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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - tiempo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tiempo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - tiempo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El tiempo que no tenemos y el derecho a decidir (cómo usarlo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/tiempo-no-derecho-decidir-usarlo_132_11600802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b114a895-521a-4f5e-baf7-9cfe0b8e3c37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tiempo que no tenemos y el derecho a decidir (cómo usarlo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reparto de las tareas de cuidado es uno de los principales factores de desigualdad de género, especialmente para mujeres madres. 
La decisión sobre el acceso a la anticoncepción y la interrupción del embarazo, claves para poder decidir. 
</p></div><p class="article-text">
        El &ldquo;giratiempo&rdquo; es un aparato fascinante del mundo m&aacute;gico de Harry Potter que permite retroceder en el tiempo mediante la rotaci&oacute;n de su delicada esfera. Este artefacto fue creado por poderosos magos con un control meticuloso sobre las fuerzas temporales, y es extremadamente raro debido a los riesgos que conlleva su mal uso. Hermione Granger, una de las estudiantes m&aacute;s brillantes y dedicadas de Hogwarts, lo utiliza para poder asistir a varias clases a la vez y as&iacute; cumplir con las exigencias que ella misma se impone. Estas exigencias de un personaje de ficci&oacute;n reflejan una tendencia com&uacute;n entre las mujeres a asumir m&aacute;s responsabilidades, muchas veces debido a las expectativas externas y a la presi&oacute;n de demostrar sus capacidades en m&uacute;ltiples &aacute;reas al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tiempo es el recurso m&aacute;s valioso y esencial que poseemos. </strong>Es un tejido invisible que entrelaza cada aspecto de nuestra existencia, marcando el ritmo de nuestras vidas desde el momento en el que nacemos. Cada segundo que pasa es irrecuperable, lo que convierte cada elecci&oacute;n que hacemos en una inversi&oacute;n irremplazable. Desde el trabajo que realizamos hasta las relaciones que cultivamos, el tiempo define nuestras prioridades y revela lo que realmente valoramos. En un mundo donde la velocidad y la productividad son a menudo glorificadas, es crucial recordar que c&oacute;mo elegimos gastar nuestro tiempo es, en &uacute;ltima instancia, c&oacute;mo elegimos vivir nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo donde muchos recursos pueden ser reciclados, reutilizados o restaurados, el tiempo se erige como la excepci&oacute;n absoluta. No hay tecnolog&iacute;a, ciencia o magia que pueda devolvernos un solo segundo invertido.
    </p><p class="article-text">
        Es como un tesoro que, a medida que lo gastamos, disminuye de manera irreversible. Cada decisi&oacute;n, cada acci&oacute;n que tomamos, es un acto de consumo de este recurso finito. Mientras que algunos recursos pueden tener ciclos de vida o alternativas que compensen su uso, el tiempo sigue un camino lineal, implacable y unidireccional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En Tierra del Fuego AIAS existe una norma provincial que establece licencias de maternidad y maternidad intercambiables entre agentes estatales. Es una iniciativa para equiparar la distribución de los cuidados."
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            <span class="title">
                En Tierra del Fuego AIAS existe una norma provincial que establece licencias de maternidad y maternidad intercambiables entre agentes estatales. Es una iniciativa para equiparar la distribución de los cuidados.                            </span>
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        El tiempo, en este contexto, <strong>se convierte en un recurso no renovable que las mujeres tienen menos acceso a administrar.</strong> Cada minuto dedicado a tareas no reconocidas es un minuto que no puede ser invertido en su desarrollo profesional, en el ocio, en la educaci&oacute;n o en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">No es ficci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El uso del tiempo y la forma de distribuirlo difiere entre hombres y mujeres. Seg&uacute;n datos del INDEC, <strong>los varones ocupados tienen 1 hora m&aacute;s de tiempo libre que las mujeres</strong> y no solo las mujeres realizan tareas de trabajo no remunerado en mayor proporci&oacute;n que los varones, sino que, adem&aacute;s, dedican el doble de tiempo promedio diario a este tipo de actividad.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n subraya la necesidad de un monitoreo riguroso y de pol&iacute;ticas que garanticen no solo el acceso equitativo a servicios de salud, sino tambi&eacute;n el reconocimiento y la distribuci&oacute;n justa de las responsabilidades relacionadas con el control de la fertilidad. En un contexto donde el tiempo es un recurso finito y valioso, la carga adicional de estas responsabilidades impacta directamente en la capacidad de las mujeres para dedicar su tiempo a otras &aacute;reas esenciales de su vida, como el desarrollo profesional, el ocio y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos sexuales y reproductivos garantizan a las mujeres la libertad de decidir cu&aacute;ndo y cu&aacute;ntos hijos tener, o incluso de no tenerlos nunca. Esta capacidad de elecci&oacute;n est&aacute; ligada, justamente, al control del tiempo. En una sociedad donde <strong>las responsabilidades de crianza recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres</strong>, estas decisiones implican una significativa inversi&oacute;n de ese recurso limitado. Para muchas, postergar o evitar la maternidad es una forma de gestionar su disponibilidad, dedic&aacute;ndose a &aacute;reas como la educaci&oacute;n, la carrera profesional o el desarrollo personal.
    </p><h2 class="article-text">No es resultado de la IVE</h2><p class="article-text">
        En mayo de este a&ntilde;o la organizaci&oacute;n feminista La Hoguera realiz&oacute; la presentaci&oacute;n del Informe Luz Verde; un monitoreo social sobre el cumplimiento de la Ley Nacional 27.610 (ley de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo). Durante la actividad participaron varias personas profesionales de la salud, entre ellas, Jorge Farina, m&eacute;dico Jefe del programa provincial de Salud Sexial y Reproductiva de Tierra del Fuego AIAS. 
    </p><p class="article-text">
        Durante su intervenci&oacute;n expuso un gr&aacute;fico que da cuenta de la cantidad de nacimientos anuales en el Hospital Regional Ushuaia, desde 2013 hasta 2023, y explic&oacute; que ese n&uacute;mero funciona como un muestreo de una estimaci&oacute;n provincial. El resultado es que en 10 a&ntilde;os se redujo a la mitad la cantidad de nacimientos anuales; pas&oacute; de 673 en 2013 a 317 en 2023. Esto, adem&aacute;s, resulta contraintuitivo pensando que en 2010 hab&iacute;a 127 mil habitantes en Tierra del Fuego y seg&uacute;n el censo de 2023 en la actualidad hay 185 mil.
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                    alt="Desde el Colegio de Farmacéuticos aseguran que se cuenta con provisión de medicamentos para IVE e ILE. La información oficial y el trabajo de los feminismos llevó a que el 93% por ciento de la población de la provincia conozca la ley."
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                Desde el Colegio de Farmacéuticos aseguran que se cuenta con provisión de medicamentos para IVE e ILE. La información oficial y el trabajo de los feminismos llevó a que el 93% por ciento de la población de la provincia conozca la ley.                            </span>
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        Farina evidenci&oacute; en su gr&aacute;fico que, a partir de 2021 -que es cuando se comenz&oacute; a registrar la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo- <strong>no se observ&oacute; una disminuci&oacute;n significativa en la cantidad de nacimientos fuera de la tendencia ya existente registrada desde 2013.</strong> Esto demuestra que la pr&aacute;ctica, legal o no, se llevaba a cabo de todas maneras y que la sanci&oacute;n de la ley no es el factor en la disminuci&oacute;n de nacimientos.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; situaci&oacute;n no escapa a la realidad nacional. La disminuci&oacute;n de los nacimientos en Argentina puede reflejar, en parte, una conciencia creciente entre las mujeres sobre el valor de su tiempo y una reivindicaci&oacute;n de sus derechos sexuales y reproductivos. Decidir tener menos hijos, o incluso no tenerlos, es una forma de resistir las expectativas tradicionales que asignan a las mujeres la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado, que consume una porci&oacute;n considerable de su tiempo. Es tambi&eacute;n un reconocimiento de que el tiempo que se dedica a la crianza es irrecuperable y tiene un impacto directo en las oportunidades de vida de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <strong>la menor tasa de nacimientos puede ser vista como una respuesta a la falta de pol&iacute;ticas de apoyo que equilibren la distribuci&oacute;n del tiempo entre g&eacute;neros. </strong>En ausencia de sistemas robustos de cuidado infantil, permisos parentales equitativos y una verdadera corresponsabilidad en las tareas del hogar, muchas mujeres optan por priorizar su autonom&iacute;a y bienestar sobre la maternidad. Esta tendencia subraya la necesidad de un enfoque integral que considere el tiempo como un factor clave en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de igualdad de g&eacute;nero.
    </p><h2 class="article-text">El tiempo de cuidado</h2><p class="article-text">
        En Tierra del Fuego AIAS, en 2012 se sancion&oacute; una norma bastante novedosa que buscaba equiparar la distribuci&oacute;n del tiempo del cuidado. Se trata de la Ley Provincial&nbsp; 911 que establece un r&eacute;gimen de licencias por maternidad o paternidad intercambiable entre los dos agentes estatales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tiempo es lo que siempre falta, nunca alcanza. Se hace notoria la falta de tiempo en la culpa que genera no llegar a cumplir con todo lo que pienso que deber&iacute;a cumplir. Y es ah&iacute; cuando se hacen notorias las desigualdades de g&eacute;nero, porque aunque las cargas puedan estar repartidas, culturalmente la presi&oacute;n sigue estando sobre nosotras, muchas veces tambi&eacute;n autoimpuesta. El tiempo es un recurso finito, sumado a los deberes que tenemos impuestos las mujeres, la doble (cuando no triple) jornada laboral, hacen que este recurso sea m&aacute;s escaso para nosotras. Y en el reparto de tiempo entre trabajo, crianza, tareas del hogar, ir y venir, el tiempo de ocio deja de existir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Este an&aacute;lisis de Natalia Caso, licenciada en Comunicaci&oacute;n Social especializada en g&eacute;nero, revela c&oacute;mo <strong>el tiempo se convierte en un eje central de las disparidades que enfrentan las mujeres.</strong> A pesar de tener menos tiempo disponible debido a las m&uacute;ltiples responsabilidades que asumen, las mujeres dedican m&aacute;s tiempo que los hombres a su formaci&oacute;n. Entre los 18 y 24 a&ntilde;os, las mujeres presentan tasas de asistencia al sistema educativo formal m&aacute;s elevadas que los varones, y un porcentaje mayor de mujeres alcanza niveles educativos superiores o universitarios, seg&uacute;n datos del INDEC.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esta inversi&oacute;n adicional de un recurso tan limitado e intransferible, sus carreras laborales no alcanzan el mismo nivel de &eacute;xito que las de los hombres. Este fen&oacute;meno es el resultado de un entramado de reglas sociales y expectativas culturales que no s&oacute;lo perpet&uacute;an la carga desproporcionada de responsabilidades sobre las mujeres, sino que tambi&eacute;n condicionan la manera en que administran su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n laboral de las mujeres es diferente en comparaci&oacute;n con la de los hombres: mientras que el 55,5% de mujeres de 14 a&ntilde;os y m&aacute;s es econ&oacute;micamente activa, entre los varones este valor alcanza el 72,4%. De todas formas, la participaci&oacute;n de las mujeres en el mercado laboral var&iacute;a mucho seg&uacute;n la regi&oacute;n, con disparidades que van del 45,6% en Santiago del Estero al 65,7% en Tierra del Fuego, Ant&aacute;rtida e Islas del Atl&aacute;ntico Sur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La distribución de las tareas del hogar sigue siendo un factor de desigualdad para el que se necesitan políticas públicas, pero se está lejos de un abordaje integral."
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            <span class="title">
                La distribución de las tareas del hogar sigue siendo un factor de desigualdad para el que se necesitan políticas públicas, pero se está lejos de un abordaje integral.                            </span>
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        Cuando las mujeres logran acceder a roles de toma de decisiones, lo hacen bajo condiciones m&aacute;s estrictas: la mitad de las mujeres que se insertan como patronas o empleadoras tiene nivel educativo superior o universitario incompleto o completo, mientras que solo 3 de cada 10 varones en estas posiciones tienen la misma preparaci&oacute;n. Esta disparidad ilustra c&oacute;mo el tiempo que las mujeres dedican a su formaci&oacute;n no siempre se traduce en carreras tan fruct&iacute;feras como las de sus pares masculinos.
    </p><h2 class="article-text">Por casa c&oacute;mo andamos</h2><p class="article-text">
        Con el perd&oacute;n de la autorreferencialidad, en el &aacute;mbito de la Informaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n, solo el 31,3% de las profesionales son mujeres, una cifra que expone la realidad de un mundo en el que predominan las &ldquo;mesas de chabones&rdquo; en la que explican cosas. Esta escasa representaci&oacute;n femenina limita la diversidad de perspectivas en la construcci&oacute;n de narrativas y contenidos. En la actualidad los hombres forman, trabajan y narran el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso en el &aacute;mbito del streaming se puede observar esta desigualdad. Mientras las plataformas digitales se expanden y ganan influencia, la presencia femenina en roles de liderazgo y en la creaci&oacute;n de contenido sigue siendo menor.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n subraya la necesidad de un monitoreo riguroso y de pol&iacute;ticas que garanticen no solo el acceso equitativo a servicios de salud, sino tambi&eacute;n el reconocimiento y la distribuci&oacute;n justa de las responsabilidades relacionadas con el control de la fertilidad. En un contexto donde el tiempo es un recurso finito y valioso, la carga adicional de estas responsabilidades impacta directamente en la capacidad de las mujeres para dedicar su tiempo a otras &aacute;reas esenciales de su vida, como el desarrollo profesional, el ocio y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">El tiempo para cuidar(se)</h2><p class="article-text">
        Hay que agregar un componente m&aacute;s: decidir cu&aacute;ndo maternar o no, arrastra una carga que las mujeres asumen en solitario. Porque la alarma para tomar la pastilla se configura s&oacute;lo en los tel&eacute;fonos de las personas con capacidad de gestar, as&iacute; como hacer el tr&aacute;mite en la obra social, ir a ginecolog&iacute;a para buscar las recetas y conocer la normativa vigente que garantiza la gratuidad de todas las pr&aacute;cticas, acompa&ntilde;ar a mujeres que fueron dejadas de lado por el sistema de salud.
    </p><p class="article-text">
        Jessica Olmos, secretaria del Colegio de Farmace&uacute;ticos de Tierra del Fuego AIAS, zona sur, descart&oacute; la existencia de problemas de abastecimiento de misoprostol y mifepristona en la actualidad en farmacias; se pueden adquirir al contar con la receta y adem&aacute;s contar con la cobertura de la obra social o prepaga.
    </p><p class="article-text">
        Al consultar sobre la cobertura que brindan las obras sociales y prepagas, reconoci&oacute;: &ldquo;La cobertura es por planes ambulatorios al 40%, no vi ninguna que cubriera al 100%&rdquo;. Vale la pena mencionar que la ley establece que todas las personas tienen derecho a recibir atenci&oacute;n totalmente gratuita tanto en el sistema p&uacute;blico como en obras sociales y prepagas (incluyendo todos los estudios, medicamentos y pr&aacute;cticas que fueran necesarios).
    </p><p class="article-text">
        Entonces, hay que sumar el tiempo en hacer el reclamo para que la cobertura sea 100%. Pero para poder hacer eso, hay que dedicar minutos y minutos a conocer las leyes, las normas y los mecanismos. En el marco de la presentaci&oacute;n del informe de La Hoguera, la organizaci&oacute;n realiz&oacute; un relevamiento para saber cu&aacute;nto sabe la poblaci&oacute;n fueguina sobre los derechos sexuales y reproductivos. Del informe se desprende que un 93% de las personas que contestaron el relevamiento conoc&iacute;a la existencia de la ley de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo (IVE), pero <strong>el 33% no sab&iacute;a que la normativa prev&eacute; la pr&aacute;ctica sin causales hasta la semana 14.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Ushuaia, los consultorios amigables funcionan desde la implementaci&oacute;n del fallo F.A.L. y la articulaci&oacute;n entre profesionales y organizaciones feministas, funciona como un b&aacute;lsamo a la hora de garantizar derechos, aliviar cargas mentales y economizar tiempo. Conocer los circuitos administrativos hace las cosas m&aacute;s f&aacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, seg&uacute;n ese mismo informe, s&oacute;lo el 48,3% de las personas que respondieron el relevamiento conoc&iacute;an la existencia del consultorio. Hay que tener en cuenta que el relevamiento se hizo principalmente a trav&eacute;s de las redes sociales de la organizaci&oacute;n, con lo que se presume una audiencia relativamente movilizada por la tem&aacute;tica. A&uacute;n as&iacute;, solo la mitad conoc&iacute;a los consultorios.
    </p><p class="article-text">
        Esto motiv&oacute; acciones articuladas entre el Ministerio de Salud provincial y La Hoguera, como la colocaci&oacute;n de carteler&iacute;a con la informaci&oacute;n a disposici&oacute;n en los centros m&eacute;dicos de salud. Mujeres invirtiendo horas, para economizar minutos de otras mujeres que no conocen.
    </p><p class="article-text">
        <em>LS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Scarpati]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/tiempo-no-derecho-decidir-usarlo_132_11600802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 03:04:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tiempo que no tenemos y el derecho a decidir (cómo usarlo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,tiempo,Aborto,Maternidad,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vivimos más acelerados que antes o siempre fuimos así?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivimos-acelerados_129_11414885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c0cfae8-4a7c-485c-9390-50f183e03b2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vivimos más acelerados que antes o siempre fuimos así?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología nos ayuda a hacer muchas cosas más rápido, pero también puede estar distorsionando nuestra percepción del tiempo y llevarnos a querer acelerarlo todo.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Escuch&aacute;s audios al doble de la velocidad normal? &iquest;Te encontr&aacute;s a veces pensando porque no pod&eacute;s acelerar a la gente as&iacute; en la vida real? Hay algo de la rapidez que nos trajo la tecnolog&iacute;a que nos puede estar transformando en una banda de impacientes apurando todo para terminar y ahorrar tiempo (aunque no siempre tengamos tan claro para qu&eacute; queremos ese tiempo).
    </p><p class="article-text">
        Hay bastantes ejemplos de que, en el &uacute;ltimo tiempo, nos venimos acelerando. Uno de ellos, es que caminamos m&aacute;s r&aacute;pido que hace algunos a&ntilde;os. En 2007 se hizo un <a href="http://www.richardwiseman.com/resources/Pace%20of%20LifePR.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> en 35 ciudades, en las que midieron cu&aacute;nto les llevaba en promedio a las personas recorrer 20 metros, el resultado fue que se demoraban un 10% menos que a principios de los &#769;90.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro entretenimiento tambi&eacute;n se acelera: las pel&iacute;culas que vemos tienden a tener escenas m&aacute;s cortas que antes. Un <a href="https://www.wired.com/2014/09/cinema-is-evolving/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de cientos de pel&iacute;culas muestra que las tomas en los a&ntilde;os &lsquo;30 duraban en promedio 12 segundos, mientras que para 2010 se hab&iacute;an reducido a 2,5 segundos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes en un buscador en Internet dej&aacute;bamos pasar unos momentos para hacer una b&uacute;squeda, hoy esperamos milisegundos&rdquo;, explica <strong>Diego Golombek</strong>, investigador del Conicet y profesor de la Universidad de San Andr&eacute;s. Efectivamente, seg&uacute;n <a href="https://support.google.com/adsense/answer/7450973?hl=en#:~:text=This%20means%20that%20you%20could,your%20mobile%20pages%20load%20faster" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> <a href="https://support.google.com/adsense/answer/7450973?hl=en#:~:text=This%20means%20that%20you%20could,your%20mobile%20pages%20load%20faster" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de</a> <a href="https://support.google.com/adsense/answer/7450973?hl=en#:~:text=This%20means%20that%20you%20could,your%20mobile%20pages%20load%20faster" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Google,</a> m&aacute;s de la mitad de las personas abandona una p&aacute;gina si tarda m&aacute;s de tres segundos en cargar. Tres segundos. Contalos en tu cabeza para ver lo poco que es. Definitivamente, tenemos poca paciencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tiempo subjetivo parece haberse acelerado&rdquo;, se&ntilde;ala Golombek, y explica: &ldquo;Una de las formas que tiene el cerebro para medir el paso del tiempo es por la cantidad de informaci&oacute;n que procesamos. Ahora recibimos mucha m&aacute;s informaci&oacute;n desde distintas fuentes en simult&aacute;neo&rdquo;. Es que la cantidad de est&iacute;mulos que tenemos, de manera permanente, puede estar afectando nuestra noci&oacute;n del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.sciencealert.com/research-suggests-that-technology-is-speeding-up-our-perception-of-time" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que se hizo en Australia intent&oacute; medir esto. Le pidi&oacute; a un grupo de personas que pasaran una hora en una sala. Algunas de ellas eran usuarias intensas de tecnolog&iacute;a, pasaban mucho tiempo en sus computadoras o tel&eacute;fonos, mientras otros viv&iacute;an m&aacute;s desconectados. Lo que se encontr&oacute; es que quienes pasaban mucho tiempo interactuando con dispositivos sent&iacute;an que ya hab&iacute;a pasado m&aacute;s de una hora cuando s&oacute;lo iban 50 minutos. Estaban m&aacute;s acelerados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestras expectativas sobre los tiempos están cambiando y eso nos puede volver más impacientes. Nos acostumbramos a que las cosas pasen rápido, que el objetivo esté cerca </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta aceleraci&oacute;n puede tener un efecto sobre nuestra capacidad de esperar. Nuestras expectativas sobre los tiempos est&aacute;n cambiando y eso nos puede volver m&aacute;s impacientes. Nos acostumbramos a que las cosas pasen r&aacute;pido, que el objetivo est&eacute; cerca. Y mientras m&aacute;s cerca vemos el resultado, m&aacute;s impacientes nos ponemos.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/19485506231209002" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo sobre la impaciencia mostr&oacute; que, justamente, mientras menos queda para llegar, m&aacute;s nos molesta tener que esperar. Un caso que analizaron fue la ansiedad que genera que llegue un paquete. Lo que encontraron es que mientras m&aacute;s cerca ve&iacute;an que estaba el paquete, m&aacute;s impacientes se pon&iacute;an. Algo similar observaron cuando se esperaba un colectivo, cuando las personas supon&iacute;an que estaba por pasar generaba m&aacute;s ansiedad. A medida que la meta se acerca, m&aacute;s necesitamos que llegue, nuestra necesidad de cerrar y resolver se vuelve m&aacute;s fuerte y m&aacute;s impacientes nos ponemos. Y si nuestra expectativa es que todo se resuelva en segundos, es m&aacute;s probable que nos irrite cualquier espera.
    </p><p class="article-text">
        Quejarse de que las cosas van muy r&aacute;pido parece un cl&aacute;sico de cualquier &eacute;poca. Una nota <a href="https://www.google.com/search?q=people+complain+things+going+too+fast+telegraph&amp;sca_esv=986cfd32cb66a37f&amp;sca_upv=1&amp;sxsrf=ADLYWIIOJ6KLJL5RPwKu0WyfL0aW8O2AvA%3A1717106601086&amp;ei=qfdYZpjzBLTn1sQP4IS9yAU&amp;ved=0ahUKEwjY6_7HsLaGAxW0s5UCHWBCD1kQ4dUDCA8&amp;uact=5&amp;oq=people+complain+things+going+too+fast+telegraph&amp;gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiL3Blb3BsZSBjb21wbGFpbiB0aGluZ3MgZ29pbmcgdG9vIGZhc3QgdGVsZWdyYXBoSPkRUKkIWLkPcAJ4AZABAJgBrgGgAe4CqgEDMS4yuAEDyAEA-AEBmAIDoAJmwgIKEAAYsAMY1gQYR8ICBBAjGCeYAwCIBgGQBgiSBwEzoAePAw&amp;sclient=gws-wiz-serp#:~:text=Im%C3%A1genes-,In%201858%2C%20People%20Said%20the%20Telegraph%20Was%20%27Too%20Fast%20for%20the,The%20Atlantic,-Has%20skiing%20become" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en The New York Time en 1858 sobre el reci&eacute;n implementado tel&eacute;grafo lo criticaba por ser demasiado r&aacute;pido y dec&iacute;a: &ldquo;&iquest;Acaso no hace a la mente popular demasiado r&aacute;pida para la verdad?&rdquo;. Pero la velocidad que estamos alcanzando ahora parece ir un poco m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a nos ayuda a hacer muchas cosas m&aacute;s r&aacute;pido, y queremos que se mantengan as&iacute;. El lavarropas ahorra horas de vida y el tel&eacute;fono facilita mucho. Y la verdad es que escuchar audios de WhatsApp acelerados puede ser muy eficiente. El tema es que tambi&eacute;n puede estar distorsionando nuestra percepci&oacute;n del tiempo y llevarnos a querer acelerarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivimos-acelerados_129_11414885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2024 09:11:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Vivimos más acelerados que antes o siempre fuimos así?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,tiempo,Internet,Aceleración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Notas sobre el tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-tiempo_132_10214198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e640f961-59ad-4384-abd8-76d02f6159be_16-9-discover-aspect-ratio_default_1073054.jpg" width="1746" height="982" alt="Notas sobre el tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora Alexandra Kohan reflexiona sobre el tiempo. </p></div><p class="article-text">
        <em>                                                                                                                                                                                   Esa escuela de zozobra que se llama tiempo.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>                                                                                                                                                                                                                                             Alan Pauls</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>                                                                                                       Porque es s&oacute;lo en esa dimensi&oacute;n sin tiempo que puede quedar inventada una eternidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>                                                                                                                                                                                                                                         &nbsp;Mart&iacute;n Kohan</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>I.&nbsp;</strong>Mientras escrib&iacute;a el texto del Newsletter anterior -<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=983a385590&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Notas sobre el amor</a>-, me iba topando con subrayados que sab&iacute;a que configuraban otro asunto: el tiempo. Es que estaba escribiendo sobre la novela&nbsp;<em>Amor</em>, de Juan Jos&eacute; Becerra y el tiempo atraviesa muchas de sus ficciones, si no todas -<em>El espect&aacute;culo del tiempo</em>, una novela total-. Sab&iacute;a que me estaba metiendo en problemas, que el asuntito del tiempo es inabarcable -como el tiempo mismo-, pero, a la vez, no pod&iacute;a olvidarme. Intent&eacute; dejarlo, pensar en otra cosa, pero el asunto volvi&oacute; en sue&ntilde;os y en un lapsus. Y es que s&iacute;, cuanto m&aacute;s queremos olvidar voluntariamente, menos margen hay para hacernos los distra&iacute;dos. La cosa vuelve, insiste, acecha: mejor hacerle lugar. Escribir estas notas sobre el tiempo, entonces, como forma de escandirlo. Escribir estas notas sobre el tiempo para puntuar un poco, aunque sea de manera provisoria, ese texto por venir que, como dice Juan Ritvo, &ldquo;es el &uacute;nico texto de que disponemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>II.</strong>&nbsp;No nos alcanzar&iacute;a la vida para leer todo lo que se escribi&oacute; sobre el tiempo. El enigma de los enigmas, el enigma absoluto. Como dice el astr&oacute;nomo Camille Flammarion -citado por Olivier Marchon en&nbsp;<em>30 de febrero,</em>&nbsp;editado por Godot-: &ldquo;el tiempo es el elemento m&aacute;s misterioso, el m&aacute;s dif&iacute;cil de concebir para el esp&iacute;ritu humano. Es imposible dar una definici&oacute;n de &eacute;l. Es el reloj marchando en soledad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>III.</strong>&nbsp;Gracias a Emilio Volpe llegu&eacute; a la conferencia de Borges llamada&nbsp;<em>El tiempo</em>, incluida en&nbsp;<em>Borges Oral</em>, de Bruguera. Dice Borges: &ldquo;el tiempo es un problema esencial (...). Si se hubiera resuelto ese problema, se habr&iacute;a resuelto todo. Felizmente, yo creo que no hay ning&uacute;n peligro en que se resuelva: es decir, seguiremos siempre ansiosos. Siempre podremos decir, como San Agust&iacute;n: &iquest;Qu&eacute; es el tiempo? Si no me lo preguntan, lo s&eacute;. Si me lo preguntan, lo ignoro (...) Yo dir&iacute;a que siempre sentimos esa antigua perplejidad, esa que sinti&oacute; mortalmente Her&aacute;clito en aquel ejemplo al que vuelvo siempre: nadie baja dos veces al mismo r&iacute;o&rdquo;. Pero con el detalle, agrega Borges, de que nosotros tambi&eacute;n somos un r&iacute;o fluctuante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>IV.&nbsp;</strong>Pero tambi&eacute;n es cierto que no se escribe ni se piensa el tiempo siempre igual, aislado de los signos de una &eacute;poca. Hoy el tiempo viene siendo un bien escaso. Se escucha &ldquo;no tengo tiempo&rdquo; desde las agendas atiborradas, desde las m&uacute;ltiples tareas que realizamos d&iacute;a a d&iacute;a. La precariedad -laboral y subjetiva- de estos tiempos. Juan di Loreto se ocupa de la subjetividad atada a la velocidad, tan de ahora, en&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=1cc507da7a&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este texto</a>. Y me hizo acordar a esa idea de Lewis Mumford a la que llegu&eacute; gracias a Ingrid Sarchman: &ldquo;El reloj, no la m&aacute;quina de vapor, es la m&aacute;quina clave de la moderna edad industrial&rdquo;. Dice Marchon: &ldquo;la lista de aquellos que han querido controlar la medici&oacute;n del tiempo es extensa Y eso porque el tiempo, tanto o m&aacute;s que el espacio, es un objeto pol&iacute;tico: hay que ocuparlo, poseerlo, para controlar mejor los esp&iacute;ritus&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V.</strong>&nbsp;Una vez alguien me pregunt&oacute; c&oacute;mo hac&iacute;a para trabajar tanto y tener tiempo para leer y escribir. Contest&eacute; que me tomaba tiempo para perder. Nada de lo que hago lo hago sin perder tiempo. Me resisto, en la medida de lo posible, a ese imperativo productivista de &ldquo;no hay tiempo que perder&rdquo;, como si el tiempo pudiera no perderse. &ldquo;Es mejor asumir que hay cosas que hacemos por puro gusto, sin provecho ni rendimiento&rdquo;, dijo&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=d85e7e70e1&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una vez</a>&nbsp;Mart&iacute;n Kohan. Y es que uno de los signos de esta &eacute;poca, o al menos lo que se hace ver constantemente, es la dificultad de perder algo, de perderse de algo, de perderse del mundo un rato. Las formulaciones &ldquo;perder tiempo&rdquo;, &ldquo;ganar tiempo&rdquo;, optimizarlo, aprovecharlo, no son sino ilusiones, entre neur&oacute;ticas y empresariales. Todav&iacute;a creemos que podemos hacer algo para no perder tiempo. Nada m&aacute;s ineluctable que la p&eacute;rdida de tiempo. El tiempo acaso sea la nota m&aacute;s cercana que podemos experimentar de lo que es s&oacute;lo p&eacute;rdida. Pasa el tiempo -y eso es tan irreversible como la muerte misma-, lo queramos o no. Y esa es su fatalidad. La fatalidad de las fatalidades. Pero queda la memoria que, como sabemos por Borges y por Freud, es una memoria hecha de olvidos. &ldquo;Pero es un olvido que retiene, esa es la paradoja, la paradoja que invent&oacute; el psicoan&aacute;lisis. Es un olvido que retiene porque lo olvidado permanece de alguna manera, deformado por supuesto pero permanece&rdquo;, agrega Ritvo.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces nos inventamos paliativos como la negaci&oacute;n, los recuerdos, el olvido, el amor. Y el humor, sobre todo el humor (como el chiste que cuenta Freud del condenado a muerte que, caminando hacia el cadalso un lunes, dice &ldquo;linda manera de empezar la semana&rdquo;). Y con esas ortopedias creemos poder interrumpir, por un rato, el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VI.&nbsp;</strong>Claro que tampoco es suficiente. Porque basta que aparezca el amor, por ejemplo, para que el reloj se acelere y el enamorado le implore, entonces, que no marque m&aacute;s las horas, tal como cantan, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=b75044b322&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Jos&eacute;</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=6c54ea25e5&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los panchos</a>&nbsp;o&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=1b2a12c00e&amp;e=3d23593773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los pasteles verdes</a>. Me gusta lo que dice Barthes de la temporalidad del amor: &ldquo;el tiempo amoroso est&aacute; agujereado. Es un tiempo hecho de&nbsp;<em>migajas</em>: esperanzas, desesperaciones, contingencias, traves&iacute;as, futilidades, historias, encuentros, ausencias, contratiempos, etc. El sujeto enamorado cree que recibe las&nbsp;<em>migajas</em>&nbsp;del tiempo amado. Salpicaduras de tiempo: tiempo descentrador, orientado, en completa contradicci&oacute;n con el tiempo org&aacute;nico (imagen progresiva) del principio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VII</strong>. El inconsciente es fuera de tiempo, no se rige por la cronolog&iacute;a, ni se rige por la sucesi&oacute;n lineal y progresiva. Dice Freud: &ldquo;Los procesos del sistema inconsciente se hallan fuera del tiempo, esto es, no aparecen ordenados cronol&oacute;gicamente, no sufren modificaci&oacute;n ninguna por el transcurso del tiempo. Carecen de toda relaci&oacute;n con esta categor&iacute;a. La relaci&oacute;n temporal se halla ligada a la labor del sistema consciente&rdquo;. A veces nos abruman los recuerdos, brotan, asedian. Como en esa obra de Beckett -el genio de la po&eacute;tica y de la er&oacute;tica del tiempo-&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=uZ_t8E0oue0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>That time</em></a> en la que el personaje &ldquo;&Eacute;l&rdquo; escucha tres voces distintas -A, B, C-, de tres momentos de su vida. En ocasiones esas voces se superponen, se yuxtaponen, se enciman, se interrumpen. Rompen con la linealidad del recuerdo. Es casi insoportable. Es un texto en bruto, cont&iacute;nuo, sin puntuaci&oacute;n. Y cada tanto pregunta <em>&ldquo;when was that?&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VIII.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El tiempo para&nbsp;el psicoan&aacute;lisis no es el cronol&oacute;gico, es un tiempo hecho de desplazamientos, condensaciones, fijaciones, regresiones, retornos, proyecciones, repeticiones, discontinuidades, saltos, cortes, etc. Todos ellos resignificados a la luz del an&aacute;lisis, es decir, a la luz de un lector sin el cual dichas cuestiones no se actualizan -y actualizar no es sino ponerse en acto-. Ese acto suspende las coordenadas habituales espacio-temporales o, al menos, las resiste.&nbsp;Por otra parte, la noci&oacute;n del tiempo en el an&aacute;lisis cobra especial valor, dado que es una de las cuestiones por las que se producir&aacute; la expulsi&oacute;n de Lacan de la Asociaci&oacute;n Psicoanal&iacute;tica Internacional. Es a la fijeza y al est&aacute;ndar de los cincuenta minutos de sesi&oacute;n a lo que Lacan se opone, subrayando que el tiempo de una sesi&oacute;n no puede estipularse de manera anticipada, ni estandarizada. Lacan cuestiona la t&eacute;cnica de los post-freudianos e insiste en que el tiempo de la sesi&oacute;n no podr&iacute;a nunca guiarse por par&aacute;metros cronol&oacute;gicos, ya que el inconsciente es atemporal y su l&oacute;gica es la del acontecimiento. Lacan toma prestado el t&eacute;rmino escansi&oacute;n de la po&eacute;tica y, a partir de ah&iacute;, quedar&aacute; definida del lado de la interpretaci&oacute;n anal&iacute;tica. &ldquo;El arte del analista debe ser el de suspender las certidumbres del sujeto, hasta que se consuman sus &uacute;ltimos espejismos. Y es en el discurso donde debe escandirse su resoluci&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>IX.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        The time is out of joint -el tiempo est&aacute; fuera de quicio- es una de mis frases preferidas de&nbsp;Hamlet&nbsp;-y ah&iacute; va Hamlet, intentando infructuosamente ordenar el zafarrancho-. Y pienso en el duelo, en el fuera de tiempo que implica. Y en esa estupidez de aplastarlo con la cronolog&iacute;a. Como si el duelo fuera un trabajo -ya Allouch cuestion&oacute; muy atinadamente la noci&oacute;n de trabajo de duelo- en el que el tiempo cronol&oacute;gico cuenta. &iquest;Cu&aacute;nto es mucho tiempo? &iquest;Y poco? Nada m&aacute;s desatinado que el tiempo cronol&oacute;gico para &ldquo;evaluar&rdquo; un duelo, para cercenarlo y para meterlo en la maquinaria psicologizante y estupidizante de las &ldquo;etapas&rdquo;. No hay etapas para un duelo. Se trata de otra cosa. Tiene m&aacute;s que ver con el acto, con el acontecimiento, con el hallazgo, que con un trabajo por etapas. No hay superaci&oacute;n del dolor. No es eso. Y el tiempo no es lo que cura. En todo caso, el tiempo propicia que haya algo del olvido que pueda empezar a escribirse. Un olvido posible que, lejos de ser superador, es lo que puede suscitar una escritura, la marca de una ausencia, un peque&ntilde;o ung&uuml;ento que alivie la carne viva de lo imposible de olvidar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La sorpresa del corte -sorpresa tambi&eacute;n para el analista- suspende la linealidad del tiempo, suspende lo cronol&oacute;gico e ilumina esa &ldquo;parte&rdquo; del discurso que rompe con cualquier pretensi&oacute;n de lo esperado. La escansi&oacute;n hace de lo que pasa, algo inesperado. Me gusta la noci&oacute;n de&nbsp;kairos. B&aacute;rbara Cassin la trabaja en su relaci&oacute;n con la escansi&oacute;n y el tiempo en el discurso. Tambi&eacute;n se detiene en el instante: &ldquo;lo instant&aacute;neo del buen momento: as&iacute; es el tiempo del an&aacute;lisis tanto para el final de la maniobra como para el corte de sesi&oacute;n y la escansi&oacute;n de la interpretaci&oacute;n&rdquo;. Es un tiempo no espacializable y la autora nos remite a un rasgo propio de la sof&iacute;stica: el&nbsp;kairos: &ldquo;una de las palabras griegas m&aacute;s intraducibles, es ciertamente [...] una caracter&iacute;stica de la temporalidad sof&iacute;stico-anal&iacute;tica&rdquo;. Se trata del &ldquo;poros, el &laquo;pasaje&raquo;&rdquo;. Jean Allouch, por su parte, se refiere al&nbsp;kairos en su dimensi&oacute;n temporal, sobre la cual el analista no tiene dominio. Es por eso que se refiere a la fragilidad del an&aacute;lisis. Porque se trata de lo singular: la diversidad y, justamente, &ldquo;la experiencia del rel&aacute;mpago da acceso a lo diverso&rdquo;. El&nbsp;kairos&nbsp;es ese instante de la &ldquo;oportunidad de pescar al vuelo&rdquo;. Instante, acto, precipitaci&oacute;n y pasaje quedan relacionados en lo que al&nbsp;kairos, el rel&aacute;mpago, se refiere y no pueden sino hacer resonar la lectura como acto singular (y fr&aacute;gil). Se trata del tiempo definido por Bachelard as&iacute;: &ldquo;una realidad afianzada en el instante y suspendida entre dos nadas (...) ya el instante es soledad&rdquo;. Pero se trata de una soledad creadora, como la de la lectura. Un instante en el que se suspende lo ya-sabido, un instante en el que se puede empezar a leer de otra manera, un instante en el que se puede pasar, por fin, a otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis: &ldquo;nada cambia tanto como el pasado&rdquo;, como le gusta decir a Florencia Angilletta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-tiempo_132_10214198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2023 08:53:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Notas sobre el tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué hay gente que siempre llega tarde?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/gente-siempre-llega-tarde_1_9146009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0768acdb-dec9-4aee-b8b0-f669094cdfb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pexels"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos hemos llegado tarde en más de una ocasión, pero detrás de la impuntualidad crónica y persistente pueden esconderse motivos fisiológicos y psicológicos.</p></div><p class="article-text">
        El mundo podr&iacute;a dividirse en dos grandes grupos: el de las personas que llegan a horario y el de las personas que siempre llegan tarde. <strong>Llegar a las citas y al trabajo a la hora indicada es lo ideal</strong>, al menos en la cultura occidental, donde la impuntualidad no est&aacute; bien vista, se percibe como una falta de respeto y de consideraci&oacute;n hacia las otras personas que s&iacute; llegan en horario. Pero quien m&aacute;s y quien menos ha llegado algunos minutos tarde en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Nadie es perfecto. Y si esto sucede de manera ocasional, no ocurre nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero llegar tarde siempre, como una parte de nuestra manera de ser, puede llevarnos a m&aacute;s de un problema. Seg&uacute;n una encuesta, <strong>entre el 15% y el 20% de los estadounidenses llega &ldquo;constantemente tarde&rdquo;</strong> a todas partes. Y en la mayor&iacute;a de los casos no se trata solo de dilatar la llegada unos pocos minutos, sino incluso alguna hora. &iquest;Qu&eacute; tipos de personas son estas, las que siempre llegan tarde? Para los expertos, en muchos de los casos tiene que ver con nuestros propios relojes internos.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Es diferente una persona puntual de otra que no lo es?</h3><p class="article-text">
        El comportamiento tard&iacute;o no lo explica una sola causa. Las personas pueden tener diferentes motivos y patrones que les llevan a llegar tarde de forma cr&oacute;nica. Los motivos de la demora son espec&iacute;ficos para cada persona y pueden ser variados: <strong>falta de motivaci&oacute;n, distracciones, una mala noche,</strong> lo que algunos denominan &ldquo;idealismo cr&oacute;nico&rdquo; -subestiman, por ejemplo, el tiempo que tardar&aacute;n en llegar-, sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de tiempo -llegar antes y esperar no les va-, etc.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que la mayor&iacute;a de las personas que siempre llegan tarde <strong>lo hacen para cualquier actividad, sea buena o mala</strong>. E incluso a pesar de que en muchos casos las consecuencias de llegar tarde son negativas (perder un empleo, enojar a un amigo, etc). Y esto explicar&iacute;a, por ejemplo, lo que alguna investigaci&oacute;n sugiere sobre el hecho de que ciertas personas est&aacute;n &ldquo;programadas&rdquo; para llegar tarde y que parte del problema puede estar en el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Para los investigadores, puede haber una raz&oacute;n biol&oacute;gica para la tardanza. Han descubierto que al menos la <a href="https://www.scottshapiromd.com/five-tips-to-help-people-with-adult-add-who-are-chronically-late/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mitad de los pacientes con TDAH tienen anomal&iacute;as en el centro ejecutivo de su cerebro</a>, que <strong>desempe&ntilde;a un papel decisivo en la gesti&oacute;n del tiempo</strong>. El cerebro regula aspectos como la organizaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, motivaci&oacute;n, regulaci&oacute;n emocional y gesti&oacute;n del tiempo. Incluso las personas sin TDAH tienen fortalezas y debilidades en cada una de estas &aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos expertos, <strong>incluso puede haber causas gen&eacute;ticas</strong>: si nuestros padres han tenido problemas en la gesti&oacute;n del tiempo, es probable que vos tambi&eacute;n los tengas. En otra de las investigaciones realizadas en este campo, los expertos han llegado a una conclusi&oacute;n muy simple: las personas que llegan tarde subestiman cu&aacute;nto tiempo tardar&aacute;n en hacer una tarea.
    </p><h3 class="article-text">Creen que un minuto son 77 segundos</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los expertos, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1559-1816.2002.tb00267.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay dos tipos de personas</a>: las de tipo A, que suelen ser puntuales porque tienen un &ldquo;reloj incorporado&rdquo;, y las de tipo B, que siempre llegan tarde porque no tienen la capacidad de calcular y medir bien el tiempo. <strong>Los dos tipos de personas sienten que el tiempo pasa de manera diferente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una serie de estudios, los expertos han descubierto que las personas del tipo A pueden calcular un minuto de forma mental casi exactamente (58 segundos), mientras que <strong>las del tipo B no hacen un c&aacute;lculo tan exacto</strong> (77 segundos). Este &uacute;ltimo grupo percibe que los minutos duran mucho m&aacute;s de lo que realmente lo hacen. Una brecha de 18 segundos por minuto que se acumula con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Otra raz&oacute;n que explicar&iacute;a por qu&eacute; hay gente que llega tarde viene de la mano de expertos de la Facultad de Medicina de Harvard. Seg&uacute;n ellos, <a href="https://www.health.harvard.edu/heart-health/optimism-and-your-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las personas que llegan tarde siempre tienen m&aacute;s probabilidades de estar relajadas</a> que las que siempre llegan en horario. La raz&oacute;n es que no permiten que cosas como fechas l&iacute;mite o <strong>las crisis de tiempo dicten su estado de &aacute;nimo</strong> y, en consecuencia, se sienten menos estresadas. Por tanto, tienen menos posibilidades de sufrir problemas de salud relacionados con el estr&eacute;s, presi&oacute;n arterial alta y enfermedades cardiovasculares.
    </p><h3 class="article-text">Consejos para no llegar tarde</h3><p class="article-text">
        Aunque el h&aacute;bito de llegar tarde es dif&iacute;cil de corregir y la puntualidad no se consigue de la noche a la ma&ntilde;ana, al menos para los cient&iacute;ficos, s&iacute; es posible manejarlo un poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Calcul&aacute; tu rutina</strong>: escrib&iacute; cu&aacute;l es tu rutina diaria (desayuno, ducha, ir al trabajo, hacer ejercicio, etc.) y estim&aacute; cu&aacute;nto tiempo cre&eacute;s que va a tardar en completarla. Es probable que las personas que llegan tarde se sorprendan de lo que pueden llegar a tardar en hacer cualquiera de estas actividades rutinarias. Este ejercicio es importante para separar las l&iacute;neas de tiempo poco realistas del cerebro.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Crea una estrategia para hacer las cosas a tiempo</strong>: calcular cu&aacute;nto nos ocupa una actividad concreta nos puede ayudar a planificar mejor las tareas. Invierte el tiempo necesario para llegar en horario. Comenz&aacute; con el tiempo que necesit&aacute;s para llegar a alg&uacute;n sitio. Asegurate de tener en cuenta posibles retrasos (ascensor lento, tr&aacute;fico, retraso de trenes, etc.). Una vez que hayas identificado y calculado el tiempo aproximado necesario para llegar all&iacute;, agreg&aacute; unos 15 minutos m&aacute;s.
    </p><div class="list">
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                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>No caigas en la tentaci&oacute;n de hacer m&aacute;s de una actividad a la vez</strong>: una raz&oacute;n por la que muchas personas suelen llegar tarde es la multitarea, pensar que pueden hacer m&aacute;s de una cosa a la vez. Si nuestras actividades no son realistas, &iquest;de d&oacute;nde sacamos el tiempo para hacerlo todo? Es mejor decir que no a ciertas cosas y poder planificar mejor el tiempo. Si decimos que s&iacute; y no llegamos a todo, ser&aacute; peor.
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/gente-siempre-llega-tarde_1_9146009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 15:28:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué hay gente que siempre llega tarde?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[tiempo,puntualidad,impuntuales,Consejos]]></media:keywords>
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