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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Luka Modric]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/luka-modric/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Luka Modric]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Messi, Cristiano, Modric: “los viejos” siguen enseñando el camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-2026/messi-cristiano-modric-viejos-siguen-ensenando-camino_129_13377953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02e1f567-bda5-40d4-9ee6-382cdb687629_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x694y197.jpg" width="1200" height="675" alt="Messi, Cristiano, Modric: “los viejos” siguen enseñando el camino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este Mundial nos recuerda que hay futbolistas que hace tiempo empezaron a jugar otro partido. Además de enfrentar a sus rivales, desafían al paso del tiempo, a los límites del cuerpo y a una narrativa que los empuja hacia el retiro antes de que ellos mismos decidan dar ese paso.</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os nos vendieron que el f&uacute;tbol era un deporte cada vez m&aacute;s joven. Que la velocidad lo devoraba todo. Que a partir de los treinta el reloj empezaba una cuenta regresiva irreversible. Que el siguiente talento siempre era mejor que el anterior. Y, sin embargo, llega un Mundial y aparecen ellos.
    </p><p class="article-text">
        Lionel Messi. Cristiano Ronaldo. Luka Modri&#263;. Futbolistas que hace tiempo dejaron de competir <strong>solo</strong> contra otros jugadores para hacerlo tambi&eacute;n contra el tiempo. Contra la biolog&iacute;a. Contra una narrativa que insiste en retirarlos antes de que ellos mismos est&eacute;n preparados para marcharse.
    </p><p class="article-text">
        Lo fascinante no es que sigan aqu&iacute;. Lo verdaderamente extraordinario es que siguen siendo decisivos. Porque la experiencia no corre m&aacute;s r&aacute;pido, pero piensa antes. El f&uacute;tbol moderno ha aumentado el ritmo de los partidos. Se presiona m&aacute;s arriba, se corre m&aacute;s r&aacute;pido, se recupera antes la pelota y los espacios aparecen y desaparecen en cuesti&oacute;n de segundos. La respuesta l&oacute;gica parecer&iacute;a favorecer siempre al jugador m&aacute;s explosivo. Sin embargo, cuando observ&aacute;s con atenci&oacute;n los partidos importantes, descubr&iacute;s otra realidad: cuanto mayor es el nivel competitivo, m&aacute;s valor adquiere la capacidad para interpretar el juego. Eso es precisamente lo que ofrecen estos futbolistas. Messi ya no necesita recorrer cincuenta metros para romper un partido. Ahora lo rompe con un control orientado, con una pausa que nadie m&aacute;s ve, con un pase que parece sencillo hasta que comprend&eacute;s que nadie m&aacute;s lo hab&iacute;a imaginado.
    </p><p class="article-text">
        Ha sustituido metros por segundos. Corre menos, pero acelera el juego mejor que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco necesita intervenir cuarenta veces para dominar el partido. Le basta con aparecer donde el rival no puede defenderlo. Ha convertido la econom&iacute;a del esfuerzo en una herramienta t&aacute;ctica. Muchas veces se lo critica porque camina. En realidad, mientras camina est&aacute; recopilando informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa pausa, que desde afuera puede parecer desconexi&oacute;n, es una forma distinta de controlar el juego. Cristiano ha transformado su carrera tantas veces que resulta dif&iacute;cil recordar al extremo el&eacute;ctrico del Sporting de Lisboa o al regateador compulsivo del Manchester United. Hoy es otra cosa. Sigue obsesionado con el gol, con el entrenamiento y con la competencia. Puede que ya no gane todos los duelos f&iacute;sicos como hace quince a&ntilde;os, pero mantiene intacta una cualidad que no envejece: la convicci&oacute;n de que la siguiente pelota puede cambiar el partido.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; Modri&#263;, probablemente el mejor ejemplo de que el talento bien cuidado desaf&iacute;a a cualquier calendario. Hay mediocampistas que juegan con las piernas. &Eacute;l juega con los ojos. Siempre llega antes porque ya vio la jugada. Su influencia no se mide &uacute;nicamente en pases completados o asistencias: se mide en el ritmo emocional que le imprime a un equipo. Cuando Croacia necesita calma, &eacute;l la ofrece. Cuando necesita competir, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que solemos hablar de ellos como sobrevivientes, cuando en realidad son evolucionistas. Han entendido que el cuerpo cambia y que el f&uacute;tbol exige reinventarse. Han aceptado que ya no pueden jugar todos los minutos al mismo ritmo, pero tambi&eacute;n han descubierto que existen otras maneras de dominar un partido. La inteligencia t&aacute;ctica, la lectura de los espacios, la administraci&oacute;n de los esfuerzos y el liderazgo pesan mucho m&aacute;s de lo que suelen reflejar las estad&iacute;sticas. Y hay un error frecuente cuando analizamos a los grandes veteranos: compararlos con su mejor versi&oacute;n. Esa es una comparaci&oacute;n injusta.
    </p><p class="article-text">
        El Messi de 2026 no tiene que parecerse al de 2012 para seguir siendo extraordinario. El Cristiano de hoy no necesita ser el de 2014 para resultar competitivo. Modri&#263; no est&aacute; obligado a recorrer 13 kil&oacute;metros como cuando ten&iacute;a treinta a&ntilde;os para seguir siendo el cerebro de un equipo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que valorar a los futbolistas que son, no el recuerdo que conservamos. Y quiz&aacute; esa sea la mayor ense&ntilde;anza que deja este Mundial y todos sus &ldquo;viejos&rdquo;. El alto rendimiento no consiste &uacute;nicamente en conservar las mismas capacidades. Consiste en desarrollar otras nuevas cuando las primeras empiezan a desaparecer. Eso requiere humildad.
    </p><p class="article-text">
        Porque reinventarse significa aceptar que ya no sos el mismo jugador. Muchos no lo consiguen. Algunos lo niegan. Los mejores lo abrazan.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explica algo que a menudo olvidamos: la &eacute;lite no se sostiene &uacute;nicamente con talento. Se sostiene con disciplina. Con horas invisibles. Con alimentaci&oacute;n, descanso, recuperaci&oacute;n, entrenamiento y una competitividad casi obsesiva. Cuando ves a un futbolista de 38, 39 o 40 a&ntilde;os rindiendo en un Mundial, no est&aacute;s viendo un milagro gen&eacute;tico. Est&aacute;s viendo d&eacute;cadas de decisiones correctas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso generan un respeto que trasciende las rivalidades. Da igual si uno prefiere a Messi o a Cristiano. Da igual si siempre admir&oacute; el f&uacute;tbol pausado de Modri&#263; o disfrut&oacute; m&aacute;s del v&eacute;rtigo de otras generaciones. Lo que estamos contemplando es el final de una era irrepetible. Jugadores que fueron capaces de adaptarse a entrenadores distintos, compa&ntilde;eros distintos, ligas distintas y hasta a un deporte que cambi&oacute; radicalmente durante sus carreras.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los j&oacute;venes vienen empujando. Deben hacerlo, as&iacute; funciona el deporte. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;an mirar de cerca a quienes todav&iacute;a siguen ocupando ese lugar entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Porque el legado de estos veteranos no est&aacute; solo en los t&iacute;tulos que levantaron ni en los r&eacute;cords que acumularon. Est&aacute; en la manera de competir cuando el cuerpo deja de regalar ventajas. En demostrar que el talento madura. Que la inteligencia tambi&eacute;n gana partidos. Que el liderazgo no aparece en los res&uacute;menes. Mientras el cuerpo obliga a administrar los esfuerzos, la cabeza ampl&iacute;a las soluciones. Y en el f&uacute;tbol de m&aacute;ximo nivel, donde casi todo est&aacute; equilibrado, esa diferencia sigue definiendo partidos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; este sea el &uacute;ltimo Mundial para algunos de ellos. O sus &uacute;ltimos partidos. O quiz&aacute; no. Con futbolistas as&iacute;, hace tiempo que aprendimos que nunca conviene dar una historia por terminada antes de tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vero Boquete]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-2026/messi-cristiano-modric-viejos-siguen-ensenando-camino_129_13377953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 09:17:54 +0000]]></pubDate>
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