<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Espiritualidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/espiritualidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Espiritualidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1040089/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los argentinos creen en Dios, pero también en ovnis y espíritus: estudio sobre una espiritualidad que se diversifica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentinos-creen-dios-ovnis-espiritus-estudio-espiritualidad-diversifica_1_12194959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb9dfac4-a384-47d5-bcb2-cd92cad0ff15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los argentinos creen en Dios, pero también en ovnis y espíritus: estudio sobre una espiritualidad que se diversifica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La práctica religiosa se debilita. Creencias en milagros, fantasmas y vida extraterrestre también conviven en la sociedad.</p></div><p class="article-text">
        A la hora de creer, los argentinos parecen abrazar con m&aacute;s fuerza la diversidad que los dogmas tradicionales. Mientras el <strong>75% de la poblaci&oacute;n sostiene que cree en Dios</strong>, menos de la mitad dice rezar con frecuencia. &iquest;El dato m&aacute;s llamativo? La espiritualidad se manifiesta de modos cada vez m&aacute;s heterog&eacute;neos, que incluyen la creencia en milagros, fantasmas y hasta en la vida extraterrestre. El <a href="https://drive.google.com/file/d/1QkBL0-xvyCHPN6FQzDlGj3QlKvfWCq5k/view?usp=sharing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo informe de Creencias Sociales del Observatorio Pulsar</a>, dependiente de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y de la Carrera de Ciencia Pol&iacute;tica de la UBA, confirma esta tendencia en un relevamiento realizado entre el 31 de mayo y el 10 de junio de 2024.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>75% de los argentinos cree en Dios</strong>, pero la pr&aacute;ctica religiosa cotidiana es minoritaria. Seg&uacute;n la encuesta, solo un <strong>23% de los j&oacute;venes de entre 18 y 29 a&ntilde;os reza todos los d&iacute;as</strong>, porcentaje que se eleva al <strong>39% entre los mayores de 50 a&ntilde;os</strong>. En contraste, casi la mitad de los j&oacute;venes &mdash;el <strong>47%</strong>&mdash; admite no rezar nunca, mientras que este porcentaje baja al <strong>29%</strong> en el segmento m&aacute;s adulto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0996f95-5001-4209-8cd3-dbbb2f727263_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Encuesta nacional de Creencias Sociales, con bae en 1.250 casos, realizada en junio de 2024."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Encuesta nacional de Creencias Sociales, con bae en 1.250 casos, realizada en junio de 2024.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno se acent&uacute;a en la creencia en la vida despu&eacute;s de la muerte: mientras que un <strong>51% de los encuestados en el AMBA</strong> considera que existe algo m&aacute;s all&aacute; de la muerte, ese porcentaje desciende al <strong>44% en el interior del pa&iacute;s</strong>. Adem&aacute;s, se observa que quienes rezan a diario muestran un convencimiento mucho mayor sobre la existencia de un m&aacute;s all&aacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Milagros, esp&iacute;ritus y la cultura de lo sobrenatural</strong></h2><p class="article-text">
        Las creencias en fen&oacute;menos extraordinarios est&aacute;n lejos de ser marginales. El informe revela que un <strong>68% de los encuestados cree en los milagros</strong>, una fe que atraviesa tanto a religiosos practicantes como a quienes se consideran alejados de las instituciones tradicionales. En cambio, la creencia en fantasmas o esp&iacute;ritus es menos com&uacute;n pero a&uacute;n significativa: un <strong>39%</strong> de los encuestados asegura creer en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la pr&aacute;ctica astrol&oacute;gica es marginal. Solo un <strong>12% de los argentinos consulta el hor&oacute;scopo</strong>, pero el <strong>95% sabe su signo zodiacal</strong>, dato que incluso supera el conocimiento sobre el propio grupo sangu&iacute;neo. Este contraste sugiere que la astrolog&iacute;a opera m&aacute;s como un fen&oacute;meno identitario que como un acto de fe o pr&aacute;ctica cotidiana.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vida extraterrestre: la nueva trascendencia</strong></h2><p class="article-text">
        Los relatos sobre vida en otros planetas parecen haber capturado la imaginaci&oacute;n de buena parte de la sociedad. Un <strong>51% de los encuestados cree que existe vida en otros planetas</strong>, un porcentaje que se incrementa al <strong>55% entre los j&oacute;venes de 18 a 29 a&ntilde;os</strong>. Este tipo de creencias se potencia entre quienes poseen niveles educativos m&aacute;s altos, demostrando que la inquietud por lo desconocido y la trascendencia adquiere nuevas formas m&aacute;s all&aacute; de la religi&oacute;n formal.
    </p><p class="article-text">
        La encuesta fue realizada mediante un muestreo probabil&iacute;stico que abarc&oacute; <strong>1.250 casos a nivel nacional</strong> con un margen de error del <strong>&plusmn;2.8%</strong> y un nivel de confianza del <strong>95%</strong>. Se utilizaron <strong>1.000 encuestas telef&oacute;nicas</strong> (70% celulares y 30% tel&eacute;fonos fijos) y <strong>250 entrevistas presenciales</strong>, con cuotas seg&uacute;n <strong>sexo, edad y nivel educativo</strong>. La cobertura territorial incluy&oacute; las regiones del <strong>AMBA, Patagonia, Cuyo, NOA, NEA, Centro e Interior de Buenos Aires</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre las localidades relevadas se encuentran <strong>Gran C&oacute;rdoba, Gran Rosario, Gran Santa Fe, Gran Paran&aacute;, Gran R&iacute;o Cuarto, Gran Mendoza, Gran San Juan, San Rafael, Villa Mercedes, Gran Resistencia, Gran Posadas, Neuqu&eacute;n-Plottier, Gran Santa Rosa, San Carlos de Bariloche, Cipolletti y Esquel</strong>, entre otras. Este amplio espectro geogr&aacute;fico permite una radiograf&iacute;a precisa de las creencias en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El informe del Observatorio Pulsar confirma que <strong>las creencias en Argentina son diversas y din&aacute;micas</strong>, un crisol de fen&oacute;menos que abarcan desde lo religioso hasta lo cultural, pasando por lo emocional y lo racional. Las nuevas generaciones, aunque se alejan de la pr&aacute;ctica religiosa formal, <strong>no abandonan la necesidad de creer: simplemente, trasladan esa fe hacia otros horizontes</strong>. El universo, lo sobrenatural y la identidad cultural parecen constituirse como nuevos pilares de la fe argentina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://drive.google.com/file/d/1QkBL0-xvyCHPN6FQzDlGj3QlKvfWCq5k/preview" width="640" height="480" allow="autoplay"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentinos-creen-dios-ovnis-espiritus-estudio-espiritualidad-diversifica_1_12194959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Apr 2025 03:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb9dfac4-a384-47d5-bcb2-cd92cad0ff15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="417555" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb9dfac4-a384-47d5-bcb2-cd92cad0ff15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="417555" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los argentinos creen en Dios, pero también en ovnis y espíritus: estudio sobre una espiritualidad que se diversifica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb9dfac4-a384-47d5-bcb2-cd92cad0ff15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Creencias religiosas,Espiritualidad,Sociedad Observatorio Pulsar UBA Religión Juventud,Pulsar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tarot-juego-herramienta-aplicar-autoconocimiento-superacion-superacion_1_10971203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7765715a-7178-47e4-befe-05c658365fe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una guía rápida sobre el origen y las enseñanzas del Tarot. </p></div><p class="article-text">
        Compuesto por un juego de 78 cartas, el Tarot se viene utilizando en Europa desde el siglo XIV como juego de azar. Fue a finales del siglo XVIII cuando empez&oacute; a usarse con fines adivinatorios. Para ello se utilizan generalmente los 22 arcanos mayores, con los que se han preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro del consultante.
    </p><p class="article-text">
        El resto de las 56 cartas del mazo tambi&eacute;n pueden entrar en juego en tiradas m&aacute;s espec&iacute;ficas cuando se quiere profundizar sobre alg&uacute;n tema o situaci&oacute;n de vida. Este primer uso adivinatorio, pronto deriv&oacute; en una <strong>herramienta de an&aacute;lisis psicol&oacute;gico</strong>, donde las cartas simbolizan arquetipos del inconsciente colectivo. En<a href="https://www.horoscopo.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> hor&oacute;scopo.es</a> se pueden realizar diversas consultas gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        Para trabajar con el tarot y utilizarlo como herramienta de crecimiento personal, se puede recurrir a una persona con experiencia, a una web de fiable, como la anteriormente mencionada, o se puede aprender a hacer las tiradas. Hay diferentes t&eacute;cnicas y tiradas de interpretaci&oacute;n, seg&uacute;n el orden en que se hayan ido seleccionando y colocando las cartas.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es y c&oacute;mo es el Tarot</h2><p class="article-text">
        El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung se interes&oacute; mucho por el Tarot y la simbolog&iacute;a de sus cartas. Pero fueron sus disc&iacute;pulos quienes desarrollaron los fundamentos arquet&iacute;picos sobre los que se basa su lectura en el crecimiento personal. La <strong>alineaci&oacute;n de los arquetipos psicol&oacute;gicos de Jung con las cartas del Tarot</strong>, hacen posible su utilizaci&oacute;n para la evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con el tarot, no solo se pueden descubrir rasgos de personalidad y mensajes del inconsciente. Esta herramienta proporciona s&iacute;mbolos psicol&oacute;gicos e im&aacute;genes, que, combinadas de cierta manera, nos dan informaci&oacute;n muy &uacute;til en muchos &aacute;mbitos de la vida. As&iacute;, cada carta del Tarot tiene un significado relacionado directamente con los grandes arquetipos universales.
    </p><p class="article-text">
        Cada carta cuenta con una ilustraci&oacute;n que sirve como referencia. En cada una de estas cartas, la selecci&oacute;n del dibujo, los iconos y los colores es de suma importancia, pues de ello depende su valor simb&oacute;lico. Hay diferentes dise&ntilde;os, desde el cl&aacute;sico tarot de Marsella, hasta el Tarot de Thot o el Tarot Waite, por citar solo los m&aacute;s famosos.
    </p><p class="article-text">
        Todos y cada uno de ellos, contiene <strong>22 arcanos mayores </strong>( 0 El Loco, 1 El Mago, 2 La Sacerdotisa, 3 La Emperatriz, 4 El Emperador, 5 El Hierofante, 6 Los Enamorados, 7 El Carro, 8 La Justicia, 9 El Ermita&ntilde;o, 10 La Rueda de la Fortuna, 11 La Fuerza, 12 El Colgado, 13 La Muerte, 14 La templanza, 15 El Diablo, 16 La Torre, 17 La Estrella, 18 La Luna, 19 El Sol, 20 El Juicio, 21 El Mundo).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a <strong>los arcanos menores, son 56 cartas divididas en cuatro palos</strong>. Cada palo simboliza un estado de la mente; as&iacute;, las espadas, asociadas al elemento aire, simbolizan el sufrimiento. Las copas se asocian al elemento agua, y simbolizan el amor. Los bastos se asocian al fuego y simbolizan las pasiones y acciones. Los oros, elemento tierra, simbolizan lo material.
    </p><h3 class="article-text">El viaje personal a trav&eacute;s del Tarot</h3><p class="article-text">
        El tarot comienza con una primera carta de los Arcanos Mayores que es el 0, una carta que representa todas las posibilidades y toda la potencialidad. A continuaci&oacute;n, est&aacute;n los Arcanos 1 y 2, o el primer contacto con la realidad. Tambi&eacute;n se encuentran lo femenino y lo masculino, lo pasivo y lo activo. La dualidad, la separaci&oacute;n, el consciente y el inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, <strong>cada uno de los Arcanos Mayores va conectando con una parte de nuestra psique</strong>, hasta llegar a la &uacute;ltima carta, El Mundo. Esta carta es el culmen despu&eacute;s de haber realizado todo el viaje a trav&eacute;s de todos y cada uno de los arcanos. Simboliza la integraci&oacute;n, la comprensi&oacute;n, la unidad, pero tambi&eacute;n la liberaci&oacute;n. El uso del Tarot como herramienta de crecimiento personal nos lleva a un proceso de crecimiento de la conciencia. Con el uso cotidiano de las cartas vamos trayendo a nuestra consciencia todo aquello que somos y que experimentamos, favoreciendo el autoconocimiento.
    </p><h3 class="article-text">Las etapas del camino</h3><p class="article-text">
        <strong>El Tarot nos ayuda a vernos tal y como somos para poder sanarnos y liberarnos</strong>. M&aacute;s all&aacute; de eso, tambi&eacute;n nos lleva hacia el entendimiento de que todo lo que hacemos tiene efectos en todo lo que nos rodea. De esta forma, entendemos que pertenecemos a una unidad, que somos uno con todas las cosas que hay en el universo que nos rodea, incluyendo a todos los seres.
    </p><p class="article-text">
        Si dividimos los Arcanos Mayores del Tarot, dejando la Carta de El Loco (0) aparte, la divisi&oacute;n ser&iacute;a la siguiente: Cartas del 1 al 7 representan la mente consciente y las preocupaciones de la vida en sociedad. Cartas del 8 al 14, representan la mente subconsciente y nuestras realidades internas. Cartas del 15 al 21 representan la conciencia espiritual universal.
    </p><p class="article-text">
        Para completar el significado de los Mayores, entran en juego los Arcanos Menores, con sus espadas, bastos, oros y copas. Profundizando y concretando en cada carta y en cada tema que estemos consultando o situaci&oacute;n que estemos atravesando. En definitiva, las cartas del tarot poseen una potencialidad excepcional a la hora de utilizarlas para nuestra evoluci&oacute;n personal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/tarot-juego-herramienta-aplicar-autoconocimiento-superacion-superacion_1_10971203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2024 19:48:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7765715a-7178-47e4-befe-05c658365fe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="155839" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7765715a-7178-47e4-befe-05c658365fe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="155839" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Tarot, el juego-herramienta que se puede aplicar al autoconocimiento y a la superación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7765715a-7178-47e4-befe-05c658365fe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Cartas,Juegos,Espiritualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Formas de cruzar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/formas-cruzar_129_9010737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/418b7902-e095-49b2-aca9-070437323efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Formas de cruzar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El recuerdo de cruzar las vías del tren con su abuela y el de encontrar macumbas sobre las vías. Dolores Reyes escribe sobre su infancia, las curanderas y los sueños que anuncian el paso entre el mundo de los vivos y los muertos.</p></div><p class="article-text">
        Mi abuela viv&iacute;a frente a las v&iacute;as del tren San Mart&iacute;n, pero el centro comercial de mi barrio quedaba del otro lado. Para cruzar por la estaci&oacute;n hab&iacute;a que desviarse muchas cuadras, as&iacute; que ella y yo directamente cruz&aacute;bamos por las v&iacute;as. No hab&iacute;a barrera ni paso a nivel ni nada, s&oacute;lo cruzar intentando pisar sobre los durmientes de madera de un tren que todav&iacute;a no era el&eacute;ctrico, para esquivar el barro y la grasa de m&aacute;quina que no sal&iacute;a nunca m&aacute;s de la ropa. Alrededor todo era tierra y algunos &aacute;rboles repletos de p&aacute;jaros. Cuando llov&iacute;a, el cruce se transformaba en un lodazal imposible.
    </p><p class="article-text">
        Yo trataba de que ella no se cayera al piso, cosa que por m&aacute;s cuidado que tuvi&eacute;ramos, suced&iacute;a dos por tres. Entonces mi abuela se raspaba, se reventaba las rodillas, se hac&iacute;a hematomas que a veces duraban semanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso significaba que no iba a haber ni ferias ni mercados para m&iacute; hasta que las piernas de mi abuela se recuperasen un poco. Yo la miraba desde abajo, me parec&iacute;a que ten&iacute;a unas piernas muy flacas y huesudas como para que la pudieran sostener bien. Una vez, caminando por una plaza conmigo de la mano, un pibito la atropell&oacute; con un carting y le rompi&oacute; una arteria de una pierna. Yo ni siquiera sab&iacute;a que una abuela pudiera tener tanta sangre metida adentro del cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela nunca iba al hospital pero conoc&iacute;a a muchos curanderos. Su madre hab&iacute;a parido doce veces en el campo y sus hijos hab&iacute;an nacido todos vivos. En cambio a ella con sus partos de quir&oacute;fano solo le sobrevivieron dos hijas, una era mi t&iacute;a y la otra, mi madre. Entre las dos, mi abuela hab&iacute;a parido una infinidad de beb&eacute;s varones y ninguno hab&iacute;a sobrevivido al hospital. Ahora que hasta el marido se le hab&iacute;a muerto de c&aacute;ncer de huesos sin que los m&eacute;dicos lo hubieran podido evitar, &iquest;para qu&eacute; iba a volver a ese lugar?
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela no le ten&iacute;a miedo a nada excepto a so&ntilde;ar con su padre sentado en la cabecera de la mesa. De un lado estaban los hermanos muertos, del otro, los que continuaban vivos. Doce hermanos y un padre comiendo como si se tratara de la &uacute;ltima cena, todos en silencio hasta que el hombre en la cabecera levantaba la voz para ordenar que tal o cual hermano pasara del otro lado de la mesa. Hab&iacute;a que obedecer: un hermano de los vivos se paraba de su silla y cruzaba del otro lado sin chistar para sentarse con el resto de los que ya se hab&iacute;an ido. Mi abuela sab&iacute;a que despu&eacute;s de ese sue&ntilde;o era cuesti&oacute;n de d&iacute;as para recibir la noticia de la muerte de ese hermano. Su sue&ntilde;o no fallaba nunca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi abuela no le tenía miedo a nada excepto a soñar con su padre sentado en la cabecera de la mesa. De un lado estaban los hermanos muertos, del otro, los que continuaban vivos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nosotros, sus nietos, s&oacute;lo &eacute;ramos cuatro hermanos. Cuando alguno andaba resfriado, mi abuela y yo atraves&aacute;bamos esas mismas v&iacute;as para juntar hojas de eucaliptos, las lav&aacute;bamos bien y yo me sentaba en el patio de su casa con un repasador sobre las rodillas, para secar y separar hoja por hoja de los tallos. Mientras, ella preparaba la olla y la pon&iacute;a a hervir. Cuando echaba los manojos de hojas frescas al agua caliente, la casa se empapaba de la transpiraci&oacute;n de los eucaliptos y nosotros tambi&eacute;n. El aire tibio y h&uacute;medo se nos met&iacute;a en el cuerpo aliviando cualquier dolor de garganta o catarro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco &iacute;bamos nunca al hospital. A lo sumo a la salita si hab&iacute;a un accidente, como cuando mi hermano perdi&oacute; las llaves y quiso meterse por la ventana con tanta mala suerte que un vidrio se le vino encima. En la salita le dieron siete puntos en la frente. Para todo lo dem&aacute;s estaban los curanderos. Las farmacias, en nuestro mundo, casi no exist&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Los curanderos eran en su mayor&iacute;a mujeres que ven&iacute;an de las provincias sabiendo curar orzuelos, empachos, mal de ojo, y cuestiones del coraz&oacute;n. Todas mujeres, menos Nardo.
    </p><p class="article-text">
        Nardo era un hombre de unos cuarenta, con la piel m&aacute;s oscura que hab&iacute;a visto en mi vida. Cuando me apareci&oacute; un sarpullido rojo zigzague&aacute;ndome en el pecho, enseguida me llevaron a su consulta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l le dijo a mi abuela que yo ten&iacute;a culebrilla y que hab&iacute;a que actuar en seguida porque era peligroso dejarla crecerme en la piel. Las noches siguientes, yo me quedaba mirando la cabeza de la culebra y la cola que se iba estirando por mi pecho, pese a los rezos de Nardo, de mi abuela y sus aceites. Una v&iacute;bora brillante como un tatuaje movedizo sobre mi cuerpo y que, si la cabeza llegaba a morderse la cola, iba a asfixiarme. Odiaba sacarme la remera adelante de Nardo y que viera como la pubertad comenzaba a estallarme el pecho mientras me pasaba aceites apestosos antes de empezar con las oraciones. Pero gracias a sus semanas de rezos la culebrilla fue aflojando de a poco. Ya no me quemaba tanto ni me hac&iacute;a picar y nosotras dos volvimos de a poco a la feria y a las v&iacute;as del tren.
    </p><p class="article-text">
        Si en vez de los trenes de pasajeros era un carguero, para los adultos era una fatalidad. Esas formaciones cortaban todos los cruces durante horas y era muy com&uacute;n que se quedaran parados. Pero a m&iacute; me encantaba juntar los granos de ma&iacute;z que esos trenes de carga derramaban entre las piedras grises que separaban los durmientes para, despu&eacute;s, hacerlos germinar y ver que de cada uno de ellos saliera una planta nueva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/732053be-f795-44f8-9fee-69dcfb511976_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tren vacío"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tren vacío                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esas peque&ntilde;as magias suburbanas siempre estuvieron cerca y yo me hab&iacute;a vuelto tan buena en el arte de germinar semillas en un frasco -con papel secante y algod&oacute;n h&uacute;medo, para plantarlas despu&eacute;s en la tierra desnuda del fondo de casa-, que me la pasaba buscando granos de ma&iacute;z del cruce. Ni siquiera me preocupaba si estaban esparcidos alrededor de un gallo partido al medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la monoton&iacute;a del barro, los gallos partidos al medio de las macumbas eran una fiesta de colores. Lo &uacute;nico que no me gustaba era el rojo de la sangre y el de las velas.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a le solt&eacute; la mano a mi abuela para ir a juntar granos de uno de esos gallos que los umbandas del barrio descartaban despu&eacute;s de un ritual en los cruces de caminos y ella me vio.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4e975f0-af6d-4b01-a2d6-6a3f29021708_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Granos sobre las vías"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Granos sobre las vías                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        -No le tengo miedo. No son nada-,&nbsp;desafi&eacute; a mi abuela con esa adolescencia naciente que hab&iacute;a empezado a rebelarme. Ella me contest&oacute; seria:
    </p><p class="article-text">
        -Con las macumbas no se jode. No vuelvas a tocarlas nunca m&aacute;s-.
    </p><p class="article-text">
        Yo me re&iacute;, mir&eacute; al animal y vi que le hab&iacute;an puesto billetes de cotill&oacute;n de esos que hab&iacute;a muchas veces adentro de las pi&ntilde;atas y para demostrar mi valent&iacute;a, saqu&eacute; uno. El suelo se me vino hacia la cabeza. En menos de un parpadeo y sin que ni siquiera llegara a poner los brazos antes de estrellarme contra la tierra, me abr&iacute; la frente y pagu&eacute; con mi propia sangre los peque&ntilde;os robos al gallo muerto.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el d&iacute;a de hoy sigo sin tenerle miedo a las macumbas, pero s&iacute; mucho respeto. Ahora las colocan en el paso a nivel que queda tres cuadras antes del cruce que atraves&aacute;bamos mi abuela y yo. Ese lugar ya no existe hace a&ntilde;os y, sin embargo, est&aacute; grabado de tal manera en mi cabeza que podr&iacute;a recorrerlo horas repasando cada detalle. Tan cerca y tan lejano como el padre de mi abuela al que no llegu&eacute; a conocer nunca, y que quiz&aacute;s se aparezca alg&uacute;n d&iacute;a en mis sue&ntilde;os para pedirme que lo acompa&ntilde;e a cruzar del otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dolores Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/formas-cruzar_129_9010737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 May 2022 04:10:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/418b7902-e095-49b2-aca9-070437323efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1013250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/418b7902-e095-49b2-aca9-070437323efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1013250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Formas de cruzar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/418b7902-e095-49b2-aca9-070437323efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Conurbano,Espiritualidad,Umbanda,Familias,Dolores Reyes]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
