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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - intestinos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/intestinos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - intestinos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Permeabilidad intestinal: mitos y realidades del falso diagnóstico que se viraliza en redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/permeabilidad-intestinal-mitos-realidades-falso-diagnostico-viraliza-redes_1_13177232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/173be605-1377-4724-9da7-fc7e8675b2e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Permeabilidad intestinal: mitos y realidades del falso diagnóstico que se viraliza en redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque en redes sociales se habla de síndrome de 'leaky gut' como un problema de salud, este no es un diagnóstico real: "El concepto de permeabilidad intestinal que se difunde no corresponde a una entidad clínica reconocida ni tiene aplicación práctica en la medicina asistencial".
</p><p class="subtitle">¿Cómo podemos ganar músculo a medida que envejecemos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sent&iacute;s cansancio, niebla mental, ansiedad, problemas de piel o dolores articulares? Muchas cuentas en redes sociales te proponen una explicaci&oacute;n: el <a href="https://www.instagram.com/reels/DWoJ-rfjiiO/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del intestino permeable</a>, o <em>leaky gut,</em> literalmente &ldquo;tripas con fugas&rdquo;, en ingl&eacute;s. El t&eacute;rmino se est&aacute; poniendo de moda y se asocia a la mayor&iacute;a de esos males modernos dif&iacute;ciles de diagnosticar, como las alergias. Los m&aacute;s alarmistas hablan de &ldquo;heces en la sangre&rdquo; y de sus devastadores efectos. Y tambi&eacute;n dicen tener la soluci&oacute;n, en forma de suplementos de omega-3, magnesio, vitaminas, fibra soluble o col&aacute;geno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea que subyace es que el epitelio intestinal, la barrera que separa nuestro intestino del torrente sangu&iacute;neo, cuya misi&oacute;n es dejar pasar los nutrientes y bloquear el paso a las infecciones y toxinas, est&aacute; da&ntilde;ada. Esto tiene una base fisiol&oacute;gica, ya que en determinadas enfermedades se produce permeabilidad intestinal, con efectos muy negativos. Sin embargo, lo m&aacute;s probable es que no te est&eacute; pasando a vos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la actualidad, el concepto de permeabilidad intestinal que se difunde en redes sociales no corresponde a una entidad cl&iacute;nica reconocida ni tiene aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica en la medicina asistencial&rdquo;, explica el doctor <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Alberdi</strong>, jefe de servicio de Digestivo del Hospital Universitario La Moraleja, Madrid. &ldquo;Expresiones como &lsquo;heces en la sangre&rsquo; carecen de base m&eacute;dica y generan confusi&oacute;n sobre el funcionamiento real del aparato digestivo&rdquo;, afirma el especialista.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo funciona la pared del intestino</h2><p class="article-text">
        Imagin&aacute; una pared de ladrillos. Los ladrillos ser&iacute;an las c&eacute;lulas epiteliales que recubren el interior del intestino, separadas por algo llamado <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38712627/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uniones estrechas</a> o <em>tight junctions</em> en ingl&eacute;s. El epitelio intestinal no es un simple tubo, es una barrera activa que separa el mundo exterior (lo que comemos) de nuestro torrente sangu&iacute;neo. Por un lado, permite el paso de nutrientes, agua y electrolitos que necesitamos para vivir, mientras que bloquea bacterias, toxinas y ant&iacute;genos alimentarios. Por tanto, una cierta dosis de permeabilidad es necesaria para la absorci&oacute;n de los nutrientes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la actualidad, el concepto de permeabilidad intestinal que se difunde en redes sociales no corresponde a una entidad clínica reconocida ni tiene aplicación práctica en la medicina asistencial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José María Alberdi</span>
                                        <span>—</span> médico digestivo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta barrera se mantiene unida gracias a unas prote&iacute;nas que regulan la separaci&oacute;n entre c&eacute;lula y c&eacute;lula. Si este &ldquo;cemento&rdquo; se afloja, la barrera se vuelve m&aacute;s permeable. Esto es lo que se conoce como <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5988153/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de la permeabilidad intestinal</a>. &ldquo;La alteraci&oacute;n en la permeabilidad intestinal es una condici&oacute;n que suele aparecer en gente que tuvo procesos inflamatorios, como el colon irritable, aunque en este caso no necesariamente tiene que alterarse a una permeabilidad de la pared intestinal&rdquo;, aclara la doctora Samar Elgeadi, endocrin&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde la ciencia y las redes sociales se separan. El llamado s&iacute;ndrome del intestino permeable no es un diagn&oacute;stico m&eacute;dico reconocido oficialmente, como afirma un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11345991/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo de 2024</a> en el que los autores advierten de que &ldquo;los pacientes transmiten diversos mitos sobre la etiolog&iacute;a, el diagn&oacute;stico y el tratamiento del s&iacute;ndrome del intestino permeable, lo que puede generar inquietud y, con frecuencia, dar lugar a pruebas costosas e innecesarias, as&iacute; como a tratamientos sin base cient&iacute;fica y, en ocasiones, peligrosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales insisten en los s&iacute;ntomas del intestino permeable, como hinchaz&oacute;n, fatiga o antojos de az&uacute;car. Sin embargo, estos son muy comunes e inespec&iacute;ficos. Por ejemplo, se calcula que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37315866/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 18% de la poblaci&oacute;n mundial</a> experimenta sensaci&oacute;n de hinchaz&oacute;n, una cifra que llega al 70% de los pacientes con s&iacute;ndrome de intestino irritable. Tampoco se sostiene que la permeabilidad intestinal produzca inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica. &ldquo;La inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica de bajo grado es un fen&oacute;meno complejo en el que intervienen m&uacute;ltiples factores bien conocidos, como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el estr&eacute;s mantenido o el d&eacute;ficit de sue&ntilde;o&rdquo;, explica el doctor Alberdi.
    </p><p class="article-text">
        Las intolerancias alimentarias pueden estar detr&aacute;s de muchos de estos s&iacute;ntomas, as&iacute; como una simple gastroenteritis. &ldquo;Al final, si sos intolerante a alg&uacute;n alimento, o hay una alergia, a veces se manifiesta como una irritabilidad intestinal, el paciente se queja de diarreas cuando come algo concreto&rdquo;, explica la doctora Elgeadi. &ldquo;En estos casos puede haber una alteraci&oacute;n de la permeabilidad que favorece la inflamaci&oacute;n en la pared del intestino y esas diarreas o hinchaz&oacute;n. Si la causa es, por ejemplo, una intolerancia a la lactosa, mientras sigas expuesto a la lactosa, vas a tener esa alteraci&oacute;n&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Otro mito extendido es que el estr&eacute;s o el gluten causan directamente este s&iacute;ndrome. Si bien es cierto que el estr&eacute;s cr&oacute;nico o la ingesta de gluten en cel&iacute;acos puede modificar la permeabilidad, no hay evidencia de que una persona sana sufra estos trastornos por comer una tostada en un mal d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque factores como la dieta, las infecciones, el estr&eacute;s o algunos f&aacute;rmacos pueden influir en los s&iacute;ntomas, no existe evidencia que justifique diagnosticar o tratar a pacientes bas&aacute;ndose en una supuesta permeabilidad intestinal fuera de contextos de investigaci&oacute;n&rdquo;, afirma el doctor Alberdi. &ldquo;En la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, este concepto no se utiliza para explicar s&iacute;ntomas habituales ni para tomar decisiones terap&eacute;uticas&rdquo;, puntualiza el especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la práctica clínica, este concepto no se utiliza para explicar síntomas habituales ni para tomar decisiones terapéuticas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José María Alberdi</span>
                                        <span>—</span> médico digestivo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La verdadera permeabilidad intestinal es muy grave</h2><p class="article-text">
        Aunque no es un diagn&oacute;stico com&uacute;n en personas sanas, el aumento de la permeabilidad intestinal se da en casos muy espec&iacute;ficos y generalmente asociados a enfermedades diagnosticables y graves. &ldquo;Son extremos que la mayor parte de las personas que consultan por&nbsp;una supuesta alteraci&oacute;n en la permeabilidad intestinal no tienen, como una gastroenteritis muy grave o una apendicitis perforada&rdquo;, aclara la doctora Elgeadi.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/nutrition-research-reviews/article/interrelationships-between-malnutrition-and-intestinal-permeability-in-adults-a-systematic-review-and-critical-appraisal-of-current-evidence/0CBFC9135BE5BD0EF87F20F65EA661C8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio sistem&aacute;tico</a> encontr&oacute; que los individuos desnutridos (por anorexia nerviosa, cirrosis o c&aacute;ncer) presentaban un aumento significativo de la permeabilidad intestinal, ya que la falta de nutrientes esenciales debilitaba las uniones entre las c&eacute;lulas epiteliales. Tambi&eacute;n hay un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7918952/table/biomolecules-11-00284-t001/?report=objectonly" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de la permeabilidad</a> en la enfermedad celiaca, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o el VIH/SIDA. En estos casos, los s&iacute;ntomas no son vagos como la fatiga o la hinchaz&oacute;n, sino graves, como diarrea cr&oacute;nica, sangrado, p&eacute;rdida de peso o dolor abdominal intenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mitos m&aacute;s peligrosos es que se puede diagnosticar el s&iacute;ndrome de<em> leaky gut </em>con un simple an&aacute;lisis de sangre o heces, algo que los m&eacute;dicos alternativos ofrecen muchas veces. La realidad es que actualmente no existe ninguna prueba validada cl&iacute;nicamente para diagnosticar este s&iacute;ndrome en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica habitual. &ldquo;Hay pruebas claras para las intolerancias alimentarias como el test de la intolerancia a la fructosa o el de intolerancia a la lactosa, el sobrecrecimiento bacteriano (el famoso SIBO) y se pueden hacer estudios de alergia&rdquo;, explica la doctora Elgeadi. &ldquo;Si todo eso es negativo y el paciente sigue teniendo la sintomatolog&iacute;a, hay que ir a pruebas m&aacute;s concretas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo proteger la barrera intestinal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Dado que la permeabilidad no es una enfermedad en personas sanas, no necesitamos 'curarla'. En su lugar, conviene llevar h&aacute;bitos de vida que ayuden a mantener la salud del epitelio. La dieta es el pilar fundamental. Una reciente <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11509958/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios</a> detalla qu&eacute; alimentos fortalecen la barrera y cu&aacute;les la debilitan. Por ejemplo, las dietas altas en grasas saturadas pueden aumentar los niveles de endotoxinas, lo que desencadena una respuesta inflamatoria. Por el contrario, una dieta rica en fibra, especialmente <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/postbioticos-que-son_1_10652416.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fibra soluble</a> que favorece la produccion de &aacute;cidos grasos de cadena corta como el butirato, amino&aacute;cidos esenciales y micronutrientes como el zinc o la vitamina D.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las recomendaciones con mayor respaldo cient&iacute;fico son claras y menos llamativas que muchas promesas virales&rdquo;, comenta el doctor Alberdi. &ldquo;Alimentaci&oacute;n variada, con una cantidad adecuada de fibra procedente de frutas, verduras y legumbres, adaptada a la tolerancia de cada persona, buena hidrataci&oacute;n y limitaci&oacute;n del consumo habitual de ultraprocesados y alcohol. Inclusi&oacute;n de alimentos fermentados como el yogur o el k&eacute;fir, que pueden ser &uacute;tiles si se toleran, aunque no son imprescindibles. H&aacute;bitos saludables como el ejercicio regular, el sue&ntilde;o adecuado y el manejo del estr&eacute;s, que tienen un impacto demostrado en la funci&oacute;n digestiva&rdquo;, recomienda el especialista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de andar limitando su dieta y copiando lo que hizo el vecino o el <em>influencer,</em> es mejor consultar. Muchas veces llegan a la consulta despu&eacute;s de que dejaron la lactosa, el gluten, la fruta y&nbsp;ya no saben qu&eacute; hacer porque siguen con los mismos s&iacute;ntomas&rdquo;, comenta la doctora Elgadi. La consulta con un profesional es, como siempre, la mejor v&iacute;a de diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/permeabilidad-intestinal-mitos-realidades-falso-diagnostico-viraliza-redes_1_13177232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 03:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,intestinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13098322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b311374-8be1-497c-9e82-7205bee76d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de investigadores describió el mecanismo por el que los parásitos intestinales activan la señal que llega del sistema inmunitario al cerebro, lo que abre nuevas posibles vías para tratar enfermedades intestinales o alimentarias de manera más específica.goo
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Descubren cómo el cáncer de páncreas se alía con nuestras neuronas para propagarse
</p></div><p class="article-text">
        El equipo de <a href="https://profiles.ucsf.edu/david.julius" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Julius</a>, que gan&oacute; el Premio Nobel de Medicina de 2021 por identificar los mecanismos por los que percibimos la temperatura, el dolor y la presi&oacute;n, acaba de identificar c&oacute;mo viaja la se&ntilde;al que corta el apetito desde el intestino al cerebro en casos de infecci&oacute;n parasitaria. El hallazgo es relevante porque identifica el mecanismo por el que c&eacute;lulas que no disponen de conexi&oacute;n sin&aacute;ptica activan una respuesta que llega al sistema nervioso y modifica la conducta.
    </p><p class="article-text">
        Para el trabajo, que se publica este mi&eacute;rcoles en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10281-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature</a>, los autores rastrearon la v&iacute;a molecular que conecta el sistema inmunitario intestinal con el cerebro durante una infecci&oacute;n de gusanos parasitarios e identificaron un inesperado sistema de comunicaci&oacute;n entre dos tipos de c&eacute;lulas. El resultado es una p&eacute;rdida del apetito similar a lo que ocurre durante una gastroenteritis y el conocimiento de este mecanismo podr&iacute;a ayudar a entender mejor diversas afecciones que implican molestias intestinales, desde intolerancias alimentarias hasta el s&iacute;ndrome del intestino irritable. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta que quer&iacute;amos responder no era solo c&oacute;mo el sistema inmunitario combate a los par&aacute;sitos, sino c&oacute;mo recluta al sistema nervioso para modificar el comportamiento&rdquo;, dice Julius. &ldquo;Resulta que existe una l&oacute;gica molecular muy elegante que explica c&oacute;mo sucede esto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De la n&aacute;usea a la p&eacute;rdida de hambre</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n que descubri&oacute; el equipo de Julius se produce entre dos tipos de c&eacute;lulas poco comunes en el intestino. Las <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tuft_cell" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas en penacho</a> (o c&eacute;lulas tuft) detectan par&aacute;sitos y activan las defensas inmunitarias y las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lulas_enterocromafines" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&eacute;lulas enterocromafines </a>(EC), que liberan se&ntilde;ales que activan las fibras nerviosas que se conectan con el cerebro. Se sabe que las primeras provocan sensaciones como n&aacute;useas, dolor y malestar intestinal, pero se desconoc&iacute;a si se comunicaban con las c&eacute;lulas en penacho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi laboratorio llevamos mucho tiempo interesados en c&oacute;mo las c&eacute;lulas en penacho, despu&eacute;s de responder inicialmente a una infecci&oacute;n parasitaria, liberan se&ntilde;ales a otros tipos de c&eacute;lulas&rdquo;, dice <a href="https://profiles.ucsf.edu/error/default.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Locksley</a>, inmun&oacute;logo de la UCSF y coautor principal. Durante un sofisticado experimento, la primera autora, <a href="https://profiles.ucsf.edu/koki.tohara" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Koki Tohara</a>, descubri&oacute; que al ser expuestas las mol&eacute;culas de succinato emitidas por el gusano par&aacute;sito las c&eacute;lulas en penacho liberaban acetilcolina, un mensajero qu&iacute;mico utilizado principalmente por las neuronas. Despu&eacute;s, cuando se a&ntilde;adi&oacute; acetilcolina a tejido intestinal cultivado en laboratorio que conten&iacute;a c&eacute;lulas EC, estas liberaron serotonina. Esto activ&oacute; las fibras del nervio vago que transmiten se&ntilde;ales del intestino al cerebro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto explica por qué al principio te sentís bien, pero después empezás a sentirte mal. El intestino espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David Julius</span>
                                        <span>—</span> Investigador de la UC San Francisco y líder del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que descubrimos es que las c&eacute;lulas en penacho hacen algo que hacen las neuronas, pero mediante un mecanismo completamente diferente&rdquo;, explica Tohara. &ldquo;Utilizan acetilcolina para comunicarse, pero sin la maquinaria celular habitual de la que dependen las neuronas para liberarla&rdquo;. El equipo tambi&eacute;n descubri&oacute; que las c&eacute;lulas en penacho liberan acetilcolina en dos fases distintas: una breve r&aacute;faga en la primera fase y una liberaci&oacute;n lenta y sostenida cuando el sistema inmunitario ha generado una respuesta completa, lo que explica por qu&eacute; las personas a menudo no pierden el apetito hasta varios d&iacute;as despu&eacute;s de que comienza la infecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto explica por qu&eacute; al principio te sent&iacute;s bien, pero despu&eacute;s empez&aacute;s a sentirte mal a medida que la infecci&oacute;n se establece&rdquo;, dice Julius. &ldquo;El intestino b&aacute;sicamente espera a confirmar que la amenaza es real y persistente antes de indicarle al cerebro que cambie tu comportamiento&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los par&aacute;sitos</h2><p class="article-text">
        Los autores comprobaron el mecanismo en experimentos con ratones, a los que infectaron con un gusano par&aacute;sito y monitorizaron su ingesta de alimentos. Los animales con las c&eacute;lulas en penacho intactas comieron menos a medida que la infecci&oacute;n se extend&iacute;a. Los ratones modificados gen&eacute;ticamente para carecer de la maquinaria productora de acetilcolina en sus c&eacute;lulas en penacho siguieron comiendo con normalidad, lo que confirma que la cadena molecular impulsa la respuesta conductual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado es relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las vías respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Félix Viana</span>
                                        <span>—</span> Experto en neurobiología del dolor y la inflamación del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los autores, estos nuevos hallazgos podr&iacute;an ser relevantes para el tratamiento de los s&iacute;ntomas de una infecci&oacute;n parasitaria. &ldquo;Controlar la producci&oacute;n de c&eacute;lulas en penacho podr&iacute;a ser una forma de controlar algunas de las respuestas fisiol&oacute;gicas asociadas con estas infecciones&rdquo;, sostiene Locksley, quien cree que el estudio tambi&eacute;n podr&iacute;a tener implicaciones m&aacute;s amplias. Dado que las c&eacute;lulas en penacho se encuentran en todo el cuerpo, desde las v&iacute;as respiratorias, la ves&iacute;cula biliar y el tracto reproductivo, el descubrimiento podr&iacute;a contribuir a conocer mejor afecciones como el s&iacute;ndrome del intestino irritable, las intolerancias alimentarias y el dolor visceral cr&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una interfaz sensorial&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://in.umh-csic.es/es/author/felix-vianaumh-es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">F&eacute;lix Viana</a>, experto en neurobiolog&iacute;a del dolor y la inflamaci&oacute;n del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC), cree que el art&iacute;culo es interesante, como todos los de David Julius, que tiene siempre abordajes muy creativos. &ldquo;Aqu&iacute; contin&uacute;a en la senda de entender mecanismos de comunicaci&oacute;n paracrina en relaci&oacute;n a trastornos gastrointestinales y dolor visceral&rdquo;, asegura. En su opini&oacute;n, el resultado tambi&eacute;n es &ldquo;relevante para entender mecanismos de defensa en otros epitelios barrera, como las v&iacute;as respiratorias, expuestas a virus, bacterias y otras infecciones por hongos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cajal.csic.es/laboratorios/estilo-de-vida-y-cognicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Luis Trejo</a>, investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC), cree que este resultado nos muestra el epitelio intestinal como una interfaz sensorial. &ldquo;Este trabajo descubre que el epitelio intestinal puede controlar la conducta a trav&eacute;s de se&ntilde;ales qu&iacute;micas no neuronales y dependientes del tiempo&rdquo;, asegura. &ldquo;Esto, a su vez, podr&iacute;a servir para desarrollar dianas terap&eacute;uticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de par&aacute;sitos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría servir para desarrollar dianas terapéuticas ante problemas digestivos, o utilizar este conocimiento en problemas intestinales derivados, no solo de parásitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Trejo</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trejo tambi&eacute;n considera particularmente interesante que el sistema funcione en dos fases. En la primera se libera acetilcolina de manera aguda y transitoria, pero solo cuando la infecci&oacute;n progresa emerge un segundo modo de liberaci&oacute;n sostenida de acetilcolina, que termina activando el nervio vago y afectando a la p&eacute;rdida de apetito. &ldquo;Es decir, es una se&ntilde;al bif&aacute;sica donde solo la componente sostenida tiene consecuencias&rdquo;, resume. &ldquo;El sistema no responde a la presencia del est&iacute;mulo, sino a su persistencia. Solo cuando se supera un umbral temporal y espacial, act&uacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un trabajo impresionante&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.researchgate.net/profile/Francesco-De-Virgiliis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesco de Virgilis</a>, investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro, cree que es un trabajo impresionante que aporta muchas cosas nuevas e interesantes. &ldquo;Se sab&iacute;a que las c&eacute;lulas tuft produc&iacute;an el neurotransmisor acetilcolina, pero no se conoc&iacute;a toda la v&iacute;a de se&ntilde;alizaci&oacute;n que llegaba al cerebro&rdquo;, explic. En su opini&oacute;n, uno de los aspectos m&aacute;s relevantes es que por primera vez se documenta con detalle una ruta espec&iacute;fica en la que, en ausencia de ves&iacute;culas sin&aacute;pticas y excitabilidad el&eacute;ctrica, las c&eacute;lulas pueden modular la se&ntilde;alizaci&oacute;n sensorial y controlar la conducta. &ldquo;Una de las cosas importantes es que hacen una observaci&oacute;n m&aacute;s fisiol&oacute;gica, como el hecho de que pierdes el hambre&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicaci&oacute;n molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros &oacute;rganos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">Es un comportamiento muy concreto para el que encuentran una explicación molecular, creo que algo tan secuencial no se ha visto en otros órganos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesco de Virgilis</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CNC-CSIC especialista en el eje cuerpo-cerebro
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el investigador, el hallazgo abre la puerta a plantearse nuevos tratamientos para varios problemas del intestino. &ldquo;Y no solo a nivel local, sino que tambi&eacute;n a nivel distal, es decir, m&aacute;s lejos&rdquo;, dice. &ldquo;Por ejemplo, puedes modular el nervio vago o elegir otras dianas para mejorar la respuesta del intestino. Ahora mismo damos antiinflamatorios o corticoides, que son muy fuertes y act&uacute;an a nivel sist&eacute;mico, mientras que esto permitir&iacute;a plantear soluciones m&aacute;s espec&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/descubren-celulas-intestino-avisan-cerebro-corte-hambre-hay-infeccion_1_13098322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 17:59:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren cómo las células del intestino avisan al cerebro para que corte el hambre cuando hay una infección]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[intestinos,Cerebro,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Pueden los gases ser indicio de algo más grave?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/gases-indicio-grave_1_9083452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c09fbb2-48b7-4e0e-8aff-ab42252c2cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Pueden los gases ser indicio de algo más grave?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de flatulencias no es un trastorno en sí, sino un síntoma de que algo va mal en nuestro aparato digestivo.</p></div><p class="article-text">
        Si bien el aumento de gases puede ser un s&iacute;ntoma de que algo no est&aacute; funcionando en nuestros intestinos, no necesariamente tiene que indicar un trastorno grave, sino que puede deberse a <strong>problemas de dieta, de ritmo de vida</strong>, etc. Aunque en otros casos, sobre todo si las flatulencias frecuentes se cronifican, s&iacute; deberemos acudir a un especialista en el aparato digestivo, puesto que seguramente estaremos frente a una enfermedad, que en ocasiones puede ser grave.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Aumento de flatulencias por estr&eacute;s</h3><p class="article-text">
        El estr&eacute;s es en muchos casos responsable del aumento de gases intestinales. En primer lugar porque muchas veces&nbsp;<strong>nos hace comer apurados</strong> y ello nos lleva a tragar aire al ingerir, un aire que terminar&aacute; pasando al est&oacute;mago, desde donde puede llegar al intestino, aunque lo m&aacute;s frecuente es que salga en forma de eructo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el ritmo de vida actual, que muchas veces nos lleva a<strong>&nbsp;comer de pie y r&aacute;pido&nbsp;lo cual</strong> provoca un aumento de la ingesta de gases y con ello&nbsp;hinchaz&oacute;n de est&oacute;mago&nbsp;que puede derivar en un aumento de&nbsp;las flatulencias y los comprometedores gases. Adicionalmente, el nerviosismo por una situaci&oacute;n estresante tambi&eacute;n puede jugarnos una mala pasada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estr&eacute;s da lugar a procesos inflamatorios por secreci&oacute;n de un exceso de cortisol que dificultan la buena transici&oacute;n intestinal, propiciando una suerte de <strong>estre&ntilde;imiento nervioso</strong> con dificultad para evacuar. Esto se traduce en fermentaciones paralelas de las heces que quedan bloqueadas en el intestino que generan gran n&uacute;mero de gases, muchas veces dolorosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, el estr&eacute;s puede producir <strong>cambios en la&nbsp;flora intestinal</strong>&nbsp;-las bacterias que habitan en los intestinos y nos ayudan a digerir los alimentos- que propicien una mala gesti&oacute;n de las heces, favoreciendo diarreas y fermentaciones gaseosas donde deber&iacute;a haber una correcta absorci&oacute;n del agua de las mismas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Alimentaci&oacute;n descompensada</h3><p class="article-text">
        Una alimentaci&oacute;n con <strong>excesivos hidratos de carbono y poca fibra vegetal </strong>propiciar&aacute; un estre&ntilde;imiento con resultados iguales a los descritos para el estre&ntilde;imiento nervioso. Para combatirlo deberemos tener en cuenta&nbsp;qu&eacute; alimentos lo propician y cu&aacute;les lo aminoran, y en consecuencia modificar nuestra dieta. En esencia deberemos aumentar la proporci&oacute;n de fibra vegetal.
    </p><p class="article-text">
        Pero parad&oacute;jicamente, <strong>un exceso de esta misma fibra</strong> puede favorecer el aumento de flatulencias, incluso hasta provocarnos dolor. El motivo es que la fibra vegetal est&aacute; considerada un prebi&oacute;tico, es decir un alimento para la flora intestinal, que la fermenta para obtener energ&iacute;a. As&iacute; que aunque en este caso los gases son algo positivo, pueden terminar siendo molestos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El remedio consiste en reducir su proporci&oacute;n en una dieta equilibrada con prote&iacute;na y grasas, adem&aacute;s de hidratos naturales, de productos integrales. En el caso de las legumbres, muy ricas en fibra y otros elementos que generan procesos gaseosos, hay ciertos&nbsp;trucos a la hora de cocinarlas. En ocasiones se recomienda reducir la fibra y<strong> aumentar las pectinas y la&nbsp;fibra insoluble</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Intolerancias</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n<strong> la&nbsp;intolerancia a la lactosa,&nbsp;al gluten</strong>, a la fructosa y la celiaqu&iacute;a suelen tener como s&iacute;ntomas un exceso de gases. Para ello se recomienda practicar la llamada&nbsp;dieta de eliminaci&oacute;n, hasta dar con los alimentos que le provocan los gases.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Diverticulitis&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Ya en el rango de enfermedades, conviene se&ntilde;alar, sobre todo <strong>en personas mayores de 60 a&ntilde;os</strong> y con dietas con baja proporci&oacute;n de fibra, as&iacute; como en personas obesas, que los gases frecuentes cr&oacute;nicos pueden ser s&iacute;ntoma de una diverticulitis. Esto es la fusi&oacute;n de dos puntos del intestino delgado dejando un tramo semiciego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta especie de meandro que se forma -utilizando el s&iacute;mil fluvial- puede acumular restos de heces que fermentan e <strong>incluso puede infectarse</strong>, dando lugar a una sepsis que puede llegar a ser grave. Por esta causa las diverticulitis, que tambi&eacute;n pueden ser muy dolorosas, deben operarse.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Enfermedades intestinales autoinmunes</h3><p class="article-text">
        Enfermedades como el<strong>&nbsp;colon irritable, la&nbsp;enfermedad de Crohn</strong>&nbsp;o el s&iacute;ndrome de la evacuaci&oacute;n g&aacute;strica r&aacute;pida, todas ellas con un fuerte componente autoinmune, tienen como uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s evidentes el exceso de flatulencias cronificado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir que si dichas flatulencias se acompa&ntilde;an de problemas de contenci&oacute;n y de consistencia de las heces<strong> deberemos consultar a un especialista,</strong> ya que m&aacute;s adelante puede dar lugar a episodios graves, especialmente en mayores de 65 a&ntilde;os y ni&ntilde;os y adolescentes en edad de crecimiento.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">C&aacute;ncer&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En especial en los casos de <strong>colon en hombres y de ovarios en mujeres</strong> se producen fen&oacute;menos de retenci&oacute;n de heces y de disfunci&oacute;n en la absorci&oacute;n intestinal que, entre otros efectos, tienen como resultado un aumento anormal de las flatulencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que si no tenemos controlados estos dos tipos de riesgos y notamos adicionalmente alteraciones en nuestra funci&oacute;n evacuatoria, acompa&ntilde;adas de un aumento significativo de las flatulencias, deberemos ponernos en manos de un especialista para descartar posibles tumores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>J.S.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/gases-indicio-grave_1_9083452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jun 2022 15:48:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Pueden los gases ser indicio de algo más grave?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,flatulencias,intestinos,Enfermedades]]></media:keywords>
    </item>
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