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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bosón de Higgs]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/boson-de-higgs/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bosón de Higgs]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Bosón de Higgs: cómo una partícula que no entendíamos nos emocionó y pudimos comprender algo más de Física]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/boson-higgs-particula-no-entendiamos-emociono-pudimos-comprender-fisica_129_9142439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c454e0ea-85dc-4f5d-8727-896a2d16c97d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bosón de Higgs: cómo una partícula que no entendíamos nos emocionó y pudimos comprender algo más de Física"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No pasa nada si uno no sabe de física de partículas. Lo que sí es esencial, y en eso consiste nuestro reto como periodistas, es transmitir que la ciencia genera conocimiento útil y emocionante; que forma parte de la cultura humana; y que debe ser financiada, aunque a veces no sepamos para qué servirá en el futuro"</p><p class="subtitle">A 10 años del Bosón de Higgs - Las claves del fenómeno mediático que pocos entienden</p></div><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a de julio de 2012 me arranqu&eacute; a aplaudir ante una pantalla y durante un buen rato solo interrump&iacute; mi aplauso para enjugarme las l&aacute;grimas. La escena no tendr&iacute;a nada de extra&ntilde;o &mdash;lloro con pel&iacute;culas, conciertos y con la fiesta de fin de curso de la escuela infantil&mdash;, de no ser porque estaba trabajando en la redacci&oacute;n de mi medio, sentada frente a la pantalla del ordenador con los auriculares puestos. Me di cuenta de que la gente que pasaba a mi lado me miraba de reojo con esa expresi&oacute;n de &ldquo;est&aacute; mal, la pobre&rdquo;. Mi amigo G. se acerc&oacute; y me pregunt&oacute; qu&eacute; me pasaba. Yo, sin despegar los ojos del monitor, le respond&iacute;: &ldquo;Pues t&iacute;o, el Bos&oacute;n de Higgs, &iquest;es que no lo est&aacute;s viendo?&rdquo;, y segu&iacute; trabajando. Ten&iacute;amos por delante una cobertura hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Segundos antes, el entonces director del CERN, el laboratorio de f&iacute;sica de part&iacute;culas en la frontera franco-suiza que buscaba el bos&oacute;n, acababa de poner el colof&oacute;n perfecto a la presentaci&oacute;n de resultados. Rolf Dieter-Heuer fue una gran figura en el anuncio del higgs, grande como l&iacute;der y tambi&eacute;n por su presencia; su aspecto de hechicero de barba blanca, de conocedor de los misterios de la materia, era imponente. Cuando los portavoces de los dos equipos implicados (ATLAS y CMS) terminaron de exponer sus logros, el alem&aacute;n se dirigi&oacute; al p&uacute;blico con las palabras m&aacute;gicas: &ldquo;Creo que lo tenemos, &iquest;est&aacute;is de acuerdo?&rdquo;. Aquella frase pronunciada sin florituras, con voz grave y segura, reson&oacute; en el auditorio abarrotado de colegas de profesi&oacute;n y liber&oacute; la emoci&oacute;n contenida de los miles de personas que lo ve&iacute;amos en directo. Hab&iacute;an encontrado el bos&oacute;n de Higgs. Por fin.
    </p><p class="article-text">
        Que los f&iacute;sicos y f&iacute;sicas del CERN all&iacute; presentes se volvieran locos de alegr&iacute;a ten&iacute;a todo el sentido del mundo. Esperaban ese momento con incertidumbre. Miles de investigadores estaban implicados en el hallazgo de la pieza m&aacute;s deseada y elusiva, la que completaba el puzle del modelo est&aacute;ndar &mdash;que no es m&aacute;s ni menos que el marco en el que describimos el comportamiento de las part&iacute;culas m&aacute;s elementales que componen todo lo que existe&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ten&iacute;a sentido que a m&iacute; se me pusieran los vellos como escarpias e incluso que echara unas lagrimitas, porque soy periodista de ciencia y llevaba a&ntilde;os cubriendo la caza del higgs, sumado a que estudi&eacute; F&iacute;sica te&oacute;rica en mis tiempos mozos y, adem&aacute;s, me gusta un drama. Lo que ya no ten&iacute;a todo el sentido del mundo, o al menos no cuadraba con la intuici&oacute;n, era la excitaci&oacute;n que el descubrimiento provoc&oacute; en el resto de la gente. Fue extraordinario que las portadas de todos los peri&oacute;dicos abrieran al d&iacute;a siguiente con una part&iacute;cula elemental y que 5.000 informativos de televisi&oacute;n se hicieran eco de un hito que, en realidad, solo estaban entendiendo un pu&ntilde;ado de personas. Porque reconozc&aacute;moslo, por mucho que nos interese la ciencia, lo del higgs no afecta para nada a la vida diaria de la inmensa mayor&iacute;a de los habitantes de la Tierra. Ni siquiera a la m&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; del trabajo y del placer intelectual que me provoca.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no era la &uacute;nica vez que todos los medios abr&iacute;an con un logro espectacular de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. Sucedi&oacute;, por ejemplo, cuando en 1969 el Apollo 11 lleg&oacute; a la Luna y por primera vez en la historia de la humanidad una persona plant&oacute; el pie sobre un suelo ajeno a nuestro planeta; pero aquello se ve&iacute;a con los ojos y se entend&iacute;a con el sentido com&uacute;n, el de la f&iacute;sica cl&aacute;sica, que es el que construimos desde que nacemos a trav&eacute;s de nuestra relaci&oacute;n con los objetos macrosc&oacute;picos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No, esto era otra cosa. Est&aacute;bamos hablando de una f&iacute;sica que escapa a nuestros sentidos y de teor&iacute;as que nadie necesita conocer para ser un adulto funcional que paga sus impuestos y camina por la vida sin saltarse los sem&aacute;foros. &iquest;A qui&eacute;n demonios pod&iacute;a importarle tanto una part&iacute;cula elemental? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que se convirtiera en un bombazo informativo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se han escrito millones de p&aacute;ginas sobre la &ldquo;part&iacute;cula de Dios&rdquo; &mdash;expresi&oacute;n nacida de un libro del Nobel de F&iacute;sica Leon Lederman&mdash;, no solo en obras de divulgaci&oacute;n y piezas period&iacute;sticas; sino tambi&eacute;n en investigaciones acad&eacute;micas sobre comunicaci&oacute;n de la ciencia y su percepci&oacute;n social. La puesta en escena fue tan sencilla como efectiva. Tras el anuncio, el anciano Peter Higgs, de pie, conmovido al escuchar que su bos&oacute;n exist&iacute;a realmente, recib&iacute;a la ovaci&oacute;n de generaciones de j&oacute;venes f&iacute;sicos y f&iacute;sicas del CERN. &ldquo;Me parece incre&iacute;ble que esto haya pasado mientras a&uacute;n sigo vivo&rdquo;, dijo, lloroso. Se convirti&oacute; en el personaje literario del h&eacute;roe tard&iacute;o. Hab&iacute;an pasado 50 a&ntilde;os desde que &eacute;l &mdash;y otros, porque la ciencia no se hace en soledad&mdash; predijeran la existencia de esa part&iacute;cula clave y por fin en 2012, gracias a la colaboraci&oacute;n internacional en una de las instalaciones m&aacute;s fara&oacute;nicas que se hayan construido en nombre del conocimiento, su hip&oacute;tesis se confirm&oacute;. Y lo m&aacute;s importante: &eacute;l estaba all&iacute; para disfrutarlo. D&iacute;ganme ustedes qui&eacute;n puede resistirse a un se&ntilde;or de 83 a&ntilde;os que llora, arropado por su comunidad, al saber que su sue&ntilde;o se ha cumplido. Yo, no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que los responsables de comunicaci&oacute;n del CERN hicieron arte de magia con una materia prima tan sumamente importante como incomprensible; pero en realidad lo que hicieron fue un trabajo excepcional con una estrategia clara: generar la m&aacute;xima expectaci&oacute;n posible y emocionar al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; crearon un precedente en la profesi&oacute;n que otros han tratado de imitar. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, un equipo de cosm&oacute;logos estadounidenses anunci&oacute; otro petardazo: el experimento BICEP2 habr&iacute;a detectado las ondas gravitacionales procedentes de los primeros ecos del Big Bang. De confirmarse, los f&iacute;sicos rozar&iacute;an con los dedos el sue&ntilde;o de una teor&iacute;a unificada que llevan persiguiendo desde la primera mitad del siglo XX. En ese caso, el cosm&oacute;logo precursor de la teor&iacute;a, Andr&eacute;i Linde, estaba en su casa de Stanford con su esposa cuando un joven investigador llam&oacute; a su puerta, le dio la noticia del hallazgo, Linde llor&oacute;, su mujer llor&oacute; y los tres brindaron con champ&aacute;n mientras toda la escena se grababa en v&iacute;deo. &iquest;Les suena? La frase de Linde en ch&aacute;ndal, un poco desorientado por la noticia, fue lapidaria: &ldquo;Espero que no sea un enga&ntilde;o. Siempre he vivido con esta sensaci&oacute;n. &iquest;Y si me estoy enga&ntilde;ando? &iquest;Y si creo en esto solo porque es bello?&rdquo;. A m&iacute; se me qued&oacute; grabada y me dio pena cuando meses despu&eacute;s se prob&oacute; que la detecci&oacute;n hab&iacute;a sido un error, que no hab&iacute;an encontrado nada de lo anunciado. Ah&iacute; nos dimos cuenta de que la emoci&oacute;n est&aacute; muy bien, pero tampoco es bonito molestar a f&iacute;sicos de pelo blanco para convertir su emoci&oacute;n en espect&aacute;culo, sobre todo antes de tener el pescado vendido. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El éxito del bosón fue una hazaña mediática reforzada por recursos como la emoción, la expectación, la épica del descubrimiento y las metáforas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El <strong>4 de julio de 2012 </strong>sab&iacute;amos que est&aacute;bamos asistiendo a un anuncio excepcional, lo que no calcul&aacute;bamos era la lecci&oacute;n de narrativa que sacar&iacute;amos de esa experiencia. El &eacute;xito del bos&oacute;n fue una haza&ntilde;a medi&aacute;tica reforzada por recursos como la emoci&oacute;n, la expectaci&oacute;n, la &eacute;pica del descubrimiento y las met&aacute;foras. Por cierto, quiz&aacute; recuerden todos esos art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n con titulares del tipo &ldquo;algo muy dif&iacute;cil explicado a tu abuela&rdquo;. De aquello surgi&oacute; una reflexi&oacute;n que cal&oacute; con los a&ntilde;os: podemos pasar esa p&aacute;gina y dejar de utilizar la figura de las se&ntilde;oras mayores como referente de ignorancia. De hecho, para informar sobre ciencia no da buen resultado tratar a la gente de ignorante, porque ignorantes somos todos hasta que necesitamos saber sobre algo, ya sea por placer o por supervivencia. &iquest;O acaso la gente hablaba en los bares sobre PCR, ant&iacute;genos, anticuerpos y eficacia de las vacunas antes de la pandemia?
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, lo mejor del higgs, aparte de la adrenalina de esos d&iacute;as de trabajo, fue constatar que para lograr que el p&uacute;blico valore y disfrute la ciencia no es necesario hac&eacute;rsela entender hasta sus &uacute;ltimos detalles. No pasa nada si uno no sabe de f&iacute;sica de part&iacute;culas. Lo que s&iacute; es esencial, y en eso consiste nuestro reto como periodistas, es transmitir que la ciencia genera conocimiento &uacute;til y emocionante; que tanto sus procesos como sus resultados forman parte de la cultura humana; y que debe ser financiada, aunque a veces no sepamos para qu&eacute; servir&aacute; en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora es periodista de ciencia, coordinadora del&nbsp;<a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Science Media Centre Espa&ntilde;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>PGM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jul 2022 12:48:25 +0000]]></pubDate>
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