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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Disidencias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/disidencias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Disidencias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Nadie pidió tu opinión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-pidio-opinion_129_10024218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27f44a6c-c8dc-43c5-b859-752d22d8bd40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie pidió tu opinión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las formas más sutiles de la discriminación gordofóbica es que otra persona nos diga qué piensa sobre nuestro cuerpo, aunque nadie se lo haya pedido. Muchas veces, el maltrato se disfraza de ayuda y cuidado. No es por nuestro bien. El activismo gordo sigue dando testimonio en el Día Internacional de la Mujer.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No entrar. Que mis carnes excedan la silla y me lastime los cent&iacute;metros &iquest;de m&aacute;s? Dicen que el cuerpo no importa. Yo digo que es una mentira para hacernos sentir peor. D&iacute;ganme si ustedes vivir&iacute;an su vida igual a hoy, si de pronto, no entran. En la ropa, En la silla, En el colectivo. En la puerta. En el banco. No entran. La experiencia de sus vidas ser&iacute;a otra. Una, en la que una silla te puede aislar. O la puerta del ba&ntilde;o choque tu panza. Y no, no es que no me ame ni crea que mi cuerpo no es bello. No tiene nada que ver. Amo mis piernotas, pero puedo odiarlas a veces tambi&eacute;n. Los medios y todo lo que nos imponen dicen que mis piernotas est&aacute;n mal. Mi cuerpo no entra en una silla, eso me hace sentir triste. &iquest;Est&aacute; mal que el par&aacute;metro con el que fue todo hecho me haga sentir excluida? Claro que est&aacute; mal. Pero para eso est&aacute; hecho. Si una norma excluye a lo diferente, lo diferente se siente alien en tierra propia&rdquo;. (@florralegre)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;GORDA, esa es la palabra que me hac&iacute;a sentir encerrada, como si el destino manifiesto de mi carne fuera esa invisibilidad cruel. Luego, con el tiempo, esa palabra se volvi&oacute; una bandera, una insignia de lucha; y ser gorda se convirti&oacute; en parte de una identidad. Si no tuviera que dar explicaciones sobre mi cuerpo, sabr&iacute;a que ya estoy en otro planeta, en un lugar at&iacute;pico donde no me pedir&iacute;an que acredite mi identidad a trav&eacute;s del cuerpo o los genitales, mi identidad de g&eacute;nero, etc. En nuestra cultura, parte del reconocimiento de los otros pasa por la forma en que nos relacionamos con las normas corporales. Las personas que encarnan adecuadamente las normas de la delgadez tienen el privilegio de la visibilidad, son valiosas porque se&ntilde;alan el modelo a seguir. Mientras que, en este sistema de reconocimiento, las personas gordas incomodan, pero no por eso dejan de ser funcionales. El gordo es el centro de la tabla de dardos y los arpones se hunden en la carne, se hacen cicatriz mientras duelen&rdquo;. (<strong>Lux Moreno</strong>, en su libro <em>Gorda Traidora</em>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos las hipervisibles invisibles/ la doble moral y tu hipocres&iacute;a/ la cr&iacute;tica moral y est&eacute;tica disfrazada de salud/ La incomodidad en tus ojos, en tu espacio, en tu uniformidad./ Somos la ruptura de tu norma/ desobediencia y exceso/ desborde y pecado, disidencia./ Somos las que no quieres que existan. Pero existimos./ Y no vamos a pedir perd&oacute;n ni permiso. (<strong>Magda Pi&ntilde;eyro</strong>, del libro <em>StopGordofobia y las panzas subversas</em>) 
    </p><p class="article-text">
        Voces, voces gordas, macizas, contundentes. Voces con peso, con volumen, desmedidas. Voces que se escriben, que hablan, que cantan, que gritan, que estremecen, que se escuchan, que pintan, que grafitean, que asaltan las calles.
    </p><p class="article-text">
        Voces anchas, morrudas, gruesas, contra la opresi&oacute;n y la imposici&oacute;n de los mandatos magros, desgrasados, uniformados, uniformes. Voces que al decir se liberan. <strong>Traemos testimonios de gordas luchadoras, que rescatamos en las jornadas en que se conmemoraron, el 4 de marzo, D&iacute;a Internacional de la lucha contra la Gordofobia, tal como hace un a&ntilde;o lo renombr&oacute; el activismo por las disidencias corporales y que en su origen oficial era de la lucha contra la obesidad.</strong> Y tambi&eacute;n, historias que se enlazan con el 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de la Mujer, por aquellas que murieron quemadas por el incendio en una f&aacute;brica y la carencia de toda medida de cuidado, higiene y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque la gordofobia es violencia patriarcal y sabemos que hay machos que padecen este terror, pero tambi&eacute;n que hay mujeres gordof&oacute;bicas, incluso dentro del feminismo. </strong>Hembras que no comparten la lucha por la aceptaci&oacute;n y el respeto de todos los cuerpos. Hombres y mujeres que tampoco consideran el racismo, la xenofobia y la clase social como causas de la discriminaci&oacute;n. No poder bancar la canasta b&aacute;sica es violento, como los est&aacute;ndares de violencia machista lo son. Y el maltrato a las personas gordas tambi&eacute;n lo incluye, por lo tanto, lo es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miremos m&aacute;s all&aacute; del feminismo blanco del norte del planeta, que cree que todas las mujeres somos iguales y que lo &uacute;nico por lo que tenemos que luchar es por nuestras reivindicaciones de g&eacute;nero.</strong> O, en todo caso, incluyamos, sumemos, habilitemos la aceptaci&oacute;n de todas las clases sociales, las etnias, las disidencias corporales y gen&eacute;ricas bajo la misma bandera feminista. Queremos igualdad en el trato, aunque no seamos todes iguales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad nos victimiza, pero nos alzamos por nuestros derechos.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a vivir la vida que se quiere, una existencia que no afecta en sentido a los dem&aacute;s, como nos hicieron creer.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a no someterse a una dieta que, inexorablemente, fracasar&aacute;. Porque no tiene en cuenta a cada une, su historia familiar, sus gustos, su gen&eacute;tica, porque restringe y funciona como una presi&oacute;n que en un momento estalla.
    </p><p class="article-text">
        Derecho a dejar de ser consideradas objetos, para el goce y la tranquilidad ajena.
    </p><p class="article-text">
        A ser respetadas sin importar las medidas y los tama&ntilde;os del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        A vestirse como se nos antoja.
    </p><p class="article-text">
        A no ser llamadas gordas como insulto.
    </p><p class="article-text">
        A que el dise&ntilde;o y mobiliario p&uacute;blico sea amigable.
    </p><p class="article-text">
        A no tener que soportar opiniones ajenas que no solicitamos.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos de naturalizar la gordofobia. Cuestionemos la idea de que somos cuerpos fallados, defectuosos.
    </p><p class="article-text">
        Habitemos nuestra anatom&iacute;a con libertad, sin condenas, con pensamiento cr&iacute;tico. Pong&aacute;monos de pie y no nos callemos cuando vienen a avisarnos que estamos gordas y que lo hacen porque, dicen, nos est&aacute;n cuidando. Es decir, controlando. No me digas que adelgace.
    </p><p class="article-text">
        Como cada vez que vamos a la calle, unidas, diversas, colectivas, agrupadas, se trata de fortalecer el activismo como cobijo, trinchera, oasis, frazada, refugio, cueva, para ir logrando cambios, aceptaci&oacute;n, respeto. No es f&aacute;cil, pero seguro que hay o&iacute;dos y corazones capaces de escuchar y latir junto a nosotres. Dejemos de discutir con los gordof&oacute;bicos, porque es como pretender que una persona maltratada se ponga de acuerdo y convenza a su maltratador. Paremos con el silencio, con el dolor en soledad, con esconder, tapar, disimular. <strong>Defender a las personas gordas de los ataques es nuestro compromiso. Lo personal es pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dice <strong>Marianela Saavedra</strong>: &ldquo;Los cuerpos gordos no somos chiste/ broma, meme o tu derecho a opini&oacute;n/ somos cuerpos sensibles, habitados, reales/ deseantes y deseables./ Tus prejuicios y falso humor no dan risa/ ni excitan, coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-pidio-opinion_129_10024218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2023 04:56:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nadie pidió tu opinión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[gordofobia,Disidencias,cuerpos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martha Rosenberg: "Lamento que la forma de integración del Encuentro de Mujeres sea la fragmentación"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martha-rosenberg-lamento-forma-integracion-encuentro-mujeres-sea-fragmentacion_128_9603447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c395a6d-eb10-41ea-8709-fd3026f993ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martha Rosenberg: &quot;Lamento que la forma de integración del Encuentro de Mujeres sea la fragmentación&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La referenta de la lucha feminista en Argentina habló con elDiarioAr sobre la historia y la actualidad del Encuentro Nacional de Mujeres.</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2003 guarda uno de los hitos del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM): el origen de la Campa&ntilde;a por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Ese a&ntilde;o, en Rosario tom&oacute; impulso el movimiento que casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s logr&oacute; la sanci&oacute;n de la ley.<strong> </strong>La psicoanalista, m&eacute;dica e integrante fundacional de la Campa&ntilde;a, <strong>Martha Rosenberg</strong>, estuvo ah&iacute; y en casi todos los 33 encuentros restantes. Estuvo en el de 1986, particip&oacute; como invitada en el primer ENM que se hizo en la Ciudad de Buenos Aires y tambi&eacute;n en el 2019 en La Plata, el &uacute;ltimo previo a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o no estar&aacute; en San Luis por razones personales, pero sigue haci&eacute;ndose preguntas como disparadores que generan material de debate. <strong>elDiarioAR</strong> habl&oacute; con ella sobre este recorrido hist&oacute;rico y sobre la actualidad, que muestra por primera vez dos encuentros: Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Intersexuales, Bisexuales y No Binaries, que se hace este fin de semana en San Luis, y el 35&ordm; Encuentro Nacional de Mujeres que se realizar&aacute; en el 19, 20 y 21 de noviembre. &ldquo;Me resulta lamentable que la forma de integraci&oacute;n en este espacio sea la fragmentaci&oacute;n, que no se reconozca esta capacidad de los Encuentros de transformaci&oacute;n del significante &rdquo;mujer&ldquo; en algo que es el paraguas de un encuentro&rdquo;, afirm&oacute;.
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                    alt="Nina Brugo (parada a la izquierda) y Martha Rosenberg (sentada a la derecha) entre varias de las luchadoras históricas de la Campaña."
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                Nina Brugo (parada a la izquierda) y Martha Rosenberg (sentada a la derecha) entre varias de las luchadoras históricas de la Campaña.                            </span>
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        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la importancia de los Encuentros para lograr la masividad que tiene hoy el movimiento feminista en Argentina? &iquest;C&oacute;mo se logra pasar de 1000 personas en 1986 a 100.000 previstas para este a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue el sostenimiento de esta modalidad que adquiri&oacute; una vida propia. La actividad fue creciendo en el tiempo, a pesar de todos los conflictos que siempre hubo. Pero se sostuvo como un hecho muy original del movimiento argentino, no creo que en otros lugares del mundo existan espacios de este tipo. La categor&iacute;a de &ldquo;Encuentro'' tiene sus limitaciones y su gran amplitud. Permanentemente se fueron sumando cuestiones de proveniencias diversas y se pod&iacute;an discutir como enriquecimiento de los grupos. Eso le dio el desarrollo que tiene, que es un hecho muy significativo. Hasta hace muy poco tiempo, cuatro o cinco a&ntilde;os, siempre fue ignorado por la prensa. Hab&iacute;a 50.000 o 60.000 mujeres reunidas en alguna capital de una provincia y nunca sal&iacute;a nada en los diarios nacionales. Hab&iacute;a despreocupaci&oacute;n de que saliera en la prensa. Era importante la participaci&oacute;n de personas en su propio nombre porque cada grupo o persona&nbsp; volv&iacute;a con la posibilidad de poner en acci&oacute;n las conclusiones en su propio lugar y de acuerdo a las caracter&iacute;sticas de su inserci&oacute;n social, geogr&aacute;fica y pol&iacute;tica. El Encuentro es un gran armador participativo de pol&iacute;ticas. Hab&iacute;a muchas discusiones porque la Iglesia Cat&oacute;lica, despu&eacute;s se sumaron las evang&eacute;licas, siempre participaba con un gran intento de reclutamiento y de imposici&oacute;n de sus ideas. Los talleres eran totalmente abiertos y eso se discut&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; manera participaban las iglesias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En muchos lugares, las curias locales preparaban previamente a mujeres para participar en el Encuentro. Ellas iban con propuestas, han habido grescas. En Rosario de 2003, donde se decidi&oacute; por primera vez que hubiera talleres de estrategia par el derecho al aborto y no solo de anticoncepci&oacute;n, las mujeres adiestradas en los obispados locales iban a obstruir. Nos mandaban escribanos. Las iglesias participaron siempre, pero de distintas maneras. En los &uacute;ltimos encuentros perdieron mucha fuerza, aunque est&aacute;n siempre.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Las mujeres adiestradas en los obispados locales iban a obstruir a los encuentros. Han habido grescas.&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Un ENM muy recordado es el de 2003, cuando nace la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito. &iquest;C&oacute;mo se gest&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tema del aborto no naci&oacute; en el Encuentro, pero naci&oacute; de la movilizaci&oacute;n. Primero como un planteo feminista, un eje muy importante de las reinvindicaciones. Ven&iacute;a del 90, naci&oacute; como movimiento en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en San Bernardo, en Buenos Aires, en el que se resolvi&oacute; instituir el 28 de septiembre como el D&iacute;a por la Despenalizaci&oacute;n y Legalizaci&oacute;n del Aborto. De ah&iacute; surgi&oacute; la campa&ntilde;a, pero ya hab&iacute;a grupos que luchaban. La forma de organizaci&oacute;n en campa&ntilde;as regionales y nacionales surge de encuentros colectivos. Grupos aislados hay desde que el feminismo existe. Es un movimiento que lleva d&eacute;cadas, lo que ocurre en Rosario es que fue creciendo permanentemente. Tiene rasgos nuevos, pero una larga historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue su participaci&oacute;n a la largo de los a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estuve en casi todos y este a&ntilde;o hay un tema que es un parteaguas: va a haber dos encuentros. El cambio de nombre del Encuentro se realiz&oacute; de manera muy poco clara. Durante toda la historia, las conclusiones se presentaban y se aprobaban en la asamblea final y las formas de decisi&oacute;n quedaban plasmadas en el uso que cada grupo llevaba a la pr&aacute;ctica. Las formas de tomar decisiones sobre el Encuentro ha sido siempre la discusi&oacute;n en los talleres, que despu&eacute;s se pon&iacute;a a consideraci&oacute;n de la asamblea final y se toma con esa forma de democracia abierta y participativa e inclusiva. Yo no he visto ese proceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Martha Rosenberg, el 10 de julio de 2018, cuando expuso en el plenario de comisiones que trato la interrupción voluntaria del embarazo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Siempre hubo conflictos desde que el ENM se transform&oacute; en un escenario pol&iacute;tico muy importante y fue adoptado por los grupos pol&iacute;ticos partidarios. Siempre hubo intentos de cambiar sus caracter&iacute;sticas. La Comisi&oacute;n arma y organiza, pero no puede imponer cambios pol&iacute;ticos. Durante muchos a&ntilde;os, el Partido Comunista Revolucionario (PCR) ten&iacute;a en su program&aacute;tica pol&iacute;tica como un objetivo importante y, casi &uacute;nico, la organizaci&oacute;n de los ENM y lo hizo de tal manera que se produjo este desarrollo num&eacute;rico, territorial y pol&iacute;tico tan importante. Mantuvieron una apertura pol&iacute;tica que llev&oacute; a que los encuentros tuvieran este nivel de amplitud. Conflictos hubo siempre, los partidos de la izquierda siempre quisieron cambiar las formas de funcionamiento y que saliera un plan de lucha org&aacute;nico y no la forma de interpretaci&oacute;n en cada lugar de las interpretaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los puntos de quiebre tiene que ver con la inclusi&oacute;n de &ldquo;Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Intersexuales, Bisexuales y No Binaries&rdquo;en el nombre del Encuentro, &iquest;Qu&eacute; opina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las identidades sexogen&eacute;ricas organizadas, la cuesti&oacute;n fue creciendo con la organizaci&oacute;n de esos grupos como organizaciones pol&iacute;ticas. Las lesbianas de entrada ten&iacute;an talleres numeros&iacute;simos, eran organizadoras. Las travestis tuvieron m&aacute;s dificultad para entrar como grupo, pero yo a Lohana Berkins la recuerdo desde los primeros. Ellas tuvieron que dar su pelea para ser aceptadas como grupo gen&eacute;rico. La cuesti&oacute;n como reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica del cambio de nombre se produce como efecto del desarrollo pol&iacute;tico y organizado de las identidades LGTTBI+, son una expresi&oacute;n pol&iacute;tica de la disputa de campos de acumulaci&oacute;n pol&iacute;tica. Respecto de este cambio, tengo mis preguntas, mis dudas y mi sentimiento de cierto conflicto que adquieren fuerza en funci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de sus identidades y de la pol&iacute;tica de identidades. La pol&iacute;tica de &ldquo;Encuentro&rdquo; es una pol&iacute;tica de encuentro de diversidades, no hay encuentro si va una predominante expresi&oacute;n de diversidad, tanto territorial, racial, &eacute;tnica o sexogen&eacute;rica. Encuentro de Mujeres es una marca muy importante de c&oacute;mo se van organizando las pol&iacute;ticas de las identidades en la historia a partir de tomar como propios los m&eacute;todos y los principios del feminismo. Me resulta lamentable que la forma de integraci&oacute;n en este espacio sea la fragmentaci&oacute;n, que no se reconozca esta capacidad de los ENM de transformaci&oacute;n del significante &ldquo;mujer&rdquo; en algo que es el paraguas de un encuentro, porque puede haber otros encuentros de otras identidades. Es muy complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los ENM se gestan pol&iacute;ticas nacionales muy importantes que llegan al momento actual que el movimiento feminista tiene una masividad no alcanzada nunca antes. Las pol&iacute;ticas de las identidades tienen el riesgo de fragmentar. Lo mismo que las pol&iacute;ticas de las identidades &eacute;tnicas. Tambi&eacute;n tienen ese riesgo de poner en acto los componentes de enorme diversidad que tiene un evento nacional, que siempre lo tuvo. Hay que cuidar mucho que los encuentros puedan conservar ese car&aacute;cter de proyecto de uni&oacute;n y no de fragmentaci&oacute;n. En mi militancia he trabajado para conseguir la condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a. Me produce un interrogante muy importante el efecto de la resignificaci&oacute;n que se hace del concepto de &ldquo;Nacional&rdquo;. No soy nacionalista, nunca lo fui, pero siempre luch&eacute; porque la condici&oacute;n de &ldquo;ciudadano nacional&rdquo;&nbsp; incluyera a todas diversidades. En la pr&aacute;ctica, efectivamente la pol&iacute;tica y el r&eacute;gimen capitalista y colonialista y patriarcal crea enormes diferencias e injusticias sociales, pero el objetivo es crear una ciudadan&iacute;a universal. Entonces me pregunto si esta nueva forma de imponer la enumeraci&oacute;n de identidades y de ciudadan&iacute;as contribuye a crear este tipo de ciudadan&iacute;a universal que para mi es un principio de acci&oacute;n muy importante.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Me pregunto si esta nueva forma de imponer la enumeración de identidades y de ciudadanías contribuye a crear este tipo de ciudadanía universal que para mi es un principio de acción muy importante&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve el futuro de este movimiento feminista en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con una enorme sorpresa por el efecto del desarrollo que tuvo la lucha por el aborto en Argentina y en los movimientos regionales que estaban muy detenidos o derrotados. Eso fue una especie de resurgimiento y valida nuestra forma de organizar y militar el derecho al aborto que siempre ha sido en las calles. Pero &ldquo;las calles&rdquo; no solo abarca las calles, porque por mucho tiempo fuimos muy pocas, tambi&eacute;n implica los lugares en donde se construye g&eacute;nero, se transmite cultura, se educa y se defiende el derecho a la salud y la vida de las mujeres y a la libertad y autonom&iacute;a de sus decisiones reproductivas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CDB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martha-rosenberg-lamento-forma-integracion-encuentro-mujeres-sea-fragmentacion_128_9603447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2022 16:34:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martha Rosenberg: "Lamento que la forma de integración del Encuentro de Mujeres sea la fragmentación"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Disidencias,San Luis,trans,Transgénero,Transfeminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instalar una agenda de la dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/instalar-agenda-dignidad_129_9029759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cd137e6-2bf9-4d1a-bd14-c00f7673e082_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instalar una agenda de la dignidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La aparición de cuerpos no hegemónicos en los grandes medios no significa un cambio, es apenas una ruptura. Lo que se necesita es instalar una agenda de dignidad, de mejores condiciones de vida para diferencias corporales. Tal vez esa aparición genere discusiones públicas sobre cómo podemos ser, pero eso no altera la violencia sistémica contra las personas diferentes.</p></div><p class="article-text">
        Le pregunto a Nicol&aacute;s Cuello, profesor de Historia de las Artes Visuales, activista gordo y cuir, por qu&eacute; la mayor&iacute;a de las personas que aparecen en las publicidades y en las im&aacute;genes p&uacute;blicas son flacas. Esas im&aacute;genes son <strong>estereotipos corporales</strong> que se fueron construyendo durante un prolongado proceso en el tiempo &ldquo;para orientar c&oacute;mo se debe comprar y consumir, c&oacute;mo hay que expresarse y, en definitiva, c&oacute;mo debemos ser&rdquo;, me responde.
    </p><p class="article-text">
        Las representaciones hegem&oacute;nicas conforman un modelo de vida que gobierna el imaginario social, y es casi omnipresente en las calles y en las pantallas. Es cierto que esos modelos se han ido conformando en el tiempo y tienen un recorrido largo, &ldquo;pero no siempre fueron as&iacute;, han ido mutando en la medida que el sistema social y econ&oacute;mico prioriz&oacute; cada vez m&aacute;s la productividad y los valores simb&oacute;licos que apuntan a perpetuar el modo de existencia actual&rdquo;. Cuello se refiere a la sociedad globalizada y neoliberal, que es hist&oacute;rica, una cultura que se fue imponiendo, pero que no es la &uacute;nica posible&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho tiempo atr&aacute;s, el cuerpo gordo o voluminoso se asociaba &ldquo;con la fuerza, la potencia y la fertilidad&rdquo;, aunque luego eso cambi&oacute;, como consecuencia de la expansi&oacute;n del capitalismo y del colonialismo. Estos reg&iacute;menes no son eternos, son transformables y est&aacute;n basados &ldquo;en la explotaci&oacute;n del cuerpo trabajador al que le exigen rendimiento, eficacia y un determinado estado f&iacute;sico y longevidad que garantice sus expectativas productivas&rdquo;, se&ntilde;ala el docente universitario que vive entre Buenos Aires y La Plata y dedica gran parte de su tiempo a investigar las diferencias corporales y sus efectos en la vida de las personas. As&iacute;, la ponderaci&oacute;n corporal se asocia con la capacidad de generar constantemente valor material, cosas que se compran y se venden, incluyendo a las propias personas, que son cosificadas como mercanc&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El modo de producci&oacute;n actual necesita expandir las im&aacute;genes de esos cuerpos delgados y blancos para que conformen una imagen un&iacute;voca como horizonte aspiracional que &ldquo;termine orientando la experiencia corporal de todos los que habitamos este mundo, nos hagan sentir que esos cuerpos son los naturales y que los dem&aacute;s son imperfectos y defectuosos&rdquo;. Se trata de algo conveniente para el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico: que deseemos parecernos a esa imagen insistente para no afectar al poder.
    </p><p class="article-text">
        Hablo tambi&eacute;n con Cuello, activista pol&iacute;tico, constructor de talleres, traductor y editor autogestivo de fanzines en torno a la gordura, sobre el poder de la fotograf&iacute;a como productora y modeladora de un imaginario dominante. Me aclara que &ldquo;como toda tecnolog&iacute;a, la fotograf&iacute;a no tiene una carga moral por s&iacute; misma, ni un efecto de control absoluto, ni su uso y objetivo puede s&oacute;lo reducirse a un fin determinado. Es un dispositivo que construye im&aacute;genes con m&uacute;ltiples destinos&rdquo; Lo que s&iacute; se hace es instrumentalizarla &ldquo;para crear m&aacute;rgenes de dominaci&oacute;n, a partir de la repetici&oacute;n, la insistencia, la hiper visibilidad de determinadas figuras corporales, de modo de que esas figuras sean las imaginadas y deseadas por la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a tiene otras potencialidades, asegura Cuello. Y aunque no puedo evitar pensar en que la famosa empresaria <strong>Kim Kardashian</strong> se ajust&oacute; a una dieta estricta semanas atr&aacute;s para entrar en el vestido que <strong>Marilyn Monroe</strong> us&oacute; para el cumplea&ntilde;os de JFK, evoco el trabajo del movimiento<strong> Mujeres Que No Fueron Tapa</strong>, MQNFT, un colectivo que jaquea las figuras de las celebridades que aparecen en las portadas de las revistas masivas, rearmando nuevas im&aacute;genes. Es que con el arte y con la t&eacute;cnica se puede realizar un gran trabajo de deconstrucci&oacute;n de &ldquo;las im&aacute;genes que se usan en clave imperativa desde los n&uacute;cleos de poder simb&oacute;lico&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kim Kardashian y Marilyn Monroe                            </span>
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        &ldquo;Por insistencia y repetici&oacute;n, los cuerpos delgados han creado el efecto performativo de verdad sobre lo que es un cuerpo normal&rdquo;. Sin embargo, quienes reciben esas escenas no son necesariamente repetidores pasivos. &ldquo;Pueden subvertir, revertir, ocupar, trastornar, recortar y volver a armar otras. El poder, asegura, no controla la totalidad de sus efectos&rdquo;, asegura Cuello.
    </p><p class="article-text">
        Las fisuras, las grietas son inevitables y dan lugar a los cambios, algo que ha ocurrido en distintas &eacute;pocas y lugares con otros estilos corporales fuera de la norma y, por lo tanto, despreciados y desdichados. La concepci&oacute;n de lo normal no ha sido siempre la misma, no existe -aunque se pretenda- un pensamiento &uacute;nico. Los cuerpos que conviven son diversos y la construcci&oacute;n imaginaria tambi&eacute;n puede variar.
    </p><p class="article-text">
        Como dice Cuello: &ldquo;Lo que un cuerpo tiene que ser para alcanzar el estatuto de normalidad, el reconocimiento y aceptaci&oacute;n de su valor social, el deseo sexoafectivo, la condici&oacute;n de persona, puede ser reapropiado, intervenido, interrumpido, remixado, sat&iacute;ricamente comentado&rdquo;. Aunque la serie mayoritaria de im&aacute;genes que aparecen en los medios son para la dominaci&oacute;n, &ldquo;las fotos pueden tener un devenir cr&iacute;tico a partir de un uso diferente del original y pueden despertar otras reflexiones sobre los cuerpos y sobre el proceso de instituci&oacute;n de la normativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Abrazado a diversas lecturas cuestionadoras, al activismo, la escritura, las marchas, los encuentros y las manifestaciones, el activismo gordo comparte y circula conocimientos que ponen en jaque el imperio del modelo flaco como &uacute;nico cuerpo posible. Como ha escrito el activista<strong> Mauro Cabral</strong>, otro referente ineludible de lo gordo, la militancia de la diversidad &ldquo;arremete contra un mundo que busca la desaparici&oacute;n gorda, donde lo &uacute;nico posible parecen ser el registro vigilante de las calor&iacute;as consumidas entre el desayuno y la &uacute;ltima colaci&oacute;n o la anotaci&oacute;n del peso diario en una bit&aacute;cora de nutricionista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes performativas de una verdad se erigen y difunden de manera acelerada por medio de los comerciales, &ldquo;pero su construcci&oacute;n como algo natural es una ficci&oacute;n, una pedagog&iacute;a pol&iacute;tica que destaca el capacitismo de los cuerpos. Esta noci&oacute;n cr&iacute;tica la cre&oacute; el movimiento de la diversidad funcional y las personas gordas la tomamos como una categor&iacute;a para narrar nuestra diferencia&rdquo;. La gordofobia parece funcionar como una m&aacute;quina imaginativa que relata una supuesta verdad, para restringir y reprimir la existencia de corporalidades diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Ser gordo o discapacitado no son experiencias quebradas, falladas ni partidas, sino otras formas corporales de existir. La opresi&oacute;n ense&ntilde;&oacute; que cuando se mira a una persona gorda hay que focalizar las partes, las marcas, los rollos, los defectos, su comportamiento al comer. Ella misma mira as&iacute; su intimidad. &ldquo;Por eso, ser gordo, disca, trans o gay no significa tener una mirada cr&iacute;tica. Un cuerpo determinado puede o no ser desobediente, su biolog&iacute;a no determina su pensamiento ni su acci&oacute;n. Y aunque cualquiera puede producir un gesto disrruptivo del orden estructural, bajo ning&uacute;n punto de vista se puede considerar que la experiencia de ser diferente otorga autom&aacute;ticamente un supremacismo moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Cuello, &ldquo;que alguien gordo aparezca en una revista masiva, pagada por un grupo econ&oacute;mico poderoso, no es algo transformador. Es, a lo sumo, la ruptura de un patr&oacute;n, que tal vez pueda ser beneficioso para quienes se sienten identificadas, pero lo que hay que preguntarse es: &iquest;altera los sistemas de patologizaci&oacute;n? &iquest;Interviene sobre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que extienden formas de dominaci&oacute;n laboral, sexual, pol&iacute;tica, migratoria sobre las personas gordas? &iquest;Genera conciencia? Definitivamente, no. Es necesario instalar una agenda de dignidad, de mejores condiciones de vida para diferencias corporales precarizadas, castigadas y abandonadas por el Estado&rdquo;. Tal vez esa aparici&oacute;n genere discusiones p&uacute;blicas sobre c&oacute;mo podemos ser, pero eso no altera la violencia sist&eacute;mica contra las personas diferentes. &ldquo;De hecho, el maltrato contra los gordos aumenta segundo a segundo y es inaudito&rdquo;, asegura quien compil&oacute; junto a la profesora de filosof&iacute;a y abogada<strong> Laura Contrera </strong>el libro<em> Cuerpo sin patrones</em>. Resistencias desde las geograf&iacute;as desmesuradas de la carne.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, si aparecer gordo es insuficiente, &iquest;qu&eacute; faltar&iacute;a?</strong> &ldquo;Hay que saber qu&eacute; decir con ese cuerpo desplazado de la normalidad, porque si la exposici&oacute;n p&uacute;blica es una excepci&oacute;n para seguir afirmando un sistema de dominio, no se est&aacute; haciendo nada por transformar la vida de quienes cargamos con un estigma por nuestras diferencias corporales&rdquo;. Lo que se necesita es tomar la palabra y reponer una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica junto a las nuevas im&aacute;genes de la desmesura y los cuerpos impropios.
    </p><p class="article-text">
        Las acciones de resistencia gorda y sudaca frente a los estereotipos y la descalificaci&oacute;n de identidades que no se ajustan al estereotipo delgado trasciende la voluntad de un gesto individual. Requiere de una nueva conciencia social que condene la injuria y el estigma. Habr&aacute; que seguir construyendo esa transformaci&oacute;n profunda de la mirada colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/instalar-agenda-dignidad_129_9029759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2022 04:08:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instalar una agenda de la dignidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corporalidades,gordofobia,Disidencias,Políticas públicas]]></media:keywords>
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