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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cansancio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cansancio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cansancio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f579455-e282-476e-8786-3bee4723a794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escucharnos y respetar nuestros tiempos de descanso emocional es esencial para mantener relaciones más sanas y auténticas, según la experta</p><p class="subtitle">Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse” </p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;bater&iacute;a social&rdquo; se convirti&oacute; en la met&aacute;fora perfecta para describir el cansancio que sentimos tras exponernos a muchos est&iacute;mulos sociales, cuando tenemos ganas de quedarnos a solas. Pero m&aacute;s all&aacute; de los memes, la psic&oacute;loga sanitaria en <a href="https://www.centerpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center Psicolog&iacute;a</a> <strong>Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a </strong>aclara que no hay de qu&eacute; preocuparse y que se trata de &ldquo;una se&ntilde;al de nuestro organismo indic&aacute;ndonos que necesitamos espacio para recuperarnos o reequilibrar nuestras demandas sociales y personales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Pe&ntilde;a, que tengamos mayor o menor bater&iacute;a social no depende de la personalidad o capacidad social de cada uno, sino que se explica a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples factores internos y externos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, puede estar el nivel de exigencia emocional que requieren las interacciones: por ejemplo, conversaciones donde debemos cuidar mucho lo que decimos, gestionar conflictos o sostener emocionalmente a otros tienden a desgastarnos m&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n influyen otros factores como estr&eacute;s general, la falta de descanso, el exceso de est&iacute;mulos o la sensaci&oacute;n de falta de autenticidad; cuando actuamos de manera muy controlada o no nos sentimos libres para ser nosotros mismos, el esfuerzo que implica esa interacci&oacute;n requiere un mayor gasto energ&eacute;tico&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el contrario, los espacios donde nos sentimos seguros, comprendidos y sin juicios tienden a desgastar menos o incluso a recargar nuestra bater&iacute;a social, porque generan calma, conexi&oacute;n y disfrute, incluso aunque la interacci&oacute;n pueda ser m&aacute;s prolongada o involucre varias personas&rdquo;, contrapone la experta.
    </p><p class="article-text">
        Estas causas nos llevan a encontrar estrategias reales para cuidar nuestra bater&iacute;a social:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buscar interacciones nutritivas: la experta valora que, ante esta sensaci&oacute;n de saturaci&oacute;n, &ldquo;estar con quien nos aporta serenidad o nos hace re&iacute;r puede ser reparador, as&iacute; como buscar actividades que no impliquen interacci&oacute;n, en funci&oacute;n de lo que sintamos&rdquo;. Por eso destaca la importancia de conocer qu&eacute; tipo de relaciones nos energizan y cu&aacute;les nos desgastan.</li>
                                    <li>Alternar momentos de soledad: &ldquo;En ciertos momentos podemos necesitar silencio y en otros momentos el contacto con personas que nos hagan sentir seguros tambi&eacute;n puede ayudar&rdquo;, valora Pe&ntilde;a, que apuesta por encontrar ese equilibrio.</li>
                                    <li>Cuidar el descanso f&iacute;sico y mental: es otra de las claves porque &ldquo;influye directamente en la capacidad de conexi&oacute;n&rdquo;, subraya la experta.</li>
                                    <li>Reenfocar la idea de socializar: la psic&oacute;loga destaca el valor de &ldquo;acercarnos a espacios que realmente aporten y sean agradables, m&aacute;s que guiarnos por el compromiso o presi&oacute;n social&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s importante es escuchar a nuestro cuerpo y las se&ntilde;ales emocionales que nos da. Si sentimos saturaci&oacute;n, parar y buscar espacios de descanso puede ser necesario para regularnos, aunque esto no significa aislarse&rdquo;, recomienda Pe&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga tambi&eacute;n apunta a la importancia de diferenciar &ldquo;si el cansancio es emocional y por eso necesitamos parar, o un leve empuje puede ayudarnos a romper la inercia del aislamiento si sabemos que el contacto nos har&aacute; bien despu&eacute;s&rdquo;. &ldquo;Lo m&aacute;s sano suele ser escucharse&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 09:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Cansancio,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cansancio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cansancio_1_9037887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66c169ab-462d-43b4-b595-22a5fb06c422_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cansancio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cansancio" es la síntesis de lo que le pasa a nuestros cuerpos hoy, escribe Alexandra Kohan en esta columna.</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas que m&aacute;s se escuchan &uacute;ltimamente es que estamos cansados. El cansancio viene siendo el nombre de un estado del cuerpo, un estado un tanto difuso. Tambi&eacute;n se escucha que estamos agotados, o quemados, cuando no rotos. &ldquo;Cansancio&rdquo; es la s&iacute;ntesis, la cifra de <em>eso </em>que les pasa a nuestros cuerpos hoy. Y digo hoy porque no es el mismo cansancio de siempre. Se escucha en ese cansancio la manera en la que estamos abrumados, agobiados, apremiados y carg&aacute;ndonos en el cuerpo -adem&aacute;s de lo que usualmente carg&aacute;bamos- nada menos que una pandemia. <strong>Dar&iacute;o Charaf</strong> escribi&oacute; una <a href="https://www.elpaisdigital.com.ar/contenido/exhaustos/30197" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columna</a> sobre este mismo asunto. Cuando la abr&iacute; para releerla y citarla, encontr&eacute; dos cosas que me sorprendieron mucho: la fecha en la que fue publicada -28 de febrero de 2021- y que empezara exactamente como empieza esta columna. Es decir: hace por lo menos 15 meses que venimos diciendo, de esta forma estridente, de esta forma que no se puede no escuchar, que estamos cansados. Sin embargo, el cansancio de hoy no es el del 2020, ni el del 2021: quiz&aacute;s sea peor, porque el de hoy acarrea <em>tambi&eacute;n</em> esos otros cansancios. Y, a la vez, son cansancios que de ning&uacute;n modo empezaron por la pandemia, ni en la pandemia. Aunque ahora haya que incluirla como una de las piezas con las que este nuevo cansancio est&aacute; ensamblado. Como subraya Charaf, &ldquo;ser&iacute;a impreciso e inadecuado atribuir esta prevalencia del cansancio en nuestra &eacute;poca a la pandemia: ya antes de ella, bajo distintos anglicismos (&rdquo;estr&eacute;s&ldquo;, &rdquo;s&iacute;ndrome de <em>burn out</em>&ldquo;, etc&eacute;tera), el cansancio parec&iacute;a ser un correlato necesario de nuestro modo de vida y de producci&oacute;n. Si, como se&ntilde;ala Mark Fisher, el aburrimiento era el afecto dominante en la &eacute;poca fordista, los afectos que parecen prevalecer en el capitalismo tard&iacute;o son la depresi&oacute;n y la ansiedad (..). El desdibujamiento de las fronteras entre el trabajo y el ocio, la invasi&oacute;n de los hogares por el trabajo (real, aunque su medio sea virtual), la no existencia de horarios laborales y l&iacute;mites a nuestro tiempo de trabajo eran todas cuestiones preexistentes, inherentes al capitalismo tard&iacute;o, que la pandemia profundiz&oacute; y extendi&oacute;. Si nos supimos acomodar y adaptar tan r&aacute;pido a las nuevas condiciones que la pandemia impuso es porque ellas no eran tan nuevas. El saldo de esta extensi&oacute;n del &rdquo;<em>american way of life</em>&ldquo; es el imperio de esa sensaci&oacute;n de agotamiento generalizado. Poblaciones empobrecidas econ&oacute;mica, ps&iacute;quica y f&iacute;sicamente, vidas precarizadas y confinadas en una lucha constante por la supervivencia, encierro en un ritmo imposible de sostener, cuyas consecuencias son mucho m&aacute;s devastadoras que las medidas de confinamiento dispuestas para hacer frente a la pandemia (medidas inexistentes, en la pr&aacute;ctica, hace rato)&rdquo;. M&aacute;s de un a&ntilde;o pas&oacute; desde que Charaf public&oacute; este texto, un lapso en el que, si bien se alivi&oacute; la amenaza del covid gracias a la vacunaci&oacute;n, algunas otras cosas se agudizaron. Hace poco, en una <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piqueteros-cartoneros-argentina-rota-e-invencible_129_8994516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columna</a> <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/martin-rodriguez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez</a> citaba a <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/florencia-angilletta/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Angilletta</a>: &ldquo;Cuanto m&aacute;s crece la pobreza pero tambi&eacute;n la precariedad y el universo de servicios, a m&aacute;s tareas llamamos trabajo. Si se compara lo que era &lsquo;trabajo&rsquo; hace cincuenta a&ntilde;os y lo que es hoy, cada vez m&aacute;s partes de la vida son trabajo, adem&aacute;s de la monetizaci&oacute;n del cuidado&rdquo;. Nunca no estamos trabajando. Angilletta luego escribi&oacute; <a href="https://panamarevista.com/hacerle-una-promesa-al-futuro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;:</a> &ldquo;La pregunta por el futuro, esa que se parece a pasarle un raspador a la incertidumbre, puede ser tambi&eacute;n la pregunta por el futuro del trabajo. M&aacute;s que el &rdquo;fin&ldquo; del trabajo, vivimos una &eacute;poca en la que todo se parece a trabajar (hasta conocer pareja o compartir las fotos del cumplea&ntilde;os, todo est&aacute; a medio minuto de tener la forma de una &rdquo;ocupaci&oacute;n&ldquo;) o cada vez m&aacute;s personas tienen m&aacute;s de un trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las demandas cada vez m&aacute;s enloquecidas y enloquecedoras, en cualquier momento, a cualquier hora, sin distinguir d&iacute;a h&aacute;bil de fin de semana ni de feriado, arrasan y resultan imparables. Decir que no tambi&eacute;n conlleva un trabajo. Porque aunque no contestemos, cuando ya no damos m&aacute;s, tampoco funciona. Hay una especie de desmadre y desborde que lo va tomando todo y que viene a mostrar el modo en que el registro del otro est&aacute; cada vez m&aacute;s desdibujado. La pandemia ha subrayado a&uacute;n m&aacute;s eso que ya estaba agazapado, al acecho, de manera inminente: el individualismo y la poca consideraci&oacute;n por los dem&aacute;s. Por eso, Florencia Angilletta tambi&eacute;n dijo que, en pandemia, las escenas se desordenaron y que hay que volver a ordenarlas, Y se refer&iacute;a a las escenas, sobre todo, p&uacute;blicas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Decir que no también conlleva un trabajo. Porque aunque no contestemos, cuando ya no damos más, tampoco funciona. Hay una especie de desmadre y desborde que lo va tomando todo </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin desconocer un aspecto org&aacute;nico del cansancio -&ldquo;estuvimos dos a&ntilde;os en alerta&rdquo;, me dijo Paula Garland, alguien que conoce mucho y muy bien los modos que tiene el cuerpo para manifestarse, alguien a quien adem&aacute;s agradezco c&oacute;mo cuida amorosa y rigurosamente el m&iacute;o-, me interesa desbrozar las hebras con las que est&aacute; tejido el cansancio hoy.
    </p><p class="article-text">
        Porque hoy parece que todo es trabajo, o todo se est&aacute; viviendo como un trabajo. Porque resulta que tambi&eacute;n se ha perdido un poco la espontaneidad. Hay m&aacute;s c&aacute;lculo, y por lo tanto m&aacute;s trabajo, en muchas de las actividades que uno emprende, porque hay que calcular la pandemia. Todo o casi todo es un trabajo o, quiz&aacute;s, trabajoso. Y tambi&eacute;n pienso que las cosas que siempre fueron trabajosas, ahora quedaron m&aacute;s en evidencia y, como estamos m&aacute;s cansados, las notamos mucho m&aacute;s que antes. En ese sentido, el cansancio cobra un valor: opera de tope, de resistencia a ese imperativo, tan pero tan nocivo, que dicta que tenemos que poder con todo. No s&oacute;lo no tenemos que poder con todo, sino que es imposible que podamos con todo. Es ah&iacute; que entonces el cansancio podr&iacute;a convertirse un poco en ese palito en la rueda de la hiperproductividad. Aunque, entiendo, el costo es alto. Tenemos que ser capaces de encontrar modos menos costosos de decir que no.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas cosas que se han vuelto un trabajo -no nuevo- se encuentra, por ejemplo, cobrar trabajos, difundir actividades propias o de otros, hacer la tarea administrativa para participar de alguna actividad a la que hemos sido invitados, grabar una clase y subirla a alg&uacute;n lado para que aquellos que no pudieron asistir no se la pierdan -son pocos los que est&aacute;n dispuestos a perder algo-, grabar audios y mandarlos para colaborar con una persona que est&aacute; haciendo una nota, etc. etc. etc. Pero lo que creo de muchas de estas escenas es que lo trabajoso est&aacute; en que el otro se desentiende de su parte y produce una especie de inversi&oacute;n de la demanda: y entonces recae sobre nosotros algo que nosotros no hemos pedido. Quedamos, muchas veces, trabajando para otro que se desentendi&oacute; del asunto. Nos deja a nuestro cargo el trabajo que implica eso que nos pidi&oacute;. Lo que cansa en esos casos no es el trabajo en s&iacute; -que a veces podemos elegir no hacer, porque no siempre estamos obligados-, sino sobre todo el desparpajo con el que ese alguien que necesita algo de nosotros, nos deja solos con todo, desentendi&eacute;ndose de que nos pidi&oacute; algo, borr&aacute;ndose de la escena, no poni&eacute;ndose en juego. Y ese modo de correrse de la escena, ese modo de no registrar que es domingo, que es feriado, que es muy temprano para llamar por tel&eacute;fono, que grabar audios de<em> whatsapp </em>o filmarnos con el tel&eacute;fono horizontal y mandarlo por no s&eacute; qu&eacute; dispositivo puede resultar agotador. Y much&iacute;simo peor en los casos en los que ni siquiera se puede decir que no, porque se trata de relaciones de dependencia y del ejercicio de un poder. Este dispositivo est&aacute; presente en todos los &aacute;mbitos y casi no hay resquicio por donde no se cuele.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El futuro ya fue&rdquo;, dec&iacute;a<strong> H&eacute;ctor Libertella</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/fabian-casas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fabi&aacute;n Casas </a>lo dice de este modo: &ldquo;Hay una idea de que la distop&iacute;a sucede en el futuro, pero la distop&iacute;a es no llegar a fin de mes con la poca plata que gan&aacute;s, o que la extensi&oacute;n de tu cuerpo sea el contenedor de basura de la calle, es tener un cuerpo que no te gusta o no le gusta a la sociedad en la que quer&eacute;s encajar, es el bullying que te hacen si pens&aacute;s un poco corrido de la norma, es la intranquilidad de ya no poder aceptar que somos en el fondo una m&aacute;quina de carne y hueso con fecha de vencimiento incierta&rdquo;. Somos <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/titanes-ring_129_9031887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">titanes en el ring.</a>
    </p><p class="article-text">
        Y resulta que tambi&eacute;n se ha vuelto trabajoso dormir, descansar. El insomnio o las alteraciones del sue&ntilde;o se han acrecentado en estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. En su reciente libro <em>Hacer la noche. Dormir y despertar en un mundo que se pierde</em> -me gusta mucho el t&iacute;tulo porque subraya la idea de que la noche, so&ntilde;ar, dormir, son actos, hay que hacerlos-, editado en Chile por Paid&oacute;s, <strong>Constanza Michelson</strong> dice: &ldquo;la palabra &lsquo;insomnio&rsquo; y la frase &lsquo;no puedo dormir&rsquo; se dispararon en el buscador a nivel mundial en 2020, seg&uacute;n Google Trends. Podr&iacute;a ser bastante obvio que el miedo y la incertidumbre durante el primer a&ntilde;o de la pandemia obstaculizaran el relajo necesario para entregarse a la noche. Pero eso no era lo &uacute;nico. En esos d&iacute;as muchas personas describ&iacute;an que, adem&aacute;s de la dificultad para dormir, ten&iacute;an sue&ntilde;os m&aacute;s intensos y m&aacute;s v&iacute;vidos&rdquo;. Y formula una pregunta muy precisa cuya pista va a seguir a lo largo del libro: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tiene que ver la cat&aacute;strofe con dormir y so&ntilde;ar?&rdquo;. El libro tambi&eacute;n recorre, creo yo, qu&eacute; tiene que ver la cat&aacute;strofe con despertar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo neutro&rdquo;, tal y como<strong> Roland Barthes</strong> lo usa, se trata de todo aquello que desbarata el paradigma binario. Me gusta que en ese seminario Barthes se haya detenido en la fatiga y destaque, siguiendo a Blanchot, una paradoja: &ldquo;parece que por cansados que estemos, no dejamos de cumplir nuestra tarea, exactamente como es debido. Se dir&iacute;a que no solamente la fatiga no entorpece el trabajo, sino que el trabajo exige eso, estar cansado sin medida&rdquo;. Tambi&eacute;n dice: &ldquo;se comprende que fatiga, en un sentido, sea lo contrario de la muerte, pues muerte= lo definitivo, impensable; (su contrario): fatiga, la infinitud soportable del cuerpo&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;la fatiga es, pues, creadora, a partir del momento en que, quiz&aacute;, se acepta acatar sus &oacute;rdenes. El derecho a la fatiga (no se trata de un problema de seguridad social) forma parte de lo nuevo, las cosas nuevas nacen de la lasitud- del hartazgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Exit</em> la fatiga&rdquo;. El cansancio, entonces, siguiendo la idea de lo neutro, es las dos cosas a la vez: lo soportable y lo insoportable, lo que nos deja en el mismo lugar y lo que nos puede mover hacia <em>otra cosa</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de nosotros ensayar&aacute; las formas particulares de lidiar con ese arrasamiento de los cuerpos; ensayaremos formas de que no persista la infinitud de lo soportable; ensayaremos maneras de ponerles l&iacute;mites a las desorientaciones de los otros, de acomodar las escenas que se desbandaron; ensayaremos los modos de poder pasar del hartazgo a otra cosa. No hay f&oacute;rmulas, s&oacute;lo ensayos posibles.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, cantemos con Francisca y los exploradores, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xLYXsxC2Ef4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Quiero dormir</em></a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 May 2022 09:43:39 +0000]]></pubDate>
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