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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - olvido selectivo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/olvido-selectivo/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Olvido selectivo: por qué descartamos unos recuerdos y conservamos otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvido-selectivo-descartamos-recuerdos-conservamos-otros_1_9118444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f851589e-9f3e-4e1a-adfb-6e7fbbd817b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: TipsTimesAdmin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los estudios sobre la memoria hasta ahora casi siempre se centraron en los recuerdos que se conservan pero los trabajos más recientes ponen el foco en el olvido: cómo se produce, por qué, qué mecanismos intervienen.</p></div><p class="article-text">
        El funcionamiento de la memoria siempre ha generado intriga. Aunque todav&iacute;a quedan muchos interrogantes sin respuesta, el desarrollo de la neurociencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha permitido saber mucho m&aacute;s <strong>acerca de c&oacute;mo y por qu&eacute; recordamos ciertas cosas</strong> (a menudo, sin importancia) y olvidamos otras (que creemos que deber&iacute;amos recordar).
    </p><p class="article-text">
        Se estima que <strong>el cerebro humano posee unas 86.000 millones de neuronas</strong>, y que las sinapsis -las conexiones entre ellas- pueden ser hasta 150 mil millones. De esas conexiones dependen los recuerdos. Y no son permanentes, precisamente porque se sostienen en esos tejidos cerebrales, en los cuales algunas neuronas mueren y otras nacen y las conexiones entre ellas se modifican, se debilitan o desaparecen. Esta es la base de todos los olvidos, desde los m&aacute;s comunes hasta los de las personas que padecen amnesia, Alzheimer y otras enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque a veces creamos que s&iacute;, desechar recuerdos no es algo negativo en s&iacute; mismo. Es necesario, pues si eso no ocurriera almacenar&iacute;amos una enorme cantidad de informaci&oacute;n in&uacute;til (qu&eacute; comimos ayer, d&oacute;nde dejamos estacionado el coche la semana pasada, etc.). Existe, de hecho, <strong>un trastorno llamado hipertimesia o memoria autobiogr&aacute;fica superior</strong>, muy poco frecuente y <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13554790500473680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descrito</a> a mediados de la d&eacute;cada de 2010, que consiste en la capacidad de recordar todos los d&iacute;as de la propia vida. O, en otros t&eacute;rminos, la imposibilidad de olvidar.
    </p><p class="article-text">
        Ese trastorno recuerda a &ldquo;Funes el memorioso&rdquo;, el personaje de Jorge Luis Borges que no pod&iacute;a olvidar nada de lo que percib&iacute;a. El relato del escritor  dice que Funes &ldquo;no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no hab&iacute;a sino detalles, casi inmediatos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La neurobiolog&iacute;a del olvido</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28641107" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabajos cient&iacute;ficos recientes</a> -sobre todo los dirigidos por Paul Frankland y Blake Richards, investigadores de la Universidad de Toronto, Canad&aacute;- han enfatizado que, si bien los estudios sobre la memoria siempre se hab&iacute;an enfocado de manera dominante en los recuerdos, tambi&eacute;n es importante considerar <strong>&ldquo;la neurobiolog&iacute;a del olvido&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estos <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2017/06/170621132910.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> aseguran que es <strong>la interacci&oacute;n entre lo que se recuerda y lo que se olvida</strong> (entre persistencia y fugacidad) &ldquo;lo que permite la toma de decisiones inteligentes en entornos din&aacute;micos y ruidosos&rdquo;. En concreto, esto se dar&iacute;a por dos motivos. En primer lugar, porque al olvidar &ldquo;se reduce la influencia de la informaci&oacute;n desactualizada&rdquo; cuando una persona toma decisiones guiada por su memoria.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque <strong>evita que lo que ha sucedido en el pasado tenga demasiado peso en las decisiones del presente</strong>, lo cual -como hab&iacute;a anotado Borges d&eacute;cadas antes- &ldquo;promueve la generalizaci&oacute;n&rdquo;. Por lo tanto, el principal objetivo de la memoria -concluyen los investigadores- no es en s&iacute; misma la mera transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo, sino la optimizaci&oacute;n de la toma de decisiones. Algo para lo cual la persistencia de unos recuerdos es tan importante como la transitoriedad de otros.
    </p><h3 class="article-text">El paso del tiempo y las experiencias traum&aacute;ticas</h3><p class="article-text">
        El caso es que hay diversos factores que intervienen en el proceso del olvido, y lo emocional desempe&ntilde;a un rol significativo. Las experiencias traum&aacute;ticas, por ejemplo, son muy dif&iacute;ciles de olvidar, como ya lo refiri&oacute; a finales del siglo XIX el psic&oacute;logo alem&aacute;n Hermann Enninghaus, creador de <strong>la llamada </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Curva_del_olvido" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">curva del olvido</a>. Este concepto ilustra la forma en que la retentiva disminuye con el paso del tiempo, a menos que se haga el esfuerzo de volver a pensar en ese mismo recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de recordar informaci&oacute;n sin relevancia o sin sentido, la curva es muy pronunciada: el olvido es r&aacute;pido. Pero cuando se produce un trauma, la curva es casi plana, pues el recuerdo se mantiene con mucha intensidad. Ese es <strong>el origen del trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>, y de ah&iacute; los esfuerzos de la ciencia por encontrar una forma de borrar los malos recuerdos o al menos de atenuar los efectos negativos que estos ejercen sobre quien los padece.
    </p><h3 class="article-text">Factores involucrados en el proceso del olvido</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del paso del tiempo y de c&oacute;mo la experiencia se vincula a nivel emocional con cada individuo, <strong>existen otros factores que intervienen en el proceso del olvido</strong>. Los principales fueron enumerados por los cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos Alan Baddeley, Michael W. Eysenck y Michael C. Anderson en su libro 'Memoria' (Alianza editorial, 2010), una obra de referencia sobre esta cuesti&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cambio del contexto.</strong> Es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a un recuerdo cuando se est&aacute; en el mismo sitio, o en uno similar, en que ese recuerdo se gener&oacute;, y m&aacute;s dif&iacute;cil cuanto m&aacute;s diferente es el contexto en el que se intenta recuperarlo.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Interferencia.</strong> Para la memoria, es m&aacute;s dif&iacute;cil crear recuerdos nuevos y duraderos con informaci&oacute;n muy parecida a la que ya albergaba. Es decir, los recuerdos antiguos interfieren sobre los nuevos. Las experiencias &uacute;nicas, muy distintas de las anteriores, se recuerdan m&aacute;s y mejor. Las actividades repetitivas y rutinarias, en cambio, se retienen poco (adem&aacute;s de que contribuyen con la sensaci&oacute;n de que el tiempo pasa m&aacute;s r&aacute;pido).
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Recuperaci&oacute;n.</strong> El recuerdo frecuente de una experiencia puede generar, parad&oacute;jicamente, olvido. En general, cuando alguien recuerda algo muchas veces, sucede que en alg&uacute;n momento empieza a evocar -en lugar del recuerdo original- lo recuperado en ocasiones anteriores. Y ambas versiones pueden discrepar. As&iacute; es como sucede, por ejemplo, que una an&eacute;cdota contada muchas veces termina narrando una historia diferente de la que en realidad sucedi&oacute;; esto &uacute;ltimo acaba en el olvido.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Presentaci&oacute;n de parte de las claves del conjunto.</strong> Cuando una cierta informaci&oacute;n involucra un grupo de elementos, la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; frecuente de alguno de esos elementos compite con el recuerdo de los dem&aacute;s y hace que estos &uacute;ltimos sean m&aacute;s f&aacute;ciles de olvidar.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-07128-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente, dirigido por el propio Michael C. Anderson, comprob&oacute; que este fen&oacute;meno no es exclusivo de los seres humanos, sino que tambi&eacute;n les sucede a las ratas. Para su experimento, los cient&iacute;ficos ofrecieron a los animales dos objetos (A y B) que nunca antes hab&iacute;an visto. En una segunda instancia, volv&iacute;an a ofrecer uno de ellos (el A) junto a otros objetos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Las roedores eleg&iacute;an explorar los dem&aacute;s objetos debido a la novedad que representaban, pues al A ya lo conoc&iacute;an. El &uacute;ltimo paso de la prueba consisti&oacute; en ofrecer a las ratas, al mismo tiempo, un objeto nuevo y tambi&eacute;n el B, que ya hab&iacute;an visto. Sin embargo, las ratas examinaron ambos por igual. Es decir, de tanto ver el objeto A las ratas se olvidaron del B. Algo que tambi&eacute;n -explican los cient&iacute;ficos- sucede a los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En suma, aunque -como escribi&oacute; Anderson en un <a href="https://www.researchgate.net/publication/259215782_Active_forgetting_Evidence_for_functional_inhibition_as_a_source_of_memory_failure" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> anterior- por lo general &ldquo;se asume que olvidar es un proceso pasivo&rdquo;, en realidad<strong> cada persona tiene un rol activo en la tarea de conservar y descartar recuerdos</strong>. No obstante, en muchos sentidos todav&iacute;a el funcionamiento de la memoria sigue siendo misterioso, y las razones por las cuales ciertas experiencias se recuerdan y otras no seguir&aacute;n siendo objeto de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/olvido-selectivo-descartamos-recuerdos-conservamos-otros_1_9118444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2022 15:44:05 +0000]]></pubDate>
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