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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bigas Luna]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bigas Luna]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los cortos eróticos de Bigas Luna vuelven a la clandestinidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cortos-eroticos-bigas-luna-vuelven-clandestinidad_1_9057895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18ab2776-3dde-48de-a9cd-0466b4572cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Erotismo de venta por correo para acabar dinamitando el cine del destape"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las "Historias impúdicas" se rodaron en Super-8 y solo se vendieron por correo en plena Transición a la democracia con el objetivo de financiar el perturbador filme "Bilbao": "Fue algo muy estético, en la antítesis de lo cutre, algo erótico de lujo".</p></div><p class="article-text">
        Tenemos que trasladarnos a 1976. En el futuro, el barcelon&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/vertele/videos/actualidad/muere-bigas-luna-elegante-cazatalentos_1_7685273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Jos&eacute; Juan Bigas Luna</a> se convertir&iacute;a en un cineasta (y artista multidisciplinar) que ganar&iacute;a premios en los festivales de Donosti o Venecia y que recibir&iacute;a varias nominaciones a los premios Goya. Por aquel entonces, era un joven dise&ntilde;ador que se estaba iniciando en el s&eacute;ptimo arte. Acababa de estrenar su primera pel&iacute;cula, una adaptaci&oacute;n de una novela de Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n llamada <em>Tatuaje</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su &oacute;pera prima fue un fracaso econ&oacute;mico, pero Bigas quer&iacute;a continuar rodando. El realizador y los productores Fernando Amat y Pep Cuxart definieron un plan: rodar alrededor de una docena de cortometrajes er&oacute;ticos y vender copias en formato Super-8 por correo, para que los interesados los vieran con un proyector en sus casas. Si se generaban beneficios, se afrontar&iacute;a un nuevo largometraje: <em>Bilbao</em>. El intento result&oacute; lucrativo, y Bigas y Cuxart continuar&iacute;an colaborando en varias pel&iacute;culas m&aacute;s, hasta que sus caminos profesionales se separaron; &ldquo;pero la amistad continu&oacute; hasta el final&rdquo;, afirma el productor a este diario.
    </p><p class="article-text">
        Estos primer&iacute;simos trabajos del realizador catal&aacute;n se han convertido en obras de dif&iacute;cil acceso. <em>Tatuaje</em>, que lleg&oacute; a comercializarse en soporte VHS, no ha dado el salto a la era digital, ni a trav&eacute;s de ediciones videogr&aacute;ficas ni de difusiones en <em>streaming</em>. Despu&eacute;s de su primera explotaci&oacute;n comercial a trav&eacute;s de la distribuci&oacute;n de copias mediante paquetes postales, el programa de cortos (que recibir&iacute;a el nombre com&uacute;n de <em>Historias imp&uacute;dicas</em>) emerger&iacute;a de nuevo en v&iacute;deo anal&oacute;gico, pero ir&iacute;a quedando fuera de los circuitos habituales de consumo audiovisual. 
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                    alt="El primer largometraje de Bigas Luna, &#039;Tatuaje&#039;, solo se puede encontrar a través de vídeos de segunda mano"
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                El primer largometraje de Bigas Luna, &#039;Tatuaje&#039;, solo se puede encontrar a través de vídeos de segunda mano                            </span>
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        Una nueva edici&oacute;n iba a llenar este vac&iacute;o. Con ocasi&oacute;n del lanzamiento en soporte blu-ray e imagen en alta definici&oacute;n de la rotunda <em>Bilbao</em>, la tienda de coleccionismo expandida a sello videogr&aacute;fico Ediciones 79 apost&oacute; por incluir en el mismo disco una versi&oacute;n digital de <em>Historias imp&uacute;dicas</em>. No se trataba de una iniciativa de restauraci&oacute;n, sino de una digitalizaci&oacute;n modest&iacute;sima que facilitar&iacute;a el visionado de un material olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Como si el destino de estas obras fuese permanecer como una nota al pie casi clandestina dentro de la filmograf&iacute;a de su autor, este momento de visibilidad est&aacute; condenado a tener una duraci&oacute;n escasa. Los ejemplares de esta edici&oacute;n de <em>Bilbao</em> se han ido retirando de la circulaci&oacute;n y ser&aacute;n sustituidos por una nueva tirada sin el programa de cortometrajes (ni un peque&ntilde;o libreto con la historia original escrita por Bigas), que incluir&aacute; el largometraje y el resto de materiales a&ntilde;adidos: una charla con el cineasta y docente Xavi Puebla <em>(A puerta fr&iacute;a).</em>
    </p><h3 class="article-text">Escribiendo una historia oral, irrumpe una discusi&oacute;n legal</h3><p class="article-text">
        La noticia de la recuperaci&oacute;n de <em>Historias imp&uacute;dicas</em> parec&iacute;a un motivo suficiente para recuperar la historia de su confecci&oacute;n. Bigas falleci&oacute; en 2013, pero este diario encontr&oacute; testimonios dispuestos a hablar de esos rodajes, como el mencionado Cuxart o el prestigioso director de fotograf&iacute;a Tom&agrave;s Pladevall. El tambi&eacute;n reputado director de fotograf&iacute;a Jaume Peracaula <em>(Tras el cristal</em>, <em>El mar),</em> que ha sido err&oacute;neamente acreditado en algunos art&iacute;culos como participante en los cortos, se ofreci&oacute; a recordar las historias que Bigas le explic&oacute; sobre el proyecto cuando fue operador de c&aacute;mara en <em>Bilbao</em> y <em>Caniche</em>. Escribir una peque&ntilde;a historia oral del proyecto era posible.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, contactado por elDiario.es para la confecci&oacute;n de este reportaje, el coproductor Pep Cuxart mostr&oacute; su sorpresa y enfado al descubrir de esta manera la publicaci&oacute;n de los cortos, lo cual desconoc&iacute;a y sobre los cuales afirma poseer los derechos. Quien firma estas lineas puso en contacto, por primera vez, a Ediciones 79 con Cuxart. El responsable de la editora, Joan Castell&oacute;, explic&oacute; que la empresa productora de los filmes estaba fuera de actividad, que su equipo de colaboradores no hab&iacute;a localizado a ning&uacute;n detentor de los derechos y que hab&iacute;a recabado el permiso de la viuda del realizador para publicarlos. Castell&oacute; se mostr&oacute; dispuesto a llegar a alg&uacute;n tipo de acuerdo con el productor.
    </p><p class="article-text">
        En posteriores conversaciones con este diario, Cuxart explic&oacute; que exig&iacute;a la retirada de la edici&oacute;n de <em>Bilbao</em>, frustrado tambi&eacute;n por la baja calidad de imagen con la que se presentaban los cortos. Existen, de mejor calidad, unos materiales preservados por la Filmoteca de Catalunya. Dos responsables del archivo de la instituci&oacute;n explicaron que se hab&iacute;a realizado un telecinado digital de <em>Historias imp&uacute;dicas</em> en el contexto de diversas medidas de conservaci&oacute;n del legado f&iacute;lmico de Bigas. La editora afirm&oacute; que inici&oacute; la retirada de ejemplares de las cadenas de distribuci&oacute;n y venta, como gesto de buena fe, desde el inicio de las conversaciones con el productor. 
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                La Filmoteca de Catalunya ha llevado a cabo acciones de preservación y difusión de la obra cinematográfica de Bigas                            </span>
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        Hasta un cierto momento, las partes se mostraron esperanzas de colaborar en futuros lanzamientos: quiz&aacute; una versi&oacute;n mejorada de <em>Historias imp&uacute;dicas</em> que partiese del telecinado de la Filmoteca de Catalunya, quiz&aacute; una edici&oacute;n de la casi invisible <em>Tatuaje</em>. Castell&oacute;, que ha editado varias decenas de pel&iacute;culas con las correspondientes licencias y est&aacute; trabajado con diversos hist&oacute;ricos del cine espa&ntilde;ol para una meritoria colecci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sangre-nueva-digital-vampiros-licantropos-tardofranquismo_1_8401030.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ediciones videogr&aacute;ficas de fantaterror estatal</a>, afirm&oacute; que siempre hab&iacute;a llegado a acuerdos satisfactorios para todas las partes y que era la primera vez que ten&iacute;a un problema de este tipo. Por su parte, Cuxart mantuvo diversas charlas con este diario que evidenciaban momentos de tensi&oacute;n y distensi&oacute;n variable en la relaci&oacute;n con Ediciones 79.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, las conversaciones no llegaron a buen fin. El editor, molesto porque, seg&uacute;n &eacute;l, Cuxart llamase a proveedores e instituciones para acusarle de hacer una edici&oacute;n sin permiso, adujo que su trabajo es perfectamente legal (comenzando por el correspondiente acuerdo para publicar <em>Bilbao</em> con Mercury Films) y que los cortometrajes no est&aacute;n registrados en la Entidad de Gesti&oacute;n de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA). Ante la ruptura, ambas partes declinaron hacer nuevas declaraciones para este art&iacute;culo. Con todo, desde la editora han seguido atendiendo a las peticiones de nueva informaci&oacute;n por parte de este medio. Han anunciado que retirar&iacute;an de su propia tienda la tirada original de <em>Bilbao</em> en cuanto dispusiesen de los ejemplares de la segunda edici&oacute;n, cuya llegada se esperaba para finales de mayo. 
    </p><h3 class="article-text">Los vericuetos de los derechos de autor</h3><p class="article-text">
        EGEDA ha confirmado que en sus bases de datos no aparece el registro de las <em>Historias imp&uacute;dicas</em>, ni bajo su t&iacute;tulo colectivo ni bajo los t&iacute;tulos de los cortos que componen el ciclo. Por otra parte, la Filmoteca de Catalunya confirma que dispone de materiales fotoqu&iacute;micos de los cortometrajes, depositados por &ldquo;el se&ntilde;or Pep Cuxart, que manifiesta que ostenta los derechos de este t&iacute;tulo&rdquo;. Este dep&oacute;sito se puede considerar indiciario de los derechos del productor, aunque la instituci&oacute;n no los confirme ni los desmienta.
    </p><p class="article-text">
        Un profesional de larga trayectoria en la distribuci&oacute;n cinematogr&aacute;fica y la edici&oacute;n videogr&aacute;fica, que prefiere mantenerse en el anonimato, rechaza que una obra no registrada en EGEDA se convierta casi de facto en una obra libre de derechos. Y discrepa con la idea de que la base de datos de esta entidad de gesti&oacute;n sea una referencia tan insoslayable: &ldquo;He lanzado centenares de t&iacute;tulos y no he hablado nunca con EGEDA&rdquo;, afirma.
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                    alt="Portada de la edición en blu-ray &#039;Bilbao&#039;, según aparece en varias tiendas online, con un texto en su contraportada que anuncia la inclusión de las &#039;Historias impúdicas&#039;"
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                Portada de la edición en blu-ray &#039;Bilbao&#039;, según aparece en varias tiendas online, con un texto en su contraportada que anuncia la inclusión de las &#039;Historias impúdicas&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al distribuidor se le hace dif&iacute;cil imaginar que <em>Historias imp&uacute;dicas</em> est&eacute; libre de derechos, m&aacute;s all&aacute; de posibles descuidos, desactualizaciones en la formalizaci&oacute;n de estos o litigios entre diversas partes implicadas: &ldquo;Cualquier creaci&oacute;n, aunque sea un v&iacute;deo que cuelgas en internet, est&aacute; protegida. Otra cosa es que tengas que hacer papeles, o que tengas que buscarlos, para demostrarlo. No s&eacute; si los responsables registraron los cortos cuando los comercializaron en Super-8, pero imagino que los licenciaron a alguien cuando se lanz&oacute; el VHS comercial&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de este distribuidor, el problema inicial (la inclusi&oacute;n de los cortos sin acordarlo con sus principales impulsores vivos) se podr&iacute;a haber visto agravado por una divergencia de puntos de vista: &ldquo;Por mi experiencia, s&eacute; que hay gente de una cierta edad que no ha seguido el proceso de deterioro del sector videogr&aacute;fico. Se genera una diferencia de percepci&oacute;n que puede haber complicado mucho las cosas. Quiz&aacute; Cuxart piensa que unos cortometrajes de Bigas Luna valen 10.000 o 15.000 euros, cuando en realidad hablamos de negocios muy peque&ntilde;os&rdquo;. Efectivamente, en algunas conversaciones con este diario, el productor mencionaba cantidades que parec&iacute;an alejadas de la realidad del sector.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, Ediciones 79 trabajaba sobre una ausencia (que los cortometrajes no aparezcan en algunas bases de datos de registro), en lugar de hacerlo sobre una certeza. Aunque las obras se presentasen como un material a&ntilde;adido, como una curiosidad de calidad subest&aacute;ndar (y proveniente de una copia comercial mantenida en un archivo privado) que no cerraba el camino de ulteriores explotaciones comerciales, su inclusi&oacute;n inclu&iacute;a algunos interrogantes y supon&iacute;a un riesgo como m&iacute;nimo reputacional. El mundo de los derechos de autor y editor tiene muchos vericuetos. Incluso una entidad con tantos recursos como el British Film Institute incluye una advertencia en algunas ediciones: &ldquo;El BFI da la bienvenida a las comunicaciones de cualquier tenedor de <em>copyrights </em>cuyo permiso inadvertidamente no haya recabado&rdquo;. De esta manera, se asume la dificultad de estar seguro de cosechar todos los permisos necesarios para reproducir todo el material que recoge en sus publicaciones m&aacute;s archiv&iacute;sticas.
    </p><h3 class="article-text">Pero hablemos de los cortos</h3><p class="article-text">
        Con la retirada de la edici&oacute;n videogr&aacute;fica que las incluye, <em>Historias imp&uacute;dicas</em> quedar&aacute; de nuevo fuera del circuito comercial. Volver&aacute;n a resultar de dif&iacute;cil acceso piezas como <em>El desayuno</em> o <em>C&oacute;ctel internacional,</em> que nos descubren a un Bigas en peque&ntilde;o formato (los cortos se rodaron en 16 mil&iacute;metros) y de proximidad (algunos rodajes tuvieron lugar en su propio domicilio) que comenzaba a introducirse en el mundo er&oacute;tico sin la tenebrosidad de obras posteriores. Vemos estriptises, observaciones fetichistas de mujeres haciendo deporte y otras historias m&aacute;s o menos p&iacute;caras. En un texto incluido en la edici&oacute;n videogr&aacute;fica, el divulgador Carlos Ben&iacute;tez cita unas declaraciones que su autor realiz&oacute; en 1979: &ldquo;Ahora los veo como pel&iacute;culas c&oacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, Cuxart considera que la iniciativa fue inhabitual, pero no ins&oacute;lita: &ldquo;No creo que fuese algo que invent&aacute;semos nosotros. Supongo que se hac&iacute;an otras cosas parecidas, pero tampoco deb&iacute;an ser muchas porque nos cost&oacute; que Correos entendiese nuestro modelo de negocio&rdquo;. &ldquo;Lo que s&iacute; que hab&iacute;a era productoras de cine er&oacute;tico, porque con la muerte de Franco hab&iacute;a surgido ese camino diferente de ganar dinero con el cine&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Cuxart recuerda que trabajaron con dos laboratorios diferentes para hacer copias de los cortometrajes porque &ldquo;se vendieron a montones&rdquo;. &ldquo;Hac&iacute;amos doscientas copias, trescientas copias, mil copias, y las vend&iacute;amos&rdquo;, declara. De esta manera, se consigui&oacute; el objetivo: &ldquo;Ganar dinero para rodar <em>Bilbao</em>, una pel&iacute;cula que no entend&iacute;a nadie y que nadie quer&iacute;a producir&rdquo;. Apareci&oacute; tambi&eacute;n la figura de Pep&oacute;n Coromina, que produjo pel&iacute;culas de Bigas, del rey del cine quinqui Eloy de la Iglesia <em>(</em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ultraderecha-mata-transicion-quinquis-destapes_1_5957900.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El diputado</em></a><em>)</em> o del editor y cineasta Gonzalo Herralde <em>(El asesino de Pedralbes)</em> en una d&eacute;cada de dedicaci&oacute;n al audiovisual de autor truncada por una muerte prematura.
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                Linda Lay, una de las actrices de &#039;Historias impúdicas&#039;, apareció en películas de la época como &#039;Los violadores del amanecer&#039;                            </span>
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        En los cortos pod&iacute;an verse tanto a actrices del cine comercial de la &eacute;poca (Linda Lay, Rosa Raich) como a vedetes de espect&aacute;culos de variedades. O, dicen, al productor Amat ejerciendo de actor accidental. Los directores de fotograf&iacute;a fueron Pedro Aznar, que despuntar&iacute;a a ra&iacute;z de la fotograf&iacute;a cruda y agresiva de <em>Bilbao</em>, y Tom&agrave;s Pladevall, que ha recibido recientemente un premio honor&iacute;fico de la Academia del Cine Catal&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A petici&oacute;n de este diario, Pladevall consult&oacute; sus archivos para determinar que trabaj&oacute; en dos de los cortos <em>(El desayuno </em>y <em>El &iacute;dolo).</em> Declara que no guarda demasiados recuerdos de los rodajes, y menos a&uacute;n del especial m&eacute;todo de distribuci&oacute;n de los filmes, pero s&iacute; evoca el cuidado empleado en el maquillaje y el vestuario. Y explica que, aunque se rodase en un soporte modesto como la pel&iacute;cula de 16 mil&iacute;metros, &ldquo;se intentaba hacer algo muy est&eacute;tico, en la ant&iacute;tesis de lo cutre. La copia de la edici&oacute;n videogr&aacute;fica est&aacute; muy degradada y eso dificulta que se perciban los detalles, pero se intent&oacute; conseguir algo muy esteticista, algo er&oacute;tico de lujo. Y muy suave, en el fondo&rdquo;. Cuxart tambi&eacute;n insiste en la idea de que no se trataba de &ldquo;pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas, sino de erotismo&rdquo;. En algunos momentos, quiz&aacute; a causa de la relaci&oacute;n de Bigas y de Aznar con el dise&ntilde;o y los anuncios, los cortos parecen acercarse al lenguaje publicitario.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, la sexualidad y el desnudo (b&aacute;sicamente femenino) fueron dos elementos principales de la propuesta. A diferencia de las tensiones vividas durante el rodaje de <em>Bilbao</em>, Cuxart y Pladevall no recuerdan ning&uacute;n momento problem&aacute;tico. &ldquo;Muchas actrices se hab&iacute;an acostumbrado a los desnudos por el destape. Era como quitarse la ropa para una sesi&oacute;n de dibujo en una escuela de arte. Nos lo tom&aacute;bamos con mucha calma y con mucha alegr&iacute;a, no era una cosa t&eacute;trica&rdquo;, afirma Cuxart. &ldquo;Hab&iacute;amos normalizado estas cosas incluso antes del destape&rdquo;, indica Pladevall, &ldquo;porque se hac&iacute;an dobles versiones de escenas con desnudos destinados a los mercados internacionales&rdquo;. Sobre la manera de afrontar la intimidad en el rodaje, el director de fotograf&iacute;a no recuerda ninguna sistematolog&iacute;a, pero considera que todo fue &ldquo;muy profesional y muy tranquilo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Camino a 'Bilbao'</h3><p class="article-text">
        Ahora el mayor inter&eacute;s de estas obras es su componente hist&oacute;rico. Forman parte de la filmograf&iacute;a de alguien que se convertir&iacute;a en un autor relevante del cine mediterr&aacute;neo. Presagian, en detalles concret&iacute;simos y desde un enfoque mucho m&aacute;s ligero, las futuras trituradoras de tab&uacute;es que ser&iacute;an <em>Bilbao</em> y <em>Caniche</em> (que tambi&eacute;n ha sido recuperada en alta definici&oacute;n por Ediciones 79).
    </p><p class="article-text">
        Cuxart considera que <em>Historias imp&uacute;dicas</em> fue una escuela de cine tanto para Bigas como para &eacute;l mismo. Las limitaciones en la cantidad de pel&iacute;cula disponible y en el presupuesto que dedicar al laboratorio implicaron un gran esfuerzo de planificaci&oacute;n. &ldquo;Ten&iacute;amos que tener muy claro lo que quer&iacute;amos, porque no se pod&iacute;an hacer veintisiete tomas de cada cosa&rdquo;, explica. Para Pladevall, fueron &ldquo;unas primeras elaboraciones del elemento m&aacute;s morboso de la creaci&oacute;n de Bigas. <em>Tatuaje</em> fue una pel&iacute;cula bastante p&uacute;dica, aunque en ese momento ya asomaba el destape&rdquo;.
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                &#039;Bilbao&#039; exploraba, entre otros fetichismos, la obsesión por capturar y coleccionar imágenes                            </span>
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        El rodaje de los cortometrajes tambi&eacute;n se convirti&oacute; en una manera de crear un equipo. Peracaula evoca que Bigas le habl&oacute; de algunas malas experiencias vividas con miembros del equipo t&eacute;cnico durante la filmaci&oacute;n de su &oacute;pera prima. Cuxart recuerda que tanto &eacute;l mismo como el director conoc&iacute;an a poca gente del mundo del cine, &ldquo;as&iacute; que los cortos tambi&eacute;n nos sirvieron para conocer a otras personas que pod&iacute;an encargarse del vestuario, de las localizaciones... Muchas de estas personas trabajaron tambi&eacute;n en los filmes que hicimos posteriormente&rdquo;. A lo largo de estos primeros a&ntilde;os de dedicaci&oacute;n, se ir&iacute;a reuniendo un grupo en el que tambi&eacute;n participaron el montador Anastasi Rinos o Consol Tura, primera esposa de Bigas, que trabaj&oacute; con el realizador en roles diversos (como actriz o dise&ntilde;adora de vestuario) hasta consolidarse como una prestigiosa directora de c&aacute;sting. El fot&oacute;grafo Pedro Aznar brillar&iacute;a en sus trabajos para <em>Bilbao </em>y <em>Caniche</em>. Posteriormente, volver&iacute;a al mundo de la publicidad y de la realizaci&oacute;n de v&iacute;deos musicales.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, unos cortos con vocaci&oacute;n erotizadora financiar&iacute;an esa perturbadora <em>Bilbao</em> que invertir&iacute;a la l&oacute;gica supuestamente er&oacute;tico-festiva (y tambi&eacute;n desatadamente androc&eacute;ntrica) del destape. El segundo largometraje de Bigas supondr&iacute;a una tenebrosa inmersi&oacute;n en unas obsesiones sexuales que derivan en actos criminales, una mirada con tintes <em>underground </em>a una historia que podr&iacute;a haberse convertido en un convencional <em>thriller </em>de terror psicol&oacute;gico. Junto con <em>Arrebato</em>, se convertir&iacute;a en un referente del cine de autor m&aacute;s transgresor de la Espa&ntilde;a en transici&oacute;n a la democracia parlamentaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cortos-eroticos-bigas-luna-vuelven-clandestinidad_1_9057895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jun 2022 15:14:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cortos eróticos de Bigas Luna vuelven a la clandestinidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Erotismo,Bigas Luna]]></media:keywords>
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