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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - dopamina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/dopamina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - dopamina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La verdad sobre la dopamina y cómo incrementarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dopamina-incrementarla_1_9232227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d05c5c84-62a1-4670-84f0-d44086ba2396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad sobre la dopamina, y cómo incrementarla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de su fama, la dopamina es un neurotransmisor que se comprende mal. Explicamos cómo puedes aumentar sus niveles de forma natural.</p></div><p class="article-text">
        Si los neurotransmisores fueran estrellas de la m&uacute;sica, la <strong>dopamina</strong> ahora mismo ser&iacute;a como Rosal&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os esta sustancia se ha hecho tan popular que incluso ha entrado en el lenguaje coloquial, y no es extra&ntilde;o o&iacute;r a la gente hablar de que experimentan un &ldquo;shock de dopamina&rdquo;, o incluso qu&eacute; est&aacute;n haciendo un <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/ayuno-dopamina-funciona_1_8686541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayuno de dopamina</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la dopamina tambi&eacute;n es uno de los neurotransmisores que han sido peor entendidos por el p&uacute;blico en general. Cuando o&iacute;mos hablar de la dopamina en medios de comunicaci&oacute;n es siempre el contexto del placer. Habitualmente se hace referencia a la dopamina como el qu&iacute;mico que dispara en nuestro cerebro la sensaci&oacute;n de recompensa cuando nos comemos un cono de chocolate o recibimos un Like en Instagram. Tambi&eacute;n es la culpable de que nos hagamos adictos a las drogas, a la comida o al juego.
    </p><p class="article-text">
        Se suele hablar mucho del papel de la dopamina en una parte del cerebro llamada n&uacute;cleo accumbens, donde se localiza la recompensa y aumenta la actividad de este neurotransmisor cuando, por ejemplo, ganamos un juego de azar. Drogas muy conocidas, como la coca&iacute;na o las anfetaminas, disparan los niveles de dopamina.
    </p><h3 class="article-text">Por qu&eacute; necesitas dopamina</h3><p class="article-text">
        Pero, aunque la dopamina tiene un cierto papel en la adicci&oacute;n, en realidad no es el neurotransmisor del placer. Se puede decir que es m&aacute;s bien <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15877719/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el neurotransmisor de la motivaci&oacute;n</a>. Necesitamos dopamina para cosas tan mundanas como levantarnos de la silla y movernos, o abrir la nevera para coger comida, y tambi&eacute;n para la memoria, la atenci&oacute;n y el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33499192/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">funcionamiento del sistema inmunitario</a>. Aunque est&aacute; relacionada con la recompensa, la dopamina es necesaria antes de recibir una recompensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el olor de la comida hace que se disparen nuestros niveles de dopamina, aunque no hayamos llegado a comer nada todav&iacute;a. Estudios con jugadores de ruleta han encontrado que la dopamina en el n&uacute;cleo accumbens aumenta tanto cuando ganan como cuando pierden pero <a href="https://www.jneurosci.org/content/30/18/6180.full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se quedan muy cerca de que salga su n&uacute;mero</a>. En este caso la dopamina no es una se&ntilde;al de placer, sino un motivador para volver a jugar.
    </p><p class="article-text">
        El placer inducido por la dopamina tampoco explica la adicci&oacute;n a las drogas. Muchos adictos a la coca&iacute;na declaran que no obtienen mucho placer cuando consumen una dosis, y a&uacute;n as&iacute; no son capaces de dejarla. De hecho, en los estudios en los que se bloquean los receptores de la dopamina no se consigue anular el efecto de la droga.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, los niveles bajos de dopamina hace que tengamos poca motivaci&oacute;n, y est&aacute;n asociados a la depresi&oacute;n y a <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27926449/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson</a>. M&aacute;s que un ayuno de dopamina, lo que mucha gente necesita es que la dopamina haga su trabajo para motivarles.
    </p><p class="article-text">
        Aunque nuestro sistema nervioso es el encargado de regular la dopamina, hay cosas que podemos hacer para ayudar a mantener sus niveles y contar con energ&iacute;a y motivaci&oacute;n en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Comer suficiente prote&iacute;na</strong>: nuestro organismo fabrica la dopamina sobre todo a partir de un amino&aacute;cido esencial, que tenemos que conseguir de la comida, llamado tirosina, aunque tambi&eacute;n la puede derivar de la fenilalanina. Ambos se encuentran en abundancia en alimentos ricos en prote&iacute;nas como los huevos, l&aacute;cteos, carne, soja y legumbres. Sin prote&iacute;nas suficientes en nuestra dieta, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33727642/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">la dopamina se agota</a>.</li>
                                    <li><strong>Cuidar la microbiota intestinal</strong>: en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha descubierto una importante conexi&oacute;n entre las bacterias que habitan en nuestro intestino y el cerebro. La mayor parte de la serotonina, otro neurotransmisor, se produce en el intestino. Asimismo, ciertos tipos de <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31098656/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">bacterias intestinales producen dopamina</a>. Aunque todav&iacute;a no se conoce con detalle el mecanismo, los estudios indican que ciertos tipos de probi&oacute;ticos (bacterias vivas) pueden reducir los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n.</li>
                                    <li><strong>Ejercicio f&iacute;sico</strong>: el ejercicio mejora los niveles de casi todos los neurotransmisores, si bien no se conoce el mecanismo concreto en el caso de la dopamina y podr&iacute;an estar implicados otros neurotransmisores. En experimentos con ratas, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11735681/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">correr en la rueda</a> hace aumentar los niveles de dopamina y de sus receptores. En otro experimento con personas que hac&iacute;an yoga se vio que este ejercicio tambi&eacute;n <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25012275/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">aumentaba sus niveles de dopamina</a>.</li>
                                    <li><strong>Dormir lo suficiente</strong>: se ha comprobado que la falta de sue&ntilde;o agota la dopamina en el cerebro. Al forzar a personas sanas a mantenerse despiertas por la noche, sus niveles de dopamina <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3433285/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">resultaron ser mucho m&aacute;s bajos por la ma&ntilde;ana</a>. Esto afecta a la concentraci&oacute;n y a la coordinaci&oacute;n durante el d&iacute;a.</li>
                                    <li><strong>Escuchar m&uacute;sica</strong>: distintos estudios han encontrado que escuchar m&uacute;sica aumenta la actividad de las dopaminas en el cerebro, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21217764/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">especialmente cuando nos emociona</a>. Tambi&eacute;n se ha visto que este efecto puede ayudar a las personas con Parkinson a controlar sus movimientos.</li>
                                    <li><strong>Mucuna pruriens</strong>: esta legumbre, originaria de &Aacute;frica y Asia, contiene de forma natural niveles muy altos de L-Dopa, una mol&eacute;cula que es un precursor directo de la dopamina. Los estudios indican que el extracto de estas legumbres puede hacer aumentar los niveles de dopamina de forma natural, e incluso ser m&aacute;s potentes que los medicamentos para personas que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28679598/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">sufren de la enfermedad de Parkinson</a>, con menos efectos secundarios. Aunque los extractos de Mucuna pruriens se venden como suplemento en los herbolarios, es importante seguir las indicaciones porque pueden ser t&oacute;xicos en grandes cantidades.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        * Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/gp/product/8441542066/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;tag=revistaquo-21&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;linkCode=as2&amp;creativeASIN=8441542066&amp;linkId=1b00141385b4b42b5d008e6b60ad7c5c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a> publicado por Oberon.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;En qu&eacute; se basa todo esto?</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15877719/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">The role of dopamine in reward and pleasure behaviour--review of data from preclinical research</a>. El papel de la dopamina en el comportamiento de recompensa y placer: revisi&oacute;n de los datos de la investigaci&oacute;n precl&iacute;nica.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33499192/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Dopamine in Health and Disease: Much More Than a Neurotransmitter</a>. La dopamina en la salud y la enfermedad: Mucho m&aacute;s que un neurotransmisor.</li>
                                    <li><a href="https://www.jneurosci.org/content/30/18/6180.full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Gambling Severity Predicts Midbrain Response to Near-Miss Outcomes</a>. La severidad del juego predice la respuesta del cerebro medio a los resultados cercanos a la muerte.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27926449/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">The role of dopamine in the pathophysiology and treatment of apathy</a>. El papel de la dopamina en la fisiopatolog&iacute;a y el tratamiento de la apat&iacute;a.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33727642/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Acute depletion of dopamine precursors in the human brain: effects on functional connectivity and alcohol attentional bias</a>. Agotamiento agudo de los precursores de la dopamina en el cerebro humano: efectos sobre la conectividad funcional y el sesgo atencional del alcohol.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31098656/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Do your gut microbes affect your brain dopamine?</a> &iquest;Afectan los microbios intestinales a la dopamina del cerebro?</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11735681/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Brain microdialysis in exercise research</a>. Microdi&aacute;lisis cerebral en la investigaci&oacute;n del ejercicio.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25012275/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Age-related changes in cardiovascular system, autonomic functions, and levels of BDNF of healthy active males: role of yogic practice</a>. Cambios relacionados con la edad en el sistema cardiovascular, las funciones auton&oacute;micas y los niveles de BDNF de varones sanos y activos: papel de la pr&aacute;ctica del yoga.</li>
                                    <li><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3433285/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Evidence That Sleep Deprivation Downregulates Dopamine D2R in Ventral Striatum in the Human Brain</a>. Pruebas de que la privaci&oacute;n del sue&ntilde;o regula a la baja el D2R de la dopamina en el estriado ventral del cerebro humano.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21217764/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Anatomically distinct dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music</a>. Liberaci&oacute;n de dopamina anat&oacute;micamente distinta durante la anticipaci&oacute;n y la experiencia de la emoci&oacute;n m&aacute;xima con la m&uacute;sica.</li>
                                    <li><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28679598/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Mucuna pruriens in Parkinson disease: A double-blind, randomized, controlled, crossover study</a>. Mucuna pruriens en la enfermedad de Parkinson: Un estudio doble ciego, aleatorio, controlado y cruzado.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>DP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dopamina-incrementarla_1_9232227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Aug 2022 11:18:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[dopamina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los beneficios que reporta sonreír, a nosotros y a los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/beneficios-de-sonreir-para-la-salud_1_9136935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25621658-05d1-4c76-9889-03f2a4a434ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Eric McGregor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sonreír de manera natural y espontánea es una señal de bienestar y satisfacción. Pero incluso forzar una sonrisa tiene beneficios, tanto a nivel hormonal como social.</p></div><p class="article-text">
        La sonrisa es una de las expresiones m&aacute;s elementales de los seres humanos. <strong>Sonre&iacute;mos, de hecho, desde antes de nacer</strong>, desde que estamos en el &uacute;tero materno, tal como ha permitido comprobar la tecnolog&iacute;a de las ecograf&iacute;as ultrasonido. Y tambi&eacute;n sonr&iacute;en ni&ntilde;os ciegos de nacimiento, quienes obviamente no han tenido la oportunidad &ldquo;aprender&rdquo; a sonre&iacute;r por imitaci&oacute;n, por verlo en sus padres o en otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simos estudios cient&iacute;ficos han analizado la sonrisa, sus implicaciones, sus efectos, todo lo que sonre&iacute;r conlleva. Una de las conclusiones m&aacute;s destacadas de esos trabajos es que la sonrisa tiene mucho poder de seducci&oacute;n. En primer lugar, porque la sonrisa no es solo un resultado involuntario de sentirse bien: tambi&eacute;n es posible forzar una sonrisa. En l&iacute;nea con Charles Darwin -quien anot&oacute; que &ldquo;la simulaci&oacute;n de una emoci&oacute;n tiende a despertarla en nuestras mentes&rdquo;- cuando una persona sonr&iacute;e, aunque no sea de manera genuina, se ayuda a s&iacute; misma a sentir alegr&iacute;a o satisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay <strong>muchas diferencias entre una sonrisa natural y otra impostada</strong>, incluso a nivel cerebral. En la sonrisa genuina o espont&aacute;nea (llamada &ldquo;sonrisa de Duchenne&rdquo;, en homenaje al m&eacute;dico franc&eacute;s Guillaume Duchenne, que la investig&oacute; en el siglo XIX), los extremos de la boca y las mejillas suben, los dientes quedan expuestos y se forman arrugas al lado de los ojos. En el cerebro se activan la corteza temporal prefrontal, los ganglios basales y el hipot&aacute;lamo.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, cuando alguien ejecuta una sonrisa de manera voluntaria act&uacute;an en su cerebro las cortezas motora y premotora. Intenta reproducir los mismos rasgos de la sonrisa de Duchenne, pero aun para quienes lo entrenan (los pol&iacute;ticos, por ejemplo) es <strong>muy dif&iacute;cil dar a esas sonrisas &ldquo;artificiales&rdquo; un aspecto de total naturalidad</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">M&aacute;s sonrisas, mayor bienestar y menos estr&eacute;s</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa a nivel hormonal? Sonre&iacute;r estimula la liberaci&oacute;n de sustancias como dopamina, serotonina y endorfinas, neurotransmisores que contribuyen a aumentar la sensaci&oacute;n de bienestar, y <strong>reduce los niveles de cortisol</strong>, una hormona que se segrega como respuesta al estr&eacute;s y la ansiedad. Por ello, se genera una suerte de c&iacute;rculo virtuoso: sentirse bien hace que uno sonr&iacute;a, y la misma sonrisa aumenta la sensaci&oacute;n de bienestar. Algo as&iacute; como si la sonrisa y la felicidad se alimentaran a s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        Un elemento positivo es que esto tambi&eacute;n funciona con las sonrisas no genuinas. En un <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23012270" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimento</a> realizado por investigadores de la Universidad de Kansas, Estados Unidos -cuyos resultados se publicaron en 2012-, <strong>se pidi&oacute; a un grupo de personas que sostuvieran con la boca unos palillos que les formaban una sonrisa involuntaria</strong>; a la mitad de esas personas les pidieron de forma expl&iacute;cita que sonrieran, mientras que a la otra mitad no les dijeron nada al respecto. Tanto esas personas como las de un grupo de control tuvieron que resolver dos tareas estresantes.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados fueron contundentes: todos los participantes &ldquo;sonrientes&rdquo;, tanto aquellos a quienes les hab&iacute;an pedido que sonrieran como aquellos a los que no, mostraron frecuencias card&iacute;acas m&aacute;s bajas durante la recuperaci&oacute;n del estr&eacute;s que los del grupo de control, es decir, los que realizaron las tareas sin sonre&iacute;r. &ldquo;Estos hallazgos -escribieron los investigadores- demuestran que <strong>existen beneficios fisiol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos</strong> al mantener expresiones faciales positivas durante situaciones de estr&eacute;s&rdquo;, incluso aunque esas expresiones fuera involuntarias.
    </p><h3 class="article-text">Una expresi&oacute;n que se contagia</h3><p class="article-text">
        Resulta casi de sentido com&uacute;n el hecho de que la sonrisa es un valor muy apreciado en las personas que trabajan en el &aacute;rea de servicios y de atenci&oacute;n a los clientes. Pero tambi&eacute;n hay estudios que lo han analizado, como <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0749597804000743" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno</a> realizado por expertos de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, y publicado en 2004: comprobaron que -siempre y cuando el trabajo est&eacute; bien hecho- si l<strong>os trabajadores sonr&iacute;en no solo generan la sensaci&oacute;n de ser simp&aacute;ticos y amables</strong>, sino tambi&eacute;n m&aacute;s competentes.
    </p><p class="article-text">
        Eso podr&iacute;a estar relacionado con el hecho de que la sonrisa es <strong>una gran herramienta para lograr </strong>empat&iacute;a: la sonrisa se &ldquo;contagia&rdquo;. La explicaci&oacute;n radica en las llamadas neuronas espejo, las cuales nos inducen a <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18562330" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imitar ciertos gestos y conductas</a> que vemos en los dem&aacute;s. En t&eacute;rminos sencillos, se puede decir que las neuronas espejo nos hacen actuar como los dem&aacute;s para que sea m&aacute;s sencillo ponernos en su lugar y entenderlos. De ah&iacute; que, cuando alguien sonr&iacute;e, quien lo vea tambi&eacute;n sienta el impulso de sonre&iacute;r.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De hecho, en una <a href="https://www.researchgate.net/publication/50393466_Beyond_Smile_Dynamics_Mimicry_and_Beliefs_in_Judgments_of_Smiles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de 2011 le propuso a un grupo de voluntarios que interpretaran los gestos que ve&iacute;an en otras personas. Pero a la mitad de esos voluntarios se les indic&oacute; que deb&iacute;an sostener un l&aacute;piz con la boca, lo cual les imped&iacute;a sonre&iacute;r cuando ve&iacute;an a alguien sonriente. Pues bien, <strong>quienes ten&iacute;an un l&aacute;piz en la boca mostraron mayores dificultades</strong> para interpretar los gestos que quienes pod&iacute;an imitarlos sin obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n: hay <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11228851" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajos cient&iacute;ficos</a> que han explicado que esta es la raz&oacute;n por la cual es dif&iacute;cil fruncir el ce&ntilde;o cuando se observa la sonrisa de otra persona. Por otra parte, las personas que se inyectan b&oacute;tox con fines est&eacute;ticos pierden cierta movilidad en algunos m&uacute;sculos faciales. Est&aacute; <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1948550611406138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comprobado</a> que esas intervenciones producen ciertas limitaciones en los movimientos faciales, entre ellos la sonrisa. Como consecuencia, esas personas tampoco pueden imitar del todo bien los gestos de las personas con las que interact&uacute;an y, por lo tanto, se modifica su procesamiento neuronal.
    </p><h3 class="article-text">Personas que sonr&iacute;en, m&aacute;s longevas</h3><p class="article-text">
        Las sonrisas tambi&eacute;n podr&iacute;an predecir la longevidad. Cient&iacute;ficos de Estados Unidos <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0956797610363775" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analizaron</a> los gestos con los que 230 jugadores profesionales de b&eacute;isbol de ese pa&iacute;s fueron fotografiados en 1952. &iquest;El resultado? <strong>Los jugadores que en las im&aacute;genes no sonre&iacute;an vivieron una media de 72,9 a&ntilde;os</strong>. La expectativa de quienes mostraron una &ldquo;sonrisa parcial&rdquo;, una pose, fue algo superior: 75 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y la de quienes ten&iacute;an en la cara una sonrisa plena, una sonrisa de Duchenne, fueron los que vivieron m&aacute;s: un promedio de 79,9 a&ntilde;os. Los expertos aclaran que, por supuesto, <strong>la sonrisa no es una f&oacute;rmula m&aacute;gica para prolongar la vida</strong>. La explicaci&oacute;n radicar&iacute;a en una cuesti&oacute;n de probabilidades: quienes sonre&iacute;an en las fotos deb&iacute;an sonre&iacute;r m&aacute;s durante el resto de sus vidas. Y eso, como se ha venido se&ntilde;alando, es una se&ntilde;al -y a su vez causa- de una existencia con menos estr&eacute;s y mayor bienestar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Si hiciera falta otro motivo para sonre&iacute;r m&aacute;s, se puede destacar el hecho de que, como asegura un estudio realizado tambi&eacute;n en Estados Unidos, <strong>las personas que sonr&iacute;en resultan m&aacute;s atractivas</strong>. Un hecho que no solo tiene su importancia al momento de querer entablar una relaci&oacute;n, sino que -de acuerdo con la autora del trabajo- hace que esas personas tambi&eacute;n sean vistas como m&aacute;s exitosas, amigables e inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        En 2012, <strong>el investigador Ron Gutman ofreci&oacute; una </strong><a href="https://www.ted.com/talks/ron_gutman_the_hidden_power_of_smiling" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">charla TED</a><strong> sobre &ldquo;el poder de las sonrisas&rdquo;</strong>, y afirm&oacute; que &ldquo;una sonrisa puede generar el mismo nivel de estimulaci&oacute;n cerebral que 2.000 barras de chocolate&rdquo;. Con la ventaja de que, al rev&eacute;s que el chocolate, el exceso de sonrisas no tiene contraindicaciones, sino que hace bien a la salud.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un <a href="https://news.psu.edu/story/566408/2019/04/10/research/forcing-smile-customers-linked-more-drinking-after-work" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> del a&ntilde;o pasado ha venido a plantear una objeci&oacute;n sobre esa &uacute;ltima idea. Seg&uacute;n sus resultados, los trabajadores que durante m&aacute;s tiempo exhiben sonrisas impostadas para complacer a sus clientes <strong>son los que m&aacute;s alcohol beben despu&eacute;s del trabajo</strong>. Al parecer, tambi&eacute;n las sonrisas, si no son genuinas, hay que manejarlas con moderaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 14:09:53 +0000]]></pubDate>
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