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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ciudades]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ciudades]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Kowloon: la ciudad sin ley que creció como una colmena humana ahora es un parque que se puede visitar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/kowloon-ciudad-ley-crecio-colmena-humana-ahora-parque-visitar-pm_1_12595827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a14c6f2a-daf2-4c9a-b894-30b160dd7e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kowloon: la ciudad sin ley que creció como una colmena humana ahora es un parque que se puede visitar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta antigua ciudad amurallada de Hong Kong llegó a ser el lugar más poblado del mundo a finales del siglo XX.</p></div><p class="article-text">
        Con una superficie de 13 hect&aacute;reas, el <strong>parque de Kowloon</strong> (Kowloon Park) es una de las zonas verdes m&aacute;s extensas de la regi&oacute;n de Hong Kong. Cada a&ntilde;o, miles de personas pasean por este parque urbano que cuenta con zonas de juegos para ni&ntilde;os, piscina, centro deportivo, jard&iacute;n chino, senderos, bancos, varios lagos y hasta un laberinto.
    </p><p class="article-text">
        Lo que muchos visitantes no saben es que este &ldquo;pulm&oacute;n verde&rdquo; no siempre tuvo el aspecto que tiene ahora. La Ciudad Amurallada de Kowloon, que es como se conoci&oacute; hist&oacute;ricamente, lleg&oacute; a ser el <strong>lugar m&aacute;s poblado del mundo a finales del siglo XX</strong>. Entre sus calles, que ocupaban unos 0,03 kil&oacute;metros cuadrados, vivieron hasta 50.000 habitantes a finales de los a&ntilde;os 80.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1200156122717589504?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para entender el origen de esta ciudad debemos remontarnos al siglo X, cuando las autoridades chinas de la dinast&iacute;a Song construyeron en la zona un fuerte militar para <strong>protegerse de piratas y grupos invasores</strong>. Siglos despu&eacute;s, la isla de Hong Kong fue cedida a los brit&aacute;nicos por la dinast&iacute;a Qing. Sin embargo, Kowloon permaneci&oacute; bajo control chino, que entonces ten&iacute;a unos 700 habitantes. 
    </p><p class="article-text">
        En un primer momento, China quer&iacute;a usar la ciudad para supervisar a la colonia brit&aacute;nica. Sin embargo, el gobierno chino acab&oacute; renunciando a esta idea. Los brit&aacute;nicos tambi&eacute;n decidieron no intervenir en la ciudad, que poco a poco qued&oacute; en <strong>vac&iacute;o legal sin una autoridad que la gobernara</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Entre finales del siglo XIX y el siglo XX, la poblaci&oacute;n de Kowloon aument&oacute; considerablemente. El problema era que el espacio era muy limitado, ya que la ciudad estaba rodeada por murallas y ten&iacute;a un terreno reducido. Esto hizo que Kowloon se convirtiera en una especie de <strong>colmena humana</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo se viv&iacute;a en Kowloon?</strong></h2><p class="article-text">
        Las 50.000 personas que llegaron a habitar entre las calles de Kowloon viv&iacute;an <strong>hacinadas en pisos que se apilaban unos sobre otros</strong>. Los edificios, construidos sin ning&uacute;n tipo de planificaci&oacute;n urban&iacute;stica, llegaron a tener hasta 14 pisos. Esto hizo que la localidad de Hong Kong pasara a conocerse como &ldquo;la ciudad de la oscuridad&rdquo;, ya que la luz del sol apenas llegaba a las plantas inferiores.
    </p><p class="article-text">
        Kowloon se hizo famosa por su <strong>comunidad autosuficiente</strong>: sus habitantes no ten&iacute;an que salir de los l&iacute;mites de la ciudad para poder sobrevivir, pues dentro hab&iacute;a supermercados, escuelas, centros m&eacute;dicos&hellip; Sin embargo, esta localidad amurallada tambi&eacute;n se populariz&oacute; por la presencia de actividad criminal, especialmente en sus primeros a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, el gobierno de Hong Kong consider&oacute; que la ciudad representaba un peligro para sus habitantes y, en 1993<strong>, orden&oacute; su demolici&oacute;n</strong>. La ciudad de Kowloon qued&oacute; completamente destruida y, en su lugar, se construy&oacute; un parque que hoy conmemora la historia y la arquitectura del lugar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/kowloon-ciudad-ley-crecio-colmena-humana-ahora-parque-visitar-pm_1_12595827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 13:34:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Berlín, una historia a cada paso: fugas por el Muro, una estación fantasma y la mayor sede de inteligencia del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/berlin-historia-paso-fugas-muro-estacion-fantasma-mayor-sede-inteligencia-mundo_129_12357815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89276bc1-dc45-450f-836e-c9e53a433ae8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Berlín, una historia a cada paso: fugas por el Muro, una estación fantasma y la mayor sede de inteligencia del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A metros del medio alemán en el que trabajo, me topé con una estación que pasó cerrada casi 30 años, documentos de un escape al oeste frustrado a balazos, y un complejo de servicios secretos más grande que la CIA. La capital alemana no necesita exhibirse: la historia está donde menos se espera.
</p></div><p class="article-text">
        Berl&iacute;n no es Roma, Atenas ni Estambul. Pero igual sent&iacute;s que est&aacute;s pisando historia a cada lado al que vayas. Vengo a trabajar como becaria a una redacci&oacute;n que, casualmente, est&aacute; a <strong>28 metros de lo que fue el Muro</strong> y <strong>a una cuadra de un paso fronterizo donde hubo un intento de fuga frenado a los tiros</strong>. Las ventanas del fondo dan a un<strong> cementerio con los restos de figuras c&eacute;lebres como Fontane</strong>. Para llegar hasta ac&aacute;, me tomo el subte hasta lo que fue una <strong>estaci&oacute;n fantasma por casi tres d&eacute;cadas</strong>. No son casualidades: toda la ciudad es as&iacute;, s&oacute;lo es cuesti&oacute;n de mirar. A la gente curiosa, Berl&iacute;n no le da respiro. 
    </p><p class="article-text">
        Les cuento mis hallazgos a mis compa&ntilde;eros locales, y los toman con naturalidad. O bien el trauma no los deja procesar. O quiz&aacute;s lisa y llanamente ignoran que, a metros de donde tecleo esto, en pleno distrito de Mitte, <strong>dos j&oacute;venes sortearon capas de vigilancia f&iacute;sica y humana para saltar la barrera del puesto de control de Chausseestra&szlig;e</strong> esquina Liesenstra&szlig;e y pasar al lado franc&eacute;s &ndash;Berl&iacute;n Occidental&ndash; hace apenas 36 a&ntilde;os. Incre&iacute;blemente, <strong>hay fotos de los dos tipos escapando. Otra de un oficial dando el disparo de advertencia que los frenar&iacute;a. Y otra de cuando fueron detenidos</strong>. Del otro lado del Muro hab&iacute;a un fot&oacute;grafo de AP apostado, con el dedo para gatillar preparado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fugitivos detenidos en Chaussestrasse.                            </span>
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        Sin darme cuenta, cruc&eacute; esa frontera todas las veces que fui a sentarme al S&uuml;dpanke Park para almorzar. Debe su nombre al arroyo Panke, que fue rellenado para construir el Muro. Hoy tiene algunos tramos abiertos y restaurados, obra que har&iacute;a las delicias de @arroyoslibresok. Para llegar hasta ah&iacute;, pas&eacute; por una estaci&oacute;n de servicio cuya construcci&oacute;n es culpable de que se hayan sacado los restos de muro de distintas &eacute;pocas, que estaban ocultos bajo un matorral justo al lado de la vereda.
    </p><p class="article-text">
        Voy al ba&ntilde;o de la redacci&oacute;n y miro por la ventana lo que parece ser un parque a diez metros. Enfoco mejor: hay tumbas. Son las del <strong>cementerio franc&eacute;s divisi&oacute;n II</strong>, inaugurado en 1835, tiempos en los que la zona era considerada las afueras de la ciudad. Ah&iacute; yace, por ejemplo, el escritor Theodor Fontane, autor de Effi Briest, considerada la Madame Bovary alemana. O el f&iacute;sico Paul Erman, que ayud&oacute; a desarrollar la electricidad. O las v&iacute;ctimas de la guerra austro-prusiana, la franco-prusiana y la Primera Guerra Mundial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Controlador en Chaussestrasse                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Con otros ojos</strong></h2><p class="article-text">
        Salgo de la redacci&oacute;n y vuelvo al S&uuml;dpanke Park, ahora con ojos distintos. Camino  media cuadra m&aacute;s por Liesenstra&szlig;e, casi hasta quedar de frente al cementerio que vi desde arriba. Me encuentro con un tramo de <strong>15 metros de largo del Muro</strong>, en su altura original y con el tubo de hormig&oacute;n superior: zaf&oacute; de la piqueta. Es un tipo muy espec&iacute;fico de muralla, el <strong>Grenzmauer 75, mucho m&aacute;s robusto que la primera versi&oacute;n de esta frontera</strong>, m&aacute;s de dos metros por encima de mi cabeza. <strong>S&oacute;lo hay tres tramos de esta clase en toda la ciudad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo sobre mis pasos para tomar el subte pero, ya decidida a escribir sobre esto, contemplo antes la mole de acero y hormig&oacute;n que est&aacute; enfrente y que a veces relojeo cuando almuerzo con mis compa&ntilde;eros en la vereda opuesta. Es la <em><strong>Zentrale des Bundesnachrichtendienstes</strong></em><strong>, la mayor sede de inteligencia del mundo, incluso m&aacute;s grande que la de la CIA</strong>. El edificio anterior, demolido para construir este complejo, era un antiguo cuartel militar nazi. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Postdamer Platz en 1970 otra estación con oficiales de frontera.                            </span>
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        Bajo a la estaci&oacute;n de subte. Se llama Schwartzkopffstra&szlig;e por la calle cercana, bautizada en honor al fundador de BMAG, una f&aacute;brica de locomotoras y torpedos con un pasado m&aacute;s que oscuro: durante el nazismo, us&oacute; prisioneros de guerra y trabajadores forzados en su planta de Wildau, a una hora de ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no sab&iacute;a (hasta que @brezhneviano me alert&oacute; en Twitter) es que <strong>Schwartzkopffstra&szlig;e estuvo cerrada desde 1961 hasta 1990 porque qued&oacute; a metros del muro, pero el subte occidental sigui&oacute; us&aacute;ndola para pasar formaciones de una punta a la otra de la Berl&iacute;n capitalista</strong>: la l&iacute;nea en cuesti&oacute;n (la 6) ten&iacute;a ambas terminales en el oeste, pero no pod&iacute;a hacer paradas en el este.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De hecho, en 1973 los sovi&eacute;ticos le cambiaron el nombre por el de Stadion der Weltjugend y reemplazaron sus carteles con la nueva denominaci&oacute;n, aunque terminaran vi&eacute;ndolos s&oacute;lo los pasajeros de estos trenes que pasaban de largo, rigurosamente vigilados por las tropas fronterizas. Es que las estaciones fantasma no aparec&iacute;an siquiera en los mapas de Berl&iacute;n hechos por la Alemania Oriental. Y, cuando esta parada reabri&oacute; en julio de 1990, volvi&oacute; enseguida a su designaci&oacute;n original. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un tramo de 15 metros de largo del Muro, en su altura original y con el tubo de hormigón superior."
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            <span class="title">
                Un tramo de 15 metros de largo del Muro, en su altura original y con el tubo de hormigón superior.                            </span>
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        De a poco voy llegando al final de este viaje, cotidiano y a la vez hist&oacute;rico. Quiero ir hasta Hallesches Tor para combinar el U-Bahn 6 con el 12, as&iacute; que paso por otras cinco estaciones de la misma l&iacute;nea que hasta 1990 tambi&eacute;n fueron fantasmas. Es como viajar a otra &eacute;poca: quedaron casi intactas. <strong>En una l&iacute;nea de paradas multicolores, esta tanda es un par&eacute;ntesis de paredes blancas y detalles de un solo tono que cambia seg&uacute;n la estaci&oacute;n, para que la identifique incluso quien no sabe leer, como se hizo en la l&iacute;nea A porte&ntilde;a</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        No tuve que ponerme a buscar. No eleg&iacute; visitar un monumento o un lugar tur&iacute;stico. Simplemente fui a trabajar. En las paredes, en la calle, en los parques y hasta en las estaciones de subte por las que se transita todos los d&iacute;as: la historia sigue ah&iacute;, silenciosa, integr&aacute;ndose como puede al ritmo de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/berlin-historia-paso-fugas-muro-estacion-fantasma-mayor-sede-inteligencia-mundo_129_12357815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 09:49:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Berlín, una historia a cada paso: fugas por el Muro, una estación fantasma y la mayor sede de inteligencia del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Berlín,Ciudades,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paulo Tavares, urbanista brasileño: “Hay que salir un poco de las redes y volver a la ciudad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paulo-tavares-urbanista-brasileno-hay-salir-redes-volver-ciudad_1_11873792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6b1938a-117c-4c42-b98b-f8395b968d33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paulo Tavares, urbanista brasileño: “Hay que salir un poco de las redes y volver a la ciudad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El arquitecto propone una autocrítica al progresismo para avanzar en una agenda urbana reparadora y abrir el diálogo en tiempos de polarización. Presentó su nuevo libro en Buenos Aires y explicó cómo su disciplina puede reparar violencias históricas.
</p></div><p class="article-text">
        El auditorio de PROA est&aacute; repleto. Lo colma un p&uacute;blico expectante que lleg&oacute; a esta sala de La Boca para pensar un tema que no suele atraer multitudes: c&oacute;mo los problemas sociales y ambientales golpean nuestras ciudades. Es que en el elenco de expositores hay una estrella,<strong> Paulo Tavares</strong>. Un urbanista cuyo campo de acci&oacute;n es tan diverso como los territorios que estudia; un cruce entre artes visuales, investigaci&oacute;n, escritura, defensa de derechos, y su carrera de origen, la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Nacido hace 44 a&ntilde;os en Campinas y residente en Brasilia, el arquitecto visita por segunda vez Buenos Aires, ciudad que conoci&oacute; reci&eacute;n hace dos a&ntilde;os. Pero viaja lejos y seguido. Como con el proyecto Terra sobre comunidades originarias y afrobrasile&ntilde;as, que le vali&oacute; a &eacute;l y a Gabriela de Matos un Le&oacute;n de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2023. O para ser co-comisario en la Bienal de Chicago cinco a&ntilde;os atr&aacute;s. O para asesorar en la curadur&iacute;a de la Bienal de Sharjah (Emiratos &Aacute;rabes Unidos) el a&ntilde;o pasado.
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        Este viernes lleg&oacute; a Buenos Aires desde Santiago de Chile y a las pocas horas ya estaba respondiendo preguntas. La ocasi&oacute;n fue la entrevista que dio inicio al seminario &ldquo;Pol&iacute;tica y po&eacute;tica del territorio&rdquo;, organizado por Fundaci&oacute;n Proa y Caja Negra Editora, y la excusa fue la publicaci&oacute;n del &uacute;ltimo libro de Tavares, <em>La naturaleza pol&iacute;tica de la selva</em>, por esa misma editorial.
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                    alt="Nacido hace 44 años en Campinas y residente en Brasilia, el arquitecto visitó por segunda vez Buenos Aires."
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            <span class="title">
                Nacido hace 44 años en Campinas y residente en Brasilia, el arquitecto visitó por segunda vez Buenos Aires.                            </span>
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        Horas despu&eacute;s, se sienta con elDiarioAR para mostrar c&oacute;mo la arquitectura ejerce violencia pero tambi&eacute;n es capaz de reparar. Se despacha sobre el hipercontrol en espacios urbanos tras la pandemia. Y explica por qu&eacute; el acceso a la vivienda es la verdadera pol&iacute;tica de sostenibilidad, y no plantar un par de &aacute;rboles o construir edificios &ldquo;verdes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Muchos arquitectos suelen bromear sobre que no les gusta leer ni escribir. Pero usted escribe, investiga y teoriza. &iquest;C&oacute;mo fue su acercamiento a la escritura desde la arquitectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El hecho de que los arquitectos se r&iacute;an de que no leen y no est&eacute;n interesados en teor&iacute;a me parece un problema grave y quiz&aacute;s por eso vemos tanta arquitectura mala hoy en d&iacute;a. Yo intento entender la arquitectura como una pr&aacute;ctica expandida, como un campo de conocimiento que trasciende lo que se construye. Grandes arquitectos como Le Corbusier o Lina Bo Bardi escrib&iacute;an y publicaban. L&uacute;cio Costa, uno de los arquitectos que planificaron Brasil, tiene un gran trabajo te&oacute;rico. Son textos fundamentales para comprender la cultura moderna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En la entrevista de ayer usted mencion&oacute; la necesidad de una teor&iacute;a sobre la violencia poscolonial y la arquitectura de reparaci&oacute;n de esa violencia. &iquest;Por qu&eacute; hace falta teor&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque cuando hablamos de arquitectura, de la ciudad y del espacio, no nos referimos a una disciplina sino a la cultura en sentido amplio. El arte, la pol&iacute;tica y el conocimiento acerca del mundo se dan a trav&eacute;s de los espacios. La arquitectura permite pensar la sociedad, transformarla e incluso repararla. Por eso es importante un abordaje te&oacute;rico historiogr&aacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; es la arquitectura de la reparaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En la historia de la arquitectura hay una visi&oacute;n optimista seg&uacute;n la cual el planeamiento urbano va a traer civilizaci&oacute;n, progreso, desarrollo o, como se dice ahora, innovaci&oacute;n. Pero si miras la historia, ves que muchas veces pasa lo contrario. Con la arquitectura tambi&eacute;n se ejerce violencia y exclusi&oacute;n. Primero hay que reconocer eso para despu&eacute;s pensar la arquitectura en su dimensi&oacute;n &eacute;tica y pol&iacute;tica, como forma de reparaci&oacute;n de las violencias estructurales de la sociedad contempor&aacute;nea. De esa forma puede analizarse c&oacute;mo y d&oacute;nde actuar para ir m&aacute;s all&aacute; de ese velo de desarrollismo y progreso, t&eacute;rminos ideol&oacute;gicos que, en el fondo, s&oacute;lo sirven para esconder la violencia que la arquitectura ejerce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Hay ejemplos actuales de esta arquitectura de la reparaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Uno es el debate acerca de la restituci&oacute;n de colecciones desde los museos hacia sus or&iacute;genes. Otro son las grandes manifestaciones antirracistas y anticoloniales de 2019 y 2020, como el estallido social en Chile, o el reimpulso del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos despu&eacute;s del asesinato de George Floyd. En ambos casos se cuestionaron monumentos, que son memoria hecha arquitectura. Tambi&eacute;n hay una econom&iacute;a del ambiente construido que piensa en la restauraci&oacute;n, como la cuesti&oacute;n de los r&iacute;os urbanos. Antes se canalizaban para controlarlos. Hoy se busca que vuelvan a su cuenca, para reparar un da&ntilde;o hecho bajo una idea de planeamiento muy violento y <em>top-down</em> [de arriba hacia abajo].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Al mismo tiempo, llegaron al poder Bolsonaro primero y Milei despu&eacute;s. &iquest;C&oacute;mo se enmarca el trabajo de recuperaci&oacute;n cuando hay l&iacute;deres que, entre otras cosas, niegan el cambio clim&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que hay que seguir caminando con estas agendas sabiendo que va a haber resistencia a ellas, porque en definitiva la pol&iacute;tica es conflicto. M&aacute;s all&aacute; de eso, me parece que la pandemia y la digitalizaci&oacute;n del mundo cerraron muchas puertas de di&aacute;logo y el conflicto se volvi&oacute; muy violento y t&oacute;xico. Hoy es necesario abrir espacios de di&aacute;logo, principalmente con camadas de la sociedad que ven al progresismo como una especie de ataque a la sociedad, desconectado de la vida cotidiana. Tambi&eacute;n hay que hacer una autocr&iacute;tica, sobre todo a la idea de cancelaci&oacute;n, muy conectada con ese ambiente de odio de las redes sociales. Eso cerr&oacute; muchas puertas. Frente al ascenso de un nuevo conservadurismo extractivista, tenemos que pensar c&oacute;mo construir nuevos espacios pol&iacute;ticos. Hay que salir un poco de las redes y volver a la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Con la arquitectura también se ejerce violencia y exclusión&quot;, dice Tavares.                             </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo cree que esa digitalizaci&oacute;n impact&oacute; en nuestra forma de habitar la ciudad concretamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando empez&oacute;, se pensaba que los medios digitales har&iacute;an un mundo m&aacute;s democr&aacute;tico y transparente, porque el mundo medi&aacute;tico ya no ser&iacute;a m&aacute;s controlado por grandes corporaciones y tendr&iacute;amos acceso directo a la informaci&oacute;n. Pero ocurri&oacute; lo contrario. Cada vez sabemos menos qu&eacute; es verdad. En un segundo momento, eso se conect&oacute; con la pandemia y el trabajo de los arquitectos en relaci&oacute;n a ella. Hab&iacute;a una apuesta de que acelerar la digitalizaci&oacute;n del mundo nos permitir&iacute;a controlar la pandemia mucho m&aacute;s f&aacute;cil. Por eso se crearon apps para saber d&oacute;nde estamos y a qu&eacute; distancia. En otras palabras, se aceleraron procesos que contribuyeron al hipercontrol de los espacios urbanos. Al final en pandemia la desigualdad creci&oacute;. As&iacute; perdimos una oportunidad de pensar en ciudades m&aacute;s igualitarias porque se apost&oacute; mucho a la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Necesitamos una innovaci&oacute;n diferente, que promueva derechos y cooperaci&oacute;n en lugar de control y exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; piensa del concepto de sostenibilidad en este contexto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un concepto importante que surgi&oacute; en los 80 y 90, pero que ha sido muy cooptado. Entonces se piensa en sostenibilidad, pero lo que se hace es un nuevo proceso extractivista. El litio, que es la nueva energ&iacute;a del mundo, es completamente insostenible porque le saca mucha agua al ambiente. Lo que me parece fundamental en el ambientalismo y la ecolog&iacute;a es pensar que no va a haber una restauraci&oacute;n ambiental si no hay una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica. La protecci&oacute;n de la Amazonia est&aacute; relacionada con los derechos territoriales de los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entonces, &iquest;c&oacute;mo conectar lo ecol&oacute;gico con lo social?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La pol&iacute;tica ecol&oacute;gica es m&aacute;s que plantar algunos &aacute;rboles o construir edificios verdes o techos con jardines. Deber&iacute;a garantizar derechos b&aacute;sicos, como la tierra para los pueblos originarios, y el acceso a agua limpia y vivienda digna. En Brasil antes se llevaba a la gente lejos del centro, a grandes conjuntos habitacionales. Eso era completamente insostenible, porque requiere crear infraestructura, trasladar servicios, sacar las franjas naturales de la ciudad, urbanizar sobre los r&iacute;os. Hasta que [la urbanista y l&iacute;der del Movimiento de los Sin Techo del Centro] Carmen Silva propuso que la gente sin casa viviera en el centro, una pol&iacute;tica fundamentalmente ecol&oacute;gica porque as&iacute; la ciudad es m&aacute;s sostenible. Ah&iacute; hay m&aacute;s recursos naturales, no hay que invertir en tanta infraestructura y las franjas ecol&oacute;gicas urbanas se mantienen. Una pol&iacute;tica habitacional para la gente sin techo es fundamentalmente una pol&iacute;tica en la que se piensa en la ecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/paulo-tavares-urbanista-brasileno-hay-salir-redes-volver-ciudad_1_11873792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2024 09:35:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paulo Tavares, urbanista brasileño: “Hay que salir un poco de las redes y volver a la ciudad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Hábitat]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre fronteras invisibles: una mirada urbanística a 35 años de la caída del Muro de Berlín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fronteras-invisibles-mirada-urbanistica-35-anos-caida-muro-berlin_129_11818319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a705537-3bf0-4d83-98ca-8b6112b3d271_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre fronteras invisibles: una mirada urbanística a 35 años de la caída del Muro de Berlín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ninguna ciudad llevó el concepto de barrera urbana tan lejos como la capital alemana. Hoy las huellas de la división persisten y resuenan en todo el mundo, desde la gentrificación y la segregación espacial hasta la especulación inmobiliaria. Enseñanzas y paralelos de una aglomeración fragmentada.
</p></div><p class="article-text">
        Esta vez mi Escala Humana se estira un poco, hasta llegar a Berl&iacute;n. Me escudo en el efem&eacute;rides &ndash;el 35&deg; aniversario de la ca&iacute;da del Muro&ndash; y en el recuerdo de mi obsesi&oacute;n por el tema desde que tengo capacidad de an&aacute;lisis, mucho despu&eacute;s de los cuatro a&ntilde;os que ten&iacute;a cuando cay&oacute; esa muralla, mucho antes de que visitara esa ciudad por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; me fascin&oacute; tanto la ca&iacute;da del Muro al punto de hacerme consumir todo documental o ficcionalizaci&oacute;n sobre el tema? &iquest;Por qu&eacute; devor&eacute; desde el relato autobiogr&aacute;fico de una arquitecta argentina hasta el corto de una joven Tilda Swinton que bordea el muro en bicicleta? Quiz&aacute;s porque nunca termin&eacute; de entender <strong>tama&ntilde;a afrenta a la idea de ciudad como comunidad, como espacio donde las personas conviven</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El urbanismo explor&oacute; hasta el cansancio el concepto de barrera y c&oacute;mo afecta la calidad de vida. Pero el caso de Berl&iacute;n desafi&oacute; toda literatura sobre el tema. S&oacute;lo esa ciudad lleg&oacute; al extremo de montar un cierre herm&eacute;tico en el coraz&oacute;n de su trama. S&oacute;lo ella se atrevi&oacute; a vaciar espacios llenos y, d&eacute;cadas despu&eacute;s, completarlos de nuevo. S&oacute;lo ella volvi&oacute; fatal su divisi&oacute;n. <strong>Por eso la ca&iacute;da del Muro no s&oacute;lo acab&oacute; con una era pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n urban&iacute;stica. Y resuena incluso ac&aacute;, a 11.000 kil&oacute;metros de distancia.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Puente o barrera</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con el tiempo, a la divisi&oacute;n se la siente en todo. Pas&aacute;s a Oriente y es como encender una alarma. La gente todav&iacute;a mira diferente. Es otra poblaci&oacute;n&rdquo;, me marca d&iacute;as atr&aacute;s Liliana Villanueva, autora de <em>Oto&ntilde;o alem&aacute;n</em> (2019), el libro que muestra qu&eacute; sinti&oacute; una arquitecta argentina al ver esa fractura en primera fila.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para nosotros es dif&iacute;cil entender una divisi&oacute;n tan tajante, aunque tengamos las nuestras. A sabiendas de eso, Villanueva intent&oacute; describir en su libro c&oacute;mo ser&iacute;a si aquel muro berlin&eacute;s atravesara Buenos Aires</strong>. &ldquo;Imagin&eacute; que ir&iacute;a por la avenida Entre R&iacute;os, seguir&iacute;a por Callao, tomar&iacute;a Santa Fe y se meter&iacute;a por Retiro. Las estaciones del Centro ser&iacute;an fantasmas, porque el subte las atravesar&iacute;a pero jam&aacute;s parar&iacute;a en ellas&rdquo;, me cuenta la autora, que finalmente desestim&oacute; el p&aacute;rrafo para evitar confusi&oacute;n entre sus lectores no porte&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si yo tuviera que hacer ese ejercicio explicativo, tomar&iacute;a en cambio el borde norte-sur, que ubicar&iacute;a en la avenida Rivadavia. Ese l&iacute;mite simb&oacute;lico y a la vez real deja los mejores servicios, infraestructura y empleos de un lado, mientras del otro queda <strong>un olvido que no se compensa invitando a inversores a que construyan en el sur para seguir destruyendo el norte, como propone el nuevo C&oacute;digo Urban&iacute;stico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Berl&iacute;n tampoco se borraron las diferencias. No hubo apertura pura, sino tambi&eacute;n divisi&oacute;n. Gran parte de los terrenos del este se privatizaron, cientos de empresas orientales fueron sepultadas, y el mercado de la vivienda se concentr&oacute;. No hubo igualaci&oacute;n, sino absorci&oacute;n de un lado por otro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Llenos y vac&iacute;os</strong></h2><p class="article-text">
        Lo primero que me llam&oacute; la atenci&oacute;n cuando conoc&iacute; Berl&iacute;n hace diez a&ntilde;os fueron las gr&uacute;as y los bald&iacute;os. Reci&eacute;n llegada de capitales europeas m&aacute;s cl&aacute;sicas, me sorprend&iacute; de que esta ciudad de casi ocho siglos a&uacute;n siguiera en construcci&oacute;n. Primero sent&iacute; decepci&oacute;n al volver a escuchar taladros incluso habi&eacute;ndome alejado tanto de Buenos Aires. Despu&eacute;s empec&eacute; a entender. <strong>La ca&iacute;da hab&iacute;a dejado una experiencia com&uacute;n a otras urbes, como la crisis de vivienda y la especulaci&oacute;n inmobiliaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aclaro por las dudas: s&eacute; que el Muro fue una experiencia intransferible, &uacute;nica en su dolor. Pero su necesario fin dej&oacute; un legado que s&iacute; encuentra ecos en el mundo. Con sus diferencias, tanto Buenos Aires como Berl&iacute;n comparten el desencuentro entre oferta y demanda inmobiliarias. En el caso alem&aacute;n, con la particularidad de la concentraci&oacute;n del mercado de renta y la urgencia insatisfecha de construir para los segmentos m&aacute;s bajos. En el caso argentino, con el caos macroecon&oacute;mico, la desregulaci&oacute;n de los alquileres y una inflaci&oacute;n desatada.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos m&aacute;s t&eacute;cnicos: &ldquo;La creciente financiarizaci&oacute;n de esta &eacute;poca convierte los edificios en activos inmobiliarios&rdquo;. El resultado en Berl&iacute;n y Buenos Aires fue &ldquo;la polarizaci&oacute;n social&rdquo; que &ldquo;desintegr&oacute; las ciudades en un conglomerado de fragmentos espaciales&rdquo;. As&iacute; lo vieron en la C&aacute;tedra Walter Gropius DAAD de la Facultad de Arquitectura, Dise&ntilde;o y Urbanismo (FADU) de la UBA, en un texto publicado en mayo a 30 a&ntilde;os del acuerdo de hermanazgo entre ambas capitales. Llam&eacute; a la directora de la c&aacute;tedra, Lisa Diedrich, para que me ayudara a entender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La ca&iacute;da del Muro como met&aacute;fora de lo fragmentado se puede usar para diferentes fen&oacute;menos, porque seguimos viviendo en un mundo polarizado&rdquo;</strong>, remarca Diedrich. Y da un ejemplo: Nordelta de un lado, y un barrio que se inunda, del otro. &ldquo;Son dos lados opuestos de un tejido urbano. Hay que aceptar que esos fragmentos existen: el problema es que estando uno al lado del otro no se relacionen, o tengan un v&iacute;nculo s&oacute;lo negativo o de tensi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay fronteras m&aacute;s coyunturales y espec&iacute;ficas. En la Berl&iacute;n actual, con nuevas medidas de seguridad ante conflictos geopol&iacute;ticos, como la <strong>vigilancia policial constante y el cercamiento paulatino</strong>. En Buenos Aires, con un proceso similar pero por miedo al delito, que suma t&oacute;tems, alarmas y c&aacute;maras. Ambos casos se enmarcan en la privatizaci&oacute;n creciente de la experiencia urbana, que se nutre de otras fuentes, como la masificaci&oacute;n del home-office y la p&eacute;rdida de terceros espacios, esos que no son el trabajo ni la casa.
    </p><p class="article-text">
        Ambas ciudades guardan tambi&eacute;n parte del ant&iacute;doto a la fragmentaci&oacute;n y el cercamiento: sus plazas y parques. Espacios abiertos, plenos de gente y ferias, casi sin barreras excepto las rejas. B&aacute;lsamos de continuidad ante las nuevas divisiones nacidas de la desigualdad y el mercado. <strong>Un igualador org&aacute;nico, a diferencia de los intentos porte&ntilde;os puramente normativos que, en pos de &ldquo;desarrollar el sur&rdquo; a cambio de otra cosa, refuerzan la visi&oacute;n de esa mitad como una suerte de castigo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la lecci&oacute;n que deja una ciudad dividida es que no basta con demoler barreras f&iacute;sicas. En Buenos Aires, en Berl&iacute;n y en tantas otras urbes, hay que seguir haciendo equilibrio entre crecimiento e igualdad, para que el desarrollo sea con todos. Para que la ciudad deje de perder su valor de (re)encuentro, hay que planificarla rompiendo muros, sean de hormig&oacute;n o de privilegio.
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fronteras-invisibles-mirada-urbanistica-35-anos-caida-muro-berlin_129_11818319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2024 09:41:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre fronteras invisibles: una mirada urbanística a 35 años de la caída del Muro de Berlín]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Berlín,Ciudades,Buenos Aires]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La importancia de los encuentros casuales: un debate en la Bienal de Arquitectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/importancia-encuentros-casuales-debate-bienal-arquitectura_128_11732853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edfe2b76-a6c6-4cb4-9e3d-af4a077b18e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La importancia de los encuentros casuales: un debate en la Bienal de Arquitectura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las arquitectas alemanas Benita Braun-Feldweg y Sabine Müller vinieron al país para mostrar cómo la arquitectura puede ser una fuerza integradora en ciudades fragmentadas. En esta charla con elDiarioAR, dieron su visión sobre Buenos Aires, qué tiene para enseñarle a Berlín (y viceversa) y cómo la geopolítica puede meterse hasta en el uso de la vereda.
</p></div><p class="article-text">
        Es un feriado de 30 grados, casi todo el mundo est&aacute; en la calle, pero las salas del Faena Art Center est&aacute;n llenas. La ocasi&oacute;n es la 19&ordf; Bienal Internacional de Arquitectura, cinco d&iacute;as de exposiciones, talleres y charlas con referentes nacionales e internacionales. Entre ellas, las arquitectas alemanas <strong>Benita Braun-Feldweg</strong> y <strong>Sabine M&uuml;ller</strong>, que visitan Buenos Aires para hablar de sus <strong>proyectos de intervenci&oacute;n urbana en Berl&iacute;n</strong>. Y, de paso, dan su mirada reci&eacute;n estrenada sobre la capital argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mi primera vez en Sudam&eacute;rica&rdquo;, admite Benita despu&eacute;s de sentarse en las escalinatas exteriores del edificio, donde sugiri&oacute; que tuvi&eacute;ramos la entrevista. Tanto ella como Sabine aprovecharon estos d&iacute;as para conocer mejor la ciudad. Y lo hicieron tanto a pie como en colectivo: se tomaron el 37, el 67 y el 100.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue bastante molesto encontrar d&oacute;nde comprar la tarjeta SUBE y, sobre todo, cargarla&rdquo;, admite Sabine. &ldquo;Ando con la duda de si tendr&eacute; saldo. &iquest;Y si me subo al colectivo y no me alcanza?&rdquo;, se pregunta Benita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su charla del viernes, Designing Urban Ecotones (&ldquo;Dise&ntilde;ando ecotonos urbanos&rdquo;), es parte de la contribuci&oacute;n alemana a la Bienal. Llegaron convocadas por su coterr&aacute;nea Lisa Diedrich, de la C&aacute;tedra Walter Gropius DAAD de la Facultad de Arquitectura, Dise&ntilde;o y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires.&nbsp;
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                Metropolenhaus frente al Museo Judío de Berlín.                            </span>
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        M&uuml;ller cofund&oacute; SMAQ Architektur und Stadt en Berl&iacute;n, desde donde da vida a proyectos de transformaci&oacute;n urbana que trascienden la capital, como el galardonado &Uuml;berseeinsel (&ldquo;Isla de Ultramar&rdquo;), un distrito junto a la zona portuaria de &Uuml;berseestadt en Bremen. Braun-Feldweg es una de las mentes detr&aacute;s del estudio berlin&eacute;s bfstudio-architekten, con el cual desarrolla y dise&ntilde;a proyectos de uso mixto como la multipremiada serie Metropolenhaus, para dotar de movimiento las plantas bajas de edificios a trav&eacute;s de comercios, restaurantes y espacios culturales no comerciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Benita, usted mencion&oacute; que los encuentros casuales en la ciudad est&aacute;n disminuyendo. &iquest;Cree que las intervenciones urbanas pueden fomentarlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Benita Braun-Feldweg: Creo que s&iacute;. Cuando desarrollamos [el proyecto urbano] Metropolenhaus, lo hicimos en la vereda justamente para fomentar el encuentro de la gente. Para decir, &ldquo;&iquest;Necesit&aacute;s un espacio? &iquest;Por qu&eacute; no ven&iacute;s ac&aacute;? Y te conect&aacute;s con tal persona o tal idea&rdquo;. Este tipo de actividades inesperadas es un gran recurso para el trabajo social. [La urbanista estadounidense] Jane Jacobs habla del potencial de la vereda. Siento que el espacio p&uacute;blico es propiedad de todos, y por eso es muy positivo estimular a la gente a que lo use, ya sea con un partido de f&uacute;tbol, una feria al aire libre u otros formatos. Si la gente se re&uacute;ne, empiezan a pasar cosas. Vivimos en una &eacute;poca en la que todo est&aacute; muy cercado en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sabine, &iquest;cree que hay esperanza en ese sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sabine: Un ejemplo ser&iacute;a Palermo, el barrio donde nos estamos alojando. Ah&iacute; hay un tipo original de tejido urbano con peque&ntilde;os negocios, fruter&iacute;as y verduler&iacute;as que sacan su mercader&iacute;a a la calle, gente circulando. Son lugares en los que realmente te encontr&aacute;s con gente. Al mismo tiempo, no queremos ser rom&aacute;nticas: tambi&eacute;n vemos que ac&aacute; hay muchas casas nuevas con autos en planta baja o en enormes lobbies cerrados. Sin embargo, la planta baja es donde se encuentran lo p&uacute;blico y lo privado, y es responsabilidad del sector privado asegurar que esa conexi&oacute;n funcione de manera fluida. Como propietario, pod&eacute;s construir en tu terreno pero, al mismo tiempo, ten&eacute;s una responsabilidad hacia lo p&uacute;blico, y creo que esta es una comprensi&oacute;n que necesitamos desarrollar. Si entendemos eso, hay esperanza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo es Berl&iacute;n en ese sentido? Porque ac&aacute; el sector privado no asume tanta responsabilidad en ese aspecto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: En Alemania tampoco.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Es lo mismo en Berl&iacute;n, Buenos Aires o cualquier otro lugar: si el mercado inmobiliario se enfoca s&oacute;lo en lo econ&oacute;mico, no prospera ni la ciudad ni el mercado. Necesit&aacute;s vincular el capital con el valor social de la ciudad, porque es una inversi&oacute;n. Cuando los desarrolladores venden propiedades, en los folletos destacan caf&eacute;s y bares lindos, quieren comercializar estos puntos de encuentro social. Pero si eso se vuelve demasiado artificial, pierde sentido. Lo que estamos haciendo ac&aacute;, sentadas en estos escalones y reuni&eacute;ndonos de manera informal en Puerto Madero, habr&iacute;a que ofrecerlo a toda la gente de la ciudad, no s&oacute;lo a una parte exclusiva. Si form&aacute;s parte de la ciudad, sin importar qui&eacute;n seas, ten&eacute;s responsabilidad sobre c&oacute;mo tu edificio se conecta no s&oacute;lo con la plaza, sino con su &aacute;rea de influencia en general. No s&oacute;lo pasa por la esperanza: es una cuesti&oacute;n de obligaci&oacute;n.
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                La serie Metropolenhaus busca dotar de movimiento las plantas bajas de edificio.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Pasa entonces por regulaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Por instrumentos de pol&iacute;tica urbana en general. Por ejemplo, podr&iacute;as ceder un metro frente a tu casa para que la gente lo use y ofrecer algo al espacio p&uacute;blico. En Alemania, la casa se conecta con la calle s&oacute;lo por una puerta, nada m&aacute;s. En Buenos Aires, aunque veamos autos grandes detr&aacute;s de los &aacute;rboles, hay algo m&aacute;s abierto. La pregunta es: &iquest;c&oacute;mo interactuamos con el espacio p&uacute;blico? Esto tambi&eacute;n tiene que ver con el sistema pol&iacute;tico y la polarizaci&oacute;n social. Cuando la sociedad se divide y hay miedo, surgen comunidades cerradas que buscan protegerse. Entonces, la pregunta que me llevo de Argentina a Alemania es, &iquest;seremos capaces de mantener esta noci&oacute;n de espacio p&uacute;blico urbano, o vamos camino a perderla por este cambio pol&iacute;tico y los resultados de conflictos en todo el mundo que repercuten en problemas locales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A qu&eacute; conflictos se refiere puntualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Doy un ejemplo: el primer Metropolenhaus que intervinimos est&aacute; justo frente al Museo Jud&iacute;o, as&iacute; que el Gobierno alem&aacute;n tuvo que reforzar la seguridad. Ahora todo el lugar est&aacute; mucho m&aacute;s cercado, con vigilancia policial constante. Todav&iacute;a tenemos plata del contrato del desarrollo, que no podemos usar para organizar actividades porque no nos dejan hacer ni un mercado de pulgas, ni una fiesta, ni nada en el medio de la plaza. Esta es una barrera real, y es un ejemplo de c&oacute;mo los efectos geopol&iacute;ticos se reflejan directamente en el barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: En general vemos esta tendencia de poner rejas y seguridad por todas partes. Y hay otro tema que es que las viviendas se venden muy bien y las &aacute;reas comerciales no. Por eso a los desarrolladores privados les interesa tanto poner departamentos en la planta baja en lugar de comercios. Para separar esa vida privada del espacio p&uacute;blico, ponen zonas verdes de amortiguaci&oacute;n, ligustrinas y cercos. No hay integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; fue lo que m&aacute;s les llam&oacute; la atenci&oacute;n cuando llegaron a Buenos Aires, en t&eacute;rminos de urbanismo o arquitectura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: Me encanta esta idea de una cuadr&iacute;cula casi infinita. Est&aacute; la ciudad horizontal, con casas con patios interiores y &aacute;rboles a&ntilde;osos, que forman hermosas calles arboladas. Y despu&eacute;s ten&eacute;s capas: a la horizontal se le suma la de edificios de cinco pisos y luego las construcciones altas. Esa variaci&oacute;n en el <em>skyline </em>en algunas zonas me parece muy estimulante. Tal vez no sea considerado hermoso si pens&aacute;s en Par&iacute;s o Berl&iacute;n, donde todo tiene la misma altura. Pero para m&iacute; es un punto en el que se libera energ&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: A m&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n el tr&aacute;nsito. Tener cinco carriles en una sola direcci&oacute;n en el medio de la ciudad. Vengo de Los &Aacute;ngeles, que tambi&eacute;n tiene muchos autos, pero all&aacute; hay una diferenciaci&oacute;n entre la autopista, donde va el tr&aacute;fico m&aacute;s pesado, y las calles comunes de dos carriles. Ac&aacute; en el centro ten&eacute;s muchos carriles en una misma avenida. Cruzar la 9 de Julio fue impresionante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Impresionante en buen o mal sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: No en el mejor sentido, porque fragmenta la ciudad. A m&iacute; me encanta descubrir una ciudad caminando, y creo que no es tan f&aacute;cil hacerlo en Buenos Aires. Al mismo tiempo, me fascina c&oacute;mo la gente es tan cercana y amable. Veo un gran potencial, especialmente en los m&aacute;s j&oacute;venes. La capacidad de improvisar que tienen es una gran cualidad para llevar las cosas m&aacute;s all&aacute;, sobre todo cuando hablamos de arquitectura o dise&ntilde;o sustentables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; aspectos de lo que han hecho en Berl&iacute;n podr&iacute;an aplicar ac&aacute;?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Me encantar&iacute;a decirles a los desarrolladores inmobiliarios argentinos que deber&iacute;an financiar proyectos culturales y sociales, porque la inversi&oacute;n crecer&iacute;a con el tiempo. Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a apoyar esta idea de intervenciones en asentamientos informales para fomentar el aspecto comunitario, como en el barrio 8 de Mayo en San Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: Ser&iacute;a muy interesante mirar esos m&aacute;rgenes y pensar en c&oacute;mo introducirles una dimensi&oacute;n paisaj&iacute;stica. En San Mart&iacute;n, por ejemplo, es totalmente absurdo poner un relleno sanitario en un humedal, y peor a&uacute;n, construir encima de &eacute;l. Es desgarrador. Deber&iacute;amos pensar en c&oacute;mo transformar el paisaje, que hoy representa una amenaza por las inundaciones y la presi&oacute;n de la expansi&oacute;n urbana, en un espacio donde tanto humanos como no humanos puedan beneficiarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y qu&eacute; les gustar&iacute;a llevarse de Buenos Aires?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Este grupo que est&aacute; ac&aacute; [se&ntilde;ala a personas que participan de una actividad al aire libre en la Bienal] que, como colectivo, trabaja con tanto entusiasmo en pos de mejorar la ciudad. No es algo por lo que les paguen sino algo que quieren lograr. Me encantar&iacute;a llevar esto conmigo porque hoy en Europa, especialmente en Alemania, la gente est&aacute; m&aacute;s preocupada por la crisis y por el futuro econ&oacute;mico que por estas cosas. Tienen m&aacute;s actitud de trabajar de 9 a 17 y listo. Es muy diferente de cuando nosotros estudi&aacute;bamos o empez&aacute;bamos a trabajar. Necesitamos volver a tener esa pasi&oacute;n por construir ciudad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Hay alguna similitud entre Berl&iacute;n y Buenos Aires?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: Creo que s&iacute;, pero en momentos distintos. Tuvimos este tipo de iniciativas hace 30 a&ntilde;os, cuando hab&iacute;a mucha libertad y espacios vac&iacute;os en la ciudad, entonces la gente dec&iacute;a &ldquo;Hagamos esto&rdquo;, &ldquo;Creemos lo otro&rdquo;, &ldquo;Ocupemos tal lugar&rdquo;. De ah&iacute; surgi&oacute; la reputaci&oacute;n de Berl&iacute;n. Pero, como dijo Benita, eso ahora se est&aacute; desvaneciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Est&aacute; agotado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S: Por eso es hermoso ver a esta gente ac&aacute; haciendo esto, algo que all&aacute; se perdi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;B: Me encantar&iacute;a volver a esto para llevarlo al futuro. <em>Back to the Future</em> [risas].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/importancia-encuentros-casuales-debate-bienal-arquitectura_128_11732853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2024 09:34:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La importancia de los encuentros casuales: un debate en la Bienal de Arquitectura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Bienal de Arquitectura,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mayor satisfacción en pueblos pequeños: Cómo influye el tamaño de la localidad en la calidad de vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mayor-satisfaccion-pueblos-pequenos-influye-tamano-localidad-calidad-vida_1_11726875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32770e35-2ccb-4645-b111-7987a300dad4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mayor satisfacción en pueblos pequeños: Cómo influye el tamaño de la localidad en la calidad de vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio de la Fundación COLSECOR revela una tendencia clara: los habitantes de localidades pequeñas en Argentina declaran estar más satisfechos con su calidad de vida en comparación con los residentes de grandes ciudades. Factores como las relaciones sociales, la percepción de seguridad, los niveles de estrés y la felicidad muestran una clara ventaja para quienes viven en localidades con menos población.</p></div><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de calidad de vida en Argentina var&iacute;a considerablemente seg&uacute;n el tama&ntilde;o de la localidad y la franja etaria de sus habitantes. Los residentes de localidades peque&ntilde;as y medianas manifiestan una mayor satisfacci&oacute;n general en comparaci&oacute;n con los habitantes de grandes ciudades. As&iacute; se desprende de la <a href="https://www.fundacioncolsecor.org.ar/informes/medicion-calidad-vida-pueblos-ciudades-argentina-2024-n13318" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Medici&oacute;n de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades de Argentina (2024)</a>, un estudio realizado por la Fundaci&oacute;n COLSECOR. En localidades de menos de 10 mil personas, el 80.1% de los encuestados expresa conformidad con su calidad de vida, mientras que en ciudades de m&aacute;s de 100 mil habitantes, este porcentaje cae al 55%. Las relaciones sociales y familiares tambi&eacute;n muestran disparidades notables: los habitantes de localidades medianas, con poblaciones entre 10 y 35 mil personas, destacan por su facilidad para disfrutar de amigos (76.9%) y de la familia (84.4%). En cuanto a la inspiraci&oacute;n y la motivaci&oacute;n, los pueblos peque&ntilde;os parecen ser un entorno m&aacute;s propicio para que sus habitantes se sientan inspirados a alcanzar metas, con un 55.9% de conformidad frente al 40.2% que se reporta en ciudades grandes.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito laboral y de seguridad, los resultados del estudio muestran que los habitantes de localidades peque&ntilde;as est&aacute;n m&aacute;s satisfechos tanto con la oferta de trabajo como con los ingresos laborales que perciben, en contraste con aquellos que viven en grandes urbes. En localidades de menos de 10 mil habitantes, el 45.6% de los encuestados se muestra conforme con la oferta de trabajo y el 39% con sus ingresos, mientras que en las grandes ciudades estas cifras caen al 25.5% en ambos rubros. De manera similar, la percepci&oacute;n de seguridad es significativamente mayor en pueblos peque&ntilde;os, donde el 67.1% de los habitantes se siente seguro, en comparaci&oacute;n con el 23.9% en los grandes centros urbanos. Adem&aacute;s, las localidades peque&ntilde;as presentan menores niveles de estr&eacute;s y mayor sensaci&oacute;n de felicidad entre sus habitantes, donde el 74.5% se considera mayormente feliz, en contraste con el 53.5% de los residentes de grandes ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se analiza la calidad de vida por franjas etarias, se observa que los adultos mayores son el grupo m&aacute;s satisfecho con su vida, alcanzando un 33.5% de conformidad, mientras que entre los j&oacute;venes de 18 a 24 a&ntilde;os este &iacute;ndice desciende al 22.1%, y en el segmento de 25 a 39 a&ntilde;os baja a&uacute;n m&aacute;s, al 20.3%. A pesar de ser el grupo que m&aacute;s felicidad manifiesta (35.5%), los j&oacute;venes tambi&eacute;n son quienes reportan mayores niveles de soledad, con un 14.3% que asegura sentirse solo de manera permanente, cifra que disminuye al 5.4% entre los adultos mayores. En cuanto a las relaciones familiares, los j&oacute;venes han experimentado las mayores mejoras, con un 31.4% que declara haber fortalecido sus v&iacute;nculos familiares en el &uacute;ltimo mes, aunque los adultos mayores se destacan por tener mayor facilidad para disfrutar de su familia. En las relaciones de amistad, los j&oacute;venes tambi&eacute;n son los m&aacute;s activos, con un 18.9% que ha mejorado sus v&iacute;nculos recientes, pero s&oacute;lo el 35.9% est&aacute; satisfecho con la calidad de sus amistades.
    </p><p class="article-text">
        En el aspecto laboral, los j&oacute;venes muestran un bajo nivel de satisfacci&oacute;n tanto con las oportunidades de empleo como con sus ingresos, con apenas un 4.5% y un 2%, respectivamente, declarando conformidad en estos aspectos. Por otro lado, las personas de entre 40 y 59 a&ntilde;os son quienes exhiben mayores niveles de satisfacci&oacute;n con la oferta laboral (16.3%) y los ingresos (12.7%). En t&eacute;rminos de acceso a servicios, los adultos mayores son los m&aacute;s conformes, en particular con los servicios de salud, donde un 21.1% expresa alta satisfacci&oacute;n, en contraste con el exiguo 4.5% de los j&oacute;venes. Los adultos mayores tambi&eacute;n se muestran m&aacute;s satisfechos con servicios como internet y acceso al cr&eacute;dito, &aacute;reas en las que los j&oacute;venes reportan muy poca conformidad.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n evidencia diferencias en la valoraci&oacute;n de la oferta cultural, deportiva y comercial de las localidades. Los j&oacute;venes, con un 26.6% de satisfacci&oacute;n, son quienes m&aacute;s disfrutan de las actividades culturales, aunque este porcentaje desciende al 16.8% entre las personas de entre 25 y 39 a&ntilde;os. La oferta deportiva, sin embargo, encuentra mayor aprobaci&oacute;n entre los adultos mayores (28.8%) que entre los j&oacute;venes (26.6%). Lo mismo ocurre con la oferta comercial, que satisface al 29.7% de los mayores, mientras que solo complace al 17.6% de los j&oacute;venes. Por &uacute;ltimo, las problem&aacute;ticas sociales y culturales tambi&eacute;n impactan de forma diferente en las generaciones. Los j&oacute;venes muestran mayor sensibilidad hacia cuestiones como la importancia del cuidado ambiental, mientras que se preocupan mucho menos que otros grupos etarios por temas como las protestas sociales o la presencia de narcotr&aacute;fico. Aun as&iacute;, un 29.4% de los j&oacute;venes considerar&iacute;a emigrar si tuviera la oportunidad, una cifra notablemente superior en comparaci&oacute;n con la reticencia de los adultos mayores a esa posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El estudio se llev&oacute; a cabo entre el 30 de junio y el 21 de julio de 2024, con una muestra probabil&iacute;stica de 1.447 personas mayores de 16 a&ntilde;os, utilizando un cuestionario estructurado de 55 preguntas. La recolecci&oacute;n de datos se realiz&oacute; mediante la t&eacute;cnica CAWI (Computer-Assisted Web Interviewing), lo que permiti&oacute; un error muestral de +/- 2.6%, con un nivel de confianza del 95%. Las consultoras Dicen y Proyecci&oacute;n estuvieron a cargo de la implementaci&oacute;n del estudio, brindando una visi&oacute;n detallada de la calidad de vida en las localidades argentinas seg&uacute;n su tama&ntilde;o y las diversas franjas etarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mayor-satisfaccion-pueblos-pequenos-influye-tamano-localidad-calidad-vida_1_11726875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 15:27:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mayor satisfacción en pueblos pequeños: Cómo influye el tamaño de la localidad en la calidad de vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[calidad de vida,pueblos,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Omar Quiroga: “Si una ciudad tiene sentido de identidad, es más proclive a transformarse”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/omar-quiroga-si-ciudad-sentido-identidad-proclive-transformarse_1_11671068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c059e906-343d-4793-a077-561978a907f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Omar Quiroga: “Si una ciudad tiene sentido de identidad, es más proclive a transformarse”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El organizador del III Congreso Internacional de Ciudades Inteligentes explica qué es una Smart City, qué obstáculos enfrenta la Ciudad de Buenos Aires en ese campo y cómo descentralizar a nivel nacional. El ejemplo de Tandil como ciudad intermedia en ascenso.
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hacer que la vida en las ciudades sea m&aacute;s simple, eficiente y llevadera? &iquest;C&oacute;mo reducir, mucho o poco, la huella que esa vida urbana deja? &iquest;Qu&eacute; chances de inversi&oacute;n y financiamiento hay para desarrollar ciudades con esa mirada? Sobre esas y otras preguntas debatieron funcionarios, acad&eacute;micos y otros expertos en el III Congreso Internacional de Ciudades Inteligentes, que tuvo lugar el martes y el mi&eacute;rcoles en la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la UBA.
    </p><p class="article-text">
        Fueron intendentes de todo el pa&iacute;s, como Pablo Javkin (Rosario), Daniel Passerini (C&oacute;rdoba) y Rossana Chahla (San Miguel de Tucum&aacute;n). Tambi&eacute;n, diputados como Fabio Quetglas (director de la Maestr&iacute;a en Ciudades de la UBA), consultores como Luc&iacute;a Bellocchio (fundadora de Trend Smart Cities) y acad&eacute;micos como <strong>Omar Quiroga, secretario de Relaciones Institucionales de la Facultad y director del Centro de Ciudades Inteligentes de esa instituci&oacute;n, que organiz&oacute; el congreso.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                III Congreso Internacional de Ciudades Inteligentes                            </span>
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        Usar datos para prevenir una inundaci&oacute;n o para planificar la movilidad. Explotar el poder de Internet para desarrollar un sistema de tr&aacute;mites a distancia o un programa de seguridad ciudadana. Pero, tambi&eacute;n, optimizar el uso de energ&iacute;a para reducir la huella de carbono. O crear un dise&ntilde;o que integre eficientemente ciclov&iacute;as y sistemas de bicicletas compartidas. La noci&oacute;n de Smart City qued&oacute; hist&oacute;ricamente atada a las nuevas tecnolog&iacute;as, o incluso al concepto de app. Pero es mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Moderador de una de las mesas del congreso, Quiroga se hizo un tiempo en esa agenda para hablar con elDiarioAR sobre qu&eacute; es realmente una ciudad inteligente, qu&eacute; retos enfrenta CABA para convertirse en una y c&oacute;mo pueden desarrollarse localidades intermedias para que Dios no s&oacute;lo atienda en Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; es una ciudad inteligente o Smart City?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Generalmente el que me pregunta eso espera que le hable de tecnolog&iacute;a, pero es mucho m&aacute;s que eso. Ese concepto de ciudad inteligente vinculado a la utop&iacute;a urbano-tecnol&oacute;gica tom&oacute; fuerza hace 15 a&ntilde;os, de la mano de empresas que quer&iacute;an vender sus soluciones, como IBM, Siemens y Telef&oacute;nica. Pero la mirada despu&eacute;s avanz&oacute; y hoy sabemos que una ciudad inteligente, en el t&eacute;rmino en que se pretende, no existe como tal. Lo que s&iacute; hay es una gesti&oacute;n de recursos enfocada en darle a la gente los mejores servicios disponibles para que pueda vivir mejor. Una ciudad es algo muy din&aacute;mico y complejo, con desaf&iacute;os ambientales, sociales, econ&oacute;micos, institucionales, de gobernanza, de movilidad. La tecnolog&iacute;a es un medio que puede ayudar a resolver esos problemas, pero no es el &uacute;nico recurso. Hay que diagnosticar cada ciudad y establecer prioridades propias. Ah&iacute; es donde entran las estrategias para adoptar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas innovadoras, que nacen del trabajo conjunto entre el Gobierno local, la sociedad civil, las empresas y la academia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En esa l&iacute;nea, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an las prioridades en una ciudad como Buenos Aires?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un gran cambio que necesita Buenos Aires es ampliar la red de subtes. El Metrobus es una buena medida de urbanismo t&aacute;ctico, un complemento que ha solucionado un par de problemas. Pero no reemplaza al subte, lo complementa. Las ciudades que tienen mejor movilidad en el mundo son las que tienen redes de metro de 250 kil&oacute;metros. Ac&aacute; tenemos una red de 60 y monedas, siendo la red m&aacute;s antigua de Sudam&eacute;rica. La de Santiago de Chile se inaugur&oacute; en 1972, y hoy nos duplica o m&aacute;s. Por otra parte, tanto el subte como los colectivos se dirigen al centro cuando hoy va cada vez menos gente ah&iacute; y la distribuci&oacute;n de la ciudad es otra. Hoy los datos de celulares, sensores e inteligencia artificial nos permiten saber bien c&oacute;mo nos movemos por la Ciudad. Si tenemos toda esa data, deber&iacute;amos empezar a corregir ese esquema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo se relaciona este enfoque con conceptos de planeamiento urban&iacute;stico como la ciudad de los 15 minutos? &iquest;Hay puntos de conexi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Durante la pandemia empez&oacute; a hablarse mucho de urbanismo t&aacute;ctico, que son acciones que a veces se toman de urgencia, como ampliar los espacios para peatones en la ciudad. Empez&oacute; a entenderse que la gente necesita m&aacute;s lugares para caminar y a hablar mucho m&aacute;s de la ciudad de los 15 minutos, de ciudades grandes con distintas centralidades. Eso no quiere decir que si despu&eacute;s uno quiere trasladarse de una centralidad a la otra, no pueda hacerlo, sino que deb&eacute;s contar con la posibilidad de tener cerca el hospital, la escuela, el gimnasio, el espacio verde. Entre 2000 y 2030 la cantidad de habitantes urbanos se habr&aacute; duplicado, pero la superficie se habr&aacute; triplicado. Eso implica una contaminaci&oacute;n y un costo enormes para trasladarse y para extender la red de servicios. &iquest;Por qu&eacute; se da esto? Porque mucho de la ciudad se expande sin planificar, desordenadamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; otro desaf&iacute;o tiene esta capital, m&aacute;s all&aacute; de la movilidad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La Ciudad de Buenos Aires necesita invertir en espacios verdes. Lo ideal ser&iacute;a que hubiera en la mitad de su superficie. Londres tiene parques cada vez m&aacute;s grandes y trabaja para que haya un &aacute;rbol por habitante. M&uacute;nich tiene un cintur&oacute;n verde alrededor de la ciudad. Medell&iacute;n est&aacute; generando otro. Buenos Aires necesita un poquito de ese ordenamiento espacial. Pero todo eso lleva plata, y hoy no hay. Al mismo tiempo, CABA tiene recursos que no tiene el resto del pa&iacute;s. Es aut&oacute;noma y tiene Constituci&oacute;n propia. Tiene derechos y obligaciones que no tiene una ciudad cualquiera. Y adem&aacute;s es el centro urbano en torno al cual se gest&oacute; la historia argentina. Somos un pa&iacute;s macrocef&aacute;lico, donde todo se maneja desde ac&aacute;. Eso tenemos que romperlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En ese sentido, &iquest;hay alguna estrategia de ciudades inteligentes para descentralizar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay que crear ciudades intermedias, de 150.000, 200.000 o hasta 300.000 habitantes. Tienen que ser atractivas para que la gente de ah&iacute; no se vaya a otro lado y para que m&aacute;s gente la elija para irse a vivir. Tandil est&aacute; haciendo un trabajo colaborativo interesante entre el Gobierno local, la sociedad civil, las empresas privadas de la econom&iacute;a del conocimiento y la academia, con la Universidad Nacional del Centro. Ah&iacute; est&aacute; Globant, por ejemplo. Tandil mezcl&oacute; el polo tecnol&oacute;gico con el atractivo tur&iacute;stico, y as&iacute; est&aacute; generando empleo de calidad. Adem&aacute;s, hay un corredor productivo interesante por la ruta 226, que une esa ciudad con Balcarce y Mar del Plata. Ese tipo de ecosistema virtuoso puede generarse en otros lugares del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;les, por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;San Rafael, Mendoza. Tiene mucho atractivo tur&iacute;stico, zona petrolera y todas las intenciones de convertirse en un n&uacute;cleo urbano pujante y poderoso. Otras &Aacute;reas Metropolitanas del pa&iacute;s que vayan tomando volumen pueden generar este tipo de ecosistemas, como la de Rawson y Trelew, o la Regi&oacute;n Metropolitana Confluencia de Neuqu&eacute;n y R&iacute;o Negro, con Vaca Muerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Hay estrategias de ciudades inteligentes para crear esa ciudad intermedia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay que generar incentivos fiscales y buena educaci&oacute;n en todos los niveles, desde la primaria hasta la universidad, pasando por la escuela t&eacute;cnica. Eso permite armar un ecosistema emprendedor que hace atractiva a la ciudad. Un ejemplo es Ushuaia. Todos hablamos de lo que cuesta la promoci&oacute;n industrial ah&iacute;, pero tampoco puede sacarse de un d&iacute;a para otro, porque un mont&oacute;n de gente trabaja alrededor de esa industria, desde el que maneja un taxi. Es una ciudad desafiante, porque es fr&iacute;a y gris gran parte del a&ntilde;o y los d&iacute;as en invierno son muy cortos. Pero recibe gente de C&oacute;rdoba, Mendoza, Buenos Aires, Salta. Es gente que va a buscar una oportunidad alrededor de un incentivo fiscal que quiz&aacute;s no es el mejor, pero es el que hizo crecer a Tierra del Fuego. Hace falta una mirada estrat&eacute;gica a nivel nacional para hacer crecer ciudades intermedias, pero por ahora no la veo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;De qu&eacute; modo las estrategias de ciudades inteligentes pueden mejorar la vida en localidades argentinas con mucha desigualdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; no pasa tanto por la tecnolog&iacute;a sino por llevar educaci&oacute;n, salud, transporte y deporte a los lugares m&aacute;s vulnerables. El ejemplo m&aacute;s importante hoy en Am&eacute;rica Latina es Medell&iacute;n. Hace 30 a&ntilde;os era una de las ciudades m&aacute;s inseguras del mundo por el narcotr&aacute;fico. Hasta que empez&oacute; a desarrollarse un plan de integraci&oacute;n entre las laderas de las monta&ntilde;as, donde vive la gente humilde, y el valle en la zona central. Lo hicieron con escaleras mec&aacute;nicas en las laderas y, sobre todo, con el Metrocable. De repente un mismo transporte empez&oacute; a ser compartido por la gente de barrios m&aacute;s vulnerables y la de clase m&aacute;s acomodada. Tambi&eacute;n por turistas, porque desde ah&iacute; se sacan las mejores fotos de la ciudad. A su vez, se instalaron escuelas, bibliotecas, y espacios deportivos y de salud en los barrios. Y en 2016 instalaron un tranv&iacute;a hipermoderno que pasa por las barriadas m&aacute;s humildes, que tuve la oportunidad de conocer. Hay toda una inversi&oacute;n puesta en eso. Por eso llevamos el tema a las aulas y creamos una Maestr&iacute;a en Ciudades en la UBA, con fundamentos de econom&iacute;a, arquitectura e ingenier&iacute;a. Desde la universidad p&uacute;blica tenemos que contribuir con los gobiernos locales para que hagan ciudades mejores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y c&oacute;mo va avanzando eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lento, porque hacen falta inversiones. Pero se han hecho cosas que tienen que ver con el puerto, como mover el flujo de camiones de las avenidas Madero y Huergo al Paseo del Bajo. Eso cambi&oacute; la circulaci&oacute;n de Buenos Aires e integr&oacute; Puerto Madero con el resto de la Ciudad. Se podr&iacute;a profundizar si se hiciera un plan m&aacute;s integrador que sume al Microcentro y lo convierta en un lugar que funcione todo el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Eso es viable cuando en general los gobiernos discontin&uacute;an los proyectos de sus antecesores?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, si la sociedad est&aacute; cohesionada. Hay que generar un humor social que haga que la gente se sienta orgullosa de ser de su ciudad y entonces trabaje permanentemente para mejorarla. Esa identidad local es un punto fuerte por ejemplo en Barcelona, que tiene una capacidad de resiliencia y reconversi&oacute;n permanente porque su gente la ama y se identifica con su idioma y los colores de su club. Si una ciudad tiene sentido de identidad, es m&aacute;s proclive a transformarse. Y de eso se tratan las ciudades inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/omar-quiroga-si-ciudad-sentido-identidad-proclive-transformarse_1_11671068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 03:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Omar Quiroga: “Si una ciudad tiene sentido de identidad, es más proclive a transformarse”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Buenos Aires,Transporte,Universidad de Buenos Aires]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La calidad del espacio público es también la de sus baños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/calidad-espacio-publico-banos_129_11547454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac5bd84d-ba23-4160-8be2-31d523540701_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La calidad del espacio público es también la de sus baños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace un siglo podían encontrarse en parques, plazas y avenidas. Hoy la ley que obliga a instalarlos en espacios verdes duerme el sueño de los justos. En algunos bares están protegidos por contraseña, aunque una ordenanza obligue a prestarlos.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El ba&ntilde;o es s&oacute;lo para clientes, por protocolo Covid&rdquo;, me contest&oacute; detr&aacute;s del mostrador un empleado sin barbijo, en una pizzer&iacute;a de Juramento casi Cabildo a fines de 2020. &ldquo;Si compro una porci&oacute;n, &iquest;no tengo el virus?&rdquo;, le retruqu&eacute;. Despu&eacute;s me fui. No me la iba a agarrar con un trabajador que no cre&oacute; esas reglas. Pero me qued&eacute; pensando en ese tema que sigue siendo una cuenta pendiente en grandes ciudades, entre ellas Buenos Aires: los ba&ntilde;os p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s porque tomo mucha agua y necesito uno seguido, o porque ahora tengo amigos con hijos y veo c&oacute;mo sufren m&aacute;s su falta, o porque quiero hablar sobre lo que (por desidia o pudor) no se habla tanto. Por la raz&oacute;n que fuere, vengo investigando sobre ba&ntilde;os p&uacute;blicos hace al menos una d&eacute;cada. Y hoy escribo de esto, fundamentalmente, porque pasan los a&ntilde;os y la situaci&oacute;n sigue igual o peor.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un proyecto para que haya sanitarios en todas las estaciones de subte. <strong>Hay una ley (la 6.107, de 2018) que dispone la creaci&oacute;n de ba&ntilde;os p&uacute;blicos en cada parque porte&ntilde;o de tres o m&aacute;s hect&aacute;reas. Hay una ordenanza (la 46.798, de 1993) que obliga a los comercios gastron&oacute;micos a prestarlo a cualquier persona que lo pida. </strong>Y, en la pr&aacute;ctica, hay una privatizaci&oacute;n de esta demanda, con restaurantes y bares que obligan a consumir para acceder a esas instalaciones, y el extremo de cadenas que bloquean sus ba&ntilde;os con contrase&ntilde;a.
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                Baños en Paseo Houssay.                            </span>
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        Buenos Aires fue pionera en esta materia. <strong>Su primera gran ola de ba&ntilde;os p&uacute;blicos fue en 1872, con mingitorios de madera y chapa en avenidas como la actual Alem, o en plazas como Lorea y Suipacha. Medio siglo despu&eacute;s, el Gobierno de la Ciudad promulg&oacute; una ordenanza para la construcci&oacute;n de sanitarios subterr&aacute;neos en espacios verdes.</strong> Ten&iacute;an accesos por escalera parecidos a las bocas de subte, como a&uacute;n puede verse por ejemplo en Plaza Irlanda, sobre la avenida Gaona.
    </p><p class="article-text">
        De esa ciudad con impulso higienista y modernizador se fue pasando a una rezagada tanto en expansi&oacute;n de ba&ntilde;os como en su mantenimiento, incluso ruptura de mandatos legislativos mediante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy hay ba&ntilde;os p&uacute;blicos en estaciones de trenes, terminales de micros, teatros p&uacute;blicos, parques (Saavedra, Centenario, Saint Tropez y nueve m&aacute;s), tramos bajo viaducto como el pasaje Via Viva y poco m&aacute;s. <strong>Una parte en condiciones edilicias y de higiene cuestionables, o con horarios limitados. </strong>Mientras tanto, el olor a pis se siente cada vez m&aacute;s en la Ciudad, fruto del naturalizado h&aacute;bito masculino de orinar sobre paredes, &aacute;rboles y containers de basura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivel mundial, el subte cubre esta necesidad de forma parcial. En Buenos Aires, en s&oacute;lo un tercio. </strong>Seg&uacute;n la concesionaria Emova, 31 de las 90 estaciones de subte tienen ba&ntilde;o, la mitad de los que hab&iacute;a en 2019 en datos brindados por Metrov&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo peor que la falta de un ba&ntilde;o p&uacute;blico: que haya uno pero est&eacute; cerrado.<strong> </strong>Al menos cinco ba&ntilde;os del subte est&aacute;n en reparaci&oacute;n. Para los que funcionan, hay que pedir llave al personal de la estaci&oacute;n porque &ldquo;los sanitarios son altamente vandalizados&rdquo;, remarcan desde Emova.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en festivales p&uacute;blicos en la calle s&iacute; hay ba&ntilde;os en cantidad. &iquest;Por qu&eacute; se instalan s&oacute;lo en eventos y no para la vida diaria? Quiz&aacute;s tenga que ver con el tab&uacute; en torno a esta funci&oacute;n corporal. O sobre todo con los costos de construcci&oacute;n y mantenimiento, igualmente siempre inferiores al beneficio social que dan. O con la mencionada raz&oacute;n de peligro de vandalismo o de &ldquo;uso indebido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ning&uacute;n argumento ser&iacute;a posible sin el h&aacute;bito estatal de pasar por alto esta necesidad en la planificaci&oacute;n urbana. <strong>No se trata de negar algo simplemente porque se va a arruinar</strong>. En todo caso, <strong>podr&iacute;an implementarse medidas de seguridad y aprender de casos de &eacute;xito de otras ciudades y complementar con campa&ntilde;as para fomentar su cuidado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sixto Cristiani es consultor en urbanismo y el a&ntilde;o pasado analiz&oacute; cu&aacute;nto costar&iacute;a cumplir con la ley 6.107 y qu&eacute; porcentaje del presupuesto del ministerio implicar&iacute;a. <strong>&ldquo;Cuando hablamos de ba&ntilde;os p&uacute;blicos, estamos reivindicando la ciudad como un lugar para toda la ciudadan&iacute;a, que no est&aacute; mediado por el consumo. No tenerlos dificulta el disfrute de la ciudad. Pero lamentablemente este tema no est&aacute; en el ideario p&uacute;blico. La ley no se cumple&rdquo;,</strong> sentencia.
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                Baños en reparación en estación Congreso de Tucumán de la línea D de subte.                            </span>
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        As&iacute; es como, en el espacio p&uacute;blico, el ba&ntilde;o se ve como un extra optativo cuando en realidad deber&iacute;a ser un servicio esencial nacido de una necesidad universal. Es un acto privado e &iacute;ntimo cuya imposibilidad en buenas condiciones expone a cierta vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto es a&uacute;n m&aacute;s grave para las mujeres, que lo usan m&aacute;s seguido, en parte porque desempe&ntilde;an tareas de cuidado en mayor proporci&oacute;n que los hombres. </strong>O para quienes lo requieren por cuestiones m&eacute;dicas como diabetes o trastornos intestinales, de vejiga o de pr&oacute;stata. O para quienes restringen la toma de l&iacute;quidos para no verse obligados a buscar uno, lo cual en algunos casos puede acarrear problemas de salud. Los turistas tambi&eacute;n sufren esta ausencia, sobre todo los venidos de ciudades donde abundan los ba&ntilde;os de acceso p&uacute;blico, como Tokio, Par&iacute;s, Madrid, Viena o Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Somos ciudadanos de segunda cuando no nos queda otra que usar un ba&ntilde;o en mal estado, preso de un c&iacute;rculo vicioso de deterioro: m&aacute;s sucio est&aacute;, menos cuidados recibe y m&aacute;s gente evita apoyarse en su taza, lo que multiplica las salpicaduras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, todos nos alegramos de ver un ba&ntilde;o p&uacute;blico en buenas condiciones y as&iacute; lo cuidamos m&aacute;s. M&aacute;s de uno aceptar&iacute;a dar plata a cambio de usarlo, aunque el tema del pago sea otro debate. En cualquier caso, hacemos el esfuerzo de recordar d&oacute;nde queda aquel que encontramos en buen estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La calidad del espacio p&uacute;blico tambi&eacute;n es la de sus ba&ntilde;os. Que sigan siendo una cuenta pendiente da cuenta de la degradaci&oacute;n generalizada de la experiencia humana en los espacios p&uacute;blicos. <strong>La disponibilidad de un ba&ntilde;o fuera de casa es lo que hace posible no s&oacute;lo salir de ella sino tambi&eacute;n vivir y recorrer la ciudad. M&aacute;s all&aacute; de una raz&oacute;n biol&oacute;gica, es una cuesti&oacute;n de dignidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/calidad-espacio-publico-banos_129_11547454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2024 09:44:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La calidad del espacio público es también la de sus baños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espacio Público,Subtes,Subte,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No estamos listos para tanta lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-listos-lluvia_129_11261821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ab65bcd-ec7a-47f5-bb98-3ca4e47ec84b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No estamos listos para tanta lluvia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de La Niña y su sequía olvidada, es el turno de El Niño y su agua torrencial. En una ciudad donde las precipitaciones sorprenden más de lo que debería, la ausencia de prevención se hace paradójicamente cada vez más presente.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute; llueve m&aacute;s de abajo para arriba que de arriba para abajo&rdquo;, sol&iacute;a decirme una periodista riojana, nost&aacute;lgica de la tierra semi&aacute;rida que dej&oacute; atr&aacute;s para venir a esta ciudad. Buenos Aires con lluvia es un campo minado. Hay que esquivar las baldosas que &ldquo;escupen&rdquo;, eludir los paraguas de gente poco habituada al objeto, chequear qu&eacute; transporte est&aacute; frenado por cascadas. Tras los temporales de estos meses, estoy segura de que mi colega jam&aacute;s extra&ntilde;&oacute; tanto su soleada provincia natal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con La Ni&ntilde;a y su sequ&iacute;a, nos olvidamos de c&oacute;mo era ver llover por tanto tiempo. <strong>Hoy con El Ni&ntilde;o instalado y semanas enteras de agua concentrada, recordamos que no estamos preparados ni para la precipitaci&oacute;n excesiva ni para la moderada. </strong>Ni en lo micro ni en lo macro. Ni a escala humana ni nacional.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que por estas pampas somos adeptos al lamento, y eso no escapa a la lluvia. Basta un poco de agua ca&iacute;da para que cancelemos actividades y nos quejemos de cosas que podr&iacute;an solucionarse con ropa adecuada. El escritor y traductor Daniel Tunnard, ingl&eacute;s nativo y porte&ntilde;o adoptivo, me da perspectiva: &ldquo;Siempre me hizo gracia que cuando ac&aacute; llueve se suspendan cosas, porque en Inglaterra nunca lo hab&iacute;a visto. All&aacute; llueve constantemente, aunque sin la fuerza que hay ac&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es cierto que los recientes temporales son mucho m&aacute;s grandes que nuestra tendencia a exagerar: <strong>r&aacute;fagas de hasta 150 kil&oacute;metros por hora, rayos que hacen sonar timbres, precipitaciones de todo un mes concentradas en horas.</strong> &ldquo;En promedio mensual no llueve mucho m&aacute;s, pero cada tormenta es mucho m&aacute;s intensa&rdquo;, me apunta el meteor&oacute;logo Leandro B. D&iacute;az. La lluvia llega toda junta como quien cobra una deuda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt=". Basta un poco de agua caída para que cancelemos actividades y nos quejemos de cosas que podrían solucionarse con ropa adecuada."
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                . Basta un poco de agua caída para que cancelemos actividades y nos quejemos de cosas que podrían solucionarse con ropa adecuada.                            </span>
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        En V&iacute;ctor, la &uacute;nica parag&uuml;er&iacute;a porte&ntilde;a que aparece en Google, crecieron tanto las ventas como las reparaciones. La &uacute;ltima vez que fui, la sequ&iacute;a amenazaba a este local de 66 a&ntilde;os que lleg&oacute; a vender juegos de cubiertos con tal de sobrevivir a nubes flacas. Ahora, en cambio, desfila por all&iacute; la misma cantidad de gente en una semana que sumando la de todo enero y febrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez, su due&ntilde;o, no le hace falta ver por la ventana para constatar que llueve. Lo sabe con solo atender clientes. &ldquo;No hay un consumo preventivo de paraguas. Vienen a comprarlo en el momento en el que lo necesitan y no antes&rdquo;, me cuenta en este local de Almagro casi Boedo. Tambi&eacute;n recuerda que casi no se usan pilotos y mucho menos galochas, esos cubrecalzados hechos de tela impermeable. Ignoro si es algo global o s&oacute;lo parte de nuestra idiosincrasia. S&oacute;lo s&eacute; que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &hellip; No estamos listos para tanta lluvia. A la falta de ropa apropiada se le suma el estado de las veredas, que en buena parte tienen <strong>baldosas sueltas o rotas, aunque esta sea la ciudad con m&aacute;s recursos del pa&iacute;s</strong>. Las bocas de tormenta tapadas hacen crecer en las cunetas charcos que parecen piletas y obligan a los peatones a bajar a la calle para esperar a cruzar: si aguardan en la acera terminan empapados por los autos que doblan. Las paradas de colectivos tienen techos peque&ntilde;os que no alcanzan. Y los choferes, cuando llueve, no paran en cualquier esquina, aunque as&iacute; lo establezca el C&oacute;digo de Tr&aacute;nsito y Transporte de la Ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No estamos listos para tanta lluvia. El estado del tiempo se usa m&aacute;s como tema de charla de ascensor que como factor en la prevenci&oacute;n y la planificaci&oacute;n urbana. Mientras el pa&iacute;s es presidido por un negador del cambio clim&aacute;tico, <strong>el Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional opera con diagrama de emergencia tras el despido de 48 trabajadores la semana pasada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No estamos listos para tanta lluvia. La poda de los &aacute;rboles, cuando est&aacute; mal hecha, los hace m&aacute;s vulnerables al viento, punto demostrado en la tormenta del 17 de diciembre, que hizo caer m&aacute;s de 600 ejemplares. El corte de ra&iacute;ces para pasar cables subterr&aacute;neos ya ven&iacute;a agravando el panorama.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Lluvia en Microcentro, circa 1930.                            </span>
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        No estamos listos para tanta lluvia. Falta colmar las veredas de &ldquo;jardines de lluvia&rdquo;, una alternativa a la alcantarilla que drena agua hacia el subsuelo y demora su llegada al sistema pluvial, como se hace en San Pablo o Montevideo. En lugar de eso, se suma cemento. Los nuevos edificios se comen los pulmones de manzana y restan extensi&oacute;n a una superficie absorbente ya de por s&iacute; escasa. Y las intervenciones oficiales, como el proyecto Calles Verdes, no impactan en el poder de retenci&oacute;n h&iacute;drica porque son demasiado chicas.
    </p><p class="article-text">
        No estamos listos para tanta lluvia. <strong>En el &uacute;ltimo temporal, el agua en la Villa 20 lleg&oacute; a la cintura y 50 familias perdieron todo. Los vecinos denunciaron que no hubo plan oficial para reponer lo perdido, a&uacute;n menos para prevenirlo: </strong>tuvieron que desobstruir los desag&uuml;es ellos mismos. Hoy son ellos los que se organizan para remar la emergencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estamos listos para tanta lluvia. Las obras de infraestructura no alcanzan y las que hab&iacute;a en proceso hoy duermen. En el norte porte&ntilde;o, resta licitar una parte del proyecto hidr&aacute;ulico para aliviar los efectos de un posible desborde del Medrano, el segundo arroyo entubado m&aacute;s importante en territorio porte&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, aunque no la veamos, el agua estuvo y est&aacute;: en el r&iacute;o al que le damos la espalda, en las lluvias que retornan y en los cursos subterr&aacute;neos. Mientras la ciudad se empapa, una cosa est&aacute; clara: hay que prepararse para lo que el cielo nos traiga, que no son fuerzas sino agua. La capacidad de respuesta puede marcar la diferencia. Que tanta lluvia ya no nos sorprenda.
    </p><p class="article-text">
        <em>KN/MT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karina Niebla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-listos-lluvia_129_11261821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 09:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No estamos listos para tanta lluvia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escala humana,Buenos Aires,Lluvias,lluvia en Buenos Aires,Tormenta,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estas son las grandes ciudades que expulsaron a los coches del centro, y lo que ganaron al hacerlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-grandes-ciudades-han-expulsado-coches-centro-han-ganado-hacerlo_1_9986556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72685fdc-a961-431e-ba9f-26b28427c843_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estas son las grandes ciudades que han expulsado a los coches del centro, y lo que han ganado al hacerlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más ciudades del mundo deciden eliminar el tráfico de automóviles de su centro urbano, y eso está cambiando su estructura y a sus ciudadanos para mejor</p></div><p class="article-text">
        A pesar de la desgracia, la pandemia nos trajo una experiencia ins&oacute;lita y beat&iacute;fica. Durante unas semanas, las calles de las ciudades se quedaron sin tr&aacute;fico. Todo estaba en silencio. Volvieron los cantos de los p&aacute;jaros. El aire qued&oacute; limpio en unos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin fue posible, salir a pasear se convirti&oacute; en un placer. Ese breve par&eacute;ntesis nos permiti&oacute; <strong>comprender lo que podr&iacute;a ser una ciudad sin tr&aacute;fico</strong>, y todo lo bueno que tiene.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades m&aacute;s avanzadas del mundo est&aacute;n expulsando a los coches de sus calles, al menos en el centro, donde la poblaci&oacute;n es m&aacute;s densa. Esto incluye las ciudades en Estados Unidos famosas por su tr&aacute;fico rodado, como Market Street, la famosa avenida en <a href="https://www.sfgate.com/driving/article/Market-Street-car-closure-ban-San-Francisco-15007849.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">San Francisco</a>, ahora peatonal.
    </p><p class="article-text">
        O el programa <a href="https://nyc25x25.org/25x25report.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">25x25 en Nueva York</a>,&nbsp;para convertir el 25% del espacio urbano en plazas peatonales, carriles bici, zonas verdes y carriles bus antes de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Prohibir los coches en las ciudades no significa prohibir todo el tr&aacute;fico de veh&iacute;culos. Los municipios que est&aacute;n aplicando esta reforma prohiben el tr&aacute;fico de coches privados dejando autobuses, tranv&iacute;as y otros medios de transporte p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, el cierre a los coches es total, pero lo normal es que se permita operar a los taxis y los veh&iacute;culos de aplicaciones como Uber. Curiosamente, la estructura primitiva del centro de las ciudades hist&oacute;ricas hace m&aacute;s f&aacute;cil eliminar el tr&aacute;fico rodado. 
    </p><p class="article-text">
        Las calles estrechas y las muchas interconexiones crecieron org&aacute;nicamente para que sus habitantes tuvieran todo m&aacute;s cerca a pie. <strong>Los coches son los intrusos</strong> que nunca tuvieron lugar en estos barrios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los beneficios de una ciudad sin coches</strong></h3><p class="article-text">
        La pandemia puso m&aacute;s de relieve el problema de<strong> la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica en las ciudades</strong>. En unos pocos d&iacute;as sin coches, los niveles descendieron en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.nature.com/articles/s41893-020-0581-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pek&iacute;n y otras ciudades chinas</a>, la contaminaci&oacute;n descendi&oacute; hasta en un 85%. En algunas ciudades de la India pudieron ver de nuevo las cumbres del Himalaya, ocultas desde hac&iacute;a d&eacute;cadas por la poluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://revista.dgt.es/es/noticias/nacional/2020/07JULIO/0713-Estudio-contaminacion-COVID-19.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la DGT, en Madrid y Barcelona</a> la contaminaci&oacute;n por &oacute;xido de nitr&oacute;geno, el contaminante m&aacute;s problem&aacute;tico, descendi&oacute; en un 50 y un 64% durante el confinamiento, respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La contaminaci&oacute;n del aire es mucho m&aacute;s que disfrutar de un cielo limpio. Seg&uacute;n la OMS, entre las <a href="https://www.who.int/teams/environment-climate-change-and-health/air-quality-and-health/health-impacts#:~:text=Air%20pollution%20is%20a%20risk,(household%20air%20pollution%20only)." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consecuencias de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica para la salud</a> se cuentan <strong>un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa</strong>, y tambi&eacute;n de enfermedades cardiovasculares, la enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica, el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n, la neumon&iacute;a y las cataratas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, los coches, sobre todo los de nafta, generan contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica. La principal consecuencia negativa del ruido son las alteraciones del sue&ntilde;o, que seguramente est&aacute;n detr&aacute;s de otras enfermedades fisiol&oacute;gicas y mentales. Seg&uacute;n estudios recientes, hay una relaci&oacute;n directa entre el <a href="https://www.nature.com/articles/s41569-021-00532-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nivel de ruido del tr&aacute;fico y las enfermedades cardiovasculares</a>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nuevas oportunidades para el contacto humano</strong></h3><p class="article-text">
        En 1999 la ciudad espa&ntilde;ola de Pontevedra tom&oacute; una medida radical para la &eacute;poca con su congestionado centro urbano. En lugar de intentar mejorar el tr&aacute;fico urbano, decidieron eliminarlo. El centro de Pontevedra, desde entonces totalmente peatonal, experiment&oacute; inmediatamente una reducci&oacute;n de un 70% en la contaminaci&oacute;n. Tambi&eacute;n Oviedo lo hizo una d&eacute;cada antes. 
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos y comerciantes, que protestaron en su d&iacute;a, piden ahora a&uacute;n m&aacute;s restricciones al tr&aacute;fico. Es un efecto que se repite en cada caso. Oslo prohibi&oacute; en 2020 los coches en el centro urbano, afectando a 350.000 propietarios de autom&oacute;viles. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del descenso en los niveles de contaminaci&oacute;n, accidentes y ruido, <a href="https://www.news18.com/news/auto/oslo-is-reaping-benefits-of-car-free-city-center-records-zero-pedestrian-and-cyclist-deaths-3133613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los comercios registraron un aumento del 10%</a> de las visitas de compradores. Las ventajas de eliminar el tr&aacute;fico van m&aacute;s all&aacute; de los beneficios para la salud, aunque estos son muy importantes. 
    </p><p class="article-text">
        Menos coches significa m&aacute;s gente caminando y en bicicleta. Los autom&oacute;viles ocupan mucho espacio, y ese espacio liberado se puede convertir en <strong>espacios verdes y zonas comunes</strong> para los ciudadanos. Esto tambi&eacute;n cambia la estructura de la ciudad y los h&aacute;bitos de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.weforum.org/agenda/2019/10/car-free-streets-benefits-around-the-world" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foro Econ&oacute;mico Mundial</a>, al eliminar los coches y crear carriles para las bicicletas se produce una mayor cohesi&oacute;n social en las ciudades, ya que los habitantes tienen m&aacute;s oportunidades de interactuar de forma pac&iacute;fica sin estar aislados dentro de los coches.
    </p><p class="article-text">
        Y se fomenta la mezcla de distintos grupos en zonas que antes estaban segregadas. La gente tambi&eacute;n pasa m&aacute;s tiempo en el centro de las ciudades y los ni&ntilde;os tienen m&aacute;s oportunidades de jugar al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La alcaldesa de Par&iacute;s, Anne Hidalgo, quiere implantar la idea de <strong>&ldquo;la ciudad del cuarto de hora&rdquo;</strong>, un dise&ntilde;o urbano descentralizado en el que se puede llegar a todo lo que un residente necesita en 15 minutos a pie, en bicicleta o en transporte p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Este concepto hace hincapi&eacute; en una cuidadosa planificaci&oacute;n de los barrios, dotando a cada distrito de los servicios necesarios para una vida plena: empleo, alimentaci&oacute;n, ocio, zonas verdes, vivienda, consultas m&eacute;dicas, peque&ntilde;as empresas y mucho m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Y, lo que es m&aacute;s importante, una vida plena que no requiere tener un coche. Paris tiene un reto a&uacute;n m&aacute;s ambicioso para 2024: convertir los casi dos kil&oacute;metros de los Campos El&iacute;seos, la emblem&aacute;tica (y permanentemente atascada) avenida en un vergel, un bulevar donde los peatones, los &aacute;rboles y las bicicletas dominan el espacio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando deja de tener sentido tener un coche en el centro de la ciudad, tampoco tiene sentido dejarlo en la calle. Las ciudades que restringen el tr&aacute;fico tambi&eacute;n est&aacute;n viendo c&oacute;mo sus veredas quedan libres de coches aparcados. La ciudad limpia y silenciosa que vimos durante la pandemia puede convertirse en realidad, esta vez, sin virus.
    </p><p class="article-text">
        <em>DP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-grandes-ciudades-han-expulsado-coches-centro-han-ganado-hacerlo_1_9986556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2023 08:23:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estas son las grandes ciudades que expulsaron a los coches del centro, y lo que ganaron al hacerlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Medio ambiente,Contaminación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gentrificación verde o el reto de las ciudades sostenibles para no aumentar las desigualdades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/gentrificacion-verde-reto-ciudades-sostenibles-no-aumentar-desigualdades_1_9860900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc433c86-9f57-4715-9a0d-a4a48e222df3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gentrificación verde o el reto de las ciudades sostenibles para no aumentar las desigualdades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urbes como Barcelona llevan años pacificando calles y ampliando parques, acciones que bajaron los niveles de contaminación, pero también aumentaron los precios de la vivienda</p><p class="subtitle">Menos asfalto y más vida: ciudades que recuperan naturaleza para adaptarse al calor extremo
</p></div><p class="article-text">
        Durante el &uacute;ltimo lustro, ciudades de todo el mundo fueron ti&ntilde;&eacute;ndose de verde. Forma parte de una estrategia global contra el cambio clim&aacute;tico y para frenar los elevados datos de contaminaci&oacute;n que se basa en robar espacio al coche y regal&aacute;rselo a parques y zonas de paseo. <strong>Urbes como Seattle, Nantes, Boston o Barcelona son las que m&aacute;s se citan a la hora de estudiar este fen&oacute;meno</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados cuentan con un respaldo inequ&iacute;voco de la comunidad cient&iacute;fica a la hora de evaluar los efectos positivos de la pacificaci&oacute;n para la salud de la ciudadan&iacute;a y del planeta. Las 'superillas' de Barcelona, por ejemplo, rebajaron un 25% los niveles de NO2 y un 17% los de las part&iacute;culas PM10, responsables de diversas enfermedades respiratorias. Por ello, organizaciones como la ONU o la OMS las pusieron de ejemplo para la lucha contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la otra cara de la moneda de la sostenibilidad urbana no es tan positiva</strong>. &ldquo;Las ciudades verdes se vuelven m&aacute;s desiguales e injustas&rdquo;. As&iacute; habla <strong>Isabelle Anguelovski</strong>, planificadora urbana e investigadora del ICTA, Instituto de Ciencia y Tecnolog&iacute;a Ambiental de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. Anguelovski lider&oacute; <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-022-31572-1#Fig5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio que analiz&oacute; 28 ciudades europeas y norteamericanas durante seis a&ntilde;os</a>, para terminar constatando que <strong>las ciudades sostenibles ven, invariablemente, c&oacute;mo aumentan sus desigualdades</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de <strong>la llamada gentrificaci&oacute;n verde</strong>; es decir, las zonas urbanas que se pacifican y llenan de parques sufren una subida de precios y, en consecuencia, terminan expulsando a los colectivos sociales m&aacute;s vulnerables. La investigaci&oacute;n del ICTA concluye que, si bien este proceso es mucho m&aacute;s acusado en ciudades americanas porque carecen de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas fuertes, las urbes europeas no est&aacute;n exentas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos que pone Anguelovski es el de Barcelona, ciudad que se empez&oacute; a pacificar en la d&eacute;cada de 2010, con modificaciones en los barrios del distrito de Ciutat Vella, y moderniz&oacute; la antigua zona industrial del Poblenou con parques y rehabilitando edificios. &ldquo;Estos espacios son muy susceptibles de sufrir gentrificaci&oacute;n, m&aacute;s que los barrios de edificios llenos de viviendas construidos en la d&eacute;cada de los setenta&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Tal como apuntan desde el ICTA, &ldquo;estos resultados no significan que las estructuras verdes sean negativas; al contrario. Se demostraron enormes beneficios para la salud. El problema es la falta de priorizaci&oacute;n de equidad y justicia en la planificaci&oacute;n urbana&rdquo;. En este sentido, destacan que las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n a la vivienda y limitaciones de precios de alquiler son claves para frenar la gentrificaci&oacute;n. Pol&iacute;ticas de las que muchas ciudades americanas carecen y que en muchas urbes europeas &ldquo;no se dieron hasta mediados de la d&eacute;cada de 2010, con la llegada de alcaldes progresistas, como es el caso de Barcelona&rdquo;, seg&uacute;n los autores del estudio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Así ha subido el precio de la vivienda en Barcelona" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-vVLrZ" src="https://datawrapper.dwcdn.net/vVLrZ/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="600" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><h3 class="article-text">Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas contra especulaci&oacute;n inmobiliaria</h3><p class="article-text">
        La renaturalizaci&oacute;n de Barcelona se inici&oacute; en el marco de una estrategia de urbanizaci&oacute;n ligada al crecimiento econ&oacute;mico. Un ejemplo claro de ello es la zona del Poblenou conocida como el 22@. All&iacute;, las antiguas f&aacute;bricas y pol&iacute;gonos dejaron paso a avenidas pacificadas, parques nuevos y grandes edificios modernos que acogen, en su mayor&iacute;a, empresas relacionadas con el mundo tecnol&oacute;gico y la innovaci&oacute;n. &ldquo;Estas iniciativas responsables atraen trabajadores muy cualificados, con un sueldo m&aacute;s elevado que el de la media del barrio&rdquo;, apuntan los autores del estudio.
    </p><p class="article-text">
        Los precios de la vivienda en Poblenou hab&iacute;an aumentado un 27,8% desde que empez&oacute; la reconstrucci&oacute;n. El 22@ pretend&iacute;a convertir el barrio en un polo de atracci&oacute;n para empresas tecnol&oacute;gicas modernas, &ldquo;pero se olvidaba de la vivienda&rdquo;, recuerda Janet Sanz, segunda teniente de alcalde y directora del &aacute;rea de Ecolog&iacute;a y Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona. Los comuns llevaron a cabo un nuevo plan urban&iacute;stico para impulsar vivienda protegida en la remodelaci&oacute;n, aunque &ldquo;el mercado ya hab&iacute;a encontrado brechas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el consistorio defienden a capa y espada las medidas pacificadoras y renaturalizadoras, a la vez que reconocen que tienen consecuencias gentrificadoras. &ldquo;Pero la causa es la especulaci&oacute;n, no la pacificaci&oacute;n. En muchas ciudades este es un problema hist&oacute;rico, vinculado al turismo sin control. Se tienen que impulsar medidas para que esto no signifique que debamos escoger entre poder permitirnos vivir en nuestros barrios o tener una ciudad respirable y habitable&rdquo;, reflexiona Sanz.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo <strong>Jos&eacute; Mansilla</strong> se muestra de acuerdo en esta afirmaci&oacute;n y sostiene que <strong>&ldquo;todos tenemos derecho a vivir en el mejor de los barrios y no podemos dejar de actuar contra el cambio clim&aacute;tico por no generar gentrificaci&oacute;n&rdquo;</strong>. De hecho, no hacerlo tambi&eacute;n podr&iacute;a ser contraproducente. Mansilla considera que una zona no intervenida se degrada, cosa que facilita la compra de edificios a menor precio y predispone a la especulaci&oacute;n inmobiliaria y, de nuevo, a la expulsi&oacute;n de vecinos debido a una mejora del espacio p&uacute;blico, pero esta vez realizado desde la empresa privada.
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            <span class="title">
                Modelo de predicción de las bolsas de gentrificación en Barcelona en base a las remodelaciones urbanísticas.                            </span>
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        Los autores del estudio aseguran que &ldquo;algunos espacios verdes pueden ser m&aacute;s disruptivos que terap&eacute;uticos para la salud&rdquo;. Para evitarlo, apuntan que la clave son pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n de vivienda. En este sentido, desde el Ayuntamiento de Barcelona optaron por ligar toda transformaci&oacute;n urban&iacute;stica a la creaci&oacute;n de vivienda p&uacute;blica o la protecci&oacute;n de los bajos comerciales para mantener las tiendas de barrio, pero aseguran que no es suficiente. &ldquo;Necesitamos urgentemente <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-proposito-2023-cumplir-articulo-47-constitucion_129_9841228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ley de vivienda que limite el precio del alquiler</a> para que el mercado no pueda campar a sus anchas ni especular con un bien b&aacute;sico&rdquo;, recuerda Sanz.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Mansilla destaca que desde que el ecologismo cobr&oacute; fuerza como movimiento, puede ser aprovechado por el capitalismo para hacer negocio. <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/collboni-propone-recuperar-30-interiores-manzana-alternativa-superilles-barcelona_1_9757028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las superillas o las pacificaciones urbanas son un ejemplo de ello</a>. &ldquo;Deben ir acompa&ntilde;adas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, pero eso no siempre es f&aacute;cil. No luchamos solo contra las din&aacute;micas del capital, sino contra las fuerzas pol&iacute;ticas que representan los intereses del mercado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El estudio del ICTA recomienda que, para minimizar los impactos negativos de las pol&iacute;ticas verdes y, a la vez, para aumentar sus beneficios, estas se deben extender a toda la ciudad, de tal manera que los aumentos de precios no se concentren en una sola zona. Barcelona, por ejemplo, est&aacute; salpicada de 'superillas', adem&aacute;s de zonas pacificadas y parquificadas. Por eso, la gentrificaci&oacute;n verde que se puede ver en la capital catalana es calificada por el ICTA como 'gentrificaci&oacute;n integrada', en la que &ldquo;la ecologizaci&oacute;n es un factor similar a otros cambios urban&iacute;sticos a la hora de entender la subida de precios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Da igual que se pacifique, que se mejoren infraestructuras o que se apueste por la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. El mercado encontrar&aacute; el discurso que le venga bien para especular&rdquo;, resume Sanz, quien reitera que el ojo del hurac&aacute;n en las problem&aacute;ticas urbanas se encuentra en la regulaci&oacute;n del precio de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        <em>SV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/gentrificacion-verde-reto-ciudades-sostenibles-no-aumentar-desigualdades_1_9860900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jan 2023 12:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gentrificación verde o el reto de las ciudades sostenibles para no aumentar las desigualdades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Gentrificación,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sentipensantes de la naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sentipensantes-naturaleza_129_9759342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70de8ece-ef72-4394-ac85-19bd74782bb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sentipensantes de la naturaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Vivimos en un tiempo donde muchas personas tienen conciencia sobre la pérdida de biodiversidad, la extinción de especies y, en particular, el sufrimiento de los animales. Pero la mayoría no imagina ni lamenta con igual intensidad la compleja trama de pérdidas ecológicas, materiales y espirituales que implica la destrucción de la naturaleza”, escribe Claudio Bertonatti en esta columna. </p></div><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo colombiano<strong> Orlando Fals Borda</strong> (1925-2008) recogi&oacute; un concepto simple y profundo mientras investigaba una comunidad de pescadores en los r&iacute;os del norte de su pa&iacute;s. Seg&uacute;n lo narr&oacute; poco antes de morir, all&iacute;, en la ribera del r&iacute;o San Jorge, un pescador le dijo que -en su comunidad- &ldquo;actuamos con el coraz&oacute;n, pero tambi&eacute;n empleamos la cabeza. Y cuando combinamos las dos cosas as&iacute;, somos sentipensantes&rdquo;. De ah&iacute; en m&aacute;s, Fals Borda lo difundi&oacute; como el lenguaje que dice la verdad, porque es capaz de pensar sintiendo y sentir pensando. Vale decir que combina la raz&oacute;n con la emoci&oacute;n en una armon&iacute;a que la falsedad desconoce.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de expresar y tomar decisiones es com&uacute;n a muchos pueblos rurales y, en particular, abor&iacute;genes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin caer en idealismos tontos, la realidad es que hay miradas, emociones y valoraciones racionales muy diferentes entre las personas que viven en la urbanidad y las que viven en la ruralidad. Entre estas &uacute;ltimas, la diferencia es mayor si hablamos de las comunidades ind&iacute;genas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras los primeros (los urbanitas) viven en un ecosistema artificial (la ciudad), las comunidades originarias viven en ecosistemas naturales. Pero no solo el ecosistema que nos aloja es diferente. Tambi&eacute;n, lo que sentipiensan sobre la naturaleza. La mayor&iacute;a de los habitantes urbanos consideran que los ecosistemas silvestres son &ldquo;tierras improductivas&rdquo; y que la creaci&oacute;n de parques nacionales no hace m&aacute;s que proteger tierras ociosas. Por eso, fuera de las &aacute;reas protegidas las destruyen, modifican o reemplazan por campos agr&iacute;colas o ganaderos cuando no, por urbanizaciones. Para los pueblos originarios, esos mismos ecosistemas contienen todo lo que necesitan para vivir. En ellos ven su mercado de alimentos, su farmacia, su escuela, su templo, su recreaci&oacute;n&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la enorme mayor&iacute;a de las personas que vivimos en ciudades, se sienten parten de la naturaleza. Y algo m&aacute;s trascendente: saben que dependen de ella (y no, al rev&eacute;s). Por eso, en la enorme mayor&iacute;a de los casos, la usan con cuidado y la conservan. Practican lo que llamamos uso sostenible. Es decir, aprovechan los recursos naturales respetando su capacidad de recuperaci&oacute;n. Adem&aacute;s, tienen seres sobrenaturales protectores de los animales y de las plantas que condenan a quienes les hacen da&ntilde;o. No necesitan, entonces, un poder de polic&iacute;a ni jueces. Necesitan convivir, tomando lo necesario y no, m&aacute;s. Eso acarrea un sentimiento de gratitud y cari&ntilde;o. A tal punto que cuando ven su paisaje en llamas lloran, como si a nosotros se nos prendiera fuego nuestra casa. Es que, precisamente, la naturaleza es su casa, nuestra casa, aunque no lo veamos todos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, en las ciudades creemos que podemos prescindir de los bosques y de las selvas, de las monta&ntilde;as y de los r&iacute;os, de los pastizales y de los mares, porque nos hemos acostumbrado a proveernos de los recursos compr&aacute;ndolos en negocios o mercados, lejos de esos escenarios que los producen. Es una fantas&iacute;a patol&oacute;gica y peligrosa, porque nos aleja de una conciencia de interdependencia anclada en la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se contamina un r&iacute;o, se incendia una selva o se arrasa con un bosque no solo se destruyen unidades ambientales productivas, tambi&eacute;n la &ldquo;casa&rdquo; de todas las formas de vida, incluyendo la de las personas. Pero hay algo m&aacute;s: se desvanece el escenario donde viven los seres espirituales de esa gente, sus deidades y protectores de la fauna y de la flora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando se contamina un río, se incendia una selva o se arrasa con un bosque no solo se destruyen unidades ambientales productivas, también la “casa” de todas las formas de vida y se desvanece el escenario donde viven los seres espirituales de esa gente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&oacute;lo en la Argentina hay m&aacute;s de medio millar de seres sobrenaturales de la cultura popular. Cerca de un 10% son protectores de la naturaleza. En los cerros, valles y planicies precordilleranas, encontramos a Coquena o Llastay (calchaqu&iacute;) protegiendo los reba&ntilde;os de vicu&ntilde;as de las planicies precordilleranas. En las monta&ntilde;as de los Andes a los Apu Wamani (quechua) y al dios huarpe Hunuc Huar. En los bosques chaque&ntilde;os, el p&iacute;caro Tokjuaj de los wichi y el heroico Nowet de los qom, mientras que est&aacute; el due&ntilde;o pilag&aacute; de los r&iacute;os, W&eacute;dayk, y su par de los esteros, Lek. En las selvas litorale&ntilde;as, el popular Pombero y el temido Ca&aacute; Por&aacute; de los mby&aacute; guaran&iacute;. En los bosques patag&oacute;nicos, el poderoso Ngenemapun (mapuche) y el peque&ntilde;o Kohlah de los selk&rsquo;nam en Tierra del Fuego. Esto por mencionar solo unos pocos de los muchos ejemplos que existen.
    </p><p class="article-text">
        En buena medida, estos seres espirituales son m&aacute;s vulnerables que otros que cuentan con templos que resguardan su memoria y espacios para reunir a sus creyentes o devotos. La existencia de la enorme mayor&iacute;a de los primeros depende exclusivamente de la conservaci&oacute;n de los paisajes salvajes que los contienen. Y es ah&iacute; donde la voladura de los cerros con dinamita, el incendio de las selvas, la deforestaci&oacute;n de los bosques, el drenaje de un estero o la contaminaci&oacute;n de las aguas desangra y esfuma ese pante&oacute;n de divinidades que no s&oacute;lo habitan en esos ecosistemas: tambi&eacute;n los protegen.
    </p><p class="article-text">
        Por consiguiente, la destrucci&oacute;n de la naturaleza tiene un impacto doble en los pueblos originarios o rurales. Por un lado, los desampara en su universo espiritual y, desde el punto de vista material, los despoja de su fuente de alimentos, medicinas, maderas, frutos, semillas, cueros, plumas, fibras vegetales y otros numerosos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista cultural, el reemplazo de las &aacute;reas silvestres por urbanizaciones, cultivos o campos de pastoreo intensivo, constituye un epistemicidio. Es decir, el asesinato de las posibilidades de aprender, generar conocimientos y transmitir saberes comunitarios y ancestrales sobre su entorno hist&oacute;rico. Hace mucho tiempo, el antrop&oacute;logo Claude L&eacute;vi-Strauss (1908-2009) lo explic&oacute; claramente: &ldquo;cuanto menores eran las posibilidades de las culturas humanas para comunicarse entre s&iacute; (&hellip;) menos capaces eran sus respectivos emisarios de percibir la riqueza y la significaci&oacute;n de esa diversidad&rdquo;. Desde luego, el epistemicidio tiene su correlato natural: el ecocidio. Cuando ambos se integran el resultado podr&iacute;a llamarse cosmocidio, es decir, la destrucci&oacute;n de un paisaje que conjuga la naturaleza con su cultura asociada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Desde luego, el epistemicidio tiene su correlato natural: el ecocidio. Cuando ambos se integran el resultado podría llamarse cosmocidio, es decir, la destrucción de un paisaje que conjuga la naturaleza con su cultura asociada.

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vivimos en un tiempo donde muchas personas tienen conciencia sobre la p&eacute;rdida de biodiversidad, la extinci&oacute;n de especies y, en particular, el sufrimiento de los animales. Pero la mayor&iacute;a no imagina ni lamenta con igual intensidad la compleja trama de p&eacute;rdidas ecol&oacute;gicas, materiales y espirituales que implica la destrucci&oacute;n de la naturaleza. No se trata de una competencia de empat&iacute;as, sino de ver la magnitud de cada escala para que los casos de mayor gravedad sean enfrentados de un modo sentipensante.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es naturalista, muse&oacute;logo y docente. Es profesor de la C&aacute;tedra UNESCO de Patrimonio y Turismo Sostenible, doctor honoris causa de la Universidad Maim&oacute;nides y asesor cient&iacute;fico de la Fundaci&oacute;n Azara.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Bertonatti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sentipensantes-naturaleza_129_9759342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Dec 2022 09:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sentipensantes de la naturaleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecocidio,Naturaleza,Ciudades,Ambiente,Pueblos originarios,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contaminación lumínica: por qué la falta de oscuridad nos sale tan cara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/contaminacion-luminica-falta-oscuridad-sale-cara_1_9565057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/139f1335-6439-4489-b477-bab243c5c64d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contaminación lumínica: por qué la falta de oscuridad nos sale tan cara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contaminación lumínica, al margen del enorme gasto de energía, causa problemas ecológicos y afecta el ecosistema de diferentes maneras.</p></div><p class="article-text">
        Seguro que los lectores de mayor edad recuerdan noches de verano cubiertas de estrellas, con la V&iacute;a L&aacute;ctea cubriendo sus aventuras nocturnas. Sin embargo, la expansi&oacute;n y el uso inadecuado de la luz el&eacute;ctrica han hecho que cada d&iacute;a sea m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar un lugar donde poder disfrutar de un cielo oscuro y estrellado.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema moderno: la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, cuya definici&oacute;n m&aacute;s general es &ldquo;la alteraci&oacute;n de los niveles naturales de luz en el exterior debido a fuentes de luz artificial&rdquo;, aunque actualmente engloba otros aspectos. Empecemos por conocer c&oacute;mo nos afecta.
    </p><h2 class="article-text">Una red para iluminar mejor</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; problemas causa la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica? Por un lado, entra&ntilde;a un gasto innecesario de energ&iacute;a. Producir luz que no se necesita supone simplemente desperdiciar energ&iacute;a y, por lo tanto, dinero.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica,&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>per se</em></span>&nbsp;y al margen del gasto de energ&iacute;a que entra&ntilde;e, causa problemas ecol&oacute;gicos. Sobre todo, porque afecta negativamente a la supervivencia de distintas especies debido a su interferencia en procesos como la orientaci&oacute;n, la reproducci&oacute;n o la depredaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por si faltaba algo, a nosotros, a los humanos, tambi&eacute;n nos puede perjudicar con sus efectos negativos sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica tambi&eacute;n dificulta, y en ocasiones directamente impide, las observaciones astron&oacute;micas. Esto es un problema, no solo para los profesionales o amantes de la astronom&iacute;a, sino que al com&uacute;n de los mortales nos est&aacute; privando de una parte importante de nuestro patrimonio cultural. No disfrutamos del cielo nocturno estrellado, y hay ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que ni siquiera lo han podido ver.
    </p><p class="article-text">
        Visto lo visto, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica es un problema poli&eacute;drico que requiere un abordaje desde distintas perspectivas. Esto fue precisamente lo que pensamos distintos profesionales cuando fundamos la&nbsp;Red Espa&ntilde;ola de Estudios sobre Contaminaci&oacute;n Lum&iacute;nica (REECL)&nbsp;en el a&ntilde;o 2011. En ella participamos especialistas en diversas disciplinas preocupados por la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica: astronom&iacute;a y astrof&iacute;sica, f&iacute;sica, biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a, fisiolog&iacute;a, ingenier&iacute;a e incluso derecho.
    </p><p class="article-text">
        Solo un contexto multidisciplinar permite dar respuestas integrales y proporcionar soluciones a un problema tan complejo como el exceso de luz artificial.
    </p><h2 class="article-text">Ceguera astron&oacute;mica y caos medioambiental</h2><p class="article-text">
        Sin duda, quienes primero llamaron la atenci&oacute;n sobre este problema y, a menudo, los m&aacute;s reivindicativos, fueron los astr&oacute;nomos y los expertos en &oacute;ptica (la parte de la f&iacute;sica que estudia las leyes y los fen&oacute;menos de la luz).
    </p><p class="article-text">
        Para alguien que observa el cielo durante la noche, el exceso de luz supone, parad&oacute;jicamente, la ceguera. De hecho, sus efectos adversos sobre las observaciones astron&oacute;micas&nbsp;<a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/11/11/3070" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obligan a situar los observatorios profesionales en lugares cada vez m&aacute;s remotos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los efectos de la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica sobre el medio ambiente, a estas alturas nadie discute que la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica es el elemento m&aacute;s distorsionador de la vida nocturna. Raro es el ser vivo, sea animal o vegetal, que no sufre directa o indirectamente sus consecuencias. Al fin y al cabo, la mayor&iacute;a de los seres vivos han evolucionado bajo un r&eacute;gimen m&aacute;s o menos constante de ciclos de luz y oscuridad (d&iacute;a y noche).
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de luz artificial ha hecho que muchos organismos perciban err&oacute;neamente esa luz como una se&ntilde;al que en condiciones naturales desencadena o frena procesos cruciales de su ciclo vital. Claros ejemplos de la amenaza que supone la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica para la biodiversidad son&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fevo.2021.786557" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mortalidad de aves marinas durante sus primeros vuelos hacia el mar</a>&nbsp;o&nbsp;<a href="https://doi.org/10.1007/s10980-020-01132-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la alteraci&oacute;n en cascada de las cadenas tr&oacute;ficas y el funcionamiento de los ecosistemas</a>.
    </p><p class="article-text">
        La REECL lleva a&ntilde;os apoyando estudios sobre el asunto y cuenta con expertos en la materia: desde investigadores cuyo campo se centra en los insectos hasta expertos en aves marinas.
    </p><h2 class="article-text">Sin oscuridad nocturna, enfermamos m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        No menos importante que lo anterior es el efecto que la luz a deshoras y la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica tienen sobre la salud. Los especialistas en fisiolog&iacute;a, concretamente en cronobiolog&iacute;a, saben que la luz nocturna puede retrasar el sue&ntilde;o, producir insomnio y desencadenar alteraciones del &aacute;nimo o metab&oacute;licas, como la diabetes u obesidad. Incluso se relaciona con el riesgo de sufrir algunos tipos de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero por qu&eacute; somos los cronobi&oacute;logos quienes nos ocupamos de esta parte? Pues porque los efectos nocivos de la luz nocturna sobre nuestra salud tienen que ver con la &ldquo;confusi&oacute;n&rdquo; que &eacute;sta produce sobre nuestro reloj interno&hellip; En efecto, contamos con un reloj biol&oacute;gico, localizado en una peque&ntilde;a porci&oacute;n escondida de nuestro cerebro (concretamente, en los n&uacute;cleos supraquiasm&aacute;ticos) que&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4284776/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se encarga de sincronizar los procesos fisiol&oacute;gicos para que nuestro organismo funcione lo mejor posible a lo largo del d&iacute;a y de la noche</a>. Solo tiene un peque&ntilde;o &ldquo;fallo&rdquo;, y es que necesita ponerse en hora cada d&iacute;a, porque tiende a retrasarse.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la transici&oacute;n diaria entre la luz del d&iacute;a y la oscuridad de la noche la encargada de este reinicio diario. Hablamos de un ciclo que, obviamente, se ha producido de forma inexorable desde hace de millones de a&ntilde;os, hasta que, &iexcl;exacto!, lleg&oacute; la luz el&eacute;ctrica. Y con ella, el deterioro de ese bien preciado que es la oscuridad nocturna.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es tan importante que los cronobi&oacute;logos estudien c&oacute;mo afecta la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica a los ritmos circadianos, es decir, a las variables fisiol&oacute;gicas que se repiten aproximadamente cada 24 horas, como el propio ciclo sue&ntilde;o-vigilia,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18761026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la temperatura corporal</a>&nbsp;o la&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19955752/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secreci&oacute;n de hormonas como la melatonina y el cortisol</a>.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, su papel es concretar qu&eacute; pasa con ese fen&oacute;meno c&iacute;clico de luz-oscuridad cuando la oscuridad es cada vez &ldquo;menos oscura&rdquo; y m&aacute;s corta y, simult&aacute;neamente, el d&iacute;a es cada vez menos luminoso por el largo tiempo que pasamos en interiores sin apenas luz natural.
    </p><h2 class="article-text">No se trata de apagar (que tambi&eacute;n), sino de encender mejor</h2><p class="article-text">
        En la REECL tenemos claro que la noche, en algunas circunstancias, hay que iluminarla. Y precisamente los estudios que surgen en este contexto de colaboraci&oacute;n multidisciplinar pretenden ayudar a alumbrar solo aquello que sea necesario mediante una iluminaci&oacute;n responsable que minimice los perjuicios sobre el cielo estrellado, el medio ambiente y la salud.
    </p><p class="article-text">
        Es importante no olvidar que la luz artificial exterior en horas nocturnas es un agente contaminante. Toda la luz, no s&oacute;lo la &ldquo;innecesaria&rdquo; o &ldquo;excesiva&rdquo;.&nbsp;<a href="https://doi.org/10.5281/zenodo.6588230" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gestion&eacute;mosla como tal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hacerlo nos permita rescatar del recuerdo la V&iacute;a L&aacute;ctea para que pueda formar parte de nuestro legado al patrimonio cultural de los que nos suceder&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Pod&eacute;s leer <a href="https://theconversation.com/contaminacion-luminica-por-que-la-falta-de-oscuridad-nos-sale-tan-cara-187370" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; </a>la original. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><span><a href="https://theconversation.com/profiles/maria-de-los-angeles-rol-de-lama-946098">María de los Ángeles Rol de Lama</a>, Catedrática de Universidad. Codirectora del Laboratorio de Cronobiología. IMIB-Arrixaca. CIBERFES., <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-murcia-3513">Universidad de Murcia</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/airam-rodriguez-708424">Airam Rodríguez</a>, Profesor del Departamento de Ecología, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-autonoma-de-madrid-3521">Universidad Autónoma de Madrid</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jaime-zamorano-1377153">Jaime Zamorano</a>, Catedrático del Departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-complutense-de-madrid-2383">Universidad Complutense de Madrid</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/joaquin-baixeras-almela-1377151">Joaquín Baixeras Almela</a>, Associate professor, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-valencia-3514">Universitat de València</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/maria-angeles-bonmati-carrion-958464">María Ángeles Bonmatí Carrión</a>, Investigadora postdoctoral CIBERFES y profesora asociada UMU, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-murcia-3513">Universidad de Murcia</a></em> y <a href="https://theconversation.com/profiles/salvador-bara-1377152">Salvador Bará</a>, Profesor Titular del Área de Óptica. Departamento de Física Aplicada, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidade-de-santiago-de-compostela-2533">Universidade de Santiago de Compostela</a></em></span></p>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <script type="text/javascript" src="https://theconversation.com/javascripts/lib/content_tracker_hook.js" id="theconversation_tracker_hook" data-counter="https://counter.theconversation.com/content/187370/count?distributor=republish-lightbox-advanced" async="async"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María de los Ángeles Rol de Lama/Airam Rodríguez/Jaime Zamorano/Joaquín Baixeras Almela/María Ángeles Bonmatí Carrión/Salvador Bará]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/contaminacion-luminica-falta-oscuridad-sale-cara_1_9565057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Sep 2022 23:37:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contaminación lumínica: por qué la falta de oscuridad nos sale tan cara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luz,estrellas,contaminación lumínica,oscuridad,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad latinoamericana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ciudad-latinoamericana_129_9211712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8410f94b-4a3d-4491-8374-134d1dcdb6c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad latinoamericana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mediado siglo XX, la ciudad latinoamericana se transformó en imán para la teoría social y las instituciones internacionales de desarrollo. En este episodio, conversamos con Adrián Gorelik sobre ese largo ciclo en el que tantas ciudades del continente se volvieron promesa, campo de experimentación y territorio de batalla de ideas y proyectos.</p><p class="subtitle">Episodio anterior - Muerte de Eva</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes fueron los protagonistas de este tumultuoso proceso? &iquest;De qu&eacute; modo altera esta saga nuestras nociones sobre la Guerra Fr&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; lugar le cupo a la historia en este descubrimiento de la ciudad latinoamericana? &iquest;Por qu&eacute; resulta productivo desplazar el an&aacute;lisis hacia ciudades menos conocidas que Buenos Aires? &iquest;Y c&oacute;mo escapar a las visiones provincianas del pasado sin perder de vista los problemas que modulan la perspectiva singular nacida de la ciudad propia?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Conducci&oacute;n</strong>: Lila Caimari
    </p><p class="article-text">
        <strong>Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido</strong>: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p><p class="article-text">
        <em>AsAIH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ciudad-latinoamericana_129_9211712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 03:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad latinoamericana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,América Latina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Breve guía de instrumentos urbanísticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/breve-guia-instrumentos-urbanisticos_1_9138372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad9ad079-d2b3-4ec4-8766-8635e4654340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Breve guía de instrumentos urbanísticos"></p><p class="article-text">
        <strong>Plan Estrat&eacute;gico: </strong>gu&iacute;a que permite a una provincia o municipio establecer objetivos para su desarrollo econ&oacute;mico y social y un programa de actuaciones en el mediano plazo, teniendo en cuenta la participaci&oacute;n de diferentes actores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Plan de Ordenamiento Territorial: </strong>conjunto de objetivos, lineamientos, pol&iacute;ticas y normas que buscan orientar el desarrollo f&iacute;sico del territorio y hacer un uso eficiente del suelo disponible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Convenio urban&iacute;stico:</strong> acuerdo entre el municipio y otros actores (en general inversores inmobiliarios) que genera una contraprestaci&oacute;n por parte de los beneficiarios de la actividad estatal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cesiones de suelo: </strong>obligaci&oacute;n del propietario de ceder accesos, equipamiento urbano y superficies para espacios verdes p&uacute;blicos. Puede incluir proyectos con objetivos de cohesi&oacute;n social, como un porcentaje de lotes a ceder con destino de vivienda accesible o de alquiler social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reajuste de parcelas: </strong>proyecto de unificaci&oacute;n y subdivisi&oacute;n de parcelas que busca asegurar que el espacio urbano tenga todas las funciones esenciales (calles, espacios verdes, equipamientos).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banco de tierras: </strong>incorpora suelo al patrimonio municipal, posibilitando la disponibilidad de terrenos p&uacute;blicos para la implementaci&oacute;n de estrategias de desarrollo urbano y econ&oacute;mico. Ayuda a reducir la limitada disponibilidad de acceso al suelo urbano y la especulaci&oacute;n inmobiliaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grav&aacute;menes para inmuebles en desuso: </strong>busca reducir propiedades en estado de abandono y transmitir al propietario una se&ntilde;al econ&oacute;mica de que su inmueble le resultar&aacute; m&aacute;s costoso si lo mantiene en desuso que si lo utiliza, lo alquila o lo vende.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contribuci&oacute;n por mejoras: </strong>instrumento que permite recuperar una parte del costo de la obra p&uacute;blica cobrando a los beneficiarios una contribuci&oacute;n proporcional.
    </p><p class="article-text">
        FP
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/breve-guia-instrumentos-urbanisticos_1_9138372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 03:50:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Breve guía de instrumentos urbanísticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Códigos urbanísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo evitar el crecimiento desordenado de las ciudades argentinas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/evitar-crecimiento-desordenado-ciudades-argentinas_1_9138352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/009d662d-141f-4582-bdf2-254c0110c709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo evitar el crecimiento desordenado de las ciudades argentinas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio de recurrentes crisis financieras y crecientes cuestionamientos al papel del Estado, muchas ciudades han abandonado su rol de ordenador urbano. Sin una ley nacional de uso del suelo y con pocas normas provinciales, el territorio aparece como escenario pasivo de inversiones privadas, lo que aumenta las desigualdades sociales y espaciales.</p></div><p class="article-text">
        Saturaci&oacute;n residencial, p&eacute;rdida de zonas para cultivo y expansi&oacute;n de lotes en barrios sin servicios: a principios de siglo, los problemas del Gran San Juan se parec&iacute;an al de muchas otras &aacute;reas urbanas en Argentina, que tras un per&iacute;odo de crecimiento descontrolado generaron graves problemas ambientales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Alguno podr&iacute;a argumentar que las ciudades siempre crecieron as&iacute;, org&aacute;nicamente. Que este tipo de problemas son dolores de parto que acompa&ntilde;an la expansi&oacute;n econ&oacute;mica de ciertas regiones, y que el Estado no debe jugar otro papel que el de facilitador de reglas de juego para los actores privados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La ausencia de leyes de desarrollo territorial permite el crecimiento descontrolado e ineficiente de las ciudades argentinas.                            </span>
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        &ldquo;El tema con el crecimiento desordenado de ciudades como &eacute;stas es que se &lsquo;comen&rsquo; el territorio f&eacute;rtil&rdquo;, explic&oacute; a <strong>elDiarioAR</strong> el arquitecto Jos&eacute; Luis Basualdo, asesor de la Subsecretar&iacute;a de Planificaci&oacute;n Territorial de San Juan. &ldquo;Cuando una hect&aacute;rea de tierra destinada a frutales o vides se transforma en un barrio cerrado, tenemos no solo un problema de sustentabilidad sino tambi&eacute;n un problema &eacute;tico.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Frente a este fen&oacute;meno, los municipios afectados junto a los gobiernos provincial y nacional, decidieron <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/plan_de_ordenamiento_territorial_del_area_metropolitana_de_san_juan_documento_final_abril_de_2013_.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobar</a> un Plan de Ordenamiento Territorial, un instrumento t&eacute;cnico y normativo que orienta las formas de ocupaci&oacute;n del territorio. El del &aacute;rea Metropolitana de San Juan vio la luz en 2013 y busc&oacute; acercar la ciudad a los departamentos de alrededor, desalentar la habilitaci&oacute;n de clubes de campo, congelar la expansi&oacute;n de &aacute;reas vulnerables y movilizar terrenos vacantes al interior de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los objetivos fue cambiar los patrones de movilidad y avanzar hacia un &aacute;rea metropolitana m&aacute;s equilibrada, con centralidades de primer, segundo y tercer grado&rdquo;, ilustr&oacute; Basualdo. &ldquo;La idea es que si me tengo que comprar zapatillas que el centro no sea el &uacute;nico lugar al que puedo ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de plan tambi&eacute;n intentan adaptar las actividades a las capacidades del medio f&iacute;sico, optimizar las interacciones econ&oacute;micas en el territorio y dise&ntilde;ar un modelo con actividades compatibles y complementarias. Parecen temas abstractos en papel, pero pueden llevar a resultados muy concretos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plan de Ordenamiento Territorial de San Juan                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>El plan de ordenamiento territorial del &aacute;rea metropolitana de San Juan reconoce que &ldquo;muchos de los problemas de la metr&oacute;poli son por la ausencia de planificaci&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No todos los gobiernos argentinos aprobaron estas normas. A nivel provincial, solo Mendoza, Jujuy, La Rioja y la provincia de Buenos Aires (y CABA, si tenemos en cuenta su Plan Urbano Ambiental) tienen leyes de ordenamiento territorial. Mientras tanto, pocas ciudades -entre las que se encuentran Gualeguaych&uacute;, Mar del Plata y R&iacute;o Grande- desarrollaron bancos de tierras y la Argentina sigue sin tener una ley nacional de uso del suelo. El resultado es una concepci&oacute;n del territorio como escenario pasivo de la inversi&oacute;n privada y una b&uacute;squeda permanente de un &ldquo;efecto derrame&rdquo; del mercado inmobiliario, lo que perpet&uacute;a y profundiza las desigualdades sociales y espaciales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ordenamiento territorial se asienta en el principio jur&iacute;dico de la funci&oacute;n p&uacute;blica del urbanismo, pero Latinoam&eacute;rica es un caso palpable de que esto no siempre sucede en la pr&aacute;ctica&rdquo;, sostuvo Guadalupe Granero, coordinadora del &Aacute;rea Urbana del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre leyes e incumplimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Ministro de H&aacute;bitat Jorge Ferraresi no tiene en carpeta la presentaci&oacute;n de una norma nacional, pero desde hace un tiempo quiere alentar a los gobiernos locales a que generen sus propias normas de ordenamiento y planificaci&oacute;n. En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, el secretario de Desarrollo Territorial, Luciano Scatolini, dijo que lo que se ofrece desde Naci&oacute;n es un <a href="https://www.argentina.gob.ar/habitat/desarrollo-territorial/programa-planificacion-y-ordenamiento-territorial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa</a> con contenidos m&iacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos instrumentos tienen que ver con la generaci&oacute;n de bancos de tierra, con la captaci&oacute;n de plusval&iacute;as, con los consorcios urban&iacute;sticos y con la posibilidad de generar zonas especiales de inter&eacute;s social. Se trata de un cat&aacute;logo grande de principios y normas que permiten pensar ciudades para los pr&oacute;ximos 50 o 100 a&ntilde;os&rdquo;, dijo Scatolini. &ldquo;Creemos que eso tiene una utilidad mucho mayor que trabajar en una ley nacional que solo podr&iacute;a establecer presupuestos m&iacute;nimos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Cynthia Goyt&iacute;a, directora del Centro de Investigaci&oacute;n en Pol&iacute;tica Urbana y Vivienda (CIPUV), tiende a coincidir. &ldquo;Una regulaci&oacute;n nacional de uso del suelo es importante para proveer un marco base, pero hay que tener presente que el ordenamiento urbano es una potestad de los gobiernos subnacionales&rdquo;, sostuvo. &ldquo;Por lo tanto, una normativa nacional solo podr&iacute;a proveer un marco de referencia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Goyt&iacute;a tambi&eacute;n apunt&oacute; a la excesiva dispersi&oacute;n de normas &ndash;leyes, decretos y ordenanzas&ndash; en diferentes provincias y municipios. &ldquo;A veces se escucha decir que nos falta m&aacute;s planificaci&oacute;n, pero creo que en muchos casos lo que est&aacute; faltando es la efectiva implementaci&oacute;n de la normativa existente&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Este parece ser el caso de la provincia de Buenos Aires. Seg&uacute;n una <a href="http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/70495" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> del Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales de la UNLP, Pilar, Tigre y Berazategui son los municipios bonaerenses donde se verifican las mayores transgresiones al ordenamiento territorial. Los dos primeros, adem&aacute;s, concentran un porcentaje importante de los barrios privados de la provincia, que en 2020 estuvieron en el ojo de la tormenta cuando el gobierno de Axel Kicillof denunci&oacute; que m&aacute;s de 200 de ellos se encontraban en situaci&oacute;n irregular. Una situaci&oacute;n parecida se vive en Escobar con el barrio privado Puertos del Lago, que se proyect&oacute; sobre casi cinco kil&oacute;metros de costa del r&iacute;o Luj&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Modelos deseados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero el dise&ntilde;o de planes estrat&eacute;gicos (generales) y de ordenamiento territorial (m&aacute;s espec&iacute;ficos) ofrecen un marco fundamental para ordenar el crecimiento urbano. &ldquo;Estos instrumentos establecen lineamientos, directrices, modelos deseados de desarrollo e incluso suelen avanzar en carteras de proyectos&rdquo;, dice Luis Baer, ge&oacute;grafo e investigador del Conicet.
    </p><p class="article-text">
        En un famoso <a href="https://www.lincolninst.edu/sites/default/files/pubfiles/duarte-wp14jd1sp-full_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a>, Baer analiz&oacute; la experiencia de Trenque Lauquen, al oeste de la provincia de Buenos Aires, que en 2008 aprob&oacute; un esquema de contribuci&oacute;n por mejoras que extendi&oacute; el tributo a todas aquellas decisiones administrativas que modifican los par&aacute;metros urban&iacute;sticos en beneficio del propietario. En criollo: si el municipio habilita una mayor constructividad, un cambio de usos o nuevos loteos en zonas donde antes no se permit&iacute;a, eso le genera al privado una obligaci&oacute;n para con el gobierno local. Por ejemplo, los propietarios que solicitaron nuevas subdivisiones deben ceder el 12% de los terrenos obtenidos (adem&aacute;s de las cesiones para calles, espacios verdes, escuelas previstas en la ley provincial), lo que a la vez permite al municipio gestionar un crecimiento ordenado de la mancha urbana.
    </p><p class="article-text">
        Para Baer, este tipo de experiencias locales &ldquo;ponen de manifiesto la necesidad de contar con Planes de Ordenamiento Territorial y legislaci&oacute;n espec&iacute;fica (a escala provincial y nacional)&rdquo; que incorporen estos y otros instrumentos para un desarrollo eficiente y equitativo.
    </p><p class="article-text">
        <em>FP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Poore]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/evitar-crecimiento-desordenado-ciudades-argentinas_1_9138352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 03:50:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo evitar el crecimiento desordenado de las ciudades argentinas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Planificación urbana]]></media:keywords>
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