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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - olvido]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/olvido/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - olvido]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Olvidar cosas con frecuencia, ¿es grave?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvidar-cosas-frecuencia-grave_1_9313423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44572923-1fc6-409e-9ab9-bc3bc30c058d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olvidar cosas con frecuencia, ¿es grave?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Olvidar las llaves de casa o perder los anteojos son algunos olvidos normales que no tienen por qué ser motivo de preocupación. Entonces, ¿cuándo debemos preocuparnos?</p></div><p class="article-text">
        Olvidar cosas de vez en cuando es normal. A todos nos ha pasado dejarnos las llaves, no recordar d&oacute;nde estacionamos el coche, no encontrar los anteojos, olvidar el nombre de alguna persona u olvidarnos un cumplea&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Todos pasamos por momentos en los que se nos olvida el t&iacute;tulo de una pel&iacute;cula, lo tenemos en la punta de la lengua pero no sale.&nbsp;Se calcula que un 56% de la informaci&oacute;n que recibimos se olvida al cabo de una hora, el 66% despu&eacute;s de un d&iacute;a y el 75% a los seis d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro, pese a su valiosa labor, tiene una capacidad de almacenaje y de recordar detalles limitada, lo que hace que tengamos peque&ntilde;os olvidos. &iquest;C&oacute;mo podemos diferenciar entre simples deslices de algo que puede ser m&aacute;s serio? &iquest;Qu&eacute; es normal y qu&eacute; no?
    </p><h3 class="article-text">Cuando los olvidos son normales</h3><p class="article-text">
        Hay olvidos y olvidos. No todos son iguales. Para Daniel Shater, profesor de psicolog&iacute;a de la Universidad de Harvard y autor del libro &ldquo;Los siete pecados de la memoria&rdquo;, los olvidos normales que podemos tener son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Transitoriedad</strong>: se refiere a la tendencia que tenemos a olvidar cosas con el paso del tiempo. Esto suele ocurrir porque la memoria recuerda la informaci&oacute;n m&aacute;s reciente que usamos; la que no, la descarta.</li>
                                    <li><strong>Distracci&oacute;n</strong>: suele ocurrir cuando no prestamos mucha atenci&oacute;n a lo que estamos realizando. Olvidamos, por ejemplo, qu&eacute; &iacute;bamos a buscar en la heladera o d&oacute;nde dejamos las llaves del auto. Esto puede ser una se&ntilde;al de que el cerebro no fij&oacute; los detalles probablemente porque est&aacute;bamos distra&iacute;dos.</li>
                                    <li><strong>Bloqueo</strong>: inaccesibilidad temporal de la informaci&oacute;n almacenada, como el s&iacute;ndrome de la punta de la lengua.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Atribuci&oacute;n equivocada</strong>: es posible que recordemos parte de un evento, pero no todo, suele ocurrir que recordamos un suceso pero de manera parcial, no en su totalidad. Puede que se nos olvide, por ejemplo, el lugar donde se celebr&oacute;.</li>
                                    <li><strong>Sugesti&oacute;n</strong>: todo lo que recordamos est&aacute; sujeto a la sugesti&oacute;n, lo que significa que algo que aprendemos puede cambiar la forma en la que la recordamos un tiempo m&aacute;s tarde.</li>
                                    <li><strong>Prejuicio</strong>: la experiencia de la propia persona influye en c&oacute;mo recuerda determinados episodios de su vida.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Persistencia</strong>: en ocasiones puede ocurrir todo lo contrario al temor a tener un olvido y sucede que no podemos olvidar algo que s&iacute; desear&iacute;amos hacerlo. En muchos casos se trata de eventos traum&aacute;ticos y experiencias negativas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s, tener un d&iacute;a muy complicado, la falta de sue&ntilde;o e incluso tomar algunos medicamentos son factores que pueden interferir en la creaci&oacute;n y la recuperaci&oacute;n de ciertos recuerdos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cu&aacute;ndo preocuparnos por la falta de memoria</h3><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, olvidos como perder las llaves no son signos de nada grave. El problema est&aacute; cuando los lapsus de memoria interfieren con las tareas diarias como pagar facturas, cepillarse los dientes o vestirse, o si olvidamos algo rutinario. Es importante buscar un cambio persistente en nuestra capacidad para pensar y funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Con la edad es normal que se produzcan p&eacute;rdidas de memoria, como olvidar el nombre de una persona que vemos de vez en cuando. Forma parte de los cambios esperados con el envejecimiento en algunas personas. Como hemos indicado antes, el hecho de perder las llaves de vez en cuando no interrumpe la capacidad para realizar cualquier otra tarea con normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; hay olvidos a los que debemos prestar atenci&oacute;n y es recomendable acudir al m&eacute;dico para que pueda descartar problemas de demencia como la enfermedad de Alzheimer. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los m&aacute;s evidentes son:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Poner objetos en lugares que no les corresponden</strong>: aunque en ocasiones puede ser normal poner una caja de galletitas en la heladera, tambi&eacute;n lo es recapacitar y encontrarla de nuevo. No lo es, en cambio, ser incapaz de averiguar d&oacute;nde est&aacute;n y pensar que son los otros que lo esconden.</li>
                                    <li><strong>Hacer las mismas preguntas una y otra vez</strong> u olvidar palabras habituales al hablar.</li>
                                    <li><strong>Olvidar el nombre de alguien que vemos con frecuencia, todos los d&iacute;as.</strong></li>
                                    <li><strong>No recordar la ruta o el camino para llegar a un lugar al que solemos ir de forma habitual.&nbsp;</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los estudios han demostrado que<strong> </strong>las personas que hacen ejercicio f&iacute;sico, se mantienen activas mentalmente, socializan con regularidad y llevan una alimentaci&oacute;n saludable pueden minimizar la p&eacute;rdida de memoria.
    </p><p class="article-text">
        Debe tenerse en cuenta que el deterioro cognitivo no tiene por qu&eacute; ser una parte del envejecimiento, como confirma un estudio publicado en <em>Lancet Neurology.</em> Tras evaluar cientos de estudios, los expertos han determinado que hasta la mitad de todos los casos de Alzheimer est&aacute;n relacionados con factores de riesgo modificables como obesidad, depresi&oacute;n o inactividad cognitiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvidar-cosas-frecuencia-grave_1_9313423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 23:48:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olvidar cosas con frecuencia, ¿es grave?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[olvido,motivos,Memoria,Alzheimer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perder cosas con frecuencia, ¿síntoma de un problema importante?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/extraviar-cosas-frecuencia-sintoma-problema-importante_1_9181420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38e2b008-7f28-40dd-8d16-57cfc3d9a012_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perder cosas con frecuencia, ¿síntoma de un problema importante?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasamos, en promedio, diez minutos por día buscando objetos que hemos perdido, lo que equivale a seis meses y medio en toda la vida.</p></div><p class="article-text">
        Seis meses y medio de vida se nos van en encontrar cosas que hemos perdido en nuestra propia casa. O, lo que es lo mismo, 2,38 d&iacute;as al a&ntilde;o, casi 66 minutos por semana, algo menos de <strong>diez minutos cada d&iacute;a</strong>. As&iacute; lo estableci&oacute; un estudio titulado &lsquo;Orden y tiempo&rsquo;, encargado por Ikea y realizado por la agencia McCann en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son muy parecidos a los de un trabajo publicado por la empresa Samsung en el Reino Unido a finales del a&ntilde;o 2020, que se&ntilde;alaba que los brit&aacute;nicos pasan nueve minutos por d&iacute;a buscando cosas extraviadas. Aunque ese informe atribuye gran parte de la responsabilidad por esas p&eacute;rdidas a los efectos de la pandemia de COVID-19, ya investigaciones anteriores coincid&iacute;an con esas cifras. 
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ad&iacute;an otras consecuencias negativas de tales percances, m&aacute;s all&aacute; del tiempo desperdiciado: mal humor, estr&eacute;s, discusiones con otras personas, <strong>gastos de dinero</strong> para reemplazar los objetos extraviados, p&eacute;rdidas de objetos insustituibles por su valor sentimental o por tratarse de informaci&oacute;n de la que no exist&iacute;an copias, etc.
    </p><p class="article-text">
        Todos pasamos por (y sufrimos) esa experiencia: <strong>no saber qu&eacute; hemos hecho</strong> con el celular, el control remoto, las llaves, los anteojos, la cartera, la birome y una buena cantidad de otros objetos. Pero, m&aacute;s all&aacute; de sus perjuicios inmediatos, &iquest;pueden los extrav&iacute;os frecuentes ser se&ntilde;al de un problema m&aacute;s importante?
    </p><h3 class="article-text">Tendencia gen&eacute;tica a perder cosas</h3><p class="article-text">
        Sucede que las p&eacute;rdidas de memoria son uno de los primeros s&iacute;ntomas de problemas cognitivos que podr&iacute;an derivar en A<strong>lzh&eacute;imer u otros tipos de demencia</strong>. Por ello, conviene prestar atenci&oacute;n a esa clase de se&ntilde;ales, en particular en el caso de las personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco conviene ponerse paranoico. Como dec&iacute;amos, no hay nadie que no sufra la p&eacute;rdida de cosas en su vida cotidiana, lo mismo que los peque&ntilde;os lapsus, olvidos de nombres de personas, de compromisos, etc. Aunque s&iacute; hay quienes lo experimentan con <strong>mayor asiduidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia ha buscado explicaciones al hecho de que existan algunas personas mucho m&aacute;s proclives que otras a perder objetos y tener esta clase de lapsus. De acuerdo con un estudio de 2014, algunos <strong>factores gen&eacute;ticos</strong> intervienen en esa caracter&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Investigadores de la Universidad de Bonn, Alemania, analizaron una muestra de 500 personas y descubrieron que, en su mayor&iacute;a, las m&aacute;s proclives a esos peque&ntilde;os olvidos coincid&iacute;an en una <strong>variaci&oacute;n en un gen</strong> llamado DRD2.
    </p><p class="article-text">
        Ese gen (m&aacute;s conocido como dopamina D2) puede tener dos variantes: la C y la T (de citosina y tiamina, respectivamente, que son dos de las mol&eacute;culas bases del ADN). Por lo tanto, todos los seres humanos, de acuerdo con los cient&iacute;ficos alemanes, nos dividimos en <strong>dos grupos</strong>: los de la variante T (los m&aacute;s propensos a estos lapsus) y los de la C (los menos olvidadizos).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Olvidar cosas, &iquest;se&ntilde;al de inteligencia?</strong></h3><p class="article-text">
        Otros estudios recientes, por su parte, han puesto atenci&oacute;n en la <strong>importancia del olvido para el funcionamiento cerebral</strong>. En cierto sentido, los investigadores han comenzado a valorar m&aacute;s &ndash;para decirlo en los t&eacute;rminos que ellos mismos emplean&ndash; la fugacidad que la persistencia de la memoria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante que el cerebro olvide detalles irrelevantes y que, en cambio, se enfoque en las cosas que le ayudan a tomar decisiones en el mundo real&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Blake Richards, cient&iacute;fico de la Universidad de Toronto, Canad&aacute;, y uno de los autores de un trabajo sobre esta cuesti&oacute;n publicado en 2017.
    </p><p class="article-text">
        El otro autor del mismo estudio, Paul Frankland, a&ntilde;ade que hay &ldquo;mucha evidencia de investigaciones recientes de que existen <strong>mecanismos que promueven la p&eacute;rdida de memoria</strong>, y que estos son distintos de los involucrados en el almacenamiento de informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde este punto de vista, olvidar las nimiedades de la vida cotidiana &ndash;por ejemplo, d&oacute;nde hemos dejado los anteojos o el control remoto&ndash; podr&iacute;a ser una se&ntilde;al de inteligencia, pues el objetivo ser&iacute;a aumentar la capacidad de tomar, en relaci&oacute;n con los asuntos m&aacute;s importantes, las <strong>mejores decisiones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si bien este estudio no se refiere en particular a los lapsus y peque&ntilde;os olvidos del d&iacute;a a d&iacute;a, s&iacute; condice con la idea del &ldquo;genio distra&iacute;do&rdquo;, quien, con la cabeza llena de pensamientos complejos, <strong>se desconecta</strong> del mundo que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n se puede relacionar con lo ajetreado de la vida moderna, que a menudo obliga a realizar muchas tareas a la vez y, en consecuencia, a realizar unas acciones (como guardar las llaves) mientras la mente est&aacute; ocupada en otras cosas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Perder cosas desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Por otra parte, tambi&eacute;n la psicolog&iacute;a &ndash;y en concreto, el psicoan&aacute;lisis&ndash; ofrece sus respuestas. Desde este punto de vista, la p&eacute;rdida de objetos forma parte del mismo grupo que los actos fallidos. Es decir, ser&iacute;a un modo en que el inconsciente manifiesta algo que, de manera consciente, la persona <strong>no puede o no quiere aceptar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, extraviar un objeto se podr&iacute;a interpretar como la expresi&oacute;n del deseo de sustituirlo por otro, o (si se trataba de un regalo) de <strong>cortar el v&iacute;nculo</strong> con la persona que se lo hab&iacute;a regalado. Se podr&iacute;a entender algo parecido si, en vez de perderlo, el objeto se deja caer y se rompe o se estropea.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lo mencionamos aqu&iacute;, por supuesto, de un modo muy simplificado. Analizarlo de una manera profunda requiere acudir a un profesional y eventualmente comenzar una terapia.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, existen algunas <strong>medidas efectivas para evitar perder las cosas</strong> con mucha frecuencia, sobre todo en el hogar. Una de las m&aacute;s elementales consiste en guardar cada objeto en un mismo sitio (que se convierta en &ldquo;su&rdquo; sitio): las llaves en un &ldquo;cuelgallaves&rdquo;, la cartera y los anteojos en un determinado caj&oacute;n, etc.
    </p><p class="article-text">
        Otra posible t&eacute;cnica para casos m&aacute;s complejos es la de instalar un recipiente espec&iacute;fico para colocar all&iacute; todos los <strong>objetos que tienden a perderse</strong>. Estar&aacute;n menos ordenados, pero se supone que siempre estar&aacute;n all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ser &uacute;til anotar en un cuaderno o en el tel&eacute;fono d&oacute;nde se guardan ciertas cosas, sobre todo las que no son de uso cotidiano: un modo de prever el momento futuro en que sea necesario dar con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, la recomendaci&oacute;n es acudir a un m&eacute;dico si estas p&eacute;rdidas u olvidos aumentan su frecuencia, sobre todo si ese aumento se da en poco tiempo o en adultos mayores, con el objetivo de detectar lo antes posible cualquier problema cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/extraviar-cosas-frecuencia-sintoma-problema-importante_1_9181420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2022 19:19:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[olvido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olvido selectivo: por qué descartamos unos recuerdos y conservamos otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvido-selectivo-descartamos-recuerdos-conservamos-otros_1_9118444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f851589e-9f3e-4e1a-adfb-6e7fbbd817b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: TipsTimesAdmin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los estudios sobre la memoria hasta ahora casi siempre se centraron en los recuerdos que se conservan pero los trabajos más recientes ponen el foco en el olvido: cómo se produce, por qué, qué mecanismos intervienen.</p></div><p class="article-text">
        El funcionamiento de la memoria siempre ha generado intriga. Aunque todav&iacute;a quedan muchos interrogantes sin respuesta, el desarrollo de la neurociencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha permitido saber mucho m&aacute;s <strong>acerca de c&oacute;mo y por qu&eacute; recordamos ciertas cosas</strong> (a menudo, sin importancia) y olvidamos otras (que creemos que deber&iacute;amos recordar).
    </p><p class="article-text">
        Se estima que <strong>el cerebro humano posee unas 86.000 millones de neuronas</strong>, y que las sinapsis -las conexiones entre ellas- pueden ser hasta 150 mil millones. De esas conexiones dependen los recuerdos. Y no son permanentes, precisamente porque se sostienen en esos tejidos cerebrales, en los cuales algunas neuronas mueren y otras nacen y las conexiones entre ellas se modifican, se debilitan o desaparecen. Esta es la base de todos los olvidos, desde los m&aacute;s comunes hasta los de las personas que padecen amnesia, Alzheimer y otras enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque a veces creamos que s&iacute;, desechar recuerdos no es algo negativo en s&iacute; mismo. Es necesario, pues si eso no ocurriera almacenar&iacute;amos una enorme cantidad de informaci&oacute;n in&uacute;til (qu&eacute; comimos ayer, d&oacute;nde dejamos estacionado el coche la semana pasada, etc.). Existe, de hecho, <strong>un trastorno llamado hipertimesia o memoria autobiogr&aacute;fica superior</strong>, muy poco frecuente y <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13554790500473680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descrito</a> a mediados de la d&eacute;cada de 2010, que consiste en la capacidad de recordar todos los d&iacute;as de la propia vida. O, en otros t&eacute;rminos, la imposibilidad de olvidar.
    </p><p class="article-text">
        Ese trastorno recuerda a &ldquo;Funes el memorioso&rdquo;, el personaje de Jorge Luis Borges que no pod&iacute;a olvidar nada de lo que percib&iacute;a. El relato del escritor  dice que Funes &ldquo;no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no hab&iacute;a sino detalles, casi inmediatos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La neurobiolog&iacute;a del olvido</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28641107" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabajos cient&iacute;ficos recientes</a> -sobre todo los dirigidos por Paul Frankland y Blake Richards, investigadores de la Universidad de Toronto, Canad&aacute;- han enfatizado que, si bien los estudios sobre la memoria siempre se hab&iacute;an enfocado de manera dominante en los recuerdos, tambi&eacute;n es importante considerar <strong>&ldquo;la neurobiolog&iacute;a del olvido&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estos <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2017/06/170621132910.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> aseguran que es <strong>la interacci&oacute;n entre lo que se recuerda y lo que se olvida</strong> (entre persistencia y fugacidad) &ldquo;lo que permite la toma de decisiones inteligentes en entornos din&aacute;micos y ruidosos&rdquo;. En concreto, esto se dar&iacute;a por dos motivos. En primer lugar, porque al olvidar &ldquo;se reduce la influencia de la informaci&oacute;n desactualizada&rdquo; cuando una persona toma decisiones guiada por su memoria.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque <strong>evita que lo que ha sucedido en el pasado tenga demasiado peso en las decisiones del presente</strong>, lo cual -como hab&iacute;a anotado Borges d&eacute;cadas antes- &ldquo;promueve la generalizaci&oacute;n&rdquo;. Por lo tanto, el principal objetivo de la memoria -concluyen los investigadores- no es en s&iacute; misma la mera transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo, sino la optimizaci&oacute;n de la toma de decisiones. Algo para lo cual la persistencia de unos recuerdos es tan importante como la transitoriedad de otros.
    </p><h3 class="article-text">El paso del tiempo y las experiencias traum&aacute;ticas</h3><p class="article-text">
        El caso es que hay diversos factores que intervienen en el proceso del olvido, y lo emocional desempe&ntilde;a un rol significativo. Las experiencias traum&aacute;ticas, por ejemplo, son muy dif&iacute;ciles de olvidar, como ya lo refiri&oacute; a finales del siglo XIX el psic&oacute;logo alem&aacute;n Hermann Enninghaus, creador de <strong>la llamada </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Curva_del_olvido" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">curva del olvido</a>. Este concepto ilustra la forma en que la retentiva disminuye con el paso del tiempo, a menos que se haga el esfuerzo de volver a pensar en ese mismo recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de recordar informaci&oacute;n sin relevancia o sin sentido, la curva es muy pronunciada: el olvido es r&aacute;pido. Pero cuando se produce un trauma, la curva es casi plana, pues el recuerdo se mantiene con mucha intensidad. Ese es <strong>el origen del trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>, y de ah&iacute; los esfuerzos de la ciencia por encontrar una forma de borrar los malos recuerdos o al menos de atenuar los efectos negativos que estos ejercen sobre quien los padece.
    </p><h3 class="article-text">Factores involucrados en el proceso del olvido</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del paso del tiempo y de c&oacute;mo la experiencia se vincula a nivel emocional con cada individuo, <strong>existen otros factores que intervienen en el proceso del olvido</strong>. Los principales fueron enumerados por los cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos Alan Baddeley, Michael W. Eysenck y Michael C. Anderson en su libro 'Memoria' (Alianza editorial, 2010), una obra de referencia sobre esta cuesti&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cambio del contexto.</strong> Es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a un recuerdo cuando se est&aacute; en el mismo sitio, o en uno similar, en que ese recuerdo se gener&oacute;, y m&aacute;s dif&iacute;cil cuanto m&aacute;s diferente es el contexto en el que se intenta recuperarlo.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Interferencia.</strong> Para la memoria, es m&aacute;s dif&iacute;cil crear recuerdos nuevos y duraderos con informaci&oacute;n muy parecida a la que ya albergaba. Es decir, los recuerdos antiguos interfieren sobre los nuevos. Las experiencias &uacute;nicas, muy distintas de las anteriores, se recuerdan m&aacute;s y mejor. Las actividades repetitivas y rutinarias, en cambio, se retienen poco (adem&aacute;s de que contribuyen con la sensaci&oacute;n de que el tiempo pasa m&aacute;s r&aacute;pido).
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Recuperaci&oacute;n.</strong> El recuerdo frecuente de una experiencia puede generar, parad&oacute;jicamente, olvido. En general, cuando alguien recuerda algo muchas veces, sucede que en alg&uacute;n momento empieza a evocar -en lugar del recuerdo original- lo recuperado en ocasiones anteriores. Y ambas versiones pueden discrepar. As&iacute; es como sucede, por ejemplo, que una an&eacute;cdota contada muchas veces termina narrando una historia diferente de la que en realidad sucedi&oacute;; esto &uacute;ltimo acaba en el olvido.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Presentaci&oacute;n de parte de las claves del conjunto.</strong> Cuando una cierta informaci&oacute;n involucra un grupo de elementos, la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; frecuente de alguno de esos elementos compite con el recuerdo de los dem&aacute;s y hace que estos &uacute;ltimos sean m&aacute;s f&aacute;ciles de olvidar.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-07128-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente, dirigido por el propio Michael C. Anderson, comprob&oacute; que este fen&oacute;meno no es exclusivo de los seres humanos, sino que tambi&eacute;n les sucede a las ratas. Para su experimento, los cient&iacute;ficos ofrecieron a los animales dos objetos (A y B) que nunca antes hab&iacute;an visto. En una segunda instancia, volv&iacute;an a ofrecer uno de ellos (el A) junto a otros objetos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Las roedores eleg&iacute;an explorar los dem&aacute;s objetos debido a la novedad que representaban, pues al A ya lo conoc&iacute;an. El &uacute;ltimo paso de la prueba consisti&oacute; en ofrecer a las ratas, al mismo tiempo, un objeto nuevo y tambi&eacute;n el B, que ya hab&iacute;an visto. Sin embargo, las ratas examinaron ambos por igual. Es decir, de tanto ver el objeto A las ratas se olvidaron del B. Algo que tambi&eacute;n -explican los cient&iacute;ficos- sucede a los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En suma, aunque -como escribi&oacute; Anderson en un <a href="https://www.researchgate.net/publication/259215782_Active_forgetting_Evidence_for_functional_inhibition_as_a_source_of_memory_failure" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> anterior- por lo general &ldquo;se asume que olvidar es un proceso pasivo&rdquo;, en realidad<strong> cada persona tiene un rol activo en la tarea de conservar y descartar recuerdos</strong>. No obstante, en muchos sentidos todav&iacute;a el funcionamiento de la memoria sigue siendo misterioso, y las razones por las cuales ciertas experiencias se recuerdan y otras no seguir&aacute;n siendo objeto de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvido-selectivo-descartamos-recuerdos-conservamos-otros_1_9118444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2022 15:44:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olvido selectivo: por qué descartamos unos recuerdos y conservamos otros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria,olvido,mecanismos,olvido selectivo]]></media:keywords>
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