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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - contaminación lumínica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/contaminacion-luminica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - contaminación lumínica]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las luces de las ciudades están alterando los hábitos de canto de las aves y prolongando su actividad diaria hasta una hora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/luces-ciudades-alterando-habitos-canto-aves-prolongando-actividad-diaria-hora-pm_1_12566046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56ea7870-f328-4d26-b853-d82bef2528f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las luces de las ciudades están alterando los hábitos de canto de las aves y prolongando su actividad diaria hasta una hora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desajuste - Durante la pandemia de coronavirus se puso de manifiesto esta relación conflictiva, ya que la reducción de la actividad humana permitió observar de inmediato cambios en la vida silvestre y en la calidad ambiental</p></div><p class="article-text">
        La <strong>humanidad</strong> se convirti&oacute; en un motor de transformaci&oacute;n que rara vez beneficia al entorno. La expansi&oacute;n de ciudades levanta barreras de cemento donde antes hab&iacute;a corredores biol&oacute;gicos, y la explotaci&oacute;n de recursos <strong>desplaza especies que pierden sus territorios originales.</strong> Los mares cargados de pl&aacute;sticos y los cielos con part&iacute;culas contaminantes muestran de forma directa la presi&oacute;n sobre el planeta. El ejemplo m&aacute;s evidente apareci&oacute; en la <strong>pandemia de coronavirus</strong>, cuando el confinamiento mundial dej&oacute; al descubierto hasta qu&eacute; punto el medio natural hab&iacute;a quedado sometido a la actividad humana.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de esta presi&oacute;n no se limitan a paisajes da&ntilde;ados, tambi&eacute;n<strong> alteran los h&aacute;bitos de animales</strong> que aprenden a moverse en espacios cada vez m&aacute;s restringidos. Ciervos, zorros o jabal&iacute;es fueron observados en calles desiertas cuando las personas redujeron su presencia, y esas im&aacute;genes confirmaron lo que la ciencia ya advert&iacute;a sobre el espacio ganado por la vida silvestre en ausencia de tr&aacute;fico y ruido urbano. La investigadora<strong> Diane Colombelli-Negrel</strong>, de la Universidad Flinders en Australia, se&ntilde;al&oacute; a la<em> Australian Broadcasting Corporation </em>que los datos recogidos en distintas regiones resultan &ldquo;impresionantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La reducci&oacute;n de la luz artificial durante la pandemia alter&oacute; los ritmos de actividad de muchas aves</h2><p class="article-text">
        La pandemia revel&oacute; tambi&eacute;n otra dimensi&oacute;n del impacto humano sobre la fauna a trav&eacute;s de la <strong>contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica</strong>, que en muchas ciudades descendi&oacute; de manera perceptible. El estudio publicado en la revista <em><strong>Science</strong></em> demostr&oacute; que la reducci&oacute;n de luz artificial coincidi&oacute; con <strong>cambios en la actividad de las aves</strong>, lo que confirm&oacute; que incluso peque&ntilde;as variaciones en la intensidad lum&iacute;nica se traducen en conductas diferentes. Seg&uacute;n explic&oacute; el ec&oacute;logo <strong>Neil Gilbert </strong>a NPR, &ldquo;efectivamente <strong>su d&iacute;a es casi una hora m&aacute;s largo</strong>&rdquo; en entornos con niveles m&aacute;s altos de luz artificial.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma <em>BirdWeather</em>, utilizada por miles de personas para registrar cantos de aves, permiti&oacute; recopilar millones de grabaciones que fueron analizadas por los cient&iacute;ficos. Los investigadores cruzaron esa informaci&oacute;n con im&aacute;genes satelitales y comprobaron que la <strong>exposici&oacute;n a la luz alargaba los periodos activos</strong> de numerosas especies.<strong> Brent Pease</strong>, profesor en la Universidad del Sur de Illinois y coautor del trabajo, afirm&oacute; en<em> The Guardian</em> que &ldquo;bajo los cielos nocturnos m&aacute;s brillantes, el d&iacute;a de un ave se prolonga casi una hora&rdquo;.
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                    alt="Millones de grabaciones recogidas en BirdWeather confirmaron que la exposición a la luz prolonga el día de las aves"
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                Millones de grabaciones recogidas en BirdWeather confirmaron que la exposición a la luz prolonga el día de las aves                            </span>
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        Algunas especies respondieron de forma m&aacute;s marcada, como los<strong> petirrojos americanos o los sinsontes</strong>, que prolongaron sus vocalizaciones incluso dos horas antes de la salida del sol en las zonas m&aacute;s iluminadas. Este efecto tambi&eacute;n se <strong>intensific&oacute; en la &eacute;poca reproductiva,</strong> cuando los machos tratan de imponerse en la competencia por parejas. Gilbert explic&oacute; a <em>Science News</em> que &ldquo;podr&iacute;a interrumpir su sue&ntilde;o, aunque quiz&aacute; lo compensen descansando de d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo entre contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica y comportamiento animal se suma a otros impactos comprobados, como la desorientaci&oacute;n de tortugas marinas que confunden las luces de la costa con el reflejo del oc&eacute;ano o las colisiones de aves migratorias con edificios iluminados. Cada caso muestra c&oacute;mo la <strong>intervenci&oacute;n humana desplaza los ciclos naturales y genera riesgos inesperados</strong> para distintas especies. <strong>Jeff Buler</strong>, ec&oacute;logo de la Universidad de Delaware, recalc&oacute; a NPR que el uso de esa base de datos a escala global es &ldquo;sin precedentes&rdquo;.
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                El desajuste causado por la luz artificial se suma a otros riesgos que ya amenazan a distintas poblaciones                            </span>
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        Los investigadores plantean que el incremento de horas de actividad <strong>podr&iacute;a beneficiar a las aves en la b&uacute;squeda de alimento, aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a exigirles m&aacute;s energ&iacute;a y afectar a su descanso</strong>. Gilbert lo resumi&oacute; en una reflexi&oacute;n recogida por<em><strong> The Washington Post,</strong></em> al se&ntilde;alar que &ldquo;si perdemos una hora de sue&ntilde;o cada noche, enseguida nos venimos abajo, pero las aves y los humanos son bastante diferentes&rdquo;. Esa diferencia abre <strong>interrogantes</strong> sobre la capacidad de adaptaci&oacute;n de cada especie en un contexto de cambios tan intensos.
    </p><h2 class="article-text">La pandemia dej&oacute; al descubierto tanto la fragilidad como la resistencia de los ecosistemas frente a la acci&oacute;n humana</h2><p class="article-text">
        El estudio concluye que la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica altera rutinas b&aacute;sicas y ampl&iacute;a la presi&oacute;n sobre poblaciones que ya lidian con p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y contaminaci&oacute;n. En palabras de Pease, citadas por <em>Gizmodo</em>, &ldquo;si el d&iacute;a prolongado genera una deuda de sue&ntilde;o, entonces podemos esperar consecuencias negativas en salud o poblaciones&rdquo;. La advertencia enlaza con un problema m&aacute;s amplio, ya que los expertos estiman que el <strong>resplandor artificial cubre m&aacute;s del 20% de la superficie terrestre</strong> y crece cada a&ntilde;o en extensi&oacute;n e intensidad.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> pandemia actu&oacute; como espejo en el que quedaron reflejadas las dos caras </strong>de la relaci&oacute;n entre humanidad y naturaleza. Por un lado, se observaron los beneficios inmediatos de la reducci&oacute;n de actividad humana en los ecosistemas. Por otro, se evidenci&oacute; el grado en que esos mismos ecosistemas estaban condicionados por la presencia permanente de contaminaci&oacute;n, ruidos y luces. Y la paradoja es que, en cuanto se recuper&oacute; la actividad habitual, el <strong>planeta volvi&oacute; a ser testigo de las mismas din&aacute;micas </strong>que hab&iacute;an quedado temporalmente interrumpidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/luces-ciudades-alterando-habitos-canto-aves-prolongando-actividad-diaria-hora-pm_1_12566046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 10:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Aves,contaminación lumínica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contaminación lumínica: por qué la falta de oscuridad nos sale tan cara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/contaminacion-luminica-falta-oscuridad-sale-cara_1_9565057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/139f1335-6439-4489-b477-bab243c5c64d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contaminación lumínica: por qué la falta de oscuridad nos sale tan cara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contaminación lumínica, al margen del enorme gasto de energía, causa problemas ecológicos y afecta el ecosistema de diferentes maneras.</p></div><p class="article-text">
        Seguro que los lectores de mayor edad recuerdan noches de verano cubiertas de estrellas, con la V&iacute;a L&aacute;ctea cubriendo sus aventuras nocturnas. Sin embargo, la expansi&oacute;n y el uso inadecuado de la luz el&eacute;ctrica han hecho que cada d&iacute;a sea m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar un lugar donde poder disfrutar de un cielo oscuro y estrellado.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema moderno: la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, cuya definici&oacute;n m&aacute;s general es &ldquo;la alteraci&oacute;n de los niveles naturales de luz en el exterior debido a fuentes de luz artificial&rdquo;, aunque actualmente engloba otros aspectos. Empecemos por conocer c&oacute;mo nos afecta.
    </p><h2 class="article-text">Una red para iluminar mejor</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; problemas causa la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica? Por un lado, entra&ntilde;a un gasto innecesario de energ&iacute;a. Producir luz que no se necesita supone simplemente desperdiciar energ&iacute;a y, por lo tanto, dinero.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica,&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>per se</em></span>&nbsp;y al margen del gasto de energ&iacute;a que entra&ntilde;e, causa problemas ecol&oacute;gicos. Sobre todo, porque afecta negativamente a la supervivencia de distintas especies debido a su interferencia en procesos como la orientaci&oacute;n, la reproducci&oacute;n o la depredaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por si faltaba algo, a nosotros, a los humanos, tambi&eacute;n nos puede perjudicar con sus efectos negativos sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica tambi&eacute;n dificulta, y en ocasiones directamente impide, las observaciones astron&oacute;micas. Esto es un problema, no solo para los profesionales o amantes de la astronom&iacute;a, sino que al com&uacute;n de los mortales nos est&aacute; privando de una parte importante de nuestro patrimonio cultural. No disfrutamos del cielo nocturno estrellado, y hay ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que ni siquiera lo han podido ver.
    </p><p class="article-text">
        Visto lo visto, la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica es un problema poli&eacute;drico que requiere un abordaje desde distintas perspectivas. Esto fue precisamente lo que pensamos distintos profesionales cuando fundamos la&nbsp;Red Espa&ntilde;ola de Estudios sobre Contaminaci&oacute;n Lum&iacute;nica (REECL)&nbsp;en el a&ntilde;o 2011. En ella participamos especialistas en diversas disciplinas preocupados por la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica: astronom&iacute;a y astrof&iacute;sica, f&iacute;sica, biolog&iacute;a, ecolog&iacute;a, fisiolog&iacute;a, ingenier&iacute;a e incluso derecho.
    </p><p class="article-text">
        Solo un contexto multidisciplinar permite dar respuestas integrales y proporcionar soluciones a un problema tan complejo como el exceso de luz artificial.
    </p><h2 class="article-text">Ceguera astron&oacute;mica y caos medioambiental</h2><p class="article-text">
        Sin duda, quienes primero llamaron la atenci&oacute;n sobre este problema y, a menudo, los m&aacute;s reivindicativos, fueron los astr&oacute;nomos y los expertos en &oacute;ptica (la parte de la f&iacute;sica que estudia las leyes y los fen&oacute;menos de la luz).
    </p><p class="article-text">
        Para alguien que observa el cielo durante la noche, el exceso de luz supone, parad&oacute;jicamente, la ceguera. De hecho, sus efectos adversos sobre las observaciones astron&oacute;micas&nbsp;<a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/11/11/3070" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obligan a situar los observatorios profesionales en lugares cada vez m&aacute;s remotos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los efectos de la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica sobre el medio ambiente, a estas alturas nadie discute que la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica es el elemento m&aacute;s distorsionador de la vida nocturna. Raro es el ser vivo, sea animal o vegetal, que no sufre directa o indirectamente sus consecuencias. Al fin y al cabo, la mayor&iacute;a de los seres vivos han evolucionado bajo un r&eacute;gimen m&aacute;s o menos constante de ciclos de luz y oscuridad (d&iacute;a y noche).
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de luz artificial ha hecho que muchos organismos perciban err&oacute;neamente esa luz como una se&ntilde;al que en condiciones naturales desencadena o frena procesos cruciales de su ciclo vital. Claros ejemplos de la amenaza que supone la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica para la biodiversidad son&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fevo.2021.786557" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mortalidad de aves marinas durante sus primeros vuelos hacia el mar</a>&nbsp;o&nbsp;<a href="https://doi.org/10.1007/s10980-020-01132-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la alteraci&oacute;n en cascada de las cadenas tr&oacute;ficas y el funcionamiento de los ecosistemas</a>.
    </p><p class="article-text">
        La REECL lleva a&ntilde;os apoyando estudios sobre el asunto y cuenta con expertos en la materia: desde investigadores cuyo campo se centra en los insectos hasta expertos en aves marinas.
    </p><h2 class="article-text">Sin oscuridad nocturna, enfermamos m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        No menos importante que lo anterior es el efecto que la luz a deshoras y la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica tienen sobre la salud. Los especialistas en fisiolog&iacute;a, concretamente en cronobiolog&iacute;a, saben que la luz nocturna puede retrasar el sue&ntilde;o, producir insomnio y desencadenar alteraciones del &aacute;nimo o metab&oacute;licas, como la diabetes u obesidad. Incluso se relaciona con el riesgo de sufrir algunos tipos de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero por qu&eacute; somos los cronobi&oacute;logos quienes nos ocupamos de esta parte? Pues porque los efectos nocivos de la luz nocturna sobre nuestra salud tienen que ver con la &ldquo;confusi&oacute;n&rdquo; que &eacute;sta produce sobre nuestro reloj interno&hellip; En efecto, contamos con un reloj biol&oacute;gico, localizado en una peque&ntilde;a porci&oacute;n escondida de nuestro cerebro (concretamente, en los n&uacute;cleos supraquiasm&aacute;ticos) que&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4284776/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se encarga de sincronizar los procesos fisiol&oacute;gicos para que nuestro organismo funcione lo mejor posible a lo largo del d&iacute;a y de la noche</a>. Solo tiene un peque&ntilde;o &ldquo;fallo&rdquo;, y es que necesita ponerse en hora cada d&iacute;a, porque tiende a retrasarse.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la transici&oacute;n diaria entre la luz del d&iacute;a y la oscuridad de la noche la encargada de este reinicio diario. Hablamos de un ciclo que, obviamente, se ha producido de forma inexorable desde hace de millones de a&ntilde;os, hasta que, &iexcl;exacto!, lleg&oacute; la luz el&eacute;ctrica. Y con ella, el deterioro de ese bien preciado que es la oscuridad nocturna.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es tan importante que los cronobi&oacute;logos estudien c&oacute;mo afecta la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica a los ritmos circadianos, es decir, a las variables fisiol&oacute;gicas que se repiten aproximadamente cada 24 horas, como el propio ciclo sue&ntilde;o-vigilia,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18761026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la temperatura corporal</a>&nbsp;o la&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19955752/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secreci&oacute;n de hormonas como la melatonina y el cortisol</a>.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, su papel es concretar qu&eacute; pasa con ese fen&oacute;meno c&iacute;clico de luz-oscuridad cuando la oscuridad es cada vez &ldquo;menos oscura&rdquo; y m&aacute;s corta y, simult&aacute;neamente, el d&iacute;a es cada vez menos luminoso por el largo tiempo que pasamos en interiores sin apenas luz natural.
    </p><h2 class="article-text">No se trata de apagar (que tambi&eacute;n), sino de encender mejor</h2><p class="article-text">
        En la REECL tenemos claro que la noche, en algunas circunstancias, hay que iluminarla. Y precisamente los estudios que surgen en este contexto de colaboraci&oacute;n multidisciplinar pretenden ayudar a alumbrar solo aquello que sea necesario mediante una iluminaci&oacute;n responsable que minimice los perjuicios sobre el cielo estrellado, el medio ambiente y la salud.
    </p><p class="article-text">
        Es importante no olvidar que la luz artificial exterior en horas nocturnas es un agente contaminante. Toda la luz, no s&oacute;lo la &ldquo;innecesaria&rdquo; o &ldquo;excesiva&rdquo;.&nbsp;<a href="https://doi.org/10.5281/zenodo.6588230" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gestion&eacute;mosla como tal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hacerlo nos permita rescatar del recuerdo la V&iacute;a L&aacute;ctea para que pueda formar parte de nuestro legado al patrimonio cultural de los que nos suceder&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Pod&eacute;s leer <a href="https://theconversation.com/contaminacion-luminica-por-que-la-falta-de-oscuridad-nos-sale-tan-cara-187370" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; </a>la original. 
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            <p><span><a href="https://theconversation.com/profiles/maria-de-los-angeles-rol-de-lama-946098">María de los Ángeles Rol de Lama</a>, Catedrática de Universidad. Codirectora del Laboratorio de Cronobiología. IMIB-Arrixaca. CIBERFES., <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-murcia-3513">Universidad de Murcia</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/airam-rodriguez-708424">Airam Rodríguez</a>, Profesor del Departamento de Ecología, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-autonoma-de-madrid-3521">Universidad Autónoma de Madrid</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jaime-zamorano-1377153">Jaime Zamorano</a>, Catedrático del Departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-complutense-de-madrid-2383">Universidad Complutense de Madrid</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/joaquin-baixeras-almela-1377151">Joaquín Baixeras Almela</a>, Associate professor, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-valencia-3514">Universitat de València</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/maria-angeles-bonmati-carrion-958464">María Ángeles Bonmatí Carrión</a>, Investigadora postdoctoral CIBERFES y profesora asociada UMU, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-murcia-3513">Universidad de Murcia</a></em> y <a href="https://theconversation.com/profiles/salvador-bara-1377152">Salvador Bará</a>, Profesor Titular del Área de Óptica. Departamento de Física Aplicada, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidade-de-santiago-de-compostela-2533">Universidade de Santiago de Compostela</a></em></span></p>
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      <dc:creator><![CDATA[María de los Ángeles Rol de Lama/Airam Rodríguez/Jaime Zamorano/Joaquín Baixeras Almela/María Ángeles Bonmatí Carrión/Salvador Bará]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/contaminacion-luminica-falta-oscuridad-sale-cara_1_9565057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Sep 2022 23:37:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Luz,estrellas,contaminación lumínica,oscuridad,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es tan importante el derecho a ver las estrellas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/importante-derecho-ver-estrellas_1_9146916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/652d5216-cd45-46ea-a294-416fe0f90e42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto del cielo nocturno de La Palma captada en el Roque. Título: Gemínida y telescopios. Autor: JUAN ANTONIO GONZÁLEZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exceso de iluminación artificial en el mundo actual es la causa de que mucha gente nunca haya visto el cielo estrellado.</p></div><p class="article-text">
        Desde el principio de los tiempos, nuestros antepasados m&aacute;s remotos han observado el cielo. La cosmovisi&oacute;n de todos los pueblos, sus creencias y religiones, su filosof&iacute;a, su cultura y su relaci&oacute;n con la naturaleza, entre otras cosas, se han relacionado en buena medida con l<strong>a contemplaci&oacute;n de las estrellas</strong>. En el &uacute;ltimo siglo, sin embargo, tal como sucede en muchos otros aspectos, nos hemos alejado de la tradici&oacute;n y de lo natural. La luz artificial nos impide ver los astros. Como escribi&oacute; el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Bertrand Russell hace m&aacute;s de 85 a&ntilde;os: &ldquo;Hemos borrado los cielos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las estimaciones de los cient&iacute;ficos, uno de cada tres seres humanos vive en lugares desde donde <strong>la observaci&oacute;n de la V&iacute;a L&aacute;ctea es literalmente imposible</strong>. Muchas personas jam&aacute;s han contemplado el fascinante espect&aacute;culo de un cielo rebosante de estrellas, esa especie de mar de luz que dibujan los cuerpos celestes en la b&oacute;veda nocturna. Es por eso que, desde hace varios lustros, diversas organizaciones buscan concienciar a la poblaci&oacute;n para proteger el derecho a ver las estrellas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es tan importante poder observar el cielo nocturno? Sobre todo, por el contacto con la naturaleza que representa. Observar las miles de estrellas que pueblan el cielo en sitios con poca o ninguna contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica <strong>ayuda a tener una mayor conciencia del &iacute;nfimo lugar que ocupamos en el universo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el cielo estrellado ha sido fuente de inspiraci&oacute;n para innumerables artistas, ha permitido orientarse a incontables viajeros de todas las &eacute;pocas, ha permitido desarrollar la creatividad y a la imaginaci&oacute;n al dar lugar a toda clase de mitolog&iacute;as e historias a lo largo de los siglos. De todo eso hablan <strong>Maribel Parra Lled&oacute; y Miguel &Aacute;ngel Paredes, expertos del Museo de la Ciencia y el Agua, de Murcia</strong>, en su art&iacute;culo &iquest;Qu&eacute; perdemos cuando perdemos el cielo nocturno?, incluido en el libro <a href="https://calidadedoceo.files.wordpress.com/2012/03/el_lado_oscuro_de_la_luz.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El lado oscuro de la luz</a>, de 2014.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El derecho a un cielo puro</h3><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Fundaci&oacute;n Jacques Cousteau presentaron en 1994 la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras. Tal documento, conocido como <strong>la Declaraci&oacute;n de La Laguna</strong> -pues fue en esa universidad tinerfe&ntilde;a donde se firm&oacute;-, ya inclu&iacute;a la necesidad de legar a la gente del futuro &ldquo;una Tierra indemne y sin contaminar, comprendiendo el derecho a un cielo puro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta fue la base de la <a href="http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13178&amp;URL_DO=DO_TOPIC&amp;URL_SECTION=201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n sobre las Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las Generaciones Futuras</a>, establecida por la Unesco a finales de 1997. Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, en abril de 2007, se realiz&oacute; la <strong>primera Conferencia Mundial en Defensa del Cielo Nocturno y del Derecho a Observar las Estrellas</strong>, en la isla de La Palma. No es casual, desde luego, que muchas de estas reuniones tengan lugar en Canarias: es un sitio privilegiado para la observaci&oacute;n del cielo, dada la escasa contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica -tambi&eacute;n llamada <strong>fotopoluci&oacute;n</strong>- existente all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En esa conferencia se firm&oacute; <strong>la llamada </strong>Declaraci&oacute;n StarLight (literalmente, &ldquo;Luz Estelar&rdquo;), que en su primer punto establece lo siguiente: &ldquo;El derecho a un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplaci&oacute;n del firmamento debe considerarse como un derecho inalienable de la Humanidad, equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales, atendiendo a su incidencia en el desarrollo de todos los pueblos y a su repercusi&oacute;n en la conservaci&oacute;n de la diversidad biol&oacute;gica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n, en su art&iacute;culo segundo -de un total de diez-, subraya que &ldquo;la <strong>progresiva degradaci&oacute;n del cielo nocturno </strong>ha de ser considerada como un riesgo inminente que hay que afrontar, de la misma manera que se abordan los principales problemas relativos al medio ambiente y a los recursos patrimoniales&rdquo;. Desde la firma de este documento, en cada mes de abril, se convoca el D&iacute;a Mundial Starlight. La propuesta es apagar todas las luces durante una hora de la noche para poder contemplar las estrellas. 
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                </figure><h3 class="article-text">La contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica</h3><p class="article-text">
        Las consecuencias negativas del exceso de luz van mucho m&aacute;s all&aacute; de no poder ver el cielo estrellado. La luz blanca de la tecnolog&iacute;a LED posibilita ahorrar energ&iacute;a, pero ha introducido un tipo de luz que no ha existido nunca en la naturaleza y que <strong>perjudica los ritmos circadianos de las personas</strong>. En concreto, puede ser causa de insomnio, estr&eacute;s, diabetes y obesidad. M&aacute;s a&uacute;n, un estudio publicado en 2016 por cient&iacute;ficos de Malasia y Australia concluy&oacute; que el exceso de luz artificial durante la noche est&aacute; ligado de manera significativa con diversos tipos de c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        Y no solo sobre los seres humanos: tambi&eacute;n hay consecuencias negativas para el medio ambiente. Por una parte, las alteraciones que el exceso de luz ocasiona sobre <strong>los h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de much&iacute;simas especies animales</strong>, que dependen de sus h&aacute;bitos nocturnos para vivir. Por la otra, la contribuci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico de la energ&iacute;a que se derrocha en luz que en realidad no necesitamos. 
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                </figure><h3 class="article-text">Replantear el alumbrado de las ciudades</h3><p class="article-text">
        El principal foco de contaminaci&oacute;n son, claro est&aacute;, las ciudades. Por eso, el objetivo se&ntilde;alado por los expertos es &ldquo;un planteamiento sostenible y de equilibrio ecol&oacute;gico con su entorno&rdquo;, el cual contemple la &ldquo;minimizaci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica&rdquo;. Para tal fin, &ldquo;es necesario replantear el alumbrado y <strong>cambiar las tendencias irracionales y derrochadoras</strong> de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&rdquo;. As&iacute; lo se&ntilde;ala Cipriano Mar&iacute;n Cabrera, coordinador de la Iniciativa Starlight en el Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias, en un art&iacute;culo publicado en la revista del Colegio Oficial de F&iacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 1994 un terremoto caus&oacute; un corte del suministro el&eacute;ctrico en la ciudad de Los &Aacute;ngeles, Estados Unidos, los servicios de emergencia recibieron numerosas llamadas de gente que advert&iacute;a &ldquo;una extra&ntilde;a nube plateada&rdquo; en el cielo y quer&iacute;a saber si entra&ntilde;aba alg&uacute;n peligro. Tal nube <strong>no era otra cosa que la V&iacute;a L&aacute;ctea</strong>, que muchas de aquellas personas estaban viendo por primera vez. La b&uacute;squeda de que se respete el derecho a ver las estrellas procura evitar esa clase de episodios: que no sea necesaria una cat&aacute;strofe o un apag&oacute;n masivo para que podamos acceder a uno de los espect&aacute;culos m&aacute;s imponentes que ofrece el universo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/importante-derecho-ver-estrellas_1_9146916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 18:18:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué es tan importante el derecho a ver las estrellas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luz,contaminación lumínica,Derechos,estrellas]]></media:keywords>
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