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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Matrimonio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/matrimonio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Matrimonio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12880681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8378d553-526d-4fa4-b612-b443e483c634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consideraciones de tipo moral, pero sobre todo razones económicas, de patrimonio y hereditarias hicieron que el sistema nos prefiera en parejas y con papeles. Pero no siempre fue así. ¿Qué dice de nosotros la historia del matrimonio?</p></div><p class="article-text">
        El sistema, cualquier sistema, a lo largo de la historia, favorece a las parejas unidas por alguna forma de contrato.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta finales del siglo XVIII, la mayor&iacute;a de las sociedades en todo el mundo consideraban el matrimonio una instituci&oacute;n pol&iacute;tica y social demasiado importante como para dejarla en manos de las apetencias de dos individuos&rdquo;, dice Stephanie Coontz en su &lsquo;Marriage, a History&rsquo;, no traducida a&uacute;n, creo, al espa&ntilde;ol.
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        &iquest;Hasta finales del siglo XVIII? No, hasta hoy mismo. Stephanie Coontz se refiere a la irrupci&oacute;n del amor y de la gratificaci&oacute;n sexual como motivos para contraer matrimonio. Efectivamente, la Edad de la Raz&oacute;n y de los derechos individuales altera la sociedad y, con ella, la instituci&oacute;n matrimonial. Pero la pareja estable y legalizada (y los hijos que suele acarrear consigo, eso que llamamos familia) sigue siendo considerada la c&eacute;lula b&aacute;sica de la organizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a pensar, cuando dejamos los sentimentalismos al margen, que el matrimonio es un mecanismo ideado por los humanos para canalizar los apetitos sexuales y facilitar la crianza y educaci&oacute;n de los cachorros de la especie. En parte, es cierto. Pero contempl&eacute;moslo desde otra perspectiva. El antrop&oacute;logo brit&aacute;nico Edmund Leach lo ve como un regulador de la propiedad, como el conjunto de leyes y costumbres que permiten que la riqueza y el prestigio social se perpet&uacute;en de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si viajamos al principio de la historia humana comprobamos que el matrimonio, en efecto, serv&iacute;a para crear, acumular y perpetuar riqueza y poder. En las antiguas sociedades, superada la etapa tribal y n&oacute;mada, solo se casaba la gente importante y lo hac&iacute;a con fines pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos: unir dinast&iacute;as, forjar alianzas, ensamblar territorios. Las personas de a pie se limitaban a juntarse, sin ceremonias ni aspavientos, sin promesas de amor eterno ni compromisos de fidelidad. No eran todav&iacute;a c&eacute;lulas b&aacute;sicas de nada, porque, dada su carencia de patrimonio, se consideraban irrelevantes.
    </p><p class="article-text">
        (Una advertencia obvia: en este texto no se contemplar&aacute;n instituciones sociales como la poligamia patriarcal entre los musulmanes o los mormones ni los miles de f&oacute;rmulas distintas y altamente imaginativas con que se arreglan las sociedades tribales a&uacute;n existentes).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; desde el principio de la civilizaci&oacute;n humana se juntaba la gente en parejas? Olviden el sexo, para el que nunca han hecho falta emparejamientos estables. La teor&iacute;a que podr&iacute;amos denominar &ldquo;machista&rdquo; dice que la mujer buscaba unirse a un hombre por necesidad de protecci&oacute;n en un ambiente hostil. Otra teor&iacute;a, de tendencia opuesta, afirma que el hombre, v&aacute;lido como cazador y poco m&aacute;s, necesitaba la &ldquo;tecnolog&iacute;a&rdquo; (en alimentaci&oacute;n, en curtido de pieles, en los balbuceos de la agricultura, en crianza) que pose&iacute;an las mujeres, y por tanto buscaba la compa&ntilde;&iacute;a femenina estable. Seg&uacute;n esa idea, con el tiempo el hombre transform&oacute; el matrimonio en instrumento de opresi&oacute;n para adue&ntilde;arse de toda la aportaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Una tercera teor&iacute;a, que no parece insensata, apunta a que el matrimonio neol&iacute;tico se establec&iacute;a realmente entre hombres. &iquest;Qu&eacute; quiere decir eso? Que el novio se &ldquo;casaba&rdquo; con su suegro y sus cu&ntilde;ados a trav&eacute;s de la novia, convertida en &ldquo;contrato&rdquo; de carne y hueso, para integrarse en un clan. Esa es la tesis del antrop&oacute;logo estructuralista Claude Levi-Strauss.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lebre Atenas de los fil&oacute;sofos no era muy partidaria del matrimonio, considerado un engorro, un obst&aacute;culo para la cohesi&oacute;n social. Arist&oacute;teles pensaba que el ciudadano deb&iacute;a fidelidad a la Polis, no a su mujer o a su familia. Plat&oacute;n lleg&oacute; a sugerir la abolici&oacute;n de la familia. En general, entre los antiguos griegos se valoraba positivamente la pareja homosexual entre un hombre mayor y un muchacho: se consideraba una buena f&oacute;rmula educativa. Y tambi&eacute;n militar. El famoso Batall&oacute;n Sagrado de Tebas, de gran efectividad b&eacute;lica, estaba compuesto por 150 parejas homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Los romanos, siempre m&aacute;s pr&aacute;cticos que nadie, dejaron el matrimonio de las clases populares en manos de cada uno: las parejas pod&iacute;an unirse o separarse mediante una simple declaraci&oacute;n privada. Ese no era el caso, por supuesto, en las familias importantes. El Derecho romano, cuya influencia llega hasta hoy, formaliza la relaci&oacute;n, no solo fon&eacute;tica, entre &ldquo;matrimonio&rdquo; y &ldquo;patrimonio&rdquo;: volvemos al concepto de la pareja como mecanismo de transmisi&oacute;n de riqueza y prestigio.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del cristianismo convirti&oacute; el matrimonio, por un tiempo, en una especie de mal menor que idealmente deber&iacute;a evitarse. El cristianismo de los primeros tiempos pensaba que el fin del mundo estaba pr&oacute;ximo, que era fundamental prepararse para el juicio divino y que, en tales circunstancias, la mujer (o el hombre) y los hijos supon&iacute;an una distracci&oacute;n inconveniente. El papa Gregorio Magno (540-604) afirma que &ldquo;la uni&oacute;n conyugal no puede darse sin placer carnal, y ese placer bajo ninguna circunstancia carece de culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cristianismo primigenio hizo, parad&oacute;jicamente, menos &eacute;nfasis en la promoci&oacute;n del matrimonio que en la prohibici&oacute;n estricta del divorcio (admitido tanto en la sociedad jud&iacute;a como en la romana): &ldquo;Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre&rdquo;, se dice en el Evangelio de Marcos. La poligamia qued&oacute; tambi&eacute;n muy prohibida.
    </p><p class="article-text">
        Dijera lo que dijera el papa Gregorio, la poblaci&oacute;n de la alta edad media sigui&oacute; por supuesto uni&eacute;ndose en parejas. Incluyendo a los sacerdotes. En 742, el papa Zacar&iacute;as tuvo que prohibir la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a a los cl&eacute;rigos que cometieran adulterio y bigamia; los que contaban con parejas estables (casi todos) pod&iacute;an seguir con lo suyo. El celibato sacerdotal no se impuso hasta mucho despu&eacute;s, en el siglo XII.
    </p><p class="article-text">
        En la Edad Media, el matrimonio o la simple pareja constitu&iacute;an una necesidad econ&oacute;mica de primer orden. Se trataba de una sociedad fundamentalmente agraria. El se&ntilde;or feudal, laico o eclesi&aacute;stico, ten&iacute;a inter&eacute;s en la divisi&oacute;n dom&eacute;stica del trabajo entre hombre y mujer. Uno produc&iacute;a, la otra manipulaba y comercializaba.
    </p><p class="article-text">
        El se&ntilde;or tambi&eacute;n ten&iacute;a inter&eacute;s en que los matrimonios se realizaran dentro de su propia comunidad feudal, para evitar la emigraci&oacute;n de personas j&oacute;venes a otros feudos. Y ten&iacute;a much&iacute;simo inter&eacute;s en que los hijos se mantuvieran sometidos al orden jer&aacute;rquico y obedecieran a sus padres, que a su vez obedec&iacute;an al terrateniente. En el siglo XIV, los se&ntilde;ores feudales alemanes, con la amenaza de la multa o la c&aacute;rcel, pod&iacute;an imponer el matrimonio a los hombres mayores de 18 y a las mujeres mayores de 14. Y pod&iacute;an tambi&eacute;n cobrar un impuesto especial a las mujeres que tuvieran vida sexual sin casarse: constitu&iacute;an una distorsi&oacute;n en la jerarqu&iacute;a de una sociedad hecha a medida de la aristocracia y la iglesia. La pareja oficializada y con hijos ofrec&iacute;a bastantes garant&iacute;as de obediencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien se queja de la laxa moralidad contempor&aacute;nea, pero en la Inglaterra de los siglos XIII y XIV uno de cada dos ni&ntilde;os nac&iacute;a fuera del matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        El gran fen&oacute;meno del siglo XIV en Europa (el continente del que nos ocupamos por ahora) fue la peste negra: m&aacute;s de 100 millones de muertos, quiz&aacute; hasta 200, lo que supon&iacute;a al menos la mitad de la poblaci&oacute;n continental. El desastre demogr&aacute;fico encareci&oacute; una mano de obra muy escasa, lo cual tuvo como efecto secundario un incremento en el valor patrimonial del matrimonio: floreci&oacute; la artesan&iacute;a y las parejas empezaron a interesarse en acumular alg&uacute;n capital antes del casamiento, normalmente mediante el trabajo, tanto ellos como ellas, en el servicio dom&eacute;stico de las clases altas. Ahorrar para montar un comercio o un taller llevaba alg&uacute;n tiempo. Eso retras&oacute; hasta los 27 a&ntilde;os, en promedio, la edad en que se establec&iacute;a un hogar conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto lleg&oacute; la reforma protestante. En 1517, Mart&iacute;n Lutero expuso sus tesis cr&iacute;ticas con el papado. El movimiento religioso se extendi&oacute; con rapidez, glorificando el matrimonio (tambi&eacute;n entre los curas y las monjas) y el enriquecimiento (como se&ntilde;al de benevolencia divina hacia quien se hac&iacute;a rico). Mientras Roma insist&iacute;a en la supremac&iacute;a del celibato, Lutero proclamaba que el matrimonio era el estado natural del ser humano. &ldquo;Hasta los &aacute;rboles se casan, incluso hay matrimonio entre las piedras y las rocas&rdquo;, escribi&oacute; Lutero en un arrebato l&iacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        El protestantismo coincidi&oacute; con un progresivo auge del individualismo. El pronombre &ldquo;yo&rdquo; empez&oacute; a predominar. Las familias y las comunidades perdieron influencia a la hora de decidir qui&eacute;n se casaba con qui&eacute;n. Y las nuevas condiciones econ&oacute;micas favorecieron la aparici&oacute;n de gentes &ldquo;sin due&ntilde;o&rdquo; (ese era el t&eacute;rmino usado en Francia y Alemania): emigrantes, mercenarios, vagabundos&hellip; Muchas ciudades europeas prohibieron la residencia a las mujeres solas, a no ser que se emplearan en el servicio dom&eacute;stico. Los hombres solos eran vistos como una amenaza sobre el orden p&uacute;blico. La opci&oacute;n de la soledad aut&oacute;noma se consideraba subversiva.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto afectaba casi exclusivamente a lo que luego se denomin&oacute; proletariado. Las clases pudientes (que, por pudientes, pod&iacute;an permitirse ciertas dosis de libertinaje) segu&iacute;an concentradas en el matrimonio-empresa. Va un ejemplo. Thomas Pepys estaba casado con una hermana del famoso escritor ingl&eacute;s Samuel Pepys (1633-1703). Cuando ella muri&oacute;, Thomas pidi&oacute; a Samuel que le ayudara a buscar una nueva esposa, &ldquo;viuda, sin hijos pero con una buena renta, abstemia, trabajadora y taca&ntilde;a&rdquo;. No lo dec&iacute;a en broma. Era el sentido com&uacute;n imperante en la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se mezcl&oacute; el amor en todo esto? Siempre hubo enamoramientos, pero sol&iacute;an considerarse tonter&iacute;as juveniles o episodios pasajeros. La literatura medieval est&aacute; llena de amores imposibles (recu&eacute;rdese la Dulcinea del Quijote, parodia de las novelas de caballer&iacute;as) y de adulterios. La literatura de la edad moderna tiende a asociar el gran amor con la tragedia: piensen en Romeo y Julieta o en Otelo y Desd&eacute;mona, en las obras de William Shakespeare.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el individualismo y la Ilustraci&oacute;n generan un anhelo novedoso, &ldquo;la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;, incluido por Thomas Jefferson en la Declaraci&oacute;n de Independencia de las colonias americanas (1776). Seg&uacute;n el historiador Jeffrey Watt, el matrimonio dej&oacute; de ser un instrumento econ&oacute;mico, un arreglo para facilitar la vida o un sacramento: &ldquo;El amor se convirti&oacute; en el criterio esencial para elegir c&oacute;nyuge&rdquo;. El absolutismo entraba en proceso de desaparici&oacute;n. En 1789, la Asamblea Nacional revolucionaria aprob&oacute; en Francia la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En 1791, la intelectual feminista Olympe de Gouges (de verdadero nombre Marie Gouze) escribi&oacute; una Declaraci&oacute;n de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Olympe de Gouges despreciaba personalmente la instituci&oacute;n matrimonial (&ldquo;tumba de la confianza y del amor&rdquo;, la llamaba). Desde un punto de vista pol&iacute;tico, sin embargo, conced&iacute;a al matrimonio una funci&oacute;n fundamental&iacute;sima. En el art&iacute;culo 3 de su Declaraci&oacute;n se dec&iacute;a: &ldquo;El principio de toda soberan&iacute;a reside esencialmente en la Naci&oacute;n, que no es m&aacute;s que la reuni&oacute;n de la Mujer y el Hombre: ning&uacute;n cuerpo, ning&uacute;n individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos&rdquo;. Y ah&iacute; tenemos la pareja como fuente &uacute;ltima de la soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La feminista revolucionaria exig&iacute;a que las mujeres tuvieran el mismo protagonismo pol&iacute;tico que los hombres: &ldquo;Si la mujer puede subir al cadalso, tambi&eacute;n se le deber&iacute;a reconocer el derecho de subir a la tribuna&rdquo;. El gobierno de Maximilien Robespierre no se mostr&oacute; de acuerdo con uno de los dos enunciados. La conden&oacute; en 1793 por &ldquo;traicionar a su sexo&rdquo; y por pretender erigirse en &ldquo;hombre de Estado&rdquo;, la hizo subir al cadalso y la guillotin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas lleg&oacute; el amor.
    </p><p class="article-text">
        Con el tr&aacute;nsito del siglo XVIII al siglo XIX, el matrimonio, siempre considerado como la c&eacute;lula b&aacute;sica de la sociedad, dej&oacute; de ser tan estable como sol&iacute;a. Hab&iacute;a irrumpido el amor. El soci&oacute;logo brit&aacute;nico Anthony Giddens, inspirador de la &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; plasmada en Tony Blair, habla del &ldquo;car&aacute;cter intr&iacute;nsecamente subversivo del amor rom&aacute;ntico&rdquo;. En 1800 ya estaba legalizado en pa&iacute;ses como Francia, Prusia, Dinamarca o Suecia el divorcio por razones de incompatibilidad, es decir, por desamor. La pasi&oacute;n produc&iacute;a el matrimonio y la falta de pasi&oacute;n lo disolv&iacute;a. Para cualquier sistema pol&iacute;tico se trataba de un cambio alarmante.
    </p><p class="article-text">
        Hubo intentonas de contrarreforma casi en todas partes. Napole&oacute;n prohibi&oacute; que las mujeres casadas firmaran contratos o abrieran cuentas bancarias y, ante el riesgo de que, con la proliferaci&oacute;n del amor y el divorcio, se rompiera la ancestral cadena de transmisi&oacute;n patrimonial a trav&eacute;s del matrimonio, afirm&oacute; que &ldquo;la sociedad no tiene inter&eacute;s en que sean reconocidos los bastardos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del siglo XIX, el esfuerzo de la pol&iacute;tica por mantener estable la instituci&oacute;n matrimonial (y evitar cualquier otro tipo de uni&oacute;n extraoficial) tuvo dos aspectos. Uno, el moral, perfectamente ejemplificado por la &eacute;poca victoriana: se insisti&oacute; en la pureza intr&iacute;nseca de la mujer y en su papel como reina del hogar. Otro, el patrimonial: en Europa y Estados Unidos, las leyes que reg&iacute;an las herencias fueron modificadas a favor del c&oacute;nyuge, en detrimento de los dem&aacute;s miembros de la familia. Ese cambio constituy&oacute; un eficaz mecanismo disuasorio contra los divorcios.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el siglo XX, dos nuevos fen&oacute;menos hasta cierto punto ligados, el feminismo y la difusi&oacute;n de los m&eacute;todos anticonceptivos (muy elementales), reventaron las costuras sociales, es decir, matrimoniales. Los anticonceptivos permit&iacute;an poner en duda la castidad extramarital de las mujeres. El feminismo exig&iacute;a que la fidelidad o infidelidad de las mujeres se rigiera seg&uacute;n los mismos criterios que val&iacute;an para los hombres: se trataba de una cuesti&oacute;n personal que no deb&iacute;a tener consecuencias legales.
    </p><p class="article-text">
        Las dos guerras mundiales, en especial la segunda, desplazaron masivamente a la mujer desde el hogar hasta el puesto de trabajo. Mientras los hombres combat&iacute;an, sus esposas trabajaban, gestionaban las cuentas dom&eacute;sticas y se erig&iacute;an en &ldquo;cabeza de familia&rdquo;. En 1946, exist&iacute;a una unanimidad casi total entre los soci&oacute;logos: el matrimonio pod&iacute;a darse por finiquitado debido a la emancipaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; justo lo contrario: en las siguientes d&eacute;cadas, el matrimonio convencional (el hombre en el trabajo, la mujer en casa y a cargo de los hijos) cobr&oacute; nuevas fuerzas y, muy importante, recobr&oacute; la estabilidad. El n&uacute;mero de divorcios descendi&oacute; con rapidez: en 1955 eran m&aacute;s o menos la mitad que en 1945 en todas las sociedades occidentales (nunca hablamos de Espa&ntilde;a porque gracias a monarqu&iacute;as y dictaduras permanec&iacute;a encadenada al pasado), y bajaban a&ntilde;o tras a&ntilde;o. El poder pol&iacute;tico no tuvo que hacer nada para restablecer el vigor de la pareja oficializada hasta la muerte. Fueron la prosperidad posb&eacute;lica y el aumento del poder adquisitivo de los salarios los que propiciaron que solo uno de los c&oacute;nyuges (el marido, salvo rar&iacute;simas excepciones) trabajara fuera de casa. El matrimonio se consider&oacute; definitivamente a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, con los movimientos de liberaci&oacute;n sexual de los 60 y la crisis econ&oacute;mica de los 70, entr&oacute; de nuevo en crisis. En 1980, uno de cada dos matrimonios estadounidenses acababa en divorcio. Y, m&aacute;s significativo, cada vez menos divorciados se casaban de nuevo. Las mujeres fueron perdiendo el miedo a ser &ldquo;madres solteras&rdquo;: en 1999, siguiendo con Estados Unidos, uno de cada tres ni&ntilde;os carec&iacute;a oficialmente de padre. Y hab&iacute;a tantas parejas con hijos que cohabitaban sin papeles como parejas con hijos formalmente casadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n social indujo a los gobiernos a introducir nuevas medidas para favorecer el matrimonio por diversas v&iacute;as (fiscales, patrimoniales, etc&eacute;tera) y, &uacute;ltimamente, tambi&eacute;n hasta cierto punto a las parejas no casadas pero estables. Mientras las sociedades occidentales hab&iacute;an evolucionado paulatinamente, en Espa&ntilde;a las cosas llegaron de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Tras el largo y muy desagradable par&eacute;ntesis de la dictadura franquista, en 1981 se legaliz&oacute; por fin el divorcio. Poco antes, en 1978, se hab&iacute;a instaurado el actual Impuesto sobre la Renta de las Personas F&iacute;sicas (IRPF), que a trav&eacute;s de mecanismos como la declaraci&oacute;n conjunta y la reducci&oacute;n de las bases imponibles para los matrimonios con hijos trata de favorecer la unidad conyugal, a&uacute;n vista como &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico, o el poder si prefieren llamarlo as&iacute;, sigue apostando por el matrimonio. Hay muchas razones para ello. Las &ldquo;econom&iacute;as de escala&rdquo; cuando ambos c&oacute;nyuges trabajan (gastos como los de vivienda y alimentaci&oacute;n suelen ser compartidos) y la &ldquo;seguridad econ&oacute;mica&rdquo; (se supone que un c&oacute;nyuge ayudar&aacute; al otro si pierde el trabajo o enferma) destacan entre las razones &ldquo;pr&aacute;cticas&rdquo;. A ellas se a&ntilde;aden consideraciones de tipo moral. Una, la referente a la manida &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; que aporta estabilidad a la sociedad. Otra, la idea de que los hijos se benefician de la estabilidad matrimonial, tanto en lo relacionado con la crianza y la educaci&oacute;n como (y volvemos a lo mismo) en lo relacionado con las herencias y las transmisiones de patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la moral cambia con los tiempos. En Espa&ntilde;a y en casi todos los pa&iacute;ses donde se ha legalizado el matrimonio homosexual, ambos c&oacute;nyuges, sean hombres o mujeres, tienen derecho a ventajas fiscales muy similares a las aplicadas sobre los matrimonios heterosexuales. El mensaje del sistema pol&iacute;tico es claro: hagan lo que quieran con su sexualidad, pero firmen papeles y c&aacute;sense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12880681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 08:50:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Poder,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familias que importan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/familias-importan_129_11568806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7317064b-e3ac-40f0-be32-ad07a05e61d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Familias que importan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ocurre con los núcleos afectivos cuando los arrasa una crisis económica o un virus? ¿Cómo nos las arreglamos con la falta de alimento amoroso, la orfandad y la ausencia de entendimiento? Un libro, un documental y una obra abren las preguntas y nos dan algunas claves. La memoria y la creación hacen su delicada tarea.</p></div><p class="article-text">
        En su segunda novela, <em>Las clases de la tarde</em> (Mansalva), <strong>Laura Kogan </strong>nos cuenta de modo coral la vida del matrimonio formado por Marta y Emilio, quienes atraviesan la mediana edad en una Argentina estallada por una de las c&iacute;clicas crisis econ&oacute;mica-social.
    </p><p class="article-text">
        Esa crisis, ese opacarse de una realidad que deja de ser predictiva y se impone con su l&oacute;gica macroecon&oacute;mica sobre la vida de cada criatura humana, enciende en los protagonistas se&ntilde;ales de alarma, los empuja hacia un destino que desconocen y reorganiza los v&iacute;nculos que los sostienen. Est&aacute;n en estado de orfandad, las certezas de otros tiempos ya no sirven.
    </p><p class="article-text">
        Marta pierde el trabajo, aunque conf&iacute;a en sus habilidades. El pa&iacute;s se desmorona y surgen el aislamiento, la culpa y la verg&uuml;enza como cuestionadores de la identidad y el &eacute;xito social. Para ambos, tanto como para la mayor&iacute;a del conjunto social, hay una ca&iacute;da de la estrecha relaci&oacute;n entre la identidad y el privilegio. Al ser excluidos de la juventud, del ser padres de hijos &ldquo;normales&rdquo;, del formar parte del mercado laboral, la competencia, el procurar ser m&aacute;s que otro, pierden eficacia. 
    </p><p class="article-text">
        En medio de un replanteo con su trabajo docente y acad&eacute;mico, Emilio se siente fuera de foco y asiste a una clase semanal de filosof&iacute;a presocr&aacute;tica, donde entabla una rica amistad con su maestro, Blas. Al mismo tiempo, se sumerge en una relaci&oacute;n apasionada con una joven estudiante. 
    </p><p class="article-text">
        La pareja tiene un hijo adolescente con discapacidad auditiva y, en tanto padres y personas, se enfrentan con la dificultad de resolver situaciones impensadas. El contexto adverso y el rev&eacute;s de sus proyectos personales les deja una herida de la que cada uno se har&aacute; cargo como pueda, afect&aacute;ndolos en sus certezas, en sus cuerpos y en su estabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera&raquo;, escribi&oacute; <strong>Le&oacute;n Tolst&oacute;i</strong> en el comienzo de la novela monumental <em>Ana Karenina</em>. Es que frente a la desdicha nos replegamos, la negamos, sentimos que traicionamos lo m&aacute;s querido y al enojarnos o darnos temor nuestra particularidad, preferimos perdernos en la neutralidad de lo com&uacute;n. Si permito que aparezca mi singularidad, emerger&aacute; la soledad que me hace &uacute;nica. Pero esa diferencia que nos disloca y nos incomoda puede propiciar una v&iacute;a para hacerme cargo de lo que soy y de lo que tengo, de mis herramientas para transformar lo que me hace ruido.
    </p><p class="article-text">
        La escritura de Kogan, autora tambi&eacute;n de<em> El barco</em>, &ldquo;rebalsa una espesura metaf&oacute;rica, sobre la cual podr&iacute;a recaer el peso muerto de cualquier proyecto art&iacute;stico o la mutaci&oacute;n inflamada del paso del tiempo&rdquo;, opin&oacute; <strong>Esteban Castrom&aacute;n</strong>, durante la presentaci&oacute;n en la librer&iacute;a Eterna Cadencia. Laura nos muestra &ldquo;como el destino de sus personajes opera a trav&eacute;s de un laberinto sumamente humano, que se cierra sobre sus sentimientos para revelarnos las fisuras de un mundo real&rdquo;, dice <strong>Javier Fern&aacute;ndez Paupy</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la obra de teatro, el libro y ahora la pel&iacute;cula <em>Imprenteros</em> los hermanos <strong>Lorena</strong>, <strong>Federico</strong> y <strong>Sergio Vega </strong>tambi&eacute;n est&aacute;n hu&eacute;rfanos. Juntos recuerdan el oficio de su padre, <strong>Alfredo</strong>, &nbsp;entre las m&aacute;quinas con aroma a tinta y una memoria que trasciende lo individual. Son gente del papel y del teatro, pero la pandemia y el legado paterno, con sus enredos amorosos, les impide regresar a esos &aacute;mbitos tan propios.
    </p><p class="article-text">
        Parte de una obra tripartita, enhebrada con diversos lenguajes y formatos, ya que incluye una pieza esc&eacute;nica y un libro, los Vega inventan una manera art&iacute;stica de contarse una historia no lineal, con pocas certezas y mucha incertidumbre, que funciona como motor para seguir creando.
    </p><p class="article-text">
        Con generosidad, los Vega abren sus corazones al p&uacute;blico y comparten la &iacute;ntima experiencia de ser hijos de un padre que ha dejado este mundo y del que heredaron un conocimiento t&eacute;cnico, la conciencia pol&iacute;tica y los ires y venires de los afectos.&nbsp;El filme, en formato documental, lleva la direcci&oacute;n de <strong>Lorena</strong> y <strong>Gonzalo Javier Zapico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No hay en <em>Imprenteros</em>, que puede verse en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Mart&iacute;n, ni sentimentalismo efectista ni asfixia del pensamiento, sino una apertura gozoza e ingeniosa por la que el espectador activa sus sentidos y abraza para s&iacute; la forma y el contenido de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n<strong> Lisandro Fiks </strong>aporta su visi&oacute;n sobre la familia y la ca&iacute;da de las ilusiones, al adaptar <em>La Gaviota </em>de <strong>Anton Ch&eacute;jov </strong>y convertirla en la obra <em><strong>Qu&eacute; hermoso era todo antes</strong></em>, una versi&oacute;n actual, por momentos tr&aacute;gica, aunque mayormente risue&ntilde;a del texto de 1896, que se est&aacute; dando en el teatro Mosc&uacute;. 
    </p><p class="article-text">
        En esta familia, a la que encontramos en una casona decadente del campo argentino, nadie se siente a gusto con la vida. As&iacute; le ocurre a la joven casera Mar&iacute;a, siempre a la sombra de los dem&aacute;s, que no puede despegarse de un amor que la ignora, el de Gabriel, un director que quiere cambiar con sus obras la historia del cine. Mar&iacute;a tiene un rol decisivo en la po&eacute;tica de la obra, ya que como testigo es la encargada de decir con gracia y lucidez las verdades que los dem&aacute;s no quieren ver.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le sucede el desamor a Nina, amada por Gabriel, aspirante a actriz y enamorada de Boris, un director de pel&iacute;culas consagrado que quiere dedicarse a la pesca como actividad principal y est&aacute; en pareja con Irina. Esta mujer es una actriz aclamada, aunque vieja, madre de Gabriel, decepcionada con lo que considera es la falta de talento de su hijo, aunque unida a &eacute;l por la desilusi&oacute;n amorosa. Finalmente, encontramos a Nicol&aacute;s, hermano de Irina, un hombre solo que se ha radicado en la llanura, pero vive deseando volver a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La comedia es tragedia m&aacute;s tiempo&rdquo;, dijo el escritor estadounidense <strong>Mark Twain </strong>y esto es en lo que deviene <em>Qu&eacute; hermoso era todo antes</em>. La vida pasa, pocos son los sue&ntilde;os que se cumplen, las elecciones err&aacute;ticas llevan a los personajes
    </p><p class="article-text">
         por caminos no deseados, nadie est&aacute; feliz con su presente y todos son o se sienten v&iacute;ctimas de un destino que los burla. Algunos tienen la chance de salir de ese lugar inflexible en el binomio v&iacute;ctima-victimario y construir otra modalidad de estar y transitar. El tiempo sigue pasando, sonre&iacute;mos, deseamos a los otros y a nosotros lo mejor. Puede que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/familias-importan_129_11568806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2024 03:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Familias que importan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Familias,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marina Mariasch y una crónica poética de cómo poner un matrimonio dentro de un lavarropas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-mariasch-cronica-poetica-poner-matrimonio-lavarropas_128_10932452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1abbe87a-17de-489c-a7c9-2392b8a3cfc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Mariasch y una crónica poética de cómo poner un matrimonio dentro de un lavarropas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la publicación de su última novela, Efectos Personales, el año pasado, la escritora y poeta acaba de reeditar su libro El Matrimonio, de 2011, en el que relata el fin de la pareja. </p><p class="subtitle">Marina Mariasch: “Las etapas del duelo tradicional no se cumplen en el suicidio”.</p><p class="subtitle">Agustina Bazterrica: “El patriarcado no se sostiene únicamente por varones machistas, hay mujeres cómplices”</p></div><p class="article-text">
        Un matrimonio se derrumba en silencio. Lo que se ve a simple vista son vestigios de una explosi&oacute;n que sucedi&oacute; hace mucho, como con las estrellas. Estas se&ntilde;ales est&aacute;n desparramadas por la casa. Lo que hace la escritora y poeta <strong>Marina Mariasch</strong> en su libro <em>El Matrimonio</em> (reedici&oacute;n de Ed. Emec&eacute;/Planeta) es un inventario de esas esquirlas. En esta novela sobre el fin de la pareja, el esposo y la esposa desarrollan su vida en una aparente calma mientras bajo la superficie un magma recalienta todo lo que tocan. Prendas en el lavarropas, el caf&eacute;, las migas de pan. Y los hijos que tintinean en el hogar. La narraci&oacute;n plantea un movimiento permanente, parecido a las impactantes producciones de realidad aumentada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se puede leer tu libro como una cr&oacute;nica po&eacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estoy de acuerdo, quiz&aacute;s fue m&aacute;s una limitaci&oacute;n m&iacute;a a la narraci&oacute;n que una intencionalidad. Yo vengo de la poes&iacute;a como si fuera un pa&iacute;s o una isla o un planeta y me interesa mucho el trabajo con el lenguaje, con el sentido, con la met&aacute;fora, la elipsis, el sentido connotativo. Todas cualidades propias del lenguaje po&eacute;tico y en ese sentido me interesaba escribir as&iacute;. Y transmitir m&aacute;s un clima o una especie de atm&oacute;sfera, que una acci&oacute;n. En este matrimonio pasan cosas, pero tambi&eacute;n hay un tono m&aacute;s ensay&iacute;stico en torno a pensar qu&eacute; es el matrimonio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y para el tono ensay&iacute;stico te nutriste de otras lecturas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Le&iacute; todo lo que pude. Quer&iacute;a tratar de desentra&ntilde;ar qu&eacute; es lo que conforma y qu&eacute; es lo que hace que un matrimonio se vea inscripto en esa maquinaria de producci&oacute;n capitalista de nuestras sociedades actuales. Trat&eacute; de encontrar eso, m&aacute;s all&aacute; de lo te&oacute;rico, en las cosas m&aacute;s peque&ntilde;as como las migas en el mantel o la ropa sucia. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; todo eso?
    </p><p class="article-text">
        Las ochenta p&aacute;ginas del libro se recorren as&iacute;, al ritmo cotidiano de una vida en com&uacute;n que se despedaza. La descomposici&oacute;n del amor se da en grageas a trav&eacute;s de la rutina pesada, las liturgias dom&eacute;sticas donde todav&iacute;a hay amor, el deseo que a&uacute;n circula por los pasillos de la casa. Mariasch mete todo en el tambor de su lavarropas. El electrodom&eacute;stico que hace desaparecer la vida misma de los pliegues de las telas. La convivencia tan temida se esfuma mientras la autora, que elige una confortable tercera persona para narrar, mira el ulular del centrifugado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo transformaste en literatura tu experiencia personal con la ruptura de tu matrimonio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que para escribir es muy rico usar los materiales de la propia experiencia incluso cuando uno escribe la ficci&oacute;n m&aacute;s pura, hay algo de esa subjetividad que atraviesa el texto y que es insoslayable. En aqu&eacute;l momento yo estaba en matrimonio y tambi&eacute;n estaba cursando una Maestr&iacute;a en Ciencias Sociales donde estudiaba las cuestiones desde ese punto de vista m&aacute;s antropol&oacute;gico. Eso me hizo pensar en ir tanteando qu&eacute; es un matrimonio. Estar en crisis y tener la distancia para verlo desde afuera y entender que una est&aacute; siendo presa de una instituci&oacute;n. Estas cuestiones me llevaron a escribir. Pero es necesario poner distancia, para que no sea una escritura cat&aacute;rtica, autobiogr&aacute;fica o terap&eacute;utica. Sino que se trata de imponer una distancia est&eacute;tica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En El Matrimonio, Marina Marasch narra el fin de la pareja pero también se sumerge en los vínculos mas profundos que establecen una sociedad."
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                En El Matrimonio, Marina Marasch narra el fin de la pareja pero también se sumerge en los vínculos mas profundos que establecen una sociedad.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; hablas de &ldquo;matrimonio&rdquo; y no de pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pese a las luchas feministas y de los organismos de derechos humanos, sigue habiendo algo muy celular con el matrimonio o la familia. Yo quer&iacute;a hacer foco en estos dos personajes que son el marido y la esposa por un lado, y por otro lado aparecen la pareja, el amor. Son cosas que se tocan pero no son exactamente lo mismo. Tambi&eacute;n pens&eacute; mucho si era &ldquo;el casamiento&rdquo; o &ldquo;el matrimonio&rdquo;. En aqu&eacute;l momento <em>(2011, primera edici&oacute;n)</em> pens&eacute; que el casamiento tiene m&aacute;s que ver con el ritual, con la ceremonia. Es una parte m&aacute;s ficcional. Lo que viene despu&eacute;s, la posta, lo que realmente constituye a esta instituci&oacute;n es el d&iacute;a a d&iacute;a. La rutina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Eso est&aacute; expresado en la tapa del libro. Donde est&aacute;s vos vestida de novia de la mano de un conejo. La parodia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una foto que me hicieron para una nota de la desaparecida revista <em>Los Inrockuptibles</em>. Tiene parodia, tiene algo <em>creepy, </em>terror&iacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En un momento de la novela, pregunt&aacute;s &iquest;&ldquo;es amor lo que siento&rdquo;? Es desconcertante.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La incertidumbre. Hay algo de la instituci&oacute;n matrimonio y de su validaci&oacute;n legal que supone cierta certidumbre. Cierta estabilidad. Pero como no hay nada garantizado en ning&uacute;n &aacute;mbito de la vida, se cuelan tambi&eacute;n en el libro estos raptos de temor.
    </p><p class="article-text">
        <em>El Matrimonio </em>fue editado inicialmente en 2011 y desde el a&ntilde;o pasado, la editorial Emec&eacute; apost&oacute; a desarrollar un perfil de la autora a trav&eacute;s de varias de sus obras. Sali&oacute; en 2023 su &uacute;ltima novela <em>Efectos personales</em>. Luego esta reedici&oacute;n y pr&oacute;ximamente una nueva novela en etapa de escritura.<em> El Matrimonio </em>tambi&eacute;n fue editado en Chile a trav&eacute;s de Libros de la Mujer Rota. Y tiene una traducci&oacute;n al italiano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; qued&oacute; despu&eacute;s de que escribiste este libro tan personal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En aqu&eacute;l momento hubo buena recepci&oacute;n pero tambi&eacute;n hubo algunas opiniones que plantearon algunas disidencias sobre c&oacute;mo abordo el rol de la mujer y el var&oacute;n. Pero a&ntilde;os despu&eacute;s vino el estallido del feminismo en Argentina. Se puso en debate, por ejemplo, todas las tareas de cuidado en el matrimonio que recaen mayormente sobre la mujer. Y todo esto empez&oacute; a tener otro lugar. No estaba tan fuera de &eacute;poca. En el libro hay algo del adentro y del afuera, por ejemplo qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s habilitado para estar en la arena p&uacute;blica y qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s relegado al espacio dom&eacute;stico, cosas que se empezaron a hablar con fuerza unos a&ntilde;os despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tambi&eacute;n hay idealizaci&oacute;n en torno al matrimonio. Pero es cierto que se construye con lo que hay. Como se puede&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso se aplica tambi&eacute;n a la literatura. Uno hace lo que puede con lo que tiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En qu&eacute; medida tu presente, tu actualidad, influye en tu literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Desde hace unos a&ntilde;os ense&ntilde;o en la Universidad, en la UNA (Universidad Nacional de las Artes). Esto me ayud&oacute; a tener una lectura sistem&aacute;tica y m&aacute;s organizada. Me dio la posibilidad de estar m&aacute;s en contacto con la teor&iacute;a. Eso te puede frenar o te puede ayudar a la hora de escribir. Yo creo que en gran medida me ayuda. Para m&iacute; la teor&iacute;a sobre la poes&iacute;a es muy habilitante. Me entusiasma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos particip&aacute;s en varios &aacute;mbitos del feminismo. Desde esa perspectiva &iquest;qu&eacute; pens&aacute;s del matrimonio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tu pregunta me hace pensar en la relaci&oacute;n entre feminismo y literatura. Si hay una manera feminista de hacer literatura o de hacer arte es corri&eacute;ndose de lo preestablecido, de lo esperado. Corri&eacute;ndose por el lado m&aacute;s de la forma, con una propuesta est&eacute;tica, en lugar de bajar l&iacute;nea. En la actualidad, yo celebro que exista la uni&oacute;n entre dos personas. Me parece que es algo maravilloso y extra&ntilde;o. Y muchas veces puede funcionar como un refugio o un amparo ante la hostilidad del mundo. Creo que es un trabajo importante sostener un matrimonio y admiro a las personas que lo pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        Pronto saldr&aacute; <em>Estamos unidas</em>, su &uacute;ltimo trabajo, que completar&aacute; la trilog&iacute;a.&nbsp; Mientras, escribe una novela sobre el amor, de nuevo, donde aparecen por ejemplo el abandono sorpresivo y la relaci&oacute;n con el otro &ldquo;desubjetivado de una&rdquo;, dice la autora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-mariasch-cronica-poetica-poner-matrimonio-lavarropas_128_10932452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 03:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marina Mariasch y una crónica poética de cómo poner un matrimonio dentro de un lavarropas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marina Mariasch,Matrimonio,Literatura,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la vida nada se tira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vida-tira_129_10089149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aa33c95-433c-4c10-b564-43c41a7f9b0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la vida nada se tira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las novelas, y series, de divorcio, sostiene la autora, tratan "de un mundo en el que no es raro llegar a los 80 años y entonces divorciarse a los 40 con una vida entera por delante". El tema de esta época.</p></div><p class="article-text">
        Empec&eacute; a ver<em> Fleishman Is in Trouble</em>, la serie con <strong>Jesse Eisenberg</strong> y <strong>Claire Danes</strong>, porque me la recomendaron varias amigas muy confiables y porque veo casi cualquier cosa que se trate de un divorcio. <strong>Me parece el tema de la &eacute;poca, ya lo he dicho: las novelas del siglo XIX fueron las novelas de matrimonio, las novelas del siglo XX fueron las novelas de adulterio y las novelas del siglo XXI (del siglo XXI largo, pongamos, el que arranca con la crisis del socialismo real) son las novelas de divorcio.</strong> No se trata solamente del divorcio como el fin de una relaci&oacute;n amorosa o la transformaci&oacute;n de una familia (aunque s&iacute;), sino incluso de un principio constructivo: las novelas de matrimonio se trataban del final feliz, las novelas de adulterio del final tr&aacute;gico y las novelas de divorcio se tratan de una vida con menos finales, de un mundo en el que no es raro llegar a los 80 a&ntilde;os y entonces divorciarse a los 40 con una vida entera por delante. Se tratan de cambiar de trabajo, de cambiar de amigos, de cambiar de vida, de vivir mil vidas, pero con la sensaci&oacute;n de que no es gratis, que los a&ntilde;os siguen pesando en el cuerpo, los ex maridos no desaparecen sino que se acumulan igual que todos nuestros errores y aciertos y nos rondan hasta el final de nuestras vidas. Se trata de empezar de nuevo sin que nunca se pueda empezar de nuevo. Pienso en una imagen que le&iacute; esta semana, en un libro sobre comida de la brit&aacute;nica <strong>Nigella Lawson</strong>, una de mis cocineras favoritas: si se te corta la mayonesa, arranc&aacute; de nuevo con una sola yema y a medida que se vaya armando la emulsi&oacute;n le sum&aacute;s tu enchastre cortado. <strong>El enchastre cortado no se tira, porque en la vida nada se tira, todo queda, para mal o para bien, pero se puede salvar. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro de Nigella Lawson me pareci&oacute; mucho mejor que el libro original de <em>Fleishman</em> (escrito por <strong>Taffy Brodesser-Akner</strong>, showrunner de la serie), una de esas novelas norteamericanas correctas pero un poquito superficiales que circulan tanto en Estados Unidos. La serie de <em>Fleishman</em> tambi&eacute;n es mucho mejor que el libro, creo que porque toma algunas decisiones formales interesantes que hacen que, aunque evidentemente sea una serie de <em>temas de actualidad</em>, el tema est&eacute; menos adelante de lo que podr&iacute;a estar. Me gusta c&oacute;mo muestran la relaci&oacute;n de Toby Fleishman (<strong>Jesse Eisenberg</strong>, tambi&eacute;n conocido como mi futuro marido) con las apps de citas, con lo dif&iacute;cil que es mostrar Internet en formato audiovisual de una manera que no se vea vieja ni poco elegante: las chicas le mandan tantas fotos desnudas que cuando le escriben o lo llaman, &eacute;l ni siquiera puede recordar sus caras, solo esas fotos, y as&iacute; lo vemos en la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        Hace algunas semanas le&iacute; <a href="https://www.thedriftmag.com/scenes-from-a-crisis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ensayo excelente</a> sobre las nuevas pel&iacute;culas y series de moda protagonizadas por mujeres en crisis, a la manera de <em>The Worst Person in the World </em>o <em>Scenes from a Marriage</em>. El texto es largo y todo bueno, as&iacute; que es un poco injusto intentar resumirlo en dos l&iacute;neas, pero <strong>la tesis m&aacute;s interesante es la que afirma que en estas pel&iacute;culas tenemos personajes femeninos actuando la misma crisis de mediana edad que actuaron los varones en la ficci&oacute;n por a&ntilde;os, una crisis ego&iacute;sta y vac&iacute;a y que no reviste tanto inter&eacute;s como sus protagonistas parecen creer que tiene</strong>. <strong>Oscar Schwartz</strong>, autor del ensayo, dec&iacute;a que <em>La hija oscura</em>, la pel&iacute;cula de <strong>Maggie Gyllenhaal</strong> basada en una novela de <strong>Elena Ferrante</strong>, escapaba a este clich&eacute;: la crisis de su protagonista era m&aacute;s profunda, m&aacute;s espec&iacute;fica, y m&aacute;s autocr&iacute;tica tambi&eacute;n en lo que respecta a su relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. La protagonista de <em>La hija oscura </em>vive en un conflicto en el que parece saber que no est&aacute; sola en el mundo; no pasa eso con personajes como la protagonista de <em>The Worst Person in the World</em>, que parece creer que ser una chica (blanca, privilegiada, preciosa, pero chica al fin) le da derecho a hacer lo que quiera con la gente que se cruza. En ese sentido,<em> Fleishman Is in Trouble</em> es interesante: vuelve al relato cl&aacute;sico de la crisis masculina (y con todos los clich&eacute;s del sexo desenfrenado, que por otro lado son ciertos: es verdad que es un shock para los varones de cuarenti reaparecer en un mundo sexoafectivo donde ahora ellos son el recurso escaso y codiciado), pero con un twist en el que el personaje tiene que hacerse cargo de la parte que le toca.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s la decisi&oacute;n formal m&aacute;s importante de <em>Fleishman Is in Trouble</em> es la voz en off &mdash;esto ya est&aacute; en el libro, pero funciona mucho mejor en la serie&mdash; que narra la vida de Toby Fleishman, y que resulta ser la de su mejor amiga de la universidad, con la que Toby retoma el v&iacute;nculo al divorciarse de su esposa. El modo en que Libby, la amiga casada de Toby, empieza a contar las aventuras de &eacute;l, con morbo, pena y envidia todas mezcladas, reproduce perfectamente la mirada de los casados sobre la vida de los divorciados que hoy pueden escuchar en sus an&eacute;cdotas pero tambi&eacute;n, y quiz&aacute;s sobre todo, espiar en redes sociales. Habla de dos fen&oacute;menos interesant&iacute;simos, que a veces quedan sepultados tras la nostalgia y la visi&oacute;n pesimista de la tecnolog&iacute;a: primero, el hecho de que la exposici&oacute;n a la intimidad ajena &mdash;incluso si es una intimidad ficcionada, fabricada&mdash; es un insumo para pensar, para mal pero tambi&eacute;n para bien, en la nuestra; y segundo, la desestigmatizaci&oacute;n social del divorcio, que ha hecho que, por suerte y desgracia, divorciarse ya no sea tan grave socialmente como hace veinte o treinta a&ntilde;os. Lo vemos en la vida de Toby, pero sobre todo en la mirada de Libby, en los claroscuros de su voz: divorciarse ya no es solo una tragedia, y esa nueva verdad transforma la vida de todos, de los que se separan y de los que no lo hacen tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Toby sufre y se deprime y tiene que organizarse pero tambi&eacute;n se est&aacute; divirtiendo, y reconfigurando el v&iacute;nculo con sus hijos, y qui&eacute;n sabe, quiz&aacute;s de ac&aacute; a un tiempo hasta pueda volver a enamorarse. Pasa con la solter&iacute;a, pero tambi&eacute;n con las separaciones, y si<em> Fleishman</em> me interes&oacute; tanto es en parte porque creo que plantea esta angustia con una claridad pocas veces vista: si la alternativa al matrimonio ya no es la tristeza infinita, hay que mirarse de frente y preguntarse con toda la crueldad de la que una es capaz qu&eacute; hacemos ac&aacute;, del lado de adentro del matrimonio; para qu&eacute; estamos ac&aacute; tratando de vivir juntos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vida-tira_129_10089149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Apr 2023 03:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la vida nada se tira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Matrimonio,Divorcios,hombres,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ANSES: cómo acceder a las asignaciones de pago único por matrimonio, nacimiento o adopción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/servicios/anses-acceder-asignaciones-pago-unico-matrimonio-nacimiento-adopcion_1_9887404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6b68bd3-e05e-4daa-8cb9-edbbcfe0aa2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ANSES: cómo acceder a las asignaciones de pago único por matrimonio, nacimiento o adopción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de un beneficio del organismo previsional dirigido por Fernanda Raverta que acompaña a las familias frente al matrimonio y nacimiento o adopción de un hijo. Quiénes pueden cobrarlo y qué documentación se necesita para tramitarlo.</p></div><p class="article-text">
        La <strong>Administraci&oacute;n Nacional de Seguridad Social (ANSES)</strong> continuar&aacute;, esta semana, con los pagos correspondientes al primer mes del 2023 de sus l&iacute;neas de asistencia. Hoy 23 de enero, cobrar&aacute;n los beneficiarios de la Asignaci&oacute;n Familiar por Hijo y Asignaci&oacute;n Universal por Hijo (AUH) con documento terminado en 9, de la Asignaci&oacute;n por Embarazo con documento terminado en 8 y del Plan 1 de Desempleo con documento terminado en 0 y 1.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, de acuerdo al <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/calendario-pagos-anses-enero-2023-auh-aue-jubilaciones-pensiones_1_9825244.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calendario publicado por la entidad</a>, continuar&aacute;n los pagos de las Asignaciones Familiares de Pensiones no Contributivas y de las <strong>Asignaciones de pago &uacute;nico para todas las terminaciones de DNI.</strong> El per&iacute;odo de cobro para ambos beneficios llega a su fin el 10 de febrero.
    </p><p class="article-text">
        Las Asignaciones de pago &uacute;nico son una prestaci&oacute;n que se entrega por &uacute;nica vez para <strong>acompa&ntilde;ar econ&oacute;micamente a las familias frente al matrimonio, nacimiento o adopci&oacute;n</strong> de un hijo. En todos los casos, el plazo para presentar ante la ANSES los documentos para percibir este beneficio es de 2 a&ntilde;os desde la fecha del hecho originante. Este a&ntilde;o, los beneficiarios inscriptos reciben el dinero<strong> entre el 5 de enero y el 10 de febrero</strong>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Qui&eacute;nes pueden acceder a las asignaciones de pago &uacute;nico</strong></h3><p class="article-text">
        De acuerdo a la <a href="https://www.anses.gob.ar/embarazo-y-nacimiento/asignacion-familiar-por-nacimiento-y-adopcion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informaci&oacute;n publicada por la ANSES</a>, esta transferencia de dinero corresponde a:
    </p><p class="article-text">
        1. Trabajadores en relaci&oacute;n de dependencia
    </p><p class="article-text">
        2. Trabajadores por temporada
    </p><p class="article-text">
        3. Trabajadores rurales
    </p><p class="article-text">
        4. Titulares de la prestaci&oacute;n de una Aseguradora de Riesgos de Trabajo
    </p><p class="article-text">
        5. Titulares de una Prestaci&oacute;n por Desempleo
    </p><p class="article-text">
        6. Titulares de la Pensi&oacute;n Honor&iacute;fica de Veteranos de Guerra del Atl&aacute;ntico Sur
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para poder acceder al beneficio, los solicitantes deben contar con un <strong>Ingreso del Grupo Familiar (IGF) que no supere los $316.731</strong>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Documentaci&oacute;n para tramitar la APU por matrimonio</strong></h3><p class="article-text">
        La asignaci&oacute;n por matrimonio consiste en un pago de<strong> $17.098</strong>, seg&uacute;n los nuevos valores para enero de 2023. Para solicitar la asistencia monetaria es necesario presentar los siguientes documentos:
    </p><p class="article-text">
        1. Certificado de matrimonio
    </p><p class="article-text">
        2. Documento nacional de identidad del c&oacute;nyuge
    </p><p class="article-text">
        3. En caso de tratarse de un segundo o posterior matrimonio, deber&aacute; acreditarse divorcio con su respectiva sentencia o adjuntar acta de defunci&oacute;n del anterior c&oacute;nyuge.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Documentaci&oacute;n para tramitar la APU por nacimiento</strong></h3><p class="article-text">
        El nuevo monto a cobrar por nacimiento a trav&eacute;s del ANSES es de <strong>$11.418.</strong> Para inscribirse y recibir este beneficio, la ANSES exige los siguientes documentos:
    </p><p class="article-text">
        1. Documento Nacional de Identidad (DNI) de las madres y los padres.
    </p><p class="article-text">
        2. Partida de nacimiento. En caso de nacimiento en el extranjero, este documento debe estar visado por el Consulado Argentino y legalizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
    </p><p class="article-text">
        3. Documento Nacional de Identidad (DNI) del reci&eacute;n nacido.
    </p><p class="article-text">
        Para poder cobrar esta prestaci&oacute;n, el menor por el cual se solicite el pago debe tener entre 2 meses y 2 a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Documentaci&oacute;n para tramitar la APU por adopci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Por hijo adoptado, este a&ntilde;o, la ANSES paga <strong>$68.283</strong>. Para inscribirse a la Asignaci&oacute;n de Pago &Uacute;nico por Adopci&oacute;n, la entidad encabezada por Fernanda Raverta solicita los siguientes documentos:
    </p><p class="article-text">
        1. Partida de nacimiento, con menci&oacute;n de la adopci&oacute;n (nueva partida para adopci&oacute;n plena o partida con anotaci&oacute;n marginal para adopci&oacute;n simple).
    </p><p class="article-text">
        2. Testimonio de la sentencia de adopci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        3. Documento Nacional de Identidad (DNI) con el nuevo apellido.
    </p><p class="article-text">
        4. Documento Nacional de Identidad (DNI) de las madres y padres.
    </p><p class="article-text">
        En caso de adopci&oacute;n, el tr&aacute;mite para cobrar la asignaci&oacute;n debe realizarse dentro de los 2 meses y 2 a&ntilde;os de dictada la sentencia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>C&oacute;mo realizar el tr&aacute;mite para cobrar las asignaciones de pago &uacute;nico</strong></h3><p class="article-text">
        El tr&aacute;mite se puede hacer de manera online a trav&eacute;s de <a href="https://servicioscorp.anses.gob.ar/clavelogon/logon.aspx?system=siexp2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atenci&oacute;n Virtual</a> o presencial en una oficina <a href="https://servicioswww.anses.gob.ar/TurnosInternet/Solicitud/IngresoSolicitud?idprest=44" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con turno previo</a>. Antes de iniciar la solicitud, es necesario <strong>acreditar los datos personales del beneficiario</strong> y revisar que la informaci&oacute;n est&eacute; actualizada en <a href="https://servicioscorp.anses.gob.ar/clavelogon/logon.aspx?system=miansesv2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi ANSES</a>. Una vez iniciado el tr&aacute;mite, se debe reunir la <strong>documentaci&oacute;n correspondiente</strong> y presentarla el d&iacute;a del turno presencial o v&iacute;a la p&aacute;gina Web.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>consultar el estado de la solicitud</strong>, es necesario ingresar el C&oacute;digo &Uacute;nico de Identificaci&oacute;n Laboral (CUIL) del Titular o Beneficiario, la fecha del evento inscripto y un C&oacute;digo de Seguridad en la <a href="http://servicioswww.anses.gob.ar/peunsite/consulta.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina Web de Servicios del ANSES</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/servicios/anses-acceder-asignaciones-pago-unico-matrimonio-nacimiento-adopcion_1_9887404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jan 2023 15:52:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ANSES: cómo acceder a las asignaciones de pago único por matrimonio, nacimiento o adopción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anses,Asignaciones familiares,Matrimonio,Nacimientos,Adopciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Senado de EEUU aprueba el proyecto de ley para blindar el matrimonio igualitario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senado-eeuu-aprueba-proyecto-ley-blindar-matrimonio-igualitario_1_9758154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1e0d9a5-a210-4d76-ac9a-15a8a9c5cf2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Senado de EEUU aprueba el proyecto de ley para blindar el matrimonio igualitario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El objetivo de esta iniciativa es blindar el derecho al matrimonio homosexual para impedir que sea revocado por el Tribunal Supremo como ocurrió el pasado mes de junio con el derecho al aborto</p></div><p class="article-text">
        El Senado de Estados Unidos aprob&oacute; este martes un proyecto de ley para proteger a nivel federal el matrimonio entre personas del mismo sexo, que ahora volver&aacute; a la C&aacute;mara de Representantes para su votaci&oacute;n definitiva. El objetivo de esta iniciativa es blindar el derecho al matrimonio igualitario para impedir que sea revocado por el Tribunal Supremo como ocurri&oacute; el pasado mes de junio con el derecho al aborto. 
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n promueve que el Gobierno federal reconozca el matrimonio entre dos personas del mismo sexo si es legal en el estado donde se casaron, un principio legal que ya se aplica a las bodas interraciales y que ha recibido anteriormente el apoyo de los pol&iacute;ticos republicanos. El proyecto de ley sali&oacute; adelante con 61 votos a favor y 36 en contra.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha celebrado este martes la aprobaci&oacute;n en el Senado la iniciativa legislativa para proteger a nivel federal el matrimonio entre personas del mismo sexo, de la que destac&oacute; especialmente que cuente con apoyo bipartidista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante destacar que la Ley de Respeto al Matrimonio es un logro bipartidista&rdquo;, indic&oacute; el mandatario en un comunicado, en el que cit&oacute; por su nombre a senadores tanto dem&oacute;cratas como republicanos que han apoyado la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Republicanos y dem&oacute;cratas apoyan junto el derecho esencial de las parejas LGBTQI+ e interraciales a casarse&rdquo;, apunt&oacute; Biden, y prometi&oacute; que firmar&aacute; la ley tan pronto le llegue a su despacho.
    </p><p class="article-text">
        El texto tambi&eacute;n reconoce la libertad religiosa, evitando que se pueda obligar a instituciones religiosas como las Iglesias a celebrar esas bodas y que estas pierdan beneficios o exenciones fiscales por no hacerlo. Revoca adem&aacute;s la ley de Defensa del Matrimonio aprobada en 1996, que lo define como la uni&oacute;n entre un hombre y una mujer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia de EEUU ha sido la de una marcha dif&iacute;cil pero inexorable hacia una mayor igualdad&rdquo;, indic&oacute; este martes el l&iacute;der de la mayor&iacute;a dem&oacute;crata en el Senado, Chuck Schumer, quien advirti&oacute; de que &ldquo;los derechos de todas las parejas casadas nunca estar&aacute;n realmente seguros sin las protecciones adecuadas por ley federal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La C&aacute;mara de Representantes, con mayor&iacute;a progresista, dio su aval al proyecto de ley en julio con 267 votos a favor y 157 en contra. En el Senado, la ajustada mayor&iacute;a dem&oacute;crata necesitaba el apoyo de al menos diez republicanos para sacarlo adelante.
    </p><p class="article-text">
        Tras su aprobaci&oacute;n, el texto tiene que regresar a la C&aacute;mara Baja, que debe dar su visto bueno a la nueva versi&oacute;n que ha salido del Senado, antes de acabar en la mesa del presidente Joe Biden para su firma.
    </p><p class="article-text">
        El matrimonio homosexual es legal en Estados Unidos desde que en junio de 2015 el Tribunal Supremo declarara inconstitucionales las leyes que lo prohib&iacute;an en algunos estados.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n en torno a la defensa de esas uniones tom&oacute; impulso recientemente despu&eacute;s de que el Supremo, controlado ahora por una mayor&iacute;a conservadora, derogara en junio la sentencia &ldquo;Roe contra Wade&rdquo;, que durante casi medio siglo protegi&oacute; el acceso al aborto en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, un gran n&uacute;mero de activistas y pol&iacute;ticos progresistas han advertido la posibilidad de que la corte haga lo mismo con otros derechos, como las bodas entre personas del mismo sexo, devolviendo a los estados la potestad de decidir si los legalizan o no.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el proyecto de ley no obligar&iacute;a a todos los estados a legalizar el matrimonio gay, s&iacute; requerir&iacute;a que reconozcan el efectuado en otro estado donde s&iacute; lo fuera. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senado-eeuu-aprueba-proyecto-ley-blindar-matrimonio-igualitario_1_9758154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Nov 2022 14:47:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Senado de EEUU aprueba el proyecto de ley para blindar el matrimonio igualitario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGBTIQ+,Matrimonio,Matrimonio Igualitario,EEUU]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre las miserias del post matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miserias-post-matrimonio_129_9285842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre las miserias del post matrimonio"></p><p class="article-text">
        Tengo una imagen que debe ser implantada, es una imagen muy antigua, pero estoy de la mano de mi madre atravesando una plaza y, a lo lejos, vemos una casa iluminada y rodeada de gente y mi madre me dice: Ah&iacute; est&aacute;n velando a Aramburu. Me acuerdo que esa fue la primera vez que tuve noticias de esa pr&aacute;ctica llamada secuestro. Tiempo despu&eacute;s, segu&iacute; por los diarios el secuestro de Aldo Moro y su posterior asesinato por la Brigadas Rojas de Renato Curcio. No se me borr&oacute; a&uacute;n de la cabeza&nbsp;la foto del cuerpo de Moro, con un balazo, fotografiado en la parte de atr&aacute;s de una camioneta. En ese momento pens&eacute; que secuestrar era una derrota moral para cualquier grupo revolucionario. De la misma manera que no se puede hacer una revoluci&oacute;n sin alegr&iacute;a. Cuando los grupos revolucionarios militarizan el &aacute;nimo, ya est&aacute;n derrotados. 
    </p><p class="article-text">
        En el secundario un compa&ntilde;ero secuestr&oacute; a una compa&ntilde;era. El caso dur&oacute; dos d&iacute;as y todos quedamos pasmados. Nuestra compa&ntilde;era -a la que llamar&eacute; Momi- era la hija de un industrial. Nuestro compa&ntilde;ero -al que llamar&eacute; el Negro P&eacute;rez- era un repetidor compulsivo. La polic&iacute;a vino al colegio y nos interrog&oacute; a todos los compa&ntilde;eros de Momi y, sobre todo, &ldquo;apretaron&rdquo; a Sebasti&aacute;n, su novio, principal sospechoso. A los dos d&iacute;as, la encontraron a Momi fumando porro con el Negro P&eacute;rez, su captor, en una quinta de su padre. Fue una variante barrial del s&iacute;ndrome de Estocolmo. 
    </p><p class="article-text">
        A fines de 1970, en Corea del Norte Kim Jong-il, quien durante la dictadura de su padre -Kim Il Sumg- era el titular de la propaganda estrat&eacute;gica del partido, ten&iacute;a un obsesi&oacute;n por el cine, que lo llev&oacute; a acumular la mayor cantidad, tal vez, de pel&iacute;culas de todos los tiempos. Trat&oacute; de que ir al cine en Corea del Norte fuera obligatorio, pero no lograba que las pel&iacute;culas que buscaban defender al r&eacute;gimen no fueran sopor&iacute;feras. As&iacute; que se le ocurri&oacute; un plan genial: secuestrar a Madame Choi -una estrella de cine de Corea del Sur- y a su ex marido Shin Sang-Ok quien era el director de cine m&aacute;s importante de Corea del Sur. Lo que lo volv&iacute;a loco a Kim Jong-IL era que el r&eacute;gimen de Se&uacute;l ten&iacute;a una floreciente producci&oacute;n cinematogr&aacute;fica que aumentaba su prestigio. &iquest;Parece el argumento de una pel&iacute;cula de <em>Misi&oacute;n Imposible</em>, no? La cosa es que agentes secretos secuestraron a la actriz y al director y despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os de encierro lograron quebrarlos y ellos hicieron algunos films colaborando con el r&eacute;gimen del dictador cin&eacute;filo. De ah&iacute; sale <em>Pulgasari</em>, una pel&iacute;cula de monstruos que quiz&aacute; sea la que tuvo m&aacute;s repercusi&oacute;n debido a su calidad f&iacute;lmica. <em>Pulgasari </em>es una especie de remake de <em>Godzilla</em>, pero en este caso el monstruo ayuda a los campesinos a rebelarse. Gracias a la ayuda de un periodista japon&eacute;s la actriz y el director pudieron escapar del r&eacute;gimen de Corea del Norte y pedir asilo en la embajada de Estados Unidos. Despu&eacute;s volvieron a Se&uacute;l. Ahora est&aacute;n muertos. 
    </p><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os Robert Lowell cambi&oacute; el rumbo de la poes&iacute;a norteamericana, con su libro <em>Life Studies</em>, que produjo un shock en los lectores que lo amaron y lo odiaron en partes iguales. Para catalogar este libro, donde Lowell -experto en colapsos nerviosos e internaciones- escrib&iacute;a poemas en carne viva, la cr&iacute;tica hall&oacute; el nombre de &ldquo;Poes&iacute;a confesional&rdquo;. Es una l&iacute;nea po&eacute;tica que influenci&oacute; a Sylvia Plath y llega hasta nuestros d&iacute;as con Sharon Olds. Hay un poema en <em>Life Studies</em> que es magistral y que se titula &ldquo;Hablando sobre la miseria del matrimonio&rdquo;. Hoy uno podr&iacute;a escribir una versi&oacute;n m&aacute;s nueva de ese viejo poema y titularlo &ldquo;Hablando sobre la miseria del post matrimonio&rdquo;. Y una de esas miserias es la manera en que ciertas madres suelen secuestrar a los hijos a cambio de plata. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé durante mucho tiempo que lo que se iba a derrumbar era la civilización, pero el que se derrumbó fui yo. Fue la tarde en que no pude ver a mis hijos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Alexandra Kohan en una nota brillante publicada en la revista Polvo y titulada <em>La Madre: el tab&uacute; de la feminidad</em>, da cuenta de este fen&oacute;meno: &ldquo;Que los ni&ntilde;os son rehenes de sus padres separados se ha repetido hasta el cansancio. Pero se elude, sin embargo, pronunciar la palabra secuestro. Apoyo la igualdad de g&eacute;nero en lo que a derechos y obligaciones se refiere. En ese sentido entiendo que la manutenci&oacute;n debe ser igual para ambos progenitores que ambos son importantes e indispensables en la crianza. Tambi&eacute;n entiendo que hay parejas que no necesitan recurrir a la Justicia para arreglar esos asuntos, que el acuerdo existe sin que medien cartas documentos y que, en ese sentido se preservan de la incidencia de terceros&nbsp;en las decisiones de crianza. Tambi&eacute;n s&eacute; que hay padres que no se responsabilizan y se ausentan y en esos casos la justicia ayuda. Ahora bien, quiero referirme al modo en que en algunos casos de padres presentes, se superponen los dos planos: dinero a cambio del hijo. Si hay dinero, el padre puede ver al hijo, si no lo hay, no. &iquest;No es acaso esa la formula del secuestro? &iquest;Dinero a cambio de liberar al reh&eacute;n? (&hellip;) Me pregunto por qu&eacute; no existe mas visibilidad todav&iacute;a sobre el modo&nbsp;en que se manipula y se cosifica a los ni&ntilde;os, me pregunto porque est&aacute; tan naturalizado que una madre es m&aacute;s imprescindible&nbsp;que un padre, me pregunto porque no repudiamos un poco m&aacute;s estridentemente esta forma del abuso infantil y me respondo, un poco conjeturalmente, que advertir la cosificaci&oacute;n de los hijos por parte de estas mujeres conducir&iacute;a a pensarlas en un lugar activo y violento, cuesti&oacute;n de la que, seg&uacute;n parece, nada queremos saber&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; durante mucho tiempo que lo que se iba a derrumbar era la civilizaci&oacute;n, pero el que se derrumb&oacute; fui yo. Fue la tarde en que no pude ver a mis hijos. La justicia y la burocracia suelen ser hermanas gemelas y, en los casos de familia, hay un consenso: el padre es el macho proveedor y la madre es cuidadora y protectora. El padre es alguien que viene de visita, como un visitador m&eacute;dico. A veces alguien te dice: cuando te liberes de los ni&ntilde;os nos vemos. Pero yo no me libero de los ni&ntilde;os, mis hijos me liberan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miserias-post-matrimonio_129_9285842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 03:06:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre las miserias del post matrimonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sylvia Plath,Matrimonio,Alexandra Kohan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa evalúa cambiar las ideas sobre la moral sexual tradicional en la Iglesia Católica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/papa-sopesa-dar-vuelta-moral-sexual-tradicional-iglesia-catolica_1_9197217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f72e54e-e336-45f7-8488-32c3fdc79631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papa evalúa cambiar las ideas sobre la moral sexual tradicional en la Iglesia Católica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jorge Bergoglio plantearía abordar posibles cambios en la doctrina eclesiástica sobre el matrimonio, la apertura a la vida, la procreación asistida, los preservativos, el aborto o la eutanasia. De qué trataría la nueva encíclica.</p></div><p class="article-text">
        <em>Gaudium vitae </em> (La alegr&iacute;a de la vida). Este podr&iacute;a ser el t&iacute;tulo de la pr&oacute;xima enc&iacute;clica del <strong>Papa Francisco </strong>que, seg&uacute;n fuentes vaticanas, podr&iacute;a abordar algunas de las cuestiones m&aacute;s pol&eacute;micas de la moral sexual cat&oacute;lica, y que forman parte de los &ldquo;principios irrenunciables&rdquo; establecidos por Juan Pablo II, hace un cuarto de siglo, en otro texto, <em>Evangelium vitae</em>, que cerraba la puerta a los anticonceptivos, el aborto, o el sexo antes del matrimonio (y dentro del mismo, si no estaba orientado a la procreaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Las enc&iacute;clicas son cartas que el Papa env&iacute;a a los obispos y fieles. Sus textos con m&aacute;s peso. El posible t&iacute;tulo, que hace referencia tanto a la de Wojtyla como a la <em>Humanae Vitae</em>, firmada entre presiones por Pablo VI hace m&aacute;s de medio siglo y en el que se condenaban la inseminaci&oacute;n artificial o el uso de anticonceptivos, entre otras cosas, podr&iacute;a ver la luz en los pr&oacute;ximos meses. 
    </p><p class="article-text">
        El momento es m&aacute;s que buscado: por un lado, la Iglesia cat&oacute;lica est&aacute; inmersa en un debate sinodal a nivel planetario, donde est&aacute;n surgiendo propuestas de reforma especialmente en dos &aacute;mbitos: el acceso al sacerdocio de mujeres y casados, y la moral sexual; por el otro, la pr&oacute;xima beatificaci&oacute;n (4 de septiembre) del Papa Juan Pablo I, uno de los pocos cardenales que se atrevi&oacute; a pedir a Pablo VI que aceptase el uso de la p&iacute;ldora en la <em>Humanae Vitae</em>.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de enc&iacute;clica no es un brindis al sol, ni mucho menos, sino que viene sugerida, entre otros, por <em>La Civiltt&agrave; Cattolica</em>, publicaci&oacute;n editada por los jesuitas, dirigida por Antonio Spadaro &ndash;uno de los m&aacute;s religiosos m&aacute;s cercanos a Bergoglio&ndash; y cuyos art&iacute;culos est&aacute;n obligados a pasar el filtro de la Secretar&iacute;a de Estado vaticana. Apareci&oacute; en un an&aacute;lisis de las actas de un seminario interdisciplinario de estudio promovido por la Pontificia Academia por la Vida. El art&iacute;culo iba firmado por el espa&ntilde;ol Jorge Jos&eacute; Ferrer, doctor en teolog&iacute;a por Comillas, y se titulaba: <a href="https://www.laciviltacattolica.es/2022/07/08/releer-la-etica-teologica-de-la-vida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Releer la &eacute;tica teol&oacute;gica de la vida. A la luz de las solicitaciones del papa Francisco</a>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Circunstancias donde es &ldquo;irresponsable&rdquo; tener hijos </h3><p class="article-text">
        Un seminario en el que, por cierto, se plante&oacute; abiertamente el&nbsp;uso de m&eacute;todos anticonceptivos no naturales en determinadas circunstancias&nbsp;que &ldquo;har&iacute;an irresponsable&rdquo; tener hijos. Tal y como explica el presidente de la Academia, Vincenzo Paglia, &ldquo;el Papa Francisco fue informado de cada paso y alent&oacute; el proyecto&rdquo;, en el que se discute abiertamente sobre posibles cambios en la doctrina eclesi&aacute;stica sobre el matrimonio, la apertura a la vida, la procreaci&oacute;n asistida, los preservativos, el aborto o la eutanasia, temas considerados &lsquo;tab&uacute;&rsquo; por el conservadurismo dominante, durante d&eacute;cadas, en las estructura eclesi&aacute;stica cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los participantes en el congreso recalcaron que existen &nbsp;&ldquo;condiciones y circunstancias pr&aacute;cticas que har&iacute;an irresponsable la elecci&oacute;n de engendrar&rdquo;&nbsp;por lo que una pareja casada puede decidir recurrir &ldquo;con una sabia elecci&oacute;n&rdquo; a t&eacute;cnicas anticonceptivas no naturales, &ldquo;excluyendo obviamente las abortivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la revista de los jesuitas aboga por un &ldquo;trabajo de campo&rdquo; en el mundo cat&oacute;lico respecto a estas y otras cuestiones, que en el grueso de la feligres&iacute;a est&aacute;n m&aacute;s que superadas, pero que siguen siendo capaces de provocar cismas o conflictos diplom&aacute;ticos, como la prohibici&oacute;n de comulgar al presidente de EEUU, Joe Biden, por parte de un sector del episcopado norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Pese a los bloqueos, para el jesuita Ferrer, &ldquo;el planteamiento de temas novedosos y todav&iacute;a debatidos es irrenunciable si queremos hacer avanzar la teolog&iacute;a, particularmente la bio&eacute;tica teol&oacute;gica, que debe estar siempre en di&aacute;logo con las realidades cambiantes de la vida humana&rdquo;, siempre desde la &oacute;ptica del discernimiento y la conciencia, que &ldquo;juegan un papel particularmente crucial en temas controvertidos como lo son los que ata&ntilde;en directamente a la moral de la vida, desde el ejercicio responsable de la sexualidad y la generaci&oacute;n de nueva vida hasta los que rodean el morir humano y humanizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, concluye el art&iacute;culo, son necesarios continuos encuentros que &ldquo;podr&iacute;an contribuir a ir preparando sinodalmente una futura intervenci&oacute;n magisterial, que vuelva cada vez m&aacute;s profunda y adecuada la ense&ntilde;anza de la Iglesia sobre la &eacute;tica de la vida. San Juan Pablo II nos dej&oacute;, hace ya m&aacute;s de 25 a&ntilde;os, la <em>Evangelium Vitae</em>. &iquest;Nos legar&aacute; el papa Francisco una nueva enc&iacute;clica o exhortaci&oacute;n&nbsp;apost&oacute;lica sobre bio&eacute;tica, a la que quiz&aacute; podr&iacute;a titular&nbsp;Gaudium vitae?&rdquo;. Veremos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Toda la informaci&oacute;n en </em><a href="http://www.religiondigital.org" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>www.religiondigital.org</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>JB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Bastante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/papa-sopesa-dar-vuelta-moral-sexual-tradicional-iglesia-catolica_1_9197217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 23:15:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Papa evalúa cambiar las ideas sobre la moral sexual tradicional en la Iglesia Católica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa Francisco,Iglesia católica,Encíclica,vida sexual,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Notas sobre el matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-matrimonio_132_8988058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7700b5d8-56c3-442e-ab9f-940dd27973ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Notas sobre el matrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La jueza que casó en 2015 a Alexandra Kohan le dijo que, una vez que se modificó el código civil, el único motivo para casarse es el amor. La autora de esta columna reflexiona sobre el matrimonio, sobre casarse por amor y sobre la diferencia entre la pareja y el matrimonio.</p><p class="subtitle">Atención Flotante es el newsletter mensual de Alexandra Kohan en elDiarioAR. Anotate acá para recibirlo en tu correo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>I.</strong>&nbsp;Dos hombres conversan acerca de sus asuntos personales. Uno le transmite al otro su preocupaci&oacute;n: su mujer pasa por un mal momento; est&aacute; angustiada y est&aacute; agobiada, entre otras tantas cosas, por los asuntos de la casa. Ese agobio se transforma, muchas veces, en reclamos hacia &eacute;l, su marido. Su amigo sentencia: &ldquo;A X tambi&eacute;n le pasa. Eso se llama matrimonio&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del lugar com&uacute;n que implica esa distribuci&oacute;n de &ldquo;roles&rdquo; que a veces actuamos los hombres y las mujeres, m&aacute;s all&aacute; de que sea una realidad que las mujeres nos ocupamos mucho m&aacute;s de lo dom&eacute;stico, lo cierto es que me detuve en&nbsp;<strong>eso se llama matrimonio</strong>. Lo pens&eacute; como un modo de silenciar lo que ah&iacute; suced&iacute;a. Como si el matrimonio fuera ese nombre por el cual hacer pasar todo lo que pesa de la vida cotidiana -<em>maritablemente</em>, dec&iacute;a un paciente de Lacan superponiendo maritalmente y miserablemente-. Como si el matrimonio, que como toda instituci&oacute;n ha cambiado much&iacute;simo a lo largo de la historia, cargara siempre con ese resto de pesadumbre. Y es cierto que a veces creemos que el problema es el matrimonio. Pero creer que es solamente el matrimonio en s&iacute; nos evita y nos preserva de pensar y de leer los modos en que lo habitamos, las maneras en las que nos relacionamos con el otro. Incluso nos evita revisar ese yunque que se llama Ideal, ese que tambi&eacute;n cae sobre las cabezas del matrimonio. El matrimonio tambi&eacute;n participa de los estereotipos y de los esencialismos, esos en los que nos escondemos cuando creemos que no hay alternativa. Al rev&eacute;s de lo que dice Tolstoi de las familias, ac&aacute; ser&iacute;a &ldquo;todos los matrimonios infelices se parecen&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>II.</strong>&nbsp;&ldquo;El tiempo era precioso, pero por desgracia hemos pasado la ma&ntilde;ana discutiendo. S&oacute;lo nos queda dejar pasar el d&iacute;a marcado con el hierro candente de nuestro mal humor. &iquest;Qui&eacute;n empez&oacute;? &iquest;Qui&eacute;n no ha sabido parar? Ahora ya da igual&rdquo;. Y luego: &ldquo;Casi me asusta comprobar lo mucho que dependo de Leonard, c&oacute;mo me he acostumbrado a apoyarme en &eacute;l&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;Me atrever&iacute;a a decir que somos la pareja m&aacute;s feliz de Inglaterra&rdquo;. Y esto: &ldquo;No logr&eacute; escribir ni una l&iacute;nea de&nbsp;<em>Las horas</em>&nbsp;porque Leonard cogi&oacute; una gripe, y mi d&iacute;a no fue mucho m&aacute;s agradable. Sea como sea hay algo delicioso en cuidar, quiz&aacute;s sea algo puramente femenino, pero disfruto si me necesitan, no me importa renunciar a la escritura y sentarme al lado de mi convaleciente&rdquo;. M&aacute;s adelante: &ldquo;Leonard me deja espacio para expandir la mente, es una bendici&oacute;n que yo piense lo que piense pueda cont&aacute;rselo a &eacute;l. Nuestra vida en com&uacute;n es libre, desprendida, alegre&rdquo;. &ldquo;Por fin un peque&ntilde;o instante de paz en medio del caos. Leonard me ha recordado que tenemos gasolina suficiente en el garaje para suicidarnos. Pero quiero vivir&rdquo;. &ldquo;Pero s&iacute;, vencer&eacute; todo este des&aacute;nimo. Se trata de dejar que las cosas vayan llegando, y afrontarlas una despu&eacute;s de la otra. Ahora, por ejemplo, se trata de preparar bien el bacalao&rdquo;. Tan solo algunos subrayados de la excelente compilaci&oacute;n que hizo Gonzalo Torn&eacute;, para Capital Intelectual, de los diarios de Virginia Woolf:&nbsp;<em>Escenas de una vida: Matrimonio, amigos y escritura</em>. La felicidad pero tambi&eacute;n los celos, la envidia, la depresi&oacute;n, los peque&ntilde;os odios de la vida cotidiana; el dinero, la escritura, el talento: nada de eso no pasa por la trama del matrimonio de los Woolf, seg&uacute;n deja constancia Virginia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>III.</strong>&nbsp;&ldquo;El poema est&aacute; hecho/ por fragmentos unidos/ bajo una intensa presi&oacute;n/ de un dolor de cabeza./ Buenos matrimonios / hacen malos poemas&rdquo;. No es una f&oacute;rmula, sino un hecho, un hecho de dicho. Como lo es la poes&iacute;a de Fabi&aacute;n Casas. Como lo es el&nbsp;<strong>S&iacute;, quiero</strong>&nbsp;perform&aacute;tico. No hay poes&iacute;a sino en lo que se escabulle de la pretensi&oacute;n de armon&iacute;a, de la pretensi&oacute;n de estabilidad, de la pretensi&oacute;n de paridad. Y me acord&eacute; de que Lacan dice que el inconsciente no es un conocimiento, sino un saber disarm&oacute;nico que de ning&uacute;n modo se presta a un matrimonio feliz.
    </p><p class="article-text">
        Por eso pareja no es igual a matrimonio. Aunque haya matrimonios que pretenden subsumirse en la pareja. Por eso Philippe Sollers dice: &ldquo;Hay una palabra que no me gusta, la palabra &lsquo;pareja&rsquo;: nunca he podido soportarla. Evoca toda una literatura que detesto. Julia y yo estamos casados, claro, pero cada uno tiene su personalidad, su nombre, sus actividades, su libertad. El amor es el pleno reconocimiento del otro como otro&rdquo;. La pareja quiere hacer existir la reciprocidad, el &ldquo;a los dos nos pasa lo mismo&rdquo; el &ldquo;A m&iacute; me pasa lo mismo que a usted&rdquo;. Acaso algo de eso destaca Lacan cuando dice: &ldquo;El matrimonio como enga&ntilde;o rec&iacute;proco&rdquo;. Y por eso, tambi&eacute;n dice que el amor es dos medios decires que no se recubren, que de eso se trata la &ldquo;divisi&oacute;n irremediable&rdquo;, no tiene remedio pero tampoco mediaci&oacute;n. Hay personas que hacen del matrimonio el recubrimiento de la divisi&oacute;n irremediable, acaso para no enterarse de ella. Una sucia mezcolanza: as&iacute; llama Lacan al intento de recubrir esos dos saberes inconscientes, esos dos que nunca hacen uno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>IV.</strong>&nbsp;&ldquo;El matrimonio no puede tener ning&uacute;n sentido que no sea&nbsp;singular&rdquo;, dice Julia Kristeva. As&iacute; como dice Philip&nbsp;Roth, &ldquo;la literatura produce efectos diferentes en las diferentes personas, lo mismo que el matrimonio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V.</strong>&nbsp;Un d&iacute;a advert&iacute; que tuve todos los estados civiles. &iquest;Todos? S&iacute;, todos: soltera, casada, separada, viuda, divorciada. Ahora estoy casada. Por tercera vez. Nunca quise casarme, en el sentido de que nunca fue para m&iacute; una aspiraci&oacute;n. No me reconozco en Susanita. No me recuerdo fantaseando con el casamiento, ni con la vida matrimonial. No me recuerdo con todo eso en forma de proyecto, ni mucho menos como un proyecto separado de alguien en particular. Sucedi&oacute;, cada vez, a la manera de un encuentro inesperado. Fueron tres veces muy distintas, singulares. Ninguna de las tres veces me cas&eacute; de blanco. La &uacute;ltima vez me cas&eacute; de negro, que es el color que m&aacute;s uso, que m&aacute;s me gusta. Quer&iacute;a usar ropa que pudiera usar en cualquier otra ocasi&oacute;n y as&iacute; fue. Antes quise anillos, esta vez, no. Uso la alianza de mi mam&aacute;, porque es una manera de tenerla cerca. No creo que la tercera vez sea la vencida sino, m&aacute;s bien, la vencedora. La jueza que nos cas&oacute; en 2015 dijo que, una vez que se modific&oacute; el c&oacute;digo civil, el &uacute;nico motivo para casarse es el amor. Yo siempre me cas&eacute; por amor. Y una vez que esos amores se terminaron, no me qued&eacute; ni por necesidad, ni por conveniencia -es que siempre preserv&eacute; mi independencia econ&oacute;mica-. Separarse no es lindo, ni f&aacute;cil, ni conveniente. Pero quedarme en un matrimonio por conveniencia -porque es m&aacute;s c&oacute;modo- me result&oacute; siempre muy costoso. &ldquo;&iquest;Otra vez te vas a casar?&rdquo;, escuch&eacute; de varias personas en tono desaprobatorio. Les hubiera contestado lo que escribi&oacute; Anne Carson en&nbsp;<em>La belleza del marido</em>: &ldquo;Bueno la vida tiene riesgos. El amor es uno. Riesgos terribles&rdquo;. Ya no quiero volver a casarme, me quiero quedar ac&aacute; con el que una vez me escribi&oacute;: &ldquo;si no me hubiera casado con vos, me casar&iacute;a con vos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta que, a&uacute;n hoy, las personas se sigan emocionando con los casamientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VI.</strong>&nbsp;Mis padres se casaron en Colonia, Uruguay, en 1958. La novela familiar cuenta que fue as&iacute; porque en Argentina no exist&iacute;a el divorcio. No era que alguno de los dos fuera casado, sino que pensaban en su futuro: &iquest;y si quisieran divorciarse? Ac&aacute; no podr&iacute;an. Fue as&iacute; que se fueron con dos amigos que oficiaron de testigos al pa&iacute;s que les permitir&iacute;a, si as&iacute; lo quisieran, divorciarse en un futuro. Se casaron con precauciones. Se casaron sabiendo que no ser&iacute;a para siempre. Se casaron con el divorcio en el horizonte. Se casaron sabiendo que hab&iacute;a una puerta por donde fugarse si as&iacute; lo necesitaban. En 1982 se separaron. Nunca se divorciaron. Pasaban algunas fiestas juntos. Nunca dejaron de quererse m&aacute;s o menos solapadamente.&nbsp;<strong>Eso tambi&eacute;n se llama matrimonio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-matrimonio_132_8988058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 May 2022 12:23:51 +0000]]></pubDate>
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