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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - The Wall]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/the-wall/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - The Wall]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Smoke on the Waters, de The Wall a Milei en el Colón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/smoke-on-the-waters-the-wall-milei-colon_129_10698279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef5ed55c-ca0f-4b1e-8c04-b04ac7f65e3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Smoke on the Waters, de The Wall a Milei en el Colón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El alojamiento de Roger Waters en Buenos Aires, la bronca artificial que desprenden sus presentaciones en vivo, el devenir de la izquierda Pink Floyd y las indignaciones espontáneas.</p></div><p class="article-text">
        <em>Smoke on the water</em>. O, mejor dicho, Waters. Cu&aacute;nto humo alrededor de Roger. El ex <strong>Pink Floyd</strong> pone por estos d&iacute;as una cu&ntilde;a entre m&uacute;sica y pol&iacute;tica. Nos convoca a desmenuzar esa conjunci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; podemos decir de esa &ldquo;y&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; a&ntilde;ade o separa el signo? &iquest;C&oacute;mo se reconceptualizan esaa relaciones ente tiempos de g&eacute;neros caducados, algoritmos y el ascenso de la ultraderecha (lo que nos permitir&aacute; pasar de &ldquo;Another brick in the wall&rdquo; a <strong>Javier Milei</strong> en el Teatro Col&oacute;n)? Ah&iacute; lo tenemos primero a <strong>Roger Waters</strong>, abriendo una posibilidad de discusi&oacute;n. Bajista errante, ingl&eacute;s y no holand&eacute;s, porque los hoteles de cinco estrellas de Buenos Aires, Montevideo y Bogot&aacute; se negaron a hospedarlo por sus posiciones sobre el conflicto en Medio Oriente. El derecho internacional caduca en Gaza, pero los hospedajes cinco estrellas de Argentina, Uruguay y Bogot&aacute; cierran sus filas indignadas por las intervenciones del m&uacute;sico. Hacen valer el derecho de admisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Waters (que no es <strong>Daniel Baremboim</strong>, no tiene su hondura) vol&oacute; desde San Pablo para presentarse en el estadio Centenario de Montevideo. &ldquo;No tengo ning&uacute;n lugar donde parar&rdquo;, le hab&iacute;a dicho d&iacute;as antes a <em>P&aacute;gina 12</em>. Curioso berrinche. 
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1960, un <strong>Fidel Castro</strong> de 34 a&ntilde;os -para quien todav&iacute;a no pod&iacute;a haber pan sin libertad ni libertad sin pan, porque la revoluci&oacute;n cubana ser&iacute;a tan verde como las palmeras- fue a Manhattan en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Castro abandon&oacute; el hotel que lo iba a hospedar alegando una suba exorbitante de las tarifas. Se march&oacute; hacia el Theresa, en el Harlem, invitado por la comunidad afronorteamericana. Esa mudanza supuso un acontecimiento. All&iacute; recibi&oacute; a <strong>Malcolm X</strong>, el primer ministro indio <strong>Jawaharlal Nehru</strong> e incluso a <strong>Nikita Jruschov</strong>. Harlem se alborot&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Claro que el autor de &ldquo;Us and them&rdquo; no es tampoco Castro (por suerte en este caso). Apenas una instituci&oacute;n musical en s&iacute; misma que, desde siempre, ha tratado de encontrar la s&iacute;ntesis entre el confort que brota de su temprana renta y sus posiciones de izquierda declamativa. Quiz&aacute; por eso no estuvo en su horizonte ocupar de manera revulsiva una habitaci&oacute;n de menor coste que desafiara la interdicci&oacute;n. Algunos sindicatos argentinos le ofrecieron sus hoteles en solidaridad con Waters. Se desconoce cu&aacute;l fue su respuesta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Recuerda <strong>Norberto Cambiasso</strong> en su extraordinario ensayo sobre el rock progresivo ingl&eacute;s, <em>Vendiendo Inglaterra por una libra, </em>c&oacute;mo taladraba la conciencia de Waters la compra de una villa en Volos, sobre la costa griega, en 1974, como fruto del impacto de ventas de <em>The dark side of the moon</em>. &ldquo;Debo aceptar que a esa altura me hab&iacute;a convertido en un capitalista. Ya no pod&iacute;a pretender m&aacute;s que era un verdadero socialista&rdquo;. Ese dilema lo acompa&ntilde;ar&iacute;a a lo largo de su carrera (y no solo la suya, para ser justos). Dice tambi&eacute;n Cambiasso: su padre, <strong>Eric Fletcher Waters</strong>, &ldquo;condensaba muchas de las contradicciones que m&aacute;s tarde aprisionar&iacute;an a su joven hijo. Cristiano devoto y objetor de conciencia, se afiliar&iacute;a al Partido Comunista durante la guerra hasta que un brusco cambio de opini&oacute;n lo llevara a alistarse. El 18 de febrero del &rsquo;44 se lo declaraba desaparecido en acci&oacute;n, presumiblemente muerto, en las playas de Anzio, en la costa italiana&rdquo;. Por entonces el ni&ntilde;o contaba con cinco meses de edad. &ldquo;Ser&iacute;a su madre Mary, maestra de escuela como su esposo y de convicciones pol&iacute;ticas a&uacute;n m&aacute;s radicales, la encargada de criar a Roger y a su hermano mayor, con la &uacute;nica ayuda de su f&eacute;rrea determinaci&oacute;n, en el desolado panorama de ruinas y racionamiento propio de aquella era de austeridad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Roger respondió airado que la razón por la cual el país se estaba desintegrando se debía a los sindicatos en huelga y a la pereza de las clases trabajadoras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pasaje de la adolescencia a la madurez lo encontrar&iacute;a al frente de la rama juvenil de la CND (Campa&ntilde;a para el Desarme Nuclear) y &ldquo;saliendo con una ceramista devenida trotskista, Judy, que al cabo se convertir&iacute;a en su primera esposa&rdquo;. A&ntilde;ade el autor que el &ldquo;impecable background izquierdista&rdquo; de Waters ser&iacute;a sometido a prueba &ldquo;en cuanto la fama y el dinero golpearan a su puerta&rdquo;. Recupera una an&eacute;cdota de la artista y activista contracultural <strong>Caroline Coon</strong>, quien, en las vacaciones de verano de 1972, coincidi&oacute; con los Pink Floy y su entorno en la isla de Lindos en Grecia. &ldquo;A su argumento en favor de que los ricos cedieran dinero a los pobres y las bandas de rock hicieran m&aacute;s recitales gratis, Roger respondi&oacute; airado que la raz&oacute;n por la cual el pa&iacute;s se estaba desintegrando se deb&iacute;a a los sindicatos en huelga y a la pereza de las clases trabajadoras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las opiniones de Waters suelen tomarse demasiado en serio, como a Pink Floyd. S&eacute; que en esto hay lectoras y lectores que pueden estar en desacuerdo: espero poder explicarlo. Adoro <em>The Piper at the Gates of Dawn</em>, el primer disco, de 1967, contrapunto inevitable con el <em>Pepper </em>de los Beatles, atravesado por la imaginaci&oacute;n del malogrado <strong>Syd Barret</strong>. Tras la partida de su alma mater se edit&oacute; <em>A Saucerful of Secrets</em>, ya con <strong>David Gilmour</strong>, a&uacute;n bajo los efectos de la deliciosa estela de los or&iacute;genes. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de los artificiosos <em>Ummagumma</em> y <em>Atom Heart Mother </em>(puro humo ambos), lleg&oacute; lo mejor que hizo ese grupo: <em>Meddle</em>. El primer lado de ese disco, &ldquo;Echoes&rdquo;, es, con toda su veta concretista, propia de los laboratorios de la m&uacute;sica electr&oacute;nica en d&iacute;as anal&oacute;gicos, el cenit del grupo. 
    </p><p class="article-text">
        Recurro otra vez a Cambiasso: &ldquo;Habr&aacute; que concederles que el entrenamiento arquitect&oacute;nico del Regent Polythecnic los prepar&oacute; para construir un edificio s&oacute;lido y ordenado a partir de un ca&oacute;tico rompecabezas de piezas sueltas. Muchas de estas ideas (o del tema de apertura de<em> Meddle</em>, &rdquo;One of these Days&ldquo;) se repetir&iacute;an en sus piezas m&aacute;s famosas, como <em>Dark Side</em>... o <em>The Wall</em>. Y no siempre ser&iacute;an mejoradas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pink Floyd no descollar&aacute; por su ni sofisticaci&oacute;n arm&oacute;nica y mel&oacute;dica. Tampoco por la calidad de sus voces o el desenfado r&iacute;tmico. La singularidad textural que fue dejando en el camino la compenso con una m&uacute;sica legible y abierta a la masividad. Es interesante observar lo que sucede con &ldquo;On the run&rdquo;, en <em>The dark side&hellip;.</em>Todo el trabajo de profundidad en el espacio est&eacute;reo y el entramado de las cintas se pone en entredicho en la canci&oacute;n misma. Sin embargo, ha sido esa inclinaci&oacute;n pop la m&aacute;s celebrada. &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala <strong>Phil Rose</strong> en <em>Roger Waters and Pink Floyd. The concept albums,</em> que <em>Animals</em>, de 1977, es una cr&iacute;tica de los sistemas econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos de las democracias liberales de finales del siglo XX. La principal preocupaci&oacute;n del compositor fue aqu&iacute; &ldquo;revelar los efectos que las relaciones econ&oacute;micas capitalistas tecnocr&aacute;ticas tienen sobre la naturaleza de los seres humanos y las evidentes divisiones que las estructuras de poder no democr&aacute;ticas crean entre nosotros como individuos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esa pedagog&iacute;a pol&iacute;tica, con sus alegor&iacute;as, es de una simpleza musical ramplona, una suerte de realismo socialista electrificado (basta comparar qu&eacute; tipo de praxis propon&iacute;a por entonces <em>Rock in opposition</em>, un movimiento encabezado por <strong>Henry Cow</strong> y los italianos de <strong>Stormy Six</strong>, entre otros, interesados en superar la did&aacute;ctica musical y las veleidades de las estrellas). Y ah&iacute; tenemos una clave de interpretaci&oacute;n, ya insinuada. La m&uacute;sica de Pink Floyd desde 1973 hasta <em>The final cut</em> es tan sobrevalorada como las opiniones mundanas de su principal fuerza compositiva. Resuenan tanto porque discute casi en soledad, salvo espor&aacute;dicas controversias como las que tuvo con <strong>Radiohead </strong>por su presentaci&oacute;n en Israel.
    </p><p class="article-text">
        Esa distancia -entre el valor de la obra y su condici&oacute;n de ciudadano preocupado por juzgar una &eacute;poca- se refleja en <em>&Ccedil;a Ira</em>, (&ldquo;Todo ir&aacute; bien&rdquo;). Waters escribi&oacute; esa <em>&oacute;pera </em>en tres actos para tematizar la revoluci&oacute;n francesa. La versi&oacute;n original se grab&oacute; a finales de 1988. Al escucharla, el presidente franc&eacute;s, <strong>Fran&ccedil;ois Mitterrand</strong>, recomend&oacute; a la &Oacute;pera de Par&iacute;s que la programen para los fastos del bicentenario de 1789. El pedido no prosper&oacute;, debido, seg&uacute;n el ex Floyd, al &ldquo;chovinismo franc&eacute;s. <em>&Ccedil;a Ira</em>, cuyo libreto le pertenece a <strong>Etienne Roda-Gil</strong>, tropieza con los mismos anhelos de pomposidad de otros roqueros que quisieron tener su oropel <em>cl&aacute;sico</em> y apenas orquestan sus canciones. En este caso la tarea qued&oacute; en manos de <strong>Rick Wentworth</strong>. &rdquo;Algunos fans de Floyd lo entender&aacute;n y otros se sentir&aacute;n decepcionados&ldquo;, se ataj&oacute; Roger. La obra es un canto a la monoton&iacute;a, cerca del peor <strong>Andrew Lloyd Webber</strong>. <em>The New York</em> Times detect&oacute; no obstante algunos gestos a lo <strong>Giacomo Puccini </strong>(<em>Tosca </em>ser&iacute;a la &oacute;pera favorita de Waters). Pepitas de italianidad. Aunque el subt&iacute;tulo de <em>&Ccedil;a Ira</em> es &rdquo;hay esperanza&ldquo;, el resultado invita al desconsuelo. El ideario abstracto de la revoluci&oacute;n no es garant&iacute;a de una realizaci&oacute;n art&iacute;stica. 
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            </figure><p class="article-text">
        La actual gira &ldquo;This is Not A Drill&rdquo; gira alrededor de esas polaridades: grandes <em>hits </em>mechados con un fuerte posicionamiento sobre la actualidad. Las canciones se acompa&ntilde;an de material documental asociado a la guerra, discursos de <strong>Ronald Reagan</strong>, capturas de tuits e incitaciones a resistir contra el capitalismo, el fascismo y la guerra. En Montevideo, Waters reivindic&oacute; los derechos de palestinos, yemen&iacute;es e ind&iacute;genas, as&iacute; como los derechos reproductivos y de los trans. Venga ac&aacute; una digresi&oacute;n. La misma noche en que el <em>pucciniano </em>Roger se presentaba en el Centenario, <strong>Javier Milei</strong> y su acompa&ntilde;ante, la imitadora <strong>F&aacute;tima Florez</strong>, ocuparon un palco del Col&oacute;n en la &uacute;ltima funci&oacute;n de <em>Madama Butterfly. </em>&iquest;Le habr&iacute;a cantado ella al o&iacute;do &ldquo;Un bel d&iacute; vedremo&rdquo; simulando ser <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong>? Hablamos de la maravillosa aria de esa &oacute;pera de Puccini que habla sobre renuncias, traiciones, delirios y desesperaciones. &iquest;O fue al Gran Teatro en busca de un capital simb&oacute;lico de la distinci&oacute;n que lo sacara del mundo canino? El dictador <strong>Jorge Videla </strong>lo hab&iacute;a hecho en 1980. Se convirti&oacute; en <em>p&uacute;blico interesado</em> al estrenarse el <em>Segundo concierto para cello, </em>de <strong>Alberto Ginastera</strong>. La revista <em>Gente</em> lo fotografi&oacute; en estado meditativo. <strong>Mauricio Macri</strong>, m&aacute;s sincero, se qued&oacute; dormido durante la gala de reapertura del Col&oacute;n con la <em>IX Sinfon&iacute;a </em>de Beethoven. Ocurri&oacute; en 2010, en plena polarizaci&oacute;n, pero a nadie se le habr&iacute;a ocurrido lanzarle un insulto. Milei se encontr&oacute; con algo m&aacute;s que toses: un coro puteador, indignado. Se tuvo que ir sin el excedente que hab&iacute;a procurado. La pol&iacute;tica electoral, y algo m&aacute;s que eso, se meti&oacute; en el entreacto de la &oacute;pera y borr&oacute; de un plumazo los l&iacute;mites que plantea la autonom&iacute;a art&iacute;stica en medio de situaciones dram&aacute;ticas. Las autoridades municipales trataron de minimizar el incidente.
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que viajar en el tiempo, hasta el 6 de junio de 1925 para encontrar un episodio de interferencia aproximado. Cuenta <strong>Osvaldo Bayer</strong> en su biograf&iacute;a sobre <strong>Severino Di Giovanni</strong> lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s de que el embajador italiano en Buenos Aires, <strong>Luigi Aldrovandi Marescotti</strong>, conde de Viano, entrara al Teatro junto con el presidente <strong>Marcelo T. de Alvear</strong>, la Primera Dama y sus ministros. &ldquo;Todo est&aacute; magn&iacute;ficamente organizado y con la ostentaci&oacute;n propia de los actos fascistas. Cualquier intento de desorden ser&aacute; inmediatamente reprimido por la juventud camisas negras de la colectividad&rdquo;. Al entrar al palco presidencial, Alvear es recibido con aplausos. De pronto, la banda municipal interpreta el Himno. Luego, la marcha real italiana. Todo el mundo canta. &ldquo;Pero parece que hay alguien que quiere hacer amargar la noche a esa gente tan entusiasta. Desde la platea se comienza a percibir como un murmullo que va bajando desde el para&iacute;so&rdquo;. El grito es: &ldquo;Asesino&rdquo;. &nbsp;De inmediato, esa voz recuerda a <strong>Giacomo Matteotti</strong>, el parlamentario socialista asesinado por las hordas de Mussolini. &ldquo;Toda la sala se ha levantado y mira hacia arriba. Siguen cayendo volantes. La orquesta contin&uacute;a tocando, pero ya nadie le presta atenci&oacute;n&rdquo;. Batalla campal. A Severino lo arrastran por un pasillo. Pide a los gritos no olvidar a los 700 anarquistas asesinados. Otros nueve como &eacute;l son arrestados. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        No hab&iacute;a &aacute;cratas en el Col&oacute;n durante la funci&oacute;n de <em>Madama Butterfly</em>. El car&aacute;cter excepcional de esos minutos de c&oacute;lera reside en que nadie los hab&iacute;a planificado. El azar juega tambi&eacute;n sus cartas del enfado. En cambio, durante los rituales de Waters sucede lo contrario: se trata de una bronca planificada con el estado del mundo. Casi todo ha pasa entre juegos de luces por el filtro de la codificaci&oacute;n. Se sabe qu&eacute; suceder&aacute;: una acci&oacute;n que invita, intercambio mediante, a purificar conciencias. Sin embargo, ese pacto, a&uacute;n con sus flecos, puede ser rechazado. 
    </p><p class="article-text">
        En 2018, Waters se present&oacute; en Brasil cuando conclu&iacute;a la campa&ntilde;a electoral que consagr&oacute; al ultraderechista<strong> Jair Bolsonaro</strong>. El ex Floyd mostr&oacute; la etiqueta #EleN&atilde;o y llam&oacute; a repudiarlo en las urnas. Sonaron abucheos (el car&aacute;cter consensual de su m&uacute;sica permite incluir a simpatizantes del ex capit&aacute;n del Ej&eacute;rcito: quiz&aacute; tambi&eacute;n a votantes del anarcocapitalista). &ldquo;Eso es lo que obten&eacute;s si sos un izquierdista de limusina que no sabe nada de Brasil y quiere parecer <em>cool</em>&rdquo;, escribi&oacute; en Twitter <strong>Roger Moreira</strong>, de <strong>Ultraje a Rigor</strong>, una banda bastante exitosa en los ochenta como <strong>Tit&atilde;s</strong> y <strong>Os Paralamas do Sucesso</strong>. <strong>Lob&atilde;o</strong>, otra figura de esa d&eacute;cada, conocida por sus pol&eacute;micas con <strong>Caetano Veloso</strong>, acus&oacute; por su parte al m&uacute;sico ingl&eacute;s de vivir en &ldquo;una burbuja&rdquo; e ignorar &ldquo;solemnemente el complejo contexto nacional&rdquo;. Votante de Bolsonaro, Lob&atilde;o calific&oacute; al ingl&eacute;s de &ldquo;irresponsable&rdquo; por &ldquo;practicar proselitismo pol&iacute;tico con sesgo demag&oacute;gico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie lanzar&iacute;a en Buenos Aires esas acusaciones en su contra por dos motivos. Waters, el incontinente, parece no tener nada que comentar acerca de nuestra coyuntura. De otro lado, su plus de politicidad, aun con aquello que pudiera detectarse como un gesto <em>comfortably numb</em>, se mira en un espejo invertido donde reconocemos los rostros de parte sus colegas argentinos. No polemizar&iacute;an. La contingencia los descoloca. En noviembre de 2019, la chilena <strong>Mon Laferte</strong> apareci&oacute; en los Latin Grammy con una inscripci&oacute;n en su cuerpo: &ldquo;En Chile torturan, violan y matan&rdquo;. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, ning&uacute;n m&uacute;sico argentino presente en la velada espa&ntilde;ola sinti&oacute; al parecer el impulso de comentar el posible drama en ciernes en su pa&iacute;s: a ellos les vale la idea de la autonom&iacute;a tan preciada por la alta cultura. En esta encrucijada que es m&aacute;s que electoral, el arte del silencio ha prevalecido en roqueros consagrados, con una curiosa excepci&oacute;n que me recuerda a Lob&atilde;o, aunque no es mam&iacute;fero sino un <em>salm&atilde;o</em>. Y eso es lo que tambi&eacute;n el caso Waters pone en escena. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/smoke-on-the-waters-the-wall-milei-colon_129_10698279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Nov 2023 03:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Smoke on the Waters, de The Wall a Milei en el Colón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Roger Waters,Javier Milei,Pink Floyd,The Wall,Teatro Colón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roger Waters, "la cosa nazi" y el arte de leer al revés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/roger-waters-cosa-nazi-arte-leer-reves_129_10244115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afe22399-9a48-4803-b382-81b41de2cf3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roger Waters, &quot;la cosa nazi&quot; y el arte de leer al revés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las máquinas de inventar hechos están pasando a inventar lecturas, advierte el autor a propósito de la insólita polémica que despertó esta semana la policía de Berlín al iniciar una investigación contra el músico británico -hijo de un voluntario muerto en la Segunda Guerra Mundial- por la supuesta intención de celebrar al nazismo.</p></div><p class="article-text">
        En uno de los conciertos que dio en Brasil en 2018, <strong>Roger Waters</strong> cuestion&oacute; a <strong>Jair Bolsonaro</strong> en pleno ejercicio de su mandato. El p&uacute;blico se dividi&oacute; y se manifest&oacute; en mitades. Una mitad aprob&oacute;; la otra, reprob&oacute;. La situaci&oacute;n fue totalmente normal: Waters se expres&oacute; libremente y pag&oacute; y cobr&oacute; simult&aacute;neamente por eso. As&iacute; es la vida.
    </p><p class="article-text">
        La manera de Waters de intervenir en las discusiones p&uacute;blicas, all&iacute; donde desembarque con su Fender Black Precision, puede catalogarse con todos los r&oacute;tulos, pero el que mejor le cabe es el del derecho a pronunciarse. Tiene un escenario itinerante que domina y utiliza administrando su poder de celebridad pacifista, lo que apenas rasgu&ntilde;a -si es que los rasgu&ntilde;a- a los poderes contra los que descarga su antipat&iacute;a. Es cosa de &eacute;l, y del espectador, que tanto puede entregarse a la indignaci&oacute;n, el apoyo o la indiferencia. En el fondo, pase lo que pase en esos intercambios, el verdadero resultado es el de &ldquo;no pasa nada&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ocurrir de catastr&oacute;fico, al menos a ese nivel de discusi&oacute;n m&aacute;s o menos distante, entre personas que hablando no se entienden? 
    </p><p class="article-text">
        El origen de la persistencia de Waters por manifestar sus ideas sobre el mundo, incluso contra el mundo, vienen de las guerras. <strong>Digamos que es un viudo de guerreros. En la Primera, cay&oacute; su abuelo. En la Segunda, su padre, un militante del Partido Comunista que se enrol&oacute; como voluntario en el ej&eacute;rcito brit&aacute;nico para luchar contra el ej&eacute;rcito nazi y desapareci&oacute; del mapa en la batalla de Anzino, de 1944, lo que enloqueci&oacute; el ni&ntilde;o Waters.</strong> Pasaban los a&ntilde;os y no encontraba sustituci&oacute;n ni respuestas a dos preguntas m&iacute;sticas: &iquest;Y si no muri&oacute;? &iquest;Y si vuelve? Fantaseaba con la amnesia del loco de la guerra que se pierde en los bosques y un d&iacute;a reaparece empu&ntilde;ando el fusil mientras la guerra mental sigue girando como una rueda en su cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que se desprende del &aacute;lbum <em>The Wall</em>, de<em> </em><strong>Pink Floyd</strong><em>, </em>son esquirlas incandescentes de ese trance, en el que parece seguir sumergido. Para Waters, la guerra es <em>lo interminable</em>, digamos que es un hilo de sangre que fluye constante, y la manera de representarla (una manera que nunca alcanza, raz&oacute;n por la cual se desliza hacia el discurso) es m&uacute;ltiple. Est&aacute; en sus golpes de bajo, en su l&iacute;rica y en sus aportes de pesadilla para la animaci&oacute;n de <strong>Gerald Scarfe</strong> que le da a la pel&iacute;cula <em>The Wall </em>de <strong>Alan Parker</strong> una entonaci&oacute;n f&uacute;nebre, conducida por una idea del mal como brote regado por la idiotez colectiva, y que encuentra el cl&iacute;max de representaci&oacute;n en la figura del humano al que una voluntad demente lo empuja a la tiran&iacute;a (no hay exceso de poder sin exceso de voluntad, por lo que la voluntad puede ser a veces una <em>enfermedad </em>de aplicaci&oacute;n p&uacute;blica).
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Parker no es mejor que el cine de Parker, es una especie de &ldquo;ni&rdquo; art&iacute;stico que ha vivido de la tibieza. Pero las inserciones de animaci&oacute;n de Waters-Scarfe son el factor oper&iacute;stico de un mundo de locos en el que sobresale uno: el que impone su locura, es decir la pol&iacute;tica sin colegiaci&oacute;n. Se ca&iacute;a de madur&oacute; que los uniformes posnazis de la pel&iacute;cula, tanto como los brazaletes tipo <em>Say No More </em>y las m&aacute;quinas de hacer chorizos que despachan ristras de personas con la misma <em>terminaci&oacute;n</em> est&aacute;n inspirados en el fascismo como un industrialismo de recursos humanos, clasificados por diversos tipos de estandarizaci&oacute;n del que Hitler es el m&aacute;ximo &iacute;dolo. Hasta podr&iacute;a decirse que millones de adolescentes de los a&ntilde;os &lsquo;80 del siglo XX entendieron &ldquo;la cosa nazi&rdquo; mediante la llovizna de sentido que produjo la pel&iacute;cula de Parker al caer sobre ellos en la oscuridad de las salas de cine, mucho m&aacute;s eficaces que las aulas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es para tirar mala onda, pero está naciendo una lectura de desconexión, que más fuerte se hace cuanto menos tenga que ver con la referencia de la que surge.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante 40 a&ntilde;os no hubo dudas, ni ten&iacute;a por qu&eacute; haberlas, acerca de la direcci&oacute;n hacia las que se orientaban las ideas que sostienen el arte musical de Waters, y que para el propio Waters parecen ser la propiedad secundaria de una misi&oacute;n (una misi&oacute;n de paz). Eran, son, ideas progresistas, por lo tanto de cepa naif, que podr&iacute;an objetarse en su totalidad o en algunos de sus t&eacute;rminos, pero sin por eso tener que impedir su derecho a la existencia.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron 40 a&ntilde;os de lecturas m&aacute;s o menos inteligentes de aquel fen&oacute;meno, y m&aacute;s o menos razonables porque, como todo el mundo sabe, sobre las referencias que se juzgan pueden decirse muchas cosas pero no puede decirse <em>cualquier cosa</em>. Hay diferencias de naturaleza entre la cultura de la disputa hermen&eacute;utica (de lo que est&aacute; en discusi&oacute;n) y el cualquierismo (de lo que no est&aacute; en ning&uacute;n lado).<strong>Sin embargo, esta semana la polic&iacute;a de Berl&iacute;n investiga a Waters por usar por en&eacute;sima vez ese c&oacute;digo de vestuario, pero ahora con la supuesta intenci&oacute;n de celebrar al nazismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una situaci&oacute;n de enloquecimiento de la experiencia de lectura, digamos una <em>fake read</em>, nuevo invento de la cultura de la tergiversaci&oacute;n cada vez m&aacute;s en alza. De ese modo se rompe la cadena asociativa que establece los v&iacute;nculos entre las cosas y las palabras, y entre las palabras y el sentido que se desprende de ellas. El resultado &ldquo;l&oacute;gico&rdquo; de sospechar de nazi a un antinazi probado es tan violento como si le adjudic&aacute;ramos el nombre &ldquo;milanesa a la napolitana&rdquo; a la cosa &ldquo;rueda de tractor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ojo con las <em>fake read</em> (ya que estamos, pong&aacute;mosle nombre a esta calamidad), porque llegaron para quedarse. A partir de a ahora, no saber leer va a ser un arte especializado en maldades. Pero hay algo m&aacute;s, algo <em>peor</em> en esta herramienta diab&oacute;lica, y es que tiende a suprimir la lectura como acto personal. Las m&aacute;quinas de inventar hechos van a pasar a inventar lecturas, una manera de pulverizar el hecho por el lado de la recepci&oacute;n enfermiza. No es para tirar mala onda, pero est&aacute; naciendo una lectura de desconexi&oacute;n, que m&aacute;s fuerte se hace cuanto menos tenga que ver con la referencia de la que surge. &iexcl;Bienvenida, lectura de lo que no hay, de lo que no es! A partir de hoy, m&aacute;s que nunca, el que lee en nuestro nombre es el poder de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En un diario colega leo este titular sobre el caso en cuesti&oacute;n: &ldquo;Habl&oacute; Roger Waters y no pidi&oacute; perd&oacute;n por banalizar el Holocausto&rdquo;. Con esta bajada: &ldquo;El artista, que cuenta con un largo historial de pol&eacute;micas sobre el tema, despert&oacute; la indignaci&oacute;n de la comunidad internacional por sus shows en Berl&iacute;n&rdquo;. &iquest;Pedir perd&oacute;n? El nivel de sentido &ldquo;jarra loca&rdquo; que transpira ese portal es alevoso. &iquest;S&oacute;lo porque en las pantallas del show de Waters apareci&oacute; una menci&oacute;n a <strong>Shireen Abu Akleh</strong>, la periodista palestina de Al Jazeera que, seg&uacute;n la ONU, fue asesinada por el ej&eacute;rcito de Israel? Me gustar&iacute;a conversar con el colega que escribi&oacute; la nota en el diario colega para saber qu&eacute; balines alucin&oacute;genos est&aacute; tomando, y cada cu&aacute;ntas horas, para acusar a Waters de &ldquo;banalizar el Holocausto&rdquo;. Pero la nota no tiene firma all&iacute; donde el lector quisiera verla. Su autora es La M&aacute;quina An&oacute;nima de Leer al Rev&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/roger-waters-cosa-nazi-arte-leer-reves_129_10244115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2023 03:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roger Waters, "la cosa nazi" y el arte de leer al revés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Roger Waters,Pink Floyd,The Wall]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiebre por Coldplay no para: diez River y un récord que destronó a The Wall]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fiebre-coldplay-no-diez-river-record-destrono-the-wall_1_9058047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7437f400-fa1c-420a-94b5-dfc7e76e2963_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiebre por Coldplay no para: diez River y un récord que destronó a The Wall"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La banda pop británica tocará  los días 25, 26, 28 y 29 de octubre; y seguirá en 1, 2, 4, 5, 7 y 8 de noviembre. Superaron la marca de Roger Waters con "The Wall".</p></div><p class="article-text">
        Con diez shows en el estadio de River Plate -que ascienden a 11 si se suma su concierto de 2010 en ese mismo lugar- y 550 mil tickets vendidos hasta el momento, agotados en pocas horas ante cada anuncio de una nueva funci&oacute;n agregada; la banda brit&aacute;nica Coldplay sum&oacute; una serie de r&eacute;cords en materia de espect&aacute;culos internacionales en nuestro pa&iacute;s, que a simple vista pareciera no contar con rivales a la vista que pueda superarla.
    </p><p class="article-text">
        Es que el grupo liderado por Chris Martin confirm&oacute; este lunes su d&eacute;cima y &uacute;ltima fecha en River para el 8 de noviembre de la parada argentina del &ldquo;Music of the Sphares World Tour&rdquo;, lo que sumado a los ya anunciados y agotados conciertos del 25, 26, 28 y 29 de octubre; y de los d&iacute;as 1, 2, 4, 5 y 7, conforman la mayor serie de recitales de un mismo artista en ese escenario en una misma parada en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos anunciar hoy nuestro concierto final n&uacute;mero diez en River Plate. &iexcl;Es incre&iacute;ble! &iexcl;Estamos tan agradecidos!&rdquo;, expres&oacute; el propio Martin a trav&eacute;s de una gacetilla de prensa, al aludir a esta nueva funci&oacute;n cuyas <a href="https://www.allaccess.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entradas estar&aacute;n disponibles desde las 12 del martes 7 de junio en el portal Allaccess</a>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1533826789335830536?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cabe remarcar que hasta ahora, cada funci&oacute;n que se fue agregando vio colmada su capacidad en apenas unas pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la banda comandada por Chris Martin, con sus diez fechas, supera el tope de nueve marcado por Roger Waters en 2012, cuando present&oacute; su espect&aacute;culo &ldquo;The Wall&rdquo;, en materia de cantidad de shows en River en una misma visita.  
    </p><p class="article-text">
        Esta ventaja tambi&eacute;n implica que Coldplay se ponga a la cabeza de los artistas que m&aacute;s tickets vendieron en un mismo tour, con su impactante cifra de 550 mil hasta el momento, aunque este n&uacute;mero seguir&aacute; creciendo y, seguramente, superar&aacute; los 600 mil.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a totalidad de conciertos en el estadio popularmente conocido como &ldquo;El Monumental&rdquo;, Coldplay se anot&oacute; en el segundo lugar con 11 presentaciones, al igual que el exl&iacute;der de Pink Floyd, que redondea esa cifra al sumar sus dos actuaciones de 2007 all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Los Rolling Stones a&uacute;n encabezan esta tabla con 12 recitales en River, repartidos cinco de ellos en 1995, otros cinco en 1998 y dos en 2006. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, por distintos motivos, en el horizonte no pareciera vislumbrarse un artista que pueda acumular tantos shows en una misma visita en el estadio de River. Acaso podr&iacute;a pensarse que figuras como Los Rolling Stones o Paul McCartney estar&iacute;an en condiciones por su nivel de convocatoria, pero esto es improbable que ocurra.
    </p><p class="article-text">
        Es que se trata de dos artistas que entre funci&oacute;n y funci&oacute;n cada vez se toman m&aacute;s d&iacute;as de descanso y sumar tantas fechas en una misma ciudad implicar&iacute;a una permanencia all&iacute; de, por lo menos, un mes. Algo imposible.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo podr&iacute;a decirse de Roger Waters, aunque en este caso tampoco ser&iacute;a seguro que pueda repetir la haza&ntilde;a de diez a&ntilde;os atr&aacute;s, debido a que en esa oportunidad se hab&iacute;a generado una expectativa especial porque se iba a representar una obra tan emblem&aacute;tica como &ldquo;The Wall&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier otro nombre que se arriesgue como eventual rival de Coldplay para discutirle este r&eacute;cord no es garant&iacute;a de generar este furor en el p&uacute;blico local.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de n&uacute;meros y especulaciones, la banda brit&aacute;nica seguramente ser&aacute; el gran tema de conversaci&oacute;n entre fines de octubre y principios de noviembre, cuando concrete su r&eacute;cord. 
    </p><p class="article-text">
        Para los conciertos en nuestro pa&iacute;s, el n&uacute;mero de apertura estar&aacute; a cargo de la cantante estadounidense H.E.R., al igual que en Brasil; mientras que en Colombia y Chile esta misi&oacute;n recaer&aacute; sobre Camila Cabello.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de haber anunciado en 2019 que no volver&iacute;a a girar para no agravar el calentamiento global, el grupo de Chris Martin decidi&oacute; poner en marcha este ambicioso tour que estar&aacute; signado por una gran cantidad de iniciativas de sustentabilidad y compromiso ambiental, incluyendo la reducci&oacute;n de emisiones de CO2 y la plantaci&oacute;n de un &aacute;rbol por cada entrada vendida.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;Music Of The Spheres World Tour&rdquo; apuntar&aacute; a alimentar completamente el show con energ&iacute;a renovable de muy bajas emisiones, con instalaciones solares en cada lugar, aceite de cocina usado, un piso de estadio cin&eacute;tico y bicicletas cin&eacute;ticas impulsadas por ventiladores que se almacenar&aacute;n en la primera bater&iacute;a recargable m&oacute;vil para espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ofrecer&aacute; agua potable gratuita, promoviendo la eliminaci&oacute;n de las botellas de pl&aacute;stico en todos los lugares reciclables y dispondr&aacute; el 10 por ciento de todas las ganancias en un fondo para causas medioambientales y de conciencia social, incluidos ClientEarth, One Tree Planted y The Ocean Cleanup.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea establecer&aacute; una asociaci&oacute;n con expertos en cambio clim&aacute;tico en el Instituto Grantham del Imperial College de Londres vinculados al &aacute;rea Cambio Clim&aacute;tico y Medio Ambiente para cuantificar el impacto de la gira en el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Coldplay mantiene una especial relaci&oacute;n con los fans locales que se inici&oacute; en su primera visita de 2007 en el Teatro Gran Rex y se afianz&oacute; en 2010 cuando actu&oacute; en River.
    </p><p class="article-text">
        La banda regres&oacute; al pa&iacute;s en 2016 en la apertura de su hasta ahora &uacute;ltima gira mundial &ldquo;A Head Full of Dreams&rdquo; ocurrida en el Estadio de La Plata, lugar que tambi&eacute;n eligi&oacute; para su cierre un a&ntilde;o m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Chris Martin estuvo presente de manera virtual en la reciente gira despedida de Soda Stereo, con su interpretaci&oacute;n desde las pantallas de &ldquo;De m&uacute;sica ligera&rdquo;, el cl&aacute;sico con el que conclu&iacute;an los shows.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fiebre-coldplay-no-diez-river-record-destrono-the-wall_1_9058047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jun 2022 17:42:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Coldplay,River Plate,Estadio Monumental,The Wall,Música]]></media:keywords>
    </item>
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