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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - síndrome]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sindrome/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - síndrome]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Síndrome de la abuela esclava": qué es y cómo reconocerlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sindrome-abuela-esclava-reconocerlo_1_10963061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e7d4c72-2b8a-4c20-be6d-efe4525b1bf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Síndrome de la abuela esclava&quot;: qué es y cómo reconocerlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué sucede cuando se incluye a un integrante de la familia en la planificación diaria sin consultarle antes? Un especialista advierte sobre las consecuencias de la sobrecarga de las abuelas en las responsabilidades y tareas del hogar.</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas los meses de febrero y marzo son de planificaci&oacute;n: definen c&oacute;mo encarar&aacute;n el a&ntilde;o y c&oacute;mo organizar&aacute;n sus tareas y actividades en base a las responsabilidades y obligaciones familiares. Es en esta instancia es cuando la figura de <strong>la &ldquo;</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-abuelos-celebra-26-julio_1_10404530.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>abuela</strong></a><strong>&rdquo; cobra un papel relevante</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos se incluye a esta integrante de la familia en una log&iacute;stica sin una charla previa, en la que se da por sentado que su presencia y ayuda es incondicional, advierten los especialistas.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el &ldquo;S&iacute;ndrome de la abuela esclava&rdquo;?</h3><p class="article-text">
        <strong>El &ldquo;S&iacute;ndrome de la abuela esclava&rdquo; hace referencia a una situaci&oacute;n en donde las </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/edad-biologica-diferencia-edad-cronologica-importante_1_9168838.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>abuelas</strong></a><strong> se ven sobrecargadas con responsabilidades relacionadas con el cuidado de sus nietos</strong>. En la mayor&iacute;a de los casos aparece cuando los padres de los ni&ntilde;os no pueden o no quieren asumir plenamente sus responsabilidades parentales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la consulta cl&iacute;nica estas mujeres acuden a terapia por s&iacute;ntomas emocionales y f&iacute;sicos que no encuentran un diagn&oacute;stico claro, en muchas ocasiones derivadas por el m&eacute;dico familiar&rdquo; comenta el<strong> Alexis Alderete</strong>, Licenciado en Psicolog&iacute;a (MP 85367), a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se les consulta por su vida cotidiana se esclarece que <strong>la sobrecarga de responsabilidades para un momento de la vida que debe ser de autocuidado y el comienzo de su jubilaci&oacute;n, se encuentran en algunas ocasiones con m&aacute;s responsabilidades de la que ten&iacute;an durante su vida laboral&rdquo;, se&ntilde;ala Alderete. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade<strong>: &ldquo;</strong>Hay que explicarles a las abuelas que su malestar comenz&oacute; c&oacute;mo consecuencia de quedar inmersas en una situaci&oacute;n de crisis familiar, en la cu&aacute;l les est&aacute; resultando dif&iacute;cil poner l&iacute;mites y expresar su malestar, y adem&aacute;s&nbsp;hay que brindarles las&nbsp;herramientas para expresar sus necesidades y poder salir adelante del agobio de responsabilidades que padecen&rdquo;.
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                    alt="Consejos para afrontar el &quot;Síndrome de la abuela esclava&quot;"
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                Consejos para afrontar el &quot;Síndrome de la abuela esclava&quot;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>S&iacute;ndrome de la abuela esclava: s&iacute;ntomas que pueden observarse</strong></h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Estr&eacute;s </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/salud-mental-sueldo-alto-generacion-z-busca-cambiar-reglas-mundo-laboral_1_9950727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>emocional</strong></a><strong> y f&iacute;sico</strong>: Las abuelas pueden experimentar cansancio constante, insomnio, ansiedad y sensaci&oacute;n de estar sobrepasadas por su presente.</li>
                                    <li><strong>Aislamiento social</strong>: La excesiva demanda que requiere el cuidado de ni&ntilde;os puede llevar a un aislamiento de las relaciones interpersonales, perdiendo conexiones con amistades y las actividades sociales que son importantes para su edad.</li>
                                    <li><strong>Malestar psicol&oacute;gico</strong>: Sentimientos de frustraci&oacute;n, resentimiento y pensamientos negativos sobre su condici&oacute;n actual pueden afectar la salud mental de las abuelas.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text"><strong>3 consejos para las abuelas al momento de afrontar esta situaci&oacute;n</strong></h3><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Comunicaci&oacute;n abierta</strong>: Es de vital importancia que las abuelas expresen sus sentimientos y preocupaciones a los padres. La comunicaci&oacute;n ayuda a establecer l&iacute;mites y encontrar soluciones colaborativas, describiendo c&oacute;mo la carga de cuidar a los nietos puede estar afectando su bienestar f&iacute;sico y emocional.</li>
                                    <li><strong>Establecer l&iacute;mites claros</strong>: Definir roles y responsabilidades claras puede ayudar a evitar que las abuelas asuman m&aacute;s carga de la necesaria. Puede incluir acordar horarios espec&iacute;ficos, d&iacute;as de descanso y la duraci&oacute;n de su participaci&oacute;n en el cuidado.</li>
                                    <li><strong>Priorizar el autocuidado</strong>: Es fundamental que las abuelas cuiden de su propia salud f&iacute;sica y emocional. Tomarse el tiempo necesario para descansar y disfrutar de actividades personales es esencial.</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sindrome-abuela-esclava-reconocerlo_1_10963061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2024 18:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuela,síndrome,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los riesgos psicológicos de preocuparnos demasiado por los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-riesgos-psicologicos-preocuparnos_1_9247317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be5a520d-ca26-424a-aa85-4473c1930975_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estos son los riesgos psicológicos de preocuparnos demasiado por los demás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En general se habla del síndrome de fatiga por compasión para aludir al agotamiento que surge en el personal sanitario tras convivir con situaciones dramáticas de forma cotidiana, sin embargo, también puede sufrirla cualquier persona con una tendencia excesiva a preocuparse por los problemas de los demás.</p></div><p class="article-text">
        Se llama fatiga por compasi&oacute;n a un estado de gran <strong>cansancio y agotamiento</strong> que se produce a partir de dos razones: una profunda empat&iacute;a con los dem&aacute;s, por un lado, y la intenci&oacute;n o la acci&oacute;n por aliviar el sufrimiento de esas otras personas, por el otro.
    </p><p class="article-text">
        En general, se habla de este problema (y se lo considera un s&iacute;ndrome) para referirse a lo que en muchas ocasiones <a href="https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0718-48082018000200071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufre el personal sanitario</a>, que se enfrenta a situaciones dram&aacute;ticas de forma cotidiana y a menudo se siente <strong>emocionalmente desbordado</strong>. Algo que se hizo notorio con la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la fatiga por compasi&oacute;n puede afectar a cualquier persona, m&aacute;s all&aacute; de a qu&eacute; se dedique en el &aacute;mbito laboral o profesional. Sucede que la fatiga por compasi&oacute;n es, en otras palabras, <strong>&ldquo;el precio que se paga por ayudar a personas que sufren</strong>&rdquo;. Y eso es algo que est&aacute; al alcance de cualquiera.
    </p><h3 class="article-text">S&iacute;ntomas de la fatiga por compasi&oacute;n o desgaste por empat&iacute;a</h3><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n fatiga por compasi&oacute;n se comenz&oacute; a utilizar hace unas tres d&eacute;cadas. Desde un primer momento se emparent&oacute; con el 'burnout' &ndash;estar quemado del trabajo&ndash;, pues se identific&oacute; como <strong>un problema causado por el esfuerzo laboral</strong>, en particular en el entorno sanitario.
    </p><p class="article-text">
        La particularidad de <a href="https://theconversation.com/fatiga-por-compasion-la-otra-pandemia-157175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta fatiga</a> es que se deriva de la simpat&iacute;a y la pesadumbre por la persona que sufre, y por el intenso deseo de aliviar su malestar, lo cual muchas veces no se produce. Es por ello que el problema tambi&eacute;n se conoce como <strong>s&iacute;ndrome de desgaste por empat&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tal como sucede con la mayor&iacute;a de los cuadros asociados con el estr&eacute;s, la fatiga por compasi&oacute;n provoca <strong>s&iacute;ntomas psicol&oacute;gicos y f&iacute;sicos</strong>. Los del primer grupo se suelen dar en forma de ansiedad, disociaci&oacute;n (una especie de desconexi&oacute;n de la realidad o de &ldquo;embotamiento emocional&rdquo;), irritabilidad y trastornos del sue&ntilde;o o pesadillas.
    </p><p class="article-text">
        Los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos &ndash;adem&aacute;s de la propia sensaci&oacute;n de agotamiento&ndash; con frecuencia son: dolor de cabeza, <strong>p&eacute;rdida o aumento de peso</strong>, n&aacute;useas y mareos. En los casos graves se producen tambi&eacute;n desmayos y problemas auditivos.
    </p><p class="article-text">
        Un tercer grupo de s&iacute;ntomas aparece casi como consecuencia de los dos primeros: las <strong>consecuencias psicosociales</strong>. Abuso de psicof&aacute;rmacos u otras sustancias, comer de forma descontrolada, cinismo y b&uacute;squeda de dedicar menos tiempo a los pacientes son otros de los efectos frecuentes en el personal sanitario que padece de este problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qui&eacute;nes son las personas m&aacute;s propensas a sufrirlo?</strong> En particular, aquellas que dedican poco cuidado a s&iacute; mismas &ndash;un rasgo bastante com&uacute;n en quienes se preocupan mucho por los dem&aacute;s&ndash; y las que tienen alg&uacute;n trauma de su pasado no resuelto, sobre todo si se relaciona de alguna manera con la situaci&oacute;n en la que intentan ayudar.
    </p><p class="article-text">
        Otros factores de riesgo para sufrir de fatiga por compasi&oacute;n son las dificultades para <strong>gestionar el estr&eacute;s</strong> y, en los casos del personal sanitario u otras actividades laborales (bomberos, psic&oacute;logos, trabajadores sociales, etc.), falta de satisfacci&oacute;n en el trabajo.
    </p><h3 class="article-text">Sobrecargar el sistema de gesti&oacute;n emocional</h3><p class="article-text">
        El caso es que, como se ha mencionado, el riesgo de sufrir fatiga por compasi&oacute;n no es exclusivo de quienes desempe&ntilde;an esos trabajos. Puede aparecer tambi&eacute;n en aquellas personas que &ldquo;de forma autom&aacute;tica y por inercia cuidan emocionalmente demasiado a su entorno y acaban <strong>pagando facturas muy altas</strong>&rdquo; por ello.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo explica la psic&oacute;loga Aurora L&oacute;pez, directora de <a href="https://www.instagram.com/mas_vida_psicologos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s Vida Psic&oacute;logos</a>, quien destaca que, cuando esto sucede, <strong>&ldquo;los problemas de los dem&aacute;s se convierten en tus problemas</strong>&rdquo;. &ldquo;Sobrecarg&aacute;s tu sistema de gesti&oacute;n emocional &ndash;a&ntilde;ade&ndash;, asum&iacute;s un rol que te pesa mucho y que adem&aacute;s es muy dif&iacute;cil de abandonar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas personas, apunta la especialista, invierten <strong>altos niveles de energ&iacute;a</strong> en las personas de su entorno. Se preocupan por saber c&oacute;mo est&aacute;n, qu&eacute; necesitan, c&oacute;mo las pueden ayudar. Esto no es en s&iacute; mismo algo malo, desde luego, a menos que se superen ciertos l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l son esos l&iacute;mites? Pues esas personas, a partir de su compromiso emocional y en su af&aacute;n de &ldquo;comprobar que todo est&aacute; bien&rdquo;, buscan y reciben demasiada informaci&oacute;n de los dem&aacute;s, <strong>se implican demasiado en sus historias</strong>, se &ldquo;contaminan&rdquo; y terminan sufriendo por ellos.
    </p><p class="article-text">
        De alg&uacute;n modo, se convierten en &ldquo;m&aacute;quinas de solucionar problemas&rdquo; a otra gente. No saben estar ausentes, no aceptan el hecho de no estar siempre disponibles. Todo eso redunda en un estr&eacute;s y un malestar que las desgasta y las lleva a sentirse <strong>agobiadas, ansiosas y siempre preocupadas</strong>, adem&aacute;s de con una permanente sensaci&oacute;n de cansancio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n: sus relaciones interpersonales se tornan desequilibradas, pues en alg&uacute;n momento sentir&aacute;n que dan a sus familiares y amigos m&aacute;s de lo que reciben. Esto suele debilitar la autoestima y llevar incluso a un <strong>hartazgo del contacto social</strong>. Y adem&aacute;s pueden darse algunos de los s&iacute;ntomas ya se&ntilde;alados para quienes sufren la fatiga por compasi&oacute;n como resultado de su actividad laboral.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hacer para solucionarlo</h3><p class="article-text">
        Como la predisposici&oacute;n para estar atento a los problemas y necesidades de los dem&aacute;s es en s&iacute; mismo positivo, y adem&aacute;s en muchas personas surge de forma casi natural, &ldquo;autom&aacute;tica&rdquo;, muchas veces es dif&iacute;cil ver all&iacute; un problema.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, advertir algunas de las mencionadas consecuencias negativas puede ser una manera de <strong>detectar el exceso</strong> que tal vez sea causa de fatiga por compasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Aurora L&oacute;pez propone un <strong>ejercicio mental</strong> que puede ayudar a revertirlo: &ldquo;Imaginar que las personas de tu entorno son nadadores de una piscina que tienen bajo control pero a veces pueden tener percances y necesitan tu ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante tal situaci&oacute;n, plantea dos opciones. La primera consiste en dar, desde fuera de la piscina, sugerencias y consejos acerca de c&oacute;mo podr&iacute;a resolver ese percance de la mejor forma posible. La segunda, arrojarse al agua y &ldquo;tratar de resolver el problema 'in situ'&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n m&aacute;s apropiada es la primera. La reflexi&oacute;n, subraya la especialista, debiera ser: &ldquo;Esto no es m&iacute;o. Aunque quiero a esa persona, <strong>no me voy a fusionar con su problema y con sus emociones</strong>&rdquo;. Eso no quiere decir no ayudar, por supuesto, pero s&iacute; cumplir con el rol que corresponde, sin pretender hacerse cargo del bienestar ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplo, L&oacute;pez plantea esta posibilidad: si una persona querida est&aacute; mal a causa de una ruptura de pareja, la actitud saludable y aconsejable es acompa&ntilde;ar, escuchar, decir &ldquo;estoy aqu&iacute; para lo que necesites&rdquo;, y efectivamente <strong>estar y apoyar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el equivalente de &ldquo;arrojarse a la piscina&rdquo; para intentar resolver los problemas ser&iacute;a escribir o llamar a la expareja para pedir explicaciones o maldecir, ponerse a dar consejos al amigo acerca de c&oacute;mo debe actuar o qu&eacute; decisiones debe tomar, presionarlo para que se ponga bien y deje de estar triste, etc.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo, no solo evitar&aacute; a largo plazo la fatiga por compasi&oacute;n, sino que adem&aacute;s sus v&iacute;nculos ser&aacute;n <strong>m&aacute;s sanos y equitativos</strong>, lo cual contribuir&aacute; con su autoestima y el bienestar general no solo para s&iacute; mismo sino tambi&eacute;n para quienes lo rodean.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/son-riesgos-psicologicos-preocuparnos_1_9247317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Aug 2022 15:15:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estos son los riesgos psicológicos de preocuparnos demasiado por los demás]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[fatiga psicológica,empatía,síndrome,compasión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome de las piernas inquietas, ¿existe algún tratamiento?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-piernas-inquietas-existe-tratamiento_1_9184900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9534d43c-27cb-4a32-bcdb-6c689ec93dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Síndrome de las piernas inquietas, ¿existe algún tratamiento?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se caracteriza por una necesidad imperiosa de mover las piernas y las causas de su aparición no son claras.</p></div><p class="article-text">
        Del mismo modo que existe gente muy tranquila y relajada, hay quienes son muy activos y parecieran necesitar estar siempre en movimiento. Pero hay algunas personas dentro de este &uacute;ltimo grupo que <strong>lo padecen en grado patol&oacute;gico</strong>: las que sufren el llamado s&iacute;ndrome de las piernas inquietas (SPI).
    </p><p class="article-text">
        Este s&iacute;ndrome es un inconveniente sensitivo y motor caracterizado por una <strong>necesidad imperiosa de mover las piernas</strong>. Por lo general, es causado o acompa&ntilde;ado por sensaciones desagradables de dolor o malestar en esas extremidades &ndash;y a veces tambi&eacute;n en los brazos&ndash; cuando la persona se encuentra sentada o acostada.
    </p><p class="article-text">
        Quienes experimentan tales sensaciones de malestar suelen tener dificultades para definirlas. A menudo utilizan expresiones como quemaz&oacute;n, burbujeo, tirantez, presi&oacute;n (<strong>&ldquo;como si me estiraran o apretaran los huesos o los tendones</strong>&rdquo;), nerviosismo, inquietud o desasosiego.
    </p><p class="article-text">
        Esos s&iacute;ntomas desaparecen, o al menos se alivian de forma notoria, cuando la persona se levanta y camina o al mover o estirar las piernas. Sin embargo, pueden <strong>reaparecer de inmediato</strong> cuando el movimiento se interrumpe, o muy poco despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La otra caracter&iacute;stica del SPI es su <strong>ritmo circadiano</strong>, es decir, el hecho de que los s&iacute;ntomas aparezcan casi siempre en los mismos momentos del d&iacute;a: en general por la tarde, y sobre todo hacia el anochecer.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;nta gente sufre las piernas inquietas y por qu&eacute;?</h3><p class="article-text">
        Aunque no es demasiado conocido, este problema fue <strong>identificado hace tres siglos</strong> y medio: el m&eacute;dico ingl&eacute;s Thomas Willis lo describi&oacute; ya en 1672. Sin embargo, solo en 1945 el sueco Karl-Axel Ekbom acu&ntilde;&oacute; la expresi&oacute;n <em>restless legs</em> y el s&iacute;ndrome comenz&oacute; a tratarse con mayor seriedad. Es por esto que tambi&eacute;n se conoce como &ldquo;enfermedad de Willis-Ekbom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios indican que el SPI afecta a alrededor del 5% de la poblaci&oacute;n europea, y que <strong>en el 3% el impacto en la calidad de vida es moderado o importante</strong>. El problema aqueja en general a personas en la segunda mitad de la vida (mayores de cuarenta a&ntilde;os) y m&aacute;s a las mujeres que a los varones.
    </p><p class="article-text">
        Sus causas no est&aacute;n claras, pero uno de los principales <strong>factores de riesgo</strong> es la gen&eacute;tica: seg&uacute;n el prestigioso <a href="https://www.msdmanuals.com/es-ar/hogar/enfermedades-cerebrales,-medulares-y-nerviosas/trastornos-del-sue%C3%B1o/trastorno-de-movimiento-peri%C3%B3dico-de-las-extremidades-y-s%C3%ADndrome-de-piernas-inquietas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manual MSD</a>, &ldquo;un tercio o m&aacute;s de las personas con SPI tienen familiares con el mismo s&iacute;ndrome&rdquo;. En esos casos, su aparici&oacute;n suele ser m&aacute;s temprana: a alrededor de los veinte a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        La misma fuente cita otros factores asociados, como un estilo de vida sedentario, tabaquismo y obesidad. Adem&aacute;s, la aparici&oacute;n del SPI es m&aacute;s probable en mujeres embarazadas y en personas que:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Han dejado de tomar ciertos medicamentos. Entre ellos, el diazepam y otras benzodiazepinas.</li>
                                    <li>Toman <strong>antidepresivos o estimulantes</strong>, tanto cafe&iacute;na como f&aacute;rmacos u otras sustancias.</li>
                                    <li>Tienen anemia o <strong>carencia de hierro</strong>, de magnesio o de &aacute;cido f&oacute;lico.</li>
                                    <li>Padecen un trastorno renal o hep&aacute;tico grave, diabetes o trastornos neurol&oacute;gicos como neuropat&iacute;a perif&eacute;rica, esclerosis m&uacute;ltiple o P&aacute;rkinson.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">As&iacute; afecta el s&iacute;ndrome la calidad de vida</h3><p class="article-text">
        Como se ha mencionado, la calidad de vida de las personas que sufren SPI a menudo se ve muy afectada. Adem&aacute;s del malestar en s&iacute; mismo, pueden tener <strong>problemas en su rendimiento acad&eacute;mico o en su vida laboral</strong>, por las dificultades para mantenerse quietas durante las clases o reuniones.
    </p><p class="article-text">
        Esos problemas tambi&eacute;n pueden <strong>alterar su capacidad para realizar viajes</strong> en autom&oacute;vil, avi&oacute;n u otros medios de transporte que exigen a los pasajeros permanecer sentados durante largos periodos. Algunos aspectos de la vida social (salir a cenar, ir al teatro o al cine, etc.) pueden verse asimismo obstaculizados por la misma raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos se notan tambi&eacute;n en el sue&ntilde;o: quienes padecen el s&iacute;ndrome tienen importantes dificultades para dormir. De hecho, la mayor&iacute;a de las personas con SPI tambi&eacute;n tienen <strong>trastorno de movimiento de las extremidades</strong>, el cual consiste en mover de forma repetitiva piernas y brazos durante el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Muchas noches quienes sufren el s&iacute;ndrome se ven obligados a estirar las piernas, patalean, se levantan y caminan un poco, <strong>sin poder dormir</strong> a pesar de que se encuentren muy cansados y con sue&ntilde;o. Entre las 3 y las 5 de la ma&ntilde;ana las sensaciones se empiezan a aliviar y ya agotados se duermen.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la <strong>falta de un sue&ntilde;o saludable</strong> genera, a su vez, otros perjuicios: cansancio y somnolencia diurna, ansiedad, estr&eacute;s, irritabilidad, confusi&oacute;n, dificultades para pensar con claridad y mayor riesgo de depresi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Medidas posibles contra el s&iacute;ndrome de las piernas inquietas</h3><p class="article-text">
        El tratamiento contra el SPI consiste en diversas medidas que procuran <strong>aliviar sus s&iacute;ntomas</strong>, dado que hasta ahora no se conoce ninguna manera de curarlo de forma definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Entre esas medidas se encuentra la administraci&oacute;n de f&aacute;rmacos, en particular <strong>dopamin&eacute;rgicos</strong>. Es decir, que incrementan (o imitan) en el cerebro la actividad de la dopamina, el neurotransmisor conocido como la &ldquo;hormona de la felicidad&rdquo;. De este modo, se intensifican las se&ntilde;ales nerviosas hacia los m&uacute;sculos de las piernas y las sensaciones de malestar y de necesidad de movimiento se mitigan.
    </p><p class="article-text">
        Otros f&aacute;rmacos utilizados contra este s&iacute;ndrome son antiepil&eacute;pticos, opioides y tambi&eacute;n los <strong>suplementos de hierro</strong>, si se ha detectado su carencia en el organismo. Por supuesto, cualquier ingesta de estos medicamentos debe estar indicada por un m&eacute;dico, quien antes habr&aacute; diagnosticado el SPI a partir de la valoraci&oacute;n de sus s&iacute;ntomas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, existen algunos h&aacute;bitos relacionados con el estilo de vida &ndash;citados por la gu&iacute;a de especialistas en neurolog&iacute;a y sue&ntilde;o y tambi&eacute;n por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos&ndash; que tambi&eacute;n pueden aliviar los s&iacute;ntomas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Procurar una correcta higiene del sue&ntilde;o.</strong> Acostarse y levantarse todos los d&iacute;as a los mismos horarios, dormir las siete u ocho horas diarias recomendadas y evitar las siestas de m&aacute;s de media hora. Suele ser &uacute;til, siempre que resulte posible, retrasar la hora de acostarse de manera que el comienzo del sue&ntilde;o no coincida con el momento de m&aacute;xima intensidad del SPI.</li>
                                    <li><strong>Cambios en la alimentaci&oacute;n.</strong> Adem&aacute;s de la carencia de hierro, estudios recientes se&ntilde;alan que el consumo de gluten podr&iacute;a estar asociado con el SPI. Y es algo que podr&iacute;a afectar incluso a personas no cel&iacute;acas. En ese caso, retirar el gluten de la dieta podr&iacute;a tener efectos positivos.</li>
                                    <li><strong>Evitar el tabaquismo,</strong> y al menos reducir el consumo de alcohol y de bebidas con cafe&iacute;na.</li>
                                    <li><strong>Aplicar compresas fr&iacute;as o calientes sobre las piernas</strong>, y relajar los m&uacute;sculos con estiramientos suaves, masajes y ba&ntilde;os.</li>
                                    <li>Intentar, en la medida de lo posible, <strong>llevar un ritmo de vida relajado</strong>, con bajos niveles de ansiedad. Actividades como la meditaci&oacute;n o el yoga pueden ser de utilidad en este sentido.</li>
                                    <li>Hacer<strong> ejercicio moderado y regular</strong> puede aliviar los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de las piernas inquietas , pero exagerar o hacer ejercicio demasiado tarde en el d&iacute;a puede intensificar los s&iacute;ntomas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-piernas-inquietas-existe-tratamiento_1_9184900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2022 21:07:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome de las piernas inquietas, ¿existe algún tratamiento?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[síndrome,piernas inquietas,causas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome del túnel carpiano: no basta con dejar de usar el mouse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-tunel-carpiano-no-basta-raton_1_9158488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c74225d0-b0c8-4a42-beae-f0b3ef9668c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mujer realiza trabajo remoto en su casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Notás entumecimiento, hormigueo en los dedos y dolor en la muñeca? Si respondes que sí a todo, lo más probable es que tengas síndrome del túnel carpiano.</p></div><p class="article-text">
        Nuestras manos est&aacute;n formadas por una compleja&nbsp;<strong>red de huesos, tendones, ligamentos y m&uacute;sculos</strong>. El t&uacute;nel carpiano, un canal estrecho situado en la mu&ntilde;eca y formado por tendones, ligamentos y huesos, alberga el nervio mediano, que va de la mu&ntilde;eca a la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este nervio es el que nos aporta sensaci&oacute;n y movimiento al pulgar, &iacute;ndice, dedo medio y la mitad del dedo anular. Gracias al funcionamiento de toda esta maquinaria podemos mover los dedos y agarrar objetos.
    </p><p class="article-text">
        Pero puede ocurrir que el nervio mediano, que es el que proporciona sensaciones en una gran parte de la mano, se comprima y aparezca<strong>&nbsp;el s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano</strong>, una afecci&oacute;n com&uacute;n que puede tener varias causas.
    </p><h3 class="article-text">Una enfermedad considerada profesional</h3><p class="article-text">
        Este s&iacute;ndrome, considerado como una enfermedad profesional relacionada con los trastornos musculoesquel&eacute;ticos, afecta&nbsp;<strong>hasta a un 3% de la poblaci&oacute;n</strong>, con una mayor incidencia en mujeres entre los 40-60 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se asocia sobre todo a profesiones como&nbsp;<strong>carniceros, cocineros, obreros de la construcci&oacute;n, trabajo en cadena o el uso de la computadora</strong>. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano?</h3><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, los s&iacute;ntomas&nbsp;<strong>aparecen de manera gradual</strong>, sin una lesi&oacute;n previa espec&iacute;fica. Puede ocurrir tambi&eacute;n que estos signos aparezcan y desaparezcan. Pero, a medida que empeora y avanza, los s&iacute;ntomas aparecen con m&aacute;s frecuencia hasta persistir durante un tiempo prolongado.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los&nbsp;s&iacute;ntomas m&aacute;s persistentes&nbsp;son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Dolor en la mu&ntilde;eca, la palma o el antebrazo.</li>
                                    <li>Adormecimiento y hormigueo sobre todo en los dedos pulgar, &iacute;ndice, medio y anular.</li>
                                    <li>Dolor o cosquilleo que se extiende por el antebrazo hasta el hombro.</li>
                                    <li>Debilidad y torpeza en la mano, lo que puede dificultar los movimientos finos como abrocharse un bot&oacute;n.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Al principio, los s&iacute;ntomas suelen aparecer por la noche con una necesidad de &ldquo;sacudir&rdquo; la mano o la mu&ntilde;eca. Algunas personas notan que sus&nbsp;<strong>dedos est&aacute;n hinchados</strong>, pero en realidad no hay tal hinchaz&oacute;n.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las cuatro razones por las que puede aparecer el s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano</h3><p class="article-text">
        &iquest;Se puede evitar este s&iacute;ndrome? En algunos casos es de origen gen&eacute;tico y, por tanto, no se puede evitar. Pero no siempre es as&iacute;. Puede ocurrir por&nbsp;<strong>causas como</strong>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Movimientos repetitivos de las manos</strong>. Repetir los mismos movimientos o las mismas actividades de la mano y la mu&ntilde;eca durante un tiempo prolongado puede perjudicar los tendones de la mu&ntilde;eca, lo que causa inflamaci&oacute;n y ejerce presi&oacute;n sobre el nervio.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Una lesi&oacute;n en la mu&ntilde;eca</strong>. Los traumatismos o lesiones como esguinces o fracturas causan hinchaz&oacute;n porque aumenta la presi&oacute;n sobre el nervio mediano y los tendones del t&uacute;nel carpiano.</li>
                                    <li><strong>Enfermedades</strong>. Como diabetes, artritis reumatoide y el desequilibrio de la gl&aacute;ndula tiroides suelen estar relacionadas con este s&iacute;ndrome.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Embarazo</strong>. Tambi&eacute;n es com&uacute;n en los &uacute;ltimos meses del embarazo. Los cambios hormonales pueden causar inflamaci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">El s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano, &iquest;se puede tratar?</h3><p class="article-text">
        Al ser un proceso gradual, es muy importante actuar lo m&aacute;s pronto posible porque ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil demorar o detener la evoluci&oacute;n. Si esto es posible, lo m&aacute;s probable es que no sea necesario recurrir a la cirug&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;<strong>tratamientos no quir&uacute;rgicos</strong>&nbsp;que m&aacute;s se aplican son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Cambios en la postura&nbsp;</strong>y las acciones: a menudo, como hemos visto, los s&iacute;ntomas aparecen cuando la mano y la mu&ntilde;eca est&aacute;n en la misma posici&oacute;n demasiado tiempo, sobre todo cuando la mu&ntilde;eca est&aacute; flexionada. Si el trabajo agrava los s&iacute;ntomas, cambiar o modificar la actividad puede ayudar a detener la evoluci&oacute;n de la enfermedad.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Ejercicios de estiramientos</strong>: son eficaces cuando los s&iacute;ntomas son leves porque ayudan a restaurar la fuerza y la movilidad, realizar ejercicios varias veces al d&iacute;a libera la presi&oacute;n del nervio mediano. Para ello, cada estiramiento debe mantenerse unos 15 segundos, y repetir entre 8 y 10 veces.</li>
                                    <li><strong>Colocaci&oacute;n de una f&eacute;rula</strong>: usarla durante la noche puede ayudar a no flexionar la mu&ntilde;eca mientras dormimos. Mantenerla en una posici&oacute;n recta o neutra disminuye la presi&oacute;n sobre el nervio dentro del t&uacute;nel carpiano. Tambi&eacute;n puede ayudar durante el d&iacute;a si realizamos actividades que agravan los s&iacute;ntomas.</li>
                                    <li><strong>Infiltraciones con cortisona</strong>: ayudan a reducir la inflamaci&oacute;n y, por tanto, la presi&oacute;n en el nervio mediano, lo que permite recuperar la funcionalidad de la mano. Este procedimiento est&aacute; indicado en casos leves y moderados de corta duraci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En los casos m&aacute;s severos suele hacerse&nbsp;<strong>cirug&iacute;a para liberar el nervio</strong>&nbsp;mediano mediante la secci&oacute;n del ligamento anular del carpiano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>M.Ch.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/sindrome-tunel-carpiano-no-basta-raton_1_9158488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 20:44:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome del túnel carpiano: no basta con dejar de usar el mouse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[túnel carpiano,síndrome,Prevención,Tratamientos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
