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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - microbiota]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/microbiota/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - microbiota]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevo-estudio-antibioticos-alterar-microbiota-durante-anos_1_13171155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b9533b7-0820-4817-bdcb-a96b8384638a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación publicada en Nature Medicine aporta un dato sorprendente: los efectos pueden prolongarse hasta 8 años.</p></div><p class="article-text">
        Cuando tomamos un&nbsp;antibi&oacute;tico, sabemos que estamos eliminando las bacterias &ldquo;malas&rdquo; que nos causan enfermedades. Para eso los usamos, para curar dolencias infecciosas que pueden incluso ser mortales. Lo que muchas veces olvidamos es que tambi&eacute;n estamos alterando profundamente a las bacterias &ldquo;buenas&rdquo; que viven en nuestro intestino: ese complejo ecosistema de miles de especies distintas,&nbsp;<a href="https://theconversation.com/topics/microbiota-58448" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la microbiota intestinal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una microbiota abundante y diversa est&aacute; relacionada con un buen estado de salud. Por el contrario, el uso recurrente y prolongado de antibi&oacute;ticos se asocia con un mayor riesgo de&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s12902-022-01197-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obesidad, diabetes tipo 2</a>, enfermedad cardiovascular o&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41591-025-03693-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&aacute;ncer colorrectal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que unos d&iacute;as despu&eacute;s de un ciclo de antibi&oacute;ticos orales, ocurre una&nbsp;<a href="https://www.cell.com/cell-reports/fulltext/S2211-1247(22)00401-6?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2211124722004016%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dr&aacute;stica alteraci&oacute;n en el microbioma intestinal</a>: se reduce la diversidad de especies bacterianas y la riqueza de genes microbianos. Por ejemplo, se describi&oacute; una mayor presencia de potenciales pat&oacute;genos como&nbsp;<em>Escherichia coli</em>&nbsp;y una menor abundancia de g&eacute;neros como&nbsp;<em>Dialister</em>,&nbsp;<em>Veillonella</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Eubacterium</em>, un enriquecimiento de genes de resistencia antimicrobiana y un mayor riesgo de infecci&oacute;n por&nbsp;<em>Clostridioides difficile</em>.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;nto dura el efecto de los antibi&oacute;ticos en el microbioma intestinal?</h2><p class="article-text">
        Aunque los efectos antimicrobianos a corto plazo son&nbsp;<a href="https://bmjopen.bmj.com/content/10/9/e035677" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bien conocidos</a>, no se realizaron investigaciones poblacionales a gran escala que examinen sus consecuencias con un horizonte m&aacute;s amplio. La gran pregunta es: &iquest;cu&aacute;nto duran esas consecuencias del consumo de antibi&oacute;ticos sobre el microbioma intestinal? Un estudio reciente publicado en&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41591-026-04284-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Medicine</em></a>&nbsp;aporta una respuesta sorprendente: los efectos pueden prolongarse hasta 8 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores hicieron un estudio a lo grande: analizaron el microbioma intestinal de muestras de heces de 14.979 adultos en Suecia y cruzaron esos datos con la informaci&oacute;n del Registro Nacional de Medicamentos &ndash;que recoge todos los antibi&oacute;ticos y otros medicamentos recetados a pacientes ambulatorios en ese pa&iacute;s&ndash; para comprobar qu&eacute; pasaba en el microbioma intestinal durante 8 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica empleada de metagen&oacute;mica de secuenciaci&oacute;n profunda permite identificar las bacterias a nivel de especie. Esto es importante: no se trata de ver si hay m&aacute;s o menos bacterias, sino exactamente de qui&eacute;n est&aacute; ah&iacute;. As&iacute;, se pudieron analizar alrededor de 1.340 especies bacterianas distintas.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis demostr&oacute; que los antibi&oacute;ticos reducen la diversidad bacteriana. El efecto m&aacute;s dr&aacute;stico ocurri&oacute; en el primer a&ntilde;o tras el uso de los f&aacute;rmacos, pero el impacto a&uacute;n era detectable hasta entre 4 y 8 a&ntilde;os despu&eacute;s de tomarlos, en un 10-15&nbsp;% de las especies bacterianas.
    </p><h2 class="article-text">No todos los antibi&oacute;ticos afectan por igual</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s interesantes del estudio es que no todos los antibi&oacute;ticos afectan igual a la microbiota. Los m&aacute;s agresivos fueron la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina. Por ejemplo, un solo tratamiento con clindamicina se asoci&oacute; con la p&eacute;rdida de hasta 47 especies bacterianas.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;<a href="https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a682399-es.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clindamicina</a>&nbsp;inhibe la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas al unirse al ribosoma bacteriano. Se emplea especialmente para tratar infecciones graves causadas por bacterias anaerobias y Gram positivas. En segundo lugar, las&nbsp;<a href="https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/bacterias-y-f%C3%A1rmacos-antibacterianos/fluoroquinolonas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fluoroquinolonas</a>&nbsp;son antibi&oacute;ticos de amplio espectro que inhiben la replicaci&oacute;n del ADN al bloquear la enzima ADN girasa bacteriana. Son usadas para tratar infecciones graves urinarias y respiratorias. Y, por &uacute;ltimo, la&nbsp;<a href="https://www.vademecum.es/principios-activos-flucloxacilina-j01cf05-es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">flucloxacilina</a>&nbsp;es una penicilina de espectro reducido que act&uacute;a contra algunas bacterias Gram positivas.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, otros bactericidas m&aacute;s comunes (como algunas penicilinas de amplio espectro y la nitrofuranto&iacute;na) tuvieron efectos mucho m&aacute;s suaves. La mayor&iacute;a de los antibi&oacute;ticos disminu&iacute;an la abundancia bacteriana, mientras que algunos favorec&iacute;an la aparici&oacute;n de pat&oacute;genos oportunistas. En este caso, m&aacute;s es menos: cuantos m&aacute;s cursos de tratamiento con antibi&oacute;ticos, menor fue la diversidad bacteriana.
    </p><h2 class="article-text">Una recuperaci&oacute;n completa podr&iacute;a tardar a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Otro hallazgo interesante consisti&oacute; en observar que la microbiota no se recupera del todo. Hasta ahora se pensaba que&nbsp;<a href="https://www.cell.com/cell-reports/fulltext/S2211-1247(22)00401-6?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2211124722004016%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la comunidad microbiana vuelve a la &ldquo;normalidad&rdquo;</a>&nbsp;despu&eacute;s del tratamiento con antibi&oacute;ticos. Pero este estudio revela que, aunque la recuperaci&oacute;n fue r&aacute;pida en los primeros meses, despu&eacute;s es lenta e incompleta y no siempre se recobra exactamente el estado original.
    </p><p class="article-text">
        Una recuperaci&oacute;n completa podr&iacute;a tardar a&ntilde;os, seg&uacute;n el tipo de antibi&oacute;tico. Cuanto mayor sea el efecto negativo en la biodiversidad bacteriana, m&aacute;s tiempo se tardar&aacute; en recuperar la microbiota previa. En algunos casos, incluso, se llega a un nuevo ecosistema en equilibrio diferente al original.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, no hace falta tomar muchos antibi&oacute;ticos: una sola tanda puede tener efectos detectables a&ntilde;os despu&eacute;s. Esto cambia bastante la narrativa cl&aacute;sica de &ldquo;por una vez no pasa nada&rdquo;. Algunos de estos medicamentos tienen un mayor efecto en mujeres, quiz&aacute; por factores hormonales.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las bacterias que cambian est&aacute;n relacionadas con la obesidad, la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o enfermedad inflamatoria intestinal. Ojo: esto no significa que los antibi&oacute;ticos causen estas enfermedades directamente, pero s&iacute; que pueden influir en el ecosistema microbiano que las modula.
    </p><h2 class="article-text">Entonces&hellip; &iquest;debemos dejar de usar antibi&oacute;ticos?</h2><p class="article-text">
        No. Y esto es clave: los antibi&oacute;ticos salvan vidas y son imprescindibles en infecciones bacterianas. Aunque este estudio se hizo solo en Suecia, donde el uso de estos f&aacute;rmacos est&aacute; muy restringido y se registra un bajo nivel de resistencia de las bacterias a sus efectos, los resultados refuerzan algo muy importante: hay que usarlos mejor, no m&aacute;s. <strong>Hay que evitar su administraci&oacute;n innecesaria, elegir el medicamento adecuado y no prolongar tratamientos sin motivo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recetar antibi&oacute;ticos de forma precisa ya no sirve solo para combatir la resistencia antimicrobiana, sino para preservar la biodiversidad del ecosistema intestinal del paciente y sus consecuencias en la salud metab&oacute;lica y gastrointestinal a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://theconversation.com/profiles/ignacio-lopez-goni-536052" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio L&oacute;pez-Go&ntilde;i</a> es c<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">atedr&aacute;tico de Microbiolog&iacute;a. Miembro de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Microbiolog&iacute;a (SEM), Universidad de Navarra</span>
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;<a href="https://theconversation.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/nuevo-estudio-los-antibioticos-pueden-alterar-nuestra-microbiota-durante-anos-281356" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Una versi&oacute;n de este articulo fue publicada en el&nbsp;</em><a href="https://microbioblog.es/los-antibioticos-pueden-alterar-la-microbiota-durante-anos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>blog microBIO</em></a><em>&nbsp;del autor.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio López-Goñi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevo-estudio-antibioticos-alterar-microbiota-durante-anos_1_13171155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 17:04:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Antibióticos,microbiota]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Test de microbiota: ¿vale la pena que nos estudien la caca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/test-microbiota-vale-pena-estudien-caca_1_9920005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/790ddce4-f824-4f0d-a0d7-e484cadccad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Test de microbiota: ¿vale la pena que nos estudien la caca?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este tipo de test, que analiza la diversidad de la microbiota y que puede ser útil para conocer cómo está nuestro intestino, tiene aún un valor limitado para la práctica clínica</p><p class="subtitle">¿Cuál es la diferencia entre probiótico y prebiótico y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/como-mantener-flora-intestinal-sana_1_1140906.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">microbiota intestinal</a>, lo hacemos de todo aquello que vive en nuestro aparato digestivo; esto son los microorganismos que viven en un cierto equilibrio y que permiten que el intestino cumpla con todas las funciones normales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aproximadamente <strong>el 50% del volumen de las heces son bacterias</strong> que viven en el colon y que son arrastradas con los desechos de la digesti&oacute;n. Se calcula que hay m&aacute;s de <a href="https://semipyp.es/wiki/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">500 especies</a> ocupando este h&aacute;bitat, lo que da lugar a un complejo ecosistema, seg&uacute;n la Sociedad Espa&ntilde;ola de Microbiota, Probi&oacute;ticos y Prebi&oacute;ticos (SEMiPyP).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El microbioma, una se&ntilde;al de identidad premonitoria</h3><p class="article-text">
        Se sabe cada vez mejor que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/biota-flora-intestinal-cancer-celiacos-diabetes-asma_1_4216964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estos microorganismos juegan un papel decisivo en nuestra salud</a>, y que influyen sobre todo en la manera en que envejecemos o combatimos infecciones, incluso hasta el riesgo de desarrollar obesidad, enfermedades card&iacute;acas o diabetes tipo 2.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.nature.com/articles/s42255-021-00348-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en <em>Nature</em>, por ejemplo, y tras analizar la flora intestinal de m&aacute;s de 9.000 personas, los expertos descubrieron que el <strong>envejecimiento saludable</strong> se asociaba con un conjunto diverso de bacterias, mientras que la falta de diversidad bacteriana se observaba en una serie de condiciones como el envejecimiento no saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En respuesta a todo ello, se empezaron a vender en algunos pa&iacute;ses <strong>test de microbiota en forma de kits</strong>&nbsp;de recolecci&oacute;n de heces que se pueden tomar en casa y que se env&iacute;an al laboratorio, donde se analizar&aacute;n y detectar&aacute;n, en teor&iacute;a, enfermedades como la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/dieta-gluten-necesidad-capricho_1_3391351.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">celiaqu&iacute;a</a> o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/ocho-alimentos-alergias-provocan_1_7236347.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">alergias alimentarias</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;son realmente tan factibles estas pruebas? &iquest;De verdad vale la pena hacerse una?
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; nos dicen los tests de microbiota</h3><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo, un n&uacute;mero creciente de empresas ofrece pruebas que permiten &ldquo;ver&rdquo; nuestro microbioma intestinal, es decir, la comunidad de millones de microbios que habitan en nuestro tracto digestivo. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces este tipo de prueba se solicita para controlar <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/colon-irritable-grave-fuerte-impacto-calidad-vida_1_6327543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">problemas relacionados con el intestino</a> o saber qu&eacute; tipo de dieta o complemento alimenticio se adapta mejor.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de estas pruebas analizan las bacterias buenas y malas en el intestino, signos de pat&oacute;genos potenciales, marcadores inmunol&oacute;gicos e inflamatorios e indicadores de c&oacute;mo est&aacute; funcionando el tracto digestivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de este tipo de test es, por tanto, <strong>identificar todos los microorganismos</strong> que hay en una muestra de heces y clasificarlos desde el punto de vista taxon&oacute;mico: bacteria, arquea, eucariota y virus. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de este an&aacute;lisis se analizan las posibles alteraciones, lo que ayudar&iacute;a por ejemplo a un diagn&oacute;stico de disbiosis intestinal. El estudio tambi&eacute;n incluye la detecci&oacute;n de par&aacute;sitos.&nbsp;Pero las pruebas actuales basadas en microbiomas <strong>no pueden diagnosticar enfermedades</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Limitaciones de los los tests de microbiota</h3><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en este campo avanza y da como resultado <a href="https://www.ciencia.gob.es/Noticias/2022/Marzo/Un_analisis_de_la_microbiota_intestinal_abre_una_nueva_via_para_la_deteccion_temprana_del_cancer_de_pancreas.html;jsessionid=4119A2C002A981858CA88577E384B976.1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> como el que presentaban a principios de 2022 el Centro Nacional de Investigaciones Oncol&oacute;gicas (CNIO) y el Laboratorio Europeo de Biolog&iacute;a Molecular (EMBL) de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Los expertos encontraron entonces <strong>una firma molecular de 27 microorganismos</strong> en muestras de heces que podr&iacute;a predecir qu&eacute; pacientes tienen alto riesgo del c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas m&aacute;s frecuente, e incluso diagnosticar a aquellos pacientes con estadios m&aacute;s tempranos de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores destacan el alto valor predictivo de esta prueba de las heces como biomarcador para definir la poblaci&oacute;n de riesgo. Son avances prometedores que animan a continuar investigando en este campo. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien, sobre los tests de microbiota, las limitaciones parecen ser de momento las mismas que las de cualquier otro tipo de prueba de muestras, ya que el microbioma intestinal de una persona cambia de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que una muestra no proporciona <strong>una imagen precisa de un ecosistema</strong> que est&aacute; en r&aacute;pida evoluci&oacute;n. De ah&iacute; que los test no pueden ser una herramienta de diagn&oacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.cghjournal.org/article/S1542-3565(18)31008-5/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en <em>Clinical Gastroenterology and Hepatology</em>, los expertos reconocen esta naturaleza cambiante del microbioma intestinal y, por tanto, la <strong>dificultad para concluir nada determinante</strong> porque no saben si se mantendr&aacute; estable o no.
    </p><p class="article-text">
        Factores como el tipo de dieta, el estr&eacute;s o los medicamentos pueden cambiar la <a href="https://sitn.hms.harvard.edu/flash/2014/extreme-dieting-gut-microbe-edition/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">funci&oacute;n intestinal</a> y, probablemente, el microbioma. Por tanto, los resultados de los tests pueden cambiar de una semana a otra si cambia el ejercicio o la alimentaci&oacute;n porque son una instant&aacute;nea de un momento concreto que no tiene por qu&eacute; corresponder con el ecosistema intestinal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debe tenerse en cuenta tambi&eacute;n que los distintos microbios son m&aacute;s activos en ciertos momentos del d&iacute;a que en otros. La composici&oacute;n del microbioma puede llegar a <strong>variar hasta en un 60% a lo largo del d&iacute;a</strong>, lo que viene a demostrar por qu&eacute; una prueba intestinal hecha por la ma&ntilde;ana puede ser distinta a otra realizada por la noche, seg&uacute;n la revista <a href="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(14)01236-7?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0092867414012367%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cell</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los estudios sobre microbioma tambi&eacute;n demostraron que no existe un solo perfil saludable, <strong>los datos son multidimensionales y complejos</strong>. Por tanto, el desarrollo de patrones predictivos probablemente requerir&aacute; el an&aacute;lisis de decenas de miles de muestras vinculadas a metadatos cl&iacute;nicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque este tipo de pruebas basadas en microbiomas tienen el potencial de transformar la atenci&oacute;n cl&iacute;nica e incorporarse a la medicina personalizada, es solo el comienzo de todo el proceso de comprender qu&eacute; significa el perfil del microbioma de una persona para su susceptibilidad o progresi&oacute;n de enfermedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La causalidad que se produce entre el estado del microbioma y ciertas enfermedades sigue sin resolverse de manera eficaz y todav&iacute;a estamos lejos de posibles tratamientos contra ciertas enfermedades basados en intervenciones de la microbiota, aunque los trabajos ofrecen resultados prometedores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/test-microbiota-vale-pena-estudien-caca_1_9920005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2023 09:04:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Test de microbiota: ¿vale la pena que nos estudien la caca?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Alimentación,microbiota]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es la diferencia entre probiótico y prebiótico y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/diferencia-probiotico-prebiotico-importancia-salud_1_9868291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8feffda8-d0a3-4c3a-a89d-bd129103e236_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuál es la diferencia entre probióticos y prebióticos y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas personas tienden a confundir ambos conceptos que, aunque tienen un mismo objetivo, el favorecer la flora intestinal, en realidad hablan de cosas completamente distintas</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a somos m&aacute;s conscientes de la importancia de la flora intestinal, tambi&eacute;n llamada <strong>microbiota</strong>, sobre nuestra salud. Sabemos que ayuda a mantener el sistema inmunitario en marcha; que previene contra la diabetes de tipo 2; que es preventiva contra el c&aacute;ncer de colon, y se cree que otros m&aacute;s; que interviene en el funcionamiento del cerebro; que puede ser una barrera contra las enfermedades mentales y otros tantos beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva,<strong> a golpe de investigaciones, revisiones y estudios</strong>, se va determinando que la flora intestinal es como un segundo cerebro, un segundo coraz&oacute;n o un segundo h&iacute;gado para nuestro cuerpo, adem&aacute;s de una completa farmacia que nos fabrica los medicamentos que necesitamos. 
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es que este segundo &oacute;rgano con m&uacute;ltiples funciones valios&iacute;simas, en realidad no es nuestro, lo tenemos prestado en <strong>un acuerdo de simbiosis</strong> y por tanto hay que cumplir con el acuerdo y cuidarlo bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es la flora intestinal o microbiota?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La flora intestinal o microbiota es <strong>una sociedad completa, compleja y muy variada de microorganismos</strong> que viven sobre todo en nuestro intestino grueso, hasta justo antes del recto. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; se encargan de recibir los restos de comida digerida por el est&oacute;mago para terminar de degradarla. Estos microorganismos, que son bacterias, virus, hongos y protozoos, la degradan para alimentarse de ella <strong>mediante la fermentaci&oacute;n</strong>, pero dan lugar a numerosos compuestos como subproductos.
    </p><p class="article-text">
        Y muchos de estos compuestos, adem&aacute;s de gases y flatulencias, nos sirven como medicamentos, hormonas, vitaminas y suplementos para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la relaci&oacute;n simbi&oacute;tica que tenemos con la flora intestinal: le damos comida y nos devuelve el favor con <strong>farmacopea nutricional y medicinal</strong> variada que nos previene de numerosos problemas de salud, tanto metab&oacute;licos como inmunitarios, alergias, depresiones, desnutrici&oacute;n, etc. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maltratar la flora tiene consecuencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero al igual que cuidamos el coraz&oacute;n, el cerebro, el ri&ntilde;&oacute;n, el h&iacute;gado, etc.,<strong> debemos cuidar la microbiota</strong>, ya que es un organismo vivo que depende de nosotros. Una mala alimentaci&oacute;n, abuso de alcohol, sal, az&uacute;cares libres o exceso de estr&eacute;s emocional, puede matarla o diezmarla seriamente.
    </p><p class="article-text">
        Entonces dejar&aacute; de trabajar para nosotros hasta que se recupere correctamente, teniendo a todas las poblaciones o especies que la conforman en perfecta armon&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando tomamos antibi&oacute;ticos, por ejemplo, matamos muchas bacterias de la flora y favorecemos a los hongos, virus y protozoos, con lo que se produce un desequilibrio poblacional en la flora y deja de trabajar correctamente. <strong>Tiene que estar siempre en perfecto equilibrio</strong> para ser &oacute;ptima. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia la conocemos todos: <strong>diarrea, gases frecuentes y dolorosos, estre&ntilde;imiento</strong>, etc. Cuando la flora recupera su equilibrio, las heces vuelven a ser normales y consistentes. 
    </p><p class="article-text">
        Decimos que es se&ntilde;al de buena salud, pero en realidad habla de la buena salud de nuestra flora. Incluso se ensayan trasplantes de heces sanas a individuos que sufren diversas enfermedades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo alimentar la flora: probi&oacute;ticos </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos maneras de mantener la flora en plena forma, riqueza y equilibrio de sus varias poblaciones de bacterias, virus, hongos y protozoos. El primer enfoque, y m&aacute;s cl&aacute;sico, es el uso de alimentos <strong>probi&oacute;ticos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Son aquellos generalmente resultado de fermentaciones y por tanto alimentos que no podr&iacute;amos conseguir sin el concurso de bacterias y hongos. Tienen abundancia de estos seres y en consecuencia al comerlos los ingerimos para nuestro cuerpo con la esperanza de que lleguen a nuestro intestino y se incorporen a la microbiota.
    </p><p class="article-text">
        Son <strong>el yogur, el queso fresco, los fermentados de soja</strong>, los encurtidos como el chucrut, el kimchi, las aceitunas, y tantos otros. Son ricos en hongos y bacterias. Tambi&eacute;n se emplean preparados de estos seres liofilizados. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay dos problemas que plantean los probi&oacute;ticos. El primero es que en su paso por el sistema digestivo caen muchos v&iacute;ctimas de la acidez, las enzimas y los anticuerpos, por lo que la carga que llegue al intestino grueso puede ser insignificante.
    </p><p class="article-text">
        El otro problema es que la flora no es una unidad universal; <strong>cada persona tienen una combinaci&oacute;n de especies y porcentajes &oacute;ptima</strong> a sus caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas y ambientales; incluso esta combinaci&oacute;n espec&iacute;fica se cree que sirve para identificarse entre miembros de una misma familia, ya que la comparten. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto el alimento probi&oacute;tico que funciona para una persona y su estirpe, o para un clima, etc., no funciona para otras personas o grupos porque no destacan las bacterias diferenciales y necesarias. Aunque hay un grupo nuclear que comparten todas las floras. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Prebi&oacute;ticos, la alternativa </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto el enfoque alternativo son los <strong>prebi&oacute;ticos</strong>. Estos son alimentos no elaborados donde no intervienen a priori bacterias ni hongos, sino que ellos mismos, como materia bruta, al ser ingeridos llegan, descompuestos l&oacute;gicamente, al intestino como alimento primario para la flora. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir que en lugar de reponer la poblaci&oacute;n, le damos comida a la que ya tenemos y esta crece por s&iacute; misma al tener sus nutrientes. Son alimentos ricos en fibra vegetal, <strong>pectina, fructanos y otros compuestos de az&uacute;cares complejos</strong> que nosotros no podemos digerir pero la flora fermenta y aprovecha. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la ayudan los minerales y las sustancias polifen&oacute;licas y antioxidantes. As&iacute;, <strong>una dieta rica en fibra vegetal</strong>, verdura de hoja, fruta, hortalizas, frutos y verduras rojas, verdes y amarillas, as&iacute; como frutos secos y legumbres, es una dieta prebi&oacute;tica fundamental para recuperar y mantener nuestra flora. 
    </p><p class="article-text">
        Recientemente un <a href="https://academic.oup.com/jn/article/152/11/2461/6687807?login=false" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio de la Universidad de Oxford</a> desvel&oacute; que <strong>tambi&eacute;n las hierbas y especias arom&aacute;ticas</strong> son excelentes prebi&oacute;ticos. Los investigadores estudiaron a&nbsp;54 adultos&nbsp;con una edad promedio de 45 a&ntilde;os que ten&iacute;an problemas combinados de sobrepeso y problemas cardiovasculares. 
    </p><p class="article-text">
        Durante cuatro semanas&nbsp;tuvieron que ingerir&nbsp;tres raciones de mezclas a base de&nbsp;canela, jengibre, comino, c&uacute;rcuma, romero, or&eacute;gano, albahaca y tomillo de 0,5 gramos, 3,3 gramos y 6,6 gramos al d&iacute;a respectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        Se analizaron las heces de los participantes al comienzo del estudio y al final de cada per&iacute;odo de dieta y el resultado fue un aumento de la flora con especial &eacute;nfasis en l<strong>os ruminococos</strong>, un grupo de bacterias relacionadas que ayudan al h&iacute;gado a trabajar y mejoran nuestras defensas. 
    </p><p class="article-text">
        Otro pr&eacute;bi&oacute;tico destacado recientemente es el man&iacute;. Un <a href="https://www.clinicalnutritionjournal.com/article/S0261-5614(22)00290-4/fulltext" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio de la Universidad del Estado de Pensilvania</a> tambi&eacute;n certific&oacute; que fortalece la presencia de ruminococos en la microbiota y tambi&eacute;n de la bacteria <strong>Roseburia Sp</strong>, vinculada a la p&eacute;rdida de peso y la reducci&oacute;n de la intolerancia a la glucosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>JS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/diferencia-probiotico-prebiotico-importancia-salud_1_9868291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 09:14:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuál es la diferencia entre probiótico y prebiótico y qué importancia tiene cada uno para nuestra salud?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,microbiota,probióticos,prebióticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Microbiota: los principales enemigos para lograr el bienestar con nuestras bacterias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/microbiota-principales-enemigos-lograr-bienestar-bacterias_1_9142928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c50f8ee4-ae0a-41d3-bd19-93bbb8c43651_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo contra tus bacterias: los principales asesinos de tu microbiota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bacterias y otros microorganismos que habitan en nuestro intestino se encuentran amenazados constantemente en nuestra vida diaria.</p></div><p class="article-text">
        La <strong>microbiota </strong>en nuestro intestino es un ecosistema extremadamente complejo de billones de microorganismos pertenecientes a cientos de especies diferentes de bacterias, sin contar virus, protozoos, arqueas y hongos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos compa&ntilde;eros de viaje viven en simbiosis con nosotros, y sin su colaboraci&oacute;n no podr&iacute;amos vivir. Digieren alimentos por nosotros, fabrican vitaminas, hormonas y neurotransmisores, y cuando sus poblaciones se desestabilizan, producen todo tipo de enfermedades, desde la diabetes y la obesidad hasta la depresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que los ecosistemas del planeta est&aacute;n amenazados por la humanidad, el ecosistema de nuestro organismo tambi&eacute;n est&aacute; bajo la presi&oacute;n de lo que hacemos en nuestra vida moderna: lo que comemos, los medicamentos que nos recetan, el estr&eacute;s que sufrimos y la contaminaci&oacute;n en nuestro entorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es como si todo a nuestro alrededor estuviera dise&ntilde;ado para matar las bacterias buenas de nuestro intestino y dejar v&iacute;a libre a las malas. Por eso, para protegernos, es importante conocer cu&aacute;les son los principales peligros para nuestra microbiota. Nos va la salud en ello:
    </p><h3 class="article-text">Antibi&oacute;ticos</h3><p class="article-text">
        Los antibi&oacute;ticos m&aacute;s recetados y que incluso son consumidos sin receta por muchas personas son los de amplio espectro, es decir, que son capaces de matar una amplia variedad de bacterias. Esto incluye las bacterias que pueden llegar a ser perjudiciales como la E. coli, los estreptococos o estafilococos. Este uso indiscriminado est&aacute; asociado a la aparici&oacute;n de superbacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <a href="https://bmjopen.bmj.com/content/10/9/e035677" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una revisi&oacute;n de estudios</a> observ&oacute; que antibi&oacute;ticos como la doxiciclina o la claritromicina tambi&eacute;n arrasan con las bacterias que tienen un efecto protector y antiinflamatorio, como las bifi&iacute;dobacterias y los lactobacilos. Aunque las bacterias se recuperaban en unas semanas en la mayor parte de la gente, en otras personas los efectos negativos de los antibi&oacute;ticos sobre la microbiota podr&iacute;an durar de 2 a 6 meses.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Az&uacute;car</h3><p class="article-text">
        Todo lo que comemos afecta a nuestra microbiota, favoreciendo la proliferaci&oacute;n de unas bacterias y haciendo que otras desaparezcan. El problema es cuando las bacterias que desaparecen son las buenas, y eso es lo que ocurre exactamente cuando comemos az&uacute;car.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un estudio con ratones se descubri&oacute; que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29899272/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un alto nivel de az&uacute;car en la dieta provocaba cambios</a> negativos en la composici&oacute;n de la microbiota. En concreto se produc&iacute;a una reducci&oacute;n en las poblaciones de Bacteroidetes, que necesitamos para la protecci&oacute;n contra el c&aacute;ncer, y un aumento de Proteobacterias, que est&aacute;n en peque&ntilde;as cantidades en personas sanas, y cuando aumentan son una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26210164/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;al de disbiosis</a> e inflamaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Omeprazol</h3><p class="article-text">
        El omeprazol, y otros medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones, tienen la misi&oacute;n de reducir la cantidad de &aacute;cido en el est&oacute;mago para tratar a las personas que sufren de reflujo g&aacute;strico o ardor de est&oacute;mago. Por desgracia, especialmente en Espa&ntilde;a, se consume en grandes cantidades sin receta, y es un desastre para la microbiota intestinal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las funciones del &aacute;cido del est&oacute;mago, adem&aacute;s de digerir alimentos, es eliminar posibles bacterias perjudiciales. Cuando no hay &aacute;cido suficiente, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/apt.15604" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estas bacterias pueden pasar al intestino</a>, desplazar a las bacterias beneficiosas como las bifi&iacute;dobacterias, y producir infecciones por estafilococos o estreptococos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La p&iacute;ldora anticonceptiva</h3><p class="article-text">
        Un efecto curioso de los antibi&oacute;ticos es que pueden afectar a la eficacia de los anticonceptivos hormonales en las mujeres. Esto se debe a que las bacterias del intestino tienen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6231418/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un papel importante en la s&iacute;ntesis de hormonas</a>, incluidos los estr&oacute;genos y la progesterona. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al rev&eacute;s tambi&eacute;n ocurre y se ha visto que los anticonceptivos orales alteran la microbiota y pueden producir enfermedades como el <a href="https://gut.bmj.com/content/62/8/1153.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del intestino irritable</a> y la enfermedad de Crohn en determinados casos.
    </p><h3 class="article-text">Ibuprofeno</h3><p class="article-text">
        El ibuprofeno, la aspirina, el naproxeno o el diclofenaco son los medicamentos m&aacute;s populares de los llamados antiinflamatorios no esteroideos, y como ocurre con otros medicamentos sin receta, hay personas que lo consumen a diario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El uso de estos antiinflamatorios puede modificar la composici&oacute;n de la microbiota intestinal y provocar el <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7426480/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de bacterias gram negativas</a>, que son las que liberan endotoxinas que afectan a la mucosa intestinal y producen inflamaci&oacute;n. El uso de probi&oacute;ticos o incluso de yogur en conjunci&oacute;n con estos medicamentos puede paliar sus efectos negativos.
    </p><h3 class="article-text">Falta de polifenoles</h3><p class="article-text">
        Los compuestos anteriores afectan negativamente a la microbiota, eliminado a las bacterias beneficiosas y haciendo que proliferen las perjudiciales. Sin embargo, hay unos compuestos que hacen exactamente lo contrario: los polifenoles. Estas sustancias forman parte de las <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/comer/plantas-toxicas-saludables_1_1069748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defensas qu&iacute;micas de las plantas</a>, y se ha visto que m&aacute;s que antioxidantes en s&iacute;, estimulan nuestros antioxidantes internos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ahora se sabe que el otro efecto beneficioso de los polifenoles es <a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnut.2019.00188/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modular las bacterias intestinales</a>, ya que hacen que aumenten las poblaciones de bifi&iacute;dobacterias y lactobacilos, que protegen la barrera intestinal, y otras bacterias con efectos antiinflamatorios.
    </p><p class="article-text">
        El problema, pues, es cuando faltan polifenoles en la dieta. Los alimentos m&aacute;s ricos en estas sustancias son, entre otros, las verduras de colores intensos, las frutas del bosque, las <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/hierbas-complementar-nutricion_1_8899910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hierbas y especias</a>, el aceite de oliva, el chocolate amargo y los frutos secos y semillas.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;En qu&eacute; se basa todo esto?</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://bmjopen.bmj.com/content/10/9/e035677" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Antibiotic-induced changes in the human gut microbiota for the most commonly prescribed antibiotics in primary care in the UK: a systematic review</a>. Cambios inducidos por los antibi&oacute;ticos en la microbiota intestinal humana para los antibi&oacute;ticos m&aacute;s com&uacute;nmente prescritos en la atenci&oacute;n primaria en el Reino Unido: una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29899272/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">High-Glucose or -Fructose Diet Cause Changes of the Gut Microbiota and Metabolic Disorders in Mice without Body Weight Change</a>. La dieta con alto contenido en glucosa o fructosa provoca cambios en la microbiota intestinal y trastornos metab&oacute;licos en ratones sin que se produzcan cambios en el peso corporal.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26210164/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Proteobacteria: microbial signature of dysbiosis in gut microbiota</a>. Proteobacterias: firma microbiana de la disbiosis en la microbiota intestinal.</li>
                                    <li><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/apt.15604" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Systematic review: the effects of proton pump inhibitors on the microbiome of the digestive tract&mdash;evidence from next-generation sequencing studies</a>. Revisi&oacute;n sistem&aacute;tica: los efectos de los inhibidores de la bomba de protones en el microbioma del tracto digestivo - evidencia de los estudios de secuenciaci&oacute;n de pr&oacute;xima generaci&oacute;n.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6231418/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Studies on the role of intestinal bacteria in metabolism of synthetic and natural steroid hormones</a>. Estudios sobre el papel de las bacterias intestinales en el metabolismo de las hormonas esteroides sint&eacute;ticas y naturales.</li>
                                    <li><a href="https://gut.bmj.com/content/62/8/1153.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Oral contraceptives, reproductive factors and risk of inflammatory bowel disease</a>. Anticonceptivos orales, factores reproductivos y riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal.</li>
                                    <li><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7426480/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">NSAID&ndash;Gut Microbiota Interactions</a>. Interacciones entre los AINE y la microbiota intestinal.</li>
                                    <li><a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnut.2019.00188/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">The Two-Way Polyphenols-Microbiota Interactions and Their Effects on Obesity and Related Metabolic Diseases</a>. Las interacciones bidireccionales polifenoles-microbiota y sus efectos en la obesidad y las enfermedades metab&oacute;licas relacionadas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>DP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/microbiota-principales-enemigos-lograr-bienestar-bacterias_1_9142928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 11:31:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Microbiota: los principales enemigos para lograr el bienestar con nuestras bacterias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[microbiota]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis consejos para mantener una flora intestinal sana y resistente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/como-mantener-flora-intestinal-sana_1_9136265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc77e0f7-987c-4162-9e20-2d4e8fce9753_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que la flora intestinal puede verse alterada y perjudicada, hay varias maneras de recuperarla y, por lo tanto, de conseguir un microbioma saludable.</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de salud intestinal y de mantener una flora intestinal sana, lo hacemos de las bacterias &ldquo;buenas&rdquo; que viven en nuestro intestino y que nos ayudan a digerir los alimentos, los convierten en nutrientes absorbibles y adem&aacute;s fabrican con los desechos de nuestro cuerpo algunas sustancias beneficiosas. Estas bacterias forman, adem&aacute;s, <strong>la primera defensa contra enfermedades e infecciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si no nos alimentamos de forma adecuada, podemos tener problemas, as&iacute; de simple. Pero no solo de bacterias est&aacute; formada la flora intestinal humana. Seg&uacute;n el <a href="https://hmpdacc.org/hmp/overview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto de Microbioma Humano</a>, tambi&eacute;n contiene billones de virus, hongos y otros microorganismos; <strong>tiene 10 veces m&aacute;s microorganismos que las c&eacute;lulas humanas</strong> y estos representan el 3% de nuestra masa corporal total.
    </p><h3 class="article-text">Bacterias intestinales: &iquest;por qu&eacute; son importantes?</h3><p class="article-text">
        Dentro de estos billones de bacterias intestinales, se calcula que hay unas 1.000 especies, representadas por unas 5.000 cepas bacterianas distintas. La microbiota intestinal de todos es &uacute;nica. Cada persona lleva alrededor de 100 mil billones de microbios dentro de su cuerpo, sobre todo dentro del tracto digestivo. Como las huellas digitales, <strong>cada flora intestinal es &uacute;nica y distinta</strong>. Factores como la alimentaci&oacute;n, el estilo de vida y los antibi&oacute;ticos influyen en c&oacute;mo es la flora intestinal.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todas las bacterias son buenas. Tambi&eacute;n habitan en nosotros bacterias no tan buenas. Nuestro sistema digestivo act&uacute;a como<strong> una especie de campo de batalla entre bacterias buenas y bacterias malas</strong> en el que, como es l&oacute;gico, deben ganar las buenas. De lo contrario, las malas toman terreno. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando esto ocurre? El desequilibrio entre las bacterias buenas y las malas, en el que ganan las malas, hace que se produzca lo que se conoce como <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4838534/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disbiosis intestinal</a> o, lo que es lo mismo, una alteraci&oacute;n funcional y cualitativa de la microbiota.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos han descubierto que el sistema digestivo tiene un trabajo a&uacute;n m&aacute;s complejo de lo que se cre&iacute;a porque se ha relacionado con numerosos aspectos de salud que aparentemente no tienen nada que ver con la digesti&oacute;n. Los <strong>desequilibrios en la flora intestinal humana se han relacionado con </strong><a href="https://gut.bmj.com/content/64/2/332.short?g=w_gut_ahead_tab" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades autoinmunes</a> como la enfermedad de Crohn y la esclerosis m&uacute;ltiple, la obesidad y las enfermedades card&iacute;acas.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto significa que una flora intestinal sana es importante para una buena salud y que cualquier cosa que pueda alimentar a las bacterias buenas y mantenerlas en equilibrio es bueno. <strong>&iquest;C&oacute;mo saber si la flora intestinal est&aacute; da&ntilde;ada? </strong>Hay algunos s&iacute;ntomas que nos alertan, como vientre hinchado de forma habitual y sin causa aparente, c&oacute;licos intestinales, etc. 
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                </figure><h3 class="article-text">Seis maneras de mantener la flora intestinal sana</h3><p class="article-text">
        La flora intestinal tiene una cosa buena y es que, a pesar de que puede verse alterada y perjudicada, <strong>hay varias maneras de recuperarla</strong> y, por tanto, de conseguir tener un microbioma saludable. A continuaci&oacute;n <strong>te aportamos seis consejos para conseguirlo</strong>:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seguir una alimentaci&oacute;n saludable y equilibrada</strong>: la fibra mantiene las c&eacute;lulas intestinales sanas y garantiza que el sistema digestivo pueda eliminar los desechos de forma adecuada. La falta de fibra, por ejemplo, afecta al microbioma intestinal, es decir, hay menos cepas bacterianas saludables en comparaci&oacute;n con alguien que sigue <strong>una dieta rica en fibra</strong>. Pan integral, avena, peras, melones, br&oacute;coli, zanahorias, legumbres nueces nos ayudar&aacute;n a conseguir la fibra que necesitamos. Las bacterias no dejan de ser lo que comemos. Una dieta rica en az&uacute;cares y grasas, en cambio, puede matar ciertos tipos de bacterias intestinales, haciendo que la microbiota sea menos diversa.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Ingerir m&aacute;s alimentos fermentados</strong>: las bacterias son organismos vivos que necesitan comer. Una dieta saludable y variada es buena para las bacterias que viven en el intestino y fomenta un ecosistema diverso. Los alimentos fermentados como chucrut, kimchi o k&eacute;fir contienen probi&oacute;ticos (bacterias vivas), as&iacute; como ciertos tipos de yogur.
    </p><div class="list">
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                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Beber suficiente agua</strong>: cualquier consejo de salud incluye siempre el agua como factor imprescindible; la salud intestinal no es una excepci&oacute;n. El agua garantiza que los minerales y nutrientes se absorban de manera adecuada en el cuerpo.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>No abusar de los antibi&oacute;ticos</strong>: estos medicamentos son importantes para tratar infecciones y enfermedades que est&aacute;n causadas por bacterias. Su modus operandi es lo que los hace peligrosos: afectan tanto a las bacterias buenas (bifidobacterias y lactobacilos) como a las malas. Algunos estudios indican incluso que un uso excesivo de antibi&oacute;ticos puede provocar cambios nocivos en la composici&oacute;n y diversidad de la flora intestinal.
    </p><div class="list">
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                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ensuciarte m&aacute;s</strong>: por extra&ntilde;o que parezca, esto puede ayudar a mejorar la flora intestinal. Porque muchos de los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5635058/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">h&aacute;bitos de higiene actuales han eliminado la conexi&oacute;n que ten&iacute;amos antes con los microbios</a>. El resultado ha sido una falta de diversidad que puede estar perjudicando nuestra salud. Sin sacrificar la higiene b&aacute;sica, para reavivar las conexiones microbianas podemos pasar m&aacute;s tiempo en el exterior o abrir m&aacute;s las ventanas (un entorno sellado puede cambiar nuestro entorno microbiano), cuidar de un jard&iacute;n o huerto o tener una mascota.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        <strong>Hacer m&aacute;s ejercicio</strong>: la actividad f&iacute;sica tambi&eacute;n puede alentar el crecimiento de una variedad de bacterias intestinales. El ejercicio regular estimula el intestino y aumenta la actividad intestinal, por lo que se evitan los problemas digestivos. Al aumentar el flujo sangu&iacute;neo a todos los m&uacute;sculos, mantiene los del sistema digestivo en movimiento, permitiendo as&iacute; que los alimentos pasen por &eacute;l mucho m&aacute;s r&aacute;pido.
    </p><div class="list">
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                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">Probi&oacute;ticos y prebi&oacute;ticos, &iquest;s&iacute; o no?</h3><p class="article-text">
        Son dos conceptos muy distintos, pero ambos con efectos beneficiosos para la flora intestinal. Los probi&oacute;ticos son <strong>organismos vivos que logran repoblar nuestra flora</strong>. Funcionan como una especie de pegamento que se engancha en la mucosa intestinal y que no dejan que las bacterias malas se adhieran. Se encuentran en productos de leche fermentada como los que hemos comentado, yogures naturales o k&eacute;fir de leche. Por tanto, act&uacute;an de protectores.
    </p><p class="article-text">
        Los prebi&oacute;ticos, en cambio, <strong>sirven a las bacterias buenas como alimento</strong> para que se generen bifidobacterias y lactobacilos en el colon. Solemos encontrarlos en alimentos como los tomates, las cebollas, las bananas y los alcauciles. Seg&uacute;n la <a href="https://isappscience.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Cient&iacute;fica Internacional de Probi&oacute;ticos y Prebi&oacute;ticos</a> (ISAAP), los prebi&oacute;ticos son a menudo tipos de fibra que el cuerpo humano no puede digerir y que sirve de alimento a los microorganismos beneficiosos que habitan en el colon. 
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/como-mantener-flora-intestinal-sana_1_9136265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 11:59:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis consejos para mantener una flora intestinal sana y resistente]]></media:title>
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