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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexualidad femenina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexualidad-femenina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexualidad femenina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexualidad-mujeres-sordas-escucha-consultorios_132_11837278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f90a90d3-76ac-4c64-beda-a184b913fa7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las dificultades en la comunicación y los prejuicios alejan a las mujeres con discapacidad auditiva de la salud sexual y reproductiva. Falta de información y pocos recursos para que la comunicación en los consultorios sea adecuada. </p></div><p class="article-text">
        La consulta con la ginec&oacute;loga es a las 3 de la tarde. Hay que tomar dos colectivos para llegar al consultorio, hace calor, est&aacute; dif&iacute;cil transitar la ciudad de Buenos Aires, pero no hay chance de perder esta cita porque hay una crisis de salud en Argentina &ndash;enmarcada en las decisiones de pol&iacute;tica sanitaria del gobierno nacional&ndash; que hace milagroso conseguir un turno en una fecha tolerable para la salud. La m&eacute;dica abre la puerta. &ldquo;Buenas tardes. Contame&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Silencio del otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Porque la mujer que va a esa consulta es sorda, y entonces, la escena se transfigura. Como la cara de la m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La intimidad de una consulta ginecol&oacute;gica es pr&aacute;cticamente imposible de lograr para las personas sordas. </strong>Entender las explicaciones m&eacute;dicas &ndash;lenguaje muchas veces encriptado&ndash; es casi una utop&iacute;a para estas personas, y presenta muchas dificultades para quienes tienen disminuci&oacute;n auditiva. Ergo, ac&aacute; tenemos mucho para pensar, hacer, rever y escasa informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una lengua posible.</strong> Los dos pulgares unidos apuntando hacia arriba y los dos &iacute;ndices unidos apuntando hacia abajo, dejando un espacio, as&iacute; se dice vulva en lengua de se&ntilde;as argentina. La palabra representada con las manos se ve bastante en acciones de activismo feminista, y hay pines, incluso. Datito, chicas.
    </p><p class="article-text">
        Vulva, pene, himen, semen, lubricaci&oacute;n vaginal, cond&oacute;n, vibrador, VPH (virus de papiloma humano), c&aacute;ncer de mama, embarazo, PAP y muchos t&eacute;rminos, temas y realidades m&aacute;s, son ense&ntilde;ados en lengua de se&ntilde;as, en Instagram y TikTok por Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Prieto Papasidero. La pueden ver en @sinag.sexualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinag, es una palabra griega que significa &ldquo;rayo de luz&rdquo;, porque un solo rayo puede dar luz entre las sombras del silencio y la desinformaci&oacute;n que afecta particularmente a las mujeres sordas. Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles es sorda de nacimiento, tiene 35 a&ntilde;os, trabaja en el archivo de un organismo nacional y est&aacute; en pareja con Nicol&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o que viene quiero hacer una diplomatura de Educaci&oacute;n Sexual Integral y orientaci&oacute;n cl&iacute;nica (sex&oacute;loga)&rdquo;, cuenta a trav&eacute;s del intercambio que tenemos por Whatsapp y mail. Despu&eacute;s de la presentaci&oacute;n inicial, le pregunto por su experiencia en las consultas ginecol&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre se me dificultan las consultas al ginec&oacute;logo porque no hay accesibilidad de comunicaci&oacute;n, ya que los profesionales no tienen conocimientos de lengua de se&ntilde;as, que es mi idioma. Y mi idioma secundario es el espa&ntilde;ol, el cual me cuesta mucho entender y hay que sumarle que debo leer los labios del m&eacute;dico&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l es la soluci&oacute;n?, es la siguiente duda. &ldquo;<strong>A veces nos comunicamos por escrito si el m&eacute;dico tiene voluntad de hacerse entender</strong>, ya que muchos no tienen paciencia ni ganas de ayudar en la comunicaci&oacute;n. Como la mayor&iacute;a de la comunidad no entiende y no sabe espa&ntilde;ol, les cuesta mucho comunicarse con los m&eacute;dicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles decidi&oacute; utilizar un DIU (dispositivo intrauterino) como m&eacute;todo anticonceptivo.&ldquo;En el momento de colocarme un DIU de cobre, le ped&iacute; a mi pareja oyente que me acompa&ntilde;ara a la ginec&oacute;loga para sentirme segura y estar informada. Mi pareja estaba al lado, me informaba de cada paso mientras la doctora me lo colocaba y al mismo tiempo le preguntaba qu&eacute; hac&iacute;a, y me sent&iacute;a informada y segura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Que no sufra como vos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Daniela G&oacute;mez Dos Santos, de 37 a&ntilde;os, tiene hipoacusia sensorial bilateral cong&eacute;nita. Est&aacute; terminando su tesis de la licenciatura de Trabajo Social en la Universidad Arturo Jauretche, donde es tutora de estudiantes sordos. Es docente de secundaria, y capacitadora y asesora del proyecto&nbsp; &ldquo;Promoci&oacute;n y protecci&oacute;n de los derechos de las personas con discapacidad&rdquo; del municipio conurbano de Quilmes.
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                    alt="Daniela Gómez Dos Santos está en pareja y a veces la acompaña a las consultas médicas: “me he encontrado con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda”"
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                Daniela Gómez Dos Santos está en pareja y a veces la acompaña a las consultas médicas: “me he encontrado con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; en pareja con Mingo, que es docente de Lengua y Literatura y periodista deportivo. Daniela es integrante de REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad) una organizaci&oacute;n de Derechos Humanos e incidencia pol&iacute;tica. Y se nota su activismo, porque ha sido una paciente consultora de esta nota, contestando dudas y facilitando informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para esta nota nos comunicamos por escrito. &ldquo;Vivo mi sexualidad plena, pero cost&oacute; bastante. Por un lado por culpa de la discriminaci&oacute;n, los prejuicios y la infantilizaci&oacute;n a las que somos sometidas las mujeres con discapacidad. Es decir, prejuicios donde me han visto como una eterna ni&ntilde;a, que no desea, ni es deseada, y por lo tanto, he tenido un novio a quien una vez en una discusi&oacute;n con otros, a modo de insulto, lo acusaban de abusador por estar conmigo. A los ojos de esas personas se estaba aprovechando de m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Agrega otro enfoque: &ldquo;Tambi&eacute;n me ha pasado que solo vean posible que me relacione con personas sordas, y en consecuencia, <strong>me he encontrado, incluso en el sistema de salud, con profesionales que a mi pareja lo consideren un santo, como si me hiciera un favor por estar saliendo con una sorda. </strong>Estos prejuicios me han llevado a situaciones inc&oacute;modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Daniela y Mingo intentaron tener hijos, y ella hizo tratamientos para embarazarse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en ese proceso? &ldquo;Las miradas que me condenaban ven&iacute;an de todos lados, desde la persona de seguridad de la puerta hasta el m&eacute;dico, personas que cuestionaban mi derecho a reproducirme.&nbsp; Preguntaban para qu&eacute; quedar embarazada o qui&eacute;n iba a cuidarlo si &lsquo;sal&iacute;a sordo&rsquo;. Como si yo no fuera capaz de maternar, claro, para ellos yo no ten&iacute;a autonom&iacute;a, era una persona con discapacidad incapaz de hacerse cargo de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro extremo que ella destaca: la romantizaci&oacute;n. &ldquo;Las dos veces que qued&eacute; embarazada, hab&iacute;a personas que me atend&iacute;an con especial cuidado, como si me fuera a romper, o repitiendo esto de la infantilizaci&oacute;n. Al ser beb&eacute;s muy buscados, mi pareja se comprometi&oacute; por completo, estuvo presente en cada consulta o an&aacute;lisis, y a pesar de nuestra insistencia de que me hablaran como cualquier paciente, nos pasaba que yo era un cuerpo, pero hablaban y le daban la explicaci&oacute;n a mi pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos embarazos resultaron en nacimientos prematuros de beb&eacute;s que no sobrevivieron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al fallecer Valentina, me llevan a NEO para que me despida. El m&eacute;dico que estaba all&iacute;, sin saber la lucha que hab&iacute;a detr&aacute;s, quiso consolarme y me dijo: &rdquo;Es mejor as&iacute;, ahora ten&eacute;s un &aacute;ngel, <strong>capaz era sorda y Dios no quiso que sufra como vos</strong>&ldquo;. Me cost&oacute; mucho procesar esas palabras, pasaron 10 a&ntilde;os y hasta el d&iacute;a de hoy digo que podr&iacute;a escribir un libro con toda la carga de prejuicios que tiene esa frase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, una m&eacute;dica cirujana que oper&oacute; el &uacute;tero de Daniela: &ldquo;Ella me respetaba como una paciente m&aacute;s, se dirig&iacute;a como correspond&iacute;a y muchas veces, me hac&iacute;a caer en cuenta de que a veces yo misma limitaba mi autonom&iacute;a, haci&eacute;ndome consciente de mi dependencia con mi pareja&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Extranjeras en su propia tierra</h2><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Nubile es una persona sorda, es usuario de implante coclear, hablante de lengua oral y lengua de se&ntilde;as argentina. Es licenciado en psicolog&iacute;a y speaker motivacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el inicio de la entrevista invita a pensar un escenario: &ldquo;Imaginen por un momento estar en otro pa&iacute;s en el que no conocen el idioma, las herramientas tecnol&oacute;gicas no son suficientes para entablar una comunicaci&oacute;n propicia y deben realizar alguna consulta respecto a algo tan personal e &iacute;ntimo como la salud sexual y reproductiva con un profesional de la salud &iquest;Qu&eacute; har&iacute;an si realmente no pudiesen comunicarse efectivamente con el/la profesional?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las consultas sobre estos temas requieren un espacio de confianza y privacidad&rdquo;, enfatiza.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Existen señas para vulva, semen, lubricación, HPV y demás términos necesarios pero los médicos no suelen conocerlas. La comunicación a veces ocurre por escrito. En su canal, María de los Ángeles tiene otros recursos"
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                Existen señas para vulva, semen, lubricación, HPV y demás términos necesarios pero los médicos no suelen conocerlas. La comunicación a veces ocurre por escrito. En su canal, María de los Ángeles tiene otros recursos                            </span>
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        Como profesional de la salud sabe que esta realidad &ldquo;lleva a diagn&oacute;sticos incompletos o malentendidos que impactan de manera negativa en la calidad de vida de los/as consultantes. Estos son algunos de los desaf&iacute;os m&aacute;s grandes que enfrentan hoy en d&iacute;a las personas sordas usuarias de la lengua de se&ntilde;as argentina,<strong> como si fuesen extranjeros de su propia tierra</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparte que en su consultorio recibe &ldquo;muchas consultas realmente preocupantes y angustiantes respecto a la falta de accesibilidad en la salud p&uacute;blica y privada sobre temas de salud sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s volvemos con &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">La menopausia hipoac&uacute;sica</h2><p class="article-text">
        Elena no quiere usar su nombre real. Tiene 63 a&ntilde;os, usa aud&iacute;fonos desde los 40. Su diagn&oacute;stico es otoesclerosis, definida como &ldquo;el resultado del remodelado anormal de los huesos en el o&iacute;do medio&rdquo;, por el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicaci&oacute;n de Estados Unidos. Es una reconocida investigadora y profesora universitaria, que eligi&oacute; no ser madre, y que hoy transita el climaterio (menopausia es solo un d&iacute;a en la vida de las mujeres).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo tomar hormonas porque aceleran el proceso de la esclerosis del o&iacute;do, entonces no pude hacer terapia hormonal de reemplazo (TRH, un tratamiento m&eacute;dico que consiste en administrar hormonas para aliviar los s&iacute;ntomas de la menopausia/climaterio). Algunas de las manifestaciones del climaterio tiene que ver con la libido, con la lubricaci&oacute;n vaginal, entonces tener relaciones sexuales se me est&aacute; volviendo una tortura. <strong>Para las que tenemos otoesclerosis nuestra vida menopa&uacute;sica es una mierda</strong>&rdquo;, dice contundente.
    </p><p class="article-text">
        Y aclara: &ldquo;las &uacute;nicas hormonas que podemos consumir son las que tienen un efecto localizado y en poca cantidad, por ejemplo una crema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elena, durante su etapa reproductiva, tomo pastillas anticonceptivas &ldquo;y no s&eacute; cu&aacute;nto me afect&oacute;&rdquo;. Su pap&aacute; ten&iacute;a la misma enfermedad, Elena lo sab&iacute;a y sin embargo, nunca se habl&oacute; del tema. &ldquo;Fui toda la vida a consultas ginecol&oacute;gicas y ni se les ocurri&oacute; preguntar si en la familia hab&iacute;a antecedentes de otoesclerosis que es una enfermedad que afecta a mucha gente, no es una enfermedad rara. La medicina con las especificidades, con la fragmentaci&oacute;n del cuerpo, no te mira como una totalidad, y hay problemas para correlacionar variables que no sean las espec&iacute;ficas de su &aacute;rea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ana tampoco elige usar su nombre real. Tiene 58 a&ntilde;os, vive con una hipoacusia neurosensorial bilateral y usa aud&iacute;fonos en ambos o&iacute;dos desde hace casi 10 a&ntilde;os. Es profesional e hizo casi toda su carrera en el Poder Judicial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Toda consulta m&eacute;dica es dif&iacute;cil para m&iacute;. Todo el tiempo estoy pidiendo que me repitan las preguntas y el diagn&oacute;stico&rdquo;, dice. Tambi&eacute;n est&aacute; transitando su climaterio y comparte la misma experiencia de Elena.
    </p><h2 class="article-text">Ideas inclusivas</h2><p class="article-text">
        <strong>En Argentina no hay datos actualizados sobre la cantidad de personas sordas o con dificultades auditivas. </strong>Se estima que son una 200 mil, porque ese es el dato del Censo 2010, pero la Confederaci&oacute;n Argentina de Sordos estima que son muchas m&aacute;s-. Y no que haya datos, es todo un dato.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, algunas ideas inclusivas est&aacute;n en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Audiovisuales y tarjetas gr&aacute;ficos sobre ciclo menstrual, prevenci&oacute;n del embarazo, el kit de atenci&oacute;n en casos de violencia sexual, y cuidados y control ginecol&oacute;gico, son los ejes de la campa&ntilde;a que lanzar&aacute; en breve la organizaci&oacute;n Sordas Sin Violencia (SSV) en el marco del proyecto<strong> &ldquo;Promoviendo la realizaci&oacute;n del ejercicio de la capacidad jur&iacute;dica de las Personas con Discapacidad en Argentina&rdquo;</strong> entre 2022 y 2024&ldquo; que desarrolla UNFPA junto a PNUD, OPS en alianza con UNICEF y ACNUDH.
    </p><p class="article-text">
        Los materiales son el resultado de las conclusiones obtenidas de tres grupos de consulta virtuales con mujeres de Salta, Jujuy y Entre R&iacute;os, donde se detect&oacute; qu&eacute; conocimientos tienen sobre sus derechos sexuales y&nbsp; reproductivos, se les consult&oacute; si hab&iacute;a informaci&oacute;n accesible en LSA, y de no ser as&iacute;, qu&eacute; informaci&oacute;n&nbsp; prioritaria necesitan.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://argentina.unfpa.org/es/publications/salud-integral-accesible-para-mujeres-sordas-aprendizajes-y-desaf%C3%ADos-partir-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salud integral accesible para mujeres sordas</a> elaborado por SSV y Unfpa se relata la experiencia realizada en el Hospital General de Agudos Dr. Teodoro &Aacute;lvarez de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María de los Ángeles es una de las 200 mil personas sordas o con dificultades auditivas que se estima que viven en Argentina, aunque el número no se acrualiza desde el Censo 2010                            </span>
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        All&iacute; se armaron equipos interdisciplinarios con profesionales previamente sensibilizados &ldquo;para generar empat&iacute;a y seguridad&rdquo; durante la atenci&oacute;n m&eacute;dica, y las mujeres sordas estuvieron acompa&ntilde;adas por una coordinadora, una mediadora sorda y&nbsp; una int&eacute;rprete de lengua de se&ntilde;as argentina-espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        REDI y Unfpa tambi&eacute;n elaboraron <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Barreras de acceso a la salud sexual reproductiva y no reproductiva de mujeres con discapacidad</strong></a><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay un cuadernillo de 2023 del Ministerio de Salud realizado junto a organismos y organizaciones: <a href="https://argentina.unfpa.org/es/publications/hacia-una-consejer%C3%ADa-en-salud-sexual-y-reproductiva-inclusiva-de-personas-con" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hacia una consejer&iacute;a en salud sexual y reproductiva inclusiva de personas con discapacidad</a> con sugerencias puntuales: consultar a la persona si se puede comunicar por escrito, por lectura labial, si quiere ir a la consulta con un int&eacute;rprete de lengua de se&ntilde;as; recomienda que cuando se llame para avisar que es su turno de consulta no se haga un llamado sonoro, se use un sistema visual, se la busque, se la acompa&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        Aconseja &ldquo;ser expresivo al hablar, pero no exageradamente, para que puedan identificar los sentimientos y el tono con el que se est&aacute; hablando. Evitar comer, fumar o masticar chicle cuando se habla con ella y nunca taparse la boca, para favorecer la lectura de labios. Tampoco darse vuelta en la conversaci&oacute;n. Hablar en forma clara y natural, pronunciando bien, no deletreando o muy pausado. No elevar el tono de voz ni gritar, ya que tambi&eacute;n dificulta la lectura labial por la deformaci&oacute;n de la cara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con un poco de voluntad, profesionales de la salud podr&iacute;an incorporar estas buenas e inclusivas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Es fundamental que los profesionales de la salud sexual se capaciten en accesibilidad</strong> y adquieran conocimientos b&aacute;sicos sobre LSA, para asegurar una atenci&oacute;n adecuada e integral, para que ese derecho a la informaci&oacute;n no sea invisibilizado&rdquo;, aporta Nubile.
    </p><p class="article-text">
        El cierre de este inici&aacute;tico recorrido para escuchar qu&eacute; pasa con el derecho a la salud sexual de las personas sordas es de Daniela: &ldquo;A&uacute;n hay Danielas siendo cuestionadas por desear, desear ser madres o solo disfrutar su sexualidad. S&eacute; que hay proyectos muy buenos de las organizaciones de la sociedad civil que buscan promover el acceso a la informaci&oacute;n para que las mujeres con discapacidad podamos vivir nuestra sexualidad con autonom&iacute;a. Como as&iacute; tambi&eacute;n capacitaciones hac&iacute;a los profesionales para que conozcan nuestros derechos y den una atenci&oacute;n con una mirada de la discapacidad desde lo que es, una perspectiva social y de derechos humanos. Mi deseo hoy es que esa informaci&oacute;n les llegue a todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvina Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexualidad-mujeres-sordas-escucha-consultorios_132_11837278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 02:59:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sexualidad de las mujeres sordas: ¿quién las escucha a ellas en los consultorios?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Sexualidad femenina,Mujeres,Sordas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El adiós a la Monstrua de los Trapos Rojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-monstrua-trapos-rojos_129_11652933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2408aaae-6c76-4c37-a365-2a3438fe087d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El adiós a la Monstrua de los Trapos Rojos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para las personas menstruantes, llegar a la menopausia y despedirse de la fertilidad biológica inaugura una etapa que se puede habitar con mayor plenitud y menos controles. En la edad plateada, la aventura de la vida invita a nuevas transformaciones del cuerpo y las emociones. </p></div><p class="article-text">
        Sofocos, oleadas de calor y mal humor, agua maldita en la noche. Llovido sobre mojado. Enojo con el cambio, aceptaci&oacute;n de un nuevo estatus y un mapa multidimensional con huellas de experta caminante. &iquest;Qu&eacute; sobreviene cuando desaparece la terquedad del chorro que nominaron Andr&eacute;s? La despedida a d&eacute;cadas de menstruaci&oacute;n, con resignaci&oacute;n, asco, dolor, angustia, celebraci&oacute;n, incertidumbre, esperanza, alabanzas, control riguroso; la bienvenida a la menopausia y a un erotismo<em> slow</em>, sin m&aacute;s p&iacute;ldoras,&nbsp;espirales ni diafragmas.
    </p><p class="article-text">
        Ella se sacude en noches afiebradas desde la cabeza hasta las bases plantares, el cuerpo le resulta extra&ntilde;o. Se extiende y se contrae sobre una superficie oscura, abisal. Los fluidos emanan de la casa donde habita, donde se refugia, cuerpo camarada, cuerpo amado, cuerpo aborrecido, cofrade n&oacute;made de estancias turbias o luminosas y aromas &aacute;cidos, falsamente perfumados.
    </p><p class="article-text">
        Adi&oacute;s, se&ntilde;orita Menstruaci&oacute;n, Monstrua de los Trapos Rojos, mientras la van abandonando los chorros tercos, rigurosos, infaltables, que llegaban una vez por mes, la vida depara otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; una ceremonia en simult&aacute;neo de Hola y de Hasta la vista, una transici&oacute;n novedosa, astillas sali&eacute;ndose de las casillas, el movimiento indetenible de la vida, un miedo menos, ritual sin cristal, nada es para siempre, no se abrocha el bochorno, retenerlo fracasa, es in&uacute;til, la deja en carne viva, fr&aacute;gil, con cicatriz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de sacarse el camis&oacute;n, enroscar el piyama, comprobar que no hay pena ni prenda que aguanten, ning&uacute;n trapo ni bandera absorbente, desnuda suda, imposible evadir la mojadura, disminuir esa ducha, pondr&aacute; un pie, luego el otro, se arrojar&aacute; al porvenir y testear&aacute; el nuevo andar de humanidad compa&ntilde;era, aprendiendo a envejecer sin escuela.
    </p><p class="article-text">
        Se acomodar&aacute; disponible, separar&aacute; las piernas m&aacute;s lentas, indagar&aacute; membranas y corolas, las que la ferocidad del tiempo oto&ntilde;a. Inspirar&aacute; y exhalar&aacute; profundo, tendr&aacute; otros tiempos. Viajar&aacute; desde la superficie ajada de la piel, hacia la musculatura, los huesos, las cavidades y ondonadas, los v&eacute;rtices y las curvas, cartograf&iacute;a plena de accidentes y joyas.
    </p><p class="article-text">
        Ya las yemas de los dedos danzaban, ahora se enredan en el vello de plata. Dice concha, caliente, espuma, miel, excitaci&oacute;n, rabia, puta, leche. Ya no ser&aacute; la monstrua la testigo relevante, no parir&aacute; m&aacute;s hijos, llegar&aacute; otra clase de dicha&hellip; de lucha.&nbsp; Mucha. Atiende y escucha.
    </p><p class="article-text">
        Una voz no es la persona; es algo suspendido, separado de la solidez de la materia. Pero hay que decir, callar nunca. Hablar provoca, tiene efectos, reeduca el sentir. Habr&aacute; que arder, buscar aire en la delicia, olisquear lo prohibido, degustar sustancias para qu&eacute;. Cachivaches dejar&aacute;n de rodearla, se refugiar&aacute; en las sombras, ampliar&aacute; la anchura del pensar, las fronteras se reir&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de decir adi&oacute;s, chau, hasta siempre, Menstruaci&oacute;n, le advierte: me seguir&aacute;s queriendo en la evocaci&oacute;n. Abrir&aacute; orificios y estar&aacute; atenta a ese tiempo en que la sangre derramada no era negociada, la fluidez y el enchastre ser&aacute;n nostalgia y su ausencia, fertilidad de otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        Se pondr&aacute; y sacar&aacute; alegr&iacute;as, bombachas, bombuchas, sin reparar en el dolor mensual, menstrual, mezcal, se lavar&aacute; el pelo contrariando arbitrarias normas de madres y abuelas. Frotar&aacute; cada calz&oacute;n contra la tabla, contra la afirmaci&oacute;n dom&eacute;stica, contra lo familiar. Ser&aacute; mujer plateada. Ning&uacute;n desecho, tampoco m&aacute;quina. Social y dom&eacute;stica, abono florido. Adi&oacute;s, chau, poci&oacute;n sagrada. <em>Chapeau</em>.
    </p><p class="article-text">
        La anunciaci&oacute;n menop&aacute;usica va. &iquest;Ser&aacute; todo en ca&iacute;da, resta o contorsi&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amor con libertad, sin terrores ni amarres. Placer de explorar, aunque no siempre se goce y se esparzan por ciclos las fresas de la amargura.
    </p><p class="article-text">
        Olvidar&aacute; el dolor de ovarios, las puntadas, las tetas arrebatadas, semiolog&iacute;a de un cuerpo siempre glorioso. Descontrol de calendarios, soles y lunas, e inmersi&oacute;n en el placer con acci&oacute;n, sin distracci&oacute;n, tarea de orfebrer&iacute;a. F&aacute;bula er&oacute;tica, telara&ntilde;a de misterios, indiferencia al rid&iacute;culo, narrativas imaginadas y realizadas. Correr el velo frente a los dones, compartir la pericia, abrazar&nbsp; los peque&ntilde;os saberes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menopausia, del griego <em>menos, menstruo</em>. Y <em>pausis</em>, cesa. Se va, el Monstruo ya se va. Mengua el monstruo, declinan los estr&oacute;genos. Puede endurecerse la abertura vaginal, arder, picar, secarse, marchitarse. Pero el sanseacab&oacute; de una regularidad augura otra m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Antes de agitar los trapos y el pa&ntilde;uelo, Menstruaci&oacute;n, recorrer&aacute; el algod&oacute;n, el siempre libre, las fibras vegetales, las vendas de la emergencia, las toallitas, los tampones duros. Despedir&aacute; cada dispositivo que acompa&ntilde;&oacute; el per&iacute;odo cuando la regla era sucia, antihigi&eacute;nica, vergonzante y silenciosa. Nadie la hab&iacute;a explicado ni le daba sentido. Ignorantes, poco y nada conoc&iacute;an. Un saber que nunca fue mucho, a veces poquito, casi siempre nada.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as de Evanol y bolsas de agua caliente, de ir a la cama, pegar el grito, refugiarse de la hostilidad del mundo ansioso, polvo y piedra entre las arrugas de las s&aacute;banas, banderas de femineidad.
    </p><p class="article-text">
        No va a medir la temperatura basal, no clausurar&aacute; el agujero interior, el del trauma, no ser&aacute; productiva en la inestabilidad de &ldquo;esos d&iacute;as&rdquo;. Dejar&aacute; de pagar con el salario escaso la basura a toneladas.
    </p><p class="article-text">
        Antes de decirle adi&oacute;s, chau, Menstruaci&oacute;n, evocar&aacute; aquella vez en que se asust&oacute; porque era tab&uacute;, plena represi&oacute;n, durante la visita en misi&oacute;n de Johnson &amp; Johnson, cuando echaban del aula a los varones y las chicas se re&iacute;an de pudor.
    </p><p class="article-text">
        Brindar&aacute; con la tribu femenina alzando la copa menstrual, con ese borgo&ntilde;a amarronado, estallado de rub&iacute;es sorbidos, disueltos en los varietales del vino. Levantar&aacute; el c&aacute;liz, regar&aacute; las vi&ntilde;as dulces y de ira, consagrar&aacute; la tierra y el latido, florecer&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-monstrua-trapos-rojos_129_11652933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2024 03:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El adiós a la Monstrua de los Trapos Rojos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menstruación,Sexualidad femenina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violeta Alcocer, psicóloga: “Muchas mujeres que no tienen orgasmos creen que hay algo mal en ellas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/violeta-alcocer-mujeres-no-orgasmos-relaciones-sexuales-creen-hay-mal_128_11570553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce85e8a7-0695-4230-8f90-bc82923fa5c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violeta Alcocer, psicóloga: “Muchas mujeres que no tienen orgasmos creen que hay algo mal en ellas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga acaba de publicar 'Auténticas impostoras', un ensayo en el que describe con detalle cómo las mujeres silencian, ocultan, callan o finjen realmente quiénes son en muchos ámbitos, desde la imagen, las emociones o la sexualidad, para encajar en estándares marcados por los estereotipos de género</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que escondiste un tamp&oacute;n? &iquest;Y la &uacute;ltima que te diste la vuelta para no entrar sola a un bar lleno de hombres? &iquest;Cu&aacute;ntos orgasmos fingiste? &iquest;Y cu&aacute;ntas veces simulaste no ambicionar algo? Son algunas de las preguntas que la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Violeta Alcocer lanza a las lectoras de <em>Aut&eacute;nticas impostoras</em> (publicado por la editorial espa&ntilde;ola Roca), en el que desgrana la estrategia de adaptaci&oacute;n que, asegura, las mujeres han desarrollado para intentar responder a &ldquo;est&aacute;ndares imposibles&rdquo;: la impostura. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hac&iacute;amos nosotras mientras nuestros coet&aacute;neos ganaban premios o planificaban ciudades?&rdquo;, se pregunta. &ldquo;Probablemente est&aacute;bamos disimulando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alcocer analiza uno a uno los diferentes &aacute;mbitos en los que las mujeres se esfuerzan en silenciar y callar emociones u opiniones, ocultar su propio cuerpo, fingir sonrisas y amabilidad u ocupar poco espacio y lamenta &ldquo;los costes f&iacute;sicos y mentales&rdquo; que para ellas acarrea esta forma de adaptaci&oacute;n a una sociedad marcada por los estereotipos de g&eacute;nero. Ante ello, la psic&oacute;loga llama a tomar conciencia como &ldquo;primer paso&rdquo; antes de &ldquo;liberarse del conformismo&rdquo; sin olvidarse de que el cambio es estructural: &ldquo;Las mujeres deber&iacute;amos dejar de estar sometidas a examen en todos los aspectos de nuestra vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que impostar es una de las estrategias que adoptan las mujeres en distintos &aacute;mbitos para intentar encajar en las expectativas sociales. &iquest;De qu&eacute; forma se manifiesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Impostar es algo humano, pero en el caso de las mujeres abarca pr&aacute;cticamente toda nuestra existencia, desde la imagen y la relaci&oacute;n con nuestros propios cuerpos y sus funciones a nuestra sexualidad, nuestras opiniones... De alguna manera, invisibilizamos, fingimos, callamos y nos adaptamos tambi&eacute;n respecto al uso de los espacios. No ponemos el cuerpo donde consideramos que no debe estar. En cuanto a la inteligencia y el poder, es com&uacute;n que nos quedemos un paso atr&aacute;s e incluso hay emociones que no nos permitimos porque nos son negadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una inercia que est&aacute; en marcha al nacer en una estructura social androc&eacute;ntrica. Las mujeres aprendemos desde peque&ntilde;as cu&aacute;l es nuestro lugar, c&oacute;mo debemos comportarnos y c&oacute;mo nos tenemos que adaptar a unos roles, estereotipos y expectativas divididas por el g&eacute;nero. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se ha demostrado en estudios que en realidad lo que penaliza a las mujeres no es tanto el éxito, sino el deseo de tenerlo y su verbalización: las que persiguen de forma activa ese tipo de objetivos vitales y profesionales tiene más probabilidades de ser castigadas por su éxito que aquellas que se callan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las exigencias nos atraviesan a todos y todas, pero ellos tienen que esforzarse para ser lo que no son y nosotras en no ser lo que somos, es decir, en disimularnos. Adem&aacute;s, se nos penaliza si no cumplimos los est&aacute;ndares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pone el ejemplo de sonre&iacute;r y callar en determinados c&iacute;rculos o ante comentarios inc&oacute;modos o inapropiados. Ese ser complaciente o amable todo el rato...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso lo vamos a encontrar en muchos &aacute;mbitos. Decir que s&iacute; cuando no queremos es habitual y si lo llevamos al terreno de la sexualidad hablamos de c&oacute;mo muchas veces nos vemos forzadas por determinadas circunstancias. Mantenernos en el marco de la amabilidad tiene que ver con que cuando una mujer se enfada, se molesta, se indigna o dice lo que piensa con contundencia tiene m&aacute;s posibilidades de ser calificada de loca o intensa. Las mujeres que hablan mucho son chismosas, as&iacute; que hay que callarse. Tenemos mucha capacidad de negaci&oacute;n de nosotras mismas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habr&aacute; quien piense que todo el mundo disimula, cede o no se muestra socialmente tal cual es porque es una cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n. &iquest;Los hombres no lo viven?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El comportamiento es universal. Todos y todas nos camuflamos, disimulamos, fingimos... pero el foco no est&aacute; realmente ah&iacute;, sino en la magnitud de la impostura en la vida de las mujeres. Abarca pr&aacute;cticamente todos los &aacute;mbitos de nuestra vida y nos hace vivir en una encrucijada permanente, desde qu&eacute; camino escojo para volver a casa de noche a qu&eacute; camiseta me pongo hoy para disimular tal o cual cosa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Una mujer enojada est&aacute; peor vista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Completamente. A lo largo de la historia, de todas y cada una de las mujeres que han conseguido cambios sociales importantes se ha dicho que estaban enojadas. No pasa igual con los hombres, aunque tambi&eacute;n hablen enojados. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ocho de cada diez hombres no saben que necesitamos una estimulación del clítoris para tener un orgasmo, lo que significa que ocho de cada diez mujeres que están en pareja con hombres o se lo explican o se quedan sin orgasmo o lo fingen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tildarnos a las mujeres de excesivas cuando mostramos determinadas emociones es una forma sutil de desviar la mirada. Ese estigma que recae sobre nosotras es muy conveniente cuando queremos reivindicar algo o nos quejamos porque supone desacreditarnos y se&ntilde;alar el dedo en vez del meteorito. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asegura que la ambici&oacute;n es terreno vedado para las mujeres. &iquest;Es el laboral un &aacute;mbito que las empuja especialmente a impostar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n efectivamente tiene mucho que ver con el mundo del trabajo. Un hallazgo interesante que se ha demostrado en estudios es que en realidad lo que penaliza a las mujeres no es tanto el &eacute;xito, sino el deseo de tenerlo y su verbalizaci&oacute;n. Las que persiguen de forma activa ese tipo de objetivos vitales y profesionales tiene m&aacute;s probabilidades de ser castigadas por su &eacute;xito que aquellas que se callan. 
    </p><p class="article-text">
        Para un sistema que reserva las posiciones de poder a los hombres, la ambici&oacute;n femenina es peligrosa, representa una amenaza profunda, implica llegar donde no hemos llegado a&uacute;n y donde no se nos espera y por eso se castiga o, al igual que ocurre con otras conquistas, se juzga como agresivo sin serlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pagan las mujeres alg&uacute;n peaje por no mostrarse como son?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Hay uno muy importante que tiene que ver con la salud f&iacute;sica y mental. Las mujeres vivimos m&aacute;s, pero peor. Nos duele m&aacute;s el cuerpo, estamos m&aacute;s medicalizadas, tenemos peor calidad de vida. Y eso es, en parte, el resultado de todas estas adaptaciones, todo lo que dejamos pasar, todas las exigencias imposibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No pretendo presentarnos como víctimas. Las mujeres hacemos un uso lo más inteligente que podemos de las cartas que nos han tocado, qué menos, pero la baraja no la hemos repartido nosotras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La doble jornada, la carga mental, los c&aacute;nones est&eacute;ticos, el desconocimiento sobre nuestros cuerpos... Todo eso influye y se ve en consulta a diario. Muchas vienen por un tema concreto como ansiedad o mucha tristeza y cuando rascamos un poco, van asomando muchas de estas situaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro reserva un apartado entero al sexo, en el que analiza lo que implica fingir orgasmos. &iquest;Qu&eacute; ha descubierto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado tiene mucho que ver con la manera en la que se nos han contado la sexualidad y el desconocimiento del cuerpo de las mujeres. El descubrimiento de nuestra maquinaria de placer es muy reciente; durante siglos se pens&oacute; que solo hac&iacute;a falta la penetraci&oacute;n y a&uacute;n a d&iacute;a de hoy ocho de cada diez hombres no saben que necesitamos una estimulaci&oacute;n del cl&iacute;toris para tener un orgasmo, lo que significa que ocho de cada diez mujeres que est&aacute;n en pareja con hombres o se lo explican o se quedan sin orgasmo o lo fingen.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Y por qu&eacute; lo fingimos? Los motivos son variados. Por ejemplo, para complacer, no solo al otro, sino tambi&eacute;n a nosotras mismas en el sentido de que muchas mujeres que no tienen orgasmos en las relaciones sexuales creen que la culpa es suya y que hay algo que no est&aacute; bien en ellas, as&iacute; que prefieren no hablar de ello. Otras veces se fingen para terminar la relaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Afirma que las razones son m&uacute;ltiples, pero &iquest;qu&eacute; hay de fondo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que para las mujeres fingir un orgasmo permite mantenerse dentro de un guion preestablecido y que tiene que ver con pensar en un patr&oacute;n de relaci&oacute;n sexual lineal, con unos pasos muy determinados de excitaci&oacute;n, meseta, orgasmo y resoluci&oacute;n. Se nos ha vendido una concepci&oacute;n de la sexualidad muy simple y una imagen de orgasmo muy concreto, de fuegos artificiales, pero la experiencia es mucho m&aacute;s variable. Todo ello es contrario al ejercicio de nuestra autonom&iacute;a sexual, a que seamos nosotras las que definamos los marcos m&aacute;s all&aacute; del deseo masculino. 
    </p><p class="article-text">
        Si hacemos un ejercicio aut&oacute;nomo, consciente, sincero y nos conectamos con lo que de verdad necesitamos o deseamos en cada encuentro sexual, probablemente romperemos con el guion que todo el mundo tiene en la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro habla de fingir, mentir, ocultar...&iquest;Hay riesgo de que la tesis sirva de munici&oacute;n para quienes enarbolan el estereotipo de las mujeres como mentirosas y falsas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que no lo he pensado. Es importante no poner el foco solo en los comportamientos, sino que estos es que se asientan en unas ra&iacute;ces y causas que tienen que ver con la sociedad patriarcal. Mi aspiraci&oacute;n es justo la contraria, que sea un despertar y un tomar conciencia, por parte sobre todo de los hombres, ante cuestiones que tenemos muy normalizadas. En todo caso, no pretendo presentarnos como v&iacute;ctimas. Las mujeres hacemos un uso lo m&aacute;s inteligente que podemos de las cartas que nos han tocado, qu&eacute; menos, pero la baraja no la hemos repartido nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/violeta-alcocer-mujeres-no-orgasmos-relaciones-sexuales-creen-hay-mal_128_11570553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 21:09:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violeta Alcocer, psicóloga: “Muchas mujeres que no tienen orgasmos creen que hay algo mal en ellas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad femenina,Orgasmo,Psicología,Violeta Alcocer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/data-preguntas-ciencia-cuerpos-femeninos_132_10946588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b70668cd-2dba-418e-a937-039156937d8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una década de feminismos en el mundo mainstream, ¿cuáles fueron los avances respecto a la información que tiene la ciencia y el planeta sobre nuestro organismo? Una salud sexual y reproductiva justa y soberana es la tarea pero, ¿estamos cada vez más lejos?</p></div><p class="article-text">
        <strong>En el mundo hay 92 pa&iacute;ses en donde a&uacute;n se registran mutilaciones genitales femeninas. </strong>En Colombia, por ejemplo, existe una tribu (Ember&aacute;) que mutila a sus mujeres y el cl&iacute;toris ni siquiera tiene nombre. En consecuencia, ellas asocian ese &oacute;rgano sin nombre s&oacute;lo al dolor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas el cuerpo femenino fue un terreno vasto y desconocido en el que anidaron miles de mitos y rituales. Mitos que postergaron avances cient&iacute;ficos claves para mejorar la calidad de vida de m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        Pero la mutilaci&oacute;n femenina no es la &uacute;nica aberraci&oacute;n cometida, el desconocimiento respecto a c&oacute;mo funcionan nuestros &oacute;rganos, los ciclos hormonales, un cuerpo femenino en movimiento, la estructura &oacute;sea, el coraz&oacute;n, los infartos, las mamas, la ovulaci&oacute;n, el c&aacute;ncer, el deseo y el placer tienen larga data.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta nota repasaremos junto a la licenciada Cecilia C., la psicoanalista D&eacute;bora Tajer y la premiada investigadora del CONICET Adriana De Siervi, c&oacute;mo avanza la ciencia a la hora de hablar de los cuerpos femeninos y porqu&eacute; hay cosas que todav&iacute;a no tienen siquiera nombre.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ciencia &iquest;tiene cara de var&oacute;n?</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando se realizan estudios cl&iacute;nicos, investigaciones sobre vacunas, ingenier&iacute;a de remedios o cualquier cosa que implique an&aacute;lisis sobre los efectos de tal o cual droga, <strong>las mujeres, las disidencias y nuestra anatom&iacute;a no entran en la ecuaci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las razones son principalmente dos: la primera es que somos m&aacute;s variables y menos constantes ya que tenemos otro tipo de ciclo hormonal y eso dificulta los estudios. La segunda est&aacute; atada a la primera ya que al ser m&aacute;s complejo, es m&aacute;s caro pero, <strong>&iquest;se puede medir en dinero la salud de un pa&iacute;s e inclusive de un planeta entero?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es que no y es por eso que hoy la ciencia, o mejor dicho las cient&iacute;ficas, intentan recuperar todo ese tiempo perdido y se realizan cada vez m&aacute;s investigaciones que tienen a la anatom&iacute;a &ldquo;femenina&rdquo; como protagonista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Obviamente, decir que la ciencia desconoce el cuerpo de las mujeres, considerando todos los avances en materia de salud hasta el a&ntilde;o 2024, ser&iacute;a absurdo. Sin embargo, al investigar en profundidad este aspecto nos damos cuenta que no es tan as&iacute;. Un ejemplo son los ensayos cl&iacute;nicos. Seg&uacute;n <a href="https://orwh.od.nih.gov/toolkit/recruitment/history" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>NIH Inclusion Outreach Toolkit: How to Engage, Recruit, and Retain Women in Clinical Research</em></a><em> </em>en el a&ntilde;o 1977 la FDA recomend&oacute; excluir de los ensayos cl&iacute;nicos Fase I y Fase II a las mujeres en edad f&eacute;rtil, o que usaran m&eacute;todos anticonceptivos, o que eran solteras o incluso aquellas cuyos esposos hab&iacute;an sido vasectomizados&rdquo;, indica la investigadora Adriana De Siervi.
    </p><p class="article-text">
        Excluir de estos ensayos a las anatom&iacute;as de millones de mujeres fue contraproducente y retras&oacute; descubrimientos important&iacute;simos. &ldquo;Esto provoc&oacute; falta de informaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo los medicamentos afectan a las mujeres. En 1985 un reporte del Grupo de trabajo del Servicio de Salud P&uacute;blica recomend&oacute; una investigaci&oacute;n a largo plazo sobre c&oacute;mo el comportamiento, la biolog&iacute;a y los factores sociales afectan la salud de las mujeres&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que en el mundo de la ciencia existen resistencias respecto a pol&iacute;ticas que dejaban afuera de investigaciones claves a las mujeres. <strong>Es reci&eacute;n en 1991 que la primera directora mujer del Instituto Nacional de Salud (NIH), la Dra. Bernadine Healy, lanz&oacute; una iniciativa para enrolar mujeres en ensayos cl&iacute;nicos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1993, el Congreso de EUA redact&oacute; la pol&iacute;tica de inclusi&oacute;n en la ley federal a trav&eacute;s de una secci&oacute;n titulada &ldquo;Mujeres y minor&iacute;as como sujetos de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;. &ldquo;Este hito tan tard&iacute;o es clave para garantizar los medicamentos adecuados para todas las personas&rdquo;, agrega De Siervi.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hasta en los m&aacute;s m&iacute;nimos detalles&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien la palabra &ldquo;patriarcado&rdquo; en esta &uacute;ltima d&eacute;cada fue tan nombrada que muchas veces parece carecer ya de significado, lo cierto es que el ordenamiento del mundo estuvo anclado al var&oacute;n heterosexual promedio y eso, aunque parezca que s&iacute;, todav&iacute;a no cambi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos referimos al patriarcado como un sistema nos referimos a que el machismo se encuentra en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Existe en nuestras casas, en las escuelas, en el trabajo, etc. y, en la mayor&iacute;a de los casos, sin que nos demos cuenta. <strong>La ciencia no es una excepci&oacute;n. El hombre se encuentra en un lugar central, a&uacute;n se entiende al cuerpo masculino como neutro, estereot&iacute;pico</strong>&rdquo;, explica la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de estudios cient&iacute;ficos y de c&oacute;mo afect&oacute; a nuestra vida cotidiana quedar fuera de ellos, podemos irnos a la d&eacute;cada de los 80 cuando comienza la crisis del HIV. &ldquo;Inicialmente era una enfermedad que se entend&iacute;a como exclusiva de hombres homosexuales, por lo que no se ten&iacute;a en cuenta desde la ciencia la investigaci&oacute;n del HIV en mujeres&rdquo;, ejemplifica la investigadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo pueden ser los s&iacute;ntomas de los ataques card&iacute;acos. &ldquo;Estos s&iacute;ntomas son distintos a los del hombre. Sin embargo, en un mundo dise&ntilde;ado por y para hombres, com&uacute;nmente esto se pasa por alto, causando el diagn&oacute;stico err&oacute;neo en muchas mujeres&rdquo;, dice y agrega De Siervi: &ldquo;Algo similar ocurre en el autismo en mujeres, que muchas veces no es diagnosticado ya que los s&iacute;ntomas son otros y eso puede causar grandes problemas para el acceso al tratamiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2020 las mujeres polic&iacute;as de Neuqu&eacute;n tuvieron por primera vez sus propios chalecos antibalas RB3 femeninos </strong>externos. Los que utilizaban hasta ese momento estaban dise&ntilde;ados para un cuerpo de var&oacute;n promedio y la incomodidad era total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos desequilibrios van desde chalecos antibalas hasta los aires acondicionados. El est&aacute;ndar de los 24 a 27 grados como temperatura ideal, por ejemplo, fue establecido en los a&ntilde;os 60 y toma como referencia el metabolismo de un hombre de edad media de unos 40 a&ntilde;os y 70 kilos de peso. F&oacute;rmula que deja afuera y con mucho fr&iacute;o a las mujeres, mujeres que en los 60 casi no habitaban oficinas y no utilizaban estos electrodom&eacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Traducido a grados, <strong>la temperatura ideal para el hombre es de 22&ordm; y para la mujer es de 24&ordm;</strong>. Ah&iacute; tenemos la explicaci&oacute;n de esa pelea diaria en la oficina con tus compa&ntilde;eros y ese bucito en la cartera en pleno enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0216362" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Escuela de Negocios Marshall de la Universidad del Sur de California en Los &Aacute;ngeles (Estados Unidos) y el Centro de Investigaci&oacute;n de Ciencias Sociales de Berl&iacute;n (Alemania) el cerebro de las mujeres funciona a mayor rendimiento que el de los hombres en una temperatura ambiente m&aacute;s alta.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, podemos mencionar las consecuencias ps&iacute;quicas que genera crecer en un mundo en el que es el cuerpo anat&oacute;micamente masculino el que prima. Tanto en los libros de biolog&iacute;a de la escuela como en los documentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el documental &ldquo;El cuerpo humano&rdquo; de Netflix emitido en el 2020 tiene por primera vez en la plataforma mainstream la silueta de una mujer para demostrar c&oacute;mo funcionan nuestros &oacute;rganos. Esa decisi&oacute;n, aunque parezca un detalle, es revolucionaria ya que el todo se compone de las peque&ntilde;as cosas y son esas peque&ntilde;eces las que conforman c&oacute;mo hoy miramos el mundo y a nuestro cuerpo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Recién en 2020, con el documental &quot;El cuerpo humano&quot; de Netflix, se mostró en una plataforma de mainstream una silueta femenina para mostrar cómo funcionan nuestros órganos."
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                Recién en 2020, con el documental &quot;El cuerpo humano&quot; de Netflix, se mostró en una plataforma de mainstream una silueta femenina para mostrar cómo funcionan nuestros órganos.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Y qu&eacute; pasa con el placer?</strong></h3><p class="article-text">
        El ejemplo de la tribu de Colombia que no tiene nombre para el cl&iacute;toris y que lo asocia directamente con el dolor, sirve para entender c&oacute;mo<strong> la informaci&oacute;n es, en todos los sentidos, poder.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al postular eso es imposible no nombrar a la Educaci&oacute;n Sexual Integral como columna vertebral de todos los derechos sexuales y reproductivos. Dicha pol&iacute;tica que ya tiene m&aacute;s de una d&eacute;cada en vigencia en nuestro pa&iacute;s logr&oacute;, entre otras cosas, reducir la cifra de embarazos en la adolescencia un 48%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves a la hora de hablar de ESI es hacer foco en la I de Integral. Desde hace ya m&aacute;s de diez a&ntilde;os la idea de que la salud mental interfiere en nuestro organismo se acomoda como nueva escuela para tratar cualquier tipo de problema tanto f&iacute;sico como mental.
    </p><p class="article-text">
        Entender que adem&aacute;s de cuerpo somos mente, que los procesos de trauma y de aprendizaje condicionan nuestra vida y nuestra salud, es clave para poder analizar problem&aacute;ticas sociales cada vez m&aacute;s avanzadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la &eacute;poca victoriana del siglo XIX, las mujeres que padec&iacute;an problemas uterinos, hormonales o emocionales eran diagnosticadas con una enfermedad llamada &ldquo;histeria femenina&rdquo;. La misma no ten&iacute;a remedio y solo se calmaba por medio de masajes de cl&iacute;toris hasta llegar al orgasmo. En ese momento y hasta hace no mucho tiempo, para la medicina nuestro deseo sexual era nada m&aacute;s y nada menos que una patolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1998, la ur&oacute;loga australiana Helen O&rsquo;Connell describi&oacute; por primera vez la anatom&iacute;a completa del cl&iacute;toris con todos sus elementos. Desde ese momento hasta hoy, la ciencia fue acerc&aacute;ndose a un estudio m&aacute;s completo y justo. A&uacute;n as&iacute; falta much&iacute;simo: seg&uacute;n un art&iacute;culo publicado en marzo en la revista The Journal of Sexual Medicine, <strong>hay en el repositorio de 2002 a 2022 de PubMed 53.312 estudios del pene frente a 2.571 sobre el cl&iacute;toris.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tan poca es la data que reci&eacute;n durante el a&ntilde;o 2023 se realiz&oacute; por primera vez una investigaci&oacute;n respecto a cu&aacute;ntas terminaciones nerviosas tiene &eacute;ste importante y menospreciado &oacute;rgano: 10.000. <strong>Es, de hecho, el &oacute;rgano con m&aacute;s nervios de todo el cuerpo.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Somos lo que pensamos</strong></h3><p class="article-text">
        Para hablar de placer decid&iacute; entrevistar a la Licenciada Cecilia C. Sex&oacute;loga que investiga desde hace a&ntilde;os este tema e intenta desarmar los distintos mitos y creencias erradas alrededor del cl&iacute;toris, la vulva y nuestro sistema reproductivo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien se sabe poco o por lo menos much&iacute;simo menos del cl&iacute;toris que de la disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, por ejemplo, ese dato no parece ser el m&aacute;s importante. Para la licenciada Cecilia C,<strong> no podemos hablar de conocimiento si no profundizamos en un &iacute;tem complejo, inc&oacute;modo y real: los abusos sexuales.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; lo m&aacute;s tremendo y lo que hoy ya se empieza a hablar en la psicolog&iacute;a m&aacute;s moderna, es el trauma y experiencias adversas en la infancia. Dentro de eso est&aacute; lo que es abuso sexual, hoy ya la ciencia sabe que una persona que sufri&oacute; experiencias adversas en la infancia como el abuso, tiene alterada la respuesta de estr&eacute;s y eso le genera una vulnerabilidad hacia la depresi&oacute;n y hacia las enfermedades autoinmunes&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNICEF, una de cada cinco mujeres sufrieron alg&uacute;n tipo de abuso en la infancia. Este dato que podr&iacute;a ser meramente descriptivo, tiene otra contundencia al leer a la licenciada. &ldquo;Est&aacute; demostrado que se empeora el tr&aacute;nsito en la menopausia porque ten&eacute;s el circuito del estr&eacute;s roto. Entonces, b&aacute;sicamente, si a eso le sumamos la violencia de g&eacute;nero cotidiana, la violencia econ&oacute;mica, la violencia est&eacute;tica, lo que nos pasa es que vivimos en alerta y como vivimos en alerta, nunca nos vamos a sentir seguras en nuestro propio cuerpo&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cuestiones que tienen que ver con la psiquis nunca parecen ser verdades absolutas pero los estudios pueden acercarnos a n&uacute;meros que marquen, al menos, algunas tendencias. Que la ciencia sepa reci&eacute;n en esta d&eacute;cada que los traumas atrofian el proceso natural del cuerpo es un gran avance para la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si bien traumas hay millones y parecen no distinguir g&eacute;neros, la cuesti&oacute;n del abuso sexual s&iacute; lo hace. <strong>En nuestro pa&iacute;s nueve de cada diez mujeres sostienen haber sido abusadas o acosadas al menos una vez en su vida. </strong>Si entonces la mayor&iacute;a tuvo o tiene alg&uacute;n momento sexual traum&aacute;tico y seg&uacute;n nuevos estudios eso interfiere en nuestra vida, &iquest;no hay salida?
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de entender m&aacute;s al respecto, la psicoanalista D&eacute;bora Tajer profundiza: &ldquo;Todas tuvimos alguna situaci&oacute;n de abuso o acoso y eso tiene que ver con el patriarcado. En el consultorio vos ves que el tema del abuso sobre los cuerpos femeninos o disidentes es algo muy com&uacute;n. Tiene que ver con la apropiaci&oacute;n de los patriarcas y las masculinidades criadas patriarcalmente. Tiene que ver con los cuerpos como objeto, con una sociedad criada sobre esos est&aacute;ndares, entonces hoy lo pensamos como abuso, pero en realidad exist&iacute;a el derecho porque las mujeres &eacute;ramos objeto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em>The Journal of Sexual Medicine</em> indica que las mujeres que vivieron cuatro o m&aacute;s situaciones adversas en la infancia ten&iacute;an casi el doble de probabilidades de ser sexualmente inactivas y el doble de probabilidades de tener disfunciones sexuales en la mediana edad. El estudio define la disfunci&oacute;n sexual femenina como un trastorno que implica problemas persistentes con el deseo sexual, la excitaci&oacute;n, la lubricaci&oacute;n, la satisfacci&oacute;n, el orgasmo o el dolor sexual.
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                Según UNICEF, una de cada cinco mujeres sufrieron algún tipo de abuso en la infancia.                            </span>
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        Para Tajer, estos descubrimientos no son una novedad aunque s&iacute; la forma de abordarlos en las distintas disciplinas. &ldquo;<strong>Hace mucho tiempo sabemos que los abusos condicionan la vida sexual y que son las mujeres las m&aacute;s perjudicadas porque son, estad&iacute;sticamente, las v&iacute;ctimas.</strong> Lo que tiene de nuevo esto es que agregan este condicionante dentro de los protocolos. O sea, los dispositivos de todas las especialidades m&eacute;dicas o de salud ahora tienen que averiguar este tipo de cuestiones y hacer recomendaciones a los ginec&oacute;logos. Eso tiene un valor importante ante el tratamiento de estas disfunciones&rdquo;, resalta la especialista.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>ESI, llave de todas las puertas</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien los movimientos feministas hicieron y hacen historia en cada ola, la quinta, que estuvo encabezada por el aborto legal y los derechos reproductivos marcaron un antes y un despu&eacute;s respecto a los abusos sexuales en particular.
    </p><p class="article-text">
        La cuenta es simple y los n&uacute;meros acompa&ntilde;an la realidad de una problem&aacute;tica compleja, recordemos: nueve de cada diez mujeres admite haber sufrido alguna vez alg&uacute;n tipo de abuso o acoso sexual. El silencio, clave para la impunidad, funcion&oacute; durante d&eacute;cadas como fiel aliado pero en nuestro pa&iacute;s, durante el 2018 cuando la actriz Thelma Fardin denunci&oacute; al actor Juan Darth&eacute;s, ese pacto se rompi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n y nuestro <em>me too</em> cal&oacute; profundo y sucedi&oacute; en un pa&iacute;s con ESI, ley que gener&oacute; tambi&eacute;n herramientas dentro y fuera de la escuela para combatir los abusos. <strong>El 80% de los abusos en la infancia que son denunciados, suceden luego o durante alg&uacute;n espacio de Educaci&oacute;n Sexual Integral.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el slogan &ldquo;Con mis hijos no te metas&rdquo; se hizo p&uacute;blico y la militancia en contra de la ESI se transform&oacute; en campa&ntilde;a pol&iacute;tica, se evidenci&oacute; una inc&oacute;moda sospecha: hay gente adulta a la que no le conviene que sus hijos e hijas tengan informaci&oacute;n y herramientas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos a&ntilde;os aument&oacute; la denuncia de casos de abuso en las infancias porque los chicos y chicas empezaron a darse cuenta sobre algunas cosas que pasaban en la casa y no estaban bien. Y eso es gracias a la ESI. Ha sido muy desigual en todo el pa&iacute;s y no se ha implementado de la misma manera, pero a&uacute;n funciona. Ahora est&aacute; en riesgo y es realmente un problema porque la ESI es important&iacute;sima. Es el lugar en donde se pueden hablar cosas, que si no existe ese espacio, no se van a poder siquiera nombrar&rdquo;, sostiene preocupada Tejer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de g&eacute;nero hablamos de much&iacute;simas cosas. Todo lo que nos incluye (y excluye) de forma hist&oacute;rica, pol&iacute;tica y social se encuentra atravesado por esta perspectiva. No existe disciplina ni v&iacute;nculo que no se encuentre condicionado por este factor y las investigaciones cient&iacute;ficas a&uacute;n carecen mayoritariamente de esta mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto para el diagn&oacute;stico por autismo como para las enfermedades cardiovasculares o los chalecos antibalas, el mundo estuvo y contin&uacute;a planteado y formulado por y para los varones promedio. La diferencia se realiza en estos espacios y en donde las voces de distintas disciplinas responsables aplican en sus an&aacute;lisis al g&eacute;nero como una variable importante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En Argentina se sigue marchando por visibilizar la sexualidad femenina y los derechos de las mujeres.                            </span>
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        Una variable que todav&iacute;a lucha por ser visible pero que condiciona todo lo que hacemos, pensamos y hasta sentimos. &ldquo;Trabajo hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os en cl&iacute;nica y en salud y te puedo decir que he visto un cambio muy interesante fundamentalmente en Argentina. <strong>El g&eacute;nero no es s&oacute;lo la sexualidad porque todos los temas de salud est&aacute;n atravesados por esa perspectiva</strong>. Veo modificaciones en cardiolog&iacute;a, pediatr&iacute;a, ginecolog&iacute;a. Hay cambios muy buenos y hay que sostenerlos&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un ataque a la ciencia, no solamente en Argentina, se vivi&oacute; durante la pandemia con gobiernos como Bolsonaro y Trump que son negacionistas cient&iacute;ficos. En este momento se desarrolla un ataque a la ciencia y a la salud p&uacute;blica fuert&iacute;simo. Me parece que los feminismos se tienen que unir con la ciencias en un nuevo pacto porque tienen muchas m&aacute;s cosas en com&uacute;n de lo que pensamos&rdquo;, finaliza Tejer.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/data-preguntas-ciencia-cuerpos-femeninos_132_10946588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2024 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poca data y muchas preguntas: por qué la ciencia sabe tan poco sobre los cuerpos femeninos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación sexual integral,Ciencia,Mujeres,Sexualidad femenina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-viven-vih-verguenza-culpa-deseo_132_10946557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb98b50f-8ea7-4b4a-bdf5-30153dc890f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el diagnóstico muchas veces llega el estigma. Cómo es vivir obligada a educar al entorno, incluso a médicos y amantes. Los avances científicos y la deuda permanente del Estado. </p></div><p class="article-text">
        El resultado de los an&aacute;lisis dice positivo, pero parece algo negativo. La mujer recibe el diagn&oacute;stico impactada, los m&eacute;dicos le explican que estuvo expuesta al virus que provoca inmunodeficiencia humana y que a partir de entonces est&aacute; infectada. Ahora es una mujer con VIH.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em><em><strong>No escuch&aacute;s, todo te asusta, todo te da verg&uuml;enza. Despu&eacute;s ten&eacute;s que ir a googlear porque no entendiste nada.</strong></em><em> Te dicen: &lsquo;Tom&aacute; una pastilla cada 8 horas&rsquo; y ni registras. Te vas del consultorio ignorante. Una va a la consulta, se supone que para saber, pero te sent&iacute;s tan chiquita al lado del &lsquo;ser superior&rsquo;, del m&eacute;dico que te dice no pod&eacute;s hacer esto, no podes hacer lo otro, que te dice que se termin&oacute; ac&aacute;, chorizo de an&aacute;lisis&hellip; y te vas, horrible.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Vas con miedo, con verg&uuml;enza, no lo quer&eacute;s contar a nadie. Claramente el m&eacute;dico es alguien poderoso, vos lo ves y es el que sabe. Vas con miedo y te dice: &lsquo;son consecuencias de tus actos, si vos no te cuidabas&hellip; son consecuencias de tus actos&rsquo;, y yo pienso, hice mal, aparte de sentirte culpable, con miedo, con miedo de salir a la calle, de contarle a los dem&aacute;s. </em><em><strong>En mi caso lo primero que me pas&oacute; fue miedo y verg&uuml;enza</strong></em><em>, mucho miedo, eso fue lo que pas&oacute;.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        La mujer puede tener cualquier edad, cualquier historia, cualquier vida, la mujer es gen&eacute;rica, es cualquiera de nosotras. Es tu amiga, es tu hija, tu hermana, tu maestra, es tu vecina, tu mam&aacute;, <strong>sos vos y tambi&eacute;n soy yo.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El virus y la culpa</strong></h3><p class="article-text">
        La mayor parte de las transmisiones ocurren por v&iacute;a sexual y generalmente cuando las mujeres se infectan, ya han sido afectadas por situaciones antecedentes de sometimiento, desigualdad, violencia de g&eacute;nero y violencia sexual en la ni&ntilde;ez o adolescencia. Las mujeres quedan en riesgo como objeto de pr&aacute;cticas sexuales y socioculturales funcionales al machismo, en <strong>un 90% reciben el virus a trav&eacute;s de sus parejas &ldquo;estables&rdquo;</strong>, pero igualmente son se&ntilde;aladas, estigmatizadas, cargadas de castigos y culpas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hist&oacute;ricamente, como el HIV est&aacute; relacionado con el placer, con el tab&uacute;, que la mujer sepa del cl&iacute;toris&hellip; </em><em><strong>ya est&aacute;s condenada por haber elegido abrir las gambas. Es como el aborto, te lo mereces. </strong></em><em>Si tu marido tiene s&iacute;filis, no pasa nada. Pero vos s&iacute;, te lo mereces&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me pas&oacute; a m&iacute;, llevaba 7 a&ntilde;os en pareja. En el embarazo de mi segunda hija, me enter&eacute; que tengo VIH. Si es hombre, es el machito, no se discrimina tanto. </em><em><strong>Si sos mujer, lo primero que se asocia es que sos una puta. </strong></em><em>Hay un estigma importante, una carencia de informaci&oacute;n grande.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada mujer con VIH enfrenta en su vida conflictos, disciplinamientos, prohibiciones, juzgamientos, situaciones de discriminaci&oacute;n, marginalizaci&oacute;n, estigmatizaci&oacute;n y violencia; debe tomar decisiones, superar tab&uacute;es, mandatos, miedos, imposiciones, verg&uuml;enzas y moralinas; enfrentar inc&oacute;gnitas, paradojas, contradicciones y controversias; sumadas a las incertidumbres propias de la vida, las inquietudes y agobios relacionados al virus y en particular a c&oacute;mo &eacute;ste afecta el ejercicio de la sexualidad, cuando son los propios fluidos corporales del placer los potenciales transmisores (no tanto del virus, pero del miedo).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El virus a trav&eacute;s del tiempo</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien las vivencias son tan diversas como mujeres con VIH existen, tambi&eacute;n hay patrones que se repiten de acuerdo a sus marcos de contexto. No se puede igualar la experiencia de las mujeres que han recibido sus diagn&oacute;sticos en los a&ntilde;os 80, o en los 90, que en el 2000, o el 2024; saberlo pronta o tard&iacute;amente; contar con apoyo y herramientas para su elaboraci&oacute;n, o no. No es lo mismo llevar 10 a&ntilde;os de tratamiento, que 35; o haber nacido con el virus por transmisi&oacute;n vertical, lo que configura otro tipo de vivencia. Tampoco es igual el abordaje de la sexualidad cuando una mujer tiene 15, 20, 40, 70, o m&aacute;s a&ntilde;os de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la actualidad el virus del VIH controlado, bajo tratamiento y con buena adherencia, se establece como una condici&oacute;n cr&oacute;nica e intransmisible</strong>, sin embargo, no siempre fue as&iacute;. M&aacute;s de 4 d&eacute;cadas pasaron desde la aparici&oacute;n del virus y desde entonces los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que viven con VIH (como de aquellas que ya han muerto), han sido y en muchos casos siguen siendo, vulnerados de diversas y particulares formas. En estos 42 a&ntilde;os de existencia del virus, las realidades de las mujeres con VIH, con sus diversas problem&aacute;ticas y sus posibles (o imposibles) soluciones, han ido cambiando. Muchos de estos cambios han sido sutiles y paulatinos, sin embargo han transformado de manera significativa la vida de estas mujeres. En el tiempo de vida del VIH, podemos reconocer tres etapas bien diferenciadas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) La etapa del desconocimiento y el terror&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera, entre principios de los a&ntilde;os 80 y mediados de los 90. Como toda enfermedad nueva, para el VIH no hab&iacute;a cura ni tratamiento efectivo, por lo que f&aacute;cilmente desencadenaba en un SIDA mortal. Es una etapa principalmente significada por la muerte y el terror, marcada por el desconocimiento, la discriminaci&oacute;n y el desamparo, con situaciones de persecuci&oacute;n, amenazas, burlas, segregaci&oacute;n y condena social, especialmente hacia mujeres y feminidades con VIH, que eran tratadas como una amenaza social. <strong>Estas formas de violencia eran socialmente aceptadas y pretendidamente justificadas en el miedo al &ldquo;contagio&rdquo;</strong>, incluso en los servicios de salud se abordaba de esa manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando empec&eacute; con esto hace 18 a&ntilde;os, para m&iacute; fue terrible. A m&iacute; me lo contagi&oacute; mi marido. Me sent&iacute; muy sola, perdida, ca&iacute; en un pozo depresivo. Ten&iacute;a a mis hijos chicos, no hab&iacute;a mucha informaci&oacute;n. Mi hermana no fue discriminativa, fue ignorante. No compart&iacute;amos la pinza de depilar. Yo me puse a llorar y ella tambi&eacute;n, no sab&iacute;amos de qu&eacute; se trataba. Ojal&aacute; que a ninguna le pase lo que me paso a m&iacute;, de sentirme tan,pero tan sola en esto.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos eran experimentales e inaccesibles. <strong>Las mujeres con VIH en aquel entonces recib&iacute;an presi&oacute;n constante de abandonar la vida sexual y tambi&eacute;n el mandato estricto de no reproducirse.</strong> Eran reprochadas y adoctrinadas para un sexo m&iacute;nimo y estrictamente profil&aacute;ctico. Retadas como ni&ntilde;as, perseguidas como criminales, culpadas de antemano por cualquier mal que pudieran ocasionar. Presionadas, se&ntilde;aladas, humilladas, expuestas, prohibidas y obligadas a anunciar el diagn&oacute;stico a familiares y convivientes, a parejas, ex parejas, ocasionales y futuras parejas.
    </p><p class="article-text">
        De una sexualidad prohibida, imposibilitada, reprimida, amenazada hasta la criminalizaci&oacute;n, se fue pasando a una sexualidad profil&aacute;ctica aceptable, posible, limitada, controlada, confiable, monog&aacute;mica, estable e hip&oacute;crita. <strong>El VIH alej&oacute; a las mujeres de la b&uacute;squeda y desarrollo de sus libertades sexuales </strong>y socialmente puso un freno, marcando un retroceso a las formas de relacionarse previas a la revoluci&oacute;n sexual.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2) La &eacute;poca de los c&oacute;cteles&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los 90 los avances de la ciencia alejaron la expectativa de muerte. Los primeros c&oacute;cteles tripartitos de drogas empezaron a dar buenos resultados, <strong>llevando al virus a la indetectabilidad y a su condici&oacute;n cr&oacute;nica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al extenderse la vida de las mujeres con VIH se empez&oacute; a abrir la posibilidad de una proyecci&oacute;n a futuro donde antes no la hab&iacute;a, vale decir que para las mujeres que estaban infectadas, empez&oacute; una etapa de sobrevida. Las mujeres con VIH volvieron a conectarse con la pulsi&oacute;n vital, el deseo y el sexo. <strong>A&uacute;n bajo mandato de profilaxis para todo tipo de pr&aacute;ctica sexual y la recomendaci&oacute;n sostenida de no tener hijos, igualmente se reprodujeron.</strong> Los partos se empezaron a realizar bajo protocolo de cuidado, mediante el procedimiento de ces&aacute;rea seca. Las mujeres con VIH ten&iacute;an prohibido amamantar a sus hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        La adherencia al tratamiento se volvi&oacute; fundamental. Se empez&oacute; a abordar al VIH en t&eacute;rminos saludables, inclusivos y de acompa&ntilde;amiento, sin embargo, muchos tratos discriminatorios y violencias naturalizadas, persistieron y se sostienen hasta la actualidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A las personas que no les vas a poder hacer entender, que te dicen &lsquo;si vos sos una sidosa&rsquo;. Esa palabra, para m&iacute;, es una palabra muy fea, &lsquo;sidosa&rsquo;. Soy de enfrentar, me enoja no poder hacerle entender a la otra persona, que el VIH es una enfermedad cr&oacute;nica.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A m&iacute; me parece que tenemos que laburar mucho con el famoso estigma, sobre las mujeres en s&iacute;, casi todo lo que nos pasa es culpa nuestra, desde Eva. Renovar los m&eacute;dicos, ESI para los m&eacute;dicos, ESI para las mam&aacute;s, para todos. Hablemos de que hay que desestigmatizar el rol de la mujer. Si vas a pedir ayuda a un m&eacute;dico que te trata de atorranta, no vas m&aacute;s. Entonces te sent&iacute;s abandonada por el sistema, ah&iacute; hay que laburar en ese estigma.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3) Indetectable, es decir, intransmisible </strong>
    </p><p class="article-text">
        La tercera etapa, es reciente y est&aacute; marcada por los resultados de los estudios globales <em>Partner</em>, mediante los cuales se determin&oacute; que <strong>el virus cuando es indetectable, es intransmisible. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez en casi cuatro d&eacute;cadas, <strong>se abri&oacute; para las mujeres con VIH la posibilidad de tener una sexualidad de piel a piel</strong>, sin barreras de l&aacute;tex, con intercambios de fluidos y placeres. Sin prohibici&oacute;n. Sin riesgo de transmitir el virus. Sin lugar para culpabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Los riesgos de transmisi&oacute;n vertical se volvieron pr&aacute;cticamente nulos. Los nacimientos siguieron ocurriendo mediante ces&aacute;reas y tambi&eacute;n se empezaron a aceptar los partos vaginales, mientras se abre a debate la posibilidad de la lactancia materna.
    </p><p class="article-text">
        Incre&iacute;blemente, informaci&oacute;n de esta relevancia, que podr&iacute;a acabar con tantos miedos y estigmas, no circula por fuera de las comunidades y redes de personas infectadas, no se sabe, la intransmisibilidad no se viraliza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es mucho lo que se ha avanzado y es mucho lo que todav&iacute;a falta, lo que se puede hacer.
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                    alt="En las décadas del 80 y 90, mujeres con VIH solían ser víctimas de violencia por el temor al &quot;contagio&quot;."
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                En las décadas del 80 y 90, mujeres con VIH solían ser víctimas de violencia por el temor al &quot;contagio&quot;.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Todo lo que falta&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Asistencia alimenticia. A muchas se les dificulta conseguir trabajo. No poder llevar el alimento a su casa, eso genera angustia, depresi&oacute;n y hay fallas en la adherencia, si no te alimentas adecuadamente, la medicaci&oacute;n termina cayendo mal y es un efecto en nuestra salud tambi&eacute;n.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los m&eacute;dicos a veces indagan y hacen preguntas que no tienen que hacer, como c&oacute;mo una contrajo el VIH. El otro d&iacute;a una compa&ntilde;era contaba que una ginec&oacute;loga no le quiso hacer el Papanicolaou por tener VIH, muy reciente, esa es una violencia y capaz no la detectamos muy f&aacute;cil. Una ginec&oacute;loga me dijo que tendr&iacute;a que inseminarme para tener hijes&hellip; Eso me parece muy violento. Porque yo s&eacute; que no es as&iacute;, pero &iquest;si se lo dec&iacute;a a una mujer sin informaci&oacute;n?&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres con VIH se sostienen entre pares, pero por fuera <strong>no hay campa&ntilde;as educativas, ni de difusi&oacute;n o concientizaci&oacute;n sobre VIH, sexualidad e inclusi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios an&oacute;nimos que aqu&iacute; compartimos surgen del Estudio Sobre Violencias Hacia Mujeres con VIH, realizado por la Comunidad Argentina de Mujeres con VIH (ICW). Sus voces nos acercan vivencias y aportan informaci&oacute;n indispensable para el an&aacute;lisis y comprensi&oacute;n de las realidades que enfrentan las mujeres con VIH en sus vidas cotidianas y el impacto que tienen estas violencias sobre el desarrollo de sus sexualidades y sus vitalidades.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Mariana I&aacute;cono, coordinadora nacional de la Comunidad Argentina de Mujeres con VIH (ICW):<strong> </strong>&ldquo;El estado tiene una deuda pendiente en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que aborden los derechos sexuales y la salud sexual de las mujeres con VIH en Argentina.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">El deseo y el sexo con VIH</h3><p class="article-text">
        <strong>Si el sexo femenino es tab&uacute;, el sexo femenino con VIH lo es a&uacute;n m&aacute;s.</strong> La sexualidad de las mujeres con VIH dirime en su intimidad asuntos que son pol&iacute;ticos, colectivos y p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando desean, cuando gustan, se ilusionan y se calientan, cada vez que se enamoran, si van a tener sexo o empiezan a conocer una persona nueva, resurgen ciertas inquietudes, hay que volver a pensar, elaborar y decidir cada vez, qu&eacute; hacer con el VIH.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;M&aacute;s all&aacute; de toda la informaci&oacute;n que una tenga, no hay como la contenci&oacute;n del grupo de pares, que te puede escribir un domingo, que te dice conoc&iacute; un pibe, c&oacute;mo le cuento el diagn&oacute;stico.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Decirlo es todo un tema, puede ser peligroso, puede resultar un alivio, ser humillante o empoderador, inclusivo o discriminatorio, de acuerdo a c&oacute;mo se lo afronte. Lo que nunca se puede prever es la reacci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces las mujeres con VIH terminan siendo educadoras en salud de sus compa&ntilde;eros sexuales, un rol alejado de la seducci&oacute;n capaz de deserotizar a cualquiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El virus es importante y por momentos demasiado. Es permanente. Puede ser invasivo, pesado. Puede volverse determinante de las relaciones y los v&iacute;nculos, es capaz de condicionarlos. Siempre el VIH aguafiestas en medio del juego de seducci&oacute;n. Es inc&oacute;modo, molesto, corta mambo, antip&aacute;tico, anti libido, es algo traum&aacute;tico y desempoderante.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando reci&eacute;n me diagnosticaron, me puse en pareja muy r&aacute;pido. Para m&iacute; estaba todo divino; apenas se lo cont&eacute;, estuvo todo bien. Yo lo ve&iacute;a como un plus que quisiera estar conmigo a pesar del diagn&oacute;stico. Cuando cortamos la relaci&oacute;n, me empez&oacute; a hostigar y amenazar con contarlo en redes y a amigos. Me escrib&iacute;a que el VIH era un castigo por mis conductas sexuales. Casi termino con una denuncia penal. Pude salir de eso con ayuda de mi familia, y ah&iacute; se cort&oacute;. Estuve 2 a&ntilde;os con esa persona y no me di cuenta. Veo muy com&uacute;n eso que</em><em><strong> decimos, &lsquo;le cont&eacute; mi diagn&oacute;stico y no le jode, que buena persona que es&rsquo;, y no vemos todo lo dem&aacute;s.</strong></em><em>&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;tener o no tener sexo?, &iquest;de qu&eacute; forma?, &iquest;cu&aacute;l es el sexo posible con VIH?, &iquest;c&oacute;mo cuidar, c&oacute;mo cuidarse?, &iquest;usar cond&oacute;n, a veces, siempre, no usarlo? &iquest;con qui&eacute;n, con qui&eacute;nes, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde y hasta d&oacute;nde? &iquest;...y todo lo que no es penetraci&oacute;n, el juego, la exploraci&oacute;n?, &iquest;es posible recibir sexo oral? &iquest;Tiene alg&uacute;n sentido el campo de l&aacute;tex? Y en los dedos, &iquest;hay que ponerse guantes? &iquest;hasta donde se pueden controlar los intercambios de fluidos durante la actividad sexual? &iquest;y qu&eacute; hay del sexo entre mujeres con VIH? &iquest;y del sexo menstruante? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es posible ser mujeres con VIH deseantes y deseadas, merecedoras de gozos y de amores, dignas de ejercer una plenitud sexual? </strong>&iquest;Es posible elegir lo que se quiere? &iquest;Decidir si entablar relaciones m&uacute;ltiples, o establecer una pareja estable y mon&oacute;gama? &iquest;Ser buenas mujeres, pacientes todo el tiempo, obedecer las reglas? &iquest;Transgredir, hacer acuerdos? &iquest;Tomar riesgos, confiar en la experiencia? &iquest;Callar, omitir, disimular, ocultar el diagn&oacute;stico? &iquest;Confesar, compartir, hacerlo p&uacute;blico, hacer activismo, militar el VIH, educar a todo el mundo? 
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos dilemas e inquietudes b&aacute;sicas que enfrentan en la intimidad las mujeres con VIH, muchas giran sobre las medidas de profilaxis, su inclusi&oacute;n e interferencia en las pr&aacute;cticas sexuales, mientras que otras son cuestiones de inclusi&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es indispensable para las mujeres con VIH tener acceso a una buena calidad de vida, alimentos, techo, informaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento, acceso al tratamiento m&eacute;dico y poder de decisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No existen derechos sexuales, reproductivos o contrareproductivos sin acceso universal a la salud p&uacute;blica, sin derecho a la ciencia, a la informaci&oacute;n, a la educaci&oacute;n. Para lograr calidad de vida, para ejercer ciudadan&iacute;a plena, hace falta un Estado que acompa&ntilde;e, garantice, promueva y respete los derechos y los deseos de las mujeres con VIH.
    </p><p class="article-text">
        <em>AUR/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Urondo Raboy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/mujeres-viven-vih-verguenza-culpa-deseo_132_10946557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Feb 2024 19:32:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres que viven con VIH: vergüenza, culpa y deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[VIH,Mujeres,Sexualidad femenina,Educación sexual integral,Salud sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las señoras ya no se esconden: la menopausia gozosa también sale del clóset]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senoras-no-esconden-menopausia-gozosa-sale-armario_1_10588318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2fa0182-378b-4bde-9b95-db69af67caea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las señoras ya no se esconden: la menopausia gozosa también sale del clóset"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si en los últimos años la regla y la salud menstrual salieron del clóset, ahora parece el turno de la menopausia; cada vez más libros, colectivos e iniciativas con enfoque feminista buscan reapropiarse de una etapa de la vida de las mujeres tremendamente denostada.</p></div><p class="article-text">
        Carmen Cun&iacute; est&aacute; a punto de cumplir 51. Hace solo unos d&iacute;as, cuando hac&iacute;a yoga en el gimnasio, se dio cuenta de que la profesora, una mujer joven, llamaba 'chicas' a las alumnas. &ldquo;&Eacute;ramos seis o siete mujeres de entre 50 y 60 a&ntilde;os y yo dije 'Oye, &iquest;no es raro que nos llame chicas?'. Algunas me dijeron que no, que les gustaba. Pero yo defend&iacute; que tenemos que renombrarnos: somos se&ntilde;oras, ya est&aacute; bien de esta cosa de la eterna juventud, <strong>yo soy una se&ntilde;ora y quiero serlo</strong>&rdquo;. A Carmen le falta un mes m&aacute;s sin menstruaci&oacute;n para considerarse menop&aacute;usica, pero ella ya vive un climaterio (la etapa que comienza cuando una mujer experimenta cambios en su regla y que sigue con la llegada de la menopausia) que califica de gozoso. No es la &uacute;nica: si en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el ciclo y la salud menstrual salieron del cl&oacute;set, ahora parece el turno de la <strong>menopausia</strong>. Cada vez m&aacute;s libros, colectivos e iniciativas con enfoque feminista buscan reapropiarse de una etapa de la vida de las mujeres tremendamente denostada. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos libros se llama precisamente <em>Se&ntilde;oras. Una gu&iacute;a integral de la salud en la menopausia</em> (Arpa), que firman cuatro profesionales de la salud que abordan en el texto s&iacute;ntomas y h&aacute;bitos, pero tambi&eacute;n creencias limitantes. &ldquo;<strong>No hay que dulcificar la menopausia, pero las mujeres vienen a las consultas desde el miedo, la carencia, el derrumbe</strong>. Compramos la idea de menopausia de la medicina patriarcal y de la mirada externa, y nos falta una mirada propia.<strong> Necesitamos una narrativa feminista de la menopausia</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala una de las autoras, Tania R. Manglano, fisioterapeuta y oste&oacute;pata.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las autoras, la ginec&oacute;loga Alberta Fabris, asiente: &ldquo;Es una etapa muy denostada y nosotras peleamos por la 'se&ntilde;or&iacute;a'&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es ser una se&ntilde;ora? &ldquo;Poner l&iacute;mites, estar en una, permitirte libertades que quiz&aacute; antes no, conectar con esa sabidur&iacute;a que te permite transitar duelos y controlar tu etapa. Tonter&iacute;as, las justas&rdquo;, enumera Fabris. La ginec&oacute;loga opina que <strong>la menopausia conlleva ganancias</strong> que apenas son visibles. &ldquo;Dejar de ser c&iacute;clicas, estar m&aacute;s estables, conectar con necesidades propias, tomar decisiones de autocuidado, muchas mejoran sus anemias cr&oacute;nicas&rdquo;, menciona. Por contra, los s&iacute;ntomas, desde los sofocos hasta la sequedad vaginal, parecen casi una amenaza inevitable que empeorar&aacute; mucho la vida de todas las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Habr&aacute; quien tenga malestares y no hay que naturalizarlos, sino tratarlos y acompa&ntilde;arlos&rdquo;</strong>, asegura Alberta Fabris, que insiste en que los s&iacute;ntomas pueden variar enormemente entre una mujer y otra. Las autoras de <em>Se&ntilde;oras</em> reclaman<strong> unidades integrales de menopausia en hospitales o centros de salud</strong> para dar una atenci&oacute;n completa durante una etapa que ocupa, de media, un tercio de la vida. Sobre la p&eacute;rdida de libido, uno de los s&iacute;ntomas que parecen cernirse sin remedio sobre las mujeres menop&aacute;usicas, asegura que est&aacute; llena de mitos. &ldquo;Algunas tendr&aacute;n dificultades que influyan en su deseo y otras tienen sexo como cuando ten&iacute;an 18. Pero, adem&aacute;s, tenemos c&oacute;mo tratarlo&rdquo;, dice la ginec&oacute;loga que, junto con su compa&ntilde;era fisioterapeuta, menciona la todav&iacute;a <strong>escasa investigaci&oacute;n m&eacute;dica sobre procesos fisiol&oacute;gicos de las mujeres</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La propia Carmen Cun&iacute; se dedica a acompa&ntilde;ar a mujeres durante su climaterio y menopausia. Fue el inicio de su propio proceso el que la llev&oacute;, primero, a buscar informaci&oacute;n y lecturas que le permitieran transitarla m&aacute;s all&aacute; de ideas preconcebidas y tab&uacute;es, y, despu&eacute;s, a crear grupos de mujeres que se acompa&ntilde;an durante la menopausia. En las mujeres que llegan a esos grupos percibe a&uacute;n mucha falta de informaci&oacute;n y muchos complejos relacionados con el cuerpo y el deseo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Hay mucha verg&uuml;enza de hablar de esta etapa, hay muchas creencias relacionadas con la cultura de la eterna juventud que hacen mucho da&ntilde;o.</strong> Las mujeres se sienten invisibles y muchas, defectuosas. A veces, cuando hacemos la pr&aacute;ctica de mirarnos las vulvas, dicen 'pero si somos normales'. Esa idea de que la sexualidad ya no funciona es mentira,<strong> la energ&iacute;a sexual est&aacute; durante toda la vida y la podemos cuidar</strong>, no es solo genitalidad ni penetraci&oacute;n, y empieza con el autoconocimiento. Aprender a estar con nuestros cuerpos y hacer tribu en estos momentos nos transforma, es una oportunidad&rdquo;, reflexiona Cun&iacute;, para la que recuperar la palabra 'se&ntilde;ora' implica una reapropiaci&oacute;n necesaria de un t&eacute;rmino injustamente peyorativo. 
    </p><h3 class="article-text">Recuperar el eros</h3><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica es la protagonista del libro <em>Y a lo mejor contarlo</em> (Paid&oacute;s). Tiene 50 a&ntilde;os y, con una depresi&oacute;n latente, se propone &ldquo;recuperar su eros perdido&rdquo;. Para ello, inicia una b&uacute;squeda que la lleva a descargarse <em>apps</em> de citas, a ir a un bar de <em>swingers</em>, a viajar sola, a masturbarse como nunca, a iniciarse en la anarqu&iacute;a relacional y hasta a contratar trabajo sexual. Su autora, la productora cultural Mar&iacute;a Acaso, bien podr&iacute;a ser Ver&oacute;nica. <strong>&ldquo;La intenci&oacute;n es crear un imaginario distinto de la menopausia para que las mujeres que estamos en ella la vivamos distinto</strong> pero tambi&eacute;n para que las generaciones venideras la puedan pensar desde un <strong>lugar de gozo y no de castigo y sufrimiento</strong>&rdquo;, explica. En esta etapa, dice, el estigma sobre el sexo y el deseo de las mujeres recrudece.
    </p><p class="article-text">
        Para Acaso, el cuento de Blancanieves ejemplifica lo que sucede en la menopausia: &ldquo;Es un cuento sobre el ciclo menstrual femenino&rdquo;. La propia Blancanieves representa la llegada de la regla, la menarqu&iacute;a, mientras que la madrastra es la menopausia. &ldquo;Una vez m&aacute;s, hay una lucha entre mujeres porque ambas desean al pr&iacute;ncipe pero la madrastra no accede a &eacute;l por su condici&oacute;n de menop&aacute;usica&rdquo;, se&ntilde;ala. La madrastra aparece tapada por completo, ni siquiera aparece su cabello, &ldquo;porque su cuerpo ya no puede ser objeto de deseo&rdquo;. Su arquetipo representa la sospecha o la ridiculizaci&oacute;n hacia las mujeres que, a partir de cierta edad, siguen vistiendo como les da la gana, ense&ntilde;ando escote o piernas, llevando prendas ajustadas o labios rojos. 
    </p><p class="article-text">
        La m&eacute;dica y sex&oacute;loga Ana Rosa Jurado, de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para el Estudio de la Menopausia, constata que las mujeres siguen temi&eacute;ndola: &ldquo;En el imaginario colectivo, es como si fuera el pistoletazo para la vejez y es algo que se penaliza mucho m&aacute;s en las mujeres que en los hombres. <strong>El valor de una mujer f&eacute;rtil a nivel social sigue siendo m&aacute;s importante que una mujer inf&eacute;rtil</strong>, y la sexualidad se nos permite desde el punto de vista de la reproducci&oacute;n, as&iacute; que parece que es una p&eacute;rdida de valor&rdquo;. Menop&aacute;usica, apunta, sigue siendo as&iacute; un insulto. 
    </p><p class="article-text">
        Jurado critica que la menopausia no aparezca en muchos programas de estudios de medicina o enfermer&iacute;a. &ldquo;Cada vez vamos formando a m&aacute;s gente y en la asociaci&oacute;n, tenemos distintos grupos de trabajo. Hay profesionales que dicen a las mujeres 'aguanta, que ya se pasar&aacute;' y eso es un error. Est&aacute; la idea de que los s&iacute;ntomas ser&aacute;n horribles pero hay una gran variabilidad y, sobre todo, hay tratamientos&rdquo;, se&ntilde;ala. La m&eacute;dica tambi&eacute;n reivindica unidades integrales que puedan atender a las mujeres desde diferentes disciplinas, desde la fisioterapia hasta la sexolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia (SEGO), Mar&iacute;a Jes&uacute;s Cancelo, constata que la percepci&oacute;n que a&uacute;n hay de la menopausia tiene mucho que ver con &ldquo;mitos y tab&uacute;es relacionados con la falta de conocimiento&rdquo;. No obstante, Cancelo celebra que ahora las nuevas generaciones &ldquo;tienen la posibilidad de comunicarse&rdquo;: &ldquo;Antes no se hablaba de ello, la menopausia era algo que hab&iacute;a que pasar. Ahora se le est&aacute; dando visibilidad y eso fomenta el conocimiento, pero es un cambio lento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un despertar</h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Acaso defiende los 50 como &ldquo;un momento muy adecuado para despertar&rdquo;: &ldquo;Lo haces con m&aacute;s sabidur&iacute;a, con m&aacute;s conciencia y reposo. Si adem&aacute;s metes el vector feminista, te alejas tambi&eacute;n de esa experiencia del sexo normativo, prolongas el eros m&aacute;s all&aacute; del coito y la penetraci&oacute;n. Es un resurgir o un completar que es imposible que hagas en la adolescencia o en la juventud m&aacute;s reciente&rdquo;. Carmen Cun&iacute; sostiene algo parecido. Frente a la &ldquo;premuerte&rdquo; con la que a&uacute;n se asocia muchas veces la menopausia, ella habla de &ldquo;madurescencia&rdquo;. Para ambas, la mirada feminista fue fundamental para encontrarse en el climaterio m&aacute;s all&aacute; de ideas preconcebidas y mandatos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los <strong>feminismos</strong>, la <strong>anarqu&iacute;a relacional</strong> y la <strong>trascendencia sexual</strong> son las tres herramientas que m&aacute;s me sirvieron. Los feminismos te hablan desde el cuerpo, de vivir una vida feminista, te abren a la agencia y a la libertad pol&iacute;tica. La anarqu&iacute;a relacional porque te abre a otros modelos que no son la monogamia: <strong>la menopausia tiene que ver con etiquetas ancladas en el pensamiento tradicional</strong>, en el que una mujer respetable de 50 a&ntilde;os tiene que estar casada, hacer <em>tuppers</em> para sus hijos y tener un trabajito decente. Que te puedas entender como parte de una constelaci&oacute;n afectiva y no parte de una pareja te cambia la vida y la menopausia. Sabes que con vos misma sos capaz de generar bienestar y eso es importante contarlo&rdquo;. asegura.
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia admite que la atenci&oacute;n a las mujeres durante esta etapa no siempre es como deber&iacute;a. &ldquo;A veces, llega una mujer con s&iacute;ntomas que, si un profesional no conoce bien, puede trivializar o da informaci&oacute;n que no es adecuada y, en ese sentido, todos tenemos mucho que hacer&rdquo;, dice. Cun&iacute; recuerda las palabras de una m&eacute;dica cuando, hace poco, acompa&ntilde;aba a su madre a una consulta. Ella le&iacute;a un libro sobre menopausia y aprovech&oacute; para preguntarle a la doctora su opini&oacute;n sobre esta etapa. &ldquo;Es una cruz&rdquo;, le respondi&oacute; la profesional. Carmen se rebela: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede decir esto una m&eacute;dica?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senoras-no-esconden-menopausia-gozosa-sale-armario_1_10588318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 09:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las señoras ya no se esconden: la menopausia gozosa también sale del clóset]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Sexualidad femenina,Menstruación,Menopausia,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presentan la campaña "la historia incompleta del placer" con el clítoris como protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/presentan-campana-historia-incompleta-placer-clitoris-protagonista_1_9744344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a532a100-f749-4156-9abd-cbab9e15ecef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presentan la campaña &quot;la historia incompleta del placer&quot; con el clítoris como protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la marca de preservativos Tulipán exploran en esta campaña cuán tarde empezó a conocerse e investigarse el órgano femenino vinculado con el placer, así como los principales aspectos de su hallazgo.



</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas</strong> (UNFPA) y la marca Tulip&aacute;n de preservativos lanzaron una campa&ntilde;a en la que exploran el placer femenino por medio de un ir&oacute;nico video que cuenta, entre otras cosas, todo lo que se investig&oacute; y descubri&oacute; antes del cl&iacute;toris, el &uacute;nico &oacute;rgano vinculado exclusivamente al placer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue reci&eacute;n en 1998 cuando la ur&oacute;loga Helen O&rsquo; Connell mostr&oacute; en detalle el cl&iacute;toris; la anatom&iacute;a y sus funciones. Todav&iacute;a se sigue siendo investigado y se sabe poco aun. No llama la atenci&oacute;n la falta de prioridad al estudio del cl&iacute;toris: hist&oacute;ricamente las mujeres han sido poco alentadas a conocer su cuerpo y explorar su sexualidad desde el punto de vista del goce.&nbsp;
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                El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la marca Tulipán de preservativos lanzaron una campaña en la que exploran el placer femenino                            </span>
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        &ldquo;El placer ha sido hist&oacute;ricamente un tab&uacute; &ndash;dice Mariana Isasi, Jefa de Oficina de UNFPA&ndash;. Sin embargo, es fundamental para nuestro bienestar f&iacute;sico, emocional y social. Vivir una vida plena y saludable incluye el goce y el disfrute. En esta campa&ntilde;a queremos impulsar la conversaci&oacute;n sobre el placer de las mujeres y las personas con vulva en particular, porque son quienes menos acceden a este derecho. Hablar del tema es el primer paso para cambiar esta situaci&oacute;n desigual&rdquo;. Adem&aacute;s, menciona: &ldquo;<strong>Si logr&aacute;ramos garantizar el derecho al placer de todas las mujeres y las personas con vulva, significar&iacute;a que hemos avanzado en una enorme cantidad de derechos previamente, como el derecho a una vida sin violencia, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, el consentimiento, el derecho recibir educaci&oacute;n sexual integral, entre otros&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos sexuales son derechos humanos y universales. Seg&uacute;n un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior existe una &ldquo;brecha org&aacute;smica&rdquo;: la investigaci&oacute;n mostr&oacute; el porcentaje de orgasmos que alcanzaban las personas seg&uacute;n su g&eacute;nero y orientaci&oacute;n sexual: <strong>en el primer puesto se encuentran los hombres heterosexuales, con un porcentaje del 95%; luego los gays con un 89%; los varones bisexuales un 88%; las lesbianas con 86%; y las mujeres bisexuales (66%). En el &uacute;ltimo lugar, se encuentran las mujeres heterosexuales con un 65%.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En tanto, la revista de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Argentina determin&oacute; que el placer es uno de
    </p><p class="article-text">
        los pilares del bienestar y de la calidad de vida: <strong>una sexualidad saludable disminuye la ansiedad y la frustraci&oacute;n, mejora la calidad del sue&ntilde;o y la depresi&oacute;n, mejora el bienestar y la calidad de vida en todas las edades, especialmente en las personas adultas mayores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        UNFPA y Tulip&aacute;n, por medio de esta campa&ntilde;a, proponen promover y dar visibilidad a la importancia del goce y el disfrute sexual, as&iacute; como dar cuenta de su hist&oacute;rica invisibilizaci&oacute;n.&nbsp;
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      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/presentan-campana-historia-incompleta-placer-clitoris-protagonista_1_9744344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2022 13:18:06 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre el retorno a los "rituales ancestrales" y nuevos estudios sobre el clítoris, la vulva se puso de moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rituales-ancestrales-clitoris-vulva_1_9095494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36a1da5e-982b-4a62-b3ee-754f648a04f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre el retorno a los &quot;rituales ancestrales&quot; y nuevos estudios sobre el clítoris, la vulva se puso de moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la parte externa de los genitales femeninos y se está resignificando. En redes sociales circula información sobre tratamientos alternativos para "sanar". También hay talleres y retiros. Los especialistas explican por qué aparecieron estas prácticas y advierten sobre las consecuencias.</p></div><p class="article-text">
        El algoritmo me lleva de paseo y en <em>Instagram</em> veo todo esto que voy a enumerar. Vulva diosa, portal energ&eacute;tico.<strong> Respiraci&oacute;n ov&aacute;rica para sanar</strong>. Meditaci&oacute;n org&aacute;smica.<strong> Huevos de piedra que, introducidos en la vagina, &ldquo;limpian linajes ancestrales&rdquo;; el mismo huevo, pero para fortalecer los m&uacute;sculos de la pelvis</strong>. Sesi&oacute;n cham&aacute;nica vulvar. Remedios &ldquo;naturales&rdquo; para curar infecciones vaginales: aceite de neem y aloe vera. <strong>Vaporizaciones vaginales de limpieza para dolores, para regulaci&oacute;n hormonal, y para hacer a solas o en grupo</strong>. Retiros para personas con vulva. Herramientas de sanaci&oacute;n sexual. Okey, <strong>la vulva se puso de moda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La definici&oacute;n de diccionario indica que &ldquo;la vulva es la parte externa de los genitales femeninos&rdquo;. <strong>Comprende los labios mayores y menores, las aberturas hacia la uretra y la vagina, y el cl&iacute;toris</strong>. Es decir, lo que est&aacute; a mano, a un vistazo de espejo. Y resulta que la vulva <strong>atraviesa un periodo de resignificaci&oacute;n</strong>, seg&uacute;n observo en redes y seg&uacute;n me dicen las especialistas a las que consulto. No en su funcionalidad, que no ha cambiado, sino de percepci&oacute;n: hay, algo as&iacute;, como una <strong>&ldquo;oda a la vulva&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La vulva, entonces, como una parte del cuerpo sacralizada a la que ahora llaman, <strong>&ldquo;yoni&rdquo; o &ldquo;ioni&rdquo;, en s&aacute;nscrito -&iquest;avance o retroceso del lenguaje?</strong>-. Epicentro de placer, identificaci&oacute;n y, al mismo tiempo,<strong> objeto de estudio de la ciencia, que la mira -la investiga- como nunca antes</strong>. Eso, sumado a la gran cantidad de informaci&oacute;n -no siempre verificada- que circula en redes sociales, reinstala a la vulva por fuera del plano reproductivo. <strong>Meter y sacar. Un hueco para llenar de placer. Y de marketing</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Huevos, yuyos, aceites y la Ciencia</h3><p class="article-text">
        Data de Internet: <strong>el huevo de obsidiana es de color negro y &ldquo;nos pone en contacto con nuestras ancestras&rdquo;</strong>; el de cuarzo verde &ldquo;trabaja en la desintoxicaci&oacute;n&rdquo;; el de cuarzo rosa &ldquo;ampl&iacute;a la energ&iacute;a y abre el<em> chakra</em> coraz&oacute;n&rdquo;. <strong>Se consiguen en </strong><em><strong>tiendas online</strong></em><strong> por $6.500 cada uno</strong>. El uso sugerido es por la noche, para dormir, por el lapso de 9 meses y un descanso de tres. Tambi&eacute;n est&aacute;n<strong> las vaporizaciones, yuyos varios que cuestan unos $2 mil los 20 gramos. Hay que hervirlos, como si fueran un t&eacute;, dejar reposar y &ldquo;sentarse&rdquo; sobre el vapor</strong>. Untarse la vagina con aceite de neem o pasar la noche con una esponjita imbuida en la vagina servir&iacute;a, seg&uacute;n se promociona, para curar infecciones, como la candidiasis. Las ginec&oacute;logas consultadas por <strong>elDiarioAR</strong> desaconsejan el uso del huevo, el combo de flores y del aceite de neem. Refieren que <strong>&ldquo;no s&oacute;lo no solucionan nada sino que ponen en riesgo al paciente&rdquo;</strong>. Pero las redes sociales van m&aacute;s r&aacute;pido y no hay sanciones para quien comparta informaci&oacute;n de dudosa calidad.
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                    alt="Aceite de Neem para &quot;sanar&quot; la candidiasis."
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                Aceite de Neem para &quot;sanar&quot; la candidiasis.                            </span>
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        M&aacute;s data de Internet: hay talleres sobre sexualidad femenina, reuniones de sanaci&oacute;n de &uacute;tero -o reconexi&oacute;n- con el &uacute;tero, limpieza -o conexi&oacute;n- con el linaje ancestral -femenino-, meditaciones org&aacute;smicas. Los encuentros se agotan muy r&aacute;pido y <strong>la inscripci&oacute;n ronda los $10 mil pesos</strong>. Tambi&eacute;n se ofrecen como retiros<em> all inclusive</em>. Por supuesto, es m&aacute;s caro y, a veces, en d&oacute;lares. <strong>Adem&aacute;s de los posteos en </strong><em><strong>Instagram</strong></em><strong> y los canales de </strong><em><strong>Telegram</strong></em><strong>, hay tutoriales en </strong><em><strong>YouTube</strong></em><strong>.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la sexualidad femenina fue tab&uacute; hasta los setenta, cuando arranc&oacute; una etapa meramente genital, en la d&eacute;cada siguiente estuvo &ldquo;en el cerebro&rdquo;. Hay una lema que sigue vigente e indica que<strong> &ldquo;el &oacute;rgano sexual m&aacute;s importante es la cabeza</strong>&rdquo;. Por eso<strong> Silvina Valente, ginec&oacute;loga, obstetra y presidenta de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana</strong> (SASH) se pregunta por qu&eacute; hay que jerarquizar una parte del cuerpo sobre otra, si lo que rige hoy es una mirada integral sobre la sexualidad: &ldquo;<strong>Las mujeres le est&aacute;n dando m&aacute;s importancia a sus genitales porque nos han dicho que tenemos que </strong><em><strong>desgenitalizar</strong></em><strong> la sexualidad. Y nos fuimos a la banquina. En ese contexto aparecen nuevos rituales, como las vaporizaciones y el huevo de obsidiana</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto es data de la ciencia. Valente integra un equipo de trabajo que<strong> investiga desde hace un tiempo el cl&iacute;toris con un nuevo enfoque</strong>. &ldquo;Lo estamos estudiando en estado de reposo, en excitaci&oacute;n y post orgasmo en personas sexualmente saludables. Queremos evaluar la vascularidad del cl&iacute;toris, que no est&aacute; siendo analizado.<strong> La idea es saber c&oacute;mo funciona para resolver problemas de excitaci&oacute;n</strong>&rdquo;, agrega Valente.
    </p><h3 class="article-text">Zonas de control: &iquest;lo necesito, es lo que quiero?</h3><p class="article-text">
        &ldquo;A los varones los convocan las actividades. A las mujeres nos convoca la conversaci&oacute;n, y <em>co-dolemos</em>, sea en una sesi&oacute;n cham&aacute;nica o en un t&eacute;&rdquo;, <a href="https://thegelatina.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dice Lala Bruzoni, fundadora de The Gelatina</a>, un medio de comunicaci&oacute;n especializado en salud contempor&aacute;neo. En el sitio hay informaci&oacute;n sobre sexualidad destinada a mujeres y personas con vulva. Y <strong>hay un datazo, muy ilustrativo. Imaginen un reloj, bueno: el lugar de mayor excitaci&oacute;n en la vulva es &ldquo;a la 1pm&rdquo;. Busquen que encuentran</strong>. Sigue Lala: &ldquo;<strong>La gente est&aacute; buscando maneras de sentirse mejor, busca nuevas disciplinas que aquieten la mente. Es como un volver a las bases, a lo ancestral, hacer lo que se hac&iacute;a antes. Despojarse, pensar menos</strong>&rdquo;. Tiene sentido. Si estas nuevas conductas en torno a la sexualidad femenina aparecieron en pandemia, es porque el remedio para atravesar el Covid-19 antes de la vacuna era aislarse. El ant&iacute;doto de la antig&uuml;edad, retirarse de la comunidad. Estar solo. Hasta que pase.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto a Lala qu&eacute; es &ldquo;co-doler&rdquo;: <strong>&ldquo;Compartir el dolor entre mujeres, para que se convierta en medio dolor. Ah&iacute; nos gui&ntilde;amos el ojo&rdquo;</strong>, dice. Le cuento que tambi&eacute;n veo que los talleres de sanaci&oacute;n los ofrecen personas que comparten sus experiencias personales y las lecturas que hicieron en su &ldquo;proceso de sanaci&oacute;n&rdquo;. Para Bruzoni, <strong>el automarketing de la victimizaci&oacute;n no las valida para impartir conocimiento y, en el caso de que se quiera dar un curso, hay que organizar un </strong><em><strong>board</strong></em><strong> de especialistas</strong>. De paso le pregunto qu&eacute; opina sobre estas pr&aacute;cticas nuevas, promocionadas m&aacute;s en redes y que en los consultorios m&eacute;dicos tradicionales: &ldquo;Autoconocimiento y sentido cr&iacute;tico para todo.<strong> Preguntarnos antes si es lo que queremos, si es lo que necesitamos, si eso que es nuevo no est&aacute; fuera de nuestra zona de control</strong>&rdquo;, sugiere.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Las fallas del sistema m&eacute;dico para implementar una noci&oacute;n integral de salud&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        A ver qu&eacute; piensa sobre todo esto<strong> Agostina Mileo</strong>, <a href="https://ecofeminita.com/?v=5b61a1b298a0" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">comunicadora cient&iacute;fica e integrante de Ecofeminita</a>. Voy por mail. Primero quiero chequear que esto que veo en el tel&eacute;fono tiene asidero en la realidad.&nbsp;Le cuento que veo en<em> Instagram </em>posteos con informaci&oacute;n y convocatorias a encuentros sobre salud sexual no reproductiva para personas con vagina. Que la vagina es &ldquo;un portal&rdquo;, por ejemplo. O que para nombrarla usan la palabra &ldquo;yoni&rdquo;, vagina en sanscrito. Hay reuniones de sanaci&oacute;n de &uacute;tero, vaporizaciones individuales o colectivas, talleres sobre la vulva. Entonces: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Observ&aacute;s esta tendencia? &iquest;Por qu&eacute; estos tipos de discursos, que corren sobre todo en redes sociales, tienen tanta adherencia? &iquest;Por qu&eacute; estamos permeables a esta nueva data?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, observo esta tendencia y <strong>creo que la adherencia est&aacute; relacionada principalmente con las fallas del sistema m&eacute;dico para implementar una noci&oacute;n integral de salud</strong>. Por un lado, sabemos bien que los sesgos androc&eacute;ntricos y la matriz reproductivista de la producci&oacute;n de conocimiento en el campo de la salud ha reducido la salud de las mujeres a la medicalizaci&oacute;n de la capacidad reproductiva. <strong>Prima una visi&oacute;n &ldquo;funcionalista&rdquo; sobre el cuerpo, que escinde la corporalidad de la identidad y no entiende como parte de la atenci&oacute;n m&eacute;dica la comprensi&oacute;n de los procesos sociales que hacen que las personas, y no los cuerpos</strong>, transiten experiencias particulares seg&uacute;n factores como la raza, el g&eacute;nero o la clase.
    </p><p class="article-text">
        Bien. Corrido el falo, <strong>el sistema de salud sigue entendiendo la sexualidad de las personas con &oacute;rganos sexuales femeninos como cuerpos que producen</strong>. No es nuevo. Agrega Mileo: &ldquo;Las feministas hemos observado esto durante d&eacute;cadas. En los a&ntilde;os &lsquo;70, el<em><strong> Women's Health Movement </strong></em>comenz&oacute; a elaborar el manual <em><strong>Our Bodies Ourselves</strong></em> (N. de la R.:<em> Nuestros cuerpos, nosotras mismas</em>). A partir de las experiencias compartidas en grupos de concientizaci&oacute;n elaboraba manuales en los que <strong>circulaba conocimiento sobre salud sexual con eje puesto en el placer y el deseo</strong>. Pero era conocimiento m&eacute;dico. <strong>Muchas feministas seguimos trabajando en este sentido, generando resistencias dentro de los espacios de conocimiento formal</strong>, creyendo que las ciencias son la mejor herramienta de producci&oacute;n de conocimiento para validar pr&aacute;cticas m&eacute;dicas pero que, como toda actividad cultural en un mundo sexista, requiere modificaciones estructurales. <strong>Otros grupos, en cambio, han entendido que, si el conocimiento m&eacute;dico formal es sexista, entonces la medicina lo es y que se debe buscar c&oacute;mo abordar estas cuestiones desde otro tipo de conocimiento</strong>. Esto es una diferencia fundamental. Coincidimos en que la atenci&oacute;n que recibimos en el sistema m&eacute;dico no se basa, por lo general, en conocimiento hecho por y para nosotras, pero no en las estrategias para revertir la situaci&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Remedios &quot;naturales&quot; que podrían exponer a las personas con vulva a una infección."
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                Remedios &quot;naturales&quot; que podrían exponer a las personas con vulva a una infección.                            </span>
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        La pregunta que sigue es cu&aacute;ndo empieza a ser &ldquo;peligroso&rdquo; o perjudicial para la salud f&iacute;sica o emocional este tipo de recomendaciones que se replican, guardan y comparten en posteos de<em> Instagram</em> y <em>TikTok</em>. O si es al rev&eacute;s, que estas conductas hablan de una apertura y en realidad est&aacute; buen&iacute;simo y no hay que alarmarse. Responde Mileo: &ldquo;Creo que es peligroso en s&iacute; mismo<strong>. Hablamos de pr&aacute;cticas en las que se recomiendan y promueven intervenciones corporales que pueden ser sumamente perjudiciales, que da&ntilde;an la microflora vaginal, producen desgarros, aumentan los riesgos de infecci&oacute;n. Como dije antes, creo que la motivaci&oacute;n es noble.</strong> Pero como dec&iacute;a mi pap&aacute;, <em>&lsquo;el camino al infierno est&aacute; plagado de buenas intenciones&rsquo;</em>. Muchas veces estos espacios instan a compartir experiencias de abuso sin que haya personas con formaci&oacute;n en salud mental que puedan contener a la persona. Ni hablar, por ejemplo, de un shock anafil&aacute;ctico derivado de una reacci&oacute;n al&eacute;rgica por el contacto de la mucosa vaginal con alguna sustancia&rdquo;. <strong>Por ah&iacute; hay que empezar por mirarse en el espejo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rituales-ancestrales-clitoris-vulva_1_9095494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 03:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre el retorno a los "rituales ancestrales" y nuevos estudios sobre el clítoris, la vulva se puso de moda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vulva,Sexualidad,Sexualidad femenina,Huevo de obsidiana,Clítoris,Salud sexual]]></media:keywords>
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