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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sueños]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/suenos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sueños]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La mujer de mi sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujer-sueno_129_9191729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95d971c9-d32d-48de-ac07-ab828ccd2143_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mujer de mi sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un hotel transitorio y una esposa que usa una tarjeta de crédito. Los sueños, sostiene el autor, que es además el esposo y no usa tarjeta de crédito, son, entre otras cosas, un modo de continuar con el pensamiento de la vigilia.</p></div><p class="article-text">
        	Hace unas semanas tuve un sue&ntilde;o. Al despertarme lo olvid&eacute;, pero despu&eacute;s de unos d&iacute;as volvi&oacute; en la mitad de una tarde y, entonces, lo retom&eacute; en una sesi&oacute;n de an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	El texto del sue&ntilde;o es bastante breve: estoy en el barrio de mi infancia, en la puerta de un hotel transitorio, al que entro junto con mi esposa. Pedimos una habitaci&oacute;n y es ella la que realiza el acto de pagar, porque pregunta si puede hacerlo con tarjeta.
    </p><p class="article-text">
        	Nada m&aacute;s. Un sue&ntilde;o breve, pero que me dej&oacute; inquieto. &iquest;Por qu&eacute; vamos a un hotel? &iquest;Por qu&eacute; paga ella? Adem&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; con tarjeta?
    </p><p class="article-text">
        	La primera asociaci&oacute;n que se me ocurri&oacute; fue nuestro viaje en el verano, cuando algunas noches compartimos una habitaci&oacute;n con todos los ni&ntilde;os. R&aacute;pidamente el hotel transitorio vir&oacute; hacia la expresi&oacute;n &ldquo;hotel familiar&rdquo; y algunos recuerdos de mi infancia cuando escuch&eacute; decir a mis padres &ldquo;Esto no es un hotel&rdquo;, para referirse a mi conducta desentendida. Nada de esto fue importante, eran vagas asociaciones &ndash;por la pasi&oacute;n de asociar&ndash; hasta que s&iacute; encontr&eacute; algo que me pareci&oacute; cierto: la noche previa al sue&ntilde;o, escuch&eacute; a mi hijo y al hijo de mi mujer conversar en la habitaci&oacute;n; uno le dec&iacute;a al otro que era &ldquo;mal hermano&rdquo;. A pesar del reproche, a m&iacute; me alegr&oacute; que se nombraran de forma fraterna. Con esa idea me fui a dormir.
    </p><p class="article-text">
        	Y tuve ese sue&ntilde;o que, en principio, no tiene nada que ver con ese &uacute;ltimo pensamiento del d&iacute;a. Sin embargo, en ese momento record&eacute; algo m&aacute;s. Ese d&iacute;a hab&iacute;amos ido a la casa de mi hermana y esto estaba decidido a ense&ntilde;arle a andar en bicicleta al hijo de mujer. &Eacute;l se neg&oacute; y yo me sent&iacute; muy frustrado. Tanto que me enoj&eacute;. Le dije que si quer&iacute;a ser un hombre ten&iacute;a que aprender a andar en bicicleta, as&iacute; como luego a manejar&hellip; Me dijo que su pap&aacute; no maneja. Le dije que ese era un problema de su pap&aacute;, no suyo y, ofendido, me fui. Ahora que lo escribo, pienso que puede parecer infantil y est&uacute;pida mi reacci&oacute;n. <strong>Lo es.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	No me hab&iacute;a dado cuenta de cu&aacute;nto me hab&iacute;a afectado esa escena, hasta que comenc&eacute; a pensar en el sue&ntilde;o. En este punto tambi&eacute;n tuve que reconocer una moci&oacute;n hostil hacia el pap&aacute; del hijo de mi mujer, algo que tambi&eacute;n me afect&oacute;, porque es un hombre al que aprecio y por el que siento mucho respeto. Mientras asociaba, pens&eacute;: <strong>&iquest;podr&iacute;a quererlo m&aacute;s&hellip; sin traicionar a mi mujer? </strong>Entonces me re&iacute;. Y con la risa tuve otro pensamiento: si me fui a dormir alegre con la frase que escuch&eacute; que proven&iacute;a de la habitaci&oacute;n de los ni&ntilde;os, fue porque sent&iacute; que me respond&iacute;a por el incidente de la tarde: yo era bruto y torpe, pero pod&iacute;a ser reconocido tambi&eacute;n con cierta aptitud paterna.
    </p><p class="article-text">
        	Ahora bien, &iquest;qu&eacute; tiene que ver esto con el sue&ntilde;o? A primera vista nada, con este rodeo tuve en claro un detalle inicial: mi mujer pagaba el hotel y lo hac&iacute;a con tarjeta. En este punto, tengo que admitir mi fobia a las tarjetas de cr&eacute;dito. Nunca tuve una ni voy a tenerla. Este es el rasgo por el que me consider&eacute; alguna vez poco viril. Incluso, recuerdo la vez en que un ni&ntilde;o me pregunt&oacute; por qu&eacute; no usaba billetera. Le respond&iacute; que el motivo es simple: no me gusta, prefiero llevar el dinero en el bolsillo. &ldquo;Pero, &iquest;vos no sos un pap&aacute;?&rdquo;, me pregunt&oacute;. Desde un punto de vista consciente, entiendo toda la cuesti&oacute;n de los estereotipos y dem&aacute;s, pero el inconsciente &ndash;tan elocuente como la voz de un ni&ntilde;o&ndash; no se distrae con argumentos.
    </p><p class="article-text">
        	De este modo, el sue&ntilde;o cobraba un primer sentido: mi moci&oacute;n hostil hacia el pap&aacute; del hijo de mi mujer quedaba compensada con una rectificaci&oacute;n que planteaba mejor mi propia impotencia proyectada. As&iacute;, la mujer que paga con tarjeta no es solo mi mujer, sino una parte de mi propia vida ps&iacute;quica &ndash;quiz&aacute; como Gustave Flaubert dec&iacute;a &ldquo;Emma Bovary soy yo&rdquo;&ndash;, mi costado femenino negado (interpretado como impotente) y que se refuerza en la expectativa de que la mujer ocupe un lugar viril. En este punto sobrevino un recuerdo: la calle del hotel en el sue&ntilde;o es la misma en que hab&iacute;a un cajero autom&aacute;tico al que, de ni&ntilde;o, acompa&ntilde;aba a mam&aacute; a retirar efectivo.
    </p><p class="article-text">
        	En este punto detendr&eacute; el an&aacute;lisis del sue&ntilde;o, porque conducir&iacute;a hacia cuestiones mucho m&aacute;s personales y que prefiero omitir &ndash;porque solo me interesan a m&iacute;. Quiz&aacute; me digan que lo anterior tambi&eacute;n es un contenido personal, pero la verdad es que no lo creo: es el relato de un sue&ntilde;o, que se apoya en diferentes particularidades de la vida del so&ntilde;ante, pero estas son solo an&eacute;cdotas y no comprometen con ning&uacute;n deseo espec&iacute;fico. S&iacute; es cierto que, para poder hacer el relato y describir los procesos de pensamiento implicados, tengo que reconocer que no soy tan bueno como quisiera y que me desconozco m&aacute;s de lo que pienso. Para eso es que voy a un an&aacute;lisis; adem&aacute;s tampoco creo que yo sea mis pensamientos. Lo que pienso es apenas lo que pienso, no lo que soy &ndash;misterio que, por cierto, no puedo resolver.
    </p><p class="article-text">
        	Si en esta ocasi&oacute;n desarroll&eacute; un sue&ntilde;o y una parte de su an&aacute;lisis, es b&aacute;sicamente porque creo que la interpretaci&oacute;n de esta formaci&oacute;n del inconsciente ocupa un lugar privilegiado en la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis. Para no usar el de otra persona &ndash;por una cuesti&oacute;n de intimidad&ndash;, me detuve en uno propio, que muestra bien c&oacute;mo una situaci&oacute;n cotidiana es la fuente de un pensamiento y una moci&oacute;n que afecta y requiere ser reprimida; a continuaci&oacute;n, el sue&ntilde;o es un modo de continuar con el pensamiento de la vigilia y, adem&aacute;s, rectificar al so&ntilde;ante, indicarle una orientaci&oacute;n &ndash;esto a partir de su relaci&oacute;n con el modelo de una matriz infantil.
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;El an&aacute;lisis del sue&ntilde;o es completo? No. Seguramente podr&iacute;a haber otra interpretaci&oacute;n, en otra circunstancia. Lo importante es que sea una interpretaci&oacute;n para m&iacute;. Y si me interesa escribir sobre la importancia del sue&ntilde;o, es porque es la escena privilegiada para recibir una interpretaci&oacute;n que nos saque de nosotros mismos, algo que hoy &ndash;en nuestro modo de vida de la cultura&ndash; es impracticable: le tenemos horror al sentido extra&ntilde;o, a que alguien nos diga algo que no sea lo que pensamos, tanto como a pensar a nuestro pesar. Por eso en esta ocasi&oacute;n no quise escribir sobre un tema actual con el psicoan&aacute;lisis como herramienta te&oacute;rica o discurso de opini&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Del psicoan&aacute;lisis me interesa la interpretaci&oacute;n. Si el sue&ntilde;o es la v&iacute;a regia para acceder al inconsciente, esto ocurre no solo porque es interpretable, sino tambi&eacute;n porque interpreta.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujer-sueno_129_9191729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2022 10:52:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mujer de mi sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueños,Pscicoanálisis,Luciano Lutereau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los beneficios de escribir tus sueños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-beneficios-escribir-suenos_1_9093940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/950b850f-783f-448f-bbf5-095dc9239cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estos son los beneficios de escribir tus sueños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de la historia, grandes inventos y creaciones artísticas nacieron bajo la inspiración de materiales oníricos.</p></div><p class="article-text">
        Escribir sobre uno mismo tiene muchos efectos positivos. Llevar&nbsp;<strong>un diario personal</strong><strong>&nbsp;es una actividad que a menudo se relaciona solo con la adolescencia</strong>, pero sus beneficios pueden ser aprovechados por personas adultas, en cualquier momento de la vida. Hay un tipo de experiencias que resulta especialmente valioso escribir, y mucho m&aacute;s si esta pr&aacute;ctica se desarrolla con constancia y regularidad. Esas experiencias son los sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Todos so&ntilde;amos y, por lo tanto, todos sabemos lo que es so&ntilde;ar. Aun as&iacute;, conviene en primer lugar definir de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de sue&ntilde;os. Los sue&ntilde;os son una&nbsp;<strong>representaci&oacute;n nocturna de ilusiones, preocupaciones, miedos, anhelos</strong>&nbsp;y un sinf&iacute;n de emociones que, al ser reproducidas por la mente al&nbsp;dormir, permiten que se produzca una reelaboraci&oacute;n de los hechos y los recuerdos. Esa reelaboraci&oacute;n permite&nbsp;<strong>procesar&ldquo; los hechos y recuerdos</strong>. 
    </p><h3 class="article-text">Escribir los sue&ntilde;os, una herramienta de autoconocimiento</h3><p class="article-text">
        Es en este punto donde aparece uno de los principales beneficios de escribir sobre los propios sue&ntilde;os. Anotarlos es una manera de&nbsp;<strong>ser m&aacute;s conscientes de las preocupaciones o de las ilusiones</strong>&nbsp;que est&aacute;n en nuestra cabeza, y por tanto podemos hacer m&aacute;s &eacute;nfasis a la hora de resolverlos.
    </p><p class="article-text">
        Ver que algunos contenidos se repiten, a veces con variaciones de protagonistas o de contextos pero con emociones muy parecidas, nos da informaci&oacute;n sobre lo que debemos atender o resolver. Los sue&ntilde;os son <strong>una buena herramienta de autoconocimiento</strong>. En muchas ocasiones, brindan informaci&oacute;n valiosa acerca de temas a los que conviene prestar atenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no siempre es sencillo atender a esa informaci&oacute;n, ya que&nbsp;<strong>la memoria de los sue&ntilde;os suele ser bastante precaria</strong>: se recuerda una peque&ntilde;a porci&oacute;n del total de lo so&ntilde;ado, y las evocaciones se mezclan, se confunden y se olvidan en pocos minutos, incluso en muchos casos en que, durante los primeros instantes tras el despertar, se recuerdan con claridad.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; radica el valor de escribir los sue&ntilde;os: para no olvidarlos. Aunque no se recuerde el contenido exacto de lo so&ntilde;ado, apuntar las sensaciones o las emociones que se recuerden haber experimentado de forma on&iacute;rica ya es conservar un recuerdo. El h&aacute;bito de hacerlo, adem&aacute;s, estimula la memorizaci&oacute;n de los sue&ntilde;os. Es&nbsp;<strong>como un entrenamiento</strong>: si se persiste en la escritura de los sue&ntilde;os, cada vez resultar&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil recordarlos.
    </p><h3 class="article-text">El mundo on&iacute;rico y la creatividad</h3><p class="article-text">
        Escribir los sue&ntilde;os&nbsp;<strong>habilita una conexi&oacute;n con la creatividad que es s&uacute;per poderosa</strong>&nbsp;y nos invita a explorar zonas en las que quiz&aacute;s, de otro modo, no se nos hubiera ocurrido indagar. Hay much&iacute;simos ejemplos de&nbsp;<strong>escritores y artistas que utilizaron sus sue&ntilde;os como fuente</strong>&nbsp;de inspiraci&oacute;n para sus obras. El surrealismo es el ejemplo por excelencia de la importancia de los materiales on&iacute;ricos en la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Pero hay muchos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El escritor Robert Louis Stevenson contaba que las claves de algunas de sus obras m&aacute;s conocidas &ndash;entre ellas, El extra&ntilde;o caso del&nbsp;<strong>Dr. Jeckyll y Mr. Hyde</strong>&ndash; le &ldquo;fueron dadas&rdquo; en sue&ntilde;os. Paul McCartney relata que despert&oacute; una ma&ntilde;ana con el recuerdo de haber o&iacute;do una melod&iacute;a en sue&ntilde;os, y la reprodujo y la anot&oacute; y as&iacute; naci&oacute;&nbsp;<em>Yesterday</em>, uno de los mayores cl&aacute;sicos de The Beatles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso grandes inventos como la m&aacute;quina de coser moderna y&nbsp;<strong>la tabla peri&oacute;dica de los elementos</strong>&nbsp;se les ocurrieron a sus autores (Elias Howe y Dmitri Mendeleev, respectivamente) mientras dorm&iacute;an. Escribir al despertar puede servir para traer al mundo de la vigilia buenas ideas surgidas en el mundo de los sue&ntilde;os. Y atender a los sue&ntilde;os puede ser un gran aliciente para la creatividad.
    </p><h3 class="article-text">Consejos para empezar a escribir los sue&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        Lo ideal para quienes quieran llevar un diario de sue&ntilde;os es tratar de escribir los sue&ntilde;os nada m&aacute;s despertar para que el recuerdo sea lo m&aacute;s n&iacute;tido posible. Con ese fin,&nbsp;<strong>conviene tener en la mesa de luz una libreta y una birome</strong>, o el celular con una aplicaci&oacute;n de notas o de grabaci&oacute;n de voz f&aacute;cil de manejar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s con m&aacute;s calma, se puede volver sobre esas ideas para&nbsp;pasarlas en limpio&nbsp;o reconstruir lo que no qued&oacute; tan claro. Escribir un diario de sue&ntilde;os&nbsp;<strong>debe tener un prop&oacute;sito y hacerse de forma constante ya que </strong>con el tiempo y con la pr&aacute;ctica podemos conseguir recordar los sue&ntilde;os con bastante detalle y convertirnos unos maestros de los sue&ntilde;os on&iacute;ricos y l&uacute;cidos.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo es anotar a modo de titulares lo que se ha vivido en el d&iacute;a antes de acostarse, y tras despertar resumir los sue&ntilde;os que se recuerdan. De ese modo, se facilita<strong>&nbsp;la conexi&oacute;n entre lo so&ntilde;ado y las experiencias cotidianas</strong>, algo que puede ser muy &uacute;til, sobre todo para las personas a las que les cuesta hacer introspecci&oacute;n y bucear en lo que sienten.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-beneficios-escribir-suenos_1_9093940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 13:40:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estos son los beneficios de escribir tus sueños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueños,diario,hábito,escribir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sueños lúcidos: cuando se puede entender que se está soñando y encender otras cualidades de la conciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/suenos-lucidos-entender-sonando-encender-cualidades-conciencia_1_9024437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16cbf393-8e7d-411c-9f99-236097dc5043_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sueños lúcidos: cuando se puede entender que se está soñando y encender otras cualidades de la conciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciencia argentina avanza sobre los enigmas de los sueños. Francisco Gallo, investigador del Laboratorio de Sueño y Memoria del ITBA y el CONICET, cuenta en qué consiste el estudio de quienes tienen este tipo de experiencias, cómo se pueden experimentar y por qué puede ser una puerta de entrada a los secretos de la conciencia.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Los sue&ntilde;os son uno de los<strong> grandes enigmas de la humanidad</strong>. Un enigma que, por supuesto, ha intentado resolverse de infinitas maneras. Los egipcios llegaron a la conclusi&oacute;n de que era la forma en que los dioses se comunicaban con ellos y dejaban registrados sus sue&ntilde;os en papiros. Para los griegos, el asunto era tan importante que le dedicaron dos deidades: Hypnos y Morfeo. Pero Morfeo era un poco travieso y usaba los sue&ntilde;os para revelar secretos a los mortales, por lo que termin&oacute; siendo castigado por Zeus, m&aacute;ximo dios del Olimpo.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;<em>Las ruinas circulares</em>, Jorge Luis Borges plantea a los sue&ntilde;os como una explicaci&oacute;n del origen de la vida. El protagonista es un mago que quer&iacute;a so&ntilde;ar un hombre &ldquo;con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad&rdquo;. Luego de mucho esfuerzo lo consigue pero al final (<em>spoiler alert</em>), el mago comprende que &eacute;l tambi&eacute;n era un simulacro, que otro estaba so&ntilde;&aacute;ndolo. Para Julio Cort&aacute;zar, en&nbsp;<em>La noche boca arriba</em>, el sue&ntilde;o es un limbo entre dos mundos, uno ficticio y uno real, que se confunden todo el tiempo. El cineasta David Lynch es otro fan del mundo on&iacute;rico. En&nbsp;<em>Twin Peaks</em>, el agente Dale Cooper sue&ntilde;a una habitaci&oacute;n roja, misteriosa, casi maldita, que parece tener la respuesta de qui&eacute;n mat&oacute; a Laura Palmer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; dice la ciencia sobre los sue&ntilde;os? Como no pod&iacute;a ser de otra manera, la ciencia tiene m&aacute;s preguntas que respuestas. &ldquo;No sabemos por qu&eacute; so&ntilde;amos ni por qu&eacute; otros animales parecen so&ntilde;ar. Hay distintas hip&oacute;tesis pero, a priori, no hay una conexi&oacute;n clara entre la funci&oacute;n que tiene el dormir, que es necesario para descansar y funcionar bien durante el d&iacute;a, y esa experiencia muchas veces psicod&eacute;lica, bizarra y mundana que representan los sue&ntilde;os&rdquo;, dice a la <a href="http://www.unsam.edu.ar/tss/la-ciencia-y-los-enigmas-de-los-suenos-lucidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Agencia&nbsp;TSS&nbsp;</a>el doctor en Medicina Francisco Gallo, becario posdoctoral del CONICET en el Laboratorio de Sue&ntilde;o y Memoria del Instituto Tecnol&oacute;gico de Buenos Aires (ITBA).
    </p><p class="article-text">
        Una hip&oacute;tesis (un poco menos divertida que las ideas de los egipcios, de Borges y de Lynch) es que el sue&ntilde;o es un efecto secundario de otras cosas que suceden en el cerebro. Mientras uno est&aacute; dormido, el cerebro realiza tareas como consolidar algunas memorias y olvidar otras y, como una especie de subproducto, esos retazos van narrando una historia. Otra teor&iacute;a plantea que el sue&ntilde;o es un fen&oacute;meno que permite revisitar escenarios que ya sucedieron pero en un ambiente m&aacute;s controlado, lo cual podr&iacute;a tener ciertos beneficios. &ldquo;Hay algunos estudios hechos con personas que sufr&iacute;an estr&eacute;s postraum&aacute;tico. Se les hizo un seguimiento y se control&oacute; cu&aacute;nto so&ntilde;aban con el evento original. Lo que se vio es que las personas que mejor evolucionaban eran las que m&aacute;s so&ntilde;aban con el evento&rdquo;, cuenta el investigador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Estudiar la conciencia es importante porque es lo que nos hace humanos y sigue siendo uno de los misterios más grandes y más íntimos de la humanidad”, dice Gallo.                            </span>
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        Pero como si saber por qu&eacute; y para qu&eacute; so&ntilde;amos no fuera enigma suficiente, su tema de investigaci&oacute;n va un poco m&aacute;s all&aacute;. Gallo estudia los sue&ntilde;os l&uacute;cidos, que son sue&ntilde;os donde la persona es consciente de que est&aacute; so&ntilde;ando. &ldquo;En los sue&ntilde;os convencionales, experimentamos un ambiente virtual con diversos est&iacute;mulos y emociones pero no tenemos voluntad ni claridad para el pensamiento. <strong>En cambio, &eacute;stas y otras cualidades caracter&iacute;sticas de la conciencia s&iacute; pueden emerger en un sue&ntilde;o l&uacute;cido. Lo m&aacute;s com&uacute;n es darte cuenta de que est&aacute;s so&ntilde;ando pero hay personas que tienen mayor control y pueden crear entornos, traer personas al sue&ntilde;o e incluso comunicarse con el exterior&rdquo;, explica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gallo se recibi&oacute; de biotecn&oacute;logo en la&nbsp;<a href="http://www.unsam.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Nacional de San Mart&iacute;n (UNSAM)</a>&nbsp;pero a mitad de la carrera se enamor&oacute; de las neurociencias. Comenz&oacute; leyendo libros como Mente y materia, de Erwin Schr&ouml;dinger, y termin&oacute; haciendo su tesis de grado sobre neurobiolog&iacute;a de la memoria. Hoy recomienda a todo aquel que quiera embarcarse en este camino el libro &ldquo;El nudo de la conciencia&rdquo;, del investigador argentino Enzo Tagliazucchi. &ldquo;El estudio de la conciencia es algo tan inabarcable que siento que es muy m&iacute;nimo lo que podemos aportar. Pero estudiarla es importante porque es lo que nos hace humanos y sigue siendo uno de los misterios m&aacute;s grandes y m&aacute;s &iacute;ntimos de la humanidad&rdquo;, sostiene.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La caverna l&uacute;cida</strong></h3><p class="article-text">
        Hasta la d&eacute;cada del &rsquo;70, todav&iacute;a se discut&iacute;a si exist&iacute;an los sue&ntilde;os l&uacute;cidos. Es que era dif&iacute;cil probarlo de forma cient&iacute;fica ya que solo ten&iacute;an el testimonio de la persona que se despertaba y afirmaba haber tenido uno. En 1975, el cient&iacute;fico brit&aacute;nico Keith Hearne tuvo una idea. Surgi&oacute; de una investigaci&oacute;n donde observ&oacute; que una persona que dorm&iacute;a en el laboratorio movi&oacute; los ojos de izquierda a derecha varias veces. Cuando lo despertaron, cont&oacute; que estaba so&ntilde;ando que ve&iacute;a un partido de tenis. As&iacute;, a Hearne se le ocurri&oacute; usar el movimiento ocular como estrategia para marcar el momento en que la persona estaba teniendo un sue&ntilde;o l&uacute;cido.
    </p><p class="article-text">
        -Cuanto te des cuenta que est&aacute;s so&ntilde;ando, mov&eacute; los ojos &ndash;le pidi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La tarea no era f&aacute;cil. La persona en cuesti&oacute;n no solo deb&iacute;a tener un sue&ntilde;o l&uacute;cido en ese momento sino adem&aacute;s acordarse de hacer la marca pedida por los investigadores. Pero pudo hacerlo y Hearne se convirti&oacute; en el primer investigador en verificar un sue&ntilde;o l&uacute;cido. A partir de ese momento, se pide a quienes estudian el tema que siempre haya una verificaci&oacute;n. El movimiento ocular es lo m&aacute;s com&uacute;n porque es lo que se mueve en la fase REM (movimiento ocular r&aacute;pido, por sus siglas en ingl&eacute;s) del sue&ntilde;o, que es cuando suceden los sue&ntilde;os m&aacute;s v&iacute;vidos y complejos. Sin embargo, tambi&eacute;n pueden realizarse otros movimientos m&iacute;nimos, como contraer un poco el brazo o hacer media sonrisa, y esa actividad puede ser detectada por electrodos que se colocan en la persona estudiada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que se hace es acordar un c&oacute;digo de antemano. Se le pide a la persona que haga una marca al inicio del sue&ntilde;o l&uacute;cido y otra al final. De esa manera, se puede estudiar la actividad del cerebro en el momento en el que cobr&oacute; lucidez. Claro que esto es dif&iacute;cil de conseguir y requiere entrenamiento. Tenemos pocas personas que lo pueden hacer&rdquo;, se&ntilde;ala Gallo. Se estima que alrededor de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial experiment&oacute; o va a experimentar alguna vez un sue&ntilde;o l&uacute;cido. Pero aquellos que los tienen con alta frecuencia (alrededor de 3 por semana), son muchos menos: entre el 3 y el 5%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cambia en el cerebro cuando alguien sue&ntilde;a l&uacute;cido? Una teor&iacute;a elaborada a partir de diversos estudios dice que mientras que en un sue&ntilde;o convencional gran parte del cerebro se apaga, en un sue&ntilde;o l&uacute;cido no sucede lo mismo. Sobre todo en lo que respecta a las &aacute;reas de la corteza frontal, que est&aacute;n relacionadas con la vigilia, la toma de decisiones y la capacidad de ejercer metaconceptos. &ldquo;Esa teor&iacute;a tiene mucho sentido. Sin embargo, hace poco sali&oacute; un trabajo que dice que no pudieron reproducir el mismo resultado y todo volvi&oacute; a ponerse en discusi&oacute;n. El estudio del cerebro es un poco as&iacute;, suelen aparecer excepciones de cosas que parec&iacute;an estar claras&rdquo;, apunta Gallo.
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                Célula nerviosa                            </span>
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        <strong>Investigar sue&ntilde;os l&uacute;cidos no es tarea sencilla</strong>. La persona estudiada no solo debe tener un sue&ntilde;o l&uacute;cido en el momento en que est&aacute; en el laboratorio sino que adem&aacute;s debe acordarse de hacer la marca pedida por los investigadores.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mientras que en un sueño convencional gran parte del cerebro se apaga, en un sueño lúcido no sucede lo mismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un referente en el estudio de los sue&ntilde;os l&uacute;cidos es el cient&iacute;fico estadounidense <strong>Stephen Laberge.</strong> Mientras que para el padre del psicoan&aacute;lisis Sigmund Freud el sue&ntilde;o es el lugar donde se expresa el deseo inconsciente, para Laberge es el medio ideal para descifrar la conciencia. El cient&iacute;fico&nbsp;<a href="https://www.dailymotion.com/video/x54a7le" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace la analog&iacute;a</a>&nbsp;con la alegor&iacute;a de la caverna, de Plat&oacute;n, y plantea que la conciencia es la creaci&oacute;n de nuestra propia experiencia de la realidad. El cr&aacute;neo es como la caverna donde nuestro cerebro est&aacute; encerrado y solo puede conocer el mundo exterior a trav&eacute;s de las im&aacute;genes que se proyectan all&iacute;, a partir de nuestros sentidos. La diferencia es que en los sue&ntilde;os, la conciencia no est&aacute; limitada por las leyes de la f&iacute;sica ni de la sociedad: solo por nosotros mismos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ideas so&ntilde;adas</strong></h3><p class="article-text">
        El 1964, el&nbsp;<em>beatle</em>&nbsp;<strong>Paul McCartney </strong>so&ntilde;&oacute; una melod&iacute;a. Le pareci&oacute; tan bella que apenas se despert&oacute; la toc&oacute; en el piano y la grab&oacute; para no olvidarla. Primero pens&oacute; que era una canci&oacute;n que hab&iacute;a escuchado en alg&uacute;n lado. Le pregunt&oacute; a todo el mundo pero nadie reconoc&iacute;a la melod&iacute;a. Al final, se convenci&oacute; de que era obra suya, le puso letra y as&iacute; naci&oacute;&nbsp;<em>Yesterday</em>. Algo parecido le pas&oacute; al qu&iacute;mico Dmitri Mendeleiev, quien en 1869 so&ntilde;&oacute; un tablero donde cada elemento qu&iacute;mico ten&iacute;a su lugar. Al despertarse, lo dibuj&oacute; y cre&oacute; la famosa tabla peri&oacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Las posibilidades de crear algo en&nbsp;un sue&ntilde;o convencional&nbsp;son azarosas. En cambio, si se trata de un sue&ntilde;o l&uacute;cido, puede llegar a ejercerse cierta voluntad. Algunos investigadores los ven como <strong>una herramienta que puede servir para mejorar habilidades motoras, tratar pesadillas recurrentes y resolver problemas de forma creativa</strong>. &ldquo;Hay gente que los usa para mejorar movimientos. Tambi&eacute;n he escuchado relatos de m&uacute;sicos que practican la exposici&oacute;n en un escenario y una matem&aacute;tica me&nbsp;cont&oacute; una vez que us&oacute; un sue&ntilde;o l&uacute;cido para resolver una ecuaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Gallo.
    </p><p class="article-text">
        La capacidad de tener sue&ntilde;os l&uacute;cidos es algo que puede entrenarse. Laberge, por ejemplo, desarroll&oacute; una serie de t&eacute;cnicas conocidas como MILD (<em>Inducci&oacute;n mnemot&eacute;cnica de los sue&ntilde;os l&uacute;cidos</em>), que consisten en tareas como llevar un diario de sue&ntilde;os, acostarse pensando en lo que se quiere so&ntilde;ar y repetir gestos durante el d&iacute;a a modo de verificaci&oacute;n de la realidad. Otras veces, los investigadores usan est&iacute;mulos sensoriales, como poner una luz intermitente sobre los ojos de la persona que sue&ntilde;a, como forma de enviarle una alerta (acordada previamente) para que se d&eacute; cuenta de que est&aacute; so&ntilde;ando.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ning&uacute;n m&eacute;todo asegura que vayas a tener un sue&ntilde;o l&uacute;cido, pero son t&eacute;cnicas que pueden aumentar la frecuencia. De todos modos, las personas que lo intentan tienen que tener en cuenta que dormir bien es fundamental para la salud y para funcionar bien durante el d&iacute;a. Por eso, debe hacerse con precauciones y evaluar los efectos de esa pr&aacute;ctica en la vida cotidiana. Desde la ciencia, no est&aacute; tan claro que tan beneficioso o perjudicial puede ser tener sue&ntilde;os l&uacute;cidos de forma recurrente, ya que la mayor&iacute;a de las investigaciones se centran en los aspectos positivos&rdquo;, indica Gallo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco existen a&uacute;n dispositivos que puedan inducir un sue&ntilde;o l&uacute;cido. &ldquo;La carrera hacia un inductor del sue&ntilde;o tiene que ver con dise&ntilde;ar algo que estimule el cerebro y que te de una ayudita para despertarte en el sue&ntilde;o. Pero estamos muy lejos de eso&rdquo;, dice el investigador. Lo que s&iacute; se pudo probar es una comunicaci&oacute;n bidireccional entre investigadores y so&ntilde;antes en tiempo real. El estudio se&nbsp;<a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(21)00059-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute;</a>&nbsp;el a&ntilde;o pasado en la revista&nbsp;<em>Current Biology</em>&nbsp;y consisti&oacute; en hacerles preguntas y cuentas sencillas a quienes estaban so&ntilde;ando. Ellos deb&iacute;an contestar haciendo marcas (como el movimiento ocular). Un 18,4% pudo responder de forma correcta y seguir so&ntilde;ando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El equipo del Laboratorio de Sueño y Memoria del ITBA es dirigido por la investigadora del CONICET, Cecilia Forcato."
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                El equipo del Laboratorio de Sueño y Memoria del ITBA es dirigido por la investigadora del CONICET, Cecilia Forcato.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Sue&ntilde;o, luego existo</strong></h3><p class="article-text">
        Gallo empez&oacute; a trabajar en el<strong> Laboratorio de Sue&ntilde;o y Memoria</strong> a principios del 2020, cuando obtuvo la beca posdoctoral del CONICET para estudiar sue&ntilde;os l&uacute;cidos bajo la direcci&oacute;n de Cecilia Forcato, doctora en Biolog&iacute;a y directora del Laboratorio. Pero enseguida comenz&oacute; la pandemia y eso a&ntilde;adi&oacute; una dificultad extra a las que de por s&iacute; tiene el estudio de los sue&ntilde;os l&uacute;cidos: los cient&iacute;ficos no pod&iacute;an ir al laboratorio ni llevar a los &ldquo;so&ntilde;antes&rdquo; -como les dicen ellos- para hacer los experimentos. Por eso, hicieron un estudio a distancia. Reclutaron personas con sue&ntilde;os l&uacute;cidos, sue&ntilde;os convencionales y par&aacute;lisis de sue&ntilde;o,&nbsp;y les hicieron&nbsp;un seguimiento durante dos meses.
    </p><p class="article-text">
        La par&aacute;lisis de sue&ntilde;o es un estado intermedio entre la <strong>fase REM</strong> y la vigilia, en el que una persona &ldquo;se despierta&rdquo; pero sigue con una inhibici&oacute;n muscular en el cuerpo y no puede moverse. &ldquo;Hay quienes sienten presencias o una especie de asalto f&iacute;sico, como si los estuvieran tocando. La alucinaci&oacute;n m&aacute;s compleja es la experiencia fuera del cuerpo, que es como sentir que sal&iacute;s flotando. En muchos casos, se ven a s&iacute; mismos durmiendo, una experiencia que puede ser aterradora. Sobre esto hicimos un trabajo que est&aacute; por publicar una compa&ntilde;era del Laboratorio, Nerea Herrero, en el que vimos algunas diferencias entre aquellos a los que les pasa de forma espont&aacute;nea y quienes aprendieron a hacerlo&rdquo;, cuenta Gallo.
    </p><p class="article-text">
        En ese relevamiento, juntaron alrededor de mil sue&ntilde;os y se dedicaron a categorizarlos y hacer diversos an&aacute;lisis. &ldquo;Ahora que ya pusimos a punto el equipo, vamos a empezar a convocar a algunas personas que conocimos y analizamos durante este tiempo. La idea es que puedan tener sue&ntilde;os l&uacute;cidos ac&aacute;, en el laboratorio. Se van a quedar toda la noche y vamos a tratar de verificar si toman conciencia en el sue&ntilde;o&nbsp;y observar qu&eacute; pasa en el cerebro. Para tener mejores chances, convocamos a personas que vimos que ten&iacute;an sue&ntilde;os l&uacute;cidos con alta frecuencia&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El investigador dice que a&uacute;n no sabe con qu&eacute; l&iacute;nea de estudio le gustar&iacute;a seguir una vez que finalice este proyecto, aunque posiblemente siga estudiando cuestiones vinculadas a la conciencia. No tiene una meta fija sino que es m&aacute;s de los que prefieren que la carrera lo vaya sorprendiendo paso a paso.&nbsp;&ldquo;Cuando ten&iacute;a 17, cre&iacute;a que estudiando una carrera cient&iacute;fica iba a poder salvar a la humanidad. Ahora tengo metas m&aacute;s modestas&rdquo;, bromea. &ldquo;Pero sigo pensando que cada aporte que hacemos desde las ciencias tiene su valor, ya sea para desarrollar cosas que mejoren la vida de la gente o, simplemente, para conocernos mejor. Y lo que m&aacute;s me fascina del estudio de la conciencia es que est&aacute; en el l&iacute;mite de lo que la ciencia puede decir y lo que no&rdquo;, finaliz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>NL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agencia TSS, Nadia Luna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/suenos-lucidos-entender-sonando-encender-cualidades-conciencia_1_9024437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 May 2022 08:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sueños lúcidos: cuando se puede entender que se está soñando y encender otras cualidades de la conciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueños,Cerebro,CONICET]]></media:keywords>
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