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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - consecuencias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/consecuencias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - consecuencias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Retención de líquidos: consejos para prevenirla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/retencion-liquidos-consejos-prevenirla_1_9147069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6529d1c-7726-4aa3-bff4-2c5bf9e3dfea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retención de líquidos: consejos para prevenirla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué alimentos conviene consumir, cuáles es mejor evitar y a qué otras medidas de prevención se puede recurrir.</p></div><p class="article-text">
        Su nombre espec&iacute;fico es&nbsp;<strong>edema</strong>, pero la mayor&iacute;a de las personas lo conoce por su denominaci&oacute;n m&aacute;s coloquial: retenci&oacute;n de l&iacute;quidos, un problema com&uacute;n y que genera malestar. El principal de sus s&iacute;ntomas es una hinchaz&oacute;n que se advierte sobre todo en las piernas, los tobillos y los pies, aunque tambi&eacute;n puede notarse en las manos, la cara y otras partes del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Otros s&iacute;ntomas frecuentes consisten en el crecimiento del per&iacute;metro abdominal, el&nbsp;<strong>aumento de peso sin causa aparente </strong>y la presencia de&nbsp;<a href="https://medlineplus.gov/spanish/ency/esp_imagepages/2916.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;vea</a>, es decir, el efecto que se produce cuando &ndash;despu&eacute;s de presionar la piel con el dedo&ndash; el hundimiento persiste durante varios segundos en el tejido epid&eacute;rmico.
    </p><p class="article-text">
        Las causas del edema pueden ser variadas. En muchos casos, es un problema que se deriva de un&nbsp;<strong>consumo excesivo de sal</strong>&nbsp;(en concreto, de sodio, un elemento que llega al cuerpo humano especialmente a trav&eacute;s de la sal).
    </p><p class="article-text">
        Pero la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos tambi&eacute;n puede deberse a afecciones cardiovasculares, renales, hep&aacute;ticas o en la gl&aacute;ndula tiroides, as&iacute; como a&nbsp;<strong>cambios hormonales</strong>, la ingesta de ciertos medicamentos y el sedentarismo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo prevenir la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos?&nbsp;</h3><p class="article-text">
        <strong>1. Evitar los alimentos ricos en sodio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que se podr&iacute;a pensar, la principal fuente de sodio&nbsp;<strong>no es la sal de mesa</strong>&nbsp;que a&ntilde;adimos a las comidas que preparamos sino los alimentos procesados. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los&nbsp;<strong>productos&nbsp;</strong><strong>que</strong><strong>&nbsp;mayor cantidad de&nbsp;</strong><strong>sal</strong><strong>&nbsp;aportan a la dieta</strong>&nbsp;se encuentran los precocinados, las conservas, los embutidos y los &lsquo;snacks&rsquo;. Por eso, se debe reducir la ingesta de esos productos y leer las etiquetas de los alimentos comerciales y seleccionar aquellos con menor contenido s&oacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra propuesta es&nbsp;<strong>restringir la sal en las comidas</strong>. La&nbsp;<a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/salt-reduction" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a>&nbsp;(OMS) recomienda que el consumo diario de sal en personas adultas no exceda los 5 gramos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Aumentar el consumo de potasio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los especialistas tambi&eacute;n estimulan el consumo de&nbsp;<strong>alimentos ricos en potasio</strong>, pues este mineral contribuye con el equilibrio h&iacute;drico y con una correcta diuresis (es decir, con la producci&oacute;n y expulsi&oacute;n de orina en cantidades adecuadas).
    </p><p class="article-text">
        El potasio est&aacute; presente en muchas&nbsp;<strong>verduras y hortalizas</strong>&nbsp;(como remolacha, papa, repollo, espinaca, acaucil y palta), frutas (banana, papaya, d&aacute;tiles), frutos secos (nueces, man&iacute;, avellana), semillas y legumbres.
    </p><p class="article-text">
        Varios&nbsp;estudios&nbsp;han llamado la atenci&oacute;n acerca de que el d&eacute;ficit de potasio y el exceso de sodio &ndash;cada vez m&aacute;s frecuentes en la alimentaci&oacute;n en el mundo occidental&ndash; son tambi&eacute;n factores de riesgo para la&nbsp;hipertensi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la OMS destaca que en los pa&iacute;ses de ingresos altos est&aacute;n aumentando las&nbsp;muertes por cardiopat&iacute;as hipertensivas, las cuales pasaron &ldquo;de ser la decimoctava causa de defunci&oacute;n a la novena causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Hidratarse bien</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sentido com&uacute;n podr&iacute;a hacer creer que, si hay retenci&oacute;n de l&iacute;quidos, lo mejor ser&iacute;a&nbsp;<strong>consumir menos agua</strong>. Se trata, sin embargo, de una idea err&oacute;nea: la clave radica en mantener el ya citado equilibrio h&iacute;drico en el organismo, y que los l&iacute;quidos y toxinas se eliminen en cantidades apropiadas a trav&eacute;s de la orina.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, los expertos recomiendan beber agua suficiente (conviene recordar que&nbsp;<strong>los famosos 2 litros diarios son solo una referencia</strong>&nbsp;y que la cantidad necesaria var&iacute;a casi de persona a persona), hidratarse tambi&eacute;n por medio de frutas, verduras e infusiones, y evitar las gaseosas y tambi&eacute;n ciertas aguas minerales con alto contenido de sodio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Realizar actividad f&iacute;sica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evitar el sedentarismo es otra de las claves para reducir el riesgo de sufrir edema. Realizar actividad f&iacute;sica moderada o intensa &ndash;o al menos&nbsp;<strong>no permanecer tanto tiempo sentados</strong>&ndash; favorece la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea y dificulta que el l&iacute;quido se acumule, ayudado por la gravedad y la quietud, en piernas, tobillos y pies.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo eso, por supuesto. El&nbsp;Plan de Acci&oacute;n Global sobre Actividad F&iacute;sica 2018&ndash;2030&nbsp;de la OMS incluye la necesidad de&nbsp;<strong>reducir los h&aacute;bitos sedentarios</strong>, dado que las posibles consecuencias de la falta de movimiento son variadas y de gravedad: sobrepeso y obesidad, riesgo coronario, diabetes, problemas en la pr&oacute;stata, depresi&oacute;n y algunos tipos de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo, sobre todo para las personas que ya sufren de edema,&nbsp;<strong>mantener las piernas elevadas</strong>&nbsp;al estar sentadas o acostadas. Esto tambi&eacute;n contribuye a que el l&iacute;quido baje desde las piernas y los pies hacia el resto del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Cuidado con los diur&eacute;ticos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El equilibrio h&iacute;drico puede resultar favorecido por ciertos diur&eacute;ticos naturales, como por ejemplo las&nbsp;infusiones&nbsp;(en particular algunas como la cola de caballo, el t&eacute; verde, el hinojo y el diente de le&oacute;n). Pero hay que tener mucha&nbsp;<strong>precauci&oacute;n con el exceso</strong>&nbsp;de diur&eacute;ticos naturales, y desde luego tambi&eacute;n con la ingesta de f&aacute;rmacos que persigan ese fin.
    </p><p class="article-text">
        Tomar demasiados diur&eacute;ticos &ndash;una pr&aacute;ctica que puede estar inducida por ciertas &ldquo;<strong>dietas milagrosas</strong>&rdquo;, que procuran una r&aacute;pida bajada de peso&ndash; puede tener como resultado una deshidrataci&oacute;n y tambi&eacute;n otros efectos indeseados como v&oacute;mitos, jaquecas, dolores musculares, sensaci&oacute;n de fr&iacute;o, arritmias e incluso, parad&oacute;jicamente, edema.
    </p><h3 class="article-text">Cuando la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos tiene otras causas</h3><p class="article-text">
        En ocasiones, como hemos mencionado, la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos no se debe a factores que puedan prevenirse a trav&eacute;s de los consejos enumerados hasta aqu&iacute;, sino a&nbsp;<strong>problemas cardiovasculares</strong>, hep&aacute;ticos, renales o relacionados con la tiroides.
    </p><p class="article-text">
        En tales casos, el tratamiento de esas afecciones puede incluir alguna&nbsp;<strong>medicaci&oacute;n</strong>&nbsp;o consejo en particular para tratar la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos, aunque cuidar la dieta y la hidrataci&oacute;n, evitar el sedentarismo y mantener las piernas elevadas siempre que sea posible resultar&aacute;n de gran ayuda tambi&eacute;n en esos casos.
    </p><p class="article-text">
        La retenci&oacute;n de l&iacute;quidos tambi&eacute;n puede estar causada por cambios hormonales, sobre todo por hormonas femeninas como&nbsp;<strong>los estr&oacute;genos y la progesterona</strong>. Por ello, esto es m&aacute;s frecuente en las mujeres, en particular durante el embarazo y hacia la menopausia.
    </p><p class="article-text">
        El 10&ndash;20% del total de edemas, por cierto, est&aacute; constituido por casos de&nbsp;<strong>edema idiop&aacute;tico&nbsp;</strong>(sin causa clara).&nbsp;Seg&uacute;n los&nbsp;estudios, este problema es frecuente entre mujeres menores de 50 a&ntilde;os que no presentan patolog&iacute;as card&iacute;acas, renales o hep&aacute;ticas, pero a menudo s&iacute; sobrepeso o diabetes o han tomado diur&eacute;ticos o laxantes con el objetivo de perder kilos.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/retencion-liquidos-consejos-prevenirla_1_9147069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 19:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retención de líquidos: consejos para prevenirla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[retención de líquidos,causas,consecuencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comerse los mocos: ¿un peligro para nuestra salud?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/comerse-mocos-peligro-beneficio-salud_1_9146962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdec83ff-7ca5-4165-91dd-1d80f5fe70f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: leejose101"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mucofagia, o el hábito de comerse las mucosidades nasales, está considerado un trastorno de conducta sin llegar a tener consecuencias graves en el ámbito psicológico.</p></div><p class="article-text">
        El tema de analizar lo que dice la ciencia sobre la salubridad del h&aacute;bito llamado <strong>mucofagia</strong> suena un poco a risa, no en vano, <strong>dos cient&iacute;ficos indios estudiaron la costumbre</strong> -si se daba solo en un determinado perfil racial, psicol&oacute;gico, sexual, etc.- y&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/education/2008/aug/19/research.highereducation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les concedieron el premio par&oacute;dico IgNobel a la investigaci&oacute;n m&aacute;s in&uacute;til de 2001</a>. Ahora bien, lo que descubrieron no es nada tonto.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, Chittaranjan Andrade y B. S. Srihari constataron que<strong> cerca del 91% de las personas entrevistadas</strong>, sobre todo adolescentes de la ciudad de Bangalore, se hab&iacute;an hurgado alguna vez las narices; de estas, un 8% asegur&oacute; que alguna vez ha ingerido las mucosidades secas que se sacaba de las fosas. As&iacute; que si se extrapolan estos resultados al resto del planeta se puede concluir que la mucofagia no es infrecuente.
    </p><p class="article-text">
        No obstante,<strong> la psicolog&iacute;a cl&iacute;nica no lo considera un trastorno</strong>: la mucofagia no figura en el manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales, un compendio de todas las alteraciones ps&iacute;quicas registradas y validadas acad&eacute;micamente. No figura ni como trastorno alimentario ni como obsesivo compulsivo, por lo que se lo sit&uacute;a solo como un trastorno conductual, m&aacute;s cercano a la mala educaci&oacute;n que a los s&iacute;ntomas de sufrir estr&eacute;s o ansiedad.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Tiene beneficios comerse los mocos?</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, el verdadero debate de produce en si dicha costumbre, adem&aacute;s de desagradable para los dem&aacute;s, es perniciosa para nuestra salud. O bien al contrario tiene beneficios. <strong>Defensores y detractores de la mucofagia se enfrentan</strong> bajo dos premisas antropol&oacute;gicas y culturales.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que si fuera algo malo para la salud, aquellas personas que tienen tal costumbre <strong>habr&iacute;an perecido en mayor proporci&oacute;n</strong> que quienes no se comen los mocos, cosa que no ha sucedido. En consecuencia, la mucofagia podr&iacute;a dar alguna ventaja evolutiva a sus seguidores que les ha hecho perdurar.
    </p><p class="article-text">
        La segunda, la contraria, especula con que el asco que nos produce ver a otras personas comi&eacute;ndose sus mocos se debe precisamente a <strong>una defensa del cuerpo ante un acto muy poco higi&eacute;nico</strong> y saludable. Ser&iacute;a, as&iacute;, un asco aprendido de modo cultural, como el rechazo a las heces fecales. As&iacute; tambi&eacute;n se explicar&iacute;a que a pesar de la persistencia del h&aacute;bito, este suscite tanto rechazo,
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, adem&aacute;s de las barras de bar y las sobremesas de amigos, el debate tambi&eacute;n se sit&uacute;a en el &aacute;mbito de la ciencia. As&iacute;, <strong>el neum&oacute;logo austr&iacute;aco Friedrich Bischinger</strong> aseguraba hace unos a&ntilde;os que comerse los mocos puede ser saludable porque la mucosidad nasal es un compendio de virus y bacterias capturadas por el sistema inmunol&oacute;gico. Al comernos los mocos&nbsp;introducir&iacute;amos, seg&uacute;n este neum&oacute;logo,&nbsp;en el est&oacute;mago nuevos ejemplares que hacer reaccionar a nuestro sistema creando anticuerpos o bien enriqueciendo la flora intestinal. Pero desde Maldita Ciencia advierten que el profesor Bischinger obvia en su teor&iacute;a en primer lugar que<strong> la mayor&iacute;a de las bacterias y virus no pasar&aacute;n la barrera de los &aacute;cidos estomacales</strong>, as&iacute; como que la mayor&iacute;a de estas y virus ya est&aacute;n precipitados por anticuerpos de las mucosas. En consecuencia es dif&iacute;cil establecer su beneficio inmunol&oacute;gico.
    </p><h3 class="article-text">Riesgo de infecci&oacute;n por MRSA</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tb3wFkWtgRk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la publicaci&oacute;n de Science Insider</a>, lejos de ser beneficiosa, esta costumbre entra&ntilde;ar&iacute;a riesgos de higiene, sobre todo al rascar las paredes interiores de la nariz, en los casos m&aacute;s compulsivos. El motivo es que <strong>podemos crearnos llagas y heridas</strong> por las que introducir algunas bacterias altamente pat&oacute;genas que habitan en el espacio que hay entre la u&ntilde;a y la dermis dactilar.
    </p><p class="article-text">
        En especial los expertos se refieren al estafilococo aureo, que puede ser letal en el caso de la cepa <strong>MRSA, resistente a todos los antibi&oacute;ticos</strong>, incluido la meticilina. Aunque deber&iacute;amos crearnos una herida muy profunda, o muy extensa y persistente para que el MRSA penetrara, la cercan&iacute;a de los sinos con vasos sangu&iacute;neos que irrigan al cerebro hace que no sea descartable&nbsp;del todo&nbsp;pensar en esta posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, <strong>mientras seguimos debatiendo sobre tan peculiar tema</strong>, la recomendaci&oacute;n debe ser buscar otras fuentes alimentarias para enriquecer&nbsp;nuestra flora intestinal que no pongan en peligro la cara interior de nuestra nariz, dada la presencia de estafilococos &aacute;ureos en nuestras u&ntilde;as y tambi&eacute;n la cercan&iacute;a de los sinos con el cerebro. Aunque la infecci&oacute;n no es probable, conviene no tentar a la suerte&nbsp;y&nbsp;si acaso no podemos resistirnos, procuraremos tener una excelente higiene ungular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>J.S.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/comerse-mocos-peligro-beneficio-salud_1_9146962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 18:38:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comerse los mocos: ¿un peligro para nuestra salud?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[mocos,mucofagia,consecuencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los riesgos de dormir todos los días a distintas horas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/riesgos-dormir-dias-distintas-horas_1_9120099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/165df00a-736c-49ba-88e4-f0a47961d1a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="leer dormir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mucha gente duerme en horarios irregulares o más de lo normal, una costumbre que puede resultar perjudicial para la salud.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas horas es apropiado dormir cada d&iacute;a? Depende de la edad. Las &uacute;ltimas recomendaciones de la <a href="https://www.sleephealthjournal.org/article/S2352-7218%2815%2900015-7/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Nacional del Sue&ntilde;o</a>, de Estados Unidos, establecen que para personas adultas lo m&aacute;s saludable es que duerman entre siete y nueve horas diarias. Para los mayores de 65 a&ntilde;os la cifra es un poco m&aacute;s baja (entre siete y ocho horas), mientras que las cantidades son m&aacute;s elevadas para la gente m&aacute;s joven: los adolescentes deben dormir ocho a diez horas diarias, hasta once horas los ni&ntilde;os en edad escolar y hasta catorce los ni&ntilde;os peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Con mucha frecuencia <strong>se habla de los </strong>riesgos de dormir poco, algo a lo que suelen conducir las m&uacute;ltiples actividades y los horarios apretados de la vida moderna. Estr&eacute;s, cansancio, irritabilidad, sobrepeso, diabetes, hipertensi&oacute;n, envejecimiento prematuro, problemas sexuales y de memoria son algunos de los efectos que genera el dormir menos de lo que el organismo necesita.
    </p><p class="article-text">
        Se habla poco, en cambio, de otras dos situaciones. Por un lado, de qu&eacute; pasa si los horarios de sue&ntilde;o carecen de regularidad, es decir, cuando alguien cambia mucho sus horarios de irse a la cama y de levantarse de unos d&iacute;as a otros. Por el otro, de <strong>qu&eacute; sucede si se duerme m&aacute;s tiempo de lo recomendado</strong>. Ambas pr&aacute;cticas tienen consecuencias negativas. 
    </p><h3 class="article-text">Horarios irregulares del sue&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        Estudios recientes apuntan que mantener una regularidad en los horarios del sue&ntilde;o podr&iacute;a ser tan importante como dormir la cantidad de horas apropiada. En tiempos de normalidad, mucha gente duerme menos de lo necesario de lunes a viernes y <strong>se da &ldquo;atracones de sue&ntilde;o&rdquo; los fines de semana</strong>, con el objetivo de compensar las horas no dormidas en los d&iacute;as laborables. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que los beneficios de esos &ldquo;atracones de sue&ntilde;o&rdquo; son transitorios y, en cambio, tienen resultados negativos a medio y largo plazo. Una <a href="https://www.cell.com/current-biology/pdfExtended/S0960-9822(19)30098-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada el a&ntilde;o pasado en la revista especializada Cell comprob&oacute; que de ese modo no solo no se evitan los perjuicios sobre el metabolismo de haber dormido menos de lo necesario en los d&iacute;as previos, sino que adem&aacute;s algunos de esos perjuicios se profundizan. Por ejemplo, <strong>la menor sensibilidad del organismo a la glucosa</strong>, lo cual aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.
    </p><p class="article-text">
        Al efecto producido por las diferencias en los horarios del sue&ntilde;o entre unos y otros d&iacute;as <strong>se lo conoce como &ldquo;jet lag social&rdquo;</strong>. Esta expresi&oacute;n fue acu&ntilde;ada a mediados de la d&eacute;cada de los 2000 por Till Roenneberg, profesor de cronobiolog&iacute;a de la Universidad Ludwig-Maximilian, de Munich, Alemania. Se debe a que, as&iacute; como el cuerpo sufre un trastorno cuando atraviesa m&uacute;ltiples husos horarios a gran velocidad, le ocurre algo similar cuando hay muchas diferencias en los horarios del sue&ntilde;o de unos d&iacute;as a otros.
    </p><h3 class="article-text">Consecuencias negativas del jet lag social</h3><p class="article-text">
        Este jet lag social tiene muchas consecuencias negativas. Varias investigaciones han hallado que <strong>quienes lo experimentan tienen una mayor tendencia al </strong><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16687322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumo de tabaco</a><strong> y a </strong><a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(12)00325-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrir sobrepeso y obesidad</a>. Un <a href="https://www.researchgate.net/publication/271334168_Social_jetlag_obesity_and_metabolic_disorder_Investigation_in_a_cohort_study" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> estim&oacute; que, en &eacute;pocas &ldquo;normales&rdquo;, cada hora de jet lag social (es decir, de diferencia entre los horarios de acostarse-levantarse en d&iacute;as laborales y los de d&iacute;as de descanso) est&aacute; asociada, en promedio, con dos kilos de peso adicionales en personas de 39 a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        Otra <a href="https://www.researchgate.net/publication/316568816_1067_Sociodemographic_poor_overall_health_cardiovascular_sisease_depression_fatigue_and_daytime_sleepiness_associated_with_social_jetlag_independent_of_sleep_duration_and_insomnia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> determin&oacute; que <strong>por cada hora de jet lag social aumenta en un 11% el riesgo de padecer enfermedades del coraz&oacute;n</strong>. Seg&uacute;n este mismo trabajo, el desfase se asocia con una salud m&aacute;s pobre, un peor humor y mayor somnolencia y fatiga. Y tambi&eacute;n hay resultados que indican que la falta de regularidad en los horarios conspira contra la calidad del sue&ntilde;o y ocasiona un rendimiento acad&eacute;mico m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, un trabajo publicado en 2018 por la revista Scientific Reports se&ntilde;ala que, entre los adultos mayores, la falta de un horario regular para acostarse y levantarse est&aacute; asociada con un riesgo m&aacute;s elevado de <strong>sufrir problemas como estr&eacute;s, depresi&oacute;n, sobrepeso, mayor tensi&oacute;n arterial</strong>, mayor presencia de az&uacute;car en la sangre, ataques card&iacute;acos y ACV.
    </p><h3 class="article-text">Dormir demasiado, &iquest;qu&eacute; consecuencias tiene?</h3><p class="article-text">
        Cuando una persona duerme sin programar ninguna alarma se despierta de manera espont&aacute;nea en el momento en que el cuerpo &ldquo;decide&rdquo; que el sue&ntilde;o ha llegado al final. Esto ocurre &ldquo;unas dos horas despu&eacute;s del inicio de la fase ascendente de la temperatura central&rdquo; del organismo, como explica un <a href="https://ses.org.es/docs/rev-neurologia2016.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> de Jos&eacute; Antonio Madrid P&eacute;rez, especialista del Laboratorio de Cronobiolog&iacute;a de la Universidad de Murcia. El proceso <strong>coincide tambi&eacute;n con el cese de la secreci&oacute;n de melatonina</strong>, la hormona responsable de regular el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede cuando la persona, despu&eacute;s que se ha despertado espont&aacute;neamente, insiste en seguir durmiendo? Pues ese sue&ntilde;o posterior es m&aacute;s ligero, no llega a ser profundo ni resulta constante y, por lo tanto, es de m&aacute;s baja calidad. El resultado inmediato de esto es lo que se suele llamar <strong>&ldquo;resaca de sue&ntilde;o&rdquo;</strong>, caracterizada por un malestar, sensaci&oacute;n de cansancio, cierta confusi&oacute;n, irritabilidad, dolor de cabeza y malhumor. Es decir, todo lo contrario de lo que genera el buen dormir.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los <a href="https://academic.oup.com/eurheartj/article-abstract/40/20/1620/5229545" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> m&aacute;s importantes y recientes, publicado en 2018, con datos de m&aacute;s de 116.000 personas de 21 pa&iacute;ses distintos, asegura que <strong>dormir de m&aacute;s aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares</strong> y muerte prematura.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <strong>produce un envejecimiento cognitivo superior al normal</strong>, es decir, un efecto similar al que produce la falta de sue&ntilde;o. Tal envejecimiento cognitivo genera, a su vez, otros problemas: mayor dificultad para concentrarse, para la memoria, para resolver problemas, etc. As&iacute; lo revel&oacute; un <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jgs.12790" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que analiz&oacute; los patrones de sue&ntilde;o de m&aacute;s de 15.000 enfermeras de Estados Unidos durante los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Otro riesgo de excederse en las horas de sue&ntilde;o es el de desarrollar diabetes. Dormir demasiado -lo mismo que dormir muy poco- <strong>se relaciona con una menor capacidad de responder a la insulina</strong> y, por lo tanto, de absorber glucosa, lo cual aumenta las probabilidades de padecer diabetes en el futuro, de acuerdo con un <a href="https://academic.oup.com/jcem/article/101/9/3272/2806470" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> publicado en 2016. Lo curioso es que esta relaci&oacute;n se observ&oacute; solo en los varones y no en las mujeres. Fue el primer estudio que hall&oacute; una diferencia en el v&iacute;nculo entre sue&ntilde;o y diabetes en funci&oacute;n del sexo.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n se ha hallado un v&iacute;nculo entre dormir m&aacute;s horas de las recomendadas y un mayor riesgo de padecer un ACV. Cient&iacute;ficos de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se basaron en datos de casi 10.000 personas de entre 42 y 81 a&ntilde;os a lo largo de una d&eacute;cada y llegaron a la conclusi&oacute;n de que, para las personas que dorm&iacute;an m&aacute;s de ocho horas por d&iacute;a, el riesgo de padecer un ACV era <strong>un 46 % superior al de quienes dorm&iacute;an entre 6 y ocho horas por jornada</strong>. El estudio no hall&oacute; una explicaci&oacute;n para este v&iacute;nculo, pero s&iacute; destac&oacute; el car&aacute;cter predictivo que las horas de sue&ntilde;o pueden tener en las personas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/riesgos-dormir-dias-distintas-horas_1_9120099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 17:27:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los riesgos de dormir todos los días a distintas horas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Dormir,Salud,consecuencias,irregularidad]]></media:keywords>
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