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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Orenstein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eduardo-orenstein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Orenstein]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eduardo Orenstein, dueño del erotismo clandestino en Argentina:  “Lo que me gusta del material erótico-pornográfico es que te iguala”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/eduardo-orenstein-dueno-erotismo-clandestino-argentina-gusta-material-erotico-pornografico-iguala_128_9054041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdb91006-025e-4f3e-a39c-5878ffeaf539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1049403.jpg" width="3000" height="1688" alt="Eduardo Orenstein, dueño del erotismo clandestino en Argentina:  “Lo que me gusta del material erótico-pornográfico es que te iguala”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Coleccionista de arte popular y marginal de erotismo y pornografía, acaba de publicar el libro Cojer, La pornografía clandestina en el Río de la Plata durante el siglo XX. Una charla que va de la primera película porno de 1907 al museo virtual de Orenstein.</p></div><p class="article-text">
        Pornograf&iacute;a marginal, literatura iconoclasta y un museo er&oacute;tico virtual. En esas tres l&iacute;neas existenciales parece transcurrir la vida y los d&iacute;as del escritor, periodista, pintor, coleccionista, documentalista y adicto a los pal&iacute;ndromos Eduardo Orenstein (1957, Uruguay). Dice en su b&uacute;nker de Flores, donde tiene toda su colecci&oacute;n de materiales de sexualidad que circularon de manera subterr&aacute;nea y oculta: &ldquo;A m&iacute; lo que me interesan no son las grandes obras, sino aquello que los franceses definen como <em>Erotisme du dimanche</em>, es decir: erotismo del domingo, el erotismo popular porque es ah&iacute; donde se pueden perfilar los resquicios de la mente humana, los meandros del cerebro en la percepci&oacute;n er&oacute;tica&rdquo;. Habla con tranquilidad y calma entre mu&ntilde;ecas sin ropa, m&aacute;scaras, posters de pel&iacute;culas de todas las &eacute;pocas, consoladores de diversos tama&ntilde;os, <em>merchandising</em> de Isabel Sarli, preservativos antiguos, pilas de historietas pornogr&aacute;ficas y revistas picarescas, monta&ntilde;as de fotos clandestinas con fotos de desnudos an&oacute;nimos, dos computadoras y una asistente joven. Hay caos y orden por partes iguales. Orenstein est&aacute; en el centro mismo del mundo que arm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Orenstein lleg&oacute; a la Argentina en 1974. En esa &eacute;poca, recuerda, si quer&iacute;as ver <em>La naranja mec&aacute;nica</em> o las pel&iacute;culas de Isabel Sarli (&ldquo;un &iacute;cono del erotismo argentino por generaciones con proyecci&oacute;n de cine de autor important&iacute;simo&rdquo;) ten&iacute;as que ir a Montevideo. Pero desde antes hab&iacute;a encendido el fuego de un amor duradero por el coleccionismo de arte popular y marginal en relaci&oacute;n a lo er&oacute;tico y la pornograf&iacute;a. Lo sedujo aquello que era despreciado: &ldquo;Siempre he tenido la tara de juntar. No me enorgullece ya que soy cr&iacute;tico de los coleccionistas. Es por eso que a mis colecciones les quiero dar otra dimensi&oacute;n. No me interesa el costado fetichista y proyectarme en el objeto que poseo.&rdquo; Le gusta, m&aacute;s que nada, ir recolectando cosas y sistematizarlas, darles un orden. De alg&uacute;n modo, significa organizar el desconcierto que es la vida, la existencia, encontrar un sentido y una cronolog&iacute;a. A partir de ah&iacute; busca dar una devoluci&oacute;n. Esta necesidad lo llev&oacute; directamente a su proyecto actual: el Museo Er&oacute;tico de la Ciudad de Buenos Aires, que por ahora solo tiene una existencia virtual donde hay una advertencia: &ldquo;El ingreso de menores de 18 a&ntilde;os no es considerado conveniente&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribe Georges Bataille en <em>El erotismo</em>: &ldquo;Tomado en su conjunto, el erotismo es una infracci&oacute;n a la regla de las prohibiciones: es una actividad humana.&rdquo; Y en <em>La felicidad, el erotismo y la literatura</em> dice: &ldquo;El erotismo es lo propio del hombre. Al mismo tiempo es aquello que lo abochorna. Pero nadie conoce el medio para escapar a la verg&uuml;enza que el erotismo impone. El erotismo es la ratonera donde el m&aacute;s prudente se deja atrapar. Quien piensa que est&aacute; afuera, como si la trampa no le concerniera, desconoce el fundamento de esa vida que lo anima hasta en la muerte. Y quien piensa dominar ese horror asumi&eacute;ndolo, no est&aacute; menos enga&ntilde;ado que el abstinente. Desconoce la condena sin la cual la fascinaci&oacute;n del erotismo, a la que pretende responder, dejar&iacute;a de fascinar. No podemos sustraernos a ese horror hasta el punto de que ya no tengamos que abochornarnos, no podemos gozar sino a condici&oacute;n de seguir sintiendo verg&uuml;enza.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Dice Orenstein: &ldquo;Para m&iacute; el erotismo y la sexualidad es un misterio. Y al estar tan condenado y censurado m&aacute;s me provoca conocerlo. Eso es inevitable: mientras m&aacute;s proh&iacute;bas m&aacute;s curiosidad genera e inter&eacute;s. En m&iacute; funcion&oacute;. Y creo que el erotismo est&aacute; metido en todos los estratos, dial&eacute;cticas y entra&ntilde;as de la sociedad. A pesar de esto, en la actualidad, esencialmente sigue siendo un misterio que va desde fantasmas, fetichismos, emociones y dem&aacute;s. Eso es lo que me gusta, lo que es misterioso, lo que no puedo explicar. La pulsi&oacute;n er&oacute;tica no la pod&eacute;s eliminar.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        																							***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90, Orenstein estaba de viaje de trabajo por Barcelona y vio que se inauguraba un Museo Er&oacute;tico: le pareci&oacute; una novedad absoluta porque nunca hab&iacute;a estado en uno: &ldquo;Me fui corriendo a verlo. Y me dije que si hac&iacute;an un museo con ese material pobr&iacute;simo que ten&iacute;an y sin ninguna curadur&iacute;a, yo me pod&iacute;a hacer otro ni bien llegue a casa&rdquo;, recuerda. Esa causalidad fue el <em>big bang</em> de la idea. El azar define destinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decidi&oacute; que con su colecci&oacute;n de &ldquo;cierta envergadura&rdquo; se pod&iacute;a ofrecer una visi&oacute;n del erotismo y la pornograf&iacute;a clandestina bajo la forma del museo, que todav&iacute;a no se pudo instalar y salir de la web por razones presupuestarias (&ldquo;soy un simple mortal&rdquo;). Sin embargo, Orenstein no se qued&oacute; quieto y busc&oacute; un punto de fuga a esa imposibilidad: &ldquo;Me surge la chance real de mostrar el museo er&oacute;tico a trav&eacute;s de libros. Y <em>Cojer, La pornograf&iacute;a clandestina en el R&iacute;o de la Plata durante el siglo XX</em> es el primer libro. Y sale por mi editorial El Rayo Rojo.&rdquo; Una editorial que tambi&eacute;n es librer&iacute;a y tiene su local en la galer&iacute;a Bond Street. Luego de muchas vidas y profesiones, Orenstein vive de vender y revender memorabilia cinematogr&aacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        																										***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Museo Er&oacute;tico, que por ahora es virtual (aunque lleva a a cabo gestiones &ldquo;infructuosas&rdquo; para que alguna vez sea concreto, f&iacute;sico y presencial), tiene varias salas: Erotismo y arte popular; El cine o el ojo del voyeur; Historieta; Etnograf&iacute;a; Fotograf&iacute;a; Fetichismo; M&aacute;quinas y herramientas del erotismo, entre otras. Cada una de estas salas exhibe, b&aacute;sicamente, una historia que no hab&iacute;a sido contada de manera oficial. De esta manera, cumple una funci&oacute;n antropol&oacute;gica y arqueol&oacute;gica sobre usos, pr&aacute;cticas y costumbres que siempre pasaron por debajo de los radares masivos de aceptaci&oacute;n institucional e incluso social. Ahora esa informaci&oacute;n, ese terciopelo subterr&aacute;neo, se pone al alcance de todos los que quieran acercarse y descubrirlo. &ldquo;Es un&nbsp; museo <em>pesado</em> en cuanto a su contenido, no se encuentras unos desnuditos cuidados. Hay, por ejemplo, una colecci&oacute;n de vellos p&uacute;bicos (la serie &rdquo;Pendejos&ldquo;, lo que m&aacute;s orgullo me da tener) o un equipo para hacer abortos porque es parte de la actividad sexual. Me interesa la intensidad y mi visi&oacute;n particular&rdquo;, explica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asistente de Orenstein se llama Macarena Russo y cuenta lo siguiente: &ldquo;La gente que se acerca al museo es muy diversa porque son desde curiosos que pasan y preguntan qu&eacute; es lo que tenemos adentro, coleccionistas, m&uacute;sicos, y dem&aacute;s. De todas maneras creo que si m&aacute;s gente supiese que el museo existe vendr&iacute;an todo el tiempo. A m&iacute; me pasa que todos mis amigos quieren venir. Es muy atractiva la propuesta.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Hubo un antecedente. <em>El libertino</em> era una revista que sali&oacute; durante los 80 y comienzo de los 90. Ten&iacute;a erotismo y a veces performance de arte. Por ejemplo, en el N&deg; 8 de 1993 sali&oacute; a doble p&aacute;gina la fotoperformance &ldquo;Maresca se entrega todo destino&rdquo;. La informaci&oacute;n dec&iacute;a: &ldquo;La escultora Liliana Maresca don&oacute; su cuerpo a Alex Kuropatwa &ndash;fot&oacute;grafo-, Sergio De Loof &ndash;tred setter-, y Sergio Avello &ndash;maquilladora- para este maxi aviso donde se dispone a todo.&rdquo; Este desnudo secuenciado de Maresca fue una obra de arte que luego se expuso en galer&iacute;as. En esta revista escrib&iacute;a Orenstein. Y en los 90 se hicieron dos exposiciones llamadas <em>Erotizarte</em>, a las que le fue muy bien. Subido a esta ola, Orenstein quiso abrir su propio museo pero la idea no prosper&oacute;. Mientras tanto, &eacute;l sigui&oacute; juntando material. Ni en su mirada ni en su tono de voz no hay ni un &aacute;pice de nostalgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez que vos le das rienda suelta a tu fantas&iacute;a o tu realidad er&oacute;tica o sexual ya no ten&eacute;s freno. A partir de ah&iacute; sos todo lo expl&iacute;cito, escatol&oacute;gico, sodomita que quer&eacute;s&rdquo;, dice Orenstein sobre el material que fue recopilando en todos estos a&ntilde;os. Despu&eacute;s dice: &ldquo;Hay poca homosexualidad. La homosexualidad es como un chiste o una agresi&oacute;n que generalmente le hace o le sugiere un personaje a otro. Hay poco material as&iacute;. Yo tengo algunas fotos homosexuales de esa primera &eacute;poca. No hay ese material de consumo homosexual que a m&iacute; se me haya cruzado.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ves el papel de la mujer en esos materiales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Eso es muy interesante porque la mujer no era sometida. Opina, pide, exige, burla, vapulea. En las historias escritas, sobre todo, tienen un&nbsp; rol activo y en&eacute;rgico y para nada sumiso. No obstante, eran productos para consumo masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; diferencia hac&eacute;s entre erotismo y pornograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay. Hay un concepto equivocado de pornograf&iacute;a. La pornograf&iacute;a se relaciona com&uacute;nmente con lo obsceno y eso no es as&iacute;. En el origen de la palabra &ldquo;pornograf&iacute;a&rdquo; est&aacute; el hecho de escribir relatos sobre prostitutas. Es un t&eacute;rmino que inventaron los franceses para los libros que eran historia de la prostituci&oacute;n. Luego se hizo extensivo a las obras que proponen estimular er&oacute;tica o sexualmente a los individuos. A partir de que sale de un proceso intelectual es er&oacute;tico porque el erotismo es la fase siguiente al instinto gen&eacute;sico animal. El hombre es un animal plusbiol&oacute;gico. El hombre elabora casi todos sus actos de subsistencia en otro nivel. Todos tenemos capacidad er&oacute;tica por m&aacute;s bestias que seamos. No hay diferencia entre erotismo y pornograf&iacute;a. Tampoco me parece que cabe la palabra &ldquo;obscenidad&rdquo; en relaci&oacute;n a lo er&oacute;tico y lo pornogr&aacute;fico. Para m&iacute; es obsceno es presenciar la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero como soy un c&iacute;nico nada me ofende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Es cierto que que la primera pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica de la historia del cine se film&oacute; en Argentina y se llam&oacute; </strong><em><strong>El s&aacute;tiro</strong></em><strong> (1907)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo no lo s&eacute; si es cierto. Es una posibilidad. La vi y escuch&eacute; la justificaci&oacute;n. Es muy caprichoso lo que se dice y creo que es muy dif&iacute;cil de saber si es cierto eso. Ahora bien, no me cabe la menor duda, conociendo lo que son los seres humanos, que a partir de que existi&oacute; la imagen en movimiento se film&oacute; gente cogiendo. No tengo dudas al respecto. Lo que me gusta de todo el material er&oacute;tico pornogr&aacute;fico es que te iguala.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hay nada extremo para vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no hay nada extremo. &iquest;Qui&eacute;n soy yo para juzgar? No creo en el pecado, ni en el bien ni el mal absoluto. Todo se pone en funci&oacute;n de lo relativo. No me interesa el rol de juez. Me interesan los asesinos y s&iacute; las conductas extremas de ciertos seres humanos. Me interesan los torturadores, no lo defiendo para nada pero me interesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nunca quisiste producir tu propio material er&oacute;tico pornogr&aacute;fico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada, yo soy muy pudoroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>WL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Lezcano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2022 03:03:42 +0000]]></pubDate>
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