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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - prebióticos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/prebioticos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - prebióticos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cuál es la diferencia entre probiótico y prebiótico y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/diferencia-probiotico-prebiotico-importancia-salud_1_9868291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8feffda8-d0a3-4c3a-a89d-bd129103e236_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuál es la diferencia entre probióticos y prebióticos y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas personas tienden a confundir ambos conceptos que, aunque tienen un mismo objetivo, el favorecer la flora intestinal, en realidad hablan de cosas completamente distintas</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a somos m&aacute;s conscientes de la importancia de la flora intestinal, tambi&eacute;n llamada <strong>microbiota</strong>, sobre nuestra salud. Sabemos que ayuda a mantener el sistema inmunitario en marcha; que previene contra la diabetes de tipo 2; que es preventiva contra el c&aacute;ncer de colon, y se cree que otros m&aacute;s; que interviene en el funcionamiento del cerebro; que puede ser una barrera contra las enfermedades mentales y otros tantos beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva,<strong> a golpe de investigaciones, revisiones y estudios</strong>, se va determinando que la flora intestinal es como un segundo cerebro, un segundo coraz&oacute;n o un segundo h&iacute;gado para nuestro cuerpo, adem&aacute;s de una completa farmacia que nos fabrica los medicamentos que necesitamos. 
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es que este segundo &oacute;rgano con m&uacute;ltiples funciones valios&iacute;simas, en realidad no es nuestro, lo tenemos prestado en <strong>un acuerdo de simbiosis</strong> y por tanto hay que cumplir con el acuerdo y cuidarlo bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es la flora intestinal o microbiota?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La flora intestinal o microbiota es <strong>una sociedad completa, compleja y muy variada de microorganismos</strong> que viven sobre todo en nuestro intestino grueso, hasta justo antes del recto. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; se encargan de recibir los restos de comida digerida por el est&oacute;mago para terminar de degradarla. Estos microorganismos, que son bacterias, virus, hongos y protozoos, la degradan para alimentarse de ella <strong>mediante la fermentaci&oacute;n</strong>, pero dan lugar a numerosos compuestos como subproductos.
    </p><p class="article-text">
        Y muchos de estos compuestos, adem&aacute;s de gases y flatulencias, nos sirven como medicamentos, hormonas, vitaminas y suplementos para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la relaci&oacute;n simbi&oacute;tica que tenemos con la flora intestinal: le damos comida y nos devuelve el favor con <strong>farmacopea nutricional y medicinal</strong> variada que nos previene de numerosos problemas de salud, tanto metab&oacute;licos como inmunitarios, alergias, depresiones, desnutrici&oacute;n, etc. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maltratar la flora tiene consecuencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero al igual que cuidamos el coraz&oacute;n, el cerebro, el ri&ntilde;&oacute;n, el h&iacute;gado, etc.,<strong> debemos cuidar la microbiota</strong>, ya que es un organismo vivo que depende de nosotros. Una mala alimentaci&oacute;n, abuso de alcohol, sal, az&uacute;cares libres o exceso de estr&eacute;s emocional, puede matarla o diezmarla seriamente.
    </p><p class="article-text">
        Entonces dejar&aacute; de trabajar para nosotros hasta que se recupere correctamente, teniendo a todas las poblaciones o especies que la conforman en perfecta armon&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando tomamos antibi&oacute;ticos, por ejemplo, matamos muchas bacterias de la flora y favorecemos a los hongos, virus y protozoos, con lo que se produce un desequilibrio poblacional en la flora y deja de trabajar correctamente. <strong>Tiene que estar siempre en perfecto equilibrio</strong> para ser &oacute;ptima. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia la conocemos todos: <strong>diarrea, gases frecuentes y dolorosos, estre&ntilde;imiento</strong>, etc. Cuando la flora recupera su equilibrio, las heces vuelven a ser normales y consistentes. 
    </p><p class="article-text">
        Decimos que es se&ntilde;al de buena salud, pero en realidad habla de la buena salud de nuestra flora. Incluso se ensayan trasplantes de heces sanas a individuos que sufren diversas enfermedades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo alimentar la flora: probi&oacute;ticos </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos maneras de mantener la flora en plena forma, riqueza y equilibrio de sus varias poblaciones de bacterias, virus, hongos y protozoos. El primer enfoque, y m&aacute;s cl&aacute;sico, es el uso de alimentos <strong>probi&oacute;ticos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Son aquellos generalmente resultado de fermentaciones y por tanto alimentos que no podr&iacute;amos conseguir sin el concurso de bacterias y hongos. Tienen abundancia de estos seres y en consecuencia al comerlos los ingerimos para nuestro cuerpo con la esperanza de que lleguen a nuestro intestino y se incorporen a la microbiota.
    </p><p class="article-text">
        Son <strong>el yogur, el queso fresco, los fermentados de soja</strong>, los encurtidos como el chucrut, el kimchi, las aceitunas, y tantos otros. Son ricos en hongos y bacterias. Tambi&eacute;n se emplean preparados de estos seres liofilizados. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay dos problemas que plantean los probi&oacute;ticos. El primero es que en su paso por el sistema digestivo caen muchos v&iacute;ctimas de la acidez, las enzimas y los anticuerpos, por lo que la carga que llegue al intestino grueso puede ser insignificante.
    </p><p class="article-text">
        El otro problema es que la flora no es una unidad universal; <strong>cada persona tienen una combinaci&oacute;n de especies y porcentajes &oacute;ptima</strong> a sus caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas y ambientales; incluso esta combinaci&oacute;n espec&iacute;fica se cree que sirve para identificarse entre miembros de una misma familia, ya que la comparten. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto el alimento probi&oacute;tico que funciona para una persona y su estirpe, o para un clima, etc., no funciona para otras personas o grupos porque no destacan las bacterias diferenciales y necesarias. Aunque hay un grupo nuclear que comparten todas las floras. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Prebi&oacute;ticos, la alternativa </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto el enfoque alternativo son los <strong>prebi&oacute;ticos</strong>. Estos son alimentos no elaborados donde no intervienen a priori bacterias ni hongos, sino que ellos mismos, como materia bruta, al ser ingeridos llegan, descompuestos l&oacute;gicamente, al intestino como alimento primario para la flora. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir que en lugar de reponer la poblaci&oacute;n, le damos comida a la que ya tenemos y esta crece por s&iacute; misma al tener sus nutrientes. Son alimentos ricos en fibra vegetal, <strong>pectina, fructanos y otros compuestos de az&uacute;cares complejos</strong> que nosotros no podemos digerir pero la flora fermenta y aprovecha. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la ayudan los minerales y las sustancias polifen&oacute;licas y antioxidantes. As&iacute;, <strong>una dieta rica en fibra vegetal</strong>, verdura de hoja, fruta, hortalizas, frutos y verduras rojas, verdes y amarillas, as&iacute; como frutos secos y legumbres, es una dieta prebi&oacute;tica fundamental para recuperar y mantener nuestra flora. 
    </p><p class="article-text">
        Recientemente un <a href="https://academic.oup.com/jn/article/152/11/2461/6687807?login=false" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio de la Universidad de Oxford</a> desvel&oacute; que <strong>tambi&eacute;n las hierbas y especias arom&aacute;ticas</strong> son excelentes prebi&oacute;ticos. Los investigadores estudiaron a&nbsp;54 adultos&nbsp;con una edad promedio de 45 a&ntilde;os que ten&iacute;an problemas combinados de sobrepeso y problemas cardiovasculares. 
    </p><p class="article-text">
        Durante cuatro semanas&nbsp;tuvieron que ingerir&nbsp;tres raciones de mezclas a base de&nbsp;canela, jengibre, comino, c&uacute;rcuma, romero, or&eacute;gano, albahaca y tomillo de 0,5 gramos, 3,3 gramos y 6,6 gramos al d&iacute;a respectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        Se analizaron las heces de los participantes al comienzo del estudio y al final de cada per&iacute;odo de dieta y el resultado fue un aumento de la flora con especial &eacute;nfasis en l<strong>os ruminococos</strong>, un grupo de bacterias relacionadas que ayudan al h&iacute;gado a trabajar y mejoran nuestras defensas. 
    </p><p class="article-text">
        Otro pr&eacute;bi&oacute;tico destacado recientemente es el man&iacute;. Un <a href="https://www.clinicalnutritionjournal.com/article/S0261-5614(22)00290-4/fulltext" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio de la Universidad del Estado de Pensilvania</a> tambi&eacute;n certific&oacute; que fortalece la presencia de ruminococos en la microbiota y tambi&eacute;n de la bacteria <strong>Roseburia Sp</strong>, vinculada a la p&eacute;rdida de peso y la reducci&oacute;n de la intolerancia a la glucosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>JS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/diferencia-probiotico-prebiotico-importancia-salud_1_9868291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 09:14:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,microbiota,probióticos,prebióticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis consejos para mantener una flora intestinal sana y resistente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/como-mantener-flora-intestinal-sana_1_9136265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc77e0f7-987c-4162-9e20-2d4e8fce9753_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que la flora intestinal puede verse alterada y perjudicada, hay varias maneras de recuperarla y, por lo tanto, de conseguir un microbioma saludable.</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de salud intestinal y de mantener una flora intestinal sana, lo hacemos de las bacterias &ldquo;buenas&rdquo; que viven en nuestro intestino y que nos ayudan a digerir los alimentos, los convierten en nutrientes absorbibles y adem&aacute;s fabrican con los desechos de nuestro cuerpo algunas sustancias beneficiosas. Estas bacterias forman, adem&aacute;s, <strong>la primera defensa contra enfermedades e infecciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si no nos alimentamos de forma adecuada, podemos tener problemas, as&iacute; de simple. Pero no solo de bacterias est&aacute; formada la flora intestinal humana. Seg&uacute;n el <a href="https://hmpdacc.org/hmp/overview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto de Microbioma Humano</a>, tambi&eacute;n contiene billones de virus, hongos y otros microorganismos; <strong>tiene 10 veces m&aacute;s microorganismos que las c&eacute;lulas humanas</strong> y estos representan el 3% de nuestra masa corporal total.
    </p><h3 class="article-text">Bacterias intestinales: &iquest;por qu&eacute; son importantes?</h3><p class="article-text">
        Dentro de estos billones de bacterias intestinales, se calcula que hay unas 1.000 especies, representadas por unas 5.000 cepas bacterianas distintas. La microbiota intestinal de todos es &uacute;nica. Cada persona lleva alrededor de 100 mil billones de microbios dentro de su cuerpo, sobre todo dentro del tracto digestivo. Como las huellas digitales, <strong>cada flora intestinal es &uacute;nica y distinta</strong>. Factores como la alimentaci&oacute;n, el estilo de vida y los antibi&oacute;ticos influyen en c&oacute;mo es la flora intestinal.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todas las bacterias son buenas. Tambi&eacute;n habitan en nosotros bacterias no tan buenas. Nuestro sistema digestivo act&uacute;a como<strong> una especie de campo de batalla entre bacterias buenas y bacterias malas</strong> en el que, como es l&oacute;gico, deben ganar las buenas. De lo contrario, las malas toman terreno. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando esto ocurre? El desequilibrio entre las bacterias buenas y las malas, en el que ganan las malas, hace que se produzca lo que se conoce como <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4838534/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disbiosis intestinal</a> o, lo que es lo mismo, una alteraci&oacute;n funcional y cualitativa de la microbiota.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos han descubierto que el sistema digestivo tiene un trabajo a&uacute;n m&aacute;s complejo de lo que se cre&iacute;a porque se ha relacionado con numerosos aspectos de salud que aparentemente no tienen nada que ver con la digesti&oacute;n. Los <strong>desequilibrios en la flora intestinal humana se han relacionado con </strong><a href="https://gut.bmj.com/content/64/2/332.short?g=w_gut_ahead_tab" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades autoinmunes</a> como la enfermedad de Crohn y la esclerosis m&uacute;ltiple, la obesidad y las enfermedades card&iacute;acas.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto significa que una flora intestinal sana es importante para una buena salud y que cualquier cosa que pueda alimentar a las bacterias buenas y mantenerlas en equilibrio es bueno. <strong>&iquest;C&oacute;mo saber si la flora intestinal est&aacute; da&ntilde;ada? </strong>Hay algunos s&iacute;ntomas que nos alertan, como vientre hinchado de forma habitual y sin causa aparente, c&oacute;licos intestinales, etc. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Seis maneras de mantener la flora intestinal sana</h3><p class="article-text">
        La flora intestinal tiene una cosa buena y es que, a pesar de que puede verse alterada y perjudicada, <strong>hay varias maneras de recuperarla</strong> y, por tanto, de conseguir tener un microbioma saludable. A continuaci&oacute;n <strong>te aportamos seis consejos para conseguirlo</strong>:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seguir una alimentaci&oacute;n saludable y equilibrada</strong>: la fibra mantiene las c&eacute;lulas intestinales sanas y garantiza que el sistema digestivo pueda eliminar los desechos de forma adecuada. La falta de fibra, por ejemplo, afecta al microbioma intestinal, es decir, hay menos cepas bacterianas saludables en comparaci&oacute;n con alguien que sigue <strong>una dieta rica en fibra</strong>. Pan integral, avena, peras, melones, br&oacute;coli, zanahorias, legumbres nueces nos ayudar&aacute;n a conseguir la fibra que necesitamos. Las bacterias no dejan de ser lo que comemos. Una dieta rica en az&uacute;cares y grasas, en cambio, puede matar ciertos tipos de bacterias intestinales, haciendo que la microbiota sea menos diversa.
    </p><div class="list">
                    <ul>
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                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ingerir m&aacute;s alimentos fermentados</strong>: las bacterias son organismos vivos que necesitan comer. Una dieta saludable y variada es buena para las bacterias que viven en el intestino y fomenta un ecosistema diverso. Los alimentos fermentados como chucrut, kimchi o k&eacute;fir contienen probi&oacute;ticos (bacterias vivas), as&iacute; como ciertos tipos de yogur.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Beber suficiente agua</strong>: cualquier consejo de salud incluye siempre el agua como factor imprescindible; la salud intestinal no es una excepci&oacute;n. El agua garantiza que los minerales y nutrientes se absorban de manera adecuada en el cuerpo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>No abusar de los antibi&oacute;ticos</strong>: estos medicamentos son importantes para tratar infecciones y enfermedades que est&aacute;n causadas por bacterias. Su modus operandi es lo que los hace peligrosos: afectan tanto a las bacterias buenas (bifidobacterias y lactobacilos) como a las malas. Algunos estudios indican incluso que un uso excesivo de antibi&oacute;ticos puede provocar cambios nocivos en la composici&oacute;n y diversidad de la flora intestinal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ensuciarte m&aacute;s</strong>: por extra&ntilde;o que parezca, esto puede ayudar a mejorar la flora intestinal. Porque muchos de los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5635058/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">h&aacute;bitos de higiene actuales han eliminado la conexi&oacute;n que ten&iacute;amos antes con los microbios</a>. El resultado ha sido una falta de diversidad que puede estar perjudicando nuestra salud. Sin sacrificar la higiene b&aacute;sica, para reavivar las conexiones microbianas podemos pasar m&aacute;s tiempo en el exterior o abrir m&aacute;s las ventanas (un entorno sellado puede cambiar nuestro entorno microbiano), cuidar de un jard&iacute;n o huerto o tener una mascota.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Hacer m&aacute;s ejercicio</strong>: la actividad f&iacute;sica tambi&eacute;n puede alentar el crecimiento de una variedad de bacterias intestinales. El ejercicio regular estimula el intestino y aumenta la actividad intestinal, por lo que se evitan los problemas digestivos. Al aumentar el flujo sangu&iacute;neo a todos los m&uacute;sculos, mantiene los del sistema digestivo en movimiento, permitiendo as&iacute; que los alimentos pasen por &eacute;l mucho m&aacute;s r&aacute;pido.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">Probi&oacute;ticos y prebi&oacute;ticos, &iquest;s&iacute; o no?</h3><p class="article-text">
        Son dos conceptos muy distintos, pero ambos con efectos beneficiosos para la flora intestinal. Los probi&oacute;ticos son <strong>organismos vivos que logran repoblar nuestra flora</strong>. Funcionan como una especie de pegamento que se engancha en la mucosa intestinal y que no dejan que las bacterias malas se adhieran. Se encuentran en productos de leche fermentada como los que hemos comentado, yogures naturales o k&eacute;fir de leche. Por tanto, act&uacute;an de protectores.
    </p><p class="article-text">
        Los prebi&oacute;ticos, en cambio, <strong>sirven a las bacterias buenas como alimento</strong> para que se generen bifidobacterias y lactobacilos en el colon. Solemos encontrarlos en alimentos como los tomates, las cebollas, las bananas y los alcauciles. Seg&uacute;n la <a href="https://isappscience.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Cient&iacute;fica Internacional de Probi&oacute;ticos y Prebi&oacute;ticos</a> (ISAAP), los prebi&oacute;ticos son a menudo tipos de fibra que el cuerpo humano no puede digerir y que sirve de alimento a los microorganismos beneficiosos que habitan en el colon. 
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/como-mantener-flora-intestinal-sana_1_9136265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 11:59:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis consejos para mantener una flora intestinal sana y resistente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[microbiota,prebióticos,probióticos,salud intestinal,flora intestinal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papel de lactobacilos y bifidobacterias en la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/papel-lactobacilos-bifidobacterias-salud_1_9113996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cded9a87-2bd9-4f3c-a7d9-d51cbb51f13c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cambios alimentarios, los tratamientos con antibióticos y las infecciones gastrointestinales pueden desequilibrar el organismo.</p></div><p class="article-text">
        El intestino humano, principalmente el colon, se encuentra colonizado por poblaciones de microorganismos en una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica. Por un lado, reciben alimento y un entorno protegido para su desarrollo y, por otro, ayudan al organismo de diversas formas: en la digesti&oacute;n y absorci&oacute;n de nutrientes o en la funci&oacute;n inmunol&oacute;gica. La mayor&iacute;a de los microorganismos de la flora intestinal son bacterias y, a trav&eacute;s de la alimentaci&oacute;n, se puede estimular su desarrollo. Es importante llevar una <strong>dieta equilibrada</strong> y variada porque, cada vez que comemos, tambi&eacute;n lo hacen los miles de microorganismos que viven en nuestro intestino y as&iacute; pueden llevar a cabo sus funciones beneficiosas.
    </p><h3 class="article-text">Cuidar la flora intestinal: entre los prebi&oacute;ticos y los probi&oacute;ticos</h3><p class="article-text">
        Los prebi&oacute;ticos contienen sustancias que promueven el crecimiento bacteriano en el intestino. Estas fibras vegetales no se digieren ni se asimilan por el organismo pero se usan como sustrato energ&eacute;tico para las bacterias beneficiosas del intestino grueso, especialmente las del g&eacute;nero <em>Bifidum y Lactobacillus</em>. Los prebi&oacute;ticos m&aacute;s investigados son los frutooligosac&aacute;ridos (frutas y hortalizas) y la inulina, que se encuentran en diferentes cantidades en vegetales como el ajo, la cebolla, el puerro, el tomate o el esp&aacute;rrago, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Los probi&oacute;ticos, en cambio, son microorganismos que deben llegar vivos al colon para que ejerzan su efecto beneficioso. Seg&uacute;n la <a href="http://www.fao.org/3/a-a0512s.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">definici&oacute;n </a>de la FAO/OMS, los probi&oacute;ticos son &ldquo;microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades apropiadas como parte de un alimento, confieren al hu&eacute;sped un beneficio para la salud&rdquo;. Estas bacterias, consideradas &ldquo;buenas&rdquo;, luchan contra las &ldquo;malas&rdquo; en beneficio del organismo. Los efectos var&iacute;an en funci&oacute;n de la especie, de la cepa y de la cantidad que se tome. Se obtienen de la leche fermentada con bifidobacterias como el k&eacute;fir o los yogures, del chucrut o del miso, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Las bifidobacterias y los lactobacilos son los dos tipos de bacterias probi&oacute;ticas m&aacute;s frecuentes. Tambi&eacute;n se utilizan en medicamentos y suplementos nutricionales con diversos fines, por ejemplo, en la prevenci&oacute;n de diarreas asociadas a tratamiento con antibi&oacute;ticos o para mejorar los s&iacute;ntomas asociados al s&iacute;ndrome de colon irritable y colitis ulcerosa. Algunos probi&oacute;ticos se utilizan tambi&eacute;n para promover la salud de mucosas con flora natural, entre la que destaca la flora vaginal.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; pueden hacer las bifidobacterias y los lactobacilos por nuestra salud?</h3><p class="article-text">
        Al ingerir probi&oacute;ticos, lo que hacen es competir por el espacio con bacterias potencialmente da&ntilde;inas, desaloj&aacute;ndolas de nuestro intestino. Adem&aacute;s, el desarrollo de estos microorganismos puede tener otros efectos positivos, siempre que se tomen en las cantidades adecuadas, como prevenir y combatir la diarrea vinculada a la toma de antibi&oacute;ticos o a las infecciones virales. Otros efectos beneficiosos de los probi&oacute;ticos son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Influyen en el sistema inmunitario y ayudan a combatir la inflamaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Mejoran los s&iacute;ntomas gastrointestinales como dolor abdominal, hinchaz&oacute;n y tr&aacute;nsito lento y diarreas.</li>
                                    <li>Protegen la barrera intestinal.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo incrementar el n&uacute;mero de bacterias en nuestro organismo?</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la alimentaci&oacute;n, otra forma de aumentar el n&uacute;mero de bacterias &ldquo;buenas&rdquo; son los complementos alimenticios que cuentan con probi&oacute;ticos/prebi&oacute;ticos, que se pueden adquirir en farmacias. En la mayor&iacute;a de los casos, la suplementaci&oacute;n probi&oacute;tica se ha centrado en la mejora de la flora intestinal. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos preparados probi&oacute;ticos se usan para evitar la diarrea provocada por antibi&oacute;ticos porque la mayor evidencia cl&iacute;nica para los probi&oacute;ticos es la mejora de la salud intestinal y la estimulaci&oacute;n de la funci&oacute;n inmunitaria. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.worldgastroenterology.org/UserFiles/file/guidelines/probiotics-spanish-2011.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios </a>que demuestran efectos de los probi&oacute;ticos en infecciones vaginales y como ayuda para prevenir la candidiasis genital recurrente o molestias urinarias. Tambi&eacute;n se han formulado preparados para favorecer el equilibrio intestinal del ni&ntilde;o desde el nacimiento, en la prevenci&oacute;n de alergias o en casos de c&oacute;licos del beb&eacute;, regurgitaciones, estre&ntilde;imiento o gases.
    </p><p class="article-text">
        Estos efectos solo se pueden atribuir a los probi&oacute;ticos espec&iacute;ficos estudiados para una situaci&oacute;n concreta, por lo tanto, no todos los probi&oacute;ticos se pueden administrar para la misma situaci&oacute;n. Antes de tomar un suplemento con probi&oacute;ticos, es recomendable seguir las pautas del m&eacute;dico para saber cu&aacute;les son las dosis adecuadas. Debe tenerse en cuenta que, a dosis m&aacute;s bajas o m&aacute;s elevadas, puede que no sean efectivos.
    </p><p class="article-text">
        <em>M.P.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercé Palau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/papel-lactobacilos-bifidobacterias-salud_1_9113996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2022 22:07:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papel de lactobacilos y bifidobacterias en la salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[probióticos,prebióticos,flora intestinal,lactobacilos]]></media:keywords>
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