<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cerebro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cerebro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cerebro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1040204/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponele freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponele freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sientes que pasar demasiado tiempo de baja calidad frente a la pantalla te está haciendo más tonto? Desde prestar atención a tu entorno hasta 'limpiar' tu mente, los expertos comparten consejos sobre cómo agudizar la mente y mantenerla en plena forma</p><p class="subtitle">De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez tuviste uno de esos d&iacute;as en los que no consegu&iacute;s hacer nada, pero aun as&iacute; te sent&iacute;s agotado? Claro que s&iacute;: <strong>&ldquo;brain rot&rdquo; (degeneraci&oacute;n cerebral), la palabra del a&ntilde;o de Oxford para 2024</strong>, todav&iacute;a no aparece en ning&uacute;n diccionario m&eacute;dico, pero probablemente se entienda mejor como el deterioro de las capacidades cognitivas que se deriva de la exposici&oacute;n constante a informaci&oacute;n de f&aacute;cil asimilaci&oacute;n. Y, gracias a la omnipresencia de los videos cortos y las redes sociales, es casi seguro que est&eacute; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando interactuamos con este tipo de contenidos, nuestro cerebro est&aacute; a la vez infrautilizado -porque la informaci&oacute;n es f&aacute;cil de entender- y sobrecargado, porque hay much&iacute;sima informaci&oacute;n que asimilar&rdquo;, afirma la Dra. Wendy Ross, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la London Metropolitan University. &ldquo;Por eso termin&aacute;s cansado aunque solo est&eacute;s desplaz&aacute;ndote por la pantalla en el sof&aacute;&rdquo;. &iquest;Quier&eacute;s invertir el proceso y recuperar tu capacidad de atenci&oacute;n? Te explicamos c&oacute;mo.
    </p><h2 class="article-text">Aprend&eacute; a resolver crucigramas cr&iacute;pticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No temas que algunas cosas te resulten dif&iacute;ciles&rdquo;, afirma Ross. &ldquo;Las actividades que requieren un esfuerzo mental considerable, como los crucigramas cr&iacute;pticos, pueden restablecer el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa, y las pruebas demuestran que quedarse atascado y esforzarse por resolverlo genera una sensaci&oacute;n de dominio y &eacute;xito que perdura y aumenta con el tiempo. Introducir momentos de fricci&oacute;n cognitiva en tu vida, en lugar de encontrar la informaci&oacute;n al instante, es una buena protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dej&aacute; de recurrir a la IA para obtener respuestas f&aacute;ciles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la era de la IA, la mayor trampa cognitiva es delegar el pensamiento antes incluso de que el cerebro tenga la oportunidad de ponerse manos a la obra. Mucha gente oy&oacute; la frase &rdquo;usalo o perdelo&ldquo; en lo que respecta al cerebro, pero si no practic&aacute;s una destreza, o no desafi&aacute;s a tu cerebro desde el principio, no crear&aacute;s esas conexiones en absoluto&rdquo;, afirma la Dra. Lila Landowski, neurocient&iacute;fica y profesora titular de ciencias biom&eacute;dicas en la Universidad de Tasmania. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por vos: puede que el trabajo se haga, pero vos no obten&eacute;s ninguno de los beneficios. Resist&iacute; la tentaci&oacute;n de usarla, especialmente como primer paso. Gener&aacute; borradores e ideas por vos mismo. Permitite cometer errores. Dar con tus propias respuestas (aunque sean err&oacute;neas) y luego comprobar si son correctas mejora el aprendizaje. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, el trabajo complejo, la socializaci&oacute;n y la variedad -b&aacute;sicamente cualquier cosa que te suponga un reto de forma productiva- se construye una reserva cognitiva. Y cuanta m&aacute;s reserva cognitiva se construya, m&aacute;s se puede retrasar el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hac&eacute; ejercicio a diferentes intensidades</h2><p class="article-text">
        Casi cualquier tipo de ejercicio f&iacute;sico puede mejorar el estado de &aacute;nimo, el aprendizaje y la memoria, e incluso aumentar el volumen cerebral, pero se obtienen mayores beneficios si se combina, afirma Landowski. &ldquo;El ejercicio aer&oacute;bico favorece la formaci&oacute;n de nuevas c&eacute;lulas cerebrales en el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, al aumentar la producci&oacute;n de prote&iacute;nas como el factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro, o BDNF. Al mismo tiempo, el ejercicio de resistencia promueve la producci&oacute;n de hormonas como la osteocalcina, un regulador endocrino crucial para el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro. Juntos, estos factores act&uacute;an un poco como un fertilizante cerebral, ayudando a las c&eacute;lulas cerebrales a crecer y conectarse&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por vos: puede que el trabajo se haga, pero vos no obtenés ninguno de los beneficios. Resistí la tentación de usarla, especialmente como primer paso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a realizar cada semana un poco de ejercicio cardiovascular de baja intensidad &mdash;como caminar, correr a ritmo lento o andar en bicicleta&mdash; combinado con algo de entrenamiento con pesas o flexiones y sentadillas. Pero si te sent&iacute;s con ganas, el entrenamiento m&aacute;s eficaz para prevenir el deterioro cognitivo podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el m&aacute;s intenso. &ldquo;Practicar entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) tres veces por semana es una de las &uacute;nicas formas de ejercicio que demostr&oacute; no solo retrasar el deterioro cognitivo, sino mejorar realmente la cognici&oacute;n&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;Y hay una ventaja adicional: las personas que practicaron HIIT durante seis meses y despu&eacute;s lo dejaron <a href="https://www.health.harvard.edu/exercise-and-fitness/cognitive-benefits-from-high-intensity-interval-training-may-last-for-years" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an mostrando beneficios cognitivo</a>s cinco a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. No te lances a eso demasiado r&aacute;pido: un 'Tabata inverso' &mdash;10 segundos de esfuerzo m&aacute;ximo y 20 segundos de descanso, repetidos ocho veces&mdash; es un buen punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">'Lav&aacute;' tu cerebro con el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Nadie se siente bien tras una noche de sue&ntilde;o interrumpido, pero un descanso adecuado tambi&eacute;n es esencial a largo plazo: es durante las fases de sue&ntilde;o profundo cuando el sistema glinf&aacute;tico del cerebro se pone en marcha, actuando como un reinicio suave. &ldquo;A lo largo del d&iacute;a, los residuos metab&oacute;licos se acumulan en el cerebro, y solo se eliminan cuando el sistema glinf&aacute;tico est&aacute; activo&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;El sue&ntilde;o, y especialmente el sue&ntilde;o sin movimientos oculares r&aacute;pidos, duplica la eliminaci&oacute;n de residuos a trav&eacute;s del sistema glinf&aacute;tico&rdquo;. La posici&oacute;n del cuerpo puede marcar la diferencia: <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4524974/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en ratones sugieren que dormir de costado es lo que m&aacute;s mejora la eliminaci&oacute;n. Pero la mejor medida es establecer un horario de sue&ntilde;o constante y ce&ntilde;irse a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Program&aacute; descansos de pantalla</h2><p class="article-text">
        Est&aacute; bien proponerte pasar menos tiempo con tus dispositivos, pero sin un plan es poco probable que lo consigas. &ldquo;Consider&aacute; los descansos sin pantallas como compromisos innegociables, igual que lo har&iacute;as con una reuni&oacute;n de trabajo o una obligaci&oacute;n familiar&rdquo;, afirma Alison Campbell, coach de bienestar y fundadora de la empresa de bienestar corporativo unBurnt. &ldquo;Dej&aacute; el tel&eacute;fono en otra habitaci&oacute;n para que no te distraigan las notificaciones, e intent&aacute; comprometerte a hacer una desintoxicaci&oacute;n digital de 30 minutos al d&iacute;a para darte un respiro y resetearte mentalmente de todo el ruido&rdquo;. El verdadero truco est&aacute; en convertir el tiempo sin pantallas en un placer, en lugar de una obligaci&oacute;n. &ldquo;Eleg&iacute; algunas actividades que te gusten para incluir en tu kit de herramientas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Puede ser leer un libro en papel, hacer jardiner&iacute;a &mdash;&iexcl;las plantas de interior tambi&eacute;n cuentan!&mdash; o alguna expresi&oacute;n creativa como escribir un diario, pintar o dibujar. Incluso unos breves ratos ayudan a romper el ciclo de fatiga mental que conduce al deterioro cerebral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Le&eacute; (un poco) m&aacute;s r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        &iquest;Te cuesta concentrarte leyendo un libro? Una posible explicaci&oacute;n podr&iacute;a ser que no te resulta lo suficientemente estimulante. &ldquo;Las estimaciones var&iacute;an ligeramente, pero se cree que nuestro cerebro procesa la informaci&oacute;n a un ritmo de unas 1.400 palabras por minuto&rdquo;, afirma Oscar de Bos, autor de Focus On-Off. &ldquo;La velocidad media de lectura, por ejemplo, es de unas 250 palabras por minuto, lo cual es significativamente m&aacute;s lento, por lo que quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que nuestro cerebro empiece a pensar en otras cosas cuando los textos son un poco &aacute;ridos. Mi soluci&oacute;n para esto es que, cuando noto que mi mente empieza a divagar, muevo los ojos por las l&iacute;neas un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Al aumentar mi velocidad de lectura, la tarea se vuelve m&aacute;s desafiante. Esto me sumerge m&aacute;s profundamente en las historias al tiempo que potencia mi concentraci&oacute;n, lo que hace mucho m&aacute;s f&aacute;cil asimilar y recordar la informaci&oacute;n. Este m&eacute;todo funciona igual de bien para las personas con dislexia que para cualquiera que tenga dificultades con las tareas habituales que nos encontramos en el trabajo. Es un principio que denomino 'llenar el vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No cambies de tarea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que cambiamos, una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que est&aacute;bamos haciendo antes, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil seguir trabajando&rdquo;, dice De Bos. &ldquo;La profesora de gesti&oacute;n Sophie Leroy llama a esto 'residuo de atenci&oacute;n': parte de nuestra atenci&oacute;n permanece en la actividad anterior, lo que nos ralentiza y nos lleva a cometer m&aacute;s errores. Este fen&oacute;meno se produce incluso tras los cambios de atenci&oacute;n m&aacute;s sutiles: despu&eacute;s de echar un vistazo r&aacute;pido a tu bandeja de entrada o al tel&eacute;fono, tu cerebro tarda un rato en volver a la tarea anterior&rdquo;. Una forma pr&aacute;ctica de evitarlo, sugiere De Bos, es desactivar todas las notificaciones &ldquo;no humanas&rdquo;, ya sean de una aplicaci&oacute;n de redes sociales o de una empresa de reparto de pizzas. Otra es programar las tareas m&aacute;s importantes a primera hora del d&iacute;a, para que no haya residuos de atenci&oacute;n persistentes de otras tareas que te distraigan mientras las realizas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que cambiamos [de tarea], una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que estábamos haciendo antes, lo que hace más difícil seguir trabajando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entren&aacute; tu atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si sent&iacute;s que todo es un caos, escuch&aacute; lo que ocurre a tu alrededor y, a continuaci&oacute;n, eleg&iacute; un sonido concreto &mdash;el canto de los p&aacute;jaros, el tictac de un reloj, el tr&aacute;fico lejano&mdash; y concentrate en &eacute;l durante unos instantes. &ldquo;Este entrenamiento para mejorar la atenci&oacute;n se basa en una t&eacute;cnica utilizada para el tratamiento de la ansiedad y la depresi&oacute;n&rdquo;, explica el hipnoterapeuta cl&iacute;nico Paul Levrant. &ldquo;Desarrolla de forma natural el &rdquo;m&uacute;sculo de la atenci&oacute;n&ldquo;. Lo mejor es empezar con una banda sonora artificial &mdash;hay muchas en YouTube&mdash;, pero cuanto m&aacute;s practiques, mejor lo har&aacute;s. Para ir m&aacute;s all&aacute;, aplic&aacute; el mismo enfoque a tus otros sentidos &mdash;por ejemplo, concentr&aacute;ndote en c&oacute;mo se siente la ropa sobre tu piel o en los puntos de contacto de tu cuerpo con la silla&mdash;; esto puede acelerar mucho el progreso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hac&eacute; un &ldquo;escaneo del estr&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tomate 10 minutos para hacer una pausa y pensar en las cosas que te ponen nervioso o te parecen m&aacute;s pesadas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Cuando identificamos nuestros factores estresantes, esto ayuda a restaurar la funci&oacute;n ejecutiva cognitiva y disminuye la intensidad de la respuesta emocional. Podemos volver m&aacute;s f&aacute;cilmente al pensamiento racional y crear un plan sobre c&oacute;mo vamos a afrontar las circunstancias, en lugar de buscar una v&iacute;a de escape como ver series sin parar o el <em>doomscrolling&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Camin&aacute; con atenci&oacute;n plena</h2><p class="article-text">
        &iquest;Vas a dar un paseo a la hora del almuerzo? Si no ten&eacute;s que ir m&aacute;s all&aacute; de donde compr&aacute;s comida, &iquest;por qu&eacute; no te lo tom&aacute;s con m&aacute;s calma? &ldquo;Tom&aacute; conciencia de cada movimiento que hace el cuerpo al caminar: sent&iacute; tus pies sobre el suelo, el desplazamiento del peso, el uso de cada m&uacute;sculo y tend&oacute;n, y as&iacute; sucesivamente&rdquo;, dice Levrant. &ldquo;Una vez que el h&aacute;bito de concentrarse de esta manera se vuelve m&aacute;s natural, no cuesta mucho disfrutar de una mayor atenci&oacute;n en todas las dem&aacute;s &aacute;reas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Retom&aacute; un antiguo pasatiempo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay pruebas s&oacute;lidas de que retomar antiguos pasatiempos, como seguir aprendiendo ese idioma que siempre quisiste dominar, aprender a tocar un instrumento musical, o cantar, bailar o hacer fotograf&iacute;a, estimula m&uacute;ltiples &aacute;reas del cerebro a la vez, al tiempo que crea nuevos circuitos&rdquo;, afirma Roxi Carare, profesora de neuroanatom&iacute;a cl&iacute;nica en la Universidad de Southampton. &ldquo;Esto ayuda mucho a ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Asegurate de que tus revisiones m&eacute;dicas est&eacute;n al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Si te encontr&aacute;s en la mediana edad o sos mayor, cuidar tu salud es una preocupaci&oacute;n fundamental. &ldquo;La hipertensi&oacute;n arterial o los niveles anormales de colesterol son factores de riesgo muy importantes para la demencia&rdquo;, afirma Carare. &ldquo;Una combinaci&oacute;n de dieta saludable, algo de ejercicio f&iacute;sico y vida social te ayudar&aacute;, pero si te encontr&aacute;s en un grupo de alto riesgo, deber&iacute;as informarte primero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joel Snape]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 09:16:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="150147" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150147" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ponele freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cerebro,Demencia,Brain rot]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13098322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de investigadores describió el mecanismo por el que los parásitos intestinales activan la señal que llega del sistema inmunitario al cerebro, lo que abre nuevas posibles vías para tratar enfermedades intestinales o alimentarias de manera más específica.goo
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse
</p></div><p class="article-text">
        El equipo de <a href="https://profiles.ucsf.edu/david.julius" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Julius</a>, que gan&oacute; el Premio Nobel de Medicina de 2021 por identificar los mecanismos por los que percibimos la temperatura, el dolor y la presi&oacute;n, acaba de identificar c&oacute;mo viaja la se&ntilde;al que corta el apetito desde el intestino al cerebro en casos de infecci&oacute;n parasitaria. El hallazgo es relevante porque identifica el mecanismo por el que c&eacute;lulas que no disponen de conexi&oacute;n sin&aacute;ptica activan una respuesta que llega al sistema nervioso y modifica la conducta.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo, que se publica este mi&eacute;rcoles en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10281-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature</a>, los autores rastrearon la v&iacute;a molecular que conecta el sistema inmunitario intestinal con el cerebro durante una infecci&oacute;n de gusanos parasitarios e identificaron un inesperado sistema de comunicaci&oacute;n entre dos tipos de c&eacute;lulas. El resultado es una p&eacute;rdida del apetito similar a lo que ocurre durante una gastroenteritis y el conocimiento de este mecanismo podr&iacute;a ayudar a entender mejor diversas afecciones que implican molestias intestinales, desde intolerancias alimentarias hasta el s&iacute;ndrome del intestino irritable. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta que quer&iacute;amos responder no era solo c&oacute;mo el sistema inmunitario combate a los par&aacute;sitos, sino c&oacute;mo recluta al sistema nervioso para modificar el comportamiento&rdquo;, dice Julius. &ldquo;Resulta que existe una l&oacute;gica molecular muy elegante que explica c&oacute;mo sucede esto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De la n&aacute;usea a la p&eacute;rdida de hambre</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n que descubri&oacute; el equipo de Julius se produce entre dos tipos de c&eacute;lulas poco comunes en el intestino. Las <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tuft_cell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas en penacho</a> (o c&eacute;lulas tuft) detectan par&aacute;sitos y activan las defensas inmunitarias y las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lulas_enterocromafines" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas enterocromafines </a>(EC), que liberan se&ntilde;ales que activan las fibras nerviosas que se conectan con el cerebro. Se sabe que las primeras provocan sensaciones como n&aacute;useas, dolor y malestar intestinal, pero se desconoc&iacute;a si se comunicaban con las c&eacute;lulas en penacho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi laboratorio llevamos mucho tiempo interesados en c&oacute;mo las c&eacute;lulas en penacho, despu&eacute;s de responder inicialmente a una infecci&oacute;n parasitaria, liberan se&ntilde;ales a otros tipos de c&eacute;lulas&rdquo;, dice <a href="https://profiles.ucsf.edu/error/default.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Locksley</a>, inmun&oacute;logo de la UCSF y coautor principal. Durante un sofisticado experimento, la primera autora, <a href="https://profiles.ucsf.edu/koki.tohara" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Koki Tohara</a>, descubri&oacute; que al ser expuestas las mol&eacute;culas de succinato emitidas por el gusano par&aacute;sito las c&eacute;lulas en penacho liberaban acetilcolina, un mensajero qu&iacute;mico utilizado principalmente por las neuronas. Despu&eacute;s, cuando se a&ntilde;adi&oacute; acetilcolina a tejido intestinal cultivado en laboratorio que conten&iacute;a c&eacute;lulas EC, estas liberaron serotonina. Esto activ&oacute; las fibras del nervio vago que transmiten se&ntilde;ales del intestino al cerebro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto explica por qué al principio te sentís bien, pero después empezás a sentirte mal. El intestino espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David Julius</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la UC San Francisco y líder del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que descubrimos es que las c&eacute;lulas en penacho hacen algo que hacen las neuronas, pero mediante un mecanismo completamente diferente&rdquo;, explica Tohara. &ldquo;Utilizan acetilcolina para comunicarse, pero sin la maquinaria celular habitual de la que dependen las neuronas para liberarla&rdquo;. El equipo tambi&eacute;n descubri&oacute; que las c&eacute;lulas en penacho liberan acetilcolina en dos fases distintas: una breve r&aacute;faga en la primera fase y una liberaci&oacute;n lenta y sostenida cuando el sistema inmunitario ha generado una respuesta completa, lo que explica por qu&eacute; las personas a menudo no pierden el apetito hasta varios d&iacute;as despu&eacute;s de que comienza la infecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto explica por qu&eacute; al principio te sent&iacute;s bien, pero despu&eacute;s empez&aacute;s a sentirte mal a medida que la infecci&oacute;n se establece&rdquo;, dice Julius. &ldquo;El intestino b&aacute;sicamente espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los par&aacute;sitos</h2><p class="article-text">
        Los autores comprobaron el mecanismo en experimentos con ratones, a los que infectaron con un gusano par&aacute;sito y monitorizaron su ingesta de alimentos. Los animales con las c&eacute;lulas en penacho intactas comieron menos a medida que la infecci&oacute;n se extend&iacute;a. Los ratones modificados gen&eacute;ticamente para carecer de la maquinaria productora de acetilcolina en sus c&eacute;lulas en penacho siguieron comiendo con normalidad, lo que confirma que la cadena molecular impulsa la respuesta conductual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado es relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las vías respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Félix Viana</span>
                                        <span>—</span> Experto en neurobiología del dolor y la inflamación del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores, estos nuevos hallazgos podr&iacute;an ser relevantes para el tratamiento de los s&iacute;ntomas de una infecci&oacute;n parasitaria. &ldquo;Controlar la producci&oacute;n de c&eacute;lulas en penacho podr&iacute;a ser una forma de controlar algunas de las respuestas fisiol&oacute;gicas asociadas con estas infecciones&rdquo;, sostiene Locksley, quien cree que el estudio tambi&eacute;n podr&iacute;a tener implicaciones m&aacute;s amplias. Dado que las c&eacute;lulas en penacho se encuentran en todo el cuerpo, desde las v&iacute;as respiratorias, la ves&iacute;cula biliar y el tracto reproductivo, el descubrimiento podr&iacute;a contribuir a conocer mejor afecciones como el s&iacute;ndrome del intestino irritable, las intolerancias alimentarias y el dolor visceral cr&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una interfaz sensorial&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://in.umh-csic.es/es/author/felix-vianaumh-es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">F&eacute;lix Viana</a>, experto en neurobiolog&iacute;a del dolor y la inflamaci&oacute;n del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC), cree que el art&iacute;culo es interesante, como todos los de David Julius, que tiene siempre abordajes muy creativos. &ldquo;Aqu&iacute; contin&uacute;a en la senda de entender mecanismos de comunicaci&oacute;n paracrina en relaci&oacute;n a trastornos gastrointestinales y dolor visceral&rdquo;, asegura. En su opini&oacute;n, el resultado tambi&eacute;n es &ldquo;relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las v&iacute;as respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/estilo-de-vida-y-cognicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Luis Trejo</a>, investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC), cree que este resultado nos muestra el epitelio intestinal como una interfaz sensorial. &ldquo;Este trabajo descubre que el epitelio intestinal puede controlar la conducta a trav&eacute;s de se&ntilde;ales qu&iacute;micas no neuronales y dependientes del tiempo&rdquo;, asegura. &ldquo;Esto, a su vez, podr&iacute;a servir para desarrollar dianas terap&eacute;uticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de par&aacute;sitos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría servir para desarrollar dianas terapéuticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de parásitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Trejo</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trejo tambi&eacute;n considera particularmente interesante que el sistema funcione en dos fases. En la primera se libera acetilcolina de manera aguda y transitoria, pero solo cuando la infecci&oacute;n progresa emerge un segundo modo de liberaci&oacute;n sostenida de acetilcolina, que termina activando el nervio vago y afectando a la p&eacute;rdida de apetito. &ldquo;Es decir, es una se&ntilde;al bif&aacute;sica donde solo la componente sostenida tiene consecuencias&rdquo;, resume. &ldquo;El sistema no responde a la presencia del est&iacute;mulo, sino a su persistencia. Solo cuando se supera un umbral temporal y espacial, act&uacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un trabajo impresionante&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.researchgate.net/profile/Francesco-De-Virgiliis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesco de Virgilis</a>, investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro, cree que es un trabajo impresionante que aporta muchas cosas nuevas e interesantes. &ldquo;Se sab&iacute;a que las c&eacute;lulas tuft produc&iacute;an el neurotransmisor acetilcolina, pero no se conoc&iacute;a toda la v&iacute;a de se&ntilde;alizaci&oacute;n que llegaba al cerebro&rdquo;, explic. En su opini&oacute;n, uno de los aspectos m&aacute;s relevantes es que por primera vez se documenta con detalle una ruta espec&iacute;fica en la que, en ausencia de ves&iacute;culas sin&aacute;pticas y excitabilidad el&eacute;ctrica, las c&eacute;lulas pueden modular la se&ntilde;alizaci&oacute;n sensorial y controlar la conducta. &ldquo;Una de las cosas importantes es que hacen una observaci&oacute;n m&aacute;s fisiol&oacute;gica, como el hecho de que pierdes el hambre&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicaci&oacute;n molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros &oacute;rganos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicación molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros órganos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesco de Virgilis</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el investigador, el hallazgo abre la puerta a plantearse nuevos tratamientos para varios problemas del intestino. &ldquo;Y no solo a nivel local, sino que tambi&eacute;n a nivel distal, es decir, m&aacute;s lejos&rdquo;, dice. &ldquo;Por ejemplo, puedes modular el nervio vago o elegir otras dianas para mejorar la respuesta del intestino. Ahora mismo damos antiinflamatorios o corticoides, que son muy fuertes y act&uacute;an a nivel sist&eacute;mico, mientras que esto permitir&iacute;a plantear soluciones m&aacute;s espec&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13098322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 17:59:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1074836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1074836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[intestinos,Cerebro,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar la musculatura y hacer ejercicios de fuerza ayuda al cerebro y a envejecer mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/cuidar-musculatura-ejercicios-fuerza-ayuda-cerebro-envejecer-mejor_1_12936873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2340780f-819a-4b36-a483-ecc28aca413f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar la musculatura y hacer ejercicios de fuerza ayuda al cerebro y a envejecer mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Envejecer no debe conllevar que dejes de trabajar tu cuerpo o dejar de hacer ejercicio. Es contraproducente, de hecho. Una investigación de profesionales de España, Reino Unido y Suecia concluye que una mayor fuerza muscular y un mejor rendimiento físico inicial están relacionados con una mejor memoria y una superior capacidad para realizar funciones ejecutivas (procesos cognitivos fundamentales de planificación, organización, etcétera) a lo largo del tiempo.</p></div><p class="article-text">
        Mantener una buena funci&oacute;n muscular en la vejez es lo m&aacute;s beneficioso para proteger al cerebro frente al deterioro cognitivo. As&iacute; lo demuestra un estudio del Departamento de Neurolog&iacute;a de la Cl&iacute;nica Universidad de Navarra (CUN) realizado junto a investigadores del<em>&nbsp;King&rsquo;s College&nbsp;</em>de Londres y del Instituto Karolinska de Suecia, publicado en la revista&nbsp;<em>Alzheimer&rsquo;s Dementia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Envejecer no debe conllevar que dejes de trabajar tu cuerpo o dejar de hacer ejercicio. Es contraproducente, de hecho. La investigaci&oacute;n, de la que CUN informa por medio de una nota de prensa, manifiesta que una mayor fuerza muscular y un mejor&nbsp;rendimiento f&iacute;sico&nbsp;inicial est&aacute;n relacionados con una mejor memoria y una superior capacidad para realizar funciones ejecutivas (procesos cognitivos fundamentales de planificaci&oacute;n, organizaci&oacute;n, etc&eacute;tera) a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n consta en el comunicado, Miguel Germ&aacute;n Borda, neurogeriatra de la CUN, destaca que &ldquo;los resultados sugieren que la funci&oacute;n muscular tiene un efecto protector y ayuda a reducir el da&ntilde;o cerebral&rdquo;, reforzando la idea de que existe &ldquo;una relaci&oacute;n estrecha entre el m&uacute;sculo y el cerebro&raquo;. La disminuci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n general y una mejor circulaci&oacute;n de la sangre en el cerebro demostrar&iacute;a este v&iacute;nculo.
    </p><h2 class="article-text">La fuerza y el rendimiento cognitivo van de la mano</h2><p class="article-text">
        El estudio se basa en los datos del programa FINGER, un ensayo cl&iacute;nico internacional, aleatorizado y multic&eacute;ntrico, dise&ntilde;ado para investigar si una intervenci&oacute;n en el estilo de vida puede prevenir o retrasar la demencia en personas mayores que presentan un riesgo elevado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se analizaron 583 casos de personas de 60 a 77 a&ntilde;os. Ninguno de los participantes padec&iacute;an deterioro cognitivo, aunque presentaban un riesgo elevado de desarrollarlo debido a factores como el sedentarismo excesivo o problemas cardiovasculares, entre otras causas.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente, como explica CUN, la propia investigaci&oacute;n evalu&oacute; la condici&oacute;n f&iacute;sica de los participantes a trav&eacute;s de pruebas sencillas, como la medici&oacute;n de la fuerza de las piernas (levantarse de una silla) y la fuerza manual (mediante un dinam&oacute;metro). Y tambi&eacute;n el equipo investigador hizo un seguimiento de la evoluci&oacute;n de la funci&oacute;n cognitiva de estos pacientes en un periodo de dos a&ntilde;os, utilizando una serie de pruebas neuropsicol&oacute;gicas para analizar aspectos como la memoria, las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento y la cognici&oacute;n general.
    </p><p class="article-text">
        Dice Germ&aacute;n Borda, de la&nbsp;<a href="https://www.cun.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CUN</a>,&nbsp;al respecto: &ldquo;La fuerza de los miembros inferiores y la fuerza de prensi&oacute;n manual mostraron una asociaci&oacute;n significativa con un mejor rendimiento cognitivo a los dos a&ntilde;os, especialmente en dominios como la memoria y las funciones ejecutivas&raquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacer ejercicio de forma regular y comer sano</h2><p class="article-text">
        El experto remarca, adem&aacute;s, la importancia del cuidado f&iacute;sico para ayudar a prevenir y reducir el riesgo de enfermedades desarrolladas por la degeneraci&oacute;n progresiva como la demencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recomendamos la pr&aacute;ctica regular de ejercicio f&iacute;sico adaptado que combine actividad aer&oacute;bica como caminar o subir y bajar escaleras. Tambi&eacute;n es importante el entrenamiento de fuerza mediante ejercicios de resistencia con mancuernas, bandas el&aacute;sticas o m&aacute;quinas&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, a&ntilde;ade tambi&eacute;n la nutrici&oacute;n como punto angular complementario a la fuerza en la prevenci&oacute;n de las enfermedades neurodegenerativas. &ldquo;Es clave una nutrici&oacute;n equilibrada con una ingesta adecuada de prote&iacute;nas para preservar la masa y la funci&oacute;n muscular. Son factores que se asocian a un mejor estado funcional y cognitivo&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Por David Castellanos, para la agencia EFE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/cuidar-musculatura-ejercicios-fuerza-ayuda-cerebro-envejecer-mejor_1_12936873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 15:05:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2340780f-819a-4b36-a483-ecc28aca413f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="37544" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2340780f-819a-4b36-a483-ecc28aca413f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="37544" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuidar la musculatura y hacer ejercicios de fuerza ayuda al cerebro y a envejecer mejor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2340780f-819a-4b36-a483-ecc28aca413f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Salud,Vejez,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escuchar música con frecuencia podría proteger el cerebro, disminuir el riesgo de demencia y mejorar la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/musica-cerebro-memoria-demencia-escuchar-frecuencia-proteger-disminuir-riesgo-mejorar_1_12903470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bcc6861-7c1e-4c13-8905-b91da0415728_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuchar música con frecuencia podría proteger el cerebro, disminuir el riesgo de demencia y mejorar la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación de una universidad australiana, publicada en la revista científica International Journal of Geriatric Psychiatry, analizó durante años los hábitos musicales y el estado cognitivo de 10.867 personas mayores de 70 años. La música, más allá del ocio y la cultura, empieza a consolidarse como un factor relevante en la salud cerebral.
</p></div><p class="article-text">
        No hace falta una excusa para poner una canci&oacute;n, pero si existe, mejor tenerla a mano. Escuchar m&uacute;sica de forma habitual podr&iacute;a reducir de manera significativa<strong> el riesgo de desarrollar demencia</strong> y ayudar a mantener la memoria en la vejez. No es una intuici&oacute;n rom&aacute;ntica ni un eslogan de bienestar: es la conclusi&oacute;n de un estudio con m&aacute;s de 10.000 personas mayores, liderado por la <a href="https://www.monash.edu/medicine/scs/research/aged-mental-health" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Monash,</a> en Australia.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica, m&aacute;s all&aacute; del ocio y la cultura, empieza a consolidarse como <strong>un factor relevante</strong> en la salud cerebral.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un estudio con m&aacute;s de 10.800 personas mayores de 70 a&ntilde;os</strong></h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, publicada en la revista cient&iacute;fica<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/gps.6035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> International Journal of Geriatric Psychiatry</a>, analiz&oacute; durante a&ntilde;os los h&aacute;bitos musicales y el estado cognitivo de <strong>10.867 personas mayores de 70 a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo estuvo dirigido por la investigadora <strong>Emma Jaffa</strong> y la profesora <strong>Joanne Ryan</strong>, y forma parte del <a href="https://aspree.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ASPREE study,</a> uno de los mayores proyectos internacionales sobre envejecimiento saludable.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Darle al play tambi&eacute;n cuenta</strong></h2><p class="article-text">
        Los resultados son claros:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las personas que <strong>escuchan m&uacute;sica de forma habitual</strong> presentan hasta un <strong>39 % menos de riesgo de desarrollar demencia</strong>.</li>
                                    <li>Tambi&eacute;n muestran un <strong>17 % menos de probabilidad de sufrir deterioro cognitivo</strong>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No se trata solo de prevenir una enfermedad futura. Los participantes que escuchaban m&uacute;sica con frecuencia obten&iacute;an <strong>mejores puntuaciones en memoria epis&oacute;dica</strong>, la que usamos para recordar hechos cotidianos: conversaciones, citas o lo que hicimos ayer.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Por qu&eacute; la m&uacute;sica podr&iacute;a ayudar al cerebro</strong></h2><p class="article-text">
        La ciencia lleva tiempo se&ntilde;alando que la m&uacute;sica activa <strong>m&uacute;ltiples &aacute;reas cerebrales </strong>al mismo tiempo: memoria, emoci&oacute;n, atenci&oacute;n y coordinaci&oacute;n. Adem&aacute;s, tocar un instrumento implica aprendizaje continuo, disciplina y estimulaci&oacute;n sensorial.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nature.com/articles/nrn3666" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudios</a> previos han demostrado que la actividad musical puede favorecer la <strong>plasticidad cerebral</strong>, incluso en edades avanzadas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un h&aacute;bito sencillo en un problema complejo</strong></h2><p class="article-text">
        La demencia es uno de los grandes retos sanitarios del siglo XXI. Seg&uacute;n la <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/dementia" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a>, m&aacute;s de 55 millones de personas viven actualmente con demencia en el mundo, y no existe una cura. En este contexto, <strong>retrasar su aparici&oacute;n o reducir el riesgo</strong> es una prioridad. Y ah&iacute; entran los h&aacute;bitos cotidianos: accesibles, baratos y sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        Como resume la profesora Joanne Ryan, el envejecimiento cerebral <strong>no depende solo de la gen&eacute;tica </strong>o la edad, sino tambi&eacute;n del entorno y del estilo de vida. Escuchar m&uacute;sica (y mejor a&uacute;n, hacerla) no garantiza una mente inmune, pero s&iacute; puede convertirse en <strong>una aliada inesperada para cuidar la memoria</strong>. Porque a veces, proteger el cerebro empieza con algo tan simple como darle al play.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inma Moraleda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/musica-cerebro-memoria-demencia-escuchar-frecuencia-proteger-disminuir-riesgo-mejorar_1_12903470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2026 10:54:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1bcc6861-7c1e-4c13-8905-b91da0415728_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2852561" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1bcc6861-7c1e-4c13-8905-b91da0415728_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2852561" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escuchar música con frecuencia podría proteger el cerebro, disminuir el riesgo de demencia y mejorar la memoria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1bcc6861-7c1e-4c13-8905-b91da0415728_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Vejez,Salud,Cerebro,Demencia,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Revelan que el cerebro humano viene "preconfigurado" con instrucciones para comprender el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/revelan-cerebro-humano-viene-preconfigurado-instrucciones-comprender-mundo_1_12816831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Revelan que el cerebro humano viene &quot;preconfigurado&quot; con instrucciones para comprender el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio de un equipo liderado por la Universidad de California observó la actividad eléctrica del tejido cerebral a medida que se formaba -a partir de células madre- en un tejido que puede traducir los sentidos y producir lenguaje y pensamiento consciente.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo empezamos a formar pensamientos?. Un equipo internacional de cient&iacute;ficos ha descubierto que los primeros momentos de actividad el&eacute;ctrica cerebral tienen lugar en patrones estructurados y sin que haya ninguna experiencia externa, lo que sugiere que el cerebro est&aacute; 'preconfigurado' con instrucciones para interactuar con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El equipo, liderado por la Universidad de California, Santa Cruz, realiz&oacute; el estudio con modelos en miniatura de tejido cerebral humano (organoides) y <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-025-02111-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los resultados se publicaron en Nature Neuroscience</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas c&eacute;lulas claramente interact&uacute;an entre s&iacute; y forman circuitos que se autoensamblan antes de que podamos experimentar algo del mundo exterior&rdquo;, asegura Tal Sharf, investigador en la Escuela de Ingenier&iacute;a Baskin y autor principal del estudio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un sistema operativo que emerge en un estado primordial. En mi laboratorio, cultivamos organoides cerebrales para observar esta versi&oacute;n primordial del sistema operativo del cerebro y estudiar c&oacute;mo el cerebro se construye a s&iacute; mismo antes de ser moldeado por la experiencia sensorial&rdquo;, explica el ingeniero.
    </p><p class="article-text">
        Mejorar nuestra comprensi&oacute;n fundamental del desarrollo del cerebro humano, puede ayudar a los cient&iacute;ficos a comprender mejor los trastornos del neurodesarrollo y se&ntilde;alar el impacto de las toxinas como los pesticidas y los micropl&aacute;sticos en el cerebro en desarrollo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El cerebro en desarrollo</strong></h2><p class="article-text">
        El cerebro, similar a una computadora, funciona con se&ntilde;ales el&eacute;ctricas: el disparo de las neuronas. Cu&aacute;ndo comienzan a dispararse estas se&ntilde;ales y c&oacute;mo se desarrolla el cerebro humano son un desaf&iacute;o para la ciencia, ya que el desarrollo temprano del cerebro humano sucede durante la gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los organoides -modelos 3D de tejido cultivados a partir de c&eacute;lulas madre humanas en el laboratorio- son particularmente &uacute;tiles para estudiar el desarrollo del cerebro y pueden cultivarse en grandes cantidades.
    </p><p class="article-text">
        Para este estudio, el equipo indujo a las c&eacute;lulas madre a formar tejido cerebral y luego midi&oacute; la actividad el&eacute;ctrica utilizando microchips especializados, similares a los que hacen funcionar una computadora.
    </p><p class="article-text">
        El equipo observ&oacute; la actividad el&eacute;ctrica del tejido cerebral a medida que se formaba -a partir de c&eacute;lulas madre- en un tejido que puede traducir los sentidos y producir lenguaje y pensamiento consciente.
    </p><p class="article-text">
        Descubrieron que en los primeros meses de desarrollo, mucho antes de que el cerebro humano sea capaz de recibir y procesar informaci&oacute;n sensorial externa compleja como la visi&oacute;n y la audici&oacute;n, sus c&eacute;lulas comenzaban espont&aacute;neamente a emitir se&ntilde;ales el&eacute;ctricas caracter&iacute;sticas de los patrones que subyacen a la traducci&oacute;n de los sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Tras d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n en neurociencia, los cient&iacute;ficos han descubierto que las neuronas se activan en patrones que no son solo aleatorios.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro tiene un &ldquo;modo predeterminado&rdquo;, una estructura subyacente b&aacute;sica para la activaci&oacute;n de neuronas que luego se vuelve m&aacute;s espec&iacute;fica a medida que el cerebro procesa se&ntilde;ales sensoriales como un olor o un sabor. Este modo de fondo delimita el posible rango de respuestas sensoriales que el cuerpo y el cerebro pueden producir.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sistemas autoorganizados</strong></h2><p class="article-text">
        En sus observaciones en los modelos de organoides, Sharf y sus colegas encontraron que estos patrones m&aacute;s tempranos observables tienen una similitud sorprendente con el modo predeterminado del cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Incluso sin haber recibido ninguna entrada sensorial, est&aacute;n disparando un repertorio complejo de patrones basados en el tiempo, o secuencias, que tienen el potencial de ser refinados para sentidos espec&iacute;ficos, lo que sugiere un plan gen&eacute;tico codificado inherente a la arquitectura neural del cerebro vivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos sistemas intr&iacute;nsecamente autoorganizados podr&iacute;an servir como base para construir una representaci&oacute;n del mundo que nos rodea&rdquo;, sugiere Sharf.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El hecho de que podamos verlos en estas etapas tempranas sugiere que la evoluci&oacute;n ha encontrado una manera de que el sistema nervioso central pueda construir un mapa que nos permita navegar y interactuar con el mundo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Saber que estos organoides producen la estructura b&aacute;sica del cerebro vivo abre un rango de posibilidades para una mejor comprensi&oacute;n del neurodesarrollo humano, la enfermedad y los efectos de las toxinas en el cerebro, destaca el estudio. 
    </p><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/revelan-cerebro-humano-viene-preconfigurado-instrucciones-comprender-mundo_1_12816831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Dec 2025 10:35:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4512760" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4512760" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Revelan que el cerebro humano viene "preconfigurado" con instrucciones para comprender el mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mediante la comparación de casi 4.000 cerebros de distintas edades, investigadores de Cambridge determinaron las cinco grandes etapas en la evolución neuronal a lo largo de la vida humana, con sus momentos cumbre y sus puntos críticos </p><p class="subtitle">Hemeroteca - Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestros cerebros atraviesan cinco &ldquo;&eacute;pocas principales&rdquo; a lo largo de la vida humana, que van desde la inmadurez de los primeros a&ntilde;os al declive y estancamiento de la vejez, seg&uacute;n determin&oacute; un equipo de neurocient&iacute;ficos de la Universidad de Cambridge. Este recorrido tiene cuatro estaciones principales, con momentos de gran agitaci&oacute;n como la transici&oacute;n que se produce a los 9 a&ntilde;os y da lugar a una larga adolescencia que dura hasta los 32. Despu&eacute;s, tras alcanzar ese punto &aacute;lgido de la madurez neuronal, vivimos un periodo de estabilidad hasta que se inicia la decadencia a los 66 y la fase final a los 83.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo, que se public&oacute; este martes en la revista&nbsp;<em>Nature Communications</em>, los investigadores de la Unidad de Ciencias Cognitivas y Cerebrales del MRC de Cambridge compararon los cerebros de 3.802 personas de entre 0 y 90 a&ntilde;os de edad mediante resonancia magn&eacute;tica y obtuvieron un mapa de la evoluci&oacute;n de las conexiones neuronales a lo largo del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">Crecimiento y poda</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con esta hoja de ruta, en los primeros meses de vida nuestro cerebro vive una explosi&oacute;n de sinapsis que van reduciendo a lo largo de la infancia hasta que quedan &uacute;nicamente las conexiones m&aacute;s activas. Esta etapa se define por la reconfiguraci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de las redes hasta aproximadamente los nueve a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        En este periodo, tanto la materia gris como la blanca crecen con rapidez, lo que hace que el grosor cortical alcance su punto m&aacute;ximo. Cuando se llega a esta inflexi&oacute;n, el cerebro entra en una fase de transformaci&oacute;n profunda: se dispara su capacidad cognitiva, pero tambi&eacute;n aumenta la vulnerabilidad a diversos trastornos de salud mental.
    </p><h2 class="article-text">Una larga adolescencia</h2><p class="article-text">
        La segunda etapa del desarrollo del cerebro se caracteriza por un continuo aumento del volumen de la materia blanca, lo que provoca una creciente refinaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de las redes de comunicaci&oacute;n cerebral durante la adolescencia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descubrimos que los cambios en la estructura cerebral propios de la adolescencia finalizan alrededor de los treinta y tantos años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexa Mousley</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de Cambridge y autora principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fase se define por la eficiencia de las conexiones tanto dentro de regiones espec&iacute;ficas como por la r&aacute;pida comunicaci&oacute;n a trav&eacute;s de todo el cerebro, lo que est&aacute; relacionado con un mejor rendimiento cognitivo. &ldquo;La eficiencia neuronal, como es de imaginar, est&aacute; bien conectada por v&iacute;as cortas, y la adolescencia es la &uacute;nica etapa en la que esta eficiencia est&aacute; aumentando&rdquo;, se&ntilde;ala <a href="https://www.mrc-cbu.cam.ac.uk/people/alexa.mousley/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexa Mousley</a>, investigadora de la Fundaci&oacute;n Gates Cambridge que lider&oacute; el estudio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c2acdc86-07a4-4a71-9e3e-de81f4c66940_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al alcanzar la treintena, seg&uacute;n los investigadores, estos desarrollos llegan al &ldquo;punto de inflexi&oacute;n topol&oacute;gico m&aacute;s importante&rdquo; de toda la vida. &ldquo;Alrededor de los 32 a&ntilde;os, vemos los cambios direccionales m&aacute;s importantes en el cableado y la mayor transformaci&oacute;n general en la trayectoria, en comparaci&oacute;n con todos los dem&aacute;s puntos de inflexi&oacute;n&rdquo;, dice Mousley. &ldquo;Bas&aacute;ndonos &uacute;nicamente en la arquitectura neuronal, descubrimos que los cambios en la estructura cerebral propios de la adolescencia finalizan alrededor de los treinta y tantos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alrededor de los 32 años, vemos los cambios direccionales más importantes en el cableado y el mayor cambio general en la trayectoria, en comparación con todos los demás puntos de inflexión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexa Mousley</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Fundación Gates Cambridge y autora principal del estudio 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta etapa, en la que la arquitectura cerebral se estabiliza, es la m&aacute;s larga y se prorroga sin grandes cambios durante unos treinta a&ntilde;os. Es por eso por lo que algunos investigadores la denominaron como &ldquo;meseta de la inteligencia y personalidad&rdquo;. Sin embargo, las pruebas muestran que se produce una &ldquo;segregaci&oacute;n&rdquo; m&aacute;s notoria entre las distintas a&eacute;reas cerebrales durante esta &eacute;poca y el cerebro parece adquirir <em>compartimentos</em> m&aacute;s diferenciados.
    </p><h2 class="article-text">Las &uacute;ltimas paradas</h2><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n a los 66 a&ntilde;os no est&aacute; definido por cambios estructurales importantes, pero es la &eacute;poca en la que las personas se enfrentan a un mayor riesgo de padecer diversas afecciones que pueden afectar al cerebro, como la hipertensi&oacute;n, seg&uacute;n los investigadores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se producen algunos cambios significativos en el patr&oacute;n de las redes cerebrales pero comienza el declive y el descenso de la conectividad &ldquo;Los datos sugieren que una reorganizaci&oacute;n gradual de las redes cerebrales culmina a mediados de los sesenta&rdquo;, se&ntilde;ala Mousley. &ldquo;Esto probablemente est&eacute; relacionado con el envejecimiento, con una conectividad a&uacute;n m&aacute;s reducida a medida que la materia blanca comienza a degenerar&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb1dd0a7-de40-41ff-a837-67685e59abd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa de la estructura cerebral se produce alrededor de los 83 a&ntilde;os. La caracter&iacute;stica definitoria es un cambio de lo global a lo local, a medida que la conectividad de todo el cerebro disminuye a&uacute;n m&aacute;s, con una mayor dependencia de ciertas regiones.
    </p><p class="article-text">
        Para Mosley, estas &eacute;pocas proporcionan un contexto importante sobre las capacidades de nuestro cerebro, o su mayor vulnerabilidad, en las diferentes etapas de la vida. &ldquo;Podr&iacute;an ayudarnos a comprender por qu&eacute; algunos cerebros se desarrollan de manera diferente en momentos clave, ya sean dificultades de aprendizaje en la infancia o demencia en la vejez&rdquo;, resume. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una cambiante red de carreteras</h2><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>, la mayor sorpresa del trabajo es que muestra que hay una especie de adolescencia muy larga del cerebro, que llega hasta los 32 a&ntilde;os. &ldquo;Lo que sab&iacute;amos hasta ahora es que la corteza prefrontal termina de madurar como a los veintitantos a&ntilde;os&rdquo;, explica.&nbsp;Tambi&eacute;n considera muy interesante que la otra fecha clave que dan los autores sean los 66 a&ntilde;os, que coincide perfectamente casi con nuestra edad de jubilaci&oacute;n. &ldquo;Esa fecha que hemos construido socialmente, resulta que tiene un sustrato neurol&oacute;gico, porque lo que ven es que la efectividad del sistema disminuye&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La otra fecha clave que dan los autores sean los 66 años, que coincide perfectamente casi con nuestra edad de jubilación. Esa fecha que hemos construido socialmente, resulta que tiene un sustrato neurológico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xurxo Mariño</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para entender mejor el resultado, el especialista lo compara con trazar un mapa con la red de autopistas y las carreteras neuronales a lo largo de la vida. Este mapa tambi&eacute;n recoge la situaci&oacute;n de villas y de ciudades principales, los n&uacute;cleos cerebrales, aunque los autores no saben lo que ocurre dentro de cada una. &ldquo;Dentro de esa distribuci&oacute;n de carreteras, ellos ven que hay cambios grandes&rdquo;, comenta el neurocient&iacute;fico. &ldquo;Por ejemplo, en la infancia lo que hay es una red s&uacute;per extensa de carreteras sin asfaltar. De los 6 a los 12 a&ntilde;os hay un cambio y se empiezan a fundar ciudades que van a ser importantes n&uacute;cleos&rdquo;, prosigue. &ldquo;Lo que tenemos desde ah&iacute; hasta los 32 a&ntilde;os es el proceso de asfaltado de v&iacute;as y de fundaci&oacute;n de villas y ciudades. De tal manera que el sistema alcanza su m&aacute;xima eficacia a los 32 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese momento, y hasta los 66 a&ntilde;os, hay una especie de meseta que es la edad adulta en donde el sistema no se vuelve m&aacute;s eficiente, pero tampoco cambia much&iacute;simo. &ldquo;Curiosamente, las autopistas van perdiendo eficacia, pero las carreteras locales s&iacute; que se mantienen y los n&uacute;cleos locales se hacen un poco independientes, se van especializando&rdquo;, asegura. &ldquo;Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Aunque la principal creatividad se produce hasta los 32 a&ntilde;os, no quiere decir que hasta los 66 ya no tengas capacidad de producir ideas valiosas. Todo lo contrario, tienes una experiencia que no hab&iacute;a antes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas de estas trayectorias parciales ya se habían descrito en la literatura, pero aquí se sitúan dentro de un marco continuo que cubre todo el ciclo vital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Pineda</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico del centro integral de neurociencias HM-CINAC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para <a href="https://scholar.google.com/citations?user=WBi17lMAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Pineda</a>, neurocient&iacute;fico del centro integral de neurociencias HM-CINAC, lo m&aacute;s relevante de este estudio es, a la vez, su escala y su enfoque. &ldquo;Asumir este reto les ha permitido representar un continuo temporal para identificar tendencias y puntos de inflexi&oacute;n en la organizaci&oacute;n de las redes cerebrales a lo largo del ciclo vital&rdquo;, asegura. &ldquo;Este trabajo captura la esencia conjunta de todas esas caracter&iacute;sticas topol&oacute;gicas, lo que permite visualizar tendencias globales y localizar transiciones entre etapas a lo largo del ciclo vital&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, lo interesante es que los autores identifican las cuatro grandes transiciones a lo largo del ciclo vital&nbsp;del cerebro y establecen el punto donde todo cambia. &ldquo;A partir de los 32 a&ntilde;os, la tendencia se invierte de forma gradual, evolucionando hacia una organizaci&oacute;n m&aacute;s modular y segregada&rdquo;, explica. &ldquo;Algunas de estas trayectorias parciales ya se hab&iacute;an descrito en la literatura, pero aqu&iacute; se sit&uacute;an dentro de un marco continuo que cubre todo el ciclo vital, lo que permite ordenar y contextualizar esos cambios en una l&iacute;nea temporal unificada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-adolescencia-cerebro-dura-32-anos-decadencia-inicia-66_1_12796331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 08:57:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97717" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97717" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que la adolescencia del cerebro dura hasta los 32 años y que la decadencia se inicia a los 66]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e944f535-0a20-4eb3-98f7-a8a730e647c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación publicada en la revista 'Nature' revela que los astrocitos son clave para consolidar nuestros recuerdos con carga emocional.</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, se pens&oacute; que las <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/neuronas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neuronas</a> eran las &uacute;nicas responsables de <strong>almacenar y estabilizar los recuerdos</strong>, especialmente aquellos con una importante carga emocional. Por ejemplo, los que est&aacute;n relacionados con experiencias que nos dieron mucho miedo. Sin embargo, una nueva l&iacute;nea de investigaci&oacute;n est&aacute; cambiando por completo esta visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio reciente del Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro (Jap&oacute;n), publicado en la revista <em>Nature</em>, revel&oacute; que otro tipo de c&eacute;lulas cerebrales, los <strong>astrocitos</strong>, desempe&ntilde;an un papel decisivo en la persistencia de los recuerdos emocionales en nuestra mente. Tradicionalmente, estas c&eacute;lulas que rodean a las neuronas se consideraban simples &ldquo;auxiliares&rdquo; que ayudaban al cebrero, pero el trabajo dirigido por el neurocient&iacute;fico Jun Nagai demuestra que su funci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1978503019407769809?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Metodolog&iacute;a: una investigaci&oacute;n con ratones</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, los investigadores analizaron la actividad de los astrocitos en ratones utilizando una t&eacute;cnica cl&aacute;sica de <strong>condicionamiento del miedo</strong>. Despu&eacute;s de recibir una descarga el&eacute;ctrica, los aniamles aprend&iacute;an a asociar una jaula con algo desagradable. M&aacute;s adelante, cuando volv&iacute;an a la misma jaula sin recibir la descarga, mostraban se&ntilde;ales de miedo, como quedarse inm&oacute;viles, lo que indicaba que recordaban la experiencia anterior.
    </p><p class="article-text">
        Las neuronas producen una prote&iacute;na llamada Fos al activarse, y las experiencias tambi&eacute;n pueden desencadenar la<strong> producci&oacute;n de Fos en algunos astrocitos</strong>. Sabiendo esto, los investigadores dise&ntilde;aron un sistema que les permit&iacute;a ver en qu&eacute; momento se activaba esta prote&iacute;na en los astrocitos, diferenci&aacute;ndolos de las neuronas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados fueron sorprendentes. Durante el <strong>aprendizaje inicial</strong>, cuando los ratones experimentaban el choque, casi no se activaban astrocitos. Sin embargo, durante el <strong>recuerdo</strong>, cuando estos animales volv&iacute;an a la jaula, se observ&oacute; una fuerte activaci&oacute;n de los astrocitos marcados, especialmente en regiones asociadas con la emoci&oacute;n y la memoria, como la am&iacute;gdala. Esto sugiere que estas c&eacute;lulas son especialmente relevantes en la recuperaci&oacute;n de recuerdos ya consolidados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Aplicaciones a futuro</strong></h2><p class="article-text">
        El equipo sostiene que este descubrimiento podr&iacute;a ser clave en la investigaci&oacute;n de trastornos relacionados con los recuerdos, como el <strong>estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>. &ldquo;Estos hallazgos podr&iacute;an conducir a nuevos enfoques terap&eacute;uticos dirigidos al interruptor de memoria astroc&iacute;tico, dando lugar a terapias que amortig&uuml;en suavemente los recuerdos traum&aacute;ticos y preserven otros&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Nagai.
    </p><p class="article-text">
        El investigador tambi&eacute;n sostuvo que estos resultados podr&iacute;an inspirar el <strong>desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial </strong>m&aacute;s parecidos al funcionamiento de la memoria humana. &ldquo;Los sistemas de IA actuales consumen muchos datos y mucha energ&iacute;a. Al aprender de los astrocitos, que seleccionan recuerdos eficientemente en funci&oacute;n de la relevancia emocional y la recurrencia, podr&iacute;amos dise&ntilde;ar sistemas de IA m&aacute;s eficientes energ&eacute;ticamente y sensibles al contexto que recuerden lo justo&rdquo;, explic&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/neuronas-no-son-celulas-responsables-memoria-emocional_1_12701986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 12:36:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1667597" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1667597" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Las neuronas? No, estas son las células responsables de nuestra memoria emocional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2aa80392-70a8-45d5-a2fd-98727cf71db3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[neuronas,Cerebro,Memoria,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el 'cerebro dividido' tienen la respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sola-persona-albergar-mentes-ninos-epilepticos-cerebro-dividido-respuesta_1_12691005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el &#039;cerebro dividido&#039; tienen la respuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Neurocientíficos italianos documentan por primera vez cómo los niños con epilepsia grave sometidos a cirugía conservan medio cerebro activo y la otra mitad en un estado similar al coma o el sueño profundo</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental”</p></div><p class="article-text">
        Uno de cada cinco millones de ni&ntilde;os nacidos en el mundo sufre epilepsia grave con crisis convulsivas, como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Encefalitis_de_Rasmussen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encefalitis de Rasmussen</a>, cuya &uacute;nica soluci&oacute;n es la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. En los casos m&aacute;s extremos esta operaci&oacute;n consiste en extirpar el hemisferio completo del cerebro, donde se encuentra el foco epil&eacute;ptico (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hemisferectom%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hemisferectom&iacute;a</a>). En un escenario menos radical, se cortan las conexiones neuronales del hemisferio, que se deja en su lugar en estado de latencia (<a href="https://aanc.org.ar/ranc/items/show/972" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hemisferotom&iacute;a</a>). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plasticidad cerebral en edades tempranas facilita que en ambos escenarios los peque&ntilde;os sobrevivan con cierta normalidad, ya sea <a href="https://www.vozpopuli.com/ciencia/nico-medio-cerebro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con medio&nbsp;cerebro extirpado</a> o <em>desactivado</em>, unas condiciones que en un adulto ser&iacute;an devastadoras. Pero los neurocient&iacute;ficos tienen desde hace tiempo una serie de dudas, como si esta parte de la corteza cerebral desconectada, que mantiene su irrigaci&oacute;n sangu&iacute;nea, conserva alguna forma de actividad o de posible conciencia. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Islas de conciencia</h2><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores de la Universit&agrave; degli Studi di Milano, en Italia, encabezados por <a href="https://www.unimi.it/en/ugov/person/marcello-massimini" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcello Massimini</a>, quiso adentrarse a fondo en la cuesti&oacute;n y examin&oacute; por primera vez con detalle los patrones de actividad neuronal de estas porciones de la corteza cerebral desconectada en 10 pacientes pedi&aacute;tricos sometidos a una hemisferotom&iacute;a. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este jueves&nbsp;<a href="https://plos.io/3IdwB4u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://plos.io/3IdwB4u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PLOS Biology</em></a>, Massimini y su equipo describen el resultado de las pruebas de electroencefalograf&iacute;a (EEG) con las que midieron la actividad en la corteza aislada de los ni&ntilde;os en estado de vigilia (despiertos) en diferentes sesiones antes de la cirug&iacute;a y durante los tres a&ntilde;os posteriores, centr&aacute;ndose en la actividad de fondo no epil&eacute;ptica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la operaci&oacute;n, los cient&iacute;ficos hab&iacute;an registrado ondas lentas prominentes sobre la corteza desconectada, un patr&oacute;n que puede persistir durante meses e incluso a&ntilde;os despu&eacute;s de la desconexi&oacute;n cortical completa. Esta persistencia de ondas lentas planteaba la pregunta de si desempe&ntilde;an alg&uacute;n papel funcional o simplemente reflejan una regresi&oacute;n a un modo predeterminado de actividad cortical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de diferentes pruebas, los investigadores aseguran que la pronunciada ralentizaci&oacute;n del EEG se asemejaba a los patrones observados en condiciones como el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sue%C3%B1o_sin_movimientos_oculares_r%C3%A1pidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o profundo</a> (NREM), la anestesia general y el estado vegetativo. En otras palabras, los hallazgos indican una probabilidad nula o reducida de que este <em>segundo cerebro </em>desconectado est&eacute; haciendo algo parecido a so&ntilde;ar. M&aacute;s bien est&aacute; en el mismo estado que el cerebro cuando estamos profundamente dormidos o en coma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este fue un viaje cient&iacute;fico emocionante y profundamente satisfactorio&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anil_Seth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anil K. Seth</a>, profesor de neurociencia de la Universidad de Sussex y coautor del art&iacute;culo. &ldquo;Comenz&oacute; hace a&ntilde;os con debates filos&oacute;ficos sobre la posibilidad de<em> islas de conciencia</em> en sistemas neuronales completamente aislados, y ahora, con esta maravillosa colaboraci&oacute;n, arroj&oacute; luz experimental importante sobre este tema de gran importancia cl&iacute;nica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cerebros divididos</h2><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>, especialista en fisiolog&iacute;a del sue&ntilde;o, coincide en que los casos de estos ni&ntilde;os conduc&iacute;an a una pregunta con tintes filos&oacute;ficos que da para una novela de ciencia ficci&oacute;n. &ldquo;Ese trozo de corteza cerebral, que antes estaba conectado a un ser humano y que ahora flota dentro de su cr&aacute;neo, &iquest;podr&iacute;a tener mente? &iquest;Podr&iacute;a entonces ese ser humano generar dos mentes, una a la que tenemos acceso y otra aislada dentro de su cabeza?&rdquo;, plantea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese trozo de corteza, ¿puede tener ensoñaciones? ¿Podría tener como despertares de la conciencia con momentos en los que se pone a soñar?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xurxo Mariño</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico, especialista en fisiología del sueño,
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista recuerda que esta pregunta estaba en el ambiente con este tipo de casos y con los organoides de cerebros. &ldquo;Ese trozo de corteza, &iquest;puede tener enso&ntilde;aciones? &iquest;Podr&iacute;a tener como despertares de la conciencia con momentos en los que se pone a so&ntilde;ar?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Como observan en este trabajo, nos podemos quedar tranquilos, porque esas islas de corteza cerebral no parecen generar conciencia, sino que se embarcan en un estado oscilatorio perpetuo similar al del sue&ntilde;o profundo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de que existan dos conciencias distintas, una de las cuales no tiene ninguna posibilidad de reportarse, es terrible y angustiante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariano Sigman</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El neurocient&iacute;fico <a href="https://www.marianosigman.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano Sigman</a> considera que el estudio es fascinante porque de repente permite responder, aunque sea parcialmente, algunas preguntas muy dif&iacute;ciles de hacer experimentalmente. &ldquo;La posibilidad de que existan dos conciencias distintas, una de las cuales no tiene ninguna posibilidad de reportarse, es terrible y angustiante&rdquo;, asegura. En su opini&oacute;n, el trabajo plantea otras cuestiones, como hasta qu&eacute; punto se parece esta situaci&oacute;n al modo en que algunos animales, como los delfines, <em>apagan </em>medio cerebro mientras duermen. &ldquo;Si una parte del cerebro tiene una fenomenolog&iacute;a, y la otra tiene otra, la pregunta es c&oacute;mo se funde eso en la experiencia&rdquo;, afirma. &ldquo;O si esa somnolencia es el <em>modo por defecto</em> del cerebro y si hace miles de a&ntilde;os los humanos est&aacute;bamos en ese estado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n de las redes</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta era si ese segundo cerebro desconectado estaba participando de la consciencia de la persona y si influ&iacute;a en su comportamiento&rdquo;, asegura&nbsp;<a href="https://hnparaplejicos.sanidad.castillalamancha.es/en/profesionales/investigacion/basica/neurofisiologia-experimental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan de los Reyes Aguilar</a>, investigador del Hospital Nacional de Parapl&eacute;jicos de Toledo (HNP). &ldquo;Y la respuesta es no, porque al estar aislada esa corteza no se puede despertar, permanece en una especie de coma&rdquo;. Un estado que era en cierto modo predecible, seg&uacute;n el experto, en tanto que si bloque&aacute;s las conexiones con ese hemisferio, gener&aacute;s una baja actividad y no pod&eacute;s despertarlo. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al estar aislada esa corteza no se puede despertar, permanece en una especie de coma</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan de los Reyes Aguilar</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (HNP)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Que la corteza cerebral aislada del resto del enc&eacute;falo entre en un estado de ritmos lentos tiene sentido, porque nuestros estados de vigilia est&aacute;n generados por la activaci&oacute;n de las llamadas <em>v&iacute;as activadoras ascendentes</em>, que son conexiones que vienen del tronco encef&aacute;lico, del t&aacute;lamo y de otras regiones que se encargan de regular nuestros estados de atenci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade Mari&ntilde;o. &ldquo;Al faltar todo eso, adem&aacute;s de las entradas sensoriales, la corteza se queda sin entradas que generen activaci&oacute;n del sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, aunque se trata de un trabajo que estudia <em>islas de cerebro</em> que tienen una patolog&iacute;a (porque albergan focos epil&eacute;pticos), se trata de una aportaci&oacute;n muy interesante, porque incide en la capacidad que tiene el tejido cerebral para generar actividad sincronizada de baja frecuencia de manera espont&aacute;nea, que es la actividad caracter&iacute;stica del sue&ntilde;o NREM.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por otro lado, trata el fascinante tema de la posibilidad de las <em>islas de consciencia</em>, apuntando a que esos trozos aislados de corteza no parecen generar mente&rdquo;, explica Mari&ntilde;o. Aun as&iacute;, concluye, &ldquo;no debemos olvidar que estos ni&ntilde;os siguen teniendo dentro de su cr&aacute;neo, de forma simult&aacute;nea, dos estados mentales distintos: uno de vigilia (que cuando le toque pasar&aacute; a sue&ntilde;o, claro); y otro en un estado de sue&ntilde;o permanente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sola-persona-albergar-mentes-ninos-epilepticos-cerebro-dividido-respuesta_1_12691005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 10:55:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4512760" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4512760" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Puede una sola persona albergar dos mentes? Los niños epilépticos con el 'cerebro dividido' tienen la respuesta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/baa9151b-29b1-4a0a-ab2a-4de69746e1af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Cerebro,Epilepsia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria: ¿por qué recordamos algunos momentos de nuestra vida y otros no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/memoria-recordamos-momentos-vida-no_1_12670883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dba8945-d90e-45e0-a64a-c3cc844c2212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria: ¿por qué recordamos algunos momentos de nuestra vida y otros no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores de la Universidad de Boston señalan que la respuesta está en el impacto emocional de cada acontecimiento.</p></div><p class="article-text">
        La ropa que llevabas, lo que comiste ese d&iacute;a, con qui&eacute;n hablaste antes de salir de casa&hellip; Hay momentos de nuestra vida que <strong>recordamos con mucho detalle</strong>. Sin embargo, hay muchos otros que parece que nuestro cerebro ha optado por desechar y dejar a un lado. Casi como si no los hubi&eacute;ramos vivido nunca. &iquest;Por qu&eacute; ocurre esto? Un reciente estudio publicado en la revista <em>Science Advances</em> podr&iacute;a tener la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, realizada por cient&iacute;ficos de la Universidad de Boston, sugiere que los recuerdos de momentos cotidianos adquieren mayor fuerza si est&aacute;n conectados con un evento significativo: <strong>algo sorprendente, gratificante o con un gran impacto emocional</strong>. El d&iacute;a que naci&oacute; un hijo, por ejemplo, puede grabarse en la memoria con una intensidad mucho mayor que un d&iacute;a cualquiera, porque se asocia con una emoci&oacute;n fuerte. Lo mismo con otros eventos extraordinarios, como ganar la loter&iacute;a, conocer a un &iacute;dolo o sufrir un accidente.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1970941090023997844?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;La memoria no es solo un dispositivo de registro pasivo: <strong>nuestro cerebro decide qu&eacute; es importante</strong>, y los acontecimientos emotivos pueden remontarse en el tiempo para estabilizar los recuerdos m&aacute;s fr&aacute;giles&rdquo;, se&ntilde;ala Robert Reinhart, profesor asociado de Psicolog&iacute;a y Ciencias del cerebro de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recuerdos fr&aacute;giles y eventos extraordinarios</strong></h2><p class="article-text">
        De esta manera, el estudio se&ntilde;ala que vivir un evento extraordinario no solo nos har&aacute; recordar ese acontecimiento, sino tambi&eacute;n los <strong>hechos m&aacute;s mundanos que ocurrieron anteriormente </strong>a &eacute;l. Si ganamos la loter&iacute;a es probable que no solo recordemos la victoria, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo &iacute;bamos vestidos, d&oacute;nde nos pill&oacute; la noticia o con qui&eacute;n hablamos justo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la primera investigaci&oacute;n que demuestra de manera concluyente que <strong>los recuerdos m&aacute;s d&eacute;biles se consolidan al vincularse a otro m&aacute;s importante</strong>. &ldquo;La pregunta es: &iquest;cu&aacute;les son los mecanismos que lo permiten? Eso intentamos descubrir: c&oacute;mo el cerebro refuerza de forma selectiva esos recuerdos fr&aacute;giles&rdquo;, se&ntilde;ala Reinhart.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha utilizado cerca de 650 participantes, diez estudios individuales e inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de datos. Los experimentos consistieron en mostrar a los participantes varias im&aacute;genes, asociadas a diferentes niveles de recompensa, y luego someterlos a una <strong>prueba de memoria sorpresa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Reinhart afirma que los hallazgos de la investigaci&oacute;n podr&iacute;an servir de <strong>base para estudios cl&iacute;nicos y aplicaciones pr&aacute;cticas</strong>. &ldquo;En educaci&oacute;n, vincular material emocionalmente atractivo con conceptos fr&aacute;giles podr&iacute;a mejorar la retenci&oacute;n. En un entorno cl&iacute;nico, ser&iacute;a posible rescatar recuerdos debilitados por el envejecimiento normal. Tambi&eacute;n se puede aplicar lo contrario en personas con trastornos relacionados con el trauma: tal vez no convenga rescatar un recuerdo angustiante&rdquo;, comparte el investigador.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/memoria-recordamos-momentos-vida-no_1_12670883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 13:14:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4dba8945-d90e-45e0-a64a-c3cc844c2212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2374459" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4dba8945-d90e-45e0-a64a-c3cc844c2212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2374459" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Memoria: ¿por qué recordamos algunos momentos de nuestra vida y otros no?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4dba8945-d90e-45e0-a64a-c3cc844c2212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Cerebro,recuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gente que padece anhedonia musical y no disfruta escuchando canciones: “Es como una conversación en un idioma que no entiendo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gente-padece-anhedonia-musical-no-disfruta-escuchando-canciones-conversacion-idioma-no-entiendo_1_12539111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91009ec8-c5fc-4aff-970d-1c58c87bda45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gente que padece anhedonia musical y no disfruta escuchando canciones: “Es como una conversación en un idioma que no entiendo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio concluye que al 3% de la población no le gusta la música. "Siento que me estoy perdiendo una experiencia humana única", confiesa una de estas personas.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy casado y tengo dos hijos. No bail&eacute; en mi boda. Tampoco les canto a mis hijos, ni siquiera en sus cumplea&ntilde;os. De ni&ntilde;o, no me daba cuenta de que era diferente. Fue despu&eacute;s de graduarme cuando percib&iacute; que no entend&iacute;a la m&uacute;sica como los dem&aacute;s&rdquo;. Chris Breggin, de Denver, Colorado, tiene 47 a&ntilde;os y forma parte del peque&ntilde;o grupo de personas que no disfrutan escuchando canciones. Su suegra, que es licenciada en educaci&oacute;n musical, ha dedicado muchas horas a intentar ayudarle a entender conceptos como el comp&aacute;s, la armon&iacute;a y el ritmo. Sin embargo, pese a que su madre se niegue a aceptarlo y siga pensando que le gusta la m&uacute;sica, lo cierto es que no le transmite nada.
    </p><p class="article-text">
        Su relato abre la puerta a la cuesti&oacute;n sobre c&oacute;mo se vive una vida sin banda sonora. A pesar de tener una audici&oacute;n normal y la capacidad de disfrutar de otras experiencias o est&iacute;mulos,<strong> a un 3% de la gente no les gusta escuchar canciones, son insensibles a ellas y no les hacen sentir ning&uacute;n tipo de placer.</strong> <strong>Es una condici&oacute;n que se debe a una desconexi&oacute;n entre regiones cerebrales a la que se le ha puesto nombre: anhedonia musical.</strong> Seg&uacute;n la conclusi&oacute;n de una investigaci&oacute;n llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Barcelona (UB), <strong>esta desconexi&oacute;n entre zonas cerebrales se produce, en concreto, entre el circuito de recompensa</strong>, sistema neuronal que asocia situaciones como comer o la pr&aacute;ctica sexual a una sensaci&oacute;n de placer, y la red auditiva, a trav&eacute;s de la cual se escucha m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de algo inusual en una sociedad cuya cultura lo basa todo en este arte. &ldquo;Todo el mundo se sorprende al principio y comprueba si hablo en serio, si realmente me refiero a toda la m&uacute;sica. Luego, algunas personas intentan compadecerse de m&iacute;. Otras sienten repulsi&oacute;n, como si fuera una especie de criatura malvada&rdquo;, confiesa Chris, que afirma que, all&iacute; donde va, &ldquo;en todas las tiendas, museos, restaurantes y muchos espacios al aire libre, la gente utiliza la m&uacute;sica para llenar el silencio&rdquo;. &ldquo;&iquest;A la gente no le gustan sus pensamientos, o el ruido les ayuda o algo as&iacute;?&rdquo;, se pregunta. Josep Marco-Pallar&eacute;s, del &aacute;rea de Cognici&oacute;n, Desarrollo y Psicolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n de la UB y uno de los firmantes del estudio, afirma a elDiario.es que <strong>&ldquo;la m&uacute;sica es un est&iacute;mulo que produce emociones muy potentes&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b28a47d-a947-4bd2-bdaf-bbfa7f3ab511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una chica escucha música en su móvil"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una chica escucha música en su móvil                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Precisamente por ello, y dada la importancia que tienen las canciones en el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas, <strong>hay quien tiene anhedonia musical y sufre el hecho de tener que fingir que le gusta la m&uacute;sica.</strong> Es lo que le sucede a Javier, que vive en Madrid y tiene 31 a&ntilde;os. Para &eacute;l, la m&uacute;sica siempre fue una &ldquo;relaci&oacute;n bastante atada a lo social&rdquo; y, a ra&iacute;z de que la mayor parte del mundo disfruta de este arte, se sinti&oacute; presionado a tener un g&eacute;nero favorito y tratar de encajar dentro del mismo. &ldquo;La m&uacute;sica tiene unos criterios, unos grupos y unos estilos tan definidos que, en cierta manera, te fuerzan a posicionarte&rdquo;, comenta el joven a este peri&oacute;dico, que alega que &ldquo;vivimos inmersos en la m&uacute;sica&rdquo; y hay de ella &ldquo;por todas partes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Javier, que nunca se hab&iacute;a parado a pensar en que su indiferencia hacia la m&uacute;sica se considerase una condici&oacute;n, Michelle Palin fue d&aacute;ndose cuenta de esto con el tiempo. Procedente de Melbourne, Australia, y de 29 a&ntilde;os, se&ntilde;ala a este peri&oacute;dico que <strong>un d&iacute;a, por pura curiosidad, busc&oacute; en Google algo como 'No disfruto de la m&uacute;sica' y le apareci&oacute; el t&eacute;rmino de anhedonia musical.</strong> &ldquo;A medida que fui creciendo y fui al instituto, me di cuenta de que era una de las &uacute;nicas personas que nunca escuchaba m&uacute;sica&rdquo;, confiesa Michelle. &ldquo;Siempre odi&eacute; cuando me hac&iacute;an la temida pregunta '&iquest;Qu&eacute; tipo de m&uacute;sica escuchas?' y ten&iacute;a que admitir que realmente no escuchaba&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Ambos coinciden en que, <strong>en vez de reproducir canciones, prefieren el silencio</strong>. &ldquo;Cuando obtuve mi carn&eacute; de conducir, la gente me preguntaba: 'Bueno, &iquest;qu&eacute; pones en el coche?'&rdquo;, cuenta la australiana. &ldquo;A veces, simplemente disfrutaba del silencio. Bajaba las ventanillas y me limitaba a escuchar los ruidos del trayecto&rdquo;, comenta, a&ntilde;adiendo que opta por la radio, los podcasts o los documentales cuando busca sonido de fondo. No obstante, pese a que ni Javier ni Michelle acostumbran a escuchar m&uacute;sica, ambos la entienden. &ldquo;Aunque la gente siempre se queda con cierta extra&ntilde;eza, s&iacute; que soy capaz de mantener una conversaci&oacute;n sobre m&uacute;sica&rdquo;, indica el madrile&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas personas intentan comprender qué hago para llenar el vacío que perciben en mi vida. Piensan que, como la música desempeña un papel importante en sus vidas, yo me estoy perdiendo algo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Josep Marco-Pallar&eacute;s explica que &ldquo;el hecho de que la m&uacute;sica no tenga un impacto directo en ellos no quiere decir que, por el contexto, no puedan acabar d&aacute;ndole un sentido&rdquo;. </strong>De hecho, Michelle cuenta que sabe c&oacute;mo suena una canci&oacute;n triste o una alegre, pero no se sincroniza con su estado de &aacute;nimo. &ldquo;No suena como un ruido ininteligible ni nada por el estilo, estoy bastante segura de que la escucho tal y como se pretende. Puedo o&iacute;r el ritmo, el comp&aacute;s, la melod&iacute;a, la armon&iacute;a... Simplemente no siento nada con ella&rdquo;, declara. &ldquo;Es dif&iacute;cil echar de menos lo que realmente no tienes, pero <strong>a veces siento que me estoy perdiendo alg&uacute;n tipo de experiencia humana &uacute;nica</strong>&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        La apat&iacute;a hacia la m&uacute;sica los lleva a estar bastante desconectados de todo lo que tiene que ver con la industria musical, como estar emocionado por el concierto de un artista favorito o por el lanzamiento de un nuevo disco. As&iacute; lo constata Chris, que tambi&eacute;n se sinti&oacute; obligado por la presi&oacute;n social a echar en falta esta sensaci&oacute;n. &ldquo;Muchas personas intentan comprender qu&eacute; hago para llenar el vac&iacute;o que perciben en mi vida. Piensan que, como la m&uacute;sica desempe&ntilde;a un papel importante en sus vidas, yo me estoy perdiendo algo&rdquo;, afirma. &ldquo;La m&uacute;sica es como una conversaci&oacute;n en un idioma que no entiendo. Con esfuerzo, puedo distinguir las palabras o las frases, pero no entiendo el contenido&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        Estas reacciones vienen provocadas por la relevancia que tiene la m&uacute;sica en la cultura actual, ejerciendo un rol crucial en el &aacute;mbito social y personal. &ldquo;Una de las cosas que hace a la m&uacute;sica interesante y por lo que gusta estudiarla desde el punto de vista psicol&oacute;gico y neurol&oacute;gico es que le llega de una forma muy directa a la gente y le produce emociones muy potentes&rdquo;, comenta el investigador Josep Marco-Pallar&eacute;s. &ldquo;Te gusta autom&aacute;ticamente, y eso se ve con los ni&ntilde;os peque&ntilde;os. No pueden andar y ya bailan, se mueven y disfrutan. <strong>La m&uacute;sica induce emociones sin que necesites aprenderla de forma directa, y por eso genera sorpresa que haya gente sana que no sienta eso&rdquo;</strong>, explica.
    </p><h2 class="article-text">Las bandas sonoras tampoco emocionan</h2><p class="article-text">
        Este arte es &ldquo;la base de todo&rdquo;, como puntualiza Arnau, de Vilanova i la Geltr&uacute; y de 33 a&ntilde;os, que lo compara con el deporte. &ldquo;A todo el mundo le gusta el f&uacute;tbol y es raro que a alguien que no le guste. A todo el mundo le gusta la cerveza. Son cosas que gustan a todo el mundo, que est&aacute;n supernormalizadas y que son lo que se espera de la gente, pero no son para m&iacute;&rdquo;, resalta el joven barcelon&eacute;s. Sherry Brown, canadiense de 58 a&ntilde;os, le quita importancia y asegura que a ella no le afecta. &ldquo;Hay un mill&oacute;n de cosas m&aacute;s en la vida para disfrutar. Yo pertenezco a otro mundo y disfruto de mi mundo&rdquo;, dice a este peri&oacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        Su rechazo ante la m&uacute;sica tambi&eacute;n se percibe en su relaci&oacute;n con otros tipos de arte, como es el caso del cine. Las bandas sonoras, que son un factor fundamental a la hora de retransmitir emociones al espectador, acaban siendo innecesarias para algunos de ellos. Chris reconoce que &ldquo;los cineastas se esfuerzan mucho por utilizar la m&uacute;sica de forma que mejore la experiencia&rdquo;, pero no lo entiende: &ldquo;<strong>En las pel&iacute;culas de terror, puedo ver un subt&iacute;tulo que dice 'm&uacute;sica tensa' y eso me ayuda, pero a veces no aparece. Entonces veo una escena normal mientras todos los dem&aacute;s sienten tensi&oacute;n&rdquo;.</strong> &ldquo;Se da por sentado que cualquier m&uacute;sica, aunque sea incontrolada, es mejor que el silencio, pero nunca entender&eacute; por qu&eacute;&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Arturo, de Valencia y de 40 a&ntilde;os, alega que solo disfruta de la m&uacute;sica en el cine. &ldquo;En los conciertos me lo paso bien, pero no 'vibro' como el resto de la gente cuando suenan 'temazos'. Lo que m&aacute;s resuena en m&iacute; son las canciones que escucho en pel&iacute;culas o series, y ah&iacute; s&iacute; que 'siento' algo al o&iacute;rlas de nuevo&rdquo;, dice el valenciano, que menciona las bandas sonoras de las pel&iacute;culas de James Gunn, que incorporan canciones en momentos concretos de carga emocional. &Eacute;l, adem&aacute;s, es m&eacute;dico en el Hospital Universitario Vall d'Hebron, aunque confiesa que esto no le afecta particularmente en su trabajo: &ldquo;S&eacute; que existe la terapia musical, pero no es algo que sea parte de mis herramientas terap&eacute;uticas habituales, y, a nivel emp&aacute;tico o de conexi&oacute;n con pacientes, no es un tema que tienda a salir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Extra&ntilde;eza en las situaciones sociales informales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Interstellar </em>(2014) tiene una banda sonora muy evocadora, que contribuye a la atm&oacute;sfera de los acontecimientos que se desarrollan en la pel&iacute;cula&rdquo;, explica la australiana. &ldquo;&iquest;Disfrutan las personas de todo tipo de m&uacute;sica, incluso en este contexto?&rdquo;, se plantea. Con respecto a este punto, Chris enfatiza que &ldquo;es extra&ntilde;o definir una condici&oacute;n por no disfrutar de algo&rdquo;, cuando todo el mundo no disfruta de todo. &ldquo;La gente dice que la m&uacute;sica es universal y luego a&ntilde;ade 'pero esa m&uacute;sica no me gusta'. As&iacute; que quiz&aacute; no sea tan universal como la gente cree&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es como preguntarle a alguien que no tiene un equipo de f&uacute;tbol por cu&aacute;l es su equipo favorito. O preguntarle a alguien que no teje qu&eacute; hace con las manos mientras habla&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        David, ucraniano de 15 a&ntilde;os que vive en Polonia, relata que la m&uacute;sica se considera generalmente un tema seguro, por lo que se utiliza con frecuencia para &ldquo;romper el hielo&rdquo; o como &ldquo;forma de conocer a la gente&rdquo;: &ldquo;Es algo muy habitual cuando conoces a alguien. <strong>&iquest;Y qu&eacute; se supone que debo responder a alguien que da por sentado que a todo el mundo le gusta la m&uacute;sica, excepto al 3 % de la poblaci&oacute;n, al que aparentemente pertenezco?&rdquo;.</strong> El joven sostiene que, por lo general, responde cosas como &ldquo;puedo escuchar cualquier cosa&rdquo; o &ldquo;no tengo un gusto musical concreto, y mucho menos bandas espec&iacute;ficas&rdquo;, y solo con confianza habla de que tiene anhedonia musical. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas personas me llaman raro y dicen que a todo el mundo 'debe' gustarle la m&uacute;sica y que yo estoy equivocado y que simplemente no he escuchado todos los g&eacute;neros que existen&rdquo;, comenta David, que reconoce que lo que m&aacute;s le molesta es el hecho de no entender algo que todos los dem&aacute;s entienden. &ldquo;Imagina que todos tus amigos est&aacute;n pasando el rato en alg&uacute;n sitio, les ocurre algo divertido y no paran de bromear sobre ello delante de ti, pero t&uacute; no entiendes la referencia porque no estabas all&iacute; cuando ocurri&oacute;. Sientes una mezcla de envidia y soledad por no poder compartir la experiencia con los dem&aacute;s&rdquo;, indica. Aun as&iacute;, apunta que le gusta el dibujo, la moda, la ciencia, los idiomas y la pol&iacute;tica: &ldquo;La m&uacute;sica no es lo &uacute;nico de lo que se puede disfrutar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gente-padece-anhedonia-musical-no-disfruta-escuchando-canciones-conversacion-idioma-no-entiendo_1_12539111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 03:03:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91009ec8-c5fc-4aff-970d-1c58c87bda45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="580349" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91009ec8-c5fc-4aff-970d-1c58c87bda45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="580349" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La gente que padece anhedonia musical y no disfruta escuchando canciones: “Es como una conversación en un idioma que no entiendo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91009ec8-c5fc-4aff-970d-1c58c87bda45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[investigación,Música,Cerebro,Minorías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-cerebro-celebra-22-julio_1_12481104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2b9fb6d-9a03-461d-a3c1-2299d561e68f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta fecha fue establecida por la Federación Mundial de Neurología (WFN) con el objetivo de crear conciencia sobre la salud cerebral y la importancia de prevenir enfermedades neurológicas. </p></div><p class="article-text">
        El cerebro o &ldquo;materia gris&rdquo;, como se le conoce com&uacute;nmente, es uno de los &oacute;rganos vitales de nuestro cuerpo. Controla las actividades cognitivas (pensar, abstraer, leer) y reacciones del organismo (acciones y funciones corporales en respuesta a est&iacute;mulos sensoriales).
    </p><p class="article-text">
        Por ello,<strong> el 22 de julio se celebra el D&iacute;a Mundial del Cerebro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue la Federaci&oacute;n Mundial de Neurolog&iacute;a (WFN por sus siglas en ingl&eacute;s) quien elev&oacute; su voz para proclamar el D&iacute;a Mundial del Cerebro, para celebrar el 22 de julio, promoviendo de esta manera la necesidad de crear conciencia sobre su potencial, riesgos y enfermedades.
    </p><h2 class="article-text">Particularidades del cerebro humano</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Consume un 20% de la energ&iacute;a y ox&iacute;geno que consume el organismo.</li>
                                    <li>En una part&iacute;cula casi microsc&oacute;pica se pueden localizar alrededor de 100.000 neuronas.</li>
                                    <li>Representa el 2% del peso corporal.</li>
                                    <li>Est&aacute; conformado por un 73% de agua.</li>
                                    <li>Transporta la informaci&oacute;n a una velocidad de 268 millas por hora. M&aacute;s r&aacute;pido que un veh&iacute;culo de F&oacute;rmula 1.</li>
                                    <li>La funcionalidad del lado izquierdo del cerebro est&aacute; asociada con el an&aacute;lisis, l&oacute;gica, matem&aacute;ticas, lenguaje y secuencia. Mientras que el lado derecho desarrolla la creatividad, la intuici&oacute;n, los sentimientos, la imaginaci&oacute;n y las artes.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Enfermedades m&aacute;s comunes del cerebro</h2><p class="article-text">
        Se estima que un 13% de las causas de enfermedades a nivel mundial est&aacute;n vinculadas con enfermedades neurol&oacute;gicas y trastornos mentales.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de salud causados por estas enfermedades son generalmente subestimados y es por ello que se debe promover los cuidados preventivos del cerebro en la poblaci&oacute;n, generando conciencia sobre estas enfermedades &ldquo;silenciosas&rdquo;, al pasar desapercibidas. Nombramos algunas de las m&aacute;s comunes:
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Migra&ntilde;a</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Una de las enfermedades neurol&oacute;gicas m&aacute;s comunes es la migra&ntilde;a, que afecta a millones de personas, pudiendo generar discapacidades graves o moderadas, dependiendo de su intensidad. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado a la migra&ntilde;a como la sexta causa de incapacidad, afectando la funcionalidad de las personas.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Accidente cerebrovascular</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Son el resultado de un co&aacute;gulo de sangre alojado en el cerebro que bloquea el suministro sangu&iacute;neo local, afectando el tejido cerebral cercano.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Enfermedades neurodegenerativas</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Son causadas por la degeneraci&oacute;n gradual de neuronas individuales, afectando el control del movimiento, la memoria y la cognici&oacute;n. Entre ellas destacan el Alzheimer, Mal de Parkinson, la Esclerosis M&uacute;ltiple, enfermedad de Hungtinton.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Trastornos mentales</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Comprenden patrones particulares del funcionamiento de la psique, vinculados con la funci&oacute;n mental y som&aacute;tica. Entre los trastornos mentales podemos mencionar la depresi&oacute;n cl&iacute;nica, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno de estr&eacute;s post-traum&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Enfermedades infecciosas</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Estas enfermedades son causadas por virus y bacterias, siendo las m&aacute;s comunes: meningitis, enfermedad de las &ldquo;vacas locas&rdquo;, encefalomielitis.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>Enfermedades cong&eacute;nitas</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        El S&iacute;ndrome de Down constituye la enfermedad cong&eacute;nita m&aacute;s emblem&aacute;tica. Caracterizada por la alteraci&oacute;n del desarrollo neuronal por factores gen&eacute;ticos, consumo de drogas, deficiencia nutricional y enfermedades infecciosas durante el embarazo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_50p_1122297.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_50p_1122297.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_75p_1122297.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_75p_1122297.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_default_1122297.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_default_1122297.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/192613dc-6c40-4c63-91dc-8db8c8a22d88_source-aspect-ratio_default_1122297.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo podemos ayudar a nuestro cerebro?</h2><p class="article-text">
        A pesar de haber aumentado los niveles de expectativas de vida del ser humano en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, debemos mantener nuestro cerebro saludable en la etapa de la vejez. Es muy importante el consumo de nutrientes (amino&aacute;cidos esenciales, vitaminas y minerales), para optimizar la funci&oacute;n cognitiva en esa etapa de vida.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro es nuestro centro de procesamiento de datos. Requiere de cuidados preventivos para garantizar su &oacute;ptimo funcionamiento en la edad adulta y en la vejez. Estas son algunas orientaciones indicadas por los especialistas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La alimentaci&oacute;n saludable es fundamental, con una dieta rica en frutas, verduras, vegetales y pescados, favoreciendo el transporte de ox&iacute;geno y nutrientes para su correcto funcionamiento.</li>
                                    <li>Mantenerse activo desde el punto de vista cognitivo, mediante juegos de memoria, rompecabezas, elaboraci&oacute;n de pasatiempos (crucigramas, sopa de letras, Sudoku).</li>
                                    <li>Hacer ejercicios o alguna actividad f&iacute;sica regularmente.</li>
                                    <li>Controlar los factores de riesgo cardiovascular: hipertensi&oacute;n, az&uacute;car en la sangre, consumo de drogas y cigarrillos.</li>
                                    <li>Controlar el estr&eacute;s, la ansiedad y la depresi&oacute;n. Buscar ayuda especializada.</li>
                                    <li>Mantener la interacci&oacute;n social, estrechando v&iacute;nculos con la familia, amigos y el entorno laboral, as&iacute; como participar en actividades de esparcimiento (eventos sociales, recreativos, deportivos) para un desarrollo psicol&oacute;gico saludable.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-cerebro-celebra-22-julio_1_12481104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jul 2025 03:01:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9fb6d-9a03-461d-a3c1-2299d561e68f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="25621" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9fb6d-9a03-461d-a3c1-2299d561e68f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="25621" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2b9fb6d-9a03-461d-a3c1-2299d561e68f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué no recordamos la infancia? Un estudio muestra que los bebés sí procesan recuerdos y abre la puerta a recuperarlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-recordamos-infancia-estudio-muestra-bebes-si-procesan-recuerdos-abre-puerta-recuperarlos_1_12151226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/689c7768-ae09-4c6c-bc60-4d364725faef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué no recordamos la infancia? Un estudio muestra que los bebés sí procesan recuerdos y abre la puerta a recuperarlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores escaneó el cerebro de 26 bebés mientras realizaban tareas de memoria y, para su sorpresa, descubrieron que los recuerdos sí se registran en el hipocampo, aunque su bloqueo posterior sigue siendo un misterio.
</p></div><p class="article-text">
        Ninguna persona puede recordar eventos sucedidos en los primeros tres a&ntilde;os de su vida, y si cree recordarlos seguramente fueron inducidos por el relato posterior de un adulto. Hasta ahora, este fen&oacute;meno conocido como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amnesia_infantil" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amnesia infantil </a>se atribu&iacute;a a que el hipocampo, la regi&oacute;n cerebral responsable de la memoria epis&oacute;dica, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amnesia_infantil#Hip%C3%B3tesis_neurol%C3%B3gica_(2012)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no est&aacute; completamente desarrollado en esta etapa</a>, de modo que, aparentemente, los recuerdos de los beb&eacute;s se pierden en el sumidero del olvido.
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores liderado por la neurocient&iacute;fica <a href="https://psychology.columbia.edu/content/tristan-yates" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tristan Yates</a>, de la Universidad de Columbia, acaba de poner patas arriba estas ideas sobre la amnesia infantil con una serie de pruebas de memoria con 26 ni&ntilde;os de entre 4 y 25 meses. Los investigadores registraron su actividad cerebral con<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Imagen_por_resonancia_magn%C3%A9tica_funcional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> resonancia magn&eacute;tica funcional</a> (fMRI) y observaron que su hipocampo s&iacute; codificaba recuerdos epis&oacute;dicos individuales y los recuperaba, algo que contradice lo que se pensaba.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">En busca de la memoria epis&oacute;dica</h2><p class="article-text">
        Los detalles se ofrecen este jueves en un trabajo publicado <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adw1923" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adw1923" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>, en que el equipo de Yates describe las pruebas realizadas con los menores. La tarea de memoria consist&iacute;a en mostrar a los peque&ntilde;os fotograf&iacute;as de rostros, escenas y objetos, seguidas de una prueba de memoria basada en la mirada preferencial, todo ello mientras se somet&iacute;an a pruebas de neuroimagen mediante resonancia magn&eacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/282593e7-a40b-447d-a742-24c627543283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tristan Yates (izquierda) y Cameron Ellis (derecha) realizan un estudio de resonancia magnética infantil con tareas de memoria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tristan Yates (izquierda) y Cameron Ellis (derecha) realizan un estudio de resonancia magnética infantil con tareas de memoria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que vieron los investigadores fue que cuando el hipocampo de un ni&ntilde;o estaba m&aacute;s activo al ver una imagen por primera vez, era m&aacute;s probable que la reconociera posteriormente. &ldquo;Les mostramos una imagen a los beb&eacute;s, luego varias im&aacute;genes seguidas, y un minuto despu&eacute;s les mostramos la primera imagen de nuevo, solo que esta vez junto a otra imagen que no vieron&rdquo;, resume Yates. &ldquo;Y lo que descubrimos es que si miran m&aacute;s tiempo a esa primera imagen, la resonancia de la primera vez que vieron la cascada muestra m&aacute;s actividad en el hipocampo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado se refuerza, seg&uacute;n los autores, porque la parte posterior del hipocampo, donde la actividad de codificaci&oacute;n era m&aacute;s intensa, es la misma &aacute;rea que se asocia principalmente con la memoria epis&oacute;dica en adultos. &ldquo;La memoria epis&oacute;dica es nuestra capacidad de recordar detalles espec&iacute;ficos y recordar una experiencia previa&rdquo;, explica Yates. &ldquo;Creemos que dise&ntilde;amos una tarea que realmente la detecta&rdquo;. Esto significa, a su juicio, que el cerebro de los beb&eacute;s tiene la capacidad de codificar recuerdos de experiencias, lo que demuestra que la capacidad de formar recuerdos individuales se desarrolla mucho antes de lo que se cre&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acceso denegado</h2><p class="article-text">
        Si el hipocampo puede codificar los recuerdos epis&oacute;dicos, la pregunta que surge a continuaci&oacute;n es evidente: &iquest;por qu&eacute; no podemos recordar nada de esa etapa de nuestras vidas? &ldquo;Existen varias posibilidades&rdquo;, afirma <a href="https://wti.yale.edu/profile/nick-turk-browne" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nick Turk-Browne</a>, profesor de psicolog&iacute;a de la Universidad de Yale y autor senior del estudio. &ldquo;Una es que los recuerdos no se almacenen a largo plazo y, por lo tanto, simplemente no duren mucho. Otra es que los recuerdos persistan mucho despu&eacute;s de la codificaci&oacute;n y simplemente no podamos acceder a ellos&rdquo;. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que los recuerdos llegan al hipocampo, pero luego, ¿qué sucede? Creemos que quizás algo esté fallando en la fase de almacenamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tristan Yates</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífica de la Universidad de Columbia y primera firmante del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de amnesia infantil no es espec&iacute;fica de los humanos, sabemos por los experimentos que los roedores y otros animales tampoco recuerdan su infancia&rdquo;, apunta Yates. &ldquo;Parece que los recuerdos llegan al hipocampo, pero luego, &iquest;qu&eacute; sucede? Creemos que quiz&aacute;s algo est&eacute; fallando en la fase de almacenamiento. La clave podr&iacute;a estar en la llamada consolidaci&oacute;n, que consiste en que el hipocampo le muestra a la corteza cerebral diferentes recuerdos. Quiz&aacute;s esa conexi&oacute;n sea lo que falla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El caj&oacute;n de los recuerdos</h2><p class="article-text">
        En un trabajo en curso, el equipo de Turk-Browne est&aacute; probando si los ni&ntilde;os de distintas edades pueden recordar videos caseros tomados desde su perspectiva y los resultados piloto muestran que estos recuerdos podr&iacute;an persistir hasta la edad preescolar antes de desvanecerse. &ldquo;Estamos trabajando para rastrear la persistencia de los recuerdos hipocampales a lo largo de la infancia e incluso estamos empezando a considerar la posibilidad radical, casi de ciencia ficci&oacute;n, de que puedan perdurar de alguna forma en la edad adulta, a pesar de ser inaccesibles&rdquo;, asegura. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos rastreando la persistencia de los recuerdos hipocampales a lo largo de la infancia y empezamos a considerar la posibilidad, casi de ciencia ficción, de que puedan perdurar de alguna forma en la edad adulta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nick Turk-Browne</span>
                                        <span>—</span> Profesor de psicología de la Universidad de Yale y autor senior del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que dicen los estudios sobre roedores es que esa memoria infantil sigue ah&iacute;; de hecho, en la edad adulta, los recuerdos infantiles siguen ah&iacute;, simplemente no podemos acceder a ellos&rdquo;, a&ntilde;ade Yates. &ldquo;Quiz&aacute;, aunque el recuerdo est&eacute; en el hipocampo, no puede comunicarse con las otras regiones cerebrales necesarias para restablecerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6754d668-a077-4aed-8874-1d887cd0d480_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tristan Yates manejando una máquina de resonancia magnética en la Universidad de Yale como las usadas en el estudio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tristan Yates manejando una máquina de resonancia magnética en la Universidad de Yale como las usadas en el estudio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque los cient&iacute;ficos no pueden hacer experimentos para estimular el hipocampo en humanos y recuperar recuerdos infantiles, el estudio plantea una posibilidad inquietante: que esas memorias permanezcan en alg&uacute;n caj&oacute;n rec&oacute;ndito y se puedan recuperar en un futuro. &ldquo;Es un futuro de ciencia ficci&oacute;n&rdquo;, reconoce Yates. &ldquo;Pero s&iacute;, esa es la hip&oacute;tesis que planteamos, que los recuerdos infantiles se almacenan, pero simplemente son inaccesibles para nosotros. Y quiz&aacute;s podamos acceder a ellos m&aacute;s adelante de alguna manera&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Peligro de inferencia inversa</h2><p class="article-text">
        <a href="https://portalcientifico.upm.es/es/ipublic/researcher/313244" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bryan Strange,</a>&nbsp;neurocient&iacute;fico de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid (UPM), lleva 20 a&ntilde;os haciendo este tipo de resonancias en adultos y reconoce el m&eacute;rito de haber podido usarlo con ni&ntilde;os tan peque&ntilde;os, que entra&ntilde;a mayor dificultad. &ldquo;Lo que concluyen es que los procesos en el hipocampo&nbsp;de los ni&ntilde;os alrededor de un a&ntilde;o son muy parecidos a los que tienen lugar en los adultos&rdquo;, resume.&nbsp;&ldquo;Los procesos est&aacute;n ah&iacute;, pero otros motivos, como el cambio de grosor de la corteza a lo largo del desarrollo, podr&iacute;an causar que los recuerdos que se forman en ese periodo no sean accesibles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los procesos están ahí, pero otros motivos, como el cambio de grosor de la corteza a lo largo del desarrollo, podrían causar que los recuerdos que se forman en ese periodo no sean accesibles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bryan Strange</span>
                                        <span>—</span> Neurocientífico de la Universidad Politécnica de Madrid
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Strange, una posible debilidad del estudio es que se basan en la actividad que detectan en una regi&oacute;n del cerebro, con el peligro de caer en lo que se conoce como &ldquo;<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3240863/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inferencia inversa</a>&rdquo; (el hecho de que haya actividad no corresponde siempre a una tarea concreta), pero cree que abre un campo muy interesante a posibles investigaciones futuras. &ldquo;En modelos animales s&iacute; se ha visto que la memoria infantil permanece y se pueden recuperar con t&eacute;cnicas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Optogen%C3%A9tica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">optogen&eacute;tica</span></a>, aplicando luz a circuitos individuales&rdquo;, asegura. &ldquo;Podr&iacute;a ser que en los humanos pasara igual o que en toda la fase de modulaci&oacute;n de la corteza que se da en torno a los dos a&ntilde;os de edad se pierda la informaci&oacute;n y ya no se pueda recuperar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/estilo-de-vida-y-cognicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Luis Trejo</a>, neurocient&iacute;fico del Instituto Cajal (CSIC), cree que la aproximaci&oacute;n experimental de este trabajo se enmarca en un problema muy complejo que maneja muchas variables dif&iacute;ciles y por tanto habr&iacute;a que tomar con cautela los resultados. &ldquo;Sin embargo, es un impactante trabajo y, si los resultados se confirman con futuros estudios, ser&iacute;a un enorme descubrimiento&rdquo;, asegura. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el neurocient&iacute;fico franc&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stanislas_Dehaene" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stanislas Dehaene</a>, director de Neurospin, esta es una investigaci&oacute;n importante. &ldquo;Realizar resonancias magn&eacute;ticas a ni&ntilde;os de esta edad es todo un reto, y obtener im&aacute;genes fiables del hipocampo, una estructura cerebral relativamente peque&ntilde;a, es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, explica. &ldquo;Los resultados confirman en gran medida lo que suger&iacute;an estudios previos, que alrededor del a&ntilde;o de edad, los beb&eacute;s ya forman algunos recuerdos, al menos durante un breve periodo, pero ahora proporcionan un mecanismo cerebral para esta capacidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.ucm.es/directorio?id=19172" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Lucas Manzanero</a>, psic&oacute;logo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), se muestra cr&iacute;tico con el resultado y su interpretaci&oacute;n, que considera err&oacute;nea. &ldquo;La amnesia infantil es la incapacidad para recordar episodios previamente experimentados, es decir, memoria autobiogr&aacute;fica, vinculada con la propia biograf&iacute;a&rdquo;, asegura. &ldquo;Para ello es necesario tener conciencia de uno mismo, y hasta ahora se mantiene que la memoria epis&oacute;dica se comienza a desarrollar en torno a los 3 a&ntilde;os y no termina su maduraci&oacute;n hasta los 6, aproximadamente&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lucas Manzanero tambi&eacute;n cree que es un error citar trabajos con ratones, como hacen los autores del estudio,&nbsp;para hablar del desarrollo de la memoria epis&oacute;dica y critica que utilicen como est&iacute;mulos caras, objetos y escenas. &ldquo;Hace mucho tiempo que sabemos que procesar informaci&oacute;n facial implica procesos cognitivos distintos e incluso estructuras cerebrales diferentes a las implicadas en procesar escenas u objetos&rdquo;, sentencia. &ldquo;Mezclar todo dificulta la interpretaci&oacute;n de los resultados&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-recordamos-infancia-estudio-muestra-bebes-si-procesan-recuerdos-abre-puerta-recuperarlos_1_12151226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 18:42:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/689c7768-ae09-4c6c-bc60-4d364725faef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="760845" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/689c7768-ae09-4c6c-bc60-4d364725faef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="760845" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué no recordamos la infancia? Un estudio muestra que los bebés sí procesan recuerdos y abre la puerta a recuperarlos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/689c7768-ae09-4c6c-bc60-4d364725faef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cerebro en desarrollo es capaz de reajustar funciones cuando falta una parte del cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/cerebro-desarrollo-capaz-reajustar-funciones-falta-parte-cuerpo_1_12112138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e716ad-963b-4681-a545-df53786df1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cerebro en desarrollo es capaz de reajustar funciones cuando falta una parte del cuerpo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo internacional de investigadores publicó un estudio en el que demuestra cómo el cerebro reorganiza sus mapas sensoriales en ausencia de estímulos táctiles.</p></div><p class="article-text">
        El cerebro, cuando est&aacute; en formaci&oacute;n, es capaz de reajustar sus estructuras y sus funciones cuando falta una parte del cuerpo desde el nacimiento, seg&uacute;n ha demostrado un equipo internacional de investigadores al comprobar c&oacute;mo el cerebro reorganiza sus mapas sensoriales en ausencia de est&iacute;mulos t&aacute;ctiles.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del trabajo, que se publicaron este 6 de marzo en la <a href="https://www.nature.com/ncomms/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Nature Comunications</a>, podr&iacute;an ayudar a comprender mejor c&oacute;mo el cerebro de una persona que nace sin una parte de su cuerpo reorganiza esas funciones sensoriales y a entender c&oacute;mo se podr&iacute;a intervenir en el futuro para mejorar la rehabilitaci&oacute;n en casos de malformaciones cong&eacute;nitas o p&eacute;rdidas sensoriales tempranas.
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de investigaci&oacute;n del Instituto de Neurociencias (IN) -centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) espa&ntilde;ol y la Universidad Miguel Hern&aacute;ndez (UMH) de Elche (en el este de Espa&ntilde;a)- ha descubierto que el cerebro en desarrollo es capaz de reorganizar sus mapas sensoriales cuando el sentido del tacto se ve afectado.
    </p><p class="article-text">
        El laboratorio dirigido por la investigadora Guillermina L&oacute;pez Bendito ha comprobado que la corteza somatosensorial, la parte del cerebro que permite sentir el mundo alrededor, puede modificar su estructura y funcionalidad en respuesta a la ausencia de est&iacute;mulos desde el nacimiento, ha informado el CSIC en una nota difundida hoy.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ratones sin los bigotes principales</strong></h2><p class="article-text">
        El estudio, que cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de investigadores del Instituto Friedrich Miescher para la Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica de Suiza, se ha llevado a cabo utilizando un modelo de rat&oacute;n que naci&oacute; sin bigotes principales, tan cruciales para ellos como las manos para los humanos, ha detallado la investigadora Mar An&iacute;bal Mart&iacute;nez, primera autora del art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Observaron as&iacute; que, en ausencia de los bigotes principales, la regi&oacute;n del cerebro que normalmente procesa esa informaci&oacute;n desaparece casi por completo y la regi&oacute;n de los bigotes del labio superior, que son m&aacute;s peque&ntilde;os, numerosos y con funciones secundarias en el procesamiento t&aacute;ctil, se expande para ocupar su territorio; un proceso que ocurre solo si la p&eacute;rdida sensorial se produce antes del nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Mediante t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis gen&eacute;tico y bioinform&aacute;tico, el equipo del laboratorio de Desarrollo, Plasticidad y Reprogramaci&oacute;n de Circuitos Sensoriales del IN descubri&oacute; que la regi&oacute;n del t&aacute;lamo, que procesa la informaci&oacute;n de los bigotes del labio, adopta un perfil gen&eacute;tico similar al de los bigotes principales cuando estos faltan, lo que permite la reorganizaci&oacute;n cortical.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los cambios estructurales, la reorganizaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene un impacto funcional, han observado los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&oacute;lo observamos un cambio en la anatom&iacute;a de los mapas sensoriales, sino que los bigotes peque&ntilde;os del labio adquieren una funci&oacute;n que antes s&oacute;lo ten&iacute;an los bigotes principales: la capacidad de discriminar texturas&rdquo;, ha explicado la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo se comprob&oacute; con experimentos de comportamiento en ratones adultos que perdieron los bigotes principales desde antes de nacer, y que fueron capaces de diferenciar superficies rugosas de lisas utilizando &uacute;nicamente los bigotes del labio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El t&aacute;lamo, centro de integraci&oacute;n sensorial</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el trabajo ha demostrado que la reorganizaci&oacute;n de los mapas sensoriales no depende de la actividad neuronal en el t&aacute;lamo, sino de cambios en su perfil gen&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El t&aacute;lamo ha sido tradicionalmente visto como un simple relevo de informaci&oacute;n entre la periferia y la corteza, pero nuestro trabajo demuestra que tiene un papel instructivo en la organizaci&oacute;n de los mapas sensoriales&rdquo;, ha precisado Guillermina L&oacute;pez Bendito.
    </p><p class="article-text">
        Su laboratorio ha revelado que el t&aacute;lamo no s&oacute;lo transmite informaci&oacute;n, sino que act&uacute;a como un centro de integraci&oacute;n sensorial donde convergen todos los sentidos, excepto el olfato, lo que refuerza su papel en la plasticidad cerebral y la reorganizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n t&aacute;ctil.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n se ha financiado con fondos del Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n bajo el programa Horizonte 2020, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional; la Agencia Estatal de Investigaci&oacute;n del Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades; el Programa Severo Ochoa para centros de Excelencia del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH); la Generalitat Valenciana; la Fundaci&oacute;n Nacional Suiza para la Ciencia (SNSF); y la Fundaci&oacute;n Novartis. 
    </p><p class="article-text">
        EFE.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/cerebro-desarrollo-capaz-reajustar-funciones-falta-parte-cuerpo_1_12112138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 10:43:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35e716ad-963b-4681-a545-df53786df1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1721037" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35e716ad-963b-4681-a545-df53786df1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1721037" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un cerebro en desarrollo es capaz de reajustar funciones cuando falta una parte del cuerpo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35e716ad-963b-4681-a545-df53786df1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cerebro,mente,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio muestra cómo se organizan las neuronas para almacenar los recuerdos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-muestra-organizan-neuronas-almacenar-recuerdos_1_12112081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/594204dd-5c4b-4868-b909-e46633c2919f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio muestra cómo se organizan las neuronas para almacenar los recuerdos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo de los investigadores del Hospital del Mar de Barcelona revela que las respuestas neuronales a un concepto determinado son las mismas si se cambia el contexto, por ejemplo, al recordar haber visto a una persona en uno u otro lugar. Otro estudio describe cómo las neuronas crean mapas sofisticados en el cerebro para orientarnos.
</p></div><p class="article-text">
        Un estudio del Hospital del Mar de Barcelona (Espa&ntilde;a) permiti&oacute; observar c&oacute;mo las neuronas que conforman el cerebro se organizan para almacenar los recuerdos, en lo que podr&iacute;a constituir las bases de la inteligencia humana.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n inform&oacute; el Hospital del Mar este jueves, los investigadores pudieron comprobar por primera vez que las neuronas, al contrario de lo que se cre&iacute;a hasta ahora, generan registros individuales para los conceptos que aprende el ser humano, independientemente del contexto en el que entra en contacto con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Esto permite a los humanos, a diferencia de otros animales, establecer relaciones superiores y m&aacute;s abstractas, lo que sienta las bases de la inteligencia humana, seg&uacute;n el estudio.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, seg&uacute;n los investigadores, el estudio demuestra que los humanos pueden descontextualizar sus recuerdos para crear un pensamiento m&aacute;s abstracto.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, publicada en la revista Cell Reports, est&aacute; liderada por el doctor Rodrigo Quian Quiroga, coordinador del Grupo de investigaci&oacute;n en Mecanismos Neuronales de percepci&oacute;n y memoria del Instituto de Investigaci&oacute;n del Hospital del Mar.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, los trabajos llevados a cabo en animales mostraban grandes diferencies en la codificaci&oacute;n de conceptos (sea un lugar espec&iacute;fico, un objeto, etc.) cuando se cambiaba el contexto.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, las neuronas respond&iacute;an de forma muy diferente si una rata encontraba un objeto en uno u otro lugar, por lo que se cre&iacute;a que esos recuerdos se almacenaban en distintos grupos de neuronas.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo estudio permiti&oacute; obtener &ldquo;respuestas sorprendentes&rdquo;, que contradicen lo publicado hasta el momento, ya que las respuestas neuronales a un concepto determinado son las mismas si se cambia el contexto, por ejemplo, al recordar haber visto a una persona en uno u otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principio b&aacute;sico de codificaci&oacute;n neuronal en humanos es lo opuesto a lo que se ha visto hasta ahora en otras especies, de lo que se derivan consecuencias importantes&rdquo;, sostuvo Quian Quiroga.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo cont&oacute; con datos de nueve pacientes de centros de Argentina y el Reino Unido con epilepsia refractaria al tratamiento, a quienes se hab&iacute;an implantado electrodos para controlar el funcionamiento de determinados grupos de neuronas de forma individual.
    </p><p class="article-text">
        Esto consigui&oacute; obtener registros precisos de sus respuestas, a diferencia de los estudios realizados hasta el momento en humanos, que estaban basados en im&aacute;genes de resonancia magn&eacute;tica sin capacidad de diferenciar neuronas individuales.
    </p><p class="article-text">
        A los pacientes se les explicaban dos historias, protagonizadas por la misma persona, en distintos contextos con apoyo de im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la monitorizaci&oacute;n se pudo comprobar qu&eacute; grupos de neuronas se activaban; en concreto, se pudo observar c&oacute;mo la respuesta ante la imagen de la persona era la misma, activando el mismo grupo de neuronas, en las dos historias.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando los pacientes explicaban ellos la historia se vio c&oacute;mo, segundos antes de referirse al protagonista, esas neuronas ya se activaban y de la misma manera para las dos historias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las memorias se guardan de una manera mucho m&aacute;s abstracta en humanos que en otros animales. Puedes pensar en conceptos, o lo que sea, en t&eacute;rminos m&aacute;s abstractos, de forma independiente del contexto en el que los hayas aprendido&rdquo;, explica el doctor Quian Quiroga, que apunta que esto podr&iacute;a ser la &ldquo;base de la inteligencia humana&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Las neuronas crean mapas sofisticados en el cerebro para orientarnos</h2><p class="article-text">
        En otra investigaci&oacute;n que se conoci&oacute; en las &uacute;ltimas, liderada por la cient&iacute;fica espa&ntilde;ola Liset de la Prida, del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC) de Espa&ntilde;a, se revel&oacute; el papel de las diferentes neuronas implicadas en el proceso por el que el cerebro construye sofisticados mapas espaciales que nos permitan orientarnos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido como desvelar qu&eacute; m&uacute;sicos de una orquesta son los responsables del ritmo y cu&aacute;les de la melod&iacute;a: aunque todos contribuyen, algunos tienen papeles clave en el resultado final&rdquo;, ha subrayado autora principal de este trabajo, que ampl&iacute;a los hallazgos de las c&eacute;lulas de lugar y rejilla en el cerebro que hicieron May-Britt, Edvard Moser y Jhon O'Keefe, vali&eacute;ndoles el Premio Nobel de Medicina en 2014.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de los investigadores del Cajal, en colaboraci&oacute;n con sus colegas del Imperial College de Londres, va m&aacute;s all&aacute;, aportando una comprensi&oacute;n mucho m&aacute;s profunda de c&oacute;mo la regi&oacute;n cerebral del hipocampo crea mapas espaciales preciosos que nos permiten situarnos en un lugar, orientarnos y memorizar los espacios.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Neuronas especializadas</strong></h2><p class="article-text">
        El trabajo, recogido este mi&eacute;rcoles en la revista Neuron, ha descubierto que en el hipocampo de los ratones -con gran similitud al humano- hay dos tipos de neuronas piramidales, denominadas superficiales y profundas en funci&oacute;n de su localizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Unas y otras neuronas responden a diferentes se&ntilde;ales cuando nos desplazamos o giramos, o cuando se producen cambios en el lugar donde nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        Las neuronas piramidales profundas responden a cambios locales, como la posici&oacute;n de los muebles dentro de una habitaci&oacute;n; mientras que las superficiales mantienen una representaci&oacute;n m&aacute;s estable de conjunto del espacio, como la orientaci&oacute;n de ventanas y puertas.
    </p><p class="article-text">
        Ambos tipos de neuronas trabajan de manera independiente, lo que permite al cerebro generar mapas complementarios del entorno, mucho m&aacute;s sofisticados y flexibles de lo que se pensaba hasta ahora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>T&eacute;cnica de visualizaci&oacute;n de la actividad cerebral</strong></h2><p class="article-text">
        En sus experimentos, los investigadores recurrieron a una t&eacute;cnica denominada imagen celular dual por microendoscop&iacute;a para visualizar simult&aacute;neamente la actividad de cientos de neuronas piramidales en los ratones. El Centro de Neurociencias Cajal del CSIC es el primero que la usa en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos usado dos sensores de diferente color, para poder seguir al mismo tiempo la actividad de las neuronas superficiales y profundas en tiempo real&rdquo;, explica Juan Pablo Quintanilla, cient&iacute;fico del CNC-CSIC responsable de estos experimentos.
    </p><p class="article-text">
        Los roedores fueron introducidos en laberintos con pasillos que daban acceso a una serie de pistas visuales y t&aacute;ctiles en los que los ratones pod&iacute;an correr de un lado a otro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pudieron ver que las neuronas piramidales profundas estaban m&aacute;s sintonizadas con el espacio, la velocidad y la direcci&oacute;n del movimiento que las superficiales.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las neuronas profundas respond&iacute;an a la presencia de marcas cercanas al sujeto, la actividad de las superficiales estaba m&aacute;s relacionada con las pistas visuales dentro de la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las neuronas del hipocampo crean representaciones espaciales abstractas que funcionan como un mapa. Esto nos permite orientarnos y recordar las experiencias vividas. Hasta ahora, se desconoc&iacute;a c&oacute;mo ambos tipos de neuronas contribu&iacute;an a crear los distintos aspectos de estos mapas, ya que estas representaciones surgen de la actividad colectiva&rdquo;, se&ntilde;ala De la Prida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mapas actualizados en tiempo real&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Otro aspecto innovador del trabajo ha sido el uso de m&eacute;todos topol&oacute;gicos, la rama de las matem&aacute;ticas que se ocupa del estudio de las propiedades de los cuerpos, que han permitido desentra&ntilde;ar la forma de estos mapas neuronales abstractos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras los ratones exploraban los pasillos de un lado a otro, los mapas que los diferentes tipos de neuronas creaban en el hipocampo adoptaban la forma de anillos tridimensionales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cambiaba el entorno, por ejemplo, al mover o girar los muebles en una habitaci&oacute;n, las neuronas piramidales profundas y superficiales reaccionan para que el cerebro actualice su mapa espacial, y disponga de informaci&oacute;n en tiempo real sobre la posici&oacute;n y la orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta capacidad representacional del cerebro puede utilizarse tambi&eacute;n para facilitar la memorizaci&oacute;n de conceptos.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo es la conocida t&eacute;cnica del &ldquo;palacio de la memoria&rdquo;, un truco mental, que utilizan algunos estudiantes consistente en imaginar un itinerario a lo largo de diferentes lugares de un entorno familiar, como la casa o el vecindario, donde los conceptos a recordar se sit&uacute;an imaginariamente a lo largo de ese itinerario para memorizarlos y recordarlos despu&eacute;s con m&aacute;s facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Los autores subrayan que esta investigaci&oacute;n, financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades, y Fundaci&oacute;n La Caixa, abre nuevas v&iacute;as para entender c&oacute;mo procesa y representa la informaci&oacute;n espacial el cerebro, lo que podr&iacute;a abrir v&iacute;as de tratamiento para trastornos neurol&oacute;gicos relacionados con la memoria y la orientaci&oacute;n, como el alzh&eacute;imer.
    </p><p class="article-text">
        EFE.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/estudio-muestra-organizan-neuronas-almacenar-recuerdos_1_12112081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 10:37:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/594204dd-5c4b-4868-b909-e46633c2919f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="285723" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/594204dd-5c4b-4868-b909-e46633c2919f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="285723" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio muestra cómo se organizan las neuronas para almacenar los recuerdos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/594204dd-5c4b-4868-b909-e46633c2919f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cerebro,Memoria,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-cambios-esculpen-cerebro-madre-durante-embarazo_1_11658110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los escáneres y análisis a una madre antes, durante y después de la gestación muestran por primera vez el “ajuste fino” que experimentan los circuitos neuronales durante el proceso, y ayudarán a conocer mejor un aspecto clave de la salud de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El cerebro de la madre pierde una gran cantidad de </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sustancia_gris" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>materia gris</strong></a><strong> durante el embarazo, al tiempo que mejora su conectividad. </strong>Esta aparentemente contradicci&oacute;n forma parte de las conclusiones del estudio detallado del embarazo de una mujer primeriza de 38 a&ntilde;os desde antes de la concepci&oacute;n hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s el parto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados se publican este lunes <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-024-01741-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.nature.com/articles/s41593-024-01741-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Neurology</em></a> y el sujeto del seguimiento es una de las autoras del art&iacute;culo, la investigadora <a href="https://cnlm.uci.edu/chrastil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elizabeth Chrastil</a>, de la Universidad de California, Irvine, que se someti&oacute; a 26 esc&aacute;neres cerebrales, adem&aacute;s de an&aacute;lisis de sangre semanales, durante el proceso que llev&oacute; al nacimiento de su primer hijo en 2020.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El equipo liderado por <a href="https://jacobs.psych.ucsb.edu/people/laura-pritschet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Pritschet</a> observ&oacute; <strong>una disminuci&oacute;n &ldquo;pronunciada&rdquo; del volumen de materia gris y del grosor de la corteza cerebral, adem&aacute;s de un aumento del volumen ventricular y del l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo.</strong> Los datos tambi&eacute;n mostraron que aument&oacute; la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sustancia_blanca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sustancia blanca</a>, que en algunas &aacute;reas mejor&oacute; la conectividad, y que solo unas pocas regiones &mdash;apenas un 20%&mdash; permanecieron intactas. Estos cambios se asociaron con el aumento de los niveles de las hormonas estradiol y progesterona y las exploraciones se compararon con los cambios cerebrales observados en ocho individuos de control. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos cambios persistieron hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s del parto, incluida la reducci&oacute;n del volumen y el grosor corticales, mientras que otros regresaron a niveles similares a los de antes de la concepci&oacute;n alrededor de dos meses despu&eacute;s del nacimiento.&nbsp;Una transformaci&oacute;n que los cient&iacute;ficos a&uacute;n no comprenden bien, pero con<strong> implicaciones para la salud mental femenina y la predicci&oacute;n de problemas como la </strong><a href="https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/postpartum-depression/symptoms-causes/syc-20376617" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>depresi&oacute;n posparto</strong></a><strong> o los efectos neurol&oacute;gicos vinculados a la preeclampsia.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Una coreograf&iacute;a de cambios</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro resultado ofrece el primer mapa detallado del cerebro humano durante la gestaci&oacute;n&rdquo;, explica <a href="https://psych.ucsb.edu/people/faculty/emily-jacobs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emily Jacobs</a>, investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara. &ldquo;El cerebro de la madre experimenta toda esta coreograf&iacute;a de cambios durante el embarazo y por fin somos capaces de observar el proceso en tiempo real&rdquo;. Los estudios anteriores, como <a href="https://www.nature.com/articles/s41593-023-01513-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el del equipo de la espa&ntilde;ola Susana Carmona</a> &mdash;explica&mdash;, capturaban momentos concretos, antes y despu&eacute;s del embarazo, pero las im&aacute;genes de alta precisi&oacute;n han permitido ver cambios de gran envergadura semana tras semana. &ldquo;Nunca hab&iacute;amos presenciado lo que hace el cerebro en la <em>niebla</em> de esa metamorfosis&rdquo;, sostiene Jacobs.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cerebro de la madre experimenta toda esta coreografía de cambios durante el embarazo y por fin somos capaces de observar el proceso en tiempo real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emily Jacobs </span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Chrastil, sujeto de las pruebas y coautora del trabajo, uno de los hechos m&aacute;s impactantes que han documentado es que la sustancia blanca, que son las conexiones entre los axones y tiene que ver con la calidad de las conexiones, tuvo un incremento durante el segundo y el tercer trimestre de embarazo y volvi&oacute; a la normalidad hacia el final. &ldquo;Eso es algo que no habr&iacute;as visto con un an&aacute;lisis de antes y despu&eacute;s&rdquo;, asegura. &ldquo;Ser capaces de capturar esos pasos intermedios puede permitirnos entender con precisi&oacute;n el despliegue que ocurre en el curso del embarazo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-7GVg05SGxGE-3245', 'youtube', '7GVg05SGxGE', document.getElementById('yt-7GVg05SGxGE-3245'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-7GVg05SGxGE-3245 src="https://www.youtube.com/embed/7GVg05SGxGE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de inspirarse en trabajos como el del equipo espa&ntilde;ol que ha <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Matrescencia-un-nuevo-estudio-confirma-los-cambios-cerebrales-en-las-madres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparado el cerebro de 110 mujeres</a> en el tercer trimestre de gestaci&oacute;n con el de mujeres que nunca han estado encintas, la idea para realizar el seguimiento de una mujer embarazada surgi&oacute; de un trabajo anterior de Laura Pritschet, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32621974/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en 2020</a>. &ldquo;Ella fue el sujeto de estudio y escane&oacute; su cerebro cada 24 horas durante el ciclo menstrual completo de 30 d&iacute;as&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Se ve&iacute;a el flujo de hormonas y los cambios en el cerebro y eso nos hizo pensar: tenemos que hacer esto durante el embarazo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El embarazo &ldquo;esculpe&rdquo; el cerebro</h2><p class="article-text">
        Un dato impactante es que m&aacute;s del 80% de las regiones cerebrales que estudiaron con el esc&aacute;ner semana a semana experimentaron reducciones en el volumen de materia gris, lo que equivale a una media del 4% de reducci&oacute;n total de volumen del cerebro. Sin embargo, <strong>esto no debe considerarse equivalente a p&eacute;rdida de funci&oacute;n cognitiva</strong>. &ldquo;A veces la gente se inquieta cuando escucha que el volumen de materia gris desciende durante el embarazo y piensan: uy, eso no puede ser bueno&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Pero no tiene por qu&eacute; ser algo malo. De hecho, este cambio probablemente refleja el ajuste fino de los circuitos neuronales, un proceso adaptativo que permite al cerebro ser m&aacute;s especializado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este cambio probablemente refleja el ajuste fino de los circuitos neuronales, un proceso adaptativo que permite al cerebro ser más especializado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emily Jacobs</span>
                                        <span>—</span>  Investigadora de la Universidad de California, Santa Barbara
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para explicarlo, Jacobs usa una analog&iacute;a con el <em>David</em> de Miguel &Aacute;ngel. &ldquo;El artista empez&oacute; con ese gran bloque de m&aacute;rmol y la belleza subyacente es revelada a trav&eacute;s del arte de retirar el material con delicadeza&rdquo;, asegura. &ldquo;Con el cerebro este proceso sucede en las primeras etapas del desarrollo, pasa de nuevo en la pubertad y lo que vemos en el embarazo probablemente sea un refinamiento cortical. Cuando miramos los datos por primera vez y vimos este declive en el tiempo nos quedamos asombradas, pod&iacute;as ver el esculpido del cerebro desarroll&aacute;ndose semana tras semana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60fa4471-5451-4f5b-9074-1eec4ac84b68_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cambios la materia gris cortical durnate la gestación. Los colores más oscuros indican las regiones más afectadas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cambios la materia gris cortical durnate la gestación. Los colores más oscuros indican las regiones más afectadas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es parte de la vida humana, ajustado evolutivamente durante miles de a&ntilde;os, y no es necesariamente algo malo&rdquo;, a&ntilde;ade Chrastil. &ldquo;Probablemente hay alg&uacute;n beneficio funcional que a&uacute;n no sabemos cu&aacute;l es. Debe de haber algunas contrapartidas, pero tambi&eacute;n alg&uacute;n tipo de maximizaci&oacute;n de la capacidad de la persona&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un jaque a todo el sistema</h2><p class="article-text">
        Para Susana Carmona, investigadora principal del Grupo&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Neuromaternal</a>&nbsp;del Instituto de Investigaci&oacute;n Sanitaria Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, el trabajo es una aportaci&oacute;n muy valiosa que contin&uacute;a la l&iacute;nea de lo investigado anteriormente por ella y su equipo. &ldquo;En lugar de tener muchos sujetos, ellas tienen un solo sujeto, pero en muchos puntos temporales&rdquo;, explica a elDiario.es. &ldquo;Eso les ha permitido dibujar de una forma mucho m&aacute;s fina ese descenso de la materia gris, que cuadra con todo lo que hemos ido viendo nosotras estos siete a&ntilde;os&rdquo;. Aunque se ve una p&eacute;rdida de volumen, no significa que se produzca un problema. &ldquo;Evolutivamente no tiene ning&uacute;n sentido que haya da&ntilde;o y los estudios longitudinales a largo plazo demuestran lo contrario, el embarazo tiene un efecto protector&rdquo;, recalca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Evolutivamente no tiene ningún sentido que haya daño y los estudios longitudinales a largo plazo demuestran lo contrario, el embarazo tiene un efecto protector</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Carmona</span>
                                        <span>—</span> Investigadora principal del Grupo Neuromaternal del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sentido tienen todos estos cambios desde el punto de vista biol&oacute;gico y evolutivo? &ldquo;Lo que sabemos es que el embarazo pone en jaque a todo el sistema, modifica todo el cuerpo de la mujer a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de un nuevo &oacute;rgano, que es la placenta, que libera hormonas que son mensajeros que le dicen al cuerpo que tiene que funcionar de forma completamente diferente&rdquo;, relata Carmona. Aunque no hay pruebas sobre los efectos cognitivos de estos cambios, en algunos estudios se ha visto una relaci&oacute;n con c&oacute;mo punt&uacute;an las madres el v&iacute;nculo con sus hijos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a037b9b-14ff-40e6-8142-3b2c5c5891d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La investigadora Elizabeth Chrastiln, ante el escáner de resonancia magnética con el que estudiaron su cerebro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La investigadora Elizabeth Chrastiln, ante el escáner de resonancia magnética con el que estudiaron su cerebro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En modelos animales s&iacute; vemos que las hormonas modifican el cerebro y hacen que la cr&iacute;a sea especialmente relevante para la madre&rdquo;, explica Carmona. &ldquo;Luego es la cr&iacute;a la que modula el circuito, es decir, los pap&aacute;s tambi&eacute;n pueden llegar por esta otra v&iacute;a y las madres adoptivas &mdash;matiza&mdash;, pero la gestaci&oacute;n te lo pone todo muy r&aacute;pido&rdquo;.&nbsp;En su opini&oacute;n, estos cambios generan una especie de &ldquo;efecto t&uacute;nel&rdquo;. &ldquo;Se podr&iacute;a decir que, de repente, la cr&iacute;a tiene la capacidad de secuestrar los recursos cognitivos de la madre, aunque con muchas precauciones&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hallazgos se alinean con los revelados previamente en madres primerizas, lo que sugiere que los cambios cerebrales inducidos por el embarazo pueden ser un fenómeno ubicuo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Magdalena Martínez-García</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de California
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros investigadores, como <a href="https://webs.uab.cat/vilarroya/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Oacute;scar Vilarroya</a>, director de investigaci&oacute;n en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y el Hospital del Mar Research Institute, consideran que el nuevo estudio de Pritschet  y su equipo es relevante, pero tiene una debilidad principal. &ldquo;Hay que tener en cuenta que es solo un sujeto y eso hace muy dif&iacute;cil sacar conclusiones y generalizar los hallazgos a la poblaci&oacute;n, y mucho menos que se puedan sacar implicaciones pr&aacute;cticas&rdquo;, subraya. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/908260f6-c503-448b-a112-3519f6aaf1ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La doctora Elizabeth Chrastiln con su hijo recién nacido en 2020."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La doctora Elizabeth Chrastiln con su hijo recién nacido en 2020.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los hallazgos corticales cerebrales se alinean con los revelados previamente por estudios longitudinales de cohortes m&aacute;s amplios en madres primerizas, lo que sugiere que los cambios cerebrales inducidos por el embarazo pueden ser un fen&oacute;meno ubicuo&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://psych.ucsb.edu/people/researchers/magdalena-martinez-garcia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a</a>, investigadora posdoctoral en el Departamento de Ciencias Psicol&oacute;gicas y del Cerebro de la Universidad de California, Santa Barbara en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Nuestra ignorancia tiene consecuencias&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las autoras inciden en que estos cambios hormonales en el cerebro humano no son exclusivos de las mujeres. &ldquo;No puede estar m&aacute;s lejos de la realidad&rdquo;, explica Jacobs. &ldquo;Las hormonas son neurorreguladores clave para los dos sexos&rdquo;. Por otro lado, encuadran este trabajo en un contexto m&aacute;s amplio, en el que los estudios sobre la salud de las mujeres no han recibido ni atenci&oacute;n ni financiaci&oacute;n durante d&eacute;cadas. &ldquo;Sobre la neurobiolog&iacute;a del embarazo hay mucho que a&uacute;n no entendemos, pero no es porque las mujeres seamos demasiado complicadas, ni porque el embarazo sea un gran misterio, es el resultado del hecho de que las ciencias biom&eacute;dicas han ignorado hist&oacute;ricamente la salud de las mujeres&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en 2024 y este es la primera vez que echamos un vistazo a esta fascinante transici&oacute;n neurobiol&oacute;gica&rdquo;, insiste la investigadora. &ldquo;Nuestra ignorancia tiene consecuencias, los cient&iacute;ficos no tienen los datos que necesitamos para predecir la depresi&oacute;n posparto antes de que se manifieste, no tenemos los datos que hacen falta para entender la preeclampsia y la salud mental femenina de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida. Necesitamos mejores datos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/estudio-revela-cambios-esculpen-cerebro-madre-durante-embarazo_1_11658110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Sep 2024 09:53:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="384354" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="384354" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela los cambios que “esculpen” el cerebro de la madre durante el embarazo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3db0840f-32c4-4f37-975b-da04c65901d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Cerebro,neuronas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se puede pensar sin una voz interior? Así es la vida con 'anendofasia']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pensar-voz-interior-vida-anendofasia_1_10921695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d71808b-348e-4b7e-8518-2287135a1b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se puede pensar sin una voz interior? Así es la vida con &#039;anendofasia&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores le puso nombre al fenómeno por el que algunas personas carecen de diálogo interno y concluyen, tras una serie de pruebas, que pueden pensar con la misma eficacia que las demás, pero con estrategias alternativas</p></div><p class="article-text">
        Aunque pensar con una &ldquo;voz interior&rdquo; se considera universal, se trata de uno de los fen&oacute;menos cognitivos m&aacute;s escurridizos y dif&iacute;ciles de documentar. Tanto, que el primer cient&iacute;fico en estudiar a fondo este di&aacute;logo interno, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lev_Vygotsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lev Vygotsky</a>, dijo que era tan misterioso como &ldquo;la cara oculta de la luna&rdquo;. Este psic&oacute;logo ruso se interes&oacute; por el tema a principios del siglo XX mientras estudiaba la forma en que los ni&ntilde;os aprend&iacute;an a hablar y elabor&oacute; la siguiente hip&oacute;tesis: los beb&eacute;s primero escuchan las instrucciones de sus padres, m&aacute;s tarde las repiten en voz alta y finalmente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ensenar-hablar-maquina-traves-ojos-oidos-nino_1_10886128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">interiorizan ese discurso</a>, que se fusiona en su mente en forma de pensamiento verbal y los acompa&ntilde;ar&aacute; el resto de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, si ese tipo de voz interior es tan importante para pensar, &iquest;por qu&eacute; algunas personas dicen carecer de ella? Esta es, en parte, la pregunta que se hicieron el investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison <a href="https://psych.wisc.edu/staff/lupyan-gary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gary Lupyan</a> y su equipo al dise&ntilde;ar una serie de <a href="https://escholarship.org/uc/item/93p4r8td" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimentos recientemente publicados</a> con individuos que dicen no tener voz interna. &ldquo;La gente lo define a veces como una vocecita en tu cabeza, que aparece en tu mente cuando pens&aacute;s o cuando le&eacute;s, pero a nosotros nos interesaba porque es algo que la gente asume como universal, pero no todos experimentan&rdquo;, explica el investigador.
    </p><h3 class="article-text">A la caza de la voz interna</h3><p class="article-text">
        Para abordar este misterio, los autores dise&ntilde;aron una serie de ingeniosas estrategias a trav&eacute;s de cuestionarios <em>online</em>. Una de las pruebas, por ejemplo, consist&iacute;a en ponerles dos im&aacute;genes y pedirles que indicaran si los nombres de los objetos representados rimaban (lo que fuerza a pensar en c&oacute;mo suenan las palabras). En otra, les pon&iacute;an series de palabras o n&uacute;meros que luego deb&iacute;an decir al rev&eacute;s (para lo que repasar mentalmente las palabras ser&iacute;a una aparente ventaja).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue que los sujetos que dec&iacute;an no tener voz interna &ndash;lo que bautizaron como &ldquo;anendofasia&rdquo;, por la ausencia de &ldquo;endofasia&rdquo; o mon&oacute;logo interior&ndash; tardaban un poco m&aacute;s que el resto en culminar estas pruebas, pero su tasa de &eacute;xito era solo un poco peor que la de los dem&aacute;s. &ldquo;Esto lo que nos dice es que hay muchas estrategias para completar ciertas tareas&rdquo;, explica Lupyan. &ldquo;Pensamos que recordar requiere recrear los sonidos en tu cabeza, por ejemplo, pero hay otras formas de hacerlo. Y nos da tambi&eacute;n una imagen de la variabilidad que hay a la hora de pensar y de la flexibilidad de la cognici&oacute;n humana&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado nos habla de la variabilidad que hay a la hora de pensar y de la flexibilidad de la cognición humana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gary Lupyan </span>
                                        <span>—</span> Investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison  
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A juicio de los autores, el resultado confirma que para pensar en conceptos verbales no hace falta recurrir a una vocecita interior. Tambi&eacute;n encuentran una correlaci&oacute;n entre la falta de voz interna y la falta de capacidad de generar im&aacute;genes, condici&oacute;n conocida como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Afantas%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">afantas&iacute;a</span></a>. &ldquo;Contrariamente a la creencia popular de que uno es un pensador <em>verbal </em>o <em>visual</em>, las im&aacute;genes verbales y las im&aacute;genes visuales est&aacute;n de hecho correlacionadas positivamente&rdquo;, escriben. &ldquo;Otra de las cosas que vimos es que se trata de un <em>continuum</em> en el que la distribuci&oacute;n es muy similar a la que encontramos en la imaginaci&oacute;n visual&rdquo;, a&ntilde;ade Lupyan. &ldquo;En una escala del 1 al 5, la mayor&iacute;a de la gente se sit&uacute;a en el 4. No ten&eacute;s una distribuci&oacute;n normal alrededor del medio, sino escorada a la derecha&rdquo;. Y nadie usa esa voz interior todo el tiempo para pensar: &ldquo;Hay mucha variabilidad en la misma persona, depende de lo que est&eacute;s haciendo en cada momento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Pensamientos borrosos</h3><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.ehu.eus/es/web/doktoregoa/doctorado-linguistica/profesorado?p_redirect=fichaPDI&amp;p_idp=128220" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agust&iacute;n Vicente</a>, profesor de ling&uuml;&iacute;stica de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU) que lleva a&ntilde;os estudiando la voz interior, este &uacute;ltimo aspecto cuadra con los que se documentaron en otros experimentos, como los del investigador estadounidense <a href="https://hurlburt.faculty.unlv.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Russ Hurlburt</a>. Este cient&iacute;fico trat&oacute; de &ldquo;atrapar&rdquo; la voz interna a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n de m&oacute;vil (<em>Ipromptu</em>) que avisa al sujeto de forma aleatoria varias veces al d&iacute;a y lo fuerza a anotar qu&eacute; est&aacute; pensando en ese momento. Como una emboscada para sorprender a la vocecita en acci&oacute;n<em>.</em> &ldquo;Pero, si comparas lo que la gente pone en los cuestionarios y lo que anotan con esta <em>app,</em> hay enormes discrepancias&rdquo;, advierte Vicente.<strong> </strong>&ldquo;Hay personas que dicen que tienen la voz todo el tiempo y la app les muestra que no, y al contrario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones del propio Hurlburt sobre la naturaleza del pensamiento van en ese sentido: es mucho m&aacute;s enrevesado y complejo de lo que podr&iacute;a parecer, porque en nuestra mente suceden muchas cosas a la vez. &ldquo;Este estudio tambi&eacute;n demuestra que no tener voz interior, aparentemente, no constituye ninguna desventaja&rdquo;, opina Vicente, quien estudi&oacute; el fen&oacute;meno en personas con afasia y autismo. &ldquo;Los sujetos pueden hacer este tipo de tareas sin necesidad de que medie el lenguaje, aunque c&oacute;mo lo hacen todav&iacute;a est&aacute; por ver&rdquo;. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una forma de &ldquo;afantas&iacute;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <a href="https://lpnc.univ-grenoble-alpes.fr/fr/helene-loevenbruck" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Helene Loevenbruk</a>, l&iacute;der del laboratorio de Psicolog&iacute;a y Neurocognici&oacute;n del CNRS y una de las mayores expertas mundiales en la voz interior, considera que las pruebas con las rimas y la memoria de este trabajo son interesantes, pero el hecho de que el estudio fuera <em>online </em>no permit&iacute;a comprobar si los participantes hablaron en voz alta para hacer las pruebas. &ldquo;La conclusi&oacute;n tiene que ser replicada en el laboratorio, para asegurarse de que todo se hace en silencio&rdquo;, observa. En todo caso, opina, &ldquo;demuestra que pod&eacute;s tener memoria verbal incluso si no ten&eacute;s voz interior; los sujetos pueden pensar, solo que no piensan con un componente auditivo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialista tiene una visi&oacute;n diferente de la que tiene el equipo de Lupyan sobre este fen&oacute;meno y considera que se trata de una manifestaci&oacute;n de la &ldquo;afantas&iacute;a&rdquo;, pero en el plano auditivo. &ldquo;Se discuti&oacute; sobre la voz interior desde hace siglos, pero el inter&eacute;s se recobr&oacute; recientemente a ra&iacute;z del descubrimiento de pacientes sin imaginaci&oacute;n visual por investigadores brit&aacute;nicos&rdquo;, argumenta.&nbsp;En 2015, tras la descripci&oacute;n del equipo de Adam Zeman del <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0010945215001781" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fen&oacute;meno de la afantas&iacute;a</a>, decenas de personas empezaron a contactar con los investigadores relatando no solo la ausencia de imaginaci&oacute;n visual, sino la imposibilidad de recrear sonidos, olores o la sensaci&oacute;n del tacto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotros decimos que la gente que no tiene esa voz interior cuando hablan consigo mismos tiene una afantasía auditiva/verbal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helene Loevenbruk</span>
                                        <span>—</span> Experta en neurocognición del CNRS
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros decimos que la gente que no tiene esa voz interior cuando hablan consigo mismos tiene una <em>afantas&iacute;a auditiva/verbal</em>&rdquo;, asegura Loevenbruk. La investigadora est&aacute; convencida de que estas personas hablan consigo mismas, pero la diferencia es que lo hacen sin sonidos. Para demostrarlo ella y su equipo trabajan en el dise&ntilde;o de pruebas de neuroimagen que muestran la ausencia de actividad en la corteza auditiva en las personas sin voz interna. &ldquo;Por eso creo que el t&eacute;rmino elegido por los autores de este trabajo es confuso, porque <em>anendofasia</em> ser&iacute;a absoluta ausencia de &lsquo;voz interior&rsquo;, pero incluso los que dicen que no tienen &lsquo;voz interior&rsquo; hablan consigo mismos con conceptos, aunque no <em>oyen</em> voces&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas diversas aproximaciones, esta &lsquo;voz fantasma&rsquo; sigue siendo un misterio para la ciencia. La forma m&aacute;s directa de materializarla en la mente es leer un texto en silencio, cuando se produce la llamada &ldquo;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Subvocalization" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subvocalizaci&oacute;n</a>&rdquo;, que es el nombre que recibe la producci&oacute;n de esa voz imaginaria, la nuestra o la de otras personas, cuando leemos. Otro ejemplo para entenderla lo aporta el neurocient&iacute;fico y escritor <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oliver_Sacks" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oliver Sacks</a> en su libro <em>Veo una voz </em>(Anagrama, 2003), en el que contaba el caso de un ni&ntilde;o que perdi&oacute; paulatinamente la audici&oacute;n y que a los 7 a&ntilde;os descubre que deja de o&iacute;r esa &lsquo;voz fantasma&rsquo; de las personas si se cubren la boca. En realidad no las oye, porque ya se qued&oacute; sordo, pero lo que &eacute;l espera o&iacute;r al leer sus labios se reproduce en su cabeza.
    </p><h3 class="article-text">En la cabeza de un &lsquo;anendof&aacute;sico&rsquo;</h3><p class="article-text">
        Aunque se estima que esta ausencia de voz interna afecta a solo alrededor del 2% de la poblaci&oacute;n, Loevenbruk cree que el estudio del fen&oacute;meno puede ser muy revelador para conocer c&oacute;mo pensamos. &ldquo;Creemos que las personas con esta condici&oacute;n no pueden probar c&oacute;mo suena lo que van a decir antes de hablar, lo que puede condicionar c&oacute;mo se expresan&rdquo;, explica. &ldquo;Algunas personas que entrevistamos dec&iacute;an haber tenido dificultades para aprender a leer, sobre todo cuando no los dejaban hacerlo en voz alta. As&iacute; que algo bueno que hacer con una persona con afantas&iacute;a es dejarlo leer en voz alta cuando aprende, y as&iacute; gradualmente asociar&aacute; el texto escrito al significado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo, si leyese reproduciendo mentalmente lo que leo, tardar&iacute;a eones en acabar los libros&rdquo;, asegura Juan, de 63 a&ntilde;os, quien se considera una persona con nula o escasa voz interior. En su caso no recuerda haber tenido problemas para empezar a leer, pero s&iacute; hace una lectura muy r&aacute;pida sin experimentar discurso interno. El equipo de Loevenbruk observ&oacute; que las personas sin voz interior suelen leer m&aacute;s r&aacute;pido, pero se traban con los textos que tienen t&eacute;rminos complejos o en otro idioma, como las novelas negras de autores n&oacute;rdicos. &ldquo;Ese es uno de los puntos en los que podr&iacute;a ser una ventaja y una desventaja: estas personas leen m&aacute;s r&aacute;pido, pero cuando es un texto complicado tienen que leerlo en voz alta para entenderlo&rdquo;, asegura la experta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo cuento todo muy breve y sin detalles. Mi capacidad para recordar las conversaciones o lo que había en la habitación es mínima</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel</span>
                                        <span>—</span> Tiene un cuadro compatible con afantasía y anendofasia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, hay pruebas que apuntan a que la memoria autobiogr&aacute;fica puede ser diferente, y estas personas sin voz interna recuerdan los hechos, pero no los detalles sensoriales, visuales o auditivos. &ldquo;Esto puede ser una ventaja, porque tienen menos malos recuerdos, hay pruebas de que les afecta menos&nbsp;el estr&eacute;s postraum&aacute;tico y tienen menos <em>flashbacks</em>&rdquo;, asegura. Este es el caso de Miguel, de 42 a&ntilde;os, quien tiene un cuadro compatible con afantas&iacute;a y anendofasia, y se considera un p&eacute;simo contador de an&eacute;cdotas personales. &ldquo;Lo cuento todo muy breve y sin detalles&rdquo;, explica. &ldquo;Mi capacidad para recordar las conversaciones o lo que hab&iacute;a en la habitaci&oacute;n es m&iacute;nima&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Loevenbruk, un aspecto muy interesante es que uno puede tener esta condici&oacute;n, de afantas&iacute;a puramente visual o de ausencia de voz interna, y no haberlo advertido hasta que alguien les coment&oacute; la existencia de esta <em>rareza</em>. &ldquo;Este hecho sugiere que pueden funcionar bien incluso sin esta &lsquo;voz interna&rsquo;, tal y como sugiere este estudio. Es realmente impactante&rdquo;, concluye Loevenbruk. Es el caso de las dos personas sin voz interna consultadas para este reportaje, Juan y Miguel, quienes no fueron conscientes de su diferencia hasta hace muy poco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pienso en modo abstracto las m&aacute;s de las veces&rdquo;, dice Juan. &ldquo;Al escribir traduzco y a veces no encuentro las palabras&rdquo;. &ldquo;En mi cabeza no hablo, hay como conceptos abstractos que se suceden sin m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade Miguel. &ldquo;Y al leer me sucede igual, no me hace falta una voz, leo y ya est&aacute;, me pasa como con las im&aacute;genes&rdquo;. Respecto a c&oacute;mo puede afectarles a la hora de expresarse, Juan reconoce que tiene que hacer pausas para tratar de convertir lo abstracto en palabras. Y lo mismo Miguel. &ldquo;Si no lo he estructurado de antemano, las ideas salen inconexas, y me cuesta mucho transmitir lo que tengo en la cabeza&rdquo;, reconoce. &ldquo;Es como si las ideas se perdieran por el camino porque no son verbalizables&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AMR/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pensar-voz-interior-vida-anendofasia_1_10921695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Feb 2024 09:14:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1d71808b-348e-4b7e-8518-2287135a1b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4874453" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1d71808b-348e-4b7e-8518-2287135a1b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4874453" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Se puede pensar sin una voz interior? Así es la vida con 'anendofasia']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1d71808b-348e-4b7e-8518-2287135a1b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós al mito de que el cerebro humano está menos desarrollado al nacer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-mito-cerebro-humano-desarrollado-nacer-ciencia_1_10742945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/988bd367-ce06-4835-9bef-7bdf82c9fd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós al mito de que el cerebro humano está menos desarrollado al nacer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo estudio desmiente que los bebés humanos nazcan con un cerebro menos preparado que el de otros primates como chimpancés o gorilas: la diferencia está en todo lo que pasa después
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El hallazgo de chimpancés hembras con menopausia descoloca a los científicos
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se explica la evoluci&oacute;n del cerebro humano se suele se&ntilde;alar al hecho de que somos criaturas &ldquo;<a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https://es.wikipedia.org/wiki/Altricial&amp;data=05%7C01%7Ca.gomez-robles@ucl.ac.uk%7C23a82ecc9f554aaba36508dbf4e072c0%7C1faf88fea9984c5b93c9210a11d9a5c2%7C0%7C0%7C638373017074361213%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0=%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=cHyPasgG6qjvPLoskcPX4Lhw2jhgySEY0B4OSpQK8OQ=&amp;reserved=0%22%20%5Ct%20%22_blank%22%20%5Co%20%22Original%20URL:%20https://es.wikipedia.org/wiki/Altricial.%20Click%20or%20tap%20if%20you%20trust%20this%20link." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altriciales</a>&rdquo;, es decir, que nacemos con un cerebro inmaduro y escaso control muscular, lo que hace a nuestras cr&iacute;as muy dependientes durante un largo periodo. Hasta ahora se hab&iacute;a cre&iacute;do que los humanos nacemos con cerebros comparativamente menos desarrollados que otros primates y que esto era el resultado de un compromiso evolutivo para que las cabezas de los beb&eacute;s pudieran pasar por el canal de parto de su madre, lo que requerir&iacute;a que se desarrollaran a&uacute;n m&aacute;s fuera del &uacute;tero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo an&aacute;lisis liderado por Aida G&oacute;mez-Robles, antrop&oacute;loga e investigadora del University College de Londres (UCL), viene a derribar esta creencia tras demostrar que los cerebros de los reci&eacute;n nacidos humanos no est&aacute;n significativamente menos desarrollados en comparaci&oacute;n con otras especies de primates, sino que lo parecen porque gran parte del desarrollo cerebral ocurre despu&eacute;s del nacimiento. Es decir, por el punto de referencia que tomamos al medir. &ldquo;Los humanos parecen mucho m&aacute;s indefensos cuando son j&oacute;venes en comparaci&oacute;n con otros primates, no porque sus cerebros est&eacute;n comparativamente subdesarrollados, sino porque todav&iacute;a les queda mucho por recorrer&rdquo;, explica la investigadora, quien reconoce que ella misma sol&iacute;a repetir el viejo t&oacute;pico en sus conferencias hasta que decidi&oacute; ponerlo a prueba.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo publicado este lunes <a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https://www.nature.com/articles/s41559-023-02253-z&amp;data=05%7C01%7Ca.gomez-robles@ucl.ac.uk%7C23a82ecc9f554aaba36508dbf4e072c0%7C1faf88fea9984c5b93c9210a11d9a5c2%7C0%7C0%7C638373017074361213%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0=%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=5cyT4UBjCDtz8ffjqFZ5VxZRtoRjB0poXThvyWRd3ec=&amp;reserved=0%22%20%5Ct%20%22_blank%22%20%5Co%20%22Original%20URL:%20https://www.nature.com/articles/s41559-023-02253-z.%20Click%20or%20tap%20if%20you%20trust%20this%20link." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https://www.nature.com/articles/s41559-023-02253-z&amp;data=05%7C01%7Ca.gomez-robles@ucl.ac.uk%7C23a82ecc9f554aaba36508dbf4e072c0%7C1faf88fea9984c5b93c9210a11d9a5c2%7C0%7C0%7C638373017074361213%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0=%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=5cyT4UBjCDtz8ffjqFZ5VxZRtoRjB0poXThvyWRd3ec=&amp;reserved=0%22%20%5Ct%20%22_blank%22%20%5Co%20%22Original%20URL:%20https://www.nature.com/articles/s41559-023-02253-z.%20Click%20or%20tap%20if%20you%20trust%20this%20link." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Ecology &amp; Evolution</em></a>, los autores analizaron el desarrollo cerebral de 140 especies de mam&iacute;feros diferentes, incluidos primates, roedores y carn&iacute;voros modernos, as&iacute; como la mayor&iacute;a de especies de hom&iacute;nidos f&oacute;siles.&nbsp;Al comparar la duraci&oacute;n de la gestaci&oacute;n fetal en los mam&iacute;feros modernos, el tama&ntilde;o relativo de los cerebros y cuerpos de los reci&eacute;n nacidos con respecto a su tama&ntilde;o adulto, y el tama&ntilde;o total del cerebro de los reci&eacute;n nacidos y los adultos, llegaron a la conclusi&oacute;n de que los humanos nacen con cerebros en un nivel de desarrollo muy parecido a los de especies de primates similares como el chimpanc&eacute;, el gorila o el orangut&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>espejismo</em> anterior se produc&iacute;a, a su juicio, por la diferencia que hay al principio y final del desarrollo entre nosotros y otros primates. Mientras que el tama&ntilde;o del cerebro en chimpanc&eacute;s y orangutanes reci&eacute;n nacidos es m&aacute;s de una tercera parte de lo que ocupar&aacute; cuando sean adultos, en los beb&eacute;s humanos el cerebro es solo una cuarta parte del tama&ntilde;o&nbsp;que llegar&aacute; a alcanzar en la madurez y esta tarda mucho m&aacute;s en llegar. &ldquo;Yo tambi&eacute;n lo ve&iacute;a clar&iacute;simo &mdash;explica G&oacute;mez-Robles a <a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=http://eldiario.es/&amp;data=05%7C01%7Ca.gomez-robles@ucl.ac.uk%7C23a82ecc9f554aaba36508dbf4e072c0%7C1faf88fea9984c5b93c9210a11d9a5c2%7C0%7C0%7C638373017074361213%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0=%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=fCvpMk0+iMWg0IR+FbLDwLt7vs3KSOzXJugWS339H1M=&amp;reserved=0%22%20%5Ct%20%22_blank%22%20%5Co%20%22Original%20URL:%20http://eldiario.es/.%20Click%20or%20tap%20if%20you%20trust%20this%20link." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>&mdash;, pero cuando miras el resto de las variables, como el tama&ntilde;o cerebral en el neonato o la duraci&oacute;n de la gestaci&oacute;n, lo que realmente ves es que la narrativa cl&aacute;sica del dilema obst&eacute;trico no es correcta: nacemos cuando tenemos que nacer y no somos tan diferentes de otros primates&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La narrativa clásica del dilema obstétrico no es correcta: nacemos cuando tenemos que nacer y no somos tan diferentes de otros primates</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Gómez-Robles </span>
                                        <span>—</span> Antropóloga e investigadora del University College de Londres (UCL)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esta creencia sobre la inmadurez del cerebro llevaba a calcular que para nacer igual de desarrollados y activos que un beb&eacute; de chimpanc&eacute;, la gestaci&oacute;n humana deb&iacute;a extenderse de los 9 a los 21 meses, algo que no respaldan los datos obtenidos en el nuevo trabajo.</strong> &ldquo;El problema es que comparamos el tama&ntilde;o en el reci&eacute;n nacido con el del adulto, pero hay que darse cuenta de que con un tama&ntilde;o mayor se dilatan los plazos&rdquo;. Para entenderlo, la investigadora pide pensar en el tiempo que te lleva construir una casa unifamiliar (un cerebro m&aacute;s peque&ntilde;o) y un rascacielos (el cerebro humano). &ldquo;Algo m&aacute;s grande lleva m&aacute;s tiempo que algo m&aacute;s peque&ntilde;o, y al mismo tiempo todas las etapas de construcci&oacute;n tambi&eacute;n duran m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, <strong>lo que ven en este nuevo estudio es que los humanos no nacen con niveles de desarrollo significativamente m&aacute;s bajos que los primates modernos, ni que sus ancestros hom&iacute;nidos y que el per&iacute;odo de gestaci&oacute;n humana no es m&aacute;s corto de lo que cabr&iacute;a esperar en comparaci&oacute;n con otros primates</strong>.&nbsp;De acuerdo con el modelo anterior, los cient&iacute;ficos hab&iacute;an sugerido que el subdesarrollo al nacer fomentaba una mayor plasticidad cerebral, facilitando en &uacute;ltima instancia la inteligencia humana. &ldquo;No negamos que el cerebro humano es mucho m&aacute;s pl&aacute;stico, lo que cambia ahora es la raz&oacute;n por la que lo es&rdquo;, subraya G&oacute;mez-Robles. &ldquo;Siempre se ha considerado que estaba relacionado con estar menos desarrollados de lo que nos corresponde al nacer, pero eso no es lo que no indican estos resultados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos hallazgos sugieren que la duraci&oacute;n de la gestaci&oacute;n humana no se trunca con respecto a otros primates, lo que indica que la altricialidad humana percibida no es el resultado de restricciones o<em> dilemas </em>exclusivos de nuestra especie&rdquo;, escriben los autores. &ldquo;Adem&aacute;s, estos resultados se alinean bien con las observaciones conductuales que muestran que las principales diferencias entre chimpanc&eacute;s y beb&eacute;s humanos se refieren principalmente al desarrollo motor menos fino,&nbsp;pero que las diferencias en otros dominios conductuales durante el per&iacute;odo postnatal temprano son menores&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La importancia de la mielinizaci&oacute;n&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Para intentar entenderlo mejor, los autores tambi&eacute;n analizaron los procesos espec&iacute;ficos que ocurren durante el desarrollo cerebral. &ldquo;Nuestro estudio s&iacute; confirma que hay un n&uacute;mero peque&ntilde;o de procesos de desarrollo cerebral que se han movido al periodo postnatal durante la evoluci&oacute;n de nuestra especie&rdquo;, explica la investigadora. &ldquo;Hay un 5% de procesos &mdash;entre los que predominan los de mielinizaci&oacute;n&mdash; que ocurr&iacute;an antes del nacimiento en los primeros hom&iacute;nidos y que en los humanos modernos se posponen hasta despu&eacute;s del nacimiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llamada mielinizaci&oacute;n permite a las neuronas conectarse de manera m&aacute;s eficiente y se completa en los humanos de manera mucho m&aacute;s tard&iacute;a que en otras especies. Los resultados apuntan a un papel particularmente importante de la mielinizaci&oacute;n en el impulso de la plasticidad del cerebro humano, pero a&uacute;n queda mucho para entender qu&eacute; cambios espec&iacute;ficos se producen en nuestro cerebro para hacerlo m&aacute;s moldeable por los cambios en el ambiente. &ldquo;De momento &mdash;concluye G&oacute;mez-Robles&mdash;, lo que indican nuestros resultados es que la clave de la plasticidad cerebral no est&aacute; en una gestaci&oacute;n m&aacute;s corta o en una mayor inmadurez al nacer. El desarrollo cerebral m&aacute;s tard&iacute;o es el que estar&iacute;a m&aacute;s relacionado con que acabemos siendo como somos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro cerebro ha experimentado cambios peculiares con respecto a los de otros primates y es necesario averiguar cómo y por qué han sucedido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José María Bermúdez de Castro</span>
                                        <span>—</span> Paleoantropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">No tan altriciales</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La conclusi&oacute;n principal es muy clara y es genial, no somos tan altriciales comparados con otros primates, aunque s&iacute; que lo somos en cierta medida&rdquo; asegura el neurocient&iacute;fico y divulgador Xurxo Mari&ntilde;o. &ldquo;Los autores se preguntan: si somos tan parecidos a los chimpanc&eacute;s, &iquest;c&oacute;mo es posible que seamos tan distintos en el desarrollo? Y la repuesta es la extraordinaria plasticidad&rdquo;. Juan Ignacio P&eacute;rez Iglesias, catedr&aacute;tico de Fisiolog&iacute;a de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV-EHU), recuerda que el dilema obst&eacute;trico sigue siendo un argumento muy poderoso, ya que las mujeres no pueden parir beb&eacute;s m&aacute;s grandes, y recuerda que el resto de primates tienen periodos de gestaci&oacute;n muy parecidos, por lo que quiz&aacute; hay alguna raz&oacute;n por la que el embarazo no debe durar m&aacute;s. &ldquo;Es muy llamativo que todas se mueven en el intervalo de las 34 semanas (en el caso de los bonobos) a 38 (nosotros), con lo que la diferencia entre los dos extremos es solo de un 10%, esto indica que es un rasgo muy conservado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el paleoantrop&oacute;logo espa&ntilde;ol&nbsp;Jos&eacute; Mar&iacute;a Berm&uacute;dez de Castro, se trata de una investigaci&oacute;n muy seria y rigurosa. &ldquo;El trabajo est&aacute; bien planteado, es muy pertinente y aborda uno de los aspectos m&aacute;s relevantes de la evoluci&oacute;n humana de los dos &uacute;ltimos millones de a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;ala. De manera general, se asume que los ni&ntilde;os deben nacer, a&uacute;n cuando su cerebro no est&eacute; plenamente desarrollado como en otros mam&iacute;feros por necesidades obst&eacute;tricas (dimensiones del canal del parto) y metab&oacute;licas (las mujeres no pueden soportar&nbsp;tanto estr&eacute;s metab&oacute;lico, recuerda Berm&uacute;dez de Castro. &ldquo;Sin embargo, los autores no encuentran que estos factores sean decisivos y, en t&eacute;rminos comparativos, otros mam&iacute;feros tambi&eacute;n tendr&iacute;an el mismo grado de altricialidad al nacer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves que le parecen m&aacute;s interesantes es la necesidad de una mayor formaci&oacute;n de mielina, as&iacute; como la plasticidad neuronal, para que las neuronas desarrollen m&uacute;ltiples capacidades. &ldquo;Este proceso requiere mucho tiempo y ser&iacute;a la raz&oacute;n de nacer tan desvalidos, hasta que todo el proceso se complete en<em> H. sapiens</em> (hacia los treinta a&ntilde;os)&rdquo;, explica. Por eso este trabajo le parece tan pertinente. &ldquo;Nuestro cerebro ha experimentado cambios peculiares con respecto a los de otros primates y es necesario averiguar c&oacute;mo y por qu&eacute; han sucedido estos cambios, que nos han llevado a ser lo que somos&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-mito-cerebro-humano-desarrollado-nacer-ciencia_1_10742945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2023 20:15:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/988bd367-ce06-4835-9bef-7bdf82c9fd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1807770" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/988bd367-ce06-4835-9bef-7bdf82c9fd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1807770" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Adiós al mito de que el cerebro humano está menos desarrollado al nacer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/988bd367-ce06-4835-9bef-7bdf82c9fd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desarrollo humano,Cerebro,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así 'suena' Pink Floyd en tus neuronas: recrean una canción a partir de la actividad cerebral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cancion-musica-neuronas-cerebro-pink-floyd_1_10447498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b01e109-8e16-4031-9549-4cab43d8dc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así &#039;suena&#039; Pink Floyd en tus neuronas: recrean una canción a partir de la actividad cerebral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores reconstruye por primera vez una canción a partir de las señales registradas con electrodos en el cerebro de los voluntarios: el famoso tema 'Another Brick in the Wall'.</p></div><p class="article-text">
        Imagin&aacute; entrar en tu cerebro y ver lo que pasa mientras escuch&aacute;s una canci&oacute;n. Y lo que es m&aacute;s dif&iacute;cil: imagin&aacute; poder reconstruir la canci&oacute;n que est&aacute;s escuchando solo a partir de la actividad de las neuronas. Esto es, de forma simplificada, lo que consigui&oacute; un equipo liderado por <a href="https://psychology.berkeley.edu/people/robert-thomas-knight" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert T. Knight</a>, de la Universidad de California, Berkeley, que publica sus resultados este martes <a href="http://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3002176" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista PLOS Biology</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los autores del estudio analizaron la actividad neuronal de 29 pacientes mientras escuchaban un cl&aacute;sico del rock mediante una t&eacute;cnica conocida como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Electrocorticograf%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">electrocorticograf&iacute;a</a>, con electrodos que se implantan directamente sobre la corteza cerebral, aprovechando una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica programada, generalmente para localizar y eliminar un foco de epilepsia. Para ello crearon un modelo de decodificaci&oacute;n de<strong> </strong>la actividad cerebral registrada con 2.668 electrodos en total, de los que 347 recog&iacute;an se&ntilde;al relacionada espec&iacute;ficamente con la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pudimos reconstruir con &eacute;xito una canci&oacute;n a partir de la actividad neuronal registrada en la corteza auditiva&rdquo;, explica el primer autor del art&iacute;culo, <a href="https://knightlab.neuro.berkeley.edu/post-docs/2019/5/21/ludovic-bellier" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ludovic Bellier</a>, a elDiario.es. &ldquo;El hecho de que podamos hacerlo incluso en un solo paciente y con muy pocos datos (solo tres minutos) es muy prometedor para las aplicaciones de interfaz cerebro-ordenador y nos permiti&oacute; confirmar que la percepci&oacute;n de la m&uacute;sica se basa predominantemente en el hemisferio derecho y evidenciamos una nueva subregi&oacute;n sintonizada con el ritmo musical&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Decodificar la m&uacute;sica</h3><p class="article-text">
        Buena parte de los esfuerzos cient&iacute;ficos se hab&iacute;an centrado hasta ahora en decodificar lo que pasa en el cerebro <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/descodificador-cerebral-traduce-significado-oye-imagina_1_10166688.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">durante el habla</a>, con el objeto de ayudar a comunicarse a personas que han perdido la movilidad. Pero dise&ntilde;ar un modelo predictivo para la m&uacute;sica entra&ntilde;aba una dificultad extra, ya que hab&iacute;a que tener en cuenta otros elementos como el tono, la melod&iacute;a, la armon&iacute;a y el ritmo, adem&aacute;s de monitorizar regiones diferentes de la red de procesamiento de sonido de la corteza auditiva.
    </p><p class="article-text">
        Para realizar las pruebas, los autores eligieron el cl&aacute;sico de la banda <em>Pink Floyd</em>, la canci&oacute;n<em> Another Brick in the Wall</em>. Aunque Bellier y Wright son fans de este grupo musical, no fueron ellos los que escogieron el tema, sino el equipo del Albany Medical Center que recogi&oacute; los datos. &ldquo;Al fin y al cabo&rdquo;, bromea Bellier, &ldquo;a todo el mundo le gusta Pink Floyd&rdquo;. En el estudio justifican el uso de este tema porque constituye un &ldquo;est&iacute;mulo auditivo complejo&rdquo;, &uacute;til para disparar la respuesta neuronal distribuida, incluyendo la activaci&oacute;n de regiones que codifican elementos de orden superior, como coros, armon&iacute;a y ritmo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20ff2f34-00fe-41f3-ac6e-b119f582f119_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Audiograma de la canción obtenido a partir de la señal neuronal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Audiograma de la canción obtenido a partir de la señal neuronal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los electrodos utilizados en el estudio se situaban en tres regiones espec&iacute;ficas del cerebro: la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Motor_cortex" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corteza sensoriomotora</a> (CSM), el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Giro_frontal_inferior" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">giro frontal inferior</a> (GFI) y el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Giro_temporal_superior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">giro temporal superior</a> (GTS). De ellas, solo la &uacute;ltima (GTS) era especialmente importante en la activaci&oacute;n relacionada con el ritmo de la m&uacute;sica, en concreto con el de la guitarra en la m&uacute;sica rock.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los datos de la actividad neuronal experimentada por los sujetos mientras escuchaban la canci&oacute;n, los autores aplicaron lo que se denomina &lsquo;ablaci&oacute;n&rsquo; virtual, que consiste en eliminar canales de registro, como si apagaran algunos electrodos para ver qu&eacute; sucede, y poner a prueba la capacidad predictiva del modelo para ver con cu&aacute;ntos datos se reconstruye una se&ntilde;al m&aacute;s fiel al original.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, tambi&eacute;n tradujeron la informaci&oacute;n de la actividad neuronal a espectrogramas y convirtieron estos en sonido. Este es el audio de referencia para la comparaci&oacute;n, el que se obtiene al tomar la canci&oacute;n original, pasarla a audiograma y traducirla a sonido:
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
    <source src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/audio/original/2023/0811/06/pinkfloyd0-mp3.mp3" type="audio/mpeg">
    Your browser does not support the audio element.
</audio><p class="article-text">
        A partir de los datos originales, los investigadores hicieron varias reconstrucciones. Una de las que m&aacute;s se parec&iacute;a al original fue una reconstrucci&oacute;n no lineal de la que obtuvieron un primer audio, con los datos de la se&ntilde;al le&iacute;da por 347 electrodos en el cerebro de los 29 voluntarios. Sonaba as&iacute;:
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
    <source src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/audio/original/2023/0810/15/pinkfloyd2-mp3.mp3" type="audio/mpeg">
    Your browser does not support the audio element.
</audio><p class="article-text">
        &ldquo;La reconstrucci&oacute;n no lineal proporcion&oacute; una canci&oacute;n reconocible, con detalles m&aacute;s ricos en comparaci&oacute;n con la reconstrucci&oacute;n lineal&rdquo;, aseguran. &ldquo;La calidad perceptiva de los elementos espectrales como el tono y el timbre mejor&oacute; especialmente, y la identidad de los fonemas fue perceptible&rdquo;, a&ntilde;aden. &ldquo;Tambi&eacute;n hubo un sentido m&aacute;s fuerte de armon&iacute;a y un surgimiento del patr&oacute;n de guitarra r&iacute;tmica&rdquo;.&nbsp;El resultado, resumen, es que han podido reconstruir por primera vez una canci&oacute;n a partir de grabaciones neuronales humanas directas utilizando modelos no lineales. &ldquo;En conjunto, estos resultados mejoran nuestra comprensi&oacute;n de la din&aacute;mica neuronal que subyace a la percepci&oacute;n de la m&uacute;sica&rdquo;, concluyen.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Apagar y encender canales</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los investigadores, estos hallazgos podr&iacute;an tener implicaciones para las interfaces cerebro-m&aacute;quina, como los dispositivos prot&eacute;sicos que ayudan a mejorar la percepci&oacute;n de la prosodia, el ritmo y la melod&iacute;a del habla. &ldquo;Los resultados podr&iacute;an contribuir al desarrollo de un decodificador auditivo general que incluya los elementos pros&oacute;dicos del habla bas&aacute;ndose en relativamente pocos electrodos bien ubicados&rdquo;, escriben.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/circuitos-neuronales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liset M. de la Prida</a>, investigadora del Instituto Cajal, del CSIC, cuyo grupo trabaja en el an&aacute;lisis de se&ntilde;al, es un estudio bien hecho por parte de un buen grupo de investigaci&oacute;n. &ldquo;Decodificar la informaci&oacute;n directamente de la actividad cerebral es un tema de relevancia para el desarrollo de interfaces cerebro-m&aacute;quina&rdquo;, asegura. A su juicio, el resultado no es del todo nuevo, ya que han habido otros intentos similares de extraer informaci&oacute;n directamente de la actividad cerebral, como im&aacute;genes o lenguaje, pero &ldquo;son pasos importantes para avanzar en el desarrollo de interfaces inteligentes que ayuden a paliar los defectos neurol&oacute;gicos&rdquo;. &ldquo;Este tipo de resultados nos ayuda a entender mejor c&oacute;mo el cerebro representa la informaci&oacute;n&rdquo;, asegura la experta. Y es un reto reconstruir fragmentos musicales ya que no reflejan sonidos puros, sino combinaciones y matices m&aacute;s sutiles, recuerda.  
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://hnparaplejicos.sanidad.castillalamancha.es/en/profesionales/investigacion/basica/neurofisiologia-experimental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan de los Reyes Aguilar</a>, investigador del Grupo de Neurofisiolog&iacute;a Experimental&nbsp;del Hospital Nacional de Parapl&eacute;jicos de Toledo, tienen especial inter&eacute;s el uso de la &ldquo;ablaci&oacute;n virtual&rdquo; en el dise&ntilde;o del modelo, que podr&iacute;a tener aplicaciones en otros campos como el de la lesi&oacute;n medular, que &eacute;l estudia. &ldquo;El apagado selectivo de diferentes electrodos simulando diferentes niveles de da&ntilde;o neuronal es como producir peque&ntilde;os ictus o lesiones localizadas&rdquo;, asegura. En el caso concreto de la audici&oacute;n, podr&iacute;a permitir en un futuro abordar la creaci&oacute;n de una pr&oacute;tesis para un paciente que, mediante el proceso de decodificaci&oacute;n y codificaci&oacute;n, recupere las funciones da&ntilde;adas. &ldquo;En un escenario ideal, se podr&iacute;a usar la estimulaci&oacute;n para activar neuronas en regiones corticales espec&iacute;ficas con patrones de frecuencias concretos que permitan 'rellenar' o reproducir la funci&oacute;n da&ntilde;ada&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Adivinar solo si ya sabes</h3><p class="article-text">
        Un aspecto importante a destacar, subraya De la Prida, es que este tipo de predicciones es posible hacerlas porque ya sabes la informaci&oacute;n a decodificar desde la actividad el&eacute;ctrica cerebral. En este caso la canci&oacute;n de Pink Floyd. &ldquo;Es lo que se conoce como la verdad fundamental, o <em>ground truth</em> del ingl&eacute;s&rdquo;, asegura. &ldquo;Sabiendo lo que deb&eacute;s predecir, pod&eacute;s entrenar los algoritmos a reconocer los c&oacute;digos en la actividad cerebral y luego aplicarlos a registros nuevos en otros sujetos, haciendo modelos predictivos m&aacute;s generales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para saber si con esta t&eacute;cnica de registro y an&aacute;lisis se podr&iacute;a leer qu&eacute; m&uacute;sica est&aacute; escuchando alguien tendr&iacute;an que hacer otro experimento m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade el neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Xurxo_Mari%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xurxo Mari&ntilde;o</a>. &ldquo;Tendr&iacute;an que ponerle al paciente un fragmento de una canci&oacute;n desconocida para los cient&iacute;ficos (sin que la escuchen antes) y que estos reconstruyeran algo de esa canci&oacute;n, pero en la actualidad no lo creo posible&rdquo;. En su opini&oacute;n, el trabajo es una muestra muy impactante de que las hip&oacute;tesis que tenemos sobre las primeras etapas del procesamiento sensorial est&aacute;n bien encaminadas, pero cree que tambi&eacute;n muestra que estamos a&uacute;n muy lejos del sue&ntilde;o de &ldquo;leer&rdquo; el pensamiento.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Hacia un &ldquo;spotify mental&rdquo;?</h3><p class="article-text">
        La pregunta que invita a hacerse este resultado es obvia: &iquest;facilitar&aacute; el conocimiento de c&oacute;mo se activa la m&uacute;sica en el cerebro la posibilidad de desarrollar un sistema de estimulaci&oacute;n que nos permita escuchar m&uacute;sica mediante estimulaci&oacute;n neuronal? &ldquo;Es una pregunta fascinante que toca muchos temas, desde las tecnolog&iacute;as de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/podremos-entrar-hibernacion-mediante-estimulacion-cerebral_1_10236682.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estimulaci&oacute;n cerebral</a> hasta la conciencia&rdquo;, responde Bellier. &ldquo;Dir&iacute;a que s&iacute;, pero antes de llegar a este punto tendr&iacute;amos que hacer muchos progresos tanto en la comprensi&oacute;n del c&oacute;digo neuronal de la m&uacute;sica como en la obtenci&oacute;n de habilidades de estimulaci&oacute;n muy granulares, pero posiblemente generalizadas . En otras palabras, saber qu&eacute; patr&oacute;n entregar y poder para entregarlo con precisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que tener en cuenta que no es lo mismo &lsquo;leer&rsquo; la actividad cerebral (decodificar) que &lsquo;escribir&rsquo; (codificar)&rdquo;, observa Liset M. de la Prida. &ldquo;El problema de insertar informaci&oacute;n en el cerebro sin degradar la existente no est&aacute; resuelto&rdquo;. Por no hablar, como se&ntilde;ala Xurxo Mari&ntilde;o, de que los detalles de una canci&oacute;n se representan siempre de forma distinta de un cerebro a otro. &ldquo;Si conoces con detalle el mapa sensorial auditivo de una persona, s&iacute; que podr&iacute;a ser posible generar una canci&oacute;n en su mente, pero esa activaci&oacute;n neuronal no valdr&iacute;a al 100% para otra persona&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, indica De la Prida, teniendo o&iacute;dos no tiene mucho sentido producir un sonido por estimulaci&oacute;n, salvo que se haga para paliar una sordera.&nbsp; &ldquo;Se tratar&iacute;a de estimular el cerebro para que personas con da&ntilde;o neuronal cortical&nbsp;parcial en el sistema auditivo pudieran volver a escuchar al restaurar la p&eacute;rdida parcial&rdquo;, afirma Juan de los Reyes. Y ya no estar&iacute;amos hablando de crear una aplicaci&oacute;n para escuchar m&uacute;sica mediante estimulaci&oacute;n, sino de algo m&aacute;s importante: restaurar la audici&oacute;n en personas que la han perdido por un da&ntilde;o cerebral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cancion-musica-neuronas-cerebro-pink-floyd_1_10447498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Aug 2023 09:06:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8b01e109-8e16-4031-9549-4cab43d8dc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="212802" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8b01e109-8e16-4031-9549-4cab43d8dc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="212802" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así 'suena' Pink Floyd en tus neuronas: recrean una canción a partir de la actividad cerebral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8b01e109-8e16-4031-9549-4cab43d8dc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubrieron cómo desarrollan la vista las moscas de la fruta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/descubrieron-desarrollan-vista-moscas-fruta_1_10422782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2158d50-b009-4dbf-91ae-1311a5bb7c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubrieron cómo desarrollan la vista las moscas de la fruta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lugar de los 86.000 millones de neuronas de los seres humanos, las moscas de la fruta tienen unas 100.000 neuronas, lo que hace que la investigación del cerebro sea más manejable, aunque compleja.</p></div><p class="article-text">
        Investigadores de la Universidad de Nueva York descubrieron nuevos tipos de c&eacute;lulas en el sistema visual de las moscas, con una herramienta que encuentra y etiqueta neuronas durante el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, publicado en la revista '<a href="https://www.pnas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proceedings of the National Academy of Sciences</a>' (PNAS), combina datos de secuenciaci&oacute;n unicelular con un novedoso algoritmo para identificar pares de genes que apuntan a c&eacute;lulas previamente desconocidas en el cerebro de las moscas de la fruta.
    </p><p class="article-text">
        Las moscas de la fruta (tambi&eacute;n conocidas como 'Drosophila') se utilizaron durante mucho tiempo como organismo modelo para estudiar cuestiones fundamentales sobre el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de los 86.000 millones de neuronas de los seres humanos, <strong>las moscas de la fruta tienen unas 100.000 neuronas</strong>, lo que hace que la investigaci&oacute;n del cerebro sea m&aacute;s manejable, aunque compleja.
    </p><p class="article-text">
        El uso de herramientas gen&eacute;ticas que permiten distinguir distintos tipos de c&eacute;lulas en las moscas de la fruta <strong>revolucion&oacute; el estudio de los circuitos neuronales del cerebro</strong>, permitiendo a los cient&iacute;ficos comprender con precisi&oacute;n el desarrollo, la funci&oacute;n y el comportamiento de los circuitos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un rasgo distintivo del sistema nervioso central es la diversidad de tipos celulares responsables de muchas funciones distintas&rdquo;, afirma en un comunicado Claude Desplan, catedr&aacute;tico de plata de Biolog&iacute;a y Ciencias Neuronales de la NYU y autor principal del estudio.
    </p><p class="article-text">
        Investigaciones anteriores del laboratorio de Desplan utilizaron la secuenciaci&oacute;n unicelular para determinar que <strong>existen aproximadamente 200 tipos de c&eacute;lulas en el sistema visual de la mosca</strong> en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        La secuenciaci&oacute;n unicelular revela la expresi&oacute;n g&eacute;nica, de modo que cuando las c&eacute;lulas tienen los mismos patrones de expresi&oacute;n g&eacute;nica, es probable que realicen la misma tarea y sean, por tanto, del mismo tipo celular.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos pod&iacute;an identificar aproximadamente la mitad de los 200 tipos celulares del sistema visual de la mosca en desarrollo bas&aacute;ndose en su expresi&oacute;n g&eacute;nica y en estudios anteriores, pero les faltaba una forma de estudiar y etiquetar m&aacute;s f&aacute;cilmente los otros 100 tipos celulares.
    </p><p class="article-text">
        Las herramientas existentes que permit&iacute;an manipular con precisi&oacute;n los circuitos neuronales de las moscas de la fruta adultas a menudo fallaban a la hora de etiquetar las mismas neuronas durante el desarrollo, lo que las convert&iacute;a en inadecuadas para estudiar las c&eacute;lulas del cerebro en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, el planteamiento anterior para identificar los tipos celulares implica el laborioso ensayo de numerosas combinaciones de genes candidatos.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos que necesit&aacute;bamos un m&eacute;todo mucho m&aacute;s eficaz para etiquetar tipos celulares espec&iacute;ficos, y pudimos aprovechar la creciente cantidad de datos de secuenciaci&oacute;n unicelular disponibles&ldquo;, afirma Yu-Chieh David Chen, investigador postdoctoral asociado del Departamento de Biolog&iacute;a de la NYU y primer autor del estudio.
    </p><p class="article-text">
        Chen y sus colegas <strong>crearon una herramienta que aprovecha la gran cantidad de datos de secuenciaci&oacute;n unicelular del sistema visual de la mosca en desarrollo para identificar genes</strong> --y combinaciones de genes-- que se expresan exclusivamente en determinados tipos celulares.
    </p><p class="article-text">
        Para encontrar un tipo de c&eacute;lula, los investigadores suelen buscar marcadores gen&eacute;ticos o genes espec&iacute;ficos de un tipo de c&eacute;lula.
    </p><p class="article-text">
        Pero a menudo un gen se expresa en varios tipos celulares, lo que dificulta su diferenciaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La herramienta desarrollada por los investigadores de la NYU utiliza un enfoque ligeramente distinto: encontrar dos genes que coincidan s&oacute;lo en un tipo celular.
    </p><p class="article-text">
        Introduciendo datos de secuenciaci&oacute;n de ARN unicelular en un algoritmo creado por ellos, los investigadores identificaron sistem&aacute;ticamente pares de genes que se expresan de forma &uacute;nica en la mayor&iacute;a de los tipos celulares del sistema visual de la mosca de la fruta en m&uacute;ltiples etapas de su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos pares de genes llev&oacute; al descubrimiento de las MeSps, un tipo celular completamente nuevo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Este enfoque pionero y eficaz proporciona herramientas excepcionales al campo de la neurociencia</strong> para investigar con gran precisi&oacute;n cuestiones relacionadas con el desarrollo&rdquo;, destaca Desplan.
    </p><p class="article-text">
        Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/descubrieron-desarrollan-vista-moscas-fruta_1_10422782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Aug 2023 12:30:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2158d50-b009-4dbf-91ae-1311a5bb7c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="76561" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2158d50-b009-4dbf-91ae-1311a5bb7c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76561" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubrieron cómo desarrollan la vista las moscas de la fruta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2158d50-b009-4dbf-91ae-1311a5bb7c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Moscas,Moscas de la fruta,Vista,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-cerebro-celebra-22-julio_1_10391718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7210bd8-b53d-449f-acf1-5a5bc4fe21c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 2014, cada 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro para crear conciencia sobre las enfermedades cerebrales y motivar su prevención.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>D&iacute;a Mundial del Cerebro </strong>se celebra el 22 de julio por iniciativa de la <a href="https://wfneurology.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federaci&oacute;n Mundial de Neurolog&iacute;a (WFN)</a> para visibilizar su potencial, pero tambi&eacute;n los riesgos y las enfermedades que lo podr&iacute;an afectar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cerebro es uno de los &oacute;rganos vitales del cuerpo. Controla las actividades cognitivas (pensar, abstraer, leer) y las reacciones del organismo (acciones y funciones corporales en respuesta a est&iacute;mulos sensoriales).
    </p><p class="article-text">
        Las enfermedades de salud mental muchas veces son estigmatizadas, escondidas o no tomadas tan en cuenta. Por eso, se cre&oacute; el D&iacute;a Mundial del Cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Algunas enfermedades cerebrales comunes son la migra&ntilde;a, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades neurodegenerativas, los trastornos mentales, las enfermedades infecciosas y las enfermedades cong&eacute;nitas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas se&ntilde;alan que es vital para el cuidado del cerebro la alimentaci&oacute;n saludable, hacer actividad f&iacute;sica, controlar los factores de riesgo cardiovascular (hipertensi&oacute;n, az&uacute;car en sangre, etc.), controlar el estr&eacute;s y la ansiedad, mantener interacciones sociales con otros y&nbsp;ejercitar el cerebro con juegos de memoria, rompecabezas, crucigramas, sudokus o juegos similares.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los lemas del D&iacute;a Mundial del Cerebro</h3><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, el <strong>D&iacute;a Mundial del Cerebro</strong> tiene un lema espec&iacute;fico. El de 2023 es &ldquo;Salud Cerebral y Discapacidad&rdquo;. El objetivo de la campa&ntilde;a de este a&ntilde;o es ofrecer apoyo a las personas con discapacidades y luchar contra los estigmas asociados a ellas. El lema de 2022 fue &ldquo;Salud Cerebral para todos&rdquo; y se enfoc&oacute; en conseguir una buena salud cerebral para todos, reduciendo as&iacute; la carga global de trastornos neurol&oacute;gicos. El de 2021 fue &ldquo;Detener la esclerosis m&uacute;ltiple&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-_Gfu2vTKOh4-5043', 'youtube', '_Gfu2vTKOh4', document.getElementById('yt-_Gfu2vTKOh4-5043'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-_Gfu2vTKOh4-5043 src="https://www.youtube.com/embed/_Gfu2vTKOh4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h3 class="article-text">Curiosidades del cerebro</h3><p class="article-text">
        El cerebro humano tiene algunas particularidades. Estas son:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Consume un 20% de la energ&iacute;a y ox&iacute;geno que utiliza el organismo.</li>
                                    <li>En una part&iacute;cula casi microsc&oacute;pica se pueden localizar alrededor de 100.000 neuronas.</li>
                                    <li>Representa el 2% del peso corporal.</li>
                                    <li>Est&aacute; conformado por un 73% de agua.</li>
                                    <li>Transporta la informaci&oacute;n a una velocidad de 431 kil&oacute;metros por hora.&nbsp;</li>
                                    <li>La funcionalidad del lado izquierdo del cerebro est&aacute; asociada con el an&aacute;lisis, la l&oacute;gica, las matem&aacute;ticas y el lenguaje. El lado derecho se vincula con la creatividad, la intuici&oacute;n, los sentimientos, la imaginaci&oacute;n y las artes.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-cerebro-celebra-22-julio_1_10391718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jul 2023 03:01:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7210bd8-b53d-449f-acf1-5a5bc4fe21c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1758248" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7210bd8-b53d-449f-acf1-5a5bc4fe21c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1758248" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Día Mundial del Cerebro: ¿por qué se celebra el 22 de julio?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7210bd8-b53d-449f-acf1-5a5bc4fe21c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Cerebro]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
