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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - exceso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/exceso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - exceso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Exceso de azúcar en la dieta: seis perjuicios para la salud que tal vez no conocías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/perjuicios-salud-exceso-azucar-dieta_1_9168525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db053f5b-640c-4cc7-a5e6-77648378f450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exceso de azúcar en la dieta: seis perjuicios para la salud que tal vez no conocías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se habla de los riesgos del exceso de azúcar en la dieta, se menciona con frecuencia las enfermedades coronarias, la obesidad, la hipertensión o la diabetes, sin embargo, sus posibles perjuicios no acaban aquí.</p></div><p class="article-text">
        Desde hace tiempo, se sabe de los perjuicios que el consumo excesivo de az&uacute;car en la dieta tiene sobre la salud. No tanto tiempo, sin embargo, ya que durante d&eacute;cadas <strong>la industria azucarera manipul&oacute; y ocult&oacute; documentos</strong> que lo evidenciaban, tal como lo revel&oacute; una <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2548255" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en 2016. Pero se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no se trata solo del az&uacute;car refinado que se a&ntilde;ade al caf&eacute; o las infusiones, sino del llamado az&uacute;car fantasma: un <strong>ingrediente oculto</strong> &ndash;a menudo en cantidades desproporcionadas&ndash; en muchos productos alimenticios.
    </p><p class="article-text">
        Entre esos productos se pueden mencionar desde el pan de molde y las salsas industriales hasta otros <strong>supuestamente &ldquo;saludables</strong>&rdquo;, como yogures light, barritas diet&eacute;ticas y jugos de fruta industriales. Y desde luego tambi&eacute;n las gaseosas: una sola lata de Coca Cola duplica el consumo diario recomendado de az&uacute;car.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la dieta incluye az&uacute;car en grandes cantidades, aumenta el riesgo de padecer <strong>enfermedades cardiovasculares</strong>, sobrepeso y obesidad (en particular, en los ni&ntilde;os), hipertensi&oacute;n, diabetes, problemas bucodentales e incluso c&aacute;ncer. Estos son sus posibles efectos negativos m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>hay varios m&aacute;s, que conviene conocer </strong>para tener m&aacute;s claro todo lo nocivo que puede ser el abuso de este elemento. A continuaci&oacute;n se enumeran seis de esas otras posibles consecuencias negativas.
    </p><h3 class="article-text">1. Problemas de memoria</h3><p class="article-text">
        Diversos estudios, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han hallado una relaci&oacute;n entre el consumo excesivo de az&uacute;car y problemas de memoria. Ya en 2012, un trabajo de cient&iacute;ficos de la Universidad de California Los Angeles concluy&oacute; que &ldquo;una dieta alta en fructosa a largo plazo <strong>altera la capacidad del cerebro</strong> de aprender y recordar informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, otro estudio arrib&oacute; a resultados similares. En este caso, los investigadores especificaron que el alto consumo de az&uacute;car se asocia con da&ntilde;os en la regi&oacute;n cerebral del hipocampo.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2021, una nueva <a href="https://www.nature.com/articles/s41398-021-01309-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> &ndash;tambi&eacute;n realizada en Estados Unidos&ndash; corrobor&oacute; esos efectos sobre la memoria, sobre todo en adultos que durante su infancia hayan comido muchos dulces. En este caso, la hip&oacute;tesis se relaciona con los cambios que el exceso de az&uacute;car genera sobre el <strong>microbioma intestinal</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, la presencia de dos tipos de bacterias intestinales &ndash;favorecida por el consumo de az&uacute;car&ndash; terminar&iacute;a causando <strong>alteraciones en el hipocampo</strong>. Aunque a&uacute;n no est&aacute; claro el mecanismo por el cual el az&uacute;car propiciar&iacute;a el deterioro del hipocampo, la relaci&oacute;n entre ambos hechos, a partir de todos estos estudios, parece evidente.
    </p><h3 class="article-text">2. Alzh&eacute;imer</h3><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n entre el exceso de az&uacute;car y un mayor riesgo de padecer Alzh&eacute;imer se explica a partir de la diabetes. Esta enfermedad aumenta las probabilidades de sufrir un <strong>deterioro cognitivo</strong>, el cual puede derivar en alg&uacute;n tipo de demencia. Y la m&aacute;s com&uacute;n de esas demencias es el Alzh&eacute;imer, que representa el 60%-70% de los casos.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque las posibles conexiones entre la diabetes y el Alzh&eacute;imer &ldquo;a&uacute;n no se comprenden del todo&rdquo;, seg&uacute;n explica un documento de la cl&iacute;nica Mayo, de Estados Unidos, hay especialistas que han llegado al punto de proponer que el Alzh&eacute;imer sea considerado <strong>una nueva forma de diabetes</strong>: diabetes mellitus tipo 3.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con esta visi&oacute;n, el Alzheimer ser&iacute;a un tercer tipo de diabetes, m&aacute;s all&aacute; de los dos conocidos hasta ahora. En cualquier caso, lo que s&iacute; parece claro es que un consumo excesivo de az&uacute;car a lo largo de la vida resulta un factor de riesgo para esta enfermedad.
    </p><h3 class="article-text">3. Ansiedad, depresi&oacute;n y otros problemas mentales</h3><p class="article-text">
        Con frecuencia se cree que las consecuencias negativas de una alimentaci&oacute;n desequilibrada son exclusivamente f&iacute;sicos o fisiol&oacute;gicos. Sin embargo, al verse afectado el cerebro &ndash;como qued&oacute; claro en los puntos anteriores&ndash; tambi&eacute;n pueden aparecer <strong>problemas relacionados con la salud mental</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas con trastornos del estado de &aacute;nimo suelen tener dietas de mala calidad, bajas en frutas y verduras pero <strong>elevadas en grasas y az&uacute;cares</strong>&rdquo;, apunta un <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3762204/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre la ansiedad relacionada con la dieta, publicado por cient&iacute;ficos del Reino Unido en 2013.
    </p><p class="article-text">
        Otros investigadores del mismo pa&iacute;s se preguntaron si no pod&iacute;a haber una &ldquo;causalidad inversa&rdquo;, es decir, si no pod&iacute;a ser que fuera el estado de &aacute;nimo el que influyera sobre la dieta y no al rev&eacute;s. La respuesta a la que llegaron fue que no: ni la depresi&oacute;n ni los trastornos mentales comunes predijeron cambios en la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el mismo estudio (publicado en 2017) revel&oacute; que los hombres en el tercio m&aacute;s alto de ingesta de alimentos dulces o bebidas azucaradas mostraron &ndash;despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os&ndash; un <strong>23% m&aacute;s de probabilidades</strong> de sufrir un trastorno mental.
    </p><h3 class="article-text">4. Problemas en la piel</h3><p class="article-text">
        Los az&uacute;cares en la sangre, al unirse a las prote&iacute;nas, llevan a cabo un proceso conocido como glicaci&oacute;n, que tiene como resultado unos compuestos llamados productos finales de glicaci&oacute;n avanzada (conocidos como AGE, por sus siglas en ingl&eacute;s). Esto es natural, pero uno de sus efectos es la muerte celular y, por lo tanto, <strong>el envejecimiento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si se consume az&uacute;car en exceso, todo este proceso se acelera, lo que provoca que las arrugas y otras marcas del paso del tiempo aparezcan antes. La glicaci&oacute;n tambi&eacute;n altera la calidad del col&aacute;geno. Adem&aacute;s de una mayor cantidad de l&iacute;neas faciales, esto contribuye con que <strong>el aspecto de la piel sea m&aacute;s seco y apagado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, los az&uacute;cares promueven la inflamaci&oacute;n, y esto aumenta el riesgo de sufrir trastornos dermatol&oacute;gicos como el acn&eacute; y la ros&aacute;cea, sobre todo en personas propensas a estos problemas.
    </p><h3 class="article-text">5. Dificultad para saciar el hambre</h3><p class="article-text">
        La insulina es una hormona segregada por el p&aacute;ncreas, que permite al organismo aprovechar la glucosa en forma de energ&iacute;a. Si una persona ingiere demasiado az&uacute;car, <strong>el p&aacute;ncreas trabaja de m&aacute;s</strong>: genera muy elevadas cantidades de insulina, que no solo son un factor de riesgo de diabetes, sino que tambi&eacute;n alteran la regulaci&oacute;n del apetito.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que la hiperinsulinemia &ndash;la presencia de una cantidad de insulina en la sangre mayor de lo normal&ndash; interviene en ese proceso, junto con otras hormonas como la leptina (que <strong>inhibe la sensaci&oacute;n de hambre</strong>, es decir, estimula la saciedad) y la grelina (que hace lo contrario: induce las ganas de comer).
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los az&uacute;cares no solo tienen efectos negativos por su ingesta en s&iacute; misma, sino tambi&eacute;n porque <strong>animan a seguir ingiriendo</strong>. Algo que favorece el sobrepeso y la obesidad, con todas sus consecuencias negativas derivadas, y que adem&aacute;s se relaciona con el &uacute;ltimo punto de este listado.
    </p><h3 class="article-text">6. Posible adicci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        No hay un consenso entre los profesionales de la salud acerca de si se puede asegurar &ndash;aun en casos de ingesta compulsiva de alg&uacute;n producto&ndash; que exista una <strong>adicci&oacute;n a los alimentos</strong>. S&iacute;, en cambio, se puede considerar que algunos productos, entre ellos los dulces (y tambi&eacute;n los muy salados, los carbohidratos, las grasas y los ultraprocesados), son &ldquo;potencialmente adictivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso se debe a que el consumo de az&uacute;car hace que el cerebro libere <strong>dopamina y opioides</strong>, sustancias que tambi&eacute;n se activan cuando se realizan otras actividades placenteras y adictivas, desde consumir drogas hasta tener relaciones sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aunque en seres humanos no est&aacute; confirmado que pueda hablarse de &ldquo;adicci&oacute;n al az&uacute;car&rdquo;, las conductas que este producto genera en ciertas ocasiones lo ubican tambi&eacute;n en un lugar de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/perjuicios-salud-exceso-azucar-dieta_1_9168525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jul 2022 15:07:28 +0000]]></pubDate>
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