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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - colores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/colores/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - colores]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Pueden perros y gatos ver los colores?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pueden-perros-gatos-ver-colores-como-nosotros_1_9168590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ca8a858-6c84-4769-aacd-2c39c4175237_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="¿Pueden perros y gatos ver los colores?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No ven el mundo en blanco y negro pero sus ojos capturan los colores de un modo distinto al de los ojos humanos.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es ser un gato o un perro? Los humanos sabemos que hay aspectos de su vida que son diferentes. Nos consta que perros y felinos navegan, sobre todo, en un mundo de olores. 
    </p><p class="article-text">
        Y sospechamos que tampoco ven el mundo del mismo modo que nosotros pero, <strong>&iquest;te has preguntado si perros y gatos perciben los colores?</strong> Primero, desmontemos el mito: eso de que perros y gatos ven el mundo en blanco y negro es mentira. Ahora bien, tampoco son tan precisos a la hora de distinguir los colores (ni diferencian tantos) como los humanos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Humano, ten&eacute;s unos ojos estupendos</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Todos los humanos tenemos lo que podemos considera<strong>r unos ojos excepcionales</strong>; una virtud que compartimos con nuestros primos los primates. Y no solo nos referimos a que son bonitos, lo que los convierte en excepcionales es su abundancia de conos. 
    </p><p class="article-text">
        Y son estos conos &ndash;un tipo de c&eacute;lulas fotosensibles de la retina&ndash; los que permiten distinguir un amplio rango de colores. Algo que<strong> ni tu perro ni tu gato pueden</strong>, al menos no con tanto detalle o precisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Conos y bastones: esto es lo que vemos</strong></h3><p class="article-text">
        Las <strong>c&eacute;lulas fotosensibles</strong> de la retina de los vertebrados son de dos tipos: conos y bastones. Los conos resultan menos sensibles a la luz, pero permiten a los mam&iacute;feros distinguir los colores, ya que detectan los picos de las distintas longitudes de onda de la luz; que es lo que conforma en nuestros ojos las distintas coloraciones. Por otra parte, los bastones son m&aacute;s sensibles en ambientes de baja intensidad lum&iacute;nica, pero, a cambio, pierden resoluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo animal, hay ojos con todo tipo de combinaciones y variaciones en el n&uacute;mero de conos y bastones. Muchos vertebrados, como<strong> los peces, las aves y los reptiles</strong>, poseen una notable cantidad de conos (igual que los humanos), una caracter&iacute;stica que les permite diferenciar un espectro m&aacute;s amplio de colores. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, las retinas de muchos mam&iacute;feros contienen un mayor n&uacute;mero de bastones, y pocos conos: es decir, su capacidad de distinguir los colores no resulta tan buena o precisa. Pero, a cambio, poseen una mejor capacidad de visi&oacute;n nocturna; es decir, <strong>ven mejor cuando hay poca luz</strong>. Como les ocurre a los perros y a los gatos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Perros y gatos: peores en distinguir los colores (pero los ven)</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Si lo ponemos en t&eacute;rminos humanos, podemos decir que <strong>los perros son dalt&oacute;nicos</strong>&rdquo;, explicaba el antrozo&oacute;logo John Bradshaw, autor de <em>Entender a nuestro perro</em>, y considerado uno de los mayores expertos mundiales en la relaci&oacute;n entre humanos y perros,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Z0VarUs9zjI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en una conferencia en el Instituto de Antrozoolog&iacute;a </a>de la Universidad de Bristol. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n podemos verlo de otro modo, sigue Bradshaw con cierta iron&iacute;a: &ldquo;Mientras que a los perros les importa m&aacute;s, por ejemplo, c&oacute;mo huelen las cosas, los humanos estamos rid&iacute;culamente obsesionados con los colores&rdquo;.<strong> Lo mismo le ocurre a los gatos</strong>: su mundo est&aacute; formado, sobre todo, de olores y de sonidos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, mientras que el ojo humano puede distinguir cerca de un mill&oacute;n de colores o tonalidades, el ojo del perro o del gato diferencia unos 100.000; &ldquo;y todos ellos son <strong>mayormente variaciones del azul, del verde o del amarillo</strong>&rdquo;, apunta Bradshaw. Es decir, &ldquo;no diferencian el color rojo&rdquo;, incide. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, <strong>la capacidad de enfoque de los ojos</strong> de los gatos o los perros tampoco es tan precisa como la nuestra. Pero, de nuevo, esto solo enfatiza que nuestros ojos est&aacute;n dise&ntilde;ados para decodificar el mundo en im&aacute;genes. &ldquo;Mientras que los perros utilizan su visi&oacute;n, sobre todo, en su relaci&oacute;n con nosotros&rdquo;, a&ntilde;ade Bradshaw; y dan m&aacute;s importancia a sentidos como el olfato o el o&iacute;do para decodificar el mundo y obtener la informaci&oacute;n relevante. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pero ven mejor de noche</strong></h3><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o que su o&iacute;do sea mejor que el nuestro. Y tambi&eacute;n <strong>su olfato es muy superior al humano</strong>: entre 10.000 y 100.000 veces mejor, en el caso del perro. Y lo mismo ocurre con los gatos: su visi&oacute;n nocturna da mil vueltas a la nuestra (literal). Los felinos tambi&eacute;n nos ganan en cuesti&oacute;n de narices: su sentido del olfato es entre 1.000 y 10.000 veces m&aacute;s potente<strong>&nbsp;</strong>que el nuestro<strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cuesti&oacute;n de n&uacute;meros: mientras que gatos y perros poseen una mayor concentraci&oacute;n de bastones, y una baja concentraci&oacute;n de conos en sus retinas; a los humanos nos ocurre lo contrario. Lo que explica por qu&eacute; <strong>no vemos bien de noche</strong>; pero distinguimos mejor los colores. 
    </p><p class="article-text">
        <em>E.S.M.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva San Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/pueden-perros-gatos-ver-colores-como-nosotros_1_9168590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jul 2022 15:17:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Perros,Gatos,Mascotas,colores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colores y sentidos: ¿cómo percibimos las tonalidades psicológicamente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/colores-sentidos-percibimos-tonalidades-psicologicamente_1_9132924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/870566e9-2365-40b1-894c-5f5eb6d5de38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los colores y los efectos que generan han intrigado a los pensadores desde hace siglos.</p></div><p class="article-text">
        El rojo significa pasi&oacute;n, el verde es el color de la esperanza, el azul representa la tristeza. Pero &iquest;por qu&eacute;? &iquest;<strong>De d&oacute;nde surge el significado que atribuimos a los distintos colores</strong>? Es una pregunta que se han hecho numerosos pensadores a lo largo de la historia, entre ellos Arist&oacute;teles, Leonardo Da Vinci, Isaac Newton y, en particular, Johann Wolfgang von Goethe, el gran escritor alem&aacute;n, autor de uno de los primeros tratados sobre la cuesti&oacute;n, titulado <em>Teor&iacute;a de los colores</em> (1810).
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos &ndash;y muchas personas m&aacute;s&ndash; hicieron aportes a lo que hoy se conoce como &ldquo;<strong>psicolog&iacute;a del color</strong>&rdquo;, que estudia la percepci&oacute;n de las tonalidades y tiene una gran importancia para disciplinas como el dise&ntilde;o, la arquitectura, el&nbsp;cine y la publicidad. Sin embargo, explican los especialistas, es importante destacar que el estudio te&oacute;rico y emp&iacute;rico sobre el color y su funcionamiento psicol&oacute;gico se encuentra en una etapa muy prematura de su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        En general, todo indica que l<strong>os significados atribuidos a los colores son arbitrarios y dependen de la cultura</strong> y el entorno en el que cada persona o sociedad se desarrolla. Por eso, un mismo color puede tener connotaciones muy diferentes en distintos lugares y momentos hist&oacute;ricos. Un ejemplo es el del color blanco. En las culturas occidentales, el blanco se asocia con la pureza y la paz, mientras que en Oriente y en &Aacute;frica est&aacute; relacionado con la muerte. Y lo contrario ocurre con el negro.
    </p><p class="article-text">
        Otro caso es el del <strong>amarillo, que en la actualidad a menudo aparece asociado con la riqueza</strong>, la abundancia y el poder, y en consecuencia con la felicidad, quiz&aacute; por su cercan&iacute;a con el color del oro. Sin embargo, y tal vez debido a esta misma raz&oacute;n, en la Edad Media su significado era muy negativo: mentira, enfermedad, herej&iacute;a, codicia o traici&oacute;n, como lo detalla una&nbsp;<a href="https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/13432/63157_10.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en la revista Estudios Medievales Hisp&aacute;nicos de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid.
    </p><h3 class="article-text">Influencia del color sobre las emociones</h3><p class="article-text">
        Hay, en cualquier caso, un consenso generalizado acerca de que los colores y los sentidos que se les atribuyen socialmente <strong>ejercen una influencia sobre los sentimientos y las emociones humanas</strong>. De ah&iacute; el inter&eacute;s de disciplinas como las ya mencionadas, que buscan aprovechar las caracter&iacute;sticas de cada color para ser m&aacute;s eficaces a la hora de lograr sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Un&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3346809" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la d&eacute;cada de 1980 lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que <strong>los equipos de f&uacute;tbol americano y de hockey sobre hielo que usaban uniformes negros ten&iacute;an una conducta m&aacute;s violenta</strong> (les pitaban m&aacute;s faltas) que los que vest&iacute;an de otros colores. M&aacute;s a&uacute;n: cuando un equipo pasaba de usar otro color a usar ropa negra, aumentaba tambi&eacute;n lo agresivo de su comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de fondo ser&iacute;a el hecho de que el negro es <strong>un color asociado &ndash;en nuestra cultura&ndash; con la muerte y el mal</strong>. Para los investigadores, este influjo se produc&iacute;a de dos maneras. Por un lado, la autopercepci&oacute;n de los jugadores los llevaba a comportarse de manera m&aacute;s violenta; por el otro, los &aacute;rbitros tender&iacute;an a ver en ellos m&aacute;s agresividad.
    </p><p class="article-text">
        Trabajos posteriores tambi&eacute;n analizaron otras maneras en que los colores del entorno afectan el comportamiento.&nbsp;Uno de ellos propuso a varias personas que <strong>resolvieran los mismos problemas, pero escritos en papeles de distintos colores</strong>: rojos, blancos, azules. Seg&uacute;n los investigadores, esas diferencias pod&iacute;an mejorar o empeorar su rendimiento, en funci&oacute;n del grado de motivaci&oacute;n de los participantes en el experimento.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, Andrew J. Elliot &ndash;psic&oacute;logo de la Universidad de Rochester, Estados Unidos, y autor de una&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4383146/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n</a> de estudios sobre la cuesti&oacute;n, publicada en 2015&ndash; remarc&oacute; que, si bien ciertos hallazgos pueden ser prometedores y &ldquo;provocativos&rdquo;, conviene &ldquo;ser pacientes y reconocer con humildad que <strong>la psicolog&iacute;a del color es un &aacute;rea de investigaci&oacute;n &uacute;nica y compleja</strong> que apenas comienza a tener importancia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Colores c&aacute;lidos y colores fr&iacute;os</h3><p class="article-text">
        Es curioso: en un sentido, <strong>se puede afirmar que los colores no existen</strong>. Lo que existe es la luz, que genera diferentes impresiones en los &oacute;rganos visuales de los seres humanos y otros animales. Esos &oacute;rganos env&iacute;an se&ntilde;ales al cerebro y es all&iacute; donde se genera la imagen visual y, por ende, el color. Dado este car&aacute;cter subjetivo del modo en que percibimos los colores, nadie puede tener la certeza de que el azul o el rojo que ve son los mismos azul o rojo que ve alguien m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esa apreciaci&oacute;n, existe una distinci&oacute;n fundamental para el uso del color en el arte y el dise&ntilde;o: la que separa los colores c&aacute;lidos de los fr&iacute;os. <strong>El rojo y el amarillo</strong> &ndash;con todos sus matices&ndash; son los principales colores c&aacute;lidos, en tanto que <strong>el verde y el azul</strong> son colores fr&iacute;os. Esta clasificaci&oacute;n data del siglo XVIII, cuando se empez&oacute; a utilizar para referirse a los distintos efectos que las pinturas generaban en el espectador.
    </p><p class="article-text">
        Se derivan de la experiencia cotidiana: el rojo y el amarillo son los colores del fuego, mientras que el azul recuerda al agua, el mar y el hielo. El verde, por su parte, est&aacute; cerca del azul en el espectro crom&aacute;tico, por lo cual a veces se afirma que &ldquo;se dirige&rdquo; al fr&iacute;o. Esta <strong>divisi&oacute;n entre c&aacute;lidos y fr&iacute;os</strong> ha tenido diversas aplicaciones en la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <strong>las canillas de agua caliente suelen tener alguna indicaci&oacute;n en rojo</strong> y los de agua fr&iacute;a, en azul. Hoy en d&iacute;a, los incontables filtros de Instagram y otras aplicaciones hacen que mucha m&aacute;s gente que antes est&eacute; familiarizada con las variaciones y los efectos que las distintas tonalidades ejercen sobre las im&aacute;genes.
    </p><h3 class="article-text">Significados y efectos de los colores en el cine</h3><p class="article-text">
        Un arte que le ha sacado much&iacute;simo partido a tales posibilidades es el cine. Existe un proceso llamado etalonaje, que consiste en modificar el color para dar a cada secuencia la apariencia deseada. Y es que los realizadores cinematogr&aacute;ficos tienen muy claro que los espectadores,&nbsp;sin darse cuenta, <strong>son influenciados de forma notable por la paleta de colores de la pel&iacute;cula</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El cine, empleando resortes de psicolog&iacute;a del color, ha logrado <strong>intensificar el alcance emocional de las pel&iacute;culas. </strong>Esto se consigue primordialmente a trav&eacute;s de rasgos de calidez o de frialdad crom&aacute;ticas, un modelo que responde a un patr&oacute;n emocional que se aplica a las distintas secuencias, obteniendo un tono general acorde con la emoci&oacute;n pretendida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cient&iacute;ficos de la percepci&oacute;n han observado de largo que los colores est&aacute;n asociados a emociones espec&iacute;ficas&rdquo;, apuntan por su parte investigadores de la Universidad de Yale en un&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/cgf.12233" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a> de 2013. Por ello, &ldquo;los directores de cine <strong>emplean colores c&aacute;lidos para transmitir emociones positivas</strong>, mientras que los tonos muy contrastados y oscuros enfatizan lo l&oacute;brego de los argumentos noir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los colores que adem&aacute;s de c&aacute;lidos son <strong>estridentes y saturados generan alegr&iacute;a, cercan&iacute;a y euforia</strong>. Por el contrario, los tonos fr&iacute;os transmiten incomodidad, extra&ntilde;amiento, distancia emocional o incertidumbre. No es casual, por cierto, que en ingl&eacute;s la palabra <em>blue</em>, que significa azul, tambi&eacute;n se utilice como sin&oacute;nimo de tristeza.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 12:45:21 +0000]]></pubDate>
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