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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - pareidolia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pareidolia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - pareidolia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pareidolia: ¿por qué vemos formas conocidas en los objetos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pareidolia-vemos-formas-conocidas-nubes_1_9118506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38e078da-76ed-47a6-8574-d3c45c34b479_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se llama pareidolia a la tendencia psicológica de ver formas familiares donde en realidad no las hay. Curiosamente, podría tener aplicaciones para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.</p></div><p class="article-text">
        Todos lo hemos experimentado alguna vez: en las nubes, en el pan, en una mancha de humedad en la pared o en cualquier paisaje, hemos visto un rostro humano (a veces un rostro &ldquo;conocido&rdquo;, como el de Jes&uacute;s), un animal o alguna otra forma que resulte familiar. Se trata de <strong>un fen&oacute;meno psicol&oacute;gico llamado pareidolia</strong>. No es, por supuesto, consecuencia de ninguna anomal&iacute;a cognitiva ni un exceso de imaginaci&oacute;n, sino el resultado del esfuerzo cerebral por interpretar el mundo, el caos conformado por los innumerables est&iacute;mulos que nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        En ese trabajo de clasificar la informaci&oacute;n que recibe a trav&eacute;s de los sentidos -sobre todo la vista, pero tambi&eacute;n el o&iacute;do- <strong>el cerebro tiende a encontrar formas conocidas incluso donde no las hay</strong>. Los especialistas coinciden en que la pareidolia (palabra de etimolog&iacute;a griega que significa &ldquo;imagen adjunta&rdquo;) debe tratarse de un rasgo evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        Hace miles de a&ntilde;os, cuando nuestros ancestros viv&iacute;an en pleno contacto con la naturaleza, <strong>reconocer con rapidez el rostro de un animal salvaje</strong> pod&iacute;a ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, basta con que unas cuantas l&iacute;neas, luces y sombras o alg&uacute;n sonido se combinen de alguna manera remotamente parecida a algo conocido para que el cerebro d&eacute; la se&ntilde;al de alerta.
    </p><h3 class="article-text">Estudios sobre la pareidolia</h3><p class="article-text">
        Aunque es un fen&oacute;meno que se conoce desde hace siglos, la neurociencia ha comenzado a investigarlo hace unos pocos a&ntilde;os. Uno de los primeros <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0010945214000288?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> importantes al respecto se public&oacute; en 2014. Cient&iacute;ficos de Canad&aacute; y China confirmaron entonces que <strong>&ldquo;ver a Jes&uacute;s en la tostada&rdquo; es algo perfectamente normal</strong>, pues el cerebro tiende a ver una cara a partir de &ldquo;la m&aacute;s m&iacute;nima sugesti&oacute;n de que all&iacute; hay una cara&rdquo;. Algo que no solo ocurre con manchas o siluetas, sino tambi&eacute;n con enchufes, construcciones arquitect&oacute;nicas, monta&ntilde;as y toda otra clase de objetos.
    </p><p class="article-text">
        Los autores de la citada investigaci&oacute;n <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2014/05/140506115622.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ponen &eacute;nfasis</a> en la importancia de las expectativas. Es mucho <strong>m&aacute;s f&aacute;cil que el cerebro &ldquo;vea&rdquo; algo cuando espera verlo</strong>. Puede suceder, por ejemplo, que dos personas observen una misma mancha o una nube, y que, mientras una de las dos vea all&iacute; una forma conocida, la otra no distinga nada. Sin embargo, basta con que la primera persona diga qu&eacute; forma aprecia en la mancha o la nube para que la otra tambi&eacute;n la vea de inmediato. No solo la advierte en ese momento, sino que luego ya no puede dejar de percibirla, no puede ver all&iacute; ninguna otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0118539" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que la pareidolia <strong>aparece bien temprano en los seres humanos: entre los ocho y diez meses de vida</strong>. &iquest;C&oacute;mo se lleg&oacute; a esta conclusi&oacute;n? Investigadores japoneses mostraron a beb&eacute;s de distintas edades unos dibujos que, orientados de cierta forma (posici&oacute;n 1), podr&iacute;an asemejarse vagamente a una cara, mientras que, orientados de manera contraria (posici&oacute;n 2), no generan esa identificaci&oacute;n. Ante ciertos sonidos, los beb&eacute;s expuestos a los dibujos en la posici&oacute;n 1 se quedaban mirando la mancha inferior, la que vendr&iacute;a a ser la boca. Con el dibujo en la posici&oacute;n 2, en cambio, no centraban su atenci&oacute;n en nada en particular, puesto que no interpretaban ninguna de sus partes como la fuente del sonido.
    </p><p class="article-text">
        La pareidolia es un fen&oacute;meno que <strong>aparece con mucha m&aacute;s frecuencia en personas que padecen algunas de las enfermedades neurogenerativas m&aacute;s comunes</strong>, como el mal de Parkinson y la <a href="https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/lewy-body-dementia/symptoms-causes/syc-20352025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demencia de cuerpos de Lewy</a>. As&iacute; lo comprob&oacute; un <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25864093" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> de cient&iacute;ficos japoneses, que buscaron una posible vinculaci&oacute;n entre este fen&oacute;meno normal -que se puede considerar, sin dudas, un tipo particular de ilusi&oacute;n &oacute;ptica- y las alucinaciones visuales que sufren m&aacute;s de la mitad de los pacientes con esas enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, si bien es un campo en el que apenas se est&aacute;n dando los primeros pasos, las pareidolias -en concreto, la tendencia a experimentarlas en mayor cantidad- <strong>podr&iacute;a tener aplicaciones tanto en el diagn&oacute;stico como en el tratamiento de esas enfermedades</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Tambi&eacute;n las computadoras experimentan pareidolia</h3><p class="article-text">
        Resulta curioso que la tendencia a ver caras donde no las hay no sea exclusiva de los seres humanos: tambi&eacute;n las computadoras &ldquo;caen en la trampa&rdquo;. Los dise&ntilde;adores alemanes Julia Laub y Cedric Kiefer trabajaban con un programa de identificaci&oacute;n de rostros y les llamaba la atenci&oacute;n la cantidad de errores cometidos por <strong>la inteligencia artificial: ve&iacute;a caras donde no las hab&iacute;a</strong>. Entonces <a href="https://www.wired.co.uk/article/google-faces" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decidieron</a> crear Google Faces (es decir, Google Caras).
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un algoritmo destinado a encontrar -a trav&eacute;s de Google Maps- <strong>im&aacute;genes parecidas a caras en la superficie de la Tierra</strong>, con el objetivo de &ldquo;explorar de qu&eacute; manera una m&aacute;quina pod&iacute;a generar la experiencia cognitiva de la pareidolia&rdquo;, seg&uacute;n explican los dise&ntilde;adores alemanes en su <a href="https://onformative.com/work/google-faces" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web</a>. Un objetivo cumplido, ya que el algoritmo hall&oacute; una buena cantidad de &ldquo;rostros&rdquo;, algunos de los cuales se pueden observar en <a href="https://vimeo.com/67652020" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este v&iacute;deo</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La inspiraci&oacute;n de Laub y Kiefer fue la &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cara_de_Marte" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cara de Marte</a>&rdquo;, la fotograf&iacute;a tomada en 1976 por una sonda espacial que <strong>parec&iacute;a mostrar un rostro tallado sobre la superficie del planeta rojo</strong>. Posteriores im&aacute;genes, obtenidas en nuevas exploraciones espaciales, permitieron comprobar que aquella supuesta &ldquo;cara&rdquo; no exist&iacute;a: todo hab&iacute;a sido fruto de una pareidolia, una mera ilusi&oacute;n &oacute;ptica. Sin embargo, hace m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas, aquella foto dio lugar a muchas conjeturas y suposiciones acerca de civilizaciones extraterrestres.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">En los or&iacute;genes del arte, la astronom&iacute;a y la religi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Cuando una pareidolia se sostiene en el tiempo y pasa a formar parte de una historia o un relato, se habla de <strong>apofenia, la tendencia a ver patrones o conexiones entre hechos</strong> que no est&aacute;n relacionados. Es lo que sucede en casos como las historias derivadas de la &ldquo;Cara de Marte&rdquo; y tambi&eacute;n cuando se otorgan significados m&iacute;sticos o religiosos a las figuras que se reconocen en las manchas de humedad, en el pan tostado o en cualquier otro sitio.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en los &uacute;ltimos lustros estos conceptos han ganado mucha fuerza en los estudios arqueol&oacute;gicos, dado que <strong>la pareidolia se relaciona con los or&iacute;genes del arte</strong> (muchas obras rupestres est&aacute;n realizadas sobre rocas que se parecen a las figuras representadas sobre ellas), de la astronom&iacute;a (las constelaciones son figuras &ldquo;vistas&rdquo; en el cielo a partir de la posici&oacute;n de un conjunto de estrellas) y, desde luego, del animismo y la religi&oacute;n. As&iacute; lo explica un <a href="http://www.rupestreweb.info/pareidolia10.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> del chileno Patricio Bustamante D&iacute;az, investigador en arqueoastronom&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En suma, el fen&oacute;meno psicol&oacute;gico de <strong>la pareidolia puede dar lugar a momentos entretenidos</strong>, como los de buscar formas familiares en las nubes, pero tambi&eacute;n tiene muchas aplicaciones cient&iacute;ficas, y es posible que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os se pueda aprovechar para mejoras en el diagn&oacute;stico y tratamiento de problemas de salud.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pareidolia-vemos-formas-conocidas-nubes_1_9118506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2022 16:16:02 +0000]]></pubDate>
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