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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - El Chineo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/el-chineo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - El Chineo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Chineo: la conquista no terminó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chineo-conquista-no-termino_129_9096222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51e6eb66-c88a-4904-868b-de20dbf4e8da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Chineo: la conquista no terminó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La campaña #BastaDeChineo exige al Estado que los varones blancos abandonen la práctica de abusar sexualmente de niñas y muchachas indígenas. El chineo conecta el presente con la historia larga de la Conquista de América.</p></div><p class="article-text">
        La noticia concit&oacute; muy poca atenci&oacute;n. Entre el 22 y el 25 de mayo pasado se reuni&oacute; en Chicoana, Salta, el Tercer Parlamento Plurinacional de Mujeres y Diversidades Ind&iacute;genas. Alrededor de 250 mujeres de m&aacute;s de veinte pueblos originarios decidieron all&iacute; <a href="https://www.telam.com.ar/notas/202205/593601-parlamento-mujeres-diversidades-indigenas-chicoana-salta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">promover la campa&ntilde;a #BastadeChineo</a> e intimar al Estado a que tome medidas para poner fin a esa pr&aacute;ctica. La demanda fue retomada por el movimiento feminista y se incorpor&oacute; al <a href="https://www.pagina12.com.ar/426625-el-documento-completo-que-se-leyo-hoy-en-el-ni-una-menos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento oficial</a> que se ley&oacute; en la manifestaci&oacute;n del Ni Una Menos del 3 de junio pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que se reclama es algo tan elemental que desespera: <strong>que los varones blancos abandonen la pr&aacute;ctica de salir a buscar ni&ntilde;as y muchachas ind&iacute;genas, muchas veces en grupo, con la expectativa de obtener un desahogo sexual veloz.</strong> O dicho m&aacute;s claramente: que los varones blancos dejen de violarlas. Y que quienes las violan &ndash;especialmente si son polic&iacute;as, gendarmes o militares&ndash; no sean protegidos por las instituciones o empresas a las que pertenecen y reciban el castigo que merecen.&nbsp; Y que tambi&eacute;n lo reciban los varones ind&iacute;genas que a veces son sus c&oacute;mplices. Nada menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una situaci&oacute;n eventual de violaci&oacute;n sino de una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica, que tiene que ver con las expectativas con las que crecen los varones blancos y con el modo en que perciben a las muchachas nativas. La expresi&oacute;n &ldquo;salir a chinear&rdquo; o a &ldquo;chinitear&rdquo;, habitual en el norte del pa&iacute;s, significa salir en busca de mujeres para el sexo sin compromisos. Alg&uacute;n diccionario de regionalismos la define simplemente como &ldquo;<a href="https://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;id=Ns9PAAAAMAAJ&amp;dq=chinitear&amp;focus=searchwithinvolume&amp;q=chinear" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cortejar a las chinas</a>&rdquo;. Se asume que las &ldquo;chinas&rdquo; est&aacute;n m&aacute;s disponibles, son &ldquo;f&aacute;ciles&rdquo;. &ldquo;Salir a chinear&rdquo; no siempre implica la intenci&oacute;n de violar, pero es esa misma asunci&oacute;n lo que hace que la salida, que puede desembocar en sexo casual pero consentido, se deslice f&aacute;cilmente a la violaci&oacute;n (si es que no arranca con ese prop&oacute;sito).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la violencia de g&eacute;nero que supone una violaci&oacute;n, en el chineo se suma la dimensi&oacute;n racial. &ldquo;China&rdquo;, claro, alude a la mujer ind&iacute;gena o mestiza. Es un t&eacute;rmino bastante antiguo: era una de las etiquetas del sistema de castas que funcionaba en tiempos coloniales, cuando exist&iacute;a todo un ordenamiento legal que separaba y jerarquizaba a las personas seg&uacute;n su origen &eacute;tnico y su color. Un &ldquo;chino/a&rdquo; era quien nac&iacute;a del mestizaje, seg&uacute;n la regi&oacute;n, entre espa&ntilde;oles e ind&iacute;genas o entre negros y mestizos. De hecho, la pr&aacute;ctica del chineo permite percibir como ninguna la continuidad de la violencia colonial de la que surgi&oacute; la sociedad argentina y que a&uacute;n nos acompa&ntilde;a. El chineo conecta el presente con el pasado m&aacute;s remoto.
    </p><p class="article-text">
        La colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola se apoy&oacute; en las diferencias &eacute;tnicas para montar sobre ellas las jerarqu&iacute;as de clase. El principio era simple: los espa&ntilde;oles mandan, los no-blancos trabajan para ellos y tributan. Pero al mismo tiempo, como empresa abrumadoramente masculina, la conquista se apoy&oacute; en las diferencias de g&eacute;nero. El privilegio espa&ntilde;ol se materializ&oacute; tambi&eacute;n en el control sexual, reproductivo y laboral sobre las mujeres ind&iacute;genas<strong>. Aunque en la memoria colectiva solo haya permanecido el drama de las cautivas blancas, con frecuencia los espa&ntilde;oles hac&iacute;an sus propias incursiones &ndash;las &ldquo;malocas&rdquo;&ndash; orientadas al rapto de mujeres nativas.</strong> La casi total ausencia de europeas en las primeras d&eacute;cadas de la colonizaci&oacute;n implic&oacute; que las ind&iacute;genas fueran utilizadas para satisfacer a los conquistadores. Su apropiaci&oacute;n y posesi&oacute;n sexual se dio en un amplio arco de formas: desde el secuestro y la violaci&oacute;n, hasta el sexo ocasional m&aacute;s o menos forzado, el extendido concubinato y, en algunos casos, el matrimonio legal. Formaron parte del bot&iacute;n colonial.
    </p><p class="article-text">
        El intercambio y control de las mujeres tambi&eacute;n result&oacute; decisivo en las relaciones entre conquistadores y pueblos originarios. La alianza con los varones guaran&iacute;es que les permiti&oacute; a los espa&ntilde;oles subsistir en Asunci&oacute;n, por ejemplo, se sell&oacute; con un intercambio de regalos: un trueque de adornos y herramientas europeos por muchachas locales. Algunos llegaron a acumular all&iacute; hasta sesenta mujeres y no era raro que un espa&ntilde;ol tuviera diez (algo impensable en Europa). &Uacute;tiles para el placer sexual, eran tambi&eacute;n fuente de riqueza &ndash;por el trabajo agr&iacute;cola o textil que aportaban&ndash; y de poder, porque a trav&eacute;s de ellas se forjaban alianzas con sus parentelas. El control reproductivo fue crucial: los numerosos mestizos que dieron a luz proveyeron una hueste fundamental. Tales &ldquo;mancebos de la tierra&rdquo;, como se los llam&oacute;, resultaron indispensables para la fundaci&oacute;n de las primeras ciudades y para su defensa militar. La colonia trajo as&iacute; un reordenamiento de las relaciones entre las personas en diversos &aacute;mbitos. La desigualdad de clase montada sobre bases &eacute;tnicas se combin&oacute; con la desigualdad de g&eacute;nero de un modo que hundi&oacute; a la mujer nativa en un lugar de opresi&oacute;n particularmente marcado.
    </p><p class="article-text">
        Mucha agua pas&oacute; bajo el puente desde entonces. Pero la jerarqu&iacute;a que establecieron los espa&ntilde;oles entre las personas, seg&uacute;n su origen &eacute;tnico y su aspecto f&iacute;sico, perdura hasta hoy. Como en tiempos de los conquistadores, tambi&eacute;n hoy las clases dominantes tienden a ser predominantemente de tez blanca y ascendencia europea, mientras que los m&aacute;s pobres y los que acceden a los peores empleos suelen llevar en sus pieles y en sus rostros huellas de otros or&iacute;genes. Y tambi&eacute;n son estos los m&aacute;s expuestos a la violencia estatal y privada. La continuidad del chineo nos muestra que persiste la expectativa de que los cuerpos de las mujeres no-blancas sean cuerpos disponibles, d&oacute;ciles, apropiables, descartables. Cuerpos a mano para la posesi&oacute;n sexual, pero tambi&eacute;n para algo que nos escandaliza menos, aunque tambi&eacute;n marca el privilegio de los blancos: para el trabajo con pocos derechos y mal remunerado. 
    </p><p class="article-text">
        <em>EA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chineo-conquista-no-termino_129_9096222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jun 2022 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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