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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexo químico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexo-quimico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexo químico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Chemsex: No sé cómo hablar de esta epidemia que nos está destrozando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chemsex-no-hablar-epidemia-destrozando_129_9024288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bd843de-5353-4cf6-a616-d572fd7f9950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chemsex: No sé cómo hablar de esta epidemia que nos está destrozando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando sabes lo que otros están sufriendo, porque tú lo has sufrido, toca decirlo. Toca ayudar como sea y como puedas. Toca exponerlo sin reparos, aunque te caiga la del pulpo, escribe el español Javier Giner sobre su experiencia personal.</p><p class="subtitle">Informe - Qué es el "chemsex": “Tu vida es sexo-sobrevivir-dormir-droga”</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as escrib&iacute; este hilo en Twitter: &ldquo;<em>Me preocupa much&iacute;simo c&oacute;mo tratar p&uacute;blicamente la epidemia del chemsex en la poblaci&oacute;n homosexual. Por un lado, no quiero estigmatizar. Por otro, creo que se debe hablar alto y claro del tema sin esconderlo. Y no llego a ninguna certeza de c&oacute;mo se puede hablar de ello. C&oacute;mo hablar del destrozo f&iacute;sico, psicol&oacute;gico y emocional que las nuevas sustancias, los h&aacute;bitos de consumo y los rituales asociados a estas pr&aacute;cticas est&aacute;n provocando en demasiados homosexuales de 18 a 50 a&ntilde;os. C&oacute;mo explicar las cotas de deshumanizaci&oacute;n y degradaci&oacute;n a las que se puede llegar sin sonar moralista o sin que parezca que est&aacute;s juzgando la vida sexual de las personas. Es algo en lo que pienso a menudo. Y me debato en c&oacute;mo debe hacerse. Esconderlo, como si no existiese, no ayuda. Enarbolar la libertad como defensa, tampoco. Porque lo que acontece tiene poco que ver con la libertad y mucho con la enfermedad. No os pod&eacute;is imaginar la cantidad de chicos gays que me han escrito a ra&iacute;z de &rdquo;Yo, adicto&ldquo; con vidas, situaciones, problem&aacute;ticas e historias que son relatos de terror. Que me impresionan a m&iacute; (y puedo asegurar que tengo el culo pelado). Creo que es vital que se hable de ello, que hablemos de ello. &iquest;C&oacute;mo? No tengo ni idea. Ojal&aacute; lo supiera</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Al poco tiempo, se desat&oacute; un peque&ntilde;o <em>apocalipsis</em> en mi tel&eacute;fono. Muchas personas del colectivo me apoyaron y tuve la certeza de que sab&iacute;an perfectamente las dimensiones del problema y de lo que yo hablaba; los neandertales hom&oacute;fobos (y machistas) aprovecharon que pasaba por ah&iacute; el r&iacute;o para insultarme y soltar berridos contra toda la comunidad; otros me desaprobaron diciendo aquello de &ldquo;los heteros tambi&eacute;n follan con drogas&rdquo;. Independientemente de las reacciones, el hilo era honesto. Estos &uacute;ltimos meses no paro de reflexionar sobre c&oacute;mo hablar del chemsex y de esta epidemia que est&aacute; diezmando a la comunidad gay (hablo de comunidad gay y no lgtbi porque el chemsex est&aacute; asociado principalmente a hombres gais y bisexuales).
    </p><p class="article-text">
        Yo, en lo que va de 2022, llevo dos muertes a mis espaldas: un suicidio y una sobredosis. Sobre ambas revolotea el fantasma del chemsex. Llevo decenas y decenas de mensajes recibidos de hombres desesperados que no saben qu&eacute; hacer porque est&aacute;n destrozando su vida, son conscientes y no saben c&oacute;mo salir de la espiral porque no pueden parar. Eso, por muy salvaje que resulte decirlo, es lo que es: la enfermedad de la adicci&oacute;n. Todos los hombres gais que vivimos en las grandes ciudades espa&ntilde;olas hablamos de ello: por whatsapp, en cenas, en grupos de deporte, en conciertos. Todos conocemos a alguien que ha tenido un problema o est&aacute; pasando por algo tremendo. Muchos de nosotros conocemos de primera mano p&eacute;rdidas de trabajos, de casas, de parejas; ingresos psiqui&aacute;tricos; intentos de suicidio; enfermedades mentales y f&iacute;sicas. En algunos casos, los m&aacute;s terribles, p&eacute;rdidas de vidas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto me parece fundamental hablar de ello. Voy a intentar hacerlo abiertamente en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        No es un texto moralista ni condescendiente. No tengo el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s en juzgar la vida sexual libre y los h&aacute;bitos o modos de vida de las personas. Creo en una sexualidad abierta, constructiva e imaginativa y en el placer, sea este cual sea y de la manera que sea, como uno de los grandes regalos que tenemos los seres humanos para explorar, para compartir y para entendernos. No considero que la salud afectivo sexual est&eacute; regida por normas inviolables de &ldquo;c&oacute;mo se deben hacer las cosas&rdquo;. La vida no es nunca un guion. Cada uno sabe qu&eacute; le hace feliz y qu&eacute; es lo que disfruta. Nada en contra del disfrute y, mucho menos, de la felicidad. Adem&aacute;s, no estoy yo en ninguna posici&oacute;n para poder juzgar nada. Como ex adicto (o adicto recuperado) he practicado y hecho casi todo lo que pod&eacute;is imaginar y m&aacute;s. No tengo nada de santo y no soy ejemplo de nada ni m&aacute;s listo que el resto. Pero s&eacute; de lo que hablo. Eso, aunque no me convierte en una autoridad m&eacute;dica, s&iacute; me hace tener una voz personal al respecto, porque yo pas&eacute; por ah&iacute; y atraves&eacute; el infierno de la adicci&oacute;n a sustancias y al sexo. Por eso s&eacute; perfectamente que demonizar el uso de sustancias o el se&ntilde;alamiento no sirve de nada. Pero cuando a tu alrededor compruebas las dimensiones del problema urge levantar la voz y al menos decir: ojo, existe un problema y nos afecta a todos. Est&aacute; pasando algo tremendo y necesitamos hablar de ello. Cuando sabes lo que otros est&aacute;n sufriendo, porque t&uacute; lo has sufrido, toca decirlo. Toca ayudar como sea y como puedas. Toca exponerlo sin reparos, aunque te caiga la del pulpo. El silencio, los susurros, el mirar hacia otro lado lo &uacute;nico que consigue es que el abismo se haga cada vez m&aacute;s grande. Por eso este texto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He asistido al crecimiento exponencial del chemsex en la comunidad de hombres gais y bisexuales, la mía. He visto cómo gente maravillosa ha destrozado su realidad, como yo la destrocé. Saber por lo que están pasando lo hace todavía más doloroso de ver</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, he asistido al crecimiento exponencial del chemsex en la comunidad de hombres gais y bisexuales, la m&iacute;a. He visto c&oacute;mo gente maravillosa y v&aacute;lida ha destrozado su realidad, como yo la destroc&eacute;. Saber perfectamente por lo que est&aacute;n pasando lo hace todav&iacute;a m&aacute;s doloroso de ver. Y la pandemia y sus efectos devastadores sobre la salud mental de la poblaci&oacute;n no han hecho m&aacute;s que multiplicar la epidemia. En estos &uacute;ltimos meses he comprobado de primera mano c&oacute;mo el chemsex se ha convertido en una alternativa de ocio para un tanto por ciento elevado de la comunidad. Realmente me dan igual los n&uacute;meros. Con que haya una sola persona me basta y me preocupa. Nadie deber&iacute;a pasar por eso. Pero la realidad es que son muchos, much&iacute;simos, demasiados. Hace poco, la educadora social que me ayud&oacute; a recuperar mi vida, que me sac&oacute; del hoyo, me explic&oacute; c&oacute;mo las cl&iacute;nicas de desintoxicaci&oacute;n de toda Espa&ntilde;a est&aacute;n llenas de hombres con adicciones por el chemsex, que la red p&uacute;blica de apoyo est&aacute; desbordada y que esta epidemia tiene todas las caracter&iacute;sticas de una crisis de salud p&uacute;blica. Lleg&oacute; a decirme que yo hab&iacute;a tenido suerte porque si mis adicciones hubiesen ocurrido ahora, en este presente, yo probablemente estar&iacute;a ya muerto. En los &uacute;ltimos tiempos, yo mismo, despu&eacute;s de que me contactasen a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de &ldquo;Yo, adicto&rdquo;, he derivado a j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes a Narc&oacute;ticos An&oacute;nimos, a StopSIDA, a ApoyoPositivo y a diferentes organizaciones y grupos que est&aacute;n ya desde hace tiempo creando espacios dedicados &uacute;nicamente a este fen&oacute;meno, porque entienden la dimensi&oacute;n del problema que est&aacute; diezmando vidas, trabajos, futuros. Pero vayamos por partes. Me adelanto yo solo.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que dejar claro es que s&iacute;, es evidente: &ldquo;follar con drogas&rdquo; no es patrimonio gay ni much&iacute;simo menos. Ser&iacute;a una idiotez (adem&aacute;s de homofobia) relacionar las drogas con &ldquo;la vida gay&rdquo;. Los heteros se ponen finos. De hecho, en este pa&iacute;s, todo el mundo se pone fino (comenzando con el alcohol que, por mucho que les pese a ciertos partidos pol&iacute;ticos, s&iacute;, es una droga y una muy jodida). Lo que ocurre es que algunos heterosexuales, ya sab&eacute;is de qui&eacute;n hablo, s&iacute; son expertos en la manipulaci&oacute;n y la demagogia: en se&ntilde;alar a los otros mientras ellos hacen lo mismo (o peor). En usar a los dem&aacute;s, normalmente colectivos oprimidos y vulnerables, para verter sobre ellos toda su hipocres&iacute;a y doble moral, estigmatizando y condenando desde una tribuna de moral que ni es tribuna ni es nada. Hablo de todos esos que llaman a las mujeres &ldquo;putas&rdquo; desde el sof&aacute; de un puticlub. De todas esas que condenan las drogas mientras estructuran sus campa&ntilde;as pol&iacute;ticas sobre la libertad de ponerse ciego a ca&ntilde;as. De todas estas personas tambi&eacute;n hay muchas en Espa&ntilde;a. A veces me aterroriza pensar que cada vez son m&aacute;s. Quiero pensar que es solo un espejismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que hay que dejar claro es que sí, es evidente: “follar con drogas” no es patrimonio gay ni muchísimo menos. Sería una idiotez (además de homofobia) relacionar las drogas con “la vida gay”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero el tema es que el chemsex no es &ldquo;follar con drogas&rdquo; (o con &ldquo;qu&iacute;micos&rdquo;, de ah&iacute; chemsex: <em>chemical sex</em>). El chemsex es mucho m&aacute;s preciso que eso. Se trata de un fen&oacute;meno espec&iacute;fico y con caracter&iacute;sticas que lo diferencian de &ldquo;follar con drogas&rdquo;. La diferencia es muy importante, para saber de qu&eacute; estamos hablando. Cuando nos referimos al chemsex no hablamos de fumarte unos porros y echar un polvo. Ni siquiera de salir a bailar, tomar MDMA e irte a hacer un tr&iacute;o porque te apetece. Las sustancias utilizadas en el chemsex son &ldquo;nuevas&rdquo;: mefedrona (mefe), meta anfetamina (tina), GHB. Es cierto que en las sesiones de chemsex hay todo tipo de drogas (MDMA, coca&iacute;na, viagra, etc), pero esas que he mencionado son las m&aacute;s predominantes. Las v&iacute;as de administraci&oacute;n son tambi&eacute;n diferentes: v&iacute;a intravenosa, anal, etc. Y los rituales de consumo y h&aacute;bitos son tambi&eacute;n muy concretos y diferenciados: largas quedadas que duran d&iacute;as en los que incluso entre los participantes costean los espacios donde se hacen, con rutinas muy establecidas y el apoyo desinteresado de todas las aplicaciones que conocemos. Tampoco quiero entrar al detalle en lo que ocurre en estos espacios. Creo que todos los que formamos parte de la comunidad sabemos de lo que hablo: todos conocemos a alguien o nos han llegado las leyendas, etc. Todos sabemos lo que son los chills, las sesiones, las chuches, el chorri, etc. Muchos de nosotros vivimos rodeados de estas pr&aacute;cticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso es necesario se&ntilde;alar que esto, el chemsex, est&aacute; relacionado predominantemente con los hombres gais y bisexuales. Y hacerlo no es homofobia ni estigmatizaci&oacute;n: es una realidad comprobable y documentada. Ya hay alg&uacute;n heterosexual que participa de todo esto, pero su presencia es residual. Adem&aacute;s, se da una circunstancia, como en cualquier tipo de adicci&oacute;n, que lo hace todo a&uacute;n m&aacute;s problem&aacute;tico: es algo absolutamente transversal. No conoce de edades, ni de clases ni de razas. El chemsex afecta por igual a abogados o farmac&eacute;uticos que a camareros o peones, a gente con estudios y a gente que no los tiene, a gente tremendamente joven que a gente con una edad y una experiencia vital m&aacute;s longeva. Y, cualquiera que haya hablado o conocido a alguien que se encuentra inmerso en la espiral destructiva del chemsex sabe que estoy hablando de algo muy oscuro y perverso: estoy hablando de autodestrucci&oacute;n y adicci&oacute;n, con todas las letras. De algo que no tiene ninguna relaci&oacute;n con la libertad sexual, ni con una promiscuidad orgullosa, ni siquiera con el placer.&nbsp; A menudo, cuando hablas con personas que practican chemsex, suele aparece una frase que se repite: &ldquo;ni siquiera lo disfruto&rdquo;. Esa es una se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que, al contrario de lo que algunos dicen, ciertas pr&aacute;cticas y adicciones est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionadas al dolor y al sufrimiento, no al placer ni a la libertad. A querer escapar desesperadamente de una falta de afectos, de una falta de futuro, de estabilidad&hellip; y esconden problemas mucho m&aacute;s profundos que el uso de las sustancias o el sexo. Problemas sist&eacute;micos como la precariedad material y emocional que tienen poco que ver con el individuo y mucho con la sociedad que construimos entre todos.
    </p><p class="article-text">
        Y no, todo esto no tiene nada que ver con una supuesta libertad, porque la realidad es que no se es libre bajo el efecto de las drogas o la adicci&oacute;n. De hecho, uno de los mayores dramas de esta enfermedad y de las sustancias es que sepulta el &ldquo;yo&rdquo;: la capacidad de tomar decisiones reflexionadas, erosionando los instrumentos internos que te permiten saber lo que quieres, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo lo quieres. La espiral de compulsi&oacute;n y gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea no tiene nada que ver con la libertad y mucho con patrones enfermos. De nuevo, lo digo con conocimiento de causa. Yo me descubr&iacute; a menudo haciendo cosas que nunca quise hacer, que me da&ntilde;aban a niveles profundos y que, sin embargo, continuaba haciendo porque era incapaz de parar. Porque algo ajeno a m&iacute; hab&iacute;a tomado el tim&oacute;n y se hab&iacute;a adue&ntilde;ado de mis decisiones. Eso no es ser libre. Al contrario, es ser esclavo: de una sustancia, de la aprobaci&oacute;n grupal o de unas rutinas, me da lo mismo. Hay un mecanismo perverso en la adicci&oacute;n: la justificaci&oacute;n y ausencia de conciencia de enfermedad. El autoenga&ntilde;o. Yo mismo me negaba ser adicto, no era capaz de identificarme como tal. Yo no era yonqui, eran los dem&aacute;s. Yo era libre, irreverente y viv&iacute;a mi vida sin atender a las aburridas rutinas de la sociedad gris. Tuve que pegarme varios sustos gordos antes de poder admitirme que, efectivamente, era un enfermo y necesitaba ayuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si en la comunidad no entendemos que el chemsex no puede ser una alternativa de ocio, si no comprendemos que el chemsex no es lo mismo que correrse una juerga bailando en una discoteca hasta el amanecer, que el chemsex ni siquiera es lo mismo que el sexo en grupo o la experimentaci&oacute;n sexual o una vida libre de conceptos cat&oacute;licos de culpa y castigo, entonces tenemos un problema serio de conciencia comunitaria. Si no somos capaces de hablar de ello abandonando los dos polos presentes en todas las conversaciones, el puritanismo cat&oacute;lico por un lado o la ausencia completa de l&iacute;mites por otro, tenemos un problema comunitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menudo, esto lo he hablado con algunos pol&iacute;ticos de diversos signos, no se sabe qu&eacute; hacer desde la pol&iacute;tica con esta epidemia. Saben que existe, pero no saben c&oacute;mo aplicar estrategias para solucionarla. Que siempre han faltado recursos para este tipo de temas es algo que es evidente. Que, adem&aacute;s, en este caso concreto deber&iacute;an ser pol&iacute;ticas especificas para un colectivo (a poder ser no atravesadas por las normas de conducta heteropatriarcales) lo hace a&uacute;n m&aacute;s complejo. No hace falta ser Bauman. Que hay mucha gente en la pol&iacute;tica que intenta hacer todo lo posible tambi&eacute;n. Me consta. Pero no es suficiente. Est&aacute; lejos de serlo. Nadie quiere abrir el mel&oacute;n, nadie quiere exponerlo a la luz p&uacute;blica. Muchos temen que al hacerlo les estemos dando munici&oacute;n gratuita a los partidos hom&oacute;fobos que, lamentablemente, existen en nuestro pa&iacute;s. Otros temen aparecer como moralistas o como enjuiciadores de los dem&aacute;s. Pero mientras nosotros, los que estamos a salvo, nos perdemos en debates est&eacute;riles sobre si hablar de chemsex y se&ntilde;alar su existencia problem&aacute;tica es homofobia o estigmatizaci&oacute;n, hay miles de personas ah&iacute; afuera que est&aacute;n sufriendo y sobreviviendo en un infierno de consecuencias tremebundas. 
    </p><p class="article-text">
        Y puede que hablar de chemsex sea darle munici&oacute;n a la derecha y a la extrema derecha para que vuelvan a insultarnos o a llamarnos degenerados. Pero con toda honestidad, me importa un pimiento. Sinceramente, me importa muy poco lo que piensen o digan. Que se ahoguen en su odio. No quiero seguir callado para &ldquo;no darles munici&oacute;n&rdquo;. S&eacute; que, hagamos lo que hagamos, no vamos a conseguir su respeto ni su aprobaci&oacute;n. Podr&iacute;amos ser todos ciudadanos ejemplares (como ellos pretender ser, nada m&aacute;s lejos de la realidad) y seguir&iacute;an con su homofobia y sus discursos de odio. Pero mientras nosotros estamos callados para que no se diga de nosotros lo que sea, hay miles de personas del colectivo que est&aacute;n sufriendo, que est&aacute;n viendo sus vidas destrozadas y que, con toda seguridad, necesitan nuestra ayuda y nuestro apoyo. Vuelvo a repetirlo, para que quede claro: personas que nos necesitan. Que necesitan la mejor versi&oacute;n de nosotros mismos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras nosotros estamos callados para que no se diga de nosotros lo que sea, hay miles de personas del colectivo que están sufriendo, que están viendo sus vidas destrozadas y que, con toda seguridad, necesitan nuestra ayuda y nuestro apoyo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si algo he aprendido en la vida es que de este tipo de enfermedades y situaciones no se sale ni se ayuda con juicios, con moralidades, con insultos, con marginaci&oacute;n ni con se&ntilde;alamiento. Al contrario, la &uacute;nica manera de ayudar es con empat&iacute;a, con humanidad, con aceptaci&oacute;n, compasi&oacute;n, comprensi&oacute;n, cuidados y cari&ntilde;o. Suena a hippie flower, pero no lo es. Por eso me parece fundamental que hablemos alto y claro de esta epidemia que est&aacute; diezmando a la poblaci&oacute;n gay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez me he encontrado dentro de la comunidad a gais ungidos por la mano de una supuesta perfecci&oacute;n que te dicen: &ldquo;Es su problema&rdquo;. Me recuerda mucho a aquello de &ldquo;si es yonqui es porque &eacute;l quiere, nadie le ha obligado&rdquo;. En fin, personas que no son capaces de ver al otro. Personas demasiado entregadas a mirarse su propio ombligo. Pero no, &ldquo;no es su problema&rdquo;. El t&eacute;rmino comunidad es grupo. Y quiero, necesito pensar, que nosotros lo sabemos hacer mucho mejor que eso. Quiero pensar que podemos hablar calmadamente de las cosas que nos pasan sin tirarnos los trastos a la cabeza y sin lanzar zascas a diestro y siniestro. Que podemos unir las manos y salir juntos de esto.
    </p><p class="article-text">
        Hubo algo trascendental que aprend&iacute; en mi desintoxicaci&oacute;n: el poder del grupo y la sanaci&oacute;n de la palabra y el compartir con otros. De estos infiernos nunca se sale solo, jam&aacute;s. Se sale con ayuda profesional y con una red de apoyo y de afectos. Quiero pensar que los que estamos a salvo podemos ser esa red para los que, lamentablemente, se han perdido en ese abismo. Quiero pensar que podemos hablar de las cosas que nos ocurren en el colectivo: los apegos, la inmediatez de las aplicaciones, la hipersexualizaci&oacute;n, las herencias patriarcales, la homofobia interiorizada, la gordofobia, los est&aacute;ndares inalcanzables, el machismo, el edadismo, la libertad sexual, las nuevas formas de relaci&oacute;n, etc. Que podemos debatirlas para hacernos m&aacute;s fuertes y unirnos m&aacute;s. Suena a utop&iacute;a, pero me niego a pensar que no somos capaces. Creo fervientemente que si alguien es capaz de no juzgar, de no estigmatizar, de no condenar al ostracismo, a la soledad y al silencio, somos precisamente nosotros. Que si alguien conoce la importancia de los cuidados, del respeto, de la aceptaci&oacute;n y de los abrazos, somos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; se puede hacer? No tengo las respuestas. Ojal&aacute; las tuviera. Lo pienso y lo reflexiono pr&aacute;cticamente a diario. Es algo que me preocupa much&iacute;simo. Solo s&eacute; que el silencio no es la contestaci&oacute;n a esta pregunta. Al contrario, el silencio alimenta el oscurantismo y la estigmatizaci&oacute;n, la incomprensi&oacute;n y la culpa. Atravesando lo que yo atraves&eacute;, no podr&iacute;a perdonarme no poner sobre la mesa esta epidemia para intentar que tomemos conciencia de sus dimensiones y que arrimemos el hombro, para instaurar los amores, los abrazos, la compa&ntilde;&iacute;a y el apoyo. Que nos olvidemos de los cuerpos, de nuestras fotos de Instagram, de los debates est&eacute;riles de Twitter y que pongamos el foco en lo que est&aacute; ocurriendo a nuestro alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que es necesario, como nunca, que construyamos comunidad y que seamos la red de apoyo de la que muchas personas, ahora mismo, est&aacute;n necesitadas. Es capital que lo hagamos y que nos unamos. Nos estamos jugando, literalmente, la vida. Y a los otros, a los que nunca nos van a respetar, a los que, hagamos lo que hagamos nos van a se&ntilde;alar y a condenar, que les jodan. No son importantes. Tenemos algo mucho m&aacute;s urgente a lo que atender: nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; podamos decirles a todas esas personas que est&aacute;n sufriendo que estamos aqu&iacute; para ellos. Que en este partido jugamos todos en el mismo equipo. Y que lo vamos a ganar juntos.
    </p><p class="article-text">
        JG
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Giner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chemsex-no-hablar-epidemia-destrozando_129_9024288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 16:59:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chemsex: No sé cómo hablar de esta epidemia que nos está destrozando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chemsex,Homofobia,LGTBI+,Consumo problemático,drogas,Sexo químico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La adicción al Chemsex: “Tu vida es sexo-sobrevivir-dormir-droga”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/homofobia-interiorizada-serofobia-adiccion-chemsex_1_9024293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/588548cd-06d7-4e88-af53-ccba075991c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso de drogas como la mefedrona o el GhB entre hombres que tienen sexo con hombres para prolongar e intensificar las relaciones sexuales llegó a España hace unos años y se conoce como 'ChemSex'. El brote de la viruela del mono puso a la práctica otra vez como parte de la estigmatización a la comunidad gay.</p><p class="subtitle">Informe especial - La viruela del mono y el riesgo del estigma: ni enfermedad de transmisión sexual ni se contagia solo entre hombres</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si todav&iacute;a est&aacute;s en un estado medianamente bueno en el que consigues no consumir entre semana, el viernes ya est&aacute;s deseando hacerlo. Consumes viernes, s&aacute;bado y domingo, y si llegas a trabajar el lunes es de empalme. Llegas a tu casa hecho polvo, duermes pero no es reparador. Seguramente hasta el mi&eacute;rcoles por la tarde no recuperas tu vida. Y el mi&eacute;rcoles piensas que no has ido al gimnasio, que te est&aacute;s poniendo gordo y que nadie te va a invitar a las sesiones. Vas dos o tres d&iacute;as al gimnasio y luego sesi&oacute;n. A todo esto no est&aacute;s pensando en tu familia o amigos. Tu vida es sexo-sobrevivir-dormir-droga. No existe un pensamiento que no sea la droga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo (nombre ficticio) tiene 31 a&ntilde;os y reside en Madrid aunque, como una gran parte de los habitantes de la ciudad, viene de otra comunidad aut&oacute;noma. Trabaja en el sector financiero de una empresa y hace casi un a&ntilde;o que no va a sesiones de Chemsex.
    </p><p class="article-text">
        Esta pr&aacute;ctica consiste en el <strong>uso de drogas </strong>en hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) para mantener relaciones sexuales, que se pueden prolongar durante horas o d&iacute;as. &ldquo;Habitualmente participan varias personas y se vincula con una falta de protecci&oacute;n y con el uso de aplicaciones m&oacute;viles de geolocalizaci&oacute;n&rdquo;, explica Helen Dolengevich, psiquiatra responsable del Programa de Patolog&iacute;a Dual del Hospital Universitario del Henares que forma parte del equipo de Apoyo Positivo de<strong> </strong>Chemsex.
    </p><p class="article-text">
        Para Pablo, el descubrimiento de las sesiones fue totalmente fortuito: contact&oacute; con una persona en <strong>Grindr</strong> y cuando lleg&oacute; hab&iacute;a una docena de personas y drogas de por medio. &ldquo;Es la t&iacute;pica situaci&oacute;n que si te la explican no habr&iacute;as ido&rdquo;, explica. Pablo se hab&iacute;a criado en un entorno sin drogas y ve&iacute;a todo este mundo como algo muy lejano. Sin embargo, le gust&oacute; y se convirti&oacute; en su manera de tener relaciones sexuales durante los siguientes cinco a&ntilde;os.
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        En Espa&ntilde;a ha sido en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os en los que ha aparecido esta pr&aacute;ctica, originaria de Londres. &ldquo;El problema es cuando se convierte en una adicci&oacute;n y solo puedes pensar en tener pr&aacute;cticas de Chemsex, y que no es una noche sino que puede ser dos o tres d&iacute;as y que puede afectar a tu vida personal, profesional y social&rdquo;, explica Reyes Velayos, presidenta de Apoyo Positivo. Esta ONG empez&oacute; a prestar apoyo psicol&oacute;gico y asesoramiento a usuarios de Chemsex en octubre de 2015. Desde que comenz&oacute; el programa han tratado a m&aacute;s de 200 personas por uso problem&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha normalizado la pr&aacute;ctica de estas sesiones. Quiz&aacute;s antes se hac&iacute;a en un colectivo muy reducido, pero ha cambiado el fen&oacute;meno&rdquo;, advierte el doctor Oskar Ayerdi, del Centro de Salud Sandoval. En este centro madrile&ntilde;o empezaron a detectar el problema hace unos cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, la organizaci&oacute;n <strong>LGTB Stop SIDA</strong> abri&oacute; el programa Chemsex Support para asesorar y atender a los usuarios de sesiones de sexo. &ldquo;Era un fen&oacute;meno emergente que cada vez generaba m&aacute;s problemas&rdquo;, cuenta Luis Villegas, coordinador del servicio Chemsex Support. Desde que empezaron con el programa, en 2015, han atendido a m&aacute;s de 120 usuarios.
    </p><h3 class="article-text">Homofobia interiorizada o serofobia como factores</h3><p class="article-text">
        El perfil de usuario de Chemsex es un hombre gay que ronda la treintena, con estudios superiores, trabajo, que tiene VIH o <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Prep-anticonceptivo-VIH-legal-Espana_0_869664162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es consumidor de PrEP.</a> &iquest;Por qu&eacute; se da en un sector de la poblaci&oacute;n tan concreto? &ldquo;Esa es la pregunta que nos estamos haciendo&rdquo;, coinciden Lorena Ibarguchi y Helen Dolengevich, psic&oacute;loga y psiquiatra de Apoyo Positivo.
    </p><p class="article-text">
        Los posibles factores del consumo problem&aacute;tico se repiten entre los profesionales consultados. La homofobia interiorizada, la serofobia, la sensaci&oacute;n de rechazo o de soledad, los traumas del pasado, el abuso sexual en la infancia, el bullying o procesos migratorios traum&aacute;ticos, son algunos de los condicionantes m&aacute;s recurrentes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="margin:5px 8px 0px 5px"><br>
<iframe title="Perfil de usuario de ChemSex" aria-label="Bar Chart" id="datawrapper-chart-jJw50" src="//datawrapper.dwcdn.net/jJw50/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="642"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script>
</div>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos intentando estudiar los factores de vulnerabilidad, porque no hay mucho estudiado al respecto. Lo que m&aacute;s se ha estudiado son las infecciones&rdquo;, explica Dolengevich.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos coinciden en que hay que hacer un abordaje multidisciplinar, muy distinto al que se hac&iacute;a con el perfil que habitualmente acude a los Centros de Atenci&oacute;n a las Adicciones (CAD). &ldquo;Es un fen&oacute;meno que une tres elementos que se retroalimentan: el uso de las aplicaciones m&oacute;viles, las pr&aacute;cticas sexuales y el uso de drogas en el contexto sexual&rdquo;, explica la psic&oacute;loga de Apoyo Positivo Lorena Ibarguchi.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n desde el Centro Sandoval insisten en la necesidad de tratar todos los &aacute;ngulos. &ldquo;El problema no es si tienes una s&iacute;filis o no, el problema es que hoy es mi&eacute;rcoles y no has ido a trabajar del mono que tienes, de lo pasado que est&aacute;s, o de la depresi&oacute;n que sufres&rdquo;, reflexiona Jorge del Romero, director del Centro Sandoval.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; un punto en el que Pablo iba al trabajo sin dormir, se escapaba a la hora del almuerzo para ir a sesiones o terminaba por no ir. &ldquo;Llamas para decir que est&aacute;s malo, pero en todo momento piensas que tienes el control, que se trata de una p&eacute;rdida de control puntual, como si en todo momento fuera reversible&rdquo;, cuenta Pablo, que insiste en que el problema no es la frecuencia con la que vayas a sesiones, sino la p&eacute;rdida de ese control en la toma de decisiones.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mejor significa estar m&aacute;s drogado&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Las sesiones pueden durar entre varias horas y varios d&iacute;as. &ldquo;Habitualmente suelen ser los fines de semana, desde unas horas a 72 horas como m&aacute;ximo&rdquo;, describe Dolengevich, la psiquiatra de Apoyo Positivo. &ldquo;He tenido pacientes que han estado siete d&iacute;as de sesi&oacute;n. Eso no quiere decir que tengan sexo todo el rato, pueden estar de una casa a otra casa... pero ya es gente grave&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Los encuentros se dan en casas particulares o en saunas y las drogas m&aacute;s comunes en las sesiones son el GhB, la mefedrona y la metanfetamina (conocida como 'Tina'). En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se combinan con otras drogas y sustancias, como la coca&iacute;na, ketamina, popper o viagra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegas a una sesi&oacute;n tienes muy claro qu&eacute; droga te gusta, pero luego algo se desvirt&uacute;a totalmente y si alguien aparece por ah&iacute; y te dice que tiene ketamina, vas a tomar ketamina o coca&iacute;na. Sabes que te sienta mal, pero la tomas igual, porque tienes el objetivo de estar mejor y 'mejor' es estar m&aacute;s drogado&rdquo;, contin&uacute;a Pablo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="margin:5px 8px 0px 5px"><br>
<iframe title="Percepci&oacute;n de la p&eacute;rdida de control sobre la vida sexual y las drogas" aria-label="Interactive donut chart" id="datawrapper-chart-BhdsT" src="//datawrapper.dwcdn.net/BhdsT/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="484"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script>
</div>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Desde el Centro Sandoval identifican la 'Tina' como una de las sustancias m&aacute;s problem&aacute;ticas. &ldquo;Los eventos psiqui&aacute;tricos, la sobredosis, los brotes psic&oacute;ticos, los ingresos hospitalarios, las seroconversiones a virus de la hepatitis C,... todo es mucho m&aacute;s frecuente, porque es, probablemente, la droga m&aacute;s da&ntilde;ina para la salud mental&rdquo;, explican.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de la metanfetamina no es igual en toda Espa&ntilde;a. Su uso es m&aacute;s frecuente en Barcelona que en Madrid, donde se recurre m&aacute;s a la mefedrona. Ambas se pueden inyectar, si bien el porcentaje de usuarios que lo hacen es muy reducido.
    </p><p class="article-text">
        En el Centro Sandoval calculan que es un 3% de los usuarios recurre al uso de jeringuillas para la metanfetamina y un n&uacute;mero algo m&aacute;s elevado lo hace para la mefedrona. Esta pr&aacute;ctica, conocida como 'slam' o 'slamming', conlleva riesgos de infecci&oacute;n que pueden derivar en una septicemia.
    </p><p class="article-text">
        Entre las consecuencias para la salud f&iacute;sica y mental que existen por el abuso de estas sustancias se encuentra la depresi&oacute;n, la ansiedad, la adicci&oacute;n a las drogas, los pensamientos suicidas y, en usuarios m&aacute;s graves, puede desencadenar brotes psic&oacute;ticos o paranoides. Adem&aacute;s del riesgo de contraer el virus del VIH, la hepatitis C o dem&aacute;s infecciones o una sobredosis, que en el caso del GhB puede suponer una parada cardiorespiratoria.
    </p><h3 class="article-text">El estigma del VIH</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los estudios de Stop Sida y de Apoyo Positivo, el porcentaje de usuarios de Chemsex con VIH es muy elevado. Un 65% de los participantes del <a href="https://chemsex.info/wp-content/uploads/2018/02/chemsex-dossier.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Chemsex Support</a> declar&oacute; vivir con VIH, mientras que las cifras que estiman de VIH y Hepatitis C entre los usuarios que acuden a Apoyo Positivo alcanza el 80%.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que hacer un abordaje sobre el estigma de las personas con VIH. El consumo problem&aacute;tico afecta a un n&uacute;mero importante de personas con el virus&rdquo;, alerta Villegas. La serofobia es uno de los motivos por los que estas personas recurren a las sesiones como forma habitual de sexo, al identificarlo como un entorno seguro en el que no se hacen demasiadas preguntas y no sienten que tengan que justificarse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="margin:5px 8px 0px 5px"><br>
<iframe title="Porcentaje de usuarios de ChemSex con VIH+" aria-label="Stacked Bars" id="datawrapper-chart-CqKtM" src="//datawrapper.dwcdn.net/CqKtM/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="206"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script>
</div>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Para Alberto (nombre ficticio), que ahora reside en Barcelona, descubrir que ten&iacute;a el virus a los 21 a&ntilde;os, cuando acababa de cambiar de ciudad, fue un factor determinante. &ldquo;Al mes de llegar a Madrid me diagnosticaron VIH. Fue demasiado. Dos bofetadas de realidad: llegar a un sitio de nuevas, donde no tienes nada y el VIH. Me perd&iacute; &ndash;explica&ndash;. Empec&eacute; con el consumo de drogas y con el sexo descontrolado. Era una v&iacute;a de escape total y absoluta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El VIH, que con la correcta medicaci&oacute;n pasa a ser indetectable e intransmisible, y el uso de la PrEP, que impide que quien toma la pastilla adquiera el virus, unido al consumo de drogas, favorecen el abandono del preservativo en las sesiones.
    </p><p class="article-text">
        Alberto, que lleva ocho a&ntilde;os indetectable, no usa preservativo a pesar del riesgo de contraer otras Infecciones de Transmisi&oacute;n Sexual (ITS). &ldquo;Tengo una distorsi&oacute;n porque para m&iacute; lo m&aacute;s gordo es el VIH y como ya me ha pasado&hellip; Al final con toda la gente con la que follo o tiene VIH o toma PrEP. Lo veo como un tr&aacute;mite. Son las reglas del juego: sabemos que estamos jugando a la ruleta rusa&rdquo;, admite. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las ITS <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Gonorrea-sifilis-ETS-incremento_0_909559913.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han disparado en Espa&ntilde;a</a>, vinculadas al abandono del preservativo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="margin:5px 8px 0px 5px"><br>
<iframe title="Influencia del abandono del preservativo por el consumo de drogas durante el sexo" aria-label="Stacked Bars" id="datawrapper-chart-MKsCM" src="//datawrapper.dwcdn.net/MKsCM/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="236"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"])for(var e in a.data["datawrapper-height"]){var t=document.getElementById("datawrapper-chart-"+e)||document.querySelector("iframe[src*='"+e+"']");t&&(t.style.height=a.data["datawrapper-height"][e]+"px")}})}();</script>
</div>
<br>
    </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Cuantas m&aacute;s relaciones sexuales, m&aacute;s hombre somos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Para Alberto, tener VIH &ldquo;fue cumplir los clich&eacute;s con los que no te quieres asociar&rdquo;, pero tambi&eacute;n vincula su relaci&oacute;n con el Chemsex a traumas m&aacute;s tempranos. &ldquo;El rechazo primero es el de tu padre. El ser gay, tener que salir del armario, tenerte que justificar. Dentro de la comunidad gay tienes que ser el m&aacute;s guapo, el que tiene el mejor trabajo,...&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la sociedad actual, el modelo de hombre es heteronormativo, hom&oacute;fobo y machista, en el que el hombre tiene que ser dominante y agresivo, y el &eacute;xito se mide en funci&oacute;n de los progresos&rdquo;, cuenta Luis Villegas como uno de los problemas que tambi&eacute;n afecta a la comunidad gay y que condiciona los encuentros sexuales. &ldquo;Cuantas m&aacute;s relaciones sexuales, cuanto m&aacute;s dominantes en esas relaciones y cuanto m&aacute;s largas, m&aacute;s hombres somos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La soledad y la huida del dolor emocional tambi&eacute;n son factores que los m&eacute;dicos y terapeutas encuentran para caer en la adicci&oacute;n. &ldquo;El hecho de consumir sirve para evadirte. Me siento s&uacute;per solo, a&uacute;n teniendo a gente cerca. Es lo que hemos aprendido. Al final asociamos ser marica con ser d&eacute;bil. No tiene nada que ver, pero asociamos lo emocional a ser d&eacute;bil. Yo soy s&uacute;per emocional y por ende me considero d&eacute;bil. Al final te haces un muro para decir que eres todo lo contrario&rdquo;, confiesa Alberto.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Ahora la satisfacci&oacute;n es inmediata y eso engancha&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La aparici&oacute;n del Grindr y de este tipo de aplicaciones es un catalizador para que esto se globalice. Antes ibas al bar y ligabas o no... ahora la satisfacci&oacute;n es inmediata. No te frustras, todo es ya. Y eso engancha mucho&rdquo;, explica por su parte la psiquiatra del centro, Helen Dolengevich.
    </p><p class="article-text">
        Alberto no ha eliminado las sesiones de Chemsex de su vida, pero s&iacute; las ha reducido. &ldquo;El consumo ahora es bastante menor. La terapia ayuda a tener este tipo de cosas controladas&rdquo;, cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En su caso, Pablo decidi&oacute; abandonar las sesiones por completo. &ldquo;Lo he reemplazado por la vida. Suena a mensaje, a propaganda de dejar la droga pero, cuando est&aacute;s inmerso en el Chemsex, en la droga y en esta din&aacute;mica no tienes vida. Tu cabeza se va en drogarte, en la ansiedad de no haber dormido, y en meterte en Grindr para ver que hay una sesi&oacute;n al lado de tu trabajo y ver si te escapas una hora &ndash;explica&ndash;. Cuando consigues alejarte de este c&iacute;rculo vicioso te das cuenta de que en tu cabeza hay inquietudes, amigos...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos coinciden en que la clave para detectar el problema es pararse a pensar un momento. &ldquo;Mucha gente me dijo que pidiera ayuda pero si t&uacute; no lo ves no la pides &ndash;afirma Pablo&ndash;. Lo que dir&iacute;a es que se parase un momento porque en la vor&aacute;gine del Chemsex parece que va todo s&uacute;per r&aacute;pido. Que se parase y que mirase dentro, que se observara. Al final el que tiene la &uacute;ltima respuesta eres t&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Roca]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 16:47:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La adicción al Chemsex: “Tu vida es sexo-sobrevivir-dormir-droga”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chemsex,Consumo problemático,LGTBI+,Homofobia,Viruela del mono,Sexo químico]]></media:keywords>
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