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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - The Northman]]></title>
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      <title><![CDATA[The Northman y el eterno retorno del patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/the-northman-eterno-retorno-patriarcado_129_9032990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="The Northman y el eterno retorno del patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">The Northman, la película recién estrenada de Robert Eggers, vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado, sostiene la escritora Ana Ojeda.</p></div><p class="article-text">
        F&aacute;bula n&oacute;rdica de tintes m&iacute;ticos, <em>The Northman </em>(dirigido por Robert Eggers, 2022) narra en clave de &ldquo;camino del h&eacute;roe&rdquo; la b&uacute;squeda de venganza de Amleth, testigo siendo ni&ntilde;o de la decapitaci&oacute;n de su padre a manos de su t&iacute;o, intertextualidad evidente con <em>El rey le&oacute;n </em>(1994). Vuelve as&iacute; al leit motiv de una supuesta animalidad como sin&oacute;nimo de violencia, que se trasluce en los ep&iacute;tetos: si el padre asesinado es &ldquo;rey cuervo&rdquo;, el hijo (Amleth) responde al sobrenombre de &ldquo;oso lobo&rdquo;, lo cual hace pensar que el nieto ser&aacute; &ldquo;hiena pantera le&oacute;n&rdquo; y as&iacute; sucesivamente, en un in crescendo de ep&iacute;tetos y violencia que corresponder&iacute;a a estadios tempranos de la historia de Occidente (principios del siglo X, en este caso). Vuelve tambi&eacute;n a la carga la &ldquo;teor&iacute;a de las esferas&rdquo; (cfr. Kate Millett, <em>Pol&iacute;tica sexual</em>, 1970): la masculinidad entendida &uacute;nicamente como violencia (esfera p&uacute;blica) y la feminidad como tema pibis (esfera &iacute;ntima): crianza y hogar, y esperar en el lugar a que perro lobo vuelva a cenar. Resulta notable en este sentido que ya de camino a una vida familiar que se proyecta plet&oacute;rica de amor y armon&iacute;a, Amleth prefiera responder al imperativo de aniquilaci&oacute;n total de su enemigo (a esta altura ya bastante diezmado), incluso aunque esto signifique obturar de manera irremediable los alm&iacute;bares de esa hip&oacute;tesis de existencia arm&oacute;nica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>El mensaje es claro: la vida es un combate de nosotres contra elles en el que solo uno de estos dos polos puede quedar en pie.</strong> La erradicaci&oacute;n del elles debe hacerse con meticulosidad molecular (Amleth asesina hasta a su primito/medio hermanito) y es un fin loable en s&iacute; mismo, digno de alabanza (y por supuesto de una pel&iacute;cula de 2 h 17 min), sobre todo si entra&ntilde;a grandes cuotas de sufrimiento y sacrificio para todes. <strong>Es una bipolaridad que se derrumba bajo el peso del pensamiento &uacute;nico: el totalitarismo.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Lagertha de <em>Vikings</em> (seis temporadas, 2013-2020), guerrera y amante, madre y compa&ntilde;era, divorciada, inteligente, pol&iacute;tica, estadista, conductora de hombres y mujeres, se desdobla en <em>The Northman</em> en dos personajes femeninos que apenas se despegan del ruido ambiente: una revisitaci&oacute;n de Pen&eacute;lope y su tejido siempre a medio terminar en la madre y una &ldquo;bruja&rdquo; que habla con la naturaleza para que le haga delivery de hongos alucin&oacute;genos, arquetipo que retoma la largu&iacute;sima tradici&oacute;n de feminidad como naturaleza pre o irracional y emociones.
    </p><p class="article-text">
        A la llamada Segunda Ola del feminismo estadounidense (d&eacute;cadas del 60 y 70 sobre todo, cuyas obras m&aacute;s importantes retoman y ampl&iacute;an la senda inaugurada por <em>El segundo sexo</em>, de Simone de Beauvoir, 1949) sigui&oacute; <em>Conan the Barbarian</em>, pel&iacute;cula que en 1982 eligi&oacute; retomar el personaje creado por Robert E. Howard en 1932 para la serie de relatos pulp <em>Weird Tales</em>. Hoy en d&iacute;a, mientras en Estados Unidos la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo como derecho fundamental de las mujeres (conseguido en 1973 gracias al veredicto de Roe vs. Wade) se pone en tela de juicio, <em><strong>The Northman</strong></em><strong> vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado como faceta &uacute;nica fundamental y a&uacute;n relevante de la masculinidad, por m&aacute;s que los feminismos y las disidencias de todo el mundo hayan demostrado y demuestren d&iacute;a a d&iacute;a lo contrario.</strong> M&aacute;s que una coincidencia, <strong>veo la a&ntilde;oranza de un sistema de valores que reafirma sus preceptos b&aacute;sicos y se (auto)justifica, mientras organiza los argumentos del contragolpe que buscar&aacute; desandar las conquistas alcanzadas por los movimientos feministas en todo el globo.</strong> Como dijo el poeta: me gusta cuando callas. O en el remix local (y actual) de un diputado nacional: &ldquo;No voy a pedir perd&oacute;n por tener pene&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:03:04 +0000]]></pubDate>
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