<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Shoa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/shoa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Shoa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1039958/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Discutir el número? Sobre la cifra de los treinta mil desaparecidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discutir-numero-cifra-treinta-mil-desaparecidos_129_9033094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f6988c2-4f46-4047-b51d-60fd82a194b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Discutir el número? Sobre la cifra de los treinta mil desaparecidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La disputa sobre las cifras (seis millones de judíos o treinta mil desaparecidos) es mucho más que una discusión sobre hechos y datos y se convierte en un síntoma de lo que puede o no puede saberse, sostiene Hugo Vezetti en la segunda parte de una saga que comenzó con la discusión sobre la cifra de la Shoa.</p></div><p class="article-text">
        Me propongo volver sobre algunos problemas suscitados a partir del documental <em>The Round Number </em>(2021), una suerte de ensayo f&iacute;lmico sobre la cifra consagrada de <em>seis millones </em>de jud&iacute;os asesinados en la Sho&aacute;. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/discutir-numero-shoa-seis-millones_129_8994101.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En lo que escrib&iacute; se planteba la relaci&oacute;n siempre problem&aacute;tica de la memoria (o la &ldquo;conciencia hist&oacute;rica&rdquo;, en el sentido m&aacute;s cl&aacute;sico) con las cifras y los s&iacute;mbolos de un pasado de cr&iacute;menes masivos.</a>
    </p><p class="article-text">
        En las conversaciones con el director, despu&eacute;s de las proyecciones en el Bafici, no dejaban de aparecer las comparaciones con otro &ldquo;n&uacute;mero redondo&rdquo; que nos incumbe, los <em>treinta mil desaparecidos</em>. David Fisher, prudentemente, se absten&iacute;a de opinar (al menos en la ocasi&oacute;n en que yo lo escuch&eacute;), pero esa asociaci&oacute;n no dejaba de repercutir en muchos de los espectadores.
    </p><p class="article-text">
        La asimilaci&oacute;n del terrorismo de Estado, de los asesinatos masivos y los campos, en la experiencia argentina, con los horrores de la &ldquo;Soluci&oacute;n final&rdquo; en Europa no es nueva. Surgi&oacute; desde el comienzo de un trabajo de memoria y comprensi&oacute;n, frente a la magnitud y las modalidades de un acontecimiento l&iacute;mite, una violencia desde el estado que era casi imposible de ser pensada a partir de la historia conocida. La figura global del &ldquo;genocidio&rdquo; facilitaba una comparaci&oacute;n entre el Holocausto y al terrorismo de Estado en la medida en que ofrec&iacute;a un primer significado, un s&iacute;mbolo si se quiere, que inscrib&iacute;a esa masacre en la estela de los grandes cr&iacute;menes del siglo XX. Pero tambi&eacute;n ha dificultado un trabajo de conocimiento capaz de aprehender y discutir las enormes diferencias en la historia, las modalidades y las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se trata de otra cosa. No de un acercamiento en el plano del acontecimiento, sino de sus sentidos. Y sobre todo del trabajo interminable de <em>elaboraci&oacute;n</em> (<em>Durcharbeiten</em>, en el vocabulario de Freud) que retorna sobre una experiencia que no termina de asimilarse, que no agota su fuerza y su capacidad de conmover cierto estado de la conciencia y las representaciones del pasado. <strong>En ese punto, la discusi&oacute;n sobre las cifras (seis millones de jud&iacute;os o treinta mil desaparecidos) es mucho m&aacute;s que una discusi&oacute;n sobre hechos y datos y se convierte en un s&iacute;ntoma de lo que puede o no puede saberse, de los l&iacute;mites de lo pensable de un pasado que sigue vivo en el presente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me interes&oacute; destacar en el documental de David Fischer no es lo que agrega al conocimiento de la Sho&aacute; sino lo que habilita en el plano de las <em>preguntas </em>admisibles sobre un s&iacute;mbolo consagrado. Y lo importante no est&aacute; en las respuestas o los resultados de una indagaci&oacute;n, muy personal por otra parte, sino en <strong>lo que muestra sobre el estado de una comunidad de memoria particular (historiadores,&nbsp; intelectuales, pol&iacute;ticos, sobrevivientes..) capaz de asumir las preguntas que ponen en cuesti&oacute;n sus propias creencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no desconozco que <strong>en la experiencia argentina discutir el n&uacute;mero puede ser una manera de tomar partido, de ocupar una trinchera imaginaria que revive (o alucina) los combates de otros tiempos. </strong>En esa configuraci&oacute;n miliciana de la memoria, el n&uacute;mero (&ldquo;Son treinta mil&rdquo;/ &ldquo;No son treinta mil&rdquo;) no importa como dato o evidencia disponible para el mejor conocimiento del pasado. Y lo peor que puede pasar es que un pasado doloroso, cargado de vivencias, de luchas y desencuentros pero tambi&eacute;n de v&iacute;nculos de solidaridad, de proyectos y esperanzas, <strong>quede aplastado bajo el peso de las consignas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es claro que se pueden hacer muchas cosas con las cifras, dependiendo de lo que se busque. En principio, lo que me interesa abordar en el debate, o m&aacute;s bien en la ausencia y las dificultades de una discusi&oacute;n, concierne al estado de la conversaci&oacute;n&nbsp;p&uacute;blica sobre el pasado en sus proyecciones y retornos sobre las visiones del presente. En ese sentido, inevitablemente, <strong>la esfera tan mentada de la memoria p&uacute;blica no se separa de las producciones y las ficciones de la imaginacion pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo eso es bastante conocido: no se trata de corregir los s&iacute;mbolos y las creencias que sostienen identidades y filiaciones ideol&oacute;gicas; tampoco de erigir a alguna &eacute;lite esclarecida en los guardianes de la verdad hist&oacute;rica. La dimensi&oacute;n p&uacute;blica de la historia no existe sin el debate, que es algo bien distinto, opuesto en verdad, de una guerra de trincheras discursiva. Los s&iacute;mbolos y las creencias, por muy respetables que sean, no se sustraen a la pol&eacute;mica, m&aacute;xime cuando, como en el caso de los desaparecidos, conciernen muy directamente al conocimiento y la deliberaci&oacute;n sobre un pasado que interpela a toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la primera condici&oacute;n es la m&aacute;s completa libertad de investigaci&oacute;n y de argumentaci&oacute;n. La segunda, es que no se admitan&nbsp; monopolios en la interpretaci&oacute;n de ese pasado: ni del estado (o del partido, en la tradici&oacute;n estalinista) ni de los especialistas y los historiadores, ni de los representantes las v&iacute;ctimas que tienen todo el derecho de organizarse, reclamar justicia y expresar su visi&oacute;n del pasado, pero no de imponerla a los dem&aacute;s. Una pol&eacute;mica abierta, concebida como una conversaci&oacute;n que nadie controla y no se sabe adonde puede&nbsp; llevar es una imagen ideal, exigente, ut&oacute;pica si se quiere, que va a contramano de un esp&iacute;ritu de &eacute;poca en el que dominan las certezas autom&aacute;ticas y las solidaridades de facci&oacute;n. Sin embargo, contra el conformismo f&aacute;cil, se erigen las responsabilidades de una posici&oacute;n intelectual (que tiene, por otra parte, una larga historia) que no renuncia a un criterio de verdad como cr&iacute;tica de lo dado, una pr&aacute;ctica del pensamiento aut&oacute;nomo que, idealmente al menos, no tiene patria ni partido.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera cuesti&oacute;n, <em>hist&oacute;rica</em>, concierne a las preguntas que suscita la cifra de treinta mil desaparecidos a la luz de las evidencias y los conocimientos sobre la violencia de los setenta y el terrorismo de estado. (Hay otra pregunta, pol&iacute;tica, que por ahora dejo de lado, &iquest;c&oacute;mo distinguir a los verdaderos negacionistas?)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quien busca un conocimiento de ese pasado las cifras son una evidencia. Y una tarea b&aacute;sica de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica exige interpretarlas, cruzar esos n&uacute;meros con otras evidencias, compararlas, proponer inferencias. Por supuesto, el n&uacute;mero no es decisivo para un juicio global sobre el acontecimiento: no lo fue para la Sho&aacute; (alcanza con saber que fueron varios millones los jud&iacute;os asesinados) ni tampoco lo es para la condena del terrorismo de Estado y para la acci&oacute;n que desde la sociedad ha buscado recordar y honrar a las v&iacute;ctimas. Pero eso no lo convierte en insignificante para el conocimiento y la intelecci&oacute;n del acontecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo sobre el documental de Fisher. Yehuda Bauer, un gran historiador de la Sho&aacute;, puede decir que el n&uacute;mero no es importante porque, finalmente, esa cifra es abstracta: suma asesinados en condiciones y realidades muy distintas, en Alemania, en Francia, en Polonia, etc. Pero, por ejemplo, ning&uacute;n historiador que se ocupe de los jud&iacute;os deportados bajo la ocupaci&oacute;n nazi en Francia podr&iacute;a decir, seriamente, que el n&uacute;mero no importa. Y en Francia, en la posguerra y por la accion conjunta del Estado y de los historiadores se investig&oacute; y se determin&oacute; una cifra que nadie discute. <strong>En la Argentina no ha habido, ni de parte del Estado ni de la comunidad de historiadores, ninguna investigaci&oacute;n sostenida en ese sentido. </strong><a href="https://www.perfil.com/noticias/elobservador/la-ignorancia-culpable-hacia-el-pasado-20160207-0064.phtml" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Me ocup&eacute; del tema hace varios a&ntilde;os</strong></a><strong>. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en lo que concierne a los desaparecidos, a diferencia de las v&iacute;ctimas del Holocausto, hay un n&uacute;mero documentado que ha surgido de la denuncias realizadas a lo largo de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, primero ante la CIDH (1979), luego en la CONADEP y finalmente en las denuncias recogidas en el Archivo Nacional de la Memoria. Ha habido depuraciones y agregados pero el n&uacute;mero, alrededor de 8000, no ha variado. Mantener la cifra de treinta mil con la fuerza de un s&iacute;mbolo del <em>conjunto</em> de las v&iacute;ctimas (incluidos los detenidos ilegalmente que sobrevivieron), como propon&iacute;a Emilio Mignone, es algo muy distinto de sostener, como un dato hist&oacute;rico, que hay m&aacute;s de veinte mil detenidos-desaparecidos de los que no ha quedado ni un nombre.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras documentadas son una puerta de entrada para las preguntas y las conjeturas acerca de un n&uacute;mero total que siempre ser&aacute; aproximado. A&nbsp; partir del perfil de los casos conocidos, esas cifras deber&iacute;an cruzarse con lo que se sabe sobre las organizaciones que fueron el blanco mayor de la represi&oacute;n, las localidades donde los secuestros se produjeron, las modalidades, capacidad y tiempo de funcionamiento de los centros clandestinos, etc. &iquest;Qu&eacute; sabemos de las v&iacute;ctimas conocidas? Casi todos eran militantes pol&iacute;ticos o sociales insertados en su medio, mayormente urbanos; trabajaban o estudiaban, manten&iacute;a lazos sociales, familiares, de trabajo de amistad. Y su ausencia fue notada y denunciada; muchas veces por la acci&oacute;n conjunta de las familias y los compa&ntilde;eros de organizaciones pol&iacute;ticas, sindicales o estudiantiles, que tuvieron un rol activo en ese sentido, conjuntamente con los organismos que nacieron en la resistencia a la dictadura. Las preguntas siguen abiertas, pero es dif&iacute;cil admitir que haya otras v&iacute;ctimas, varios miles, que han pasado por ese tiempo de luchas y compromisos fuertes sin dejar rastros.
    </p><p class="article-text">
        Quiero ser claro: <strong>discutir el n&uacute;mero a partir de estas preguntas no tiene que ver con una b&uacute;squeda de exactitud ni mucho menos con la intenci&oacute;n de negar o reducir el crimen</strong>. Michelet dec&iacute;a que el historiador es el que toma a su cargo a los muertos. Mucho antes, Cicer&oacute;n, postulaba una responsabilidad m&aacute;s extendida: &ldquo;la vida de los muertos est&aacute; en la memoria de los vivos&rdquo;. <strong>En nombre de esos muertos, de los que tienen nombre y de los que en esa cifra habr&iacute;an quedado borrados de la historia y de la sociedad, reducidos a la insignificancia, cabe mantener abiertas las preguntas y el derecho a discutir el n&uacute;mero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>HV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Vezzetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discutir-numero-cifra-treinta-mil-desaparecidos_129_9033094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:03:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3f6988c2-4f46-4047-b51d-60fd82a194b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97575" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3f6988c2-4f46-4047-b51d-60fd82a194b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97575" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Discutir el número? Sobre la cifra de los treinta mil desaparecidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3f6988c2-4f46-4047-b51d-60fd82a194b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,Shoa,Historia,Historia Argentina,Memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discutir el número: la Shoá y los seis millones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/discutir-numero-shoa-seis-millones_129_8994101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41efa427-bccd-44e4-a9d0-ac760df8ed12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discutir el número: la Shoá y los seis millones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de The Round Number (2021), la película de David Fischer, Hugo Vezetti se pregunta si se puede interrogar sobre la cifra de los seis millones de judíos asesinados. No son problemas ajenos a la experiencia argentina, en la que también sigue abierta la discusión sobre el número de desaparecidos, sostiene Vezetti.</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Se puede interrogar un s&iacute;mbolo cargado de dolor, que arrastra el peso de un pasado denso, en el que se combinan la representaci&oacute;n del mal radical con la memoria y la reparaci&oacute;n moral de las v&iacute;ctimas? Es la pregunta que surge frente al documental <em>The Round Number </em>(2021), de David Fischer, proyectado recientemente en el Bafici. El t&iacute;tulo refiere a la cifra de <em>seis millones</em>, un &ldquo;n&uacute;mero sagrado&rdquo; que en general se prefiere mantener intocado y que Fisher, que se presenta como un &ldquo;hijo de la Sho&aacute;&rdquo;, se propone interrogar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-anHR6V1PDKk-8825', 'youtube', 'anHR6V1PDKk', document.getElementById('yt-anHR6V1PDKk-8825'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-anHR6V1PDKk-8825 src="https://www.youtube.com/embed/anHR6V1PDKk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>El s&iacute;mbolo cristaliza en la conciencia y la memoria una representaci&oacute;n tangible, f&aacute;cilmente disponible, de la magnitud de un crimen radical, que resiste la comparaci&oacute;n y la explicaci&oacute;n.</strong> Por eso se ha convertido en un territorio de disputas enconadas. Como es sabido, la discusi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas ha sido un episodio reiterado en la pelea de quienes niegan el acontecimiento o buscan reducir su importancia. <strong>No son problemas ajenos a la experiencia argentina, en la que tambi&eacute;n sigue abierta la discusi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de desaparecidos.</strong> Por supuesto, se trata de situaciones muy distintas y no quiero abonar el camino de las analog&iacute;as f&aacute;ciles entre el Holocausto y el terrorismo de estado en la Argentina. En todo caso, lo dejar&eacute; para otra nota.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sobre el &ldquo;negacionismo&rdquo; cabe una aclaraci&oacute;n: el negacionista no tiene preguntas, no se interesa en corregir las cifras ni quiere conocer mejor qu&eacute; pas&oacute;; no busca interrogar el origen del s&iacute;mbolo, sino s&oacute;lo justificar una creencia previa y respaldar a los perpetradores. Por supuesto, Fisher lo sabe muy bien y elige separarse de esa contienda. Se pregunta de d&oacute;nde sali&oacute; el n&uacute;mero y no pretende negarlo o achicarlo. Por el contrario, admite que puede ser mucho mayor si se incluye a los que murieron despu&eacute;s, los que se suicidaron, los asesinados por sus vecinos o los sobrevivientes que, como sus propios padres, vieron su vida aplastada por el peso de la cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Fisher pertenece a la segunda generaci&oacute;n de sobrevivientes, vive y trabaja en Israel. Nadie cuestiona su derecho a investigar, incluso a hacer preguntas inc&oacute;modas que erosionan un s&iacute;mbolo que se sostiene a la vez en la memoria de los sobrevivientes y es una de las bases identitarias del Estado de Israel. Y cabe agregar que la embajada de ese pa&iacute;s patrocin&oacute; su participaci&oacute;n en el Bafici.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Protagonista mayor del film, explora cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y por qu&eacute; el n&uacute;mero qued&oacute; inscripto en los testimonios y en los documentos. Investiga en primera persona y hace preguntas, muchas: c&oacute;mo surgi&oacute;, c&oacute;mo pudo establecerse antes de cualquier investigaci&oacute;n; c&oacute;mo se contaron, qui&eacute;n fue el primero y qui&eacute;n el &uacute;ltimo de la lista, a qui&eacute;nes incluir.. Emprende un viaje que estimula diversas reacciones y obliga a volver sobre los sentidos del acontecimiento. En este ejercicio de memoria, ejemplar si se quiere, no se trata de corregir la cifra con datos precisos. Las preguntas valen por s&iacute; mismas, muestran la voluntad de no dar nada por sentado. No son las de un historiador sino las de alguien que vuelve sobre las incertidumbres de una experiencia que lo involucra profundamente. Es, qu&eacute; duda cabe, un ejercicio de memoria que acepta las dudas y se enfrenta a sus l&iacute;mites, incluso de lo que no se puede saber, de lo incomprensible y propone una conversaci&oacute;n interminable en la que no hay respuestas definitivas sino nuevas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El film ofrece un recorrido que re&uacute;ne memorias vividas (ante todo la suya y la de su familia), la opini&oacute;n de los historiadores, argumentos legales y algunos hechos que marcaron la fijaci&oacute;n del s&iacute;mbolo: los juicios de Nurenberg (1945) y el proceso a Eichmann (1961). Alejado de las constricciones de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica pero nada provocador, Fisher sit&uacute;a su intervenci&oacute;n en un espacio de intersecci&oacute;n entre el saber de los historiadores, siempre provisional y disputado, la raz&oacute;n pol&iacute;tica (de los aliados en 1945 y del Estado de Israel en 1961) y los testimonios. Pero no hay una voz destacada de los sobrevivientes. En todo caso, esa voz la encarna el propio Fisher, su hermano y su padre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En s&iacute;ntesis, <strong>no es posible saber el n&uacute;mero exacto y al mismo tiempo no hay que dejar de preguntar ni ceder al poder de los s&iacute;mbolos. </strong>&nbsp;La pregunta por el origen tiene diversas respuestas. Yehuda Bauer, uno de los m&aacute;s reconocidos historiadores de la Sho&aacute;, expone una hip&oacute;tesis que otros rechazan: si ese n&uacute;mero ya circulaba entre los sobrevivientes en el final de la guerra s&oacute;lo pod&iacute;a provenir de los propios nazis que se vanagloriaban de &eacute;l. Una hip&oacute;tesis alternativa es que fue transmitido por los sovi&eacute;ticos a trav&eacute;s de Ilya Ehrenberg, corresponsal de guerra que lleg&oacute; a los campos con las tropas. En 1961, en el Juicio de Jerusalem, se dice que Eichmann lo transmiti&oacute; a Wilhem Hoettl en 1944; y siguen los evidencias y las hip&oacute;tesis..
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Fisher no elude una de las cuestiones m&aacute;s espinosas, que fue esgrimida muchas veces por los detractores del Holocausto: <strong>la cifra de seis millones estaba ya instalada </strong><em><strong>antes</strong></em><strong> de la Segunda Guerra Mundial y se refer&iacute;a a una estimaci&oacute;n de los jud&iacute;os perseguidos o amenazados en Europa.</strong> Chaim Weizmann, un l&iacute;der del movimiento sionista (que fue el primer presidente del Estado de Israel en 1948) lo dec&iacute;a en un discurso, en 1936. Hay evidencias de que el n&uacute;mero circulaba a&uacute;n antes, en los a&ntilde;os de la Primera Guerra Mundial, como un argumento del nacionalismo sionista, a favor de la necesidad de una patria jud&iacute;a. Habr&iacute;a nacido como un dato &ldquo;demogr&aacute;fico&rdquo;, a partir de la poblaci&oacute;n jud&iacute;a que viv&iacute;a en Europa y de cu&aacute;ntos de ellos pod&iacute;an ser v&iacute;ctimas potenciales de amenazas antisemitas. Es claro que no era un argumento infundado, dados los antecedentes en la historia europea moderna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En fin, que el s&iacute;mbolo haya nacido antes de la Sho&aacute;, asociado al sionismo, no alcanza para refutar que hubo un genocidio <strong>y que las v&iacute;ctimas fueron entre 5 y 5.5 millones seg&uacute;n las investigaciones confiables.</strong> La cuesti&oacute;n merece un tratamiento m&aacute;s extenso, pero lo importante, m&aacute;s all&aacute; de la precisi&oacute;n en los n&uacute;meros, concierne <strong>al valor &eacute;tico y pol&iacute;tico de la libertad de investigaci&oacute;n y de la deliberaci&oacute;n aut&oacute;noma de la sociedad sobre su historia. </strong>Si bien los historiadores interrogados admiten que no fueron seis millones, de all&iacute; se siguen respuestas muy distintas. Hay quienes rechazan el proyecto mismo o deciden mantener separado lo que conocen de la defensa p&uacute;blica del s&iacute;mbolo consagrado. Yehuda Bauer expresa un ideal que todos suscriben: &ldquo;Tenemos la obligaci&oacute;n de llegar lo m&aacute;s cerca posible de la verdad.&rdquo; Pero casi no se ocup&oacute; del tema en su extensa obra. Considera que el n&uacute;mero es err&oacute;neo y a la vez no cree que sea necesario discutirlo. Alcanza, dice, con saber que fueron millones. Para la historiadora Hanna Yablonka, por el contrario, el n&uacute;mero importa mucho y es crucial. Quiere saber cu&aacute;ntos fueron, todos y cada uno. &ldquo;Uno m&aacute;s hace una diferencia&rdquo;, dice. Ese conocimiento hist&oacute;rico no renuncia a conocer en particular, persigue y busca la verdad en cada caso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo que se advierte en el contrapunto de argumentos es que tienen ideas distintas acerca de esa &ldquo;verdad&rdquo; que persiguen. Yablonka no s&oacute;lo se sostiene en un modelo del oficio que persigue un saber lo m&aacute;s exhaustivo posible de lo particular. Tambi&eacute;n expone una idea secularizada de la voluntad de conocimiento, heredera del iluminismo, que interroga lo dado y no admite axiomas o convenciones sustra&iacute;das del cuestionamiento racional. Para Yehuda Bauer, en cambio, el n&uacute;mero preciso es insignificante porque su mira se concentra en el acontecimiento global y parte de otras convicciones. Ante todo es un historiador jud&iacute;o y su objeto es la Sho&aacute; como tal, que no tiene precedentes. (Evita hablar de &ldquo;&uacute;nico&rdquo;, un t&eacute;rmino que tambi&eacute;n se aplic&oacute; al acontecimiento y que ha generado muchas pol&eacute;micas). No quiero poner palabras que no dice en el film, pero su prop&oacute;sito apunta, creo, a una historia atravesada por una intenci&oacute;n moral, de reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas que prevalece sobre un ideal de neutralidad en el trabajo sobre documentos y cifras.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Qui&eacute;n tiene raz&oacute;n? Alcanza con poner en evidencia que hay m&aacute;s de una manera de conjugar la b&uacute;squeda de la verdad. Y cada uno, coherente con esos principios, ha sido capaz de producir conocimiento y contribuir a que pueda ser pensado y discutido un acontecimiento que se sit&uacute;a en los l&iacute;mites de la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;El final de tu pel&iacute;cula es el comienzo de una conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, dice Hanna Yablonka, que es quien m&aacute;s cerca se muestra de los prop&oacute;sitos del director. En efecto, el propio recorrido del film, la trama de las distintas posiciones, la discusi&oacute;n de las evidencias y las conjeturas, constituyen un ejercicio virtuoso de una cultura de la conversaci&oacute;n, una puesta de la historia en la escena p&uacute;blica ciudadana que concierne a problemas y sentidos que cimentan una comundad pol&iacute;tica y moral. Y lo hace a contramano de este tiempo crispado por el encierro de facciones o las rutinas de la &ldquo;cancelaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No hace falta decirlo, la sociedad argentina enfrenta su propio pasado de cr&iacute;menes y violencias que se traducen, entre otras cosas, en las dificultades para investigar y discutir los hechos y los n&uacute;meros. Hacer las preguntas que casi nadie hace es algo muy distinto a negar o rechazar los hechos. No se trata de borrar el s&iacute;mbolo sino de indagar en la relaci&oacute;n siempre compleja con el acontecimiento y con la experiencia.</strong> Puede ser dif&iacute;cil, pero no responde a una convicci&oacute;n previa, no busca reemplazar una fe por otra y no tiene nada que ver con la voluntad de imponer una verdad. En todo caso se trata de la voluntad de conocer y de pensar un pasado que no quede reducido a unas f&oacute;rmulas que clausuran la discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>HV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Vezzetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/discutir-numero-shoa-seis-millones_129_8994101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 May 2022 03:02:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41efa427-bccd-44e4-a9d0-ac760df8ed12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="111408" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41efa427-bccd-44e4-a9d0-ac760df8ed12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="111408" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Discutir el número: la Shoá y los seis millones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41efa427-bccd-44e4-a9d0-ac760df8ed12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Holocausto,Shoa]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
