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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Ruckauf]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/carlos-ruckauf/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Ruckauf]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cantar mejor que gobernar: Alberto Fernández, Litto Nebbia y una canción resignada en medio de los gritos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantar-mejor-gobernar-alberto-fernandez-litto-nebbia-cancion-resignada-medio-gritos_129_9033669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3e640ef-ecc6-4cab-968d-41ab5b531556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantar mejor que gobernar: Alberto Fernández, Litto Nebbia y una canción resignada en medio de los gritos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el locrazo del 25 de Mayo Alberto Fernández cantó "Sólo se trata de vivir", una de la canciones de su muy admirado Litto Nebbia. Cantar a Nebbia desde el poder y cuando la crisis se expresa a los gritos, supone, entonces, un problema que excede a la misma música, sostiene Abel Gilbert en esta columna.</p></div><p class="article-text">
        La m&uacute;sica de Litto Nebbia, en especial el de los primeros setenta con su punto m&aacute;s alto de creatividad (<em>Muerte en la catedral</em>, <em>Melopea</em>), merece ser pensada y valorada fuera de estas urgencias y no tra&iacute;da a la discusi&oacute;n por un fan que no es cualquier fan. Se trata de alguien que ocupa un lugar saliente dentro del drama argentino: el presidente de la rep&uacute;blica. <strong>Cantar a Nebbia desde el poder y cuando la crisis se expresa a los gritos, supone, entonces, un problema que excede a la misma m&uacute;sica.</strong> Pero habr&iacute;a que detenerse primero en la acci&oacute;n, en el hecho de <em>cantar</em>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1529538918567264258?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Busco un bien fuera de m&iacute;/ no s&eacute; qui&eacute;n lo tiene&rdquo;, canta el paje Cherubino en el segundo acto de la &oacute;pera <em>Las bodas Figaro</em>. A lo que la condesa reacciona con embeleso: &ldquo;Bravo, qu&eacute; bella voz. No sab&iacute;a que cantabas tan bien&rdquo;. Susana, la prometida de F&iacute;garo interviene: &ldquo;Oh, en verdad &eacute;l hace bien todo lo que hace/ r&aacute;pido, vamos, bello soldado&rdquo;. Un chiste de vieja data recupera la escena mozartiana. Hay un soldado ah&iacute;, mejor dicho, m&aacute;s de uno, y se encuentran en una trinchera del ej&eacute;rcito italiano en medio de la Primera Guerra. Las balas pueblan el espacio y es preciso rodear al enemigo. Un oficial ordena a su tropa avanzar, sin lograr que reaccione. Repite su llamado a la acci&oacute;n. Pero nada. &ldquo;Soldados, ataquen&rdquo;, insiste, esta vez con un mayor dramatismo. La orden no se consuma, tiene solo como devoluci&oacute;n la misma respuesta de la condesa mozartiana. Su voz hab&iacute;a sido tomada como objeto de goce y contemplaci&oacute;n est&eacute;tica a pesar de las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; reacciones ha suscitado Fern&aacute;ndez despu&eacute;s que el pasado mi&eacute;rcoles, 25 de mayo, se subi&oacute; al escenario para cantar &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; durante el &ldquo;locrazo&rdquo; que organiz&oacute; el Movimiento Evita en Florencio Varela? Desde ya, los aplausos de los comensales. La cortes&iacute;a no se le niega a nadie, y menos a un presidente que quiere animar la digesti&oacute;n de est&oacute;magos no siempre llenos. &ldquo;<strong>Es un personaje muy especial, gobierna peor de lo que canta&rdquo;, opin&oacute; Carlos Ruckauf</strong> e hizo sonar sus blasones de peronista <em>avant la lettre</em>: ex vicepresidente de Carlos Menem, ex canciller de Eduardo Duhalde y ex joven ministro de Trabajo de Isabel Per&oacute;n. Ruckauf pas&oacute; por alto el llamado del cantor antes de vocalizar a Nebbia (&ldquo;los primeros que tenemos esa obligaci&oacute;n de unirnos en la diversidad somos los que decimos ser parte de un movimiento nacional y popular&rdquo;). &iquest;Qu&eacute; significaba entonces para Ruckauf <em>cantar mal</em>? &iquest;Un desapego a los par&aacute;metros del <em>bel canto </em>(la uniformidad de la voz, el <em>legato</em> habilidoso, un registro superior claro, agilidad y flexibilidad del timbre)? &iquest;Fue negligente con el marco r&iacute;tmico y mel&oacute;dico? &iquest;Transgredi&oacute; el patr&oacute;n de acentuaci&oacute;n? &iquest;No ha sido Fern&aacute;ndez franco al subrayar &ldquo;creo que nadie puede dar una respuesta/ni decir qu&eacute; puerta hay que tocar&rdquo; o fue un exceso de sinceridad, una confesi&oacute;n de impotencia? <strong>&iquest;Ser&aacute;, en definitiva, que la canci&oacute;n le dice algo m&aacute;s sobre el int&eacute;rprete?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una voz que se rechaza puede tener el efecto del ruido<em>, </em>una perturbaci&oacute;n expulsada por siglos del universo de la m&uacute;sica como si fuera demon&iacute;aca. Pero Ruckauf, en tanto s&iacute;ntoma de un malestar m&aacute;s profundo dentro del peronismo, le a&ntilde;adi&oacute; otra capa de sentido. Reaccion&oacute; como si padeciera misofon&iacute;a pol&iacute;tica. La misofon&iacute;a es una suerte de hipersensibilidad selectiva a determinados sonidos (la masticaci&oacute;n, determinadas frecuencias). Puede provocar desde incomodidad y p&aacute;nico hasta odio: inquina a eso que llega al o&iacute;do. Durante el programa radiof&oacute;nico <em>Siempre es hoy</em>, de Daniel Tognetti, Ruckauf pidi&oacute;, sin ruborizarse, que se adelante la agenda electoral de 2023 y entre los fundamentos que esgrimi&oacute; para plantear semejante osad&iacute;a (&ldquo;dentro de las instituciones&rdquo;, aclar&oacute;) incluy&oacute;, llamativamente, el hecho de que Fern&aacute;ndez se pusiera bajo la piel de Nebbia. El tambi&eacute;n ex gobernador bonaerense, cuyo nombre no ha sido ajeno al desenlace de los sucesos de diciembre de 2001, se quej&oacute; ante su entrevistador de que presidente &ldquo;no escucha los consejos m&aacute;s racionales&rdquo; y asoci&oacute; esa carencia (&ldquo;escuchar&rdquo;) a la guitarreada. &ldquo;Se da el lujo de mal cantar en un acto de ra&iacute;z popular, primero, en todo caso, pod&iacute;a haber cantado el himno, el 25 de mayo, o la marcha, pero la sensaci&oacute;n que tienen los compa&ntilde;eros es que estamos yendo muy mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, Fern&aacute;ndez, seg&uacute;n Ruckauf, no solo canta<em> mal</em> -lo que plantear&iacute;a un asunto &eacute;tico, adem&aacute;s de est&eacute;tico- <strong>sino que elige</strong><em><strong> </strong></em><strong>peor su repertorio. Y es su voz la que comunica a la vez los dos d&eacute;ficits y pone en entredicho una expectativa.</strong> Olvidemos a Nebbia por unas l&iacute;neas. Pensemos por ejemplo en Schubert, a ver si nos ayuda a descifrar el berrinche del viejo conspirador. &iquest;De qui&eacute;n es la voz que nos llega cuando escuchamos un poema de Goethe musicalizado por el gran vien&eacute;s? El bar&iacute;tono Dietrich Fischer-Dieskau deja su marca en la interpretaci&oacute;n, que ser&aacute; sutilmente diferente a la de Thomas Quasthoffl. Algo permanece siempre: son voces que comunican un &ldquo;yo&rdquo;, el de la narraci&oacute;n. Y por encima de esa superficie textual, siempre escuchamos al autor del <em>lied</em>. Como se&ntilde;ala Simon Frith, &ldquo;una canci&oacute;n de Schubert es una canci&oacute;n de Schubert, independientemente de las palabras que haya musicalizado y del cantante que las cante&rdquo;. Quiz&aacute; si el ingl&eacute;s Frith habr&iacute;a estado entre los comensales del Evita, si fuera, en definitiva, un cultor de las veinte verdades, acostumbrado a gritar de coraz&oacute;n que el capital se combate cantando, introducir&iacute;a una nota al pie a su aguda observaci&oacute;n. Esta: &iquest;qu&eacute; pasa cuando la voz cantante es a su vez la voz del Estado y transmite a los trabajadores de la econom&iacute;a popular eso de que viajando se fortalece el coraz&oacute;n pues andar nuevos caminos te hacen olvidar el anterior? &iquest;Invierte jerarqu&iacute;as? &iquest;Borra la autor&iacute;a de &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo;? Ruckauf quiz&aacute; ha o&iacute;do algo m&aacute;s. Para un protagonista de las disputas de los a&ntilde;os setenta en el peronismo (&eacute;l estuvo de lado de quienes vociferaban &ldquo;ni yanquis ni marxistas&rdquo;), Fern&aacute;ndez no solo canta <em>mal</em> sino algo inapropiado. La suya es una canci&oacute;n &ldquo;infiltrada&rdquo; en el espacio del ritual o la efem&eacute;ride. El razonamiento se asemeja al de otros peronistas tradicionales como Guillermo Moreno que califican con desd&eacute;n al presidente de &ldquo;socialdem&oacute;crata&rdquo;. En esa presunta ofensa, se traza tambi&eacute;n una par&aacute;bola de &eacute;poca (o una parodia): el <em>otro </em>en el peronismo ha dejado de ser un lector de <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em>, ser&iacute;a apenas un simpatizante de la moderad&iacute;sima Internacional Socialista como Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, nombre que, recordemos, ocupa un sitio importante en el pesebre del presidente.
    </p><p class="article-text">
        La escena de Florencio Varela devino meme y esa viralizaci&oacute;n en las redes no deja de ser penosa <strong>(el </strong><em><strong>memenismo</strong></em><strong> como etapa superior del peronismo posible). </strong>Todav&iacute;a podemos arrancarle al &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; de<em> </em>Fern&aacute;ndez algunas interpretaciones m&aacute;s. De un lado, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/presidente-fan-limites-adoracion-litto-nebbia_129_8032399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya lo he marcado en otro texto, a prop&oacute;sito de su muy desafortunado &ldquo;los argentinos descendemos de los barcos&rdquo; de 2021</a>, la compulsi&oacute;n a la cita roquera, aun en situaciones completamente innecesarias. Donde Fern&aacute;ndez cree encontrar un valor, un activo, otros apenas detectan un peligro de inadecuaci&oacute;n. Pero el presidente insiste, y lo sucedido el 25 de mayo es una prueba elocuente de que algo se le escapa. <strong>De un lado, los sentidos posibles que habilita en el presente la letra de la canci&oacute;n: porque en un pa&iacute;s con 40% de pobres aquello de &ldquo;solo se trata de vivir&rdquo; ha quedado tambi&eacute;n bajo cuesti&oacute;n y frente a un dilema que, enunciado por el presidente, es perturbador: &ldquo;creo que nadie puede dar una respuesta&rdquo;. Una canci&oacute;n sobre el desamor y la melancol&iacute;a est&aacute; lejos de ser una tentativa de templar el esp&iacute;ritu de los oyentes, en ese caso, los m&aacute;s necesitados. </strong>Tal vez habr&iacute;a sido m&aacute;s atinado que cantara, si es que nos resignamos a que cante, &ldquo;Vamos negro&rdquo; (&ldquo;llora un poco y quiz&aacute;s un blanco te escuchar&aacute;&rdquo;) o la bella &ldquo;Muerte en la catedral&rdquo; que dice: &ldquo;los ojos de mi amor/ buscan la soluci&oacute;n/para que nos salvemos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El presidente, repitamos, hace de su educaci&oacute;n sentimental un programa pol&iacute;tico (desconocemos su biblioteca y sus referencias orientadoras m&aacute;s all&aacute; de las canciones y los discos), al punto de haber llevado una sostenida lucha por la estatizaci&oacute;n del rock desde los d&iacute;as en que era jefe de Gabinete de N&eacute;stor Kirchner y sus estrellas tocaban en la Casa Rosada (si se quiere entender la p&eacute;rdida de negatividad de ese g&eacute;nero y la preferencia de las nuevas generaciones por el hip hop y sus variantes no se puede pasar por alto esa escena). <strong>Hasta Nebbia ha sentido incomodidad por las muestras constantes de idolatr&iacute;a.</strong> En julio de 2020 le dijo a Radio T&eacute;lam que la devoci&oacute;n presidencial, la de un hombre a quien conoce hace 30 a&ntilde;os, pero con el que ha forjado una relaci&oacute;n fuera del Palacio y con la m&uacute;sica en el centro, le &ldquo;hace pasar verg&uuml;enza porque es muy fan&aacute;tico&rdquo;. Fern&aacute;ndez ha dejado huellas de ese fervor en las redes sociales antes de asumir las principales funciones ejecutivas. Consider&oacute; incluso que &ldquo;Yo no permito&rdquo; deber&iacute;a ser un &ldquo;himno&rdquo;, opini&oacute;n que enervar&iacute;a a Ruckauf y los suyos y en la que ya reverbera un deseo de <em>patromonializar</em> el acervo de Litto. &ldquo;Yo no permito que me impidan seguir/ yo los invito a que me vean seguir&rdquo;, reza esa canci&oacute;n. Y nosotros lo vemos <em>seguir</em> solo por la senda de la imitaci&oacute;n, porque, en Florencio Varela, Fern&aacute;ndez no solo <em>cant&oacute; </em>&ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; sino que intent&oacute; realizar un ejercicio mim&eacute;tico con las impostaciones y ademanes de Nebbia, como si participara de un concurso televisivo de talentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras Fern&aacute;ndez guitarreaba en el conourbano, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner eleg&iacute;a (vaya eleg&iacute;a) recordar la asunci&oacute;n presidencial de su difunto esposo, el 25 de mayo de 2003, con &ldquo;Argentina&rdquo;, un tema del rapero Trueno, compartido con Nathy Peluso: </strong>&ldquo;La fuerza de Argentina <em>ta</em> caminando a mi lado/ baby, no estoy solo/ Los golpes de la vida ya me tienen preparado ready para todo&rdquo;. Trueno, quien hace pocos d&iacute;as cant&oacute; con Gorilaz en Quilmes Rock, tiene &ldquo;Piano bar&rdquo; de Charly Garc&iacute;a en los auriculares, pero la globalizaci&oacute;n precarizante y la errancia (con su faro en Miami, capital de lo gen&eacute;ricamente latino e inequ&iacute;voco <em>quantum</em> de las legitimidades: hay canciones de Trueno &ldquo;visitadas&rdquo; por 340 millones de personas, qu&eacute; digo, de <em>brothers</em>) lo hacen hablar con otras palabras: &ldquo;Put your hands up, rapper, put your hands up/ ATR-vido wacho la hago, ni la pienso/ Somos los culpables de que tiemble el universo&rdquo;. &iquest;Habr&aacute; escuchado CFK &ldquo;Fuck el p&oacute;lice&rdquo;? Dice as&iacute;: &ldquo;Fuck the police del pa&iacute;s, it's coming/ Viene para ac&aacute;, quiere weed, quiere money/ A m&iacute; no me toque a la clique, a los homie'/ Burnin', baby, I'm burnin' (Plo, plo)&rdquo;. &iquest;Bailar&iacute;a ella con &ldquo;Dance crip&rdquo;? &ldquo;Yo vengo de la puna, traje el pan pa' mis pana', okey/ Shake 'em up, shake 'em up, shake 'em up, shake 'em&rdquo; (otra chica educada pol&iacute;ticamente en el movimiento, la draconiana Patricia Bullrich, danz&oacute; esa misma semana al comp&aacute;s de Tini Stoessel en el Hip&oacute;dromo de Palermo, ay de estas afinidades electivas).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de Ruckauf, y mucho m&aacute;s ac&aacute; de la contingencia, la disputa entre los Fern&aacute;ndez parece ser program&aacute;tica y, tambi&eacute;n de gustos y lenguajes de desigual actualidad que pueden resultar, en el mejor de los casos, desconcertantes o una invitaci&oacute;n al pesimismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cantar-mejor-gobernar-alberto-fernandez-litto-nebbia-cancion-resignada-medio-gritos_129_9033669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:04:09 +0000]]></pubDate>
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