mi voluntad. Es una parte muy cuestionable de mi formaci&oacute;n&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso a pesar de que, seg&uacute;n asegura, acumula libros hasta en los dos ba&ntilde;os de su casa. &ldquo;Tengo un problema existencial, porque ahora por un problema de tuber&iacute;as tengo que pensar d&oacute;nde dejar la librer&iacute;a&hellip; Mi mujer no me va a dejar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/horacio-altuna-leyenda-historiera-distopico-84-quede-corto_1_11223115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Mar 2024 16:58:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/651eca3c-2c59-48a8-b29e-a0872e954a3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091899.jpg" length="80682" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/651eca3c-2c59-48a8-b29e-a0872e954a3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091899.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80682" width="1330" height="748"/>
      <media:title><![CDATA[Horacio Altuna, leyenda de la historieta: “Yo ya era distópico en el 84, pero me quedé corto”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/651eca3c-2c59-48a8-b29e-a0872e954a3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091899.jpg" width="1330" height="748"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Historieta,Horacio Altuna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comenzó el rodaje de "El Eternauta" con Ricardo Darín como protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/comenzo-rodaje-eternauta-ricardo-darin-protagonista_1_10200657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7d391d4-df94-4698-9bf2-ce32dcbd815e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comenzó el rodaje de &quot;El Eternauta&quot; con Ricardo Darín como protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historieta de Héctor Germán Oesterheld tendrá su adaptación audiovisual de 6 capítulos de la mano de Netflix. La serie que contará también con la actuación de Carla Peterson, entre otros actores, ya empezó a grabarse en Buenos Aires. El video. </p></div><p class="article-text">
        Comenz&oacute; el rodaje de la <strong>adaptaci&oacute;n audiovisual de </strong><em><strong>El Eternauta</strong></em> que contar&aacute; con <strong>Ricardo Dar&iacute;n como protagonista</strong> en el papel de Juan Salvo. La realizaci&oacute;n de la serie inspirada en la historieta de ciencia ficci&oacute;n de H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld est&aacute; a cargo de Netflix, K&amp;S Films y Bruno Stagnaro, creador de Un gallo para esculapio y Pizza, birra y faso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; <em>El Eternauta</em> representa a mi viejo tray&eacute;ndome los fasc&iacute;culos semanales de los c&oacute;mics. Creo que fue de las primeras cosas que le&iacute; completas en mi vida, a los 10 a&ntilde;os y tuvo una profunda influencia en mi manera de entender la ficci&oacute;n hecha en mi pa&iacute;s&rdquo;, asegur&oacute; Stagnaro. No es el &uacute;nico al que marc&oacute; la historieta ilustrada por Francisco Solano L&oacute;pez:<em> El Eternauta</em> <strong>marc&oacute; el estilo de otros dibujantes y autores e incluso inspir&oacute; videojuegos, pel&iacute;culas y series a nivel mundial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Dar&iacute;n, la historieta &#9472;que llegar&aacute; a la pantalla con una versi&oacute;n aggiornada m&aacute;s de 60 a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n&#9472; cuenta con la actuaci&oacute;n de reconocidas figuras del espect&aacute;culo como Carla Peterson, C&eacute;sar Troncoso, Andrea Pietra, Ariel Staltari, Marcelo Subiotto, Claudio Mart&iacute;nez Bel, Orianna C&aacute;rdenas y Mora Fisz, entre otros.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1657038423675269121?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para Dar&iacute;n, dar vida a Juan Salvo &#9472;personaje que lidera una resistencia para enfrentar una invasi&oacute;n extraterrestre en Buenos Aires&#9472; representa todo un reto que le entusiasma enfrentar: &ldquo;Es un trabajo muy arduo, me estoy preparando porque es de una gran exigencia mental y f&iacute;sica&rdquo;, expres&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Stagnaro, guionista a cargo de la serie de seis cap&iacute;tulos, tambi&eacute;n considera que la adaptaci&oacute;n audiovisual es un gran desaf&iacute;o: <strong>&ldquo;Creo que parte del encanto que tiene hacer </strong><em><strong>El Eternauta</strong></em><strong>, es entender c&oacute;mo atravesar la dificultad t&eacute;cnica que implica construir el mundo en que sucede&rdquo;</strong>, asegur&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d7c6ca1-fe1b-44fb-b3b0-b364c1e6cfff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Francisco Solano López, dibujante de El Eternauta, historieta creada por Héctor Germán Oesterheld."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco Solano López, dibujante de El Eternauta, historieta creada por Héctor Germán Oesterheld.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La historieta se desarrolla en distintas locaciones distintivas de la Ciudad de Buenos Aires como la cancha de River, el Obelisco o Barrancas de Belgrano, pero en un<strong> futuro apocal&iacute;ptico en el que una nevada t&oacute;xica trae consigo una invasi&oacute;n extraterrestre</strong>. Generar ese escenario dist&oacute;pico ciertamente no ser&aacute; tarea f&aacute;cil. &ldquo;Esto ser&aacute; un reto inusual para nuestra industria y eso es algo que personalmente me motiva mucho porque siento que puede establecer un precedente para que luego ya no sea tan dif&iacute;cil encarar este tipo de proyectos en nuestro pa&iacute;s&rdquo;, agreg&oacute; Stagnaro. Para afrontar el desaf&iacute;o, el equipo de producci&oacute;n se encuentra acompa&ntilde;ado, adem&aacute;s, por Mart&iacute;n M. Oesterheld, nieto del autor del c&oacute;mic original.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACM</em> con informaci&oacute;n de T&eacute;lam
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/comenzo-rodaje-eternauta-ricardo-darin-protagonista_1_10200657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2023 17:32:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7d391d4-df94-4698-9bf2-ce32dcbd815e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40170" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7d391d4-df94-4698-9bf2-ce32dcbd815e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40170" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Comenzó el rodaje de "El Eternauta" con Ricardo Darín como protagonista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7d391d4-df94-4698-9bf2-ce32dcbd815e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[El Eternauta,Netflix,Series,Ricardo Darín,Historieta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nick Drnaso, el dibujante de los Estados Unidos oscuros y paranoicos en la era de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nick-drnaso-dibujante-estados-unidos-oscuros-paranoicos-trump_1_9614359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4eed44a7-995d-4ada-bfff-04b3734bf850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nick Drnaso, el dibujante de los Estados Unidos oscuros y paranoicos en la era de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historietista publica su tercera novela gráfica, una historia de falsas apariencias y pérdida de identidad con un estilo que entronca con la reciente tradición del cómic adulto contemporáneo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Nick Drnaso</strong> (<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Palos Hills, Illinois, 1989) es uno de los &uacute;ltimos grandes nombres surgidos de la novela gr&aacute;fica estadounidense. Pese a su juventud, la calidad de sus c&oacute;mics lo ha hecho sobresalir, primero con </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Berverly</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> (Fulgencio Pimentel, 2016) y despu&eacute;s, sobre todo, con </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Sabrina</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> (Salamandra Graphic, 2019), obra que se convirti&oacute; en el primer c&oacute;mic nominado al prestigioso galard&oacute;n literario Man Booker. Su tercer libro, </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Clase de actuaci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, llega a Espa&ntilde;a editado por Salamandra Graphic y traducido por Carlos Mayor, y confirma que estamos ante un autor clave.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Clase de actuaci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, Drnaso presenta diez personajes marginales, inadaptados, en los que confluyen la precariedad, la discriminaci&oacute;n y la ansiedad social. Todos necesitan un cambio en sus vidas, algo que les d&eacute; sentido, y por ello se apuntan a clases de interpretaci&oacute;n, impartidas en un centro cultural por un peculiar profesor, John Smith, que con sus extravagantes t&eacute;cnicas, sumergir&aacute; a su casual alumnado en un estado mental en el que la realidad se confundir&aacute; con las ficciones que construyen durante las clase. &ldquo;El argumento de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Clase de actuaci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> no proviene de ninguna experiencial personal&rdquo;, confiesa Drnaso en una entrevista con elDiario.es. Aunque nunca ha hecho teatro, el autor sent&iacute;a inter&eacute;s por esta forma art&iacute;stica. &ldquo;Me parec&iacute;a que no pod&iacute;a ser m&aacute;s diferente a dibujar c&oacute;mics, por eso me resultaba atractiva. Yo siempre he sido lo opuesto a alguien que disfruta interpretando. De peque&ntilde;o ten&iacute;a un miedo terrible a hablar en p&uacute;blico, y nunca busco ser el centro de atenci&oacute;n. Por eso me interesa la interpretaci&oacute;n en t&eacute;rminos te&oacute;ricos&rdquo;, cuenta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Los Estados Unidos que retrata Drnaso en sus obras son un lugar oscuro y paranoico, el perfecto reflejo deformado del sue&ntilde;o americano en tiempos de trumpismo. </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Clase de actuaci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> captura perfectamente el esp&iacute;ritu de su &eacute;poca y expone las miserias de un sistema que expulsa a las personas de su seno. Sin embargo, el autor niega cualquier intenci&oacute;n de cr&iacute;tica expl&iacute;cita. &ldquo;Por supuesto, tengo mi punto de vista, pero espero que emerja en mis historias de un modo indirecto. No tengo ninguna intenci&oacute;n de dictar una conferencia sobre el estado actual de los Estados Unidos, y no me interesa expresar nada m&aacute;s all&aacute; de lo que ya hay en mi libro&rdquo;.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo siempre he sido lo opuesto a alguien que disfruta interpretando. De pequeño tenía un miedo terrible a hablar en público, y nunca busco ser el centro de atención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nick Drnaso</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a ello, el cat&aacute;logo de protagonistas de <em>Clase de actuaci&oacute;n</em> parece escogido, precisamente, para dejar constancia de diversas formas de opresi&oacute;n y alienaci&oacute;n, desde los trabajadores precarios a la madre primeriza cuyos sentimientos hacia su hijo no son tan positivos como la sociedad espera, pasando por personas neurodivergentes o una pareja heteronormativa que pasa por una crisis en su matrimonio. 
    </p><p class="article-text">
        Sorprende la capacidad de Drnaso para dotar de personalidad a todos ellos y llevar su experiencia a un cl&iacute;max final en el que todas confluyen. &ldquo;No ten&iacute;a un plan o una idea clara acerca de hacia d&oacute;nde iba cada personaje, as&iacute; que tuve que invent&aacute;rmelo sobre la marcha, por decirlo de forma simple&rdquo;, comenta el dibujante. &ldquo;No tengo formaci&oacute;n como escritor, as&iacute; que no tengo una filosof&iacute;a acerca de lo que estoy haciendo m&aacute;s all&aacute; de que la historia avance, pero me preocupan mucho todas estas decisiones&rdquo;. Para el desarrollo de esos personajes, resultan de vital importancia las muchas escenas de conversaciones que desarrolla Drnaso, excelente dialoguista, que resultan inquietantes en muchas ocasiones por el hieratismo de los rostros de sus personajes: &ldquo;Siempre tiendo a las caras planas y no expresivas, aunque luche contra ello&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96b5a91a-feaf-483f-b549-4fee72ed1d18_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una página de la obra de Nick Drnaso &#039;Clase de actuación&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una página de la obra de Nick Drnaso &#039;Clase de actuación&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De entre todos los protagonistas, sobresale el misterioso profesor de teatro, un personaje escrito con cierta iron&iacute;a, que se mueve entre la autoayuda y las estrategias de gur&uacute; para intentar llevar a sus alumnos a experiencias de improvisaci&oacute;n y creaci&oacute;n de historias que provocar&aacute;n una progresiva p&eacute;rdida de identidad. Drnaso afirma que no est&aacute; basado en ninguna persona real, aunque s&iacute; se nutre de su proceso de documentaci&oacute;n. &ldquo;He le&iacute;do mucho acerca de sectas y l&iacute;deres religiosos carism&aacute;ticos, o incluso artistas que crean alg&uacute;n tipo de culto a su persona, as&iacute; que todo eso influy&oacute; en el personaje de John Smith.<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> </span>Pero tambi&eacute;n lo hice deliberadamente menos corrosivo de lo que hab&iacute;a planeado en un principio. Es m&aacute;s humilde, lo que esperaba que hiciera sus acciones m&aacute;s ambiguas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi objetivo es que mis libros se puedan leer de una forma intuitiva, que inviten a alguien que quizás nunca ha leído un cómic antes a hacerlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nick Drnaso</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El estilo narrativo de Nick Drnaso lo sit&uacute;a en la reciente tradici&oacute;n del c&oacute;mic adulto contempor&aacute;neo, en la l&iacute;nea de Daniel Clowes o Chris Ware. M&aacute;s centrado en el drama que en la acci&oacute;n, no sorprende que Drnaso reconozca no haber sido un gran lector de c&oacute;mics desde su infancia.&ldquo;No tengo una historia personal con los c&oacute;mics muy profunda, por lo que nunca he tenido una idea fija de c&oacute;mo se suponen que tienen que ser. Pero yo dir&iacute;a que hoy ya no es inusual que existan c&oacute;mics cuyas ra&iacute;ces est&aacute;n en la vida cotidiana y que consisten sobre todo en conversaciones&rdquo;, explica Drnaso. 
    </p><p class="article-text">
        Se intuyen en <em>Clase actuaci&oacute;n</em> muchas influencias ajenas al c&oacute;mic, aunque el autor no las detalle cuando se le pregunta por ellas. &ldquo;Siempre estoy buscando obras interesantes y diferentes en todo tipo de medios. Ahora mismo estoy leyendo ficci&oacute;n y escuchando m&uacute;sica, sobre todo. El &uacute;ltimo libro que he le&iacute;do es <em>Strangers to Ourselves</em> (2022) de Rachel Aviv, que es fant&aacute;stico&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4d87944-86b0-4a41-9af2-cf8934d458b0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Otra página completa de &#039;Clase de actuación&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otra página completa de &#039;Clase de actuación&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Clase de actuaci&oacute;n</em> ya est&aacute; recogiendo todo tipo de alabanzas, tanto en Estados Unidos como en Espa&ntilde;a, donde se ha publicado muy poco tiempo despu&eacute;s de la edici&oacute;n original. Para muchos es ya uno de los c&oacute;mics del a&ntilde;o, aunque Drnaso se muestre cauto y humilde. &ldquo;Mi objetivo es que mis libros se puedan leer de una forma intuitiva, que inviten a alguien que quiz&aacute;s nunca ha le&iacute;do un c&oacute;mic antes a hacerlo&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Estoy razonablemente satisfecho con <em>Clase de actuaci&oacute;n</em>. Siempre hay dudas cuando al fin veo uno de mis libros impresos, pero tiende a desaparecer despu&eacute;s de unos pocos meses. En t&eacute;rminos generales, no suelo revisitar mis trabajos ni tenerles mucho afecto una vez que los he terminado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nick-drnaso-dibujante-estados-unidos-oscuros-paranoicos-trump_1_9614359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Oct 2022 11:06:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4eed44a7-995d-4ada-bfff-04b3734bf850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="140406" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4eed44a7-995d-4ada-bfff-04b3734bf850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="140406" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nick Drnaso, el dibujante de los Estados Unidos oscuros y paranoicos en la era de Trump]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4eed44a7-995d-4ada-bfff-04b3734bf850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historieta,Arte,Donald Trump,Teorías conspirativas,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liniers: “Hay días en los que estoy a las puteadas con el universo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/liniers-hay-dias-puteadas-universo_1_8982942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de0f715a-074f-4c61-95f5-0b7aa7c90c4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1047593.jpg" width="2993" height="1684" alt="Liniers: “Hay días en los que estoy a las puteadas con el universo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De visita en Buenos Aires, el dibujante y humorista gráfico argentino hizo un repaso por su carrera y por sus creaciones que recorren el mundo. En diálogo con elDiarioAR, reflexionó sobre el nacimiento de "Macanudo" después de la crisis de 2001, su decepción con la política, el enojo en las redes sociales, la llamada “apropiación cultural” y un sueño que todavía espera: dibujar algo para Charly García.</p><p class="subtitle">Entrevista - Isol y el desafío de ilustrar a Julio Cortázar en pandemia: “Cuando sos más grande no sentís tan lejanas sus zonas oscuras”</p></div><p class="article-text">
        Dice que no es especialmente &ldquo;numer&oacute;logo&rdquo; y que tampoco suele hacer muchos balances. Pero las vi&ntilde;etas de <em>Macanudo</em>, una de sus creaciones m&aacute;s c&eacute;lebres, cumplen veinte a&ntilde;os por estos d&iacute;as: <strong>a mediados de 2002, con un mundo tambaleante y un pa&iacute;s que ten&iacute;a sobre su espalda el estallido social de 2001, el humorista gr&aacute;fico y dibujante Liniers lleg&oacute; al diario </strong><em><strong>La Naci&oacute;n</strong></em><strong> con esa tira que re&uacute;ne monstruos un poco torpes, una nena h&iacute;per lectora como Enriqueta, ping&uuml;inos, conejos y otros seres fant&aacute;sticos</strong>. A veces ir&oacute;nicos, a veces tiernos, todos ellos parecen estar frente a un abismo y tratan de surfear en el desconcierto con lo que tienen a mano. Pero incluso ante la incertidumbre, entre colores y trazos amables, a veces hay espacio para una esperanza moderada, algo &ntilde;o&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        De aquellos primeros dibujos hasta ahora, la carrera de Liniers tuvo un ascenso impactante: sus creaciones son editadas en varios idiomas por todo el mundo, lleg&oacute; a la tapa de la revista <em>New Yorker</em> en siete ocasiones (la &uacute;ltima fue en 2021, con un dibujo esperanzador ante el levantamiento de algunas restricciones impuestas por la pandemia), se anim&oacute; a subirse a varios escenarios en vivo con el m&uacute;sico <strong>Kevin Johansen</strong>, tiene un podcast que se llama <em>La vida es incre&iacute;ble</em> junto al dibujante <strong>Alberto Montt</strong>, abri&oacute; Editorial Com&uacute;n, su propio sello de historietas, se mud&oacute; a Vermont, en los Estados Unidos, donde vive con su familia cerca de un bosque.
    </p><p class="article-text">
        Liniers (o Ricardo Siri, tal como figura en su documento) acaba de llegar a Buenos Aires para participar de la Feria del Libro: <strong>un reencuentro con lectores y con una ciudad que no pisaba desde hac&iacute;a m&aacute;s de dos a&ntilde;os</strong>. Tambi&eacute;n, la excusa para presentar formalmente la edici&oacute;n 15 de <em>Macanudo</em>, editada por Penguin Random House en un libro que a la vez es una despedida porque a partir de los pr&oacute;ximos optar&aacute; por renovar su formato. &ldquo;&iexcl;Me despido de los cuadrados! Son quince para los <em>completistas</em> que quieran tener toda la colecci&oacute;n, &iexcl;los medio <em>obse</em> como yo!&rdquo;, comenta ante <em>elDiarioAR</em> entre risas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de su nacimiento, &iquest;pens&aacute;s que Macanudo es inagotable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mir&aacute;, ahora estoy cayendo justo en el 20. El n&uacute;mero que siempre tuve en la cabeza era el 10, porque Mafalda dur&oacute; 10 a&ntilde;os, Calvin and Hobbes tambi&eacute;n, hasta los Beatles. Todos mis h&eacute;roes duraron diez a&ntilde;os. Entonces le ten&iacute;a miedo al 10, pensaba &ldquo;mir&aacute; si lleg&aacute;s a 10 a&ntilde;os y se te acaba esto&rdquo;. Y en un momento fue &ldquo;bueno, sigo&rdquo;. Tambi&eacute;n apareci&oacute; este nuevo redise&ntilde;o de los domingos en el diario y me aparecieron personajes nuevos. Como dos brujas que estoy dibujando &uacute;ltimamente y de las que estoy como muy enamorado. Es eso, hubo como un re enamoramiento. No s&eacute; cu&aacute;nto m&aacute;s va a durar <em>Macanudo</em>, y a la vez es algo que disfruto tanto hacer que no lo puedo hacer si no lo disfruto. <strong>Creo que el d&iacute;a que se vuelva aburrido va a ser el d&iacute;a que digo &ldquo;ah ok&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Varias veces contaste que la historieta naci&oacute; en un momento muy oscuro del pa&iacute;s, hab&iacute;a pasado la crisis de 2001.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ahora ya arreglamos todo por suerte, el pa&iacute;s est&aacute; mucho mejor y ahora todo es flores y luz (risas). Yo creo que es por la historieta que apareci&oacute; en ese momento y era lo que este pa&iacute;s necesitaba para salir adelante y ahora estamos, lo logramos, bien todos nosotros (m&aacute;s risas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8652b6b8-609f-4077-a9cb-753c142a7cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Éste va a ser el último libro de Macanudo que publico con este formato&quot;, adelanta Liniers sobre la entrega 15 de su célebre historieta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Éste va a ser el último libro de Macanudo que publico con este formato&quot;, adelanta Liniers sobre la entrega 15 de su célebre historieta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de </strong><em><strong>macanudez</strong></em><strong> se estaba necesitando en ese momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos con que hab&iacute;an ca&iacute;do las Torres gemelas, y Bush invad&iacute;a pa&iacute;ses de onda, &iexcl;y estaba todo tan oscuro! El diario tambi&eacute;n, l&oacute;gicamente, porque la noticia siempre es lo que anda mal, lo que anda bien no tiene por qu&eacute; ser noticia. Entonces yo cre&iacute;a que hab&iacute;a un espacio para intentar un optimismo que era a contrapelo de todo lo que est&aacute;bamos sintiendo todos en ese momento. <strong>Entonces toda la historia de </strong><em><strong>Macanudo</strong></em><strong> soy yo haciendo un esfuerzo por ser optimista frente a noticias y cosas que uno dice &ldquo;uf&rdquo;. Y a veces el </strong><em><strong>Macanudo</strong></em><strong> por ah&iacute; queda medio sarc&aacute;stico o medio ir&oacute;nico porque, &iquest;tan macanudo es </strong><em><strong>Macanudo</strong></em><strong>? &iquest;Es macanudo en serio?</strong> (risas). Pero trato eso. Yo creo que los diarios que no publican historietas y humor son diarios s&aacute;dicos. &iquest;Ustedes publican historietas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No todav&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pens&eacute;moslo entonces. Porque las noticias nos pegan muy fuerte y es a la ma&ntilde;ana. <strong>Y pon&eacute;s una historieta por ah&iacute;, no hace falta mucho, es algo chiquito. </strong>Porque lo grande es terrible. Por eso es importante lo chiquito, como cuando conoc&eacute;s a alguien o vas con tu amigo y te tom&aacute;s un vino y dec&iacute;s &ldquo;wow&rdquo;. <strong>Lo chiquito sigue funcionando, sigue siendo lindo. Es la raz&oacute;n por la que aguantamos ac&aacute; en el planeta.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0a5a1444-7c76-4616-a2f7-685a611abc65_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La historia &quot;Macanudo&quot; empezó a aparecer en el diario La Nación en 2002. &quot;Creía que había un espacio para intentar un optimismo que era a contrapelo de todo lo que estábamos sintiendo todos en ese momento&quot;, dice Liniers."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La historia &quot;Macanudo&quot; empezó a aparecer en el diario La Nación en 2002. &quot;Creía que había un espacio para intentar un optimismo que era a contrapelo de todo lo que estábamos sintiendo todos en ese momento&quot;, dice Liniers.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Te est&aacute;s reencontrando con la Argentina, despu&eacute;s de un tiempo de no venir. Me preguntaba si es una especie de lugar com&uacute;n la de preguntarle al que vive afuera c&oacute;mo ve al pa&iacute;s o si el que vive afuera, como es tu caso, siente la necesidad de contar qu&eacute; es lo que ve. &iquest;Qu&eacute; te pasa con esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay cosas que son globales. Porque nosotros pensamos &ldquo;uy, estamos todos enojados en Argentina&rdquo;.<strong> Pero en realidad est&aacute; todo el mundo enojado en todos lados, hay un nivel de irritaci&oacute;n constante debajo de la piel. </strong>Yo creo que un poco las redes sociales pueden llegar a tener que ver con esta especie de sensaci&oacute;n de vac&iacute;o o de indignaci&oacute;n o de &ldquo;me est&aacute;n cagando por todos lados&rdquo;. Porque lo veo en todos lados, no es puramente argentino este nivel de enojo. Por otra parte siento que, como persona muy democr&aacute;tica que soy, la democracia ayuda a los derechos personales, ayuda a la libertad de expresi&oacute;n, ayuda a un mont&oacute;n de aspectos que sin democracia no tendr&iacute;amos. <strong>Pero ahora, en este pa&iacute;s nos la deben todav&iacute;a en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te decepcion&oacute; la pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno piensa que la pol&iacute;tica o los pol&iacute;ticos son doctores y el pa&iacute;s es el paciente. <strong>Y la enfermedad es la pobreza, entonces con todos los doctores que tuvimos salimos m&aacute;s enfermos que como entramos. Siento eso, que los pacientes salimos siempre m&aacute;s enfermos, por izquierda, por derecha.</strong> O que&nbsp; todas las veces salimos con un poquito m&aacute;s de fiebre. A m&iacute; me decepcionaron por todos lados en la pol&iacute;tica. La cultura en este pa&iacute;s me genera admiraci&oacute;n, la ciencia en este pa&iacute;s me genera admiraci&oacute;n, la gente de a una me genera admiraci&oacute;n. Pero hay algo que no estamos pudiendo manejar bien y no s&eacute; exactamente s&eacute; si hay una ra&iacute;z cultural de base de c&oacute;mo somos los argentinos o alguna cosa que hace que dinamitemos lo que conseguimos. Fuimos el pa&iacute;s que declar&oacute; el matrimonio igualitario antes que todos, qu&eacute; s&eacute; yo. <strong>Tenemos cosas en las que somos Gardel y otras en las que somos Justin Bieber</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con todo el cari&ntilde;o a Justin.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Saludos a Justin, obvio. &iexcl;Pero Gardel no sos, campe&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se mete todo ese enojo o esa percepci&oacute;n en una actividad como la tuya, que parece un poco solitaria o aislada? De hecho viv&iacute;s en un lugar rodeado de naturaleza, con un bosque cerca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, a veces te da la sensaci&oacute;n de que por ah&iacute; es mejor ver las cosas de lejos. Como con una pintura impresionista que si est&aacute;s al lado no entend&eacute;s nada y te vas a lo lejos y dec&iacute;s &ldquo;ah mir&aacute;, un girasol, qui&eacute;n lo hubiese dicho&rdquo;. Y otras veces te da la sensaci&oacute;n de &ldquo;ay, estoy tan lejos que no puedo ver&rdquo;. El microscopio es el otro lado. Pero si hay algo que no tengo son respuestas. Yo soy dibujante de historietas. A m&iacute; una vez un entrevistador me dice &ldquo;qu&eacute; opin&aacute;s del nuevo C&oacute;digo Civil&rdquo;. Entonces le digo &ldquo;vos est&aacute;s mal de la cabeza, te pens&aacute;s que me levant&eacute; y digo a ver el C&oacute;digo Civil anterior y a ver el nuevo&rdquo;. &iexcl;Qu&eacute; puta idea tengo yo del C&oacute;digo Civil! (risas). La verdad es que no s&eacute; c&oacute;mo se arregla y yo no tengo soluciones. <strong>El trabajo del periodista siento que es como el del curioso de lo gigante y quiere ver por qu&eacute; las cosas andan mal y va la guerra en Ucrania. Este es el momento en que m&aacute;s necesitamos el periodismo: si desaparece el periodismo nos queda Twitter para informarnos y ya vimos c&oacute;mo nos informa Twitter &iquest;no? Te dice: &ldquo;Hay extraterrestres en las vacunas&rdquo;.</strong> Entonces claro, lo necesitamos. Pero mi trabajo es distinto. Siento que soy como un periodista de lo chiquito y que lo que yo estoy buscando es esa sensaci&oacute;n de cuando le sac&aacute;s punta al l&aacute;piz, ol&eacute;s eso y es rico. Ese es mi trabajo, no mucho m&aacute;s. Y de paso te hace acordar a cuando eras ni&ntilde;o.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CcwJjJfOgqi/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Es curioso eso, una actividad sumamente anal&oacute;gica en un mundo que va a contramano.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Soy un punk de la primera hora! (risas). <strong>Una vez creo que fue la periodista Canela, que me dijo: &ldquo;Vos transgred&iacute;s desde la ternura&rdquo;</strong>. Y me quedo con eso, porque transgredir desde la patada es un poco no transgredir, es medio obvio, es ser igual que todos los que transgredieron con la patada en la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las citas de Macanudo 15 es un textual de Quino que dice &ldquo;De un lapicito sale lo que se te d&eacute; la gana&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; elegiste esta frase, c&oacute;mo te represent&oacute; a lo largo de tu carrera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una tira de Mafalda que amo profundamente, creo que est&aacute; Guille con el l&aacute;piz y dice: &ldquo;Uy, todas las cosas que caben en un l&aacute;piz&rdquo;. Despu&eacute;s encontr&eacute; esa frase en alguna entrevista de Quino y me parece que est&aacute;n como hermanadas esas dos cosas. Hay algo en esa frase que tiene que ver con la libertad: sale lo que te d&eacute; la gana, el espacio es infinito. <strong>Cuando entr&aacute;s a un formato como la tira del diario, hay mucha gente que piensa que se tiene que hacer como se ven&iacute;a haciendo siempre.</strong> Y muchas veces son los editores que piensan &ldquo;yo quiero que me hagas un Fontanarrosa&rdquo;. Y eso va a ser un Fontanarrosa horrible, porque el &uacute;nico buen Fontanarrosa que hay es Fontanarrosa y ya est&aacute;. Cuando entr&aacute;s a algo que ya est&aacute; estructurado a veces cuesta entender que lo lindo del arte es la parte en la que te port&aacute;s mal. Cuando est&aacute;s port&aacute;ndote bien y siguiendo toda la cadena y todo lo que aprendiste, y todo lo que estudiaste en la historia, es important&iacute;simo porque entend&eacute;s tu rama. Pero el segundo en el que se vuelve interesante es cuando hiciste algo que no ven&iacute;a siendo as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La trasgresi&oacute;n de Canela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;La trasgresi&oacute;n de Canela! Y pasa cuando te portaste mal, cuando dibujaste en la pared. <strong>Con mi primo una vez hicimos unos barquitos de papel, los armamos y los pusimos en la ba&ntilde;adera. Todo eso es artesan&iacute;a, no es arte todav&iacute;a. Hasta que en un momento dijimos: &ldquo;&iquest;y si los prendemos fuego?&rdquo;. Y ah&iacute; empezaba a ser m&aacute;s interesante. Y despu&eacute;s mi primo dijo: &ldquo;&iquest;y si les tiramos alcohol?&rdquo;. Y ah&iacute; explot&oacute;, sali&oacute; fuego por todos lados, y ah&iacute; era arte.</strong> Ah&iacute; era arte. Ah&iacute; era como las jirafas en llamas de Dal&iacute;. De repente &eacute;ramos creadores de una nueva realidad, de algo que no se supone que exist&iacute;a (risas). Ver el mundo desde otro lado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c545f698-6afe-49fd-9be8-d96e1ea2aa2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ricardo Liniers Siri nació en 1973. Su segundo nombre, que ahora usa para firmar su obra, fue elegidoen honor a un abuelo, pariente de quien fuera virrey del Río de la Plata."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ricardo Liniers Siri nació en 1973. Su segundo nombre, que ahora usa para firmar su obra, fue elegidoen honor a un abuelo, pariente de quien fuera virrey del Río de la Plata.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y en ese proceso de querer contar algo, &iquest;hay un m&eacute;todo? &iquest;Cada d&iacute;a es distinto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a&nbsp; es distinto porque somos distintos todo el tiempo.<strong> Yo el &uacute;nico laburo que s&eacute; que no puedo tener es el de Marcelo Tinelli. O sea, no puedo estar de buen humor de tal hora a tal hora de lunes a viernes. Decirme &ldquo;A las 21 horas yo voy a estar de buen humor&rdquo; y gritar &ldquo;&iexcl;Holaaaaa!&rdquo;</strong>. A los dos a&ntilde;os me pego un corchazo. No podr&iacute;a. Yo me despierto un d&iacute;a y soy as&iacute;, otro d&iacute;a soy <em>as&aacute;</em>, otro d&iacute;a me pele&eacute; con mi mujer, otro d&iacute;a me amigu&eacute; con mi amigo, otro d&iacute;a se muri&oacute; alguien que quer&iacute;a. Entonces la historieta sale as&iacute;. Hay d&iacute;as que sale de una manera, de un Ricardo, y otro d&iacute;a sale del otro Ricardo. Por eso cambia tanto tambi&eacute;n, &iquest;no? Porque no me puedo forzar a hacer una versi&oacute;n de m&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tus personajes hablan por vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;, soy todos estos bichos raros.&nbsp;Vos despu&eacute;s juntalo, mezcl&aacute; todo y por ah&iacute; al final como lector te volv&eacute;s loco. Pero no soy una sola versi&oacute;n. Por eso no pude hacer solo Enriqueta: <strong>hay d&iacute;as en los que estoy a las puteadas con el universo</strong>. Entonces, &iquest;qu&eacute; voy a hacer con una chiquita que est&eacute; leyendo un libro? Y al otro d&iacute;a no puedo hacer a alguien tan enojado porque vengo de estar con mis hijas y me acord&eacute; de cuando yo era chiquito y ve&iacute;a<em> La familia Ingalls</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/66b40d7e-3ae4-4fef-ac29-3d1b4a2f14eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Liniers tiene su propio sello de libros, Editorial Común, con el que busca difundir a historietistas y dibujantes."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Liniers tiene su propio sello de libros, Editorial Común, con el que busca difundir a historietistas y dibujantes.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Mencionabas a Enriqueta y en tiempos donde hay mujeres en las calles intentando plantear otras cosas, a veces surgen debates sobre el rol de los varones en este sentido. &iquest;C&oacute;mo es para vos pensar un personaje femenino? &iquest;Sentiste que algo cambi&oacute; en ese terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre tom&eacute; a Enriqueta como mi costado femenino de alguna manera. <strong>Yo nunca fui el pibe que jugaba al f&uacute;tbol o el que dec&iacute;a &ldquo;vamos a agarrarnos a pi&ntilde;as&rdquo;. Mi costado m&aacute;s bien fue &ldquo;&iquest;y si no nos agarramos a pi&ntilde;as?&rdquo;</strong> (risas). Entonces, cuando empec&eacute; a dibujar a Enriqueta, fue como tratar de acordarme c&oacute;mo era yo de ni&ntilde;o. Y era un chico t&iacute;mido, me gustaba leer metido en la cama. Entonces us&eacute; a Enriqueta para eso. No s&eacute; por qu&eacute; no sali&oacute; un pibito, la verdad que podr&iacute;a haber hecho y hubiese tenido cierta l&oacute;gica. Porque era dif&iacute;cil dibujar una historieta en un diario en un mundo donde existe Mafalda y no intentar nada ni relativamente cerca. Por eso tambi&eacute;n la saqu&eacute; a Enriqueta del mundo de Mafalda: el mundo de Mafalda es un mundo adulto dise&ntilde;ado por ni&ntilde;os, son chiquitos grandes. Entonces yo dije &ldquo;no voy a hacer a a una nena y sus amigos para que hablen de las noticias de la guerra, porque a los chicos les chupa un huevo la guerra&rdquo; (risas). <strong>Entonces ella est&aacute; viviendo su infancia. Est&aacute; ah&iacute; con su gato y con sus libros y d&eacute;jenla en paz</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y no pensaste en t&eacute;rminos de g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En eso no entro tanto, en esta nueva visi&oacute;n de que el arte tiene que ser autobiograf&iacute;a &iquest;no? De que el actor argentino solamente puede actuar si hace de argentino. Me parece que est&aacute;n cerrando los jardines. El arte es libertad absoluta. <strong>Entonces no creo que para hacer de cuadripl&eacute;jico el actor tenga que ser cuadripl&eacute;jico. Me parece que si encontr&aacute;s un Robert de Niro cuadripl&eacute;jico, vamos con esa, claro.</strong> Pero hay una especie de confusi&oacute;n de qu&eacute; es la cultura. Y me parece que es porque dejamos que Twitter e Instagram nos dise&ntilde;en qu&eacute; es la cultura y c&oacute;mo funciona la cultura. Y r&aacute;pido te dicen &ldquo;no, tal cosa es la apropiaci&oacute;n cultural&rdquo;. &iexcl;Es un ox&iacute;moron la apropiaci&oacute;n cultural, es una estupidez! Es una frase que no funciona. Si algo es de la cultura es del ser humano, no es de alguien. Lo lamento en el alma, yo s&eacute; que hay gente que se ofende con los <em>dreadlocks</em>. Para el caso hay <em>dreadlocks</em> en estatuas griegas. Entonces, si las &uacute;nicas que pueden usar <em>dreadlocks</em> son las hermanas Xipolitakis yo me suicido &iquest;entend&eacute;s? (risas). Que se ponga <em>dreadlocks</em> el que quiera. El que toque reggae y el que se le cante el orto. Yo no soy m&aacute;s due&ntilde;o del tango por ser argentino que los japoneses que bailan tango toda su vida y que ganan un premio. Pero <strong>dejamos que dise&ntilde;en esta nueva versi&oacute;n de qu&eacute; es la cultura y c&oacute;mo se mueve los que est&aacute;n en Twitter, que son pibitos que tienen 20 a&ntilde;os</strong>, 30 a&ntilde;os, y que todav&iacute;a no aportaron a la cultura. Nos metieron esto de que hay cosas no se tienen que tocar como las milanesas con el pur&eacute;. Como los chiquitos malcriados. La comida, el tango, la m&uacute;sica jud&iacute;a, el candombe. Todo est&aacute; mezclado y as&iacute; sale una cosa nueva. Ahora, si estamos todos separando cosas, o pensando &ldquo;que esto no se toque con esto&rdquo; nos quedamos en un apartheid cultural. Y es horrible. (Hace una pausa). Solito me meto en problemas yo. (risas).
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CcsUuYsuCyC/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te criticaron alguna vez por Enriqueta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me pas&oacute; que hubo alguno que dec&iacute;a &ldquo;eh, t&iacute;pico de hombre dibujar a las mujeres con un osito&rdquo;. Bueno, qu&eacute; s&eacute; yo, el personaje vive con un osito. Todas mis hijas tuvieron un osito, &iexcl;yo ten&iacute;a un osito cuando era chiquito tambi&eacute;n! &iexcl;El osito es algo bueno en la vida! (risas). Por suerte hubo muy poquito de eso, pero <strong>la verdad es que vos hac&eacute;s un dibujo en tu casa y se va de viaje. Y la cultura tambi&eacute;n es eso: vos entreg&aacute;s lo que hac&eacute;s, deja de ser tuyo al segundo que lo public&aacute;s. No s&eacute; qu&eacute; efecto tiene algo que yo hice sobre la vida de otra persona y no tengo derecho tampoco a decir qu&eacute; efecto tiene que tener o sobre qui&eacute;n tiene que tener efecto lo que yo hice</strong>. Los derechos de autor s&iacute; son m&iacute;os, pero si yo hago una canci&oacute;n no puedo decir &ldquo;esta canci&oacute;n es solamente para la gente que yo decido que sea la canci&oacute;n, no, es de todos&rdquo;. El que quiera agarrarla la agarra, la que se quiere hacer un tatuaje se hace un tatuaje, y el que quiere ponerlo en una bandera que lo haga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te pas&oacute; cuando viste a Enriqueta convertida en un s&iacute;mbolo de la marcha y de los reclamos de Ni Una Menos en Argentina y tambi&eacute;n en el exterior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo una relaci&oacute;n compleja con eso. <strong>Porque la idea del dibujo era que se hiciera m&aacute;s visible la marcha y lo que yo pens&eacute; es &ldquo;bueno, los que leen Macanudo van a ver esto y se van a enterar de la marcha&rdquo;</strong> y van a ir a una marcha con la que estoy de acuerdo. Ahora, una vez que se va de ah&iacute; se transform&oacute; en otra cosa, se transform&oacute; en algo que yo no pens&eacute; que iba a rebotar tan fuerte. La funci&oacute;n que yo quer&iacute;a que cumpliera fue mucho m&aacute;s fuerte. <strong>Porque el dibujo est&aacute; referenciando algo que es incre&iacute;ble que siga existiendo, que es que un pibe que le dijo a alguien que la quiere y despu&eacute;s la mata.</strong> Para peor, vi fotos de chicas que terminaron asesinadas, con el dibujo. Una es Micaela, que ten&iacute;a la remera puesta y despu&eacute;s la mataron. Entonces es un dibujo que cada vez que veo no digo &ldquo;uh, qu&eacute; fen&oacute;meno, c&oacute;mo la peg&oacute;&rdquo;.<strong> Es un dibujo que veo y de alguna manera me da como rabia que exista.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/48caed6d-74ef-4538-b3fa-d5a27e25e516_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Liniers, en la redacción de elDiarioAR"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Liniers, en la redacción de elDiarioAR                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Muchas veces en el podcast hacen bromas alrededor de la idea de la cancelaci&oacute;n. &iquest;Es un miedo real? &iquest;Qu&eacute; te pasa con todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo creo que la cancelaci&oacute;n es como las hadas de Peter Pan, si cre&eacute;s en las hadas est&aacute;n y si no crees no pasa nada</strong>. Entonces ten&eacute;s a tipos como <strong>Ricky Gervais</strong> o como <strong>Quentin Tarantino</strong> que hacen lo que se les canta el orto y todo el tiempo que hacen algo les comentan &ldquo;pero mir&aacute; lo que dijo&rdquo;. Y esperan dos semanas y se acaba eso. Y ten&eacute;s tipo como Matt Damon o como Lin-Manuel Miranda, y lo digo porque estoy ah&iacute; en Estados Unidos y es lo que veo, que son tipos que realmente son buenos y entonces est&aacute;n todo el tiempo queriendo mejorar. Y <strong>Lin-Manuel Miranda</strong>, que le abri&oacute; la puerta a todo el mundo, pero tiene que estar pidiendo perd&oacute;n porque no es 100% perfecto todas las veces. Y eso es enfermante. Si es un tipo que est&aacute; de tu lado y te est&aacute; ayudando y est&aacute; promoviendo tu mensaje no le busques algo para pegar. Eligen eso en vez de ir a pegarle al facho de <strong>Donald Trump</strong> y todo su entorno, Fox News y todos esos pibes que son abiertamente nazis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En tu propia producci&oacute;n, en tu propio trabajo ten&eacute;s ese tipo de fantasmas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que si hiciste siete mil tiras, con el peine que vayas, vas a encontrar lo que quieras. Si vos quer&eacute;s ver tiras donde quer&eacute;s ver oscuridad, si quer&eacute;s ver satanismo, pod&eacute;s ver cualquier cosa. <strong>Un se&ntilde;or me escribi&oacute; una vez, un reverendo no s&eacute; cu&aacute;nto, para decir que Macanudo era sat&aacute;nica (risas) y que todo era negativo. </strong>Pero bueno: con el peine que vos uses vas a rastrear lo que quieras para encontrar cosas. <strong>Porque el arte es un mont&oacute;n de gente haciendo un mont&oacute;n de experimentos. Muchas veces no sab&eacute;s qu&eacute; es lo que est&aacute;s diciendo, est&aacute;s tir&aacute;ndolo ah&iacute; a ver qu&eacute; pasa y qu&eacute; es</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1186268919532838917?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pierde el humor con todo esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pas&oacute; que al principio a la comedia se la llevaron toda puesta, y empezaron con todos los comediantes. Que Woody Allen esto, que Louis C. K lo otro. <strong>Porque al comediante lo que la sociedad le pide es que vaya a la frontera de lo que se puede hacer y decir. &ldquo;Despu&eacute;s volv&eacute; de ah&iacute;, hacenos re&iacute;r con eso y te damos guita!&rdquo;. </strong>Y as&iacute; funciona la comedia. Ahora, la sociedad hace eso en 2002 y todos nos re&iacute;mos. Pero despu&eacute;s la sociedad se mueve, todos nos movemos, todos aprendemos. Hasta que aparece alguien que va para atr&aacute;s y dice &ldquo;qu&eacute; hijo de puta, mira lo que dijo &eacute;ste en el 2008&rdquo;. Y hay que ser muy jodido para hacer eso, una versi&oacute;n muy siniestra de alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Te describ&iacute;as como un chico t&iacute;mido que le&iacute;a abajo de las s&aacute;banas y despu&eacute;s de destacarte muchos a&ntilde;os con tus historietas en los &uacute;ltimos tiempos diste una vuelta m&aacute;s p&uacute;blica: hac&eacute;s stand-up, trabajaste en shows en vivo con Kevin Johansen, ten&eacute;s tu podcast. &iquest;C&oacute;mo se dio esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gente que me conoce desde la adolescencia, mis amigos del colegio, mi familia, mis primos, no lo pueden entender. Creo que la raz&oacute;n por la que pude hacerlo es por la historieta. <strong>Con la historieta siento que constru&iacute; un puente hacia la gente. Porque la timidez, en mi caso, ten&iacute;a que ver con algo del ego viste, con eso de &ldquo;qu&eacute; van a pensar&rdquo;. </strong>Cuando empec&eacute; a publicar los libros lo que sent&iacute;a es que todo ese pre&aacute;mbulo de decir qui&eacute;n soy estaba en el propio libro. Como es tan personal la historieta los que la siguen saben m&aacute;s o menos c&oacute;mo soy, qui&eacute;n soy. Entonces toda esa tensi&oacute;n de c&oacute;mo hago para presentarme, desaparece. Es como si ya fuera amigo de antes y podemos empezar a charlar. Con la historieta como puente me di cuenta de que pod&iacute;a matar a la timidez. &iexcl;Y cuando mat&eacute; a la timidez mi vida se puso espectacular! Termin&eacute; bailando en el Luna Park, agarr&eacute; una guitarra y cant&eacute;. Yo, que no s&eacute; cantar y no s&eacute; tocar la guitarra, en un lugar en el que cant&oacute; Frank Sinatra. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la timidez estaba ah&iacute;, muerta. Me hubiese encantado viajar en el tiempo y decirme a m&iacute; mismo &ldquo;no seas boludo, no pierdas m&aacute;s el tiempo, la vas a pasar mucho mejor si no te hac&eacute;s tanta mala sangre&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e01034e-0455-4529-a324-061e7790c626_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El humorista gráfico vive en Vermont, Estados Unidos, con su esposa y sus hijas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El humorista gráfico vive en Vermont, Estados Unidos, con su esposa y sus hijas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Mencionabas a Charly Garc&iacute;a y m&aacute;s de una vez dijiste que una de las cosas que le faltar&iacute;an a tu carrera ser&iacute;a ilustrar algo de &eacute;l.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Ay, &iexcl;quiero tanto a ese hombre!. Me lo cruc&eacute; dos o tres veces y siempre me dio miedo. Me lo present&oacute; una amiga, Renata Schussheim, le dice &ldquo;Charly ven&iacute;, te quiero presentar a alguien&rdquo;. (imitando la voz de Garc&iacute;a): &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Liniers&rdquo;, dije yo aterrorizado. &ldquo;Qui&eacute;n es Liniers&rdquo;, vuelve a preguntar. &ldquo;Dibuja historietas en La Naci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Ah, yo leo Clar&iacute;n&rdquo; (risas). Esa fue toda mi charla con Charly. Pero, nada, es un tipo que cuando no era f&aacute;cil decir cosas dec&iacute;a cosas. <strong>No s&eacute; de otro artista, ni siquiera dentro del mundo de la m&uacute;sica, con una seguidilla de discos como los de &eacute;l entre el &lsquo;75 y 1990. </strong>Es incre&iacute;ble el viaje entre Sui Generis, La m&aacute;quina de hacer p&aacute;jaros, Ser&uacute; Gir&aacute;n y su laburo solista. Amor infinito por este hombre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; dibujar&iacute;as para &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Lo que quiera! &iquest;Sab&eacute;s qu&eacute;? <strong>&iexcl;Yo le pinto la puerta del ba&ntilde;o!</strong> Charly: para lo que quieras estoy. No s&eacute;, tambi&eacute;n le puedo arreglar el cuerito de la canilla. Ni siquiera necesito hacer algo muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/liniers-hay-dias-puteadas-universo_1_8982942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 May 2022 03:49:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/de0f715a-074f-4c61-95f5-0b7aa7c90c4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1047593.jpg" length="1139996" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/de0f715a-074f-4c61-95f5-0b7aa7c90c4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1047593.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1139996" width="2993" height="1684"/>
      <media:title><![CDATA[Liniers: “Hay días en los que estoy a las puteadas con el universo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/de0f715a-074f-4c61-95f5-0b7aa7c90c4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1047593.jpg" width="2993" height="1684"/>
      <media:keywords><![CDATA[Liniers,Historieta,Libros,Humor gráfico,Macanudo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
