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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ataques de pánico]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ataques de pánico]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ansiedad, “el demonio en la cabeza” de los adolescentes que no para de crecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ansiedad-demonio-cabeza-adolescentes-no-crecer_1_9063810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2090176a-0632-4cb4-a2bb-2722c5aed501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ansiedad, “el demonio en la cabeza” de los adolescentes que no para de crecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Voces expertas alertan de su aumento "exponencial" en adolescentes y piden más medios para combatirla y prevenirla en las escuelas y centros de salud.</p></div><p class="article-text">
        Primera pregunta: la Guerra Fr&iacute;a. La alumna la lee, lleva d&iacute;as y d&iacute;as estudiando la doctrina Truman, la crisis de los misiles, el muro de Berl&iacute;n y Vietnam. Lo tiene en la cabeza, pero las manos le empiezan a temblar. Se dice &ldquo;calma&rdquo;, pero el barrio de Carabanchel de Madrid empieza modo torbellino a darle vueltas en la cabeza. Se le acelera la respiraci&oacute;n o &iquest;se les est&aacute;n cerrando los pulmones? El profesor anuncia que tienen 50 minutos para terminar el examen y ella tiene ganas de correr, de salir, de buscar el aire. No le vale con un 8, ni con un 9: necesita la nota m&aacute;s alta para hacer la media, pero la media va a tener que esperar porque los ojos se le nublan y el profesor de Historia llega a su mesa. &ldquo;&iquest;Te pasa algo? &iquest;Est&aacute;s bien?&rdquo;. Est&aacute; bloqueada, mareada, se echa a llorar: &ldquo;S&eacute; qui&eacute;n es el de la foto pero no me sale el nombre. Jruschov, Zhd&aacute;nov, Gorbachov...&rdquo;. Se queda p&aacute;lida con un mar de agua pendiente abajo en las mejillas. Son las nueve y cinco de la ma&ntilde;ana, y una de las alumnas m&aacute;s brillantes de primero de bachillerato del instituto ha tenido un ataque de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo demonios en la cabeza&rdquo;. As&iacute; lo defini&oacute; la gimnasta <strong>Simone Biles</strong> cuando se retir&oacute; de la competici&oacute;n en los <a href="https://www.eldiario.es/juegos-olimpicos/tokio-2020/tokio-inaugura-juegos-olimpicos-dudas-machismo-contagios_1_8155829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Juegos Ol&iacute;mpicos de Tokio 2020</a>. La mejor gimnasta de la historia ven&iacute;a precisamente de dejar alucinado al mundo entero al realizar un ejercicio que jam&aacute;s hab&iacute;a hecho una mujer: el Yurchenko con doble mortal carpado. Pero par&oacute;. Prioriz&oacute; su salud mental. Desde el Hospital Universitario Parc Taul&iacute; de Sabadell,  Barcelona, la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Iris P&eacute;rez-Bonaventura aplaude su ejemplo. Esa frase ya c&eacute;lebre de Biles abre un cap&iacute;tulo de su libro 'Ansiedad. A m&iacute; tambi&eacute;n me pasa' (B de Block) que, junto a las ilustraciones de Alba Medina, compone un manual divulgativo y pr&aacute;ctico para j&oacute;venes y adolescentes. En el pr&oacute;logo marca: &ldquo;La adolescencia es un etapa cr&iacute;tica en la que uno de cada tres j&oacute;venes sufre o sufrir&aacute; un trastorno de ansiedad y uno de cada doce tendr&aacute; problemas graves en la escuela, en casa, con los amigos o en actividades en las que se les exige alto rendimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Merino es profesor de Lengua y Literatura en el IES Isabel La Cat&oacute;lica, en Madrid. Su profesi&oacute;n es vocacional y, en ocasiones, se siente azorado por <strong>la ansiedad y los ataques de p&aacute;nico </strong>del alumnado. &ldquo;Tienen estr&eacute;s vital: por un lado, sus cuestiones personales y, por otro, la presi&oacute;n y las obligaciones que les marca el calendario escolar&rdquo;, cuenta. Merino explica que hay alumnos que se sienten presionados y con &ldquo;alta exigencia para ser el mejor&rdquo;. Esto los ahoga y los acorrala. La competici&oacute;n, dice, es &ldquo;por todo&rdquo;, no solo por notas y rendimientos sino tambi&eacute;n por &ldquo;likes&rdquo; en redes o por entrar en los c&aacute;nones de belleza. La ansiedad les conduce al miedo y el miedo desemboca en ansiedad: es un pez que se muerde la cola. Y, aunque la ansiedad &ldquo;controlada es buena porque ayuda a afrontar los desaf&iacute;os, hay que aprender a lidiar con ella&rdquo;, dice la psic&oacute;loga P&eacute;rez-Bonaventura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha habido un incremento exponencial en ansiedad. Lo estamos viendo en los hospitales, en los institutos y en casa&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga. &ldquo;Los ataques de ansiedad tienen tres componentes: aparecen de forma s&uacute;bita, en cuesti&oacute;n de segundos la respiraci&oacute;n se acelera o se tiene temblores o mareos o la boca seca; pero igual que ha venido se va y es com&uacute;n que los adolescentes piensen que se van a volver locos o que se van a morir&rdquo;, dice. Es un mecanismo de alarma que no tiene fin, lo que s&iacute; existen son las herramientas para poder sobrellevarla: aprender a respirar, a manejar las emociones, mejorar la capacidad de afrontar las dificultades y cuidarse (deporte, huir de drogas y mantener una dieta sana) son primordiales para hacerle frente.
    </p><p class="article-text">
        Iris P&eacute;rez-Bonaventura aconseja que, en pleno ataque de p&aacute;nico, se repitan una serie de frases a modo mantra para llegar de la angustia a la tranquilidad. Algunas son: &ldquo;Respira. Es temporal. Igual que ha venido se ir&aacute;, como las olas del mar. La am&iacute;gdala cree que estoy en peligro, pero no lo estoy. Estoy bien. Se ha activado el sistema de miedo prehist&oacute;rico porque es un instinto innato&rdquo;. Y sobre las frases que puede que les digamos los dem&aacute;s y que considera que no ayudan est&aacute; &ldquo;C&aacute;lmate&rdquo;. Y cuenta: &ldquo;Necesitan que los adultos validemos sus emociones, no que les quitemos importancia. Ese &lsquo;c&aacute;lmate&rsquo; invalida lo que siente, as&iacute; que lo que realmente es &uacute;til es manifestarle que estamos a su lado y que esto pasar&aacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una etapa vulnerable</h3><p class="article-text">
        La<strong> adolescencia es una etapa vulnerable </strong>ya que los cambios son constantes: tanto f&iacute;sicos, emocionales como a nivel de conducta. El primer amor, el examen complicado, la continua negociaci&oacute;n con los padres o las primeras peleas con amigos. &ldquo;Son un remolino de emociones y de presiones, es por esto que la ansiedad se incrementa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. Ponerle palabras y conocer qu&eacute; est&aacute; pasando es el primer punto para curar el mal. &ldquo;Lo que provoca m&aacute;s ansiedad no son las cosas que pasan, sino c&oacute;mo se piensa lo que pasa. As&iacute; que para manejar la ansiedad se debe aprender a reconocer las emociones con que se manifiesta&rdquo;, asegura. Hablar de la ansiedad, el estr&eacute;s y los miedos con las personas de confianza (la familia, el profesorado, los amigos o un psicoterapeuta) ayuda a procesar y a gestionar las emociones.
    </p><p class="article-text">
        El escritor espa&ntilde;ol <strong>Gio Zararri</strong> empez&oacute; a tener episodios de ansiedad durante la adolescencia. Tanto le cambi&oacute; la vida, que a d&iacute;a de hoy se dedica a investigar y a escribir libros sobre el tema. El &uacute;ltimo: 'C&oacute;mo ayudar a tus hijos a gestionar los miedos, el estr&eacute;s y la ansiedad' (Vergara, 2022). &ldquo;Cuesta much&iacute;simo dominar la ansiedad, pero poco a poco te das cuenta de que tenemos poder sobre ella. Se trata de comprender por qu&eacute; tenemos miedo y darle el justo valor&rdquo;, dice. Afirma Zararri que aprender a controlar la respiraci&oacute;n le ayud&oacute; a &ldquo;apagar el bot&oacute;n del p&aacute;nico cuando se hace excesivo&rdquo;. Y se&ntilde;ala: &ldquo;En ocasiones el problema es que los padres creen que los adolescentes tienen que entender los problemas como un adulto. Y no. El cerebro del ni&ntilde;o se est&aacute; desarrollando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si un pico de ansiedad se manifiesta en el aula, la psic&oacute;loga Iris P&eacute;rez-Bonaventura propone que los profesores permitan que el adolescente se retire de la situaci&oacute;n y que, cuando vuelva a la tranquilidad, al estado basal, regrese. &ldquo;El gran problema es que, si se marchan de la situaci&oacute;n, del examen o de la presentaci&oacute;n oral y no regresan no solo hay ansiedad, sino que se desarrolla miedo a las escenas que le han causado la crisis&rdquo;, dice. Si se huye del miedo, se hace m&aacute;s grande y, como ella afirma, &ldquo;la &uacute;nica forma de ser libre es aceptando, afrontando y venciendo cada uno de los temores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los conocimientos y el curr&iacute;culum escolar son importantes, pero ense&ntilde;arles a gestionar emociones, a cuidarse y a mantener el estr&eacute;s a raya es aprender a proteger la salud mental. &ldquo;Necesitamos que las ratios de las aulas bajen para estar m&aacute;s pendientes y detectar pronto estos problemas. En los centros escolares necesitamos psic&oacute;logos que les den herramientas para lidiar con el estr&eacute;s&rdquo;, afirma el profesor Jos&eacute; Luis Merino. &ldquo;Y ya puestos, personal de enfermer&iacute;a en los centros ser&iacute;a un acierto&rdquo;, agrega. Si no les brindamos profesionales que los gu&iacute;en y atiendan de forma p&uacute;blica es abandonarlos a su suerte, o bien, que su salud mental dependa de si la familia puede o no pagar terapias. CC.OO. lleva meses se&ntilde;alando que los centros escolares se enfrentan a un aumento de casos de autolesiones y que es una &ldquo;emergencia absoluta&rdquo; destinar recursos para ayudar al alumnado en situaciones de precaria salud mental. Los &ldquo;demonios en la cabeza&rdquo; de los adolescentes claman ser escuchados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Niebla]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2022 10:07:58 +0000]]></pubDate>
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