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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fobias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/fobias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fobias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tanatofobia: claves para manejar el miedo a la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tanatofobia-claves-manejar-miedo-muerte_1_9985378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be34db15-c010-4bd5-8b01-fadb864836a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tanatofobia: claves para manejar el miedo a la muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener miedo a la muerte en cierta medida es normal e incluso necesario para la supervivencia, pero cuando ese miedo alcanza un grado patológico perjudica la calidad de vida</p><p class="subtitle">Parálisis del sueño o subida del muerto: ¿por qué se produce?</p></div><p class="article-text">
        El miedo a la muerte es un instinto elemental, que procura la supervivencia de la especie, tanto entre los seres humanos como en el resto de animales. Sin embargo, en ciertos casos ese miedo se torna excesivo y alcanza un grado patol&oacute;gico, conocido como <strong>ansiedad ante la muerte </strong>o<strong> tanatofobia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tal grado se alcanza cuando el temor se vuelve obsesivo o demasiado intenso, a tal punto que la persona ocupa <strong>gran parte del d&iacute;a pensando en la muerte</strong> y en su miedo a morir, y esos pensamientos &ndash;y las sensaciones que estos generan&ndash; afectan de forma negativa sus actividades cotidianas y su estabilidad emocional.
    </p><p class="article-text">
        La tanatofobia puede adquirir distintas formas. Sobre todo tres, seg&uacute;n explican los <a href="https://eprints.ucm.es/id/eprint/49449/1/T40309.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> al respecto: el <strong>miedo a la propia muerte</strong>, el miedo a la p&eacute;rdida de seres queridos y el miedo a objetos, lugares o conceptos relacionados con la muerte (hospitales, ata&uacute;des, cementerios, etc.). Este &uacute;ltimo tambi&eacute;n es llamado necrofobia.
    </p><p class="article-text">
        Este problema no aparece como tal en las clasificaciones oficiales de trastornos mentales, pero se considera una <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/fobias-increibles-padecen-personas-crees_1_1248998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>fobia espec&iacute;fica</strong></a>, como lo son tambi&eacute;n, por ejemplo, las fobias a volar (aerofobia), a los recintos peque&ntilde;os y cerrados (claustrofobia) o a hablar en p&uacute;blico (glosofobia).
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los <strong>s&iacute;ntomas</strong> son parecidos: sudoraci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/palpitaciones-debemos-preocuparnos_1_9777035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palpitaciones</a>, sensaci&oacute;n de opresi&oacute;n en el pecho y dificultad para respirar, mareos, n&aacute;useas, ansiedad al pensar en la muerte o en el proceso de morir &ndash;y en consecuencia hacer todo lo posible por evitar pensar en ello&ndash; e impotencia por no poder controlar esas reacciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las causas de la tanatofobia? En general, las fobias espec&iacute;ficas se desencadenan a partir de <strong>una experiencia traum&aacute;tica</strong>, a menudo olvidada. En este caso, puede ser la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/claves-superar-duelo-perdida-querido_1_1837639.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida de un ser querido</a> a una edad temprana, un duelo no resuelto o haber estado en alg&uacute;n momento muy cerca de la muerte.
    </p><h3 class="article-text">Estudios sobre la tanatofobia</h3><p class="article-text">
        Algunos estudios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os aportan datos interesantes sobre qui&eacute;nes son m&aacute;s propensos a sufrir de ansiedad ante la muerte. Uno de ellos, una <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/2153599X.2016.1238844" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios</a> publicada en 2017, determin&oacute; que <strong>quienes menos temen a la muerte</strong> son las personas con una mayor fe religiosa y, curiosamente, los ateos.
    </p><p class="article-text">
        La creencia en una existencia despu&eacute;s de la muerte ser&iacute;a el motivo por el cual la gente m&aacute;s creyente teme menos a la muerte. Pero &iquest;qu&eacute; pasa con los no creyentes? <strong>&ldquo;Puede ser que el ate&iacute;smo tambi&eacute;n proporcione consuelo</strong>&rdquo;, <a href="https://www.ox.ac.uk/news/2017-03-24-study-who-least-afraid-death" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apunt&oacute; Jonathan Jong</a>, experto de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, y autor principal de la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        O tambi&eacute;n puede ser que &ldquo;simplemente las personas que no le temen a la muerte <strong>no se vean obligadas a buscar la religi&oacute;n</strong>&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Jong. En cualquier caso, fueron las personas m&aacute;s inseguras (las que tienen alguna clase de creencia religiosa pero no tan firme) las que mostraron mayores niveles de temor.
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmed.2017.00011/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> de 2017, realizado en Israel, evalu&oacute; los niveles de ansiedad ante la muerte de un grupo de adultos mayores hospitalizados en una sala de cuidados geri&aacute;tricos agudos pero sin enfermedades terminales, y tambi&eacute;n esos mismos niveles en los hijos de esas personas.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue que la ansiedad en los ancianos era baja (4 puntos sobre 15 seg&uacute;n la llamada Tabla de Ansiedad ante la Muerte de Templer). Su mayor miedo, adem&aacute;s, no era a la muerte en s&iacute; misma, sino ante el <strong>proceso de morir</strong>. Es decir, las inc&oacute;gnitas y el posible sufrimiento que la muerte plantea.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos, por su parte, mostraron &iacute;ndices m&aacute;s altos de ansiedad ante su propia muerte (6,9 puntos en la misma escala) y m&aacute;s a&uacute;n ante la muerte de sus padres: 8,9 sobre 15. En muchos casos, esto &uacute;ltimo tiene consecuencias negativas, ya que los hijos <strong>ocultan informaci&oacute;n m&eacute;dica relevante</strong> a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Tales conclusiones avalan una hip&oacute;tesis formulada en trabajos previos. Aunque el sentido com&uacute;n indica que el miedo a la muerte deber&iacute;a aumentar a medida que nos hacemos mayores, porque la muerte est&aacute; m&aacute;s cerca, lo que ocurre en realidad es lo contrario: <strong>el miedo disminuye</strong>, porque la muerte se va asumiendo como la conclusi&oacute;n natural de la vida.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo manejar el miedo a la muerte</h3><p class="article-text">
        Como se explic&oacute;, el miedo a la muerte es un instinto esencial, por lo cual el objetivo de quienes sufren alg&uacute;n grado de tanatofobia no podr&iacute;a ser eliminar ese miedo, sino reducirlo: relegarlo a un sitio donde <strong>no perjudique la calidad de vida</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para lograrlo, los psic&oacute;logos proponen una serie de consejos que, si se logran llevar a la pr&aacute;ctica, ayudar&aacute;n a reducir la ansiedad ante la muerte y, por lo tanto, a vivir mejor. A continuaci&oacute;n se enumeran algunos de los principales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Hablar sobre la muerte con naturalidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se evita hablar de un determinado tema, suele crearse un tab&uacute;, algo que contribuye a aumentar los temores y la inseguridad en relaci&oacute;n con esa cuesti&oacute;n. En cambio, &ldquo;los miedos y su significado en nuestra vida, <strong>cuando se hablan y se muestran tienden a reducirse</strong>&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Encarni Mu&ntilde;oz, de <a href="https://www.mundopsicologos.com/articulos/que-puedo-hacer-si-tengo-miedo-a-morir" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mundo Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, <strong>poner palabras a la cuesti&oacute;n</strong> y no intentar eludirla todo el tiempo es una manera de aliviar las tensiones y el miedo. Tampoco se trata, desde luego, de que este tema de conversaci&oacute;n se convierta en preponderante en el d&iacute;a a d&iacute;a: simplemente que, si hay que hablar de eso, se hable y no que se reprima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Enfocarse en el presente</strong>
    </p><p class="article-text">
        La muerte es una certeza: sabemos que <strong>a todos nos llega</strong>. Pero se puede pensar en ella solo cuando se convierte en una posibilidad cercana, tanto para uno mismo como para alguien cercano, o hacerlo <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/son-riesgos-psicologicos-preocuparnos_1_8259493.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de forma recurrente e injustificada</a>, como una rumiaci&oacute;n, solo por el hecho de que en teor&iacute;a podr&iacute;a suceder.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, &ldquo;centrarse en <strong>lo realmente importante hoy o a corto plazo</strong> y abstenerse de hacer planteamientos remotos o hipot&eacute;ticamente infundados&rdquo;, como recomienda un <a href="https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/psicologia/tanatofobia-o-miedo-a-la-muerte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> de la psic&oacute;loga Cristina Agud, es otro consejo que puede resultar muy valioso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Aceptar la incertidumbre</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este consejo es f&aacute;cil de enunciar pero, en muchos casos, muy dif&iacute;cil de llevar a la pr&aacute;ctica. Sabemos que la muerte llegar&aacute;, pero en general <strong>no se puede saber</strong> cu&aacute;ndo ni c&oacute;mo ser&aacute; la muerte propia ni de las personas cercanas, por lo cual no tiene sentido ni merece la pena adelantarse a los acontecimientos, ni mucho menos sufrir por imaginar el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Pensar la muerte como parte de la vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        La muerte es una parte de la vida, el cap&iacute;tulo final, y por eso los especialistas recomiendan no &ldquo;negarla&rdquo; sino &ldquo;potenciar la visi&oacute;n de que es necesaria precisamente para poder vivir&rdquo;, en palabras de Encarni Mu&ntilde;oz. &ldquo;Crear sentido en la vida, <strong>tener un proyecto vital gratificante</strong>&rdquo;, propone Agud. Y si no hay un proyecto, &ldquo;buscarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La brevedad de la vida no debe paralizarnos sino evitarnos una vida diluida, sin intensidad&rdquo;, anot&oacute; el escritor sueco Sven Lindqvist. Y a&ntilde;adi&oacute; que, por lo tanto, &ldquo;la tarea de la muerte es obligar al ser humano a <strong>abordar las cosas esenciales</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas recomendaciones, si una persona sufre de tanatofobia y no logra evitar que esta afecte su calidad de vida, lo aconsejable es que acuda a la consulta de un experto en psicolog&iacute;a. La <strong>terapia cognitivo-conductual</strong> es la que m&aacute;s se utiliza y mejores resultados ofrece en el tratamiento de las fobias espec&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        <em>CV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tanatofobia-claves-manejar-miedo-muerte_1_9985378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Feb 2023 03:02:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tanatofobia: claves para manejar el miedo a la muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miedos,Fobias,Tanatofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Futurofobia, entre la autocomplacencia y el victimismo para justificar el inmovilismo político o sentimental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/futurofobia-autocomplacencia-victimismo-justificar-inmovilismo-politico-sentimental_1_8998221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c709067-48dc-4b93-9011-2a66d64591bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Futurofobia, entre la autocomplacencia y el victimismo para justificar el inmovilismo político o sentimental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivir pensando que en cualquier momento ocurrirá una tragedia o la ansiedad constante por el miedo son dos rasgos que se detectan con frecuencia en la actualidad. El periodista español, Héctor García Barnés, plantea en su ensayo 'Futurofobia' el análisis de una generación anclada entre la nostalgia por el pasado, el miedo al apocalipsis y también el cinismo.</p></div><p class="article-text">
        Vivir pensando que en cualquier momento va a ocurrir una tragedia, un accidente grave, la destrucci&oacute;n del mundo tal como lo conoces. Mantener una ansiedad constante por el miedo a un futuro que, siempre, va a ser peor. Eso es la futurofobia, un concepto sobre el que <strong>H&eacute;ctor Garc&iacute;a Barn&eacute;s </strong>planea en su ensayo (publicado por Plaza &amp; Jan&eacute;s) para contar la decepci&oacute;n y el inmovilismo de una generaci&oacute;n que se vi&oacute; atropellada por lo que cre&iacute;a que era el futuro deseado, y ahora oscila entre entregarse a la nostalgia o abrazar al apocalipsis. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos la generaci&oacute;n que se ha refugiado en su propia autocomplacencia y su victimismo. Nos hemos cre&iacute;do demasiado esa teor&iacute;a de que vivimos saltando de una crisis a otra, pero en el fondo todas lo han sido. Hemos encontrado en eso una justificaci&oacute;n para el inmovilismo pol&iacute;tico, cultural, social o sentimental&rdquo;, se&ntilde;ala Garc&iacute;a Barn&eacute;s. El pesimismo y la resignaci&oacute;n han creado monta&ntilde;as de cinismo: &ldquo;Hay un descreimiento hacia la gente que intenta cambiar las cosas, se les ve con desconfianza, como si detr&aacute;s de eso hubiese un provecho posterior. Es muy f&aacute;cil ridiculizar a Greta Thunberg u otros activistas y tambi&eacute;n es muy c&oacute;modo, porque te permite lavarte las manos y no asumir tu parte de responsabilidad ante la sociedad. Ese cinismo es muy peligroso y creo que se va acentuando a medida que pasan las generaciones&rdquo;, explica el autor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La vida es una boda roja</strong></h3><p class="article-text">
        La cultura popular homenajea a la infancia de quienes nacieron en los ochenta: las camisetas Dragon Ball o la reivindicaci&oacute;n del grupo Estopa en Espa&ntilde;a. &ldquo;Basta con echar un vistazo a un cartel de un festival, la parrilla de televisi&oacute;n o las carteleras de cine, para ver que vivimos en el mundo de la nostalgia, que nos atenaza ante la posibilidad de imaginar un futuro distinto. Se nos dice que el futuro va a ser terrible y que todo intento de cambiar las cosas va a provocar algo peor&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Las series <em>House of Cards </em>o <em>Breaking Bad</em>,<em> </em>las pel&iacute;culas de Michael Haneke o <em>Joker,</em> muestran un mundo de competencia extrema, donde solo los manipuladores o los genios sobreviven. O la narrativa <em>grim, </em>donde la vida es una pesadilla terrible sin lugar para la esperanza. &ldquo;El cap&iacute;tulo <em>La boda roja </em>de<em> Game of Thrones </em>habla de esa sensaci&oacute;n que tengo desde hace a&ntilde;os, y tambi&eacute;n muchos de mis amigos, de que algo va a ir mal de un momento a otro. En un ambiente celebratorio, puede ocurrir una tragedia en la que se va a pasar a cuchillo a todo el mundo. Refleja esa ansiedad que tenemos todos ante el ma&ntilde;ana: que va a venir una crisis, que te van a echar, que a tu familia le va a pasar algo, que va a ocurrir un accidente terrible. El ma&ntilde;ana que en otros momentos de la historia era un horizonte de posibilidad, ahora es un horizonte de destrucci&oacute;n&rdquo;, analiza el autor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un capítulo de la serie &#039;Black Mirror&#039; que se puede analizar en clave futurofóbica tecnológica"
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                Un capítulo de la serie &#039;Black Mirror&#039; que se puede analizar en clave futurofóbica tecnológica                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A la serie <em>Black Mirror, </em>que en un principio se vio como &ldquo;visionaria&rdquo; y que anticipaba &ldquo;los males de la sociedad&rdquo;, poco a poco &ldquo;se le fue viendo la trampa&rdquo;: &ldquo;La visi&oacute;n que ofrece del mundo es totalmente futurof&oacute;bica, los episodios parten de la idea de que hay algo oscuro en el ser humano, que va a hacer el peor uso de las tecnolog&iacute;as. Nos recuerda continuamente lo malos que somos como especie, y ha terminado cansando a la gente porque es muy monol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hay peor que el 11S</h3><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Barn&eacute;s empez&oacute; a pensar el libro durante el confinamiento, cuando pasear era un lujo y lo m&aacute;s seguro se tambaleaba. Se di&oacute; cuenta de la naturalidad con la que se hab&iacute;a aceptado lo excepcional: &ldquo;Vi que la gente dec&iacute;a que algo as&iacute; ten&iacute;a que ocurrir, que no pod&iacute;amos seguir como est&aacute;bamos, que lo l&oacute;gico es que hubiera m&aacute;s apocalipsis, uno detr&aacute;s de otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, echa la vista atr&aacute;s y repasa los eventos que han marcado su percepci&oacute;n de un mundo demasiado complejo sobre el que resulta muy dif&iacute;cil actuar. &ldquo;El 11 de septiembre yo ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, hasta entonces ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que no pasaba nada, ni siquiera el efecto 2000 hab&iacute;a supuesto el apocalipsis que nos dec&iacute;an. De pronto, el propio car&aacute;cter espectacular que ten&iacute;a ver el atentado por televisi&oacute;n, hac&iacute;a que tuvieras la sensaci&oacute;n de estar viendo la historia en directo&rdquo;, recuerda. Despu&eacute;s, &ldquo;la crisis econ&oacute;mica de 2008 supuso un cambio que hizo replantear la propia estructura de la sociedad y la pol&iacute;tica. Hizo crac el falso relato optimista que se ven&iacute;a gestando desde los 90, que estaba inscrito en la burbuja inmobiliaria. Se vino abajo esa especie de euforia irracional. Se produjo un reajuste de expectativas, una decepci&oacute;n, que sigue siendo el marco en el que entendemos la realidad hoy en d&iacute;a&rdquo;, explica el periodista.
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica, una pandemia, la explosi&oacute;n de un volc&aacute;n o una guerra en Europa suponen vivir en una situaci&oacute;n excepcional continua, como desarrollaba Naomi Klein en <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crisis-excusa-doctrina-shock_129_5823348.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La doctrina del shock</em></a>. El sistema aprovecha los momentos de trauma para ir recortando derechos sin que la sociedad civil reaccione. &ldquo;Klein cuenta los shocks que sirven para introducir el sistema neoliberal como la &uacute;nica alternativa posible. Lo que yo cuento es que estos shocks continuos sirven para reforzar el statu quo. Estos per&iacute;odos cr&iacute;ticos en los que parece que todo puede cambiar, terminan provocando en gran parte de los casos que nada cambie. Porque la gente se aferra a lo que conoce, a su estabilidad material y psicol&oacute;gica, y solo quiere recuperar c&oacute;mo estaban las cosas. Esas crisis que podr&iacute;an ser momentos de avance, terminan provocando que las diferencias sociales se agudicen: ya sabemos que con la pandemia la gente m&aacute;s rica del planeta se ha hecho m&aacute;s rica y los pobres, m&aacute;s pobres&rdquo;, recuerda Garc&iacute;a Barn&eacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Romper el ombliguismo</h3><p class="article-text">
        La sociedad ha aceptado que la vida es una competici&oacute;n, como vivir en la pel&iacute;cula<em> La carretera, </em>de John Hillcoat. &ldquo;Creo que la consecuencia &uacute;ltima de la futurofobia y del sistema neoliberal es el individualismo&rdquo;, analiza. &ldquo;Es la sensaci&oacute;n de que si quieres trabajar en lo que te gusta, vas a tener que competir con el de al lado. Que si no me reciclo, y no cambio constantemente de trabajo, me voy a quedar atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y advierte del peligro de que<strong> ese estado de crisis continua neutralice los cambios sociales</strong>. &ldquo;En ese estado de crisis permanente postergamos muchas decisiones y tenemos la sensaci&oacute;n de estar viviendo en un estado de pausa. Por ejemplo, cuando se propone una pol&iacute;tica feminista, enseguida aparece alguien diciendo, 'con la que est&aacute; cayendo, esto no se puede hacer'. Todos los cambios de progreso se quieren posponer. Mi l&oacute;gica es la contraria: es precisamente con lo que tenemos encima, cuando hay que poner en marcha ese tipo de pol&iacute;ticas para terminar creando un mundo m&aacute;s justo para todos&rdquo;. Hay que abandonar ese marco futurof&oacute;bico, ese miedo al futuro, reflexiona Garc&iacute;a Barn&eacute;s, que reconoce no tener f&oacute;rmulas, pero s&iacute; una br&uacute;jula para provocar el cambio: &ldquo;Ser m&aacute;s conscientes de por qu&eacute; creemos lo que creemos, y por qu&eacute; pensamos lo que pensamos, empezar a pensar por qu&eacute; tenemos esas ideas preconcebidas, de d&oacute;nde vienen y a qui&eacute;n sirven es un buen paso para deshacernos de ese inmovilismo, ombliguismo, cinismo e individualismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/futurofobia-autocomplacencia-victimismo-justificar-inmovilismo-politico-sentimental_1_8998221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 May 2022 11:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Futurofobia, entre la autocomplacencia y el victimismo para justificar el inmovilismo político o sentimental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Fobias,Futuro]]></media:keywords>
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