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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Miedo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/miedo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Miedo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un viaje imperfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-imperfecto_129_11864785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/166bde50-5e72-434e-a434-130ce73917b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje imperfecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Defectuosos, insuficientes, faltos, deficientes, incorrectos. No son infinitas, pero sí muchas las maneras de decir que no estamos completos, que nos encontramos lejos de la perfección.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La palabra perfecto proviene del lat&iacute;n </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>perficere</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que se compone del prefijo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>per</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, completamente, y la ra&iacute;z </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>facere</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que significa hacer. En el libro m&aacute;s le&iacute;do del mundo, la Biblia, aparece unas ochocientas veces.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La imperfecci&oacute;n, por el contrario, es inherente a nuestra condici&oacute;n de humanos y mortales, es el motor que se enciende cada ma&ntilde;ana, cada vez que renovamos nuestro deseo de vivir. La ambig&uuml;edad, la contradicci&oacute;n, est&aacute;n mucho m&aacute;s cerca de nuestra especie que esa anhelada completud.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si nos enfrent&aacute;ramos a situaciones que cuestionaran nuestras creencias m&aacute;s arraigadas?, se preguntan </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ornella Benedetti</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;y&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Santiago&nbsp;Silberman</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, licenciados en Psicolog&iacute;a y fundadores de&nbsp;RedPsi, en su nuevo libro, justamente titulado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Imperfectos. </em></span>Ambos autores son egresados de la UBA, formados en psicoan&aacute;lisis, con experiencia cl&iacute;nica en adicciones y en trastornos de la conducta alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Probablemente nos sentir&iacute;amos confundidos, amenazados y llenos de ansiedad, arriesgan. &ldquo;Reconocer que no poseemos la verdad absoluta es inquietante. En cualquier instante, podr&iacute;amos tener que afrontar imprevistos. Y aunque nos esforcemos por hacer todos los preparativos para prevenirlo, nunca podemos evitar por completo que algo -incluso algo bueno- nos pueda tomar por sorpresa&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A veces la imperfecci&oacute;n toma forma de s&iacute;ntomas: tristeza, depresi&oacute;n, ansiedad, ataques de p&aacute;nico, fobias y TOC. Son respuestas psicosom&aacute;ticas a un desencaje entre la emoci&oacute;n que irrumpe, el funcionamiento de nuestro cuerpo y el afuera.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;La angustia es el &uacute;nico afecto que no enga&ntilde;a&rdquo;, dec&iacute;a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jacques Lacan</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Pero &iquest;disponemos de herramientas para enfrentar lo imprevisible? Para sentirnos m&aacute;s tranquilos, dice esta pareja de porte&ntilde;os, especialistas en la psiquis humana, &ldquo;creamos explicaciones que nos ayudan a darles un sentido, como suele ocurrir ante la muerte de un ser querido, cuando intentamos encontrar un &lsquo;por qu&eacute;&rsquo;.&rdquo;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esas explicaciones son lo que llamamos sentido com&uacute;n que, a diferencia de lo que su nombre indica, es el menos com&uacute;n de los sentidos. &ldquo;Cada uno de nosotros pensamos y sentimos cosas diferentes, como consecuencia de haber tenido vivencias y aprendizajes &uacute;nicos. Incluso dos hermanos pueden recordar y reaccionar de forma distinta frente a la experiencia de una infancia violenta. Uno de ellos puede perpetuar aquel maltrato recibido en su vida adulta y argumentar que es consecuencia de su dura infancia, mientras que el otro podr&iacute;a querer evitar en el futuro todo tipo de violencia, justamente porque no desea repetir el mismo patr&oacute;n de conducta. Es decir, el sentido com&uacute;n act&uacute;a como unos lentes a trav&eacute;s de los cuales vemos el mundo; es la versi&oacute;n personal, subjetiva de la verdad&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Las emociones reprimidas nunca mueren; son enterradas vivas y salen m&aacute;s tarde en peores formas&rdquo;, habr&iacute;a dicho </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Sigmund Freud</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Tomemos el momento en que, en lugar de culpar a nuestra pareja, por su supuesta infidelidad, descubrimos que en realidad fuimos nosotros quienes descuidamos la relaci&oacute;n&rdquo;, se plantean como una eventual hip&oacute;tesis Benedetti y Silberman. O aquel instante en que nos damos cuenta de que, &ldquo;a pesar de haber criticado nuestro trabajo durante a&ntilde;os, nunca tomamos la iniciativa de buscar algo mejor&rdquo;. O incluso &ldquo;cuando entendemos que nuestra madre no cambiar&aacute; s&oacute;lo porque se lo pidamos, y que somos nosotros quienes debemos decidir c&oacute;mo relacionarnos con ella o si seguimos esperando que sea diferente&rdquo;. En estas situaciones, la angustia surge al confrontar que nuestra percepci&oacute;n de la realidad no est&aacute; alineada con la naturaleza de las cosas, &ldquo;como si intent&aacute;ramos que un cuadrado ingresara en un c&iacute;rculo&rdquo;, comparan los autores de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Imperfectos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, quienes en 2020 escribieron el volumen </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Verdades no dichas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Para protegernos de la angustia, a menudo nos aferramos a nuestras creencias con una rigidez extrema. &ldquo;Esta obstinaci&oacute;n no surge tanto del deseo de tener raz&oacute;n, sino del miedo profundo a no tenerla, porque admitirlo nos obligar&iacute;a a enfrentar el desaf&iacute;o del cambio&rdquo;, sostienen.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;El miedo no evita la muerte, el miedo evita la vida&rdquo;, se&ntilde;ala el escritor egipcio </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Naguib Mahfuz</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Y, sin embargo, &iquest;acaso no resulta m&aacute;s sencillo quedarse en lo conocido, aunque sea inc&oacute;modo, que enfrentarse al miedo de buscar algo desconocido, aunque podr&iacute;a resultar mucho mejor? &ldquo;Cambiar implica un esfuerzo y un dolor significativo, ya que muchas veces conlleva a renunciar a algo que nos cuesta dejar atr&aacute;s. Esta rigidez en c&oacute;mo nos percibimos nos conduce a forjar explicaciones causales simplistas, f&oacute;rmulas binarias, donde no existen matices o puntos intermedios, nos ofrecen una falsa sensaci&oacute;n de seguridad y previsibilidad en mundo incierto y complejo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Si tuve una infancia dif&iacute;cil, mi adultez ser&aacute; terrible&rdquo;. &ldquo;Si me minti&oacute; es porque no valgo para &eacute;l&rdquo;, son condicionales binarias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Puede que en un determinado momento de nuestra vida la narrativa que construimos no coincida con el curso de la vida que se despliega ante nosotros. &ldquo;En esos momentos, cuando se sacude nuestro mundo, emergen las crisis personales&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Son puntos de inflexi&oacute;n en los que acostumbrados a poder con casi todo, de repente nos encontramos con que algo se nos escapa. O bien, desde la impotencia de no poder con algo, nos sorprendemos alcanzando un logro que no cre&iacute;amos posible. O quiz&aacute;s, con la creencia de que todos son in&uacute;tiles nos encontramos con que alguien puede y esto nos hace cuestionar nuestro actuar, ya que hasta ese momento siempre fuimos los salvadores de los dem&aacute;s.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La existencia humana es variable y llena de matices. Aceptar y vivir en posiciones medias nos permite abrazar una gama m&aacute;s amplia de experiencias y emociones, evitando la rigidez de las posiciones absolutas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El mundo es un lugar repleto de incertidumbre, donde las creencias fijas se caen. &ldquo;Cre&iacute; que&nbsp;vivir&iacute;amos el resto de nuestra vida juntos&rdquo;, &ldquo;No pude terminar mis estudios despu&eacute;s del embarazo&rdquo;, &ldquo;Me duele que mi padre haya muerto, siempre so&ntilde;&eacute; que presenciar&iacute;a mi boda&rdquo;. A veces, aquello que nos contamos acerca de la vida no coincide con lo que realmente sucede. Nuestro mundo se sacude y entramos en crisis personales que pueden causarnos miedo, ansiedad, angustia, tristeza, depresi&oacute;n, ataques de p&aacute;nico, fobias. Sobre eso escriben Benedetti&nbsp;y&nbsp;Silberman, d&aacute;ndole espacio a poderosas&nbsp;preguntas&nbsp;para abrazar cada proceso, enfrentar el cambio que paraliza y animar a los lectores a vivir.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        La angustia muchas veces se infiltra en nuestras vidas, reflejando el dolor inherente a lo inevitable de la p&eacute;rdida que no s&oacute;lo se limita a objetos y personas; se extiende a las decisiones que tomamos, donde cada elecci&oacute;n conlleva la renuncia a otras posibilidades. Tambi&eacute;n descubrimos, que la ansiedad, las fobias, los ataques de p&aacute;nico y las enfermedades psicosom&aacute;ticas est&aacute;n vinculadas a nuestras resistencias a enfrentar esa angustia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existen recetas m&aacute;gicas o m&eacute;todos infalibles para lograr una vida plena. La clave radica en aceptar que las p&eacute;rdidas forman una parte natural e ineludible de nuestra existencia y que, a pesar de ello, es posible disfrutar la vida&rdquo;, aseguran. La belleza de la vida se encuentra en su car&aacute;cter ef&iacute;mero, transitorio. Incluso la inmortalidad nos privar&iacute;a &ldquo;de la capacidad de valorar, porque lo permanente termina perdiendo su valor&rdquo;. La presencia de un final le da sentido a todo nuestro viaje.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-imperfecto_129_11864785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 03:16:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje imperfecto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miedo,Ansiedad,Angustia,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recursos humanos, ¡out!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/recursos-humanos-out_129_11285964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfa47a13-5467-481b-872a-647721837e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recursos humanos, ¡out!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El despido laboral -que ya supera sólo en el estado el vaciamiento de 15 mil puestos- genera no sólo problemas económicos sino cuadros de estrés, depresión y una sensación de amenaza en la población general. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Callarse o hablar?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Visibilizar lo que ocurre para pedir ayuda? &iquest;Ocultarlo para evitar sanciones? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay formas de prevenir la violencia en el trabajo?
    </p><p class="article-text">
        El silencio es salud fue una consigna que form&oacute; parte de la propaganda de adoctrinamiento durante la represi&oacute;n ejecutada a lo largo de la dictadura c&iacute;vico militar de 1976-1983. Esa inclinaci&oacute;n por guardar lo que ocurre, lo que se piensa y siente, esa forma concreta de implantar el miedo en los ciudadanos, tan cara a los sistemas antidemocr&aacute;ticos, se extendi&oacute; a todo tipo de lazo social, como una pol&iacute;tica de los v&iacute;nculos y hoy, cuarenta y tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, se hace carne en las relaciones laborales jerarquizadas, aunque no s&oacute;lo en ellas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperaba jubilarme este a&ntilde;o y en cambio me encuentro con un telegrama de despido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que somos &ntilde;oquis y nadie vino a monitorear un trabajo que venimos cumpliendo hace a&ntilde;os con mucha responsabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que alguien del gobierno nos venga a decir c&oacute;mo vamos a hacer para pagar nuestro alimento y el de nuestros hijos ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que trabajadoras y trabajadores hayan perdido el empleo en forma masiva y arbitraria se constituye en el marco insoslayable actual de la violencia laboral.
    </p><p class="article-text">
        Es un maltrato material y emocional, psicol&oacute;gico y f&iacute;sico que est&aacute; afectando a miles de personas en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El impacto que generan los despidos masivos sobre la poblaci&oacute;n se da en dos niveles. Por un lado, sobre los trabajadores y trabajadoras que se quedan sin empleo. Por otro, genera un impacto sobre la poblaci&oacute;n general ya que funciona como una amenaza, una espada de Damocles que presiona sobre la gente generando temor por lo que pueda sucederles. De esta manera, el miedo opera como un disciplinador que busca instalar el s&aacute;lvese quien pueda, rompiendo las redes de solidaridad y sost&eacute;n existentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quien habla es el doctor en Estudios Sociales de Am&eacute;rica Latina, <strong>Mat&iacute;as Dreizik</strong>, presidente del Instituto de Salud Laboral y Medio Ambiente (ISLyMA) y docente e investigador de la Facultad de Psicolog&iacute;a - Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. &ldquo;El clima social se vuelve tenso y surgen percepciones negativas sobre el futuro dificultando la proyecci&oacute;n y planificaci&oacute;n vital, y produciendo frustraci&oacute;n. A su vez, genera sentimientos de culpa por fallar a su familia y su consecuente baja autoestima&rdquo;, advierte Dreizik, adem&aacute;s licenciado en Psicolog&iacute;a. Esta baja en la autoestima redunda en cierta inseguridad de s&iacute; mismo/a, sentimiento de fracaso y verg&uuml;enza ante sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si estas sensaciones se sostienen en el tiempo puede devenir en apat&iacute;a respecto de la realidad, un aumento en s&iacute;ntomas de stress, y finalmente generar un deterioro de las relaciones familiares. Este combo produce un impacto negativo sobre la salud mental de la poblaci&oacute;n en general como ansiedad, falta de expectativas y depresi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Constituye un agravante el hecho de que &ldquo;el presidente del pa&iacute;s diga p&uacute;blicamente que las personas despedidas del estado son &ntilde;oquis, no trabajan o est&aacute;n en sus puestos por negociados. Esto hace que las personas despedidas en este proceso sientan que no se reconoce su labor y que la &lsquo;etiqueta&rsquo;, asignada por el m&aacute;ximo jefe de estado, sea reproducida por el resto de la sociedad. Esta acci&oacute;n puede llevar a debilitar a&uacute;n m&aacute;s los soportes necesarios para atravesar estos momentos de crisis, como son sus familias y vecinos. Si tus vecinos e incluso familiares creen que est&aacute; bien lo que te sucede entonces puede profundizarse cualquier cuadro psicol&oacute;gico por falta de apoyo y empat&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo se trata desde los &aacute;mbitos especializados este tipo de violencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En primer lugar, se busca generar espacios donde se pueda compartir la experiencia de cada qui&eacute;n, como una forma de tomar conciencia acerca de que el fen&oacute;meno es social y no s&oacute;lo depende de la persona despedida. La posibilidad de situarse dentro del contexto permite liberarse de cierto sentimiento de culpa, fortalece la autoestima y ayuda al afrontamiento en el seno familiar. Es importante sostener o crear redes de contenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento que incluyan la realizaci&oacute;n de actividades tendientes a desarrollar habilidades para la reubicaci&oacute;n laboral o la generaci&oacute;n de emprendimientos colectivos. En este proceso es importante la funci&oacute;n de las organizaciones sindicales, sociales y vecinales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Cuando se trata de un fen&oacute;meno masivo, como el actual, con m&aacute;s de 15 mil despedidos en el estado, &iquest;hay formas de encarar loa problem&aacute;tica por fuera de los paros, las tomas, las huelgas? &iquest;C&oacute;mo se complementan las medidas gremiales desde un enfoque m&aacute;s psicol&oacute;gico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Las medidas de fuerza cl&aacute;sicas del sindicalismo son importantes tambi&eacute;n para la salud mental de las personas despedidas m&aacute;s all&aacute; del resultado logrado. El hecho de que un colectivo ejerza la defensa de tus derechos ya genera un impacto positivo y desplaza la sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n personal e individual. Incluso con estas medidas se pone en discusi&oacute;n el etiquetamiento social que se les atribuye a los/as despedidos/as. Otros mecanismos a tener en cuenta es la generaci&oacute;n de espacios de escucha colectiva y de ser necesaria espacios de atenci&oacute;n individual. Las organizaciones que defienden los derechos laborales pueden sumar este tipo de dispositivos para dar respuesta desde la dimensi&oacute;n humana del conflicto. Existen experiencias, que surgidas al calor de la desocupaci&oacute;n de los a&ntilde;os &acute;90, se sostienen hasta la actualidad buscando la interacci&oacute;n entre trabajadoras/as ocupados/as y desocupados/as. Esta interacci&oacute;n permite compartir las experiencias laborales de quienes tienen trabajo estable, quienes tienen empleo no registrado y quienes resuelven como cuentapropistas el ingreso familiar. Ejemplo de esto &uacute;ltimo es el concurso de expresi&oacute;n escrita &ldquo;sin presiones&rdquo; que organiza el ISLyMA y que tiene por objetivo poder compartir relatos de personas sobre su vivencia cotidiana en el trabajo o en relaci&oacute;n con &eacute;l. En este espacio surgen temas que luego se abordan, como el desempleo, la violencia laboral, las condiciones de trabajo y las respuestas colectivas a estos fen&oacute;menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;La universidad p&uacute;blica puede dar alg&uacute;n tipo de respuesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La universidad debe dar respuesta porque es un fen&oacute;meno social sobre el que se investiga y se interviene desde hace tiempo. Hay equipos universitarios a lo largo de todo el pa&iacute;s que investigan y/o protagonizaron experiencias positivas con personas y colectivos despedidos desde hace a&ntilde;os y que hoy acompa&ntilde;an a distintos colectivos. Es cierto que el peligro presupuestario sobre el sistema educativo p&uacute;blico ha puesto en alarma a la comunidad universitaria, pero es necesario despabilar y que las universidades de manera institucional pongan a disposici&oacute;n el saber y las herramientas &uacute;tiles que desarrollan estos equipos para acompa&ntilde;ar y fortalecer a la sociedad en este contexto.
    </p><p class="article-text">
        Incluso para quienes logran conservar su trabajo, la doctora en Psicolog&iacute;a <strong>D&eacute;bora Imhoff * </strong>dice que la violencia de g&eacute;nero laboral se reproduce &ldquo;siempre en el marco de relaciones jer&aacute;rquicas, asim&eacute;tricas o desigualdades, desde las cuales se privilegian l&oacute;gicas de trabajo masculinas y todos los rasgos asociados a la masculinidad&rdquo;. No se trata de otra cosa que de la divisi&oacute;n sexual del trabajo: los espacios productivos suelen ser ocupados por varones, mientras que se relega a las feminidades a los espacios dom&eacute;sticos o reproductivos. Este fen&oacute;meno no solo condiciona la actividad laboral de las mujeres, sino que se constituye en un n&uacute;cleo de desigualdades, ya que la participaci&oacute;n femenina en el mercado laboral es subcalificada y mal pagada&ldquo;. Se estima que en Argentina los varones ganan un 29% m&aacute;s en comparaci&oacute;n con sus colegas mujeres. Los cargos jer&aacute;rquicos est&aacute;n ocupados en un 70% por varones, lo que se conoce como segregaci&oacute;n vertical. &rdquo;Al mismo tiempo, las mujeres participan en sectores feminizados de mayor precarizaci&oacute;n laboral. Esto &uacute;ltimo se denomina segregaci&oacute;n horizontal. En nuestro pa&iacute;s tambi&eacute;n hay evidencia de otras formas violencia de g&eacute;nero laboral, como agresiones f&iacute;sicas, hostigamiento psicol&oacute;gico y acoso sexual.
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>*Para difundir el fen&oacute;meno y ampliar la concientizaci&oacute;n, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as comienza el curso &ldquo;Prevenci&oacute;n y Abordaje de las Violencias de G&eacute;nero en el &aacute;mbito empresarial&rdquo;, para otorgar a sus participantes herramientas espec&iacute;ficas para el dise&ntilde;o de planes de sensibilizaci&oacute;n sobre las violencias de g&eacute;nero en esos espacios y elaborar propuestas de prevenci&oacute;n y abordaje. Imhoff, investigadora del Conicet y profesora de grado y posgrado en la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba es la responsable acad&eacute;mica. El curso comienza el 17 de este mes y se extender&aacute; hasta el 15 de mayo. </em>
    </p><p class="article-text">
        LH/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/recursos-humanos-out_129_11285964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Apr 2024 02:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Despidos,Crisis,Angustia,Depresión,Miedo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Pueden las películas de miedo causar verdaderos traumas y trastornos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/peliculas-miedo-causar-verdaderos-traumas-trastornos_1_9181569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adb582cd-218e-478a-8740-83e80adf1c52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Pueden las películas de miedo causar verdaderos traumas y trastornos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito de las películas de terror es, en cierto sentido, paradójico: la gente las ve para sentir miedo y angustia, sentimientos que el resto del tiempo procura evitar.</p></div><p class="article-text">
        El cine de terror es un g&eacute;nero que goza de muy buena salud. A&ntilde;o tras a&ntilde;o llegan a las pantallas una buena cantidad de pel&iacute;culas cuyo principal objetivo es <strong>provocar miedo en la audiencia</strong>. Y por lo general lo consiguen.
    </p><p class="article-text">
        Muchos investigadores se han preguntado muchas veces por qu&eacute; a tanta gente le gusta el cine de terror. &iquest;Qu&eacute; motiva a todas esas personas a <strong>exponerse voluntariamente al miedo y la angustia</strong>, cuando estas son sensaciones negativas que la mayor parte del tiempo procuramos evitar?
    </p><p class="article-text">
        La ciencia responde que esto se relaciona con ciertos <strong>efectos cerebrales producidos por el miedo</strong>. Lo que hacen estas pel&iacute;culas es activar el sistema l&iacute;mbico, el &aacute;rea cerebral &ndash;compuesto por partes como las am&iacute;gdalas y el hipocampo&ndash; encargada de controlar las emociones y la vida afectiva.
    </p><h3 class="article-text">Efectos f&iacute;sicos del miedo</h3><p class="article-text">
        De ese modo, el miedo origina <strong>cambios f&iacute;sicos de inmediato</strong>: aumentan la tensi&oacute;n sangu&iacute;nea, el ritmo card&iacute;aco y el metabolismo. Fluye m&aacute;s sangre a los m&uacute;sculos, sobre todo a las piernas (pues el cuerpo se &ldquo;prepara&rdquo; para una eventual huida), y se incrementa tambi&eacute;n la capacidad de coagulaci&oacute;n (como anticipo a una posible herida).
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo, se disparan los niveles de adrenalina, sustancia que el organismo libera en situaciones de miedo, alarma, peligro o estr&eacute;s y que genera en poco tiempo una <strong>intensa sensaci&oacute;n de bienestar</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que las personas que gustan de las pel&iacute;culas de terror suelen disfrutar tambi&eacute;n de otras <strong>actividades adrenal&iacute;nicas</strong>, como las atracciones de los parques &ndash;al estilo de las monta&ntilde;as rusas&ndash; y los deportes y disciplinas de riesgo: paracaidismo, puentismo, etc.
    </p><p class="article-text">
        La gran ventaja de las pel&iacute;culas de terror es que permiten alcanzar esas emociones intensas en casa, de forma muy econ&oacute;mica y en una <strong>&ldquo;atm&oacute;sfera controlada</strong>&rdquo;, donde la fuente del miedo es una ficci&oacute;n, que adem&aacute;s se puede interrumpir y eliminar en cualquier momento.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Puede haber consecuencias negativas?</h3><p class="article-text">
        La pregunta que surge es la siguiente: exponerse a unos niveles demasiado elevados de miedo y angustia, &iquest;podr&iacute;a hacer que alguien terminara sufriendo alg&uacute;n verdadero <strong>trauma o trastorno</strong>?
    </p><p class="article-text">
        Existe un sector de la poblaci&oacute;n con el que se debe tener un especial cuidado en este sentido: <strong>los</strong> <strong>ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong>. En ellos las pel&iacute;culas de miedo s&iacute; pueden causar problemas psicol&oacute;gicos y emocionales, con consecuencias como insomnio, pesadillas, ansiedad y conductas agresivas o de riesgo para s&iacute; mismos o para otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Esas fueron las conclusiones de un estudio publicado en Estados Unidos y que alud&iacute;a espec&iacute;ficamente a ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os, quienes todav&iacute;a <strong>no pueden distinguir</strong> con claridad la ficci&oacute;n que ven en la pantalla y la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Un metaan&aacute;lisis publicado en 2015, por su parte, matiz&oacute; esas afirmaciones. Se&ntilde;al&oacute; que los ni&ntilde;os son <strong>m&aacute;s &ldquo;resistentes&rdquo; de lo que se supon&iacute;a</strong>, y que los efectos sobre ellos de las pel&iacute;culas de terror o que contienen mucha violencia dependen de muchas otras variables, como el entorno en el que crecen, el tipo de crianza y la personalidad.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, antes de decidir si permitirles ver o no una determinada pel&iacute;cula, corresponde poner atenci&oacute;n a la clasificaci&oacute;n por edades (si una pel&iacute;cula advierte: &ldquo;No recomendada para menores de siete a&ntilde;os&rdquo;, lo m&aacute;s l&oacute;gico es hacerle caso) y considerar los miedos particulares de cada ni&ntilde;o (a la oscuridad, a los monstruos, etc.).
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, estudios recientes han comprobado que el posible efecto negativo de las pel&iacute;culas de miedo sobre los ni&ntilde;os resulta <strong>atenuado por dos factores</strong>: que las vean en compa&ntilde;&iacute;a de otros ni&ntilde;os de su misma edad o de adultos &ndash;sobre todo si estos se muestran sonrientes y tranquilos&ndash; y que mantengan conversaciones con sus padres acerca de los miedos generados por el film despu&eacute;s de verlo.
    </p><h3 class="article-text">Precauciones en personas adultas</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa con las personas adultas? &iquest;Les puede generar problemas ver pel&iacute;culas de miedo? En algunas personas, &ldquo;leer libros o ver pel&iacute;culas de terror, especialmente antes de dormir, puede ocasionar pesadillas&rdquo;, como explican los expertos de la Cl&iacute;nica Mayo, de Estados Unidos, en un art&iacute;culo sobre el llamado <strong>trastorno de pesadillas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todos tenemos pesadillas. Solo se habla de trastorno cuando alguien las sufre con mucha frecuencia y generan problemas en la conducta durante el d&iacute;a o miedo al tener que volver a dormir.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las causas de ese trastorno suelen ser muy variadas: estr&eacute;s o ansiedad, un evento traum&aacute;tico previo, privaci&oacute;n del sue&ntilde;o, consumo de alcohol o drogas (o s&iacute;ndrome de abstinencia de ese consumo), depresi&oacute;n u otros trastornos de salud mental. Las pel&iacute;culas resultan sobre todo <strong>un agravante</strong>, pero dif&iacute;cilmente constituyen una causa concreta.
    </p><h3 class="article-text">Algunos beneficios de las pel&iacute;culas de terror</h3><p class="article-text">
        Fuera de eso, en general no solo <strong>no se registran evidencias</strong> de que las pel&iacute;culas de terror puedan originar traumas u otros problemas, sino todo lo contrario: existen trabajos cient&iacute;ficos que se&ntilde;alan que podr&iacute;an tener beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, podr&iacute;an ayudar a superar traumas del pasado, que persisten incluso a nivel inconsciente, a trav&eacute;s del recurso de enfrentar los propios miedos y, sobre todo, ver <strong>retratadas las experiencias</strong> de quienes sobreviven a acontecimientos dram&aacute;ticos. Eso es lo que propone un estudio publicado en marzo de 2021 en la revista 'Horror Studies' por un investigador de la Universidad de Ohio, Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis publicado en 2020 por cient&iacute;ficos de Finlandia revel&oacute; que los sistemas neuronales que se ponen en acci&oacute;n al ver una pel&iacute;cula de terror desarrollan una <strong>&ldquo;interacci&oacute;n compleja y din&aacute;mica</strong>&rdquo;. Y que esta actividad podr&iacute;a resultar como una suerte de entrenamiento, al evaluar las situaciones de &ldquo;amenaza y vigilancia&rdquo;, para la toma de decisiones y la selecci&oacute;n de respuestas.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, por cierto, cient&iacute;ficos de la Universidad de California utilizaron pel&iacute;culas de terror para identificar &ndash;con ayuda de unos electrodos conectados a personas que las ve&iacute;an&ndash; los circuitos cerebrales claves para procesar el miedo. De este modo, trabajaban en el desarrollo de <strong>posibles tratamientos para la ansiedad</strong> y otros trastornos.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/peliculas-miedo-causar-verdaderos-traumas-trastornos_1_9181569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2022 19:30:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Pueden las películas de miedo causar verdaderos traumas y trastornos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miedo,Películas,terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Filofobia: cómo darte cuenta si tenés miedo a enamorarte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/filofobia-darte-cuenta-miedo-enamorarte_1_9134517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49feb6-44be-4103-8ac3-5b7686fad8f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una experiencia de pareja muy dolorosa, ciertas reticencias para volver a enamorarse son normales, pero para los casos en que los temores hacen imposible la creación de un nuevo vínculo, los psicólogos hablan de filofobia.</p></div><p class="article-text">
        Muchas personas, despu&eacute;s de haber sufrido una ruptura de pareja traum&aacute;tica o un duelo dif&iacute;cil tras la separaci&oacute;n, tienen miedo de volver a enamorarse, algo que en ocasiones <strong>tambi&eacute;n se se&ntilde;ala como &ldquo;miedo al compromiso&rdquo;</strong>. Se trata de un problema aut&eacute;ntico y que, si no se soluciona a tiempo, puede empeorar y dar lugar a la llamada filofobia: el miedo irracional a enamorarse o comprometerse emocionalmente con alguien.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, sufrir por amor no es algo novedoso. Y tener ciertas reticencias despu&eacute;s de atravesar una experiencia dolorosa tambi&eacute;n es normal. Pero la filofobia es un t&eacute;rmino reciente, que &ndash;al menos por ahora&ndash; no aparece en los manuales de diagn&oacute;stico para psic&oacute;logos, y que se usa para describir la clase de situaci&oacute;n que &ldquo;<strong>interfiere de manera importante en la vida de la persona</strong>, la cual, por m&aacute;s que quiera, es incapaz de forjar v&iacute;nculos profundos con otras con las que podr&iacute;a tener una relaci&oacute;n sentimental&rdquo;. As&iacute; lo explica el psic&oacute;logo Jonathan Garc&iacute;a-Allen, director de comunicaci&oacute;n de la web <a href="https://psicologiaymente.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psicolog&iacute;a y Mente</a>.
    </p><h3 class="article-text">Inseguridades y bloqueo emocional</h3><p class="article-text">
        Estos problemas est&aacute;n &ldquo;vinculados a un bloqueo emocional debido a las inseguridades de la persona&rdquo;, afirma por su parte la psic&oacute;loga <a href="http://www.ciaramolina.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciara Molina</a>, autora de libros como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-emociones-expresadas-emociones-superadas/246689" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emociones expresadas, emociones superadas</a> (2013) y <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-crea-la-vida-que-deseas/266407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crea la vida que deseas</a> (2018). Son <strong>inseguridades que se derivan de malas experiencias pasadas</strong>, propias o del entorno cercano. La interpretaci&oacute;n de esos sentimientos hace que la mente considere la vinculaci&oacute;n con otra persona como un &ldquo;peligro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En su soledad, <strong>la persona se ha creado una especie de burbuja de bienestar</strong>, a su modo y semejanza &ndash;explica Molina&ndash;. En el momento en que ve que la burbuja puede peligrar es cuando aparece el miedo&rdquo;. La psic&oacute;loga pone el ejemplo de una persona que &ldquo;sale emocionalmente tocada&rdquo; de una relaci&oacute;n larga, de varios a&ntilde;os, pero que, tras hacer su proceso de duelo, encuentra la estabilidad para afrontar su d&iacute;a a d&iacute;a. Entonces conoce a alguien. Y al principio todo es bonito, pero llega un punto en que ese alguien pide que la relaci&oacute;n avance.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Molina detalla lo que le sucede a la persona en cuesti&oacute;n: &ldquo;Casi sin darte cuenta, tu memoria emocional te lleva a esos primeros d&iacute;as despu&eacute;s de la ruptura, en los que te sent&iacute;as tan mal, recuerdas c&oacute;mo te cost&oacute; superarlo y <strong>se empiezan a despertar toda una serie de miedos</strong> asociados con esas sensaciones pasadas&rdquo;. Como el cuerpo y la mente no quieren volver a sufrir, el temor se apodera de la persona y lo que hasta ese momento era una relaci&oacute;n bonita se llena de dudas.
    </p><h3 class="article-text">Se&ntilde;ales de que ten&eacute;s miedo a enamorarte</h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las actitudes t&iacute;picas de la persona que tiene miedo a enamorarse, es decir, el temor a &ldquo;salir de la zona de confort&rdquo; y volver a sufrir? Algunas de las m&aacute;s comunes son las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Enamorarse de personas &ldquo;inalcanzables&rdquo;</strong>, como un modo de dificultar que la relaci&oacute;n se concrete y tambi&eacute;n de poner la responsabilidad fuera de s&iacute; misma (&ldquo;No es que yo tenga miedo a enamorarme, sino que las circunstancias hacen que la relaci&oacute;n no sea factible&rdquo;).</li>
                                    <li><strong>Relacionarse con gente muy distinta a uno mismo</strong>. De este modo, el hecho de que la pareja no prospere se produce de manera &ldquo;natural&rdquo;, y la persona no siente la presi&oacute;n de terminar, a causa de sus miedos, con una relaci&oacute;n que parece funcionar.</li>
                                    <li><strong>Buscar defectos en la persona con la que est&aacute;n saliendo</strong>, como una forma de justificar ante s&iacute; misma que &ldquo;no es la indicada&rdquo; y, por lo tanto, que no deben implicarse m&aacute;s con ella.</li>
                                    <li><strong>Ocasionar discusiones y peleas con la pareja</strong>, en una b&uacute;squeda por que sea la otra persona quien deje la relaci&oacute;n (de nuevo aparece la cuesti&oacute;n de poner la responsabilidad en el otro).</li>
                                    <li><strong>Aislarse emocionalmente si siente que la otra persona se est&aacute; acercando demasiado</strong>: no atender el tel&eacute;fono, tardar demasiado en responder mensajes, llenarse de otras actividades o inventar pretextos para no verla con asiduidad, etc.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto quiere decir que quienes padecen de este miedo al compromiso &ldquo;buscan romper la relaci&oacute;n para <strong>recuperar de esta manera el control que hab&iacute;an perdido</strong> y, con &eacute;l, la estabilidad que quieren para su vida&rdquo;, puntualiza Ciara Molina. El mayor problema es que &ldquo;esta paz les dura poco, porque cuando toman consciencia de que otra vez dejaron pasar la oportunidad de tener una pareja, se vuelven a sentir abatidos&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Filofobia y apego evitativo: s&iacute;ntomas</h3><p class="article-text">
        En los casos m&aacute;s graves de filofobia, sus s&iacute;ntomas tambi&eacute;n pueden ser importantes. De hecho, pueden coincidir con las consecuencias de los ataques de ansiedad, e <strong>incluir taquicardia, n&aacute;useas, mareos, sudoraci&oacute;n excesiva</strong>, temblores, sequedad en la boca, sensaci&oacute;n de falta de ox&iacute;geno, confusi&oacute;n mental, impulsividad, p&eacute;rdida de control y ataques de p&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Jonathan Garc&iacute;a-Allen, en la aparici&oacute;n de la filofobia &ldquo;suelen interactuar factores gen&eacute;ticos, ambientales y del desarrollo de la personalidad&rdquo;, y a menudo &ldquo;se asocia a otros trastornos de naturaleza social, como el trastorno de apego evitativo&rdquo;. Este &uacute;ltimo es un problema que se expresa en <strong>una necesidad exagerada de independencia y autosuficiencia</strong>. Las personas que lo sufren rechazan las relaciones interpersonales, pues dicen que no son importantes, o bien desean tenerlas pero, por el temor a ser lastimados a nivel emocional, las evitan.
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico, <strong>el trastorno de apego evitativo</strong> genera una personalidad muy propicia para la filofobia: cualquier experiencia traum&aacute;tica (no solo propia, sino tambi&eacute;n observada en alguna persona cercana) puede generar dificultades para &ldquo;la construcci&oacute;n de relaciones serias, estables y duraderas&rdquo;, especifica Garc&iacute;a-Allen.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hacer cuando se detectan estos temores</h3><p class="article-text">
        Como suele suceder ante esta clase de problemas, el primer paso para su superaci&oacute;n consiste en asumirlo, aceptar las limitaciones emocionales y tener la disposici&oacute;n de enfrentarlas. <strong>&ldquo;No evitar lo que da miedo&rdquo;</strong>, recomienda la psic&oacute;loga Ciara Molina, ya que si se elude &ldquo;lo &uacute;nico que se logra es que el temor se avive cada vez m&aacute;s&rdquo;. Una clave es &ldquo;introducir peque&ntilde;os cambios que ayuden a controlar la ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esto, es clave que <strong>la persona no reprima lo que sienta</strong>, sino que pueda expresarlo: de ese modo, reducir&aacute; tensiones y se relajar&aacute;. &ldquo;Al no estar acostumbrados puede costar un poquito al principio&rdquo;, apunta la especialista, y aconseja: &ldquo;Se puede empezar escribiendo: es un buen modo de reflexionar con uno mismo sobre lo que le sucede, antes de hacerlo con los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n es b&aacute;sica en toda relaci&oacute;n. Por ello, el objetivo no es solo que la persona pueda expresar sus miedos y sus sensaciones a los dem&aacute;s, sino <strong>sobre todo que pueda hacerlo a su pareja</strong>. &ldquo;Hacerla conocedora de nuestros miedos nos ayudar&aacute; a que haya un mayor entendimiento ante nuestras reacciones y por tanto la tensi&oacute;n emocional se ver&aacute; reducida&rdquo;, detalla Molina.
    </p><p class="article-text">
        La meta principal es <strong>vivir d&iacute;a a d&iacute;a la nueva relaci&oacute;n</strong>. &ldquo;Hay que dejar atr&aacute;s historias pasadas y expectativas futuras &ndash;subraya Molina&ndash;. Cada situaci&oacute;n y persona es distinta a las dem&aacute;s. Por ello, debemos centrar nuestra atenci&oacute;n en el momento presente sin ver mucho m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. En caso de que la persona no lo logre o haya llegado a una filofobia dif&iacute;cil de controlar o que le afecte de modo severo en su vida cotidiana, la recomendaci&oacute;n es acudir a terapia psicol&oacute;gica, para poder resolver el problema con ayuda profesional.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/filofobia-darte-cuenta-miedo-enamorarte_1_9134517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 19:17:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Filofobia: cómo darte cuenta si tenés miedo a enamorarte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[filofobia,Amor,Relaciones,Miedo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tengo miedo a ir al médico, ¿padezco un trastorno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/miedo-medico-padezco-trastorno_1_9091978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8328de63-34bc-4351-87e1-249d3c19334b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tengo miedo a ir al médico, ¿padezco un trastorno?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El miedo injustificado e irracional para ir al médico puede tener repercusiones negativas en el estado de salud de la persona que lo sufre.</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas no disfrutan especialmente cuando tienen que ir al m&eacute;dico. Desde largas esperas, el ambiente fr&iacute;o y&nbsp;<strong>la posibilidad de un estudio doloroso</strong>, las visitas al m&eacute;dico pueden causar ansiedad casi en cualquiera. Sin embargo, algunas personas pueden pasar de la ansiedad normal al p&aacute;nico m&aacute;s absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo por problemas de salud graves o pruebas complejas, tambi&eacute;n puede suceder que una consulta de rutina, la administraci&oacute;n de alguna vacuna o la realizaci&oacute;n de revisiones rutinarias como anal&iacute;ticas de sangre provoquen&nbsp;<strong>un miedo injustificado e irracional a ir al m&eacute;dico</strong>. Todo ello suele repercutir de forma directa en la vida de la persona y puede impactar de forma grave en su estado de salud.
    </p><h3 class="article-text">De la ansiedad a la fobia</h3><p class="article-text">
        Como hemos visto, el miedo extremo de acudir al m&eacute;dico puede estar provocado por una simple visita al dentista, la realizaci&oacute;n de un an&aacute;lisis de sangre, acudir a un hospital, etc. Las personas que sufren&nbsp;<strong>iatrofobia, que es el t&eacute;rmino asociado con este miedo irracional</strong>, exagerado y patol&oacute;gico, no solo le temen a la figura del m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de entrar en el hospital, de percibir el olor o vivir el ambiente son aspectos que les provoca p&aacute;nico. Por tanto, y como cualquier otra&nbsp;fobia&nbsp;social,&nbsp;<strong>el miedo suele despertarse ante un est&iacute;mulo concreto</strong>&nbsp;(en este caso todo lo relacionado con el m&eacute;dico) y suelen aparecer reacciones de ansiedad desproporcionadas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ataques de p&aacute;nico, evitar ir al<strong> m&eacute;dico</strong>&nbsp;y todo lo relacionado con esta figura. Estos s&iacute;ntomas suelen aparecer antes de la visita, al acercarse el d&iacute;a y hora de la cita o, en otros casos, cuando la persona se acerca f&iacute;sicamente al lugar en cuesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las razones por las cuales alguien puede temer ir al m&eacute;dico pueden ser:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Miedo a escuchar malas noticias u obtener resultados negativos de un estudio.</li>
                                    <li>Ansiedad por contraer una enfermedad.</li>
                                    <li>Un evento traum&aacute;tico durante la infancia.&nbsp;</li>
                                    <li>Miedo a la sangre o claustrofobia (durante una resonancia magn&eacute;tica, por ejemplo).</li>
                                    <li>Miedo al dolor a someterse a un estudio y a las agujas. El&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7636457/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">miedo a las agujas</a>&nbsp;es una fobia incluida en el manual de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a (APA), dentro de la categor&iacute;a de fobia a las lesiones por inyecci&oacute;n de sangre.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En tiempos de pandemia, este temor puede haberse incrementado.
    </p><h3 class="article-text">Qui&eacute;n tiene miedo a ir al m&eacute;dico</h3><p class="article-text">
        Que el miedo crezca o no depender&aacute; de factores personales, de las propias vivencias y experiencias que pueden influir m&aacute;s adelante. Por ejemplo, cuando&nbsp;<strong>se ha vivido una experiencia desagradable</strong>&nbsp;en un entorno sanitario o vieron c&oacute;mo otros lo han sufrido, en ocasiones pueden establecerse reacciones desproporcionadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aspectos como las propias capacidades personales, factores de resiliencia, estilos de personalidad y el momento personal influir&aacute;n en que la&nbsp;<strong>sensaci&oacute;n sea m&aacute;s o menos incapacitante</strong>. Aunque este tipo de fobia se ha relacionado sobre todo con la infancia y los primeros a&ntilde;os de juventud, esto no significa que no afecte tambi&eacute;n a adultos.
    </p><p class="article-text">
        Y, aunque no hay un perfil claro a padecer miedo irracional al m&eacute;dico, s&iacute; podr&iacute;a hablarse de personas con cierta necesidad de control o&nbsp;<strong>preocupaci&oacute;n por el perfeccionismo </strong>porque las situaciones que generan incertidumbre, como la espera de un diagn&oacute;stico, hacen que se dispare la angustia. En cambio, en el lado opuesto estar&iacute;a otro grupo de personas y personalidades, las que amortiguan la angustia con el humor, la capacidad de calmarse o regularse emocionalmente. 
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo se supera la fobia a ir al m&eacute;dico</h3><p class="article-text">
        En muchos casos, las personas que tienen fobia a algo suelen encontrar, como mejor tratamiento,&nbsp;<strong>evitar aquello que les provoca el miedo,</strong> de esta manera controlan el problema. Sin embargo, en el caso del miedo a ir al m&eacute;dico esto no es posible porque, en alg&uacute;n momento u otro, la cita m&eacute;dica es imprescindible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, como ocurre con otras fobias, <strong>se trabaja con la psicoterapia la causa profunda del miedo</strong>. Con este tratamiento se va un poco m&aacute;s all&aacute; de la autoayuda para que la persona pueda comprender y controlar su ansiedad. Se va m&aacute;s all&aacute; de la causa del miedo y se aportan maneras de vencerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/miedo-medico-padezco-trastorno_1_9091978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jun 2022 23:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Miedo,médico,Tratamientos,iatrofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El miedo a fracasar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miedo-fracasar_129_9068224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1ed154f-342e-40fb-8e5f-5381073985e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El miedo a fracasar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes sufren de temor al fracaso, suelen decir de sí mismos que son autoexigentes, perfeccionistas y otros términos que solapadamente indican una alta estima de su persona, escribe Luciano Lutereau y reflexiona sobre qué hay detrás del temer fallar.</p></div><p class="article-text">
        El temor al fracaso es hoy un motivo frecuente de consulta terap&eacute;utica. Y cuando no es expl&iacute;cito, al poco tiempo puede establecerse y reconoc&eacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes lo padecen, ven limitada su experiencia. Suelen inhibirse o tomarse un enorme trabajo para asegurar los resultados de sus actos. En este &uacute;ltimo caso, es como si tuvieran que acompa&ntilde;ar la realidad hasta su &uacute;ltima consecuencia, con una especie de supervisi&oacute;n constante que &ndash;lo noten o no&ndash; es agotadora.
    </p><p class="article-text">
        Vivir as&iacute; es muy dif&iacute;cil. Quienes sufren de temor al fracaso, suelen decir de s&iacute; mismos que son autoexigentes, perfeccionistas y otros t&eacute;rminos que solapadamente indican una alta estima de su persona. Podr&iacute;a decirse que son &ldquo;narcisistas&rdquo;, pero si no le damos a esta palabra una connotaci&oacute;n moral. Parad&oacute;jicamente, las personas narcisistas suelen ser inseguras, viven al borde de sentir que pueden perderse (o desaparecer) si no tienen una imagen estable de s&iacute; mismos, si no saben lo que otros piensan de ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quienes sufren de temor al fracaso, suelen decir de sí mismos que son autoexigentes, perfeccionistas y otros términos que solapadamente indican una alta estima de su persona. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos en este &uacute;ltimo punto. &iquest;Se imaginan ustedes lo que significa para alguien querer entrar en la cabeza de otra persona y conocer sus pensamientos? Una vieja pel&iacute;cula, <em>Quieres ser John Malkovich</em>, jugaba con esta idea y me parece interesante nombrarla no tanto por su argumento sino porque anticipaba lo que hoy es un mal de &eacute;poca: a veces detr&aacute;s de una persona inhibida est&aacute; el miedo permanente de que otro piense que es un idiota, un est&uacute;pido y, la verdad, &iquest;qui&eacute;n no es un idiota o un est&uacute;pido?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Quieres ser John Malkovich, la película                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este punto, los narcisistas son m&aacute;s realistas que los megal&oacute;manos que creen que lo suyo no admite objeci&oacute;n; pero volvamos al temor al fracaso. Distintas versiones del mismo se pueden expresar de la manera siguiente: miedo a equivocarse, miedo a quedar mal, miedo a hacer el rid&iacute;culo, etc. Lo notable en estas distintas variantes es que permiten situar que, antes que de un temor al castigo (forma habitual del sufrimiento neur&oacute;tico), se trata de una relaci&oacute;n particular con la mirada.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XXI quiz&aacute; todas las patolog&iacute;as tienen algo de locura de la mirada. Gozamos de lo que espiamos y nos hace mal, buscamos enterarnos de cosas que no nos interesan y, de la misma manera, en el temor al fracaso se trata de ver qu&eacute; va a pasar &ndash;incluso el intento de pensar qu&eacute; piensa el otro es un modo de mirar en su interior. Dejar de ver lo que el otro ve de nosotros pareciera uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s complejos de tolerar. Despu&eacute;s de todo es mucho el trabajo que nos tomamos para construir nuestra imagen. En este momento hist&oacute;rico, Edipo le dej&oacute; su lugar a Narciso; es decir, el h&eacute;roe tr&aacute;gico, en busca de castigo por su deseo, que sufr&iacute;a por una consecuencia moral, le dej&oacute; su lugar al joven que en cualquier rostro puede anteponer un espejo desde el cual calibrar su belleza &ndash;esa belleza que no es ya un rasgo est&eacute;tico, sino la condici&oacute;n de una seguridad interna.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, no tiene mucho sentido decirle a quien padece de temor al fracaso: &ldquo;Y bueno, dale, prob&aacute; que no pasa nada&rdquo;. Otras versiones de sentido com&uacute;n de este mismo tipo de iniciativa: &ldquo;El &lsquo;no&rsquo; ya no lo ten&eacute;s&rdquo; o &ldquo;El que no arriesga no gana&rdquo;. Todas las demandas a la voluntad no sirven para nada. Recuerdan a la invitaci&oacute;n impotente del adulto que quiere convencer a un ni&ntilde;o de que coma algo que dice que no le gusta &ndash;a pesar de no haberlo comido antes: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo sab&eacute;s que no te gusta si no lo probaste?&rdquo;. En una situaci&oacute;n semejante, una vez mi hijo me respondi&oacute;: &ldquo;Es que no me gusta probar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, resulta notable c&oacute;mo de un tiempo a esta parte los gur&uacute;es de autoayuda citan una frase de <strong>Samuel Beckett </strong>que dice: &ldquo;Lo intentaste, fracasaste, no importa. Int&eacute;ntalo de nuevo. Fracasa mejor&rdquo;. Esta cita puede leerse en tazas de caf&eacute;, en remeras y en algunos libros. La verdad, no creo que este lema motivacional le sirva a quienes padecen el temor al fracaso. Si adem&aacute;s este temor se presenta en el contexto de un cuadro depresivo, incentivar a la acci&oacute;n puede ser contraproducente.
    </p><p class="article-text">
        Si volvemos a la escena ps&iacute;quica que mencion&eacute; antes &ndash;de relaci&oacute;n con una mirada que se quiere controlar&ndash;, la perspectiva para acompa&ntilde;ar este tipo de situaciones es diferente. Por un lado, no hay ning&uacute;n discurso racional que vaya a tener eficacia sobre un miedo cuya ra&iacute;z es emocional. Olvid&eacute;monos de esta orientaci&oacute;n. Por otro lado, tenemos que pensar por qu&eacute; la persona que teme de esta forma necesita reforzar permanentemente su imagen de s&iacute;, porque lo que est&aacute; en juego no es una cuesti&oacute;n relativa al &eacute;xito, sino una garant&iacute;a de continuidad de la vida mental. Dicho de otro modo, la fuente oculta del temor al fracaso se podr&iacute;a plantear con la siguiente: <strong>&iquest;c&oacute;mo hago para vivir algo y que me afecte de un modo en que no corra el riesgo de perder mi existencia (no la vida f&iacute;sica, sino mis procesos ps&iacute;quicos)?</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, no hay ningún discurso racional que vaya a tener eficacia sobre un miedo cuya raíz es emocional. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De esta forma, el temor al fracaso es la punta de un iceberg que esconde un tipo propio de v&iacute;nculo con las capacidades mentales (sobre todo, capacidad de pensar emocionalmente y no solo racionalizar y capacidad para estar triste de forma transitoria), en particular las de elaboraci&oacute;n, que son las que nos permiten un reajuste cotidiano y transformador de nuestra personalidad.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, quisiera plantear una pregunta abierta (es decir, que no responder&eacute;) sobre el tipo de sociedad en que vivimos, dado que por un lado estimula el &eacute;xito y la realizaci&oacute;n de objetivos, pero sus individuos son cada vez m&aacute;s fr&aacute;giles y temerosos y se les pasa la vida sin haber podido apropiarse de sus actos. En este siglo, las personas &ldquo;son&rdquo;, pero no viven.
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, una reflexi&oacute;n. Porque pienso que aqu&iacute; vendr&aacute; la pregunta del momento: &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo hacemos para no temer al fracaso?&rdquo;. Entiendo qu&eacute; impulsa esta pregunta, se trata de la ansiedad. Por ejemplo, puede ser que hablemos de crianza y se proponga una idea sobre la funci&oacute;n de los padres. Entonces no falta quien pregunte &ldquo;&iquest;y c&oacute;mo hacemos para ser padres que&hellip;?&rdquo;. O bien algo as&iacute; ocurre cuando quien consulta por problemas amorosos pregunta &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo hago para encontrar pareja?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es tan sintom&aacute;tica esa pregunta que uno est&aacute; tentado de responder &ldquo;Dejando de preguntar c&oacute;mo se hace para&hellip;&rdquo;. Porque si queremos que algo ocurra, lo primero es saber que no hay acto que asegure un resultado y as&iacute; como a veces no podemos hacer nada para evitar ciertas situaciones que nos toca vivir, tampoco podemos hacer mucho para que ocurran otras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero es saber que no hay acto que asegure un resultado y así como a veces no podemos hacer nada para evitar ciertas situaciones que nos toca vivir, tampoco podemos hacer mucho para que ocurran otras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si podemos disponernos. Volvamos al ejemplo de quien pide una pareja: en an&aacute;lisis puede ser que de repente empiece a hablar de otra cosa y en medio ese rodeo es posible que un d&iacute;a nos cuente que conoci&oacute; a alguien. Esto es algo que descubrimos en psicoan&aacute;lisis: la distancia entre la causa y el efecto. Porque sin duda un an&aacute;lisis se mide por sus efectos, pero para quien ya no espera resultados.
    </p><p class="article-text">
        El efecto no es un resultado. Este &uacute;ltimo se planifica, se mide, se lo busca hacer ocurrir y, por lo general, no pasa. Los efectos, en cambio, est&aacute;n ah&iacute; &ndash;para quien quiera verlos y reconocerlos como retornos inevitables e inesperados. Cu&aacute;nto menos queremos un resultado m&aacute;s aprendemos a orientarnos por los efectos y la ventaja de estos es que siempre muestran que no estamos parados donde cre&iacute;amos. Adem&aacute;s, los efectos nos muestran que para que algo ocurra es necesario alg&uacute;n rodeo, un intervalo de tiempo, prestarse a algo diferente a lo que se busca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin perderse un poquito no se llega a ning&uacute;n lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miedo-fracasar_129_9068224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jun 2022 10:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El miedo a fracasar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fracaso,Miedo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tener miedo al miedo: claves para superarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/miedo-miedo-claves-superarlo_1_9048359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9adc38e6-c372-4f87-bf2c-b54395b818f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tener miedo al miedo: claves para superarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos da miedo tener miedo porque solemos pensar en una experiencia que nos ha hecho sufrir en el pasado, pero hay formas para lidiar con ello.</p></div><p class="article-text">
        El miedo es una de las emociones m&aacute;s universales que experimenta todo el mundo en alg&uacute;n momento u otro de su vida. El miedo, como el demonio en la cultura judeocristiana,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/fobias-increibles-padecen-personas-crees_1_1248998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se presenta en m&uacute;ltiples formas</a>: podemos temerle a las agujas, a la oscuridad, al fuego, a&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/miedo-medico-padezco-trastorno_1_6144986.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ir al m&eacute;dico</a>, al futuro, a enfermar por coronavirus, etc. El miedo aparece ante la amenaza de da&ntilde;o, ya sea f&iacute;sico, emocional o psicol&oacute;gico, real o imaginario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque se relaciona como una emoci&oacute;n negativa, el miedo en realidad cumple un papel importante porque nos ayuda a mantenernos a salvo, ya que nos moviliza para hacer algo frente al riesgo potencial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es seguramente de las emociones favoritas de nadie, pero ello no significa que no cumpla un papel concreto. Es&nbsp;<strong>una respuesta f&iacute;sica</strong>&nbsp;que se conoce como &ldquo;lucha o huida&rdquo;, con la que el cuerpo se prepara para entrar en combate o huir. Se trata de una respuesta autom&aacute;tica que es crucial para nuestra supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no es tener miedo en alg&uacute;n momento concreto y frente a una situaci&oacute;n determinada, sino dejar que este tome el control y&nbsp;<strong>nos anule como personas</strong>&nbsp;e invada nuestra vida. Puede ocurrir que aparezca un ataque de p&aacute;nico, que se caracteriza, seg&uacute;n el&nbsp;<a href="https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-de-panico-cuando-el-miedo-agobia/index.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Nacional de Salud Mental</a>&nbsp;(NIH), por el temor a los desastres o miedo a perder el control, incluso cuando no hay un peligro real. Una de las peores cosas del miedo es que da miedo.
    </p><h3 class="article-text">Cuando el miedo va demasiado lejos</h3><p class="article-text">
        Coraz&oacute;n acelerado, respiraci&oacute;n r&aacute;pida, sudor excesivo, presi&oacute;n en el pecho, bloqueo o dificultad para concentrarse son&nbsp;<a href="https://www.mentalhealth.org.uk/publications/overcome-fear-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sensaciones</a>&nbsp;familiares cuando tenemos miedo. Podemos entrar en&nbsp;<strong>un c&iacute;rculo vicioso</strong>&nbsp;y entrar en un ataque de p&aacute;nico; nos da miedo tener miedo porque lo relacionamos con una experiencia que nos ha hecho sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si un perro de la calle nos muerde, lo m&aacute;s probable es que tengamos miedo la pr&oacute;xima vez que veamos al perro, lo que te ayudar&aacute; a evitar otra mordedura. Pero si esto significa&nbsp;<strong>llegar a temer a todos los perros</strong>, no solo al que nos mordi&oacute;, este miedo puede hacer que cambie d&oacute;nde vamos, con qui&eacute;n nos relacionamos, etc., para evitar el contacto con otros perros. Aqu&iacute; el miedo se convierte en algo paralizante, no en un beneficio.
    </p><p class="article-text">
        El proceso normal es que el motivo que desencadena el miedo, una vez ha desaparecido, tambi&eacute;n lo haga el miedo. Pero cuando este no cede se convierte en algo perjudicial y, en casos extremos,&nbsp;<strong>genera ansiedad</strong>. En estos casos solemos reaccionar de forma exagerada a las situaciones.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cuatro pautas para lidiar con el miedo</h3><p class="article-text">
        Puede ocurrir que la amenaza por la que se siente miedo y que tenemos que afrontar, sea real o solo una percepci&oacute;n. Algunas&nbsp;<a href="https://www.psicologia-online.com/como-superar-los-miedos-4765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategias</a>&nbsp;que nos da Psicolog&iacute;a-Online para superarlo son:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enfrentarse al miedo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evitar el miedo que podemos tener no solo nos impide seguir adelante, sino que provoca ansiedad. Hay que tomarse un tiempo y buscar algo agradable o reconfortante para hacer. En cuanto aparezca una sensaci&oacute;n de seguridad, puede intentarse explorar el miedo de nuevo, tom&aacute;ndonos los descansos cuando sea necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si resulta dif&iacute;cil abordar un miedo lo mejor es pedir ayuda terap&eacute;utica. Es lo que los expertos denominan terapia de exposici&oacute;n. Seg&uacute;n la&nbsp;<a href="https://www.apa.org/ptsd-guideline/patients-and-families/exposure-therapy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a</a>&nbsp;(APA), esta terapia puede ayudar a romper el patr&oacute;n de evitaci&oacute;n y miedo. Los psic&oacute;logos crean un entorno seguro en el que exponen a las personas a las cosas que temen y evitan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enfatizar lo positivo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El miedo suele hacernos recordar recuerdos y eventos negativos, lo que refuerza la sensaci&oacute;n de que el mundo es un lugar amenazante. Hay que trabajar para buscar lo positivo: la alegr&iacute;a de ver a alguien que queremos, el humor en determinadas circunstancias, un paseo por la naturaleza, etc. La positividad ampl&iacute;a nuestra perspectiva de las cosas y nos ayuda a crear una resiliencia que nos ayuda a funcionar incluso en &eacute;pocas dif&iacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un estudio realizado por expertos de la&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/232531217_Predicting_Return_of_Fear_Following_Exposure_Therapy_With_an_Implicit_Measure_of_Attitudes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Estatal de Ohio</a>&nbsp;se demostr&oacute; que las personas con una actitud positiva tienen m&aacute;s probabilidad de superar su miedo a hablar en p&uacute;blico que las personas con una mentalidad m&aacute;s negativa. Esto podr&iacute;a extrapolarse a otros miedos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aprender a vivir con cierta incertidumbre</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil eliminar de la vida todos los riesgos. Tomar decisiones es elegir entre varios caminos a trav&eacute;s de la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reducir el miedo al miedo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, m&aacute;s que tener miedo a un est&iacute;mulo concreto lo que nos sucede es que tenemos miedo a nuestros propios s&iacute;ntomas del miedo. Por ejemplo, alguien que teme hablar en p&uacute;blico, m&aacute;s que miedo a afrontar la situaci&oacute;n, le teme a que aparezcan palpitaciones, sudoraci&oacute;n, temblores, rubor facial, tartamudeo, etc. Se trata de una respuesta fisiol&oacute;gica que tiene el cuerpo para hacer frente a algo que percibe como un peligro.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante de cualquier estrategia es que nos ayude a gestionar y convivir con todos los miedos que puedan aparecer. No se eliminan los problemas, pero s&iacute; se puede luchar para reducir algunos de sus efectos, como la ansiedad y aprender a vivir con ella. Cuando el miedo se convierte en una fobia, es necesario&nbsp;<strong>pedir ayuda psicol&oacute;gica</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/miedo-miedo-claves-superarlo_1_9048359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2022 22:54:33 +0000]]></pubDate>
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